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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
Universidad Nacional Autónoma de México
Nueva Época, Año LVIII, núm. 217
enero-abril de 2013
pp. 171-196
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DESCENTRALIZACIÓN
DE
LOS
PROCESOS
DE
SELECCIÓN
DE
CANDIDATOS
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La descentralización de los procesos de selección de candidatos
en los partidos y su impacto en la nominación de mujeres
en los Congresos Estatales de México
T
e Decentralization of Candidate Selection Processes
in Political Parties and their Impact on the Nomination
of Women in Mexico’s States Congresses
Fernanda Vidal Correa
∗∗
Recibido el 23 de noviembre de 2012
Aceptado el 08 de diciembre de 2012
Se agradecen los valiosos comentarios de los dictaminadores anónimos de esta revista, aunque la responsabilidad
por el contenido es exclusivamente mía.
∗ ∗
Doctora en Ciencia Política por el Departamento de
Política de la Universidad de Sheffi
eld
. Es miembro de la
Poli-
tics Studies Association
, así como de la
International Political Science Association
. Actualmente adscrita al Instituto de
Investigaciónes Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, (México). Autora de varias publicaciones
entre las que destacan:
Las cuotas de género y la existencia de las candidaturas duales como limitantes a su aplicación
(2012);
Renewed Federalism an its Eff
ects on the Representation of Women in Mexico
(2012);
La construcción del Estado en
América Latina: Calidad democrática y límites a las reformas político-electorales
(2010). Sus principales líneas de investi-
gación son: partidos políticos y procesos electorales, estudios de género y estudios parlamentarios. Correo electrónico:
mfer6@yahoo.com
RESUMEN
Los métodos de selección dentro de los partidos
políticos comienzan a ser estudiados como parte
del análisis sobre democratización estatal. Ello a
su vez conlleva a cuestionar los posibles efectos
que éstos puedan tener sobre la participación po-
lítica de las mujeres. Tomando en consideración
el renovado federalismo mexicano a partir del
desmantelamiento del régimen presidencial de
nales de los años 90, este artículo reúne los te-
mas de descentralización y procesos de nomina-
ción en los partidos, así como las denominadas
selectorate agencies
y las instituciones formales
que las limitan, con el objeto de cuestionar los
ABSTRACT
±
e analysis of state democratization includes
recent studies of the methods by which political
parties are selected, and their possible eff
ect on
the political participation of women. Conside-
ring the renewal of Mexican federalism, which
took place since the dismantling of the presi-
dential regime at the end of the 1990s, this ar-
ticle brings together issues of decentralization
and party nomination processes, as well as “se-
lectorate agencies” and the formal institutions
that limit them in order to question the eff
ect of
the combined presence of these factors on wo-
men’s political participation patterns. ±
e article
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Introducción
E
l debate sobre los métodos de selección a los cargos de elección popular dentro de los
partidos políticos comienza a tomar en cuenta la composición por género. Asimismo, la
etapa de selección interna es mucho más reconocida como un proceso crucial para incrementar
la participación de las mujeres. La posibilidad de ser seleccionado puede ser modifi
cada por
las características que busque en sus representantes la instancia interna del partido encargada
de la selección. Los partidos políticos tienen la capacidad de alentar o desalentar a los posibles
candidatos y estos pueden trabajar, incluso, para obtener nominaciones para los candidatos de
ciertos grupos (Niven, 1998; Norris y Lovenduski, 1993; 1995; Shugart, 1994; Weldon, 2003).
Existen instituciones, tanto formales como informales, que modifi
can la forma de actuar
de estos partidos. Así, el papel de los partidos políticos se ve afectado entre otras cosas y en
términos de instituciones formales, por el grado de centralización que tienen los mecanismos
de selección enunciados dentro de sus propios estatutos (Freidenberg y Alcantara, 2009;
Pennings y Hazan, 2001; Rahat y Hazan, 2001).
Tomando en consideración hallazgos previos, este artículo busca explorar la relación
interdependiente entre la descentralización del proceso de selección de candidatos y la
representación política de las mujeres. Es necesario clarifi
car que en este caso el análisis
de los procesos se encuentra enfocado en el estudio de las llamadas instituciones formales,
siendo éstas las restricciones que aparecen en forma de reglas, leyes o constituciones, las
que junto con sus características de aplicación, defi
nen la estructura de incentivos de las
sociedades (North, 1993: 2). Si bien el enfoque de este artículo es sobre los reglamentos
efectos de esta combinación en la participación
política de las mujeres.
Para ello, el artículo uti-
liza datos de elecciones locales en doce Estados
en México, centrándose en el período de 1998
a 2012. La evidencia demuestra que en el caso
mexicano, la descentralización no ha tenido
ningún efecto en las nominaciones por mayoría
relativa. Más aún, sugiere que la centralización
de la toma de decisiones es importante para la
nominación de más mujeres por el principio de
representación proporcional.
Palabras clave:
descentralización, partidos, gé-
nero, participación, candidatos, elecciones.
analyzes local election data from twelve states
in Mexico, focusing on the period 1998 to 2012.
±
e evidence reveals that in the case of Mexico,
decentralization has had no eff
ect on nomina-
tions made by a relative majority. Furthermore, it
suggests that centralization in decision-making
is an important factor in achieving the nomina-
tion of more women based on the principle of
proportional representation.
Keywords:
decentralization, parties, gender,
participation, candidates, elections
.
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internos y la inf
uencia de las normas al interior de los partidos, es necesario enFatizar la
gran importancia que tienen las prácticas inFormales en la selección de candidatos, mismas
que deberán ser analizadas en otros espacios.
En cuanto a los procesos centralizados o descentralizados, se ha establecido en investigaciones
previas que el objetivo de la descentralización política es dar a los ciudadanos más poder y
presencia en la toma de decisiones públicas (Lijphart, 2004). A menudo esta descentralización
es asociada con los gobiernos representativos y plurales (Bryld, 2001). Asimismo, se cree que
ésta puede apoyar los procesos de democratización al proporcionarle a los ciudadanos o a
sus representantes más cercanos, mayor inf
uencia en la Formulación y aplicación de políticas
públicas (Sellers y Lidström, 2007; Treisman, 2007; Willis, Garman y Haggard, 2007). Así,
una modifi
cación a las estructuras de poder generará, independientemente de su género,
cambios en la posible participación de los actores.
“Descentralizar” implica que la selección de los representantes en las jurisdicciones locales
electorales permitirá a los ciudadanos conocer mejor a sus representantes y, a su vez, a los
Funcionarios electos les permitirá conocer mejor las necesidades y los deseos de los votantes.
La descentralización en sí es una Forma de compartir el poder de manera vertical dentro
del sistema político. Más aún, como se sugiere en esta investigación, la repartición de poder
de Forma vertical no es la única que puede aFectar la manera de descentralizar la toma de
decisiones. Los procesos pueden centralizar la mayor parte de la toma de decisiones en una
autoridad individual que la concentra, pero también pueden ser organizados en un sistema
de poder Fragmentado en el que muchos individuos constituyen la autoridad que tiene el
poder de decisión.
En primer lugar, en este trabajo se argumenta la relevancia del análisis de la descentralización
para los estudios de género, señalando que la participación de ciertos actores como miembros
de las agencias de selección puede modifi
car las características fi
nales de aquellos nominados.
