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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Introducción
Han pasado 20 años de la muerte
de Monseñor Leónidas Proaño, y su
nombre, al igual que cuando vivía, si-
gue causando alegría y esperanza en
unos y en otros inquietud y molestia.
A la Iglesia de Riobamba nos sigue
inspirando su vida, su testimonio, su
praxis pastoral evangelizadora y libe-
radora; por eso seguimos celebrando
su memoria, por eso estoy aquí para
hablarles sobre
“el mensaje liberador
de Monseñor Leonidas Proaño”.
En qué contexto estamos
celebrando esta memoria
Celebramos esta memoria en
contextos diferentes: Ecuador y el
mundo no son los mismos que en
tiempos de Monseñor Proaño.
El desarrollo de la ciencia y la téc-
nica ha sido inimaginable e im-
presionante.
El mundo tenso y bipolar domina-
do por el marxismo y capitalismo
ha dado lugar al dominio unipolar
y globalizado del neoliberalismo.
América Latina, después de sus lu-
chas y frustraciones de las décadas
del sesenta al noventa, vuelve a su
búsqueda, hallar otros modelos
sociales y políticos en Brasil, Vene-
zuela, Bolivia, Ecuador, Argentina,
Paraguay…
Si bien es cierto que la calidad de
vida de los pobres ha mejorado,
sin embargo el porcentaje de ex-
cluidos del sistema aumentan.
El cambio social más alentador y
positivo se ha dado en el mundo
indígena. El indígena chimbora-
cense y ecuatoriano nada tiene que
ver con el indígena que Monseñor
Leonidas Proaño encontró al co-
mienzo de su misión pastoral en
1954. La toma de conciencia de su
inhumana situación y del derecho
a su dignidad como hijos de Dios,
fruto de la evangelización, su orga-
167
Mons. Víctor Corral Mantilla
1
MENSAJE LIBERADOR DE
MONSEÑOR LEONIDAS PROAÑO
*
*
Conferencia sustentada en el Teatro Universitario “Carlos Crespi” de la Universidad Politécnica Salesiana,
con ocasión de conmemorar los 20 años de la muerte de Mons. Leonidas Proaño.
1
Obispo de la Diócesis de Riobamba.
nización y sus pequeñas y grandes
luchas reivindicativas, sin violen-
cia (armada), pero con firmeza y
unidad han logrado cambios tras-
cendentales en la mentalidad y en
el quehacer político y social no só-
lo de los indígenas, sino de
todos
los ecuatorianos.
La Iglesia Latinoamericana de la
opción por las mayorías pobres y
creyentes en Medellín y la de los
rostros sufrientes de Cristo, en
Puebla, de la que fue partícipe y
protagonista Monseñor Proaño,
ahora es la Iglesia de los discípulos
y misioneros de Cristo, en Apare-
cida, renovando y actualizando la
opción con los nuevos rostros de
pobres en el continente.
Testimonio personal
Tarea difícil y emotiva me resulta
el dar testimonio de la vida de
Monseñor Proaño. Es un ejercicio in-
terno y vivencial, donde se entretejen
los recuerdos. Me inspiró cuando jo-
ven estudiante, consolidando mi vo-
cación al sacerdocio; su estilo pasto-
ral iluminó mi trabajo pastoral ente
los indígenas, cuando párroco; tuve
el privilegio de ser su auxiliar en los 3
últimos años de su episcopado. Me
honró con su amistad y confianza.
Su personalidad sencilla, su enor-
me capacidad de escucha, la austeri-
dad de su vida entregada, su corazón
libre y limpio de rencores, su firmeza y
tenacidad para defender la verdad y la
justicia encarnada en los pobres, vícti-
mas del engaño y de la injusticia, su es-
piritualidad de seguidor de Jesucristo,
nacida de la entraña del evangelio, im-
pactaron mi fe y siguen alimentando e
inspirando mi servicio episcopal.
Fue un hombre alegre, sincero,
firme y constante en sus principios.
