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Perspectivas Teóricas
35
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales,
Universidad Nacional Autónoma de México
Año LVII, núm. 215, mayo-agosto de 2012, pp. 35-67, ISSN-0185-1918
Para medir la participación. Construcción y validación del Cuestionario
Conductas de Participación (CCP).
*
S
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V
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**
F
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***
R
ECIBIDO
EL
9
DE
ENERO
DE
2012
A
CEPTADO
EL
30
DE
MARZO
DE
2012
Resumen
El presente artículo tiene como objetivo presentar
el Cuestionario de Conductas de Participación (
CCP
)
como instrumento válido y confiable para medir
conductas de este tipo y que pueda ser utilizado
para determinar niveles de participación. El
CCP
mide cuatro dimensiones de la participacipación
(electoral, partidaria, asociativa-opinativa y cívica)
y posee 37 reactivos. Se concluye que, luego de ser
sometido a diversas pruebas estandarizadas, el
CCP
muesta tener confiabilidad total fuerte así como
validez de contenido y de constructo.
Palabras clave:
participación social, metodológica,
participación política, capital social, sociedad civil.
Abstract
This article aims to present the Behaviors Question-
naire Participation (
BQP
) as a valid and reliable ins-
trument to measure behaviors participation and can
be used to determine levels of it. The
BQP
measures
four dimensions of participation (electoral, partisan,
associative-thought and civic) and has 37 reagents.
The instrument was subjected to standardized tests
of validity and reliability. We concluded that the
BQP
is shown to have strong overall reliability, and
content and construct validity.
Keywords:
social participation, methodology,
political participation, social capital, civil society.
H
*
Este artículo forma parte del proyecto de investigación “Creación, validación y aplicación del Cuestionario Conductas de Participación
para identificar, medir y comparar diferentes dimensiones de la participación ciudadana en mujeres y hombres en dos zonas metropolitanas
de Veracruz”, ejecutado por
CIESAS
-Golfo y co-financiado por el Instituto Nacional de Desarrollo Social, Indesol proyecto CS-09-I-VI-023-11,
del programa de coinversión social, vertiente investigación, 2011.
**
Universidad Veracruzana (
UV
), Manantial de San Cristóbal s/n, Xalapa, Veracruz, 2000.
Doctora en Psicología por la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México. Es profesora-investigadora de Tiempo
Completo de la
UV
y del Centro de Estudios e Investigación Guestálticos (
CESIGUE
). Sus principales líneas de investigación son
participación
ciudadana en México, psicología y salud y terapia cognitivo-conductual de grupo.
E-mail: samanavergaralope@hotmail.com
***
Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (
CIESAS
),
campus
Golfo, Av. Encanto s/n, Col. El Mirador, Xalapa,
Veracruz, CP 91170.
Doctor en Antropología por el
CIESAS
,
campus
ciudad de México, y post-doctorado en Ciencia Política por el Centro de Estudios da Me-
trópole/Centro Brasileiro de Análise e Planejamento (
CEM
/
CEBRAP
). Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores del Conacyt, Nivel I.
Sus principales líneas de investigación son sociedad civil, programas de combate a la pobreza, contraloría social, participación ciudadana,
organizaciones sociales, programas de transferencias condicionadas, educación y política social.
E-mail: fhevia@ciesas.edu.mx; hevia-
delajara@yahoo.com
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Universidad Nacional Autónoma de México
Año LVII, núm. 215, mayo-agosto de 2012, pp. 35-67, ISSN-0185-1918
Introducción: la participación en el contexto latinoamericano
L
a participación ciudadana se puede definir de
manera amplia como el derecho de grupos y
personas a incidir en el espacio público tanto
estatal como no-estatal
1
y es un ingrediente fun-
damental para la innovación y el fortalecimiento
democrático y la construcción de gobernanza.
La inclusión de la participación ciudadana como
un factor central en los procesos de fortalecimiento
democrático en América Latina ha sido creciente, en
particular en las últimas décadas.
2
Las nuevas cons-
tituciones de Brasil, en 1988, y Colombia, en 1991,
abrieron la puerta en la región a una serie de cambios
legales para asegurar la inclusión de los ciudadanos en
la toma de decisiones, y por tanto ejercer su soberanía
más allá del voto; ya sea de manera directa o por medio
de sus representantes. Con estos cambios se promul-
garon leyes específicas de par t icipación ciudadana en
varios países, y se reformaron o ampliaron leyes secun-
darias para incluir cada vez más la participación de
los ciudadanos en la vida pública.
3
La inclusión de la participación en los debates
sobre democracia respondió en buena medida a las
limitaciones de la democracia representativa
4
y al
desarrollo de visiones más amplias como democracia
deliberativa o participativa.
5
En América Latina,
esta discusión vino acompañada a fines de 1980 y
durante 1990 con procesos de transición de regíme-
nes autoritarios o dictatoriales a poliarquías,
6
y en
la década del 2000 con procesos re-fundacionales
luego de profundas crisis de los sistemas tradiciones
de partidos políticos.
7
La irrupción de la participación también respondió
a cambios en los modelos de administración y gestión
pública que pretendían incorporar la voz ciudadana
en los procesos de decisión, y en menor medida, su
inclusión en los espacios deliberativos.
8
Así, desde los
famosos presupuestos participativos de Brasil
9
hasta
los procesos de revocación de mandato en las alcaldías
1
Felipe José Hevia de la Jara, “Participación ciudadana institucionalizada en México: patrones de relación y factores para su implemen-
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4
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5
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op.
cit
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6
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las Organizaciones de la Sociedad Civil.
16
Todas estas
reformas, más los enunciados de los Planes Nacionales
de Desarrollo de las últ imas administraciones, promue-
ven y protegen el fortalecimiento de la participación
de la sociedad en el diseño, ejecución y evaluación de
las políticas públicas.
La literatura sobre participación se ha centrado
en cinco grandes dimensiones analíticas. La primera
ha buscado identificar aquellos factores necesarios
para la participación de los ciudadanos, como nivel
educativo, clase social, pertenencia a redes sociales
y/o capital social.
17
La segunda ha sido el estudio de
los actores colectivos, los movimientos sociales y
sus estrategias de movilización, de acceso y de con-
frontación en el espacio público.
18
La tercera tiene
relación con los estudios de las reglas, arquitectura y
diseños institucionales de los dispositivos y mecanis-
mos de participación.
19
Una cuarta se concentra en
de Perú,
10
la participación cada vez fue tomando mayor
importancia en las discusiones políticas y académicas
sobre los procesos de innovación democrática.
11
En México, estos procesos se han venido dando de
manera más bien tímida a nivel federal y en diversa
magnitud en el ámbito estatal y municipal. La presencia
de instrumentos de democracia directa (como la ini-
ciativa legislativa popular, la consulta o el plebiscito)
existe en el ámbito estatal, pero no en el federal.
12
En
los últimos veinte años se han promulgado o reformado
leyes para fortalecer la presencia ciudadana en el espa-
cio público más allá del voto. Algunos ejemplos al res-
pecto son los consejos escolares de participación social
en educación,
13
la creación de consejos consultivos de
desarrollo sustentable en medio ambiente,
14
la polít ica
de desarrollo rural sustentable
15
y la promulgación de
la Ley General de Desarrollo Social, así como de la Ley
Federal de Fomento a las Actividades realizadas por
10
María Isabel Remy,
Los múltiples campos de la participación ciudadana en el Perú: un reconocimiento del terreno y algunas reflexiones
,
Lima,
IEP
, 2004.
11
L. Avritzer,
Democracy and the Public Space in Latin America,
Princeton, Princeton University Press, 2002; L. Avritzer y Z. Navarro,
op.
cit
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et al., op. cit
.
12
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Convergencia
, vol. 17, núm. 52, enero-abril de 2010.
13
Pablo Latapí,
La
SEP
por dentro: las políticas de la Secretaría de Educación Pública comentadas por cuatro de sus secretarios (1992-2004)
, Méx ico,
FCE
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Perfiles Educativos,
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XXVIII
, núm. 3, 2006.
14
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federal mexicano”, México, 2011 (manuscrito sujeto a dictamen).
15
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tenable”, en
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XV
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16
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, Bruselas,
PIE
Peter
Lang, 2011.
17
Especialmente en la literatura anglosajona.
Vid
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Latin American Politics and Society
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18
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lítica
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Movimientos sociales e identidades colectivas: México en la década de
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El estudio de los movimientos sociales:
teoría y método
, México, Colmich/
UAM
-
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Rivera (coord.),
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19
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temáticas específicas, que van desde los estudios
sobre participación en ciertos territorios, como las
ciudades,
20
hasta la inclusión de nuevas áreas temá-
ticas, como el control social y la rendición de cuen-
tas.
21
La quinta dimensión, que es donde se puede
ubicar este artículo, tiene intereses más empíricos
y pretende dar cuenta de quiénes, cómo y dónde los
ciudadanos participan por medio de la medición de
diversas acciones que la literatura considera como
acciones o conductas de participación.
Como se verá en el siguiente apartado, existen
importantes esfuerzos para medir las formas de par-
ticipación que los ciudadanos utilizan. Sin embargo,
en su gran mayoría, se trata de encuestas de represen-
tatividad nacional destinadas a medir diversos cons-
tructos que van desde el apoyo a la democracia hasta
los valores cívicos, siendo sólo uno de ellos la parti-
cipación. Además de no tener certeza sobre la con-
fiabilidad y validez de los instrumentos elaborados en
estas importantes investigaciones, el que no estén en un
solo instrumento dificulta su aplicación a grupos
más pequeños o a población que, por el problema
intrínseco de esta investigación, se necesite medir
y/o diferenciar sus niveles de participación. En otras
palabras, más allá de mediciones sobre participación
electoral y encuestas sobre cultura política, existe
una dificultad empírica real en poder determinar nive-
les de participación que sirvan como línea base para
comparaciones entre grupos y a través del tiempo.
