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Universidad Nacional Autónoma de México
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pp. 157-188
ISSN-0185-1918
*
Licenciado en Ciencias Políticas, Universidad de Boloña, Italia. Maestro en Relaciones Internacionales, Universidad
de Trento, Italia. Doctor en Política Económica, Universidad Complutense de Madrid, España. Profesor Titular de la
Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Chiapas, (México). Autor de numerosos artículos en
revistas especializadas, entre los que destacan: “Las políticas económicas en el contexto del neoliberalismo: situación
actual y perspectivas para la economía mexicana” (2006); “La crisis estructural de la economía cubana en los 90 y
2000: una interpretación heterodoxa” (2010) y “
Remittances and Economic Policy
” (2012). Sus principales líneas de
investigación son: política económica, remesas, economía cubana. Dirección de correo: brunosov@yahoo.it
**
Licenciado en Economía por la Universidad Estatal de Bielorrusia, Minsk. Master en Gestión de Comercio y Doctor
en Ciencias Económicas y Empresariales por la Universidad de Santiago de Compostela. Doctor en Economía por la
Universidad de la Habana. Profesor de Tiempo Completo Universidad Autónoma de Tamaulipas, (México). Miembro
del Sistema Nacional de Investigadores. Entre sus publicaciones destacan: “La crisis estructural de la economía cubana
en los 90 y 2000: una interpretación heterodoxa” (2010) y “Las remesas familiares, exportación de fuerza de trabajo
y políticas aplicadas en Cuba” (2012). Sus principales líneas de investigación son: patrones de innovación regional,
modelos de desarrollo regional y economía cubana. Correo electrónico: ffernandez@uat.edu.mx
La economía cubana: entre voluntarismo
e intentos de planificación (1959-2012)
Te Cuban Economy: Between Voluntarism
and Planning Attempts (1959-2012)
Bruno Sovilla
*
y Francisco García Fernández
**
Recibido el 11 de abril de 2013
Aceptado el 24 de abril de 2013
RESUMEN
A lo largo de más de medio siglo, la Revolución
Cubana no ha logrado implementar un Sistema
de Dirección de la Economía (±²³) que enfrente
y supere los tradicionales problemas de las econo-
mías centralmente planificadas. Cuando la clase
dirigente cubana quiso alejarse de los métodos de
planificación adoptados en los países socialistas, la
dirección de la economía ha padecido de “volun-
tarismo” y las consecuencias económicas siempre
han sido negativas. En el trabajo se propone una
clasificación del ciclo económico con fases ascen-
dentes y descendentes, según dominen en cada
ABSTRACT
´roughout more than fiµy years, the Cuban
Revolution has been unable to implement an
Economic Management System (³¶±) to face
and overcome the traditional problems of cen-
trally planned economies. When Cuban leaders
tried to back away from the planning methods
adopted in socialist countries, the economic
management suffered from “voluntarism”, with
invariably negative consequences. ´is article
proposes a categorization of the economic cycle
into upward phases –in which rational economic
planning and organization predominate– and
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fase los intentos de planificación y organización
económica racional o de dirección altamente
centralizada de la economía. Se realiza un análi-
sis histórico-económico de cada una de las fases
del ciclo demostrando que las fases ascendentes
o de introducción de principios de racionalidad
económica, han correspondido a etapas de bue-
nos o aceptables resultados económicos, mientras
que las fases descendentes o de énfasis voluntaris-
ta corresponden con etapas donde los resultados
económicos han sido adversos, a menos que fac-
tores externos los hayan tergiversado.
Palabras claves:
economía cubana; Sistema de
Dirección de la Economía y Planificación de la
Economía; Junta Central de Planificación; Siste-
ma de Financiamiento Presupuestario.
downward phases with a highly centralized di-
rection of the economy. A historic-economic
analysis of each phase of the cycle is presented,
revealing that upward phases were characteri-
zed by good or acceptable economic outcomes,
while these were poor during downward phases
with a prevalence of voluntarism, unless exter-
nal factors appeared.
Keywords:
Cuban economy; Economic Mana-
gement and Planning System; Central Planning
Board; Budgetary Financing System.
Introducción
En una economía centralmente planificada, el modelo económico o Sistema de Dirección
de la Economía (±²³) se define a partir de los 3 subsistemas que lo componen: a) la plani-
ficación; b) la gestión; c) los estímulos.
Con la planificación se determinan las relaciones entre el órgano planificador –que en
el caso cubano es la Junta Central de Planificación (jU´³µL¶N)– los organismos centrales
de la administración estatal y las unidades productivas. Inicialmente, la planificación es
un proceso de definición de ob·etivos económicos y de los recursos para conseguirlos (en
términos físicos o monetarios) a nivel de gobierno, luego desagregados hacia los ministerios,
los organismos y las empresas.
En el subsistema “gestión” se establecen un con·unto de reglas y principios que se aplican
a las relaciones horizontales entre empresas, el sistema crediticio y los órganos financieros
de la administración central. Por su parte, el subsistema de incentivos tiene que definirse
tanto a nivel de las empresas como a nivel de los traba·adores.
El ±²³ que se aplicó en la ex ¸nión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (ex-U¹±±) y en los
países socialistas, se basaba en una rígida planificación centralizada (anual y quinquenal).
El sistema de gestión empresarial utilizaba el principio del cálculo económico (autofinan-
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ciamiento) y el sistema de incentivos privilegiaba netamente los estímulos materiales sobre
los morales (estos últimos se utilizaban sólo en situaciones extremas: guerras, desastres
naturales, etcétera).
A mediados de los años 50, eran evidentes en la ex-URSS las limitaciones del modelo de
planificación centralizada aplicado en la época, a pesar de que inicialmente permitió un
rápido proceso de industrialización y el desarrollo acelerado de algunas ramas (entre ellas
la industria pesada y de armamentos).
Fue en esa época que Liberman abrió un interesante debate (Liberman, 1962). ±in
contraponerse a la planificación centralizada, el economista soviético proponía que se
modificaran los objetivos de las empresas y el sistema de incentivos en el proceso de
construcción del socialismo. La intervención de Liberman suscitó cierto interés, pues por
primera vez se reconocían serias ineficiencias en el modelo económico aplicado hasta entonces
y se inauguraba un interesante debate sobre la autonomía económica de las empresas, el justo
equilibrio entre centralización y descentralización así como sobre el papel de la ganancia
en la economía planificada.
A pesar de la coincidencia temporal, el debate que se abrió en Cuba en 1962 no partía
de las propuestas de Liberman. El grupo de economistas que en la isla abogaban a favor
del cálculo económico o el autofinanciamiento empresarial, estaban in²uidos mayormente
por los reformistas soviéticos. ±in embargo, tenían que debatir en un terreno más extenso,
discutiendo por ejemplo el reconocimiento de las empresas como unidades independientes
y sus relaciones con las finanzas centrales.
En “el gran debate” se enfrentaron por un lado, los defensores del sistema de plani-
ficación soviético y del principio de cálculo económico; por el otro, los que proponían
el sistema de financiamiento centralizado (entre ellos Ernesto
Che
Guevara, quien lo
aplicó en el Ministerio de Industria hasta 1965). A diferencia de la URSS, en Cuba la
discusión no abarcó el tipo de planificación, el equilibrio correcto entre centralización
y descentralización y el posible papel del mercado en las economías planificadas. Los
modelos económicos propuestos fueron: el ±istema de Financiamiento Presupuestario
(S³´) y el Cálculo Económico (µ¶).
En el S³´ las empresas se convierten en unidades operativas de una sola gran empresa
centralizada: entre ellas no hay contratos de compraventa, sino asignaciones administrativas.
Dentro del sector socialista no había pagos: el dinero sólo se consideraba un instrumento de
medición contable (destinado a desaparecer en la fase comunista). En cuanto a la relación
entre unidades productivas y sistema bancario, éstas abrían dos cuentas en el Banco Nacional
de Cuba (·¸µ) donde depositaban en caso de superávit, o donde extraían si tenían un déficit.
Tanto el ·¸µ como el Ministerio de Hacienda llevaban controles muy estrictos sobre los
costos de las unidades productivas (a veces era suficiente mantener el sistema de contabilidad
eficiente y moderno de las empresas norteamericanas nacionalizadas).
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Según Ernesto
Che
Guevara –Ministro de Industria de 1963 a 1965 y defensor del ±Fp– en
una economía socialista, el uso de los incentivos materiales, sobre todo los individuales,
tenía que ser limitado a favor de los incentivos morales (Guevara, 1988). Éstos tenían que
reducirse gradualmente a medida que se desarrollaba la conciencia comunista, el “hombre
nuevo”, y aumentaba la eficiencia económica.
Se intentó aPlicar el ±Fp en la industria y en Parte en el comercio exterior. Inicialmente,
casi Por necesidad, a causa de la falta de Personal técnico y administrativo del País, se
constituyó un fondo centralizado Para financiar la zafra azucarera, a la vez que más tarde se
incorPoró al PresuPuesto Público y funcionó como centro de financiamiento de las unidades
Productivas en el sector industrial. Un objetivo realista fue el de mantener las grandes
estructuras Productivas y crear otras cuando fuera Posible, con lo que se inició un Proceso
de concentración emPresarial horizontal que llevó a los “concentrados”; todo ello debido a
la falta de Personal directivo y con el objeto de aProvechar el sistema de contabilidad muy
avanzado de las emPresas norteamericanas reconocido Por el
Che
.
