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Maestra en Ciencias Sociales por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y de Administración Pública del
Instituto Politécnico Nacional, (México). Actualmente es integrante del Seminario Internacional “Reforma del Estado
y Ciudadanía”. Entre sus últimas publicaciones se destaca: “Globalización
y modernidad en la política en América
Latina” (2009). Correo electrónico: lenyledesma@gmail.com
Migración internacional y participación política
International Migration and Political Participation
Amescua, Cristina; Luque, José y Javier Urbano (coords), (2013)
Política en
movimiento: Estado, ciudadanía, exilio y migración en América
. México, Centro Regional
de Investigaciones Multidisciplinarias / Universidad Nacional Autónoma de México /
Editorial Díaz Santos.
María Elena Ledesma Cabello
P
olítica en movimiento: Estado, ciuda-
danía, exilio y migración en América,
brinda una mirada plural y hemisférica
sobre la vinculación entre la migración
internacional, los migrantes y las diversas
manifestaciones de la política. Presenta,
desde ese enlace analítico, una colección de
diecinueve trabajos agrupados en cuatro sec-
ciones: 1. Coordenadas teóricas; 2. Políticas
migratorias; 3. Ciudadanía y participación
política; y 4. Experiencias migratorias: cul-
tura y política. En cada una de las secciones,
nos entregan contenidos teóricos y empí-
ricos específicamente dedicados a analizar
el presente de doce países del continente
americano, los cuales permiten ir montando
una comprensión comparada sobre la ar-
ticulación entre migración y política. Esta
diversidad es uno de los primeros atributos
destacados de la obra.
Los trabajos presentados nos invitan a
reflexionar acerca del surgimiento de una
agenda de investigación compartida por dis-
tintas comunidades científicas, que perfilan
una discusión sobre la migración que va más
allá de los enfoques economicistas y funcio-
nalistas transnacionales que tradicionalmente
han tratado de explicar y comprender la rea-
lidad de los migrantes internacionales desde
lógicas individualistas y racionalistas.
La constitución de vínculos culturales,
económicos, sociales y simbólicos a partir de
la experiencia migrante, tiene como resultado
una dimensión política
sine qua non
que,
curiosamente, se desarrolla incluso cuando
no observamos la intención política racio-
nalmente declarada por parte de los sujetos
migrantes involucrados en una dinámica
transnacional. En este sentido, la experien-
cia migrante provoca una serie de acciones
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individuales y/o colectivas encadenadas que,
en gran medida, ha convocado recurren-
temente al modelo analítico de la acción
individual racional que por mucho tiempo ha
predominado como axioma explicativo de la
construcción de sentido por parte del sujeto
político. Las migraciones internacionales
tienen una dimensión política inexorable,
aun cuando ésta no es la intención racional
y planificada del sujeto que las vive como
experiencia. Este es el eje analítico central
que atraviesa
Política en movimiento
.
Según Cristina Amescua y José Luque,
existen cuatro factores que influyen en la
relación entre migración y política:
1.
La existencia de grupos de pre-
sión (actores empresariales, grupos
pro-inmigración y asociaciones de
inmigrantes).
2.
La influencia de las instituciones de
carácter liberal (cortes, constitucio-
nes, derechos, burocracias, partidos
políticos).
3.
Los elementos del sistema interna-
cional (instrumentos de derechos
humanos, procesos de integración,
instancias consultivas regionales, or-
ganismos supranacionales).
4.
La cultura política de los inmigrantes
y de los ciudadanos nativos (procesos
de socialización respecto a la ciuda-
danía, sociedad civil, esfera pública
y de relación con las instituciones
estatales).
