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[5]
ESTUDIOS DE ASIA Y ÁFRICA
, VOL. 52, NÚM. 1 (162), 2017, PP. 5-28
Agua, poder y hegemonía
entre actores estatales y no
estatales en Turquía, Siria e Iraq
Water, Power and Hegemony
between State and Non-state
Actors in Turkey, Syria and Iraq
GILBERTO CONDE*
Resumen
: Podría parecer que las negociaciones para regular el re-
parto de aguas de ríos internacionales contribuyen a la paz. En un
tenor diferente, el presente estudio coincide con diversos autores que
han encontrado que las negociaciones y los acuerdos delimitan y a
la vez legitiman las relaciones asimétricas de poder y los conflictos
en las cuencas internacionales. Esto se ha verificado en la cuen-
ca del Tigris y el Éufrates en las relaciones por el agua entre Turquía,
Siria, Iraq y sus poblaciones kurdas. En el artículo se reflexiona
sobre la cuestión de la hidrohegemonía y se trata de enriquecer el
concepto.
Palabras clave
: Tigris; Éufrates; kurdos;
ISIS
; geopolítica; hidro-
política.
Abtract
: It would seem that negotiations to regulate the sharing of
water of international rivers contribute to peace. At variance with
such a view, this article coincides with authors that have found that
negotiations and agreements define and legitimize asymmetrical
power relations and conflict in international basins. This has been
found to occur in the Tigris and Euphrates basin in the water re-
Recepción: 23 de junio de 2016. / Aceptación: 10 de agosto de 2016.
* El Colegio de México, A.C., gilberto.conde
@
colmex.mx
6
ESTUDIOS DE ASIA Y ÁFRICA
, VOL. 52, NÚM. 1 (162), 2017, PP. 5-28
lations between Turkey, Syria, Iraq and their Kurdish populations.
The article proposes a reflection on hydrohegemony, while seeking
to enrich the concept.
Key words
: Tigris; Euphrates; Kurds;
ISIS
; Geopolitics; Hy-
dropolitics.
Introducción
En la historia de las negociaciones por el agua del Tigris y el Éu-
frates, Turquía ha utilizado sus ventajas para ejercer una suerte
de hidrohegemonía, cuando no hidrodominación, sobre los
kurdos de su país y sobre los Estados vecinos. Durante el si-
glo
XX
, se establecieron varios acuerdos que, a pesar de ser tem-
porales, regulan la distribución del recurso en la cuenca. Entre
2000 y 2011, ocurrieron cambios en las relaciones entre los tres
Estados, lo que llevó a nuevos acuerdos. ¿Se estaba transitando
hacia una integración internacional en la cuenca gracias a los
acuerdos por el agua? ¿O se tendía a fijar los términos de la
hidrohegemonía turca con base en los nuevos acuerdos y el
nuevo mecanismo de regulación con ganancias relativas para
diferentes Estados? La situación inaugurada con la represión
y las guerras en Siria en 2011 llevó a que cambiara de nuevo la
situación y quedaran al descubierto las fragilidades de los acuer-
dos de inicios del siglo y de la esperanza del establecimiento de
un régimen internacional.
Aunque se hace una breve referencia a las evoluciones an-
teriores, en este artículo se discute principalmente el periodo
inaugurado con el inicio de los años 2000. Se argumenta que
el conflicto por el agua y las relaciones de poder no desapa-
recieron durante los años de cordialidad y construcción de
interdependencias. Esto indica, como se ha discutido en un
artículo anterior, que los conflictos por el agua rara vez son
exclusivamente por el líquido y que suelen reflejar los conflic-
tos o la colaboración que se dan entre los distintos actores en
otros ámbitos.
1
1
Gilberto Conde, “El agua entre Turquía, Siria e Iraq, ¿barómetro de conflictos?”,
Regions & Cohesion
, vol. 4, núm. 2, verano de 2014, pp. 81-100.
CONDE: AGUA, PODER Y HEGEMONÍA ENTRE ACTORES ESTATALES…
7
En el primer apartado, se recapitula rápidamente la discu-
sión teórica acerca del agua como lubricante de la paz o como
elemento de conflicto. En el segundo, se recapitula cómo se
desarrollaron las relaciones por el agua durante el siglo
XX
en la cuenca que nos convoca. Lo conciso de este análisis se
debe tanto a problemas de espacio como a que estos puntos
se analizarán con mayor profundidad en otra publicación. En
el tercero, se exploran los acontecimientos ocurridos durante
la primera década del siglo
XXI
, y, en el cuarto, se reflexiona
acerca de los cambios acaecidos durante el lustro iniciado con
las rebeliones populares árabes de 2011, particularmente la de
Siria. Incluye la toma de presas por la organización Estado
Islámico (que ha tenido varios nombres y se conoce por varios
de ellos, como Estado Islámico de Iraq y Levante o las siglas de
esto en árabe —Daesh—, en inglés —
ISIS
,
ISIL
— o en español y
francés,
EIIL
). A lo largo del texto, se considera también el papel
de los kurdos, tanto los que participan en el movimiento kur-
do de liberación como los del partido dominante en el Gobier-
no Regional del Kurdistán iraquí.
La hidrohegemonía
Después de que durante la segunda mitad de la década de 1990 y
posteriormente varios académicos que trabajaban sobre el agua
en el Medio Oriente insistieron en que el recurso —más que
motivo de luchas de poder, como se venía aseverando— podía
servir para facilitar los procesos de paz,
2
un grupo de estudiosos
de las relaciones internacionales por recursos hídricos basado
2
Véanse, por ejemplo, Masahiro Murakami,
Managing Water for Peace in the
Middle East: Alternative Strategies
, Tokio, United Nations University Press, 1995;
J. Anthony Allan (ed.),
Water, Peace and the Middle East: Negotiating Resources in
the Jordan Basin
, Londres, St. Martin’s Press, 1996; Hussein Amery y Aaron T.
