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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales
Universidad Nacional Autónoma de México
Nueva Época, Año LX, núm. 224
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Licenciada en Relaciones Internacionales (Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires),
Magíster en Desarrollo Local y Doctora en Ciencias Políticas (Universidad Nacional de San Martín). Investigadora
del Centro de Estudios Interdisciplinarios de Problemáticas Internacionales y Locales (Argentina). Investigadora
asistente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (±O²³±´µ). Investigación enmarcada en el
Proyecto: “Espacios subnacionales y actores locales: dinámicas y procesos en el desarrollo de estrategias de participa-
ción internacional” (Cod. 03/D279). Sus líneas de investigación son: Estado, desarrollo y políticas públicas, relaciones
internacionales de actores subnacionales, desarrollo local y gestión internacional. Entre sus publicaciones destaca:
“La inserción internacional de los actores subnacionales: análisis de un proceso contemporáneo” (2014). Correo
electrónico: marianacalvento@yahoo.com.ar
∗∗
Profesora de Geografía y Magister en Relaciones Internacionales (Universidad Nacional del Centro de la Provincia
de Buenos Aires). Docente e Investigadora Categoría ³V del Programa de Incentivos a Docentes Investigadores. Inves-
tigación enmarcada en el Proyecto: “Espacios subnacionales y actores locales: dinámicas y procesos en el desarrollo
de estrategias de participación internacional” (Cod. 03/D279). Sus líneas de investigación son: Cooperación Sur-Sur
en América Latina, relaciones internacionales de actores subnacionales, cooperación científica y tecnológica. Correo
electrónico: lisro@live.com.ar
Reconfiguración de la Cooperación Sur-Sur
en la región latinoamericana y la participación internacional
de los actores subnacionales
Reconfiguration of South-South Cooperation
in the Latin American Region and the International Participation
of Subnational Actors
Mariana Calvento
María Lis Rolandi
∗∗
Recibido el 23 de febrero de 2015
Aceptado el 07 de abril de 2015
RESUMEN
El presente trabajo describe y analiza las actua-
les características de la Cooperación Sur-Sur
en América Latina, especialmente el papel de
los actores subnacionales en dicha dinámica.
A su vez, analiza las modalidades que adquiere
esta cooperación en el contexto político regio-
nal de la última década, donde se evidencia
un importante avance de la integración de los
países latinoamericanos. Finalmente, estudia
ABSTRACT
¶is article describes and analyzes the current
characteristics of South-South cooperation in
Latin America, particularly the role subnatio-
nal actor’s play in its dynamics. It also examines
the modalities this cooperation adopts within
the regional political context of the last decade,
which evinces an important progress regarding
regional integration of Latin American coun-
tries. Finally, it looks at the relationship between
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la relación existente entre los principios de la
Cooperación Sur-Sur con la participación in-
ternacional de los actores subnacionales a partir
de la relevancia que adquieren algunas de es-
tas formas de cooperación, como es el caso de
la Red ME±²O²IUDADE³, el Foro Consultivo
de ´unicipios, µstados Federados, Provincias
y ¶epartamentos del ME±²O³U± (·²²± ME±-
²O³U±) y la Federación Latinoamericana de
Ciudades, ´unicipios y ¸sociaciones de Go-
biernos Locales (·¹A²MA), que nuclean a estos
actores y promueven mecanismos institucio-
nales que favorecen la participación de las
ciudades a través de diferentes instrumentos de
intercambio y cooperación.
Palabras clave:
Cooperación Sur-Sur; ¸mérica
Latina; actores subnacionales; redes de ciuda-
des, ME±²O²IUDADE³; ME±²O³U±; ·¹A²MA.
the principles of South-South cooperation and the
international participation of subnational actors,
from the perspective of the relevance acquired by
some of these forms of cooperation, as in the ca-
ses of the Red ME±²O²IUDADE³ (´E±²O ²ITIE³
NETwO±k), the Foro Consultivo de ´unicipios,
µstados Federados, Provincias y ¶epartamentos
del ME±²O³U± (·²²± ME±²O³U± / Consultative
Forum  of  ME±²O³U± ´unicipalities,  Federated
States, Provinces, and  ¶epartments  (·²²±) and
the Federación Latinoamericana de Ciudades,
´unicipios y ¸sociaciones de Gobiernos Locales
(·¹A²MA /LATIº ¸ME±I²Aº FEDE±ATIOº O· CI-
TIE³, ´UºI²I»A¹ITIE³ AºD LO²A¹ GOVE±ºMEºT
¸³³O²IATIOº³), all of Which promote institutio-
nal mechanisms Which favor the action of these
cities through different exchange and coopera-
tion tools.
Keywords:
South-South cooperation; Latin
¸merica; subnational actors; cities’ netWorKs;
ME±²O ²ITIE³; ME±²O³U±; ·¹A²MA.
Introducción
¶entro de las reconfiguraciones que han marcado el escenario latinoamericano de las úl-
timas décadas, resulta relevante el papel adquirido por las herramientas que promueven la
integración y cooperación de los actores de la región. µn ese sentido, es prolífero el desa-
rrollo de investigaciones que se abocan a la temática de la integración en el Cono Sur y la
región latinoamericana,
1
así como aquellos que ahondan sobre los procesos de cooperación
internacional entre países de la región.
2
1
¼éanse: ½atz (2007); ¶a ´otta ¼eiga y Ríos (2007); Sanahuja (2007 y 2012); Álvarez ¼aldés (2009); ¾E±I–UAM
(2010); ´artínez (2011); Pérez García y ¿ablada (2011); Sau (2011); ¿icehurst (2011); ¸ltmann Borbón (2012); Bri-
ceño Ruiz (2012); ²E·I± e Àdentidad ME±²O³U± (2012); Rojas ¸ravena (2012); ¸ponte García (2013); entre otros.
2
¼éanse: Colacrai (2009); Hirst y ¸ntonini (2009); Lechini (2009); ¸yllón Pino (2010); Âjeda (2010); Rojas ¸ravena
y Beirute Brealey (2011); entre los más destacados.
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Estos estudios han permitido realizar avances sustanciales sobre la temática examinando
los objetivos, intercambios y alcances que adquieren estos procesos. Asimismo, la mayoría
de las investigaciones establecen como unidad de análisis a los Estados nacionales, actor
principal en la gestión e implementación de estos procesos, centrándose en las normativas
y políticas públicas que desarrollan en torno a la cuestión. De allí que la presente investiga-
ción se proponga avanzar sobre otro tipo de actores, los subnacionales, los cuales han sido
relegados de los estudios sobre la temática pero que, sin embargo, se ven influenciados por
estos procesos contemporáneos.
En ese sentido, en el presente trabajo se abordan las características actuales de la Coope-
ración Sur-Sur (en adelante ±²²) en América Latina, para luego analizar cómo los principios
de este tipo de cooperación van permeando las estrategias que llevan adelante los actores
subnacionales, particularmente a través de las redes de ciudades. De esta manera, se anali-
zan las modalidades que adquiere la ±²² en el contexto político regional de la última década,
donde se observan características particulares de los procesos de integración regional ac-
tual, que favorece y consolida las condiciones de inserción internacional latinoamericana.
Posteriormente, se plantea la participación de los actores subnacionales en este nuevo
escenario, considerados como “las unidades institucionales, o niveles del poder ejecutivo,
componentes de un gobierno de un Estado Nacional: Estados, regiones, provincias, muni-
cipios u otros poderes locales” (Fronzaglia, 2005: 44). El uso del vocablo subnacional no es
unánime ya que en otros estudios se prefiere la expresión “entidades subestatales para res-
petar la distinción entre Estado y nación” (Romero, 2004:48). Sin embargo, según Zubelzú
(2008), el empleo del término subnacional es el más difundido y empleado en las investi-
gaciones, aunque señala que “tanto el ‘actor subnacional’ como el ‘actor subestatal’ derivan
de un mismo concepto integral: el ‘Estado-nación’ [por lo cual] su uso resulta equivalente
e indistinto” (Zubelzú, 2008: 36).
Por último, se analizan a los actores subnacionales y su accionar internacional, buscando
confirmar el supuesto de que las redes de ciudades
-
como es el caso de la Red M³´±O±IU-
µ¶µ³², Federación Latinoamericana de Ciudades, ·unicipios y Asociaciones de Gobiernos
Locales (¸¹¶±M¶) y Foro Consultivo de ·unicipios, Estados Federados, Provincias y Depar-
tamentos del M³´±O²U´ (¸±±´ M³´±O²U´)
-
se establecen como mecanismos que nuclean y
promueven el intercambio bajo la influencia de los principios de la ±²². De esta manera, se
plantea una nueva arista en la temática que suma al desempeño de los estados nacionales y la
inclusión de actores locales-gubernamentales capaces de incidir sobre los procesos regionales.
El análisis está basado en la utilización de bibliografía, general y específica, sobre las
temáticas planteadas y a través de fuentes primarias como son los documentos oficiales
emitidos por organismos internacionales y regionales abocados a la ±²² y a los actores sub-
nacionales. Finalmente, se establecerán las consideraciones finales sobre el tema y algunos
interrogantes al respecto, con el objetivo de dar continuidad a la presente investigación.
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La Cooperación Sur-Sur en el nuevo escenario político y económico regional
En la primera década del siglo xxI se observa un escenario propicio para el avance de la
integración política, económica, social y cultural de los países de América Latina, que
mejora las condiciones de la inserción internacional de la región, consolida el desarrollo
y afianza la paz y la estabilidad por medio de la cooperación por sobre el conflicto (Ro-
jas Aravena, 2012).
Efectivamente, en el plano económico, la implementación de más de una década de
recetas promulgadas por el Consenso de Washington eXpusieron las fisuras del modelo
de desarrollo neoliberal en América Latina comenzando, a partir del año 2003, a gestarse
un nuevo modelo de desarrollo acompañado por el crecimiento económico de la región.
