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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
REVISTA SEMESTRAL VOL.4 NO. 2 AÑO 3
ISSN1409 - 4568
GRUPO TERAPEUTICO DE APOYO DIRIGIDO A MUJERES
SOBREVIVIENTES DE VIOLENCIA INTRAFAMILIAR
1
Elena Mora-Escalante
2
RESUMEN
Uno de los efectos devastadores que tiene la violencia contra las mujeres
es la desesperanza aprendida, ya que llegan a creer que no tienen ningún
control sobre su situación de violencia y que no pueden hacer nada para
cambiarlo.
Considerando lo anterior, fue de mucha importancia desarrollar un grupo
terapéutico de apoyo dirigido hacia las necesidades de las mujeres
sobrevivientes de VIF.
Para su desarrollo se utilizó la perspectiva fenomenológica, el enfoque
género sensitivo, el enfoque humanístico, además de la metodología
cualitativa.
El proceso grupal se orientó a explorar los ejes centrales de las áreas
afectadas por la VIF, a expresar sentimientos, a producir cambios
cognoscitivos y conductuales, logrando el protagonismo de las miembras
del grupo.
Los enfoques utilizados en la terapia grupal de apoyo, hizo que se
prestara gran atención a las conductas, las ideas y las expresiones de cada
mujer, lo que estimuló al grupo para que fueran las mismas participantes
las que reconocieran las herramientas para enfrentar la situación de
violencia que viven.
Palabras claves :
Violencia intrafamiliar, enfermería en Salud Mental, Grupo
Terapéutico.
1
Fecha de
recepción
del original: Noviembre 2004
Fecha de
aceptación
del original: Febrero 2005
2
Enfermera, licenciada en Salud Mental y Psiquiatría, Profesora Escuela de Enfermería Universidad de Costa Rica, San José, Costa
Rica.
moresca@costarricense.cr
1
ABSTRACT
GROUP THERAPY SUPPORT FOR WOMEN WHO SURVIVE INTRA-
FAMILIAL VIOLENCE
The specific violence against women is a reflection of the inequality and
inferiority constructed against them in a society of power against one
another. One of the terrible effects of the continuous violence and abuse
is that these women learn to live without hope.
Because of the above, it was very important to develop of support groups
answering the needs of these survivors of intra-familial violence. The
development of this therapy used a phenomenological perspective
and Sensitive Gender. The phenomenological perspective was based on a
humanistic. In addition, there was the qualitative methodology.
The group therapy was done with the afore-mentioned views and
oriented to explore the central axis of the areas that were affected by
intra-familial violence, to express feelings, to produce behavior and
cognitive changes.
The methods that were used in the support group were that everyone pays
attention to the behaviors, the ideas, and the expressions of each woman
a thing that stimulated the oriented group to encourage the women in
therapy to be the ones who recognized the tools to confront the violence
with which they lived.
Key words
: Intra-familial violence, therapeutic group, Infirmary intervention
2
INTRODUCCION
Las diversas manifestaciones de la violencia intrafamiliar, se ensaña contra el cuerpo
de las personas del grupo familiar percibidas como más débiles y dependientes. Pero,
este cuerpo no es solo físico, es un cuerpo psíquico y social que ve afectada su
identidad en aspectos tales como: integridad, autoimagen, valor, patrimonio,
aspiraciones, reconocimiento, sexualidad, relaciones interpersonales y
salud (Baró,
1988). Este tipo de violencia es uno de los muchos problemas que envuelven a
nuestra sociedad. y es evidente su seriedad en todos los sectores socioeconómicos,
religiosos, culturales, étnicos y en todas las regiones del país. Por tal razón, debe ser
tratado como un problema social y no como un asunto privado. Por esto, la violencia
intrafamiliar ha cobrado gran importancia e interés como lo confirma la Organización
de los Estados Americanos (OEA) cuando aprobó en Belem do Pará, Brasil, una
convención para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer en el
continente. Dicha convención establece el derecho de toda mujer a “una vida libre de
violencia, tanto en el ámbito público como en el privado”. (La Nación, 1994)
En 1995, Costa Rica firmó y ratificó dicha convención, la cual reconoce que la violencia
contra las mujeres constituye una violación de los derechos humanos y exige, el respeto
irrestricto de todos los derechos de las mujeres, como condición indispensable para su
desarrollo individual, social, así como su plena participación en todas las esferas de la
vida. El Estado costarricense además aprobó sin reservas la Declaración y Plataforma de
3
Acción de Beijing, que establece expresamente que los Gobiernos deben formular y
aplicar a todos los niveles apropiados, planes de acción para la erradicación de la
violencia contra las mujeres.
