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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Vol. 13, núm. 38 / mayo – agosto de 2010.
Análisis
61
Huellas de la escritura
nüshu
en un cuento mexicano
1
Claudia Macías Rodríguez
2
Resumen
E
n este ensayo revisamos las huellas históricas de la escritura
nüshu
en
el cuento
El último signo
, de Cristina Rivera Garza, considerando dos
apartados principales. En primer término, las características histórico-
antropológicas del
nüshu
con base en estudios académicos sobre este lenguaje,
y en segundo lugar el análisis del cuento desde una perspectiva hermenéutica
que nos permita valorar las posibilidades de la ficción ante un hecho histórico.
Palabras clave:
identidad, frontera, transmodernidad, Ricoeur, Dussel.
Abstract
Tis article analyzes the historical facts of the
nüshu
writing in the story
El
último signo
, by Cristina Rivera Garza, considering two main sections. First,
I interpret the historical and anthropologic characteristics of the
nüshu
from
the academic studies about this language. Second, I do a hermeneutic inter-
pretation about the text, in order to value the possibilities in the fiction-story
against History.
Key words:
identity, border, trans-modernity, Ricoeur, Dussel.
1.
Tis work was supported by Research Fund Support Plan for Globalization Research by For-
eign Professors Newly Appointed in 2008.
2.
Universidad Nacional de Seúl. Correo electrónico: maciascl@snu.ac.kr
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México y la Cuenca del Pacífico.
Vol. 13, núm. 38 / mayo – agosto de 2010
Claudia Macías Rodríguez
Las mujeres dibujaban sus palabras
en ropas y abanicos.
Las manos que los bordaban no eran libres.
Los signos, sí.
Contrabandistas de palabras
3
Introducción
En 2004, los diarios del mundo se volcaron sobre una noticia por la novedad
de su contenido para el público en general. Yang Huanyi, la última persona
de China que sabía
nüshu
murió a los
98 años de edad, el 23 de septiembre, y
con ella desaparecía este antiguo código de escritura utilizado exclusivamente
por mujeres.
4
El
nüshu
apareció hace siglos en la provincia de Hunan, al sur de
China, como una respuesta a las condiciones sociales impuestas a las mujeres
por el confucianismo. El diario español incluía en la nota unas palabras de la
anciana: “Hizo nuestras vidas mejores porque nos ofreció un modo de poder
expresarnos” (
El Mundo
). En la historia de la literatura universal la escritura
femenina se abrió camino en un ámbito signado por estructuras jerárquicas
patriarcales, por muros históricos y sociales que relegaban a las mujeres a un
espacio restringido y predeterminado en épocas pasadas. En las letras hispanas
recordemos a Gertrudis Gómez de Avellaneda, gran escritora cubana a quien
nunca se le permitió el ingreso a la Real Academia Española, no obstante ser
considerada una de las voces más auténticas del romanticismo hispano; aun-
que el ejemplo más reconocido se remontaría a la época colonial de México con
Sor Juana Inés de la Cruz, quien englobaba “la creación femenina y masculina
de su época”, por lo cual se convertiría “en
la
voz poética de la Nueva España”.
5
3.
Eduardo Galeano, “Contrabandistas de palabras”,
Espejos. Una historia casi universal.
Siglo XX±
Editores, Madrid, 2008, p. 32. Breve ensayo sobre la escritura
nüshu
.
4.
China: “Last Inheritress of China’s Female-specific Languages Dies”,
Xinhua News Agency
,
23/9/2004; México: “Muere el nushu, idioma secreto de mujeres en China”,
El Universal
,
23/9/2004; Chile: “La muerte de un lenguaje femenino”,
La Nación
, 24/9/2004; Argentina:
“Se extinguió el idioma que sólo hablaba el sexo femenino”,
Página 12
, 26/9/2004; Espa-
ña: “Yang Huanyi, la única persona del mundo que hablaba ‘nushu’”,
El Mundo
, 27/9/2004;
Francia: “Ainsi meurent les langues”,
±fI
, 28/9/2004; Italia: “Una lingua di donne per donne,
unica nella storia, oggi minacciata di estinzione”,
²l Tempo
, 4/10/2004; Portal ²³´µ¶O:
Yang
Huanyi, la última mujer china que dominaba la escritura nushu murió el 20 de septiembre de 2004,
6/10/2004.
5.
Sara Poot Herrera, “El homenaje de 1991 a Sor Juana Inés de la Cruz”,
Y diversa de mí misma
entre vuestras plumas ando
, El Colegio de México, México, 1993, p. XV.
Vol. 13, núm. 38 / mayo – agosto de 2010.
Análisis
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Huellas de la escritura
nüshu
en un cuento mexicano
Si consideramos la literatura —siguiendo a Barthes— no como un
corpus
de obras ni como categoría intelectual, sino simplemente como una práctica
de escribir donde se realiza un trabajo de desplazamiento de la lengua,
6
vere-
mos que ha servido de vehículo de expresión de sentimientos y aconteceres
de cuya suma deviene la identidad no sólo de los autores mismos sino la
de todo un grupo social y cultural que no siempre encuentra sus límites en
las fronteras de una nación, como es el caso de la generación de escritores
mexicanos nacidos en los años sesenta. De dicha generación, Carlos Fuentes
escogió a un grupo al que denominó “del
boom
al boomerang”, Cristina Rivera
Garza (Matamoros 1964) entre ellos. Escritora con gran prestigio en las letras
mexicanas contemporáneas, ha sumado en su trayectoria literaria su profesión
como historiadora y su innata inclinación por las letras.
7
Cristina Rivera Garza ha mostrado especial interés por el movimiento
cultural que se gesta actualmente en la frontera;
prueba de ello es su exitoso
Laboratorio Fronterizo de Escritores
Writing lab on the border
, realizado en
2006 con el apoyo del ±N±A, de la Secretaría de Relaciones Exteriores, del
Fondo de Cultura Económica, entre otras instituciones, con 19 autores me-
nores de 35 años. Una reseña apuntó sobre esta labor: “La escritora insiste
en que con este laboratorio busca mover la posición de la mirada del centro
hacia las periferias, en un intento por redimensionar la producción cultural
en México”.
8
Sin embargo, dicho interés va más allá de los límites geográficos, y en su
último libro de cuentos,
La frontera más distante
(Tusquets, 2008), incluye un
relato sobre el tema de la escritura
nüshu
bajo el título
El último signo.
Durante
la presentación del libro en la ²I³-Guadalajara 2008, Vanessa Vilches señaló
que el libro “se escribe bajo la promesa y el desafío de la frontera. Los 11
cuentos nos sitúan en el abismo que supone toda línea divisoria”. Según afir-
mó la especialista en estudios de género, una frontera “es un lugar peligroso.
