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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
[285]
RESEÑAS
S
ARA
R
OVIRA
E
STEVA
,
Lengua y escritura chinas. Mitos y realida-
des
, Barcelona, Bellaterra, 2010, 480 pp.
El desarrollo de los estudios chinos en los países de habla hispa-
na está todavía muy lejos de alcanzar un grado óptimo, y aún
se mantiene a distancia de las principales potencias académi-
cas que encabezan la investigación sobre esta área geográfica; los
estudios lingüísticos tampoco son una excepción. Por ello, es
de celebrarse la aparición de una publicación de alcance como
Lengua y escritura chinas. Mitos y realidades
, de Sara Rovira.
Lengua y escritura chinas
es una obra que pretende acercar-
se de un modo global a la realidad de la lengua y la escritura
chinas, con un enfoque multidispliciplinario que aborda cues-
tiones estrictamente lingüísticas al tiempo que no olvida as-
pectos como la dimensión sociolingüística, la dialectología y
la historia de la lengua, o incluso la influencia de las nuevas
tecnologías o los desafíos que plantea la sociedad de la informa-
ción y el conocimiento a determinados fenómenos vinculados
con la lengua china. Rovira muestra la infrecuente habilidad de
aunar un impecable rigor científico con una claridad expositiva,
que permite que la obra sea de utilidad tanto para el lector no
especializado interesado de manera general en la lengua china
o el estudiante de chino, como para el especialista que necesita
conocer la bibliografía más actualizada o los principales debates
que existen en el mundo de la lingüística china.
Si un aspecto destaca por encima de los demás en la obra de
Rovira es sin duda el rigor académico, la profundidad y la mi-
nuciosidad de los análisis que pueblan la obra, lo que se traduce
en un texto muy cuidado, en un uso exquisito de la terminología
y una precisión expositivas que hacen de
Lengua y escritura chinas
una obra de referencia obligada. En este aspecto, supera con cre-
ces otras aproximaciones en lengua española que se han publi-
cado en la última década.
1
Rovira es académicamente mucho
1
Por ejemplo, el
Manual de traducción chino-castellano
, de Laureano Ramírez
(Barcelona, Gedisa, 2004), centrado en la traducción, como propone el título, aunque
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más ambiciosa en sus planteamientos, y apunta hacia una tradi-
ción que la entronca directamente con textos ya clásicos pu-
blicados en otras lenguas y que parten de una historia de es-
tudios chinos mucho más consolidada.
2
El lector, a las pocas
páginas, puede percibir que tiene entre manos un texto ela-
borado y muy cuidado, en el que es apenas posible encontrar
deslices a nivel formal o de contenido, y que sólo puede ser el
resultado de años de sólida y sistemática investigación sobre
el tema.
Lengua y escritura chinas
se divide en siete partes. La primera
está dedicada a la escritura china, y en ella se abordan cuestiones
como los orígenes y estilos históricos de los caracteres chinos,
su estructura, o las apuestas de reforma y simplificación de la
escritura que han existido y las consecuencias que han tenido.
La segunda parte estudia el desarrollo y la formación del chino
estándar, de carácter oral y escrito, tanto en China como, de
manera menos detallada, en Singapur, Hong Kong y Taiwan.
Analizado el desarrollo histórico y sus características generales,
el chino estándar contemporáneo es el objeto de la tercera parte
del libro, del que realiza una descripción tipológica, fonológica,
morfoléxica y sintáctica de una precisión extraordinaria, sien-
do uno de los apartados de toda la obra más brillantes por su
profundidad. La cuarta parte está dedicada a la diversidad que
alberga en su interior la lengua china: los diferentes geolectos, la
mutua inteligibilidad (o falta de inteligibilidad) entre ellos, o
la versión escrita de estos geolectos. En la quinta parte se realiza
un giro sociolingüístico para volver a algunas de las cuestiones
estudiadas en capítulos anteriores, en relación con los estánda-
res existentes o las políticas y actitudes lingüísticas que prevale-
cen en los territorios en que se habla chino. Es en este apartado
donde algunos de los enfoques de Rovira pueden generar mayor
discusión, pero aun así están siempre bien fundamentados y ar-
con análisis generales sobre la lengua china de interés; o mi propio
La lengua china:
historia, signo y contexto
(Barcelona, Ediuoc, 2004), de carácter multidisciplinario
aunque dirigido al lector no especializado.
2
Por citar los textos más importantes: S. R. Ramsey,
The Languages of China
(Princeton, Princeton University Press, 1987); Chen Ping,
Modern Chinese. Its History
and Sociolinguistics
(Cambridge, Cambridge University Press, 1999); W. C. Hannas,
Asia’s Orthographic Dilemma
(Honolulú, Hawaii University Press, 1997); o J. Norman,
Chinese
(Cambridge, Cambridge University Press, 1988).
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gumentados. La sexta parte de la obra, algo desequilibrada res-
pecto al resto por su extensión y aparente menor relevancia
académica de los contenidos, está dedicada al lugar que ocupa el
chino en el contexto internacional. Finalmente, la séptima parte
aborda cuestiones diversas y algo dispares sobre la relación de
la lengua y la escritura chinas con las nuevas tecnologías.
El libro incluye además un epílogo final y diversos anexos
de carácter práctico (tablas, traducciones de textos normati-
vos y legales y un amplio glosario). El epílogo es una pieza que
se agradece; destaca no sólo porque en el contexto académico
español es poco frecuente encontrar a autores dispuestos a
incluir un texto final a modo de conclusión, sino porque ade-
más aporta conclusiones e ideas que confieren a la obra un ca-
rácter de completud y madurez que remata con acierto el buen
hacer de la autora a lo largo del texto.
La división en partes, capítulos y apartados es siempre dis-
cutible en un libro de cierta extensión como éste, que aborda
además diferentes perspectivas de análisis de un fenómeno tan
dúctil y maleable como el de la lengua y la escritura chinas. Aun
así, Rovira justifica de manera suficiente el modelo que adop-
ta para encajar los contenidos. La principal objeción que cabe
realizar no se refiere tanto a la estructura en sí como a la excesiva
proliferación de capítulos que en algunos momentos tienden
a compartimentar, de manera demasiado rígida, algunas de las
cuestiones que trata. Aunque esta forma de articular la obra
puede resultar útil para el estudiante que busque contenidos
específicos, el resultado es que en determinados momentos la
fluidez y la coherencia del discurso tienden a diluirse y algunos
elementos del texto se tornan casi anecdóticos o fragmenta-
rios al aparecer como yuxtaposiciones no suficientemente in-
tegradas a la estructura general. Es el caso de algunos apartados
breves, dedicados a las otras lenguas que se hablan en China, a
los sistemas de indexación que existen de los caracteres o a las
relaciones entre el chino y el español. Se trata, no obstante, de
lagunas menores que no desmerecen en absoluto las muchas
virtudes que atesora la obra.
De hecho, la principal carencia del libro es más un reflejo
del estado todavía embrionario de los estudios chinos en Espa-
ña que un desacierto de su autora. La escasez de obras previas
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similares y las características del público potencial de
Lengua
y escritura chinas
obligan a Rovira a realizar un esfuerzo por
satisfacer un abanico de expectativas, intereses y cuestiones
demasiado amplio. El mismo subtítulo de la obra,
Mitos y rea-
lidades
, es un indicio inequívoco de ello, al tiempo que nos
remite a una obra ya clásica de De Francis, escrita hace casi tres
décadas.
