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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Como en anteriores ocasiones, los
meses de septiembre y octubre del
presente año han sido el periodo en
el que ha estallado la acumulación de
enormes dificultades en grandes
entidades de los mercados financie-
ros en los Estados Unidos; en algu-
nos casos los bancos y otras entida-
des han quebrado o han debido ser
adquiridas por otras, en procesos de
concentración de gran magnitud,
que han contado con el respaldo del
Estado. Esta evolución ha provocado
enormes caídas en las bolsas de valo-
res, que se han replicado igualmente
en las más importantes plazas finan-
cieras internacionales.
Todo lo descrito no es nuevo en
absoluto, y muchos han tendido a
considerar esos eventos como un
accidente circunstancial, que forma
parte del funcionamiento normal de
la economía mundial. Sin embargo,
son muchos más los que han desta-
cado diversos aspectos de la presente
crisis financiera, que consideran
como especiales o de relevancia his-
tórica, afirmando que estaríamos
ante una crisis secular de gran enver-
gadura, que inexorablemente provo-
cará cambios trascendentales y de
larga duración en el funcionamiento
del capitalismo.
Este breve artículo no pretende de
ninguna manera zanjar esta discu-
sión; lo único que queremos es pre-
sentar una serie de elementos que
nos permitan avanzar hacia la carac-
terización de la presente crisis, desta-
car sus particularidades, conocer que
generan grandes dudas con respecto
a su magnitud y a la profundidad de
sus efectos en la economía nortea-
mericana y global, al igual que sobre
los impactos negativos que podría
generar en los países en desarrollo y
en particular en América Latina.
Reflexiones teóricas y
conceptuales
Se ha acumulado suficiente evi-
dencia empírica y analítica en los
últimos años, que comprueba que la
globalización financiera es el vector
141
1.
Profesor e investigador de la Universidad Andina Simón Bolívar.
Marco Romero Cevallos
1
¿OTRA CRISIS FINANCIERA
O UN CAMBIO FUNDAMENTAL
EN EL CAPITALISMO FINANCIERO?
de la economía mundial que registra
las transformaciones más vertigino-
sas y potencialmente más destructi-
vas, puesto que los efectos que gene-
ra la creciente volatilidad de los flu-
jos financieros, así como la velocidad
con la que se transmiten sus impac-
tos negativos y desestabilizadores a
los diferentes segmentos de los mer-
cados financieros y a los flujos de
comercio e inversión, en todas las
latitudes, constituyen hoy una verda-
dera amenaza para la propia econo-
mía global.
Esa constatación, que era absolu-
tamente clara desde la segunda mitad
de la década de los ochenta, se ha
confirmado dramáticamente en los
últimos veinte años, con la sucesión
de crisis financieras registradas en el
mundo
2
. Las crisis son una caracte-
rística inherente al capitalismo,
como una forma de depurar el mer-
cado y de establecer las bases para
una nueva fase de acumulación; en el
pasado ellas tendían a presentarse
usualmente con una periodicidad
aproximada de diez años.
Sin embargo, la profunda liberali-
zación financiera iniciada en los años
ochenta, en primer lugar en los paí-
ses desarrollados, pero generalizada
luego al resto del mundo, se aceleró
vertiginosamente desde los noventas,
llevando a los flujos financieros a
alcanzar
cifras
impresionantes.
Incluso uno de los artífices y respon-
sables de las políticas norteamerica-
nas que favorecieron esas tendencias,
el ex Presidente de la Reserva Federal
de los Estados Unidos (FED), Alan
Greenspan, llegó a denunciar en
diciembre de 1996, lo que calificaba
como “la exhuberancia irracional de
los mercados financieros”, en refe-
rencia a la excesiva valoración en las
bolsas de valores de los Estados
Unidos y a la creencia de que dicha
expansión no tenía límites.
Es preciso destacar que la dinámi-
ca y el funcionamiento de la globali-
zación financiera no obedecen a nin-
guna fuerza sobrenatural, ni sólo a la
compulsión de los mercados; esos
procesos se explican principalmente
por las decisiones normativas, regula-
torias y de política económica adopta-
das primero por los gobiernos de los
países del G7 y luego por los demás
gobiernos del mundo, orientadas a la
reducción de cualquier traba para la
libre circulación de los capitales y
hacia su desregulación, especialmente
iniciadas por la administración
142
Marco Romero Cevallos
2.
