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Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
Universidad Nacional Autónoma de México
Nueva Época, Año LVIII, núm. 217
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e Media Factual Powers: a Research Agenda
Alma Rosa Alva de la Selva
Recibido el 21 de septiembre de 2012
Aceptado el 08 de octubre de 2012
Doctora en Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Nacional Autónoma de México. Profesora-investigadora en el
Centro de Estudios en Ciencias de la Comunicación, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la misma Universi-
dad, (México). Miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Ex presidenta de la Asociación Mexicana de Investi-
gadores de la Comunicación. Destacan sus recientes publicaciones:
Los medios electrónicos de difusión y la Sociedad de
la Información
(coautoría, 2011
); Brecha e inclusión digital en México: Hacia una propuesta de políticas públicas
(2012).
Sus principales líneas de investigación son: desarrollo de los medios de comunicación y las telecomunicaciones en
México, legislación de la radio, televisión y telecomunicaciones. Correo electrónico:
alvadelaselva@hotmail.com
RESUMEN
A partir del reconocimiento de la importancia de
los llamados poderes fácticos en la vida política
mexicana, y en específi
co de una de sus vertientes,
el
poder mediático, este artículo advierte sobre la
escasez de análisis y estudios sobre la cuestión y
enfatiza la necesidad de asumir el tema como ob-
jeto de estudio de forma sistemática y rigurosa,
con base en una agenda de investigación. En el
trabajo se identifi
can los puntos fundamentales
de dicha agenda y se propone para el análisis un
abordaje multidisciplinario. Se sugiere que los
resultados de tales estudios pueden aplicarse a la
construcción de acotamientos a los ejercicios del
poder mediático, límites imprescindibles para
un desarrollo nacional democrático.
Palabras clave:
medios electrónicos de comunica-
ción, poderes fácticos, poder mediático, telecracia.
ABSTRACT
Based on the recognition of the importance of
the commonly referred to as factual powers in
Mexico’s political life, and specifi
cally in the me-
dia power, the author calls upon our attention the
insuffi
cient analysis and research on the subject
and underscores the need to overcome this defi
-
cit by systematically and rigorously approaching
it as a subject of inquiry and as part of a research
agenda.
T
is article brings to the fore the basic
points of such an agenda and proposes a mul-
tidisciplinary analytical approach to develop it.
T
e author argues that the studies’ fi
ndings can
be applied to constructing limits for the exercise
of media power, which are indispensable for na-
tional democratic development.
Keywords:
electronic media, factual powers,
media power, telecracy.
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lo largo de los últimos años –incluso en los últimos días– han emergido numerosas
expresiones indicadoras de las capacidades de acción de uno de los componentes de los
llamados “poderes fácticos” de mayor peso e inF
uencia en nuestro país: el poder mediático. Si
bien en México la ruta de poder de los medios, en especial de los electrónicos, puede rastrearse
desde los orígenes de la radio hasta la actualidad –tiempo en el que se han construido las
bases de la llamada sociedad de la información– es especialmente en los últimos diez años
que pueden observarse en nuestro país sucesivos episodios de sometimiento de los poderes
constitucionales que han colocado a ese vector con notable ascendencia en el bloque dominante.
Se ha hecho manifi
esto que las élites políticas dependen cada vez más de los poderes fácticos,
y aún más signifi
cativamente, del poder mediático.
Con las televisoras en el centro de la escena, en la segunda década del siglo XXI, el poder
mediático se encuentra en el núcleo de la vida política y social mexicana. Es ése un notable
poder político, pero también un poder económico e ideológico que opera con efi
ciencia al
tiempo que exhibe su enorme potencialidad.
A lo largo de las últimas décadas, múltiples y diversos acontecimientos han hecho patentes
en el panorama político, económico, social y cultural del país, los continuos avances de un
poder de grandes ambiciones y claros objetivos que es preciso acotar, en la perspectiva de
fortalecer el frágil proceso de la construcción de la democracia en México. En este sentido,
el foco analítico debe dirigirse a lo que bien puede denominarse la transferencia de la toma
de decisiones a los poderes fácticos. En muchos episodios de la vida nacional, se han hecho
evidentes –entre otras prácticas– las interferencias de estos actores en los procesos políticos,
la utilización de los medios electrónicos para colocar los asuntos de su interés en la opinión
pública o incluso para orientarlos hacia una dirección determinada.
