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1
El autor agradece a Sabrina Barriga, María Cristina Escudero, Esteban Valenzuela y Jorge Vergara V. por la informa-
ción, ideas y comentarios aportados a este trabajo.
Doctor en Ciencia Política por la
Università degli Studi di Firenze
, Italia. Académico del Departamento de Ciencia
Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Alberto Hurtado y del Departamento de Sociología de la Univer-
sidad de Chile, (Chile). Coautor de los libros: 
La hacienda revivida. Democracia y ciudadanía en el Chile de la transición
(2002) y 
Sociología. Introducción a los clásicos
 (2012). Autor y coautor de varios artículos sobre partidos de oposición,
la derecha chilena y la composición de los gabinetes ministeriales publicados como capítulos de libros o en revistas
chilenas y extranjeras. Sus líneas de investigación son: partidos políticos, partidos de oposición y grupos de interés.
Correo electrónico: oavendan@uchile.cl
Las reformas políticas en el gobierno de Sebastián Piñera
Chile, 2010-2013
1
Political Reforms in Sebastián Piñera’s Government
Chile, 2010-2013
Octavio Alejandro Avendaño Pavez
Recibido el 23 de enero de 2013
Aceptado el 28 de febrero de 2013
RESUMEN
En este artículo se analizan las reformas políticas
propuestas por el gobierno de Sebastián Piñera.
Se consideran todas aquellas reformas que fue-
ron planteadas inicialmente por la Coalición
por el Cambio para enfrentar las elecciones pre-
sidenciales y parlamentarias del año 2009. Las
reformas propuestas tenían como propósito me-
jorar la calidad de la democracia y avanzar hacia
su mayor profundización, haciendo hincapié
en el aumento de la participación y revertir así
la crítica hacia las instituciones representativas.
A lo largo de su trayectoria, el gobierno mostró
escasa receptividad frente a otras propuestas for-
muladas por sectores de la coalición oficialista y
de la oposición, así como frente al aumento de
las protestas y demandas ciudadanas registradas
ABSTRACT
Tis paper analyzes political reforms carried out
by Sebastián Piñera’s government in Chile. Te
reforms considered are those that his Coalition
for Change campaigned on as part of the pres-
idential and legislative elections in 2009. Tese
reforms promised an improvement in the quality
of democracy, and promised its consolidation,
including increased political participation, in
order to counter the most common criticisms of
institutions of representation. Troughout this
process, the government showed little recep-
tivity to proposals coming from other sectors,
both of the ruling coalition and the opposition;
furthermore, it paid scant attention to growing
citizen protests and their demands voiced since
his second year of government. Te information
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a partir del segundo año. La información anali-
zada da cuenta, a su vez, de un escaso avance en
materia de descentralización y de la importancia
que fueron adquiriendo los actores con veto al
interior de la coalición oficialista.
Palabras claves:
Chile; reforma política; demo-
cratización; derecha en el gobierno; oposición.
analyzed conveys little progress in decentraliza-
tion and in the importance that players with veto
powers were gaining within the ruling coalition.
Keywords
: Chile; political reform; democratiza-
tion; right-wing in the government; opposition.
Presentación
E
l presente artículo tiene como propósito analizar las reformas políticas planteadas y
llevadas a cabo por el gobierno de Sebastián Piñera (2010-2014). Se consideran todas
aquellas reformas comprometidas por el Poder Ejecutivo que formaron parte del Programa de
Gobierno de la Coalición por el Cambio para enfrentar las elecciones presidenciales del año
2009, y que fueron reiteradas en el
Primer Mensaje a la Nación
pronunciado el 21 de mayo
del 2010. Las reformas políticas comprometidas fueron parte de uno de los ejes prioritarios
establecidos inicialmente por el actual gobierno y reiterados en aquella ceremonia llevada a
cabo ante el Congreso Pleno.
2
De acuerdo a lo planteado por las fuentes del gobierno, las reformas políticas comprometidas
buscan mejorar la calidad de la democracia y revertir los problemas que afectan al sistema de
representación. De este modo, para alcanzar estos propósitos se requería “aumentar la confianza
en las instituciones políticas volviéndolas más participativas y trasparentes” (Gobierno de
Chile, 2011: 87). Transcurrida ya la mayor parte del gobierno de Sebastián Piñera, han sido
aprobados los proyectos concernientes a inscripción automática y voto voluntario –puesto en
práctica con las elecciones municipales de octubre de 2012–, así como las primarias voluntarias
al interior de los partidos. Quedan pendientes otras reformas comprometidas y, dentro de lo
que ha sido el diagnóstico más crítico acerca del funcionamiento de la democracia chilena,
se omiten temas considerados sustantivos, como la reforma al sistema electoral y el problema
del financiamiento de la política.
A diferencia de lo ocurrido con varias de las políticas sectoriales, como las de educación,
salud y seguridad ciudadana, en las cuales el gobierno se vio obligado a modificar su agenda
para así responder a las demandas sociales, la agenda política se mantiene inalterada. El
2
Los siete ejes prioritarios definidos por el gobierno de Piñera fueron: i) recuperar el crecimiento económico, ii) au-
mentar el número de empleos, iii) combatir la delincuencia y el narcotráfico, iv) mejorar la calidad de la salud, v) mejorar
calidad de la educación, vi) erradicar la extrema pobreza y superar definitivamente la pobreza; y vii) mejorar la calidad
de la democracia (Piñera, 2010; Gobierno de Chile, 2011).
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gobierno no considera ninguna de las propuestas planteadas por sectores de la oposición y
del oficialismo al calor de las movilizaciones del año 2011, ni los acuerdos alcanzados entre
representantes de ambos sectores desde inicios del 2012. El gobierno tampoco cedió ante
las demandas manifestadas desde la sociedad civil para modificar aspectos sustantivos del
actual ordenamiento constitucional, –que durante el año 2011 mostró sus limitaciones para
canalizar situaciones de conFicto– e integrar las nuevas formas de participación y deliberación
democráticas (±uentes, 2012). Por tanto, se podría decir que el gobierno de Piñera en muchos
aspectos ha sido coherente con los principios e ideas acerca de la democracia que la derecha
chilena había promovido previamente (Pollack, 1999; Garretón, 2000; Cristi y Ruiz-Tagle, 2006).
Sobre la base de estos antecedentes, cabría preguntar ¿de qué manera es posible asumir
iniciativas de profundización de la democracia, o dirigidas a mejorar su calidad, sin ampliar ni
Fexibilizar los marcos de las reformas propuestas? Al mismo tiempo, ¿cuál sería el verdadero aporte
de las reformas planteadas por el gobierno, si es que éstas se llegaran a concretar? Las propuestas
de reforma planteadas, a partir de enero del 2012, por sectores de la oposición –concretamente
de la Concertación de Partidos por la Democracia
(Concertación)
– en conjunto con represen-
tantes de uno de los partidos oficialistas –Renovación Nacional (²³)–, sobrepasan lo definido
inicialmente por el gobierno de Sebastián Piñera. En el marco de los acuerdos alcanzados entre
la
Concertación
y representantes de ²³, se han planteado alternativas para modificar el régimen
político y reemplazar el sistema de elección de los miembros del Congreso Nacional, conocido
como binominal.