3
Al igual que De Francis, Rovira intenta demostrar el
yerro de algunas opiniones e ideas que circulan con frecuencia
entre los círculos no especializados (e incluso entre algunos
especialistas). En este sentido se dirige principalmente al lector
general sin formación lingüística constituido por el gran pú-
blico o por los miles de estudiantes de chino que se inician en
el estudio de la lengua, a menudo con profesores de formación
poco consistente y enfoques sobre la lengua que en ocasiones
tienden a la exotización y la orientalización. Sin duda, Rovira
consigue desarmar eficazmente estos
mitos
: el de la no gramati-
calidad del chino, el del monosilabismo, el de la inexistencia
de escrituras dialectales (o
geolectales
, siguiendo la terminolo-
gía empleada en la obra), el de la cerrazón lingüística y mental
de China, etcétera.
No obstante, el libro al mismo tiempo intenta responder
a las necesidades del público más académico, necesidades que
por su nivel de especialización se alejan de los intereses del gran
público. Rovira, de hecho, se muestra especialmente brillante
en sus análisis de algunos aspectos de la sintaxis, la pragmática
o la fonología, sobre los cuales es capaz no sólo de entrar en
discusión con la bibliografía más reciente y especializada, pu-
blicada tanto en lenguas occidentales como en chino, sino que
además adopta posicionamientos que muestran su madurez
y trayectoria como investigadora de estas cuestiones. Como
su apuesta cuando, por ejemplo, afirma sin ambages que “el
chino tiene una sintaxis orientada al discurso o, dicho de otro
modo, una gramática determinada por factores pragmáticos”
(p. 178), a lo que añade que la pragmática desempeña el papel
que la gramática asume en las lenguas europeas. Esta idea, que
en apariencia puede parecer simple, representa un desafío a
3
J. De Francis,
The Chinese Language: Fact and Fantasy
, Honolulú, Hawaii
University Press, 1984.
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buena parte de las ideas vigentes en el mundo académico sobre
la sintaxis china, especialmente entre los enseñantes de la lengua
práctica. Y de hecho apunta, o debería apuntar de asumirse en
todas sus consecuencias, a un cambio de paradigma, necesario
y fundamental en la didáctica de la lengua china y en los en-
foques de la investigación lingüística, en el mundo hispano y
fuera de él.
Una de las principales virtudes de
Lengua y escritura chinas
,
su capacidad para responder a las necesidades de todo tipo de
públicos, acaba convirtiéndose, pues, en su principal problema:
la falta de un interlocutor definido. El lector especializado
puede considerar obvios algunos de los contenidos de la obra,
al tiempo que el lector no especializado puede sentirse poco
motivado ante algunos de los análisis de marcado interés aca-
démico que realiza Rovira, aun a pesar de su brillantez y de la
claridad con que son expuestos.
Destaca, como un reflejo más del contexto intelectual en
que ha aparecido la obra, que a lo largo de ella se percibe con
insistencia el esfuerzo de la autora por denunciar y desarticu-
lar las tendencias orientalistas que permean algunos de los
discursos que existen sobre la lengua y la escritura chinas. La
falta de madurez de los estudios chinos y asiáticos en general
en España y otros países de habla hispana se convierte, pues, en
un trasfondo constante. No obstante, los análisis de Rovira
van mucho más allá de este contexto, enfrentándose a proble-
máticas que afectan de manera global a la lingüística china. Es
especialmente notable, por ejemplo, el modo en que se enfrenta
a la falacia del mito de la falta de gramática del chino, que ha
llevado a algunos lingüistas a sugerir la inexistencia de categorías
sintácticas en el chino moderno. Rovira denuncia con acierto
“la dificultad —por no decir inconveniencia— de adaptar un
modelo de análisis de corte occidental […] a una lengua que
responde a unos parámetros de funcionamiento distintos”
(p. 168). Pero, más allá de la denuncia, Rovira incide en la ne-
cesidad de desarrollar una aproximación a la sintaxis china que
se articule a partir de unos principios propios, basados en las
características intrínsecas de la lengua china moderna. Alguien
podría argumentar que la autora se expresa en este punto en tér-
minos similares a los que empleó, a mediados de la década de
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1980, Paul A. Cohen cuando denunció el uso de categorías
propias de la historia euroamericana en el análisis de la historia
de China y propuso el desarrollo de lo que él denominó una
“historia de China centrada en China”, basada en sus propios
principios.
4
La propuesta le granjeó importantes críticas, ya que
en realidad representaba un paso hacia la exclusión de la historia
de China del curso de la historia del mundo, algo que el propio
historiador había denunciado pero que aun así fue incapaz
de superar. Sin embargo, el caso de la lingüística es diferente:
lenguas distintas exigen formas de análisis que respondan con
eficacia a las características propias de cada una, por lo que la
sugerencia de Rovira no es sólo legítima sino necesaria.
En definitiva, con su alejamiento de los discursos esen-
cializadores que han marcado en muchas ocasiones los análisis
de la lengua china llevados a cabo en el pasado y que todavía
están hoy en día vigentes,
Lengua y escritura chinas. Mitos y
realidades
representa una aportación fundamental en los estu-
dios lingüísticos y una obra de referencia para estudiantes y
especialistas. Se trata, sin duda, de una obra destinada a conver-
tirse en un hito en el desarrollo de la lingüística china en el
mundo de habla hispana y que contribuirá a acabar con prejui-
cios, enfoques y análisis que en otros países comienzan a que-
dar superados.
D
AVID
M
ARTÍNEZ
-R
OBLES
Universitat Oberta de Catalunya
E
VI
Y
ULIANA
S
IREGAR
(ed.),
Cuentos folclóricos de Indonesia
, Mé-
xico, El Colegio de México, 2011, 148 pp.
Érase una vez en tierras lejanas del archipiélago Indonesia,
una niña pequeña que escuchaba noche tras noche a su mamá
4
Cohen desarrolló esta idea en el último capítulo de su
Discovering History
in China: American Historical Writing on the Recent Chinese Past
(Nueva York, Co-
lumbia University Press, 1984). Para una crítica a la tesis de Cohen, véase A. Dirlik,
“Chinese History and the Question of Orientalism”,
History and Theory
, vol. 35,
núm. 4, 1996.
RESEÑAS
291
contar la historia de una madre desesperada que se dejó de-
vorar por una roca hendida, dejando sus niños atrás, aban-
donados. Aunque la pobre niña se llenaba de tristeza y llo-
raba tanto que sus lágrimas formaron un lago, nunca le pidió
a su mamá que cambiase la historia. Éste y otros relatos se
quedaron grabados en la memoria de la niña, quien ya es una
mujer, vive al otro lado del mundo —en México— y transformó
sus recuerdos en un llamativo libro titulado
Cuentos folclóricos
de Indonesia
.
Su autora, Evi Yuliana Siregar, profesora del Centro de
Estudios de Asia y África de El Colegio de México, se pro-
puso, hace ya varios años, buscar, compilar y seleccionar
historias de su tierra nativa denominadas
cerita rakyat
—es
decir, “cuentos folclóricos”—, con el fin de traducirlos y darlos
a conocer al público mexicano, e incluso hispanoparlante,
que a la fecha tiene poco acceso a este tipo de literatura. En
la introducción de su libro, Siregar categoriza los cuentos fol-
clóricos de Indonesia como “prosa narrativa oral”: una única
tradición literaria en la que textos letrados y no letrados fueron
preservados y transmitidos de manera oral de generación en
generación.