²or su Parte, el sistema del C³ se basa en el PrinciPio del autofinanciamiento según el
cual las emPresas no Pueden recurrir al PresuPuesto central Para financiar sus gastos sino
que tienen que aPoyarse en sus ingresos. De este modo, a Pesar de que las emPresas tienen
que subordinarse a un Plan económico estatal, se caracterizan Por: a) una indePendencia
económica en el uso de los recursos; b) relaciones directas con las otras emPresas; c) la
búsqueda de la ganancia entre los objetivos Primarios; d) la utilización del crédito bancario;
e) la aPlicación de ambos tiPos de estímulos, (materiales y morales aunque Privilegiando
los Primeros), tanto individuales como colectivos.
En 1963, con ´arlos Rafael Rodríguez en la dirección del Instituto Nacional Para la Reforma
Agraria (µ¶·¸), PrinciPal defensor del C³, se dan los Primeros Pasos Para su introducción
en el sector agroPecuario a nivel de granjas (las grandes haciendas agrícolas estatales). Sin
embargo, según varios cubanólogos, desPués de dos años de imPlementación, el C³ no
funcionaba en la agricultura y el PrinciPio del autofinanciamiento no se había aPlicado.
Estas emPresas eran las que más recurrían al PresuPuesto Público, violando la Ley 1007 que
las obligaba a la autonomía financiera (´astro, 1990; Mesa Lago, 1981).
El objetivo de este trabajo es demostrar que la dirección de la economía cubana a
lo largo de la etaPa revolucionaria, ha oscilado entre Períodos de voluntarismo, en los
cuales las decisiones económicas eran totalmente subordinadas a las Prioridades Políticas
de los gobernantes y la búsqueda de un Sistema de Dirección Económica (±¹³) que las
institucionalizara y colocara en un marco de racionalidad. En este sentido, la hiPótesis que
se intentará convalidar es que el intento PrinciPal de ordenar la economía cubana aPlicando
los PrinciPios de la Planificación centralizada desarrollados Por los Países socialistas (sobre
todo en la Unión Soviética) entre 1980 y 1985 fracasó Por la fuerte oPosición del máximo
líder de la revolución y su afán centralizador.
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El ciclo centralización/descentralización –que según Nuti (1979) caracterizó las economías
socialistas– no tuvo lugar en Cuba, sino que puede definirse otro tipo de ciclo basado en la
contraposición entre la introducción de criterios racionales en la dirección económica y la
completa subordinación de ésta a las necesidades políticas de la clase gobernante. En este
sentido, se pueden distinguir tres fases descendentes y tres ascendentes:
Fases descendentes:
1.
1966/1970: Nuevo Sistema de Registro Económico.
2.
1986/1994: Proceso de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas e inicio
del
Período Especial (fase más aguda).
3.
2004/2007: Batalla de Ideas.
Fases ascendentes:
1.
1970/1985: Racionalización e introducción del Sistema de Dirección y Planificación
de la Economía.
2.
1995/2003: Reforma Económica.
3.
2008/2013: Actualización del Modelo.
1. El modelo económico en el período 1966 /1970
Varios cubanólogos no residentes en Cuba y de distinta tendencia política coinciden que en este
período hubo un esfuerzo por parte del grupo dirigente cubano de extender el ±²³ a toda la eco-
nomía cubana. Mesa Lago, cubanólogo de reconocido prestigio, ha calificado el período como
una etapa mao-guevarista. Zimbalist y Brundenius, otros estudiosos de la economía de Cuba,
refuerzan la tesis de Mesa Lago, sugiriendo que en 1966
“Guevara´s policy prescriptions had fina-
lly won out (although Guevara himself had been out of office since 1965) and were implemented in
extreme fashion”
(Zimbalist y Brundenius, 1989). En la misma línea, White considera que después
de un prolongado debate, se estableció en la economía “un sistema guevarista” (White, 1987: 154).
El planificador chileno Lataste Hoffer, sostiene que en ese período “el modelo presupuestario de
gestión se generalizó a toda la economía estatal” (Lataste Hoffer, 1971: 51). Por su parte, Bernardo
observa que “el debate se cerró en 1966, cuando el socialismo cubano tomó el camino trazado por
Guevara” (Bernardo, 1971: 11). En general, los cubanólogos coinciden que en éste período hubo
una recentralización importante de las decisiones económicas en las manos de Fidel Castro.
1
1
La opinión en este sentido es prácticamente unánime. Domínguez (1979) sostiene que Fidel Castro apoyó a C. R.
Rodríguez en contra del
Che
, favoreciendo su salida del gobierno para después llegar a implementar una versión aun
más radical del ±²³ propuesto por el mismo Guevara. Según Domínguez, la actitud de Fidel Castro en esta ocasión fue
similar a la de Stalin en los años 20, cuando se alió a la derecha de Bucharin contra Preobrazenski para llegar después
a aplicar en una forma aún más extrema las teorías económicas más radicales de la izquierda.
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Si analizamos detenidamente las principales medidas tomadas por el gobierno revolu-
cionario, según las palabras del máximo dirigente de la revolución en el Primer Congreso
del Partido Comunista de Cuba (±²²), vemos que:
Se suprimió
de facto
el presupuesto del Estado (…). La supresión de pagos y cobros se dio a
principio del segundo trimestre de 1967 (.
..). Al final de 1965, se suprimió el Ministerio de
Hacienda (…). El último presupuesto aprobado fue el de 1967, pero no se controló su ejecución
porque a partir del segundo trimestre se renunció a realizar cobros y pagos (Castro, 1990: 104).
Se suprimieron las escalas salariales y se introdujo el horario por conciencia (las horas
extra eran voluntarias y gratuitas). La última ley importante fue la nacionalización de 56
000 pequeñas actividades comerciales con la “ofensiva revolucionaria” de marzo 1968.
En el Primer Congreso del Partido, Castro llamó el nuevo método de dirección de la
economía “nuevo sistema de registro económico”. La planificación consistía en dar objetivos
físicos a las empresas (sin ningún cálculo monetario). Cualquier tipo de control financiero
sobre los costos, por ejemplo, era imposible en esta situación.
La estrategia de desarrollo fue redefinida radicalmente y toda la economía reordenada
para cumplir una meta simbólica: la producción de 10 millones de toneladas de azúcar en
la zafra de 1970.
En una interesante autocritica sobre los errores de idealismo de aquella época, el propio
Castro afirmó:
No existía un sistema único de dirección para toda la economía y en esas circunstancias
tomamos la decisión más equivocada, que fue la de inventar un nuevo procedimiento.
Interpretando idealistamente el marxismo (…) quisimos establecer nuestros propios métodos
(…). Se estableció un sistema de dirección que se alejaba tanto del cálculo económico, que era
generalmente aplicado en los países socialistas, que del ³F± que se había empezado a introducir
en Cuba, acompañado por un nuevo sistema de registro económico que fue precedido por la
erradicación de las categorías mercantiles y la supresión de pagos y cobros entre las empresas
del estado (Castro, 1990: 104).
Como veremos, a lo largo del proceso revolucionario hubo otros momentos en los
cuales los dirigentes revolucionarios priorizaron medidas económicas centralizadoras,
pagando siempre un costo en términos puramente económicos. Sin embargo, cabe aclarar
que proyectos tan radicales de transformación social como el que impulsó la Revolución
Cubana, obligan a buscar frágiles equilibrios entre lo económico y lo político, apoyado en un
armazón ideológico destinado a modificar el curso de los eventos en una u otra dirección.
Era claro, por ejemplo, que los grandes programas de movilización laboral voluntaria en la
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década de los años 60 eran antieconómicos, o que el objetivo de las 10 millones de toneladas
de la zafra hubiese perjudicado a otros sectores de la economía. Sin embargo, fueron llevados
a cabo con el objeto de alimentar el apoyo popular hacia el grupo dirigente, pretendiendo
reforzar el sistema político en su acción de transformación social.
En nuestra opinión, es un error considerar al
Che
como el inspirador de las medidas
tomadas en ese período que, como reconocieron más tarde los mismos dirigentes, llevaron
la economía cubana al borde del colapso. Esto es así, por las siguientes razones:
a)
El énfasis en los “planes especiales”,
2
la eliminación del Ministerio de Hacienda
y la reducción de la JUC±PLAN a un papel exclusivamente formal, neutralizaron
cualquier posibilidad de llevar a cabo una verdadera planificación. Sin embargo, el
²rt. 42 de la ³ey sobre el ´FP defendido por el
Che
, prevé un procedimiento muy
riguroso para modificar el plan económico, mientras que los planes especiales, violan
constantemente la planificación. µon esos planes, fue posible quitar en cualquier
momento recursos a unidades que habían sido financiadas por el plan para desviarlos
hacia los programas priorizados.
³a misma ley citada, asignaba al Banco ¶acional de µuba y al Ministerio de
Hacienda funciones fundamentales en la planificación de la economía que en este
período no pudieron ejercer.
b) El presupuesto público “que se supone juega un papel fundamental en el modelo
mao-guevarista
pierde importancia y desaparece por una década entera” (Mesa
³ago, 1981: 24). ·or lo tanto, el financiamiento a las unidades productivas se daba al
margen de un sistema de control y sobre la base de los requerimientos de las mismas,
es decir del peso político de sus administradores.