Existen estudios que mencionan que en las últimas tres décadas se habrían registrado 130 crisis financie-
ras en igual número de países.Ver, por ejemplo Girón Alicia:“Crisis financieras”
, México, 2005.
Reagan, luego del crack de la bolsa de
octubre de 1987. Adicionalmente, esa
aceleración de los movimientos
financieros se vio facilitada por la cre-
ciente aplicación de los avances en las
nuevas tecnologías de la información
y de las comunicaciones (TICs).
La creatividad y la búsqueda de
ganancias por parte de los diversos
actores financieros privados harán el
resto, generando elevados niveles de
innovación financiera y el surgi-
miento de nuevos “productos finan-
cieros” (principalmente los deriva-
dos y los futuros; al igual que la cre-
ciente “titularización”, que ofrece
nuevos instrumentos financieros, a
partir de la agrupación de los certifi-
cados originales de todo tipo de ope-
raciones normales de
préstamo,
entre otros); en consecuencia, el ries-
go se incrementa sustancialmente y
los instrumentos de cobertura se
expanden rápidamente. En la medi-
da en que dichos activos financieros
se transan en los mercados globales,
se exacerba la vulnerabilidad finan-
ciera de empresas, bancos, hogares y
por ende de los países, ya que el ries-
go se incrementa a medida que las
transacciones se alejan e incluso
ignoran a las operaciones originales.
Se crea en consecuencia, un mer-
cado verdaderamente global de las
finanzas, que restringe severamente
los márgenes tanto para las políticas
económicas (especialmente para el
manejo de los tipos de cambio y de
las tasas de interés), como para la
gestión de las empresas, puesto que
su valoración en los mercados bursá-
tiles y la generación de ganancias
para los accionistas, se convierten en
las variables decisivas, por sobre su
productividad y su posicionamiento
en el mercado.
Se impone así una fuerte restric-
ción de rentabilidad, por parte del
capital accionario
3
, que se ejerce en
forma permanente y lleva al predo-
minio de las inversiones financieras
frente a las productivas (expresión
actual de la denominada financiari-
zación de las economías, registrada
desde los años ochenta), generando
además de las burbujas bursátiles y
en otros segmentos de los mercados
financieros, fuertes presiones para la
reducción de costos, que inciden
sobre todo en los salarios, ante la
amenaza de la deslocalización de seg-
mentos completos de las cadenas de
producción (que migran a China,
India, o a otros países en desarrollo),
143
¿Otra crisis financiera o un cambio fundamental en el capitalismo financiero?
3.
Ver Frederick Lordon: “En fin une mesure contre la démesure de la finance, le SLAM!”; en Le Monde
Diplomatique, Février 2007.
con la consiguiente pérdida de
empleos.
En una perspectiva más estructu-
ral y crítica, esta tendencia se explica-
ría por los profundos problemas que
enfrentan las economías más desa-
rrolladas desde 1973, debido la debi-
lidad del crecimiento económico
registrado, en particular en los secto-
res de la economía real, que se expre-
sa en una baja tasa de inversión y de
creación de empleo, dentro de una
clara tendencia a niveles excesivos de
capacidad instalada en la industria
manufacturera, frente a los niveles
reducidos de la demanda efectiva,
luego de casi dos décadas de estanca-
miento y aún reducción de los sala-
rios reales (favorecida por la flexibili-
zación laboral y por la competencia
global).
Dichas tendencias se han mante-
nido
subyacentes gracias a una
expansión sin precedentes de los
niveles de endeudamiento, particu-
larmente en los Estados Unidos, cuya
expresión son tanto los elevados
niveles de los déficit fiscal y de la
balanza comercial, como la vertigi-
nosa elevación de los precios de los
valores financieros y de las bolsas,
aprovechando el crédito barato y
mediante diversos mecanismos de
manipulación financiera.
En definitiva, en palabras de
Brenner, desde comienzos del pre-
sente siglo, el mundo desarrollado
asiste al “crecimiento más débil de la
economía real desde el final de la II
Guerra Mundial, en paralelo con la
mayor expansión de la economía
financiera o virtual de toda la histo-
ria de EE. UU.”
4
.
Cabe destacar, sin embargo, que la
presencia de crisis en los mercados
financieros se ha agudizado en las
últimas dos décadas, cuando práctica-
mente cada tres años se ha registrado
algún problema importante
5
; igual-
mente muchos analistas han destaca-
do la velocidad del contagio y
la
amplitud con la que se han propaga-
144
Marco Romero Cevallos
4.
