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DIVERSA
ARGUMENTOS
UAM-X
MÉXICO
211
EL ROL DE LAS MUJERES EN LOS CAMBIOS
Y CONTINUIDADES DE LA ECONOMÍA INFORMAL
Carmen Bueno Castellanos
E
ste artículo analiza la evolución de las diversas significaciones otorgadas a lo que se denomina
sector informal. A lo largo de este recorrido se constata que éste no solamente ha persistido, sino
que ha demostrado una gran capacidad por reinventarse y diversificarse. El binomio género e
informalidad no surgió simultáneamente en las agendas de los organismos internacionales, ni
en los planes y proyectos de los gobiernos nacionales. Fue necesario que el movimiento femi-
nista atrajera la atención de la opinión pública para que se hicieran explícitas las diferencias en
las condiciones laborales entre hombres y mujeres. Hoy día, la especificidad de género forma
parte de la agenda del milenio de diversos organismos internacionales. La finalidad es avanzar en la
dignificación del trabajo y en la observancia de los derechos humanos en las diversas actividades
productivas adscritas a la informalidad.
Palabras clave:
sector informal, género, políticas de desarrollo.
ABSTRACT
This article analyzes the evolution of the different approaches given to the informal sector.
In this trajectory, it is stated that this sector not only has persisted through time but also, has
demonstrated a great capacity to reinvent itself and to diversify its activities. The link between
gender and informality were not included simultaneously in the agendas of international agen-
cies nor in the plans and projects of national governments. It was necessary that the feminist
movements attract the attention of the public opinion in order that the differences in labor
conditions, between men and women, were considered. Today, gender specificity is integrated
in the agenda of the millennium by international agencies. The purpose is to move forward on
the observance of decent work, fair trade and human rights as intrinsic to productive activities
ascribed as informal.
Key words:
Informal sector, gender, development policies.
C. BUENO
EL ROL DE LAS MUJERES EN LOS CAMBIOS Y CONTINUIDADES DE LA ECONOMÍA INFORMAL
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AÑO 22
NÚM. 60
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PRESENTACIÓN
Género e informalidad son, en la actualidad, problemas prioritarios en las agendas de
desarrollo del nuevo milenio. Esto es el resultado de una larga lucha que cristalizó su
reconocimiento hasta la Cumbre Mundial de Desarrollo Social de Copenhague, en 1995,
y en ese mismo año, en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing.
1
En
todo este proceso, ha sido una labor titánica reconocer el rol de las mujeres en el sector
informal como factor productivo, en su calidad de trabajo digno y en la observancia de
los derechos humanos.
En este ensayo
2
se hará, en primer lugar, un recorrido por la amplia y heterogénea
gama de actividades económicas que se han reconocido como informales y que toman
esta identidad, de acuerdo con la perspectiva de desarrollo vigente en diversos momen-
tos históricos. Los significados impuestos parten mayoritariamente de la óptica de los
modelos económicos dominantes, otorgándole diversas adscripciones y que, como se
podrá constatar en las secciones subsecuentes, no se pueden reducir a ningún arreglo de
operación específico. No obstante, un hilo conductor que subyace en la razón de existir
y de crecer de la informalidad, es la concurrencia de procesos selectivos de acumulación
del capital.
3
La lógica del capitalismo ha sido el detonante del crecimiento de formas no capi-
talistas de producción y distribución. Además, la informalidad, al ser prioritaria en la
agenda de la comunidad internacional para el desarrollo, repercute directamente en
la orientación de planes y proyectos de los gobiernos nacionales y en la puesta en prác-
tica de determinadas políticas públicas. Empresas de corte informal y “emprendedores”
son también el foco de atención de organizaciones no gubernamentales (
ONG
) a escala
planetaria. Estas acciones demuestran que la mano invisible del mercado ha reforzado las
estructuras de desigualdad que despojan a la mayoría de la población mundial de una
parte significativa de su bienestar.
4
Como resultado, se tienen una serie de proyectos, que
se concretan muchas veces en paliativos, que generan espacios de esperanza en sociedades
donde prevalece una desventaja sistémica en la distribución de la riqueza.
1
World Bank,
Development New Press Review
, abril 2 de 2002.
2
Agradezco el apoyo otorgado para la realización de este ensayo por Rodrigo Ramírez Autrán, alumno
de la maestría en antropología social de la Universidad Iberoamericana.
3
David Harvey en dos de sus obras clásicas
The Limits to Capital
, Nueva York, University of Chicago,
1982 y
The Condition of Postmodernity
, Estados Unidos, Blackwell Publishers, 1989, analiza los diversos
procesos de acumulación que se han puesto en práctica en la evolución del capitalismo.
4
Michael Blim analiza de manera acertada este punto en su capítulo “Igualdad de género y las políti-
cas neoliberales del desarrollo”, en Carmen Bueno y Margarita Pérez Negrete (coords.),
Espacios globales
,
México, Plaza y Valdés/Universidad Iberoamericana, 2006.
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ARGUMENTOS
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MÉXICO
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Varias antropólogas, entre las que destacan Lourdes Arizpe, Ana Melis y Caroline
Moser
5
destacan que la problemática de género es preocupante por su débil inclusión
en proyectos específicos y en estrategias que alienten un acercamiento más consistente e
integrado al diseño de políticas públicas. Son múltiples los foros y grupos de académicos
que han ofrecido reflexiones sistemáticas de cómo las mujeres han visto en la informalidad
una alternativa de acceder al mercado de trabajo.