2
³os planes especiales o “
Planes Fidel
” eran actividades priorizadas en la asignación de recursos, concentradas en el
sector primario. Son una representación extrema del voluntarismo de esa época. Según Recarte: “En efecto en 1967 se
da el inicio espectacular de los planes especiales (…) El más importante fue el
Plan Cordón
de ³a Habana. ³a intención
era rodear la ciudad de frutales, café y hortalizas. El territorio metropolitano de ³a Habana se extendía a lo largo de 55
000 hectáreas, de las cuales 17 000 eran ocupadas por construcciones y carreteras. En lo que quedaba, se quería meter a
cultivar alrededor de 30 000 hectáreas, de las cuales 19 000 se sembrarían de frutales y café, dejando el otro para huertos
y pastos (…). En este ·lan µordón como en los otros, las plantaciones eran acompañadas por obras públicas, presas,
carreteras, casas, etc., pero los resultados fueron decepcionantes (…). En 1967 se organizaron 33 planes especiales,
en 1968 se crearon 6 y desaparecieron 23. En 1969 se forma 1 y desaparecen 9, así que en 1971, el último año en el
cual hay datos, existían 7” (Recarte, 1980: 24). En palabras de Dumont, un testigo ocular y experto de agronomía, (en
varias ocasiones consejero económico del gobierno en ese período): “³a historia de esos “
Planes Fidel
”, que fueron
muy costosos, es más la de una serie de desastres que de éxitos. El ·lan de los Huertos en ·inares de Mayarí se hizo
en tierras friables (…) que no eran aptas para el cultivo de hortalizas y además en proceso de laterización; por eso no
había que tocarlas: los bosques de pinos son más aptos para esos lugares. El ·lan µafé de San ²ndrés de µaiguanabo
(…) fue un desastre. En la parte oriental de ³a Habana, en pendientes calcáreas no regables, plantaciones de café que
no recibían más de un metro de lluvia, con meses demasiado largos de sequía (…). El plan Banao de las Villas, basado
en la fresa, la vid, los espárragos, el ajo, la cebolla, es un fracaso” (Dumont, 1970: 70-71).
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c)
Se canceló el sistema de contabilidad en las empresas, decisión que se encontraba
en total contradicción con la rigidez de los controles en el sector industrial cuando
el
Che
fue ministro (Rodríguez, 1990: 103). En palabras de González:
El Che desarrolló de manera pragmática un modelo económico para dirigir el sector
industrial recién nacionalizado, que consistía en extender las técnicas de dirección más
avanzadas de las filiales de las grandes transnacionales norteamericanas, como los sistemas
de contabilidad o de costo (…) a las otras empresas menos avanzadas, (.
..) y remarcó la
importancia de la aplicación de métodos de contabilidad y de costo en el perfeccionamiento
de la organización y el control de la gestión económico productiva (González, 1994: 97).
d) Los estímulos materiales fueron totalmente eliminados a favor de los estímulos
morales. En realidad, el
Che
nunca propuso la eliminación de los estímulos materiales
y en una ocasión declaró:
No negamos la necesidad objetiva de los estímulos materiales, pero no los queremos usar
como el instrumento primario de estimulación (…) poco a poco, aumentando gradualmente
la cantidad de bienes de consumo disponibles para la población, evitando así la necesidad
de estos incentivos (citado en Silverman, 1971: 174).
El mismo Mesa Lago reporta un discurso del
Che
a favor de las normas:
3
“las normas
se establecen para que los esfuerzos de los mejores no sean inútiles y su ejemplo sea
seguido por los demás” (Mesa Lago, 1968: 67).
Todo esto significa que de ninguna manera el
Che
puede ser considerado el arquitecto
del
nuevo sistema de registro
implementado a finales de la década del 60. Azicri sostuvo
inicialmente que entre 1966 y 1970 “se introdujo un modelo sobre la base de las ideas
económicas de Guevara” (Azicri, 1988: 128) y se “expandió el ±FP hasta llegar a cubrir toda
la economía”, pero dos años más tarde cambió radicalmente su postura:
Las políticas del 66/70 de manera equivocada fueron atribuidas a las ideas económicas de
Ernesto
Che
Guevara. Un resultado del actual proceso de rectificación ha sido un reexamen
de las ideas económicas del
Che
que ha demostrado cómo las políticas de aquel período no
fueron una verdadera representación de sus tesis económicas (
Ibid
., 1988: 19).
3
La fijación de normas era el primer paso para poder introducir el estímulo material. Las normas indicarían un nivel
de productividad “medio” por encima del cual se considera que el trabajador tiene que ser premiado con una “prima”.
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De acuerdo con Valdés, que considera un
pivotal point
la distinción entre el modelo
económico guevarista y el fidelista, nuestra opinión es que el pensamiento económico del
Che
se ha utilizado en Cuba para justificar los períodos de mayor voluntarismo económico,
es decir cuando la dirección de la economía se centraliza en el máximo dirigente de la
revolución (Valdés, 1979: 18).
La economía cubana a finales de la década de los 60 había entrado en un callejón sin salida.
Brundenius estima en un 9.6% la contracción acumulada del Producto Nacional Bruto
per capita
entre 1966 y 1971 (Brundenius: 1984) y Mesa Lago, utilizando fuentes oficiales, llega a un dato
muy similar (Mesa Lago: 1981). Por su parte, Ritter reporta la evolución de algunos productos
del sector primario importantes en la dieta alimentaria cubana en esa época (Ritter, 1974).
Tabla 1
Producción en el sector primario (miles de toneladas)
Maíz
Yuca
Boniato
Papa
Malanga
1966
17.8
94
153
104
69.3
1967
0
49.2
88.2
104.2
42.3
1968
0
53.4
91.2
119.9
42.5
1969
0
37.2
45.9
95.3
35
1970
0
22
22
77.3
12
Fuente
: Ritter (1974: 191).
José Luis Rodríguez, economista cubano y Ministro de Economía y Planificación entre
1995 y 2003, estima el aumento de liquidez de 811 millones de pesos en 1966 a 3 335 millones
en 1970, lo que representa el 86.2% del ingreso nacional en ese año (Rodríguez, 1990: 130).
4
4
En una economía centralmente planificada, con precios administrados y sin mercado de trabajo, el exceso de cir-
culante representa un buen indicador de las presiones inFacionarias y del desequilibrio macroeconómico. Cuando la
cantidad de dinero circulante crece sin respaldo en un aumento de la producción de bienes y servicios, el excedente
monetario se convierte en el combustible que alimenta el mercado negro o economía sumergida. Es allí que el des-
equilibrio se manifiesta con un aumento en los precios que a su vez causa un mayor desvío de recursos proveniente de
la economía formal. Se genera un círculo vicioso perverso, que desestimula el esfuerzo en el sector formal, donde se
reduce el poder adquisitivo del salario. Si este proceso no se revierte en tiempo, la participación en el mercado negro
como oferente se convierte en una obligación para poder comprar los productos de primera necesidad que ya no se
encuentran en la economía estatal, lo cual tiene profundas repercusiones sociales distorsionando el sistema de valores
de la sociedad: lejos de premiar el esfuerzo y la honradez, se estimula el ocio y el robo.
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El cambio en la estrategia de desarrollo determinó, como se dijo, una reorganización sobre
todo del sector agropecuario, para aumentar la producción de azúcar y llegar a la cantidad
simbólica de 10 millones de toneladas en 1970. Dicha meta no se alcanzó: la zafra fue de
8.5 millones de toneladas. Entre 1966 y 1970, Cuba tenía que entregar a la URSS 22 millones
de toneladas de azúcar, pero las consignas fueron inferiores a la mitad (10.58 millones de
toneladas). A pesar de criticar los cambios económicos y la persecución de importantes
cuadros acusados de filo-sovietismo (la micro-fracción), los soviéticos no redujeron las
entregas prometidas y permitieron que Cuba vendiera en el mercado mundial buena parte
del azúcar que tenía que entregarle según el acuerdo de 1964.
2. El Sistema de Dirección y Planificación de la Economía (±²p³): 1980/1985
En 1972, Cuba entró formalmente en el Consejo de Ayuda Mutua Económica (±²³´) y
Castro reconoció los errores de idealismo cometidos así como la necesidad de regresar a
los
trodden paths
en el proceso de construcción del socialismo (µoca, 1981). ¶e inició una
sostenida recuperación económica, en parte propiciada por relaciones externas más favo-
rables. En ese año, el precio del azúcar en el mercado mundial volvió a aumentar (multipli-
cándose por 15 entre 1969 y 1974), lo que significó para Cuba mayores ingresos en moneda
convertible y así facilitó los primeros préstamos de los países capitalistas. La ayuda econó-
mica soviética fue reforzada con la revisión de los acuerdos comerciales a finales del mismo
año y los soviéticos aceptaron aumentar los créditos comerciales para financiar el creciente
déficit comercial en beneficio de Cuba. Con esta actitud más colaborativa, los dirigentes
soviéticos querían estimular el esfuerzo racionalizador en la dirección de la economía que
Castro reconoció como necesario, claramente definido en el Primer Congreso del Partido
Comunista de Cuba (·±±) de 1975. Entre estas medidas, cabe citar la reintroducción de
los estímulos materiales duramente criticados en la etapa idealista anterior: se volvieron a
medir los costos de las unidades productivas, práctica que había sido abandonada en 1966
(µodríguez, 1990: 135). ¶e abandonaron los grandes planes de inversión como los que se
llevaron a cabo en el sector azucarero así como los planes especiales y se priorizó la distri-
bución de bienes de consumo durables a los trabajadores (como televisores y lavadoras im-
portadas de la ¸nión ¶oviética) para estimular una mayor productividad laboral,
5
objetivo
que se alcanzó y que se reFeja en la reducción del exceso de circulante (Tabla 2), conclusión
en la que concuerdan cubanólogos de distinta orientación.