3
Sin embargo, tanto en el oficialismo como en la oposición, no se observan
ideas homogéneas –o suficientemente consensuadas–, acerca de las reformas que realmente se
requieren para mejorar la participación y la representación democrática.
Las discrepancias que surgen al interior de los principales bloques y coaliciones políticas, y
lo que eso significa para la aprobación de ciertos proyectos de ley, evidencian situaciones que se
venían dando en los anteriores gobiernos de la
Concertación
y que se han ido incrementando.
Como se verá en el apartado “Las reformas políticas planteadas por el gobierno de Sebastián
Piñera” del presente artículo, las discrepancias, tensiones y vetos, no sólo se reconocen en la
relación entre gobierno y oposición, sino que han adquirido mayor frecuencia al interior de
las coaliciones que representan a uno u otro sector. La presencia de jugadores con derecho
al veto al interior de la coalición de gobierno, al tiempo que comprometen las iniciativas
impulsadas por el Ejecutivo, han tendido a anular la función que eventualmente podría asumir
3
Entre los personeros de la
Concertación
, la reforma al sistema binominal estuvo presente desde la instalación del
primer gobierno democrático, en 1990, pese a la actitud complaciente de importantes figuras de esa coalición que
prefirieron la estabilidad del sistema político a una representación más adecuada. En lo que respecta a la reforma del
régimen político, los planteamientos quedaron recluidos en el ámbito de los centros académicos sin que tuviera acogida
ni generara un debate profundo por parte de quienes ostentaban cargos de representación parlamentaria (Varas, 2012:
124 y ss.). Sólo durante la competencia electoral del año 2009 surgieron planteamientos (en los programas de Eduardo
±rei y de Marco Enriquez-Ominami) que apuntaban a modificar el carácter del régimen político.
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la oposición, sobre todo si en este último sector prevalece una actitud más bien reactiva y
carente de liderazgo.
Del problema inicial a las propuestas del gobierno
Problemas y limitaciones en el desarrollo democrático
Ya han transcurrido más de dos décadas desde la finalización del régimen autoritario en Chile,
en marzo de 1990, y la instauración de una nueva institucionalidad democrática. A lo largo
de estos años, lograron persistir una serie de resabios autoritarios contrapuestos a los intentos
de democratización promovidos por sectores que incluían a los partidos de centro-izquierda
y a una parte de la llamada “derecha liberal”.
4
Hasta antes de las reformas constitucionales
del 2005, la posibilidad de decidir en función de intereses generales se vio muchas veces al-
terada por la presencia de los senadores designados, las atribuciones del Consejo de Segu-
ridad Nacional y la inmovilidad de los Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas. Pese a
que las reformas constitucionales de ese año abolieron este tipo de legados, se ha mantenido
el sistema binominal, el cual provoca distorsiones en el plano de la representación política,
el acceso a cargos parlamentarios y la competencia electoral.
La presencia de legados institucionales, derivados directamente del régimen militar, limitó
el funcionamiento de la democracia chilena y las posibilidades de su profundización. A
diferencia de lo que ha ocurrido en otras experiencias de democratización de la “tercera ola”
–particularmente del Cono Sur y del Este europeo–, el caso chileno ha estado institucionalmente
condicionado debido a que las normas constitucionales y otros aspectos esenciales para el
funcionamiento de la democracia fueron definidos bajo el contexto del régimen autoritario
(Altman, 2006; Hite y Morlino, 2004; Grilli di Cortona, 2011). Si bien han sido derogados
varios de los “enclaves autoritarios” prevalecientes hasta el 2005, la persistencia de aquellos
que alteran la representación, limita toda posibilidad de aumentar la participación y ampliar
los ámbitos de deliberación democrática.
En términos del comportamiento y la disposición de los ciudadanos frente a las institu-
ciones democráticas, la crítica manifestada por algunos sectores de la población ha estado
estrechamente conectada con su valoración positiva del pasado autoritario (Huneeus, 2003;
Hite y Morlino, 2004). La crítica a la democracia y al funcionamiento de sus instituciones
se acentúa cada vez que han sido enfrentadas coyunturas marcadas por el aumento de la
con±ictividad, situaciones de crisis económica, así como por el incremento de expectativas de
orden ajeno a las políticas por parte de la población (Angell, 2005; Tironi, 2010). No es casual
4
Como es sabido, las discusiones que se suscitaron durante los años noventa en materia constitucional, tensionaron
las relaciones internas del principal partido de la oposición (Pollack, 1999; Garretón, 2000).
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que en comparación con otros países de la región –Costa Rica, Uruguay y Argentina– en el
caso chileno los niveles de adhesión hacia la democracia hayan sido considerablemente bajos
hacia finales de la década anterior, y persista una visión negativa de las instituciones políticas,
en particular de los partidos y del Congreso Nacional.
En menor medida, también limitaron la posibilidad de profundizar la democracia el
predominio de ciertas prácticas que se fueron arraigando entre los representantes de los
principales bloques y coaliciones políticas. Específicamente, aquellas prácticas relacionadas
con la búsqueda de acuerdos y consensos entre los dirigentes y representantes del oficialismo
y de la oposición (Boeninger, 1998; Fuentes, 1999, 2012; Hagopian, 2005).
5
Mediante ese tipo
de prácticas, sustentadas muchas veces en negociaciones y acuerdos extra institucionales, los
gobiernos de la
Concertación
pudieron asegurar la aprobación de iniciativas y proyectos de
ley. Según apunta Sergio Toro (2007), la fórmula empleada por parte de los gobiernos de la
Concertación
fue la de promover negociaciones informales e individuales con parlamentarios
y representantes de la oposición de derecha, ±² y la Unión Demócrata Independiente (³´µ),
aprovechando las discrepancias que existían entre esos dos partidos hasta fines del gobierno
de Ricardo Lagos (2000-2006). Adicionalmente, los acuerdos y negociaciones de carácter
informal, se emplearon con otro tipo de actores externos al ámbito parlamentario, como la
Iglesia y las organizaciones empresariales. Con ello, los líderes de la
Concertación
lograron
alcanzar soluciones consensuadas sobre temas controversiales, antes de ser presentadas en
el Congreso (Siavelis, 2009: 14-15).
De los acuerdos y negociaciones promovidos por la
Concertación
, durante el período en que
dicha coalición se mantuvo en el gobierno, es posible advertir dos importantes consecuencias.
En primer lugar, un notorio pragmatismo que se manifestó en el carácter gradual de las
reformas impulsadas y, al mismo tiempo, en el desarrollo de habilidades para “sortear con
éxito coyunturas complejas” (Hidalgo, 2011: 66). En segundo lugar, por el hecho de hacer de
esta estrategia una práctica recurrente, se fue produciendo un distanciamiento cada vez más
amplio entre los partidos y los ciudadanos (Siavelis, 2009: 15). Los acuerdos y negociaciones
permitieron respaldar, entre lo más relevante, reformas tributarias, aprobar medidas de
reparación para las víctimas de violaciones a los derechos humanos, generar una legislación
anticorrupción y llevar a cabo las reformas constitucionales del 2005. Sin embargo, también
tuvieron un costo no menor que se expresó en postergar cualquier intento de modificación
del sistema binominal y evitar alterar las bases constitutivas del modelo de desarrollo.
