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[99]
Transnacionalismo, Mandato francés,
sirio-libaneses, esfera pública, colonialismo
LA CREACIÓN DE UN ÁMBITO
PÚBLICO TRANSNACIONAL
(segunda parte)
CAMILA PASTOR DE MARIA Y CAMPOS
Centro de Investigación y Docencia Económicas
¿Sirio-libanés, libanés o árabe?
Indicar la resistencia y la cooperación con el Mandato
Los funcionarios franceses desarrollaron un conjunto de estra-
tegias coloniales no oficiales de forma paralela a los censos y
registros públicos. Las autoridades metropolitanas recomenda-
ban discreción cuando instruían a los agentes a buscar opor-
tunidades para monopolizar las transacciones financieras de-
rivadas de la migración; lo mismo sucedía cuando se vigilaban
las actitudes y las actividades relativas al dominio francés en
el Máshreq. Una última nota en el documento que solicita el
censo contiene la siguiente instrucción:
Se adjuntarán, como documento confidencial, indicaciones sobre el sen-
tir de los sirios sobre Francia, sus opiniones en relación con el régimen que
desean se establezca en su país y, finalmente, sobre los diversos comités
y ligas que puedan haber constituido y la relevancia de dichos comi-
tés para otros grupos más generales, cuya sede central se encuentre fuera
del país de residencia.
1
La práctica de tal espionaje de Estado permitió a los fran-
ceses identificar a los rufianes transnacionales y boicotear sus
redes y actividades en el continente americano y en el Máshreq.
Dichos elementos podían ser sujetos rebeldes del Mandato o
Este artículo fue recibido por la dirección de la revista el 9 de junio de 2009 y
aceptado para su publicación el 10 de julio de 2009.
1
AMAE
, vol. 132, p. 6.
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de gobiernos europeos rivales, como atestiguan referencias
ansiosas a la “propaganda británica” y a su efectividad relativa
en las colonias.
2
Un informe que emitió el delegado francés en
la ciudad de Guatemala el 10 de agosto de 1931 sugiere que esta
intervención estratégica francesa de hecho alentó y desalentó
alineaciones particulares entre los migrantes. Al delegado le
preocupaba una queja expuesta ante el Alto Comisionado en
Beirut, en marzo de 1931, que lo alertaba sobre la crisis de los
“compatriotas establecidos en Guatemala” durante insurreccio-
nes recientes, que se había “agravado por la falta de protección
de las autoridades francesas”.
3
El delegado aclaró que había investigado el caso y encontra-
do que la penuria que reportaban los sirios o libaneses durante
los sucesos era un invento. El delegado identificó a la persona
que lo instigó, Jorge Blanco, como
le plus riche Libanais d’ici
(el [hombre] libanés más rico del lugar). Blanco se había natu-
ralizado como ciudadano hondureño durante la Gran Guerra,
pero ahora se interesaba por liderar la colonia “sirio-libanesa”
en Guatemala. Asimismo, se había opuesto a la formación de
la unión sirio-libanesa sugerida por el delegado francés local,
pues temía que su ciudadanía hondureña le impidiera presidir
una organización de ese tipo.
El delegado informa que un año antes, este hombre había
dedicado mucho tiempo y energía para alojar a Habib Estefano
e, incluso, a instancias de éste, fundó un Comité Árabe tras su
partida y se autonombró su presidente. El Comité “mezcla ele-
mentos sirios, libaneses y palestinos, y desagrada a numerosos
sirios y libaneses que se han negado a unirse a él; y me estoy
esforzando por sustituirlo por una agrupación sirio-libanesa
con ayuda de elementos que puedan contrarrestar la influencia
de
M
. Blanco”.
4
Habib Estefano fue un intelectual activo en toda Latino-
américa en la primera mitad del siglo
XX
, a quien se describe
como un orador excelente y aguerrido y que parece haber sido
sumamente popular. Viajaba por las “colonias” e hizo apari-
2
AMAE
, vol. 132, p. 19.
3
El golpe de Estado en Guatemala en diciembre de 1930.
4
“Et je m’efforce d’y substituer un groupement Syrio-Libanaise avec l’aide des
éléments qui peuvent contrebalancer l’influence de M. Blanco”.
PASTOR
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MARIA
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ciones públicas en Argentina, México, Estados Unidos y Cen-
troamérica. Aquí se hace evidente el apoyo de las autoridades
francesas a la etiqueta “sirio-libanesa” y sus esfuerzos activos
por desbandar a otras agrupaciones, especialmente a los sospe-
chosos de tener preferencias panarabistas. El cónsul interpretó
la queja sobre la falta de protección durante el
coup
, como un
pretexto para solicitar el establecimiento de un cónsul o agente
libanés en Guatemala, quien, señala prontamente el delegado,
naturalmente sería Jorge Blanco.
El cónsul estaba convencido de que Blanco simplemente
seguía el programa de Estefano: “Me pregunto si esto no está
vinculado a un plan más vasto por parte del Dr. Estefano, quien
anteriormente era consejero del emir Faysal en Damasco, según
descubrí después”. El delegado continúa especulando sobre las
consecuencias del activismo de Estefano:
Sospecho de una clase de propaganda con consecuencias de largo alcan-
ce entre las colonias sirio-libanesas en Latinoamérica a favor del emir
Faysal y de
M
. Habib Estefano. A pesar de las diferencias obvias, no
puedo evitar recordar que la revolución de 1911, que afectó a la dinastía
manchú de China, se organizó gracias a las acciones de Sun Yat Sen
entre las colonias chinas en el extranjero, que proveyeron los fondos ne-
cesarios. Los dos Orientes, el lejano y el otro, disfrutan participar en ma-
niobras ocultas que uno a veces ignora o subestima hasta el momento en
que ve sus resultados.
5
En este sentido es crucial que las categorías de “sirio” y “pales-
tino” se construyan como árabes, como orientales y como
traidores políticos a la causa francesa.
La población migrante en México era más grande y diver-
sa que la que había en Guatemala y en Honduras, pero se apli-
caba la misma lógica de contrainsurgencia. En 1937, el ministro
de Educación Nacional de Líbano envió al Alto Comisionado
una lista de asociaciones aprobadas en México, las cuales re-
comendaba a las autoridades francesas en Beirut y en la ciudad
de México. El Charge d’Affaires francés en la ciudad de Méxi-
co menciona la lista, pues quería verificar que fuera adecua-
do incluirlas como sitios para la circulación de documentos
oficiales sobre “opciones para nacionales turcos de origen liba-
5
AMAE
, vol. 616, p. 229.
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nés”.
6
Pertenecer a una asociación favorecida, o estar en con-
tacto con una, tenía consecuencias específicas; en este caso, la
red moldeaba el acceso a información sobre la nacionalidad y
oportunidades de nacionalización.
Dada la práctica de asignación preferente de recursos y opor-
tunidades a quienes expresaran lealtad a Francia, tales expre-
siones son frecuentes y efusivas en la correspondencia dirigida
al Alto Comisionado en Beirut y al ministro de Relaciones
Exteriores en París para demostrar públicamente gratitud y
lealtad. Con frecuencia eran telegramas, como el que en 1931
remitió Alexandre Afif a Paul Doumer en nombre de la colo-
nia libanesa en Puebla, para felicitarlo por su elección como
presidente de la República. Los archivos diplomáticos indican
que Afif debió haber recibido un agradecimiento por este gesto.
Proteger los intereses económicos
Otro índice de la fortaleza y la prosperidad económicas tem-
pranas de ciertos migrantes fue su intento por coordinar es-
fuerzos de cabildeo para proteger sus intereses económicos a
través de una institución formal, una Cámara de Comercio. Lo
que en un inicio fueron pactos regionales, con el tiempo se
aglutinaron en una “confederación” de mayor tamaño.
7
No
queda claro por qué, una vez que se establecieron, las Cámaras
de Comercio duraron tan poco.
El archivo diplomático francés (en adelante
AMAE
) men-
ciona incidentalmente una pista presente en una discusión
mayor sobre las sectas y la raza como obstáculos a la unidad
entre los mashrequíes. En 1924, Perier nos dice: “Ya durante
mucho tiempo han estado intentando establecer una cámara de
comercio sirio-libanesa que, a instancias de la Cámara Francesa,
defendería sus intereses. Sin embargo, hasta ahora sus esfuer-
zos han sido en vano, pues, fragmentados en un puñado de gru-
pos, son incapaces de tomar acción común”.
8
6
AMAE
, vol. 618, p. 367.
7
La Cámara de Comercio Libanesa probablemente agrupó a parte de la población
establecida en la ciudad de México.
8
AMAE
, vol. 408, p. 11-b.
PASTOR
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¿Qué tipo de rivalidades desmembraron a las Cámaras y
su Confederación? Al parecer, fueron dos grupos de sucesos
los que condicionaron su desaparición. Parte de la respuesta se
encuentra en lo que los franceses llamaron “La Revuelta Dru-
sa”, una alianza entre fuerzas drusas y nacionalistas que generó
lo que también se conoce como la Gran Revuelta Siria de
1925-1927.
9
El encarnizado movimiento social estalló en julio
de 1925, en resistencia al Mandato francés sobre el Levante.
Los drusos ya tenían una mala reputación ante los franceses;
no sólo eran clientes de los británicos, sino que además, en
descripciones de los migrantes en México, se les retrata como
perseguidores sanguinarios de “los libaneses” (maronitas):
“Los libaneses son los pioneros de esta migración: comenzó
alrededor de 1860, tras las aborrecibles masacres que los dru-
sos perpetraron en Líbano, al que despoblaron, mismas que
provocaron la intervención de Francia”.