¿Cómo determinar si un grupo de colonos participan
poco o mucho?, ¿cómo identificar los niveles de par-
ticipación de las beneficiarias del programa de Desa-
rrollo Humano Oportunidades?, ¿cómo saber si hay
más participación entre hombre o mujeres? Los pocos
instrumentos desarrollados hasta el momento, si bien
representan avances fundamentales y tienen repre-
sentatividad nacional, no permiten saber los niveles
de participación de grupos específicos.
En este sentido, el objetivo de este artículo es
presentar un instrumento válido y confiable que mida
diversas conductas de participación y que, por lo
tanto, pueda ser utilizado para determinar niveles de
participación en personas y grupos específicos.
Contar con un instrumento sencillo –que esté
validado por medio de procedimientos científicos
estandarizados que permita medir las conductas de
participación de personas y grupos– sería un avance
importante para la investigación en participación
puesto que permitiría crear líneas base y establecer
comparaciones y correlaciones con ciertos atribu-
tos de los actores (como el género, la clase social,
el nivel educativo, la generación, etcétera) o con
medidas relacionales (grados de intermediación y
medidas de centralidad, entre otros). Pero también
sería útil para los formuladores de políticas puesto
que tendrían insumos para generar diagnósticos
sobre la participación de grupos específicos, medir
los impac tos potenciales de polít icas de incidencia y
par t icipación, así como evaluar los cursos de capaci-
tación y formación de capacidades en participación
ciudadana, entre muchos otros usos.
20
Alicia Ziccardi Contigliani (ed.),
Participación ciudadana y políticas sociales en el ámbito local
, México,
UNAM
/Comecso/Indesol, 2004;
J. Font,
op. cit
.
21
Jonathan A. Fox,
Accountability Politics: Power and Voice in Rural Mexico
, Nueva York, Oxford University Press, 2007; E. Isunza Vera y A.
Olvera Rivera (eds.),
Democratización, rendición de cuentas y sociedad civil: participación ciudadana y control social
, México, Miguel Ángel
Porrúa/
CIESAS
/Universidad Veracruzana, 2006; E. Isunza Vera y A. Gurza Lavalle,
op. cit.
Medición de la participación
Uno de los debates más importantes relacionados con
la participación ciudadana en las últimas décadas, y
que ha acompañado su crecimiento en la vida pública,
ha sido la necesidad de medir y evaluar estos instru-
mentos. Estos esfuerzos se pueden resumir en dos
grandes tendencias, una que se concentra en evaluar
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los resultados de la participación, y otra que busca
construir mecanismos para medir y comparar qué
tanto participan los ciudadanos en la vida pública.
En la literatura especializada existen importantes
esfuerzos por medir y evaluar la participación en
términos de sus resultados, tanto para el proceso
democrático en sí, como para la provisión de servicios
y la protección de derechos. Dentro del primer grupo,
por ejemplo, Gaventa y Barret concluyen que el com-
promiso cívico y la participación aportan al proceso
democrático: a) la construcción de ciudadanía; b)
el fortalecimiento de las prácticas participativas;
c) el fortalecimiento de estados más responsables y
transparentes y d) el desarrollo de sociedades más
inclusivas y cohesionadas.
22
Dentro de los estudios
del segundo grupo sobresalen los cambios en la po-
lítica pública y las políticas de desarrollo, así como
en mediciones de la efectividad que las políticas
participativas pueden tener en relación con la pro-
visión de servicios públicos.
23
Una segunda línea para medir la participación,
ha sido comprenderla como un tipo de conducta
específica. Los estudios que han intentado medir la
participación ciudadana en grupos la han definido
como un constructo multidimensional. En 2005 la Red
Interamericana para la Democracia (
RID
) desarrolló
un Índice de Participación Ciudadana en América
Latina donde se distinguen tres dimensiones para
medir la participación: participación directa (que
tiene que ver con participación en asociaciones y
acciones colectivas y el grado de involucramiento de
las personas en estas asociaciones); opinativa (que
incide en la agenda pública por medio de la opinión y
el reclamo) y electoral. La suma de estas tres dimen-
siones crea un índice de participación, cuya unidad
de análisis son países de la región.
24
Siguiendo con esta propuesta, se propone en este
artículo mantener las tres dimensiones desarrolladas
por la
RID
, añadiendo una cuar ta: la dimensión cívica.
En el siguiente apartado se revisa cada una de ellas.
22
John Gaventa y Gregory Barret, “So What Difference Does it Make? Mapping the Outcomes of Citizen Engagement”, en
IDS
Working Paper,
núm. 347, 2010.
23
J. Gaventa y Rosemary McGee,
Citizen Action and National Policy Reform: Making Change Happen
, Londres, Zed Books, 2010; Andrea
Cornwall,
Creando espacios, cambiando lugares: la ubicación de la participación en el desarrollo
, México,
IDS
,
UAM
-
X
, 2003; Gene Rowe y Lynn
J. Frewer, “Evaluating Public-Participation Exercises: A Research Agenda”, en
Science, Technology, & Human Values
, vol. 29, núm. 4, octubre
de 2004.
24
I. Adúriz y P. Ava,
op. cit
.; Red Interamericana para la Democracia,
op. cit.
; A. M. Rotino
et al
.,
op. cit
.
25
Vid
. Cap.
IV
, Art. 30 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en
Diario Oficial de la Federación
(
DOF
), México, sábado
17 de febrero de 1917. Documento disponible en línea, en http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/1.pdf N. E.
26
Vid
. arts. 172, 177 y 183 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, en
DOF
, México, lunes 14 de enero de 2008.
Documento disponible en línea, en http://www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/pdf/COFIPE.pdf N.E.
27
B. Lutz,
op. cit
., p. 798.
Dimensión electoral
Una primera dimensión de las conductas de partici-
pación es la electoral, misma que se caracteriza por el
ejercicio del derecho político de votar y ser votado de
aquellos ciudadanos mayores de dieciocho años que
cumplen con los requisitos legales para hacerlo o para
participar en la organización de las elecciones. Así,
por ejemplo, este derecho en México está consagrado
en la Constitución como prerrogativas ciudadanas
25
y
está además regulado por el Código Federal de Insti-
tuciones y Procedimientos Elec torales (Cofipe).
26
En la
actualidad, para que un mexicano pueda votar tiene
que cumplir con requisitos constitucionales (tener la
edad antes mencionada y acreditar un modo honesto
de vivir); judiciales (no estar prófugo de la justicia, ni
sujeto a proceso penal por delitos que merezcan pena
privativa de libertad) y procesales (no presentarse
intoxicado, ebrio, embozado, armado, ni afectado de
sus facultades mentales).
27
La inscripción al registro electoral es voluntaria y
si bien el voto se puede considerar una obligación, en
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la práctica no hay un sistema de castigos para aqué-
llos que no votan, por lo que se puede considerar tam-
bién que el voto es voluntario. Esto difiere de otros
países donde la inscripción es voluntaria pero el voto
obligatorio, como fue en Chile hasta bien entrada la
primera década del siglo
XXI
,
28
o en Brasil, donde la ins-
cripción y el voto son obligatorios.
29
El responsable de
llevar el registro electoral –y, por lo tanto, de emitir
el padrón electoral y la lista nominal– es el Instituto
Federal Electoral (
IFE
) que recién en la década de 1990
tuvo las capacidades para montar un sistema de registro
suficientemente confiable para identificar a los ciuda-
danos y dotarlos de una credencial con fotografía.
Uno de los elementos centrales de la dimensión
electoral es la abstención, es decir, aquellos ciuda-
danos que, pudiendo votar, no asisten el día de las
elecciones. Según la fundación
IDEA
, el promedio de
participación en elecciones para el Poder Legislativo
entre 1946 y 2009 fue de el 62.83%. Sin embargo –to-
mando en cuenta las elecciones desde 1997 donde se
contó con un
IFE
autónomo del Ejecutivo y un registro
de electores más confiable–, entre 1997 y 2009 aquél
bajó a un 52.02%,
30
mientras que, según el
IFE
, en
los últimos veinte años la participación ha sido de
58.55% a nivel federal y de 41.45% de abstención.
Se nota una mayor participación electoral en años
de elección presidencial que en periodos de votación
para legisladores.
31
En este sentido, las conductas asociadas al pro-
ceso electoral –principalmente el voto pero también
la organización de las jornadas electorales–, se
consideran como de participación. Por tanto, lo que
será importante medir aquí es qué tanto las personas
participan en los diversos procesos electorales para
elegir a tanto a los representantes de las Cámaras
como al presidente.
28
P. Navia,
op. cit
.
29
L. Avritzer y Fátima Anastasia (eds.),
Reforma política no Brasil
, Belo Horizonte,
UFMG
/
PNUD
, 2006.
30
Vid
. el sitio web del International Institute for Democracy and Electoral Assistance (
IDEA
31
Instituto Federal Electoral, “Estadísticas Lista Nominal y Padrón Electoral”, México,
IFE
ifev2/Estadisticas_Lista_Nominal_y_Padron_Electoral/
32
Vid
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articles/folder_published/article_base_136.
Dimensión ‘opinativa’
Una segunda dimensión son las conductas de parti-
cipación ‘opinativa’ que tienen que ver con el acto de
externar puntos de vista o creencias sobre servicios,
programas, instituciones, personas, etcétera en el
espacio público.