3
A partir del aquel año, las condiciones económicas en la región fueron favorables para
enfrentar los efectos de la crisis mundial acontecida en 2008, iniciada en los países centra-
les y luego eXtendida al resto del mundo. Si bien América Latina no se mantuvo alejada de
los efectos de la crisis mundial, los países de la región contaron con un mayor margen de
maniobra para llevar a cabo políticas anticíclicas. El impacto de la crisis sobre los niveles
de producción de los países de la región tuvo variaciones de acuerdo a los vínculos comer-
ciales que estos poseen con Estados Unidos.
4
Con el inicio del nuevo siglo, comienza la construcción de una forma diferente de
integración latinoamericana, denominada “integración posneoliberal”, “regionalismo pos-
neoliberal” o “regionalismo postliberal (Da Motta Veiga y Ríos, 2007), concepto que alude
a un conjunto de transformaciones en la región que van a generar una ruptura con el mo-
delo neoliberal característico de la década previa. En ese sentido, el concepto define “la
sustitución del contenido de la agenda de la integración latinoamericana, que pasó de estar
3
Durante el período 2003-2007 la región de América Latina presentó un crecimiento de 5% del producto interno
bruto (PIB), mientras que el PIB per cápita sobrepasó 3% durante 5 años consecutivos, en un conteXto de superávit
fiscal y una fuerte acumulación de reservas internacionales. Asimismo, el financiamiento para los mercados emer-
gentes fue favorable debido a las tasas de interés bajas, generando una cuantiosa liquidez de capitales (±²P³´, 2009).
A partir de la crisis mundial del 2008, el conteXto eXterno para el desarrollo económico de América Latina y el Caribe
dejó de ser tan favorable, no obstante, se estima que la gradual mejora en algunas de las principales economías del
mundo debería facilitar una infleXión de la desaceleración del crecimiento de esta región. Además, debe tomarse en
cuenta que, a pesar de que las condiciones eXternas empeoraron en comparación con el período inmediatamente
anterior a la crisis financiera de 2008-2009, siguen relativamente favorables desde una perspectiva histórica más larga.
Actualmente se registra una recuperación del flujo de remesas y de los ingresos generados por el turismo, y se espera
una leve reactivación del comercio mundial de bienes. Asimismo, tanto los precios de los principales productos bási-
cos de eXportación como el acceso al financiamiento y sus condiciones en los mercados internacionales son todavía
relativamente beneficiosos. En términos subregionales, se estima que a partir de 2015 el µstmo Centroamericano más
Haití y la República Dominicana crecerán 4,4%, mientras que América del Sur se eXpandirá 1,8%, aunque en este caso
con mucha diversidad de un país a otro (±²P³´, 2014).
4
En el caso de MéXico, en el primer trimestre de 2009 su PIB disminuyó 8,2% respecto del mismo trimestre del 2007,
en Chile disminuyó 2,1%, en ¶rasil 1,8%, mientras que en ·erú creció 1,8% y en Argentina 2,0%.
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centrada en la liberalización del comercio y las inversiones para dar prioridad a objetivos
políticos, sociales y productivos” (Briceño Ruiz, 2013: 11). Estos cambios son producto, en-
tre otras razones, de la asunción de gobiernos progresistas y la consolidación de liderazgos
en América del Sur cuyos proyectos se afianzaron en políticas de recuperación de la presen-
cia del Estado en la economía, la inclusión de aquellos sectores sociales más vulnerables, la
promoción de un mayor grado de autonomía frente a los centros de poder y el retorno de
la política y la cooperación estratégica focalizada en la región latinoamericana.
Siguiendo esta línea de análisis, Sader (2008: 25) considera que “América Latina es la
única región del mundo que tiene un proyecto de integración relativamente autónomo res-
pecto a los Estados Unidos”. Es decir que, ante el surgimiento de problemáticas que aquejen
a la región, las respuestas serán consensuadas principalmente entre los países de América
Latina, enmarcando el surgimiento de la C±± orientada por la solidaridad entre los países
de la región latinoamericana y por la integración de los mismos a la economía mundial. Se-
gún Ayllón Pino (2010), en la actualidad, la C±± se considera como un instrumento eficaz
para la creación de capacidades nacionales y para el fortalecimiento de una nueva arqui-
tectura de la ayuda internacional.
Efectivamente, en este escenario, los países de América Latina comenzaron a privilegiar
instancias multilaterales de discusión política con el objetivo de instalar una visión regio-
nal de unidad y autonomía latinoamericana y expresar una ruptura con los esquemas de
integración tradicional en cuanto a los principios, objetivos y formas de funcionamiento,
5
estableciendo de esta manera un claro contrapunto con el regionalismo de la década pre-
cedente, considerado como una “estrategia de marcado carácter defensivo ante los riesgos
de la globalización” (Sanahuja, 2007: 76). Aquellos procesos de integración de la década de
los años 90, estuvieron caracterizados por ser procesos parciales y selectivos, restringiendo
su accionar a la liberalización comercial, con resultados disímiles, limitando los alcances
políticos, sociales y culturales de los mismos buscando ser superados por los que se desa-
rrollan a mediados de la primera década del siglo XXI.
En ese sentido, se observan transformaciones en los procesos de integración regional,
incluso en aquellos iniciados en décadas anteriores como el M²³CO±´³, el cual comenzó a
mostrar interés por otras problemáticas de índole social, política y cultural que afectaban
a la región del µono Sur, como por ejemplo con de la firma del µonsenso de Buenos Aires
en 2003, por parte de los presidentes de la República Argentina y de la República Federa-
5
Uno de los ejemplos de postura negativa y articulada de la región hacia aquellas propuestas cuyas características se
basaban en un tipo de integración de carácter comercialista orientada a la libre circulación y la protección del capital
transnacional, fue la µumbre de las Américas realizada en 2005 en ¶ar del Plata (Argentina). Allí caducó el proyecto
propuesto por Estados Unidos de liberalización comercial con la región latinoamericana como consecuencia de las
discrepancias que presentaron varios gobiernos de la región (especialmente Argentina, Brasil y Venezuela) y de la
presión ejercida por los movimientos sociales.
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tiva del Brasil. En este documento, se plantea la necesidad de consolidar las democracias
políticas de la región, “asumiendo la responsabilidad histórica que nos concierne en rela-
ción con el combate a la pobreza y la desigualdad, el desempleo, el hambre, el analfabetismo
y la enfermedad, que configuran una pérdida efectiva de autonomía y dignidad de las per-
sonas, obstaculizando gravemente el ejercicio pleno de la ciudadanía” (Kirchner y Lula da
Silva, 2003); en dicho documento se incluye también la activa participación de la sociedad
civil y la instrumentación de políticas públicas que apunten al crecimiento y la distribución
equitativa de sus beneficios.
Otro mecanismo de integración que expresa una ruptura con los paradigmas de integra-
ción característicos de décadas anteriores y que emerge en el período posneoliberal, es la
Unión de Naciones Suramericanas (±²A³±R), que entra en vigencia en 2011.
6
En el preám-
bulo se apuesta por una integración regional que fortalezca el multilateralismo y “la vigencia
del derecho en las relaciones internacionales para lograr un mundo multipolar, equilibrado
y justo en el que prime la igualdad soberana de los Estados y una cultura de paz”. ´simismo,
en el artículo 2 se expresa como objetivo general cimentar “de manera participativa y con-
sensuada, un espacio de integración y unión” en asuntos concernientes a todos los países
miembros como es el caso de la eliminación de la desigualdad socioeconómica, la inclu-
sión social, la participación ciudadana y el fortalecimiento de la democracia, la soberanía y
la independencia de los Estados (±²A³±R, 2008). ´unque este mecanismo ha representado
claros avances para la concertación y el diálogo en el plano político, presentándose como
el proyecto más relevante y viable en el espacio sudamericano, se percibe que la dimensión
económico-comercial ha perdido peso debido a la falta de consenso entre los países; asi-
mismo, no se han alcanzado aún los acuerdos ni los marcos institucionales que se requieren
para que la ±²A³±R sea un proyecto factible a largo plazo, por ejemplo, en torno al MµRC¶-
³±R o a la vinculación con los países del Norte (Sanahuja, 2012).
En el marco de los acuerdos regionales también se puede destacar la creación en 2010
de la ·omunidad de Estados Latinoamericanos y ·aribeños (Cµ¸AC). Este proyecto polí-
tico amplía el proceso de integración de la región con el objetivo de fortalecer la posición de
´mérica Latina y el ·aribe como un actor político global y proyectar la identidad regional
en su conjunto. Se propone fomentar el sentido de cooperación y solidaridad intralati-
noamericana y caribeña y reafirmar la soberanía regional frente a actores externos (¹ojas
´ravena, 2012) por medio de la búsqueda de soluciones endógenas a las problemáticas de
la región. Las temáticas tratadas por este organismo no se circunscriben meramente a lo
económico, sino que también apuestan a la profundización de la integración en aspectos
políticos, sociales y culturales, a través de la concertación de los gobiernos en busca de so-
6
Entre los países miembros se encuentran Bolivia, Ecuador, Guyana, Venezuela, Perú, ´rgentina, Surinam, ·hile,
·olombia, Uruguay, Brasil y Paraguay.
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luciones propias “para promover la paz; para la defensa, fortalecimiento y consolidación de
nuestras instituciones democráticas; para el impulso al diálogo político con otros Estados
y grupos de Estados; y para el fortalecimiento del multilateralismo y de la democratización
en la adopción de las decisiones internacionales” (C±LAC, 2010).
²a ³lternativa Bolivariana ³lianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra ³mérica
o Tratado de ´omercio de los Pueblos (ALµA-¶C·) es otro de los organismos de la nueva
escena internacional que surge en el año 2004 como propuesta de Venezuela y ´uba,
7
en
contrapartida al proyecto de liberalización comercial liderado por Estados Unidos. ´on el
transcurrir de los años, la propuesta del ALµA se proyecta a ³mérica ²atina y el ´aribe,
8
presentándose como una iniciativa de integración “basada en la cooperación, la solidari-
dad y la voluntad común de avanzar hacia niveles más altos de desarrollo” (ALµA, 2004).