La experiencia democratizadora registra dos importantes situaciones deficitarias que se
reconocen a nivel de la participación electoral y la competencia entre las coaliciones. Este
5
Como han reconocido Fuentes (1999, 2012) y Hagopian (2005), hubo acuerdos que se concretaron rápidamente des-
de el punto de vista de la estrategia de desarrollo económico, pero hubo disensos en términos valóricos y, en un modo
más categórico, en términos políticos.
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tipo de déficit obliga a mirar de manera crítica lo alcanzado en términos de estabilidad, ya
que estarían comprometidas las dos dimensiones sobre las que se sustenta la representación
(Hagopian, 2005; Altman y Luna, 2011; Ruiz-Rodríguez, 2011). La caída registrada en la
inscripción electoral, que se venía produciendo de manera estrepitosa hasta la aprobación
de la inscripción automática (el 31 de enero del 2012), dio cuenta de la incapacidad del
sistema democrático para integrar a los nuevos segmentos de la población. Si la participación
es considerada una dimensión de la calidad de la democracia (Diamond y Morlino, 2005:
xvi-xvii; Levine y Molina, 2011: 9-10; Morlino, 2011: 196), el descenso sostenido compromete
claramente las posibilidades de su sostenibilidad en el tiempo.
6
En lo que concierne a la competencia, la falta de incentivos y los efectos generados por
el sistema binominal, impiden que ésta sea asumida de manera efectiva por los partidos y
las coaliciones. Ambos factores han hecho que la competencia se restrinja cada vez más al
ámbito local –por los cupos de alcaldes y concejales–, donde prevalecen relaciones de tipo
clientelar y liderazgos de corte personalista. Dentro de la falta de incentivos habría que destacar
el efecto que genera la concentración de la propiedad de los medios de comunicación y la
ausencia de pluralidad que esto conlleva (Ruiz-Rodríguez, 2011: 43). A su vez, también reviste
importancia el problema del financiamiento de las campañas electorales. En las elecciones
parlamentarias celebradas en diciembre del 2009, sólo el 16% de los aportes que recibieron
los candidatos a cargos en ambas cámaras correspondió a financiamiento público, mientras
que cerca del 60% provino del aporte hecho por privados (Agostini, 2011: 3). El nivel de
gasto y las diferencias existentes al respecto repercuten en los resultados electorales. Por las
características del sistema binominal, el problema del financiamiento tiende a favorecer a
los candidatos incumbentes –es decir, a quienes ya ostentan un cargo de representación y
aspiran a mantenerlo– por sobre los desafiantes.
De este modo, la presencia del binominal ha significado la concentración de la representación
en dos grandes coaliciones –la
Concertación
y la Coalición por el Cambio–, además de
sobrerepresentar a la segunda mayoría en las elecciones de diputados y senadores (Altman,
2006; Huneeus, 2006; Altman y Luna, 2011; Valenzuela, 2011). Al concentrar la representación,
el binominal hace posible una mayor cohesión y fortaleza de las coaliciones, debido a que se
tornan inviables las opciones que surjan al margen de cada una de ellas.
7
Según los defensores
del binominal, el hecho de asegurar la cohesión y de promover constantemente acuerdos y
6
El descenso o aumento de la participación obedecen a múltiples factores que pueden ser de corte demográfico y
cultural pero también político. Dentro de los factores políticos destaca la presencia de ciertos incentivos institucionales
y sobre todo de competencia intrapartidaria. Por ende, considerando la experiencia chilena, el abstencionismo y la no
concurrencia han sido más bajos cada vez que la competencia se intensifica (Lagos, 2007; Saldaña, 2009).
7
La apertura hacia representantes de otros bloques políticos se produjo recién con las elecciones parlamentarias de
diciembre del 2009. En dicha ocasión, el “pacto de omisión” entre la
Concertación
y el Partido Comunista de Chile
(±²) aseguró tres cupos a diputados para ese partido. Adicionalmente, lograron romper el esquema del binominal dos
candidatos a diputados pertenecientes al Partido Regionalista Independiente (±³´).
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negociaciones, representa un factor de estabilidad para el sistema político. Sin embargo, se
trataría de una estabilidad más bien aparente si se consideran fenómenos como el aumento de
la movilidad del electorado, el debilitamiento de los vínculos entre los partidos y la sociedad
y el descenso de la participación electoral (Morales, 2010; Altman y Luna, 2011; Avendaño
y Sandoval, 2013). La manera en que se distribuyen los cargos al Parlamento asegura un
importante nivel de previsibilidad de los resultados, dado que las principales coaliciones
obtienen entre dos y un tercio de la votación. Además, esa misma previsibilidad aumenta las
ventajas de los candidatos incumbentes en desmedro de los desafiantes.
8
De acuerdo a datos de la encuesta realizada por el Centro de Estudios Públicos (±²³),
desde principios del 2008 hasta finales del 2009, el porcentaje de chilenos que señalan no
sentirse identificados con ningún bloque político pasó del 48% al 45% (±²³, 2009). En la
encuesta correspondiente al período noviembre-diciembre del 2012, el porcentaje de no
identificación con ningún bloque o partido alcanzó el 57% (±²³, 2012). En otro plano, hasta
el año 2005, el apoyo a la democracia en Chile fue inferior a la media del conjunto de países
latinoamericanos. De acuerdo a los datos de la Corporación Latinobarómetro, entre los años
1995 y 2004 la media latinoamericana de respaldo a la democracia era de 53.8%, mientras que
en Chile alcanzaba sólo a 52.8%.
9
Durante el 2011, el respaldo hacia la democracia en Chile
fue del 61%. Pese a superar levemente la media regional registrada ese año (58%), continúa
situándose muy por debajo de países como Venezuela, Uruguay, Argentina, República
Dominicana y Costa Rica. Desde mediados de los noventa hasta la actualidad, el apoyo
más alto hacia la democracia chilena (con un 63%) se produce durante el año 2010. Según
el informe elaborado por Latinobarómetro, tal aumento puede ser atribuido al fenómeno
de la alternancia en el poder (Corporación Latinobarómetro, 2011: 39). Si esto fuera así, el
gobierno de Piñera ha enfrentado el desafío de responder a las expectativas que conlleva la
alternancia. Por ende, la crítica hacia al gobierno contribuye a exacerbar la imagen negativa
que los ciudadanos poseen de las instituciones y del sistema político en general.
Las reformas políticas planteadas por el gobierno de Sebastián Piñera
La elaboración de las propuestas del gobierno de Piñera, destinadas a reformar el sistema
político, se basaron en un diagnóstico inicial que fue planteado en el programa electoral del
año 2009 y luego reiterados en los mensajes pronunciados el 21 de mayo de los años 2010,
8
Dada la forma en que se distribuyen los cargos, se ven mermadas todas las posibilidades de hacer efectiva la rendición
de cuenta (
accountability
) de tipo electoral (Siavelis, 2009: 9-10).
9
Durante ese período, el apoyo hacia la democracia en Chile se encontraba muy por debajo de países como Costa
Rica y Uruguay (con el 80%), e incluso debajo de países como Argentina (con un 68.5%), no obstante las situaciones de
inestabilidad política experimentadas en ese países entre los años 2001 y 2003.
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2011 y 2012. En todas estas ocasiones se sostiene la necesidad de profundizar la democracia
y se reconocen cuáles serían los principales problemas y situaciones deficitarias. Por un lado,
se destaca la baja confianza que existe en las instituciones representativas, como son el Con-
greso Nacional y los partidos políticos.
