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[119]
ESTUDIOS DE ASIA Y ÁFRICA
, VOL. 52, NÚM. 1 (162), 2017, PP. 119-140
Recepción: 20 de julio de 2015. / Aceptación: 1 de octubre de 2015.
* El presente artículo es una versión ampliada y corregida de un
excursus
del
capítulo 2, titulado “Tiempo y espacio en la Duat. Especificidades, relaciones y pres-
cindencias”, de mi tesis de doctorado publicada como
La Duat como espacio de una
dialéctica de la regeneración. In-habitación y resignificación del espacio funerario
en los
Textos del Amduat
, Oxford, Archaeopress,
2015.
** Universidad Nacional de Buenos Aires, mbonanno1971
@
gmail.com
Tiempo y espacio en la Duat:
observaciones respecto de los
Libros del Más Allá del Reino Nuevo*
Time and Space in the Duat.
Remarks about
The New
Kingdom Books of the Netherworld
MARIANO BONANNO**
Resumen
: Se reflexiona sobre las categorías tiempo y espacio en un
marco acotado: la Duat y la noche, donde Ra se sumerge a partir de
las primeras horas de oscuridad y hasta los primeros signos del ama-
necer. El objeto de este estudio son los denominados
Libros del Más
Allá del Reino Nuevo
(
Libro del Amduat
,
Libro de las Puertas
,
Libro
de las Cavernas
y
Libro de la Tierra
), composiciones funerarias que de-
coran las tumbas reales del Valle de los Reyes, en Luxor, Egipto.
Palabras clave
: espacio; tiempo; ciclicidad; Duat; Reino Nuevo.
Abstract
: The article is a reflection on time and space categories in
a narrow framework: Duat and night, in which Ra arrived from
the first hours of darkness and to the first signs of dawn. Our study
focuses on the so-called
New Kingdom Books of the Netherworld
(
Book
of Amduat
,
Book of Gates
,
Book of Caverns
, and
Book of the Earth
),
funerary compositions that decorate mainly the royal tombs in the
Valley of the Kings in Luxor, Egypt.
Key words
: Space; Time; Ciclicity; Duat; New Kingdom.
120
ESTUDIOS DE ASIA Y ÁFRICA
, VOL. 52, NÚM. 1 (162), 2017, PP. 119-140
Introducción
Antes de introducirnos en el estudio puntual del tiempo y el
espacio en la Duat, es conveniente presentar una sucinta cro-
nología de los autores que refieren a su estudio general, o bien
a su ubicación o composición particular, para introducirnos
no sólo en las características generales sino también en la pro-
gresiva complejización de su estudio, consecuencia del efecto
conjugado de un interés creciente en el objeto Duat con la dis-
ponibilidad y el acceso a nuevos modos de abordaje.
Para tratar de entender el mecanismo de ingreso-traslado-
salida del sol de la Duat es necesario comprender antes a qué
aludimos cuando hablamos de Duat, y particularmente de la
Duat de los
Libros del Más Allá del Reino Nuevo
.
1
La vinculación de la dinámica que estos textos imprimen
a la Duat no sólo como ámbito de metamorfosis solar, sino
también como vehículo diario de movimientos, respiraciones,
efímeros despertares y ejecuciones, se relaciona con la idea de
inmutabilidad consustancial al pensamiento religioso egipcio.
El eterno renacimiento era parte vital del pensamiento cíclico
de los egipcios, que operaba con una lógica de retorno a los
orígenes fundacionales. La amenaza y consecuente victoria
—efímera, aunque plena de incertidumbre— del caos reque-
ría de un reacomodamiento que perpetuamente lo neutralizara
y derrotara, también provisoriamente; por ello, es necesario de-
tenernos en la complejidad, en la ardua tarea de su localización
y composición, dado el problema que el desconcertante contex-
to revela.
2
Pierret,
3
al hacer una analogía entre la muerte y la puesta del
sol, llamaba a la zona recorrida por éste durante la noche “bajo
1
Para un análisis diacrónico de la Duat en los diferentes complejos textuales fu-
nerarios (
Textos de las Pirámides
,
Textos de los Sarcófagos
,
Libro de los Muertos
y
Libros
funerarios del Reino Nuevo
), véase Bonanno,
La Duat como espacio de una dialéctica de
la regeneración
,
op. cit
. (especialmente el capítulo 2).
2
Silvia Wiebach-Koepke,
Sonnenlauf und Kosmische Regeneration. Zur Systematik
der Lebensprozesse in den Unterweltsbüchern
, Wiesbaden, Harrassowitz Verlag, 2007,
p. 172.
3
Paul Pierret, “The Dogma of the Resurrection among the Ancient Egyptians”,
The Old Testament Student
, vol. 4, núm. 6, 1885, p. 268.
BONANNO: TIEMPO Y ESPACIO EN LA DUAT
121
hemisferio”, mientras que Brugsch
4
y Lanzone
5
pensaban que
el viaje del sol se realizaba por el cuerpo de su madre Nut, al
considerar que la Duat era el lugar comprendido entre su cuer-
po y los brazos del dios Shu. Para Chassinat,
6
la Duat era do-
ble, mitad en la parte del universo atravesada por el sol en el
curso de su aparición diurna, mitad en la que el dios recorre
las horas de la noche.
Para Budge,
7
los egipcios parecen no haberle dado una lo-
calización fija; usualmente está bajo la tierra, pero a veces más
allá de la bóveda del cielo visible (el estómago de Nut) o en
las aguas que ellos imaginaban se extendían por todas partes
debajo del cielo y la tierra. Respecto a su geografía, compleja y
variable si tenemos en cuenta lo dicho anteriormente, y basán-
dose en la escena final del
Libro de las Puertas
, Budge sostiene
que fuera de la cadena de montañas (que rodeaba Egipto), pero
presumiblemente cerca de ella, estaba la región de la Duat; co-
rría paralela a esas montañas y estaba sobre el plano o la tierra
de Egipto, o el cielo encima de él.
8
Sin nombrar explícitamente a la Duat, Kees
9
veía una con-
tradicción respecto de la ubicación del Más Allá,
Jenseits
; o
arriba en el cielo o en la oscuridad del inframundo,
Unterwelt
.
Para Bonnet,
10
junto a una ubicación celeste, debe remarcarse
su
sustancia
o
materia ctónica
por ser donde Osiris y sus segui-
dores viven. Wilson,
11
al estructurar el cosmos egipcio, coloca a
4
Heinrich Brugsch,
Religion und Mytologie der Alten Aegypter
, Leipzig, J. C. Hin-
richs, 1891, pp. 205-206.
5
Ridolfo Lanzone,
Dizionario di Mitologia Egiziana. Le domicile des Esprits
, París,
Papyrus du Musée de Turin publié en fac-simile, 1879 [reed. 1974], p. 1.