Un aspecto a destacar, que se observa como característica del nuevo paradigma de integra-
ción, es la generación de una visión retrospectiva que retoma de manera contundente el
pensamiento de próceres como José Martí, Simón Bolívar, ³ntonio José Francisco de Su-
cre y ³lcalá, Bernardo O’Higgins, José de San Martín, que planearon construir una “Patria
Grande en la ³mérica ²atina” (ALµA, 2004) como alternativa y resistencia a la hegemonía
económica, social y cultural de las potencias imperiales.
³ pesar de las diferencias entre los procesos de integración, Sanahuja (2012) considera
que hay características que acercan al ALµA y la ¸¹Aº¸R. Por ejemplo, ambos proponen
el retorno de la política con mayor primacía del Estado frente al predominio económico
previo; buscan el retorno de la agenda de desarrollo en oposición a los enfoques neolibe-
rales y de liberalización comercial así como una mayor autonomía de la política exterior
estadounidense; por último, centran su desempeño en una agenda positiva de la integra-
ción, con énfasis en una cooperación más intensa en ámbitos no comerciales. Esto implica
“una agenda activa de ´ooperación Sur-Sur al interior de la región y la emergencia de
nuevos mecanismos y agendas de cooperación en campos como la seguridad energética,
la coordinación macroeconómica, los temas monetarios y las finanzas para el desarrollo”
(Sanahuja, 2012: 32).
²a defensa del orden democrático y los derechos humanos son dos de los pilares trans-
versales a los nuevos mecanismos de integración de la región. Es por ello que, »±RC¼º¸R,
¸¹Aº¸R, C±LAC, ALµA han actuado activamente en la defensa y protección de la estabilidad
regional. ²os diversos organismos han demostrado el privilegio de las instancias multilate-
rales de integración que disputan la hegemonía neoliberal y nuclean el desafío de la unión
de los países de la región latinoamericana y caribeña.
7
Venezuela y ´uba firman en diciembre de 2004 en la Habana una declaración conjunta en la cual se plantea la idea de
que el intercambio comercial sea un instrumento que se encuentre al servicio de la integración y no un fin en sí mismo.
8
³ctualmente, los miembros de la ³lianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra ³mérica (ALµA) son: ³ntigua y
Barbuda, Bolivia, ´uba, Dominica, Ecuador, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas y Venezuela.
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Esta visión de la integración como un instrumento de desarrollo para los países de la
región se ve favorecida por algunas cifras de la C±PAL, según las cuales en el año 2004 la
pobreza en ²mérica ³atina y el ´aribe afectaba a 42,9% de la población, mientras que du-
rante el transcurso de los años el porcentaje ha ido disminuyendo sustancialmente a 28,8%
de la población total de la región en 2012 (C±PAL, 2012). Ello demuestra que el camino más
propicio para el desarrollo de la región y para el enfrentamiento de los vaivenes de las cri-
sis económicas mundiales, es la integración de los países de ²mérica ³atina y el ´aribe en
esta nueva etapa de recuperación del rol del Estado como regulador de los aspectos eco-
nómicos, promotor de la disminución de las desigualdades sociales y actor principal del
desarrollo con inclusión social.
No obstante, de la mano de los avances en los procesos de integración, deben tenerse pre-
sente las dificultades que los mismos afrontan, las que pueden incidir en su debilitamiento y
retroceso. ² modo de ejemplo, Sanahuja plantea sobre esta transformación y proliferación de
los procesos de regionalismo que la aparición de “nuevos modelos y cartografías de la inte-
gración, puede ser interpretado como una expresión de “huida hacia adelante” por parte de
los gobiernos, incapaces de hacer frente a problemas bilaterales que están minando los esque-
mas de integración” (2007: 82). De esta manera, se genera un regionalismo que, entre otras
características, se presenta como “disperso, que se construye en diversos compromisos exter-
nos y no presta atención a sus propias necesidades de profundización” (Sanahuja, 2007: 88).
²simismo, Da Motta Veiga y Ríos (2007) remarcan que la reducción de la importancia de la
dimensión económico-comercial en el regionalismo postliberal lo expone a desafíos estructu-
rales, ya que entienden que los proyectos de integración no podrán realizar grandes avances si
dejan de lado la liberalización comercial y los flujos de inversión, así como si se concentran en
temas no económicos que implican mayores exigencias en términos institucionales y políticos.
En este contexto de transformaciones y dificultades que conlleva el proceso de inte-
gración regional, con mayor anclaje en aspectos políticos que económicos, se observa una
modificación en las formas de cooperación, en la cual la Cµµ va adquiriendo mayor posi-
cionamiento. Desde un punto de vista conceptual, Ojeda considera que:
³a Cµµ es entendida como aquella cooperación que otorgan unos países medianamente desarro-
llados a otros de similar o menor desarrollo relativo en las áreas o sectores en las que han logrado
éxitos o han adquirido una experiencia propia, y que se pueden extender mediante diferentes me-
canismos de intercambio (técnicos, económicos, científicos, etc.) para contribuir al desarrollo de
capacidades en otros países, generando redes de cooperación, no sólo en el ámbito institucional
sino en el social (Ojeda, 2010: 93).
¶or su parte, las Naciones Unidas han propuesto que, en el marco de su labor normativa y
sus actividades operacionales, la Cµµ se defina como un:
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Proceso por el cual dos o más países en desarrollo procuran alcanzar sus objetivos individuales o
compartidos de fomento de la capacidad nacional por medio de intercambios de conocimientos,
personal cualificado, recursos y servicios de especialistas, y por medio de iniciativas colectivas
regionales e internacionales, incluidas asociaciones de colaboración entre gobiernos, organiza-
ciones regionales, la sociedad civil, las instituciones académicas y el sector privado, en beneficio
propio o mutuo entre las regiones y dentro de ellas (Naciones Unidas 1995: 15).
En cuanto al papel de dicha cooperación, Rojas Aravena y Beirute Brealey señalan que:
La fuerza que ha retomado la Cooperación Sur-Sur, y las enseñanzas que ésta ha dejado, no sig-
nifican que la cooperación Norte-Sur ya no juegue ningún papel; por el contrario, uno de los
mayores desafíos actuales en el tema de cooperación es establecer una forma en la que ambas mo-
dalidades de cooperación confluyan (Rojas Aravena y Beirute Brealey, 2011: 14).
En términos históricos, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (±²³´) con-
sidera que la µ¶¶ se desarrolla a partir de la segunda mitad de la década de los años 50. Sin
embargo, tal como sostiene Ayllón Pino (2010) a partir de la década de 1970 se observa un
dinamismo en el proceso de dicha cooperación y en una región en particular: “Entre todas
las regiones del mundo en desarrollo donde más intensas, dinámicas y pujantes han sido
las experiencias de Cooperación Sur-Sur y donde más avances se han registrado en su arti-
culación en marcos de debate y discusiones multilaterales se encuentra, sin lugar a dudas,
América Latina” (Ayllón Pino, 2010: 5).
En efecto, algunos de los principales hitos, elaboraciones conceptuales y acuerdos de
este movimiento se produjeron en la región en ese período, como el concepto de Coope-
ración Técnica entre Países en Desarrollo (µ·±´) que fuera resultado de la Conferencia de
Buenos Aires de 1978 que, auspiciada por la Organización de las Naciones Unidas, desen-
cadenó la puesta en marcha del Plan de Acción de Buenos Aires (±¸¹¸).
Este Plan supuso la confirmación de la importancia de esta modalidad de cooperación en
América Latina entre diferentes actores gubernamentales, universidades, entidades locales y re-
giones fronterizas. Entre los objetivos básicos de la µ¶¶ apuntados en el ±¸¹¸, figuraban: aumentar
la capacidad de los países en desarrollo para valerse de medios propios; reforzar la capacidad
colectiva para intercambiar experiencias y desarrollar fortalezas complementarias; fortalecer
las capacidades para afrontar colectivamente los problemas de las relaciones económicas in-
ternacionales; incrementar el volumen y eficacia de la cooperación internacional; acrecentar
la capacidad técnica y tecnológica propia promoviendo la transferencia de tecnología y peri-
cia; propiciar un mayor acceso a las experiencias y tecnologías; perfeccionar las capacidades de
absorción de nuevas tecnologías; contribuir a solucionar las necesidades de los países menos
adelantados; ampliar la colaboración en las actividades económicas internacionales.
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La css poSee CiertaS CaraCteríStiCaS y prinCipioS que la deStaCan Como:
a)
Horizontalidad
. LoS paíSeS Cooperan en Calidad de SoCioS, máS allá de loS niveleS de
deSarrollo, de forma voluntaria, Sin vinCular la ConCeSión de la ayuda a Contrapar-
tidaS y Sin CondiCioneS de tipo eConómiCo, polítiCo o de proCedimiento;
b)
Consenso
. La ejeCuCión Se Somete a ConSenSo por loS reSponSableS, en marCoS de ne-
goCiaCión Común, y;
C)
Equidad
. LoS benefiCioS Son ConSiStenteS en la medida que Se potenCian mutuamente
laS CapaCidadeS CrítiCaS de deSarrollo, Con una diStribuCión equitativa de laS miS-
maS, al igual que Con loS CoSteS, aSumiéndoSe de forma Compartida y proporCional
laS poSibilidadeS de Cada Contraparte. De eSta manera, eSte meCaniSmo de Coopera-
Ción reviSte un CaráCter partiCular al emplear reCurSoS loCaleS, menoreS CoStoS y la
poSibilidad de ejeCutarSe de manera flexible, rápida y Sin CondiCionalidadeS.
El Informe de la css en IberoamériCa (2009) enumera loS CriterioS y fortalezaS de diCha
CooperaCión de la Siguiente manera:
1.
La css Se baSa en la Solidaridad para la ampliaCión de CapaCidadeS por medio de la Coo-
peraCión téCniCa. ±e trata de un CompromiSo voluntario entre paíSeS que quieren abordar
Conjuntamente loS deSafíoS del deSarrollo y loS retoS de la pobreza y la deSigualdad.
2.
ESta CooperaCión eS direCCionada a todoS loS SeCtoreS y ámbitoS que Se requieren,
optando por la aSoCiaCión horizontal entre aCtoreS de aCtuaCión.