10
La revuelta profundizó la polarización de la población
migrante, como analizaré en la siguiente sección. La Cámara
también participó en la negociación de las condiciones del Co-
mité Franco-Mexicano de Reparaciones, en 1928. El Comité se
formó para evaluar las pérdidas individuales y calcular el monto
de los pagos que haría el gobierno mexicano por reparación a
aquellos que hubieran perdido activos y fortunas en el conflicto
revolucionario de 1910-1921.
La “Revuelta Drusa” de 1925
La resistencia al Mandato francés anclado en Damasco a inicios
de la década de 1920 generó una asidua correspondencia en todo
9
Sobre la Gran Revuelta, véase M. Provence,
The Great Syrian Revolt and the
Rise of Arab Nationalism
, Austin, University of Texas Press, 2005.
10
“Ce sont les Libanais qui sont les pionniers de cette émigration: commence vers
1860, à la suite des massacres odieux, auxquels se livrèrent les Druzes dans le Liban
qu’ils dépeuplèrent et qui entrainèrent l’intervention de la France, elle continue à être
alimentée surtout par des Maronites de la montagne, si bien qu’ils sont la très grande
majorité des ressortissants syriens résidants ici. Je les crois amis de notre pays, pour
autant que cela est conciliable avec leurs intérêts et ne gêne pas leurs affaires: ils ne
manquent pas une occasion de manifester ouvertement leur attachement à la France
et leur vanité de parvenus n’est jamais aussi satisfaite que lorsqu’ils peuvent rehausser
une de leur fêtes par la présences d’une personnalité Française”.
AMAE
, vol. 408, p. 12.
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el continente americano. El cónsul francés en Río de Janeiro,
desesperado, reportó la existencia de publicaciones “tenden-
ciosas” que celebraban las victorias “drusas” y la necesidad de
contrarrestarlas.
11
En la ciudad de México, Perier suplicó que
se le cablearan “noticias frecuentes sobre Siria” mediante la
agencia Havas, para equilibrar el flujo de noticias pro rebeldes
que emitía una agencia drusa en Buenos Aires.
12
Las poblaciones migrantes en todo el continente expresaron
su apoyo a los rebeldes o a los franceses. La densidad de las
redes y las comunicaciones transamericanas proyecta un
mahjar
panamericano unificado. Por ejemplo, la Jama’iya al-Nahda al
Lubnaniya (Liga Libanesa del Progreso), en Nueva York, habló
en nombre de 5 000 migrantes “en las dos Américas” que no
deseaban que Francia saliera de Líbano.
13
La revuelta detonó una sucesión de encarnizadas confron-
taciones en México.
14
El contingente “francófilo” se preocupó
por enmendar su reputación ante las autoridades del Mandato.
Una avalancha de telegramas, de finales de 1925 y de 1926,
brinda perspectivas sobre el tema de las Cámaras. Lo que el
oficial francés describió como “un pequeño grupo de drusos”
en México, probablemente la Liga Drusa o su antecedente, en-
vió telegramas a los gobiernos de Estados Unidos y de Gran
Bretaña y a la Sociedad de Naciones criticando el proceder
francés en Siria.
15
La Cámara Sirio-Libanesa de Comercio inmediatamente
mandó su propia misiva a París: “Más de veinte mil sirios li-
baneses de México protestan cables Latinoamérica y aprueban
política francesa Siria Líbano. Chami Presidente. Chambre
Commerce Syrio-Lebanese”.
16
Según sabemos por entrevistas,
11
AMAE
, vol. 408, p. 90.
12
AMAE
, vol. 408, p. 171.
13
AMAE
, vol. 408, p. 134.
14
Para consultar un excelente análisis de la revuelta como levantamiento popular,
véase Provence,
The Great Syrian Revolt
…,
op. cit
.
15
AMAE
, vol. 408, p. 98. “Mexico, reçu 11 septembre 1925. Petit groupe druse
mexicain ayant adressé aux gouvernements Américain et Anglais et a la S.D.N. des
télégrammes relatifs prétendus agissements notre Haut-Commissaire au Syrie, La
Chambre de Commerce syro-libanaise proteste avec énergie contre ces allégations et
me prie assurer Votre Excellence dévouement a la France de la quasi-totalité Syriens
et Libanais du Mexique. Perier”.
16
AMAE
, vol. 408, p. 164.
PASTOR
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Chami era un melquita que facilitó el papeleo para migrantes.
De hecho, era hermano de un sacerdote melquita que dotó de
personal a la primera iglesia de esta denominación en México:
“Había un
M
. Chami, que procesaba todos los pasaportes. Era
en una oficina, donde uno iba a decir ‘mira, quiero convertir-
me en mexicano y quiero mi pasaporte’, y él se encargaba de
eso. Era un caballero encantador, al igual que su hija”.
17
Si a inicios de la década de 1920 había 20 000 migrantes,
como informó la Liga Sirio-Libanesa a Charpentier; la Cámara
expresó que hablaba en nombre de toda la población migran-
te en México. Aunque tal afirmación podría parecer sospecho-
sa, el ministro francés de Relaciones Exteriores agradeció debi-
damente a Chami.
18
Dos semanas después, un grupo de Puebla
envió un texto similar: “Veinte mil sirio libaneses México
apoyan Francia mandato este medio. Alertamos Liga de Nacio-
nes, Ginebra, nuestros enemigos han mandado telegramas
falsos sin nuestro conocimiento o autorización. Autorizado
por colonia Vicente Budil Alfredo Trad Miguel E Abed Luis
Arabi Jose Ganime Alejandro Yunes”.
19
No está claro si estos caballeros hablaron en nombre
de
otros
20 000 migrantes o de las mismas personas a las que
Chami apoyó, pero dado que se trata de un grupo diferen-
te de representantes que emitía declaraciones de una ubica-
ción geográfica distinta, parece plausible que abundaran las
aseveraciones arrebatadas que inflaban cifras y afirmaban que
poblaciones particulares eran representativas de todos los
migrantes y estaban autorizadas a hablar por ellos. Un tele-
grama de Mérida (marcado con la leyenda “para triturar”) fue
especialmente duro en su condena a los rebeldes y profuso en
su alabanza a Francia: “La Liga Libanesa de Yucatán protesta
enérgicamente contra las atrocidades cometidas por rebel-
des drusos y solicita respetuosamente al gobierno francés que
los trate con gran severidad para librar al
Grand Liban
de es-
tos
coscriminets
conservando su autonomía con ayuda de la
gloriosa Francia”.
20
17
Entrevista con S., 2006.
18
AMAE
, vol. 408, p. 175.
19
AMAE
, vol. 408, p. 180.
20
AMAE
, vol. 408, p. 201 (¿?). No se sabe con certeza el número de página.
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Unos meses después, el cónsul francés en Veracruz, Spita-
lier, supo por una fuente confiable (
de source digne de foi
) que
desde su zona se enviaban fondos por correo a los rebeldes dru-
sos, a nombre de un tal Hussein Keis de Hasbaya.
21
Esto se co-
municó al Alto Comisionado en Beirut. ¿Acaso esa fuente con-
fiable pudo haber sido el presidente de la colonia, don Domingo
Kuri, quien, como sabemos, recibía a los recién llegados en los
barcos? De tradición maronita, aprobó un telegrama enviado
cerca de esa fecha en nombre de la colonia sirio-libanesa de Ve-
racruz, que hacía eco de aquellos que se enviaron desde la ciudad
de México, Puebla y Toluca. Asimismo, visitó a Spitalier para
garantizarle la fidelidad de las colonias y lo invitó a presidir una
asamblea extraordinaria en la que los migrantes locales confir-
marían solemnemente su lealtad a Francia.
Spitalier no aceptó, pero lo alentó a organizar la reunión
de todas maneras y a informarle lo sucedido. A la mañana si-
guiente, don Domingo volvió al Consulado con los notables
del lugar y dos borradores de telegramas, uno dirigido a Affai-
res Étrangères en París y el otro a la Société des Nations en
Ginebra:
Felicité calurosamente a mis visitantes por la dignidad de su actitud y
les expresé con algunas palabras, y cifras para apoyar [mis argumentos],
la obra de Francia en Siria y en Líbano. Basando [mi argumento] en
el informe sobre el presupuesto de 1925, escrito por la Comisión de
Finanzas de la Cámara, les expliqué lo que era nuestro Mandato y los
beneficios que su país ha cosechado, y continúa cosechando, de él. Les
aseguré que Francia no fracasaría en su tarea como tutor y llevaría a
sus últimas consecuencias la desinteresada misión civilizadora que la
Sociedad de Naciones le había conferido.
22
La crisis creó oportunidades para que ciertos elemen-
tos de la población migrante reforzaran su lealtad y para que los
21
AMAE
, vol. 408, p. 183.
22
“J’ai félicite chaleureusement mes visiteurs de leur attitude digne et je leur ai
expose en quelques mots, avec chiffres a l’appui, l’±uvre de la France en Syrie et au
Liban. Me basant sur le rapport de la Commission de Finances de la Chambre pour le
budget de 1925, je leur ai explique se qu’était notre mandate et les bénéfices que leur
pays en avait retires et en retirait encore. Je leur ai donne l’assurance que la France ne
faillirait pas a sa tache de tutrice et accomplirait jusqu’au bout la mission civilisatrice et
désintéresse que lui avait été confiée par la Société des Nations”.