Diversos estudios de opinión amplios se han in-
teresado por esta dimensión, siendo los más impor-
tantes, para el caso mexicano, la Encuesta Nacional
de Cultura Política (
ENCUP
) a cargo de la Secretaría de
Gobernación (Segob); la Encuesta Mundial de Valores;
Latinobarómetro y
LAPOP
. Todos ellos analizan, dentro
de una amplia gama de temáticas, cómo los ciudada-
nos externan sus opiniones en el espacio público.
Un elemento en que coinciden estos cuatro ins-
trumentos tiene que ver con la participación de las
personas en procesos relacionados con el derecho
de petición, sea por medio de presentación de pe-
ticiones o firmas de apoyo, colocación de mantas,
etcétera. Así, por ejemplo, en la
ENCUP
de 2008 el
6% de los entrevistados refirieron haber firmado
cartas y otro 14% recabó firmas con sus vecinos.
32
Por otro lado, los resultados de la Encuesta Mundial
de Valores (
WVS
, por sus siglas en inglés) 2005-2008
para México muestran que uno de cada cinco de los
entrevistados había firmado una petición.
33
Según
el Proyecto de Opinión Pública de América Latina
Perspectivas Teóricas
41
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales,
Universidad Nacional Autónoma de México
Año LVII, núm. 215, mayo-agosto de 2012, pp. 35-67, ISSN-0185-1918
(
LAPOP
, por sus siglas en inglés), en el año 2010 el
16.16% de los mexicanos había solicitado a alguna
autoridad local (alcaldes, regidores o funcionarios
municipales) ayuda para solucionar algún problema
de su comunidad y sólo el 12.36% lo había hecho a
alguna secretaría, institución pública u oficina del
Estado.
34
Según Latinobarómetro, el 24.7% de los
entrevistados en 2008 había firmado una petición de
apoyo y un 36% podría realizar dicha acción.
35
Además de dar opiniones y expresar sus puntos de
vista discutiendo, las conductas ‘opinativas’ incluyen
el acceso a los medios de comunicación por medio del
envío de cartas a los periódicos o de la participación
en programas de radio y/o televisión. Estas acciones
fueron medidas en 2003 y 2005 por la
ENCUP
respec t i-
va; en ella, se muestra una tendencia a la baja como
formas de solucionar problemas públicos. En 2003
el 20% afirmó que, para resolver algún problema de
su comunidad, había enviado cartas a diversos pe-
riódicos y un 13% llamó a algún programa de radio
o
TV
; mientras que, en 2005, estos porcentajes se
redujeron a 7 y 9% respectivamente.
36
En este sentido, el uso del internet es básico para
la dimensión ‘opinativa’, ya que es uno de los medios
esenciales por medio de los cuales se realiza. Al res-
pecto, Latinobarómetro 2010 refiere que el 59% de la
región afirmó no haber usado nunca el correo electró-
nico o haberse conectado a internet; un 6% dijo que
sí lo había hecho pero que “casi nunca” lo hacía; otro
20% declaró que haberlo hecho ocasionalmente, un
13% todos los días y sólo el 2% no respondió. En este
mismo sent ido, el país que más conec t iv idad t iene en
América Latina es Chile con apenas un 42% de perso-
nas que dicen no haberse conectado “nunca”. Le sigue
Argentina con un 46% y Venezuela con un 48% que no
se han conectado nunca. En el otro extremo (país con
menos conectividad de internet) está Paraguay con
un 74% que dice no haberse conectado “nunca”. Le
siguen Nicaragua (71%) y Honduras (70%). En total,
son diez los países de la región que tienen un 60%
o más de población que no se han conectado en la
vida a internet. En México, el 62% refieren no haberse
conectado jamás. En el espacio de siete años (2002-
2010) Chile, Uruguay y Venezuela han casi triplicado
su nivel de conectividad. La mayor parte de los países
de la región la han duplicado. Pero con México sucede
un fenómeno extraño, ya que la tabla muestra que ha
disminuido significativamente el uso de internet de
un 54% en 2002 a un 38% en 2010.
37
34
Vid
. la página web de lapop dedicada a México, en http://www.vanderbilt.edu/lapop/mexico.php.
35
Latinobarómetro,
Latinobarómetro, 2011
, Santiago de Chile, Corporación Latinobarómetro, 2011 en http://www.latinobarometro.org/
latino/latinobarometro.jsp.
36
F. J. Hevia de la Jara, “La construcción cotidiana del Estado. Análisis de los sistemas de atención ciudadana en el campo educativo en
Veracruz”, Xalapa,
CIESAS
, 2010.
37
Latinobarómetro,
op. cit.
38
A. M. Rotino
et al
.,
op. cit
., p. 162.
39
M. E. Warren,
Democracy and Association
, Princeton, Princeton University Press, 2001; J. Gaventa y G. Barret,
op. cit
.
Dimensión asociativa
La tercera dimensión se refiere a conductas de par-
ticipación asociativa y tiene que ver con el hecho
de sumarse a “la actuación de un grupo de persona
[con personalidad jurídica o no] (…), sin fines de
lucro y que no sea del Estado, en donde se comparten
intereses y objetivos iguales o similares en relación
al tema que los convoca, en búsqueda de beneficio
tanto individual como colectivo”.
38
La dimensión asociativa juega un papel central
en este tipo de conductas, no sólo porque participar
en alguna organización que busque el bien común en
sí mismo se puede considerar una conducta de parti-
cipación, con creciente importancia en el ámbito no
estatal, sino también porque su existencia facilita y
permite que las instancias de participación en el ám-
bito estatal puedan ser sustentables en el tiempo.
39
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
42
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales,
Universidad Nacional Autónoma de México
Año LVII, núm. 215, mayo-agosto de 2012, pp. 35-67, ISSN-0185-1918
Para México, los últimos datos disponibles afirman
que existen alrededor de 40 089 establecimientos
donde se llevan a cabo las funciones de instituciones
sin fines de lucro. Este universo incluye, según el
Instituto Nacional de Geografía, Estadística e Infor-
mát ica (
INEGI
), fundaciones, sindicatos, asociaciones
y uniones vecinales, cámaras y uniones de producto-
res, colegios, escuelas, universidades y hospitales pri-
vados, asociaciones y organizaciones civ iles, microfi-
nancieras y auxiliares de crédito, asilos, orfanatos
y casas de asistencia social, así como clubes. De
esto, la gran proporción son instituciones de salud y
asistencia social (un 37.8% del total) y asociaciones
y organizaciones (otro 29.2%).
40
Según la Encuesta Mundial de Valores, en 2005
el 76% de los mexicanos aseguraron no pertenecer
a ningún tipo de organización y solamente el 13.8%
afirmó ser miembro activo de alguna organización,
principalmente relacionadas con iglesia/organiza-
ciones religiosas, deportivas y recreativas.
41
Datos más optimistas arrojó el estudio de Latino-
barómetro que también interrogó en 2005 por la per-
tenencia a ciertas organizaciones. En él –no obstante
que las organizaciones deportivas y recreacionales
fueron las que contabilizaron más miembros–, un 44.6%
reportó no ser miembro de ninguna organización y
40
Vid
.
WVA
,
World Values Survey
1981-2008
op. cit
. e
INEGI
,
Sistema de Cuentas Nacionales de México: Cuenta satélite de las instituciones
sin fines de lucro de México, 2008
, México,
INEGI
derivada/satelite/sin_fines_lucro/2008/CSISFLM_2008.pdf.
41
WVA
,
World Values Survey
1981-2008
op. cit
.
Tabla 1
Porcentaje de pertenencia a organizaciones en México según Latinobarómetro
Organizaciones y actividades
de las que es miembro
Es miembro (%)
Dona dinero (%)
Participa activamente (%)
Deportivas/recreacionales
12
3
8.4
Artísticas/musical/educacional
9.9
3.3
7
Sindicato
5.3
2.4
2.8
Profesional/empresarias
5.4
0.5
2.7
Consumidores
0.6
0.5
0.2
Ayuda internacional/dh
0.6
1.7
1.6
Ecologista/ambiente/protección animales
2.5
2.6
5.1
Caridad/ayuda social
4.1
6.9
5.2
Tercera edad
1.9
4.6
2.9
Religiosa, sin considerar práctica religiosa
5.2
8.6
6.5
Políticas
2.4
0.5
2.5
Comunal, vecinal
4
1.8
4.9
Otras organizaciones
1.5
1.5
1.9
Ninguna
44.6
62.2
48.3
Fuente: Latinobarómetro,
Latinobarómetro, 2011
, Santiago de Chile, Corporación Latinobarómetro, 2011.
Así, ser miembro de alguna asociación, donar
tiempo o dinero o dirigir organizaciones se pueden
considerar conductas participativas pertenecientes
a esta dimensión.
Perspectivas Teóricas
43
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales,
Universidad Nacional Autónoma de México
Año LVII, núm. 215, mayo-agosto de 2012, pp. 35-67, ISSN-0185-1918
Este rubro atiende el comportamiento respetuoso del
ciudadano para con las normas de convivencia públi-
ca. Diversas evidencias muestran que el respeto a las
normas sociales, tanto las escritas como las no escri-
tas, es central para el fortalecimiento democrático,
para la construcción de confianza social y, en gene-
ral, para la cohesión social. Esto porque el respeto
de las normas es un elemento rutinario de reconoci-
miento y adscripción a la comunidad política.
42
El acatamiento de las normas sociales de conviven-
cia es también un factor fundamental de protección y
contención frente a la violencia y, junto con la con-
fianza social, permite prevenir y contener las espira-
les de violencia a nivel comunitario.
43
Como la evi-
dencia sugiere, donde se respetan las normas sociales
brota mayor confianza social y se abate la inciden-
cia delictiva.
44
En la literatura especializada, el concepto de civ is-
mo tuvo un fuerte impulso con el clásico estudio sobre
cultura política llevado a cabo por Almond y Verba en
décadas pasadas.