5
En los centros de trabajo se volvieron a introducir las “normas” que se habían eliminado en la etapa idealista. El
proceso inició en 1971 y fue lento y complejo (Zimbalist y Brundenius, 1989: 125-6), pero indudablemente propició
la recuperación de la productividad, ya que las normas establecían niveles promedio de productividad del trabajo por
encima de los cuales había pagos extras (primas) o la posibilidad de adquirir bienes de consumo durables.
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Tabla 2
Exceso de circulante según las estimaciones de Rodríguez y Mesa Lago
Años
(A)
(B)
(C)
1970
3,335
3478
86.2%
1971
3,478
3328
80.8%
1972
2,648
2648
60.9%
1973
2,248
2248
47.3%
1974
n.d.
2088
41.4%
1975
1,924.3
2022
36.5%
Leyenda: (A) es el exceso de circulante (en millones de pesos) según la estimación de Rodríguez (1990:
301); (B) representa la estimación de la misma variable por Mesa Lago (1981: 48); (C) se obtiene
como cociente entre el dato estimado por Mesa Lago y el ingreso nacional cubano.
Algunos dirigentes revolucionarios marginados en la época anterior (como. Rodríguez),
volvieron a tener cierta infuencia. En este contexto y bajo la presión soviética, tuvo lugar el
primer congreso del P±± en 1975 y Fue decidida la introducción del Sistema de Dirección
y ²lanificación de la Economía (³´Pµ). Según ¶igueras, el ³´Pµ aplicado se caracterizó por
estar dotado de “un mecanismo de regulación económica con un patrón centralista, donde se
combinan la planificación directiva, la verticalización administrativa casi total y la negación
del mercado” (¶ilgueras, 1995).
También en este caso, la mayoría de los cubanólogos ha sacado conclusiones bastante
apuradas, comparando el ³´Pµ con el modelo soviético reFormado de 1965. En realidad, el
principio del autofinanciamiento empresarial sobre el cual descansa este modelo económico
Fue aplicado de manera
restringida
en Cuba y cada intento descentralizador orientado al
mercado, encontró desde principio la oposición radical de Castro.
Como anticipamos, en 1962 Liberman proponía la reForma del modelo económico vigente
en la entonces U·³³, considerado obsoleto e ineficiente. El economista soviético sugería la
introducción de categorías financieras en la planificación. ²or ejemplo, para contrastar la
tendencia de las empresas a pedir recursos en exceso, propuso un sistema de incentivos
materiales basado en la tasa de rentabilidad medida como relación entre ganancias y capital
utilizado en la empresa (si aumenta el capital ocioso, disminuye la tasa de rentabilidad y
con ella los estímulos). También propuso un impuesto sobre el capital para desincentivar
su acumulación y una reForma de los precios haciéndolos corresponder más a los costos de
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producción. Sin embargo, el problema de fondo evidenciado por Liberman era la falta de
autonomía empresarial, concepto desarrollado más tarde por el economista húngaro Kornai.
La reforma económica que empezó en Cuba a mediados de los años 70, fue diseñada
por la jU±EP²AN y su presidente, Humberto ³érez, era uno de sus principales propulsores.
´l principio del cálculo económico que tenía que sustentar el µDPE, fue intencionalmente
aplicado de forma
restringida
, es decir, con un uso limitado de los incentivos materiales y
sobre todo con márgenes de autonomía empresarial también reducidos. Según H. ³érez,
el µDPE requería el funcionamiento del sistema de precios, de las categorías financieras y
del sistema de recolección de estadísticas. Sin embargo añadía que: “el desarrollo del µDPE
dependía de la comprensión y apoyo político”. (³érez, 1985: 54). Sólo en una segunda etapa el
presidente de la jU±EP²AN hizo énfasis en el problema de la autonomía empresarial y definió
cómo pasar de las restricciones presupuestarias blandas a las fuertes. Como sugería Kornai,
el problema principal de la política económica en las economías centralmente planificadas
no es la forma de incentivos, sino las reglas de sobrevivencia de las empresas y las relaciones
presupuestarias entre estas y el gobierno (Kornai, 1980).
La experiencia soviética había demostrado que la búsqueda de la eficiencia dentro de
una economía planificada lleva necesariamente a plantear la descentralización del proceso
decisional y la introducción de mecanismos de mercado. ´n Cuba la apertura del Mercado
Libre Campesino (¶²±) fue el intento más atrevido en esta dirección. ·espués de un
quinquenio de gestación, entró en funcionamiento en 1980.
Las dos reformas agrarias de los primeros años de la revolución habían nacionalizado
la mayor parte de las tierras en Cuba. Sin embargo, en 1975 todavía un 30% de la superficie
agrícola era de propiedad de campesinos que no habían querido entrar en las cooperativas. Los
campesinos tenían que entregar la cosecha al ´stado que pagaba precios muy desestimulantes
y al mismo ´stado compraban los insumos. Había evidencias, que una parte importante de
la producción era ocultada por parte de los mismos campesinos, que la desviaban hacia el
mercado negro. ¸un así, y a pesar de poder efectuar inversiones muy inferiores, mostraban
índices de productividad superiores a la producción estatal de las granJas.
La reforma de 1980 consistió en permitir a los campesinos la venta en el mercado libre a
precios determinados por la demanda y la oferta, una vez cumplidas las entregas obligatorias
al ´stado (
Decreto Ley 66
, 1980). Inicialmente, la ley dispuso esta posibilidad para todos los
productores, incluyendo las empresas estatales (granJas) y las cooperativas de producción
agropecuarias (±PA) recién creadas. Otras medidas de “liberalización” de la Reforma de
los 1980 fueron: la apertura del trabaJo por cuenta propia (
Decreto Ley 14,
1978) en 48
actividades –entre ellas oficios como albañilería, carpintería, plomería y electricidad–, el
permiso a la contratación de empleados por pequeños agricultores, así como la autorización
de la construcción de viviendas por el trabaJo privado. ·esde el inicio Fidel Castro fue crítico
de los ¶²±, considerándolos una concesión inadmisible al capitalismo (Castro, 1991: 3-6).
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En los primeros años, la producción aumentó y se diversificó sin que aumentaran los
insumos asignados a los campesinos (Rosenberg, 1992). Es decir, de la misma cantidad
de fertilizantes y semillas que se le entregaba a los campesinos para cumplir con el plan
de producción, estos lograban producir para cumplir con las entregas obligatorias de
acopio (la empresa estatal comercializadora de los productos agropecuarios) y también
un excedente que vendían en esos mercados, lo cual evidencia un incremento de eficiencia
en la producción agropecuaria (Meurs, 1990; Meurs, Deere y Pérez, 1991). Sin embargo,
los precios se habían disparado y no volvieron a bajar por dos razones principales: 1)
tanto las cooperativas como las granjas no llevaron su excedente productivo al mercado,
donde llegaban sólo los campesinos; 2) no se aplicó ningún control (sobre todo hacia los
intermediarios) y la única medida importante fue la introducción de una tasa sobre la
ganancia que fue trasladada a los precios. El Estado no intervino en la comercialización
de los productos y algunos intermediarios privados se enriquecieron rápidamente, lo
cual generó mucho descontento entre la población (Rosenberg, 1992: 60). Es difícil no
reconocer la voluntad política de desacreditar los mercados y con ellos el grupo reformista
encabezado por Humberto Pérez.
El experimento reformista de la JUC±²LAN fue interrumpido a mitad de los años 80 y el
cierre de los ³LC fue la demostración más clara de que la contrarreforma había triunfado.
Eso a pesar de las evidentes mejorías que el ´µ²± había aportado a la economía: entre 1981-
1985 el Producto Social Global (²´¶) creció a una tasa anual del 7.3% y la productividad del
trabajo a un 5.2%. Indudablemente, el consistente apoyo económico soviético al intento de
introducir un ´µ²± explica en parte este resultado, sin embargo, el conjunto de estímulos
materiales introducidos tomando como ejemplo la reforma soviética de 1965, creó una mayor
relación entre el esfuerzo laboral y el pago recibido por los trabajadores, lo cual contribuyó
al aumento de productividad mencionado. ·os principales estímulos materiales utilizados
fueron tanto individuales (primas) que colectivos (premios). En el primero, la fuente de
financiamiento fue el presupuesto del gobierno; en el segundo, las ganancias empresariales.
Efectivamente, a mitad de los años 80 había razones para desarrollar un plan económico
para reformar el ´µ²±, sin embargo su aplicación había llevado a un incremento del nivel
de vida de la población, conclusión compartida por los principales cubanólogos y por las
mismas autoridades de la isla (Mesa ·ago, 1988; Álvarez, 1992; Zimbalist y Eckstein, 1987).