3.
La css no SuStituye a la tradiCional Norte-±ur; máS bien aSpira a artiCularSe Con loS
planeS y programaS de diCha CooperaCión, a partir de Su propia experienCia y Con
laS miraS pueStaS en lograr loS mejoreS reSultadoS de forma efiCiente y Solidaria.
4.
La css apueSta por una relaCión entre CooperanteS que ofreCen y demandan bene-
fiCioS en CondiCioneS de reCiproCidad.
5.
La css enCuentra una gran aCeptaCión ya que deriva de aCuerdoS entre paíSeS que
enfrentan deSafíoS de deSarrollo SimilareS a nivel loCal y global, lo Cual faCilita el
entendimiento mutuo y permite ademáS Compartir modeloS de geStión ya imple-
mentadoS por loS paíSeS del Sur.
6.
LoS paíSeS en deSarrollo, eSpeCialmente en una miSma región, Comparten experienCiaS
ComuneS y vínCuloS CulturaleS que pueden mejorar la efeCtividad de loS proyeCtoS
y programaS de CooperaCión.
7.
La css apueSta por la efiCaCia y efiCienCia en el uSo de loS reCurSoS de Cualquier tipo,
limitando CoSteS y poniendo en juego experienCiaS ContraStadaS.
PreCiSamente, el prinCipal objetivo de la css, ConSiSte en alCanzar mayoreS niveleS de Cohe-
Sión SoCial, deSarrollo y autoSufiCienCia, motivada por la búSqueda de SoluCioneS para diSminuir
loS problemaS que, en muChoS CaSoS, Son ComuneS. ESto Se puede lograr graCiaS al éxito de
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algunos países que han alcanzado mayores niveles de desarrollo socioeconómico en sus regio-
nes y a la cooperación que ellos brindan al sur. En ese sentido, se coincide con Gladys Lechini
(2009), quien sostiene que este mecanismo de cooperación, está dirigido al reforzamiento de
las relaciones bilaterales y a la conformación de coaliciones entre los países del sur que incre-
mentan su poder en las negociaciones de los foros multilaterales.
La instalación de este tipo de cooperación, alentada por los procesos de integración re-
gional, permite realizar en la actualidad un análisis de sus avances que dejan en evidencia
las dificultades que afronta para su consolidación. Entre ellas se mencionan similares in-
convenientes a los del regionalismo, como las diferentes características socioeconómicas,
culturales, tecnológicas al interior de los países latinoamericanos y entre ellos. A su vez,
debe hacerse hincapié en los limitados avances que se han establecido en términos de la
evaluación de la CSS, necesaria para conocer sus alcances, limitaciones y potencialidades.
Por ello, a partir del año 2010, las agencias y direcciones generales de cooperación de los
países latinoamericanos, la ±ecretaría General Iberoamericana y el Programa Iberoameri-
cano para el Fortalecimiento de la ²ooperación ±ur-±ur (³´µCSS) han orientado su accionar
para la formulación de indicadores. En cuanto a los obstáculos, ²ristina Xalma (2013: 8)
explica que los representantes de los países:
²oincidieron en que los indicadores de los que se querría disponer para evaluar la ²ooperación
±ur-±ur, especialmente en los aspectos relacionados con su proceso, son los más difíciles de ob-
tener. En este sentido se reflexionó acerca de cómo medir conceptos como la horizontalidad, la
equidad, la reciprocidad o la pertinencia y se acordó que, de momento, es mejor avanzar en és-
tos sólo a través de los estudios de casos (Xalma, 2013: 8).
De esta manera, debería ahondarse a través del análisis de experiencias concretas cómo han
influenciado los lineamientos de la CSS en el accionar internacional de los actores regiona-
les y pensar a futuro herramientas que permitan evaluar sus alcances.
Otras problemáticas que plantean organismos internacionales de la CSS se vinculan a la
escasa transparencia. En efecto, la Asociación Latinoamericana de Organizaciones de Pro-
moción al Desarrollo destaca:
±istemáticamente las organizaciones de la sociedad civil han elevado sus preocupaciones sobre
la limitada transparencia en el uso de los recursos que emanan de la CSS y han exigido mayor vi-
sibilidad sobre las inversiones de esa CSS. La falta de transparencia y la ausencia de información
invitan a la corrupción (¶·¸³, 2010: 22).
Por otro lado, la mayor inversión de la CSS se dirige a gastos en infraestructura y sectores
productivos (transporte y comunicaciones, energía y desarrollo de infraestructura, equiva-
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len a 50%) mientras que sólo cerca de una quinta parte es destinada a los sectores de salud
y educación.
Otra de las dificultades que se señalan de la CSS es que se caracteriza con frecuencia
por relaciones altamente desiguales con los países más pobres, haciendo mención a una
restauración de los términos peculiares de la cooperación precedente. Así lo expresa la or-
ganización BetterAid:
Mientras que el principio del beneficio mutuo es un elemento central en la ±ooperación ²ur-²ur,
los países donantes de ingresos medios a menudo establecen con los países más pobres relacio-
nes marcadas por la desigualdad, en las cuales la orientación de la política exterior y los intereses
estratégicos de los primeros (…) tienen primacía, inclusive mucho más que en el caso de las re-
laciones de ayuda Norte-²ur tradicionales (BetterAid, 2010: 6).
En suma, los procesos de integración regional se han transformado y han generado otros
transversales que han enmarcado y permitido la modificación de patrones de cooperación,
dando espacio a un nuevo tipo de vinculación: la CSS. ²obre la misma se ha ahondado en
sus alcances sobre los Estados nacionales, no obstante, desde la presente investigación se
sostiene que ha logrado cierta influencia sobre la participación internacional de los actores
subnacionales, problemática que se abordará en los siguientes apartados.
Los actores subnacionales en el actual contexto global y regional
En este marco global y regional de transformaciones relevantes para la región latinoame-
ricana, en general, y para la CSS en particular, se constata que los espacios subnacionales
comienzan a tener un papel destacado a través de diferentes modalidades de cooperación
internacional, ya sea a través de acuerdos económicos, culturales, tecnológicos, de manera
aislada o en conjunto, que pueden ser complementarias, paralelas o conflictivas con la di-
plomacia establecida por el gobierno nacional.
²in embargo, no se desconoce que la participación internacional de los espacios sub-
nacionales no es un proceso actual, ya que cuenta con antecedentes históricos remotos y
contemporáneos del siglo XX. Dos décadas atrás, en un estudio sobre los gobiernos subna-
cionales de Estados Unidos, ±larke y Gaile (1992) constataban que se habían multiplicado
las estrategias de desarrollo económico local en las ciudades con el objetivo de incrementar
sus ingresos y, entre ellas, mencionan la promoción y marketing, la planificación estraté-
gica y el desarrollo de misiones comerciales al exterior.
No obstante, se considera que el proceso adquiere relevancia en la actualidad debido al
incremento y complejidad que ha experimentado en las últimas décadas. En ese sentido,
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Romero señala que “la proyección internacional como concepto de la gestión local (con
contenido, metas y espacio institucional propio) es un fenómeno que ha tendido a genera-
lizarse recién en los últimos años” (Romero, 2004: 24).
La internacionalización de las ciudades presenta un perfil diferencial para las grandes o
megaciudades frente a las de menor tamaño. Así, se considera el establecimiento de un tipo
ideal de ciudad internacional cuyas características son sintetizadas por Soldatos (1996: 216
citado por Gallo Yahn Filho y Fernandes de Oliveira, 2006: 86-87) en los siguientes puntos:
Posición geográfica de apertura al mundo y población con composición étnica di-
versificada;
Recibe y exporta factores de producción extranjeros (inversiones, mano de obra) y
flujo de comercio;
Alberga instituciones extranjeras e internacionales (empresas, bancos y otras ins-
tituciones socio-económicas, culturales y científicas) y sus instituciones tienen
presencia en el exterior;
Se encuentra directamente interconectada con el exterior por medios de transporte
y comunicaciones y posee un sector de servicios acorde para la recepción de acto-
res e instituciones internacionales (hoteles, centros de convenciones);
Cuenta con medios de comunicación de repercusión y difusión internacional;
Regularmente lleva adelante encuentros y actividades internacionales y participa de
redes internacionales de ciudades.
Ejerce una paradiplomacia apoyada en servicios especializados y en estrategias de
internacionalización y celebra acuerdo con actores internacionales.
No obstante, en una diversidad de ciudades se desarrolla un amplio abanico de activi-
dades. Las temáticas que prevalecen, recopiladas por Vigevani (2006) para el caso de los
estados y municipios brasileros, están relacionadas con el comercio, las inversiones, la tec-
nología, la energía, el medio ambiente, el turismo, los intercambios culturales, las políticas
migratorias, el tráfico de drogas, las políticas sanitarias y los temas sociales.
Asimismo, a partir de su estudio sobre la apertura exterior de las ciudades latinoameri-
canas
-
tomando como caso una veintena de ciudades de diverso tamaño poblacional de seis
países de la región
-
Batista, Jakobsen, y Evangelista (2008) distinguen las modalidades que
usualmente utilizan estos actores y que sustentan sus múltiples acciones: hermanamientos,
9
9
El hermanamiento de ciudades es considerada la práctica más tradicional y reconocida en el accionar internacional
de los actores subnacionales (Salomón, 2007), que surge en Europa poco después de la Segunda Guerra Mundial. El
objetivo de esta estrategia es el establecimiento de relaciones entre pueblos o ciudades de distintas zonas geográficas
y políticas y se produce por algún motivo de similitud o cercanía en objetivos, características de la ciudad, de la
población o de las actividades económicas, políticas o socioculturales comunes o “por ser ciudades que acogieron
inmigrantes de otras ciudades portuarias o ciudades con el mismo nombre” (Batista, Jakobsen y Evangelista, 2008: 58).