Wolf, “Water, Geography, and Peace in the Middle East: An Introduction”, en Hus-
sein Amery y Aaron T. Wolf (eds.),
Water in the Middle East: A Geography of Peace
,
Austin, Texas University Press, 2000, pp. 1-18; Aaron T. Wolf, “‘Hydrostrategic
Territory’ in the Jordan Basin: Water, War, and Arab-Israeli Peace Negotiations”, en
Amery y Wolf (eds.),
Water in the Middle East
,
op. cit
., pp. 63-120; Hillel I. Shuval y
Hassan Dwiek (eds.),
Water Resources in the Middle East: The Israeli-Palestinian Water
Issues: From Conflict to Cooperation
, Berlín, Springer, 2007.
8
ESTUDIOS DE ASIA Y ÁFRICA
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Simbología
La subregión: Turquía,
Siria, Iraq
Área densamente
poblada por kurdos
Tigris, Éufrates y otros
ríos y canales relevantes
Cuerpos de agua
naturales y artificiales
Capitales
TPO: Territorios palestinos
ocupados
KW: Kuwayt
0
125
250
km
Mapa 1. Turquía, Siria,
Iraq y la región kurda
Fuente: elaboración del autor.
CONDE: AGUA, PODER Y HEGEMONÍA ENTRE ACTORES ESTATALES…
9
en Londres desarrolló durante la década siguiente el concepto
de la hidrohegemonía.
3
Explicaron de manera convincente que
los conflictos por el agua no resultan de una falsa disyuntiva
entre guerra y cooperación. Por el contrario, el conflicto por
el agua persiste, aunque haya negociaciones que lleven a acuer-
dos e incluso a cooperación. Las relaciones hídricas también
son relaciones de poder. Como el conflicto es una realidad,
es necesario advertir su intensidad, y las implicaciones de la
cooperación.
Por supuesto, la hidrohegemonía no expresa únicamente
agresividad y coerción o intentos de dominación directa, aunque
también los ha habido. Es a lo que Zeitoun
et al
. llaman “poder
duro”,
4
y que Gramsci llamaría simplemente “dominación”.
5
Sin embargo, esto que podríamos llamar “hidrodominación” es
una forma de control menos eficaz que la derivada de lo que
Zeitoun
et al
. llamaron “poder blando”, o, si se desea emplear
el vocabulario gramsciano, la “hegemonía”. En ésta, el grupo
dominante logra que el subalterno acepte su condición de
inferioridad por medios distintos a la coerción o la violencia.
Zeitoun
et al
. concluyen que el poderoso logra que los otros
deseen lo mismo que él mediante numerosos instrumentos de
poder blando, “desde pagos colaterales y corrupción hasta la
persuasión y la promoción del deseo a emular el éxito”. Esta
forma de poder incluye lo que consideran un aspecto positivo
de atracción, pero también uno negativo, de repulsión de ciertas
agendas y temas para conservar el
statu quo
asimétrico.
Así, tanto la negociación como la cooperación por el agua
entre Estados no sólo incluyen sino que reifican las relaciones
3
Entre otros, Mark Zeitoun y Jeroen Warner, “Hydro-Hegemony: A Frame-
work for Analysis of Trans-Boundary Water Conflicts”,
Water Policy
, vol. 8, 2006,
pp. 435-460; Jeroen Warner, “Hydro-Hegemonic Politics: A Crossroads on the
Euphrates-Tigris?”, en Kai Wegerich y Jeroen Warner (eds.),
The Politics of Water: A
Survey
, Londres, Routledge, 2010, pp. 119-141; Mark Zeitoun,
Power and Water in
the Middle East: The Hidden Politics of the Palestinian-Israeli Water Conflict
, Londres,
I. B. Tauris, 2011.
4
Mark Zeitoun, Naho Mirumachi y Jeroen Warner, “Transboundary Water
Interaction II: The Influence of ‘Soft’ Power”,
International Environmental Agreements:
Politics, Law and Economics
, vol. 11, núm. 2, 2011, pp. 159-178.
5
Antonio Gramsci,
Selections from the Prison Notebooks of Antonio Gramsci
,
eds. y trads. Quintin Hoare y Geoffrey Nowell-Smith, Nueva York, International
Publishers, 1971.
10
ESTUDIOS DE ASIA Y ÁFRICA
, VOL. 52, NÚM. 1 (162), 2017, PP. 5-28
de hidrohegemonía.
6
A las formas ya mencionadas de afirma-
ción del poder blando se pueden agregar las propuestas y las
negociaciones de simulación (
token
), que buscan aparentar una
voluntad de negociación o la realización de acuerdos provi-
sionales que mantengan la amenaza de volver a políticas más
agresivas, de poder duro, o incluso la firma de acuerdos defi-
nitivos, que suelen canonizar la relación inicua.
¿Cuál es el papel del agua en los conflictos enmascarados
por la negociación entre Estados? ¿Realmente desea o necesita
más agua el hidrohegemón? En términos estrictamente econó-
micos, el agua, aunque importante para un Estado poderoso,
dominado por una clase capitalista fuerte, podría ser de un in-
terés relativamente menor en comparación con un Estado y
una burguesía más dependientes de la agricultura.
7
Éste podría
ser el caso de Turquía, Israel o, en otra región del mundo, Es-
tados Unidos en relación con países con los que comparten
cuencas. No obstante, el agua puede ser útil para una serie de
objetivos muy diversos, incluidos los económicos, pero tam-
bién los de política interior y exterior o incluso los simbólicos.
Las publicaciones sobre la política del agua están llenas de ejem-
plos al respecto.