En el ámbito nacional, en marzo de 1996 fue aprobada la Ley contra la Violencia
Doméstica (Ley No. 7586), que regula la aplicación de las medidas de protección
necesarias para garantizar la vida, la integridad, la dignidad y los derechos patrimoniales
de las personas afectadas por la violencia intrafamiliar. Además, esta ley otorga al
Instituto Nacional de las Mujeres la responsabilidad de ser el ente rector de las políticas
públicas en materia de detección, atención y prevención de la violencia intrafamiliar, una
de las manifestaciones más epidémicas y destructivas de la violencia de género. A pesar
de que la Ley contra la Violencia Doméstica ha resultado una herramienta fundamental
para la protección de las mujeres, en muchas ocasiones no ha resultado suficiente, porque
al no ser de naturaleza penal, no implica sanciones. Por tanto, la violencia contra las
mujeres sigue quedando impune, debido a que no se contemplan delitos específicos en el
Código Penal. Por esta razón, se ha presentado un proyecto de ley a la Asamblea
Legislativa, que busca penalizar la violencia en contra de las mujeres. Este proyecto se
encuentra en proceso de discusión en el momento actual.
En estadísticas recientes queda demostrado cómo la problemática de la violencia
intrafamiliar en Costa Rica está aumentando. De acuerdo con cifras suministradas por el
Departamento de Planificación, Sección de Estadísticas del Poder Judicial, en 1997 se
recibieron 15.396 denuncias por violencia intrafamiliar, un año después la cantidad
ascendió a 20.996 y en 1999 la cifra de denuncias fue de 26.437 (La Nación, 2000). A las
estadísticas anteriores se deben sumar las del año 2000, que indican que para ese año 25
4
mujeres fueron asesinadas, hechos que evidencian contundentemente la problemática de
la agresión contra las mujeres. (INAMU, 2001). En Costa Rica, la violencia contra las
mujeres ha cobrado en esta década, promedialmente, la vida de dos mujeres cada mes,
asesinadas a manos de conocidos y desconocidos.
Queda demostrado que la violencia contra las mujeres es un hecho que tiene una gran
incidencia en Costa Rica y que además, no se presenta como una situación aislada para
las mujeres. Más bien, es un hecho que le ocurre frecuentemente a cada una trayendo
consigo un sinnúmero de secuelas físicas y psicológicas. (Ferreira, B. Graciela. 1995)
Por todo esto, se hace necesaria la intervención profesional de la enfermera/o, la cual
gracias a los conocimientos adquiridos durante su proceso de enseñanza, tiene la
capacidad de identificar y valorar las consecuencias psicosomáticas y físicas que provoca
este tipo de violencia, además de implementar acciones de intervención en la atención de
las necesidades las mujeres sobrevivientes de violencia intrafamiliar. Específicamente la
enfermería en Salud Mental, según refiere Cook (1993: p.74),
está dirigida a tener un
impacto tanto a nivel preventivo como correctivo, sobre los problemas emocionales y sus
secuelas,
a la vez
se preocupa de la promoción de una óptima salud mental para la
sociedad.
Considerando lo anteriormente mencionado, fue de mucha importancia desarrollar un
grupo terapéutico de apoyo dirigido hacia las necesidades de las mujeres
sobrevivientes de violencia intrafamiliar, con el fin de fomentar el reconocimiento de
sus capacidades para modificar y resolver situaciones de la vida cotidiana, además de
mejorar en cada una de las participantes su salud mental.
