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Poder, política y sociedad
El entramado latinoamericano
de las desigualdades en el contexto global
Power, Politics and Society.
Te Framework of Latin American Inequities in the Global Context
Judit Bokser Misses-Liwerant
Con este número iniciamos el tercer año de la Nueva Época de la
Revista Mexicana de Cien-
cias Políticas y Sociales.
Será un año que marcará un hito en el derrotero editorial de esta
publicación. Arribamos a su sesenta aniversario en el que trayectoria, compromiso y anhelo
de vanguardia se conjugan.
Las aportaciones presentadas por las y los investigadores en este nuevo número son
muestra fehaciente de ello. Recorramos sus principales hallazgos.
Alejandro Monsiváis Carrillo defiende la pertinencia del estudio de la deliberación
para dar cuenta del funcionamiento de los mecanismos de control democrático en los
regímenes políticos. El autor sostiene que los estudios sobre comportamiento electoral, partici-
pación política y opinión pública, que tienen a México por objeto de análisis, son numerosos y
sofisticados. Sin embargo, a pesar de que el análisis del comportamiento deliberativo basado
en encuestas va ganando terreno, todavía tiene poca presencia en este país el interés por
conocer los atributos del componente deliberativo de la participación política. La premisa
del trabajo es que el estudio de aquél constituye una importante área de oportunidad en la
investigación sobre opinión pública, participación política y democracia. Si todavía hoy,
para muchos, la deliberación puede resultar una práctica políticamente inconsecuente que
forma parte de una concepción de la democracia y la legitimidad poco realistas, Monsiváis
sostiene que entonces es necesario comenzar por defender el caso.
Para ello, el autor lleva a cabo algunas precisiones conceptuales sobre democracia
deliberativa, propone ciertos lineamientos para su análisis empírico, a la vez que hace una
valoración del papel de la deliberación en la política democrática en el México contemporáneo.
Para avanzar en su estudio, analiza los indicadores obtenidos de la Encuesta Nacional de
Cultura Política 2012 a la vez que evalúa sus determinantes. Para él, la evidencia muestra
que existe un desafío mayor en términos del desarrollo de capacidades deliberativas entre
la ciudadanía. A pesar del carácter incipiente de los atributos deliberativos de la política en
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este país, Monsiváis sostiene que es necesario avanzar en una agenda de análisis y de reforma
institucional con perspectiva deliberativa en las democracias emergentes.
Si se adopta la premisa de que la democracia deliberativa es un modelo en el que las decisiones
vinculantes se adoptan mediante la deliberación política, salta a la vista que el régimen político
mexicano no es una “democracia deliberativa”
-
y de hecho nunca lo será, pues tal modelo de
democracia no es factible
-
. En cambio, si se considera a la deliberación como un elemento
que contribuye al control democrático, cabe preguntarse en qué medida tal deliberación
contribuye al control democrático en México.
Por cierto, la evidencia muestra que en México la deliberación ha desempeñado una función
fragmentaria e incipiente. En este sentido, los principales hallazgos pueden parecer poco
sorprendentes. Sin embargo, los resultados ofrecen los elementos necesarios para apreciar
los desafíos que enfrenta el país en términos del fortalecimiento de las capacidades delibe-
rativas de la ciudadanía.
(…) los resultados podrían interpretarse como una demostración de que no tiene mucho
sentido buscar atributos deliberativos donde hay pocas probabilidades de encontrarlos. Sin
embargo, el argumento formulado en este trabajo es precisamente el opuesto. Se postula que
es necesario rastrear e identificar los atributos deliberativos de los procesos políticos y el
comportamiento político, pues constituyen indicadores importantes de la construcción de
controles democráticos en un régimen. (…) Esta perspectiva no implica asumir que la política
deliberativa deba constituirse como el mecanismo exclusivo de legitimación democrática.
Antes bien, busca sistematizar la intuición generalizada de que la democracia requiere diálogo
y justificaciones públicas.
Por último, Alejandro Monsiváis Carrillo advierte que el hallazgo más relevante derivado
del análisis de los datos disponibles es que entre la reducida incidencia de la participación
que afecta las capacidades democráticas de la ciudadanía, es entre las personas que tienen
condiciones socioeconómicas más favorables que se evidencia una mayor propensión a par-
ticipar
-
y específicamente aún más entre los hombres
-
, lo que permite constatar que la de-
mocracia en México enfrenta un sensible desafío de inclusión efectiva de la ciudadanía en
la política. Justamente, esta es una de las líneas analíticas que sostienen la investigación de
Gina Zabludovsky Kuper. En su artículo “Las mujeres en los ámbitos de poder económico
y político de México”, la investigadora sustenta que a pesar del aumento de la participación
de las mujeres en la fuerza de trabajo y su incremento en la matrícula universitaria
-
perci-
bidos como cambios sociales sin precedentes acontecidos a partir de la segunda mitad del
siglo XX
-
, su presencia continúa siendo minoritaria en los principales cargos de decisión
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económica y de representación política en México. En virtud de la limitada información
disponible sobre la cuestión, la investigación generó sus propias bases de datos a partir de
un análisis minucioso de los directorios empresariales. La autora analiza la presencia de las
mujeres en la fuerza laboral, examina la de hombres y mujeres en la educación superior, la
feminización y masculinización de las distintas ocupaciones, describe el papel de las muje-
res en los cargos de representación política, en el Poder Ejecutivo y Judicial, estudia las di-
ferencias de cargos directivos de las mujeres entre el sector público y el privado a la vez que
investiga la segregación horizontal y vertical en los oficios y las carreras en las organizacio-
nes, así como las diferencias entre las empresas de capital extranjero y nacional.