Un cristiano seguidor de Jesucristo,
apegado tenazmente al evangelio, un
Obispo profeta “que de lo circuns-
tancial de cada día supo pasar a los
trascendental del futuro”. Rompió es-
quemas y suscitó el cambio no sólo
en las prácticas pastorales, sino en la
mente y el corazón de los pobres e
indígenas; el cambio que inició y
propulsó no quedó sólo en los indi-
viduos, llegó hasta un cambio de
mentalidad e incluso de estructuras
en la Iglesia y en la sociedad.
Imposible comprender a Proaño
y su obra sin la acción del Espíritu,
sin la Iglesia, sin los pobres y sin los
indígenas.
Mensaje liberador de
Monseñor Proaño
¿Cuál sigue siendo el mensaje li-
berador de Monseñor Proaño a la
Iglesia y a la sociedad ecuatoriana?,
es el tema de esta conferencia.
Mons.Víctor Corral Mantilla
168
Para que haya mensaje es necesa-
rio que alguien lo transmita y para
que sea liberador es necesario que el
que recibe el mensaje se dé cuenta
de sus esclavitudes, y se comprome-
ta a ser libre.
Una premisa necesaria, para com-
prender todo lo que dijo Monseñor
Proaño, es entender que su mensaje
liberador no es otro que el del Evan-
gelio de Jesucristo. Así, él lo entendió,
vivió y proyectó en toda su existencia.
No necesitó de ideología, de partido
político, de medios poderosos.
Pero fueron los pobres y los indí-
genas, los que no sólo recibieron el
Evangelio que él les llevaba, sino que,
a su vez, ellos le evangelizaban: es de-
cir,
le hicieron conocer, amar y se-
guir mejor a Jesucristo.
La fidelidad a los pobres y a la Pa-
labra de Dios hicieron crecer
su espi-
ritualidad, fueron origen de su profe-
tismo e iluminaron toda su praxis
pastoral.
De su vida, pensamiento y de su
praxis pastoral, saco algunos aspec-
tos que son mensaje liberador para la
Iglesia de Riobamba, y que pueden
serlo también para ustedes.
1. Monseñor Proaño fue un segui-
dor fiel de Jesucristo
“Monseñor Proaño era un hom-
bre de fe, tenía ideas muy claras ex-
traídas del Evangelio, al que tomaba
en serio de forma valiente cargando
con las consecuencias. Tal era la raíz
de la que surge su vida cotidiana y
las acciones en los momentos deci-
sivos.
Creyó en un Dios cercano, movi-
lizador, horizonte último de la vida,
de la justicia, del amor y la verdad.
De ese Dios nos hablaba en sus ho-
milías, en su oración frecuente y lar-
ga, en sus celebraciones con las co-
munidades.
Creyó en Él a la manera de Jesús:
creer en el Padre era, sobre todo, ha-
cer real y efectiva la voluntad de Dios
en las cosas cotidianas y en las cosas
profundas de la vida. Era creer en la
dignidad de hijos que Dios otorga al
hombre, también a los pobres y mar-
ginados por eso fue un apasionado
defensor de la Vida, especialmente de
la vida de los pobres de la provincia
de Chimborazo y del País, porque
pensaba que la miseria toca el cora-
zón mismo de Dios, es la negación de
su voluntad divina.
Por eso denunció el pecado, dijo
que la miseria no es un destino na-
tural de nosotros, sino el producto
de estructuras injustas; es una ofen-
sa a Dios porque es ofensa al hom-
bre, al que da muerte y por eso es
mortal.
Dada su fe en el Dios de la vida,
en el Dios del Éxodo, el pecado es-
tructural era la más profunda con-
169
Mensaje liberador de Monseñor Leonidas Proaño
tradicción con su fe y por ello no
abandonó el ministerio profético;
por ello propició y luchó por solu-
ciones justas a favor de los pobres, en
especial los indígenas; creyó en un
Dios sensible ante el clamor de los
explotados, que· baja a liberarlos. Esa
voluntad divina de liberación tenía
que ser hecha eficaz. Esta es la razón
por la que estuvo del lado de los po-
bres, no por cálculo político sino ba-
sado en su fe en Dios liberador de los
oprimidos.