5
SUJETOS Y MÉTODOS
El desarrollo del proceso terapéutico, se llevó a cabo en la Clínica de la Caja
Costarricense de Seguro Social Dr. Ricardo Jiménez Nuñez, ubicada en el cantón de
Goicoechea, catalogada como una clínica de atención integral tipo 4 con una población
mayor de 50.000 habitantes, durante los meses de octubre, noviembre y diciembre del
2001. En total las sesiones fueron diez, realizadas los viernes, en un período de tres horas
cada una.
El grupo
estuvo conformado por 16 mujeres entre las edades de 19 a 70 años,
anteriormente valoradas y referidas por la psiquiatra de la institución, por motivos tales
como: depresión reactiva, depresión mayor recurrente, llanto frecuente, depresión severa,
estrés post traumático por violencia intrafamiliar, sobrevivientes de violencia sexual
e
intento de autoeliminación.
Se procedió a contactarlas con el fin de tener el primer encuentro para motivar su
participación en el proceso grupal, además de explicarles los contenido a desarrollar.
Para la selección de las participantes se tomó en cuenta los siguientes criterios: Que
cumplieran con la mayoría de edad, no presentaran patologías psiquiátricas asociadas,
que estuvieran vivenciando la problemática de la violencia intrafamiliar, residir cerca de
la clínica como un factor que pudiera facilitar y asegurar la asistencia y
comprometerse a
asistir a la totalidad de las sesiones en el horario establecido.
Metodologia utilizada.
El presente trabajo consistió en una Práctica dirigida de
Graduación, la cual le da a la facilitadora la posibilidad de ser creativa e innovadora, al
6
aplicar el conocimiento teórico - metodológico adquirido durante el proceso de
enseñanza, que en este caso en particular, es la ciencia de la enfermería. (Brenes. 2000:
p.12)
Para su desarrollo, se utilizó la perspectiva fenomenológica desde el enfoque género
sensitivo. Esta perspectiva hace énfasis en las experiencias subjetivas de la persona,
tomando en cuenta sus ideas, sus vivencias y sus sentimientos, lo anterior captado desde
el marco de referencia interno del ser humano/a que las experimenta. El modelo de
intervención género sensitivo, sostiene que todas las personas han sido afectadas
adversamente por la estructura socio-cultural sexista. Examina las contradicciones
inherentes al intento individual para crecer, mientras se vive en un ambiente social que
enseña los usos inapropiados del poder y limita el acceso a los recursos, basándose en el
género. El eje central de la intervención es el empoderamiento. Busca que la persona
afectada revise sus concepciones acerca de la identidad femenina y masculina, reconozca
las diferentes formas de presión y desarrolle estrategias para lograr su independencia y
autonomía.
(Ramellini. 1997: p.45).
Con el fin de respaldar la perspectiva fenomenológica, se hizo uso del enfoque
humanístico el cual considera al ser humano/a como un todo indivisible que debe ser
estudiado/a integralmente, en donde la persona busca su expansión y su plenitud en el
proceso vital.
Este enfoque fue de gran ayuda, para potenciar el cambio en las mujeres y
para fundamentar la importancia del protagonismo de las mismas en dicho proceso. A lo
anterior se debe sumar el uso de la metodología cualitativa, ya que aborda a la persona
desde un punto de vista integral, considerándolo/a como un todo y no reducido a
variables.(Taylor. y Bogdan. 1986:
p.54).
7
El proceso grupal se hizo acorde con los enfoques anteriormente mencionados, ya que
buscó primordialmente el protagonismo de las miembras del grupo para lograr el
reconocimiento de sus estrategias de enfrentamiento, que aplican
en las situaciones de la
vida cotidiana.
Para aprehender la realidad de la población y conocer las estrategias de enfrentamiento
que utilizan las mujeres afectadas por violencia intrafamiliar en
la vida cotidiana, se
utilizó al iniciar el proceso grupal la técnica de Grupo Focal.