Las relaciones por el agua en el Tigris y el Éufrates
en el siglo
XX
Desde la segunda mitad del siglo
XX
, Turquía ha sido el Esta do
más poderoso económica, militar y diplomáticamente de las
cuencas del Tigris y el Éufrates. El agua de estos ríos le ha ser-
vido para fines económicos, sociales y políticos. Le ha servido
para generar energía hidroeléctrica, promover las industrias de
la construcción y de las finanzas, comercializar equipamiento
de irrigación y fortalecer la agroindustria. En términos sociales,
le ha servido para crear empleos y colonizar la parte de cuenca
6
Jeroen Warner, Mark Zeitoun y Naho Mirumachi, “How ‘Soft Power’ Shapes
Transboundary Water Interaction”,
GWF
Discussion Paper 1323, Canberra, Global
Water Forum, junio de 2013.
7
Jan Selby, “The Geopolitics of Water in The Middle East: Fantasies and Reali-
ties”,
Third World Quarterly
, vol. 26, núm. 2, junio de 2005, pp. 329-349.
CONDE: AGUA, PODER Y HEGEMONÍA ENTRE ACTORES ESTATALES…
11
Mapa 2. Cuenca del Tigris y el Éufrates
Proyección: Cónica Equidistante de Albers.
Autor: Sebastián Estremo Paredes.
12
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que se encuentra dentro de su territorio. En términos de polí-
tica interna, su utilidad ha sido enorme en la guerra contra el
Partido de los Trabajadores del Kurdistán (
PKK
, por su nombre
en kurdo) por medio del control de poblaciones, pero también
de presión sobre otros Estados de la cuenca para obtener su
colaboración en la lucha contra la guerrilla kurda.
8
Asimismo,
en el ámbito interno, no hay que desdeñar el aspecto simbó-
lico del agua; los megaproyectos y la defensa de la soberanía
turca sobre las aguas del Tigris y el Éufrates les han permitido
a las autoridades de Ankara atizar el nacionalismo y con ello
aumentar la hegemonía sobre su propia población. En política
(y economía) exterior, los conflictos con negociaciones y ame-
nazas le han servido al Estado turco para alcanzar una posición
de poder respecto de sus vecinos sudorientales, Siria e Iraq.
Entre la década de 1920 y el final de la Segunda Guerra
Mundial, Turquía no era la principal potencia en la cuenca,
ya que, tras la desintegración del Imperio otomano después de
la Primera Guerra Mundial, Siria e Iraq quedaron bajo manda-
tos francés y británico respectivamente. Los ciclos de negocia-
ciones por el agua durante esa época reflejaban el poderío de
las potencias europeas establecidas en la región. Franceses y
británicos negociaron entre sí que éstos serían consultados en
caso de que aquéllos quisieran edificar obras en los cursos de
agua compartidos. Luego, ambos trataron con las autoridades
de Turquía para llegar a acuerdos específicos. Francia consiguió
un compromiso turco de entregar agua del Quwayq a la ciudad
siria de Alepo.
9
Pasada la Segunda Guerra Mundial, Siria obtuvo
su independencia y Turquía dejó de honrar los acuerdos. Para la
década de 1960, el consumo del lado turco ya había desecado el
río.
10
En 1939, Francia cedió la provincia siria de Alejandreta a
Turquía, que renombró Hatay, y se comprometió a compartir
las aguas del Orontes, que fluye desde Monte Líbano, pasando
por el fértil valle del Ghab en Siria.
8
Habib Ayeb,
L’eau au Proche-Orient : la guerre n’aura pas lieu
, París, Karthala,
1998; Gilberto Conde, “Kurdish Counter-hegemony in the Tigris and Euphrates Water
Basins: Local Impacts Beyond Water Distribution in Turkey”,
Local Environment:
The International Journal of Justice and Sustainability
, 2016 (en prensa).
9
Tarek Majzoub,
Les fleuves du Moyen-Orient
, París, L’Harmattan, 1994.
10
Wolfgang Wagner,
Groundwater in the Arab Middle East
, Heidelberg, Springer,
2011.
CONDE: AGUA, PODER Y HEGEMONÍA ENTRE ACTORES ESTATALES…
13
Antes de que Turquía o Siria se interesaran por desarro-
llar seriamente la irrigación en la cuenca del Tigris y el Éufra-
tes, hubo algunas negociaciones que parecían prometedoras.
Era ya la época en la que en Estados Unidos la economía
crecía promovida por las grandes obras de infraestructura, y
la Tennessee Valley Authority conquistaba al mundo con su
concepción integral del desarrollo hídrico de la cuenca. Iraq,
ya independiente, aunque fuera en términos sólo formales,
acordó apoyar la construcción de presas en Turquía con el fin
de limitar las inundaciones en la baja Mesopotamia. Ankara,
por su lado, se comprometió a consultar al gobierno de Bagdad
antes de erigir obras hidráulicas río arriba. Ambos aceptaban ar-
monizar sus proyectos. Al final, el acuerdo se convirtió en letra
muerta.
11
En las décadas siguientes, ya con Estados independientes,
Turquía buscó afirmar su hegemonía, ya fuera en términos de
dominación o de liderazgo, sobre los países ribereños inferio-
res, Siria e Iraq, a pesar de que, por lo menos algunos gober-
nantes iraquíes buscaron establecer la visión de cuenca para
el manejo integral de los recursos. En los albores de lo que se
conoció como la guerra fría árabe,
12
en 1955, el gobierno de
Turquía prácticamente vetó un crédito que el Banco Interna-
cional para la Reconstrucción y el Fomento (
BIRF
, el actual
Banco Mundial) le iba a dar a Siria para construir una presa
en el Éufrates, y pocos años después consiguió el crédito para
construir su propia presa en el río en el sitio de Keban, a pesar
de que el mismo banco había solicitado con anterioridad que
los tres países se pusieran de acuerdo para la construcción
de infraestructura hidráulica en la cuenca del río si deseaban
contar con su apoyo.