AMAE
, vol. 408, p. 186.
PASTOR
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:
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funcionarios franceses utilizaran las herramientas del gobierno
colonial como propaganda para la legitimidad de su mandato.
A pesar del flujo desenfrenado de migrantes notables que
expresaban su fidelidad a Francia, tanto en la forma como
en el fondo de sus declaraciones, la idea de una (Gran) Siria,
independiente, también recibía apoyo de los migrantes.
23
El
arquimandrita Antoine Bchir, de unos 35 años de edad, viajaba
con pasaporte francés predicando en favor de los rebeldes, pero
el cónsul francés en Veracruz y don Domingo movilizaron a los
notables libaneses de Mérida en su contra, incluso antes de su
llegada a Yucatán. Se pidió a los sirios más influyentes de Mé-
rida (
les Syriens les plus influents de Merida
) que utilizaran su
poder de convencimiento sobre otros compatriotas “para des-
enmascarar a este falso apóstol pagado por los drusos y crear
un vacío alrededor de él”.
24
Se reportó a Bchir, como sospechoso, a todas las legaciones
francesas en América, para que no renovaran su pasaporte, e in-
cluso se circuló una fotografía.
25
El cónsul francés honorario en
Mérida, Ailhoud, informó sobre la visita y brindó más detalles.
Se dice que Bchir fue portavoz de dos acaudalados sirios que vi-
vían en El Cairo y trabajaban para el emir Faysal y el sultán dru-
so Al-Atrash. Ailhoud indica que le informaron que también
se había enviado dinero a los rebeldes drusos desde Mérida; a
nombre de Keis y Assad Dabaguy. “Como seguramente en es-
te momento ya se habrá implementado la censura postal, será
fácil verificar la exactitud de esta información”, concluye.
26
Con el aumento de la tensión, la responsabilidad de la
revuelta llegó a atribuirse a las poblaciones drusas. A finales
de noviembre, Perier reportó de nuevo que la Cámara de Co-
mercio Sirio-Libanesa le aseguró su devoción a Francia, esta
vez en respuesta a telegramas emitidos por una agencia drusa
en Buenos Aires.
27
Parece probable que la política de las reac-
23
En cuanto a la forma, claramente etiquetan a las instituciones según la prefe-
rencia del mandato: la Cámara Sirio-Libanesa, la rebelión “drusa”.
24
AMAE
, vol. 408, p. 187. “Il leur demandera également d’user de leur influence
auprès de leur compatriotes pour démasquer ce faux apôtre à la solde des Druses et
faire le vide autour de lui”.
25
AMAE
, vol. 408, p. 187.
26
AMAE
, vol. 408, p. 188.
27
AMAE
, vol. 408, p. 171.
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ciones al dominio francés en el Máshreq fraccionó a las cámaras
de comercio mashrequíes en México. En sus declaraciones de
lealtad, los maronitas cada vez más se describían a sí mismos
como maronitas.
28
Las personas que se decía se movilizaban y
organizaban contra la autoridad francesa también se identifi-
caron por secta, en el discurso oficial, con una sistematicidad
creciente, implicando causación entre la filiación sectaria y la
actividad política. La diversidad de los organizadores, drusos,
nacionalistas, y el arquimandrita griego ortodoxo Bchir, sugiere
diferentes ejes de movilización.
Producir igualdad mediante la secta: protección
de la devoción (cristiana) de los migrantes durante
la Guerra Cristera
Mientras que la Gran Revuelta Siria se desarrolló en resistencia
a la ocupación francesa del Máshreq, una compleja confron-
tación entre líderes políticos posrevolucionarios y la Iglesia
provocó un levantamiento popular conocido como la
Guerra
Cristera
, o
Cristiada
, en México.
29
Plutarco Elías Calles, gene-
ral conocido como
el
Jefe Máximo de la Revolución
, dominó
el liderazgo político entre 1924 y 1934.
30
Durante su periodo
presidencial (1924-1928), Calles buscó la aprobación de modi-
ficaciones a la ley para instaurar la Constitución de 1917, que
amplió el proyecto de reforma de mediados del siglo
XIX
consis-
tente en acotar las propiedades y el poder político de la Igle-
sia. Su apoyo al artículo 130 de la Constitución, en 1926, gene-
ró el escalamiento y la radicalización de ejércitos populares
que se enfrentaron con los militares del Estado durante los si-
guientes tres años. Como resultado, el Estado intervino exten-
28
AMAE
, vol. 409, p. 15.
29
Véanse, para un mayor análisis del conflicto: Jean Meyer,
Études sur les villes en
Europe occidentale : milieu du
XVII
e
siècle à la veille de la Révolution française
, París,
Société d’Édition d’Enseignement Supérieur, 1983; Jean A. Meyer,
The Cristero Rebel-
lion: the Mexican People between Church and State, 1926-1929
, Cambridge-Nueva York,
Cambridge University Press, 1976; y Lorenzo Meyer, “La institucionalización del
nuevo régimen”, en
Historia General de México
, México, El Colegio de México, 2000.
30
Sobre la Revolución y sus repercusiones, véase Alan Knight,
The Mexican
Revolution
, 2 vols., Lincoln, University of Nebraska Press, 1990.
PASTOR
DE
MARIA
Y
CAMPOS
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ÁMBITO
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samente en diversas formas de devoción pública y religiosidad
popular.
La Guerra Cristera afectó la libertad de congregación reli-
giosa no sólo de los mashrequíes, sino del resto de la población.
Cuando una ley, aprobada en diciembre de 1931, suspendió el
acceso a 300 iglesias solamente en la ciudad de México y apenas
25 permanecieron abiertas, Jean Perier, ministro de Francia en
México, escribió a
M. le
Ministre des Affaires Étrangères el 7
de abril de 1932:
En respuesta al deseo casi unánime de las colonias francesas y sirio-liba-
nesas, me vi obligado, dadas las condiciones, a obtener autorización del
gobierno mexicano para la práctica de ritos religiosos en las dos iglesias
reservadas tradicionalmente para nuestros protegidos maronitas y mel-
quitas […] Basando mi argumento en una disposición de la ley del 4 de
enero de 1926 que establece el Artículo 130 de la Constitución, mismo que
otorga a las colonias extranjeras la posibilidad de beneficiarse, en ciertos
casos, de los servicios de un sacerdote de su mismo origen, inicié negocia-
ciones con el secretario de Gobernación y el Departamento Central (la
Alcaldía). Pude llevarlas a buen término a pesar de la molestia de las auto-
ridades mexicanas encargadas de conceder la autorización, que de hecho
elevó, contrario al voto del Congreso, el número de sacerdotes católicos
en el Distrito Federal de 25 a 27 […] Por tanto, en este momento la iglesia
francesa conocida como el Colegio de Niñas se encuentra en manos del
Père
Joseph Roustan, de la congregación marista. La iglesia sirio-libanesa
de
Balvanera
regresó a Mgr. Kuri, prelado del rito Maronita.
31
Dos meses después, el Alto Comisionado reportó que el go-
bierno libanés había agradecido efusivamente. Esta intervención
apunta a la sencilla ecuación de las necesidades de los ciudadanos
franceses y las de los mashrequíes como cristianos.
Entre las familias que podían pagarlo, las instituciones cris-
tianas francesas también eran sitios preferentes para la educación
31
AMAE
, vol. 617, p. 105. El texto continúa así: “L’un et l’autre ne sont autorises,
en vertu de la loi cite plus haut, a exercer le culte au Mexique que pour 6 ans, a charge
pour eux de former, pendant ce délai, un prêtre, Mexicain de naissance, qui sois
susceptible d’assurer le ministère pour les colonies française et syro-libanaise. Le
point de départ de ce délai, pour les deux prêtres en question, remonte à trois années.
Lors de la dernière crise religieuse j’avais pu déjà les faire autoriser une première fois.
Il ne leur reste donc que trois années pendant les quels ils se trouveront dans une
situation légale. Auront-ils, au terme de ce délai, forme un prêtre mexicain pour les
remplacer auprès de leurs fideles de langue française et arabe? C’est peu probable,
surtout dans le dernier cas”. Pp. 104-107.
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de los hijos de los migrantes maronitas y melquitas. De hecho, in-
cluso en 1921, los cónsules informaban que “los niños sirios son
los mejores estudiantes de las escuelas francesas en la región”.
32
Las interacciones y las ecuaciones “nacionales” que se crearon
por la participación en espacios “franceses” reaparecieron en los
años cuarenta y cincuenta, cuando los hijos de los miembros más
acomodados de la colonia se codeaban con los nietos de las éli-
tes porfirianas en escuelas religiosas privadas.
Muchas de ellas eran francesas, como el Colegio del Sagra-
do Corazón, escuela para niñas fundada por las S±urs du Sacre
C±ur, una orden de monjas francesas que también fundó el Co-
legio de la Asunción unas décadas después. Se trataba de es-
tablecimientos de élite, exclusivamente para
niñas de buena
familia
que podían pagar la colegiatura, y se reclutaban entre
las hijas de las graduadas de la primera institución: hijas de la
élite porfiriana. Por otro lado, las escuelas para niños gene-
ralmente estaban a cargo de jesuitas, como el Colegio Patria.
Estas interacciones en la infancia proveían acceso a los hábitos
culturales y a las redes sociales de las élites locales.
Entre
fusha
y
darij
Los migrantes también desarrollaron unas cuantas escuelas
de la “comunidad”, generalmente con la meta de enseñar la
lengua árabe. El aspecto más asombroso de dichas escuelas fue
su desaparición, extraordinariamente rápida. Asimismo, estos
esfuerzos tuvieron una marcada dimensión confesional-política.