Para crear el proceso grupal con las participantes y de acuerdo a su realidad, se consideró
la información recopilada al realizar la técnica de grupo focal para la selección de los
temas a ser
tratados durante el proceso terapéutico.
Para buscar el protagonismo de las mujeres que están participando en el reconocimiento
de sus capacidades para modificar y resolver situaciones de la vida cotidiana, se tomó en
cuenta las características fundamentales de la metodología participativa, con el fin de
potenciar la criticidad que promueva una práctica consciente y transformadora de la
realidad en que están inmersas.
En relación con el análisis y la evaluación del proceso grupal, se realizó un análisis de la
información obtenida en el cuestionario de entrada, así como de los temas desarrollados
en cada una de las sesiones, además, se hizo la evaluación y el análisis de los objetivos
citados en cada una de las sesiones, basándose en los logros alcanzados por las
participantes, así como la evaluación participativa permanente durante el desarrollo de las
terapias grupales. Al finalizar el proceso, se utilizó nuevamente la técnica de grupo focal
para evaluar
los resultados en relación con los objetivos planteados.
8
RESULTADOS
Considerando lo mencionado por
Barrantes (1999: p.16),
el análisis de los datos
se
llevó a cabo a través de una descripción densa, cuyos rasgos característicos son, que es
interpretativa y que lo que interpreta es el flujo del discurso social.
Analisis de la información recopilada en el cuestionario de entrada
: De acuerdo a las
edades es importante notar la heterogeneidad en las participantes del grupo, esto indica
que la violencia intrafamiliar no respeta edades. Hecho que confirma, que esta
problemática se debe más por la condición genérica, ya que la construcción de la
identidad femenina en una sociedad patriarcal, vulnerabiliza a la mujer a vivir en una
posición inferior con respecto al hombre. De igual manera, el nivel académico y
socioeconómico, no inciden en la presencia o no de
violencia contra las mujeres, como
erróneamente se cree. Lo anterior se ve representado en el grupo, porque las participantes
cuentan con diferentes niveles académicos, que van desde la primaria incompleta hasta el
grado de educación superior completa. Del mismo modo, el nivel socioeconómico de las
participantes es variado, lo que demuestra que la problemática de la violencia
intrafamiliar no es exclusiva de la clase socioeconómica baja, como se ha estigmatizado a
través del tiempo.
Con respecto al estado civil de las participantes, se observó que la
mayor parte de ellas viven con su compañero en condición de casada o en unión libre.
Esto representó un hecho importante, ya que algunas de las mujeres que viven con su
pareja, sufren de situaciones de violencia más continuas y severas, que
las que viven
separadas.
Otras de las características de las mujeres participantes, es que todas ellas
tienen uno o más hijos/as. Esta situación posee gran relevancia, ya que la presencia de
hijos dentro del hogar, es una de las razones que comúnmente verbalizan las mujeres para
9
no separarse de los agresores, al referir que los hijos/as necesitan de un padre.
La
condición de salud manifestada por las mujeres participantes en el grupo, denota un
deterioro físico y psicológico.
Todas refirieron tener como
diagnóstico médico la
depresión, la cual se relaciona directamente con la situación de violencia intrafamiliar que
viven. A raíz de esto, también presentan otras enfermedades que igualmente se relacionan
con esta problemática, tal es el caso, de los trastornos cardiovasculares, gastrointestinales,
dolores musculares y cefaleas recurrentes. De esta manera, se observó la interrelación
entre sus vivencias de violencia y las respuestas orgánicas, que generan un círculo vicioso
de síntomas físicos y psicológicos. Por esta razón, la mayor parte de las participantes
toman medicamentos, entre los que se encuentran:
antidepresivos, ansiolíticos,
antiinflamatorios y antihipertensivos. Haciendo referencia a los tipos de violencia que
han experimentado las mujeres, se puede rescatar que todas han vivido violencia
emocional y en menor medida los otros tipos de violencia.