6
En este sentido y desde la perspectiva
de las propias mujeres que han trabajado en la informalidad, se trata de una elección
racional, que está a su alcance y que posibilita la combinación de las labores domésticas
con la obtención de un ingreso.
Hay propuestas ambivalentes; por un lado, muchas actividades de corte informal han
otorgado a las mujeres mayor visibilidad y reconocimiento social, que valoran el compro-
miso, la responsabilidad y la creatividad. Como veremos en los subsecuentes apartados,
algunos de estos servicios y productos han llegado a ser reconocidos en los circuitos del
mercado global.
7
Por otro lado, también son múltiples los estudios sobre las condiciones
de incertidumbre e inestabilidad a las que se ven expuestas las mujeres que se incorporan
al trabajo informal. Sobre este tema, cabe destacar los estudios de caso publicados por la
Comisión Económica para América Latina (
CEPAL
), en su serie
Mujer y Desarrollo
(1995-
2003) que muestran las diversas aristas de las condiciones laborales de la informalidad
con enfoque de género. En esta serie se evidencian las tensiones que corresponden a
diversos dilemas, no sólo de orden económico, sino también moral. Inquieta la existencia de
actividades económicas donde se diluye la línea divisoria entre la ilegalidad y el mercado
de bienes y servicios que podrían considerarse “giros negros”. Incluso la informalidad
“blanca” se aprovecha para esconder prácticas ilícitas y corruptas.
5
Lourdes Arizpe,
La mujer en el desarrollo de México y de América Latina
, México, Centro Regional
de Investigaciones Multidisciplinarias-
UNAM
, 1989; Ana Melis, “El papel de la mujer en la economía
sumergida”,
Revista Eres
,
Serie de Antropología
, vol. 1, núm. 2, España, diciembre de 1989, pp. 127-139;
y Caroline Moser,
Mainstreaming Gender and Development in the World Bank
, Informe de evaluación,
Banco Mundial, 2003
.
6
Uno de los tantos ejemplos que se podrían mencionar es la compilación a cargo de Orlandina de Olivei-
ra,
Trabajo, poder y sexualidad
, México, El Colegio de México, 1989, donde presenta diversos estudios
de caso en los que se puede apreciar la inserción de mujeres en actividades informales.
7
La antropología española ha dado cuenta de la inserción de industrias locales al mercado global con el
apoyo de programas del Estado. Por ejemplo, los trabajos de Encarna Aguilar Criado, Merino Baena y Mi-
gens Fernández, “Patrimonio y mercado: la nueva apuesta por la cultura”,
Patrimonio cultural: politizaciones y
mercantilizaciones
, Sevilla, Sierra y Pereiro (Eds.), Fundación El Monte/
FAAEE
/Asana, 2005, pp. 51-67. También
la investigación de Ana Melis Maynar y G. Canales Martínez, “Entre lo local y lo global: de las alpargatas a la
industria del calzado en Alicante”, en Carmen Bueno y Encarna Aguilar (coords.).
Las expresiones locales
de la globalización: México y España
, México, Miguel Ángel Porrúa/
CIESAS
/
UIA
, 2003
.
C. BUENO
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Con esta breve introducción se da entrada al viaje evolutivo de la informalidad. La
intención es poder apreciar las diversas interpretaciones de este espacio económico en
donde se generan oportunidades de acceder a un ingreso monetario para hombres y
mujeres. Como se mencionó en párrafos anteriores, la informalidad ha transitado por
múltiples facetas, de su reconocimiento en espacios acotados hasta convertirse en un
recurso de carácter global. En todo el recorrido se podrá apreciar que el tema de género,
no siempre se ha considerado en las formulaciones explicativas de la informalidad, y
cuando ha podido estar presente, no siempre se hace patente su cabal influencia en la
puesta en marcha de iniciativas de política pública.
ACTIVIDADES INFORMALES: EL AUGURIO DE SU DESAPARICIÓN
Peter Evans
8
formula un elocuente análisis de la manera cómo los modelos de desarrollo
que antecedieron al reconocimiento de la informalidad, se fueron perfilando en algunos
países latinoamericanos.
Grosso modo,
este autor explica cómo desde mediados del siglo
pasado se puso en boga un modelo encuadrado en un proceso evolutivo único, en donde
las economías de los países desarrollados se ubicaban en el polo positivo, el cual se distin-
guía por ser productivo, dinámico, moderno, mientras que el resto se ubicaban a lo largo
de la línea, dependiendo de un mayor o menor nivel de desarrollo. El sector productivo
que reunía las características del polo positivo tenía al sistema de fábrica de corte fordista
como el prototipo de organización altamente eficiente. Este esquema de producción se
sostenía por fuertes inversiones de capital y tecnología de punta. Además, prometía la
generación de empleo estable y bien pagado. Lo cual no sólo incrementaría el producto
interno bruto, sino además allanaría la capacidad de consumo de la clase trabajadora.
Saskia Sassen
9
al analizar diversos procesos de desarrollo urbano plantea que las ciudades,
sobre todo los grandes centros urbanos, se convirtieron en los puntos neurálgicos de este
modelo. El prototipo de estilo de vida que se derivaba de él era el del hombre proveedor
y controlador del espacio público, mientras la mujer se dedicaba cien por ciento al hogar,
8
Peter Evans,
Dependent Development. The Alliance of Multinational, State and Local Capital in Brazil
,
Estados Unidos, Princeton University Press, 1979, analiza, a partir del caso brasileño, el modelo de indus-
trialización imperante después de la Segunda Guerra Mundial en varios países latinoamericanos.