Era claro que el ´µ²± mostraba los límites de la planificación y la dificultad de aumentar
la eficiencia (pasando de la fase de crecimiento extensiva a la intensiva) sin contaminar el
sistema con la introducción de mecanismos de mercado. Sin embargo, la crítica al ´µ²±
protagonizada por el máximo líder de la revolución, llevó a una recentralización de las
decisiones económicas en las manos del mismo Fidel ¸astro y de un
grupo de apoyo
bajo
la dirección del máximo líder que sustituyó a la JUC±²LAN en la dirección de la economía y
que se situó por encima de los ministerios. Humberto Pérez y sus principales colaboradores
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fueron sustituidos y Fidel Castro empezó el Proceso de Rectificación de Errores y Tendencias
Negativas (±²), acusando de economicismo a los tecnócratas de la Junta.
3. Proceso de Rectificación de Errores y Tendencias Negativas y el inicio del Período
Especial: 1986/1994
La crítica al SD±³ y a los mecanismos monetarios y de gestión que se utilizaron durante el
período, significó el viraje hacia un período de centralización de la toma de decisiones y
la eliminación de los mecanismos económicos de estímulo laboral.
6
Esta fase abarca la se-
gunda mitad de los años 80, hasta el Período Especial (±³), antes de la reforma económica
de los años 90, exactamente a partir del segundo semestre de 1994. Como en el período
66/70, las consecuencias económicas fueron desastrosas. ´in embargo, desde un punto de
vista político la recentralización se justificaba por el nuevo escenario determinado a raíz de
los cambios económicos y políticos que se empezaron a introducir en el campo socialista.
En la antigua Unión ´oviética, el presidente Gorbachov había comenzado a aplicar refor-
mas que se revelaron estructurales y desencadenaron protestas sociales en los demás países
socialistas. Inicialmente, las protestas fueron reprimidas (como en Plaza Tien An Men), y
luego se impusieron causando el derrumbe de los gobiernos en casi todos esos países. En
parte, el rechazo a la “
glasnost
” y a la “
perestroika
” motivaron a la clase dirigente cubana a
tomar una serie de medidas que re-centralizaron también en el aspecto económico el po-
der en las manos de Fidel Castro y del “grupo de apoyo” nombrado por el máximo líder. En
este nuevo contexto, la µ¶·³±¸¹º perdió totalmente la autonomía decisional lograda bajo
la presidencia de Humberto Pérez.
Una de las medidas que demostraron cómo la cuestión económica empezaba a subordinarse
a la necesidad de un mayor control central sobre las tendencias autonómicas tanto dentro de
las instituciones como en la sociedad civil, fue el cierre de los mercados libres campesinos.
En las palabras de Rosenberg:
For supporters in the mINAG, jUcEPLAN, the IcIOdI, the CoMités ±statales De Finanzas y ±staDísti²as,
anD eleMents within ANAP, the mLcS proviDeD in²reaseD iMportan²e in the DoMesti² politi²al
e²onoMy anD asso²iation with a poli²y that they hopeD woulD bring in²reaseD popular support to
the revolutionary regiMe. For mLc opponents, in²luDing FiDel Castro, ³rnalDo ´ilián, the provin²ial
6
´egún Mesa Lago (1989: 98-139) hay cuatro razones en la base del proceso de rectificación. Tres de ellas son de
carácter político-ideológico y una sola tiene base económica. ´egún el autor, Fidel Castro logró retomar el poder en sus
manos y en el partido a través del proceso de rectificación, poniendo fin a la descentralización orientada al mercado
que el SD±³ había tratado de introducir. Otros cubanólogos concuerdan con Mesa Lago al interpretar así el proceso de
rectificación (Pérez López, 1990; Roca, 1992).
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first secretaries and the CpAS, successful mLCS threatened their continued control over the doMestic
Political econoMy by focusing credit for iMProved conditions on the agrarian Private sector and
the technocratic elites. For mLC suPPorters, econoMic success brought Political success. Tus for the
oPPonents, the Political costs of success outweighed the econoMic benefits.
(Rosenberg, 1992: 87)
Según Fidel Castro, en el período de la implementación del ±DPE:
²l partido se olvidó de la economía (…) esa pertenecía a los expertos (…) no tenemos que
renunciar a la idea de la ganancia empresarial ni a la idea del cálculo económico (…) no estoy
contrario a esos mecanismos, sin embargo hay que tener claro que es el trabajo político, el trabajo
revolucionario (…) que hace posible la eficiencia (…) en la esfera de la producción tenemos
que utilizar esos mecanismos como medios auxiliares del trabajo político y revolucionario
(Castro, 1988: 130).
Con el P³ comenzó la fase descendiente del ciclo y Fidel, como veinte años antes, la volvió
a encabezar con las mismas consecuencias: en un sólo quinquenio (1985-89) el Ingreso
Nacional Creado (´µ¶)
Per caPita
disminuyó en un 9.14%. ²l déficit comercial acumulado
fue superior a los 11,000 millones de pesos, (no había llegado a 1,000 millones en el período
del ±DPE) y el déficit fiscal alcanzó el 10.9% del ´µ¶ en 1989. A mediados de los años 80, el
presupuesto público estaba en equilibrio mientras que para 1989, se contaba con un exceso
de liquidez de 21% del PB´, excedente que continuará creciendo hasta 1993 (Tabla 3).
Tabla 3
Indicadores Macroeconómicos 1989 – 1994
1989
1990
1991
1992
1993
1994
Tasa Anual de Crecimiento del
pBI (%)
0.7
-2.9
-10.7
-11.6
-14.9
0.7
pBI
per capita
(Precios 1981)
1 861
1 787
1 580
1 386
1 172
1 175
Formación bruta de CaPital /pBI
(%) (a Precios 1981)
26.7
26.7
16.2
7.6
5.4
5.5
Excedente Monetario (% del pBI)
21%
25%
34%
43%
56%
51%
Défcit ±úblico (% del pBI)
-7.3
-10.0
-23.2
-32.7
-33.5
-7.3
Fuente
: Bµ¶ (1995 y 1998).
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Buena parte de este déficit no es consecuencia del aumento del gasto social después
de las restricciones del período anterior, sino de un gran aumento de los pagos a la esfera
productiva, es decir de mayores subsidios a las empresas. Eso significa que la restricción
presupuestaria –de la cual según Kornai depende la viabilidad del modelo económico– volvió
a ser muy blanda (Kornai, 1980).
La renuncia a los métodos de gestión y planificación de la economía y la implementación
del PR responde –según el discurso oficial– a la aparición de un conjunto de problemas
económicos que atentan contra el proceso de construcción del socialismo y que han
desvirtuado su esencia misma. De ahí la consigna del presidente cubano en 1986: “Ahora sí
vamos a construir el Socialismo” (Castro, 1986: 1). ±or tanto, el PR significó una corrección
en el camino y el avance por una etapa de métodos propios del socialismo que estaban
directamente asociados a una búsqueda de eficiencia económica sin sacrificios de los criterios
de tipo social y político.
Entre 1990 y 1991, la UR²² retiró el subsidio que a lo largo de treinta años había otorgado
a Cuba. El efecto combinado del retiro imprevisto de la ayuda soviética y del conjunto de
relaciones comerciales, financieras y tecnológicas con los antiguos países socialistas y la
contrarreforma iniciada en 1986 con el PR, determinaron una caída abrupta del P³I, de más
de un tercio en solo cuatro años (1989-1993) (ON´, 1996; García Fernández, López Arévalo
y Sovilla, 2010).
En ese período, que Fidel Castro bautizó como “±eríodo Especial en Tiempo de ±az”,
los consumos de la población bajaron considerablemente, viéndose obligada a comprar en
el mercado negro también los bienes primarios. El transporte se paralizó y en la capital, las
bicicletas provenientes de China sustituyeron a los carros y los autobuses de Europa µriental.
Hubo dos importantes medidas representativas de esta fase. ¶na fue la creación de los
llamados Contingentes, como una nueva forma organizativa de la producción y el trabajo,
que permitieron concentrar importantes recursos materiales y humanos en grandes obras
de infraestructura: en la agricultura para el ±rograma Alimentario, en la ciencia para llevar
a cabo el programa de investigación en la industria biotecnológica y farmacéutica y en la
construcción de los “terraplenes” para unir islotes de la cayería con la isla grande para el
desarrollo del turismo internacional.
La otra medida fue la mencionada eliminación de los M·¸. El gobierno pretendió sustituir
con las empresas agrícolas estatales, la oferta de alimentos que los campesinos privados
suministraban. Sin embargo, a mediados de los años 90, el ±rograma Alimentario tampoco
había podido cumplirse.
Los programas que se crearon en esa fase, basados en nuevos métodos de producción
(como el ±rograma Alimentario, de desarrollo del Turismo, etc.), en su mayoría quedaron
inconclusos con la irrupción de la crisis en 1991 y el inicio del P´. Sólo el programa de
desarrollo de la industria biotecnológica orientado a la salud continuó siendo una prioridad
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para el gobierno, aunque sin resultados para esa etapa (Mesa Lago, 2005; García Fernández
y Chassagnes Izquierdo, 2003).
4. La Reforma Económica: 1995/2003
El paquete de reformas preparado a mediados de los años 90 por José Luis Rodríguez –el
nuevo ministro de economía–, tenía una dirección precisa: la de reconocer espacios a la
actividad privada legalizando actividades como la venta de comida en las casas (palada-
res), la venta de alimentos, bebidas y helados en la calle, la actividad artesanal privada y la
conducción de pequeños talleres.