El Colegio Árabe Español, que perduró por más tiempo, suele
identificarse en las entrevistas como “la escuela ortodoxa”,
y sus ex alumnos indican que a ella asistían principalmente
alumnos sirios.
33
Cabe destacar que los esfuerzos más recientes por lanzar una
escuela que imparta árabe han provenido de familias involu-
cradas en el Partido Nacional Social Sirio o al-Hizb as-S
ū
r
ī
al-
Qawm
ī
al-Ijtim
ā
ī
.
34
También se ofrecen clases de lengua ára-
32
AMAE
, vol. 132, p. 18-b.
33
Varias entrevistas, especialmente 2006, Z. y 2007, N.
34
Entrevista en 2006 con G. y discusiones informales en las festividades anuales
PASTOR
DE
MARIA
Y
CAMPOS
:
LA
CREACIÓN
DE
UN
ÁMBITO
111
be en los nuevos espacios institucionales musulmanes que apa-
recieron en los años noventa en la ciudad de México y en To-
rreón, Coahuila, donde los migrantes shiitas se han concentrado
históricamente.
35
También se enseñaba árabe en otras instituciones de mi-
grantes; por ejemplo, hasta 1944, en la escuela nocturna de
la Sociedad Akarista, donde Antonio Kuri Razzi daba clases.
Durante cierto tiempo hubo una Academia de Lengua Árabe
en la Unión Libanesa. Además, desde hace décadas, Nabih
Chartouni ha estado enseñando ’
ammiyya
libanés en el Cen-
tro Libanés, institución que discutiré en mayor detalle más
adelante.
Varios migrantes que en un inicio enseñaron de manera
informal, dando clases privadas y ocasionales tanto de árabe
hablado como de su versión estándar, se establecieron como
profesores de árabe más allá de los límites de la “comunidad”.
Marie Choueiry fue una de las primeras figuras importantes, y
adultos de todas denominaciones la recuerdan como su maestra
de árabe. Ella pertenecía a la fe griega ortodoxa, era soltera y
tenía un alto nivel académico. Incluso, algunos de sus ex alum-
nos confesaron que siempre supusieron que había sido monja o
algo similar, dados sus modales austeros y su participación en
la Iglesia ortodoxa en México.
Marie Choueiry enseñó en varios centros de la comuni-
dad, en el Centro de Lenguas Extranjeras (
CELE
) de la Univer-
sidad Nacional Autónoma de México y en el Centro de Estu-
dios de Asia y África de El Colegio de México. Su labor en ambos
sitios fue retomada después por un hijo de migrantes, el profe-
sor José Luis López Habib, y por migrantes recientes del Ma-
greb. Otra mujer sumamente preparada que llegó al país hace
poco, Nawal Toumeh, enseña árabe en el Instituto Tecnológico
de Monterrey de la ciudad de México.
La distancia lingüística entre el dialecto levantino que se
habla en casa y la variante formal,
fusha
, intimida a muchos de
del
PNSS
en 2006. El partido conjunta a familias drusas y griegas ortodoxas, así como
a algunas maronitas seculares.
35
Han surgido espacios musulmanes en otros lugares de México, especialmente en
Chiapas, Veracruz y San Luis Potosí, aunque no he interactuado con esas poblaciones
y no sé si proporcionan instrucción de lengua árabe.
112
ESTUDIOS
DE
ASIA
Y
ÁFRICA
XLVIII
:
1, 2013
los descendientes de migrantes que se acercan a esos espacios
profesionalizados de instrucción de la lengua:
Terminé [todos los cursos del
CELE
] en 2005 porque llegué al tercer nivel;
como ya había estudiado con
Madame
Marie Choueiry y sabía leer […]
no tomé clases privadas. Asistí al Centro Libanés, donde daban clases
dos veces a la semana, creo, en [19]76 o [19]78, más o menos […] Sólo
leía, ¿ok? También entendía, porque mi mamá me hablaba [en árabe], pe-
ro […] había muerto hacía 33 años. Cuando llegué aquí [al
CELE
], como nun-
ca oía árabe en ningún lado, ¡no podía expresarme! Y pensaba: “Qué raro,
hablo bien”. Cuando empecé a tomar clases, el maestro nos hablaba en
fusha
. Empecé a responder sus preguntas [y al final] le preguntaba:
“¿Entendió lo que le dije?”. Me decía: “Sí, estás entre
fusha
y
darij
…”
36
La falta de educación formal en árabe es una de las razones
por las que los migrantes musulmanes más recientes se imagi-
nan regresando a Líbano o a Siria, mientras sus hijos aún cursan
los primeros años de escuela. Una madre joven de una de mis
familias participantes, R., trajo consigo libros de texto y ma-
teriales de nivel primario desde Trablus y enseñó en casa a su
hijo de cuatro años, quien pudo entrar a segundo grado de una
escuela intermedia árabe cuando regresaron a Líbano en 2008.
Distinción y caridad en la década de 1940: la dinámica
de las asociaciones de mujeres
En las etapas iniciales de la migración aparecieron diversas
instituciones de caridad. La mayor parte eran asociaciones ex-
plícitamente “de damas”, o las administraban principalmente
mujeres en colaboración con figuras religiosas. Las primeras
beneficencias, como indica la declaración de la Unión Asisten-
cial, se preocupaban por el bien de los migrantes mashrequíes
pobres. Aquí encontramos otro sitio que, por un lado, gene-
raba distinción de clases entre los migrantes y, por el otro,
producía redes que otorgaban movilidad o al menos evitaban
la destitución entre la población migrante. Esto último creaba
una capa de seguridad económica que brindaba una ventaja en
comparación con la población mexicana en general.
36
Entrevista con Z., 2006.
PASTOR
DE
MARIA
Y
CAMPOS
:
LA
CREACIÓN
DE
UN
ÁMBITO
113
Las organizaciones de caridad daban la oportunidad a
migrantes con una mejor situación económica de realizar in-
tervenciones que diferenciaban su estatus del de aquellos que
requerían o aceptaban su ayuda. Asimismo, brindaban espacios
para el desarrollo de la mujer como organizadora y estratega.
Mientras que las asociaciones explícitamente políticas siguen
siendo dominadas por los hombres, y las de beneficencia se de-
finen como extensiones de la labor moral y afectiva en el hogar
de la mujer, las asociaciones de jóvenes, que también participan
activamente en las obras de caridad, fomentan la interacción
entre géneros y son sitios propicios para encontrar cónyuge.
El siguiente texto apareció en el sitio web del Centro Liba-
nés, en 2008, como narrativa histórica y declaración pública de
la dirección de una asociación que ahora se denomina Unión
Asistencial de Damas Libanesas, A.C.:
En el año 1923 se fundó, en la Ciudad de México la Unión Caritativa de
Damas Libanesas siendo sus fundadoras las Señoras Samia Kuri, Zabai-
de Kuri, Afife Letayf, Silvia Ayub, María Hadad, Wahibe Barquet, Alice
Rihan, Virginia Letayf, Waida Helu, Guadalupe Letayf, Laurice Rihan,
María Zacarías, Nehle Fadel, Afife Bacha de Zakia y Sofía Bustani.
El día 15 de septiembre de 1927 se redactan los primeros estatutos
que fueron creados para auxiliar a todas las personas necesitadas de len-
gua árabe sin tomar en cuenta su credo político o religioso y en especial
uno de nuestros objetivos es que ninguna persona de origen libanés se
encuentre en malas condiciones en México.
37
Algunas de las primeras asociaciones se conformaban prin-
cipalmente por cristianos, pero sus nombres no lo indicaban,
como en el caso de la Unión Caritativa, que era ortodoxa-ma-
ronita-melquita. Otros ejemplos son la Asociación Mutualista
de Puebla, fundada en la década de 1930; Voluntarias de la Cruz
Roja, que coordinaba Antonio Ayub en la ciudad de México
en la misma década, y la Sociedad Benéfica, también fundada en
la capital alrededor de 1937. Las asociaciones conformadas
en colaboración con figuras de la Iglesia eran explícitamente
confesionales: la Unión Mutualista Ortodoxa, que se formó en
los años veinte, y la Junta de San José o Sociedad de Damas de
37
[www.centrolibanes.org.mx/asociaciones/union_asistencial.html, consultado
el 24 de noviembre de 2008.]
114
ESTUDIOS
DE
ASIA
Y
ÁFRICA
XLVIII
:
1, 2013
San José, beneficencia de damas maronitas que se incorporó a
finales de los treinta.
38
Distinción y liderazgo femenino
Las organizaciones de juventud encabezadas por migrantes
generan oportunidades para hombres y mujeres jóvenes para
interactuar en contextos moralmente sólidos, y, puesto que
también funcionan como mercados para el matrimonio, con
frecuencia tienen el patrocinio de las iglesias. En la ciudad de
México, la Juventud Ortodoxa Mexicana se fundó en los trein-
ta, y en 1942, la Juventud Libanesa de México operaba desde
Venustiano Carranza núm. 136, México, D. F. El grupo orto-
doxo aún opera, al igual que la Juventud Maronita de México
y la Unión Nacional de Jóvenes Mexicanos de Ascendencia
Libanesa, que se fundó en 1993.
39
Algunas de las primeras or-
ganizaciones de este tipo eran para mujeres, tal como el Club
Femenino Libanés, que se organizó en los treinta.