Los datos (…) muestran cómo, a medida que se asciende en el nivel de ingresos y en la pirámide
organizacional, la presencia de las mujeres disminuye. Pese al camino recorrido, las mujeres
están escasamente representadas en los cargos de dirección donde se toman las principales
decisiones económicas de México. (…) [El] incremento de las mujeres en la educación superior
y en la fuerza de trabajo no corresponde a su participación en los cargos de autoridad, por
lo cual se puede decir que todavía se enfrentan al “techo de cristal” que alude a un conjunto
de barreras invisibles que impide que las mujeres tengan la mismas oportunidades que los
hombres para el ascenso a los cargos de mayor jerarquía.
Zabludovsky Kuper sostiene que son múltiples las causas que explican esta situación. Entre
una amplia diversidad de variables, el análisis destaca:
(…) la socialización diferenciada y las distintas expectativas de éxito entre hombres y mujeres;
el escaso compromiso de los varones en las tareas domésticas; las extensas jornadas de oficina
que responden a “horarios masculinos”; la exclusión de las mujeres de los círculos informales
donde “se cierran” muchos negociaciones; la discriminación (oculta o abierta) que existe hacia
las mujeres, particularmente hacia aquellas que son madres; la noción generalizada de que las
propietarias de empresas sólo deben dedicarse a las actividades de subsistencia y la prevalencia
de ocupaciones consideradas masculinas o femeninas, en donde las primeras se vinculan con
mayores posibilidades de ganancias económicas y ascensos jerárquicos.
En síntesis, son las desigualdades sociales por razón de género las que siguen estructu-
rando el hecho de que ciertos individuos
-
a los que se les atribuye un género determi-
nado
-
no tengan acceso a las mismas posibilidades que los individuos de otro género. Así,
retomando a Fraser (1990), no hay dos sistemas distintos
-
el capitalismo y la dominan-
cia masculina
-
sino dos dimensiones totalmente entrelazadas de una sola formación so-
cial, que para ser comprendida requiere de una teoría crítica que integre tanto el sexo como la
economía política, la raza y la etnia. Es desde allí que puede explicarse más acabadamente
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las particularidades del trabajo de las mujeres en los ámbitos doméstico y público, dando
cuenta de la complejidad de la reproducción societal. Valga esta enunciación preliminar de
una reflexión densa y atractiva.
Jesús Aguilar López, con el artículo “Identificación partidaria de los jóvenes mexicanos
en el proceso electoral 2012” se propone estudiar su comportamiento electoral para entender
los procesos de continuidad y cambio político en el país. Tomando como base los datos
que ofrece la Encuesta Nacional sobre Cultura Política de los Jóvenes 2012, el autor analiza
los diferentes componentes que influyen en la construcción de la identidad partidaria de
los jóvenes que viven en áreas metropolitanas en el contexto de la elección federal llevada a
cabo ese año. El artículo ofrece una explicación del peso que tiene cada uno de los factores
que configuran el vínculo entre los ciudadanos de entre 18 a 29 años y los partidos políticos
mexicanos. Siguiendo un análisis de correspondencia y una modelación estadística de las
principales variables que influyen en la formación de las actitudes políticas, ofrece una
aproximación empírica para entender cómo se construye la identidad partidaria de los jóvenes.
¿Cómo votan los mexicanos? ¿Cuál es la relación de los ciudadanos con los partidos
políticos? ¿Cómo se forma ese vínculo? ¿Qué tan sólida es esa relación? ¿Qué fenómeno
provoca que se termine la afinidad con un partido político y se genere una nueva? Este es
resultado de una investigación cuyo objetivo fue conocer las características de los primeros
planteamientos de la identificación partidaria de los jóvenes. Específicamente, se busca entender
cómo un ciudadano en una temprana etapa de la vida puede definir de manera duradera un
vínculo con un partido político.
Si bien el autor no focaliza su análisis en aspectos como la crisis institucional y de credibili-
dad por la que están atravesando hace décadas los partidos políticos mexicanos, sí enfatiza
la relación entre ciudadano y partido político como eje de análisis que evidencia el rompi-
miento de la relación estrecha que existía entre los ciudadanos y el Partido Revolucionario
Institucional (±²³) y el pasaje a una relación de mayor diversificación de las preferencias
partidarias.
A su vez, otra particularidad del caso mexicano, señalada oportunamenteen su dimensión
cuantitativa, es que la juventud contemporánea cuenta con un momento histórico casi ideal
para poder hacerse escuchar y ser partícipe de la toma de decisiones públicas: “Para la
elección del 2012, y de acuerdo con el Registro Federal de Electores, los jóvenes de entre 18
y 29 años de edad representaban 28.33% de los ciudadanos habilitados para poder votar”. Sin
embargo
-
retomando el estudio de Enrique Cuna Pérez (2013)
-
, el autor presenta evidencia
sobre los retos a los que se enfrenta la juventud mexicana: falta de espacios para expresarse,
falta de oportunidad de empleo, de educación, de salud y de confianza hacia las instituciones
políticas. Así, “dos son las características que históricamente han identificado la relación
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entre el Estado y los jóvenes en México: la ausencia de un programa de políticas públicas que
atienda a la juventud de manera integral (…) y el desconocimiento y la desconfianza
que estas políticas generaron en los jóvenes” (Cuna, 2013: 108-109). A esta densa línea de
análisis nos dedicaremos con mayor detalle más adelante, cuando presentemos los hallazgos
de investigación de Iliana Yaschine, enfocada específicamente en los jóvenes de hogares
rurales que han sido beneficiarios del programa Oportunidades por hasta diez años.
El artículo de Aguilar López ofrece información estadística sistemáticamente que
permite discernir el peso que tienen los padres, la escolaridad, la religiosidad, los medios de
comunicación, la figura de los candidatos, la opinión hacia los partidos políticos, la preferencia
hacia los candidatos a diputados federales así como la ideología, entre otros factores, que
tanto la teoría como los datos empíricos señalan que influyen en la construcción y fuerza
de una identidad partidaria.