Entre las medidas de corte estructural se destacaron: la apertura a la inversión extranjera,
la reintroducción de los ±²³, que se re-denominaron “Mercados Agropecuarios” (±´), la libre
circulación del dólar (cuya posesión era prohibida y duramente sancionada), la apertura del
mercado de productos industriales, la descentralización del comercio exterior y la apertura
de las zonas francas. En el sector agropecuario se crearon las llamadas Unidades Básicas de
Producción Cooperativa (µ¶·³), unidades productivas que se organizaron a partir de las
ineficientes granjas estatales existentes, para lo cual recibieron la tierra ociosa en usufructo
gratuito y por tiempo indeterminado.
Otra de las medidas de importancia medular fue la decisión de aplicar selectiva y
paulatinamente el Sistema de Perfeccionamiento Empresarial (¸·¹º). El ¸·¹º fue la experiencia
de administración en las empresas militares del estado que, implementada desde mediados
de los 80, tuvo un éxito reconocido en los indicadores de productividad laboral y la calidad
de los resultados. Según los mismos responsables del ¸·¹º, éste consiste en: “el cálculo
económico, la descentralización de la gestión empresarial y la búsqueda de mecanismos que
contribuyan al aumento de la eficiencia y la conciencia comunista de todos los trabajadores”
(Pérez Betancourt y González Sánchez, 1988: 22).
Sin embargo, cabe aclarar que entre 1995 y 2003 se consiguieron resultados importantes,
7
que podemos resumir en el siguiente orden:
7
Todavía no es posible comparar el dato del ·¶» después del 1997 con los años anteriores por dos razones: 1) el cambio
del año base (de 1981 a 1997). “La nueva serie de la Oficina Nacional de Estadística sólo muestra el período 1996-2003
y cuando es comparada con los mismos años de la serie anterior, resulta en un incremento real sistemático del 60% en
el valor del ·¶», sin que las autoridades hayan dado una explicación de esta anomalía”. 2) “Desde 2002 las autoridades
cubanas han criticado la metodología del sistema de cuentas nacionales para el cálculo del ·¶», alegando que perjudica
a Cuba porque subestima el valor de los servicios sociales gratuitos y los subsidios de precios al consumidor, por lo cual
han publicado en los dos últimos años una cifra alternativa que incrementa el ·¶» aún más” (Mesa Lago, 2005: 186).
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a) Reducción del déficit fiscal al 2.8 % del pbI en 2003; B) menores suBsidios a las emPresas
hasta el 1.3% del pbI en 2001; c) disminución del exceso circulante (el 56% del pbI en 1993
hasta el 40% a final de este Período) (TaBla 4).
Tabla 4
±ndicadores Macroeconómicos 1995 – 2003
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
Tasa anual de crecimiento
de pbI (%) (*)
2.5
7.8
2.5
1.2
6.2
5.9
3.2
1.4
3.8
pBi
per capita
(Pesos
1997) (**)
2 234
2 399
2 450
2 468
2 613
2 752
2 818
2 674
2 768
Tasa de FormacIón bruta
de CaPItal *** (%)
7.2
8.2
9.5
13.0
13.1
11.7
12.1
10.6
9.2
Excedente MonetarIo
(% del pBi)
42.6
42.0
41.1
40.6
38.8
33.2
39.2
42.5
40.3
DéfcIt ±úblIco (% del
pBi)
-3.52
-2.5
-2.0
-2.34
-2.4
-2.4
-2.2
-2.7
-2.8
Fuente
: CEE (2001); ONE
(2005 y 2006). (*) A Precios de 1981 entre 1995-99; a Precios de 1997 entre
2000-03. (**) ²n el ³EC 2001 el año Base es el 1981. ²s PosiBle estimar el incremento del índice de
Precios entre 1981 y 1997, Porque en el año 2000 hay dos datos oficiales soBre el pbI, a Precios 1997
y a Precios 1981. ´udimos Por tanto construir la serie a Precios 1997, aPlicando el incremento del
índice de Precios de 1997 al Período 1995-99, Para el cual solo hay datos a Precios de 1981. (***) A
Partir de 2001 a Precios de 1997.
5. La Batalla de Ideas: 2004/2007
La mayoría de los esPecialistas consideran que desde el año 2004, tiene lugar una Parali-
zación de las reformas que contriBuyeron a la recuPeración de la economía del País (Mesa
Lago, 2005; Miranda, 2004). La susPensión de las reformas resultó en un fortalecimiento
de las Políticas de regulación centralizada de la economía (o de recentralización) y a un
recorte del PaPel de mercado. La llamada
Batalla de Ideas
fue Personalmente imPulsada
Por Fidel µastro, con los argumentos de que ese era el método más adecuado Para lu-
char contra la corruPción administrativa, el desvío de recursos estatales y el enriqueci-
miento ilícito, males que se achacan al mercado y no a las deficiencias del ²stado ni a su
excesivo Burocratismo. ²s decir, se descartó nuevamente al mercado como mecanismo
económico generador de eficiencia Para retornar a Políticas que sacrifican la eficiencia
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y el mantenimiento de los equilibrios macroeconómicos como factores de partida para el
crecimiento económico.
Entre las medidas tomadas a partir del año 2004 destacan:
1.
La limitación del trabajo por cuenta propia. Si hasta el año 2003, el número de
cuentapropistas aumentó, convirtiéndose en una alternativa de empleo e ingreso,
a partir del 2004, se incrementan las trabas para obtener nuevas licencias y los
impuestos se hacen muy onerosos. Sin embargo, la tendencia a disminuir los permisos
de trabajo por cuenta propia empieza desde 1996. Ese año se otorgaban el 80% de
las solicitudes. En el 2003 sólo un 22%, proceso que continuó en los años siguientes
hasta fines de 2010 (Pérez Izquierdo, 2003).
2.
La reconsideración de la inversión extranjera (±²), sobre todo la asociada a medianos
y pequeños empresarios foráneos y determinados sectores. La atracción de la ±²
fue considerada durante principios de los años 90, una de las medidas de mayor
calado e impacto en el crecimiento económico y en la reestructuración que debía
producirse como salida a la crisis. Sobre todo, por la necesidad de acceder a nuevos
mercados y tecnologías ante el cierre de los mercados de Europa del Este y la antigua
UR³³. La reconsideración de este nuevo mecanismo para la economía cubana viene
muy directamente asociada al incremento de las relaciones con Venezuela y a la
exportación de servicios como la fuente principal de ingresos dentro de la balanza
de pago. Durante los años 90, el turismo y el níquel fueron las principales fuentes
de ingresos externos y los sectores de arrastre para el resto de la economía del país,
muy asociados ambos a las inversiones extranjeras. Sin embargo, a partir del año
2004, ese rol lo asume la exportación de servicios profesionales, fundamentalmente
hacia Venezuela. En 2004-2007 la exportación de servicios creció a una tasa anual
por encima de 28% (Vidal y Pérez Villanueva, 2011).
3.
El incremento del control financiero, contable y operacional sobre las empresas
estatales, así como el retorno a una suerte de monopolio de comercio exterior,
derogando una de las medidas aplicadas en 1994 que permitió el acceso directo a
las importaciones a un grupo importante de empresas estatales autorizadas para
realizar estas funciones. Precisamente, Sánchez Egozcue y Triana señalan que el
punto culminante del proceso de centralización fue la creación de la cuenta única
del Estado y la creación de la Comisión de Asignación de Divisas (Sánchez Egozcue
y Triana Cordoví, 2010).
Entre el 2004 y 2007, el ´B± creció a una tasa promedio del 9% anual, la más alta después
de la crisis de los años 90. Probablemente ese crecimiento fue el efecto pospuesto de las
medidas económicas implementadas en el decenio anterior y del acceso a una nueva fuente
de financiamiento externo para la economía cubana asociada a la compra del petróleo
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venezolano a precios preferenciales y a los servicios profesionales ofertados que llevó a que
estos representaran el 40% del valor agregado dentro de la estructura del PbI, desplazando al
azúcar, el níquel y el sector manufacturero en general, que retrocedió a un 13% (ONE, 2±±9).
²n esta fase, desde el año ³003 tiene lugar la introducción de una nueva metodología
para la medición de la actividad económica. Varios economistas, soBre todo cuBanólogos
(´érez López y Mesa Lago, ³00µ; ´érez López, ³010), han insistido en que al agregar al
PbI la valoración de los servicios gratuitos y suBsidios oBtenidos por medio de la LiBreta
de Racionamiento, la nueva metodología PbI, soBrevalora el producto Bruto interno en al
menos 1% anual.
Tabla 5
¶ndicadores Macroeconómicos: ³004-³007
2004
2005
2006
2007
Tasa anual de crecimiento de pBI (%)
5.8
11.³
1³.1
7.3
pBI
per capita
(Pesos 1997) (*)
³ µ³³
3 ³47
3 63µ
3 µ04
Tasa de Formación bruta de CaPital (%) (Pesos 1997)
10.6
1³.7
14.3
13.6
Excedente Monetario (% del pBI)
38.0
46.1
38.³
36.8
Défcit ±úblico (% del pBI)
-3.7
-4.6
-3.³
-3.³
Fuente
: ONE (³00µ y ³011B).