Se ref
exiona en torno a los procesos internos de los tres principales partidos políticos de
México: el Partido Acción Nacional (±²³), el Partido Revolucionario Institucional (±´µ) y el
Partido de la Revolución Democrática (±´¶). Se establecen las características principales en
las que operan los procesos de selección de candidatos, poniendo énFasis en aquellos detalles
que sugieran el grado de descentralización de estos mecanismos.
En segundo lugar, se procede a la evaluación por separado de los procesos de selección
de candidatos. Primero se evalúa la inf
uencia de la descentralización sobre la elección de
candidatos por mayoría relativa. En esta etapa, se subraya la relevancia de la descentralización
vertical así como de la pluralidad, en cuanto a miembros, de las agencias encargadas de
organizar y sancionar los procesos y se analiza el proceso de selección de candidatos de
representación proporcional en los tres partidos ya mencionados. En esta sección se toma
en consideración no sólo la importancia de la selección de los candidatos, sino también la
composición de las listas y el orden generados por este principio. ·inalmente, se establecen
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conclusiones en cuanto a los benefi
cios o perjuicios que la descentralización de los procesos
de selección de candidatos han tenido sobre la participación política de las mujeres en
México. Se indica que no existen variaciones signifi
cativas en los resultados observados en
los tres partidos en las nominaciones por mayoría relativa y que, si bien lo mismo se puede
decir de las nominaciones por representación proporcional, la centralización sí ha tenido
repercusiones positivas sobre el porcentaje de mujeres nominadas dentro de los llamados
espacios seguros de las listas de representación proporcional. Se concluye fi
nalmente, que
las diferencias que existen en los partidos deben explicarse por elementos que van más
allá del contexto y las estructuras que plantean las instituciones formales: en este caso, los
estatutos y reglas internas de los partidos.
La descentralización de la toma de decisiones para la selección de candidatos
La organización interna de un partido político puede llegar a tener efectos sobre la asignación
de las candidaturas. Parte de esta organización responde al grado de centralización en el que
los partidos defi
nen las oportunidades de entrada. El grado de centralización puede estar
determinado tanto dentro de los procesos normativos que regulan la elección de candidatos,
como por las prácticas informales de negociación y de compadrazgo en el que se da el reparto
de posiciones de mayoría relativa como de representación proporcional. La participación
política de las mujeres puede verse promovida o restringida tanto en los parámetros formales
como en los informales en los que se da la toma de decisiones (Kittilson, 1997, 2001; Norris
y Lovenduski, 1995). Se ha sugerido (Freidenberg y Alcantara, 2009) que el reclutamiento
centralizado es benefi
cioso para las mujeres ya que, se argumenta, los dirigentes de los partidos
probablemente son más educados y relativamente liberales en sus actitudes hacia la igual-
dad de género. Así, si las agencias de selección se encuentran integradas por miembros más
educados y liberales, podría generarse un aumento substancial de participación de mujeres
dentro de los partidos y en los espacios de elección.
En aquellos partidos altamente centralizados, la in±
uencia de agencias de selección, sean
éstas conservadoras o liberales, podría consolidarse a través de órdenes directas que re±
ejen
esa centralización, así como mediante mecanismos que garanticen el cumplimiento de los
requerimientos centrales a nivel local. Inclusive, las agencias de selección podrían utilizar
su in±
uencia y recursos para asegurar el nombramiento directo de mujeres. Ello podría ser
indicativo del deseo de garantizar la igualdad en el seno del partido o, por lo menos, de buscar
generar una plataforma electoral que implique un cierto nivel de participación de las mujeres
(Matland y Studlar, 1996). Esto implica que elites más educadas y liberales podrían ser más
benefi
ciosas para las mujeres si las decisiones que estos grupos toman son determinantes
para la elección de los nominados.
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Sin embargo, también es posible generar una alternativa plausible en la que partidos con
decisiones internas y procesos descentralizados en manos de todos los miembros del partido,
generen una mayor apertura a grupos minoritarios (Matland y Studlar, 1996). Descentralizar
el poder formal de toma de decisiones puede generar avances en la participación de las
mujeres, ya que la posición que ellas tienen dentro de sus comunidades, así como cualquier
participación previa en organizaciones locales y movimientos de base, les representa capital
político para la negociación de su entrada y posible elección. Por otra parte, en grupos más
grandes nadie quiere ser visto como el que le dice “no” a la entrada de mujeres. Ello podría
reducir el impacto de algún sesgo de género entre los miembros del partido. En el caso
mexicano, la toma de decisiones se da formalmente dentro de espacios colectivos, como lo son
las asambleas de los partidos, las reuniones de Comités Nacionales y Estatales, así como las
convenciones para la selección de candidatos. Éstas representan un foro en el que las opiniones
y las declaraciones se vuelven públicas, y a veces incluso con amplia cobertura mediática.
A diferencia de aquellas decisiones o posiciones que se puedan llegar a tomar en espacios
mucho más cerrados, y que denotan el carácter informal de los mismos, las posiciones, juicios
o decisiones que se toman en estos espacios colectivos, no sólo están sujetos a la crítica que
puedan generar grupos opositores internos, sino también a la que proviene de otros partidos
o grupos de la sociedad civil.
Pueden presentarse argumentos a favor o en contra de la descentralización cuando se toma
en cuenta el incremento de la representación de las mujeres en cargos de elección popular
e inclusive en puestos dentro de la organización interna de los partidos. El propósito de las
siguientes líneas es evaluar los efectos de la descentralización formal que se observa en los
estatutos sobre la elección de mujeres para curules en los Congresos Estatales. Siendo que el
análisis se concentra en las reglas formales así como en las agencias o entidades encargadas
de la selección de candidatos, el estudio aquí presentado ofrece una guía aproximada de
abordaje del problema.
El proceso de descentralización fue inicialmente relacionado con la descentralización del
Estado y la revalorización de los gobiernos municipales. Posteriormente se proyectó a todos
los niveles de gobierno y a todos los aspectos de la política, incluyendo los mecanismos de
selección de candidatos. Todos los procesos internos de los partidos reF
ejan el grado de
centralización y la importancia que ha adquirido la política local. Por ejemplo, si el proceso
es a nivel nacional, centralizado y jerárquico, como el del
±RI; si se tiene una organización
basada en el respeto a las decisiones estatales por parte del liderazgo nacional, como lo fue en
el caso del ±²³; o si está dirigido por un líder carismático a nivel nacional con organizaciones
estatales más dispersas y débiles, como dentro del
±R´.
En términos de centralización, ésta retrata una distribución del control en la toma de
decisiones dentro de la jerarquía interna de cada partido. Por su parte, las organizaciones locales
servían como trampolín para que las mujeres se abrieran camino a los espacios nacionales
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de los partidos (Harmel y Janda, 1982). Sin embargo, como se señaló con anterioridad, una
estructura de partido centralizada también puede ser propicia para que las mujeres accedan
a la cúpula del partido. Con el fi
n de evaluar los efectos que pueden tener la centralización y
la descentralización sobre las nominaciones de mujeres, este artículo utiliza datos reunidos
sobre la nominación de candidatos y el índice de representación (Hazan y Rahat, 2010). El
proceso de selección de los candidatos de mayoría relativa y de representación proporcional
varía, involucrando a los diferentes organismos del partido. Por lo tanto, los datos de selección
de candidatos se desglosan en dos: los datos sobre las candidaturas de mayoría relativa por
un lado, y los datos sobre las candidaturas proporcionales, por el otro.