10
Por otro lado, se hace hincapié en el problema de
la participación electoral, especialmente en la caída de la inscripción. A juicio del gobierno,
esto podría revertirse con la aprobación de la inscripción automática y el voto voluntario, e
impulsando las iniciativas ciudadanas de ley, los plebiscitos y las consultas comunales.
11
De
este modo, desde la perspectiva del gobierno, el déficit democrático y la baja confianza en
las instituciones se superan impulsando una mayor participación.
En lo que respecta a las instituciones representativas, el diagnóstico del gobierno es
coincidente con una serie de balances críticos sobre el proceso de democratización en curso,
difundidos en centros académicos o a través de informes de organismos internacionales. Sin
embargo, tanto de parte del gobierno como de la oposición, no parece existir una postura clara
sobre el contenido y el alcance de las principales reformas. En materia de reformas políticas
ello se expresó en los debates y las críticas que surgieron en la propia coalición oficialista ante
la aprobación del voto voluntario. En este mismo sentido pueden señalarse las coincidencias
producidas entre parlamentarios oficialistas y de la oposición sobre la necesidad de introducir
reformas al sistema binominal. De allí que sostenemos que las reformas políticas propuestas
por el gobierno no enfrentaron de manera coordinada e integral aquellos aspectos sustantivos
que condicionan el desempeño de las instituciones democráticas. Así, no fue abordada la falta
de pluralidad de los medios de comunicación, considerando que se trata de una condición
básica para la competencia democrática, ni tampoco es abordado el financiamiento público
de los partidos. Otro tanto sucedió con la regulación del financiamiento de la política.
Tabla 1
Compromisos legislativos presentados por el Gobierno (marzo del 2013).
Modernización del Estado
Reformas políticas
Ingresadas
Pendientes
Cumplidas
Ingresadas
Pendientes
Cumplidas
11
20
2
10
0
3
Fuente:
Elaboración propia con base en los
Mensajes a la Nación
2010, 2011, 2012 y 2013, (Piñera,
2010, 2011, 2012 y 2013) y el Servicio de Información Legislativa, Congreso Nacional, República de
Chile. La recopilación de la información fue realizada por María Cristina Escudero.
10
Es importante destacar que no se incluye en este diagnóstico la baja confianza existente en otras instancias represen-
tativas, como pueden ser los sindicatos o colegios profesionales.
11
Cabe destacar que ya en el período 1994-1999 habían sido planeadas las iniciativas ciudadanas de ley y los plebiscitos
comunales, “aunque sin éxito de aprobación parlamentaria” (Fuentes, 2012: 75).
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De las reformas comprometidas por el gobierno, aquellas que tienen implicancias
políticas pueden ser divididas en dos tipos (tabla 1). En primer lugar, cabría mencionar las
reformas específicamente políticas que aspiran a estimular la participación y revertir los
problemas de representación. Dentro de las propuestas destinadas a mejorar la situación
de los partidos, destaca el proyecto para la realización de primarias. En segundo lugar,
aparecen las propuestas destinadas a modernizar el Estado y mejorar la gestión pública.
Este segundo tipo de propuestas (Ver Anexo) incluye la incorporación de normas para la
transparencia, regulación del
lobby
, modificación del rol de las autoridades regionales y
mayores atribuciones a los municipios. Tales proyectos incluyen las reformas asociadas a la
descentralización y mayor democracia regional.
Tabla 2
Reformas políticas presentadas y aprobadas por el gobierno (marzo 2010 / agosto 2013).
Compromiso
Situación
Cumplimiento
(Aprobación)
Inscripción automática y voto voluntario
Ingresado
Sí (31/01/2012)
Primarias voluntarias en los partidos
Ingresado
Sí (06/12/2012)
Cambio de fecha de elecciones presidenciales
Ingresado
Sí (04/07/2011)
Voto de los chilenos en el exterior
Ingresado
No
Iniciativa ciudadana de ley
Ingresado
No
Plebiscitos comunales
Ingresado
No
Reforma de la Ley de partidos
Ingresado
No
Participación femenina por transferencia
fiscal a los partidos
Ingresado
No
Sistema binominal
Ingresado
No
Remplazo parlamentario
Ingresado
No
La reforma al binominal no forma parte de los compromisos oficiales del gobierno.
Fuente:
Elaboración propia con base en los
Mensajes a la Nación
2010, 2011, 2012 y 2013, (Piñera,
2010, 2011, 2012 y 2013) y el Servicio de Información Legislativa, Congreso Nacional, República de
Chile. La recopilación de la información fue realizada por María Cristina Escudero.
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Desde que asumiera el gobierno, el 11 de marzo del 2010, hasta su tercer aniversario
celebrado en marzo del 2013, fueron aprobadas sólo tres de las reformas políticas comprometidas
(tablas 1 y 2). Cabe aclarar que “ingresados” son todos aquellos proyectos presentados por el
Poder Ejecutivo para que sean revisados, discutidos y tramitados en el Congreso Nacional,
independiente de su aprobación o no. Los proyectos que se encuentran “pendientes” son
aquellos que no han sido presentados al Congreso por parte del Ejecutivo a pesar de haber sido
comprometidos. Durante todo el período aludido, fue notoria la lentitud en la presentación
de proyectos y la aprobación de las reformas políticas planteadas, tomando en cuenta que
muchas de las propuestas, como el caso de la inscripción automática y el voto voluntario, o el
proyecto sobre primarias, se plantearon durante los gobiernos anteriores (tabla 2). El cambio
de fecha de las elecciones presidenciales, en estricto rigor más que una reforma, representa
una suerte de ajuste que busca posponer la primera y la segunda vuelta para los meses de
noviembre y diciembre del mismo año.
12
Entre los proyectos aprobados (tabla 2), destaca el de inscripción automática y el voto
voluntario. La aprobación de este proyecto, que en términos de participación electoral se puso
en práctica en las elecciones municipales de octubre del 2012, significó un aumento del padrón
electoral al incorporar a toda aquella población que no se había inscrito anteriormente. Sin
embargo, no se produjo un aumento en la participación electoral, como suponían quienes
impulsaron dicha iniciativa. Por el contrario, el porcentaje de participación en las elecciones
municipales de octubre del 2012 giró en torno al 39%, el más bajo en este tipo de comicios
desde 1992, y en comparación con las elecciones presidenciales y parlamentarias efectuadas
a partir de 1989.
En relación con las elecciones municipales de octubre del 2008, la caída en la participación
fue de alrededor de un 15%. Un estudio de la Universidad Diego Portales, dado a conocer
días después de realizadas las elecciones de octubre del 2012, mostró que en las comunas de
mayor ingreso, el porcentaje de participación fue superior en un 7% respecto de las comunas
más pobres (El Mostrador, 2012), tal como lo venían sosteniendo una serie de estudios
amparados en otro tipo de experiencias internacionales.
13
Ello parece indicar que, de frente a
un escenario de crítica hacia el sistema político, la participación voluntaria tiende a agudizar
el fenómeno de la desafección.