La sección teórica abre con el trabajo de
Leticia Calderón Chelius,
Los límites de la
ciudadanía clásica: Las coordenadas del debate
teórico contemporáneo
. La autora propone
repensar las formas teóricas tradicionales
de conceptualizar la ciudadanía ante hechos
como la creciente migración internacional y
la globalización, que han generado nuevos
escenarios y banderas políticas como la de-
mocracia y los derechos humanos, y sitúan
a los sujetos migrantes en un contexto de
ciudadanía binacional, transnacional, cosmo-
polita y flexible, que a su vez generan nuevas
pertenencias políticas y culturales, las cua-
les desafían los concepciones tradicionales
acerca de la ciudadanía. José Luque, por su
parte, en
Transnacionalismo político, Estado,
nacionalismo y ciudadanía: Una mirada desde
el sur
, expone la necesidad de darle un sostén
estructural-histórico a las explicaciones y
posiciones teóricas funcionalistas transna-
cionalistas, con el propósito de observar y
explicar de una forma más integral las nuevas
rutas que adopta la ciudadanía en tejidos de
acelerada movilidad humana: su reflexión
constituye una propuesta de revisión de
la teorización político-estatal (conectada
con el neoliberalismo) del fenómeno de
la migración. Desde esa preocupación se
mueve hacia el problema de la ciudadanía:
en su análisis encuentra Estados que mar-
ginan a sus ciudadanos en tanto aquellos
se encuentran fuera del territorio nacio-
nal; a su vez examina cómo la acción de los
mismos migrantes genera una ciudadanía
posnacional, no aferrada inevitablemente a
la territorialidad. Finalmente, el texto plantea
una reflexión de más largo alcance sobre el
futuro de las instituciones políticas, la mi-
gración y las nuevas formas concretas que
asume la ciudadanía.
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Javier Urbano, en el apartado
Una evalua-
ción crítica sobre la relación entre migración
y desarrollo. Propuestas para el diseño de
política pública desde la perspectiva del co-
desarrollo
, plantea una inversión teórica.
Al colocar como centro de preocupación al
migrante como actor histórico y a la movi-
lidad humana como una bisagra que cierra
círculos y abre redes de dialogo entre las
sociedades expulsoras y receptoras, da las
pautas para concebir a la migración como
una oportunidad a partir de la cual plantear
el codesarrollo como una oportunidad de
gobernar con justicia la migración y dejar de
lado la idea del control de las fronteras desde
una perspectiva punitiva. En esta dirección,
Teresa Pérez Cosgaya, en el capítulo
Enfoques
en los estudios sobre migración y desarrollo
,
despliega el estado teórico de la investigación
de los estudios dedicados a la correspondencia
entre migración y ciudadanía. Con la idea de
ganar una mayor mirada analítica propone
tres enfoques al respecto: el de la ciudadanía
sustantiva, el de la identidad transnacional y
el relacional, con la finalidad de integrarlos
en un solo marco metodológico.
La segunda sección se organiza a través
de la reflexión del papel de las políticas mi-
gratorias en el quehacer de los migrantes.
Los trabajos de Bernardo Navarrete (Chile),
Francisco Neira (Mercosur) y Xiomara Peraza
(El Salvador), tienen en común el objeto de
relevar el impacto de la migración inter-
nacional en las instituciones de los países
receptores y expulsores bajo la preeminencia
de los valores democráticos y la extensión de
los derechos humanos. Navarrete sostiene que
en el caso chileno, una política que aborde la
inmigración desde la integración a la socie-
dad receptora, puede ser entendida como un
dispositivo que aminore las tensiones entre
ambos grupos. Por su parte, Peraza describe
las acciones realizadas por el gobierno del
Salvador destinadas a contener a sus ciu-
dadanos residentes en el extranjero con el
propósito de controlar su participación polí-
tica y cooptar las organizaciones de migrantes
con la creación del Viceministerio para los
Salvadoreños en el exterior, generando así
una estrategia gubernamental enfocada en
el control de los migrantes, cosificándolos y
desciudadanizándolos. Por su parte, Neira
aborda las políticas migratorias en el M±R²O-
³´R a partir del impacto de la conformación
del mismo en las políticas migratorias de los
países miembros, inscribiéndolas
-
a diferen-
cia del caso salvadoreño
-
en el marco de los
derechos humanos y la ética, así como en la
confrontación con la intolerancia, el tráfico
de personas y la violación a los derechos
humanos de los migrantes.
La tercera sección,
Ciudadanía y partici-
pación política
, articula una colección de seis
contribuciones que esculpen una perspectiva
amplia de la participación política de los
migrantes que va más allá de los procesos
electorales y que se mueve desde la larga
duración (exilio) hasta llegar al tema del
voto en el extranjero. En este marco, Loreto
µebolledo elige como punto de inicio de la
migración internacional chilena el golpe de
Estado de 1973, el cual género una migración
política y económica sin precedentes de las y
los chilenos. En cuanto al papel de Chile cómo
país receptor, la autora sostiene la existencia
de una doble moral por parte de las autori-
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dades y la ciudadanía nativa que hace vivir
a los migrantes y refugiados (que regresaron
a este país con el retorno a la democracia),
entre la dualidad de la discriminación y la
aceptación.