6
Émile Chassinat, “Étude sur quelques textes funéraires de provenance thébai-
ne”,
Bulletin de l’Institut français d’archéologie orientale
, núm. 3, 1903, pp. 134-135.
7
Wallis Budge,
Osiris and the Egyptian Resurrection. Illustrated after Drawings
from Egyptians Papyri and Monuments
, Londres-Nueva York, Warner and Putnam,
1911 [reed. 1973], p. 165.
8
Wallis Budge,
The Egyptian Heaven and Hell. Vol.
III
, Londres, Kegan Paul,
Trench, Trübner & Co. Ltd., 1905, pp. 88-89. También nos refiere que fuera de la Duat
había una cadena montañosa, similar a la que abarcaba la Tierra, y por eso podemos
decir que la Duat tenía forma de valle.
9
Hermann Kees,
Totenglauben und Jenseits vorstellungen der Alten Agypter
,
Leipzig, C. Hinrischs’sche Buchhandlung, 1926, pp. 428-429.
10
Hans Bonnet,
Reallexikon der ägyptischen Religionsgeschichte
, Berlín, De Gruy-
ter Verlag, 1952, pp. 17-20.
11
“[…] la Duat es el área entre la tierra y el contracielo en calidad de reino de los
muertos inmortales”. John Wilson, “Egypt”, en Henri Frankfort,
Before Philosophy. The
122
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la Duat por debajo del
nwn
(
w
)
12
y por encima del cielo inferior
nnt
, paredra del
nwn
, una de las cuatro parejas de dioses primor-
diales de la precreación en la Ogdóada hermopolitana. Faulk-
ner
13
considera que la Duat es la luz del amanecer, cerca de la
opinión de Barta,
14
para quien la Duat es la región del amanecer.
Para Allen
15
se trata de una región cósmica, cubierta y re-
corrida por agua, y ubicada entre el cielo y la tierra. Alten-
müller,
16
por su parte, refiere que la Duat se encuentra debajo
de la tierra, exactamente opuesta al cielo superior,
Oberhimmel
,
que posteriormente en el Reino Nuevo se une con el dios-
tierra Aker.
Espacio íntimamente vinculado, el cielo
17
en la época de
los
Textos de las pirámides
, que progresivamente y conforme la
“teología” osiriana
18
ganaba ascendencia en la teoría y las prác-
ticas funerarias —incluso en el corpus mismo de estos textos—,
fue reforzando un vínculo más terreno.
Intellectual Adventure of Ancient Man. An Essay on Speculative Thought in the Ancient
Near East
, Middlesex, Penguin Books, 1946, p. 48.
12
Véase Adolf Erman y Hermann Grapow,
Wörterbuch der Ägyptischen Spra-
che
, Leipzig-Berlín, Akademie Verlag, 1971, vol.
II
, p. 214; Alan Gardiner,
Egyptian
Grammar. Being an Introduction to the Study of Hieroglyphs
, Oxford, Griffith Institute,
1957, pp. 530-531.
13
Raymond Faulkner,
The Ancient Egyptians Pyramid Texts
, Oxford, Oxford
University Press, 1969, p. 72.
14
Winfried Barta,
Die Bedeutung der Pyramidentexte für den vestorbenen König
,
Múnich, Deutscher Kunstverlag, 1981, pp. 95 y ss.
15
James Allen, “The Cosmology of the Pyramids Texts”, en W. K. Simpson
(ed.),
Religion and Philosophy in Ancient Egypt
, New Haven, Yale Egyptological
Seminar, 1989, pp. 22-25. “Puesto que la Duat está estrechamente ligada con Orión,
una constelación meridional, puede ser localizada aún más precisamente en el borde
sudoriental del cielo. La entrada a la Duat, sin embargo, está en el lado opuesto del cielo,
en el nordeste” (
ibid
., p. 19). Similar ubicación sostiene Rolf Krauss (
Astronomische
Konzepte und Jenseitsvorstellungen in den Pyramidentexte
, Wiesbaden, Harrassowitz
Verlag, 1997, pp. 207-215), para quien la estelarización es parte importante de su
análisis; debajo y encima del horizonte, en el sudeste del cielo, y Wiebach-Koepke,
Sonnenlauf und Kosmische Regeneration
,
op. cit
., p. 173.
16
Hartwig Altenmüller,
Jenseitsvorstellungen
(
Ägypten
), Beitrag im Internet-
lexikon, 2006, p. 9.
17
Es Horus quien en los
Textos de las Pirámides
aparece más asociado a la Duat
como su regente.
18
“[El dios] despierta [el dios se levanta a causa de este
ȝḫ
que salió de la Duat],
(precisamente) Osiris Rey que salió de Geb”, Pir 1986a-b. Con Pir se alude a la no-
menclatura de Kurt Sethe (
Die ältagypschen Pyramidentexte nach den Papierabdrücken
und Photographien des Berliner Museums
, Leipzig, J. C. Hinrichs’sche Buchhandlung,
1908), que recoge 741 declaraciones y un total de 2 271 líneas.
BONANNO: TIEMPO Y ESPACIO EN LA DUAT
123
Más generalmente, y en lo que se refiere específicamente a
los
Libros del Más Allá del Reino Nuevo
, la Duat es el lugar en el
que los difuntos aguardaban el paso de la barca solar o donde
esperaban ser ajusticiados los enemigos de Osiris y Ra. Espacio
por excelencia de muertos,
mwwt
, de los “espíritus transfigura-
dos”,
ȝḫw
, y de la sustancia privativa de los difuntos,
bȝw
. Asi-
mismo, lugar en el que multitud de dioses, asistentes solares, eje-
cutores, monstruos, serpientes hipóstasis de Apep, serpientes
ejecutoras, etcétera, se conjugaban para, al paso de Ra, activarse
y con ello poner en marcha la sinergia que la presencia solar
desencadenaba.
Entiendo que la circularidad
19
de la Duat es el signo de la
complementariedad de la interacción solar-osiriana, y la que
le confiere su configuración. Un dios celeste y un dios ctó-
nico, ambos con competencias funerarias en áreas de gravi-
tación respectivas, determinaron su ordenación, hecho que
condice la conclusión de Hornung, para quien la Duat posee
una estructura dual, en el sentido de haber una celeste y una
ctónica.
20
En este sentido, como bien sostiene Binder, la localización
de la Duat es ambigua. El reino de los muertos no puede ser
concebido solamente en simples términos de “debajo de” o
“más allá”, sino que está asociado con el cielo-firmamento y así
también con “encima de”.
21
Postulamos entonces para la Duat
una circularidad tal como lo plantea Budge, aunque con una es-
tructura biconfigurada, que implica una Duat celeste y una de
naturaleza ctónica según lo que Hornung sostiene.