El archipiélago de Indonesia, con sus más de 17 500 islas
que se estrechan alrededor del Ecuador y con una población de
250 millones, cuenta con una tradición literaria muy rica, de na-
turaleza oral. En este gran territorio, crear, leer y escuchar
cuentos o poesía constituyen actividades sociales, más que con-
ductas de silencio y retiro. Los cuentos presentados que nos
ocupan reflejan esta forma cultural literaria; por lo tanto, sería
recomendable declamarlos en voz alta frente a un público,
como suelen hacer los indonesios. Con ello, se disfrutaría aún
más el contenido de las historias, pues se percibiría el sabor del
acto social-literario.
Cuentos folclóricos
consiste en 29 relatos agrupados por re-
gión. La mayoría forman parte de la tradición literaria de las
islas Sumatra, Java y Bali, mientras que otros pertenecen a
las tradiciones de Sulawesi, Kalimantan, Timor y Papúa. Dado
que la República de Indonesia cuenta con gran diversidad de
cultura, idioma, historia, religión, educación y desarrollo so-
cial, entre sus diferentes regiones, no es sorprendente que los
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cuentos folclóricos de una región determinada reflejen las ca-
racterísticas propias de esa parte específica del archipiélago.
No obstante, como bien destaca la autora, existen variaciones
locales y diferentes versiones de los cuentos presentados en
este libro debido a su amplia difusión en todo el país. Por eso,
los cuentos no necesariamente son originarios de la región
indicada; más bien, fueron adaptados a su ambiente y por lo
tanto se pueden identificar con ese lugar.
Los cuentos, traducidos por Siregar y un equipo de cinco
personas, proceden de libros educativos que salieron de pren-
sa durante el gobierno del presidente Soeharto (1965-1998).
Muchos de estos libros fueron editados por las autoridades
políticas de Indonesia con el fin de apoyar la difusión de las
culturas regionales a partir del lema nacional
Bhinneka Tung-
gal Ika
, “unidad en la diversidad”, que promueve el siguiente
pensamiento: “a pesar de que hay muchas diferencias entre los
pueblos de Indonesia, todos formamos una unidad sólida que
es
nuestro país
”. Obviamente, las obras mencionadas tienen
una naturaleza didáctica, pero ello no impide que, tanto en su
versión indonesia como en su traducción al español, su lenguaje
sea muy accesible y propio del mundo de los cuentos. Además,
los traductores lograron mantener en los relatos finales algo de
la atmósfera del texto original.
Al acercarnos a los cuentos de esta compilación y com-
parar unos con otros se evidencian varios temas recurrentes.
Las leyendas locales nos explican el origen o el nombre de
elementos del paisaje: un río, un estrecho, una roca, una pie-
dra, una montaña, una isla, un reino o un pueblo. En algunos
casos, personajes humanos se vuelven roca por su arrogancia,
su mal comportamiento o por desmentir su origen, tal y como
le sucede al protagonista del famoso cuento “Malin Kundang”
de Sumatra. En otras ocasiones, es por heroísmo y bondad de
los protagonistas que desde la naturaleza y a partir de los seres
celestiales que la dominan, nacen rasgos topográficos, inclui-
dos los volcanes, esas montañas majestuosas que con sus tierras
fértiles suelen ser consideradas parte de una geografía sagrada
habitada por espíritus y deidades. En el cuento “El nacimiento
de la Isla de Timor”, un cocodrilo le dedica su cuerpo a un niño
que le había salvado la vida en una ocasión que estaba murien-
RESEÑAS
293
do de sed y calor. Para agradecerle al niño, el animal se trans-
formó en la hermosa isla llamada Timor: las cadenas de mon-
tañas que la atraviesan desde el occidente hasta el oriente nos
recuerdan el lomo puntiagudo del cocodrilo fundador.
Otro tema importante es el de la mujer poderosa, enti-
dad claramente presente en el cuento titulado “Calwan-Arang”
(mejor conocido como “Chalon-Arang”). Se trata del episo-
dio de una leyenda larga, con título semejante, que tiene
sus raíces en la historia del reino Javanés del
maharaja
Er-
langga (1019-1042), escrito sobre hojas de palma (
lontar
) alre-
dedor del siglo
XIV
. En este caso, Siregar, tal como señala en
pie de nota editorial, hizo la traducción a partir de un texto
indonesio que a su vez provenía de una versión de “Calwan-
Arang” escrito en javanés clásico. El contenido es asombroso:
una viuda llamada Calwan-Arang hacía uso de sus poderes de
brujería para causar una epidemia desastrosa durante el reino
de Erlangga. Al final, el maestro sacerdote Bharada la casti-
ga con la muerte, pero sin dejar de darle consejos para la libe-
ración de su sufrimiento y enseñarle con ello el camino hacia
la iluminación.
El mensaje central de
Cuentos folclóricos
, una aportación
valiosa al campo de los estudios literarios y lingüísticos de
Indonesia, es contundente: la vida se manifiesta como una
lucha eterna entre la bondad y la maldad. Sin embargo, como
bien dice su autora: “ser el héroe o la heroína de la historia
no es lo importante: lo trascendente es la lucha por resolver el
problema generado por uno mismo, aspecto relevante para la
sociedad indonesia”. Quizá, fuera de los detalles específicos,
ésta es la verdadera esencia de la vida, ya en ese territorio, aquí
en México, y en el resto del mundo.
J
UDITH
E
RNESTINE
B
OSNAK
Investigadora independiente
294
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1, 2013
J
OSÉ
C
ARLOS
C
ASTAÑEDA
R
EYES
,
Egipto contemporáneo: econo-
mía, política y sociedad
, México, El Colegio de México, 2011,
235 pp.
El doctor José Carlos Castañeda Reyes, en la introducción de
su reciente libro sobre Egipto contemporáneo, dice, con gran
humildad, que esta obra no la escribió un experto en el tema
del Egipto actual. Sin embargo, tras leer su libro es evidente
que lo escribió un experto y no un simple conocedor, un gran
experto, un verdadero especialista en la historia, en la política,
en los problemas sociales y económicos del Egipto contempo-
ráneo. Todo esto se puede observar por el uso de las fuentes,
el análisis, la interpretación y las atinadas reflexiones sobre la
problemática actual del país del Nilo.
Castañeda también ha escrito extensamente sobre el Egipto
antiguo, campo en el que asimismo tiene una gran erudición,
un profundo conocimiento y una enorme experiencia, por lo
que se puede asegurar que es también un experto y un verda-
dero especialista en el Egipto faraónico. Entre sus obras sobre
la historia del Egipto antiguo podemos mencionar:
Sociedad
antigua y respuesta popular: movimientos sociales en Egipto anti-
guo
(México,
UAM
, 2003),
Señoras y esclavas: el papel de la mujer
en la historia social de Egipto antiguo
(México, El Colegio de
México, 2008).
Egipto contemporáneo: economía, política y sociedad
se com-
pone de introducción, cinco capítulos, un epílogo y un
post
scriptum
, además de la bibliografía y de una tabla de la equiva-
lencia de la libra egipcia con el dólar de 1950 al año 2010. El
libro está muy bien documentado y el autor apoya cada idea,
cada dato que provee, con una gran cantidad de fuentes, tanto
primarias como secundarias. La bibliografía es extensa y prueba
la minuciosa investigación que realizó Castañeda. Sin embar-
go, sorprende que no hubiera utilizado algunas de las obras
de Nazih Ayubi,
1
o las investigaciones de Hrair Dekmejian,
2
1
Como “The political revival of Islam: The case of Egypt”,
International Journal
of Middle East Studies
, vol.