El presente artículo se propuso aportar un primer acercamiento al entendimiento de la
identificación partidaria de una población que por sus características sociales y su peso en el
padrón electoral es importante en tanto que estará definiendo en buena medida los procesos
electorales de los próximos comicios. Comenzar a entender desde ahora su relación con los
partidos políticos permitirá entender mejor el comportamiento electoral de los mexicanos
en el futuro.
“Convergencias y divergencias en la educación superior intercultural en México” es el tí-
tulo del artículo presentado por David Lehmann. El propósito de este trabajo es explorar
el
ethos
de la interculturalidad en las Universidades Interculturales (±²) en México. Sobre
la base de documentos y entrevistas realizadas en cinco universidades entre 2006 y 2009, el
autor comenta que la institucionalización de la educación intercultural al interior del sector
estatal ha creado un espacio de encuentro y debate entre la política de reconocimiento y las
ideas radicales de educadores en la tradición del constructivismo y de la educación popular
latinoamericana. El artículo concluye subrayando el abismo que existe entre los debates
académicos en torno al multiculturalismo y los debates a veces angustiados de los profe-
sores de las ±² enfrentados a desafíos totalmente nuevos en la educación: la enseñanza a
personas de ascendencia indígena de su propia lengua con métodos de enseñanza propios
de una segunda lengua o la aplicación por parte de estudiantes de métodos científicos de
investigación en sus propios pueblos donde la separación de las funciones de pariente o
familiar con el de investigador no es fácilmente reconocido. Este entrelazamiento de ideas e
identidades, buscadas y recuperadas, entrecruzadas con la lengua y el lugar de origen en un
contexto claramente marcado por la desigualdad de clase socioeconómica y de aspiración
a la movilidad social, constituyen la trama del debate en las Universidades Interculturales
en México recuperada por Lehmann.
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El artículo comienza por una descripción de las UI y sitúa a la educación intercultural
en relación con otros enfoques vigentes sobre educación para pueblos indígenas. De allí,
explora las significaciones de la interculturalidad y los propósitos de la educación intercultural
tal como se expresan en documentos, entrevistas y discusiones académicas con el objetivo
de dar cuenta de la influencia de la
educación liberadora
o
popular
sobre el modelo y las
prácticas de las ±niversidades ²nterculturales.
La educación intercultural se distingue por no estar dirigida específicamente, por lo menos
en principio, a pueblos indígenas ni estar principalmente preocupada por la lengua. La idea
de la interculturalidad es que todos tengan conocimientos y aprecien las diversas tradiciones
culturales de su país. De alguna manera, es un proyecto ciudadano de reconocimiento mutuo
cuya meta ideal es la igualdad de las herencias culturales sin un predominio de una lengua
sobre otra. Sin embargo, si bien la hegemonía de una lengua es una realidad inevitable, para
la interculturalidad esa hegemonía lingüística no deberá, en una situación ideal, conllevar
una dominación cultural, y aún menos una dominación de los portadores étnicos de una u
otra tradición cultural.
Lehmann también recupera otros propósitos de la educación intercultural, como es con-
cientizar a los portadores de las culturas dominantes sobre la existencia y el valor de otras
culturas y, viceversa, aumentar la conciencia y, sobre todo, la competencia de los portadores
de tradiciones culturales indígenas en la cultura y la lengua dominantes. En este marco,
con la adopción de las UI se creó un campo de pensamiento y experimentación, una ini-
ciativa novedosa en el área de la educación intercultural percibida como un hito radical
en los esfuerzos de los Estados latinoamericanos para superar la exclusión social y cultural de
los pueblos indígenas.
Noelia Denise Dunan y José Taurel Xifra ofrecen una puerta de acceso al campo de
la reflexión sociológica y filosófica contemporánea. En continuidad con la contribución
ofrecida por Daniel Castaño Zapata y Natalia Clelia Suniga (2014) sobre la filosofía y la
estética batailleanas, publicada en el número anterior de la RM³PY´, con “Bajo materialismo
y surrealismo. El debate Bataille-Breton” los autores nos brindan un detallado análisis de
las particularidades de la formación de Georges Bataille para hacer hincapié en la categoría
de bajo materialismo construida en tensión entre el idealismo surrealista y los distintos
materialismos.
Es habitual caracterizar la producción de Bataille como múltiple y dispersa o asistemática. Sin
embargo, desde sus primeros escritos cuando ejercía de secretario general de
Documents
, se
puede seguir el trazo de ciertas preocupaciones recurrentes a lo largo de su vida. (…) Bataille
construyó la revista en un espacio donde articuló a un grupo de disidentes [del surrealismo]
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y elaboró una férrea crítica a sus posturas. No obstante, es menester evitar un lugar común
en el que el debate con el surrealismo se presenta como un enfrentamiento personal entre el
autor de
El erotismo
contra Breton, pues se enmarca en una toma de posición acorde a los
conflictos políticos y sociales del momento. Ambos buscaban el camino para poner las fuerzas
de la vanguardia estética al servicio de la revolución y militaban en contra del fascismo. En
este contexto, desde las páginas de
Documents,
Bataille, inició su participación pública como
intelectual y publicó sus primeros artículos a la vez que entabló una intensa polémica cuyo
resultado será el ordenamiento de ciertos intereses y preocupaciones, que se condensaron en
la categoría de “bajo materialismo”.
Dunan y Taurel Xifra ofrecen pistas analíticas para discernir la espina dorsal del pensamiento
batailleano motorizado por la intención de encontrar respuestas al apoyo masivo que logra-
ron entonces el fascismo y el estalinismo y así dar una explicación a lo que él veía como el
problema político del momento: los totalitarismos y sus efectos en las masas.
Finalmente, el dossier de este nuevo número de la RMCPYS está dedicado oportuna y
necesariamente al análisis de las desigualdades.