Robert Brenner:
Una crisis devastadora en ciernes
, Enero 2008.
5.
Lordon, sólo desde la perspectiva de los mercados más importantes, identifica, por ejemplo las siguientes:
el crack de los mercados de acciones en Estados Unidos, en 1987; la quiebra de los bonos basura y la cri-
sis de las cajas de ahorro y préstamo en Estados Unidos, en 1990; el crack del mercado norteamericano de
obligaciones en 1994; la crisis asiática e internacional de 1997,seguida luego por las crisis de Rusia y Brasil,
en 1998; la explosión de la burbuja Internet y el derrumbe de la “nueva economía”
, con el desplome del
índice de las acciones NASDAQ, entre el 2001 y el 2003; y la presente crisis del mercado inmobiliario por
las hipotecas riesgosas. Ver: Lordon Frederick,
Quand le finance prend le monde en otage
, Le monde
Diplomatique, Septembre 2007.
do los efectos de las crisis hacia diver-
sas regiones y mercados del mundo.
Esta tesis se ha comprobado con
las enormes pérdidas que registra el
segmento de préstamos hipotecarios
de baja calificación, de los Estados
Unidos, que arrancó en agosto del
2007, y no ha dejado de sorprender,
en los últimos meses, por la magnitud
que ha alcanzado, al evidenciarse
tanto la errónea calificación de riesgos
asociada a dichas operaciones, como
la rápida difusión de las dificultades
hacia los demás segmentos de los
mercados financieros, a través de la
titularización y los productos deriva-
dos, que han transmitido la crisis
hacia muy diversas economías como
España, Reino Unido, Alemania y
otros países europeos, así como a las
economías dinámicas del Asia.
Esta crisis, la primera que enfren-
ta la Unión Europea desde la intro-
ducción del euro, ha llevado a discu-
tir sus límites para establecer un
fondo de rescate similar al norteame-
ricano, ya que si bien dichas econo-
mías están cada vez más interconec-
tadas, la regulación política de las
instituciones financieras europeas no
está unificada, y es responsabilidad
de una diversidad de entidades, que
tienden a responder unilateralmente,
como ya se ha visto en la crisis actual.
Todo parece indicar que nos
encontramos en el inicio de una cri-
sis, cuyos efectos recién comienzan a
transmitirse hacia todas las econo-
mías del mundo, puesto que la
reducción del consumo en los
Estados Unidos, así como una menor
demanda de inversión (factores que
han sido los principales impulsores
del crecimiento del PIB en los últi-
mos años), recién comienzan a
manifestarse; esas tendencias impli-
carán una recesión económica, con la
consiguiente disminución de las
importaciones y de la dinámica eco-
nómica, que repercutirá en las prin-
cipales economías desarrolladas y en
los mercados emergentes, a través de
los canales comerciales y financieros
tradicionales.
Esas tendencias generan igual-
mente una menor demanda y crea-
ción de nuevos empleos, que retroa-
limenta los efectos recesivos antes
mencionados. Esto ha implicado
también una reducción de las reme-
sas que envían los latinoamericanos
que han emigrado hacia los Estados
Unidos y países europeos, afectando
un flujo de recursos cuya importan-
cia es crucial para las economías de
varios países de la región, incluso
México, puesto que se han converti-
do desde los años noventa, en su
segundo rubro de ingreso de divisas.
Luego de la dramática sucesión de
las crisis financieras y monetarias
registradas en el mundo desde la
145
¿Otra crisis financiera o un cambio fundamental en el capitalismo financiero?
década de los noventa, y la vasta evi-
dencia acumulada sobre la ineficacia
de las instituciones financieras inter-
nacionales (IFIs) para prevenir y
enfrentar dichos procesos, e incluso
su manejo inadecuado, por no decir
interesado de esas crisis, debido a la
rigidez y esquematismo de su base
teórica, que propugnaba la completa
liberalización de los mercados finan-
cieros
6
, los países han buscado diver-
sas estrategias que les permitan
manejarlas en mejor forma.
Entre los elementos de tales estra-
tegias, fundamentalmente en las eco-
nomías emergentes, se mencionan
los siguientes: reducir la vulnerabili-
dad externa, mediante la acumula-
ción de reservas; una política cam-
biaria que si bien adoptó regímenes
flotantes, en su aplicación tiene un
carácter mucho más pragmático,
para responder ante eventuales pre-
siones externas, incluyendo una acti-
va participación de los bancos cen-
trales en su regulación; y, finalmente
la disposición para crear “acuerdos
regionales de cooperación monetaria
y financiera”
7
.