45
Ellos identificaron tres grandes
tipos de cultura política: la parroquial, la súbdito y la
cultura cívica, siendo esta última la correspondiente
a países considerados democráticos. Desde ahí, se
estableció un fuerte vínculo entre cultura cívica –con
altos niveles de respeto a las normas de convivencia
social– y el fortalecimiento democrático.
Por estas razones, los estudios de cultura polí-
tica y cívica incluyen por lo general una dimensión
Dimensión cívica
de apoyo a la democracia. En los últimos años, para
el caso mexicano, es evidente un proceso sostenido
de malestar con el sistema democrático. Cada vez
hay más ciudadanos que están descontentos con la
democracia;
46
sin embargo, el apoyo a ésta no equi-
vale a ‘mayor cultura cívica’. Tal como la evidencia la
muestra, México se caracteriza por la presencia de
demócratas “iliberales”, es decir, de los que otorgan su
apoyo a la democracia en su dimensión procedimental
pero no en su contenido normativo. En este sentido,
una porción importantes de mexicanos se muestran
intolerantes a las diferencias y a favor de limitar
libertades fundamentales como la de expresión o el
respeto a las diferencias sexuales.
47
Las acciones de respecto por las normas de
convivencia pueden considerarse como conductas
de participación puesto que, a pesar de ser gene-
ralmente individuales, su justificación es el bien
común y el respeto por el otro, o sea, buscan incidir
en el espacio público para el bien común. Así, las
conductas de participación de la dimensión cívica
incluyen acciones de tipo solidario (donación, ayuda
en desastres), ecológicas (cuidado del agua, manejo
responsable de la basura) y de convivencia básica
social (ceder el asiento en el autobús o el paso al
peatón), siempre y cuando busquen el bien común
o el interés general.
42
James S. Coleman, “Social Capital in the Creation of Human Capital”, en
American Journal of Sociology
, vol. 94, enero de 1988; Alejandro
Portes, “Social Capital: Its Origins and Applications in Modern Sociology”, en
Annual Review of Sociology
, vol. 24, enero de 1998; Francis
Fukuyama,
Trust: the Social Virtues and the Creation of Prosperity
, Nueva York, Simon and Schuster, 1996; Ernesto Ottone (dir.) y Ana Sojo
(coord.),
Cohesión social: inclusión y sentido de pertenencia en América Latina y el Caribe
, Santiago de Chile,
CEPAL
/Secretaría General Ibero-
americana/Agencia Española de Cooperación Internacional, 2007.
43
Secretaría de Gobernación,
Aplicación de la Nota Metodológica para el diagnóstico territorial de las causas sociales de las violencias. Ma-
nual introductorio
, México, Secretariado Ejecutivo del Sistema de Seguridad Pública, 2011. Documento disponible en línea, en http://www.
secretariadoejecutivo.gob.mx/work/models/SecretariadoEjecutivo/Resource/490/1/images/MANUAL_NOTA_METODOLOGICA.pdf
44
F. Fukuyama,
op
.
cit
.
45
Gabriel Abraham Almond y Sidney Verba,
The Civic Culture: Political Attitudes and Democracy in Five Nations,
Newbury Park,
SAGE
, 1989.
46
Latinobarómetro,
op. cit
.
47
Andreas Schedler y Rodolfo Sarsfield, “Demócratas iliberales. Configuraciones contradictorias de apoyo a la democracia en México”, en
Espiral
, vol.
XV
, núm. 44, enero-abril de 2009.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
44
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales,
Universidad Nacional Autónoma de México
Año LVII, núm. 215, mayo-agosto de 2012, pp. 35-67, ISSN-0185-1918
En este estudio, la variable “conductas de partici-
pación” puede comprenderse como un constructo
complejo y se define multidimensionalmente como ac-
ciones de tipo electoral, asociativa, opinativa y/o cí-
vica que llevan a cabo las personas para involucrarse,
interesarse y/o comprometerse con el bien común y
con eso ayudar, colaborar, o cooperar con su grupo,
comunidad, sociedad, país o mundo.
Esta definición tiene tres implicaciones analíticas
importantes. En primer lugar, se busca identificar
conductas específicas que eventualmente puedan ser
observables por un actor independiente. Esto deja de
lado, por el momento, los conocimientos y actitudes
que las personas puedan mostrar respecto a la parti-
cipación y permite concentrar la atención en conduc-
tas específicas que puedan ser consideradas ‘par t ici-
pativas’.
En segundo, este t ipo de conduc tas son por lo ge-
neral colectivas o tienen ingredientes importantes de
acción colectiva. No obstante, se pueden considerar
también acciones individuales como ‘participativas’
en la medida que se orienten al bien común. Existen
una serie de conductas que buscan la incidencia
en el espacio público pero que no se articulan en
formatos asociativos, constituyendo una suerte de
ciudadanía activa.
48
Por último, la variable “conductas de participación”
es compleja por lo que se define multidimensionalmente
integrando las acciones en cuatro dimensiones: con-
ductas de participación electoral, asociativa, opinativa
y cívica En este sentido, la definición operacional del
constructo de conductas de participación podrá medir-
se por medio de las respuestas totales al cuestionario
de conductas de participación.
Definiciones operacionales
Metodología
El proceso de elaboración y validación del cuestio-
nario se dividió en tres etapas. La primera fue la
creación del instrumento, la segunda de obtención
de validez del constructo por medio de “jueceo” y
la tercera de piloteo y obtención de: a) validez de
contenido y discriminación de reactivos por medio
de análisis factorial, b) confiabilidad por medio de
grupos extremos y c) confiabilidad por medio del
índice de consistencia interna
Alpha
de Cronbach.
Primera etapa: elaboración del cuestionario
Para la creación del instrumento de participación
se definió el constructo principal y se detectaron y
puntualizaron las dimensiones de las que habla la
literatura sobre el tema; se realizó un banco de reac-
tivos por dimensión y de ellos se eligieron los ítems
que formarían parte del instrumento; por último, se
redactaron las instrucciones y se determinaron las
formas de calificación para crear la primera versión del
Cuestionario de Conductas de Participación (
CCP
).
Segunda etapa: validez de constructo
Para validar los constructos, la primera versión se
sometió a un procedimiento de jueces expertos. Por
esto, se elaboró una versión del
CCP
para ellos. Aqué-
lla fue enviada luego a quince personas expertas en
participación vía electrónica, quienes contestaron el
cuestionario y añadieron críticas y sugerencias. En
total fueron seis hombres y nueve mujeres (de México,
Brasil y Chile), entre los cuales se incluían académi-
cos (53.3%), activistas de la sociedad civil (33.3%)
y servidores públicos (13.3%). Los cuestionarios
respondidos se capturaron y los datos, tanto cuantita-
tivos como cualitativos, se analizaron y se realizaron
modificaciones respectivas al instrumento.
48
Peter P. Houtzager
et al
.,
Associations and the Exercise of Citizenship in New Democracies Evidence from S±o Paulo and Mexico City
, Brighton,
University of Sussex, Institute of Development Studies,
2007,
ntd.co.uk/idsbookshop/details.asp?id=978.
Perspectivas Teóricas
45
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales,
Universidad Nacional Autónoma de México
Año LVII, núm. 215, mayo-agosto de 2012, pp. 35-67, ISSN-0185-1918
Tercera etapa: piloteo del instrumento,
validez de contenido y discriminación de reactivos
En esta etapa se realizó el piloteo del
CCP
y se obtuvo
la validez de contenido y discriminación de reactivos
por medio de análisis factorial, así como la confiabi-
lidad por medio de grupos extremos y del índice de
consistencia interna
Alpha
de Cronbach total y para
cada dimensión.
Características de la muestra para piloteo
de la segunda versión
El muestreo fue no probabilístico, por cuotas, acci-
dental.
49
Participaron trescientas personas mayores
de dieciocho años que habitan las zonas metropoli-
tanas de Xalapa (
ZMX
) y de Veracruz (
ZMV
), ambas en
el estado de Veracruz,
50
con las características que
se muestran a continuación.
Tabla 2
Distribución de la muestra por género, edad y lugar de aplicación
Género
Edades
Municipio Banderilla,
ZMX
Municipio Coatepec,
ZMX
Municipio Veracruz,
ZMV
Mujeres: 150
18-29 = 53
30-59 = 76
60 y más = 21
18-29 = 17
30-59 = 25
60 y más = 7
18-29 = 18
30-59 = 25
60 y más = 7
18-29 = 18
30-59 = 26
60 y más = 7
Hombres: 150
18-29 = 56
30-59 = 74
60 y más = 20
18-29 = 18
30-59 = 24
60 y más = 6
18-29 = 19
30-59 = 25
60 y más = 7
18-29 = 19
30-59 = 25
60 y más = 7
Las cuotas de la muestra se eligieron de acuerdo al
número de mujeres y hombres en el estado de Veracruz
con base en el Censo de Población y Vivienda 2010.
51
El 34% del total de la muestra fueron personas del
municipio de Veracruz, el 32.33% de Banderilla y el
33.67% de Coatepec.
Dentro de la muestra se incluyeron aproxima-
damente la misma cantidad de hombres y mujeres y
no existieron diferencias significativas en cuanto a
edad de los dos grupos (tabla 3).
Tabla 3
Porcentaje y tendencia central de la muestra por sexo
Sexo
N
Porcentaje
Media de edad
Desviación estándar
Mujeres
151
50.3
39.22
15.72
Hombres
149
49.7
40.59
17.11
Total
300
100.0
39.90
16.41
Fuente: elaboración propia sobre datos de la investigación.
49
Roberto Hernández
et al
.,
Metodología de la investigación
, México, McGraw-Hill, 2001; Fred N. Kerlinger y Howard B. Lee,
Investigación
del comportamiento: método de investigación en Ciencias Sociales
, México, McGraw-Hill Interamericana, 2002.