XII
, núm. 2, 1980, pp. 481-499, o
El islam político. Teorías,
tradición y rupturas
, Barcelona, Ediciones Bellaterra, 1996.
2
Hrair Dekmejian,
Islam in Revolution. Fundamentalism in the Arab World
,
Syracuse, Syracuse University Press, 1995.
RESEÑAS
295
en especial su libro sobre el fundamentalismo islámico, que
contiene un excelente capítulo sobre esta temática en Egipto.
Tampoco aparecen los artículos ni algunos de los libros de Has-
san Hanafi,
3
ni se incluyen las investigaciones de James
Piscatori,
4
entre otros autores. El libro de Richard P. Mitchell,
ya un clásico, titulado
The Society of the Muslim Brothers
,
5
hubiera sido asimismo de gran utilidad para ofrecer al lector
la información, análisis e interpretaciones de este investiga-
dor sobre el grupo iniciador del fundamentalismo islámico en
Egipto.
En el capítulo 1, “La rebelión por la vida: Egipto, enero
de 1977”, introduce las razones por las cuales Sadat, entonces
presidente del país, decidió, principalmente para reducir el
déficit público, eliminar 553 millones de libras egipcias para
subsidiar alimentos básicos, sobre todo el pan, que pasaría a
costar el doble. Los subsidios incluían también el ful (habas),
las lentejas, el arroz, el maíz, el aceite, el azúcar, la carne. El
gobierno, asimismo, subsidiaba otros productos como el gas
doméstico, la ropa y algunas medicinas. Como resultado de
este anuncio gubernamental, en 1977, de eliminar los subsidios,
explica: “Sin subsidios, el grueso de la población egipcia salía de
la pobreza y entraba en la pobreza extrema, en un momento
en que el ingreso per cápita era de 100 libras egipcias al año y
el salario mínimo de 12 por mes” (p. 22).
La decisión del presidente Sadat de suprimir los subsi-
dios obedecía al programa del
Infitah
(apertura) y a los linea-
mientos del Banco Mundial y del Fondo Monetario Interna-
cional (p. 22). Con las reformas económicas de la
Infitah
se
enriquecieron unos pocos y se empobrecieron aún más los
más necesitados, lo que llevó a una ampliación de la brecha
social. Ya el costo de la vida había aumentado 100% entre
1966 y 1976.
3
Por ejemplo:
Al-Usuliyya al-Islamiyya
, El Cairo, Maktabat Madbuli, 1988; “Al-
Haraka al-Islamiyya al-Mu‘asira”,
Al-Watan
, 20 de noviembre al 12 de diciembre de
1982; “Wa Kanat al-Naksa”,
Al-Watan
, 1982; y
Al-Haraka al-Diniyya al-Mu‘asira
, El
Cairo, Maktaba Madbuli, 1988.
4
James Piscatori,
Islamic Fundamentalisms and the Gulf Crisis
, Chicago, American
Academy of Arts and Sciences, 1991. Dale F. Eickelman y James Piscatori,
Muslim
Politics
, Princeton, Princeton University Press, 1996.
5
Londres, Oxford University Press, 1969.
296
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En enero de 1977 se dio una gran protesta popular que fue
sin duda un verdadero levantamiento. Hubo gran violencia,
y al mismo tiempo represión policial: los manifestantes que-
maron tiendas, bares, restaurantes y la residencia de verano
que Mubarak, entonces vicepresidente, tenía en Alejandría.
A Mubarak lo llamaban “la Vaca que ríe”, por una supuesta
semejanza con la
vache que rie
del queso francés, ampliamen-
te popularizado en Egipto entre los sectores medios. Los
manifestantes también incendiaron clubes nocturnos, cafés,
autobuses, trenes, por lo que el ejército tuvo que intervenir.
En dos días hubo 800 muertos (la cifra oficial, sin embargo,
fue de 77), además de muchos heridos. Parecía una verdadera
guerra civil. En este movimiento participaron también los
fundamentalistas, tanto de los Hermanos Musulmanes como
de los otros grupos islamistas más pequeños, a los que luego se
les dio el nombre de neofundamentalistas. El gobierno se vio
forzado a dar marcha atrás y el presidente Sadat anunció que
se mantendrían los subsidios, como estaban antes. Además, el
gobierno dio otra medida paliativa: aumentó los salarios a los
empleados públicos 10%. Este movimiento de protesta tuvo
hondas repercusiones y sirvió como base, como ejemplo, para
muchas otras huelgas y protestas, que se analizan y resumen
para los años 2007-2009 en las pp. 27-37.
En el capítulo 2 se analiza el hambre como factor clave para
las revueltas populares y luchas sociales en el Egipto antiguo, pe-
ro no se circunscribe este problema a la antigüedad, sino que
se estudia la continuación y vigencia de esta problemática en el
país del Nilo, donde el hambre, el reparto desigual de la riqueza,
las pocas oportunidades que tiene la mayoría de la población, la
carencia de vivienda digna, el desempleo, el subempleo, la fal-
ta de seguridad social para muchos, la escasez de medicinas para
vastos sectores de los habitantes, así como los serios problemas
en los programas educativos, han sido motivos de protesta y
oposición al gobierno. Es por ello que Castañeda asegura que
Egipto estaba a las puertas de una rebelión social. Esta opi-
nión resultó ser casi una profecía de lo que se viviría en Egip-
to a principios de 2011. El doctor Luis Mesa Delmonte, de El
Colegio de México, conocido experto en los asuntos contem-
poráneos de Medio Oriente, escribió en la contraportada:
RESEÑAS
297
Creo que el enfoque adoptado por el autor es de enorme utilidad tanto
para el análisis histórico, como de actualidad. Habría que reconocer
también que el texto contiene una proyección acertada (profética dirían
algunos) pues pudo identificar con certeza cómo evolucionarían los
acontecimientos, algo que es de las cuestiones más difíciles en el análisis
de las Ciencias Sociales.
Para comprender la situación social, se exponen algunos da-
tos de Egipto en el capítulo 3: “El área total de Egipto es de
998 000 km
2
, de los cuales, 97.8% de su suelo es inculto e im-
productivo, y sólo 2.8% está cultivado. Tiene una densidad
de población de más de 1 000 personas por km
2
, lo que da un
total de 5.5 personas por acre de tierra cultivable, uno de los
porcentajes más altos del mundo” (p. 59).
Después, analiza la Revolución Egipcia de 1952 y su efecto
en la sociedad, así como en el ámbito internacional. Se explica
la importancia de Nasser y las reformas que llevó a cabo y la
nacionalización de los recursos (banca, Canal de Suez, agua po-
table, electricidad, transportes terrestres, aéreos y marítimos,
etcétera). Asimismo, estudia la lucha antiimperialista de Nas-
ser, el nacionalismo árabe, el socialismo árabe, el neutralismo
positivo, hasta llegar al grupo de los no alineados. Todo esto
causó una gran impresión en el mundo árabe y le ganó grandes
simpatías al líder egipcio Jamal ‘Abd al-Nasir (Nasser), tanto en-
tre los árabes como en muchos otros países del Tercer Mundo.