13
Para escapar a las presiones turcas y de
11
Majzoub,
Les fleuves du Moyen-Orient
,
op. cit
.; Yüksel Inan, “Legal Dimensions
of International Watercourse (Euphrates and Tigris)”, en Ali Ihsan Bağış
(ed.),
Water
as an Element of Cooperation and Development in the Middle East
, Estambul, Ayna-
Hacettepe Universitesi-Friedrich Neuman Foundation, 1994, pp. 223-237.
12
Malcolm H. Kerr,
The Arab Cold War: Gamal Abd al-Nasir and his Rivals,
1958-1970
, Londres, Oxford University Press, 1971.
13
Raj Krishna, “International Watercourses: World Bank Experience and Policy”,
en J. Anthony Allan y Chibli Mallat (eds.),
Water in the Middle East: Legal, Political
and Commercial Implications
, Londres, I. B. Tauris, 1995, pp. 29-54.
14
ESTUDIOS DE ASIA Y ÁFRICA
, VOL. 52, NÚM. 1 (162), 2017, PP. 5-28
sus aliados occidentales, Siria recurrió a préstamos soviéticos
para construir su presa sobre el Éufrates.
14
Hubo varios llamados a la cooperación hídrica en la cuen-
ca, incluida una iniciativa iraquí a inicios de la década de 1960
que cayó en oídos sordos,
15
y reuniones de una Comisión
Técnica Mixta bi y tripartita desde mediados del decenio que
no logró ni siquiera ponerse de acuerdo sobre el alcance de
sus trabajos.
16
Siguió una política de hechos consumados por
cada uno de los actores estatales durante el resto del periodo.
Durante las décadas siguientes, las autoridades de Turquía
intentaron utilizar su poder económico, político y militar,
aprovechando su relación estratégica con Estados Unidos, para
imponer sus decisiones en la cuenca del Tigris y el Éufrates y
para, posteriormente, intentar obligar a Damasco y luego a
Iraq para que reprimieran a los kurdos del
PKK
que desde sus
territorios luchaban contra el régimen turco.
Entre 1973 y 1974, las autoridades turcas y sirias empeza-
ron a llenar las grandes presas que habían construido sobre el
Éufrates, y dejaron a Iraq con un flujo muy mermado de agua
en la corriente. Las autoridades de Bagdad, sin embargo, deci-
dieron acusar únicamente a las de Siria por la catástrofe hídrica
que les aquejaba,
17
y amenazaron con declararle la guerra. La
mediación saudí y soviética evitó el choque y permitió la fir-
ma de un acuerdo de repartimiento de aguas, en el que Siria
podía conservar 40% del torrente e Iraq, 60%. El músculo mi-
litar de Bagdad le permitió conseguir un acuerdo benéfico. El
poderío diplomático de Ankara le permitió seguir actuando
como si sus presas se erigieran en otra parte del mundo.
Turquía siguió aprovechando sus ventajas estratégicas para,
en la década siguiente, iniciar la construcción de otras dos gran-
des presas y anunciar el faraónico Proyecto del Sureste de Ana-
tolia (
GAP
, por su nombre en turco), que incluía la edificación de
22 grandes presas, sin mencionar otras medias y pequeñas, con
14
Thomas Naff y Ruth C. Matson,
Water in the Middle East: Conflict or Coopera-
tion?
, Boulder, Westview Press, 1984.
15
Majzoub,
Les fleuves du Moyen-Orient
,
op. cit
.
16
Ayşegül Kibaroğlu,
Building a Regime for the Waters of the Euphrates-Tigris
River Basin
, Londres, Kluwer Law International, 2002.
17
Conde, “Kurdish Counter-hegemony…”,
op. cit
.
CONDE: AGUA, PODER Y HEGEMONÍA ENTRE ACTORES ESTATALES…
15
la finalidad de irrigar unas 1.7 millones de hectáreas.
18
La natu-
raleza hidrohegemónica del
GAP
, sin embargo, no sólo se tra-
ducía en el aprovechamiento de un volumen enorme de agua
en comparación con el que podían tomar los proyectos de Si-
ria y de Iraq.
También se expresaba en las presiones que ejercían los po-
líticos de Ankara sobre los de Siria para que contribuyeran a
desmantelar la guerrilla kurda que había iniciado la lucha ar-
mada en 1984 estableciendo bases de entrenamiento en Líbano.
Entre 1987 y 1993, se sucedieron varios acuerdos o intentos de
acuerdo bilaterales en los que Turquía ofrecía agua a cambio
de la colaboración total de Siria con los proyectos de seguri-
dad turcos contra los kurdos. Fue así que en 1987 se estable-
ció un acuerdo provisional mediante el cual Turquía le garan-
tizaba un flujo de 500 m
3
/s de agua a Siria sobre el Éufrates. El
acuerdo se ha convertido en norma permanente, aun en los me-
jores momentos de la relación bilateral.
No obstante, a inicios de 1990, Turquía redujo sorpresiva-
mente el flujo del Éufrates durante un mes. En lugar de lograr
la hidrodominación de Siria para que colaborara más estrecha-
mente con la política antiinsurgente de Ankara, el presidente
sirio Hafez al-Asad se puso de acuerdo con su archienemigo, el
hombre fuerte iraquí, Saddam Husayn, para firmar un acuerdo
bilateral para repartir las aguas que recibieran de río arriba en el
Éufrates a una taza de 48% y 52% respectivamente.
19
Este acuer-
do, que modificaba para beneficio de Damasco el de 1974, dela-
ta el relativo fortalecimiento hidrohegemónico de Siria.