El proyecto de inscripción automática y voto voluntario no estuvo acompañado de otras
regulaciones, como la del gasto electoral, que son necesarias bajo la implementación de un
sistema que obliga a los partidos a desarrollar una amplia movilización de recursos en pos
12
Con anterioridad, la primera vuelta de la elección presidencial se realizaba durante la primera quincena de diciem-
bre, mientras que la segunda se efectuaba en la primera quincena del mes de enero, dejando siempre el plazo de un mes
entre una elección y otra.
13
Varios estudios han dado cuenta que el voto voluntario tiende a generar mayor exclusión de la población de menor
ingreso y menor nivel de instrucción (Huneeus, 2006: 35).
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de la captación de las preferencias. De acuerdo con Agostini (2011:13) entre las elecciones
de 2005 y 2009, las donaciones recibidas por candidato aumentaron en un 28.5%, lo que
reFeja la relación que se establece entre los candidatos y los privados. Por otra parte, el
proyecto aludido no marchó a la par con otra propuesta planteada antes del gobierno de
Piñera: el voto de los chilenos en el exterior. Por parte del gobierno, se formularon una serie
de observaciones al proyecto ingresado para su tramitación. Una de ellas, planteaba como
requisito que los chilenos en el exterior debían mantener ciertos compromisos y vínculos con
el territorio nacional, como poseer algún tipo de residencia en el país. Las discusiones que se
suscitaron frente a la posición manifestada por el gobierno, obligaron a que éste Fexibilizara
los requisitos para los residentes en el extranjero.
Respecto de las primarias, con ellas se busca estimular la participación en la selección
de los candidatos a cargos de representación popular. La aprobación de este proyecto se
produjo en diciembre del año 2012; es decir, meses después de las primarias efectuadas por la
Concertación
a inicios del mes de abril de ese mismo año. En dicha ocasión, los partidos de la
coalición de centro-izquierda organizaron el proceso para elegir sus candidatos a concejales y
alcaldes en 142 comunas, logrando una participación de 320 mil personas.
14
Durante el mes
de enero del 2013, uno de los partidos de la
Concertación
, la Democracia Cristina (±²), volvió
a repetir el ejercicio de primarias, esta vez con el objeto de escoger a su pre-candidato a la
presidencia. Destaquemos que resultó electo Claudio Orrego con la participación de 56 mil
personas. Llama la atención que después de la aprobación del proyecto de primarias, en ese
mismo mes de enero, los dos partidos de la coalición de gobierno, ³N y ´±I, definieron a sus
pre-candidatos a la presidencia mediante procedimientos tradicionales: con la nominación
de sus respectivos consejos generales.
Ciertamente, las reformas políticas que se han venido impulsando, y que son consideradas
prioritarias en la agenda legislativa del gobierno, no incluyen una modificación del régimen
político. Transformar el presidencialismo imperante en Chile no sólo implica aumentar las
atribuciones del Legislativo, sino regular e institucionalizar una serie de prácticas que son
propias de la política de coalición. Junto a los acuerdos –formales e informales– que puedan
existir entre quienes conforman la coalición oficialista y personeros externos a ella, sobresale
el ejercicio del poder de veto a determinadas iniciativas y propuestas. Sobre el protagonismo
de los “jugadores con veto” existen importantes trabajos (Tsebelis [2002] 2006; Merkel, 2003)
que permiten entender lo que ocurre internamente en un gobierno de coalición. Ambos
autores han demostrado que los “jugadores con veto” provienen de los partidos que pertenecen
a la propia coalición de gobierno. Cabe preguntar entonces: ¿quién aplica los vetos que ha
14
La participación alcanzada en esas primaras superó con creces las expectativas que tenían los principales dirigentes
de los partidos de la
Concertación
nicipales.html>).
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enfrentado el gobierno de Piñera? En lo que respecta a iniciativas de reforma política, muchos
de los vetos provienen de una parte del oficialismo, desechándose con ello iniciativas del
Ejecutivo o de otros parlamentarios oficialistas. Si se toma en cuenta una de las propuestas
comprometida por el gobierno (tabla 3), la de las iniciativas ciudadanas de ley, la mitad de
los senadores de la UDI manifiestan su interés en la aprobación, en cambio otros senadores
de ese partido rechazan tal iniciativa, o simplemente no respondieron.
Tabla 3
Posición de los senadores frente a las iniciativas ciudadanas de ley (2011).
Partido
Total
A favor
En contra
No responde
udi
4
2
1
1
rn
6
6
0
0
dc
8
8
0
0
ps
5
5
0
0
ppd
4
4
0
0
prsd
1
1
0
0
mas
1
1
0
0
ind
1
1
0
0
Total
30
28
1
1
100%
93.3%
3.3%
3.3%
Fuente:
Estudio sobre Reformas Legislativas en ±erechos Humanos y ±emocracia. Senado de la
República 2011 (Corporación Humanas, 2012: 99).
Las posiciones son mucho más divergentes cuando se opina en torno a una eventual
reforma al sistema binominal o cuando se incluyen temas que surgieron durante el año 2011
a raíz de las movilizaciones sociales, como la convocatoria a un plebiscito (tabla 4). Pese a
que la reforma al binominal no estaba comprometida por el gobierno, fueron parlamentarios
de ²N quienes formularon una propuesta en conjunto con parlamentarios de la oposición.
Por tanto, se podría deducir que la coalición de derecha experimenta una serie de prácticas,
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en materia de vetos y de acuerdos extra coalición, que se conocieron previamente, estando
la
Concertación
en el gobierno.
Tabla 4
Posición de los senadores frente a reforma al binominal e incorporación
de plebiscitos nacionales (Año 2011).
Partido
Total
Posición frente a la reforma
del sistema binominal
Posición frente a los
plebiscitos nacionales
A favor
En contra
No responde
A favor
En contra
No responde
UDI
4
0
3
1
0
3
1
RN
6
4
2
0
4
2
0
DC
8
6
1
1
6
1
1
PS
5
5
0
0
5
0
0
PPD
4
4
0
0
4
0
0
PRSD
1
1
0
0
1
0
0
MAS
1
1
0
0
1
0
0
IND
1
1
0
0
1
0
0
Total
30
22
6
2
22
0
2
100%
73.3
20.0
6.7
73.3
20.0
6.7
Fuente:
Estudio sobre Reformas Legislativas en Derechos Humanos y Democracia. Senado de la
República 2011 (Corporación Humanas, 2012: 100-1).
Con toda la importancia que se le asigna a la participación, no se registra debate alguno
sobre las iniciativas ciudadanas de ley. Se trata de una propuesta que también fue planteada
en el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet (2006-2010), que no ha sido debatida en el
Congreso Nacional, aunque fuera enviada por el Ejecutivo en septiembre del 2010. En lo que
respecta a los plebiscitos comunales se produjo un debate durante el año 2011, siendo despachada
su tramitación por parte del Senado a partir del 13 de diciembre. El proyecto inicial, enviado
por el Ejecutivo, buscaba reducir los requisitos para la realización de plebiscitos, bajando
del 10 al 5% la cantidad de firmas de los ciudadanos inscritos en los registros electorales. En
el mes de enero del 2012, ese porcentaje fue invertido por el Senado, planteando el 10% de
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quienes habían sufragado en la elección municipal del 2008. El argumento esgrimido en el
Senado fue que la inscripción voluntaria aumentaría la participación.