Con el fin de estudiar los efectos de la centralización o descentralización del poder
en la selección de candidatos y en la inclusión de mujeres a estos lugares, primero es
necesario contar con un marco básico que explique cuáles han sido los pasos que han
dado origen a las normas de selección interna. Con ello se busca entender cuáles han sido las
coyunturas dentro de las cuales se han institucionalizado las reglas operativas de cada partido
y cómo ello ha resultado en una tendencia hacia la centralización o a la descentralización del
poder en la toma de decisiones.
El
±AN, por su parte, tiene reglas descentralizadas con una organización apoyada princi-
palmente en los comités estatales. Este partido ha utilizado elecciones cerradas en la mayoría
de sus procedimientos internos de selección de candidatos de representación proporcional
y de mayoría relativa. El ±AN elige a sus candidatos a través de elecciones en las que todos
los miembros registrados a nivel estatal pueden votar (
Estatutos Generales Partido Acción
Nacional
, 2008). Todos los que están inscritos en el partido tienen el derecho a participar en
la toma de decisiones (Valdez, 2002: 275). ² excepción de las elecciones de 2012, el Comité
Ejecutivo ³acional del
±AN se ha mostrado renuente a participar en las elecciones a nivel
estatal y solamente se ha dedicado a prestar apoyo y asesoramiento. El
±AN funciona como
una confederación de partidos a nivel estatal pero con un liderazgo nacional. Sin embargo, el
aumento en la competencia electoral y el éxito inicial del Partido en el año 2000, provocó un
cambio en las reglas para la nominación de candidatos tanto al ejecutivo como al legislativo, a
nivel federal y a nivel local. Las decisiones sobre las candidaturas están en manos de los comités
estatales y miembros registrados en el estado, pero los líderes nacionales están involucrados en
algunas decisiones. Se incluye la reserva de ciertos asientos para los miembros de alto rango
del Comité Ejecutivo ³acional que residen en cada Estado. La importancia de la militancia
dentro del
±AN ha sido recalcada por muchos otros estudios (Loaeza, 1999; 2010) en los
que se indica que ésta es no solamente un apoyo en los procesos internos y externos y en la
competencia electoral, sino también un punto trascendental en la conformación del grupo de
candidatos que integran las listas a ser presentadas. Francisco Reveles inclusive señala que la
militancia es cada vez más importante para favorecer, mediante su respaldo, la candidatura
de un miembro por encima de la de sus oponentes (Reveles, 1996).
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Por su parte, dentro del
±Ri, por más de 70 años y con base en la termInología de SartorI
(SartorI, 2005), éste ha sIdo un partIdo hegemónIco que ha actuado como pIlar del Estado
autorItarIo mexIcano. El
±Ri logró centralIzar el poder, alejándolo de los Estados medIante
el control de las prerrogatIvas de los gobernadores. Esto se logró a través de la creacIón de
reglas formales e Informales que fueron fundamentales para garantIzar la unIdad de un
partIdo atrapa-todo (
catch-all party
). La polítIca federal determInó las alIanzas y eleccIones
locales y el centro ejercía una especIe de poder de veto (Langston, 2001: 504). Cuando no
exIstía una competencIa sustantIva que exIgIera como parte de una estrategIa electoral
más ambIcIosa la exIstencIa de prImarIas Internas, las práctIcas Informales producían
un proceso de desIgnacIón central y altamente jerárquIco, donde la dIreccIón nacIonal
elegía a los candIdatos. En el año 2000, el ±Ri perdIó la presIdencIa por prImera vez. El
partIdo ya no contaba con los recursos necesarIos para mantener el sIstema, lo que resultó
en reajustes de poder y fortalecImIento de las posIcIones de grupos locales. Las nuevas
reglas fueron necesarIas para que los grupos locales del ±Ri pudIesen “poner fi
n a cInco
décadas de exclusIón” (Langston, 2006: 410). No obstante, algunas de las práctIcas son
todavía muy centralIzadas e Informales. La elIte del
±Ri sIgue sumamente Involucrada en
la eleccIón de candIdaturas de representacIón proporcIonal y en las asambleas terrItorIales
y sectorIales para la seleccIón de candIdatos de mayoría relatIva. Por ejemplo, de acuerdo
a los estatutos del PartIdo, las lIstas de representacIón proporcIonal serán creadas por
el ComIté EjecutIvo NacIonal. PosterIormente, éste buscará la aprobacIón por parte del
PresIdente y SecretarIo del PartIdo a nIvel estatal. Los requIsItos de postulacIón Incluyen
ser mIlItante y ser mIembro del cuadro.
1
Los crecIentes nIveles de competencIa electoral a
nIvel estatal (VIdal, 2013) han cambIado las cIrcunstancIas polítIcas para la nomInacIón. Los
estatutos establecen ahora que “el proceso de nomInacIón de los candIdatos se desarrollará
de acuerdo con el método seleccIonado por el Consejo PolítIco del nIvel concernIente”
(
Estatutos Políticos Partido Revolucionario Institucional
, 2008: Art. 179). En el caso de
los dIputados locales, la decIsIón corresponde al Consejo PolítIco Estatal. El mecanIsmo
habItual empleado para la seleccIón de candIdatos es la convencIón de delegados, la cual
debe reF
ejar una composIcIón terrItorIal, de organIzacIones y de sectores.
1
El artículo 23 seccIón 3a de los Estatutos ²nternos del ±Ri
establece que los cuadros son quIenes, con motIvo de su
mIlItancIa, han desempeñado cargos de dIrIgencIa en el PartIdo, sus sectores, organIzacIones nacIonales y adherentes
o bIen han sIdo candIdatos del PartIdo, propIetarIos o suplentes, a cargos de eleccIón popular o han sIdo comIsIonados
del PartIdo o representantes de sus candIdatos ante los órganos electorales y casIllas o que hayan egresado de las
InstItucIones de capacItacIón polítIca del PartIdo, o de los centros especIalIzados de los sectores, organIzacIones
nacIonales y adherentes, y desempeñado comIsIones partIdIstas. TambIén son quIenes han desempeñado un cargo de
responsabIlIdad dentro de los dIferentes órganos de dIreccIón del PartIdo o en sus organIzacIones han partIcIpado de
manera formal y regular durante las campañas electorales o en las asambleas y convencIones del PartIdo. ³Inalmente, se
Incluye a los dIrectIvos de las fundacIones y de los organIsmos especIalIzados y sus antecedentes.
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Con respecto al
PRd, éste nació De una escisión Dentro Del
PRI y la unión De varios
partiDos pequeños De izquierDa, unos más raDicales en sus posiciones iDeológicas que otros.
Según Bruhn, el PRd “nace De una coalición De partiDos De izquierDa y antiguos miembros
Del
PRI, en una batalla electoral contra el partiDo ofi
cial” (Bruhn, 1997: 104). Las facciones
continúan Desafi
anDo cualquier forma De autoriDaD central, aunque el partiDo en su totaliDaD
libraba “las rupturas gracias a consensos relativamente estables” (Martí nez, 2005: 21)
.