En esa línea, comprender y analizar los ejercicios de ese poder es tarea obligada. Es preciso
asumir el tema como objeto de estudio y, con base en una agenda de investigación, generar
un conjunto de reF
exiones y acciones orientadas al establecimiento de límites claros y frenos
efectivos a esa fuerza cuyas prácticas rebasan los ámbitos e instituciones formales, con un ritmo
expansivo que puede llegar al punto de obstaculizar la gobernabilidad democrática del país.
Contrario a lo que pudiera esperarse en función de la importancia del asunto y sus
crecientes repercusiones en la vida nacional, no existe un acervo sufi
ciente de trabajos que
de forma sistemática hayan revisado el tema. De hecho, si bien desde el campo de la ciencia
política el análisis sobre factores y grupos de poder se ha mantenido y es tema de discusión
permanente, hacen falta análisis que profundicen en aspectos específi
cos de tal fenómeno
político en nuestro país. En este sentido, es posible identifi
car varios itinerarios de investigación.
El primero tiene que ver con la importancia de teorizar sobre los llamados poderes
fácticos en general y sobre el “poder mediático” en particular. Es importante contar con una
defi
nición capaz de reF
ejar más claramente las características de tales ejercicios de poder.
¿Cuál es la naturaleza, de qué se compone ese “poder de hecho” que –utilizando todo tipo
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algunos de los interrogantes fundamentales por develar.
Por cierto, existen diversos acercamientos sobre el tema en cuestión. Entre ellos se destacan
aquellos que enfatizan algunos de los rasgos distintivos de los denominados poderes fácticos.
Por ejemplo, aquel relacionado con su condición de perniciosos e inaceptables, o bien el de
su progresiva injerencia en el espacio público; características ambas cuya combinación ha
hecho pensar en ciertos casos que se trata ya de poderes “imposibles” de regular o al menos, y
en ello coincidimos, que cada vez resulta más costoso acotarlos en tanto que se ha permitido
la reproducción y ampliación de su poder, sin frenos o contrapesos.
Así, como parte de lo que constituye una primera vertiente de investigación, se encuentra
una necesaria caracterización del “poder fáctico mediático” en sí mismo y en su vinculación
con otros poderes de su mismo género.
Partiendo de las bases conceptuales del análisis del poder, es necesario preguntarse
también cuál es la
especifi
cidad
, la esencia del poder mediático; reF
exionar sobre qué clase
de poder es el de los medios. ¿Es el poder mediático un poder de “bajo octanaje” o constituye
más bien un conjunto de prácticas sofi
sticadas? ¿Cuál es su lógica de dominación? Por otro
lado, considerando su faceta de poder simbólico ¿es por ello que el mediático es un poder
tan efi
ciente, aunque poco perceptible? Y luego, ¿es pertinente concebir al poder mediático
como la confi
guración del poder protagonizado por los consorcios televisivos caracterizados
por una sostenida actividad política beligerante?
En este orden de ideas, es importante la revisión de un concepto propuesto hace años que,
contrastado con las realidades de hoy, ha visto refrendada su pertinencia, pero que a la luz de
hechos sucesivos conviene ampliar o reforzar. Defi
nido por Henderson en 1997 “como una
nueva forma de gobierno, dominada por los medios de masas”, el concepto de
mediocracia
fue ganando terreno a nivel mundial, en la misma medida en que tomaba mayor cuerpo el
poder político, cultural, ideológico y económico alcanzado por los medios, con una inF
uencia
en tales esferas que crecientemente fue rebasando la de otras instituciones.
No debe perderse de vista la necesidad de análisis de las características de la
mediocracia
en México, tarea iniciada por algunos investigadores (Trejo, 2004; Esteinou, 2011, entre otros).
Asimismo, cabe reF
exionar si en el caso nacional es más pertinente referirse a la existencia de
una
telecracia
(que podría defi
nirse como la confi
guración del poder mediático protagonizado
por las empresas de televisión de mayor envergadura con una sostenida actividad como actores
políticos beligerantes, inF
uyentes en la vida social, política y cultural y con capacidad para
doblegar a los poderes institucionales).
En el contexto del desarrollo de la convergencia, que entre otros procesos supone la
transformación de los medios en conglomerados de telecomunicaciones, los alcances de los
consorcios en tanto poderes fácticos se están viendo ampliados, fenómeno que es necesario
estudiar desde la perspectiva citada.