50
La selección de la zona de Veracruz se debió al interés del proyecto de investigación del Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol)
para comparar las conductas de participación en dos zonas metropolitanas de dicho estado, de ahí la selección espacial.
51
El Censo está disponible en línea, en http://www.censo2010.org.mx/. N.E.
Vid
. además, “México en cifras”, en http://www.inegi.org.
mx/sistemas/mexicocifras/default.aspx.
La escolaridad de las personas entrevistadas para medir la validez del instrumento total es como lo muestra
la siguiente tabla.
Fuente: elaboración propia sobre datos de la investigación.
Perspectivas Teóricas
46
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales,
Universidad Nacional Autónoma de México
Año LVII, núm. 215, mayo-agosto de 2012, pp. 35-67, ISSN-0185-1918
Elaboración del instrumento y validación por jueces
Para llegar a la versión final de 37 reactivos (
vid.
infra
, apéndice), el cuestionario pasó por una serie
de cambios y adecuaciones. La primera versión cons-
tó de 68 reactivos, con tres opciones de respuesta
(nunca=0; algunas veces=1; muchas veces=2) para
todas las dimensiones excepto para la asociativa,
cuyas opciones de respuesta fueron: nunca ha tenido
contacto=0; asistió a alguna reunión=1; forma o ha
formado parte=2; participa en decisiones colectivas
o asambleas=3; paga cuotas o realiza aportes=4 y
dirige o es jefe=5.
A partir de la primera versión, se realizó un instru-
mento exclusivo para jueces. Este instrumento con-
sistió en cien preguntas que analizaban qué tanto los
reactivos del
CCP
medían conductas de participación.
El instrumento de jueceo fue enviada a un total de
quince expertos en participación. El cuestionario fue
enviado de forma virtual, se les pidió que lo respondie-
ran en su computadora y lo enviaran de regreso por la
misma vía de internet. Con sus respuestas se elaboró
una base de datos y se analizaron los resultados.
Las opciones de respuesta eran: nada partici-
pación=0; poca participación=1; mucha participa
Tabla 4
Escolaridad de la muestra
Ninguna
Primaria
Secundaria
Educación Media
Superior
Educación
superior
Posgrado
6.3%
19.3%
26.3%
23%
22%
3%
Fuente: elaboración propia sobre datos de la investigación.
Tabla 5
Ocupación de la muestra
Mujer
Hombre
Total
N
%
N
%
N
%
Trabajo formal-privado
39
25.83%
36
24.16%
75
25.00%
Labores del hogar
51
33.77%
8
5.37%
59
19.67%
Trabajo informal
25
16.56%
32
21.48%
57
19.00%
Trabajo formal-gobierno
19
12.58%
19
12.75%
38
12.67%
Oficio
3
1.99%
26
17.45%
29
9.67%
Estudiante
14
9.27%
12
8.05%
26
8.67%
Sin ocupación/ desempleado
-
0.00%
11
7.38%
11
3.67%
Jubilado
-
0.00%
5
3.36%
5
1.67%
Total
151
100.00%
149
100.00%
300
100.00%
Fuente: elaboración propia sobre datos de la investigación.
Con respecto a la ocupación principal, se puede ob-
servar que sólo el 37.67% tiene algún trabajo formal
(ya sea en el gobierno o en el sector privado). Asi-
mismo, se notan importantes diferencias de género
entre las personas dedicadas a las labores del hogar,
los desempleados y jubilados.
Resultados
Perspectivas Teóricas
47
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales,
Universidad Nacional Autónoma de México
Año LVII, núm. 215, mayo-agosto de 2012, pp. 35-67, ISSN-0185-1918
ción=2. Al analizar las respuestas al
CCP
para jueces
se realizaron algunos cambios. Los reactivos iguales
o menores a promedios de respuesta de 1.40, esto es,
sumatoria de puntajes de 21 o menos en participación
fueron eliminados. Así, se construyó una segunda
versión, esta vez con cincuenta reactivos.
Dimensiones definitivas y confiabilidad
La segunda versión se aplicó a la muestra seleccio-
nada (trescientos sujetos) y se analizó para obtener
las dimensiones definitivas de instrumento, así como
eliminar reactivos que no pertenecieran a ninguna
dimensión. Para ello, se corrió un Análisis Factorial
de Componentes Principales con rotación Varimax
por medio del paquete estadístico
SPSS
. La siguiente
tabla muestra los valores Eigen al solicitarle cuatro
factores y el porcentaje de varianza explicada por
cada uno, antes y después de la rotación (se realiza-
ron seis iteraciones).
Tabla 6
Factores obtenidos por el análisis factorial del
CCP
(valores Eigen y pocentaje de varianza explicada)
Componente
Valores Eigen iniciales
Valores Eigen rotados
Total
Porcentaje de
varianza
Porcentaje
de varianza
acumulada
Total
Porcentaje de
varianza
Porcentaje
de varianza
acumulada
1
9.112
21.695
21.695
6.334
15.082
15.082
2
5.237
12.468
34.163
5.468
13.019
28.100
3
2.493
5.936
40.099
4.197
9.994
38.094
4
2.127
5.064
45.162
2.969
7.068
45.162
Fuente: elaboración propia sobre datos de la investigación.
A continuación se muestra la carga factorial de todos
los reactivos. En primer lugar, se decidió unificar los
resultados de los reac t ivos 41 al 49, ya que éstos se re-
ferían al tipo de organización a la que se pertenecía,
quedando así por un lado las asociaciones partidarias
(reactivo 50) y por otro, en una sola sumatoria, las
organizaciones sociales.
Tabla 7
Matriz de cargas factoriales rotada
Factor
1
2
3
4
1
¿Suele usted votar en elecciones para presidente de la República?
.069
.929
.062
.134
2
¿Suele usted votar en elecciones para senador?
.061
.931
.082
.112
3
¿Suele usted votar en elecciones para diputado?
.074
.946
.059
.103
4
¿Suele usted votar en elecciones para gobernador del estado?
.033
.929
.071
.114
5
¿Suele usted votar para presidente municipal?
.065
.939
.064
.098
6
¿Suele usted votar para diputados locales?
.044
.917
.084
.070
7
¿Participa en actividades o reuniones de algún partido o movimiento
político?
.175
.036
.802
.044
8
¿Asiste usted, por su propia voluntad, a mítines, marchas
o manifestaciones de algún partido político?
.150
.046
.807
.096
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
48
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales,
Universidad Nacional Autónoma de México
Año LVII, núm. 215, mayo-agosto de 2012, pp. 35-67, ISSN-0185-1918
Factor
1
2
3
4
9
¿Participa como observador(a) electoral o representante de casilla
de un partido político?
.188
.282
.468
.175
10
Para algún fin social, colectivo o comunitario, ¿ha solicitado alguna vez
información a alguna oficina de gobierno sobre programas públicos?
.418
.121
.304
.088
11
Para algún fin social, colectivo o comunitario, ¿ha solicitado alguna vez
información a alguna oficina de gobierno sobre presupuestos y gastos
públicos?
.486
.092
.162
.064
12
Para dar su opinión, quejarse, denunciar o resolver un problema, ¿alguna vez
usted ha enviado cartas o llamado a algún periódico?
.688
-.020
.005
-.105
13
Para dar su opinión, quejarse, denunciar o resolver un problema, ¿alguna vez
usted ha enviado cartas o llamado a algún programa de radio o TV?
.645
.021
.039
-.012
14
Para dar su opinión, quejarse, denunciar o resolver un problema, ¿alguna vez
usted ha firmado cartas para apoyar una causa (en papel o internet)?
.518
-.004
.130
.200
15
Para dar su opinión, quejarse, denunciar o resolver un problema, ¿alguna vez
usted ha repartido circulares o manifiestos?
.498
.007
.321
.000
16
Para dar su opinión, quejarse, denunciar o resolver un problema, ¿alguna vez
usted ha colocado mantas, carteles o fotografías?
.375
.058
.511
-.002
17
Para dar su opinión, quejarse, denunciar o resolver un problema, ¿alguna vez
usted ha solicitado apoyo a algún partido político?
.320
.039
.675
.055
18
Para dar su opinión, quejarse, denunciar o resolver un problema, ¿alguna vez
usted ha pedido ayuda a diputados o senadores?
.404
.030
.589
.049
19
Para dar su opinión, quejarse, denunciar o resolver un problema, ¿alguna vez
usted ha pedido apoyo a alguna asociación civil?
.546
.034
.299
.052
20
Para dar su opinión, quejarse, denunciar o resolver un problema colectivo,
social o comunitario que afectaba a usted y a otras personas, ¿alguna vez
usted contactó al presidente?
.494
.052
.249
-.054
21
Para dar su opinión, quejarse, denunciar o resolver un problema colectivo,
social o comunitario que afectaba a usted y a otras personas, ¿alguna vez
usted contactó al gobernador?
.652
-.044
.240
.006
22
Para dar su opinión, quejarse, denunciar o resolver un problema colectivo,
social o comunitario que afectaba a usted y a otras personas, ¿alguna vez
usted contactó a los diputados o senadores?
.592
-.041
.363
-.101
23
Para dar su opinión, quejarse, denunciar o resolver un problema colectivo,
social o comunitario que afectaba a usted y a otras personas, ¿alguna vez
usted contactó a presidentes municipales?
.457
.055
.310
.095
24
¿Alguna vez ha donado sangre?
.404
.171
-.078
.012
25
¿Alguna vez ha donado alimentos, medicina y/o ropa en caso
de un desastre?
.067
.038
.091
.539
26
¿Alguna vez ha dado dinero a alguna institución u organización social
(como Cruz Roja, asociaciones contra el cáncer, etcétera)?