6. Actualización del Modelo: 2008/2013
La última etapa de este ciclo coincide con la transferencia del poder a Raúl Castro como ´re-
sidente del Consejo de ²stado, el cuál siempre fue considerado el heredero natural cuando el
tránsito fuera necesario. Sin emBargo, este período va acompañado de circunstancias excep-
cionales que lo marcan desde su inicio como una etapa de crisis severa calificada por Mesa
Lago como una crisis de desaBastecimiento muy similar a la crisis de los años 1µµ3/1µµ4.
´roBaBlemente, estas circunstancias estén afectando toda la etapa del ciclo, aunque oBvia-
mente unas tendrán mayor capacidad de inFuencia en relación con su permanencia en el
tiempo. ²stas son: la crisis económica mundial, los varios huracanes que azotaron el país
en los años ³008, ³00µ y ³01³ (destruyendo una parte importante de la agricultura y las
viviendas de varias provincias), y el deterioro significativo de los términos de intercamBio,
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–sobre todo del níquel, principal recurso de exportación, cuyo precio cayó en un 80% en el
2008– (Mesa Lago, 2009: 435). A inicios de 2013, los precios del níquel aún se mantenían a
niveles similares a los de cinco años atrás.
8
De este modo, Cuba enfrenta una nueva fase de
racionalidad económica en condiciones de fragilidad macroeconómica debido a las circuns-
tancias externas mencionadas y a debilidades estructurales no resueltas de etapas anteriores,
que provocaron una crisis de balanza de pagos y caída del crecimiento económico entre
2009 y 2010 con deterioro de la actividad industrial y agrícola. Pavel Vidal considera que
el crecimiento positivo en los años mencionados se debió a la modificación de la contabili-
zación en el ±BI del año 2004 de los servicios gratuitos (Servicios básicos y otros servicios),
pues el sector real de la economía (industria azucarera, pesca, sector agricultura, ganadería
y silvicultura) sufrió un deterioro significativo (Vidal, 2011: 258).
En los años 2011 y 2012, los sectores productivos mejoraron algo su comportamiento
(crece la industria azucarera, la industria manufacturera y el sector de la agricultura,
la ganadería y la silvicultura mejoran para volver a caer) y la exportación de Servicios
Profesionales ralentizó su comportamiento, probablemente debido a la inestabilidad de la
situación económica en Venezuela.
La decisión de concentrar la actividad azucarera en los centrales más eficientes, provocó
una contracción de la producción que actualmente apenas permite satisfacer el consumo
interno (la zafra 2011–2012 fue de 1.4 millones de toneladas, un nivel que Cuba ya alcanzaba a
principio del siglo pasado y en la recién terminada 2012-2013, se logró un volumen semejante,
lejos del plan), en un período de elevados precios del producto en el mercado mundial.
En esta etapa, los intentos de regreso a la planificación económica y de rechazo al voluntarismo,
son los caballos de batalla del nuevo presidente de Cuba, situación que la opinión pública del
país ha venido asociando a medidas de racionalidad económica, frontalmente críticas del
derroche y la corrupción. No es de extrañar que su discurso inicial haya estado directamente
relacionado con recuperar prácticas racionales y acabar con los gastos sobredimensionados de
la etapa anterior (La ²atalla de ³deas), vinculados directamente a la batalla ideológica de Fidel
Castro, que no es posible asumir en el actual período de crisis económica.
La propuesta fundamental de la reforma del Presidente Raúl Castro –Actualización del
Modelo– se presentó en el Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social,
documento central del V³ Congreso del Partido Comunista de Cuba, celebrado en abril de 2011.
Las medidas estuvieron vinculadas con la necesidad de recuperar el crecimiento económico,
sobre todo la producción de alimentos en el corto plazo, sin aumentar significativamente los
gastos. Esas medidas fueron la concesión en usufructo de tierras no cultivadas a la población
por diez años, con la posibilidad de prórrogas y la reactivación de la política de promoción
del trabajo por cuenta propia. Existe consenso entre economistas de fuera y dentro de la
8
Ver: London Metal Exchange. Disponible en: <http://www.lme.com/metals/non-ferrous/nickel/>.
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isla, acerca de la lentitud para la incorporación de cualquier tipo de medida económica o
no económica, lo que hace que los plazos muchas veces sean excesivamente largos. El mejor
ejemplo fue el aplazamiento por catorce años del VI Congreso del P±±.
El documento aprobado en el Congreso de abril de 2011, supone un regreso a una parte
importante de las medidas propuestas y no completamente instrumentadas en los años 90 a la
vez que retoma otras acciones de etapas reformadoras anteriores. El “²royecto de Lineamientos”
constituye una amplia propuesta de acciones posibles, al punto que algunos cubanólogos
lo han llamado “listado de deseos” debido a la gran cantidad de propuestas incluidas en el
proyecto, las cuales difícilmente podrán alcanzarse. La esencia de las medidas económicas
consiste en acciones orientadas a reactivar la economía del país con una empresa estatal
socialista y productiva, pero con autonomía suficiente para tomar decisiones económicas
y financieras, posibilidad antes prohibida. Es decir, el Congreso aboga por continuar con
la planificación como instrumento principal de dirección de la economía pero teniendo en
cuenta algunos aspectos del mercado y la gestión “no estatal” de la economía. La empresa
estatal cubana deberá ser autofinanciable y tener la independencia suficiente para fijar
salarios, contratar y despedir, planear inversiones y hacer frente a la quiebra.
Una consideración básica de cualquier reforma es el papel que se confiere a los precios. En
el documento del Congreso queda explícito que la fijación de precios continuará siendo un
función centralizada del estado: “se mantendrá el carácter centralizado de la determinación
de los precios de los productos y servicios que económica y socialmente interese regular,
descentralizándose los restantes” (P±±, ³´µµ: µ6).
Las últimas medidas se han concentrado en el activo mayormente explotable, la tierra.
En reiteradas ocasiones, el ²residente Raúl Castro ha criticado la improductividad de las
empresas agrícolas estatales, calificando como problema de seguridad nacional el incremento
de la eficiencia en la producción agrícola en el corto plazo. En la clausura de la Asamblea
Nacional del ²oder ²opular celebrada el 11 de julio de 2008, el presidente cubano afirmó:
“¡Hay que virarse para la tierra! ¡Hay que hacerla producir!” Y en esa ocasión anunció: “las
disposiciones legales para iniciar la entrega en usufructo de tierras ociosas a quienes estén
en condiciones de ponerlas a producir de inmediato”; medidas que se concretaron en el
Decreto Ley 259 (Castro Ruz, 2008).
Después de cuatro años, las medidas de política agraria aún no han generado el incremento
de la producción agropecuaria esperado y los precios de los productos en los mercados
agropecuarios han seguido aumentando, así como el gasto en divisa para la importación
de alimentos (en el 2011 se destinaron 1¶33.7 millones de ·S¸ y en el 2012 alrededor de 1
500 millones). ²or su parte, el 9 de diciembre de 2012 entró en vigor el Decreto Ley 300 que
aumenta de 3 a 5 caballerías (¶7 hectáreas)
9
la entrega de tierras en usufructo, quitando la
9
Una caballería son 13.42 hectáreas.
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prohibición contenida en el decreto anterior a partir de la cual el usufructuario no podía
construir su vivienda en la parcela que le venía asignada.
Sin embargo, el campesino usufructuario y no propietario todavía tiene que apoyarse en
las entidades con personalidad jurídica (granjas, CPA, CC±, UBPC) para adquirir los insumos y
servicios que necesite (es decir que no se procede hacia la creación de un mercado mayorista
para el abastecimiento de estos nuevos productores). ²demás, cabe destacar que ha continuado
la obligación de entregar una parte de la cosecha a las empresas comercializadoras estatales de
acopio, las cuales todavía pagan precios totalmente desestimulantes. ³or lo tanto, el usufructuario
sigue atado al sistema estatal de suministro y acopio, no pudiendo decidir autónomamente
qué producir, a quién vender y a qué precios. De este modo, no se ataca el problema en su
raíz: la falta de estímulos para ejercer una actividad que requiere tanto empeño como es la
producción agropecuaria. Sin embargo, en junio de 2013, el responsable de la introducción de
los cambios en el modelo económico –Mariano Murillo– reconocía que las medidas anteriores
para incrementar la producción agropecuaria no habían dado resultado e insistía en liberar las
fuerzas productivas para aumentar su eficiencia (³uig Meneses y Martínez Hernández, 2013).
´na de las medidas de impulso al mercado que comprenden la liberación de las fuerzas
productivas demandada por el Gobierno, ha sido nuevamente la reactivación del trabajo por
cuenta propia, coincidente con el discurso oficial de reducción de las plantillas inFadas –lo
que implicaría la reorganización del funcionamiento del mercado laboral otorgándole
racionalidad y disminuyendo el costo presupuestario de los empleos públicos excedentes–.
Mesa Lago (2012) ha estudiado con profundidad las medidas económicas (estructurales y
no estructurales) de esta última fase y ha concluido que la orientación es adecuada, aunque
ha señalado que existen un conjunto de obstáculos a la reforma que son responsables del
retardo o la ausencia de efectos claramente positivos. ²lgunos ejemplos son: la lentitud del
proceso; las trabas y la resistencia burocráticas; el conFicto entre objetivos contradictorios
en varias medidas adoptadas (los impuestos claramente desestimulantes para el trabajo por
cuenta propia y otras actividades); y la limitación del trabajo por cuenta propia a actividades
de trabajo no calificado, entre otras. ´n aspecto de importancia decisiva es la ausencia de un
modelo económico definido cuando el mensaje principal de la reforma es su actualización.