9
Saskia Sassen,
Cities in a World Economy
, Estados Unidos, Blackwell Publishers, 2002, presenta un recorrido
histórico de la urbanización en diversas ciudades del mundo.
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o sea al espacio privado.
10
Esto, por supuesto, se reflejaba en la ausencia o al menos, en
la invisibilidad de la participación de las mujeres en los mercados de trabajo.
Por otro lado, en el polo negativo estaban las pequeñas empresas que desde la óptica
del modelo Keynesiano eran etiquetadas como atrasadas, marginales, improductivas y,
por supuesto, en franco proceso de extinción. La apuesta era que el modelo dominante
arrasaría con todas estas actividades pues no se vislumbraba ninguna oportunidad de su
sobrevivencia ante la eficiencia y fortaleza de la dinámica del polo dominante y por tanto
no eran motivo de atención.
EL FRACASO DEL MODELO DESARROLLISTA EN EL ASÍ LLAMADO TERCER MUNDO
Los gobiernos etiquetados como del “Tercer Mundo” optaron por llevar a la práctica un
modelo de industrialización por sustitución de importaciones para poder “alcanzar” la
calidad de vida de los países desarrollados.
11
Esto es, se invitaba a firmas trasnacionales
a establecerse en el país para satisfacer el consumo de una minoría. El capital extranjero
optó por instalar plantas utilizando maquinaria caduca y condicionando su presencia a
que los gobiernos locales invirtieran, modernizando infraestructura, fomentando cam-
pañas de alfabetización y de salud para proveer mano de obra en mejores condiciones.
El resultado fue que las trasnacionales, si bien ampliaron su presencia en mercados
emergentes, no cumplieron la espectativa de generar empleos de manera masiva.
Al mismo tiempo, como resultado de las medidas sociales realizadas por los gobiernos
locales, se redujo la mortandad infantil y, por tanto, se provocó un explosivo crecimiento
de población que además se concentró en los lugares donde se habían desarrollado las
oportunidades, esto es, en las grandes metrópolis. Ante la perversa combinación de una
generación limitada de empleos por parte de las empresas de corte fordista y de una ex-
plosión demográfica en los centros urbanos, las actividades concebidas como residuales
comenzaron a adquirir un nuevo semblante, que las apartaba de la imagen de arcaicas y
atrasadas y les concedía una “oportunidad” de ser el eje propulsor de los programas de
10
Este estilo ideal de vida está descrito en el artículo publicado por Louis Wirth en 1938 titulado
“Urbanism as a way of life”,
American Journal of Sociology
, vol. 44, núm. 1, Estados Unidos, University
of Chicago Press, julio de 1938, pp. 2-17.
11
Albert O. Hirschman, “Economía política de la industrialización a través de la sustitución de im-
portaciones en América Latina”,
El trimestre económico
, núm. 63, México, 1996, pp. 489-524, presenta
un análisis de economía política sobre la manera en que se introdujo este modelo de sustitución de im-
portaciones en América Latina.
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desarrollo. Ante lo cual se tendrían que instrumentar mecanismos para incorporarlas de
manera eficiente al sistema.
12
LA REIVINDICACIÓN DEL SECTOR INFORMAL POR PARTE
DE LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES: ECONOMÍAS PARALELAS
Los organismos internacionales reconocieron que la puesta en marcha del modelo desarro-
llista había incrementado la brecha entre los países desarrollados y los subdesarrollados,
provocando la aparición de “islas de desarrollo”. El crecimiento de estas últimas generaba
mayor desigualdad al interior del subdesarrollo, por lo que la población con escasos
recursos había optado por generar sus propios medios de subsistencia, recurriendo a sus
propias tradiciones, a la optimización de sus escasos recursos materiales y a una abun-
dante mano de obra. El antropólogo inglés Keith Hart
13
quien trabajaba en un centro de
investigación para el desarrollo, fue invitado por la Organización Internacional del Tra-
bajo (
OIT
) a una misión en Ghana, África. Harth, en su reporte, “visibiliza”, por primera
vez, al sector informal. Los resultados de su investigación apuntaban a la coexistencia de
las dos economías paralelas en las grandes urbes y que esta realidad no sólo era privativa
de África sino que se replicaba, también, en América Latina y Asia.
Hart señalaba que existía una economía formal y otra, diametralmente opuesta, que
él nombró como “informal”. Esta última se distinguía por las siguientes características:
empresas pequeñas, intensivas en mano de obra, utilizando principalmente trabajo fa-
miliar. Además, con pocos recursos materiales y financieros, operando en un mercado
altamente competido, de fácil acceso y evasor de la legalidad. Este primer acercamiento que
resultó en un listado del perfil microempresarial, tuvo el beneficio de haber avanzado en
el reconocimiento oficial de su existencia. Se convirtió en parte de la agenda estratégica
de los organismos internacionales y de los gobiernos locales, fomentando el interés por
formular una explicación de alcance macroestructural. Hasta este momento y a pesar de
la fuerte presencia de los movimientos feministas de la década de 1970, sobre todo en
el mundo desarrollado, el tema de género aún estaba ausente en los planes y proyectos
orientados al abatimiento de la pobreza.
12
Fernando Julio Piñero, “El modo de desarrollo industrial fordista-keynesiano: características, crissis
y reestructuración del capitalismo”,
Revista Contribuciones a la economía
,
, junio
de 2004, analiza, desde la perspectiva latinoamericana, la evolución del modelo fordista-keynesiano en
esta región. El autor presenta sus características y debilidades principales, así como su necesaria reestruc-
turación.