Los clubes para jóvenes y las organizaciones femeninas
eran sitios importantes en el ámbito público de la mujer. Una
de mis entrevistadas narró lo siguiente:
[…] el Club Femenino Libanés, éramos pocas [muchachas] y después
decidimos invitar a todas. En ese momento la colonia se encontraba en
la
colonia Roma
, una parte. Entonces no había muchas colonias, y otra
parte estaba en
Venustiano Carranza
[…] y les decíamos “El Centro” y
“La Colonia”. Así que llegó el punto en el que las cosas estaban, pues,
divididas, ¿no? Los libaneses, que tenían todos sus negocios en el centro,
porque era el único lugar donde los tenías, todos los señores eran amigos
38
M. Díaz de Kuri y L. Macluf,
De Líbano a México: crónica de un pueblo emigran-
te
, México, Gráfica, Creatividad y Diseño, 1995; también, entrevista de la autora con
la familia M. M., 2006.
39
“En 1993, Jomali logró formalizarse, constituirse como Asociación Civil,
como una corporación apolítica, apartidista y no confesional. Nuestra organización
cuenta con una estructura consolidada y dinámica, con un presidente honorario vi-
talicio que funciona como nuestro consejero, una mesa directiva integrada por ocho
miembros de diferentes delegaciones que nos representa y vigila el cumplimiento de
nuestros objetivos. Los delegados de los diferentes estados o ciudades de la república
y el extranjero tienen la importantísima función de fortalecer los lazos que nos unen y
difundir nuestros objetivos en sus respectivas localidades”. [www.centrolibanes.org.
mx/asociaciones/jomali.html, consultado el 24 de noviembre de 2008.]
PASTOR
DE
MARIA
Y
CAMPOS
:
LA
CREACIÓN
DE
UN
ÁMBITO
115
entre ellos, todos, pero las familias no, porque estaban lejos. Así que una
amiga [mía] decidió empezar un club con un grupo [de muchachas] y
con el otro. Entonces, en el lado de la
colonia Roma
éramos 20, no más.
Del lado del centro había 70, 80, 100; sí, eran muchas. Había de todo,
ortodoxas, melquitas, maronitas, las otras chicas, ¿cómo se llamaban? […]
Entonces nos reunimos todas y cuando llegamos al centro y […] y
entramos a la reunión que nos habían invitado, pensábamos que íbamos
a encontrar a 15 o 20 personas, y cuando entramos, eran como 100. Yo
pensé: “¿Y ahora qué hacemos?”. Así que me senté junto a una familia
basila, que también eran melquitas. Me cayeron bien desde el principio
y empezamos a platicar, me preguntaron: “¿Quién eres? ¿Quién es tu
padre?”. “Bueno, es Luis S.”. “Uf, todos por aquí queremos a don Luis,
etc.”. Mi papá era muy popular. “Ah, qué bien, bla, bla, bla”.
Entonces cuando íbamos de regreso —yo era la única que manejaba
y traía a seis o siete [chicas] en el coche— les dije: “Oigan, tenemos que
quedar como presidentas” […] “¿Qué? ¿Estás loca? Son 80?”. “Pues les
digo que no nos van a ganar” […] Yo me senté un poco lejos, ustedes se
sentaron todas juntas y yo estaba medio lejos.
En eso llegó una de ellas y dijo: “Ah, ya llegaron las almidonadas”.
Dije: “¿Oyeron? O sea que
nosotras
somos las almidonadas”. ¿Qué
significaba eso? Que éramos engreídas o que nos sentíamos mejores
que ellas. Bueno, pues eso no nos convenía, así que la siguiente vez que
fuimos decidimos dejar de sentarnos juntas: una en cada una [mesa].
Nos dispersamos. ¿Y quién fue la presidenta? Olga. Y después de Olga,
Aída, después de Aída fui yo y luego las Ayub.
40
La anécdota dibuja una distinción clara entre la población
migrante e incluso entre las denominaciones cristianas. Al
parecer, las amistades se estructuraban por clase hasta que las
muchachas llegaban al final de su adolescencia, cuando por
iniciativa propia decidían entretejer un espacio de interacción
diverso, en términos socioeconómicos, y de denominación, cla-
ramente organizado y dominado, en última instancia, por las
chicas de las familias más acaudaladas.
Las distinciones de clase coinciden con las cuestiones de
denominación, política y gusto que Charpentier había descrito
20 años antes, en su retrato de “la comunidad”:
Cuando llegó el padre Tobías, él fue el que nos dividió […] me di cuen-
ta cuando […] éramos 120 en el Club Femenino. No había muchas
musulmanas y muy pocas drusas. [Pero] ellas iban y venían a todas par-
tes con nosotras; eran pocas pero participaban. Y no había nada de que
“Tú eres drusa”, nada de eso.
40
Entrevista con S., 2007.
116
ESTUDIOS
DE
ASIA
Y
ÁFRICA
XLVIII
:
1, 2013
Cuando la señora Aboumrad comenzó a hacer la iglesia, empezó a
dividirse: por un lado, el padre Tobías que era maronita, y por el otro
la construcción de la iglesia ortodoxa, pero eso fue en los años cuarenta.
Durante medio siglo no hubo nada. Y muchos libaneses se casaron con
mujeres mexicanas, muchos, sobre todo en los estados. Mira, Navidad
era en Casa Kaim, una casa muy grande con
hall
, muy elegante. Así que
el padre Chami iba a decir misa a veces […] La misa de Navidad, y casi
toda la colonia asistía.
A veces no venían del centro, entonces oíamos misa y después
íbamos a repartir dulces o algo así. (¿Las familias del centro tenían
menos recursos?) Sí. Había muchos más y sí, no es sólo que eran, más
o menos. Eran, allá vivían como en un pueblo […] Si te casas con uno
de ellos, no te vas a tu casa. De este lado ya éramos líbano-franceses.
Cuando formamos el club, la gente se unió mucho más, especialmente las
muchachas […] Porque las mujeres se reunían en la casa de Silvia Ayub
y muchas del centro también iban, estaba más mezclado. Era en casa
de Silvia, que era la más grande, la mejor casa. Ella era muy sencilla.
41
La entrevistada esboza una alternativa a los actuales mode-
los confesionales de asociación entre las mujeres, en una época
en que las barreras de la denominación aún no eran relevan-
tes en la organización de la población migrante.
Se describe la clase como un elemento de distinción im-
portante, visible en la propia residencia y en el grado de adop-
ción de las preferencias francesas en cuanto a la movilidad y
la independencia femeninas. La interacción y la creación de la
comunidad se daban en “casas” particulares que desarrollaron
relaciones clientelares con los menos afortunados. La calidad
y el ritmo de la participación en estos espacios femeninos mar-
caron a unos como más igualitarios que otros. Por ejemplo,
otra mujer describió los patrones de visita de su madre desde
una posición menos afortunada:
(¿Su familia participaba mucho en el Centro [Libanés]?)
Mi papá en realidad no iba, no le gustaba. Pero mi mamá se lleva-
ba bien con todos. Iba de visita, si alguien fallecía, ella iba al funeral.
Bueno, si… tal vez si alguien se iba casar, no iba porque siempre estaba
ocupada, éramos una familia grande. Pero a un funeral, o si alguien se
enfermaba, corría a verlo. Todo eso,
hi am ta’ml wajibatha
(cumplía
con su deber).
42
41
Entrevista con S., 2007.
42
Entrevista con Z., 2006.
PASTOR
DE
MARIA
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CAMPOS
:
LA
CREACIÓN
DE
UN
ÁMBITO
117
Una mujer en una situación económica más precaria no só-
lo tenía menos tiempo disponible para cultivar las relaciones
sociales, sino que quizá no podría costear los regalos que se
esperaban de los asistentes a una boda, o no sería invitada a
actividades en donde sus servicios (orar, atender a los enfermos)
no eran necesarios.
Entre 2004 y 2008, las asociaciones de damas se organizaban
principalmente por denominaciones. Las más visibles anida-
ban en el seno del Centro Libanés de la ciudad de México: las
Damas Maronitas, con unas 40 integrantes; las Damas Orto-
doxas de San Jorge, también con alrededor de 40 miembros
y consolidada más recientemente, en 2001, y las Damas Drusas,
con 12 integrantes. La Unión Asistencial de Damas Libane-
sas, A.C., tema con el que inicié esta sección, actualmente está
encabezada por mujeres del rito griego ortodoxo, mientras que
las Damas Voluntarias del Centro Libanés, A.C., une a ma-
ronitas, ortodoxas y shiitas-drusas.
También existen varios grupos informales que se reúnen en
otros sitios y no se constituyen legalmente como asociaciones
civiles. Dos ejemplos de ello son las Damas de Zgharta, un
grupo de mujeres maronitas de familias originarias del pueblo
de Zgharta, y Las Primas, grupo de mujeres griegas ortodoxas.
Estas asociaciones son sitios para rememorar y narrar, un
espacio para reunirse periódicamente a relatar y chismorrear.
Los grupos de mujeres compiten entre sí para consolidar y
publicar la memoria colectiva, en forma de libros de cocina de
la “comunidad” por ejemplo, pero también de
DVD
que do-
cumentan la historia de las comunidades sectarias y de sus
instituciones. Además, este tema suele descartarse y pasarse
por alto, pero ellas también mantienen un historial de los ma-
trimonios, los nacimientos y las muertes: el ascenso y descenso
de las familias y de sus fortunas.