La
organización interna Del partiDo, incluiDas las agencias De selección, se asemejan a las Del
PRI, y sus mecanismos De selección De canDiDatos también imitan a las Del ±evolucionario
²nstitucional. Los Estatutos Del ³artiDo inDican que se Deberá utilizar convenciones y elecciones
primarias para elegir canDiDatos (´ocumento Básico:
Estatuto del Partido de la Revolucion
Democrática
, 2009). En cuanto a las nominaciones De canDiDatos suplentes a nivel local, el
Consejo a nivel estatal elige el métoDo De elección De los canDiDatos De mayoría relativa. El
Comité Ejecutivo Nacional pueDe proponer hasta un 20% De canDiDaturas. Aquellos que pueDen
votar, tanto para canDiDaturas De mayoría relativa como De representación proporcional,
son representantes que han siDo electos concejales previamente. La estrategia electoral hasta
2009 era la inclusión De sectores inDepenDientes cercanos al partiDo: intelectuales, grupos
sociales, organizaciones no gubernamentales (OµG) o sectores sinDicales. La lucha interna
por las nominaciones para las elecciones feDerales De 2012 reveló un nuevo patrón. Más allá
De la elección Del canDiDato a la presiDencia en una elección interna en 2011, el proceso De
nominación para las canDiDaturas De DiputaDos y De senaDores se extenDió por meses. El
perioDo De registro para aspirantes fue Del 9 al 13 De Diciembre De 2011. Fueron necesarios
trece Días De sesión permanente para que el Consejo Nacional Electivo Del PRd aprobara
el listaDo De aspirantes a DiputaDos y senaDores por representación proporcional. A nivel
estatal, la misma tenDencia comienza a observarse en las elecciones De 2013. Sin embargo,
formalmente, para las canDiDaturas De representación proporcional, el partiDo ha DepenDiDo
De pequeñas convenciones a nivel estatal.
La selección de candidatos de mayoría relativa y la participación de las mujeres
El Debate acerca De la in¶
uencia que pueDan tener las nominaciones De mayoría relativa ha
siDo sumamente extenso (Bari, 2005; ·ray, 2003; MatlanD y Ballington, 2004; Tremblay y
³elletier, 2001). ·ranDes conclusiones se han estableciDo con respecto a las Diferencias que se
observan en la nominación De mujeres cuanDo la canDiDatura emerge por mayoría relativa o
por representación proporcional. Se ha señalaDo que el uso De la representación proporcional
en Distritos De moDeraDo tamaño favorece la elección De las mujeres (SchwinDt-Bayer, 2005;
Squires y Wickham-Jones, 2001). Asimismo, otros estuDios han DaDo eviDencia que apoya la
conclusión sobre las ventajas que operan para las mujeres en los sistemas De representación
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proporcional (Darcy, Welch, y Clark, 1994). Estos estudios han encontrado que hay grandes
diferencias porcentuales entre las mujeres electas por mayoría y por representación propor-
cional. En buena medida, estas grandes variaciones, pueden entenderse por la presencia de
las cuotas de género (Dahlerup y Freidenvall, 2005; Krook, 2010; Matland, 2002). Por su
parte, Jacqueline Peschard (2003: 3) indica que éstas tienden a trabajar mejor en sistemas de
representación proporcional debido a que en los sistemas mayoritarios sólo hay un candidato
por demarcación electoral.
A pesar de las claras diferencias que pueden observarse entre ambos principios de elección,
las candidaturas de mayoría relativa cada día cobran una mayor relevancia en el avance de la
participación política de las mujeres en el país. Es por ello que es necesario entender cómo se
generan dichas nominaciones y cuáles son las diferencias clave entre los partidos, cuestionando
en todo momento si estas divergencias tienen alguna repercusión en la nominación y elección
de mujeres a cargos de elección popular.
En el ±²N
(
Estatutos Generales Partido Acción Nacional
, 2008) la mayor parte de los
procesos internos son descentralizados, ya que son las agencias de selección o
selectorate
agencies
estatales (Rahat y Hazan, 2001) las encargadas del proceso. En estas elecciones
internas, solamente los miembros activos a nivel estatal son los que pueden votar. Por
otro lado, en el ±³I, en cierta medida, se tiene una organización que históricamente
ha centralizado las decisiones, en la cual son las élites nacionales las que controlan los
procesos. La asamblea del partido a nivel estatal selecciona a los nominados y los consejeros
políticos nacionales que viven en el Estado y son los que están autorizados a participar en
los procedimientos de nominación. El ±³´ por su parte, elige a sus candidatos a través de
asambleas estatales. Los grupos del partido son los que pre-seleccionan a sus delegados
a estas asambleas (Documento Básico:
Estatuto Partido de la Revolucion Democrática
,
2009). A diferencia del
±²N, el
±³I y el
±³´ permiten la intervención del Comité Ejecutivo
µacional para el nombramiento directo de los candidatos de mayoría relativa. De acuerdo
a los estatutos del ±³´, 20% de los candidatos pueden ser directamente designados por
el Comité Ejecutivo µacional con el objetivo de que éstos incorporen “voces” externas al
partido, tales como académicos o especialistas. Como se señaló antes, si bien la inclusión
de diversos actores pertenecientes a diversos grupos sociales había sido un elemento
constante, esto comienza a ser cada vez menos usual en el
±³´. Mientras tanto, los
estatutos del
±³I permiten la intervención del Comité Ejecutivo µacional con el fi
n de
garantizar el cumplimiento de la cuota de género (
Estatutos Politicos Partido Revolucionario
Institucional
, 2008). Esta última competencia se introdujo hace solamente cinco años.
La selección de candidatos de mayoría pasó a ser una decisión tomada entre el Comité
Ejecutivo µacional y los Comités Directivos Estatales.
Antes de las últimas modifi
caciones hechas a los Estatutos del Partido en el año 2008, el
±³I
tenía una proporción similar de mujeres nominadas por mayoría en comparación con
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los otros dos partidos. Entre 2004 y 2007, la proporción designada de mujeres en todos los
asientos de la mayoría en el país equivalía al 16.54%. Con una estructura muy centralizada
hasta ese momento, pero sin que el Comité Ejecutivo Nacional tuviera específi
camente ninguna
competencia particular que le permitiera alguna intervención para la designación de mujeres, el
PRI estaba nominando por este principio más mujeres que el PA± pero menos que el PRD. Entre
2004 y 2008, la descentralización de los procesos en el PA± pudo observarse en la selección de
candidatos por parte de los miembros activos del partido en cada estado. En ese período, el
partido cubrió el 13.75% de sus asientos de mayoría relativa con mujeres. Finalmente, el
PRD
seleccionaba a sus candidatos mayoritarios a través de asambleas estatales, si bien con una
base muy fragmentada y la presencia de facciones de distintos tintes políticos disputando el
poder. En este partido surgieron grupos importantes dirigidos por los gobernadores. Como
puede observarse en la Gráfi
ca 1, a pesar de esta división interna, el PRD se consolidó como
el partido con el mayor porcentaje de mujeres nominadas, en 18.08% de sus candidaturas
de mayoría relativa.