Lo anterior demuestra como
las miembras del grupo, han vivido por parte de sus parejas un constante abuso del poder
a través de, acciones u omisiones que dañan su integridad física y psicológica. Este
desequilibrio de poder, es constante y se perpetúa a lo largo de la relación, esto hace que
se mantenga un ciclo de violencia que le dificulta a la mujer salir de esta situación de
agresión. En relación con la participación previa en un grupo terapéutico, de las dieciséis
integrantes del grupo, diez
verbalizaron no haber asistido a uno anteriormente. Lo
anterior se puede relacionar con varios factores, como la escasez de grupos de apoyo que
brinda la clínica Dr. Ricardo Jiménez Nuñez, la falta de información que tienen las
mujeres sobre los diferentes lugares que brindan apoyo, además, se debe considerar el
temor y el dolor emocional que representa reconocer ante un grupo de iguales que se
10
11
sufre de violencia intrafamiliar; esto provoca que muchas mujeres, se rehúsen a participar
en un proceso terapéutico. Sin embargo, las miembras del grupo que sí habían participado
en un proceso terapéutico previo, tuvieron un comportamiento muy participativo. Este
hecho aceleró la etapa
de incertidumbre y ayudó a fomentar la cohesión grupal entre las
mujeres.
A continuación se presenta los logros alcanzados por las participantes según la
evaluación de los objetivos planteados en cada una de las sesiones
:
Por medio de la discusión de preguntas abiertas (grupo focal), las participantes
expresaron las estrategias de enfrentamiento que utilizan en las situaciones
difíciles de la vida cotidiana, que les permite seguir adelante: Buscar ayuda
espiritual y profesional, hacer valer sus derechos, mantener la calma y evitar
incidentes agudos.
A través de una lluvia de ideas se propusieron las normas del grupo, donde se
expusieron las siguientes: Confidencialidad, apoyo, puntualidad, respeto,
positivismo, espacio para hablar, no restar valor a la situación de mi compañera,
expresar lo que sentimos, brindar espacio y oportunidad para todas hablar,
constancia, no sentirse obligada a participar, valorar a mis compañeras
Al realizar la actividad “Lo que me gustaría lograr”, las participantes
manifestaron lo siguiente: Deseos de salud emocional y de una mejor salud física,
necesidad de superar su situación de violencia,
respeto y autosuperación.
Los comentarios por parte de las participantes, en relación a los conocimientos
adquiridos fueron: Que las mujeres no nacen como seres inferiores a los hombres,
más bien, es la construcción de la identidad femenina la que provoca esto.
12
Reconocieron estrategias que las pueden ayudar a superar la situación de violencia
en la que viven, tales como: autorespeto, empoderamiento, validar los propios
derechos, buscar la igualdad tanto dentro del hogar como fuera de éste, tomar
decisiones, pensar en ellas mismas como seres humanas independientes y fuertes,
ponerse en un primer plano con respecto a sus familias y poner en práctica límites
claros en sus relaciones con los/las demás.
Comprendieron mejor la problemática de la violencia intrafamiliar y sus
manifestaciones, lo que permitió que las mujeres elaboraran acciones y estrategias
que deben de poner en práctica, para vivir su cotidianidad lo mejor posible.
Identificaron los diferentes tipos de violencia y sus repercusiones.
Aprendieron sobre el uso, efectos y alcance de los medicamentos prescritos por la
psiquiatra.
Identificaron diferentes soluciones que pueden utilizar para procurarse un lugar
seguro dentro de su familia y vivir una vida libre de violencia.
Reconocieron que
la culpa es un factor determinante para
que las mujeres actúen
en beneficio de los demás dejando de lado el propio ser, ya que manipula
desfavorablemente la voluntad de las mujeres.
Conocieron las diferentes redes de apoyo que les brindan ayuda y contención.
Lo más importante, es que reconocieron sus fortalezas y valores como personas.