13
El informe de Keith Hart se publica en “Informal in Come Opportunities and Urban Employment
in Modern Ghana”,
Journal of Modern African Studies,
núm. 11, 1973.
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ARGUMENTOS
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ECONOMÍAS PARALELAS/GOBIERNOS PARALELOS
De manera alternativa, surge otra veta explicativa en un despacho de consultoría, en Perú,
a cargo de Hernando de Soto,
14
cuyo disparador fue el encargo del gobierno en turno
de proponer una solución para el problema de recaudación de impuestos de un ejército de
pequeños negocios urbanos. De Soto realizó su investigación en los barrios marginados
de Lima. Era el momento del surgimiento del crecimiento urbano acelerado e irregular del
mundo subdesarrollado. La legalidad o, más bien, la ilegalidad de las operaciones de
estas empresas fue el inspirador de un libro clásico llamado
El otro sendero
que puso en
la agenda de muchísimos gobiernos el tema hacendario y la búsqueda de alternativas
para que estas empresas económicas no operaran “por la libre”.
Dos fueron sus hallazgos, que mantuvieron la perspectiva de paralelismo y autonomía
en relación con la otra forma productiva, la formal. Se trataba de una trayectoria ocupa-
cional autogestada descrita con las mismas características que lo encontrado en África,
pero que llegaba a dos conclusiones importantes. La primera fue valorar positivamente
al microempresario como un actor económico eficiente, productivo, capaz de generar
su sobrevivencia. La segunda era que no se trataba de proyectos atomizados sino que
había una red de apoyos, alianzas, complicidades que les permitía generar su propia go-
bernabilidad, de manera paralela e independiente a la estructura rígida, vertical y poco
operativa de la burocracia estatal.
De Soto presenta con este estudio, una fuerte crítica al aparato de Estado, porme-
norizando los altos costos en dinero y tiempo de los trámites burocráticos. De manera
simultánea, coloca en el “podio de héroes y triunfadores” al contingente de sobrevivientes
que, según el autor, se trataba de la maquinaria real que movía la economía de países
subdesarrollados. Es, en este momento, cuando se comienza a fomentar una serie de
programas para capacitar a los “emprendedores”. Se inician cursos en prácticas gerenciales
para productores y comerciantes en pequeño.
En la investigación de De Soto, la informalidad combinada con una gobernabilidad
autogestada, tuvo como una de sus explicaciones, el crecimiento incontrolado de las
migraciones campo-ciudad: población en búsqueda de mejores oportunidades cuya so-
brevivencia estaba fuertemente respaldada por lazos sociales. Es importante este elemento,
porque gran parte de la tesis que mantiene De Soto, hasta la fecha, es que estos migrantes
sin recursos, se han visto involucrados en uno de los males estructurales de la pobreza,
que es el uso irregular de la tierra. Su peregrinar por la ciudad comienza con la invasión de
predios, fomentando el caciquismo urbano clientelar de quienes tienen el conocimiento
y las habilidades para moverse en los vericuetos de la ilegalidad. Junto a las invasiones de
14
Hernando de Soto,
El otro sendero, La revolución informal
, México, Diana, 1987.
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tierra está el desarrollo del comercio en la calle, legitimado por la larga tradición indígena
de tianguis o mercados al aire libre. Igualmente, el transporte se vuelve un sector que,
a través de corruptelas, controla rutas para desplazar a aquellos que viven en los barrios
que crecieron irregularmente a las orillas de las ciudades.
La propuesta de De Soto para subsanar los vicios que conlleva el crecimiento de la
informalidad, avalada por un gobierno rígido, es flexibilizar la tramitología. Este autor
argumenta que de esta manera, el Estado podría aprovechar la energía productiva —hasta
ese momento “invisible”— de los protagonistas del desarrollo paralelo. Esto ha tenido
fuerte resonancia en el discurso de los gobiernos que han querido formular propuestas de
simplificación administrativa, pero también ha dado pie a generar mecanismos coercitivos
para contener la ilegalidad, provocando desalojos de tierra y calles por la fuerza. Matos
Mar
15
argumenta que aunque se mitiga el problema momentáneamente, con el tiempo,
estos enfrentamientos se desvanecen, reforzando el control de las mafias que controlan las
redes ilegales de comercialización de todo tipo de bienes, como se verá más adelante. Al
igual que la propuesta de Hart, en el planteamiento de De Soto, hay una total ausencia
de la discusión de género que pudiera dar cuenta de las especificidades emprendedoras de
las mujeres en condiciones de alta marginalidad urbana y sus capacidades de liderazgo
en la construcción de una gobernabilidad alternativa.
LA PROPUESTA ESTRUCTURAL DE CEPAL
Los teóricos que de algún modo se habían negado a reconocer la existencia del sector
informal, reconsideran su postura ante los planteamientos descriptivos de corte dual,
antes expuestos, y proponen la formulación de nuevos modelos de desarrollo, incorpo-
rando las actividades económicas reconocidas anteriormente como arcaicas e improduc-
tivas. Una de las grandes contradicciones del modelo desarrollista de mediados del siglo
XX
, que replanteó el enfoque explicativo de la macroeconomía, fue la presencia de ritmos y
trayectorias diferentes de desarrollo de los sectores que conforman la economía y que,
con esto, propone un planteamiento alternativo al que sostenía el modelo de desarrollo
unilineal.