En pocos años, en algunos partidos se introdujeron modifi
caciones en los estatutos,
incluyendo cambios en el proceso de nominación. El PA± siguió utilizando elecciones abiertas
donde todos sus miembros gozaban del derecho al voto. Todos los aspirantes registrados
que cumplieran con los requisitos establecidos para el proceso eran elegibles. Los miembros
registrados del partido en cada estado emitían sus votos y seleccionaban a los candidatos
de mayoría con base en los registros efectuados en cada uno de los distritos del Estado. El
PRI por su parte, comenzó a delegar el poder de decisión a los estados, donde las ²sambleas
estatales seleccionaban a sus candidatos. ³e acuerdo con los estatutos, al menos el 25% de
estos delegados tenían que ser mujeres. La representación del partido a nivel estatal recibe
“recomendaciones” por parte de las élites nacionales que residen en el estado, las cuales se
transmiten jerárquicamente. Los Estatutos aprobados en el PRI permitieron la intervención del
Comité Ejecutivo Nacional en la designación directa de los candidatos con el fi
n de satisfacer
la cuota de género. ´or último, el
PRD creó una estructura similar a la del
PRI. Los Consejos
a nivel estatal, integrados por delegados electos previamente, decidían sobre los aspirantes
antes registrados. El Consejo Nacional controló la elección de los delegados, lo que terminó
afectando la composición fi
nal del organismo encargado de seleccionar a los candidatos.
Como se mencionó anteriormente, los Estatutos del PRD aprobaron la participación del
Comité Ejecutivo Nacional en la designación de un 20% de los candidatos.
Una vez que estas nuevas regulaciones fueron aprobadas en el PRI y en el PRD, la selección
de mujeres para los escaños de mayoría relativa muestra un aumento en todos los casos. El
incremento más notable se produjo en el PRD, que propuso en promedio 24.3% de mujeres en
este tipo de candidaturas. El PRI y el PA± tuvieron cifras similares, con promedios de 20.2%
y 19.23%, respectivamente. Las diferencias observadas entre los partidos son relativamente
pequeñas. Como se muestra en la Gráfi
ca 2, las candidaturas de mayoría relativa por el
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partido más centralizado –el
PRI– no son tan diferentes a las del partido más descentralizado,
el
PAN. En realidad, los datos apuntan a variaciones que se observan en todos los estados. La
diferencia principal se da entre el PRD y los otros dos partidos. ±simismo, es necesario señalar
que en aquellos estados en donde el PAN tiene mayor inF
uencia o mayoría en la Cámara de
²iputados, como es el caso de Querétaro y Jalisco, la nominación de mujeres en este partido
es mínima o inexistente en comparación con los otros casos.
G r á f c a 1
Mujeres nominadas por el principio de mayoría relativa.
²atos desagregados por partido político. 2004-2007.
³romedio
±guascalientes
±guascalientes
Baja California Sur
Baja California Sur
Chiapas
Chiapas
²istrito ´ederal
Estado de México
Jalisco
Querétaro
Sonora
Veracruz
Yucatán
Zacatecas
2004
2007
2004
2007
2004
2007
2006
2006
2006
2006
2006
2007
2007
2007
40.0
35.0
30.0
25.0
20.0
15.0
10.0
5.0
0.0
³±µ
³¶·
³¶²
Fuente:
Elaboración propia con base en datos que el autor recuperó mediante solicitudes de investigación.
* En Jalisco no hubo mujeres nominadas por mayoría en 2006.
Con el objetivo de comparar el efecto de los nuevos mecanismos sobre el nombramiento de
mujeres en nominaciones de mayoría relativa (datos de 2009 y 2010), se realizó una ANO¸A de
un sólo factor. µo se encontró un efecto signifi
cativo en el porcentaje de mujeres nominadas
en distritos de mayoría como resultado de las variaciones por la descentralización de los
partidos: en el nivel p <.05 para las tres condiciones [´ (2, 21) = 0,396, p = 0,678].
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G r á f c a 2
Mujeres nominadas por el principio de mayoría relativa.
Datos desagregados por partido 2009-2010.
50.0
45.0
40.0
35.0
30.0
25.0
20.0
15.0
10.0
5.0
0.0
PAN
PRI
PRD
Promedio
Distrito
Federal
Estado de
México
Jalisco
Querétaro
Sonora
Veracruz
Yucatán
Zacatecas
2009
2009
2009
2009
2009
2010
2010
2010
Fuente:
Elaboración propia con base en datos que el autor recuperó mediante solicitudes de investigación.
Evaluados en conjunto, estos resultados sugieren que la descentralización del partido no
tiene un efecto sobre los porcentajes de mujeres nominadas por mayoría relativa. Más aún, la
designación directa de un cierto porcentaje de candidaturas, establecida en los estatutos de dos
de los partidos en estudio, no colocó a estos dos partidos con porcentajes de nominaciones
por encima del partido sin este tipo de normatividad. Esto podría indicar que las llamadas
élites de los partidos no tienen ninguna característica especial –como mayor educación o una
agenda electoral clara que incorpore a las mujeres– que genere una intervención a favor de
las nominaciones de mujeres a nivel estatal. Sin embargo, cabe señalar que las observaciones
que se desprenden tienen sustento en los datos de una sola elección cuyo proceso se realizó
con nuevas normatividades. Estas observaciones deberán ser estudiadas en un futuro con
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más datos, examinando si la descentralización a través del tiempo no generó diferencias en
la proporción de mujeres nominadas y si el empleo de normas más descentralizadas tuviese
algún nuevo efecto sobre la nominación de mujeres.
La selección de candidatos de representación proporcional
Como se señaló previamente, la literatura sobre participación política de las mujeres ha esta-
blecido que las nominaciones por representación proporcional son de suma importancia ya
que son éstas las que permiten, en comparación con las de mayoría relativa, que las mujeres
alcancen más puestos de elección (Dahlerup y Freidenvall, 2005; Meier, 2004; Paxton, Hughes,
y Painter, 2010). El estudio más destacado dentro del área estableció, mediante un análisis de los
factores multivariante, que las variables más importantes son el sistema electoral proporcional,
el uso de cuotas de género y la garantía temprana del derecho al voto (Matland y Studlar, 1996).
Ante este panorama, es de suma importancia entender los efectos que pueda tener la descentra-
lización del poder en la toma de decisiones con respecto a las candidaturas de representación
proporcional en cada partido político. Ello debido a que cualquier modifi
cación en el proceso
de selección interna afectará las características del conjunto de candidatos que lleguen a la etapa
de la elección, incluyendo el género de los y las seleccionadas. Existen cambios totales o parciales
a los cuales se puede someter el sistema electoral empleado. Asimismo, las cuotas de género
pueden ser modifi
cadas, introduciendo normas o procesos que regulen o alteren los principios
de aplicación de las mismas.
Hay cambios que son externos a los partidos e inclusive pueden tener una mayor in±
uencia
que algún cambio en la forma de postulación o selección interna a los partidos. Un elemento
de esta naturaleza se introdujo en el sistema político mexicano en noviembre de 2011. La
sentencia emitida por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (²³´µ¶)
estableció
una aplicación obligada de las cuotas a candidatos propietarios y suplentes. Así, cualquier
interpretación que realice el Consejo General del Instituto Federal Electoral deberá
hacerla
en el sentido que permita una incorporación máxima de mujeres, buscando la protección
máxima de sus derechos. La sentencia es evidencia del papel que tienen las mujeres en el
avance de la conquista de sus intereses y del rol que han asumido como factor dinámico y
catalizador que sustenta los cambios.
La nueva interpretación, producto de la sentencia, generó cambios importantes. En 2012,
34.37% de las curules del Senado y el 37.4% de los espacios en la Cámara de Diputados
fueron cubiertas por mujeres. Se observó un aumento de más de 15% en el Senado y de 9%
en la Cámara de Diputados. No obstante estas modifi
caciones, es importante señalar que la
sentencia SUP-JDC-12624/2011 modifi
cará elecciones posteriores a 2012. Los datos con los
que se cuenta al momento de elaborar este artículo han sido recolectados antes de este año,
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por lo que futuras aproximaciones deberán estudiar las implicaciones de esta sentencia en los
procesos de selección interna de los partidos siendo que, como lo indica la propia sentencia,
la equidad se debe reF
ejar en el ejercicio del cargo y, por ende, las nominaciones tanto de
propietarios como de suplentes, deben apegarse a la misma.