-.099
.091
.053
.545
27
¿Alguna vez ha enviado dinero u objetos a algún programa de televisión o
radio para una buena causa?
.220
-.047
.074
.332
Tabla 7
Matriz de cargas factoriales rotada
(continuación)
Perspectivas Teóricas
49
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Factor
1
2
3
4
28
¿Alguna vez ha participado personalmente como voluntario en alguna
actividad a beneficio de la comunidad?
.360
-.027
.177
.184
29
¿Alguna vez ha recaudado fondos para una causa social?
.512
.107
.181
.188
30
¿Reclama cuando una persona se mete en la fila donde usted está formado?
.132
.068
.148
.170
31
¿Le molesta ver cuando alguien más tira el agua?
-.035
.042
.103
.645
32
¿Le molesta ver cuando alguien tira basura en la calle?
-.041
.144
.059
.707
33
¿Le molesta que las personas no tomen cuidado de las áreas verdes?
-.067
.094
.084
.733
34
¿Separa usted la basura?
.130
.047
-.070
.290
35
Cuando va a comprar un producto, ¿se fija que no sea perjudicial
para la ecología?
.199
.147
-.171
.393
36
¿Ha solicitado información a alguna asociación, grupo, club u organización
social sobre cómo resolver un problema social, comunitario o colectivo que
afectaba a usted y a otras personas?
.651
.072
.100
.144
37
¿Ha solicitado información a alguna asociación, grupo, club u organización
social sobre cómo participar o ser parte de ella?
.738
.057
.062
.102
38
Para resolver algún problema que afecta a usted y a otras personas, ¿alguna
vez se ha organizado con otras personas afectadas?
.465
-.076
.133
.356
39
¿Ha asistido a manifestaciones, plantones, marchas, protestas o paros NO
relacionados con partidos políticos y/o elecciones?
.401
.046
.165
.066
40
¿Alguna vez ha organizado manifestaciones, plantones, protestas, marchas
o paros?
.474
.009
.071
-.035
- Sumatoria de la 41-49.
.427
-.011
.303
.333
50
Con partidos políticos
.157
.061
.770
.061
Tabla 7
Matriz de cargas factoriales rotada
(continuación)
Gracias a este procedimiento es que se pudieron
agrupar los reactivos en dimensiones. En el caso de
que un reactivo tuviera carga factorial suficiente en
dos fac tores, se eligió de acuerdo a la corresponden-
cia teórica y se eliminaron aquéllos que obtuvieron
carga factorial mayor a 0.40 (reactivos 27, 28, 30,
34 y 35).
Aunque se formaron cuatro factores, los reactivos
se acomodaron de forma diferente a lo esperado. El
factor uno constituyó la unión de las dimensiones
asociativa y opinativa que se proponían a partir de
lo revisado en la literatura. El factor dos quedó cla-
ramente compuesto por conductas de participación
elec toral. El fac tor tres por una nueva dimensión refe-
rente a conductas de participación –que se denominó
“partidaria” al tener que ver todos los reactivos con
partidos políticos y que se analiza de manera más
profunda en las conclusiones– y, por último, el cuarto
factor asoció conductas de participación cívica.
Eliminados los reactivos con poca carga facto-
rial, y agrupados los reactivos de asociacionismo, el
instrumento final quedó con 37 reactivos, los que se
distribuyeron de la siguiente forma.
Fuente: elaboración propia sobre datos de la investigación.
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Consistencia interna
Con la tercera versión del instrumento se realizaron
pruebas entre grupos extremos para medir los índices
de consistencia interna. Se encontraron diferencias
Tabla 8
Descripción de las dimensiones obtenidas
Dimensión
Número de reactivos
% de varianza explicada
Asociativa-Opinativa
19
15.082
Electoral
6
13.019
Partidaria
7
9.994
Cívica
5
7.068
Total
37
45.162
Fuente: Elaboración propia sobre datos de la investigación.
estadísticamente significativas entre las medias del
grupo alto y bajo a partir de una prueba
T
. Tomando
en cuenta el percentil 25 y 75, los resultados fueron
los siguientes:
Tabla 9
Diferencias significativas entre grupo de altos y bajos
Grupo
N
Mean
Std. Deviation
t
Bajos
76
11.59
3.567
-22.200***
Altos
81
36.26
9.298
*** p < 0.001
Fuente: Elaboración propia sobre datos de la investigación.
Con estos reactivos se obtuvieron índices de consis-
tencia interna total y para cada una de las dimen-
siones, obteniéndose confiabilidad fuerte en el caso
del
Alpha
total; moderada para asociativa-opinativa,
alta para electoral, fuerte para partidaria, y mode-
rada para cívica:
Tabla 10
Coeficiente de consistencia interna total y para cada dimensión
Alpha de Cronbach
Total
Asociativa-Opinativa
Electoral
Partidaria
Cívica
.85
.72
.98
.85
.72
Fuente: Elaboración propia sobre datos de la investigación.
Al analizar la sumatoria total y por dimensiones, tras sumar los 37 puntajes, se encontraron los siguientes
datos.
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Con estos resultados, la última versión del
CCP
con-
tiene 37 reactivos que se distribuyen en cuatro di-
Tabla 12
Reactivos pertenecientes a cada dimensión del CCP versión final
Dimensión
Número de reactivos
Reactivos
Calificación
mínima
Calificación máxima
Asociativa-Opinativa
19
1, 3, 5, 7, 8, 10, 13, 15,
16, 18, 19, 21, 23, 25, 27,
31, 33, 35, 37.
0
63
Electoral
6
4, 11, 20, 24, 30, 34.
0
12
Partidaria
7
2, 9, 14, 17, 26, 29, 32.
0
15
Cívica
5
6, 12, 22, 28, 36.
0
10
Total
37
0
100
Fuente: Elaboración propia sobre datos de la investigación.
Tabla 13
Opciones de respuesta
No, nunca
Sí , algunas veces
Sí, muchas veces
0
1
2
Tabla 11
Estadística descriptiva total y para cada dimensión
Total
Asociativa-opinativa
Electoral
Partidaria
Cívica
N
300
300
300
300
300
Media x sujeto
23.40
6.54
7.88
1.10
7.87
Desviación estandar
10.555
6.110
4.817
2.266
2.140
Mínimo
3
0
0
0
1
Máximo
83
47
12
15
10
Fuente: Elaboración propia sobre datos de la investigación.
mensiones y puede alcanzar un puntaje total de 100
puntos, como se especifica en la siguiente tabla.
Calificación del instrumento
Para obtener la calificación del instrumento los reactivos con tres opciones de respuesta se calificaron de
la siguiente manera:
Y los puntajes de los reactivos con cuatro opciones de respuesta se muestran a continuación:
Fuente: elaboración propia sobre datos de la investigación.
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Los reactivos 6a, 12a, 22a no se puntúan ni se con-
tabilizan para la sumatoria, su función es tratar de
disminuir la deseabilidad social.
El puntaje del reactivo 37 es el resultado de la
sumatoria de sus nueve preguntas, así que para califi-
carse es necesario realizar la sumatoria de los puntajes
Tabla 16
Tabla de calificación para el puntaje total del
CCP
Calificación
Puntaje
Total
Baja
0-19
Media
20- 26
Alta
27 -100
Tabla 14
Opciones de respuesta dimensión asociativa
Nunca tuvo contacto
Asistió a reuniones
o actividades
Pagó cuotas
Dirigió
0
1
2
3
de las preguntas de la “a” a la “i”, el resultado de esa
sumatoria es el que se considera reactivo 37. Para
cada uno de estos reactivos se considera solo la cali-
ficación más elevada, por ejemplo, si en la pregunta
37a y 37b se respondió:
Tabla 15
Opciones de contabilización reactivo 37
Nunca tuvo
contacto
Asistió
a reuniones
o actividades
Pagó cuotas
Dirigió
37a
Durante los tres últimos años, con
organizaciones comunales, vecinales,
colonos o condóminos, usted…
X
X
X
37b
Durante los tres últimos años,
con organizaciones de adultas(os) mayores
o jóvenes, mujeres, indígenas, homosexuales,
discapacitadas(os), etc., usted…
X
X
Se considerará para la sumatoria total: dos para la
pregunta 37a; y uno para la pregunta 37b. Para la
sumatoria del reactivo 37 la máxima calificación es
de 27 y la mínima es de cero.
Una vez hecha la sumatoria de cada uno de los
37 reactivos (contando el último reactivo como la
suma de sus nueve preguntas), la calificación para
los puntajes totales se muestra en la tabla 16.
Fuente: Elaboración propia sobre datos de la investigación.
Fuente: Elaboración propia sobre datos de la investigación.
Fuente: Elaboración propia sobre datos de la investigación.
Perspectivas Teóricas
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Conclusiones
Lo revisado en los apartados anteriores intentó mostrar
el proceso de construcción y validación de un instru-
mento para medir diversas conductas de participación,
así como los cambios a los que fue sometido. En las
conclusiones sobresalen dos elementos centrales: por
un lado, discutir la nueva dimensión que este proceso
generó, al que se denominó “partidaria”, que no se
tenía contemplada; y por otro, poner en perspectiva
la utilidad de este tipo de instrumentos y abogar por
una complementariedad disciplinar y metodológica
para el estudio de la participación.