Instituciones “nacionales” y, por tanto, sectarias:
años cuarenta a 2008
En la década de 1940 y posteriormente, las instituciones funda-
das según lógicas “nacionales” y emergentes adquirieron cierto
118
ESTUDIOS
DE
ASIA
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ÁFRICA
XLVIII
:
1, 2013
andamiaje oficial y reconocimiento internacional ausentes en
las asociaciones anteriores. Tienden a coordinar grandes nú-
meros de personas con metas más estandarizadas, y a ocuparse
de temas propiamente “nacionales”, como las relaciones inter-
estatales, la regulación del mercado y la producción de tipos
de sujetos particulares. Entre tales instituciones se encuentran
las embajadas y los consulados.
En 1927 se estableció en Beirut un consulado mexicano
donde trabajaba un diplomático de carrera, A. M. Lera, que
había sido cónsul en St. Nazaire y a quien el gobierno mexica-
no envió en respuesta a una solicitud del ministro de Asuntos
Exteriores de Francia, en marzo de 1927. Perier envió noticias
de su llegada tanto al Haut-Comisaire como a la empresa de
barcos de vapor Cie. Transatlantique.
43
La embajada francesa asistió en procedimientos burocrá-
ticos y celebró las festividades nacionales de ambos países
hasta que la embajada libanesa, establecida en 1947, asumió
algunas de estas funciones. También hay consulados honora-
rios de Líbano en Mérida y en Guadalajara. Siria no esta ble-
ció una representación diplomática en México, lo que proba-
blemente contribuyó a la eliminación de la partícula “Sirio” de
la migración “Sirio-libanesa” durante la segunda mitad del si-
glo
XX
.
44
La Embajada Libanesa en México se abrió en 1947. El te-
rreno y la construcción fueron donados por la “colonia”, con
una contribución particularmente generosa de Neguib Si-
mon. La misión diplomática de la embajada tiene jurisdicción
regional y es la representación oficial del Estado libanés ante
los gobiernos de México, El Salvador, Guatemala, Honduras,
Nicaragua, Costa Rica, Haití y la República Dominicana.
45
Por tanto, la embajada actúa como un sitio más que fomenta
la práctica transnacional y el marcaje de clase de la categoría
“libanesa”. Puesto que los migrantes y sus descendientes en
43
AMAE
, vol. 410, p. 180.
44
Actualmente México cuenta con un consulado honorario en Damasco, pero la
embajada más cercana se encuentra en Antelias, suburbio cristiano de Beirut.
45
Díaz de Kuri y Macluff,
De Líbano a México
…,
op. cit
. También nos dicen que
el primer embajador fue Joseph Aboukhater, quien venía acompañado de Munir
Nsouli y Michel Chediak.
PASTOR
DE
MARIA
Y
CAMPOS
:
LA
CREACIÓN
DE
UN
ÁMBITO
119
todos estos Estados-nación deben viajar a la ciudad de México
para realizar procedimientos burocráticos, resulta evidente que
los libaneses que pueden cultivar vínculos con Líbano a través
de este sitio oficial son sólo los que pueden pagar habitualmen-
te estos viajes internacionales.
La Liga Libanesa, la Unión Libanesa, el Centro Libanés
El hecho de que los avatares del Centro Libanés en la ciudad
de México y en otras sean descendientes de otras instituciones
se pone de manifiesto en los nombres de los fundadores y
de los miembros de la mesa directiva. Es posible trazar una
genealogía de la Liga Libanesa, fundada en 1937. La Liga, la
verdadera institución, como la llamaron sus 25 fundadores,
fue organizada por notables migrantes con un proyecto po-
lítico firme.
En la mesa directiva de la Liga encontramos a renombrados
comerciantes y banqueros: Miguel Abed, Alfredo Aboumrad,
Elías Henaine, Amín Aboumrad, Julián Slim y Domingo Kuri.
A continuación se exponen algunos de los objetivos declarados
de la Liga:
[Proveer] apoyo económico y político a Líbano y defender su in-
dependencia y sus fronteras de acuerdo con el tratado franco-
libanés.
Unificar a toda [la gente] de origen libanés y a sus descendientes
habitantes de esta república y constituirse en un órgano oficial-
mente representativo que luchará por sus intereses materiales en
este país.
Intervenir ante las autoridades relevantes con objeto de tener la
nacionalidad libanesa para migrantes que la Liga de Naciones con-
sidera turcos porque no se registraron en los consulados franceses
a tiempo, como especificó el Tratado de Lausana, reconocido.
Establecer relaciones con todas las asociaciones libanesas cuyos prin-
cipios son compatibles con los de la Liga, estén en México, en otro
país o incluso en Líbano, para crear una fuerza capaz de enfrentar
cualquier peligro político que amenace la integridad y la indepen-
dencia de Líbano.
Fortalecer los lazos de amistad con organismos que representen a
los sirios, palestinos y otros grupos árabes, alcanzar nuestro me-
120
ESTUDIOS
DE
ASIA
Y
ÁFRICA
XLVIII
:
1, 2013
joramiento moral y social, mientras tales entidades no interven-
gan en asuntos relacionados con los límites y la independencia de
Líbano.
Crear una biblioteca pública cuyo acervo se componga principal-
mente de obras sobre la historia de Líbano y de México.
Proveer apoyo moral a todos los libaneses que lo soliciten.
La Liga trabajará con el fin de fortalecer las relaciones entre los
mexicanos y los libaneses.
La Liga no intervendrá en asuntos de política mexicana.
46
Posteriormente la Liga se conoció con el nombre de Unión
Libanesa de México y contaba con delegaciones en Tehuacán,
San Luis Potosí, Tampico, Veracruz, Puebla, Chihuahua y
Matehuala.
Las metas declaradas de la Unión eran: facilitar a sus
miembros los trámites con el gobierno, extender certificados
de buena conducta por solicitud de los consulados, facilitar la
entrada a México de libaneses procedentes de otros países, man-
tener comunicación con los consulados franceses y británicos
para enviar ayuda a parientes necesitados durante la guerra, y
fomentar los lazos con asociaciones libanesas en Argentina,
Brasil, Cuba, El Salvador y Estados Unidos.
47
De nuevo, son
evidentes los vínculos y las intenciones transnacionales.
48
Asimismo, se entienden claramente como herramientas para
la consolidación de una entidad territorial, política y moral lla-
mada “Líbano”, definida de acuerdo con los proyectos polí-
ticos franceses.
Un nuevo tipo de institución se desarrolló a lo largo de las
siguientes décadas, el Centro Libanés, que fusiona las me-
46
Ibid
., p. 245.
47
Ibid
.
48
Un ejemplo del tipo de intervención en el que se involucra la Unión tiene que
ver con la lucha por las nacionalidades que se dio en el Máshreq a mediados del
siglo
XX
. Un volante indicaba lo siguiente: “El deseo de la Unión es dar el servi-
cio debido a todos los libaneses y, en este caso, lograr que la ratificación de la nacio-
nalidad, ya sea libanesa o Siria, se efectúe dentro del término concedido y que fenece
el día 29 de mayo de 1938. Los que hayan cumplido con este requisito no tendrán
dificultades de ninguna índole, pero los que no cumplan con él serán considerados
en el país de origen, según el tratado de Génova, como súbditos turcos, obligados al
servicio militar y a los impuestos vigentes de aquella nación. Hacemos hincapié en
que el único gasto que ocasiona todo el trámite es de $0.65 moneda nacional, importe
de los timbres consulares. La Comisión”.
Ibid
., p. 247.
PASTOR
DE
MARIA
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:
LA
CREACIÓN
DE
UN
ÁMBITO
121
tas frívolas de organizar equipos deportivos, exhibiciones de
arte, concursos de dabke, concursos de belleza y cocteles, con
una dimensión política estructurada inicialmente a través de
asociaciones explícitamente políticas, tales como las Ligas y las
Uniones. Existen centros libaneses en varios estados de la Re-
pública Mexicana. Si bien el nombre, Centro Libanés, es la
norma entre todas estas asociaciones y estabiliza una identidad
compartida para los participantes en diferentes ubicaciones,
se gestionan de forma independiente y tienen historias loca-
les, así como una genealogía compartida. Aunque actualmen-
te las asociaciones fuera de la ciudad de México son relativamente
pequeñas, algunas tienen historias prolongadas.
De seis Centros Libaneses existentes y uno proyectado en
México, sólo dos incluyen referencias a membresías por “mexi-
canos” u otras nacionalidades mashrequíes. Aunque su principal
preocupación es patrocinar diversas formas de socialización, el
Centro Libanés surge como un sitio de regulación de los límites
de lo que empieza a conocerse como la “Comunidad libane-
sa” en lugar de la “Colonia sirio-libanesa” por ejes de clase, secta
y nacionales. Administrativamente, y en cuanto a su escala, se
asemeja a las otras instituciones “nacionales” consolidadas en
ese periodo. Su burocracia, que brinda avenidas para el as-
censo político en la “comunidad” libanesa, está en manos de
los hombres.
49
El Centro Libanés en la ciudad de México
En 1941, los fundadores de la Sociedad Libanesa, S.A., mostra-
ron una asombrosa continuidad con los fundadores de la Liga:
Miguel Abed, Alfredo Aboumrad, Jose Musi, Elías Henaine
y 15 consejeros que el sitio web actual del Centro describe
como hombres de negocios.
50
La sociedad se creó con la meta
de construir un Centro Libanés en la ciudad de México. Se
dice que esto fue idea del presidente mexicano Miguel Ávila
49
Durante nuestras entrevistas, las mujeres que son políticas y burócratas exi-
tosas en el ámbito nacional subrayan su marginación como agentes políticos en estos
espacios de la “comunidad”.