Por lo tanto, la poderosa implo-
sión del financiamiento que se está
produciendo en los Estados Unidos,
en un verdadero “septiembre y octu-
bre negros”, es la continuación de la
crisis de las hipotecas de alto riesgo
que arrancó en agosto de 2007. Ella
se manifiesta en la acumulación de
quiebras o de adquisiciones de gran-
des firmas que han sido pilares de
Wall Street, así como en los enormes
montos destinados por la FED y el
Tesoro de los Estados Unidos para
salvar al sistema; hasta llegar al mega
paquete de 700 mil millones de dóla-
res, aprobado por el Congreso norte-
americano, ante las presiones de la
administración Bush, para evitar el
colapso del financiamiento nortea-
mericano y sus repercusiones en la
economía global. Los analistas eco-
nómicos e incluso el FMI discrepan
sobre la fase en la que se encuentra la
crisis (lo peor ya pasó o está por
venir), al igual que sobre su magni-
tud: hay algunos que consideran que
sería igual o peor que la crisis de
1929, en tanto que otros consideran
que hoy existen mecanismos de polí-
146
Marco Romero Cevallos
6.
Ver Romero Cevallos Marco: “Temas del debate sobre la política económica y el desarrollo”
, en Revista
Ecuador Debate No. 50, Agosto 2000, para una presentación amplia del tema.
7.
Moreira Cunha André y Julimar Da Silva Bichara:“Globalización financiera y estrategias periféricas: expe-
riencias recientes de América Latina y lecciones desde Asia”
, en Revista de Economía Mundial, No.17, 2007.
tica económica que permitirían
enfrentarla en mejor forma.
El contenido del gigantesco salva-
taje propuesto por el régimen de
Bush no se aparta de la orientación
predominante en su política econó-
mica y en el manejo de la guerra en
Irak, que ha propiciado una aguda
concentración de la riqueza en un
reducido número de grandes empre-
sas y en el poder financiero, dentro
de la cual les ha entregado enormes
intereses y contratos en el abasteci-
miento militar y en la reconstrucción
de ese país, así como a través de suce-
sivas exoneraciones tributarias.
El mega paquete busca definitiva-
mente socializar las pérdidas de un
reducido número de grandes empre-
sas financieras, pasando los costos a
los contribuyentes, mientras ellas y
sus altos ejecutivos han acumulado
enormes ganancias en la fase ante-
rior, en base a un manejo especulati-
vo y excesivamente riesgoso, confia-
das en que el Estado vendría en su
rescate. En ese sentido, el salvataje es
muy semejante a los aplicados a fines
de siglo en varios países en desarro-
llo,
principalmente de América
Latina.
Existe una creciente oposición en
la opinión pública norteamericana y
mundial, contra la forma en que el
régimen de Bush y otros gobiernos
del mundo industrializado están
enfrentando los problemas financie-
ros; cada vez son más las voces que
exigen que las entidades financieras y
sus altos ejecutivos, cuyos ingresos
son millonarios, asuman el costo de
sus decisiones.
Lo que queda claro, es que esta-
mos ante una crisis de gran magni-
tud y de un tipo particular, puesto
que sus efectos transformarán defi-
nitivamente el funcionamiento de
los mercados financieros; en primer
lugar, su origen radica en los Estados
Unidos, como pocas en los años
anteriores; en segundo lugar, ha pro-
vocado ya la desaparición de la
banca de inversión norteamericana,
que fue uno de los agentes más diná-
micos de la globalización y de la
innovación financieras en las dos
décadas precedentes; el propio Alan
Greenspan ha mencionado que crisis
como la actual sólo se presentan
cada 100 años.
Por otro lado, el monto de las pér-
didas registradas es inusitado, recor-
demos que el FMI estimó en 1.3
billones de dólares el 24 de agosto
pasado, las pérdidas sufridas por
bancos norteamericanos y europeos,
antes de que se aprobara el gigantes-
co paquete de salvataje de Bush
y de
que se profundizaran los problemas
en Europa. Finalmente, cabe destacar
que incluso el presidente del Banco
Mundial ha expresado la necesidad
147
¿Otra crisis financiera o un cambio fundamental en el capitalismo financiero?
de refundar el sistema financiero
internacional, reconociendo que las
instituciones multilaterales, de las
cuales forma parte dicho banco
junto al FMI no funcionan, ni tam-
poco grupos ad hoc como el G7 y el
G8; la solución que propone, sin
embargo, sólo apunta a dar mayor
legitimidad y cobertura a esos gru-
pos, incorporando a países como:
India, Brasil, China, Sudáfrica, Rusia,
México y Arabia Saudita; en conse-
cuencia, no constituye una solución
verdadera a la ausencia de gobernan-
za para la globalización financiera.