Por su parte, para Teresa Yurén y Miriam
de la Cruz, la existencia de una Estado mexi-
cano de corte neoliberal ha profundizado la
desciudadanización de los jornaleros campe-
sinos del estado de Morelos, impulsando a su
vez su migración internacional, lo que deja
como tarea urgente la formación ciudadana
de estos migrantes. Eduardo Domenech y Al-
fonso Hinojosa, analizan la implementación
del voto en el exterior de los bolivianos en el
contexto de la Presidencia de Evo Morales,
visualizado como un proyecto político que
busca atender fundamentalmente a los gru-
pos marginados y excluidos de la sociedad
boliviana desde un modelo no-neoliberal.
Para Alyshia Galvéz, la alianza entre ciuda-
danos nativos e inmigrantes está planteando
un profundo desafío para la democracia es-
tadounidense, alianza que tiene como núcleo
a los Comités Guadalupanos en Nueva York,
formados casi exclusivamente por migrantes
mexicanos. Carola Mick, en tanto, analiza el
caso de las empleadas domésticas migrantes
en Lima, Perú; un grupo de alta marginación,
cuya existencia plantea la debilidad de la de-
mocracia peruana debido a la constelación
de exclusiones que caracterizan a este grupo.
Jacques Ramírez y Paolo Boccagni estudian
la participación política de los ecuatorianos
a través de su voto, la elección presiden-
cial del 2006 y la de los representantes a la
Asamblea Constituyente (2007-2008). De
este modo, se percibe, a decir de los autores,
la construcción de un Estado transnacional
dentro de un contexto político marcado por
la emergencia y consolidación de un estado
antineoliberal.
La cuarta sección,
Experiencias migra-
torias: Cultura y política
, integrada por seis
textos, construye su eje analítico a partir de
la importancia de la cultura entendida como
un disparador de la participación política y
como insumo básico para la construcción
de la autonomía política de los migrantes.
Cristina Amescua, en su trabajo comparado
sobre Morelos y Chicago, aborda esta diná-
mica desde una investigación etnográfica
bilocalizada que le permite cuestionar los
supuestos fundamentales propuestos por
T.H. Marshall (1997) sobre la ciudadanía.
Según la autora, al analizar el fenómeno a
la luz de la experiencia “ciudadana” de los
migrantes, ésta se evidencia en toda su di-
mensión como un ejercicio fragmentado.
Vanesa Michel, por su parte, se enfoca en la
participación no electoral de los migrantes
en Wasco, California, quienes se organizan
para luchar por los derechos de sus hijos,
los cuales en su mayoría son “americanos”.
A la luz de la experiencia analizada, Michel
sostiene la emergencia de un nuevo modelo
de ciudadanía basado en los derechos huma-
nos. Radonich, Trpin y Ciarallo, examinan la
migración chilena en la Patagonia argentina
bajo las categorías de trabajo, territorio, le-
galidad e ilegalidad; categorías que permiten
comprender la construcción de una identidad
“chilena” que supone espacios superpuestos
de inclusión, acceso al trabajo asalariado y
cierta exclusión cultural en sus relaciones
con los argentinos.
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Ruiz-Navarro y Marcelli analizan la par-
ticipación cívica de las mujeres migrantes
en relación con dos variables: la residencia
permanente en los Estados Unidos y el tener
hijos nacidos en territorio norteamericano,
encontrando que no hay un vínculo necesario
entre la maternidad y la búsqueda de la resi-
dencia, además de demostrar que el período
de maternidad
-
en cierto sentido
-
excluye a la
mujer del espacio de la participación política.
Citlalli Quecha nos entrega un interesante
trabajo, centrado en la Costa Chica del estado
de Guerrero, en donde examina el surgimiento
de una ciudadanía étnica afro-mexicana,
gatillada por la experiencia migratoria hacía
los Estados Unidos. Por su parte, Guillermo
Castillo nos presenta el caso del surgimiento
de una ciudadanía fallida en el Noroeste de
México, generada por la movilidad desigual
de los miembros de la etnia Odhams, quienes
son forzados a migrar debido a la exclusión
y abandono que sufren por parte del Estado
mexicano.