Cada partido tiene un proceso diferente para la selección de los candidatos por
representación proporcional. El
PAN y el
PRD tienen un proceso más descentralizado,
ya que las decisiones no son tomadas por los líderes nacionales o élites del partido. En
comparación con el
PRD, el
PAN descentralizó más el proceso de selección interna. Esto
se entiende en buena medida por la importancia que tienen las redes locales en el
PAN,
las cuales exigen que el ±artido dé espacio y voz a los grupos y líderes locales en todos
los procesos, incluyendo la selección de candidatos por representación proporcional. En
este partido, el proceso es más incluyente de los intereses de los municipios y distritos.
¿²e qué forma se garantiza esta inclusión? Cada municipio presenta un candidato a través
del Consejo ²irectivo Municipal (³D´) que se añade a las dos propuestas del Consejo
²irectivo Estatal (³Dµ). Cada municipio nombra tantos candidatos como número de
distritos haya en el municipio. Todos los miembros del partido registrados en el Estado
tienen derecho a votar, decidiendo no sólo las candidaturas sino también el orden de las
listas. Este proceso de selección es mucho más distribuido, geográfi
camente hablando,
ya que se incluyen representantes municipales de todos los grupos. Todo el poder de
decisión recae en la estructura más básica del partido.
En el
PRI el proceso es mucho más centralizado. La toma de decisiones se encuentra
en manos del Comité Ejecutivo ¶acional. En éste hay 14 miembros y sólo dos son
electos por los miembros del partido: el ±residente y el Secretario. El ±residente es quien
nombra a los otros 12 miembros. El Comité Ejecutivo ¶acional crea y presenta las listas
al Comité ±olítico ±ermanente (³PP). Esta agencia sólo tiene la facultad de aprobar las
listas y no se pueden hacer modificaciones. La participación de actores estatales sólo
se encuentra en esta última aprobación. Los deseos de los miembros del estado se ven
representados por cinco miembros del Consejo ±olítico Estatal (³Pµ) quienes junto con
el ±residente y el Secretario del partido, integran el ³PP. La selección de candidatos de
P
P
mayoría relativa es mucho más descentralizada. Esto se debe a que las nominaciones de
representación proporcional, en especial los primeros lugares de las listas, son espacios
seguros, electoralmente hablando, que no requieren grandes esfuerzos o actividad para
ser electos. Estos asientos son generalmente reservados para los dirigentes del partido
y miembros del Comité Ejecutivo ¶acional. Las listas de representación proporcional
se utilizan para asegurar tanto el control de la estructura como de los grupos locales, ya
que se otorga espacio dentro de las agencias gubernamentales y al mismo tiempo se les
exige lealtad hacia las elites del partido.
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En el prd se ciRcunscRibe el PoDeR De Decisión sobRe las canDiDatuRas De RePResentación
PRoPoRcional a las autoRiDaDes locales Del PaRtiDo sin ningún tiPo De PaRticiPación De los miembRos
a nivel estatal. El Consejo Estatal (±²) Designa De maneRa DiRecta a los canDiDatos. Este consejo
está integRaDo tanto PoR DelegaDos electos (entRe 75 y 150) como PoR miembRos Del Comité
³iRectivo Estatal y toDo aquel seRviDoR electo PReviamente en el estaDo. Aunque la toma
De Decisiones se mantiene a nivel estatal, los actoRes involucRaDos son las élites Del PaRtiDo
que sólo se mantienen en contacto con los miembRos a tRavés De las oPiniones exPResaDas
PoR los concejales electos. Una ciRcunstancia, aunque un tanto inveRosímil, en la que la
Decisión PueDe seR más centRalizaDa es cuanDo no haya canDiDatos RegistRaDos, en cuyo
caso el Comité Ejecutivo Nacional tomaRía la Decisión fi
nal. Los miembRos que comPonen
el Consejo Estatal se DiviDen en gRuPos o tRibus. Las Decisiones se toman sobRe la base De
la afi
liación y el contRol De los RecuRsos. La PaRticiPación De la estRuctuRa nacional sólo
es Posible a tRavés De alianzas hechas en téRminos De TRibus. Los estatutos Del prd han
PeRmitiDo la existencia De estos gRuPos en un intento De “manteneR la lealtaD De tantos
miembRos como sea Posible (.
..) y con el PRoPósito De PReseRvaR iDentiDaDes inDiviDuales en
los mismos” (HilgeRs, 2008: 130). En los Estatutos se aPRobó la foRmación De estos gRuPos,
PeRo la ausencia De una oRganización o noRmas que los Regulen intensifi
ca la lucha PoR los
escasos RecuRsos DisPonibles y PoR los Puestos De elección PoPulaR.
TomanDo en consiDeRación las agencias PaRtiDaRias involucRaDas en la toma De Decisiones
con ResPecto a las canDiDatuRas y el númeRo De miembRos Del PaRtiDo también involucRaDos,
el
prI y el
p´µ están en Polos oPuestos. El
prI se Destaca con Poca PaRticiPación De los actoRes
estatales, mientRas que el p´µ coloca toDo el PoDeR De Decisión en los actoRes municiPales y
en toDos los miembRos RegistRaDos. Ante estas DifeRencias, cabe PReguntaRse si estos PRocesos
tan Distintos han geneRaDo ResultaDos DifeRentes en cuanto a la nominación De mujeRes a
las canDiDatuRas De RePResentación PRoPoRcional. La eviDencia PResentaDa en la GRáfi
ca 3
muestRa que el
prd continúa sienDo el PaRtiDo con más mujeRes nominaDas. El
prd tiene
mayoRes PoRcentajes en muchos estaDos, esPecialmente en aquellos estaDos en los que es
mayoRía, incluyenDo el ³istRito FeDeRal y Zacatecas. ¶oR lo que se Refi
eRe al
p´µ, este PaRtiDo
tiene un PRomeDio más o menos constante De mujeRes nominaDas PoR RePResentación
PRoPoRcional en toDos los estaDos excePto Jalisco, DonDe la selección De mujeRes es infeRioR
al 15%. El
prI, PoR su PaRte, cuenta con PoRcentajes menoRes al 30% en el EstaDo De México,
Jalisco (en 2006 y 2009) y QueRétaRo. Sin embaRgo, el PRomeDio nacional es similaR al De los
otRos Dos PaRtiDos. Los PRomeDios nacionales colocan PRimeRo al
prd, PaRtiDo que colocó
mujeRes en 55.78% De los escaños, seguiDo PoR el prI con el 45.72% y el p´µ con 42.38%.
Si bien el prd no es el PaRtiDo más DescentRalizaDo en téRminos Del PRoceso De selección
De canDiDatos, la DifeRencia más imPoRtante se obseRvó entRe sus canDiDatuRas y las De los
otRos Dos PaRtiDos (GRáfi
ca 3).
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Nominaciones de mujeres por el principio de representación proporcional.