Durante el 2014, la publicación de
El capital en el siglo xxI
(±iketty, 2014) ha reavivado
oportunamente los debates sobre la desigualdad en el mundo anglosajón y de allí, presu-
miblemente, también en nuestro continente. ±ara el investigador de la École d’Économie
de ±aris, los debates sobre la distribución de la riqueza se han alimentado de grandes
prejuicios y muy pocos datos. A través de una copiosa base de datos económicos de una
veintena de países y un minucioso recorrido histórico, estadístico y comparativo, ±iketty
presenta un detallado análisis de la distribución del ingreso y la riqueza en el mundo, desde
el siglo ²VIII hasta nuestros días. A partir de ello, identifica ciertos patrones en el proceso
de acumulación del patrimonio de las principales economías en los cuales se pone en
evidencia una ley básica del capitalismo según la cual el rendimiento del capital suele ser
superior a la tasa de crecimiento de la economía, lo que puede estimular la concentración
de la riqueza y agravar la inequidad: “el capitalismo produce mecánicamente desigualdades
insostenibles, arbitrarias, que cuestionan de modo radical los valores meritocráticos en los
que se fundamentan nuestras sociedades democráticas”. Una vez más queda en manos de
los Estados decidir cómo influir en esa fuerza polarizante.
La distribución de la riqueza es una de las cuestiones más controversiales y debatidas en la
actualidad. ±ero, ¿qué se sabe realmente de su evolución a lo largo del tiempo? ¿Acaso la dinámica
de la acumulación del capital privado conduce inevitablemente a una concentración cada vez
mayor de la riqueza y del poder en unas cuantas manos, como lo creyó ³arx en el siglo ²I²?
O bien, ¿acaso las fuerzas que ponen en equilibrio el desarrollo, la competencia y el progreso
técnico llevan espontáneamente a una reducción de las desigualdades y a una armoniosa
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estabilización en las fases avanzadas del desarrollo, como lo pensó Kuznets en el siglo xx?
¿Qué se sabe en realidad de la evolución de la distribución de los ingresos y de la riqueza desde
el siglo xVIII, y qué lecciones podemos sacar para el siglo xxI? (
Ibíd
., 2014)
En la prensa especializada, los medios más influyentes (
Te New York times, Te Guardian,
Te Wall S±ree± Journal
y
Te Economis±
) y en el ámbito académico anglosajón ha hecho
erupción una miríada de análisis, reseñas y comentarios sobre las razones que eXplican el
éXito de la obra de Piketty. ±arias y justificadas son las posiciones que hablan del libro como
una herramienta eXcepcional que ofrece una lectura panorámica de los datos a través del
espacio y el tiempo, para luego trabajar a partir de allí; las críticas lo presentan como una obra
ambiciosa cuyo cometido es reubicar a la economía como una ciencia social e histórica, no
eXacta y afectada por las decisiones políticas, reviviendo la descartada noción de “economía
política”; señalan una y otra vez el valor de su base empírica sostenida sobre una enorme base
de datos que sigue en constante ampliación y perfeccionamiento; remarcan insistentemente
su capacidad de eXponer en un lenguaje llano la dinámica de la relación entre el capital y
las rentas tanto en la vieja Europa como en el Nuevo Mundo poniendo en suspensión gran
parte del corpus ortodoXo, a la vez que no dudan en presentarlo como un enfoque que no
se intentaba como un todo desde que MarX escribió
El capi±al
en el siglo xIx.
Por cierto, debajo de todas estas razones subyace otro acontecimiento. La desigualdad
de ingresos en Estados Unidos y otros países ha empeorado desde 1970; su aspecto más
llamativo ha sido la creciente brecha entre los muy ricos y el resto de la población. Finalmente,
esta tendencia ha logrado abrirse camino hasta la conciencia pública y la retórica política
donde no se duda en señalarla como antidemocrática.
1
Ello también eXplica el éXito de
una publicación que en su versión original francesa no despertó un interés comparable
a su traducción anglosajona. En momentos en que la concentración de la riqueza y los
ingresos en manos de unos pocos ha resurgido como una cuestión política central, el libro
de Piketty ha vuelto a avivar el interés de los economistas por la dinámica y la distribución
de la riqueza. Así, en el marco de la profunda transformación de la realidad económica
y social actual donde se articulan de un modo específico la acumulación de capital y
otros factores que impulsan el crecimiento
-
sobre todo el crecimiento demográfico y el
progreso tecnológico
-
, y donde la verdadera gran noticia en el aumento de la desigualdad
son los ingresos del famoso “1 por ciento”, ha llegado el momento de reubicar el tema
de la desigualdad
-
concebida como arbitraria y cuestionadora de los fundamentos de la
1
Así como el
Movimien±o Occupy Wall S±ree±
(“Somos el 99%”), nos encontramos frente a un eXtenso y difuso movi-
miento planetario que pone en cuestión los privilegios de las élites políticas y económicas, así como la racionalidad de
las estructuras que soportan su dominio y la verosimilitud de los relatos en que se apoya el mantenimiento del
s±a±u
quo
global.
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democracia
-
, de posicionarlo en el centro del análisis, de las agendas gubernamentales, y
de replantear las propuestas para el siglo xxI.
Sumado a ello, en julio del 2014 la Asociación ±nternacional de Sociología (I²³ por sus
siglas en inglés) llevó a cabo el xVIII Congreso Mundial de Sociología en Japón. Bajo el lema
“Enfrentando un mundo desigual. Retos para la sociología global”, la Asociación convocó a
la comunidad de académicos a contribuir al “intercambio internacional del que puede surgir
una fuerza moral e intelectual capaz de lograr cambios drásticos en los modos, las formas
de razonamiento y los alcances de las decisiones que deben ser tomadas mundialmente para
asegurar la preservación de la vida humana y de las sociedades”.