Las propuestas alternativas
La propuesta de inscripción automática y voto voluntario fue presentada por el gobierno el
28 de septiembre del 2011, y aprobada por el Congreso Nacional el día 9 de noviembre de
ese mismo año. Esta tuvo un apoyo transversal entre los bloques y las coaliciones represen-
tados en la Cámara de Diputados. No ocurrió lo mismo con el proyecto sobre voto volunta-
rio, debido a que hubo diputados que volvieron a plantear la necesidad de establecer el voto
obligatorio.
15
El argumento de los parlamentarios a favor del voto obligatorio radicó en el
efecto segregador que genera el voto voluntario, al inhibir la participación de las personas
con menor nivel de escolaridad y que pertenecen a sectores socioeconómicos bajos. A esto
se suma que el voto voluntario provoca un descenso de la participación y debilita la legiti-
midad del sistema político.
Más allá de este tipo de disidencias, habría que mencionar la elaboración de propuestas
de reforma alternativas a las presentadas por el gobierno. Con ellas se pretende revertir las
situaciones deficitarias en materia de representación política. Algunas de las propuestas
planteadas retoman discusiones e ideas que se manejaban con anterioridad a la llegada del
gobierno de Piñera; otras, en cambio, fueron planteadas al calor de los acontecimientos que
tuvieron lugar durante el año 2011.
Así, en enero del 2011, un grupo transversal de diputados –pertenecientes al ±RI, a la ²³, al
Partido por la Democracia (±±²), a R´, al Partido µadical Socialdemócrata (±R¶²), al Partido
Socialista (±¶) y al ±³–, encabezados por el diputado Pepe Auth, plantearon una iniciativa
destinada a otorgarle mayor representatividad y proporcionalidad al sistema electoral.
16
Esta iniciativa buscaba aumentar de 38 a 50 el número de senadores y de 120 a 150 el de
diputados. De acuerdo a lo que planteaban los diputados que respaldaban dicha iniciativa,
se buscaba terminar con la exclusión al permitir la representación de otras fuerzas políticas,
asegurar mayor proporcionalidad, generar más competencia y establecer una relación directa
entre la representación distrital y el tamaño de la población. Ante esta propuesta, el Ministro
15
Los diputados que se mostraron partidarios de reestablecer el voto obligatorio fueron: Jorge Burgos, Eduardo Cerda,
Aldo Cornejo, Jorge Sabag, µené Saffirio, Víctor Torres y Mario Venegas, todos ellos del Partido Demócrata Cristiano
(±²³). A ello se agregan Alejandra Sepúlveda del ±RI, y los diputados Gonzalo Arenas y Gustavo Asbún pertenecientes
a la U²I.
16
En el momento de impulsar la iniciativa, el Diputado del ±±², Pepe Auth, sostuvo que “esta reforma fue una propuesta
de la Presidenta Michelle Bachelet en 2009, luego de un acuerdo en el que participó el actual Presidente de la µepública.
En ese entonces, el proyecto en el parlamento, no consiguió el quórum necesario porque se abstuvieron muchos (par-
lamentarios de) R´” (Cámara de Diputados de Chile, 2011).
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Secretario General de Gobierno, Cristián Larroulet, afirmó que de parte del gobierno se
podía estudiar el proyecto presentado, sin que ello implicara modificar su agenda legislativa
sobre reformas políticas.
En enero del 2012 la oposición entregó al gobierno una propuesta que reemplazaba el
actual binominal por un sistema “proporcional moderado”. Tal como se había señalado un
año antes, la propuesta apuntaba a mejorar los criterios de asignación de los cupos y cargos
de representación, además del aumento de éstos mismos. Ésta, que fue entregada por los
presidentes del PD±, del P² y el PPD, fue antecedida por otra formulada por el PD± y RN que
no solamente modificaba el binominal sino que a su vez planteaba la necesidad de establecer
un régimen semipresidencial (Larraín y Walker, 2012). La crítica formulada por la UDI a un
posible acuerdo entre RN y el PD± llevó al gobierno a definir la necesidad de discutir cualquier
propuesta al interior del oficialismo previo a cualquier paso.
17
En tal sentido, la disposición a
la reforma manifestada por parlamentarios de RN, contrastó con la posición adoptada por el
³residente de la ´epública y por el conjunto de los parlamentarios pertenecientes a la UDI.
18
Como consecuencia de las movilizaciones estudiantiles y los conFictos desencadenados
durante el año 2011, en varias ocasiones grupos de parlamentarios impulsaron reformas
constitucionales destinadas a involucrar directamente a los ciudadanos en las deliberaciones.
En todas estas ocasiones, se planteó la necesidad de involucrar de manera más activa a la
población en las decisiones sobre temas de interés nacional, junto con el reconocimiento de
las debilidades que presenta para tales propósitos la institucionalidad política vigente. Así
ocurrió el día 12 de julio de ese año con una propuesta sobre plebiscito presentada por un
grupo de senadores, entre los que figuraban Carlos Bianchi, µndependiente; Eugenio Tuma
por el PPD; Carlos Cantero y Antonio Horvath por RN. µnicialmente, dicha propuesta había
sido ideada por el senador Carlos Bianchi, en el mes de junio de ese año. ¶e acuerdo a su
testimonio, frente a la:
(…) imposibilidad de alcanzar acuerdos para temas tan relevantes como la educación, le
propuse al Ejecutivo el establecer un plebiscito para poder abordar estas materias que han sido
de público conocimiento para el país y donde ha habido una importante convocatoria desde
la propia comunidad.
17
Como señalara el propio Ministro Secretario General de Gobierno, Andrés Chadwick: (se jerarquizaba) “la bús-
queda de esos acuerdos en primer lugar y, por sobre todo, se buscan los acuerdos al interior de la coalición de partidos
que acompañan al gobierno”. Sostuvo en la misma declaración que la reforma al sistema presidencial no ha estado en la
agenda, ya que se considera “una fuente de estabilidad política y corresponde a una larga y sólida tradición política en
Chile” (Emol.Chile, 2012).
18
La propuesta suscrita por el PD± y RN planteaba: una reforma al binominal, aumentar las funciones del legislativo,
fortalecer y democratizar los gobiernos regionales y el establecimiento de primarias simultáneas y vinculantes, entre
los aspectos más importantes. Ver: Larraín y Walker, ( 2012).
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Adicionalmente, explicaba el mismo Bianchi, la propuesta se fundaba en el:
(…) convencimiento de que llegó el momento en que la ciudadanía se exprese y que el gobierno
permita que la gente pueda tener una opinión vinculante en materias tan relevantes como las
mencionadas (Servicio de Noticias e Información del Senado de la República de Chile).
19
Esta propuesta fue continuada el 9 de agosto con la presentación de una iniciativa de reforma
constitucional que establecía el plebiscito como medio de participación. Con esta propuesta,
presentada por diputados pertenecientes al PPD, pocos días después de producirse una de
las jornadas de protesta más intensas de las registradas durante el año 2011, se reconocía: “la
incapacidad de nuestra institucionalidad política para satisfacer las demandas de participación
democrática de la población en las decisiones de los grandes asuntos de interés nacional”
(Corporación Humanas, 2012: 77).