Durante el desarrollo de las sesiones, se llegó a establecer un proceso en donde
consiguieron alcanzar el propósito
principal: fomentar en las mujeres
sobrevivientes de VIF, el reconocimiento de sus capacidades, para modificar y
resolver situaciones de la vida cotidiana
.
DISCUSIÓN Y COMENTARIOS
1) La terapia grupal de apoyo se basó en la perspectiva fenomenológica desde el enfoque
género sensitivo, la cual ve los hechos desde el punto de vista individual y
según las
situaciones que vive cada ser humano/a
2) Las diferencias existentes entre los géneros, en aspectos tales como el
cultural, el
físico y el social, son el punto de partida para la inferiorización del sexo femenino; tanto
en el ámbito privado como en el público
3) De acuerdo a las vivencias de las miembras del grupo, la violencia intrafamiliar se
puede manifestar de diferentes formas: física, psicológica, patrimonial y sexual.
Estos
abusos son recibidos por parte de sus parejas, quienes gozan de mayor poder. Esta
situación hace que la relación de pareja
se transforme en un constante atropello a la
dignidad de la mujer la cual se ve humillada, lesionada y desvalorizada.
4) La dinámica de la violencia intrafamiliar, resulta sumamente dañina para la
personalidad de la mujer la cual se ve sometida a constantes abusos. Por lo tanto, es
inevitable que
el autoestima de quien la vive se vaya desgastando poco a poco, esto en
gran medida dificulta la ruptura de la violencia, ya que la mujer encauza todas sus
energías a construir estrategias de sobrevivencia.
5) Se debe de considerar a las mujeres sobrevivientes como mujeres fuertes, no solo
porque han sobrevivido al maltrato, sino porque en el camino siguen realizando las tareas
cotidianas a pesar del desgaste emocional y físico que conlleva la agresión.
6) Es importante dejar de lado las frases y pensamientos que estereotipen a la mujer
sobreviviente de violencia, ya que estas concepciones inducen a las mujeres a mirarse
impotentes y llenas de limitaciones, pero sí por el contrario se les considera
como seres
13
adultas con derechos y deberes, en igualdad de condiciones que cualquier otra persona,
capaces de asumir la responsabilidad de su vida y
de construirse un futuro exitoso, se les
estará estimulando para que tomen decisiones,
crean en sus capacidades y disminuyan
sus temores y así logren enfrentar con mayor libertad
y fortaleza la situación de agresión.
7) A pesar de los múltiples efectos de la violencia intrafamiliar, muchas mujeres han
podido ser capaces de salir de la agresión. La única respuesta posible es que en las
mujeres hay una gran fortaleza y vitalidad que no muere con el maltrato, por lo tanto no
se debe de creer que se les debe marcar el camino o llevarlas de la mano para resolverles
sus problemas.
8) Es indiscutible que los efectos de la violencia intrafamiliar tienen consecuencias muy
negativas a nivel fisiológico, ya que
el estilo de vida que llevan las mujeres
sobrevivientes, ocasiona un fuerte desgaste en su salud.
9) Se debe rescatar la importancia que juega el ciclo vital de las mujeres participantes en
el grupo ya que según éste, podemos ver las distintas etapas en las que se encuentran y
por consiguiente las tareas que cumplen y dejan de cumplir, siendo esto último el más
importante, porque desencadena situaciones criticas cuyo origen son las situaciones de
violencia intrafamiliar. Algunos ejemplos de las tareas que no se están cumpliendo son
las siguientes: aprender a vivir con el compañero, consolidar las relaciones con el
cónyuge y disfrutar de comodidad emocional.
10) El impacto de la violencia intrafamiliar dificulta que las mujeres reconozcan sus
propios recursos para enfrentarla, ya que ésta provoca en ellas percepciones negativas
sobre sus capacidades para salir adelante. Sin embargo el apoyo entre iguales y la
adecuada facilitación terapéutica
que se da en los procesos grupales, ayudan a destruir
14
las expectativas negativas que las mujeres tienen acerca de su futuro, dando paso a un
nuevo aprendizaje que las lleva recocer su potencial como seres humanas.