Una frontera es sitiar el movimiento. Borde y centro a la vez, movimiento y
6.
Roland Barthes,
Lección inaugural
(1977), Siglo XXI Editores, Madrid, 2007, pp. 120-124.
7.
Doctora en Historia Latinoamericana por la Universidad de Houston, es una de las novelistas
hispanoamericanas más destacadas del momento. Ha merecido en dos ocasiones el Premio
Sor Juana de ´ovela (2001 y 2009), el Premio µnna Seghers (2005) en µlemania, el Premio
´acional de ´ovela José Rubén Romero (1997), entre otros. Cultiva además el relato corto y
la poesía.
8.
Sandra Licona, “Cruzan la frontera para analizar la realidad”,
El Universal
, Cultura, 23 de junio
de 2006, p. 1.
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México y la Cuenca del Pacífico.
Vol. 13, núm. 38 / mayo – agosto de 2010
Claudia Macías Rodríguez
quietud”. La postura de Rivera Garza, tanto en términos académicos como la
que asume en los textos, nos permitiría ubicarla dentro del transcolonialismo
propuesto por el filósofo Enrique Dussel, como portadora de una propuesta
que busca traspasar las fronteras de temas y técnicas literarias de la moder-
nidad, al tiempo que pretende romper los límites del centralismo, sumándose
al proyecto “inacabado” de la descolonización. Dussel afirma: “las culturas
china o vedantas no podrán nunca ser post-moderno-europeas, sino otra cosa
muy distinta y a partir de sus propias raíces”,
9
y de aquí nuestro interés en
revisar las huellas históricas de la escritura
nüshu
en el texto de Rivera Garza
elegido como
corpus
de estudio, considerando dos apartados principales. Las
características histórico-antropológicas del
nüshu
basándonos en los estudios
académicos más reconocidos, seguidas del análisis del relato
El último signo
,
desde una perspectiva hermenéutica, que nos permita valorar las posibilidades
de la ficción ante un hecho histórico, a la luz de algunas premisas teóricas de
Enrique Dussel (1934-) y de su maestro Paul Ricoeur (1913-2005).
Nüshu
, la escritura secreta de las mujeres
El origen del
nüshu
aún no se ha podido precisar con exactitud. Algunos
estudiosos lo consideran como el vestigio de una lengua antigua que dataría
de la temprana dinastía Qin (221 a. C.- 207), mientras que otros —la mayo-
ría— lo ven como un código especial de escritura creado por mujeres de una
localidad del sur de China durante la dinastía Qing (1644-1911), derivado de
los caracteres chinos tradicionales que en forma de diseños decorativos regis-
traban dialectos locales. La publicación del informe de Zhebing Gong en 1983,
pionero en la investigación del
nüshu
, atrajo la atención de la crítica tanto en
China como en el extranjero y desde entonces se han publicado numerosos
trabajos académicos sobre esa forma de escritura.
En la sociedad del sistema
fengjian
de China,
10
las principales normas mo-
rales que una mujer debía seguir eran las “tres obediencias” del confucianismo:
9.
Enrique Dussel, “Transmodernidad e interculturalidad (interpretación desde la filosofía de la
liberación)”,
Filosofía y culturas
, Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, 2005, p. 17.
10.
Véase Bill Bruger y David Kelly,
Chinese Marxism in the Post-Mao Era
, Stanford
University
Press, Stanford, 1990, cap. 1, donde se expone el problema de la definición de las etapas del
desarrollo en el proceso chino. En el estudio del desarrollo histórico de las sociedades asiáticas
se incluye una redefinición de la historia china y de su pasado “feudal”. Los autores consideran
los argumentos de teóricos chinos como Wu Dakun que señalan la diferencia del sistema
fen-
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Análisis
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Huellas de la escritura
nüshu
en un cuento mexicano
obediencia al padre cuando era soltera, a su esposo después del matrimonio,
y al hijo primogénito cuando quedaba viuda, además de las “cuatro virtudes”
obligatorias:
moralidad, discreción al hablar, modestia y diligencia. Estas reglas
morales constituían una severa disciplina que oprimía a la mujer tanto física
como mentalmente.
11
Ante esa realidad, Liu Shouhua afirma que las descrip-
ciones de las heroínas y las aventuras de los textos en
nüshu
reflejan cierto
tipo de liberación ante los refrenamientos de la moral confuciana. La imagen
femenina que creaban era radiante, con una autosuficiencia y un vigor que
concordaban plenamente con las inclinaciones de las mujeres trabajadoras, lo
cual es bastante significativo.
12
Además de las anteriores características, hay
otras que reflejan la influencia de la psique femenina en la representación y la
atmósfera de los grabados en
nüshu
. Por ello, McLaren afirma: “Te enforced
concubinage of women and their fierce resistance is the inspiration behind
the central myth of the origin of nüshu”.
13
Los habitantes del distrito Jiangyong provenían de varios clanes. Algunos
eran descendientes de pobladores del sur y otros de gente del norte. El empleo
de la escritura
nüshu
era específico de Shangjiangxu y áreas adyacentes, una
región montañosa al norte de Jiangyong en el extremo sur de la provincia de
Hunan, sobre la frontera con Guangxi al sur de China. La población nativa com-
prendía una gama de grupos tribales no chinos, pero con el advenimiento de
la colonización Han (la etnia china mayoritaria) a partir del siglo VI, la región
asumió la cultura china aunque permaneció un sustrato de rasgos indígenas.
Entre otros, estaban la práctica de la postergación del matrimonio, el que la
novia no volviera a su pueblo natal hasta el nacimiento de su primer hijo, las
relaciones entre muchachos y entre muchachas de la misma edad conocidas
como hermandades juradas y cofradías, todo ello con una serie de manifesta-
ciones que reflejaban la fuerza de los lazos fraternos.
14
±arios investigadores
coinciden en que las mujeres de estos grupos minoritarios tenían un estatus
gjian
frente al feudalismo estilo europeo, resaltando aquellas particularidades constitutivas
del Estado chino que lo colocan como referente del modo asiático.
11.
Hak Siwon, “El
nüshu
de China y su sentido antropológico”,
Pueblo Nacional y su Cultura,
núm.
9, 2000, pp. 5-11 [en coreano].
12.
Liu Shouhua y Hu Xiaoshen, “Folk Narrative Literature in Chinese Nüshu: An Amazing New
Discovery”,
Asian Folklore Studies
, vol. 53, núm. 2, 1994, p. 314.
13.