22
Los ám-
19
La Duat está “bajo la tierra”,
unter der Erde
, pero también en la oposición com-
plementaria según creemos, “en lo profundo”,
die Dat tief machen
, y además en “lo al-
to del cielo”,
den Himmel hoch machen
. Adolf Erman y Hermann Grapow,
Wörterbuch
der Ägyptischen Sprache
, Leipzig-Berlín, Akademie Verlag, 1971, vol.
V
, p. 415.
20
Erik Hornung, “Dat”, en Wolfgang Helck, Eberhard Otto y Wolfhart Wes-
tendorf,
Lexikon der Ägyptologie
I
, Wiesbaden, Harrassowitz, 1974, col. 994 y ss.; véase
también Wolfgang Westendorf, “Das Ende der Unterwelt in der Amarnazeit oder:
Die Erde als Klugel”,
Göttinger Miszellen
, núm. 187, 2002, p. 108.
21
Susanne Binder, “The Hereafter: Ancient Egyptian Beliefs with Special Refe-
rence to the Amduat”,
Bulletin of the Australian Center for Egyptology
, núm. 6, 1995,
p. 8.
22
“Oh Señor de las Formas (Osiris), gran majestad, mira. Yo vengo, la
dwȝt
ha
sido abierta para mí, los caminos en el cielo y sobre la tierra han sido abiertos para
mí, y no hay nadie que me frustre” (
Textos de los Sarcófagos
, 312 IV 86c-f). De un es-
pacio, mundo inferior, pueden inferirse caminos celestes como terrenos, y sustentar
124
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, VOL. 52, NÚM. 1 (162), 2017, PP. 119-140
bitos de competencia tanto de Ra como de Osiris son los que
determinan esta dualidad cuya complementariedad define la
naturaleza del vínculo. Menciones de una Duat o Región Su-
perior —
dwȝt n ḥrt
23
y una Duat o Región Inferior,
24
ẖrt
25
o
expresiones tales como “el cielo es para tu
”, “la tierra es tu
cuerpo”,
26
Cielo Inferior o Bajo Cielo (
ẖn
)
nnt
27
o Cielo Supe-
rior o “cima del cielo”,
28
o “lo más alto del cielo”, o “grande que
une las dos Duat, las dos regiones de Occidente”, o “la cabeza
de la misteriosa está en la Duat Superior,
ḥrt
, sus dos piernas
están en la Duat inferior,
ẖrt
”,
29
entendemos que justifican,
así la estructura dicotómica de la Duat. Todas las transliteraciones y traducciones co-
rren por cuenta del autor, salvo que se indique lo contrario.
23
“[…] son ellos (cuatro dioses sobre el disco) los que hacen nueva la Duat,
dwȝt n
ḥr.t
(Duat superior) con esta imagen que llevan en sus manos”.
Libro de las Puertas
, 12,1.
24
n‟. (̕ıw) w̕ı r ẖr.t dȝ.t
, “aquellos que me conducen a lo profundo de la Duat”,
Tiefe
der Dat
. Silvia Wiebach-Koepke, “Standorte-Bewegungstypen-Kreisläufe Semantische
Betrachtungen zur Dynamik der Sonnenlaufprozesse in Amduat und Pfortenbuch”,
Studien zur Altägyptischen Kultur,
núm. 24, 1997, p. 358.
25
En el Reino Medio surge el nombre diferenciado
dwȝ.t ẖr.t
, “Duat inferior”;
y desde el Imperio Nuevo (tumbas reales) está la confrontación entre esta Duat con
la más antigua
dwȝ.t
en el cielo, que en esta oposición se llama
dwȝ.t ḥr.t
, “Duat supe-
rior”. Westendorf, “Das Ende der Unterwelt in der Amarnazeit oder”,
op. cit
., p. 108.
Textos de los Sarcófagos
, 107 II 119i. El modo de cita de los
Textos de los Sarcófagos
se compone, tomando como ejemplo
Textos de los Sarcófagos
, 107 II 119i, y con la
traducción de Adrian De Buck (
The Egyptian Coffin Texts
, 7 vols., Chicago, The
University of Chicago, 1935-1961) como base, de:
1)
número de declaración:
Textos
de los Sarcófagos
, 107;
2)
tomo de la traducción de De Buck:
II
;
3)
número de parágrafo:
119, y
4)
letra del parágrafo: i.
26
Libro del Amduat
, 3, 3. Como Duat inferior, también en
El Libro de las Ca-
vernas
, 1,5: “que permanezcan (dirigido a tres serpientes del registro) entonces en sus
lugares, que creen la destrucción en sus cavernas en la Duat inferior de Osiris, para
custodiar a sus enemigos”. El modo de cita de los
Libros del Amduat
se hace aquí de la
siguiente manera:
1)
“Libro”;
2)
hora, puerta o división;
3)
registro y
4)
escena (según
corresponda).
27
En los
Textos de las Pirámides
,
nnt
o
njwt
, y en el
Libro del Amduat
,
nnt
.
Libro del Amduat
, 5, 2;
Textos de los Sarcófagos
, 306 IV 60o, Pir. 166c, 332c, 347a, 149b.
Aquí con la grafía de
njwt
.
28
Pir. 335a. Cielo Superior y Cielo Inferior no se condicen con Duat superior
y Duat inferior por cuanto en los
Textos de las Pirámides
el circuito es desde el prime-
ro hacia el segundo; véase Allen, “The Cosmology of the Pyramids Texts”,
op. cit
.,
p. 11; mientras que en los
Textos del Amduat
entendemos que el circuito se complejiza
y, en todo caso, es indistinto dada la carencia de la secuencialidad de los
Textos de las
Pirámides
y la expansión funcional de la Duat.
29
Libro de las Puertas
, 11, 3;
Libro de las Cavernas
, 3, 3, 5;
Libro de la Tierra
, D,
1, 3. Christian Leitz, “Die obere und die untere Dat”,
Zeitschrift für ägyptische Sprache
und Altertumskunde
, núm. 116, 1989, p. 57. En este trabajo el autor analiza, a partir
de fuentes de épocas, monumentos y tumbas diferentes, las menciones, ubicaciones,
BONANNO: TIEMPO Y ESPACIO EN LA DUAT
125
en forma más directa unas que otras y más allá del contexto
témporo-espacial, esta duplicidad
30
que en los
Textos del Am-
duat
31
deviene una contracción del espacio.
Esta propuesta supone asimilar la dicotomía Cielo-Duat
u Oberwelt-Unterwelt a un solo espacio continente, Duat, co-
mo única extensión en la que el recorrido solar se produce.
Finalmente, en la diversidad de ubicaciones planteadas no
debemos desestimar la posibilidad de que la Duat sea, como su-
giere Allen,
32
una región meramente especulativa,
Štȝ
, fuera
del alcance de los hombres, o que deba ser pensada cosmológi-
camente tal como Budge
33
y también Westendorf
34
sostienen.