Siendo un hombre de paz y a pe-
sar de propiciar soluciones pacíficas,
Monseñor Proaño aceptó por su fe,
el misterio del conflicto que causa el
pecado, y aceptó que ese pecado sólo
puede ser superado mediante la lu-
cha contra él
Por esa fe que busca la justicia
asumió que los pobres, los de abajo,
deben liberarse ellos mismos, como
gestores de su propio destino. Arriba
están los dioses del capitalismo abso-
lutizado y sus servidores: en cambio
al Dios de la liberación hay que en-
contrarlo abajo. Por esa su fe,
Monseñor Proaño impulsó todos los
movimientos justos del pueblo que
lleven a su liberación, a la Nueva So-
ciedad de hombres nuevos, los hom-
bres del Reino. Las federaciones de
Cabildos, Cooperativas, federacio-
nes, barrios, organizaciones juveni-
les, sintieron el apoyo del Obispo.
Creyó en el Dios de la Verdad, pa-
ra ser libres y para tener la Verdad co-
mo arma de lucha exitosa, pues en su
misma expresión conlleva la propia
eficacia.
Monseñor Proaño creyó en el
Dios de lo nuevo, no se asustó de la
novedad de la historia, al contrario,
hizo de esa novedad vehículo de su fe
en Dios. Por eso, a nivel personal, su-
po crecer, cambiar y convertirse con-
tinuamente, para mostrar la verda-
dera humildad de los que creen en
Dios. Vibraba siempre de manera
nueva y distinta ante la experiencia
de la fe y por eso comprendió de ma-
nera original su ministerio episcopal.
En su gestión como Obispo, muchos
reconocen lo novedoso de su acción
y de su teología.
Monseñor Proaño creyó en el
Dios de los pobres. Ellos son el ca-
mino para creer en Dios, y ellos fue-
ron sus maestros en la fe, él mimo
confiesa que fue evangelizado por
los valores positivos que encontraba
en ellos; en “los crucificados de la
historia”, en especial en los indíge-
nas”. (Cf. Mons. Proaño. Reflexiones
sobre sus enseñanzas” P. Estuardo
Gallegos)
2. La opción por lo pobres
Monseñor Proaño nació pobre,
fue pobre y murió pobre, no por ma-
Mons.Víctor Corral Mantilla
170
la suerte, por destino o por desidia:
su opción nace de la entraña misma
del Evangelio, esto es de la Buena
Nueva de Jesucristo.
Su opción fue radical, porque no
admitía claudicaciones, pero nunca
sectaria; por eso quienes quisieron
dividir o crear violencia entre los po-
bres de América Latina, quisieron
utilizarlo, pero no lo consiguieron.
Por esta opción pudo compren-
der a los pobres, iniciar la incultura-
ción del evangelio entre los indígenas
y sacar la cara por ellos en todo mo-
mento.
Nunca se dejó comprar o halagar
por los poderosos.
Durante su vida jamás acumuló y
guardó para si algún bien. Nunca tu-
vo nada propio, todo supo compartir
con los pobres: su vida, su tiempo,
sus capacidades.
.. y todo cuanto
te-
nía a su alcance y a su disposición.
Los pobres acudían a él, indivi-
dual y colectivamente, para pedir
una ayuda, para compartir sus triste-
zas y sobre todo para demandar un
consejo o recibir una fuerza orienta-
dora para seguir luchando.
Nunca le oí hablar mal de los po-
bres e indígenas; quejarse de ellos;
todo lo contrario, proclamó en todos
los foros del mundo sus valores, ca-
pacidades y el Proyecto de Dios sobre
ellos para liberar y salvar el mundo y
construir el Reino.
No se preocupó de construir obras
materiales, pero dedicó todo su tiem-
po a evangelizar a los pobres (en el
verdadero sentido de la palabra) a
concientizar y a organizarlos para que
ellos mismos, dejando de ser objetos
del sistema, construyan su dignidad.
Luchó fuertemente para que su
Iglesia particular y la Iglesia Latinoa-
mericana y Universal sea pobre, se
identifique con los pobres y sea se-
guidora de Jesucristo pobre.
El mismo en el libro, “Creo en el
hombre y la Comunidad”, que es una
especie de autobiografía dice: “Ese
amor y respeto a los pobres, particu-
larmente a los indígenas, llegó a for-
mar parte de mi propia existencia.