Anne McLaren, “Women’s ±oices and ²extuality: Chastity and Abduction in Chinese Nüshu
Writing”,
Modern China
, vol. 22, núm. 4, 1996, p. 399.
14.
Anne McLaren, “Crossing Gender Boundaries in China: Nüshu Narratives”,
Intersections: Gen-
der, History and Culture in the Asian Context
, núm. 1, 1998, p. 2.
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México y la Cuenca del Pacífico.
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social más alto y que eran más cultas, si bien señalan que esta peculiaridad no
era única ya que se reconocen fenómenos similares en el delta del Cantón y
en otros lugares, pero la invención de una escritura específica para transcribir
dicha cultura sí es exclusiva de Shangjiangxu.
Los escritos en
nüshu
, literalmente “escritura de las mujeres”, están con-
siderados en su conjunto como una variante regional del género de la prosa
lírica y popular de la cultura Han. La escritura
nüshu
se basa en el “tuhua
Xiangnan”, lengua de uso cotidiano en 10 distritos del sudeste de Hunan,
incluyendo el de Jiangyong. El “tuhua Xiangnan” pertenece al grupo Han de
la lengua china, aunque esto vaya en contra de la influencia de las lenguas mi-
noritarias de las comunidades vecinas, según afirma McLaren citando a Zhao
y Zhebing Gong (1990). Las mujeres de Shangjiangxu, privadas de recibir una
educación formal, desarrollaron una escritura para poder comunicarse entre
ellas, escritura que plasmaban en ocasiones en ropa o incluso en las palmas
de las manos a manera de tatuajes.
Ahora bien, sólo una parte de esas mujeres podía escribir
nüshu
correcta-
mente y conocía los registros necesarios para elaborar las “Cartas del tercer día”
(
san chao shu
) y no todas tenían la facultad de poder enseñar a las generaciones
más jóvenes los secretos de su escritura.
15
Y entre ellas, un número aún más
reducido habrían sido capaces de interpretar o traducir los mensajes en
nüshu
,
los cuales aparecían de vez en cuando con algunos caracteres chinos incluidos.
Algunos especialistas señalan que los signos utilizados en esta escritura fe-
menina corresponden a sólo una cuarta parte de los recursos lingüísticos del
“tuhua Xiangnan”. En términos de algunas de sus características lingüísticas
particulares, tendríamos que
[…] in the
nüshu
system, words that sound the same in the local dialect can be
written the same way, which is not true of ideographic official Chinese. In other
words, while
hanzi
characters represent individual meanings,
nüshu
scripts
can represent meanings as well as sounds. In addition,
nüshu
is written with
rhomboid-shaped characters using oblique lines and arcs (unlike square
hanzi
).
16
15.
Liu Fei-Wen, “Righteousness, Romance and Transcendence: Gender, Class, and Genre in the
Narratives of Liang Shanbo and Zhu Yingtai”,
International Workshop on Narration & Genre
,
núm. 19-20 junio de 2008, p. 17.
16.
Liu, Fei-Wen, “±e Confrontation between Fidelity and Fertility: Nüshu, Nuge, and Peasant
Women’s Conceptions of Widowhood in Jiangyong County, Hunan Province, China”,
Journal
of Asian Studies
, vol. 60, núm. 4, 2001, p. 1052.
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Análisis
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Huellas de la escritura
nüshu
en un cuento mexicano
Según afirma Cho, de un promedio de mil palabras básicas que poseía el
nüshu,
700 se usaban con más frecuencia, además de que 80% de las letras
consistía en modificaciones de los caracteres chinos
17
y el 20% restante no se
ha podido identificar todavía su origen:
Imagen 1
Yeomyeong Cho, 1995.
Por lo tanto, se trataría de un código lingüístico restrictivo basado en gran
parte en fórmulas empleadas en la configuración de valores estereotipados,
como afirma McLaren.
18
La escritura
nüshu
contenía una serie de convenciones
cuya función era expresar una forma de queja ritual con el fin de fortalecer
los lazos de hermandad entre las mujeres. Por su parte, los hombres no sólo
toleraron la cultura
nüshu
sino que hasta elogiaron el deseo de sus mujeres
por utilizar la escritura, no obstante que estaban excluidos por completo de
su conocimiento. Las especialistas en
nüshu
que fueron capaces de cultivar la
fraternidad entre muchas hermanas juradas mediante el empleo del alfabeto
nüshu,
ganaron el reconocimien-
to de su pueblo y alcanzaron
un alto rango en la sociedad. Si
bien esta cultura de las mujeres
surgió de y respondió a la ideo-
logía confuciana dominante del
último periodo imperial, ofreció
un dominio privado en el cual las
mujeres pudieron inscribir fór-
mulas derivadas de su fantasía
para dar consuelo y animar a la
17.
Cho Yeomyeong, “El
nüshu
y la cultura de China”,
Estudios sobre Mujeres de Asia
, núm. 34,
1995, pp. 215 y 218 [en coreano]. La imagen con la traducción de algunas letras del chino al
nüshu
, mismo artículo, p. 221.
18.
Anne McLaren, “Women’s Voices…”, op. cit., p. 391.
La escritura
nüshu
contenía
una serie de convenciones
cuya función era expresar
una forma de queja ritual
con el fin de fortalecer los
lazos de hermandad entre
las mujeres
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México y la Cuenca del Pacífico.
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Claudia Macías Rodríguez
lucha por la autoafirmación, dentro de un restringido código lingüístico de
su propia invención.
19
En lo que se refiere a la relación con los sistemas de tradición oral de
donde las mujeres tomaban muchas veces las historias para sus narraciones
y canciones, el hecho de que la composición en verso fuera intrínseca a la
producción del
nüshu
es de importancia central para nuestro estudio, por la
carga literaria que conlleva. Las imágenes de subordinación de la mujer, de
inferioridad e impotencia, más que insistir en la autocompasión aparecen
como motivo para superar la adversidad, según coinciden la mayoría de los
estudios más académicos, frente a la preferencia por el motivo de la opresión
femenina difundida en la prensa y en varios espacios culturales en línea a
la muerte de Yang Huanyi. Entre otros temas, por ejemplo se habla de sexo
aunque se consideraba tabú, como ha demostrado el estudio de la historia
de Liang-Zhu en
nüshu
:
Furthermore, talking about sex was almost a taboo in Jiangyong’s daily linguistic
practice, but sexual differences are bluntly discussed in this
nüshu
Liang-Zhu,
such as Yingtai’s “fragrant breasts” and her riddle of “the mouth of the ding”.
By singing or reading such narration, the pleasure of overstepping a “forbidden
zone” was experienced.