2
En este marco eXcepcional, lanzamos la convocatoria para la recepción de artículos
dedicados al análisis y los debates sobre las dimensiones de la desigualdad. Así, este número
cuenta con los hallazgos de investigaciones procedentes de Australia, Brasil, Alemania y MéXico
y ofrecen un formidable mirador analítico desde el cual volver a pensar la problemática.
Tim Anderson inaugura el dossier con el artículo “¿Por qué importa la desigualdad? Del
economicismo a la integridad social”. Según el profesor del Departamento de Economía
Política de la Universidad de Sydney, la falta de consenso eXistente en torno a la desigualdad
contrasta con el aparente consenso construido alrededor de la necesidad de eliminar la
pobreza. Se estudia la desigualdad por una diversidad de razones: para identificar sus fuentes,
sus consecuencias, el grado en el que la desigualdad es deseable, los vínculos dinámicos
entre desigualdad y pobreza, o tratando de discernir las grandes fuerzas estructurales que la
impulsan. Sin embargo, se presta poca atención a la objeción principal ante la desigualdad.
La mayoría de las eXplicaciones económicas son opacas, y con frecuencia comparten
supuestos muy distintos a los que plantean los sociólogos. Es por ello que en este artículo
Anderson sostiene que debemos considerar la amplia gama de diferencias eXistente entre las
eXplicaciones, pero a la vez es importante identificar los distintos fundamentos que tratan la
problemática de manera más directa. Así, el trabajo eXplora cuatro categorías: los argumentos
económicos, las eXplicaciones sobre la pobreza dinámica y el desarrollo humano, las teorías
sobre el contrato social y la justicia social y, por último, aquellas que tratan sobre integridad
social. Entre ellas, el autor sostiene que resultan más satisfactorias aquellas eXplicaciones con
base en la integridad social ya que éstas tienden a demostrar, con mayor lógica elemental,
cómo la desigualdad grave puede socavar la agencia social integral, así como a un cuerpo
político coherente tan necesario para el progreso social y la plena vigencia de los derechos
de las y los ciudadanos:
2
±nformación eXtraída de: <http://www.isa-sociology.org/congress2014/>. Presentación de Raquel Sosa, ±SA ´i-
ce-President, Congress Program.
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Sugiero que resultan más satisfactorias aquellas explicaciones que vinculan la desigualdad
grave, incluyendo la pobreza relativa y la exclusión social, de manera más directa tanto con la
plenitud individual, como con la autodeterminación social. Las explicaciones con base en
la integridad social pueden explicar de mejor manera que la desigualdad grave no sólo es
constitutiva de la pobreza, injusta y percibida como ilegítima, sino que también niega una
identidad social, así como la cohesión y agencia necesarias. Las explicaciones cimentadas en
la “integridad social” tienden a demostrar, con mayor lógica elemental, cómo la desigualdad
grave puede socavar la agencia social integral, así como a un cuerpo político coherente, tan
necesario para el progreso social y para los derechos de ciudadanía.
En oportuno complemento a esta mirada analítica, Marianne Braig, Sérgio Costa y Barbara
Göbel presentan “Desigualdades sociales e interdependencias globales en América Latina:
una valoración provisional”. Como miembros y coordinadores de la Red Internacional de
Investigaciones sobre Desigualdades Interdependientes en América Latina,
3
los autores
exponen las bases desde las que se desarrolló la perspectiva de investigación de la Red.
Partiendo de las diversas dimensiones de la desigualdad social en América Latina, en el
artículo se describe el énfasis metodológico que caracteriza el andamiaje analítico y teórico
de la Red colocado en la multidimensionalidad de las desigualdades y sus interdependencias
transregionales, tomando en cuenta una perspectiva sincrónica y diacrónica. De esta manera
la Red abreva, en primer lugar, del discurso de los puntos de vista globales para el estudio
de las desigualdades, en particular del enfoque del sistema-mundo y del transnacionalismo.
En segundo lugar, se fundamenta en el examen crítico de conceptos clave (configuración
y régimen) y, por último, busca vincular estos conceptos a temas y áreas, en especial a la
dimensión medioambiental, que hasta ahora ha recibido poca consideración en la investi-
gación sobre desigualdades.
La relevante contribución presentada en el artículo tiene múltiples aristas. A la vez
que nos permite acceder a las bases teórico-metodológicas de la Red
-
una iniciativa por
demás oportuna por innovadora a la vez que científicamente densa
-
, el artículo ofrece las
herramientas necesarias para indagar acerca de las maneras de pensar las relaciones entre
las múltiples dimensiones de la desigualdad. Así, aunque el estudio de las desigualdades
3
desiguALdades.net
es una red de investigación interdisciplinaria, internacional y multi-institucional dedicada a las
desigualdades interdependientes en América Latina. Su perfil específico de investigación hace hincapié en la multidi-
mensionalidad y las interdependencias globales de las desigualdades sociales en América Latina. La Red cuenta con
el apoyo financiero de Bundesministerium für Bildung und Forschung (Ministerio Federal Alemán de Educación e
Investigación) y está coordinada por el Lateinamerika-Institut, Universidad Libre de Berlín (±²³, Instituto de Estudios
Latinoamericanos, Berlín), el Ibero-Amerikanisches Institut, Sti´ung Preußischer Kulturbesitz (³²³, Instituto Ibe-
ro-Americano de la Fundación del Patrimonio Cultural Prusiano, Berlín), el Deutsches Institut für Entwicklungspo-
litik (µ³¶, Instituto Alemán de Desarrollo, Bonn) y el German Institute of Global and Area Studies (·³·², Hamburgo).
Información disponible en: < http://www.desigualdades.net/es/>.