Para concluir, la perspectiva analítica
sustentada en el libro viene a complejizar la
manera como, desde las ciencias sociales, se
piensa “lo político” relacionado con el fenó-
meno migratorio, a la vez que redimensiona
el papel del Estado en la confrontación del
principio de nacionalidad y de pertenencia
ciudadana que en el sujeto migrante opera
cotidianamente. Siguiendo a Kearney (1995),
esta dimensión transnacional llama la aten-
ción del investigador sobre los proyectos
culturales y políticos de los Estados-nación,
ya que ellos compiten por la hegemonía de
estos procesos con otros Estados-nacionales,
con sus propios ciudadanos y con los “extran-
jeros”. Todo esto ha dado paso al debate que
problematiza la idea de que la sociedad y el
Estado-nación son una misma cosa (Levitt y
Glick-Schiller, 2004). Así, a pesar del hecho de
que las migraciones se constituyen como un
“fenómeno social de base”, éstas pueden tener
impactos sociales de larga escala o duración
(Portes, 2004). De este modo, la dimensión
política de la experiencia migrante, más que
producir breves alteraciones puntuales en la
vida de los Estados-nacionales, se ha consti-
tuido en un elemento importante de cambio
social.
En este amplio marco analítico, destacan
finalmente tres ejes articuladores del debate:
- La relación entre los migrantes y las ins-
tituciones políticas.
Aquí se reflexiona no
solamente sobre la relación entre migraciones
(individuos, grupos y colectividades migran-
tes) y Estados-nacionales, sino también entre
la experiencia de los migrantes y de las di-
versas instituciones que conforman la esfera
política contemporánea (partidos políticos,
grupos de presión, Organizaciones no Guber-
namentales, instituciones religiosas, agencias
supra-nacionales), que crecientemente vienen
asumiendo funciones de control y/o interven-
ción en el manejo y clasificación del papel y
el lugar de los migrantes en la esfera pública
de los diferentes países.
- La relación entre los migrantes y los pro-
cesos políticos.
El punto central consiste en
comprender el rol que vienen jugando los
migrantes y las organizaciones sociales por
ellos protagonizadas, en el sentido de alterar
procesos y definiciones de lo político. Estas
definiciones, además de incluir el clásico
debate sobre los procesos de ciudadanía mi-
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gratoria, indagan también sobre la relación
entre migración y las nuevas formas políticas
de clasificación de los sujetos –ya sean ellas
étnicas, sociales, de clase, de género o racia-
les. Ello nos lleva a preguntarnos acerca de
cómo el sujeto migrante altera la constitución
de los procesos políticos locales, a la vez que
cuestiona los mecanismos a partir de los cua-
les este fenómeno localizado puede impactar
sobre la esfera pública global.
- La relación entre migrantes y actores
políticos.
Aquí los autores indagan sobre el
papel de los migrantes como actores políticos
influyentes que ejercen presión sobre partidos
y espacios decisorios locales, nacionales e
internacionales. De este modo, nos permite
abrir una dimensión de interrogación respecto
de si el sujeto migrante puede constituirse
como un actor político clásico
-
en el sentido
weberiano del término
-
o si nacen de la ex-
periencia política migratoria nuevos patrones
y sentidos de acción política.
Estos tres ejes de debate, que se despren-
den del texto coordinado por Amescua,
Luque y Urbano, representan una agenda
de investigación basada centralmente en
contribuciones que integran estudios de caso
concreto, reflexiones cuyo punto de partida
son los estudios empíricos (cualitativos y
cuantitativos) llevados a cabo en espacios
diversos del continente, desplegados a lo
largo de los diferentes campos disciplinarios
de las ciencias sociales (sociología, antro-
pología, ciencia política, derecho, historia),
y combinados con interesantes aportes y
planteamientos teóricos sobre la migración
y su conexión con la política.
Bibliografía:
Kearney, Michael, (1995) “Te Local and the
Global: Te Anthropology of Globalization
and ±ransnationalism” en
Annual Review
of Anthropology
. Núm. 24, pp. 547-565.
Levitt, Peggy y Ninna Glick-Schiller, (2004)
“Perspectivas internacionales sobre la
migración: conceptualizar la simultanei-
dad” en
Migración y Desarrollo
. Núm. 3,
pp. 60-91.
Marshall, ±homas, (1997) “Ciudadanía
y clase social” en
Revista Española de
Investigaciones Sociológicas
. Núm. 79,
Madrid. España.
Portes, Alejandro, (2004) “Convergências
teóricas e dados empíricos no estudo do
transnacionalismo imigrante” en 
Revista
Crítica de Ciências Sociais
. Núm. 69, pp.
73-93.
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