20
Por ello sería un error considerar que el
nüshu
fue únicamente un medio
de expresión para las quejas individuales de las mujeres, ya que como afirma
McLaren, el
nüshu
fue también un ejemplo de la mujer prototipo de conciencia
de liberación.
21
El
nüshu
fue utilizado principalmente para la elaboración de
las “Cartas del tercer día”, folletos de paño en donde las mujeres transmitían
a sus hijas consejos para el matrimonio. La escritura
nüshu
quedó plasmada
especialmente en bordados. En columnas verticales de arriba hacia abajo y
de derecha a izquierda, muchos de los caracteres están inspirados en los ideo-
gramas chinos, como decíamos antes, si bien los del
nüshu
son más finos y
estilizados, probablemente como producto del bordado, por lo cual se les llamó
“mosquitos”.
22
Las cartas o misivas del tercer día contenían en las primeras
páginas poesías con votos de felicidad, pero también mensajes con el dolor
19.
Hak Siwon, op. cit., p. 7.
20.
Liu Fei-Wen, “Righteousness…”, op. cit., p. 28.
21.
Anne McLaren, “Women’s Voices…”, op. cit., p. 400.
22.
Hak Siwon, op. cit., p. 5.
Vol. 13, núm. 38 / mayo – agosto de 2010.
Análisis
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Huellas de la escritura
nüshu
en un cuento mexicano
de las madres, abuelas y tías por haber entregado a su hija, a la que se había
ido y que tal vez no volverían a ver; más adelante había consejos y canciones
escritas en este lenguaje que expresaban sentimientos y esperanzas, las cuales
se enviaban tres días después de la boda, de ahí su nombre, y todo escrito en
nüshu
e ilegible para los hombres.
23
Imagen 2
Bordado de Yang Huanyi
Colección Orie Endo (Japón).
Lingüistas y autoridades locales mostraron un especial interés por este
lenguaje exclusivo de las mujeres y pusieron en marcha medidas para preser-
varlo. Cuando Zhebing Gong, profesor de la Universidad de Wuhan, descubrió
el
nüshu
en 1982, había todavía una docena de ancianas familiarizadas con
el lenguaje. Gao Yinxian, gran conocedora del
nüshu
, le confesó a Gong que
había aprendido el código de su madre, ya que no se permitía a las mujeres ir
a la escuela en su época. Todas las escritoras de
nüshu
fueron enterradas con
sus trabajos, creyendo que podrían ayudarles en la siguiente vida, razón por la
cual hoy permanecen muy pocos ejemplos de esta preciosa escritura femenina.
La rareza del lenguaje hace que la investigación sobre el origen del
nüshu
sea muy difícil, además de que desapareció prácticamente con el triunfo de
la Revolución y el acceso de las mujeres a la educación formal.
23.
Birgit Wegemann, “Cada palavra é uma flor. Nüshu, a escrita das mulheres”,
Cadernos de Tipo-
grafia
, Lisboa, núm. 9, 2008, p. 22.
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Claudia Macías Rodríguez
Yang Huanyi (1909-2004)
Foto: Timothy O’Rourke,
Symposium
2000.
Por fortuna la Universidad de Qinghua, una de las más importantes de
China, entró en contacto con Yang Huanyi unos años antes de su muerte y
logró que escribiera una serie de poemas y canciones en
nüshu
que actual-
mente están siendo estudiados por lingüistas de todo el mundo. Después de
muchos esfuerzos, se ha publicado un libro con textos en
nüshu
gracias al cual
en universidades chinas y de otros países existe hoy en día una comprensión
considerable, contando ya con buen número de textos académicos sobre
el estudio de esta lengua. El 23 de septiembre de 2004, la muerte de Yang
Huanyi significó la extinción del
nüshu
, ya que hoy en día las chinas reciben la
misma educación que sus compatriotas varones, las condiciones sociales han
cambiado y el valor original del
nüshu
se ha perdido por completo.
No obstante, quedan una serie de textos en los que “cada palabra es como
una flor”, según han descrito los caracteres algunos expertos, único testimonio
de que un día existió un lenguaje que fue propiedad exclusiva de las mujeres.
Actualmente, en cooperación con la administración local de Hunan, el Centro
de Investigación de la Cultura Nüshu tiene en marcha un proyecto para res-
catarlo. El proyecto incluyó una biblioteca de referencia para estudios sobre
nüshu
, un museo, un pueblo cultural y un simposio internacional que se ha
seguido celebrando anualmente. Cerraremos este apartado con un poema de
Cizhu en
nüshu
traducido al inglés, una mujer campesina nacida a principios
del siglo XX en una pequeña población en Jiangyong, provincia de Hunan,
cantando su dolor por la pérdida de su esposo:
Vol. 13, núm. 38 / mayo – agosto de 2010.
Análisis
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Huellas de la escritura
nüshu
en un cuento mexicano
When I was young, I counted on my husband.
When I turn old, I will rely on my son.
If I have neither husband nor son,
whom should I depend upon?
24
Presencia del
nüshu
en
El último signo
Hayden White señala que cuando los teóricos de la literatura han estudiado
la estructura de las narraciones históricas, por lo general han sido reticentes
a considerarlas como lo que manifiestamente son: “ficciones verbales cuyos
contenidos son tanto
inventados
como
encontrados
y cuyas formas tienen más
en común con sus homólogas en la literatura que con las de las ciencias”.
25
Huellas y cronología. Recursos de la historia en la tarea y ante el problema
de representar el tiempo son objeto de estudio en la obra de Paul Ricoeur
Tiempo y narración
, en donde se afirma que el tiempo propiamente histórico
media entre el tiempo vivido y el tiempo cósmico.
26
Y para demostrar su tesis,
el filósofo francés acude a lo que llama “procedimientos de conexión” que
garantizan la “
reinscripción del tiempo vivido en el tiempo cósmico:
calendarios,
sucesión de generaciones, archivos, documentos, huellas”.
27
En
El último signo
, Cristina Rivera Garza presenta la historia de una mujer
china que desaparece arrebatada por un remolino en plena ciudad el mismo
día en que muere Yang Huanyi; ambas habrían sido las últimas mujeres que
conocían la escritura
nüshu
. Una detective investiga el caso denunciado ante
la policía por el hombre que acompañaba a la mujer al momento de la desapa-
rición. Y en el desarrollo de la fábula, las huellas de la historia son evidentes,
como lo mostraremos después. Nuestro
corpus
de estudio es un texto de ficción
con un sustrato histórico que se fue reforzando a medida que aparecieron las
sucesivas ediciones y sus varias publicaciones. La historia de
El último signo
se cierra en 2009, cuando Rivera Garza graba la lectura del cuento en el sitio
Descarga cultura. UNAM
:
24.