Tiempo y espacio en la Duat
Nos ocuparemos en este apartado de la concepción del tiempo
en la Duat y de “la posibilidad de distinguir absolutamente”
tiempo, espacio y “lo que allí se encuentra”.
35
Del mismo
modo, la idea que al respecto —tiempo y espacio— los egipcios
funciones e interacciones entre la Duat superior e inferior y desde aquí con otros
espacios;
ibid
., pp. 41-57.
30
La geografía misma de la Duat, descrita más claramente en los
Textos de las Pi-
rámides
sobre todo como complemento a las otras zonas del Más Allá real, expone en
forma ostensible la dualidad cielo-tierra con sus consecuentes derivaciones (transportes,
acciones, ubicaciones, etcétera) como marcos
tangibles
de expresiones divinas, di-
ferenciadas aunque complementarias. No hay registro en los
Textos de las Pirámides
de
alusiones a una Duat superior y otra inferior; esta dicotomía surge a partir de los
Tex-
tos de los Sarcófagos
.
31
Utilizo indistintamente
Textos del Amduat
y
Libros del Más Allá del Reino
Nuevo
.
32
Allen, “The Cosmology of the Pyramids Texts”,
op. cit
., p. 20.
33
Budge,
Osiris and the Egyptian Resurrection
,
op. cit
., p. 108.
34
Westendorf, “Das Ende der Unterwelt in der Amarnazeit oder”,
op. cit
., p. 109;
keine physikalische, sondern eine mytische Aussagen
” es la expresión que utiliza el autor
para referirse a la composición y ubicación de la Duat,
Unterwelt
.
35
Cornelius Castoriadis,
La institución imaginaria de la sociedad
, Buenos Aires,
Tusquets, 1983 [reed. 2007], p. 300. Si bien partiendo de un contexto histórico-social
contemporáneo, Castoriadis indaga respecto a la representación que de
la historia y
los esquemas de sucesión
, el hombre y su sociedad fueron postulando. Es pertinente su
pregunta: “¿Por qué lo (al tiempo) han pensado (los hombres) como abierto o cerrado
[…], o infinito, como tiempo de progreso o tiempo de fracaso, como absolutamente
homogéneo o cualitativamente diferenciado?”, dada la importancia de la represen-
tación del tiempo y el espacio en la historia de la filosofía, e incluso del pensamiento
científico (
ibid
.).
126
ESTUDIOS DE ASIA Y ÁFRICA
, VOL. 52, NÚM. 1 (162), 2017, PP. 119-140
se representaban, y en particular, la idea que se desprende de
la dialéctica que en la Duat se desencadenaba. “El ciclo diario
del sol por el cielo y el Inframundo se aplica sin embargo a los
Libros del Más Allá
no sólo como fenómeno topográfico, sino
también
eo ipso
como fenómeno cronográfico, cuya significa-
ción es ilustrada por la variedad de difuntos”.
36
Como categorías de análisis pero también como aspec-
tos configuradores de los movimientos de la Duat, “lugar de
la regeneración”,
37
el tiempo y el espacio conforman el eje en
el que puede mensurarse su naturaleza.
Podemos entender que dinámica y estática, simultanei-
dad y sucesión de los acontecimientos, espacialidad y tempo-
ralidad se proyectan conjuntamente en la completa composi-
ción del Amduat.
38
Ello sin perder de vista que “la concepción
del tiempo era, como la del espacio, cualitativa y concreta,
y no cuantitativa y abstracta”,
39
y que en la Duat, “los límites
normales de tiempo y espacio no existen”.
40
“El tiempo se re-
genera […] durante el viaje nocturno del sol. Ello sucede en un
(oculto) espacio, la D(w)at. Esto es también importante para
el significado del espacio, y la regeneración y la formación del
tiempo”.
41
36
Winfried Barta,
Die Bedeutung der Jenseitsbücher für den vestorbenen König
, Mú-
nich, Deutscher Kunstverlag, 1985, p. 185. Estas variantes están dadas, según el autor,
por la diversidad de nombres para cada una de las horas y las acciones que en ellas se
producían; “la hora que sujeta”, “la hora que oculta”, “la hora que aniquila”.
37
Lazlo Kákosy, “Zeit”, en Wolfgang Helck y Eberhard Otto,
Lexikon der Ägyp-
tologie
VI
, Weisbaden, Harrassowitz, 1986, col. 1361.
38
Si bien con relación al
Libro del Amduat
, la referencia de Ina Hegenbarth-Rei-
chardt (
Von Zeiten und Räumen. Oder: Wie unendlich ist die altägyptische Ewigkeit?
, Ber-
lín, Walter De Gruyter & Co., 2009, p. 13) bien puede ser extensiva al resto de los
Libros
del Más Allá
. Anteriormente, la autora refiere que en el Amduat se trata de que es des-
crita, como es típico para el pensamiento mítico, la temporal representación espacial;
ibid
., p. 11.
39
Henri Frankfort,
El pensamiento prefilosófico
, Madrid, Fondo de Cultura Eco-
nómica, 1954, p. 39. También Andreas Schweizer (
The Sungod’s Journey through the
Netherworld. Reading the Ancient Egyptian Amduat
, Ithaca-Londres, Cornell University
Press, 2010, pp. 205-206) sostiene que el tiempo tiene una cualidad específica, según la
actividad del dios involucrado. Si allí no hay ninguna deidad gobernando, habría una
condición de no tiempo, un reino más allá de la creación bajo la soberanía de Apofis.
40
Jacobus Van Dijk, “The Nocturnal Wanderings of King Neferkare”, en
Catherine Berger, Gisèle Clerc y Nicolas Grimal (comps.),
Hommages à Jean Leclant
,
El Cairo, Institut français d’archéologie orientale, 1994, vol. 4, p. 390.
41
Hegenbarth-Reichardt,
Von Zeiten und Räumen
…,
op. cit
., p. 13.
BONANNO: TIEMPO Y ESPACIO EN LA DUAT
127
La concepción de un espacio para el dios decaído y amena-
zado por el caos se nos presenta “técnicamente” más plausible de
ser explicada como aprehendida, en tanto concibamos la Duat
y el mundo funerario en general como
realidad de espejo
de una
fisonomía compartida.
Para los egipcios no hay
espacios
vacíos sin símbolos de vida; por el
contrario, cada espacio está lleno. Así se constituye el entorno, lo que
en él se desarrolla. La integración en un espacio representa la expe-
riencia primaria de los hombres, lo que en apariencia viene de afuera,
con una sensación espacial a la que está asociada. Por ello, para los
egipcios es “sencillamente” natural cuando el espacio como también
el caos mundanal, surgido en primer lugar, devienen una experiencia
asimilada del mundo, con la que el
tiempo
puede estar conectado como
categoría ordenada.