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ref
exión sobre los procesos de construcción del poder en el presente y considerar el papel
de la comunicación como Factor Fundamental de ejercicio del poder; analizar sobre cómo
se adquiere el poder para actuar sobre los Fenómenos sociales, con la mira en un objetivo
concreto y discernir con mayor claridad cómo actúan las nuevas Formas de dominación
(Castells, 2009). En ese indispensable análisis habrá de considerarse también el hecho de que
se trata de un poder económicamente concentrado.
Otra línea de investigación es la que apunta a discernir los fi
nes últimos de esos poderes:
cuáles son sus objetivos y proyectos, son preguntas cuyas respuestas seguramente pueden
oFrecer explicaciones de Fondo sobre actos o decisiones con metas de aparente corto plazo,
pero que en realidad se adscriben a metas de largo alcance. En esta dirección, una pregunta
básica a plantearse sería ¿hasta dónde pretende llegar ese poder? ¿Cuáles son sus metas en
lo económico y lo político?
El análisis de cómo actúa el poder Fáctico mediático se presenta como otro Frente
necesario de acometer por la investigación. Es necesario conocer con qué estrategias se han
ido edifi
cando las relaciones de poder puestas en práctica por los agentes mediáticos. Ello
considerando que, como anota Castells (2009), tales relaciones aplican acuerdos de diverso
tipo (fi
nancieros, políticos, comerciales), con diFerentes niveles de práctica e instituciones,
es decir en los planos global, nacional y local.
El reto analítico entonces no es poco, pues asumirlo supone comprender e identifi
car
las relaciones de poder de cada uno de los agentes involucrados en los diFerentes niveles,
Formas y escalas de la práctica social y en sus resultados “estructurados”. Habrán de revisarse
también, en lo que representa un amplio capítulo para la investigación, las articulaciones
(medulares en su confi
guración) del poder mediático con el sistema político. Se requiere de
análisis y estudios para lograr desentrañar los mecanismos precisos que ese poder ha aceitado
y pone en marcha para conseguir sus fi
nes, establecer con claridad cómo opera, se mantiene
y expande su dominio.
Una veta más es la marcada por el análisis de la ubicación del poder mediático en la
estructura del bloque dominante. En este sentido, vale preguntarse cuál es el sitio que le
corresponde al poder mediático en el contexto de la jerarquía de los poderes Fácticos, así
como cuál es el estatuto del poder televisivo con respecto al poder mediático, y en un sentido
más amplio, en su tránsito hacia el sector telecomunicaciones.
En lo que se considera una ruta por demás prolífi
ca, la investigación puede dirigirse hacia
los actores participantes y los roles que desempeñan. Se trata de adentrarse en el terreno de
quiénes, a partir de su posición y papel en la estructura social, construyen las relaciones de
poder necesarias a Favor del objetivo buscado.
Cabe anotar que, entre otras perspectivas metodológicas útiles para ese propósito, se
encuentra el análisis histórico-estructural, con cuyas herramientas es posible conectar las
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aspectos inéditos del desarrollo de la comunicación en México y la inf
uencia o intervención
del poder mediático en el curso o rumbo dado a los mismos. Mas no concluye ahí dicho
lón de estudio, que más allá de los actores individuales, puede extenderse a las acciones
de poder de actores colectivos, empresariales o institucionales.
Sin duda, una veta más –muy importante para la investigación en el tema– es la del análisis
del impacto de las intervenciones políticas de ese poder Fáctico mediático en diFerentes
dimensiones de la vida nacional. Las preguntas se agolpan: ¿Cuáles han sido y en qué momento
se han ejercido esas “capacidades de acción” en determinados procesos políticos y sociales del
país? ¿Qué repercusiones han tenido sus intervenciones en el proceso hacia la democracia,
la pluralidad de los medios, el derecho a la inFormación y el desarrollo de la sociedad de la
inFormación? Cabe también ahondar en la Fuente de análisis en que se ha convertido el ascenso
de los medios en la escala de poder, con las atribuciones que ello les conlleva.
Desde la perspectiva de Ignacio Ramonet, los
media
habrán de considerarse en los tiempos
que corren como algo más que el llamado
cuarto poder
: “En la práctica” –señala el periodista
español– “se da cada vez más una especie de conFusión entre los
media
dominantes y el poder
(…) y esto hace que no cumplan la Función de ‘cuarto poder’” (Ramonet, 2002: 34). Luego de
señalar la conveniencia de preguntarse hoy en día “cuáles son realmente los tres poderes” y
advertir que éstos no son ya precisamente aquellos registrados en la “clasifi
cación tradicional:
legislativo, ejecutivo, judicial”, Ramonet refi
ere al poder económico como “el primero de todos”,
al poder mediático como el segundo y al poder político como el que ocupa la tercera posición.