Por esto he dicho que no he querido
nunca ser traidor a los pobres.
..”.
“Si antes dije que la pobreza es un
don y que ese don tiene un senti-
do cuando viene acompañando
del mensaje del evangelio, ahora
digo que también la amistad de
los pobres es un don y que tam-
bién este don viene acompañan-
do de un mensaje”.
Con su ejemplo fiel y con su tes-
timonio claro, la Iglesia de Riobam-
ba mantiene la opción por los po-
bres e indigentes. Así lo reafirma-
mos en el Sínodo de Riobamba, que
celebramos en 1996, con firmeza y
convicción.
171
Mensaje liberador de Monseñor Leonidas Proaño
Veinte años después de la muerte
de Monseñor Proaño decimos: “Al
igual que su Maestro, la Iglesia de
Riobamba tiene como opción prefe-
rencial los pobres y el pueblo indíge-
na. Desde ellos recibe la llamada per-
manente a la fidelidad, pues desde
ellos el Señor evangeliza y son ellos
los primeros llamados a la construc-
ción del Reino. Debido a esto, es de
necesidad absoluta, para la Iglesia de
Riobamba, ver toda la realidad desde
la óptica de los pobres y desde allí
proyectar toda su práctica pasto-
ral…” (Sínodo, Riobamba 72).
Puedo decirles con sinceridad que
para nosotros, en la Iglesia de Rio-
bamba los pobres y los indígenas
constituyen, precisamente porque
creemos y somos seguidores de Jesu-
cristo, nuestra razón de ser, nuestro
gozo y nuestra esperanza.
3. Evangelización liberadora
e inculturada
Un tercer mensaje liberador que
podemos sacar de Monseñor Proaño,
es la evangelización liberadora e in-
culturada que él practicó. Se puede
afirmar con toda justicia que
Monseñor Proaño, fue un eximio mi-
sionero y evangelizador de este siglo.
Participante importante en el
Concilio Vaticano II y en las Confe-
rencias Latinoamericanas de Mede-
llín y Puebla, comprendió y promul-
gó incansablemente que la Iglesia no
estaba hecha para preocuparse por
ella misma, sino para ser misionera,
liberadora y salvadora del mundo en
nombre de Jesús. Con
Evangelii Nun-
tiandi
, repetía constantemente a los
Agentes de Pastoral que la tarea esen-
cial, la razón de ser de la Iglesia es la
evangelización.
Para él toda evangelización debe
partir de la realidad concreta del
pueblo y, después de analizarla con el
mismo pueblo y confrontarla con el
querer de Dios a través de su Palabra,
tiene que llevar a la toma de concien-
cia de la situación de pecado y mal
personal y social. Esta misma con-
cientización impulsará en un segun-
do momento la organización, es de-
cir la unión entre pobres para cam-
biar la realidad de egoísmo, muerte,
injusticia, esclavitudes, tristezas en
nuevas situaciones de amor, vida,
justicia, libertad y gozo.
La finalidad última de toda evan-
gelización, praxis pastoral y aún de
toda acción cristiana debe ser el Rei-
no de Dios, reconocido como don
gratuito del Padre en Jesucristo, y por
lo tanto como aceptación, conversión
y seguimiento a la causa de Jesús.
La evangelización de Riobamba,
que inició Mons. Proaño hace más
de treinta años es liberadora por dos
razones:
Mons.Víctor Corral Mantilla
172
Porque parte de las realidades de
injusticia y opresión de los pobres
y con la palabra de Dios les abre
los ojos, les une y organiza y les
enseña a caminar en búsqueda de
liberación.
Y
porque debe producir cambios
no solo a nivel personal, sino tam-
bién, a nivel social y estructural.
Una evangelización así entendida
y practicada hace nacer cristianos
con coherencia entre fe y vida.
“Entiendo,
dice
Monseñor
Leonidas Proaño, la fe cristiana para
un sacerdote, para un Obispo, como
para cualquier seglar, no simplemen-
te como una aceptación intelectual
de verdades reveladas; entendemos
aquí la fe cristiana como una res-
puesta del hombre a Jesucristo nues-
tro liberador. Entiendo la fe cristiana
como una respuesta de compromiso
con el Evangelio”.