20
La iniciativa planteaba la posibilidad de convocar a
plebiscito tras la recolección de las firmas acreditadas de 500 mil ciudadanos. En enero del
2012, otro grupo de diputados pertenecientes a diferentes partidos –esta vez incluso de la
UD±– volvió a plantear la necesidad de establecer una reforma constitucional que permitiera
convocar a plebiscito. La salvedad respecto de la anterior iniciativa reside en el hecho de
que sería el ²residente de la República el facultado de decidir la realización de un plebiscito.
Limitaciones institucionales bajo el gobierno de Sebastián Piñera
El segundo año del gobierno de ²iñera coincidió con una serie de fenómenos que tensiona-
ron al Ejecutivo y que repercutieron sobre el conjunto del sistema político. ³esde inicios del
año 2011, el gobierno se vio enfrentado a movilizaciones desencadenadas en un primer mo-
mento en la zona de Magallanes (Segovia y Gamboa, 2012: 67 y ss.). El conFicto generado en
esa zona del país, derivado de un aumento en los precios del gas, constituyó el preámbulo de
otras movilizaciones que fueron incrementando la capacidad de convocatoria y se hicieron
extensivas al conjunto del territorio nacional. Así ocurrió con las manifestaciones ambientales
y especialmente con aquellas motivadas por la crítica al funcionamiento del sistema educativo.
Cada una de estas movilizaciones implicó un enorme costo político para el gobierno,
que experimentó una drástica reducción del apoyo hacia su gestión. Este proceso afectó la
19
Ver:<www.senado.cl>
20
La presentación de este proyecto de reforma estuvo antecedido por otra propuesta de carácter transversal, destinada
a establecer el plebiscito para “aquellos temas de interés público que el sistema político tradicional no es capaz de re-
solver” (Corporación Humanas, 2012: 44). La propuesta fue planteada por los diputados Sergio Aguiló (Ind.), Cristina
Girardi (PPD), ´elipe Harboe (PPD), Tucapel Jiménez (PPD), Roberto León (Dµ), Karla Rubilar (¶·), Marcelo Shilling
(P¸), Alejandra Sepúlveda (P¶±), Guillermo Tellier (Pµ) y ²edro Velásquez (Ind.).
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propia imagen del Presidente de la República, que llegó a registrar los niveles de aprobación
más bajos (23%) desde la instalación del primer gobierno democrático, en 1990. Asimismo,
la incapacidad para resolver las situaciones de conficto se tradujeron en bullidas renuncias
de varios ministros, sobresaliendo la salida de los titulares de Energía, Ricardo Rainieri
Fernando Echeverría y Rodrigo Álvarez; de la Secretaría General de Gobierno, Ena Von Baer;
y los de Educación, Joaquín Lavín y Felipe Bulnes. Desde luego, el reemplazo –estrepitoso en
ocasiones– de varios de los ministros, repercutió aún más en la baja evaluación del gobierno
y en la imagen negativa que se ±ue arraigando sobre la propia figura del Presidente. Frente
a este tipo de situaciones, el gobierno debió echar mano de senadores y de los principales
dirigentes políticos de los partidos de la coalición oficialista, como Andrés Chadwick (U²I),
Pablo Longueira (U²I) y Andrés Allamand (³N), sepultando con ello la pretensión inicial
de con±ormar gabinetes con un perfil técnico y alejado de los partidos. La incorporación de
las principales figuras de los partidos ³N y U²I ha sido un recurso adecuado para “blindar”
al Presidente de la República en momentos de crisis y de alto cuestionamiento, originadas,
muchas veces, por representantes y figuras de la propia coalición oficialista.
Las movilizaciones y los confictos que se suscitaron a lo largo del 2011 sobrepasaron los
marcos de la crítica al gobierno, evidenciando una serie de limitaciones de la democracia
chilena. Por un lado, la ±alta de mecanismos capaces de canalizar y resolver los confictos
por la vía institucional, así como para responder a las demandas de una sociedad que ha
modificado de manera sustantiva sus aspiraciones, hábitos de consumo y modos de vida en
general (Tironi, 2010). Por otro lado, el vacío que se produce en términos de representación
política –lo cual se refeja en la baja identificación y valoración que tienen los partidos e
instituciones como el Congreso ´acional–, se ve refejado en la ±alta de interlocutores válidos
y reconocidos en los momentos de crisis y estallidos sociales. Consideramos que esta ausencia
es, en gran medida, consecuencia del accionar que ha tenido la oposición desde la instalación
del gobierno de Piñera, en marzo del 2010. Los partidos de oposición, en especial aquellos que
integran la
Concertación
, carecen durante este período de propuestas alternativas y de cohesión
interna a la vez que se han mostrado poco eficaces en el uso de los recursos de fiscalización
(Avendaño, 2011; Fernández, 2011). En síntesis: en tres de los cuatro años del gobierno de
Piñera, la oposición no supo decidir colectivamente ±rente a temas tan destacados como el
salario mínimo, la sanción de las irregularidades detectadas en los planes de reconstrucción
y en ciertas reparticiones públicas, o ante la posibilidad de destituir a intendentes y ministros.
´o es casual que gran parte de la crítica al sistema político recaiga en los partidos de oposición,
cuya ±alta de propuestas alternativas lleva a que gran parte de la opinión pública relacione
y valore en los mismos términos tanto a los partidos de gobierno como a los de oposición.
A su vez, los problemas de representación también se hicieron patentes a raíz de los
confictos y movilizaciones que durante los años 2011 y 2012 se suscitaron en tres contextos
regionales, como ±ueron Magallanes, Aysen y Calama. En estos tres confictos, el rechazo
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a las decisiones adoptadas por el gobierno, se acompañó de un fuerte cuestionamiento al
centralismo tanto en materia de gestión como de distribución de los recursos (Cofré, 2012).
El cuestionamiento al centralismo y el mayor poder de decisión de las regiones, constituyen
demandas históricas que la actual conformación del Estado y del sistema de representación
no permite asumir. Si bien en las propuestas destinadas a mejorar y modernizar la gestión
pública se incluyen cambios en los roles de las autoridades regionales y el aumento de las
atribuciones de los municipios, no se visualizan claras intenciones que apunten a modificar
el carácter excesivamente centralista del Estado chileno (Anexo). Por cierto, tampoco hubo
iniciativas concretas en los gobiernos anteriores, pero es en el gobierno de Piñera donde ha
quedado de manifiesto el problema de los recursos y de la representación política en las regiones.
Consideraciones finales. Nudos críticos y proyecciones
Durante el gobierno de Piñera sobresale un lento avance en materia de reformas políticas,
en particular en aquéllas destinadas a descentralizar la gestión pública y a otorgar mayor au-
tonomía regional. En lo que respecta al fomento de la participación, el avance se reFeja en
materia de inscripción aunque no se podría definir como un avance la aprobación del voto
voluntario debido a su impacto inmediato en las elecciones de octubre del 2012. La lentitud
también se reFeja frente a otros aspectos que afectan a la representación y en particular a la
situación de los partidos. La propuesta sobre primarias no ha alterado el tipo de participación
que venían fomentando previamente los partidos. En tal sentido, no es posible considerar a
las primarias como la base de la competencia y de la participación, dado que perfectamente
pueden existir otros mecanismos para la deliberación y selección de representantes al inte-
rior de los partidos. Mucho menos reducir la competencia a las primarias, sin enfrentar otras
limitaciones como son la falta de pluralidad informativa y el problema del financiamiento.