A Nasser le sucedió Sadat, por lo que Castañeda explica a
continuación las reformas del gobierno de Sadat, en especial
el programa de la
Infitah
y a nivel internacional la paz con Is-
rael y el Tratado de Camp-David. Por otra parte, el presidente
Sadat intentó la
Thawrat al-Tashih
, la Revolución Correctiva,
para supuestamente lograr la democratización de la sociedad y
de la política del país, pero todo quedó suspendido por su re-
pentina muerte, cuando fue asesinado por fundamentalistas
musulmanes en octubre de 1981.
Sadat intentó también congraciarse con los grupos fun-
damentalistas opositores, en especial con los Hermanos Mu-
sulmanes, y, como explica el autor, se mostró como hombre
religioso, que rezaba y asistía a la mezquita, que estableció que
en Egipto se aplicaría la ley de la
shari‘a
y permitió a los Herma-
nos Musulmanes continuar con algunas de sus publicaciones de
298
ESTUDIOS
DE
ASIA
Y
ÁFRICA
XLVIII
:
1, 2013
tinte religioso. Sin embargo, los fundamentalistas lo veían con
recelo, como sospechoso, creían que no era sincero, pues no re-
partía la riqueza equitativamente ni seguía para ello los prin-
cipios del islam.
Luego se analizan con detalle las declaraciones de Khalid al-
Islambuli, uno de los participantes en el asesinato del presidente
Sadat. Las opiniones de al-Islambuli eran reflejo del renacer de
los sentimientos fundamentalistas y de lucha contra quienes
ostentaban el poder y no cumplían con las doctrinas del is-
lam. Al-Islambuli llamaba a Sadat “el faraón”; por ello, entre
otros motivos, lo asesinó. Además, porque el mandatario firmó
la paz con Israel, y por la corrupción y el reparto desigual de la
riqueza.
En el capítulo 4 se estudian detenidamente los problemas
económicos que han llevado a grandes tensiones sociales, y que
pueden generar una gran revuelta contra el gobierno. Sinto-
mático de este proceso es lo referente al pan
baladi
, explicado
minuciosamente en la p. 96; se informa sobre su precio e in-
gredientes, que era subsidiado “a cinco piastras la rebanada [y
que en las protestas] murieron siete personas” (p. 98). Como en
el epílogo se retoma lo referente a los problemas económicos
del Egipto contemporáneo, no entraré en más detalles aquí.
En el capítulo 5, “De la vida política interior y exterior: go-
bierno y sociedad civil”, se introduce el estudio de la política de
Egipto y sus problemas para lograr un sistema verdaderamente
democrático, desde Nasser hasta Mubarak. El autor señala la
existencia de un partido único, que gana las elecciones y que
aun antes de los procesos electorales ya se sabía quién ganaría.
Durante el gobierno de Sadat, pero sobre todo con Mubarak,
se abrieron nuevas posibilidades para que se inscribieran y par-
ticiparan en las elecciones muchos otros partidos políticos. Sin
embargo, el fraude electoral fue constante y Mubarak siempre
obtuvo la presidencia, y por altísimos porcentajes. Su Partido
Nacional Democrático (
PND
) siempre ganó las elecciones par-
lamentarias, con lo cual el presidente Mubarak tenía amplia
mayoría en el
Majlis al-Sha‘b
, que apoyaba todas sus políticas. El
pueblo estaba, obviamente, inconforme con estos fraudes elec-
torales. Desde la época de Nasser y hasta Mubarak, los Herma-
nos Musulmanes han actuado, con mayor o menor intensidad,
RESEÑAS
299
como un grupo y también como partido político opositor al
gobierno. Más recientemente, sobre todo desde Sadat hasta
Mubarak, han participado otros grupos fundamentalistas. Cas-
tañeda describe de manera atinada el proceso político egipcio
cuando explica:
Al asumir el poder, el actual presidente, Hosni Mubarak, cabeza de un
claro sistema político presidencialista y de partido único, señaló que su
papel consistía en favorecer una transición gradual hacia un verdadero
sistema político democrático en Egipto, procurando estar en contacto
con las fuerzas de izquierda y de derecha en el país y él como el gran
eje en torno del cual girasen ambos polos, pero sin parecer “demasiado
autocrático”, al menos en teoría (p. 119).
El párrafo anterior merece algunos comentarios. En primer
lugar la clara caracterización que se hace del entonces presidente
Mubarak, cuyo sistema político era presidencialista y de partido
único. Queda establecido que lo que ofrecía Mubarak sobre una
transición gradual hacia un verdadero sistema político demo-
crático en Egipto era sólo una promesa, un ofrecimiento que el
mandatario no iba a cumplir. Sin duda, muestra de la hipocresía
de Mubarak. Otro aspecto interesante es comprender que en el
momento en que Mubarak asumió la presidencia, tras la muer-
te de Sadat en 1981, un punto crucial durante los álgidos años
de la Guerra Fría, era tratar de mantener un contacto, o bien lo-
grar la conciliación entre las fuerzas de izquierda y las de dere-
cha, y que el mandatario sería entonces, como dice, “el eje en
torno del cual girasen ambos polos”. Cuando cayó Mubarak,
en febrero de 2011, el libro
Egipto contemporáneo: economía,
política y sociedad
se encontraba en prensa, por ello se señala
ahí correctamente que él era el presidente de Egipto.
Se suman a lo anterior la corrupción que ha caracterizado al
gobierno egipcio, el enriquecimiento ilícito de algunos funcio-
narios y muchos de sus allegados, asuntos que también se tratan
con detalle en el libro.
Luego se analiza la importancia y participación de los par-
tidos políticos:
PND
, al-Hizb al-Watani al-Dimuqrati; el Nuevo
Wafd (al-Hizb al-Wafd al-Jadid), fundado en 1978, que estaba
prohibido desde 1952; el Partido Unionista Progresista Nacio-
nalista (Hizb al-Watani al-Taqaddumi al-Wahdawi); el Partido
300
ESTUDIOS
DE
ASIA
Y
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1, 2013
Árabe Democrático Nasserista (Al-Hizb al-‘Arabi al-Dimuqrati
al-Nasri); el Partido Comunista (al-Hizb al-Ishtiraki), for-
malmente prohibido, pero con alguna influencia; el Partido
Liberal Socialista (al-Hizb al-Ahrar); al-Ikhwan al-Muslimun
(los Hermanos Musulmanes) y muchos otros más pequeños se
estudian en las páginas 125 y siguientes.
Se reflexiona después sobre la enorme represión que ha ejer-
cido el gobierno en Egipto, desde Nasser hasta Mubarak, a los
opositores y partidos políticos, y que ha llevado también a
constantes violaciones a los derechos humanos, asuntos que se
describen con detalle en las páginas 134 y siguientes.
En el libro se analizan las principales participaciones inter-
nacionales de Egipto, sobre todo la paz con Israel (Tratado de
Camp David, 1978-1979) y el hecho de que el país sigue apo-
yándose enteramente en Estados Unidos. Por otra parte, Israel
ha logrado tener cada vez mayor éxito económico en Egipto.
Al respecto:
Empero, el paso del tiempo y el pragmatismo neoliberal de las autori-
dades egipcias ha permitido que, al menos en la esfera económica, Israel
tenga una penetración económica cada vez mayor en Egipto. Así, en
2005, las importaciones egipcias provenientes de Israel, sobre todo tex-
tiles, ropa, productos químicos y derivados del petróleo, llegaron a 93
millones de dólares, un importante aumento de 214% en relación con
años anteriores. El gobierno egipcio, necesitado del ingreso de divisas, ha
establecido un acuerdo para la venta de gas a Israel, que podría ascender
a 2.5 mil millones de dólares anualmente. También se firmaron acuerdos
(diciembre de 2004) para establecer zonas industriales en Egipto, con ca-
pital israelí y norteamericano. Las compañías productoras podrán expor-
tar bienes a los Estados Unidos libres de impuestos, si incorporan al
menos 11.7% de componentes israelíes en sus productos (pp. 142-143).