42
¿Cuál es la relación espacio-tiempo?, ¿hasta qué punto
son separables en la complejidad de la Duat? y, finalmente,
¿por qué decimos que es el tiempo el que determina y articula
la Duat?
Comencemos por mencionar la trascendencia de la “su-
peración” de las horas de la noche como escenario cósmico de
la regeneración solar y de la conformación del mejor escena-
rio posible para su diaria apoteosis. La división egipcia del
tiempo en 12 horas nocturnas y en 12 horas diurnas,
43
pro-
bablemente deducida “de los movimientos de la Tierra y de la
Luna en relación el uno con el otro y con el Sol”,
44
emulaba,
en cierta manera, la relación de complemento que en el ori-
gen de los tiempos comenzó con la indeterminación acuosa
rebosante de energía y promesa contenida del Nun (océano
primordial).
La importancia de la nocturnidad,
45
como preparación de la
posterior eclosión diurna, hace o le confiere a este tiempo par-
42
Manfred Görg,
Ägyptischen Religion
, Stuttgart, W. Kohlhammer GmbH,
2007, p. 14.
43
“Lo que tú llevas es la noche, lo que tú traes es el día. Eres este dios que
atra viesa,
ḏȝ
, las horas” (
Libro del Amduat
, 1,3). Secuencia, objetivación y dinámica gene-
ral del paso del disco.
44
Stephen Quirke,
Ancient Egyptian Religion
, Londres, The British Museum
Press, 1992, p. 41.
45
“Oh, Osiris, a la cabeza de la Duat. Yo soy Ra, dame tu mano. Soy yo quien
ha recibido un
, que es todo poderoso desde los tiempos de los ancestros, y quien es
128
ESTUDIOS DE ASIA Y ÁFRICA
, VOL. 52, NÚM. 1 (162), 2017, PP. 119-140
ticular y acotado, la trascendencia necesaria para erigirlo en
vector transitorio de la “puesta a punto” cósmica para la per-
petuación de la ciclicidad.
La Duat, como escenario del proceso cósmico y en tanto
espacio objetivado, se cimienta en una articulación temporal
por sobre la “espacialidad”, y sus transformaciones son conse-
cuencia natural de la inevitabilidad del tiempo.
Resulta interesante el modo en que los textos aluden al
“dominio” que sobre el tiempo y el espacio Ra ejercía,
46
dado
que “las horas siguen sus órdenes, las pone en movimiento y
ordena su curso”.
47
Y éste no es un dato menor, por cuanto
su ascendencia, o dependencia, sobre, o de ambos, refuerza el
vínculo de inmanencia del dios con el tiempo, simultáneamen-
te a su relación provisoria con el espacio. En el
Libro de la
Tierra
,
48
las 12 horas de Ra —que simbolizan las 12 horas de
oscuridad— lo conducen por la Duat y establecen una estrecha
conexión entre el tiempo de gestación nocturna y el espacio,
Oeste, de dicho proceso.
La conjunción temporal es en este caso tributaria de un
claro dominio del dios sobre la
duración
,
49
y la convergencia de
pasado-presente-futuro en un mismo (aunque no único) momen-
to
50
supone una asimilación tangible y funcional, consecuencia,
entonces, de la relación de consustancialidad del tiempo con
el dios.
temido por los que están en Occidente. Actúo en la Duat, yo hago que los
bȝw
descansen
en sus cuerpos [lit. penetrar en paz en los cuerpos]. Y descanso sobre mis cuerpos, la
Duat conduce mi
al lugar de los misterios” (
Libro de las Cavernas
, 1,3); punto de
partida para la próxima apoteosis y reconversión solar.
46
“Yo soy el grande que planeó la Duat”.
Libro de las Puertas
, 9,1.
47
Barta,
Die Bedeutung der Jenseitsbücher
…,
op. cit
., pp. 185-186.
48
Libro de la Tierra
, A, 1,3.
49
En el
Libro del Amduat
, 2,3, tres dioses portan el símbolo de año,
rnpt
, y
se lo entregan a Ra, en una clara referencia a la potestad del dios sobre el tiempo. Para la
relación entre la duración,
‛ḥ‛w
, de la vida en el Más Acá y en el Más Allá, así como las
“cantidades” de tiempo de
nḥḥ
y
ḏt
, véanse Jan Assmann,
Zeit und Ewigkeit im Alten
Ägypten. Ein Beitrag zur Geschichte der Ewigkeit
, Heidelberg, C. Winter, 1975, pp. 11-
18; y Erik Hornung,
El Uno y los Múltiples. Concepciones egipcias de la divinidad
, Ma-
drid, Trotta, 1999, p. 156.
50
Las medidas del espacio y del tiempo son relativas; una hora en la nocturnidad
de la Duat corresponde a un tiempo de vida completo en la Tierra. Erik Hornung,
“Zur Struktur des ägyptischen Jenseitsglaubens”,
Zeitschrift für ägyptische Sprache und
Altertumskunde
, núm. 119, 1992, p. 129.
BONANNO: TIEMPO Y ESPACIO EN LA DUAT
129
Por otro lado, la preeminencia del tiempo
51
en lo que res-
pecta a la sistematización funcional y procesual en la Duat
52
se
fundaba también en las situaciones de provisoria objetivación
que devenían los
microcosmos
manifiestos, en el sentido de los
movimientos que la presencia del disco generaba en cada uno
de los habitantes de la Duat.
Expresiones tales como “la oscuridad los envuelve después
que ha pasado [Ra] cerca de ellos”,
53
o “luego ellos [nueve signos
š
ms
] se tragan sus cabezas y sus cuchillos cuando este dios les ha
pasado”,
54
o también “ellos [nueve dioses con cetros] gimen por
Ra y se lamentan por el gran dios después de que ha pasado
junto a ellos”,
55
son ilustrativas de la ascendencia de la tempo-
ralidad y su carácter configurador, así como de la relación es-
pera (quietud)-presencia del disco (concretización)-alejamiento
(estado previo).
El mismo proceso objetivador alcanza también a las horas
y es ostensible sobre todo en el
Libro de las Puertas
, donde el
dios Aken es representado sosteniendo una cuerda en su boca,
de cuyos “lazos” las horas salen. “La cuerda de Aken simboli-
za el tiempo; precisamente los trozos de cuerda representan la
creación actual, entre lo eterno dirigido contra la fuerza de
la creación y la destrucción allí pasada”.
56
De este modo, la dinámica del tiempo en la Duat revestía
una
secuencialidad
en lo que se refiere a la generalidad de sus
51
El simbolismo de determinadas imágenes del
Libro de las Puertas
, 5,3; los dioses
que portan a Metuty (serpiente que representa la duración) y miden la duración de
la vida para los
bȝw
del Oeste (véase el dios Aken, de cuya cabeza cuelga una cuerda;
Libro de las Puertas
, 6,1), así como ciertas representaciones enigmáticas de la segunda ca-
pilla de Tuthanhkamon, conllevan un simbolismo que consiste en un grupo de sig-
nos que pueden ser llamados imágenes
del
tiempo, formalmente menos elaboradas
que otras escenas que relacionan más estrechamente imagen y signo. Patricia Bochi,
“Images of Time in Ancient Egyptian Art”,
Journal of the American Research Center in
Egypt
, núm. 31, 1994, p. 62.