De este tipo de evangelización li-
beradora necesariamente nace una
Iglesia renovada, comunitaria y mi-
sionera del mundo y se supera un
modelo de Iglesia que se asfixia por
querer sólo conservarse y mantener-
se, dispuesta únicamente a moderni-
zar sus métodos de acción pastoral
pero, a la larga, siempre centrada en
sí misma.
Vemos con gozo que nace una
nueva imagen de Iglesia más senci-
lla, más libre, menos privilegiada y
más pobre, porque los pobres la
asumen como suya y, a su vez, ella
misma comprende que su fuerza,
animo y esperanza está en los po-
bres, ya que entre ellos es donde me-
jor se descubre a Jesucristo como li-
berador y salvador. Sobre todo nace
y se manifiesta una Iglesia de base y
comunitaria.
“Abiertas estas comunidades cris-
tianas a los problemas de su ambien-
te, experimentan que Cristo, es ver-
daderamente liberador, porque ellos
mismos se van liberando de todas las
opresiones de pecado y van contri-
buyendo a la liberación de los hom-
bres que viven en su ambiente. Se
vuelve así palpable la acción actuali-
zada de la liberación de Cristo. Y en-
tonces las comunidades cristianas ce-
lebran el acontecimiento salvífica
con una liturgia que queda lejos del
simple ritualismo. Desde allí, desde
el gozo de sentirse salvados, salen las
comunidades cristianas enardecidas
para anunciar de palabra y con el tes-
timonio de su vida que el reino de
Dios está cerca”. (Proaño: conferen-
cia: Perspectiva para la Iglesia Lati-
noamericana desde la Teología de la
Liberación).
173
Mensaje liberador de Monseñor Leonidas Proaño
4. Evangelización e inculturación
en Monseñor Proaño
Donde la evangelización libera-
dora, como semilla fecunda regada
por Monseñor Proaño, cayó en tierra
fértil, fue en el pueblo indígena de la
provincia del Chimborazo, lugar en
el que está ubicada la Diócesis de
Riobamba.
Al comienzo decía que el mensaje
para que sea liberador tiene que ser
aceptado y apropiado por personas y
pueblos que tengan esclavitudes y
opresiones y quieran liberarse.
Y esto sucedió en el pueblo indí-
gena de Chimborazo y Ecuador con
la bendita presencia y acción pastoral
de Monseñor Leonidas Proaño.
Con la habilidad de escritor que
tenía, al poco tiempo de haberse he-
cho cargo de la Diócesis (10-10-
1954) describe de esta manera la si-
tuación de los indígenas que eran el
70% de sus diocesanos.
“El problema del indio es com-
plejo y formidable, y no hay como, ni
quiero darle soluciones parciales. Su
situación es para llorar.
.. viven, ¡Se-
ñor, como viven!, en chozas del ta-
maño de una carpa o como topos
dentro de huecos cavados en la tie-
rra. Explotados sin misericordia por
los grandes millonarios de la provin-
cia, quienes después de vender sus
cosechas se largan a Quito, Guaya-
quil y a las grandes ciudades de Amé-
rica y Europa, a malgastar el dinero
exprimido de ese miserable estropajo
que es el indio del Chimborazo.
..
Cuando lo veo siento oprimido el co-
razón y adivino lo formidable que es
el problema de su redención”.
Esta realidad injusta y tremenda-
mente contrastante con el resto de la
población ecuatoriana, hizo que
Monseñor Proaño, con su Iglesia, hi-
ciera un cambio radical de la pastoral
tradicional a un nuevo estilo de pas-
toral que opta decididamente por los
más pobres entre los pobres: los indí-
genas.
..
Monseñor Proaño fue soñador y
dinamizador de una Iglesia indígena
libre y liberadora. No sólo habló de
formación de comunidades y de
evangelización liberadora, sino que
en su praxis pastoral organizó nume-
rosas Comunidades Eclesiales de Ba-
se y mediante una pastoral de con-
junto, formó múltiples misioneros
laicos, catequistas, dirigentes de or-
ganizaciones populares, educadores
populares, etc.