11) Las mujeres sobrevivientes de violencia intrafamiliar generalmente no son consientes
de sus capacidades y de las estrategias que utilizan diariamente para enfrentar dicha
problemática, razón por la cual el proceso terapéutico resultó ser de gran valor para que
ellas tomaran conciencia de sus propios recursos y al mismo tiempo, lograran compartir y
aprender de las demás compañeras.
12) Es una responsabilidad de todas y todos los profesionales de salud mental
conocer
las repercusiones que para las mujeres tienen el uso de los enfoques que las victimizan,
las etiquetas de enferma mental o loca, que se asocian con cualquier persona en
tratamiento o terapia, ya que son instrumentos poderosamente revictimizantes. El uso de
ese tipo de términos descalificadores ha sido uno de los mecanismos ampliamente
empleados para garantizar el control social y la discriminación de género, por esto el
profesional que tenga contacto con estas personas esta encargado de eliminar cualquier
concepto que las inferiorice.
13) Al concluir con el proceso terapéutico se demostró la importancia y la necesidad de la
enfermera de salud mental dentro del equipo multidiciplinario de salud, dado que su
formación integral le permite abarcar tanto las áreas psicofisicas como las psicoafectivas
de las personas que se han visto o están siendo afectadas en estos campos.
14) Para nosotras como facilitadoras, la experiencia adquirida durante el desarrollo de
este trabajo fue satisfactoria a nivel personal y profesional, ya que en el primero nos
facilitó hacer rupturas de nuestros propios mitos acerca de la construcción identitaria
femenina, de la violencia hacia las mujeres, de la violencia intrafamiliar y la dinámica
15
alrededor de ésta. En relación al campo profesional nos permitió desarrollar nuestra
capacidad como facilitadoras dentro de un proceso terapéutico, a esto le sumamos los
grandes conocimientos adquiridos en relación a la temática de la violencia intrafamiliar.
Recomendaciones.
Ampliación y diversificación de los servicios de la Caja Costarricense
del Seguro Social, para la atención de las mujeres afectadas de violencia intrafamiliar.
Desarrollar un programa continuo de sensibilización y educación para el personal
que
labora en instituciones que atienden a mujeres que vivencian la
problemática de
violencia intrafamiliar. Desarrollar
grupos
terapéuticos guiados por la enfermera de
salud mental en los diferentes centros de salud, para tratar la problemática de la violencia
intrafamiliar y grupos de autoayuda en los centros de salud, para que las mujeres cuenten
con apoyo y contención, con el fin de enfrentar las situaciones difíciles causadas por la
violencia intrafamiliar. Debido al impacto de la violencia intrafamiliar en los hijos e hijas
de las mujeres sobrevivientes de violencia, se recomienda terapias de apoyo que traten las
secuelas de la VIF. Se hace necesario que el personal de las instituciones que atiende a las
mujeres sobrevivientes de VIF, conozca las diferentes redes de apoyo con las que puede
contar esta población. Se insta a los profesionales de enfermería en Salud Mental, a
ampliar sus conocimientos sobre el tema de la violencia intrafamiliar o la violencia de
género,
con Instituciones como el
INAMU (Instituto Nacional de la Mujeres) ó
CEFEMINA (Centro Feminista de Información y Acción), con el fin de brindar una
mejor atención a las mujeres afectadas por la violencia intrafamiliar.
Facilidades
. Anuencia por parte de
la psiquiatra de la clínica Dra. Guisell Brenes y de la
coordinadora del área de Salud Mental Dra. Hellen Ulloa Magg para desarrollar el
proceso terapéutico. La Dra. Guiselle Brenes nos facilitó los nombres de las mujeres que
16
conformaron la población del grupo terapéutico. Se nos brindó un espacio físico
adecuado para el desarrollo de las sesiones. Contamos con una amplia participación y
asistencia de las mujeres que conformaron el grupo, lo que contribuyó al adecuado
desarrollo del mismo.
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