Desde 1993 hasta la amenaza turca de invadir Siria en 1999,
el expediente del agua se mantuvo alto en las declaraciones y
en los foros internacionales, como en Naciones Unidas a lo
largo de las negociaciones de una Convención internacional
de aguas para fines distintos a la navegación, pero fue prácti-
camente abandonado de las relaciones bilaterales o trilaterales
en la cuenca.
18
John F. Kolars y William A. Mitchell,
The Euphrates River and the South East
Anatolia Development Project
, Carbondale-Edwardsville, Southern Illinois University
Press, 1991.
19
Greg Shapland,
Rivers of Discord: International Water Disputes in the Middle
East
, Nueva York, St. Martin’s Press, 1997.
16
ESTUDIOS DE ASIA Y ÁFRICA
, VOL. 52, NÚM. 1 (162), 2017, PP. 5-28
La hidrohegemonía suave durante los años
de entendimiento
Con el nuevo siglo, mejoraron las relaciones entre los Estados
de la cuenca del Tigris y el Éufrates, particularmente las que
tienen que ver con el agua de los ríos. Como se ha argumentado,
esto no significa que haya desaparecido la hidrohegemonía en
las relaciones entre los tres Estados y menos aún respecto de
los kurdos. Por el contrario, la forma en la que se dieron las
relaciones por el agua confirma la tesis de que la negociación y
la cooperación han representado la continuación del conflicto
por otras vías.
Varios factores permitieron el mejoramiento de las rela-
ciones, particularmente entre Turquía y Siria, aunque también
entre ambos e Iraq, tanto antes como después de la intervención
estadounidense. Destaca, entre éstos, que Damasco haya echado
de su territorio al dirigente del rebelde
PKK
, Abdullah Öcalan,
lo que permitió que fuera capturado cuando bajaba de un avión
en África y entregado a las autoridades turcas, y que las autori-
dades sirias coincidieran con las de Turquía en cuanto al temor
a que se fortaleciera la región autónoma del Kurdistán iraquí.
Bashar al-Asad, al llegar a la presidencia de su país en 2000,
empezó a buscar aliados comerciales a escala internacional y
realizó gestos hacia Turquía. El triunfo electoral del islamista
Partido de la Justicia y el Desarrollo (
AKP
, por su nombre en
turco) en 2002 tuvo un peso significativo para mejorar la rela-
ción, ya que uno de los puntos importantes que les interesaban
a sus electores era el mejoramiento de relaciones con otros paí-
ses islámicos, particularmente con Siria.
20
Así, durante la primera década del siglo
XXI
, las administra-
ciones de Turquía y Siria alcanzaron acuerdos comerciales, mi-
litares y culturales, con lo que mejoraron sus relaciones a un
grado sin precedentes. Esto facilitó la relación bilateral respecto
del agua. Durante el periodo, se perfiló una especie de hegemo-
nía de las élites de Turquía sobre sus vecinos del sur en asuntos
comerciales e industriales. Ciertos empresarios sirios esperaban
20
Gilberto Conde, “Turquía e Iraq en las cambiantes relaciones internacionales
de Siria”, en Luis Mesa Delmonte (coord.),
Las relaciones exteriores de Siria
, México,
El Colegio de México, A.C., 2013, pp. 159-205.
CONDE: AGUA, PODER Y HEGEMONÍA ENTRE ACTORES ESTATALES…
17
ver crecer sus capitales al convertirse en socios menores de sus
símiles turcos.
En el tema del agua ocurrió algo análogo. Representantes
de ambos países firmaron un Comunicado Conjunto el 23 de
agosto de 2001 que ratificaron con el Documento de Imple-
mentación del 19 de junio del año siguiente. Los instrumentos
indicaban que iban a coordinar ciertas actividades, pero el asun-
to de los repartos quedó sin definir y no se incluyó a Iraq, el
país ribereño inferior.
21
Turquía se comprometía a dejar pasar
un volumen del fluido superior a lo acordado en 1987 y, en
tiempos de sequía, Siria aceptaría un flujo menor al estableci-
do. Las autoridades de Iraq bajo la ocupación estadounidense
(2003-2011) se quejaban esporádicamente y denunciaban la ex-
clusión de su país de la negociación y de los documentos fir-
mados, aunque con poco éxito.
Da la impresión de que el acuerdo incluyó un entendimien-
to, probablemente tácito, por medio del cual los dirigentes
sirios silenciaban el tema del acuerdo tripartita definitivo de
aguas al que había aspirado junto con Iraq durante las déca-
das anteriores a cambio de mejorar la relación comercial, diplo-
mática y estratégica con los turcos. Contra el silencio y la cola-
boración de Siria, aumentaron el caudal. En efecto, cuando en
2001 las autoridades de Ankara anunciaron que reducirían el
flujo debido a la sequía, los sirios expresaron su comprensión.
Posteriormente, en 2004, con ocasión de la firma de un tratado
bilateral turco-sirio de libre comercio, el primer ministro de
Siria, Nayi Mohammad Al-‘Otri, declaró que Recep Tayip
Erdogan, su contraparte turco, se había comprometido a
aumentar el flujo en la frontera. Erdogan confirmó dichos
propósitos en diciembre durante su visita a Damasco.
22
El más supeditado de los tres ribereños en el nuevo esquema
sería Iraq, ya que, como se ha mencionado, quedó excluido
hasta de las negociaciones. No obstante, le beneficiaba el au-
mento del caudal, aunque le perjudicaba su reducción en tiem-
21
Marwa Daoudy, “Asymmetric Power: Negotiating Water in the Euphrates
and Tigris”,
International Negotiation
, vol. 14, núm. 2, 2009, pp. 359-389.
22
Bülent Araş, “Turkey between Syria and Israel: Turkey’s Rising Soft Power”,
SETA
Policy Brief 15, Ankara, Foundation for Political, Economic and Social Research,
mayo de 2008.