52
“[…] la institución explícita del tiempo en una sociedad arcaica no es la de un
flujo homogéneo en el cual algo crece sin cesar […], sino, mucho más, la de un ciclo
de repeticiones, escandido por la recurrencia de acontecimientos naturales llenos de
significaciones imaginarias o de rituales importantes”. Castoriadis,
La institución
imaginaria de la sociedad
,
op. cit
., p. 332.
53
Libro de las Cavernas
, 6,1,1.
54
Libro del Amduat
, 8,2.
55
Libro de las Puertas
, 3,3.
56
Libro de las Puertas
, 6,1. Friedhelm Hoffmann, “Seilflechter in der Unterwelt”,
Zeitschrift für Papyrologie und Epigraphik
, núm. 100, 1994, pp. 342-343.
130
ESTUDIOS DE ASIA Y ÁFRICA
, VOL. 52, NÚM. 1 (162), 2017, PP. 119-140
habitantes,
57
pero también una
simultaneidad
en lo que con-
cierne a Ra, consecuencia de su dominio de la temporalidad,
58
cuya presencia y efectos suponían, para los habitantes de la
Duat, “una vida plena de sólo una hora de la noche que se
corresponde con un tiempo de vida completo en la Tierra”.
59
La relación manifiesta entre la linealidad osiriana y la ci-
clicidad solar
60
es análoga al carácter secuencial del vínculo de
objetivación ontológica que sustentaba la totalidad de los mo-
vimientos en la Duat. Las imágenes de la eternidad,
ḏt
, son “neu-
tralizadas” al ser tragadas en su contexto por la presencia del
disco, quien, a su paso, “concretizaba” (regenerando) las rea-
lidades osirianas.
Una vez dejado atrás el espacio regenerado,
las tinieblas del
crepúsculo
,
kkw zmȝw
61
—contexto funcionalmente extensible a
la Duat completa— restauraban el escenario osiriano. En este
marco, “corresponde” al espacio una
secuencialidad
derivada
de su relación de contingencia con el tiempo articulador, sus-
tentada a su vez en la capacidad solar de objetivación espacial.
“Es hacia el Oeste hacia donde Ra prosigue, para iluminar a
aquellos entre los cuales el cuerpo divino,
ẖȝw nṯr
, viaja”, es la
forma compendiada como, en el
Libro de la Tierra
, se antici-
pa de qué modo los rayos del disco irán descubriendo la varie-
dad de escenarios de la Duat. “Ra ordena a las diosas de las ho-
ras, las doce hijas devoradas por la serpiente del tiempo. Se
trata de un tipo de
antitiempo
, que simplemente ha llevado
hacia una transformación en el mundo.
62
Al
tempus
propio involucrado en los desplazamientos so-
lares que hacían de Ra una figura nuclear por su metamorfosis
57
En el caso de los condenados,
sacrificados al término de su tiempo
(
Libro de las
Puertas
, 4,1), o de la
duración de la vida […] para los
bȝw
del Oeste
(
Libro de las Puer-
tas
, 5,3), las limitaciones impuestas por su condición les evitaba dicha
secuencialidad
.
58
En efecto, doce dioses dicen a Ra: “perpetuo, señor de los años, que no tiene
disminución” (
Libro de las Puertas
, 5,3).
59
Erik Hornung, “Die Verborgene Raum der Unterwelt in der ägyptischen
Literatur”, en A. Loprieno (ed.),
Mensch und Raum von der Antike bis zur Gegenwart
,
Múnich-Leipzig, K. G. Saur, 2006, p. 26.
60
A partir de la
communis opinio
, que vincula a
n
ḥḥ
con “el movimiento eterno
por su cíclico transformarse”, y a
ḏt
con la “duración eterna de la completa inmuta-
bilidad estática”. Assmann,
Zeit und Ewigkeit im Alten Ägypten
,
op. cit
., pp. 41 y ss.
61
Libro de las Cavernas
, 1,1.
62
Libro de la Tierra
, A, 1,1. Kákosy, “Zeit”,
op. cit
., col. 1363.
BONANNO: TIEMPO Y ESPACIO EN LA DUAT
131
gradual, integral y distintiva durante la noche, se superponían
o, mejor, se le subsumían como sus derivaciones objetivadoras
y objetivantes los
microtempus
63
propios de los habitantes o
grupos de habitantes y sus espacios respectivos.
Era la noche, entonces, sostenida en el arco temporal que
suponía el complejo de transferencia y conversión ontológica,
disminución
procesos de reconversión
,
potenciación
,
objetiva-
ción
—,
reaparición
, el tiempo formativo y determinante de los
espacios de la Duat; era el despliegue secuencial del tiempo,
tempus gestatio
, el eje directriz que daba entidad al espacio
circundante y continente. Finalmente, era el tiempo el que ob-
jetivaba el espacio, no por una relación de consecuencia sino
en virtud de la inmanencia de una complementariedad que oca-
sionalmente se autonomizaba, disociaba o difuminaba, según
el contexto que la temporalidad determinaba.
Así se describe este proceso en las fuentes: “Él [Ra] las llama
[a las horas]. En cuanto a ellas, van detrás de él. Su luz va hacia
ellas cuando salen de los cuerpos cuyos misterios están ocultos.
Luego el gran dios va detrás de sus horas, mientras que los que
han sido dejados atrás hacen sus transformaciones”.
64
63
Entre las actividades o funciones de Ra en la Duat en relación con sus habi-
tantes,
conocer sus misteriosas horas
(
Libro del Amduat
, 6, Int.) era consecuencia tanto
de su omnisciencia como de su capacidad de objetivación.
64
Libro de la Tierra
, D, 1,2.
Esquema 1: Las fases del viaje solar
Pasaje: Ra
II
I
Salida
Khepri
III
Arribo
Atum
IV
Viaje nocturno:
Atum (Osiris)
E-
O-
Jan Assmann, “Sonnengottes”,
Lexikon der Ägyptologie
, Wiesbaden, Harras-
sowitz, 1984, vol.
V
, cols. 1087-1094.
manDt
Noche
Día
132
ESTUDIOS DE ASIA Y ÁFRICA
, VOL. 52, NÚM. 1 (162), 2017, PP. 119-140
El llamado de Ra objetivaba
65
y daba entidad a las horas
por su condición de rector y hacedor del tiempo, dado que
eran su paso y su metamorfosis nocturno-diurna los que deter-
minaban la temporalidad. Las estrellas y los discos
66
devienen
así manifestaciones ostensibles de su estado y situación, hecho
reforzado debido a que Amonet (la Oculta) es el nombre de la
diosa que a cada lado del disco recibe a
los seis que pasan en el
séquito de Ra
, entorno mistérico de constitución del devenir.