..
Desde entonces la pastoral de la
Iglesia de Riobamba, ha ido pasan-
do, de una pastoral para los indíge-
nas a una pastoral con y desde los
indígenas.
Inculturar el evangelio de Jesu-
cristo en los pueblos indios a partir
de las experiencias de Dios y las se-
Mons.Víctor Corral Mantilla
174
millas del Verbo, para construir la
iglesia con agentes, teología, liturgia
y estructura propias, han sido el ob-
jetivo, esfuerzo y realización que, len-
ta pero constantemente, hemos ido
haciendo como Iglesia de Riobamba.
Y, junto a todo esto, también co-
mo misión liberadora de la Iglesia,
hemos y estamos impulsando la or-
ganización indígena, fomentando el
sentido de identidad y conciencia del
pueblo quichua, con cultura, econo-
mía y política propia, en vista de la
transformación de la sociedad, po-
tenciando sus justas iniciativas y ac-
ciones, especialmente el derecho a la
tierra y a la comercialización directa.
La
realidad
indígena
que
Monseñor Proaño encontró en 1954,
en la actualidad es diferente gracias a
la siembra que el comenzó y que la
Iglesia de Riobamba continúa.
Poco tiempo antes de morir, al re-
cibir un Doctorado Honoris Causa
en Alemania, con sencillez y alegría
describía de esta manera la realidad
de los indígenas a los que tanto amó
y había ido entregando sacrificada e
incomprendidamente su vida de
apóstol y profeta; decía: “ .
.. He sido
testigo, durante más de treinta años,
del poder liberador del Evangelio,
vale decir de la continuidad de reali-
zación de los signos con que Cristo
acompañaba la proclamación de la
Buena Nueva a los pobres. Práctica-
mente, quienes estuvieron ciegos,
ahora ven; quienes habían perdido la
palabra, por causa de la opresión y
estaban mudos, ahora hablan; quie-
nes se sentían tullidos y paralíticos
porque habían sido maltratados du-
rante siglos, ahora caminan y se or-
ganizan como pueblo”.
A este nuevo tipo de indígena es
al que la Iglesia de Riobamba está
acompañando, siguiendo las huellas
de este gran Obispo, profeta y após-
tol de nuestros tiempos, calificado
con razón Obispo de los Indios.
5.Profetismo de Monseñor Proaño
Para terminar deseo señalar un
último
mensaje
liberador
de
Monseñor Proaño: su profetismo.
Supo responder a su vocación,
que fue descubriendo y a la que fue
respondiendo progresivamente. Es
uno de los grandes profetas que Dios
suscitó en nuestra América Latina en
la segunda mitad de siglo XX. Quería
que la Iglesia y el pueblo entero fue-
ra profético, es decir participante de
la misión profética de Cristo.
Desde su propia experiencia es-
cribe lo siguiente: “Profeta es el
hombre que ve. Es el hombre que ve
en primer lugar a Dios, con quién
conversa en la oración como con un
amigo, con su amigo; el hombre que,
por lo mismo, descubre cuáles son
175
Mensaje liberador de Monseñor Leonidas Proaño
los designios de Dios, cuál es su vo-
luntad, cuáles son sus planes”. “Pro-
feta es el hombre que ve las realida-
des de este mundo en toda su objeti-
vidad, el que no se deja deslumbrar
por falsos valores ni desorientar por
falsas promesas. Es el que ve la men-
tira en donde quiera que exista. Es el
que ve la trayectoria que sigue la his-
toria y prevé las consecuencias de los
hechos actuales, porque sabe mirar
el hoy en función del mañana y en
función de lo eterno”.
“El profeta no encuentra eco ni
comprensión en los hombres que le
rodean.
..“; “los profetas continúan
siendo perseguidos y no sólo incom-
prendidos”.
Quienes conocimos a Monseñor
Proaño, sabemos que todo lo que di-
ce nació de la entraña misma de su
dolorosa experiencia.