50
[www.centrolibanes.org.mx.]
122
ESTUDIOS
DE
ASIA
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1, 2013
Camacho, quien también sugirió que el Centro incluyera una
escuela, un hospital y un cementerio.
51
Con un capital inicial de un millón de pesos, la Sociedad
pudo comprar un terreno en la avenida 20 de Noviembre. La
página web del Centro continúa la narrativa como sigue:
El 27 de febrero de 1959 los señores Antonio Domit, Jorge Trabulse
y Elías Fajer, Delegados de la Asamblea de la antigua Sociedad Libane-
sa, S.A de C.V., ya transformada en Centro Libanés, A.C., se presen-
taron ante el Lic. Alberto Pacheco, Notario No. 48, quien actuando el
protocolo del Notario No. 18, Lic. Rogerio R. Pacheco, ambos asocia-
dos, hicieron constar la transformación antes mencionada. Los objeti-
vos del Centro Libanés, A.C., entre otros, serían los siguientes:
a)
Fomentar actividades sociales, culturales, deportivas, artísticas y
científicas entre sus miembros, para obtener de ellos disciplina,
unidad, e inteligencia, y lograr amistad, buen entendimiento y
comprensión.
b)
Inculcar y difundir el interés por medio de conferencias, conciertos, reu-
niones, torneos, festejos y todo lo necesario para lograr esos fines.
c)
Terminar y administrar el Centro Libanés de la Ciudad de México.
d)
Realizar una labor de acercamiento entre los libaneses residentes
de México y sus descendientes.
e)
En general, la ejecución de todos los actos y la celebración de
todos los contratos y operaciones, así como otorgar documentos
convenientes y necesarios para el cumplimiento de los objeti-
vos antes indicados, que en ningún caso tendrán por objeto la ob-
tención de lucro, sino asegurar la mejor y menos costosa prestación
de los servicios que forman los fines de la Asociación. En ningún
caso habrá distribución de utilidades.
52
Nótese la desaparición de miembros griegos ortodoxos de
la mesa directiva.
53
El intervalo de 20 años entre la fundación
de la Sociedad Libanesa, S.A., y la construcción del Centro se
explicó durante las entrevistas con familias ortodoxas a través
de controversias por la nomenclatura.
Los practicantes del rito griego ortodoxo que contribu-
yeron al proyecto de un “centro comunitario” insistieron
en que, dado que muchos de ellos eran sirios, el club debía
51
Sobre el modelo de las “colonias” española, francesa y británica en México.
52
[www.centrolibanes.org.mx/historia.]
53
Miembros de la familia Aboumrad.
PASTOR
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MARIA
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:
LA
CREACIÓN
DE
UN
ÁMBITO
123
llamarse “Centro Sirio-Libanés”. Las confrontaciones suscita-
das provocaron el retiro de gran parte del capital “sirio” del
proyecto, mayor fragmentación entre la élite migrante, retrasos
en la concreción del proyecto y, finalmente, la aparición de un
centro “Libanés” en el que las familias sirias notables se nega-
ron a participar.
Hoy en día, el Centro cuenta con dos sedes en la ciudad de
México. La primera, en la calle de Hermes en la colonia Del
Valle, se construyó en 1962 con donaciones de numerosos
miembros de la “colonia” en un terreno regalo de los herma-
nos Fajer. La segunda se inauguró en 1998 en la calle de Glaciar,
colonia Magdalena Contreras, y se construyó sobre un terreno
que donó A. Atalla, en memoria de su hijo Freddy, quien murió
trágicamente en un accidente de auto. La lista de los donantes
que contribuyeron con los gastos de construcción, conformada
por alrededor de 30 hombres libaneses prominentes y acau-
dalados, y algunas mujeres, se exhibe con letras doradas en un
muro de mármol en el vestíbulo.
El presidente del Centro Libanés de la ciudad de México
en septiembre de 2006, Rafael Musi, calculó la membresía del
club en alrededor de 2 800 familias, con un promedio de cuatro
miembros por cada una, lo que da un total de aproximadamente
12 000 miembros activos.
54
Asimismo, proporcionó cálculos
aproximados referentes a los Centros en otros estados, que
conjuntan a entre 80 y 250 familias, una pequeña fracción de la
membresía de la capital.
55
También se planea la construcción de
un club en Guadalajara, aunque, según las entrevistas realizadas
en noviembre de 2006, el proyecto se ha retrasado debido a
problemas con los permisos de construcción.
El presidente calculó que el uso diario de las instalaciones
del club era más reducido, en promedio 1 400 visitantes en
Glaciar y 1 200 en Hermes. Las jerarquías administrativas del
club, que incluyen el Consejo Directivo, la Presidencia y otros
puestos administrativo-políticos de este tipo, que se rotan cada
54
Entrevistas de la autora.
55
Los directorios en línea de la industria mencionan otros dos sitios: El Centro
Libanés Mexicano de Tampico y el Club Libanés Potosino en Cordillera Himalaya
núm. 1000, San Luis Potosí.
124
ESTUDIOS
DE
ASIA
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:
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año, están dominadas por hombres y son estrictamente verti-
cales, pues se requiere que las personas progresen a lo largo de
la escala antes de obtener posiciones de liderazgo.
56
De hecho,
todos los retratos de los antiguos presidentes del club que
visten las paredes de la recepción de la oficina del presidente
en Hermes, magníficamente decorada con enormes muebles
de madera e incrustaciones de concha de estilo otomano im-
portados de Siria, muestran a hombres de edad mediana, con
frecuencia emparentados entre sí.
Rafael Musi también calculó que alrededor de 250 de las
familias del Centro de la ciudad de México son
socios patronos
del club. Ello implica que pagan una cuota anual más elevada
y “tienen voz y voto en las asambleas y toma de decisiones”.
57
56
Una política exitosa (mujer de origen libanés) anotó esto en una entrevista.
57
Centros libaneses en México:
Centro Libanés
Membresía
Socios
Usuarios
total
patronos
diarios
Centro Libanés, A.C.
2 800 familias
250 familias
1 200
Hermes, México, D.F.
12 000 usuarios
Centro Libanés, A.C.
igual
igual
1 400
Glaciar, México, D.F.
Centro Libanés, Mérida
200 familias
Centro Mexicano-Palestino-
280 familias
Libanés, Monterrey (Mexpali)
Centro Mexicano Libanés de Puebla
200 familias
Hermanos Serdán 222,
Real del Monte, Puebla, Puebla
Centro Libanés, A.C., Veracruz
150-180 familias
Centro Libanés, Chihuahua
80-100 familias
Asociaciones vinculadas con el Centro Libanés, ciudad de México:
Asociaciones profesionales
Década
de 1990
Asociación Médica Mexicana Libanesa
Al Hakim, A.C.
1993
PASTOR
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LA
CREACIÓN
DE
UN
ÁMBITO
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Ellos recordaban su estatus a los meseros y a otros miembros
del personal cuando no les llevaban la cuenta o se negaban a
aprobar descuentos o acceso a espacios. Además, se esperaba
que el “personal informado”, es decir, las secretarias y otros
administradores de nivel medio y alto, pudieran identificar a
estos miembros como tales.
Las generaciones más antiguas, especialmente grupos de
hombres mayores, tienden a reunirse en el club de Hermes
por las mañanas para desayunos de negocios, tomar café y
conversar. Hermes es adonde van los
paisanos
, aunque también
Asociación Jurídica Mexicana Libanesa
Al Muhami, A.C.
1995
Asociación Mexicana de Arquitectos
de Ascendencia Libanesa, A.C. (
AMAAL
)
1996
Asociación de Artistas e Intelectuales
de Ascendencia Libanesa, Al Fannan, A.C.
1998
Asociación Mexicano Libanesa
de Administradores Al Idaara, A.C.
Asociación Mexicano Libanesa de Contadores
Públicos Al Muhasib, A.C.
Asociaciones de damas
Asociación de Damas Drusas en México
México, D.F.
12
2001
Damas Ortodoxas de San Jorge
México, D.F.
40
Unión de Damas Maronitas
México, D.F.
40
Década
de 1960
Damas Voluntarias de Centro Libanés, A.C.
Unión Asistencial de Damas Libanesas, A.C.
1923
Asociaciones de comunidades de origen
Asociación Familias de Chartoun
Familias de Kartaba, A.C.
1988
Unión Islah Beit Mellet, A.C.
1930
Unión Islah de Tula
Asociaciones de jóvenes
Juventud Ortodoxa de México
Juventud Maronita de México
Unión Nacional de Jóvenes Mexicanos de Ascendencia Libanesa
126
ESTUDIOS
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hay consenso en cuanto a que este tipo de socialización es cada
vez menos frecuente. Si bien muchas personas con quienes me
entrevisté se quejan de que “el club” en general ya no es lo que
solía ser y que cuenta con más socios mexicanos que libaneses,
todos están de acuerdo en que la sede de Glaciar es socialmente
marginal para “la comunidad” y más mexicana.
Dicho local, amplio, lujoso, con una vista panorámica
de colinas arboladas al oeste de la ciudad de México y ubicado
cerca de uno de los estudios de televisión más grandes de la
capital, Televisa, es favorecido por estrellas de la industria de
la televisión y el cine. La Residencia Cedros del Líbano, un
hogar de retiro patrocinado por el club, es una extensión de
las instalaciones de Glaciar y aloja a unos 50 adultos mayores
de origen libanés, sirio y mexicano.