“Las horas van detrás de Ra”, y “Ra va detrás de las horas”
—paráfrasis del texto que acompaña a la representación— es
la dialéctica que involucra, además de la progresiva transfor-
mación-regeneración ontológica solar, la totalidad del tiempo
(de Ra y por extensión del conjunto) y su génesis cíclica. “Yo
[Ra] nazco, ustedes [las horas] nacen, cuando yo vengo a la
65
Como la comida, los dichos del dios sol hacen que los habitantes de la Duat
“vivan”; como dadores de aire, sus palabras los hacen a ellos “respirar”. Esto se corres-
ponde perfectamente con la idea del lenguaje como una fuerza animadora; Jan Assmann,
Egyptian Solar Religion in New Kingdom. Re, Amun and the Crisis of Polytheism
, Nueva
York, Kegan Paul, 1995, p. 22.
66
Según Winfried Barta (
Komparative Untersuchungen zu vier Unterweltsbüchern
,
Fráncfort del Meno-Berna-Nueva York-París, Peter Lang, 1994, p. 62), la multiplicación
de figuras de Osiris y discos solares indican la permanente repetición de la periodici-
dad del ciclo del sol.
Figura 1: Entrada de los cuerpos en el Abismo.
Las horas de Ra (
Libro de la Tierra
, D, 1,2)
Alexandre Piankoff,
The Tomb of Ramesses
VI
, 2 vols., Nueva York, Pantheon
Books, 1954, fig. 111.
BONANNO: TIEMPO Y ESPACIO EN LA DUAT
133
existencia ustedes vienen a la existencia. Ustedes establecen los
periodos de vida y los años de aquellos entre quienes están”.
67
El espacio, vector formativo de la in-habitación
68
nocturna,
y cuya diferente descripción es “lo que determina las diferen-
tes composiciones”
69
(
Libros del Más Allá del Reino Nuevo
), es
la marca diferencial que opera en este caso en dos niveles; en
el más general, como contexto provisorio integral en el —y
por el— que la relación se determinaba. En el particular del
vínculo, por otro lado, en la “irrupción” de una entidad, Ra, en
los dominios circunscritos de otra, Osiris.
En este punto se hace manifiesto el tenor y las “proporcio-
nes” de la relación entre ambos; es en el espacio creado por
Ra, del que Osiris era su rector confinado y al que aquél se
remitía en su decrepitud, donde la regeneración ambivalente
se desencadenaba. Ello supone una verticalidad que explica
la centralidad solar y, desde aquí, sus derivaciones, en escala
67
Libro de las Puertas
, 11,3.
68
Así entiendo el vínculo que se establece en la Duat entre Ra y Osiris durante
el viaje nocturno del primero. Del latín
inhabitare
, derivado del verbo griego
oikein
οικέω
— (habitar) y éste a su vez de
oikía
,
οικία
(casa). Prefiero in-habitación a inha-
bitación, dado que la separación del prefijo del término, además de mantener la in-
dependencia de sus componentes (del término), destaca el proceso que pretendemos
individualizar y analizar. Es cierto, por otro lado, que el término “inhabitación” fi-
gura en el diccionario de la Real Academia Española con la acepción propia de la ter-
minología teológica, lo que podría ser un argumento en contra de su utilización. No
obstante, por tratarse de términos técnicos que provienen del ámbito de los estudios
teológicos, el término no sólo es pertinente sino necesario.
69
Hartwig Altenmüller,
Jenseitsbücher, Jenseitsführer
, Leiden-Colonia, E. J. Brill,
1970, p. 70.
Esquema 2: Los espacios en los diferentes
Libros de Más Allá del Reino Nuevo
“espacialidad”
en los diferentes
Libros del Más Allá
wnwt
Amduat
sxbt
Puertas
orrt
Cavernas
Akr
Tierra
134
ESTUDIOS DE ASIA Y ÁFRICA
, VOL. 52, NÚM. 1 (162), 2017, PP. 119-140
individual primero, Osiris, y en el conjunto luego como su
correlato.
Finalmente, la idea de espacio aparece, en un nivel teoló-
gico más complejo, en el hecho de compartir, comunicar y
conllevar ambos dioses una realidad ontológica de caducidad
e incertidumbre e involucrarse tanto espacial como ontológi-
camente en secuencias —en las imágenes y sus textos respecti-
vos— de visita, inspección y reciprocidad asimétrica.
70
Este Gran Dios viaja por esta ciudad por el agua; rema en este campo
en la vecindad del cadáver de Osiris. Este Gran Dios da órdenes a aque-
llos dioses que están en los campos. Él atraca junto a esas misteriosas
mansiones que contienen las imágenes de Osiris. Este dios llama por
encima de estas misteriosas mansiones.
71
Espacialidad objetivada y espacialidad ontológica, compen-
diada en la ecuación debilidad
re-conversión (intercambio)
apoteosis, se sujetan al núcleo mismo de la in-habitación; esto
es, a la dialéctica de la doble transferencia. Las consecuencias
de los efectos inmediatos de Ra sobre Osiris en la Duat supo-
nen una incidencia directa sobre la espacialidad y su constitu-
ción en la Duat, “¡Vive Osiris! El aire es para ti, para que tu
respire, mientras que tú rodeas la Duat”.
72
En lo que respecta a la vulnerabilidad de Ra, exige éste co-
laboración y asistencia; “Dioses, que se regocijan en mi encuen-
tro, denme su mano, recíbanme, condúzcanme a los caminos
del Occidente para que pueda dar vida a los cuerpos que están
allí […] Yo paso dentro de su morada para que puedan conducir
mi
”.
73
Esta permanente objetivación de la “secuencialidad”, con-
dicionada a las cesiones de Ra, a los aportes, sinergia, de los
habitantes de la Duat y la transmisión osiriana de la capacidad
de permanencia para la renovación —inalterabilidad contenida
en la asimilación del concepto de
ḏt
a Osiris y su reino— genera
la paradoja de un espacio continente, intrínseco, inherente al
vínculo, pero gradualmente deconstruido, descubierto y “ob-
70
Por ser Ra el
motoris causa
de todo proceso nocturno en la Duat.
71
Libro del Amduat
, 6,2.
72
Libro de las Cavernas
, 4,1,1.
73
Libro de las Cavernas
, 1,4.
BONANNO: TIEMPO Y ESPACIO EN LA DUAT
135
jetivado” en consonancia con la presencia del disco y sus de-
rivaciones.