Fiel en su seguimiento a Jesucris-
to y pegado como era al Evangelio,
no tuvo miedo de ejercer su función
de profeta que denuncia el mal de la
sociedad y aún de su propia Iglesia,
señalando sus causas y responsables.
A consecuencia de esto tuvo que
sufrir incomprensiones, calumnias,
persecuciones y abandono de ajenos
y propios.
Se le acusó de Obispo Rojo, sub-
versivo, agitador de los indios, comu-
nista.
..
Al respecto es preciosa la defensa
que hace de su acción pastoral res-
pondiendo a las acusaciones.
..“Se me
acusa de ser un Obispo Comunista.
Comunista porque he trabajado por
el indio; comunista porque he traba-
jado por el pobre, comunista porque
se ha realizado la Reforma Agraria
que se está llevando a efecto en la
Diócesis, comunista porque estoy
abriendo los ojos a quienes estaban
viviendo en las tinieblas, comunista
porque estoy realizando una obra de
concientización, una obra de educa-
ción de los hombres, una obra de
educación liberadora, como no tengo
vergüenza de decirlo sino más bien
orgullo. Liberación de los hombres
por todo el sistema de concientiza-
ción, de personalización; de que los
hombres aplastados empiecen a pen-
sar por sí mismos, de que los hom-
bres que no tenían palabra empiecen
a recuperar y a hablar de que los
hombres que casi no sentían necesi-
dades empiecen a sentirlas, y no sola-
mente sus necesidades sino también a
ser conscientes de sus derechos y a re-
clamarlos delante de quien quiera”.
(Discurso: ¿Cuál es la razón de tanta
calumnia? 10 de junio 1972).
Cuanta falta hacen hoy hombres
de la talla de Monseñor Proaño.
Nuestros pueblos necesitan hoy
profetas para alzarse del someti-
Mons.Víctor Corral Mantilla
176
miento y la esclavitud de los sistemas
de muerte a la indignación propia de
su condición cristiana. Necesitan
profetas para conquistar su libertad
con la memoria de Jesús, el crucifica-
do que resucitó.
También nuestra Iglesia, para ser
sacramento salvador del mundo ac-
tual, necesita la profecía para ser fiel
a los pobres, al pueblo sufrido, a su
Cristo y a su Dios.
Necesitamos recuperar la dimen-
sión histórica y teológica de la profe-
cía para desenmascarar el pecado de
la sociedad y sus responsables y para
ofrecer una esperanza para el futuro,
basada en el Dios de la vida que libe-
ra y salva por su Cristo y por los que
le siguen en el camino de la cruz.
Conclusión
Es necesario, diría indispensable,
hacer memoria de la vida, pensa-
miento y acción pastoral de
Monseñor Proaño.
La Iglesia de la que fue Obispo y a
la que amó fielmente, a pesar de las
incomprensiones y sospechas a la lí-
nea liberadora de su pastoral, de al-
gunos de sus miembros, necesita ha-
cer presente su memoria y mantener
su legado para hacer sentir su proxi-
midad y cercanía al pueblo pobre
tanto del campo como de las perife-
rias urbanas, “no sólo con el socorro
a sus necesidades más urgentes, sino
con la defensa clara y valiente de sus
derechos” (cf.550. D.A.).
Los Pueblos Indios, que con la
fuerza de sus reivindicaciones se han
ganado su merecido puesto en la so-
ciedad ecuatoriana, pero que tienen
aún un largo camino que hacer para
consolidar su unidad interna, defen-
der su identidad y seguir luchando
contra la pobreza y marginación, ne-
cesitan hacer memoria y mantener el
legado de Mons. Proaño.
Los ecuatorianos, sobre todo de
los sectores populares, cansados de
un modelo político y económico que
ya no da más, buscan cambios pro-
fundos que den lugar a un Ecuador
diferente, más humano, solidario,
participativo, incluyente. Este nuevo
Ecuador necesita hacer memoria y
mantener el legado de Monseñor
Proaño. Sigue resonando su vibrante
pedido: “BUSCO SOÑADORES,
QUE AYUDEN A CONSTRUIR LA
SOCIEDAD NUEVA”.
177
Mensaje liberador de Monseñor Leonidas Proaño
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