La realidad apuntaba a que la configuración del modelo de tipo fordista en los países
subdesarrollados, si bien había conseguido el dominio monopólico de la esfera corpo-
rativa de la economía; éste coexistía con otros sectores económicos que mantenían un
proceso de adecuación, subordinación y resurgimiento de formas “no típicamente capi-
15
José
Matos Mar, “Desborde popular y crisis del Estado”,
Revista Problema
, núm. 21, Perú, Instituto
de Estudios Peruanos, 1984, pp. 76-95, presenta un argumento contrario al propuesto por De Soto.
DIVERSA
ARGUMENTOS
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MÉXICO
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talistas de producción”. Es, precisamente en América Latina, con el Programa Regional
de Empleo para América Latina y el Caribe (
PREALC
), bajo la dirección del economista
Victor Tokman,
16
que se desarrolló una propuesta en el plano macro-estructural que
estuvo fuertemente influida por la Teoría de la Dependencia de la década de 1970.
17
La propuesta de
PREALC
supera la aproximación al sector informal como participante
de un segmento paralelo al sector formal. Incluso argumenta una relación simbiótica en-
tre ambos sectores, que implica no sólo la coexistencia, sino una permanente interacción
dependiente y asimétrica. En este sentido, admite la persistencia de la informalidad, dado
que esta última resulta funcional al capital. A diferencia de De Soto (1987) que reivindica
el dinamismo autogestado de la informalidad,
PREALC
considera que el sector informal
mantiene una capacidad de influencia limitada, por el hecho de que su lógica interna no
busca la acumulación sino la sobrevivencia.
En esta nueva propuesta explicativa, el capital se convirtió en el artífice de su cre-
cimiento. Inclusive, se analizaron los beneficios indirectos que la actividad informal traía
a los sectores formales. En el sentido de que la naturaleza de la economía informal, por
su intermitencia, vulnerabilidad y el hecho de favorecer la autoexplotación, subsidiaba
productos de baja calidad y actividades para el consumo de las clases populares que
resultarían costosas si fuesen ofrecidas en el mercado formal. En este momento, aún se
concebía al sector informal como compuesto por aquel contingente de mano de obra
que no había tenido cabida en los sectores modernos de la economía y que, en este
sentido, mantenía su posición de sector residual. A partir de esta nueva identidad de la
informalidad es que se suscita un gran debate acerca del carácter benigno o explotador
de las articulaciones de ambos sectores de la economía.
Hernando de Soto y Victor Tokman fueron, en la década de 1970, y hasta mediados
de la de 1980, los que propusieron los dos planteamientos explicativos que dominaron en
las políticas de los organismos internacionales y en los programas públicos de gobiernos
locales de ese momento. No obstante, ninguno tenía en su agenda una propuesta de gé-
nero, ni tampoco demográfica, pese a que la informalidad, por no tener barreras de acceso,
se convertía en el nicho natural de trabajo para mujeres de todas las edades, junto con
la mano de obra infantil y de la tercera edad.
16
Esta discusión la publicó Victor Tokman en un artículo titulado “An Exploration into the Nature
of Informal-formal Sector Relationship”,
The Urban Informal Sector: Critical Perspectives
, vol. 6, núms.
9-10, Gran Bretaña, World Development, 1978.
17
Algunos de los representantes más conocidos de la Teoría de la Dependencia son: Francisco de
Oliveira, “La economía brasileña: crítica a la razón dualista”,
Trimestre económico
, vol.
XXIII
, núm. 158,
México, 1972, pp. 411-484, y Theotonio dos Santos,
Teoría de la Dependencia: balance y perspectivas
,
España, Plaza y Janés, 1970.
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LA INFORMALIDAD COMO UN FENÓMENO PLANETARIO
La década de 1980 es la que presenta la más fuerte explosión de propuestas explicativas y
de planes de desarrollo para el sector informal. Esto dio pie a que hubiese una gran am-
bigüedad en sus connotaciones y se convirtiera en un terreno difuso, difícil de reconocer.
Un libro que representa muy bien los múltiples abordajes de lo informal fue coordinado
por Portes, Castells y Benton,
18
y en él se expone una serie de estudios que desmitifican por
completo el hecho de concebir al sector informal como sinónimo de la pobreza y propio de
los países subdesarrollados. El reconocimiento a esta heterogeneidad también se constató
por la presencia de actividades informales en otros espacios distintos a los que hasta el
momento eran el foco de atención: esto es, las grandes ciudades de los países pobres.
Se comenzó a apreciar su existencia en zonas rurales, aun en los países comunistas
y en las grandes metrópolis, estas últimas, íconos de la globalización.
19
Es así como las
fronteras territoriales, sociales y políticas se desvanecieron. La informalidad era producto
del capitalismo, pero también estaba presente en los países comunistas, en tanto operaba
en los circuitos ocultos de mercado, que desafiaban el control central de la economía
del bloque socialista. La informalidad, al ampliar su visibilidad en diferentes contextos,
dio cuenta de era más que un fenómeno exclusivamente urbano destinado a cobijar al
ejército industrial de reserva, sino que estaba presente en regiones rurales, no por una
aparición coyuntural, sino que consistía en prácticas artesanales con fuertes raíces histó-
ricas, que se habían multiplicado. En todos estos espacios, la informalidad demostraba
un gran dinamismo.
Otro de los avances explicativos sobre la informalidad fue constatar el proceso evolu-
tivo de las trayectorias de los trabajadores en su inserción al mercado de trabajo.