Los
Libros del Más Allá
descubren ostensiblemente la rea-
lidad de lo que el movimiento desvelaba; vale decir que verda-
deras sucesiones creativas, de espacio y de tiempo, conforme
Ra descubría y se descubría como artífice en regeneración-
movimiento.
Oh dioses que están en la Duat [en la] primera caverna del Occidente,
guardianes de los distritos de Igeret,
jgrt
,
74
enéada del Regente del Oc-
cidente, yo soy Ra que está en el cielo, yo entro en las tinieblas del
crepúsculo, yo abro la puerta del cielo en el Occidente. Miren, entro
en la tierra del Occidente. Recíbanme, sus brazos extendidos hacia
mí. Miren, yo conozco sus lugares en la Duat. Miren, yo conozco sus
nombres, sus cavernas, sus secretos; yo sé de qué viven, cuando El de
la Duat (
Osiris
) les ordena vivir.
75
Finalmente, estos niveles de funcionalidad y relación que
postulamos para el espacio en la base de la in-habitación, lejos
de excluirse, se integran y coexisten de modo de conferirle a su
dinámica la complejidad y originalidad que a lo largo del traba-
jo reclamamos. La interacción conjugada de los desplazamien-
tos de Ra, sumados a su omnipresencia por cuanto eran sus “es-
tados” los que progresivamente se descubrían y reproducían los
de Osiris, inmersos ambos en una extensión inclusiva, sostiene
la constitución integral del espacio entre los in-habitantes.
Conclusiones
La capacidad del sol no sólo de asumirse como Osiris para re-
nacer reconvertido cada mañana a pesar de los embates del caos,
sino también de generar un proceso de transferencia (luz, calor,
vivificación y aniquilación) en todo el ámbito de la Duat y de
este modo trascender incluso el mundo de los dioses,
76
le otorga
caracteres particulares.
74
Región del silencio o silenciosa; la necrópolis. También Reino de los muertos,
Totenreiches
(Wiebach-Koepke, “Standorte-Bewegungstypen… ”,
op. cit
., p. 359).
75
Libro de las Cavernas
, 1,1.
76
Janák Jiri, “De Trinitate. An Outline of the Problem”,
Göttinger Miszellen
,
núm. 178, 2000, p. 65.
136
ESTUDIOS DE ASIA Y ÁFRICA
, VOL. 52, NÚM. 1 (162), 2017, PP. 119-140
Ra y Osiris poseen, en su inmanencia, la capacidad de tras-
cender sus capacidades respectivas; en el caso de Ra, al apre-
hender la restauración desde la inmovilidad putrefacta por la
posibilidad de disgregación o disociación ontoteológica, y en
el caso de Osiris, al incorporar los fundamentos, luz y calor,
para su propia restitución y, por carácter extensivo, para la de
los que habitaban en sus dominios.
Dada la asimetría que rige el vínculo entre los dioses,
es necesario remarcar que en lo que respecta a las 12 horas de
la noche, constriñen a Osiris a un rol receptivo y expectante.
El dominio de la temporalidad (objetivación-reconversión-
visitas provisionales) que Ra conlleva en su paso, debe enten-
derse como una
cesión-compartir
transitorio para la quietud
osiriana.
La espacialidad, por su parte, entendida como la coexis-
tencia de los in-habitantes en un área de transferencia, supone
una relación más simétrica que la que surge de la temporalidad,
por cuanto es un espacio compartido —por su creador y su re-
gente— bajo una realidad de decaimiento simultáneo.
La transitividad de la relación, por lo tanto, determina que
lo que ella conllevaba (espacialidad, temporalidad, movimien-
to, estatismo, etcétera) coactuará y se entrecruzará hasta casi
difuminarse en el recorrido y su interacción. La preservación
de la integridad osiriana es consecuencia de la mediación de
Ra en el espacio del busirita, mientras que el apoyo cíclico-
regenerativo estaba sustentado en la coincidencia en el espacio
ontológico.
Para Ra, superar la muerte se vinculaba con una condición
o estado provisorio, transicional, pero extremadamente peli-
groso para el orden cósmico; en este interregno se asume como
Osiris y recorre sus dominios de quietud y descomposición.
Su autogeneración se sustentaba en la inmanencia de su poder
demiúrgico junto con la incorporación del poder generativo,
contenido en la Duat y activado por su presencia (de Ra).
Osiris, por el contrario, en tanto representación de la
sus-
pensión cósmica
, es decir, quietud y vigilia por la reactivación, y
punto de convergencia de la fuerza generatriz en estado de desin-
tegración en el contexto de la Duat, deviene cesionario de es-
ta fuerza, pero sólo por la presencia revitalizadora solar. De
BONANNO: TIEMPO Y ESPACIO EN LA DUAT
137
este modo, Osiris transfería su propiedad generativa desde la
inmovilidad y obtenía así la garantía de la detención de la pu-
trefacción, pues frenaba e incluso revertía dicha situación. Su
dominio de las limitaciones de la muerte se cimentaba entonces
en la doble realidad de su potencia contenida y en su posterior
activación por Ra.
Los
Libros del Más Allá del Reino Nuevo
estatuyen una va-
riación en la concepción de la temporalidad en lo que se refiere
a la ascendencia del caos sobre lo prefijado. Es decir, el diario
proceso solar,
77
al hacer incesantemente efectiva la amenaza del
caos como realidad visible, exponía abiertamente la situación
proveniente de la “anulación de las garantías” que la ausencia
de Ra desencadenaba. En este sentido, el ciclo caos-orden se
repetía periódicamente, en fases inevitables y no sometidas a
acción humana alguna. La idea del
antitiempo
debe retenerse,
dado que grafica cómo Ra y los dioses que remolcan su barca
entran por la cola de la serpiente,
Vida de los Dioses
, como
mayores y salen como jóvenes cada día, consecuencia de que
en el Más Allá el tiempo puede ser reversible.
78
Creo entonces que, en este contexto particular, conjunción
y dominio de tiempos y espacios, cesión de “temporalidades”,
interacción para la regeneración, secuencialidad y simultanei-
dad, son los elementos que sustentan la relación entre Ra y
Osiris.
v
Dirección institucional del autor:
Instituto de Historia Antigua Oriental “Dr. Abraham Rosenvasser”
25 de Mayo 217, 3
er
piso
C1002ABD, Ciudad Autónoma de Buenos Aires
77
En el ciclo solar, el proceso suponía un límite inicial, la muerte, y uno final, la
resurrección o reconversión, que si bien no dejaban de reproducirse, se manifestaban
como realidad inmutable a partir de la muerte original. La recurrencia que implicaba
el ciclo solar amenazado recreaba constantemente aquel proceso, pero como presencia
dinámica activa.
78
Libro del Amduat
, 12,2. Kákosy, “Zeit”,
op. cit
., col. 1363.
138
ESTUDIOS DE ASIA Y ÁFRICA
, VOL. 52, NÚM. 1 (162), 2017, PP. 119-140
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