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redes internacionales de ciudades,
10
redes del programa URb-AL,
11
proyectos de cooperación
técnica/financiera directa/indirecta. ± estas se incluyen, por ejemplo, visitas de las autorida-
des locales al exterior y recepción de autoridades extranjeras y otros actores internacionales;
promoción industrial, turística y comercial, difusión cultural y generación de acuerdos comer-
ciales; realización de intercamBios culturales, deportivos, turísticos y de Buenas prácticas en la
gestión púBlica; participación y organización de ferias y congresos internacionales, misiones
comerciales; participación e implementación de estrategias de marketing territorial y estaBle-
cimiento de acuerdos para el hermanamiento de ciudades (Duchacek, 1990; Soldatos, 1990;
Ponce ±dame, 2011).
±sí, ²amos (2008) sintetiza que las acciones internacionales de los actores suBnaciona-
les pueden agruparse en dos grandes dimensiones: políticas de cooperación y políticas de
promoción. Según el Centro de Implementación de Políticas PúBlicas para la Equidad y el
Crecimiento (³´µµ¶³, 2012), las primeras están motivadas por las nuevas demandas que
afronta este actor, relativas al desarrollo integral de sus comunidades, en tanto que la uti-
lización de la cooperación internacional deviene de su funcionalidad como herramienta
de apoyo en la ejecución de proyectos de desarrollo local permitiendo acceder a fondos de
cooperación. En cuanto a las políticas de promoción, Germán DaBat (2003) las analiza en el
ámBito del comercio exterior, vinculando la necesidad de articular las iniciativas de gestión
comercial de los goBiernos municipales con la creación de condiciones de competitividad.
El autor distingue cuáles son las políticas municipales del comercio exterior, entre las que
se pueden mencionar las de asesoramiento a exportadores; de intermediación entre los ex-
portadores e instituciones púBlicas o privadas locales o extranjeras; y de ejecución directa
de actividades de gestión del comercio exterior.
Por tanto, la gama de actividades que pueden desarrollar los actores suBnacionales ha
llevado a contemplar diversas dimensiones y tipologías que permitan reflejar su comple-
jidad de manera acaBada. En ese sentido, en su estudio soBre las ciudades, Jordi ·orja y
Manuel Castells (1997) reconocen que las estrategias de inserción internacional más utili-
zadas por estos actores son:
10
Se desarrolla en el próximo apartado.
11
Entre los programas de cooperación internacional descentralizada se destaca el financiado por la ¸nión Euro-
pea, denominado Programa URb-AL. ±proBado por la Comisión Europea en 1995, se define como un programa de
cooperación horizontal entre las comunidades de la ¸nión Europea y las de ¹atinoamérica, asociándose al patrón
de cooperación Norte-Sur. Este programa aBorda la proBlemática del desarrollo local urBano desde una perspectiva
que fomenta la creación de redes de cooperación descentralizada entre colectividades locales. Según datos del propio
programa, se organizaron cerca de 40 reuniones internacionales, reuniendo un total que supera las 10 000 personas.
Se encuentra estructurado en Base a 13 redes temáticas que coordinan a más de 2 500 colectividades locales, asociacio-
nes, organizaciones no guBernamentales (organizaciones no guBernamentales, sindicatos, universidades o empresas)
aBarcando temas como la poBreza, la participación ciudadana, la droga, el medioamBiente, el transporte, la seguridad,
el urBanismo, el fomento del desarrollo económico, la sociedad de la información y la democracia. Información
disponiBle en: <www.centrourBal.com>.
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Las estrategias de presencia activa en la vida internacional, como la participación
en eventos y asociaciones internacionales.
Las estrategias de estímulo, promoción y constitución de redes de organizaciones y
redes de ciudades y poderes locales.
Las estrategias de participación en los procesos de integración regional.
Las estrategias de fortalecimiento de la presencia directa de los gobiernos locales en
el sistema de cooperación internacional.
De manera complementaria, Zubelzú e Iglesias, en su estudio sobre la participación
internacional de las provincias argentinas, establecen cuatro grandes tipos de acciones rea-
lizadas por estos actores subnacionales (2005: 7-8):
Acciones (o reacciones) propias: generadas por el actor subnacional “sin in-
tervención directa del gobierno nacional (sin perjuicio de que pueda haber de
parte de este conocimiento y/o respaldo) ni del sector privado” (Zubelzú e Igle-
sias, 2005: 7).
Acciones coordinadas: llevadas adelante en coordinación con el Estado Nacional.
Acciones tipo lobby: principalmente sobre el gobierno nacional para impulsar “un
proyecto de interés vital para la provincia y que afecta directamente su
perfomance
internacional” (Zubelzú e Iglesias, 2005: 8).
Acciones concertadas: se inscriben en una normativa y son usuales en las organiza-
ciones transfronterizas, como los Comités de Fronteras.
En un estudio posterior, Graciela Zubelzú (2008: 21), distingue diferentes variables a
tener en cuenta en la caracterización de las estrategias de gestión internacional de los ac-
tores subnacionales:
Variedad temática: desde las tradicionales como la promoción de productos propios
hasta la cooperación en materia cultural, turística, técnica, tecnológica y de salud.
Alcance: desde los ámbitos externos más cercanos a otros muy distantes, y que
involucren como contrapartes a actores estatales, subestatales, organizaciones
no gubernamentales, distintos tipos de bloques o agrupamientos regionales, en-
tre otros.
Intensidad: contactos tanto regulares como esporádicos, meramente exploratorios
o protocolares, e incluso los que involucran acciones concretas y puntuales.
Modalidad: unilaterales, bilaterales, multilaterales.
Asimismo, García Segura (1996) releva cuatro clasificaciones que se han utilizado para
describir el comportamiento de las actividades exteriores de las entidades subnacionales:
según el nivel de implicación en el sistema internacional (presencia directa o indirecta); se-
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gún el nivel de institucionalización (contactos formales
12
o informales); según la relación
con la actividad exterior del Estado nacional (cooperación, conflicto o actuación paralela);
según criterio geopolítico (transfronteriza, transregional y global), retomando la clasifica-
ción de Duchacek (1990).
Con base en los análisis prexistentes, se entiende que la cooperación internacional es de-
sarrollada por los actores subnacionales en las más diversas modalidades, por lo cual en el
presente estudio nos concentraremos en aquellas del ámbito multilateral donde se materializa
la ±SS: las redes de ciudades. Las mismas agrupan vínculos formales, directos e indirectos,
que se establecen con otros actores subnacionales e instituciones internacionales con la fi-
nalidad de generar vías de cooperación política y técnica en el ámbito regional y global. En
estas relaciones multilaterales distinguimos entre las regionales y globales,
13
considerando
entre las primeras a la Red de M²³±O±IU´A´²S, al F±±³ M²³±OSU³ y a la FµA±MA, las cua-
les serán analizadas en el siguiente apartado.
La Cooperación Sur-Sur en los espacios subnacionales. mER±O±IUdAdE², f³A±mA
y f±±R mER±O²UR
La ±SS constituye un mecanismo de vinculación innovador y contemporáneo que ha im-
pulsado la multiplicación de contactos, proyectos y acciones en la región latinoamericana.
Para entender su influencia en la participación internacional de los actores subnacionales
se recurre a los espacios regionales que estos actores han desarrollado para cooperar hori-
zontalmente y en consenso.
Este tipo de espacios pueden ser encuadrados bajo el concepto de “redes globales” o
“redes de ciudades” que surgen, principalmente, en la década de los 80 incrementando su
participación en número y presencia en los 90, destacándose en este período la creación
de la Red de Eurociudades y de las M²³±O±IU´A´²S. ¶na característica transversal de es-
tas redes es que se establecen a partir de relaciones horizontales, ya que se realizan entre
instituciones similares sin jerarquía (Zapata Garesché, 2007) y que buscan la solución de
problemáticas comunes, principios que se asocian a la ±SS.
12
Entre las mismas se encuentran las misiones en el extranjero; la recepción de misiones extranjeras y de autoridades
extranjeras; participación en ferias comerciales u organización de demostraciones sobre la producción local en el
exterior; establecimiento de oficinas de promoción en el exterior de carácter permanente y de oficinas de promoción
en el interior pero de vocación internacional; establecimiento de zonas francas para impulsar el comercio y atraer
la inversión; relaciones con otros actores internacionales, hermanamientos; participación en redes regionales y en
conferencias internacionales (García ·egura, 1996: 257).
13
Entre las más destacadas se pueden considerar a la ±¸µU, la Red ¹nterµO±Aµ, la AI±² y la Red de Cooperación
¹nternacional Descentralizada U³BAµ.
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Según Jordi Borja y Manuel Castells, las redes de ciudades permiten tanto su inserción en
un sistema de relaciones superior, consolidando mecanismos de desarrollo de la política de
promoción y de imagen de la ciudad, como el acceso a grandes volúmenes de información
sirviendo de estímulo “para el desarrollo interno de la calidad de vida y de la competitivi-
dad” (1997: 322). Por su parte, Germán Leva designa a las redes como “una de las formas de
inserción internacional más dinámicas que aportan nutrientes para la creación y manteni-
miento de las condiciones de entorno competitivo en las ciudades, pues permiten múltiples
intercambios de información, tecnologías, experiencias” (2004: 28), entre otras. Del mismo
modo, estas redes de ciudades o instituciones han sido utilizadas como medio para “am-
plificar la resonancia internacional de los problemas que enfrentan los gobiernos locales”
(Batista, Jakobsen y Evangelista, 2008: 59).
En general, las redes regionales están constituidas por unidades subnacionales de una
misma región y su objetivo es impactar sobre los procesos que se desarrollan en la misma
por medio de su horizontalidad, equidad y consenso. De esta manera, dentro de las re-
gionales consideraremos a la Red de ±²³´O´IUµAµ²¶, al F´´³ ±²³´O¶U³ y a la F·A´±A.
Para comenzar, los antecedentes de ±²³´O´IUµAµ²¶ surgen en marzo de 1995 durante
la realización del Seminario “±²³´O¶U³: oportunidades y desafíos para las ciudades”, or-
ganizado por la ¸nión de Ciudades Capitales ¹beroamericanas-Subregión Cono Sur en
ºsunción. En esa oportunidad, los alcaldes participantes comenzaron a idear la conforma-
ción de una asociación de ciudades, con el fin de participar activamente de la construcción
del proceso de integración regional y de profundizar el protagonismo de las ciudades en el
proceso de integración.