Las lecciones de la historia econó-
mica de América Latina nos enseñan
que los impactos de los excesos de la
“economía de casino” en que se han
convertido los mercados financieros
internacionales terminan golpeando
muy fuertemente a la región, tanto
por los canales financieros como
comerciales, a los cuales se suma en
la actualidad el flujo de las remesas
enviadas por los migrantes, hacia sus
familiares en los países de origen.
En esta oportunidad, sin embar-
go, algunos se preguntan si se ha pro-
ducido un “desacoplamiento” de la
región, debido a los limitados efectos
que han sufrido las economías lati-
noamericanas en la presente crisis, al
menos hasta el momento, debido
sobre todo a su positiva posición
externa, gracias a los favorables pre-
cios de las materias primas que
exportan, al menor peso de la deuda
externa y a cierta diversificación de
sus mercados de exportación
8
.
Esos factores favorables, que tie-
nen un carácter coyuntural, vincula-
do con la fase ascendente del ciclo
económico internacional del período
2003-2007, son diferenciados en los
diversos países y están siendo erosio-
nados progresiva y rápidamente por
los efectos de la crisis y los cambios
que generan en la economía global.
Es fundamental reconocer que la
situación externa favorable no ha
sido aprovechada por los países lati-
noamericanos, para reducir la vulne-
rabilidad externa de tipo estructural
que mantienen estas economías, vin-
culada con sus estructuras producti-
vas y con los patrones de inserción
comercial; las recientes caídas en los
precios de las materias primas lo evi-
dencian y las exportaciones manu-
factureras son igualmente frágiles en
un contexto de crisis.
Por lo tanto, los “blindajes” que
muchos gobiernos latinoamericanos
148
Marco Romero Cevallos
8.
Ver por ejemplo, García Herrero Alicia: ¿Saldrán ganadoras América Latina y Asia de la actual crisis finan-
ciera?, Real Instituto Elcano, Julio 15 de 2008.
consideran son los elevados niveles de
reservas internacionales acumulados
por muchos de ellos, serían de poca
ayuda en caso de que la crisis se pro-
fundice. Al respecto es interesante
destacar que incluso en el caso del
Brasil, la economía más grande de la
región, que tiene más de 200 mil
millones de reservas, hay analistas que
consideran que sólo sería un “blinda-
je de papel crepé”
9
, considerando la
generalizada liberalización cambiaria
y financiera aplicada en los últimos
años, unida a la significativa entrada
de capitales de corto plazo, en el even-
to de producirse ataques especulati-
vos o una fuga masiva hacia el dólar.
Los efectos de la crisis en las eco-
nomías de América Latina estarán
determinados tanto por las dimen-
siones que asuma, como por la forta-
leza de su situación macroeconómi-
ca, de sus cuentas fiscales y de su
balanza de pagos, como por su nivel
de endeudamiento externo e interno,
sus necesidades de financiamiento
internacional, así como por su régi-
men cambiario.
En cualquier caso, se vuelve fun-
damental el establecimiento de
mecanismos regionales que permi-
tan enfrentar, en forma cooperativa y
conjunta, las repercusiones comer-
ciales y financieras de la presente cri-
sis. Los esquemas regionales de coo-
peración financiera, dentro de los
cuales se inserta la propuesta del
Banco del Sur, asumen una impor-
tancia estratégica.
Sin embargo, las primeras res-
puestas ante la crisis escuchadas en la
región, así como los retrasos y pro-
blemas que atraviesa la implementa-
ción definitiva del Banco del Sur,
muestran una vez más, la tendencia a
privilegiar las iniciativas unilaterales
y los límites para la cooperación
regional. Esperemos que la creciente
evidencia sobre la magnitud de la
crisis y sobre sus efectos devastadores
en nuestros países logre modificar
esas posiciones.
Quito, 8 de octubre de 2008
149
¿Otra crisis financiera o un cambio fundamental en el capitalismo financiero?
9.
Reinaldo Gonçalves:“A crise internacional e a América Latina. Com referência especial ao caso do Brasil”
,
Octubre/ 2008.
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