Y subraya: “Si se quisiera clasifi
car los poderes (…) se vería que los
media
han ascendido, han
ganado posiciones y hoy se sitúan como instrumento de inf
uencia por encima de un buen
número de poderes Formales” para el Funcionamiento de las sociedades (Ramonet, 2002: 34).
Así pues, es claro el imperativo de particularizar en varios aspectos de este tema, tan
complejo como importante. Uno de ellos, identifi
cado por Exeni (2005: 44-45), es el de la
relación entre el poder mediático y el sistema político, misma que puede abordarse desde tres
niveles. El primero es el “uso de la inFormación” como instrumento de poder. Se trata de un
rubro que se vincula directamente con las pugnas entre quienes controlan la propiedad, acceso
y participación de los procesos comunicacionales e inFormativos mediatizados (empresarios,
periodistas, editores), Frente a otros actores (por ejemplo la “clase política”) que buscan una
cobertura Favorable o hasta el control de los medios.
En un segundo nivel (igualmente de acuerdo con Exeni) se ubica la capacidad de inf
uencia
del sector de los medios sobre las acciones y decisiones del poder político. Una tercera línea
de análisis es la representada por una posible confi
guración de los medios como un poder
político cuyos alcances lo harían comparable al poder estatal.
No habrá de desestimarse en la agenda, el tema de las repercusiones de ese poder mediático
en el ámbito de la comunicación política, donde su predominio (entre otras resultantes) ha
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En el terreno de lo que T
ompson (1998) ha llamado la
mediatización de la política
, habrán
de revisarse las transformaciones de las prácticas de poder en las sociedades actuales a partir
de la ascendente presencia de la comunicación mediática, como también de las formas
de interacción social y de la producción, circulación e intercambio de formas simbólicas,
ideológicas y culturales que aquélla proyecta.
Por otra parte, en el caso nacional es imprescindible el abordaje del fenómeno de
concentración como uno de los más importantes pilares del poder mediático en tanto
poder fáctico. En nuestro país, el poder de los medios es un
poder concentrado,
de carácter
estructural. La presencia dominante de oligopolios y virtuales monopolios en el terreno de los
medios y las telecomunicaciones, de cara a su tránsito hacia los nuevos escenarios digitales,
tiene implicaciones varias, que van desde lo económico y lo político hasta el plano de la
sociedad y la cultura, pasando desde luego por el propio terreno de los medios, donde existe
un conjunto de impactos que se reF
ejan, por ejemplo, en los grupos participantes o en los
sectores representados en sus espacios. Así, se impone un análisis del tema desde el enfoque
de la economía política de la comunicación.
Es necesario también estudiar el proyecto político de ese poder a través del azaroso proceso
hacia la democracia en México, con la etapa de la llamada “transición” como el período a
lo largo del cual ha conseguido avanzar y fortalecerse notablemente, al asumir un papel
protagónico, por ejemplo en materia de políticas públicas, legislación de medios e incluso en
la sucesión presidencial del 2012, entre otros asuntos de primer orden para el país.
Como se aprecia, la agenda de investigación es tan amplia como compleja. Ello impone
la realización de investigaciones rigurosas, sistemáticas y de carácter multidisciplinario.
Los resultados de tales análisis pueden ponerse al servicio de una útil aplicación práctica:
la de servir de andamiajes para construir acotamientos a esos ejercicios de poder, límites
imprescindibles para un desarrollo nacional democrático hoy puesto en riesgo.
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Castells, Manuel, (2009)
Comunicación y poder
. Madrid, Alianza Editorial.
Exeni, José Luis, (2005)
Comunicación política e in/gobernabilidad en democracia.
Bolivia,
Plural Editores.
Ramonet, Ignacio, (2002)
La tiranía de la comunicación.
Barcelona, Editorial Debate.
T
omson, John, (1998)
Los media y la modernidad. Una teoría de los medios de comunicación.
Barcelona, Paidós.
±rejo Delarbre, Raúl, (2004)
Poderes salvajes.
México, Cal y Arena.
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