Liu Fei-Wen, “Te Confrontation…”, op. cit., p. 1051.
25.
Hayden White, “El texto histórico como artefacto literario” (1978),
El texto histórico como ar-
tefacto literario y otros escritos
, Paidós, Barcelona, 2003, p. 109. Cursivas del autor.
26.
Paul Ricoeur dialoga con la obra de Hayden White en lo que se refiere a la naturaleza esencial-
mente “prefigurativa” que propone el segundo, en términos de la función de los tropos en el
discurso histórico. Véase Paul Ricoeur,
Tiempo y narración III. El tiempo narrado
(1985), Siglo
XX± Editores, México, 1996, pp. 855-863.
27.
Ibíd., p. 777. Cursivas del autor.
72
México y la Cuenca del Pacífico.
Vol. 13, núm. 38 / mayo – agosto de 2010
Claudia Macías Rodríguez
Hola, soy Cristina Rivera Garza. Voy a leerles un cuento cuyo título es
El último
signo;
es uno de los cuentos que forman parte del libro
La frontera más distante
que publiqué el año pasado, en 2008. El cuento tiene su punto de origen en
una noticia muy extraña que leí en el periódico; se trataba sobre el fin de una
lengua, de la lengua
nüshu;
me intrigó mucho el hecho de que una lengua pueda
desaparecer, de que la última hablante de
nüshu
acababa de morir. Y basada en
este tipo de vacío que la falta de un lenguaje abre en el mundo, empecé a escribir
este cuento. Ya después entraron muchas otras cosas.
28
La escritora señala como primera fuente la noticia que pudo haber leído en
2004, año de la muerte de Yang Huanyi, a la que se sumaría luego la experiencia
del viaje a China en junio de 2006.
29
Rivera Garza viaja por razones académicas
a Xi’an, llamada Chang’an en la Antigüedad, famosa por los Guerreros de Terra-
cota de la tumba del emperador Qin Shi Huang, que aparecerán en el cuento.
Sin embargo, el nombre moderno de dicha ciudad es homófono de Xian, de-
nominación con que se conoce a la provincia de Hunan, cuna del
nüshu
, por el
río Xian que la atraviesa. La protagonista del cuento también se llama Xian. El
5 de julio del mismo 2006, la escritora envía el archivo de
El último signo
para
la antología de jóvenes escritores hispanoamericanos que se preparaba en la
Universidad Nacional de Seúl,
30
señalando que se trataba de “un cuento recien-
te”; la traducción al coreano comenzó al tiempo que se publicaba el cuento en
español en el segundo número de
Cuaderno Salmón. Creación y Crítica
(octubre
de 2006), en la sección “La imaginación”.
31
En ambas ediciones el cuento incluye
el siguiente epígrafe: “El ejecutor de una empresa atroz debe imaginar que ya la
ha cumplido, debe imponerse un porvenir que sea irrevocable como el pasado.
Jorge Luis Borges,
El jardín de los senderos que se bifurcan
”.
Rivera Garza entrega dos años después de la muerte de Huanyi un texto
que pareciera el laboratorio de donde hubiera nacido su famosa novela
La
28.
“En voz de Cristina Rivera Garza [
El último signo
]”,
Letras mexicanas en la voz de sus autores
,
±²³M, ´éxico, 2009, en: http://www.descargacultura.unam.mx/app1#up. La transcripción
es mía.
29.
Durante su viaje a China, la Universidad Nacional de Seúl la invitó a presidir el Coloquio
Úl-
timas tendencias de la literatura mexicana. Invitada especial: Cristina Rivera Garza
, Instituto de
Estudios Iberoamericanos, Universidad Nacional de Seúl, 5 de junio de 2006.
30.
Cristina Rivera Garza, “El último signo”, en Claudia ´acías (ed.),
Sube a la alcoba por la venta-
na
, ´unhak Dongnae, Seúl, 2008, pp. 163-194 [en coreano].
31.
Cuaderno Salmón
apareció en ocho números de 2006 a 2008, con el apoyo de la Coordinación
de Difusión Cultural ±²³M. Agradecemos la información proporcionada por David ´iklos,
creador y editor de la revista, sobre detalles de la publicación del cuento en dicha revista.
Vol. 13, núm. 38 / mayo – agosto de 2010.
Análisis
73
Huellas de la escritura
nüshu
en un cuento mexicano
cresta de Ilión
(2002), con un mundo creado por mujeres y también exclusivo
por el lenguaje ininteligible para los hombres. El epígrafe es, ciertamente y
como lo reconoce la autora,
32
una guía de entrada para la lectura gracias a los
puntos en común con el cuento de Borges: el género negro, ya que se trata
de un cuento de detectives, el personaje chino, el signo que motiva toda la
trama, la estructura como laberinto con mundos ajenos entre sí debido al
manejo del tiempo y el cuestionamiento de la identidad y de la realidad que
nos circunda frente al mundo del pensamiento. Pero la autora decidió elimi-
nar dicho epígrafe en la edición final, de manera que la versión incluida en
La frontera más distante
no tiene enunciado alguno, y sí, en cambio, se agrega
un elemento de suma importancia: una muestra de escritura
nüshu
con su
traducción al chino, procedente de la colección estudiada y publicada por Orie
Endo,
33
especialista japonesa en
nüshu
:
El último signo
Tusquets, 2008, p. 201, Colección Orie Endo (Japón).
32.
Agradecemos a Cristina Rivera Garza por orientarnos en algunas dudas surgidas durante la
elaboración del presente trabajo.
33.
Association of Asian Studies Orie Endo, Bunkyo University, Japón.
74
México y la Cuenca del Pacífico.
Vol. 13, núm. 38 / mayo – agosto de 2010
Claudia Macías Rodríguez
Ricoeur se cuestiona sobre el significado de decir que algo ha sucedido
“realmente”, para referirse luego al papel que desempeña el carácter selectivo
de la búsqueda, de la conservación y de la consulta de los documentos, y es
precisamente en el manejo de dichos documentos donde se marca la línea divi-
soria entre historia y ficción: “A diferencia de la novela, las construcciones del
historiador tienden a ser
re
construcciones del pasado. A través del documento
y por medio de la prueba documental, el historiador está sometido
a lo que, un
día, fue
”.