Posteriormente, en noviembre de 1995, se realizó en la ciudad de ºsunción la ¹
Cumbre de ºlcaldes, ¹ntendentes y Prefeitos donde se firmó el ºcta »undacional de ±²³-
´O´IUµAµ²¶, siendo doce las ciudades fundadoras.
14
Desde entonces, la Red ha venido
ampliándose e incorporando nuevos miembros. ºctualmente, cuenta con aproximada-
mente 290 ciudades asociadas de ºrgentina, Brasil, Paraguay, ¸ruguay, Venezuela, Chile,
Bolivia, Perú y Colombia, donde viven más de 80 millones de personas. ±²³´O´IUµA-
µ²¶ es la principal Red de gobiernos locales del ±²³´O¶U³ y un referente destacado en
los procesos de integración.
Es importante señalar que los objetivos de la Red se establecen en el art. 2 del Estatuto,
±²³´O´IUµAµ²¶, y entre ellos se pueden mencionar los siguientes:
»avorecer la participación de las ciudades en la estructura del ±²³´O¶U³ persi-
guiendo la codecisión en las áreas de su competencia.
14
ºsunción (Paraguay), Rosario, La Plata, Córdoba, Buenos ºires (ºrgentina), »lorianópolis, Porto ºlegre, Curiti-
ba, Río de Janeiro, Brasilia, Salvador (Brasil), y Montevideo (¸ruguay).
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Impulsar la creación de redes de ciudades a través de unidades técnicas operativas
que desarrollen diversas acciones, programas y proyectos de interés común inter-
municipal adecuados al proceso de integración.
Crear mecanismos de comunicación en redes entre las ciudades a fin de facilitar el
intercambio de experiencias e informaciones y facilitar el acceso de los ciudadanos
a los centros municipales de investigación, desarrollo tecnológico y cultura.
Establecer e impulsar convenios y servicios recíprocos entre las diversas municipa-
lidades y las redes que se fueran creando.
Potenciar los recursos humanos y las experiencias administrativas para las muni-
cipalidades.
Coordinar la planificación y promover acciones vinculadas al crecimiento y al de-
sarrollo urbano de las ciudades.
Propugnar la cooperación intermunicipal en el campo de las ciencias y la tecnología.
Desarrollar y potenciar actividades comunes e integradas vinculadas a la cultura, la
recreación, el deporte y el turismo.
Efectuar el inventario del patrimonio cultural e histórico de las ciudades del
M±R-
²OSUR
para adoptar medidas comunes que garanticen su preservación y difusión.
Desarrollar y planificar el turismo regional.
³ealizar estudios y elaboración de planes y estrategias en el área urbano ambiental.
Colaborar en la planificación de las políticas y planes de desarrollo de las ciudades,
tomando en cuenta la necesidad de mejorar la calidad de vida.
Impulsar la adopción de políticas que adecuen los proyectos locales al nuevo espa-
cio regional.
Impulsar la creación de unidades técnicas intermunicipales.
Propugnar y concientizar sobre la participación ciudadana.
Difundir una cultura democrática a nivel regional y nacional, estableciendo una re-
lación más estrecha de cooperación.
Estudiar e impulsar a través de las diversas municipalidades la implantación de po-
líticas coordinadas destinadas al sector de escasos recursos.
Del análisis de dichos objetivos se observa la estrecha vinculación de los mismos con
los criterios y fortalezas de la ²SS enunciados en el primer apartado de este trabajo. Efecti-
vamente, en cuanto a la reciprocidad, la misma puede visualizarse dentro de los objetivos
de la ³ed M±R²O²´UµAµ±S al considerarse primordial la creación de mecanismos de co-
municación en redes entre las ciudades a fin de facilitar el intercambio de experiencias e
informaciones. ¶ su vez, la mayoría de los objetivos planteados en la ³ed pretenden la cohe-
sión social, la autosuficiencia y el desarrollo local, cuestión que se manifiesta continuamente
en los preceptos de la ²SS, destacándose la integración y desarrollo de los espacios subna-
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cionales. Como lo sintetizan Vigevani y Prado, el objetivo principal de la red es “la creación
de un espacio institucional efectivo para la participación de los gobiernos locales en las de-
cisiones del bloque” (2010: 193).
Hay que considerar que la participación de ciudades en la Red fue incrementándose
paulatinamente y este crecimiento fue reflejo de la inclusión no sólo de las grandes ciu-
dades
-
como era en un principio
-
sino también de ciudades medias y pequeñas. De esta
manera, “el crecimiento de ME±²O²IU³A³ES muestra una primera captación de las gran-
des ciudades de la región […], luego un crecimiento a partir de la asociación de ciudades
medianas […] y finalmente, un ingreso masivo de municipios pequeños” (Chasquetti,
2003: 12).
´n la II Cumbre de 1996, se completa el proceso, generándose el entramado institucional
que le daría sustentabilidad a las ME±²O²IU³A³ES: la asamblea general de socios, el con-
sejo de intendentes, alcaldes y prefectos de ME±²O²IU³A³ES (compuesto por dos ciudades
de cada ´stado parte del ME±²OSU±), la comisión directiva, una secretaría ejecutiva y las
unidades técnicas/temáticas. La principal instancia de debate y decisión de las ME±²O²IU-
³A³ES es la asamblea general de socios o la cumbre de alcaldes, que se organiza a través de
una asamblea anual de autoridades locales (alcaldes, intendentes, prefectos y jefes de go-
bierno), donde se discuten y aprueban las orientaciones políticas de la red, constituida por
los jefes de gobierno de las ciudades asociadas.
Por su parte, el consejo, órgano superior de dirección entre asambleas, está integrado
por dos ciudades de cada país miembro pleno del ME±²OSU± y una ciudad de cada país
asociado, las que componen la comisión directiva y la que ejerce la secretaría ejecutiva.
La comisión directiva se encarga de dar apoyo a la secretaría ejecutiva en los trabajos de
coordinación de la Red y se compone de tres ciudades: la ciudad que ejerce la secretaría
ejecutiva, la ciudad que ejerció la misma en el período inmediato anterior y la que está
próxima a ejercerla.
15
µsimismo, la secretaría ejecutiva es la instancia responsable de presidir y coordinar los
trabajos, divulgar los documentos y representar oficialmente la Red, y con una secretaría
técnica permanente, radicada en la ciudad de ¶ontevideo, sede del ME±²OSU±, que es el
“único organismo de carácter permanente de la red y tiene la responsabilidad de desarro-
llar su memoria institucional (Batista, Jakobsen y ´vangelista, 2008: 62).
Por último, la Red cuenta con quince unidades temáticas, orientadas a la formulación
de políticas municipales a ser sugeridas en el ámbito del ME±²OSU±, que difunden, anali-
zan y sistematizan información sobre las temáticas específicas de su competencia, cuyos
objetivos se detallan en el cuadro 1.
15
·nformación disponible en: <www.mercociudades.org>
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Cuadro 1
Unidades Temáticas de la Red de Mercociudades
Unidad temática
Objetivos
Ambiente y
desarrollo
sostenible
Promover acciones y el desarrollo de programas y proyectos de
desarrollo local sostenible.
Autonomía, gestión
y financiamiento
municipal
Impulsar la investigación y el debate técnico y político sobre los procesos
de transformación y de descentralización política y administrativa de las
ciudades
Ciencia, tecnología
y capacitación
Estimular la cooperación científico-tecnológica entre las ciudades
integrantes, a través del intercambio de experiencias y conocimientos.
Cooperación
internacional
Concretar proyectos de cooperación internacional que beneficien a las
ciudades de la red y desarrollar acciones de capacitación e información.
Cultura
Desarrollar y potenciar las actividades culturales.
Desarrollo
económico local
Identificar rubros dinámicos no tradicionales como el turismo, los
servicios financieros y de entrenamiento, así como el desarrollo de la
gestión de calidad.
Desarrollo social
Desarrollar políticas sociales de la red relativas a: nuevos modelos de
gestión de políticas sociales, coordinación interjurisdiccional de las
políticas sociales, etc.
Desarrollo urbano
Formular y proponer políticas comunes, promoción de la investigación
y difusión de las experiencias que contribuyan al mejoramiento de las
gestiones urbanas locales.
Educación
Intercambiar experiencias, profundizar en el conocimiento y
seguimiento de la formación del docente así como el delineamiento de
propuestas educativas consensuadas.
Género y municipio
Impulsar políticas de género que fundamentan la participación de las
mujeres en el diseño de las políticas públicas.
Integración
fronteriza
Promover acciones conjuntas de la Red Mercociudades, con el fin de
mejorar las iniciativas de integración regional.
Juventud
Contribuir con el desarrollo de las políticas locales de juventud,
promoviendo la participación de los jóvenes en su formulación
y ejecución mediante el fortalecimiento de los procesos de
descentralización e integración regional.
Planificación
estratégica
Identificar las prácticas exitosas y soluciones a problemas comunes con el
objetivo de enriquecer los procesos locales e impulse posibles canales de
colaboración.
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Unidad temática
Objetivos
Seguridad
ciudadana
Impulsar la reflexión sobre la seguridad ciudadana desde el marco del respeto
integral a la democracia y los derechos humanos en las ciudades de toda la región
Turismo
Abordar las cuestiones decurrentes de los diferentes sectores del turismo,
potenciando las ofertas y demandas por destinos.
Fuente:
elaboración propia con base en datos del sitio oficial de MERCOC±UD²DE³, 2015.
´n el año 2000, se crea la µeunión ´specializada de ¶unicipios e Intendencias (REM±), por
propuesta de la cancillería argentina, formalizada por medio de la resolución 90/00 del Grupo
¶ercado ·omún (Brasilia, 7/12/2000) y de la ¸ecisión 59/00 del ·onsejo del ¶ercado ·omún
(Florianópolis, 14/12/2000). ´n el año 2004, en Belo Horizonte, el ·onsejo ¶ercado ·omún,
mediante la decisión núm. 41/04, sustituye a la REM± por el ¹CCR MERCO³UR. Ambas institu-
ciones son consideradas, desde la µed de MERCOC±UD²DE³, como un logro de su acción y la
respuesta a sus reclamos de visibilidad y participación en el bloque regional.