18
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pos de sequía. Entre 2001 y 2003, el gobierno de Saddam Hu-
sayn en la práctica había participado en los gestos de discreción
hacia Turquía en el tema hídrico. Las sanciones y la inminente
invasión estadounidense eran su gran preocupación, así como
la restauración y el mantenimiento de todo tipo de infraes-
tructura, dañada por las condiciones impuestas por las severas
sanciones que le aplicaba Naciones Unidas desde 1990 a instan-
cias de Washington y Londres. A partir de la ocupación en la
primavera de 2003, ni Estados Unidos, la potencia invasora,
ni los iraquíes participantes de las instancias políticas estaban
en condiciones de negociar con sus vecinos ni de confrontar-
los en lo referente a los recursos del Tigris y el Éufrates. Se
podría haber pensado que usarían el asunto para presionar a
Turquía o a Siria con el propósito de obtener concesiones en
otros temas, tal como Saddam Husayn había hecho a mediados
de los años setenta. Sin embargo, no fue así, al menos no en
una escala apreciable.
Los gobernantes turcos han relanzado el esfuerzo de cons-
trucción de presas del
GAP
, principalmente sobre el Tigris. En
parte buscan establecer su hidrohegemonía sobre la población
kurda de la propia Turquía. Han puesto en marcha las obras
ante el relanzamiento de las actividades guerrilleras del
PKK
desde 2004, luego de que habían silenciado las armas a raíz del
llamado hecho por Öcalan desde prisión en 1999. El asunto se
planteaba exactamente en esos términos en la prensa turca y
extranjera durante 2008. En efecto, el gobierno turco decidió
revivir el
GAP
, que había dejado relativamente estancado. Los
funcionarios argumentaban que era necesario crear empleos y
prosperidad en el Sureste de Anatolia con el propósito manifies-
to de evitar que la población kurda continuara radicalizándose
y apoyando a los rebeldes.
23
No obstante, las administraciones
kurdas de oposición en la región expresaban que la Administra-
ción de Obras Hídricas del Estado (
DSI
,
por su nombre en tur-
co) traía obreros de otras partes de Turquía para trabajar en
23
Yigal Schleifer, “Turkey: Dam Project Fosters Development Strategy Debate”,
Eurasianet.org
, 4 de junio de 2008; Taha Özhan, “New Action Plan for Southeastern
Turkey”,
SETA
Policy Brief 18, Ankara, Foundation for Political, Economic and Social
Research, julio de 2008; Ercan Yavuz, “Gov’t to launch Action Plan to take on Ter-
rorism”,
Today’s Zaman
, 10 de septiembre de 2008.
CONDE: AGUA, PODER Y HEGEMONÍA ENTRE ACTORES ESTATALES…
19
las presas y que esos empleos no beneficiaban a los kurdos.
Muchos kurdos pensaban que entre los objetivos de ampliar
las obras estaba el de dificultar la movilidad de los insurgentes
y el de reprimir a la población que los apoyaba.
24
En todo caso,
si efectivamente la continuación de las obras del
GAP
buscaba
conquistar el apoyo de la población al grupo rebelde, fue un
fracaso.
Con un cambio radical respecto de la estrategia de con-
frontación seguida durante el siglo anterior, Turquía logró
establecer una hidrohegemonía mucho más firme sobre Siria
e incluso sobre Iraq. Damasco se vio beneficiado al obtener el
apoyo de un importante aliado de Estados Unidos cuando la
administración del presidente George W. Bush aspiraba a derro-
car al gobierno sirio. Ceder parte importante de sus derechos
de agua parecía un costo moderado. Hay que decir, no obstante,
que el agua del Tigris y el Éufrates era sólo parte del trueque.
En las precarias condiciones en las que se encontraba
Iraq en esos años, a sus nuevos gobernantes no les quedaba mu-
cha alternativa frente a una alianza de los dos ribereños supe-
riores que incluía a un país económica, política y militarmente
muy fuerte, Turquía.
En cuanto a los kurdos de Turquía, Ankara intentó con-
tinuar su postura de hidrodominación aprovechando los recur-
sos a su alcance en la política interna y los clientes que lograba
tener en la región del Sureste, que difícilmente le entorpecían
sus proyectos de desarrollo de infraestructura hídrica.
Se puede decir que, en la década de 2000, Ankara logró
afianzar su hidrohegemonía en la cuenca por medio de sus
negociaciones selectivas. De no entender esto, resultaría inex-
plicable que la relación hídrica haya sido tan cordial entre los
tres ribereños a pesar de que los turcos hayan evitado firmar
un tratado definitivo de aguas y, más aún, hayan continuado
la construcción de presas sin coordinarse con los países corri-
bereños inferiores.
24
Conde, “Kurdish Counter-hegemony…”,
op. cit
.
20
ESTUDIOS DE ASIA Y ÁFRICA
, VOL. 52, NÚM. 1 (162), 2017, PP. 5-28
La hidrohegemonía en el contexto del caos y la guerra
en Siria
Las condiciones para el establecimiento de la hidrohegemo-
nía pueden ser aceptables desde el punto de vista de los go-
biernos, pero si no toman en consideración las necesidades
de las poblaciones, un mecanismo que resulta hidrohegemó-
nico de un Estado sobre otros puede resultar insoportable
para sus poblaciones. Las implicaciones resultan mucho más
severas si las condiciones ambientales se agravan y, aún más, si
coinciden con condiciones de guerra, caos generalizado y ace-
cho de actores bélicos sin escrúpulos, como el caso existente
en Siria entre 2011 y 2016, año, éste, en que se escribían estas
líneas.
La construcción de presas continuó en Turquía a pesar
de la sequía que se vivió durante esos años en la región. La
precipitación ha sido tan pobre que Thomas Freedman no
duda en asegurar que se convirtió en un factor de peso en el
estallido y la extensión de la rebelión popular siria en 2011.