La dificultad de los empresarios egipcios para trabajar el
mármol a fin de exportarlo ya elaborado los ha llevado a ex-
portarlo en bruto a China. Los chinos lo trabajan y lo exportan
elaborado a muchos otros países.
Con relación a los asuntos internacionales, también trata
la importancia de Palestina y la necesidad de solucionar el pro-
blema palestino, la situación de los refugiados y las dificultades
económicas y sociales de la población en Gaza y Cisjordania.
Cuando Mubarak visitó Washington en 2004 criticó la política
RESEÑAS
301
estadounidense hacia Palestina y mencionó la radicalización
de algunos grupos en Medio Oriente contra Estados Unidos.
Al respecto explica:
Sobre todo la política norteamericana hacia Palestina fue criticada por
Mubarak en su visita oficial a Washington en abril de 2004. Y, en efec-
to, Mubarak advirtió en esa oportunidad de los peligros de la radicali-
zación árabe e islámica contra los Estados Unidos:
Hoy en día existe en el mundo árabe un odio nunca visto hacia los
estadounidenses […] y [ellos] lo saben. La gente se siente víctima de la
injusticia […] donde hay injusticia y presión, hay terrorismo y atenta-
dos […Y de persistir la situación en Iraq y en los territorios palestinos]
la onda de choque no afectará solamente a la región, sino al mundo en-
tero (p. 139).
En el epílogo, se explica la importancia de Egipto dentro
del mundo árabe, de Medio Oriente y del islam en general.
Egipto es muy importante en Medio Oriente por su gran po-
blación y por exportar mano de obra a distintos países árabes.
Es, asimismo, importante por la cultura, por la influencia que
ha tenido el árabe dialectal egipcio en los otros países árabes y,
finalmente, por la Universidad de al-Azhar, la más importante
universidad islámica en el mundo.
Ahí también se estudia la importancia del fundamentalis-
mo islámico en Egipto y se asevera que varios de los más rele-
vantes líderes de la tendencia islamista en el mundo han sido
o son egipcios. Al respecto se menciona a Hasan al-Banna’,
fundador del grupo de los Hermanos Musulmanes; a Sayyid
Qutb, uno de los más importantes intelectuales musulmanes
del siglo
XX
y dirigente del grupo al-Ikhwan al-Muslimun. Asi-
mismo, a al-Zawahiri, miembro de al-Qa‘ida y fundamentalista
radical, que es igualmente egipcio.
Aparte de los Hermanos Musulmanes, se trata sobre los
otros grupos fundamentalistas menores en Egipto, los llama-
dos neofundamentalistas; a la par se describe el proceso de
islamización que se ha venido dando en el país desde la década
de 1980. Esto se nota principalmente en los siguientes aspectos:
1
.
Revivir del vestido islámico.
2
.
Renacimiento del fervor religioso.
302
ESTUDIOS
DE
ASIA
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ÁFRICA
XLVIII
:
1, 2013
3
.
Deseo cada vez más intenso y de un mayor número de habi-
tantes egipcios por llevar a cabo la peregrinación (
hajj
) a La
Meca.
4
.
Incremento en la producción y difusión de literatura reli-
giosa y fundamentalista.
5
.
Presencia islámica cada vez mayor en los partidos políticos
y en la banca.
Castañeda explica que la razón de este renacer del islam y
de los grupos fundamentalistas es que se considera que la vuelta
al islam es la única alternativa para solucionar los problemas
económicos, sociales y políticos de Egipto. El islam se postula
entonces como la única alternativa, como la solución (
al-hall
)
para superar los fracasos del secularismo.
Por otra parte, asegura:
Una vía “laica” de un Egipto líder nuevamente del mundo árabe parece
lejana y difícil. En nuestro concepto, al respecto dos serían los factores
clave: el accionar de la sociedad civil egipcia a través de organizacio-
nes no gubernamentales (
ONG
) y el camino de la movilización democrá-
tica de esa misma sociedad a través de la participación política en elec-
ciones democráticas (pp. 167-168).
Después se analizan las
ONG
en Egipto y cómo la represión
y los controles gubernamentales han impedido el logro de mu-
chas de sus aspiraciones y la realización de sus proyectos. Así,
a pesar del llamado del Comité para Defender la Democracia
(compuesto por partidos políticos de oposición y muchas
ONG
)
a una gran marcha que tendría lugar el 24 de diciembre de 2003
para protestar contra esos controles estatales, la manifestación
fue un fracaso total, debido a la represión gubernamental, a
las amenazas de las fuerzas de seguridad y a la fuerte presencia
policiaca (p. 169).
Más adelante se explica que recientemente volvieron las
protestas a las calles de El Cairo, por ejemplo el 20 y el 21 de
marzo de 2004. La manifestación fue violenta. Se inició con
estudiantes de la American University in Cairo, los Hermanos
Musulmanes y miembros del Partido Nasserista. Se lanzaron a
las calles contra el gobierno de Mubarak, la represión, la corrup-
ción y el injusto reparto de la riqueza, y se manifestaron con
RESEÑAS
303
el propósito de lograr mejores condiciones de vida. También
protestaron por la invasión de Estados Unidos a Iraq. Por los
contenidos sociales, económicos y políticos de esta manifesta-
ción, Castañeda sostiene que el país estaba ya desde entonces
al borde de un enfrentamiento violento (p. 170).
A esta protesta se agregan muchas otras. Por ejemplo, la que
tuvo lugar a raíz del incendio que ocurrió en un tren nocturno a
Lúxor el 18 de febrero de 2002, accidente en el que perecieron cer-
ca de 400 personas de muy bajos recursos. Poco después hubo
otro accidente ferroviario, cuando se dio la colisión de dos tre-
nes en Qalioub, 20 kilómetros al norte de El Cairo, el 21 de
agosto de 2006, que provocó la muerte de 58 personas y 143
resultaron heridas. Mientras se discutía este asunto y la im-
portancia de mejorar la seguridad en los transportes ferrovia-
rios, se produjo otro accidente, en septiembre de 2006, tan
sólo dos semanas después del percance anterior. Esta vez fue
en Shibin al-Qanater, 30 kilómetros al norte de El Cairo, con
un saldo de cinco muertos y 28 heridos.
A los problemas anteriores se une otro muy serio: las
dificultades del gobierno egipcio para abastecer de agua a su
creciente población. El autor analiza este problema con detalle
en las pp. 170-171. Los problemas del abastecimiento de agua
son aún más dramáticos en las zonas rurales. El libro indica
que 56% de las aldeas egipcias no cuentan con el preciado líqui-
do en cantidades suficientes para cubrir las necesidades de la po-
blación y 6% de las aldeas carecen totalmente de este recurso
(p. 171). A la escasez del líquido se añade el serio problema de la
incapacidad gubernamental para proveer de agua potable a los
habitantes. Según los estudios que se citan en el libro, se calcula
que 50% de la población egipcia consume agua contaminada.
En el epílogo se insiste en los siguientes problemas:
1
.
Sociales: pobreza, desempleo, subempleo, carencia de segu-
ridad social para muchos, problemas de escasez de vivienda
digna para amplios sectores de la población, analfabetismo
y dificultades para ofrecer educación apropiada a todos,
etcétera.