16
Por otra parte, la µed de MERCOC±UD²DE³ es financiada por las ciudades que la compo-
nen. ´n el reglamento de la µed se describe el aporte anual que debe realizar cada ciudad
de acuerdo a su tamaño demográfico.
17
Sintéticamente, se manifiesta que la µed de MERCOC±UD²DE³ es el espacio regional de
mayor participación, y que asimismo ha permitido fortalecer el papel internacional de los
gobiernos municipales. Su constitución, construcción y sostenibilidad en el tiempo permitió
robustecer su carácter de asociación política así como evolucionar en “una red horizontal
de ciudades con un claro sentido de cooperación e intercambio entre sus socios a partir del
trabajo de sus unidades temáticas” (·hasquetti, 2006: 14).
Así lo explicita ºlga Zarza al realizar un balance del actuar de la µed:
´s importante mencionar que la µed MERCOC±UD²DE³ se incorporó al proceso de integración re-
gional como organización autónoma de los municipios, con una concepción propia del proceso
de integración y con un diagnóstico específico de la coyuntura por la que atravesaba el proyecto
integracionista. ´s sorprendente el nivel de coherencia y continuidad de las principales ideas y
posturas que fue asumiendo la red […] es muy probable que esta solidez haya sido uno de los
factores que más ha contribuido a su permanencia y consolidación como la experiencia regional
más exitosa de integración desde las ciudades en el ·ono Sur (Zarza, 2006: 284).
16
Véanse: Godoy (2006); Granato y ºddone (2010).
17
·iudades de menos de 100 000 habitantes: U³$ 100; ·iudades de 100 000 a 499 999 habitantes: U³$ 500; ·iudades
de 500 000 y 2 999 999 habitantes: U³$ 1 000; ·iudades de 3 000 000 y más: U³$ 2 000 (MERCOC±UD²DE³, 2002).
(continuación)
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Otro organismo que cumple un papel importante en la CSS y en la inserción internacional
de las ciudades es el mencionado fCCR MERC±SUR que surge en el año 2004 de la mano de
las demandas realizadas por los gobiernos subnacionales nucleados en la ²ed de MERC±-
CIUDADES. ³n dicho año, el ´onsejo del MERC±SUR sancionó su creación, aunque Fue recién
en la ²eunión de ²ío de Janeiro, en 2007, que se institucionalizó como órgano del MERC±-
SUR, decisión que se encuentra materializada en la “´arta de ²ío”, en el marco de la xxxII
´umbre de JeFes de ³stado del MERC±SUR.
µegún el documento de creación del ¶oro ´onsultivo de ·unicipios, ³stados ¶ederados,
Provincias y ¸epartamentos del MERC±SUR (¸ecisión núm. 41/04) del ´onsejo del ·ercado
´omún del MERC±SUR, en su artículo 4, el propósito de este ¶oro es “proponer medidas
destinadas a la coordinación de políticas para promover el bienestar y mejorar la calidad
de vida de los habitantes de los municipios, ³stados Federados, provincias y departamentos
de la región, así como Formular recomendaciones por intermedio del Grupo ·ercado ´o-
mún” (MERC±SUR, 2004). ¹simismo, para Vigevani y Prado, este Foro tiene como objetivo
principal “oFrecer a los gobiernos subnacionales la posibilidad de influenciar las decisiones
de los órganos de la integración” (Vigevani y Prado, 2010: 193).
La relevancia del fCCR MERC±SUR es que permite la representación y participación directa
de todos los gobiernos subnacionales (locales, regionales). ¹sí, en el documento de creación
del Foro, se establece que el mismo estará conFormado por dos comités: uno de los munici-
pios y otro de los ³stados Federados, provincias y departamentos. Por otro lado, un segundo
contraste con dicha red es que los miembros del fCCR MERC±SUR son nombrados por los go-
biernos nacionales de cada ³stado parte; mientras que en MERC±CIUDADES cada ciudad de
los ³stados parte puede postularse sin limitantes (¹rtículo núm. 6 del ³statuto de la ²ed).
³ntre sus atribuciones y Funciones, establecidas en el artículo núm. 5 de su reglamento
interno (fCCR MERC±SUR, 2007), se encuentran:
1.
Pronunciarse, por intermedio del ºMC, dentro del ámbito de su competencia, emi-
tiendo recomendaciones, sea por iniciativa propia o sobre consultas que realicen el
ºMC y demás órganos del MERC±SUR.
2.
¸ar seguimiento, analizar y evaluar el impacto político y social a nivel municipal,
estadual, provincial y departamental de las políticas destinadas al proceso de in-
tegración y diversas etapas de su implementación, especialmente en las instancias
reFeridas a los Fondos de convergencia estructural del MERC±SUR (f±CEM).
3.
Proponer medidas destinadas a la coordinación de políticas para promover el bienestar
y mejorar la calidad de vida de los habitantes de los municipios, ³stados Federados,
provincias y departamentos de la región.
4.
²ealizar investigaciones, estudios, seminarios o eventos de naturaleza similar sobre
cuestiones de su competencia, de relevancia para el MERC±SUR y el proceso de inte-
gración a solicitud de su sesión plenaria o a través de sus comités.
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5.
Contribuir a una mayor participación de las sociedades en el proceso de integración
regional, promoviendo la real integración dentro del MER±OSUR a nivel municipal,
estadual, provincial y departamental y colaborando con la construcción de una iden-
tidad ciudadana regional.
Como se observa, el conjunto de funciones y atribuciones del F±±R MER±OSUR son afines a
los criterios y fortalezas de la ±SS, al pronunciarse a favor de la vinculación de experiencias
comunes y promoviendo la coordinación de políticas en la región y la integración, espe-
cialmente entre los espacios subnacionales.
La actividad del foro se estructura a través de los trabajos en los comités, en la generación de
grupos de trabajo y líneas de acción en temáticas particulares (integración productiva, ciudada-
nía regional, integración fronteriza) y en las reuniones ordinarias bianuales del foro consultivo.
Luego del análisis de las redes de ciudades estrictamente ubicadas en el Cono ²ur, se consi-
dera necesario incluir en el análisis a la F³A±MA creada en 1981, con sede en Quito (´cuador)
donde se instituye como “una alternativa concreta a las ciudades en el acceso a mecanismos
de cooperación internacional” (Batista, Jakobsen y ´vangelista, 2008: 66). ²us orígenes se en-
cuentran ligados a la µnión Internacional de ¶dministradores Locales, (·U³A),
18
desde donde
obtiene sus antecedentes. ¶simismo, con la fusión entre la ·U³A, la ¸ederación ¹undial de
Ciudades µnidas (FM±U) y ¹etrópolis se genera en el 2004, la ºed de Ciudades y Gobiernos
Locales µnidos (±»³U), cuya representación en ¶mérica Latina y ´l Caribe es la F³A±MA.
Las acciones están destinadas a representar los intereses de los gobiernos locales, ciudades
y las asociaciones nacionales de gobiernos locales, y a establecer vínculos de cooperación,
intercambio y promoción con instituciones que trabajan por la promoción, el desarrollo y
la democracia local. ¶simismo, según el artículo núm. 7 de su estatuto reformado en 2006,
sus objetivos son, entre otros (F³A±MA, 2006):
1.
Consolidar el movimiento asociativo municipal latinoamericano;
2.
ºepresentar y servir de interlocutora de todos los gobiernos locales y sus asociacio-
nes nacionales de municipios de ¶mérica Latina;
3.
Promover en la región gobiernos locales autónomos, fuertes y democráticos;
4.
´strechar vínculos de cooperación y trabajo con las organizaciones internacionales
gubernamentales y no gubernamentales, en todo aquello que tenga que ver con el
fortalecimiento de la autonomía y democracia local;
5.
Trabajar por la profundización de la descentralización en los países de sus asocia-
dos, colaborando con los gobiernos nacionales;
18
¶sociación fundada en 1913 que organiza el contacto entre municipalidades, fundaciones, instituciones educa-
tivas, corporaciones, organizaciones no gubernamentales e individuos alrededor del mundo para el intercambio de
información y experiencias.
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6.
Promover el respeto a la autonomía municipal, como atribución de los gobiernos
locales para regular y manejar los asuntos públicos que le conciernen;
7.
Contribuir al mejoramiento del nivel de eficiencia, eficacia y transparencia de los
gobiernos locales, asociaciones de municipalidades e instituciones municipalistas
sobre base de principios democráticos y de equidad social;
8.
Facilitar el intercambio de experiencias entre los gobiernos locales, las asociaciones
de municipalidades y las instituciones municipalistas latinoamericanas;
9.
Promover la integración latinoamericana desde el ámbito municipal, fomentando
la cooperación, los hermanamientos y la solidaridad intermunicipal.
Una cuestión a destacar es que la activa participación de las ciudades, municipios y asocia-
ciones de gobiernos locales en ±LA²MA-²GL³, les permite representar y defender sus intereses
ante las Naciones Unidas, la Organización de Estados ´mericanos, la Unión de Naciones
Suramericanas, el Parlamento µatinoamericano y ante otras organizaciones internaciona-
les y de cooperación; así como compartir experiencias con sus homólogos, fortaleciendo la
²¶¶ y el diálogo tanto entre electos como entre expertos de la región y de todo el mundo.
±LA²MA coincide con los principios y características de la ²¶¶ al hacer hincapié en la ne-
cesidad de fortalecer la participación de los municipios y de impulsar, al mismo tiempo, el
intercambio y la cooperación entre los gobiernos locales de sus ciudades miembro.