La mayoría de las familias que participan en este espacio
institucional se enorgullecieron al decirme que, por supuesto,
“siempre van al club”. Algunos explicaron que su participación
disminuía o aumentaba según los ciclos familiares, pues las fa-
milias (nucleares) acuden más cuando sus niños son pequeños
y los individuos asisten con mayor intensidad cuando son ado-
lescentes o jóvenes en edad casadera. Las personas mayores que
Asociaciones culturales
Asociación Premio Biblos, A.C.
Asociación Jardín de Líbano
2007
Fundación Cadmus
1997
El Instituto Cultural Mexicano Libanés, A.C.
1987
Unión Libanesa Cultural Mundial
Unión Libanesa Cultural Mundial-Filial México
Asociaciones religiosas
Consejo Eparquial Greco Melkita Católico de México, A.C.
Consejo Ortodoxo
Sociedad Mutualista Ortodoxa de México
Sociedad de Matrimonios Jóvenes Ortodoxos
Comunidad Drusa de México
2000
Unión Maronita de México
1948
PASTOR
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127
habían participado constantemente a lo largo de su vida, con
frecuencia habían nacido en el Máshreq y eran hablantes nativos
de árabe que buscaban la compañía de otros migrantes.
Hacer la migración “libanesa”
Las autoridades del Centro Libanés adoptan y celebran con en-
tusiasmo el mito fenicio. Las lujosas instalaciones están salpi-
cadas con generosas dosis de referencias estéticas al arte feni-
cio. Las publicaciones, las conferencias y el arte público que
patrocina el Centro en sus dos sedes y en espacios públicos de
la ciudad de México, también privilegian estos temas, lo cual
puede deberse al contacto de las autoridades con asociaciones
maronitas en Líbano. Por ejemplo, la Asociación de Amistad
México-Líbano es una organización privada cuyo presidente
es un médico de Beirut que goza de buenas relaciones con el
Centro Libanés de la ciudad de México y tiene intereses de ne-
gocios en el país. Cuando nos reunimos en su clínica-sede de
la asociación en Beirut, en el verano de 2005, se interesaba por
cultivar vínculos de negocios con mercados mexicanos a través
de actividades “culturales”, como exhibiciones gastronómicas
que mostraran productos libaneses de exportación.
Amablemente me invitó a la inauguración de una exposi-
ción itinerante de dibujos de niños libaneses que organizó la
asociación con el tema del encuentro entre México y Líbano.
Los dibujos eran muy hermosos y coloridos y sus temas in-
cluían celebraciones desenfadadas de la binacionalidad, conjun-
tos yuxtapuestos de símbolos políticos y culturales nacionales
y escenas de encuentros cara a cara entre personas que vivían
en un exuberante entorno vegetal y un “otro” que vivía en un
desierto.
58
Los dibujos se mostraron en el centro comercial
ABC, en el acaudalado barrio cristiano de Ashrafiyye, en Bei-
rut, y un año después en el Centro Libanés de la ciudad de Mé-
xico. El doctor me mostró orgullosamente que la exposición
se publicitaba con el logotipo de una figura fenicia.
58
Los niños libaneses representaron a México como un desierto. Es interesan-
te señalar que los niños mexicanos asocian a Líbano con el desierto, con camellos,
árabes, etcétera.
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Resistencia a la cultura del club
El hecho de que no todas las personas de ascendencia libanesa
que viven en México participan en el club es evidente por las
cifras: 12 000 de un total de 400 000, calculado conservado-
ramente, equivale más o menos a 3%. Los números disponi-
bles indican que alrededor de 3% de la población total que
desciende de migrantes del Máshreq pertenecen a la mayor
institución de migrantes de la ciudad de México. “El club fue
hecho por la élite para [uso de] la élite”, señala un amigo druso
durante una conversación, y revela la aparición del club como
un paso en la institucionalización de las distinciones de clase
entre la población migrante. Existen diversas pistas sobre
quiénes no participan en este sitio: personas que no viven en
la ciudad de México, que no pueden pagar una cuota anual de
100 000 pesos (10 000 dólares en 2006) por familia o que se nie-
gan a ser etiquetados como “libaneses”.
Las voces subalternizadas por el panorama de poder de hoy
en día expresan, en espacios alternos, chispas de descontento
con las etiquetas y los arreglos actuales. Estos “otros” apare-
cen en torno de tres ejes analíticamente distintos y completa-
mente entrelazados en la práctica: la secta, la identidad nacional
y la clase. Durante mi trabajo de campo surgieron narrativas
de marginalidad recurrentes, cuando de manera rutinaria pre-
guntaba a los entrevistados qué tipo de relación tenía su familia
con el Club Libanés.
A pesar de que mi muestra de más de 100 familias extensas
es pequeña, dadas las cifras totales de la migración, la tendencia
principal es que la gente decide participar en el Centro si le
es posible económicamente y callan sus diferencias al interac-
tuar en el club. Argumentan que en México es preferible ser
partícipe del prestigio asociado con este espacio y etiqueta “li-
baneses”, aunque uno sea marginal según el criterio de “mem-
bresía completa”.
El barco navega con bandera “libanesa” (maronita) y los
drusos, los shiitas, sunitas y griegos ortodoxos, y los sirios y
palestinos, participan discretamente. No obstante, se observa
un cambio generacional en este patrón. Aunque la mayoría
de los adultos identifican a otras familias por secta y estatus
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LA
CREACIÓN
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UN
ÁMBITO
129
económico, mis entrevistados más jóvenes dijeron preocuparse
sólo por poder identificar a los demás como
jayes
, del árabe
aji
, [mi] hermano, tanto en el club como en otros entornos.
Dos grupos expresaron abiertamente enojo, dolor o con-
flicto en relación con el club. Uno de ellos es el de los migran-
tes recientes, especialmente drusos, shiitas y sunitas, que se
sentían aislados en el club. S., un joven sunita de Trípoli, Líba-
no, comentó sobre prácticas de distinción de clase cuando él,
su esposa, sus hijos y yo regresamos a casa después de la pre-
sentación de un libro en el club. “Los libaneses son feos, te ven
así” [con arrogancia], dijo, imitando el gesto. Su esposa, que
tenía muchas ganas de asistir, se impresionó por la edad de la
mayoría de las personas que les presenté. “
Kilun kbar
!”, “¡Todos
son muy viejos!”, caviló.
El otro grupo que resentía y verbalizaba su exclusión eran
los migrantes, o sus descendientes, marcados por sus genealogías
y subalternizados porque sus familias tenían problemas eco-
nómicos o por pertenecer a una denominación marginal. “To-
dos sabían quién era tu papá”, como indicaban con frecuencia
los migrantes. Con el tiempo, la mayoría de estas personas
dejaron de asistir al Centro, lo que contribuyó a su constante
producción como homogéneo. “¿Yo? Nunca he estado ahí. Ese
lugar es para la gente que puede jugar cartas, platicar y no hacer
nada en todo el día”, dijo uno de mis entrevistados. El club
encarna una visión maronita del carácter de la nación libanesa.
Las transformaciones en la economía mexicana y las
brechas de clase cada vez más profundas cambiaron el pai-
saje urbano y la espacialización de la clase en México, y más
específicamente en el Distrito Federal, en la segunda mitad
del siglo
XX
. Los migrantes, que en un inicio se habían agru-
pado en el centro, núcleo histórico y simbólico de la ciu-
dad, siguieron los criterios locales de estatus y movilidad y se
dispersaron por la mancha urbana creciente, según su fortuna.
Tal dispersión creó oportunidades importantes para redefinir
los límites en el seno de la comunidad. Aunque inicialmente
la etiqueta “sirio-libanesa” se había impuesto “naturalmente” a
todos los migrantes de Bilad al-Sham, las nuevas fronteras po-
líticas también se naturalizaron como fronteras de secta y de
clase.
130
ESTUDIOS
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Yo argumentaría que el proceso de pulir una etiqueta
“libanesa” colectiva, que resulte atractiva para las élites y las
clases medias mexicanas, ha implicado limpiarla de los víncu-
los con las entidades nacionales, “problemáticas”, de Siria y
Palestina en los últimos 20 años. Desde la década de 1950, és-
tas han llevado la carga de una valencia negativa en la política
mundial del siglo estadounidense, bien por una asociación con
el conflicto (la lucha Palestina) o con el socialismo: Siria bajo
la administración Ba‘ath y después como miembro de un “eje
del mal”, construido en el discurso político estadounidense.
Soltar las amarras del barco colectivo de imaginerías na-
cionales tan manchadas y vincularlo en el imaginario público
mexicano y migrante con un pasado fenicio, y lo que es más
importante localmente, un presente francés, fue una maniobra
estratégica hacia la respetabilidad en México. Se apartó a los
“sirios”, y los “libaneses” aparecieron como cristianos (maro-
nitas), de clase media (alta), económicamente liberales, cultu-
ralmente occidentales y distintos en todos estos aspectos de los
vecinos regionales, mexicanos, mashrequíes o de otro origen.
Aunque los hombres de ascendencia siria que contribuyeron
a la construcción del club de Hermes y más tarde se negaron a
participar en él se resistieron a esta visión, al final, el club se de-
nominó “Centro Libanés”.
Dirección institucional de la autora:
División de Historia
Centro de Investigación y Docencia Económicas
Carretera México-Toluca 3655
Col. Lomas de Santa Fe
Deleg. Álvaro Obregón, C.P. 01210, México, D.F.
camila.pastor @ cide.edu
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