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sociales ha sido tema central de la sociología moderna desde hace tiempo, los autores sostienen
que el análisis enfrenta retos empíricos y heurísticos que revelan los límites de las teorías
sociales comunes. En el contexto de las crecientes implicaciones globales, ya no resulta
adecuado utilizar sólo al Estado-nación como unidad primaria de análisis sino que se
deben desarrollar unidades de análisis relacionales alternativas que tomen en cuenta las
estructuras transregionales.
Sumado a ello, reconocen pertinentemente que el gran nivel de desigualdades
económicas y de asimetrías de poder en América Latina no es algo nuevo sino que se
trata de fenómenos históricamente persistentes, que no se pueden considerar en su
longue
durée
sin sus vínculos con la época colonial.
A su vez
-
y a diferencia de la investigación convencional sobre desigualdades
-
los autores
emplean unidades de análisis que no son fijas ni están predeterminadas espacialmente. Así,
presentan a las desigualdades en sus interdependencias lo que los lleva a tomar en cuenta
los entramados y flujos espaciales entre territorios y unidades de análisis que se definen
de manera relacional, las cuales se fortalecen o modifican mediante las interdependencias
globales y las asimetrías de poder.
Otra de las aristas rescatables de la contribución presentada es la recuperación crítica de
la investigación propia de las ciencias sociales sobre desigualdad llevada a cabo en América
Latina durante las últimas cuatro o cinco décadas, lo que es complementado con un paneo
de las contribuciones recientes a la investigación global sobre desigualdades. Es desde esta
recuperación que finalmente presentan el concepto investigativo de la Red y el estudio de
las desigualdades interdependientes.
En definitiva, la lista de las contribuciones que se le debe reconocer al artículo no termina
aquí. Recomendamos su atenta lectura, seguras de que aportará iluminadoras herramientas
para la práctica investigativa.
“Riesgos sociales en América Latina: una interpelación al debate sobre desigualdad
social” es el título del artículo presentado por Fiorella Mancini. El objetivo es analizar
el vínculo entre riesgos sociales y desigualdad social en América Latina a partir de las
transformaciones económicas, políticas y culturales que, con diferentes magnitudes e
intensidades, se vienen gestando en la región durante las últimas décadas, resaltando dos
particularidades: el aumento en los procesos de individualización social y el acoplamiento
entre desigualdades dinámicas y estructurales.
Luego de llevar a cabo una lúcida recuperación del “manto omnicomprensivo del riesgo”,
un articulado constructo del estado del arte sobre la cuestión, Mancini sostiene que:
El debate contemporáneo sobre las desigualdades plantea nuevos interrogantes a las ciencias
sociales y cuestiona –desde la propia complejidad y heterogeneidad de lo social
-
formulaciones
clásicas y, hasta cierto punto imbatibles, con respecto a la distribución de recursos, capacidades y
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riquezas en un nuevo orden social que ya no admite explicaciones unificadoras y monocausales
sobre la movilidad y la estratificación social o sobre la asignación estructural de posiciones
sociales en una determinada sociedad.
El artículo analiza el vínculo entre riesgos sociales, desigualdad y regímenes de bienestar
en América Latina, desde una perspectiva que busca comprender las interpelaciones que la
incertidumbre social le impone a las estructuras de desigualdad en la región. Es desde allí
que propone una revisión crítica de los diversos enfoques que se han venido utilizando para
dar cuenta de los niveles de bienestar general de una determinada sociedad: la perspectiva
de necesidades básicas, el enfoque de desarrollo, el papel de la agencia o las preferencias
adaptativas de los individuos y todas aquellas perspectivas que se centran en la igualdad de
recursos sin tener en cuenta que individuos diversos necesitan también capitales diferentes
para lograr niveles similares de bienestar.
La hipótesis rectora que guía al artículo es que el debate actual entre desigualdades persistentes
y dinámicas ofrece miradas complementarias –y no excluyentes– para entender el problema de
los riesgos sociales en América Latina, con capacidad heurística para dar cuenta de los nuevos
procesos de reproducción social en la etapa actual del modelo de acumulación globalizado.
Por su parte, Alma Rosa Alva de la Selva propone otro enfoque posible sobre desigualdades
en su actual configuración: “Los nuevos rostros de la desigualdad en el siglo XXI: la brecha
digital”. En el contexto del desarrollo de la Sociedad de la ±nformación y el Conocimiento
(²I³) y de las crisis mundiales del capitalismo global, el trabajo aborda, en efecto, la proble-
mática de la brecha digital como una expresión de las desigualdades del siglo XXI. La autora
presenta los antecedentes del auge que comenzó a cobrar ese proceso en los últimos años del
siglo XX, así como las propuestas y proyectos formulados por los países latinoamericanos
para construir esa nueva organización social. Se hace énfasis en el carácter estructural del
problema de la brecha digital, en tanto “nueva desigualdad”. Se señalan las transformaciones
fundamentales de dicho concepto para luego, con el apoyo de algunas estadísticas, presentar
en un contexto general algunos puntos de análisis sobre la brecha digital en América Latina
y en México.
Como parte de una investigación más amplia cuyo objetivo fue identificar y analizar los
factores de incidencia en la llamada brecha digital
,
este artículo propone un abordaje
distinto al usualmente aplicado
-
según el cual se le entiende como un problema de falta
de acceso a la tecnología
-
, para estudiarlo desde la perspectiva de la desigualdad, visión
que justamente permite entender el carácter estructural de dicho problema y reconocer
los múltiples agentes que lo generan. El trabajo se desarrolla con base en el supuesto de
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considerar la brecha digital como una nueva expresión de la desigualdad, en términos de
las inequidades sociales en materia de acceso, uso y apropiación de las Tecnologías de la
Información y la Comunicación (±²³).
Así, Alva de la Selva analiza el problema de la inequidad en el siglo XX², con particular
énfasis en América Latina, concentrándose en comprender la brecha digital como la nueva
desigualdad de comienzos de siglo. Es a partir de allí que sostiene que si bien tanto a nivel
regional como en el contexto específicamente mexicano se ha buscado corregirla a través
de diversas estrategias, no se ha conseguido superarla sustantivamente.