34
La ficción, en cambio, está en libertad de escribir las posibilidades
no efectuadas del pasado histórico, lo que pudo haber sucedido, además de
que tiene el poder de explorar otra frontera, la de los confines entre la fábula
y el mito. Ricoeur define la tarea del historiador frente a la del escritor de
ficción, señalando que a diferencia del novelista, el historiador tiene una
doble misión: a) construir una imagen coherente, portadora de un sentido
único, y b) construir una imagen de las cosas, tal como fueron en realidad y
de los acontecimientos, tal como sucedieron realmente. El historiador debe
localizar todas las narraciones históricas en el mismo espacio y en el mismo
tiempo; debe poder vincular todos los relatos históricos en un único mundo.
35
En contraparte, tenemos que en la ficción existe la posibilidad de ofrecer más
de un sentido y de construir imágenes en distintos espacios y tiempos.
Las huellas históricas que podemos encontrar en
El último signo
coinciden
casi en su totalidad con el referente de donde provienen. El cuento incluye
desde las primeras páginas la noticia de la muerte de Yang Huanyi en el distrito
de Jianyong de la provincia de Hunan:
—¿Sabía —le preguntaría la Detective ocultando los ojos en la taza de café—
que ese día murió en la provincia de Hunan alguien relacionado con su amiga?
—¿Yan [sic] Huanyi? —preguntaría él a su vez, incrédulo.
—Así es —mencionaría, extendiéndole un papel muy delgado y de color ama-
rillento que parecía, y esto también le pareció increíble, un telegrama.
36
El dato histórico se incluye con toda precisión. Se trata de la misma mu-
jer china que se consideró como la última heredera de la escritura
nüshu;
el
nombre —el leve cambio no alcanza a ser significativo— y el lugar no dejan
34.
Paul Ricoeur, 1996, p. 837. Cursivas del autor.
35.
Cf. Ibíd., p. 844.
36.
Cristina Rivera Garza, “El último signo”,
La frontera más distante
, Tusquets, México, 2008, p.
198. Cito por esta edición.
Vol. 13, núm. 38 / mayo – agosto de 2010.
Análisis
75
Huellas de la escritura
nüshu
en un cuento mexicano
lugar a dudas. En seguida, el narrador, ubicado desde una posición externa a
los hechos, al igual que un historiador, incluye una amplia reseña del conoci-
miento que el protagonista tenía sobre la escritura
nüshu
:
El Hombre que Temía a los Remolinos sabría que el nushu es una lengua secreta.
Era. Sabría que las
mujeres
de la
provincia de Hunan
lo habían creado en el siglo
III y que, desde entonces, lo transmitían de generación en generación como un
escandaloso secreto femenino. Sabría todo lo que le había dicho Xian de esa
escritura de mujeres: que era
una forma de expresión en un medio de otra manera
opresivamente masculino;
que
se inscribía en papel o se pintaba sobre abanicos o se
bordaba en pañuelos;
que componía las así llamadas
Misivas del Tercer Día
con que
las amigas y familiares le mandaban consejos a la recién desposada.
A la mujer
ida
. Sabría que el nushu constaba de
rasgos delgados y finos
—rasgos que a él le
parecían encantadores—. Y sabría, por supuesto, del
abismo entre la provincia
de Hunan y los soldados de terracota de Xian
y, por eso, no le habría creído nada.
Por eso la habría dejado hablar (pp. 200-201, subrayado mío).
Inmediatamente después de la cita anterior, la autora incluye la imagen
de un texto en
nüshu
con su traducción al chino, modificando sustancialmente
para el lector el sentido de la penúltima frase de la cita. El hombre no le ha
creído nada a Xian y en la primera versión del cuento la incredulidad quedaba
a discreción del lector, que podría estar o no de acuerdo con la percepción del
personaje. Pero la inclusión del texto en
nüshu
en la edición última anula y
desmiente la negación del hombre: la muestra deja de manifiesto la existen-
cia de dicha escritura exclusiva de las mujeres, ya que el fragmento en
nüshu
aparece prácticamente idéntico al original. Asimismo, llama la atención en
la cita anterior el detalle de la precisión geográfica aludiendo a la distancia
real que existe entre Xi’an, con sus Guerreros de Terracota, y Xian (provincia
de Hunan).
Páginas adelante, una vez que la desaparición de Xian ha motivado una
investigación policiaca, la Detective a cargo del caso recibirá el informe de
su ayudante:
El Policía Joven le diría, como el penúltimo punto del reporte del día, que según
sus someras investigaciones
el nushu, efectivamente, había existido
y, efectiva-
mente también,
había desaparecido
. Se trataba de una especie de
código secreto
producido por mujeres de la provincia de Hunan
que, desde el siglo III, se transmitía
de generación en generación. Le mostraría entonces
una hoja donde se comparaban
los caracteres nushu y los caracteres chinos
y, con ella entre las manos, la Detective
76
México y la Cuenca del Pacífico.
Vol. 13, núm. 38 / mayo – agosto de 2010
Claudia Macías Rodríguez
podría
constatar
que los
primeros eran cuadrados, y los segundos cursivos y delgados
(p. 212, subrayado mío).
El carácter oficial del anterior intertexto —reporte de policía— le confie-
re un rango de verdad histórica y se ofrece al lector como un dato confiable
dentro de la ficción, sumado al hecho de que el cuento en su versión definitiva
efectivamente incluye una muestra real de escritura
nüshu
con su correspon-
diente traducción al chino. Con todo ello, de nuevo la credibilidad en el hombre
queda disminuida. Como pruebas tenemos esa hoja con la escritura
nüshu
y
el diario que encuentra la Detective y que conserva de manera subrepticia:
Esa información la colegiría ella, días después, de su lectura del diario de tapas
forradas con satín rojo-anaranjado que reposaba, contra las reglas de su oficio,
dentro del cajón de su escritorio. No sólo era que el cuaderno contenía una suerte
de escritura en dos letras distintas que la intrigaba, sino que también el objeto
le parecía hermoso (p. 203).
El diario en cuestión sería la recopilación de las Cartas del Tercer Día que
se entregaban a las recién casadas a manera de álbum, en donde podían seguir
añadiendo las misivas que intercambiaban con otras mujeres de la fraternidad.
Sin embargo, el cuento propone un nuevo sentido. La Detective supone que
las dos escrituras que encuentra en el diario corresponden a un hombre y a
una mujer, con lo cual se rompería la hipótesis de la escritura exclusiva de las
mujeres. Al final del cuento descubriremos que la doble escritura respondía a
los nuevos sentidos que iba adquiriendo el texto impreso conforme avanzaba
la relación entre Xian y el hombre, y a la inclusión de la escritura de un tercero,
el “otro” necesario para la definición del “yo”, en este caso, de Xian.