En relación al primer punto, el análisis factorial
al que fue sometido el instrumento logró determinar
una categor ía que no se tenía contemplada. Cada uno
de los reac t ivos que componen la dimensión par t ida-
ria integraba diferentes dimensiones. Por ejemplo,
dentro de la dimensión “opinativa” se preguntó si
se elaboraban peticiones a los partidos políticos,
pero también si se elaboraban peticiones a diversos
funcionar ios de gobierno y de organizaciones civ iles;
en la dimensión “electoral”, se cuestionó si habían
asistido a mítines organizados por partidos políticos
o si habían participado como observadores o repre-
sentantes de casilla; y en la dimensión “asociati-
va” se interrogó si participaban en partidos políticos,
además de organizaciones comunitarias, recreativas
o religiosas. Sin embargo, el análisis reunió a estos
reac t ivos junto a otros que, aparentemente, tendr ían
que ver menos con vida ‘partidaria’ como colocar
mantas o carteles como una forma de opinar o soli-
citar apoyos a diputados o senadores para resolver
un problema comunitario.
Esta situación inesperada permite rescatar los
estrechos vínculos entre participación y partidos po-
líticos que por diversas razones la literatura ha reto-
mado en años recientes, donde ha resultado central la
relación sociedad civil-sociedad política para analizar
el éxito o fracaso de instrumentos participativos.
52
En
efecto, como se revisó arriba, la creciente desafección
con las limitaciones de la democracia representativa
y los sistemas de partidos que la sostiene fue una de
las causas principales de la irrupción participativa.
Así, los instrumentos par ticipativos en general, y los
actores participativos en específico, construyeron la
mayoría de las veces sus posicionamientos más allá
de los partidos políticos en los diferentes contextos
nacionales. En Chile, por ejemplo, la relación socie-
dad civil-sociedad política explicó las dificultades
para desarrollar instrumentos de participación ciu-
dadana después de la dictadura de Pinochet
53
y no
fue hasta épocas recientes, en el segundo lustro de la
década de 2000, cuando comenzaron a gestarse mo-
vimientos sociales (obreros, estudiantiles) que co-
incidieron con el cambio del panorama de partidos
políticos más allá del bi-partidismo Concertación/
Alianza y con la alternancia en el poder ejecutivo.
54
En Brasil, buena parte de la discusión sobre los pro-
cesos participativos ha tenido como eje las relaciones
y tensiones con los partidos políticos,
55
donde la
relación entre los movimientos y la creación de un
52
Como se podrá sospechar, el análisis de los partidos políticos y sus relaciones con los procesos de participación rebasa con mucho los
objetivos de este artículo.
53
Gonzalo Delamaza,
Tan lejos tan cerca: políticas públicas y sociedad civil en Chile
, Santiago,
LOM
Ediciones, 2005.
54
G. Delamaza, “La disputa por la participación en la democracia elitista chilena”, en
Latin American Research Review
, vol. 45, núm. 4,
2010.
55
L. Avritzer,
Las instituciones participativas… op. cit.
; Ana Claudia Teixeira y Luciana Tatagiba, “Democracia participativa en la ciudad
de Sao Paulo: continuidades y rupturas”, en Ernesto Isunza Vera y Adrián Gurza Lavalle (eds.),
La innovación democrática en América Latina:
tramas y nudos de la representación, la participación y el control social
, México,
CIESAS
/Universidad Veracruzana, 2010, pp. 283-311; A. Gurza
Lavalle
et al
., “Democracia, pluralização da representação e sociedade civil”, en
Lua Nova
, núm. 67, 2006; A. Gurza Lavalle
et al
., “Beyond
Comparative Anecdotalism: Lessons on Civil Society and Participation from São Paulo, Brazil”, en
World Development
, vol. 33, núm. 6, 2005;
Vera Coelho y Marcos Nobre (eds.),
Participacipac±o e deliberac±o teoria democratica e experiencias institucionais no Brasil contemporaneo
,
Santa Ifigenia, San Pablo, Paz e Terra, 2004.
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
54
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales,
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auténtico partido de masas, como define Avrizter al
Partido de los Trabajadores,
56
permitió, por un lado,
la realización y expansión de instrumentos de parti-
cipación; por otro, introdujo una serie de tensiones
entre los movimientos y actores sociales y el propio
gobierno una vez que dicho partido fue ganando más
espacios de poder.
En el caso mexicano, la tradición corporativa y
la fortaleza de un régimen de partido hegemónico
generó que el debate se centrara en la autonomía
al gobierno/partido.
57
Con los procesos de reformas
políticas e incorporación de nuevos actores a la esfera
pública, notablemente con la incorporación de la
‘sociedad civil’ como nuevo actor, se modificaron las
relaciones entre organizaciones y partidos al punto
que, en 1997, el gobierno democrático de la ciudad
de México (encabezado entonces por Cuauhtémoc
Cárdenas) incorporó actores relevantes de entre las
organizaciones civiles. En el 2000, con el gobierno de
Vicente Fox, se creó una ‘corriente cívica’ en ciertas
oficinas ligadas al desarrollo social.
58
Sin embargo, las
dinámicas políticas fueron separando cada vez más a
los partidos políticos de la ciudadanía, ahondando la
insat isfacción con la democracia y env iando a los par-
tidos a los últimos lugares de confianza institucional.
59
Esta situación, sumada a un ‘reflujo’ de las organiza-
ciones más ligadas a los procesos participativos que
se estaban desarrollando, terminó en lo que Olvera
denomina como la “colonización política” (en este
caso, partidaria) tanto de las instituciones garantes
de derechos como de participación ciudadana en Méxi-
co.
60
Esto, sumado al monopolio de la representación
que a la fecha tienen los partidos políticos, permite
comprender por qué, por ejemplo, la propaganda
oficial del Instituto Electoral del Distrito Federal
–que conminaba a votar en los comicios para elegir
a los comités ciudadanos de la ciudad de México en
octubre de 2010–, decía: “Los ciudadanos tenemos
mucho que decir… esta elección es de vecinos, no
de partidos”.
61
Por esto, la existencia de una serie de conductas
de participación ligadas a partidos políticos y en la
que los ciudadanos participaran en dichas instancias
fue sorpresiva. Empero, considerando que dentro
de las funciones clásicas de los partidos está la
agregación de intereses, su inclusión dentro de las
conductas de participación, además de la selección
de los candidatos para ser votados,
62
resulta bastante
obvia. Más aún en una entidad federativa que no ha
tenido alternancia y donde el Partido Revolucionario
Institucional y su sistema corporativo no han sido
enteramente desmantelados.
El segundo elemento a discutir aquí es explicitar
una posición respecto a la necesidad de comple-
mentar diversas aproximaciones disciplinares y
metodológicas al estudio de la participación. Si bien
las potencialidades de los análisis que se pueden
generar con este tipo de instrumentos son amplias,
más si pasan por estándares de confiabilidad y validez
como el
CCP
, sus limitaciones también son ev identes.
Los procesos de relación sociedad-Estado, como los
procesos de participación, requieren estrategias
y aproximaciones diversas que permitan construir
conocimiento. Este tipo de aproximaciones más
tradicionales por medio de cuestionarios a población
abierta, se complementa al menos con dos aproxi-
56
L. Avritzer,
Las instituciones participativas, op. cit.
57
J. A. Fox,
The Politics of Food in Mexico: State Power and Social Mobilization
, Ithaca, Cornell University Press, 1993; Alberto Aziz Nassif
y Jorge Alonso (eds.),
El Estado mexicano: herencias y cambios
, México,
CIESAS
, 2005.
58
F. J. Hevia de la Jara,
Poder y ciudadanía en el combate a la pobreza… op. cit.
59
A. Aziz Nassif y J. Alonso,
México: una democracia vulnerada
, México,
CIESAS
/Miguel Angel Porrúa, 2009.
60
A. Olvera Rivera, “Introducción. Instituciones garantes de derechos y espacios de participación ciudadana en una transición frustrada”,
en Alberto Olvera Rivera (ed.),
La democratización frustrada. Limitaciones institucionales y colonización política de las instituciones garantes
de derechos y de participación ciudadana en México
, México,
CIESAS
/Universidad Veracruzana, 2010, pp. 13-58; A. Olvera Rivera, “The Elusive
Democracy. Political Parties, Democratic Institutions, and Civil Society in Mexico”, en
LARR
,
vol. 45, núm. 4 , 2010.
61
Según reza el lema de la convocatoria del Consejo General del Instituto Electoral del Distrito Federal para la elección de los Comités
Ciudadanos y Consejos de los Pueblos del año 2010, en http://www.iedf.org.mx/sites/comites2010/content/conv/convo_cccp2010.pdf
Perspectivas Teóricas
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maciones que resultan centrales para el análisis de
la participación: la etnografía política y los análisis
reticulares.
Con respecto a la primera, cada vez existe mayor
interés desde la antropología política por analizar
procesos de participación,
63
pero también hay un
creciente interés por parte de la ciencia política en el
uso de la etnografía como procedimiento analítico.
64
Con respecto a la segunda, los análisis reticulares
y de red están demostrando ser poderosos instru-
mentos descriptivos y explicativos de los procesos
participativos.
65
Complementar análisis relacionales
con instrumentos como el presentado aquí podrán
establecer vínculos más allá de los atributos de los
participantes y preguntarse, por ejemplo, si los nodos
con mayores niveles de centralidad participan más o
menos que los demás nodos o si la intermediación,
central para comprender los procesos de poder, tiene
o no relación con la mayor o menor participación en
las dimensiones analizadas.
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Apéndice 1
Cuestionario de Conductas de Participación. Versión final
Cuestionario de Conductas de Participación (
CCP
).
El Centro de Investigaciones y Estudios Superiores
en Antropología Social (
CIESAS
), plantel Golfo, y el
Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol)
están llevando a cabo la investigación “Validación
y aplicación del cuestionario de conductas de parti-
cipación”, que tiene como objetivo general tener un
instrumento válido y confiable para medir, comparar
y analizar la participación ciudadana en grupos es-
pecíficos de población.
Le vamos a realizar algunas preguntas sobre qué
tan seguido realiza algunas actividades variadas.