México es un país de desigualdades. La inequidad presenta aquí varias facetas y expresiones a
las que se está sumando la brecha digital. A pesar de la creciente trascendencia de este problema
y sus manifestaciones como una desigualdad emergente, existe un déficit de investigación,
tanto en términos teóricos como empíricos. El conjunto de los grupos sociales del país que
debido a múltiples factores no cuentan con posibilidades de participar y desarrollarse en
la Sociedad de la Información y el Conocimiento es de tal magnitud que puede señalarse el
problema de la brecha digital como una de las grandes asignaturas pendientes para el México del
siglo XX². La brecha interna en el país se expresa claramente con algunas estadísticas básicas. Más
de la mitad de la población nacional no tiene acceso, uso y apropiación de internet (el servicio
más característico de la Sociedad de la Información y el Conocimiento): de una población de
112 millones 336 mil habitantes, sólo 51.2 millones son usuarios de la red, mientras que sesenta
millones se encuentran desconectados.
“La desigualdad salarial de género medida por regresión cuantílica: el impacto del capital
humano, cultural y social” es el título de la contribución de Alan Araújo Freitas. Desde este
enfoque específico, el autor no duda en afirmar que la desigualdad salarial media entre
hombres y mujeres es un fenómeno conocido por la literatura nacional e internacional. Sin
embargo, la desigualdad salarial de género en la distribución del ingreso es menos cono-
cida en Brasil. El objetivo central del estudio es medir la desigualdad de ingresos de los
individuos en el mercado de trabajo a partir de algunas condicionantes visibles a lo largo
de la curva de distribución de los salarios entre hombres y mujeres: el capital humano, la
integración en el trabajo, el capital social, el capital cultural y el estado civil.
¿En qué medida un mayor nivel educativo alcanzado por las mujeres fue capaz de
reducir la brecha salarial por género? ¿Es posible argumentar que a medida que avanzamos
en la estructura salarial, la diferencia entre los sexos tiende a aumentar? Para responder a
las preguntas planteadas, el autor utilizó el banco de datos del Instituto Milenio 2008. Los
resultados mostraron que mantenido los atributos intervinientes constantes, las mujeres
ganaban en promedio 54% del salario de los hombres. Esta desigualdad salarial de género
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es prácticamente la misma desde hace cincuenta años, estimada entonces en 60%. El último
percentil del ingreso salarial mostró una mayor desigualdad de género. En el percentil 99,
el salario de las mujeres es 44% del que reciben los hombres.
Por cierto, la teoría feminista ha venido insistiendo en esta misma línea de trabajo desde
hace largo tiempo. En general, esta visión sostiene que los paradigmas tradicionales en
economía tienen un sesgo androcéntrico tanto en los conceptos como en los marcos
analíticos utilizados, afectando negativamente a las mujeres en la implementación de las
políticas e invisibilizándolas en las estadísticas y los análisis económicos. Si bien desde el siglo
xIx diversas autoras han escrito sobre el derecho de las mujeres a tener empleo denunciando las
desigualdades laborales y salariales entre los seXos, es a partir de la década de los años setenta del
siglo pasado que se vienen desarrollando de manera sistemática los escritos económicos que
problematizan el tema. El artículo de Araújo Freitas viene a nutrir esta línea de investigación
con datos precisos y actualizados sobre la brecha salarial entre hombres y mujeres en Brasil.
Por su parte, los hallazgos de investigación presentados por Fernanda Vidal en su artículo,
están dirigidos a dar cuenta de la desigualdad entre hombres y mujeres en lo que refiere a la
participación política en MéXico. Según la autora, la literatura sobre participación política
de las mujeres ha cuestionado el significado de la representación y se ha preocupado por
discernir las causas que controlan su acceso a los cargos políticos. Algunas eXplicaciones
se basan en la oferta y sugieren una falta general de interés y/o capacidades que limitan
su participación. Otras analizan los efectos de la demanda y estudian la composición de
las organizaciones políticas. A partir de estas ideas, el artículo eXamina la participación de las
mujeres dentro y fuera de los partidos y en actividades que pueden resultar indirectamente
en participación política. Vidal investiga la importancia de la participación de las mujeres en
los órganos directivos de los partidos, cuestionando si la presencia marginal eXplica la baja
presencia de mujeres en puestos de elección popular. Se utilizan datos de doce estados
meXicanos entre 1998 y 2012, incluyendo fuentes como la Encuesta Nacional sobre Cultura
Política y Prácticas Ciudadana, el ±nstituto Federal Electoral y la Encuesta Nacional sobre
Discriminación. También se incluyen datos originales sobre los Consejos y Asambleas
Estatales y los Comités Ejecutivos Nacionales.
Luego de una revisión sistemática de las fuentes estadísticas y una pormenorizada revisión
de las variables bajo estudio, la autora concluye que la participación de hombres y mujeres
es similar y que la falta de participación no reconoce géneros. No obstante, demuestra la
eXistencia de prácticas restrictivas hacia la mujer que fomentan la incorporación de hombres
a los cuadros políticos.
“La construcción del
otro
y el discurso de la pobreza. Narrativas y eXperiencias desde
la periferia de la ciudad de MéXico” es el título del artículo presentado por Cristina Bayón.