En
El último signo
nos encontramos ante un cuento en donde sólo dos
personajes tienen nombre: Xian, la mujer china que desaparece arrebatada
por un remolino, y Yang Huanyi, personaje que tiene como referente a la úl-
tima mujer que conocía el lenguaje
nüshu
en la región de Hunan —también
llamada Xian— en China.
37
El resto de los nombres, siempre con mayúscula en
37.
Cabe destacar que el nombre de Xian ya estaba presente en la escritura de Rivera Garza desde
el año 2000. Dos cuentos publicados en una antología local de Nuevo León tienen un persona-
je con este nombre. En
Carta para la desaparición de Xian
, el narrador habla de Xian que se ha
ido para siempre, y en
El desconocimiento
, Xian es el nombre falso de una de las protagonistas.
Cuentistas tamaulipecos. Del fin de siglo, al nuevo milenio
, Orlando Ortiz (ed.), Instituto Tamau-
Vol. 13, núm. 38 / mayo – agosto de 2010.
Análisis
77
Huellas de la escritura
nüshu
en un cuento mexicano
el texto, se da a los personajes por sus acciones: la Detective, el Joven Policía.
Pero sin duda el caso más interesante es el del protagonista, el Hombre del
Árbol, primera denominación que alude el haberse sujetado de un árbol en
el momento de la desaparición de Xian.
La personalidad masculina aparece con mayor ambigüedad en un mundo
donde el secreto pertenece a las mujeres. El lector va descubriendo la inseguri-
dad de su personalidad mediante el sucesivo cambio de nombres y la variación
de los tiempos verbales, que terminan por mostrarnos al final el enigma que
se cifra sobre su destino. Rivera Garza afirma:
Si los nombres en sí mismos tienen una carga cultural enorme y las identidades
fluyen y son relacionables, por qué no designar a estos personajes por lo que sus
acciones y sus prácticas dictan en momentos distintos. Un hombre del desierto
puede ser en otro momento un hombre mudo; lo que lo define es su práctica y
no algo anterior elegido por otros y que trata de fijarlo.
38
Si bien la Detective también recibe otras denominaciones —Mujer Tensa,
Mujer a Punto de Romperse—, son mínimos los cambios en la caracterización
del personaje en comparación con el hombre que experimenta 10 nombres
a lo largo del relato:
-
El Hombre del Árbol (195).
-
El Hombre Frente a la Puerta (200).
-
El Hombre que Temía a los Remolinos (200).
-
El Hombre Abrazado a un Árbol (202).
-
El Hombre que Temía a los Remolinos (203).
-
El Hombre que Juraba Haber Perdido una Mujer China (206).
-
El Hombre que Tenía Frente a Sí (207).
-
El Hombre Sin Respuestas (207).
-
El Hombre que Juraba Haber Perdido una Mujer China (208).
-
El Hombre Tatuado (211).
-
El Hombre que Temía a los Remolinos (213).
lipeco para la Cultura y las Artes, Ciudad Victoria, 2000, pp. 397-401 y 387-396, respectiva-
mente.
38.
Jorge Luis Herrera, “El amor es una reflexión, un volver atrás. Entrevista con Cristina Rivera
Garza”,
El Universo del Búho
, núm. 60, 2005, p. 50.
78
México y la Cuenca del Pacífico.
Vol. 13, núm. 38 / mayo – agosto de 2010
Claudia Macías Rodríguez
-
El Hombre
Que Juraba
Haber Perdido a una Mujer de la China (214, su-
brayado mío).
-
El Hombre Que
Juraría
Haber Perdido una Mujer de la China (217, su-
brayado mío).
Las dos últimas denominaciones son dignas de consideración especial. La
mayúscula del pronombre relativo “que” (p. 214), a diferencia de seis páginas
antes, manifiesta con más fuerza el deseo del hombre de que le crean lo que
dice. En cambio, líneas antes de concluir el cuento el lector descubre que el
hombre mismo no está seguro de que haya sido cierta la desaparición de la
mujer y, lo más importante, el narrador tampoco le cree. La voz narradora elige
el tiempo pospretérito “juraría”, que significa una probabilidad en el pasado,
con lo cual queda anulada por completo. El texto habla de “esa oscuridad res-
pecto al sujeto” (p. 210), que en un primer momento se podría haber pensado
acerca de Xian, pero que la Detective descubre que se refiere al hombre.
El hombre que amó a Xian comienza con la certeza de haber descubierto
el placer del amor a su lado. Xian, como las mujeres poseedoras del secreto
del
nüshu
, recrea una narración en donde mezcla una historia de amor con la
poesía del encuentro erótico para transmitirla a su hermana jurada, en este
caso reencarnada en la Detective:
Sólo así se podía explicar, le diría al Policía Joven un poco más tarde ese mismo
día, la autoría itinerante de cada entrada del diario. Ese no saber. Esa oscuridad
respecto al sujeto. Sólo así podía explicarse que el diario, que la escritura del
diario, constituyera, a la vez, la revelación más íntima y el enmascaramiento
perfecto de los dos (p. 210).
Xian deja su último testimonio en el cuerpo mismo del hombre. El tatuaje
que se descubre detrás de su oreja y que inicialmente la Detective interpretara
como un trébol, resulta ser un signo en
nüshu
, el último signo de la escritura
secreta de las mujeres inscrito, grabado en la piel del hombre, que ha quedado
reducido a sí mismo, sin personalidad ni autoridad alguna frente a la sociedad
que pierde la confianza en su palabra:
Recordaría que habían hablado de eso, del tatuaje. Del último vocablo. De la
marca que llegaría a representar, en el futuro, en un futuro inimaginable, la
palabra fin. El hecho.
Vol. 13, núm. 38 / mayo – agosto de 2010.
Análisis
79
Huellas de la escritura
nüshu
en un cuento mexicano
—El fin de la escritura —le había susurrado entonces, su mano derecha sobre el
pezón rosado de la mujer, los labios olorosos a jazmín sobre su cuello (p. 213).
En los textos de la escritura
nüshu
los especialistas han encontrado como
constante el sometimiento al hombre —al menos en la primera etapa del ma-
trimonio— y la casi divinización que hacen de la figura masculina, conceptos
acordes con el pensamiento confucianista vigente en la sociedad de la época:
Te women said, “How exceedingly great is the husband!”
Lady Ban responded, “Te husband is heaven. Can one not be devoted to him?
In antiquity, when a woman went to be married, she was said to be going home.
She transfers her heaven to serve her husband. Te principle in this is vast. It
is the pattern of heaven, the standard of the earth, the norm of conduct for
the people.