Por su parte –y considerando las implicancias que su funcionamiento trae en términos
de representación y participación–, la reforma al sistema binominal es todavía uno de los
principales temas pendientes. Como ya se ha indicado, la reforma al binominal no estuvo
contenida en el programa de gobierno, ni ha sido abordada en los mensajes del 21 de mayo.
Pese a que han emanado propuestas de algunos parlamentarios conscientes del desequilibro
que produce el binominal, el gobierno fue categórico al no introducir modificaciones a la
agenda legislativa establecida para todo su período constitucional.
Para los defensores del binominal, el principal argumento ha sido “que garantiza estabilidad”.
Pero, ¿qué tipo de estabilidad? Si se piensa en términos electorales, la estabilidad deriva
del resultado de un traspaso de votos que se va “autocompensando” entre las dos grandes
coaliciones. Esto queda demostrado al comparar la diferencia entre las variaciones obtenidas
en los resultados de cada bloque en relación con los cambios en las preferencias de los votantes
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entre una elección y otra (Morales, 2010; Avendaño y Sandoval, 2013). De manera que, en
aras de la estabilidad, se va socavando la identificación con los partidos y postergando la
participación de potenciales votantes que no se sienten atraídos por ninguna de las opciones
en competencia. En otras palabras: se privilegia la estabilidad en desmedro de la participación
y la competencia política. En opinión de sus detractores, la reforma al sistema binominal y
eventual instalación de un sistema proporcional, no soló debería estar acompañada de un
incremento del número de cargos y de un nuevo mecanismo de distribución de los cargos,
sino del aumento de atribuciones de los cuerpos representativos y sobre todo del Congreso.
Por otra parte, cabe reFexionar sobre la política de coalición y sobre los mecanismos
formales e informales sobre los cuales se manifiestan los vetos o se establecen los acuerdos.
El actual presidencialismo se sustenta en gobiernos de coalición, tal como ocurre en otros
países de la región. Al interior de las coaliciones, en particular de las que se encuentran en el
gobierno, han surgido, tal como hemos venido analizando, importantes “jugadores con veto”
que han condicionado la agenda del gobierno y propuesto nuevos temas de discusión.
21
La
forma de ejercer el veto dentro de la misma coalición de gobierno no sólo ha comprometido
la agenda legislativa del gobierno, sino que también ha traído consecuencias en términos
de la representación política al anular el rol que debería asumir la oposición a este respecto.
Cabe preguntar, además ¿hasta donde un sistema democrático puede tolerar de manera
sostenida acuerdos extra-institucionales que establecen miembros de la oposición y del
gobierno? Como se indicó en el primer apartado de este artículo, tales acuerdos fueron
puestos en práctica durante todas las administraciones concertacionistas que se sucedieron
desde 1990 y han tenido como finalidad lograr la aprobación de ciertas iniciativas impulsadas
y promovidas por el gobierno, evitando de ese modo el poder de veto desde dentro y fuera
de la coalición oficialista.
En síntesis, transcurrida la mayor parte del gobierno de la Coalición por el Cambio,
presidido por Sebastián Piñera, se percibe que los efectos de la alternancia –uno de los
grandes atributos de la competencia política–, han estado acompañados de la exacerbación
del malestar y la desconfianza hacia las instituciones. Junto a ello, se ha hecho evidente la falta
de representación y el distanciamiento entre el sistema político y las demandas ciudadanas.
±inalmente, la baja confianza que ha presentado la figura del Presidente de la República, ha sido
considerablemente menor a quienes se desempeñaron en dicho cargo desde 1990 a marzo del
2010. La experiencia chilena reciente demuestra que, en un régimen presidencial, la imagen
negativa del Presidente ahonda la crítica hacia el conjunto de las instituciones democráticas.
21
Como ha escrito Tsbelis: “Un solo jugador con veto es también el establecedor de la agenda y no tiene restricciones
en la selección de resultados” (Tsebelis [2002] 2006: 46).
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ANEXO
Reformas sobre modernización del Estado y gestión pública presentadas por el
gobierno desde marzo del 2010 y su grado de avance hasta el año 2013:
Compromiso
Situación
Cumplimiento
(Aprobación)
Fortalecer zonas extremas
Ingresado
Declaración de intereses y patrimonio de las autoridades
Ingresado
No
Fideicomiso ciego
Ingresado
No
Elección de CORES
Ingresado
Extender el sistema de alta dirección pública a los cargos
clave a nivel regional
Ingresado
No
Extender el sistema de alta dirección pública a los cargos
clave a nivel comunal
Ingresado
No
Transferencia de competencia a regiones
Ingresado
No
Otorgar reconocimiento legal al cargo de Administrador
Regional, que colabora con el Intendente en la conducción
ejecutiva del gobierno regional
Ingresado
No
Flexibilidad de contratación a nivel municipal
Ingresado
No
Someter a los alcaldes a un régimen de responsabilidad
administrativa, dejando en la Contraloría General de la
República los sumarios correspondientes
Ingresado
No
Perfeccionar las acciones de fiscalización y contratación de
auditorias para los concejales
Ingresado
No
Fortalecer la democracia regional y comunal haciendo más
directa la elección de sus autoridades
Pendiente
No
Ley sobre
lobby
Pendiente
No
Ley sobre Congreso
Pendiente
No
Robustecer Consejo de Trasparencia y facilitar el acceso a
información pública
Pendiente
No
Perfeccionar deber de abstención de los funcionarios
públicos
Pendiente
No
Perfeccionar la ley de alta dirección pública para extenderla
hasta el tercer nivel jerárquico
Pendiente
No
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Compromiso
Situación
Cumplimiento
(Aprobación)
Creación de gobiernos metropolitanos
Pendiente
No
Aplicación de las normas sobre probidad administrativa
a los intendentes y gobernadores, creando la figura de
“notable abandono de deberes”
Pendiente
No
Se modifica el rol del gobernador provincial
Pendiente
No
Superintendentes nombrados por la alta dirección pública
Pendiente
No
Agencia de auditoria interna dependiente del Presidente de
la República
Pendiente
No
Academia de formación de servidores públicos
Pendiente
No
Estímulos a la carrera funcionaria
Pendiente
No
Agencia autónoma de calidad de las políticas públicas
Pendiente
No
Reforma a la Contraloría General de la República,
potenciando el Tribunal de Cuentas
Pendiente
No
Traspaso de nuevas competencia a los municipios,
terminando con la duplicidad con otros niveles del
gobierno
Pendiente
No
Avanzar en transformar a los municipios en los grandes
gestores y administradores de los programas sociales del
Estado
Pendiente
No
Hacer efectiva la autonomía administrativa para fijar
planta, organización interna y remuneraciones en los
municipios
Pendiente
No
Mayor rol de los municipios en la determinación y
recaudación del impuesto territorial
Pendiente
No
Ampliación de las funciones del director de control
municipal
Pendiente
No
Aumento de recursos traspasado a regiones
Pendiente
No
Creación de la Academia de Gestión Regional y
Municipal
Pendiente
No
Fuente:
Elaboración propia con base en los
Mensajes a la Nación
2010, 2011, 2012 y 2013, (Piñera,
2010, 2011, 2012 y 2013) y el Servicio de Información Legislativa, Congreso Nacional, República de
Chile. La recopilación de la información fue realizada por María Cristina Escudero.
(
continuación
)
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