A partir del trabajo etnográfico realizado en Chimalhuacán, un área de alta concentración
de pobreza en la periferia de la Ciudad de MéXico, el artículo se orienta con gran lucidez a
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desmantelar los mitos, estereotipos y estigmas sobre los pobres y sus lugares que sustenta
el discurso público de la pobreza. Desde una perspectiva sociológica, Bayón indaga de qué
manera quienes pertenecen a los sectores más desfavorecidos conviven, resisten y se adaptan
a un discurso dominante que los denigra y estigmatiza, cotidiana y sistemáticamente. Se
exploran los procesos y mecanismos sociales a través de los cuales los pobres son construidos
como
los otros
, y sus implicaciones para la experiencia de la pobreza, las políticas sociales y la
convivencia social. Desde allí, la autora examina cómo el discurso dominante de la pobreza,
que culpabiliza y demoniza a los pobres por su situación, contribuye a legitimar, consolidar
y reproducir las distancias sociales, oscureciendo la naturaleza política y económica de la
desigualdad, en un contexto en el que ésta última es ampliamente tolerada socialmente.
No es suficiente describir las condiciones de vida de los sectores más desfavorecidos y medir
sus carencias; necesitamos comprender los modos particulares en que estas condiciones son
problematizadas, lo que nos remite a las dimensiones culturales del problema. Estas dimensiones
se relacionan con los diversos significados que personas y grupos construyen para interpretar
sus experiencias de vida o crear fronteras simbólicas o morales entre categorías de personas
o cosas, mediante las cuales se atribuye identidades a “otros” y a sí mismos.
Desnormalizando
y
desmoralizando
la pobreza y el discurso en torno a ésta, la autora se
propone transformarla en objeto de reflexión sociológica evidenciando las dimensiones
simbólicas y relacionales que contribuyen a crearla, mantenerla y reproducirla. Así, en este
artículo:
Se indagan los procesos y mecanismos sociales a través de los cuales los pobres son construidos
como
los otros
y sus implicaciones para la experiencia de la pobreza y la convivencia social.
Se destaca que las representaciones dominantes sobre la privación contribuyen a legitimar,
consolidar y reproducir las distancias sociales, obscureciendo la naturaleza política y económica
de la desigualdad y la alta precariedad que caracteriza la inserción laboral de los sectores más
desfavorecidos. No se trata sólo de entender qué tan extendida está la pobreza, sino qué tan
tolerada socialmente es la desigualdad.
Finalmente, Iliana Yaschine nos presenta los resultados de su sólida investigación en el artículo
“¿Alcanza la educación para salir de la pobreza? Análisis del proceso de estratificación
ocupacional de jóvenes rurales en México”. La autora revisa el proceso de estratificación de los
jóvenes de hogares rurales que han sido beneficiarios del programa Oportunidades (recien-
temente renombrado como Prospera) por hasta diez años. Con este programa, el gobierno
mexicano ha buscado reducir la transmisión intergeneracional de la pobreza mediante
la promoción del capital humano. Con base en información estadística y la aplicación de
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modelos de análisis de trayectorias, Yaschine analiza la relación existente entre distintos
factores adscritos y meritocráticos en el proceso de logro ocupacional. La autora concluye
que la educación es el factor que más incide sobre el estatus de estos jóvenes en el mercado
de trabajo, pero que los factores relacionados con su origen social tienen, en su conjunto, un
efecto de magnitud semejante. Asimismo, se observan diferencias por sexo y condición de
migración que resaltan la importancia de las características del contexto y de los mercados
laborales. Los resultados obtenidos sustentan que la educación es un elemento clave para
impulsar la movilidad intergeneracional de este sector, por lo cual se deberá prestar atención
a políticas educativas que garanticen el acceso a educación de calidad en todos los niveles
para la población que vive en pobreza. No obstante, esto por si sólo sería insuficiente. Se
requieren, además, acciones de política en otros frentes que logren reducir la asociación
entre los orígenes y destinos sociales de los mexicanos.
La desigualdad y la pobreza son fenómenos no sólo de gran magnitud en la sociedad
mexicana, sino que persisten a lo largo del tiempo y se reproducen de una generación a
la siguiente. Esto deja un panorama de poca esperanza para las personas que nacen en
hogares con condiciones socioeconómicas desfavorables de mejorar su situación a lo largo
del curso de vida. Durante las últimas décadas se han instrumentado en México diversas
intervenciones gubernamentales que han tenido como objetivo la reducción de las brechas
entre los sectores de la sociedad en distintas dimensiones de la desigualdad y la pobreza. Si
bien ha habido avances importantes en indicadores sociales relacionados con la educación, la
salud y la nutrición de amplios sectores de la población mexicana, en las últimas tres décadas
la incidencia de la pobreza por ingreso no se ha modificado de modo que en la actualidad
todavía uno de cada dos mexicanos vive en condiciones de pobreza multidimensional y uno
de cada diez en pobreza extrema.
Los hallazgos presentado por Yaschine resultan contundentes.
La desigualdad social y la pobreza que prevalecen en México se expresan en las notables
diferencias existentes entre los jóvenes en su búsqueda por lograr trayectorias de vida que
conduzcan al bienestar. En el caso de los jóvenes que provienen de hogares en condiciones de
pobreza y de localidades rurales, un conjunto de desventajas se agregan y conspiran a favor
de la reproducción de la condición social de sus padres.
Y esto nos conecta transversal y dolorosamente con uno de los acontecimientos más trágicos
del México actual: el 26 de septiembre del 2014 fueron asesinadas seis personas, tres de ellas
estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos; 20 resultaron heridas, un joven
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se encuentra en estado vegetativo y 43 estudiantes normalistas continúan desaparecidos.
Lo vinculamos con la investigación presentada por Yaschine en tanto que:
El grupo de estudio de esta investigación está conformado por 3,949 jóvenes de 18 a 24
años de edad (en 2007) que se encontraban ocupados en el mercado laboral. Ellos son
originarios de localidades rurales de alta y muy alta marginación en los estados de Guerrero,
Hidalgo, Michoacán, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí y Veracruz.
Así, quedan en evidencia las contradicciones de un Estado que diseña e implementa políti-
cas y programas sociales dirigidos a la inclusión de jóvenes de localidades rurales de alta y
muy alta marginación en un marco en que subsisten y se agravan delitos de esta magnitud.
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