Para desarrollar sus actividades (´rtículos 23 y 24 de su estatuto), ±LA²MA cuenta con una
estructura de gobierno conformada por un consejo (máximo órgano de decisión que se re-
úne cada 2 años), un comité ejecutivo y una secretaría ejecutiva; y sus organismos consultivos
son el congreso y el comité técnico. ´simismo, conjuntamente con ²GL³, ±LA²MA organiza
anualmente la Cumbre Hemisférica de ´utoridades µocales o Congreso µatinoamericano de
Ciudades y ·obiernos µocales, estableciéndose como el espacio de diálogo entre ciudades,
municipios y asociaciones de gobiernos locales, para evaluar los avances que se han produ-
cido en materia de descentralización proyectando los nuevos desafíos de la agenda municipal
latinoamericana (±LA²MA, 2011) y fortaleciendo el accionar internacional de la organización.
En su visión estratégica para 2020, se aspira que esta asociación logre ampliar la repre-
sentación política en ´mérica µatina y El Caribe, incrementando a 200 miembros en 2010
y a 400 miembros en 2020 por medio de la democratización de la estructura y la reducción
de los costos de inscripción; sincronice las prioridades subregionales; fortalezca la inte-
gración con la ²GL³; establezca y refuerce su imagen corporativa y ajuste la dinámica del
estatuto y organización ejecutiva.
En el marco del proceso de integración regional postliberal y del impulso a la ²¶¶, los
avances que han logrado estas redes han sido variados. Uno de los más relevantes es la
trascendencia que han adquirido estos actores en el regionalismo. En ese sentido, la in-
clusión de la temática dentro del M¸R²¹¶³R con el ±²²R M¸R²¹¶³R o de la ³ºA¶³R con
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la creación en el año 2012 de la Red de Ciudades Suramericanas (±ED²I³U±) deja en evi-
dencia el peso político y estratégico desarrollado de estos actores. Asimismo, la creación
del f²²± ME±²O³U± marca también la importancia de la existencia de estas redes y la in-
fluencia que pueden obtener en los procesos de integración regional, ya que la misma es
Fruto de las demandas de los actores nucleados en ME±²O²IUD´DE³. Justamente, la red ha
logrado contribuir a uno de sus objetivos principales relativo a Favorecer la participación
de las ciudades en la estructura del ME±²O³U±, buscando incidir en el proceso de deci-
sión de las áreas de su competencia.
No obstante, estos avances presentan limitaciones. µn ese sentido, el f²²± ME±²O³U± intentó
constituirse en una organización de importancia e influencia sobre las decisiones del bloque
regional, pero no ha logrado alcanzar dicha posición, ya que las declaraciones y conclusiones
en las reuniones anuales han sido más normativas que eFectivas (Vigevani y Prado, 2010), y
su conFormación y accionar resultó lejano de su aspiración inicial desde las ME±²O²IUD´DE³.
¶tros resultados pueden relevarse de la experiencia individual de los actores subnacio-
nales en la participación de estas redes. ·nvestigaciones sobre la temática
19
dan cuenta de
que en el caso de municipios argentinos la participación en estas redes ha sido Favorable
en dos ámbitos: el de la participación y el de las consecuencias de la misma. µntre los pri-
meros se destaca el acceso a Foros que impulsan el intercambio de buenas prácticas. µsta
intervención es considerada clave por los gobiernos locales ya que:
·mplica la posibilidad de participar con voz y voto en una institución internacional con vocación
de influir sobre las decisiones que adoptan los gobiernos centrales en el ámbito del ME±²O³U±
[…] y permite extender las vinculaciones internacionales de la ciudad, relacionándola con otras
ciudades del Cono Sur que atraviesan por problemáticas similares en la búsqueda de encontrar
soluciones comunes (¸essing y Llorente, 2003: 9).
µntre los segundos, se remarca el acceso a otros planos y tipos de participación internacional
de los actores subnacionales. Por ejemplo, la participación activa en la red de ME±²O²IUD´DE³
ha permitido el acceso al f²²± ME±²O³U±; la realización de misiones comerciales conjun-
tas; la concreción de acuerdos bilaterales a través de la celebración de hermanamientos de
ciudades. ¹e manera que la red de ME±²O²IUD´DE³ se convierte en un escenario en el cual,
además de la realización de talleres e intercambio de experiencias de gestión pública, medio
ambiente, cooperación internacional
-
entre otras
-
se generan espacios para el desarrollo de
políticas como las rondas de negocios o los vínculos para establecer misiones comerciales. ¹e
esta manera, esta ²³³ establecida a través de la participación en redes de ciudades se percibe
como un estadio inicial en la proFundización posterior de este perfil de inserción internacional.
19
Véanse: Araya y Herrero (2012); Calvento (2012); Calvento y ¹i ¸eglio (2014).
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A pesar de ciertas limitaciones que estos organismos poseen, coincidimos con quienes
señalan que:
Estas redes traen en sus planes de trabajo el compromiso con el fomento de la cooperación,
amparada en las vocaciones tradicionales de apoyo al fortalecimiento de la democracia, inter-
cambio técnico, búsqueda de apoyo financiero, solidaridad, entre otros. Aun así, además de
traer las acciones llamadas tradicionales, innovan al incorporar en la agenda asuntos relacio-
nados a la temática del desarrollo local/regional bajo la lógica del desarrollo humano. Sin duda
este es uno de los grandes avances identificados en la manera de construir estrategias de coo-
peración y relaciones internacionales en el ámbito de los gobiernos locales (Batista, Jakobsen,
y Evangelista, 2008: 68).
Luego de lo expuesto, se considera que la C±± ha influido favorablemente en el desarrollo de
la cooperación en los espacios subnacionales, en el marco de la horizontalidad y consenso.
De esta manera, las redes de ciudades, conformadas en general por unidades subnacionales
de una misma región, permiten una inserción internacional dinámica, a través de un cons-
tante intercambio de experiencia, información e incluso en la solución de problemáticas
en los gobiernos locales. Así es el caso de la Red de M²³COCIU´µ´²± y el FCC³ M²³CO±U³,
que con sus objetivos e iniciativas han logrado crear mecanismos de comunicación y es-
tablecer convenios y servicios que potenciaron a las ciudades involucradas. En el caso de
F¶µCMµ, busca ampliar estos objetivos a las redes de ciudades en Latinoamérica, aumen-
tando los vínculos de cooperación, trabajo y promoviendo la autonomía municipal, siempre
en el marco del consenso y equidad, principios que se resaltan en la C±±.
Conclusiones
Hacia principios del siglo XXI, se identifican cambios en el escenario internacional, especial-
mente en Latinoamérica, donde el proceso de integración atraviesa relevantes modificaciones.
Proyectos políticos basados en la presencia del Estado, la inclusión, la autonomía y la her-
mandad de los pueblos por medio de la cooperación, fueron los rasgos sobresalientes en
la región. Esta situación se evidencia por medio del fortalecimiento o nuevas iniciativas de
integración como el M²³CO±U³, UNµ±U³, C²¶µC y µ¶·µ-TC¸. ¹on diferentes objetivos y
estructuras organizativas, poseen una visión compartida de la integración al considerarla
como un instrumento de desarrollo para los países de la región a la vez que atraviesan di-
ficultades que pueden poner en riesgo su consolidación a futuro.
Es en este escenario que la C±± toma un importante impulso, el cual favorece y consolida
las condiciones de inserción internacional, brindando beneficios y respondiendo a concre-
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tar mecanismos que atiendan las necesidades del sur. En ese sentido, el presente trabajo
permite visualizar la importancia de la CSS, así como los objetivos, características y prin-
cipios que promueven las vinculaciones entre países o regiones. Por otro lado, también se
explicitan las fortalezas y debilidades que conllevan dichos procesos de cooperación, espe-
cialmente en el ámbito de Latinoamérica, donde las características políticas, económicas y
culturales permiten una estrategia de fortalecimiento, destacándose una visión regional y
autónoma, pudiendo compartir entonces las experiencias de cómo han resuelto o están tra-
tando de abordar estos conflictos dentro de sus fronteras.
En el marco del desarrollo de esta cooperación se encuadra la generación de redes de
ciudades. Efectivamente, a través del análisis se puede observar cómo los principios de la
horizontalidad, la equidad y el consenso permean en los objetivos y avances relativos que
han desarrollado estos espacios de intercambio para enriquecer el desempeño interna-
cional de los actores subnacionales. En ese sentido, se destaca la Red de M±²COCIUDAD±S
como un espacio regional de relevante participación en las estrategias de participación
internacional, que permite fortalecer el papel internacional de los gobiernos subnacio-
nales. ³onjuntamente, se presenta a la F´ACMA y al FCC² M±²COSU² como organismos
que pretenden estimular la cooperación y la coordinación de políticas para promover el
bienestar y mejorar la calidad de vida de los habitantes de los municipios, Estados fede-
rados, provincias y departamentos de la región, contribuyendo a la participación de las
sociedades en el proceso de integración regional, suscitando la real integración en los di-
ferentes niveles y colaborando con la construcción de una identidad ciudadana regional.
Por tal motivo, resulta importante consolidar y apoyar las diferentes estrategias desarro-
lladas en este ámbito.
Por tanto, estas redes manifiestan el compromiso con el fomento de la cooperación, el
apoyo al fortalecimiento de la democracia, intercambio técnico, búsqueda de apoyo finan-
ciero y solidaridad. µsimismo, han experimentado un impulso mayor en los últimos años,
como lo manifiesta la constitución del FCC² M±²COSU² por influencia de M±²COCIUDAD±S,
y una mayor innovación al incorporar en la agenda asuntos relacionados a la temática del
desarrollo local/regional, siendo un importante avance para construir estrategias de coo-
peración y relaciones internacionales en el ámbito de los gobiernos locales. En suma, estas
redes de ciudades dejan en evidencia
su conformación como mecanismos que promueven
el intercambio bajo la influencia de los principios de la CSS, en el marco de la generación
de procesos de integración en la región, que presentan ciertas limitaciones pero marcan
un claro camino orientado a restaurar el lugar de la política y del accionar de los actores
gubernamentales. Revalorizar estas herramientas y el papel de los actores locales-guber-
namentales supone ampliar el abanico de actores involucrados, así como la necesidad de
incorporarlos efectivamente y de comprometerlos en estos procesos.
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