2007-2010
100.0
90.0
80.0
70.0
60.0
50.0
40.0
30.0
20.0
10.0
0.0
Promedio
Aguascalientes
Chiapas
Distrito Federal
Estado de
México
Jalisco
Querétaro
Sonora
Veracruz
Yucatán
Zacatecas
PAN
PRI
PRD
Fuente:
Elaboracion con base en datos que la autora recopiló mediante solicitudes de información.
En Nuevo Leon y Baja California Sur no existen las listas de representacion proporcional. En ellos se dis-
tribuyen a la primera minoria que resulte de la eleccion de mayoria relativa.
Con el objetivo de observar el efecto de la descentralización sobre el nombramiento de
mujeres por representación proporcional, se realizó una
±²O³± de un solo factor. Se comparó
la varianza entre los partidos tomando en consideración las condiciones de descentralización
observadas entre 2008 y 2010. No hubo un efecto signifi
cativo observado en un nivel p <.05
por los tres partidos [F (2, 27) = 1.33, p = .279]. El número de mujeres nominadas por el
partido más descentralizado, el ´±², fue el más bajo. Sin embargo, todos los partidos incluyeron
mujeres en al menos 30% de las nominaciones disponibles. Así, la evidencia sugiere que la
descentralización de los procesos internos no muestra ninguna relación con niveles más altos
de mujeres nominadas.
No obstante, es importante recordar que la selección de candidatos no es la única
cuestión a examinar en el proceso de nominación por representación proporcional. El
orden en que aparecen los nombres también es parte del proceso. Como se mencionó
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antes, la decisión sobre este orden recae también en el
selectorate
o la agencia encargada
del proceso de selección interno: en el caso del
PAN, la decisión recae en todos los
miembros registrados en el estado; en el caso del
PRD, en los delegados estatales y en
el
PRI, en el Comité Ejecutivo ±acional.
Con el fi
n de examinar las posibles asociaciones existentes entre la descentralización
del proceso por el cual se establece el orden de las listas y la designación de mujeres, se
utilizó el índice de representación. Éste permite estudiar el orden de las candidaturas ya
que con él se puede estimar el porcentaje de mujeres nominadas en las llamadas posiciones
“realistas” (Hazan y ²ahat, 2010). Es importante distinguir entre los lugares de la lista, los
espacios “seguros” y los conocidos como marginales o simbólicos. Esto porque “sólo lugares
seguros tienen un impacto decisivo para mejorar la representación de las mujeres” (Hennl
y Kaiser, 2008: 324). Tanto hombres como mujeres en posiciones marginales tienen menos
probabilidades de ser electos.
¿Que revela el índice de representación? Entre 2009 y 2010, las mujeres panistas
fueron colocadas en 30.22% de los asientos seguros, mientras que en el
PRD fueron
35.18%. ³or otro lado, en el
PRI el porcentaje estuvo casi 10 puntos por encima del
partido más descentralizado, con 42.13% de los lugares seguros ocupados por mujeres
(Gráfica 4). El
PRD, con un proceso descentralizado (ya que el poder se ha transferido a
los estados, pero con las élites todavía en control a través de los delegados y consejeros
electorales) ha sido capaz de asignar más mujeres en lugares seguros que el partido más
descentralizado, el
PAN.
Como puede observarse en la Gráfi
ca 4, existe una brecha signifi
cativa entre el PAN y el
PRI. En ´guascalientes, Chiapas, Sonora y Yucatán, en promedio el PRI
tuvo más mujeres
nominadas en posiciones seguras dentro de sus listas. El PAN, en aquellos estados que
controlaba –como Jalisco y Querétaro–, mostró un desempeño pobre. En estos dos casos
el
PAN
no tiene mujeres nominadas en lugares seguros dentro de sus listas. ´simismo, en
´guascalientes y Yucatán, estados donde el
PRD tiene una presencia marginal, ninguna mujer
fue nominada en posiciones seguras.
Esta evidencia sugiere que el papel de un organismo centralizado en el proceso de
selección de candidatos es importante para el éxito de la selección de mujeres. La evidencia
demuestra que, en términos de posicionamiento de mujeres en lugares “seguros” en las listas
de representación proporcional y el consecuente aumento en sus posibilidades de ser electas,
un
selectorate
más centralizado es mucho más conveniente. Las diferencias entre los partidos
radican en las posiciones que ocupan las mujeres en las listas y no en los porcentajes generales
de nominación.
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Índice de representación proporcional.
Datos desagregados por partido. 2009-2010.
100.0
90.0
80.0
70.0
60.0
50.0
40.0
30.0
20.0
10.0
0.0
Promedio
Aguascalientes
Chiapas
Distrito Federal
Estado de
México
Jalisco
Querétaro
Sonora
Veracruz
Yucatán
Zacatecas
PAN
PRI
PRD
Fuente:
Elaboración propia con base en Rahat y Hazan, 2010 y datos recopilados por la autora mediante
solicitudes de información.
En el Distrito Federal el PRD y en el Edo. Mex el PRI, no asignaron escaños de RP en la elección anterior.
Por lo tanto, no hubo posiciones "seguras" en las listas. En los otros Estados donde no hay datos son casos
en los que, a pesar de que los partidos tienen asientos seguros, no se nominaron mujeres. En Nuevo León
y Baja California Sur los asientos de representacion proporcional se le asignan a la primera mayoría en las
elecciones de mayoría relativa por lo que el WIR no puede ser estimado. El promedio se calculó con todos
los estados excepto en aquellos en los que no se asignaron escaños de RP en la elección anterior.
En cuanto al posicionamiento de las candidaturas, el partido más centralizado aseguró
la nominación de mujeres en casi el 50% de las plazas “seguras” disponibles. Un
selectorate
central tiene el poder necesario para cumplir las cuotas, tanto en la legislación interna
como en las normas electorales. Asimismo, tiene una organización y una estructura
que le permite supervisar las elecciones en todo el país, verifi
cando el cumplimiento de
las normas legales existentes y el cumplimiento del enfoque de género de la plataforma
electoral que tenga el partido. Los
selectorate
estatales carecen de recursos y mano de obra
así como de las atribuciones legales para involucrarse en las decisiones de otros estados y
en sus nominaciones. Los Comités Nacionales pueden implicarse e introducir una política
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nacional de género aplicable en el proceso de nominación. El organismo centralizado tiene
el poder de imponer candidaturas con el objetivo de romper el poder abrumadoramente
masculino y el control de los gobiernos municipales y locales.
En cuanto a la inf
uencia del proceso de centralización, es importante señalar que no
se busca negar la importancia y el papel que tienen las mujeres en impulsar a más mujeres
dentro de los partidos. Las nominaciones en sí, son procesos dinámicos que atañen a
diversos actores y que se dan en diversos Foros. Estos procesos se encuentran regidos por
reglamentos, estatutos e instituciones Formales (North, 1990). Asimismo, estos procesos
se rigen por prácticas, Formas, tradiciones e instituciones inFormales. A veces, más por
estas últimas. Por ello, las decisiones que toma Formalmente el órgano centralizado de
elección en muchas ocasiones ref
ejan pactos y alianzas previamente hechas. Ante esto,
es necesario entender que la capacidad de imposición incluida dentro de los estatutos de
los partidos y de la cual gozan algunos de los órganos internos, es un elemento más que
toma relevancia en estas negociaciones y acuerdos. Las decisiones que lleguen a tomar los
órganos centralizados, si bien amparadas bajo los reglamentos internos, estarán restringidas
o se darán en Función de los procesos inFormales. Así, el balance de la inf
uencia de las
instituciones Formales e inFormales se convierte en un elemento que debe ser estudiado
en otros espacios.