25
Sin embargo, la importancia del factor hídrico se debe también
a que se combinó con el almacenamiento de agua tras las presas
ubicadas río arriba.
A partir de 2011, las relaciones entre los países ribereños ha-
bían dado un nuevo vuelco. Turquía, junto con sus aliados, apo-
yó a prácticamente todos los rebeldes sirios que combatieran al
gobierno de Damasco. En Iraq, Ankara había tomado partido
por la principal coalición de oposición desde 2009 y estableció
acuerdos bilaterales con el Gobierno Regional del Kurdistán
(
GRK
) del norte de Iraq sin pasar por las autoridades centrales
de Bagdad. El
GRK
, mientras tanto, se estaba convirtiendo en
un actor casi estatal que muy probablemente terminará por
desarrollar su propia política del agua, aunque por el momento
sigue dependiendo de las autoridades centrales en Bagdad en la
política hídrica transnacional.
26
25
Thomas Freedman, “Without Water, Revolution”,
The New York Times
, 19
de mayo de 2013.
26
Conclusiones del autor a raíz de la entrevista que condujo con Mohammed
Amín Faris, director general de recursos hídricos del Ministerio de irrigación y recursos
hídricos del
GRK
el 12 de junio de 2013.
CONDE: AGUA, PODER Y HEGEMONÍA ENTRE ACTORES ESTATALES…
21
Ya avanzada la situación de guerra, en 2014, por ejemplo,
algunos medios de prensa empezaron a denunciar una reduc-
ción en el flujo del Éufrates hacia Siria, considerando que se
trataba de nuevo de una medida de Ankara para ejercer pre-
siones sobre la política interna de Damasco.
27
Un mes después,
las autoridades turcas negaron que estuvieran cortando el flujo
del agua con ese propósito y explicaron que “en promedio”
habían estado dejando pasar 599 m
3
/s a pesar de los repor-
tes de que 2014 había sido uno de los años más secos desde
1961.
28
El comportamiento, turco según la declaración oficial,
se conforma al Documento de Implementación firmado con
Siria en 2002. Aunque cualquiera de las declaraciones o ambas
fueran producto de propaganda, hablan de las sensibilidades y
animosidades que implica el tema.
Por otro lado, la organización llamada Estado Islámico,
que, como se sabe, logró controlar extensos territorios en Siria
e Iraq a lo largo de la cuenca del Éufrates entre 2014, si no es
que desde antes, y 2016, se esforzó por controlar presas y pre-
tendió utilizarlas de manera hidrohegemónica. En abril de 2014,
ocupó la de Ramadi sobre el Éufrates, en Iraq, y soltó, según
informes periodísticos, un bloque de agua que anegó tierras a
una distancia de hasta 160 km río abajo.
29
Un año después, utili-
zaron el control sobre el equipo hidráulico para desviar el flu-
jo del río y poder atacar a las fuerzas gubernamentales.
30
El
control sobre ésta y otras presas le podría permitir cortar el flu-
jo de energía hidroeléctrica a voluntad, y ocasionar con ello una
importante interrupción de todo tipo de actividad o entregar
agua a la población para ganar liderazgo sobre ésta.
31
Los artícu-
27
Véase, por ejemplo, Suhaib Anjarini, “A New Turkish Aggression against
Syria: Ankara Suspends Pumping Euphrates’ Water”,
Al Akhbar English
, 30 de mayo
de 2014.
28
Turkish Ministry of Foreign Affairs, Department of Regional and Transbound-
ary Waters, “Press Release Regarding the Amount of Water that Turkey Releases from
the Euphrates River”, 4 de julio de 2014.
29
Nadia Massih, “
ISIS
Militants use Water as Weapon of War in Iraq”,
Al-Bawaba
,
21 de julio de 2014.
30
Kashmira Gander, “
ISIS
Militants use Water as Weapon of War in Iraq, by
shutting Dam on the Euphrates River”,
The Independent
, 3 de junio de 2015.
31
Michael Yalqiyian, “‘Dā‘ish’ wa-l-Sirā‘ ‘ala-l-Miyāh fi Sūriya wa-l-‘Irāq”, Beirut
Center for Middle East Studies, 25 de septiembre de 2015; Massih, “
ISIS
Militants use
Water as Weapon of War in Iraq”,
op. cit
.
22
ESTUDIOS DE ASIA Y ÁFRICA
, VOL. 52, NÚM. 1 (162), 2017, PP. 5-28
los citados delatan una preocupación del resto de las fuerzas
en el terreno por controlar el líquido vital.
La pregunta obligada es qué hará Turquía con sus pro-
yectos del
GAP
, sean de irrigación o generación hidroeléctrica,
ahora que se han deteriorado los términos de su relación con
los gobiernos de los dos países ribereños inferiores, aunque
temporalmente tenga relaciones relativamente fluidas con el
Gobierno Regional del Kurdistán iraquí. También queda abier-
ta la pregunta de qué hará en caso de que en esos países se esta-
blezcan gobiernos con los que tenga buenas relaciones o incluso
si se subdividen y se crean nuevos Estados. Si las lecciones del
pasado dan alguna indicación de lo que puede traer el futuro,
lo más probable es que Ankara no abandonará su tradición de
emplear el agua como parte de una estrategia hegemónica en
las cuencas del Tigris y el Éufrates, sino que las adaptará a las
necesidades cambiantes.
Conclusiones
Las negociaciones por el agua entre Turquía, Siria e Iraq ponen
en evidencia la existencia y la importancia de la hidrohegemo-
nía. A tono con el origen gramsciano del término, nos parece
pertinente distinguir entre hidrodominación e hidrohegemonía.