No menos importante es la aún pendiente reforma de la doble circulación monetaria, la
cual trae graves consecuencias para la actividad productiva del país.
´na parte importante de esas medidas, recuerda las reformas de mercado de los antiguos
países socialistas y la necesidad de relacionar la productividad con los estímulos materiales
a los trabajadores. En esa dirección funcionó el llamado “µálculo Económico” que en µuba
nunca fue implementado correctamente.
² pesar del conjunto de condiciones adversas de índole política, económica, social o
ambiental, que han afectado la instrumentación de la reforma, como la crisis económica
mundial, los efectos de los ciclones, el estado de las relaciones con los Estados ´nidos,
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etc., la mayoría de los investigadores del tema coinciden en que se ha aplicado con
excesiva lentitud, afectando el
timing
de los cambios esperados. Es decir, no ha habido
una secuencia del programa de medidas, por lo que algunas han sido implementadas y
al tiempo se han corregido (por ejemplo, en cuanto a la prohibición de viviendas en las
tierras en usufructo) y otras necesitan de complementos que hacen que las medidas no
produzcan el efecto deseado (por ejemplo, la ausencia de un mercado mayorista para los
trabajadores por cuenta propia –urbanos o agrícolas y los cambios permanentes en las
leyes de aduana–).
Vale la pena recordar que el actual esfuerzo reformador se apoya en las relaciones
comerciales preferenciales con Venezuela, que además de garantizar los suministros de
petróleo a precios extremadamente favorables, aseguran un Fujo de divisa a través de los
pagos a los servicios de los profesionales cubanos que trabajan en aquel país.
La muerte reciente del presidente venezolano Hugo Chávez, que había sido el arquitecto
de un nuevo orden de relaciones económicas entre los dos países, inspirado en principios
de solidaridad internacional y no sólo de conveniencia económica, abre otra vez la puerta
hacia escenarios que evocan los primeros años del período especial, cuando la ayuda
soviética se retiró y la economía de la isla llegó al borde del colapso. La victoria en Venezuela
de Nicolás Maduro en las elecciones que siguieron a la muerte de Chávez, partidario del
mantenimiento de las relaciones con Cuba de la época chavista, no han disipado las dudas
sobre una posible revisión de las relaciones entre los dos países. Tanto la lucha interna
en el Partido Socialista Unido de Venezuela (±²³´), como los problemas económicos de
este país que se han agudizado en los últimos meses, representan para el gobierno cubano
una espada de Damocles, ya que la economía de la isla sigue dependiendo de la ayuda del
gobierno bolivariano.
Tabla 6
Indicadores Macroeconómicos. La Reforma pendiente: 2008-2012
2008
2009
2010
2011
2012
Tasa anual de crecimiento de pBI (%)
4.1
1.4
2.4
2.7
3.0
pBI
Per capita
(Pesos 1997)
4 066
4 124
4 222
4 335
4 500
Tasa de Formación ±ruta de CaPital (1997)
15.9
12.7
12.3
12.8
Nd
Excedente Monetario (% del pBI)
41.5
41.3
40.0
39.25
42.3
Défcit ²úblico (% del pBI)
-6.9
-4.9
-3.6
-1.7
-3.8
Fuente
: Oµ¶ (2011a; 2011b; 2012; 2013).
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Conclusiones
En este artículo, el análisis se ha desarrollado tomando en cuenta la relación entre los
cambios introducidos en el SD± y algunos indicadores macroeconómicos. La dificultad de
encontrar datos que abarquen todos los períodos examinados, no ha permitido construir
series históricas largas de los indicadores sociales (educación y salud principalmente) que
siempre han sido objetivos priorizados por los planificadores cubanos. ²in embargo, los
progresos declarados por el gobierno en educación y salud, han caracterizado la primera
etapa del proceso revolucionario (hasta 1990), pues se requería de una gran ayuda externa
para poder financiarlos, ayuda que en los primeros treinta años Cuba recibió del campo
socialista y sobre todo de la ex URSS. La ineficiencia del sistema productivo cubano no sólo
ha determinado una crónica escasez de productos, también de primera necesidad, sino que
no ha generado las condiciones para que esos logros sociales se pudieran mantener cuando
la ayuda externa se retiraba. ³e allí los grandes recortes en la educación y salud a partir de
los años 90, que han determinado una menor calidad de estos servicios, comprometiendo
su carácter universal y gratuito, que justamente ha sido la mayor presunción del gobierno
revolucionario.
La economía cubana en la etapa revolucionaria estuvo condicionada desde el inicio por
un cambio brusco en sus relaciones externas. El sector exterior cubano se caracterizó hasta
1959 por la concentración del intercambio comercial con Estados ´nidos, y el gobierno
revolucionario tuvo que redefinir su colocación geopolítica a partir del embargo que el gobierno
norteamericano empezó a aplicar contra la isla desde octubre de 1960. ²in embargo, Cuba
logró rápidamente insertarse en el campo socialista y gracias a la generosa ayuda soviética
pudo reorganizar exitosamente su economía y sus relaciones externas, neutralizando de
esta forma las consecuencias negativas del llamado “bloqueo”. Consideramos por tanto
que es posible analizar la economía cubana en la etapa revolucionaria prescindiendo de
sus relaciones externas y de su impacto económico, para evaluar las consecuencias de los
cambios en la dirección económica.
En efecto, el análisis de medio siglo de la economía cubana evidencia que el comportamiento
de las variables macroeconómicas fundamentales está sujeto al modelo económico y a la
forma de intervención estatal. ²e ha constatado que el voluntarismo privilegió la acción
deliberada, consciente, de los hombres por encima del papel determinante de las leyes
económicas objetivas.
³urante más de 50 años y hasta la actualidad, en ciclos de fases ascendentes y descendentes,
se han ido alternando etapas con clara imposición de medidas de corte voluntarista, donde lo
que prevalece es la voluntad del Líder, con intención precisa de cumplir metas generalmente
inalcanzables y que significan, en términos económicos y no económicos, un gran gasto
material y humano y una contracción productiva que casi siempre ha obligado al país a
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retroceder a los años anteriores a la fase de instrumentación de las medidas voluntaristas.
Estas etapas se caracterizan por el combate a la corrupción,
10
a la acumulación de riqueza
o a manifestaciones de desigualdades económicas –como por ejemplo el “combate a los
macetas”–
11
y se aplican medidas que refuerzan la distribución y el consumo igualitario
entre la mayoría de la población.
En cambio, las fases de recuperación y ajuste, son períodos donde se retorna a los
equilibrios macroeconómicos y se instrumentan medidas de política económica de mayor
racionalidad y tomando en cuenta, aunque limitadamente, al mercado. Las tres etapas de
este tipo, cuando se observan desde una perspectiva de más largo plazo, tienen en común la
recuperación del crecimiento económico y el aumento del bienestar general, acompañado
de desigualdades obvias para condiciones de funcionamiento del mercado. Son los casos de
apertura al trabajo por cuenta propia, al mercado libre campesino, el acceso a la inversión
extranjera, entre otros. Se evitan grandes despilfarros y planes gigantes con metas inalcanzables.
Desde finales del año 2007, el Presidente cubano Raúl Castro ha impulsado la nueva
fase de un ciclo ascendente con intentos de retomar la reforma económica de los años 90.
La reforma actual, denominada Actualización del Modelo, pretende retomar el crecimiento
económico, impulsar la productividad del trabajo, ajustar el aparato del Estado a unas
dimensiones racionales, lo que significaría reducir empleo estatal, sobre todo el de carácter
improductivo. Sin embargo, la etapa actual, al igual que las anteriores, está obligada a corregir
no sólo distorsiones que la etapa anterior generó (La Batalla de Ideas), sino un conjunto de
problemas no resueltos, acumulados en el tiempo, cuya solución se ha ido aplazando y que
tienen un evidente carácter estructural (Pérez Villanueva, 2011; García Fernández, López
Arévalo y Sovilla, 2010). A eso se le agregan los efectos de la crisis económica mundial que
Cuba, como el resto de los países del mundo, recibe por su economía abierta, integrada a
la economía global.
El tiempo nos dirá si el gobierno cubano está en condición de implementar exitosamente
“las reformas estructurales y de concepto” que el Presidente Raúl Castro anunció al inicio
de su mandato, introduciendo reformas económicas orientadas al mercado, como lograron
China y Vietnam, o si el grave retardo acumulado obligará a considerar otros escenarios,
con cambios más radicales.
10
El combate a la corrupción siempre ha fracasado, pues se ha concentrado en los efectos y no en las causas, ya que
este problema emana diariamente de las condiciones en que viven los cubanos.
11
Definir al “maceta” es complejo, especialmente considerando que existen dos versiones: la del Estado y la de la
calle. Para el gobierno de la isla, los macetas son criminales que se dedican a negocios ilícitos para obtener un lucro
considerable a costa del resto de la sociedad. Sin embargo, en la calle la percepción es distinta. El cubano ve al maceta
como un negociante, un hombre que se ha enriquecido por su propio esfuerzo. El fenómeno de los macetas surge a
partir del inicio del llamado período especial, que se implanta desde la aguda crisis económica desencadenada con la
desaparición de la Unión Soviética. Ante la mala situación, muchas personas se han lanzado a los negocios en la bolsa
negra (mercado negro), donde se consigue todo aquello que la libreta no suministra (N. de la E.).
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