Conclusiones
Se piensa que los cambios observados a nivel nacional son ref
ejo de la realidad y de las
transFormaciones que se deberían estar dando a nivel nacional. Sin embargo, como otros
estudios ya lo han señalado, “esto crea un espejismo perverso puesto que la transición debe
entenderse desde las distintas regiones del país” (Pacheco, 2006: 25). Sin embargo, el observar
los cambios en los congresos estatales, tal y como se ha hecho en este artículo, revela que
ocurren cambios de Forma diFerenciada entre los estados y la realidad política a nivel nacional.
Si bien el catalizador de los cambios a nivel local podría encontrarse en las modifi
caciones
al Código ±ederal de Instituciones y Procedimientos Electoral (²O³´µ¶) realizadas en 2002,
los avances que cada estado ha hecho en materia de género han sido, hasta cierto punto,
resultado también de circunstancias y coyunturas locales.
A partir de los datos presentados, es posible establecer que existen estados en
donde la participación política de las mujeres ha sido mucho más aceptada y apoyada.
Es evidente que las mujeres tienen más participación en espacios dentro del Distrito
±ederal, seguido por Zacatecas, Veracruz y Yucatán. Por otro lado, en estados como
Querétaro, Estado de México y Jalisco, la participación de la mujer expresada mediante
el número de candidatas, se encuentra sumamente rezagada. El Distrito ±ederal ha sido
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cabecera del poder político federal, por lo que no es tan sorprendente que en éste se
dé la coyuntura política que empuja a los partidos políticos a nominar a más mujeres.
Asimismo, la cobertura mediática y los efectos de la misma a nivel nacional podrían
causar algún tipo de impacto en este sentido.
El liderazgo local por parte del PRD en Zacatecas y en el ±istrito Federal pareciera ser
evidente en las “altas” cifras de representación política (elevadas al compararlas con las de
otros estados). En estas dos entidades las mujeres han logrado posicionarse como líderes
de grupos. ²or ejemplo, la ex gobernadora de Zacatecas, Amalia García, o la ex líder de la
Asamblea Legislativa y Senadora en la LXII Legislatura, Alejandra Barrales. Sería signifi
cativo
analizar el papel del
PRD en el avance de la participación política de las mujeres, ya que
es claro –como lo evidencian los datos– que es el partido con mayor número de mujeres
nominadas, más aún cuando se trata de un estado en donde tiene mayoría. ²or otro lado, es
claro que en Estados controlados por el P³N y durante el periodo estudiado, la representación
de la mujer se encontraba completamente reducida.
En términos de la influencia de las instituciones formales sobre la nominación de
mujeres, los hallazgos en otros estudios han sido contradictorios. Algunos sostienen que
los procesos localizados son más beneficiosos para la nominación de mujeres (Kittilson,
1997, 2001). Otros han encontrado que los procesos centralizados funcionan mejor
porque las élites son capaces de buscar candidatas una vez que esto se ha convertido
en una prioridad (Hinojosa, 2009; Kaminsky y White, 2007). En el caso de México y
las elecciones locales, la evidencia que se presenta aquí revela que la descentralización
de la toma de decisiones tuvo una influencia un tanto negativa para la nominación
de mujeres sólo en el caso de las candidaturas de representación proporcional y en
particular, en el orden de las listas. Esto se explica por varios factores. En primer lugar,
en este proceso las élites de los partidos a nivel nacional fueron responsables de crear
las posiciones y de generar un equilibrio entre los miembros (Hennl y Kaiser, 2008). A
nivel local, el poder de las élites nacionales se reduce, lo que disminuye su capacidad de
negociar o incluso de imponer candidatos. A nivel nacional, el
selectorate
o élite toma
la decisión final, que a veces se hace consultando a los presidentes de partido a nivel
local. Esta selección de candidatos centralizada ha permitido que el Comité Ejecutivo
´acional del
PRµ, y en cierta medida los comités estatales del
PRD, designen a una mayor
proporción de mujeres (Freedman, 2004). En segundo lugar, cabe la posibilidad de que
la falta de diferencias entre partidos en las nominaciones de mayoría relativa se explique
por la presencia de procesos informales en los que las normatividades no son tomadas
en cuenta. Es en estos procesos informales, que se generan en una etapa previa a las
elecciones primarias, que la mayoría de las decisiones pueden estar siendo tomadas.
En términos de participación política de las mujeres, esta informalidad produce en los
escaños de mayoría relativa, los mismos resultados negativos entre todos los partidos.
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En cambio, en las nominaciones de representación proporcional, la cuota de género
limita la informalidad en los procesos.
El proceso de selección de candidatos es dinámico y complejo. Varios requisitos, como
las cuotas de género, operan al mismo tiempo. En algunos partidos, la selección también
debe incluir otras cuotas internas, que en algunos casos incluyen otros sectores. En el PRI
y el PRD hay cuotas de grupos, incluyendo a los jóvenes, los indígenas, e inclusive grupos
migratorios (en Zacatecas). El PRD también tiene cuotas de la diversidad sexual. Esto complica
el proceso de selección. Las decisiones tienen entonces que ser centralizadas. Esto hace que
la complejidad de las distintas normas y requisitos se resuelva en un solo proceso y por un
solo organismo. Uno de los objetivos principales es el evitar las multas impuestas por las
autoridades electorales.
Hasta cierto punto, la decisión central para la nominación de mujeres es fi
nalmente
impulsada por las preocupaciones electorales que tienen los partidos. Las nominaciones
centralizadas sólo sirven para elegir a más mujeres siempre que el partido tenga el deseo o
la necesidad. Este deseo o necesidad puede devenir de cuestiones generadas por el aumento
en la competencia electoral y por el uso de nuevos elementos legales. Es por ello que es
posible concluir que sin la existencia de las cuotas de género, el control centralizado de las
candidaturas fácilmente podría funcionar en una dirección opuesta. ±rónicamente, los esfuerzos
para promover la democracia interna del partido mediante la descentralización, tanto a nivel
gubernamental como en la participación de todos los miembros activos, puede frustrar los
intentos de una mayor equidad de género. La adopción de primarias internas para seleccionar
a los candidatos puede complicar los esfuerzos para hacer cumplir las reglas, favoreciendo a
aquellos candidatos con recursos propios. Si bien las primarias responden a una necesidad
de democratizar y transparentar el proceso de selección interno, también pueden actuar en
detrimento de la equidad de género.
Estos hallazgos se aplican en el caso mexicano, y si bien no se puede generar una
conclusión sobre la influencia de reglas formales que centralizan la toma de decisiones,
sí se puede enfatizar sobre la necesidad de futuras líneas de investigación que puedan
ser retomadas por estudiosos de otros escenarios políticos y en otras etapas. Las
conclusiones aquí señaladas proporcionan luz sobre fenómenos con cierto nivel de
complejidad, observados en los partidos de un país caracterizado por un federalismo
renovado a partir de un proceso de democratización reciente. Este federalismo renovado,
consecuencia del deterioro del presidencialismo mexicano a finales de los años 90,
continúa descentralizando formalmente el poder y fortaleciendo, al menos en el papel,
a los actores políticos locales. Ello obliga a cuestionar los impactos, las ventajas y los
quebrantos que se puedan observar en todos los aspectos de la vida política del país,
incluyendo la participación de las mujeres.
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