20
Esco-
18
Alejandro Portes, Manuel Castells y Lauren A. Benton (coords.),
The Informal Economy. Studies in
Advanced and Less Developed Countries
, Baltimore, The John Hopkins University Press, 1989; libro que a
mi juicio es el parteaguas en la explicación sobre la informalidad.
19
Patricia Arias, “El empleo a domicilio en el medio rural: la nueva manufactura”,
Revista Estudios
Sociológicos
, vol.
VI
, núm. 18 (septiembre-diciembre), México, El Colegio de México, 1988, pp. 535-552,
realiza un estudio sobre la manufactura a domicilio en una región rural de México; Josep-Antoni Ybarra,
“Informalization in the Valencian Economy. A Model for Underdevelopment”, en A. Portes, M. Castells
y L.A. Benton (coords.),
op. cit.
, pp. 216-227, analiza la producción de zapato en zonas rurales de España,
Gregory Grossman, “Informal Personal Incomes and Outlays of the Soviet Urban Population” en
ibidem
, pp.
228-243, estudia la informalidad en la Unión Soviética, y Saskia Sassen Koob, “New York City’s Informal
Economy” en
ibidem
, pp. 60-77, analiza la presencia del sector informal en la ciudad de Nueva York.
20
Agustín, Escobar Latapí,
Con el sudor de tu frente: mercado de trabajo y clase obrera en Guadalajara
,
México, El Colegio de Jalisco, 1988, es de los primeros antropólogos mexicanos en analizar la movilidad
ocupacional entre lo formal e informal.
DIVERSA
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221
bar Latapí da cuenta de que, a lo largo de la vida, las personas circulan indistintamente
entre actividades informales y formales y, por tanto, refuta la hipótesis de mercados de
trabajo segmentados.
21
Este planteamiento se centra en la racionalidad subyacente a las
múltiples estrategias utilizadas por la fuerza de trabajo. Además, esta última veta expli-
cativa integraba, en su análisis, las decisiones tomadas por los trabajadores en el seno del
grupo doméstico.
22
En este sentido, la frontera entre lo público y lo privado se desvanecía,
dando cuenta de las diferencias por género y generacionales de las condiciones laborales
de la informalidad. Esto abre a la luz pública el hecho de que, existían múltiples formas de
explotación al interior de empresas familiares, muchas de ellas informales. Tal parece que
fue hasta fines de la década de 1980 que se introduce una nueva dimensión analítica a
la informalidad centrada en los estrechos lazos entre el ámbito de la reproducción y la
producción. El tema de género inquietaba y comenzaba a tener presencia, en tanto se
atendía el rol que las mujeres desempeñaban en estos espacios imperceptibles, subvalo-
rados y difusos, inclusive negados por las propias mujeres.
La explicación sobre la presencia de la informalidad por doquier, comenzó a mezclarse
con factores como son: los referentes étnicos y/o las migraciones intra y trasnacionales.
Sobre esto último, la informalidad se convertía en la oportunidad ocupacional de indo-
cumentados y provocaba importantes expresiones racistas en los países receptores. Otro
elemento explicativo que emergió fue sustituir la segmentación al interior de la informa-
lidad, que separaba la producción “buena” pero subterránea y la mala, negra. Un estudio
en Bolivia había demostrado que la producción de cocaína generaba ingresos que después se
utilizaban en la compra de artículos en los mercados ambulantes.
23
De esta manera
se constataba la generación de interconecciones donde las actividades reconocidas como
éticamente correctas estaban al servicio, o se reproducían, por los ingresos obtenidos de
los giros negros.
Otro gran cambio, fue reconocer al sector informal como motor de desarrollo regional.
El modelo de la “Tercera Italia” era el ejemplo emblemático de un proceso autogestado de
“emprendedurismo” en red, del reconocimiento de patrones culturales tradicionales
21
Una aproximación de mercados de trabajo paralelos, la presentan David M. Gordon, Richard
Edwards y Michael Reich,
Trabajo segmentado, trabajadores divididos
, España, Ministerio de Trabajo y
Seguridad Social, 1986.
22
Sobre este tema consultar los diversos estudios realizados por Mercedes González de la Rocha, entre
los que destaca
Los recursos de la pobreza: el grupo doméstico frente al mercado regional urbano
, México, El
Colegio de Jalisco, 1986.
23
Blanes, J. Jiménez, “Cocaine, informality and the Urban Economy en La Paz, Bolivia”, en A. Portes,
M. Castells y L.A. Benton (coords.),
op. cit
., pp. 135-149.
C. BUENO
EL ROL DE LAS MUJERES EN LOS CAMBIOS Y CONTINUIDADES DE LA ECONOMÍA INFORMAL
222
NUEVA ÉPOCA
AÑO 22
NÚM. 60
MAYO-AGOSTO 2009
de relaciones de confianza y de apoyo mutuo.
24
Se criticó fuertemente la inoperativi-
dad de las burocracias verticales de las grandes organizaciones y, en su lugar, se enaltecía
la construcción de redes horizontales que resultaban más eficientes y productivas. Este
modelo se convertía en una alternativa que había surgido, de manera autónoma, tanto
del Estado como del gran capital. El resultado fue que regiones marginadas, expulsoras de
mano de obra se vieron fortalecidas al ofrecer las condiciones sociales y políticas para
construir cadenas de valor integradas por pequeñas empresas de alta especialización.