39
En el texto de Rivera Garza se ha traspasado la frontera. Xian ha roto la
barrera y, de su condición como mujer dominada, cambia su papel actancial
asumiendo el poder de dominar que antaño residiera exclusivamente en los
hombres.
Conclusión
La ficción tiene la posibilidad de ofrecer más de un sentido y de construir
imágenes en distintos espacios y tiempos, creando cronotopos cero acordes
con la época de globalización de la cultura y del cuestionamiento de las fron-
teras en relación con los centros culturales hegemónicos. Grimson sostiene
que la categoría de “frontera” constituye un concepto complejo que sigue
siendo difuso a partir de su duplicidad, debido a que frontera fue y es simul-
táneamente un objeto-concepto y un concepto-metáfora, ya que de una parte
parece haber fronteras físicas, territoriales y, de la otra, fronteras culturales,
simbólicas.
40
Rivera Garza diluye en su texto las fronteras entre la fantasía,
la realidad, el sueño, la vigilia, el tiempo, el silencio, la memoria, la locura y
39.
Susan Mann y Cheng Yu-Yin, “Te
Book of Filial Piety for Women
. Attributed to a Woman Née
Zheng (ca. 730)”,
Under Confucian Eyes. Writings on Gender in Chinese History,
Universidad de
California, Berkeley, p. 53.
40.
Alejandro Grimson (ed.),
Fronteras, naciones, identidades. La periferia como centro
, Cicus, Bue-
nos Aires, 2000, p. 9.
80
México y la Cuenca del Pacífico.
Vol. 13, núm. 38 / mayo – agosto de 2010
Claudia Macías Rodríguez
todo lo que se resista a ser contado
41
y, en esta misma dirección, la escritora
agrega en otra entrevista:
Nos interesa reconocer la existencia de distintas y plurales tradiciones de
pensamiento, de escritura, de ahí la variedad de los invitados. Lo que estamos
haciendo es invitar a la reflexión y a la práctica de distintos tipos de escrituras,
especialmente aquellas que cruzan fronteras de géneros literarios, o que se
proponen exploraciones en el lenguaje.
42
En
El último signo
nos encontramos con una ficción verbal “cuyos conteni-
dos son tanto
inventados
como
encontrados
”, como decíamos al inicio citando
al filósofo e historiador Hyden White, quien declaró sobre este particular al
término de una entrevista: “Finalmente no creo que podamos describir la
realidad o comprometernos con ella sin utilizar un lenguaje figurativo. Eso es
todo”.
43
Cristina Rivera Garza, como historiadora también, profundiza en el
fenómeno de la escritura
nüshu
para plasmar su fuerza simbólica en el contexto
actual de la narrativa urbana, en términos del problema de la identidad. Los
componentes históricos, junto con los propiamente ficticios, se integran en
términos de una propuesta simbólica que, no obstante sus claras referencias
históricas, se encuentra en estrecha relación con la salida mítica del final
del cuento. El remolino, según la tradición oral popular, trae en su centro la
presencia del demonio:
El concepto del diablo simboliza miedos, aberraciones y anomalías, la rebeldía
y disturbios del orden, trasgresiones de los límites [.
..] el diablo como principio
de lo otro, abarca todo aquello que no podemos comprender [.
..] La historia
cultural demuestra que eran juzgados como diabólicos desde simples deseos
de ser diferente, obsesiones, la voluntad a la contradicción y oposición hasta
incluso el afán por la libertad.
44
41.
Jorge Luis Herrera, op. cit., p. 48.
42.
Sandra Licona, op. cit., p. 1. Cabe señalar la participación de Cristina Rivera Garza en el libro
Un hombre a la medida
(Cal y Arena, 2005), en el cual junto con otras escritoras mexicanas de
su generación escriben (re/de)construyendo el cuerpo de un hombre.
43.
Alfonso Mendiola, “Hayden White: la lógica figurativa en el discurso histórico moderno. En-
trevista a Hayden White”,
Historia y Grafía
, enero-junio 1999, en: http://www.hemerodigital.
unam.mx/anuies
44.
Isabella Leibrandt, “La figura del diablo en las tradiciones populares germánicas y occidenta-
les”,
Culturas Populares. Revista Electrónica
, núm.
4, enero-junio 2007, en: http://www.cultu-
raspopulares.org/textos4/articulos/leibrandt.htm
Vol. 13, núm. 38 / mayo – agosto de 2010.
Análisis
81
Huellas de la escritura
nüshu
en un cuento mexicano
En
El último signo
los personajes femeninos, únicos que poseen un nom-
bre definido, están caracterizados como entidades autónomas dueñas de su
discurso y, por lo tanto, de su propia historia personal, en contraparte con los
masculinos, que se quedan al margen de la definición nominal y que terminan
dudando de su propia memoria histórica.
Dussel cuestiona la hegemonía central e ilustrada de Europa, que no tiene
sino dos siglos de existencia, 1789-1989:
¡Sólo dos siglos! Demasiado corto plazo para poder transformar en profundidad
el “núcleo ético-mítico” (para expresarnos como Ricoeur) de culturas universales
y milenarias como la china y otras del extremo Oriente (como la japonesa,
coreana, vietnamita, etc.), la indostánica, la islámica, la bizantino-rusa, y aun la
bantú o la latinoamericana (de diferente composición e integración estructural).
Esas culturas han sido en parte colonizadas [.
..] pero en la mejor estructura de
sus valores han sido más excluidas, despreciadas, negadas, ignoradas más que
aniquiladas.
45
Configurar el pasado narrativamente es algo inherente a nuestra compren-
sión del mismo como pasado humano. La extensa obra de Ricoeur,
Tiempo y
narración,
encamina su conclusión hacia una identidad narrativa o narrada,
ya que la pregunta por la naturaleza del
ser del yo
, según afirma el filósofo, se
contesta narrando una historia, contando una vida: “Podemos saber, en efecto,
lo que es el hombre atendiendo la secuencia narrativa de su vida”.
46
Rivera
Garza traslada en
El último signo
la tradición de una escritura que liberó a las
mujeres del silencio que les imponían las estructuras sociales, a un espacio
donde la víctima
47
es un hombre que duda no sólo de su memoria sino de su
propia identidad como existencia.
45.
Enrique Dussel, op. cit., p. 17.
46.
Paul Ricoeur,
Tiempo y narración I. Configuración del tiempo en el relato histórico
(1983), Siglo
XXI Editores, México, 1995, p. 12.
47.
“El concepto de ‘trans-modernidad’ supone también la categoría de víctima, de exterioridad
(la exclusión cultural de las víctimas de la Modernidad)” (Enrique Dussel, op. cit., p. 28).
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