A partir de la discusión realizada en el capítulo, el primer con-
cepto debe abarcar aquellas políticas de naturaleza impositiva
destinadas a controlar los recursos de un río internacional o
a utilizar estos recursos para controlar o presionar a los otros
países ribereños. El segundo concepto debería utilizarse de una
manera más restrictiva de como se ha empleado hasta ahora
para referirse a las medidas de naturaleza negociadora que
buscan establecer el liderazgo de un país sobre los demás de una
cuenca transfronteriza en asuntos relacionados con sus aguas,
aprovechando alguna combinación de posición geográfica, po-
derío militar, ventajas políticas y fuerza económica. Tanto en la
hidrohegemonía como en la hidrodominación, el agua puede
ser el objetivo último de las medidas o simplemente un medio.
Con todo, es de observar que las políticas hidrohegemó-
nicas y las de hidrodominación suelen ejercerse en una com-
CONDE: AGUA, PODER Y HEGEMONÍA ENTRE ACTORES ESTATALES…
23
binación dialéctica. Así, Turquía, el Estado más poderoso de
la cuenca del Tigris y el Éufrates, en ocasiones ha combinado
su capacidad de negociación con su fuerza económica, diplo-
mática y militar para presionar a los países ribereños inferiores
para que acepten un esquema que le sea favorable.
Durante la primera década del siglo
XXI
, Turquía y Siria
lograron un acercamiento importante en lo económico y lo
diplomático que les permitió experimentar con un mecanis-
mo flexible de distribución del agua del Tigris y el Éufrates.
Turquía se erigía como el país hegemónico en el expediente
del agua al igual que en el resto de la relación bilateral. Si-
ria participaba voluntariamente en el esquema en calidad de
parte subordinada aceptando que ganaba algo, aunque menos
que su vecino. Las autoridades que se fueron estableciendo
en Iraq tras la ocupación estadounidense se tornaron en la
parte más subordinada de las tres, aunque gozaban de algunas
ganancias relativas.
Turquía logró establecer su hidrohegemonía gracias a va-
rios factores. El final de las tensiones de la guerra fría influyó
sin duda, así como algunas acciones que contribuyeron a crear
confianza por parte de Siria, como la expulsión de Öcalan o su
esfuerzo por asociarse a los capitales turcos. El hecho de que
el
PKK
suspendiera unilateralmente durante varios años sus
acciones ofensivas también sirvió.
Asimismo, ocurre que los Estados menos poderosos inten-
tan desplegar medidas hidrohegemónicas o incluso de hidrodo-
minación respecto de los que consideran a su vez menos fuertes.
En 1975, el gobierno de Iraq amenazó con invadir Siria, pero no
Turquía, para que detuviera el llenado de su nueva presa, una
medida de hidrodominación. Al final, su poderío militar in-
cuestionable, basado en la riqueza petrolera, le permitió conse-
guir un acuerdo de aguas relativamente favorable, en lo que po-
dríamos llamar hidrohegemonía.
Por otro lado, es importante subrayar cómo los actores con
menos poder suelen desplegar estrategias de contrahegemonía
por medio de las cuales buscan demostrar la naturaleza ilegítima
de las medidas de hidrodominación e incluso los intentos pu-
ramente hidrohegemónicos del actor o los actores más podero-
sos. Durante décadas, los dirigentes de Siria e Iraq emplearon
24
ESTUDIOS DE ASIA Y ÁFRICA
, VOL. 52, NÚM. 1 (162), 2017, PP. 5-28
los medios a su alcance para entrelazar temas. Terminaron por
establecer alianzas entre ellos para resistir el poder de Turquía
a pesar de que sus administraciones se enfrentaban en otros ám-
bitos, lo que muestra no sólo la importancia del asunto del agua,
sino también la ventaja que pueden encontrar los Estados más
débiles en desplegar medidas contrahegemónicas.
Es curioso observar que hay actores no estatales que toman
en consideración los temas de la hidrohegemonía; se esfuer-
zan por establecer mecanismos contrahegemónicos en el tema
del agua, como los kurdos civiles en Turquía, o incluso por ejer-
cer su propia hidrodominación, como la organización Estado
Islámico en Iraq. Así, los municipios gobernados por partidos
prokurdos en Turquía utilizan el tema del agua y el derecho
humano al recurso para cuestionar la legitimidad del discur-
so y la práctica del Estado turco. Algo similar sucede con el
GRK
en Iraq. En sentido de hidrodominación, la organización Estado
Islámico ha buscado tomar diques bajo su control y utilizar
el flujo del agua para legitimarse ante la población, para casti-
garla o para facilitar sus acciones bélicas o entorpecer las del
enemigo.
Independientemente de cuán buenas hayan llegado a ser
las relaciones entre los países de la cuenca durante la prime-
ra década de los años 2000 y qué tan respetuosas hayan sido
y sean de los derechos de aguas, el hecho de que no se haya
discutido un acuerdo definitivo, como pedían las autoridades
sirias e iraquíes durante los años noventa, pone en evidencia la
tendencia de los dos Estados más débiles a caer bajo la hidro-
hegemonía del más fuerte.
Sin embargo, el hecho de que la construcción de presas ha-
ya continuado río arriba en Turquía a pesar del agravamiento de
las sequías río abajo, muestra que, aun si los Estados más débi-
les están dispuestos a aceptar la hidrohegemonía de los más fuer-
tes, si no se toman en consideración las necesidades de las
poblaciones, el mecanismo que es hidrohegemónico para los
Estados se puede convertir en ruina para las poblaciones.
v
Dirección institucional del autor:
Centro de Estudios de Asia y África
El Colegio de México, A.C.
CONDE: AGUA, PODER Y HEGEMONÍA ENTRE ACTORES ESTATALES…
25
Camino al Ajusco 20
Pedregal de Santa Teresa
10740, Ciudad de México
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