2
.
Económicos: dificultades en la producción industrial y en
la producción de alimentos; el gobierno debe importar 50%
304
ESTUDIOS
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1, 2013
de los alimentos que se consumen en el país. Hay que tener
presente que Egipto tiene una población creciente, una alta
tasa de crecimiento demográfico. También se explican las
dificultades en el abastecimiento de agua y para proveer
de agua potable a los habitantes.
3
.
Políticos: los líderes se perpetúan en el poder; los fraudes
electorales, la existencia del
PND
, el partido único, la co-
rrupción, etcétera.
Castañeda entonces se pregunta:
¿De dónde derivan en última instancia gran parte de los problemas de
Egipto contemporáneo? En nuestra opinión, de la injusta distribución
de la riqueza, situación que se ha radicalizado paulatinamente a partir del
abandono de las propuestas de cambio social impulsadas por Nasser. Des-
de 1970, lo que el gran líder egipcio intentó impulsar como un reajuste de
su política económica, se convirtió en un abandono consciente de esta
vía, con su total cancelación en los años posteriores al Infitah (p. 172).
En el
post scriptum
se analizan, en nueve páginas (227-235),
las causas y el efecto de las protestas sociales que se desarrollaron
en Egipto a partir de enero de 2011 y que finalmente llevaron a
la caída de Mubarak el 11 de febrero de ese año. Las causas de
esas manifestaciones masivas no se circunscriben a los asuntos
políticos y la demanda popular de la caída del régimen de Mu-
barak, sino también a los problemas económicos. Entre los úl-
timos están la pobreza, el desempleo, los salarios raquíticos:
De hecho, los acontecimientos seguían un curso similar al que ya se
había descrito: protestas localizadas; aumento de precios de los artículos
de primera necesidad y salarios magros e insuficientes, no paliados por
el nuevo “salario mínimo” que se fijó en noviembre de 2010 en 400
LE
mensuales, 13.50 por día, cuando un kilo de tomate costaba 10
LE
. Y,
sobre todo, como luego se constató con toda su fuerza, la frustración
personal y el rencor social entre los jóvenes egipcios, sin esperanza, sin
futuro, que atestiguaban día con día diferencias sociales muy marcadas
en beneficio de unos cuantos… (p. 227).
Tras analizar las manifestaciones y la caída de Mubarak,
concluye: “Una nueva era histórica se había abierto para el
gran País del Nilo” (p. 230).
RESEÑAS
305
No hay duda de que este libro es una excelente contribu-
ción al conocimiento del Egipto actual. Aparte de lo que ya
indiqué sobre la carencia de algunas fuentes en esta obra, que
no le resta méritos, sólo me queda señalar que hay algunas
inconsistencias en la transliteración del árabe. Parece que a
veces desea utilizar la manera de transliteración de la escuela
española de arabistas, pero no aparece correctamente. Un
ejemplo al respecto es
Hayy
cuando debería ser
Hay
y
, entre
otros casos, pero esto puede deberse a un error en la edición
del libro. Por otro lado, cuando apunta el nombre del Partido
Comunista,
al-Hizb al-Ishtiraki
, parece emplear la forma inglesa
de transliteración del árabe por el uso de
sh
en
Ishtiraki
. Como
éste hay otros ejemplos que resultan detalles menores sin mayor
trascendencia y por ello no insisto en el asunto.
En conclusión, es factible observar que
Egipto contemporá-
neo: economía, política y sociedad
es un libro original, novedoso,
interpretativo. El análisis es riguroso y el autor apoya cada
dato, cada idea, en un gran número de fuentes que pueden
servir de referencia al lector. Es también un aporte erudito al
conocimiento del Egipto actual. El libro está muy bien escrito
y será de gran apoyo para los especialistas; es de igual forma
una obra que llega al gran público y que puede ser ampliamente
aprovechado por estudiantes universitarios, tanto de carrera
como de posgrado.
R
OBERTO
M
ARÍN
G
UZMÁN
Universidad de Costa Rica
A
RTURO
P
ONCE
G
UADIAN
,
Ibn Jald
ū
n: la tradición aristotélica en
la “Ciencia nueva”
, México, El Colegio de México, 2011, 182 pp.
Por varias razones, la bibliografía sobre Ibn Jald
ū
n no es escasa
en castellano, y hasta contamos con una traducción bastante
temprana de su obra más conocida, que con el nombre de
In-
troducción a la historia universal
fue publicada en por el Fondo
de Cultura Económica en 1977. Cierto es que el libro que aquí
comentamos encuentra que “parece seguir muy de cerca la
306
ESTUDIOS
DE
ASIA
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versión francesa de Slane” (p. 13 n. 2) y no muestra tomarla en
cuenta sino como antecedente y para pequeños apuntamientos
críticos, pero aun así este trabajo de traducción, debido a Juan
Feres, se mostró útil para quienes en el ámbito hispanoparlante
quisimos empezar a conocer, sin movilizarnos demasiado, el
pensamiento del tunecino. El resto de la bibliografía, sigo no-
tando, tiene un ilustre antecedente, un escrito de José Ortega y
Gasset de 1934, que fue continuado por traducciones de obras
de distinto mérito y época (aunque en general ya viejas) de
ámbito francés. Un libro básico como
Ibn Jald
ū
n y sus lectores
,
de Ahmed Abdesselem, fue editado por Arturo Ponce en el
lejano año de 1987. Me pregunto si no habrá nacido entonces
la afición que desembocó en esta obra.
Haya o no iniciado de este modo, el libro de Arturo Ponce
se ubica en una línea de intereses que me parece ya tradicional
en nuestro medio, pero además la remata remediando al mismo
tiempo la vetustez señalada y poniendo fin a la dependencia que
significaba una visión mediada desde Francia y que se centraba
en la preocupación por ver a Ibn Jald
ū
n como antecedente de
posiciones sociológicas, positivistas, materialistas y aun mar-
xistas. En varios sentidos supera tales visiones actualizantes, y
lo hace como corresponde, poniendo el texto en su contexto
histórico. Para tal faena reúne y sintetiza una amplia variedad
de material y lo comenta, con maestría, en una extensión no
excesiva de páginas y de forma siempre clara, por el lenguaje
usado, por el estilo y orden de exposición y por el uso de las
referencias. Tenemos entonces un Ibn Jald
ū
n latinoamericano
de excelencia, hazaña que podía ser impensable hace pocos
años y que nos hace augurar otras parecidas en un terreno de
estudios que está cambiando rápidamente y se está liberando
de ataduras y dependencias muy añejas.
En cuanto al material, vemos en efecto que la bibliografía
reúne desde las fuentes originales en árabe, en ediciones del
más distinto origen geográfico, las traducciones realizadas, los
estudios secundarios, en forma de libro o artículo, y obras ge-
nerales. Hay obras muy viejas, del siglo
XIX
, y artículos pu-
blicados ayer; hay excelencias y a su lado lo que no lo es pero
no podía dejarse de señalar como referencia; está lo por todos
conocidos y lo que es más recóndito y provinciano: casi lo fa-
RESEÑAS
307
miliar encuentra sitio y sirve en la elaboración. Mencionada en
las notas y reunida ordenadamente al final del libro, es por ello
una bibliografía útil en el sentido de que no está sobrecargada de
títulos que muy a cuento no vienen: figura lo que debe figurar
para quien quiera profundizar en el tema que el libro promete.