El modelo de Tercera Italia se convertía en una suerte de utopía que inspiró a organis-
mos internacionales a proponer apoyos más allá de la microempresa y enfocarse al nivel
regional. Varios de estos proyectos de desarrollo regional fueron inspiración para números
especiales de la revista
World Development
25
Los organismos internacionales ofrecieron a
gobiernos nacionales apoyos para fortalecer la infraestructura institucional que respaldara
la conformación de redes productivas de pequeñas empresas. Se generaron programas
públicos para introducir estándares de calidad, incrementar la productividad, acceder al
crédito y facilitar la inserción en el mercado. Muchas fueron las propuestas pragmáticas
en regiones similares en diferentes partes del mundo para ofrecer las condiciones para
potenciar el capital social de lugares donde se había desarrollado algún tipo de especia-
lización productiva como la confección, la fabricación del calzado o las artesanías, pero
que requerían para mejorar su competitividad, de capacitación de distinta índole, no sólo
tecnológica sino empresarial.
26
Desde este planteamiento, la informalidad se convierte
en una alternativa viable, que combina un desarrollo económico autogestado y a la vez
respaldado por programas públicos.
24
Sobre el modelo de Tercera Italia, hay varios estudios de sociólogos italianos, entre los que destaca
Vittorio Capecchi, “The Informal Economy and the Development of Flexible Specialization in Emilia-Ro-
magna”, en
ibidem
, pp. 189-215, y “A History of Flexible Specialization and Industrial Districts in Emilia-
Romagna”, en F. Pyke y W. Sengenberger (coords.)
Industrial Districts and Local Economic Regeneration
,
Génova, International Labor Office, 1991, pp. 47-62.
25
Una gran variedad de casos en todo el mundo se publicaron en los números 23 (1995) y 27 (1999)
de la revista
World Development.
26
Algunos trabajos representativos del desarrollo regional de pequeña producción son: Josep-Antoni
Ybarra, Juan Mario Giner y María José Santa María,
Distrito industrial y política industrial: el caso de la
cerámica española
, México, Facultad de Economía-
UNAM
, 1998; asimismo, V. Capecchi, “A History of
Flexible…”,
op. cit
.; Roberto Rabellotti,
External Economies and Cooperation in Industrial Districts: A
Comparison of Italy and Mexico
, Reino Unido, St. Martin’s Press, 1997 y, por último, Gary Gereffi, “In-
ternational Trade and Industrial Upgrading in the Apparel Commodity Chain”,
Journal of International
Economics
, 48(1), 1999, pp. 37-70, entre otros.
DIVERSA
ARGUMENTOS
UAM-X
MÉXICO
223
Es así como, en la década de 1990, el sector informal manifiesta su complejidad,
versatilidad y contundente expansión, al punto de trastocar las barreras locales y en su
lugar, comenzar su incorporación en los circuitos del mercado globalizado. Cabe añadir
que con el incremento de su visibilidad, se dio oportunidad para incorporar en las dis-
cusiones de la opinión pública, así como en la agenda de gobiernos y
ONG
, una serie de
reivindicaciones étnicas y de género.
GÉNERO E INFORMALIDAD GLOBALIZADA
La informalidad en la globalización cruza toda la estructura social. Es así como hombres
y mujeres van buscando oportunidades en los intersticios de los múltiples espacios que
continuamente se crean y recrean. La única coincidencia que se puede encontrar en lo que se
sigue llamando informalidad, en este mundo densamente interconectado, es su lógica
económica que imprime una dinámica social particular en la esfera de la producción.
La fuerte expansión de la informalidad en la globalización se debe a múltiples factores:
Una de las tantas causas es el lento crecimiento del empleo formal.
27
Esta desaceleración
también está presionada por el incremento en la demanda de mujeres por acceder al
mercado de trabajo.
28
La
OIT
ha financiado múltiples estudios que reiteran la necesidad
de las mujeres de contribuir económicamente al sustento familiar y su lucha para contar
con los mismos derechos que los hombres en el mercado de trabajo.
29
El empleo formal que, hace medio siglo, proveía estabilidad a la población trabajado-
ra, además de una serie de prestaciones que vigorizaban el salario. Hoy día, además de
disminuir aceleradamente su ritmo de crecimiento, ha perdido valor. Los incrementos
salariales se asimilan a la inflación de una canasta básica ficticia, las prestaciones se han
reducido y se vive en la zozobra de los paros técnicos. Estos últimos son uno de los tantos
mecanismos del capital para transferir la vulnerabilidad del mercado a los bolsillos de los
trabajadores, suspendiendo labores dos y tres veces por semana con pagos mínimos, con
27
La discusión sobre el modelo neoliberal de la economía mexicana se puede encontrar en Heather
Williams, “Of Free Trade and Debt Bondage”,
Latin American Perspectives
, vol. 28, núm. 4, 2001,
pp. 30-51
.
28
Victor Tokman,
Una voz en el camino. Empleo y equidad en América Latina: 40 años de búsqueda
,
México, Fondo de Cultura Económica, 2004, presenta estadísticas para América Latina sobre el incremento
en la participación de las mujeres en el mercado de trabajo.
29
Laís Abramo y Rosalía Todaro (coords.),
Cuestionando un mito: costos laborales de hombres y mujeres
en América Latina
, Perú, Organización Internacional del Trabajo, 2002, presentan una serie de casos que
ilustran los alcances y vicisitudes de las mujeres latinoamericanas en el mundo laboral.