No existen respuestas correctas o incorrectas, sólo
queremos saber qué tanto forman parte de su vida
estas actividades.
La mayoría de las preguntas se responde con tres
opciones de respuesta: no
nunca
, sí
algunas veces
,
muchas veces
.
Así, la respuesta “nunca” se refiere a que usted no
realiza esa actividad, ni la ha realizado en el pasado;
“algunas veces” se refiere que sí la realiza o la ha
realizado, pero no muy seguido; y por último, “muchas
veces” se refiere a que esta actividad se realiza o se
ha realizado con regularidad.
Por ejemplo, a la siguiente pregunta, qué con-
testaría:
No, nunca
Sí, algunas
veces
Sí, muchas veces
En el último año, ¿usted ha realizado quehaceres domésticos?
Nunca tuvo
contacto
Asistió a
reuniones o
actividades
Pagó cuotas
Dirigió
Durante los tres últimos años, con clubes deportivos,
usted….
Algunas otras preguntas se responden con cuatro
opciones de respuesta:
nunca tuvo contacto
,
asistió
a reuniones o actividades
,
pagó cuotas
,
dirigió
.
Así, la respuesta “nunca tuvo contacto” se refiere
a que en los últimos tres años usted no tuvo ningún
tipo de acercamiento al tipo de asociación que se
menciona en el reactivo correspondiente; “asistió a
reuniones o actividades” se refiere a que durante los
último tres años sí tuvo acercamientos al tipo de aso-
ciación que se menciona en ese reactivo; “pagó cuo-
tas” se refiere a que no sólo tuvo contacto o asistió
a reuniones, sino que además pagó las cuotas que lo
hacen miembro activo de la asociación en cuestión;
por último, “dirigió” se refiere a que durante los úl-
timos tres años lideró o encabezó alguna asociación
del tipo que se menciona en dicho reactivo.
Por ejemplo, en el siguiente reactivo qué res-
puesta daría:
Perspectivas Teóricas
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Universidad Nacional Autónoma de México
Año LVII, núm. 215, mayo-agosto de 2012, pp. 35-67, ISSN-0185-1918
No, nunca
Sí, algunas
veces
Sí, muchas
veces
1
Para algún fin social, colectivo o comunitario, ¿ha solicitado alguna vez
información a alguna oficina gubernamental sobre presupuestos y gastos
del gobierno?
2
Para resolver un problema colectivo, social o comunitario que afectaba
a usted y a otras personas, ¿alguna vez usted ha solicitado apoyo a un
partido político?
3
¿Ha solicitado información a alguna asociación, grupo, club u
organización social sobre cómo participar o ser parte de ella?
4
¿Suele usted votar en las elecciones para diputados o federales?
5
Para resolver un problema que afectaba a usted y a otras personas,
¿alguna vez se ha organizado con otras personas afectadas?
6a
¿Usted tira basura en la calle?
6
¿Le molesta ver cuando alguien más tira basura en la calle?
7
Para algún fin social, colectivo o comunitario, ¿ha solicitado alguna vez
información a alguna oficina de gobierno sobre programas de gobierno?
8
¿Alguna vez usted ha donado sangre?
9
Para resolver un problema colectivo, social o comunitario que afectaba a
usted y a otras personas, ¿alguna vez usted ha pedido ayuda a diputados
o senadores?
10
Para dar su opinión, quejarse, denunciar o resolver un problema colectivo,
social o comunitario que afectaba a usted y a otras personas ¿alguna vez
usted ha repartido circulares o manifiestos?
11
¿Suele usted votar en las elecciones para gobernador del estado?
12a
¿Cuida usted de las áreas verdes de su ciudad?
12
¿Le molesta que las personas no tomen cuidado de las áreas verdes?
13
Para dar su opinión, quejarse, denunciar o resolver un problema colectivo,
social o comunitario que afectaba a usted y a otras personas, ¿alguna vez
usted ha enviado cartas o llamado a algún periódico?
14
Para dar su opinión, quejarse, denunciar o resolver un problema colectivo,
social o comunitario que afectaba a usted y a otras personas, ¿alguna vez
usted ha colocado mantas, carteles o fotografías?
15
¿Alguna vez usted ha recaudado fondos para una causa social?
16
Para dar su opinión, quejarse, denunciar o resolver un problema colectivo,
social o comunitario que afectaba a usted y a otras personas (ya sea a
través de: sitios Web, visitas personales, e-mails, cartas u otros medios),
¿alguna vez usted contactó al presidente?
Entonces vamos a comenzar. Le voy a pedir que trate
de responder sólo con las opciones de respuesta que
le mencioné, tachando con una X o una
la que más
se acerque a la realidad.
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Universidad Nacional Autónoma de México
Año LVII, núm. 215, mayo-agosto de 2012, pp. 35-67, ISSN-0185-1918
No, nunca
Sí, algunas
veces
Sí, muchas
veces
17
¿Participa en actividades o reuniones de algún partido o movimiento
político?
18
¿Ha solicitado información a alguna asociación, grupo, club u
organización social sobre cómo resolver un problema social, comunitario
o colectivo que afectaba a usted y a otras personas?
19
¿Alguna vez ha organizado manifestaciones, plantones, marchas,
protestas o paros?
20
¿Suele usted votar en las elecciones para senadores?
21
Para dar su opinión, quejarse, denunciar o resolver un problema colectivo,
social o comunitario que afectaba a usted y a otras personas, ¿alguna vez
usted ha firmado cartas para apoyar una causa (en papel o vía internet)?
22a
¿Usted suele cuidar el agua?
22
¿Le molesta ver cuando alguien más tira el agua?
23
Para dar su opinión, quejarse, denunciar o resolver un problema colectivo,
social o comunitario que afectaba a usted y a otras personas (ya sea a
través de: sitios Web, visitas personales, e-mails, cartas u otros medios),
¿alguna vez usted contactó a los diputados o senadores?
24
¿Suele usted votar en las elecciones para presidente de la República?
25
Para dar su opinión, quejarse, denunciar o resolver un problema colectivo,
social o comunitario que afectaba a usted y a otras personas (ya sea a
través de: sitios Web, visitas personales, e-mails, cartas u otros medios),
¿alguna vez usted contactó a presidentes municipales?
26
¿Asiste usted, por su propia voluntad, a mítines, marchas o
manifestaciones de algún partido político?
27
Para dar su opinión, quejarse, denunciar o resolver un problema colectivo,
social o comunitario que afectaba a usted y a otras personas, ¿alguna vez
usted ha enviado cartas o llamado a algún programa de radio o televisión?
28
¿Alguna vez usted ha donado alimentos, medicina, ropa en caso de un
desastre?
Nunca tuvo
contacto
Asistió a reuniones
o actividades
Pagó cuotas
Dirigió
29
Durante los tres últimos años, con partidos
políticos, usted…
Perspectivas Teóricas
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No, nunca
Sí, algunas
veces
Sí, muchas
veces
30
¿Suele usted votar en las elecciones para presidente municipal?
31
Para dar su opinión, quejarse, denunciar o resolver un problema colectivo,
social o comunitario que afectaba a usted y a otras personas (ya sea a
través de: sitios Web, visitas personales, e-mails, cartas u otros medios),
¿alguna vez usted contactó al gobernador?
32
¿Participa como observador electoral o representante de casilla
de un partido político?
33
¿Ha solicitado información a alguna asociación, grupo, club u
organización social sobre cómo participar o ser parte de ella?
34
¿Suele usted votar en las elecciones para diputados o federales?
35
Para resolver un problema colectivo, social o comunitario que afectaba
a usted y a otras personas, ¿alguna vez usted ha pedido apoyo a alguna
asociación civil?
36
¿Alguna vez usted ha dado dinero a alguna institución u organización
social (como la Cruz Roja, asociaciones contra el cáncer, etcétera)?
37
Nunca tuvo
contacto
Asistió a
reuniones o
actividades
Pagó
cuotas
Dirigió
37a
Durante los tres últimos años, con organizaciones comunales,
vecinales, colonos o condóminos, usted…
37b
Durante los tres últimos años, con organizaciones de adultos
mayores o jóvenes, mujeres, indígenas, homosexuales,
discapacitado, etcétera, usted…
37c
Durante los tres últimos años, con organizaciones religiosas
como grupos pastorales, para preparación
de fiestas religiosas, mayordomías, etcétera, usted…
37d
Durante los tres últimos años, con organizaciones de arte y
cultura como coros, grupos musicales o de teatro, amigos del
arte, de la sinfónica, etcétera, usted…
37e
Durante los tres últimos años, con organizaciones deportivas
como clubes, grupos de personas aficionadas a algún deporte,
etcétera, usted…
37f
Durante los tres últimos años, con organizaciones laborales
como sindicatos o cooperativas, grupos de pensionados o
jubilado, colegios o asociación de profesionales, usted…
37g
Durante los tres últimos años, con organizaciones de
autoayuda como alcohólicos, neuróticos o drogadictos
anónimos, grupos de personas con alguna enfermedad,
etcétera, usted…
37h
Durante los tres últimos años, con organizaciones a favor de
ciertos derechos o grupos de ayuda social, como por ejemplo
en defensa de personas indígenas, niños de la calle, del
ambiente, o comités de vigilancia y contraloría social, usted…
37i
Durante los tres últimos años, con organizaciones de educación
como asociaciones de madres y padres de familia, alumnos o
egresados, usted…
Sumatoria reactivo 37
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Año LVII, núm. 215, mayo-agosto de 2012, pp. 35-67, ISSN-0185-1918
Calificación
Conductas de participación
Asociativa-Opinativa
Conductas de participación electoral
Conductas de participación partidaria
Conductas de participación cívica
Sumatoria total
Perspectivas Teóricas
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Universidad Nacional Autónoma de México
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