Dicho material, y aquí entro a dar mi opinión, es utiliza-
do para la comprobación de una tesis que no se pierde nunca de
vista: la relación de la obra jalduniana con la tradición aristotéli-
ca. Con ello aludo a un nuevo y formidable campo de erudición
al que Ponce Guadian penetra: el de la filosofía griega, cuyos
textos conoce, cita, usa y traduce del original del mismo modo
que hace con los árabes. El andamiaje bibliográfico resultan-
te se acrecienta de este modo y una extensa lista de títulos grie-
gos se añade a la bibliografía. El autor se mueve con comodidad
entre ambos mundos, volcando directamente del griego y del
árabe y confrontando a cada momento los términos, de los
cuales busca el posible significado especial o técnico.
Como he dicho, el propósito del libro no se pierde de vista,
aunque el autor realiza grandes rodeos, cada uno de los cuales
significa un sustancioso capítulo. Empieza con la biografía
de Ibn Jald
ū
n, su formación intelectual y su acción política.
Quizá haya resultado el más fácil, dado que la cronología de
una vida siempre ofrece una guía segura, y la pintoresca vida
del tunecino ha sido objeto de descripciones en una abundante
literatura secundaria, tanto que este personaje ya ha llegado a
ser parte del conocimiento medio, aun fuera del mundo árabe
y arabista. Dicha facilidad, sin embargo, no significa el ofreci-
miento de unos datos biográficos desnudos sobre Ibn Jald
ū
n, si-
no que son el andamio desde el cual se señala el significado que
su vida y aventuras tendrán en las reflexiones que elaboró.
El capítulo siguiente es un recuento del pensamiento filosó-
fico y teológico en el islam. Aquí es donde menos puedo comen-
tar, si no es para apuntar que sujeto tan arduo sea presentado de
forma ágil y comprensible en un número razonable de hojas,
siempre teniendo a la vista lo que va a ser desarrollado después.
Luego, en el capítulo 3, se desarrolla un tratamiento análogo en
torno de la historiografía árabe anterior a Ibn Jald
ū
n, desde la
época preislámica, que destaca la producción de al-Andalus y el
Magreb. Aquí me hubiera gustado encontrar mayor desarrollo
308
ESTUDIOS
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y, sobre todo, que se me contara algo sobre los contemporá-
neos y los sucesores del tunecino, que destacara el papel de la his-
toriografía mameluca, de la cual he visto trozos magníficos y
tan innovadores en esta ciencia como en las mejores páginas de
Ibn Jald
ū
n. El libro en esto no me hace caso.
Tras las explicaciones de los antecedentes, el capítulo 4,
desde la página 77, entra en el pensamiento jalduniano. Las
relaciones entre la razón y la fe lo ocupan de entrada, ya que es
un terreno en el cual el difundido estudio de Yves Lacoste ha
asentado la idea de un conjunto contradictorio. En desacuerdo,
Arturo Ponce busca en los apartados siguientes las soluciones
griegas acerca de los límites de la razón, y la esfera propia del
pensamiento humano, y sugiere que Ibn Jald
ū
n supo enfrentar
el problema y hallarle una solución para la cual existen distintos
tipo de percepción, y en ellas sobresale la que recibimos del
mundo de los seres humanos, el terreno peculiar al que va a
dedicar el centro de su atención y que le permitió pasar a la
posteridad, tanto que hoy lo comentamos con interés desde
estos problemas que nos envuelven.
La historia, ese privilegiado objeto de la percepción huma-
na, va a ser la entrada final al tema del libro, con el capítulo 5,
desde la página 95.
Historia
es la traducción, se nos aclara, no de
la palabra más corriente
t
ā
’r
ī
j
, sino de
‘ibar
, plural del sustan-
tivo
‘ibra
, el término elegido por Ibn Jald
ū
n y que el libro glo-
sa: es “el esfuerzo racional por traspasar la temporalidad, la
mutabilidad y la multiplicidad del acontecer histórico, así como
la posibilidad de hacer uso del resultado de tal esfuerzo en los
asuntos del dominio práctico” (p. 96). La historia, como campo
privilegiado del conocimiento, nos remite a algunas escuelas
europeas decimonónicas, pero con acierto Arturo Ponce les
antepone el gran antecedente que fue Giambattista Vico, y al
hacerlo revela una clave del libro: la “ciencia nueva” que bus-
caba Ibn Jald
ū
n y que formuló en esos términos es la
scienza
nuova
del napolitano.
Esta fructífera correlación necesita de dos capítulos, el 5,
que trata de las refutaciones de los errores de la anterior ciencia
histórica islámica, y el más largo, el 6, que nos señala cuáles son
los principios de la ciencia nueva. Aparecen los antecedentes
filosóficos griegos y a continuación los temas que más visibili-
RESEÑAS
309
dad han adquirido en nuestra época: la génesis del Estado y el
desarrollo de la civilización (término que glosa adecuadamente
la formulación en árabe originaria). Por tercera vez mi voca-
ción histórica queda frustrada ante el desarrollo esencialmente
filosófico del libro: el interés creciente por esta temática se ve
abruptamente enfrentado al final de dichos jugosos apartados,
del capítulo respectivo y a fin de cuentas del libro, que se detie-
ne para ofrecer sus conclusiones, que redondean y resumen en
pocas páginas lo que los capítulos anteriores habían explicado;
hasta tienen entidad propia y si no fuera por alguna remisión a
lo anterior podían constituir un breve artículo que con claridad
resume lo que antes ocupara mucho más espacio.
Ya dije que sigue una detallada bibliografía. Hay además un
léxico trilingüe castellano-griego-árabe de términos técnicos.
A diferencia de las notas a pie de página, aquí es utilizado el
alfabeto árabe junto a la transliteración, con lo cual adquiere
el valor de herramienta técnica. Dada la complejidad, noto en el
griego algún espíritu o algún acento faltante, pero más que es-
to lamento que el autor no haya remitido a las páginas prece-
dentes donde muchos de los términos reciben un tratamiento
lingüístico e histórico más amplio, son citados en contexto y
son comparados en su traslado del griego al árabe. Ya se vio el
ejemplo de
‘ibar
. Otro caso es el del mismo título de la famosa
obra: ¿es
muqaddima
en el sentido general de
introducción
o
muqaddamma
en el técnico de
premisas
? (p. 129). La civiliza-
ción, el Estado, la razón, no son palabras usadas ingenuamente
en el texto y el glosario podría habernos llevado a ellas.
Ya sé que en un libro hay que leer lo que hay en él ence-
rrado, porque el resto del universo es lo que falta. Termino
entonces por evocar algo que sí está pero no se lee. Que este es-
fuerzo por presentar a “un pensador no europeo, fundamental
en la comprensión del mundo contemporáneo” (como prome-
te la cuarta de forros) es resultado de una situación vital que
lejanamente emparenta a los muy lejanos tunecino y mexica-
no, la ubicación en un flujo histórico y en una marginalidad
geográfica (¿no tendría también cabida aquí el napolitano?) que
más o menos conscientemente tratamos de comprender en un
historiocentrismo que varios han notado en el pensamiento
latinoamericano. Si la bibliografía en castellano sobre Ibn
310
ESTUDIOS
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1, 2013
Jald
ū
n que antes nombré, síntoma de un fuerte interés, significa
de ello una muestra, mucho más vale como tal este libro que
acabo de tener entre manos.
H
ERNÁN
G. H. T
ABOADA
Universidad Nacional Autónoma de México
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