C. BUENO
EL ROL DE LAS MUJERES EN LOS CAMBIOS Y CONTINUIDADES DE LA ECONOMÍA INFORMAL
224
NUEVA ÉPOCA
AÑO 22
NÚM. 60
MAYO-AGOSTO 2009
la condición de la permanencia de los puestos de trabajo. Los negocios formales cobijados
en los modelos de flexibilización productiva han generado diversas modalidades de ex-
plotación disfrazada. Por ejemplo, las prácticas profesionales de estudiantes universitarios
que participan en proyectos de las firmas, aportando tiempo y conocimiento sin que esto
genere ningún tipo de erogación, salvo becas simbólicas. En realidad, las grandes firmas
disfrazan así una forma de trabajo precario que promete ofrecer al joven una capacitación
superior a la formación en aula y una remota posibilidad de ser contratado a futuro.
30
Este deterioro de las condiciones laborales en el sector formal es respaldado por el Estado,
reconociendo una ley laboral que favorece más al capital que a un empleo seguro para
los trabajadores.
31
También, y tomando el caso de México, hay grupos sociales que lejos de buscar un
empleo formal, prefieren mantenerse en empleos marginales y acceder a programas de
política social, donde la población obtiene subsidios para su alimentación básica, acceso
a la medicina social, becas escolares y créditos para emprender un pequeño negocio. El
segmento de la población con escasos recursos está encontrando en múltiples programas
de la política social más beneficios que en los escasos y mal pagados empleos a los que per-
sonas con poca o nula capacitación, pueden acceder dentro de la economía formal.
32
Otra de las consecuencias de la globalización ha sido la migración masiva interna-
cional. América Latina en su conjunto, pero sobre todo México, debido a su posición
geográfica, mantiene un intenso movimiento de mano de obra ilegal, que arriesga su vida
cruzando la frontera por los desiertos o por el Río Grande para poder acceder al merca-
do de trabajo de Estados Unidos. Es reconocida la gran cantidad de violaciones contra
derechos humanos que experimentan estos migrantes.
33
La participación de las mujeres
es bastante significativa en estos movimientos migratorios. En un comunicado de prensa
del Banco Mundial, en noviembre de 2007, se afirmaba que había 95 millones de mujeres
30
Información obtenida mediante trabajo de campo en firmas globales localizadas en México en los
veranos de 1994, 2000, 2005 y 2008.
31
Los cambios en el sindicalismo en México ha sido ampliamente estudiado por Graciela Bensusán,
El
modelo mexicano de regulación laboral
, México, Plaza y Valdés/Fundación Friedrich Ebert, 2000
.
32
Carlos Cruz y Rodolfo de la Torre,
Evaluación externa. Impacto del Programa (2001-2006)
, Cua-
derno de trabajo
IIDSES
-
UIA
, México, 2007, realizaron la evaluación externa de impacto del Programa
Oportunidades durante ese periodo.
33
Ana María Aragonés,
Migración internacional de trabajadores. Una perspectiva histórica
, México,
UNAM
/Plaza y Valdés, 2002, realizó una investigación histórica sobre la migración internacional de traba-
jadores mexicanos, y Jorge Bustamante,
Migración internacional y derechos humanos
, México, Instituto de
Investigaciones Jurídicas-
UNAM
, 2002, tiene una larga trayectoria estudiando los efectos sociales, económicos
y jurídicos de la migración entre México y Estados Unidos. La referencia que aquí se cita es específica del
tema de derechos humanos.
DIVERSA
ARGUMENTOS
UAM-X
MÉXICO
225
migrantes, que representan 49.6% de la migración internacional. Según este comunicado
“Las mujeres envían mucho más dinero a sus familias, y la evidencia recogida en zonas
rurales de México demuestra que su migración tiene efectos económicos positivos para
los hogares que dejan atrás”.
34
Estas migraciones se han convertido en puentes de doble vía para la proliferación de
empresas y empleos informales. Por un lado, con la migración se traslada de la periferia
al centro, una oferta de habilidades como son los múltiples oficios de la construcción y
jornaleros dispuestos a contratarse en labores agrícolas y mujeres que se reclutan prin-
cipalmente en el sector servicios. Por el otro, como producto de las remesas que llegan
a las comunidades por la migración, se han abierto pequeños comercios informales a
cargo generalmente de las mujeres que se quedan en la comunidad. Ellas se vuelven
emprendedoras, poniendo negocios de venta o de servicios.
Las importantes cantidades de dinero que llegan directamente a los hogares en las
comunidades de origen han propiciado alteraciones significativas en las pautas de consu-
mo.
35
Por ejemplo, la tortilla se compra, ya no se hace en casa. Hay una gran demanda
por productos chatarra. La empresa alimentaria trasnacional Frito Co. ha ajustado sus
productos a los paladares populares y se ha incrementado la demanda en el consumo
de
pizzas
y
hot dogs
. Otro negocio informal son los pequeños cafés internet y la renta de
películas pirata. A la influencia directa de los migrantes en los cambios en los patrones
de consumo, hay que añadir el impacto real de los anuncios comerciales y los estilos de
vida que se proyectan en los programas televisivos. Éstos han sido detonadores de la
demanda de una población que ya cuenta con dinero para acceder al mercado, en susti-
tución del autoconsumo y que también ha estimulado la apropiación de productos piratas
de baja calidad pero de apariencia global que cierra el círculo vicioso del consumismo.
Para las comunidades rurales en condición de pobreza, este incremento en el con-
sumo producto de la migración tanto nacional como internacional, ha traído consigo
una ilusión de movilidad. Este tema se ilustrará con un caso específico. Se trata de las
así llamadas “Marías”, mujeres indígenas de las etnias mazahua y otomí, originarias de
pequeñas comunidades campesinas que circundan a la Ciudad de México.
36
Las Marías,
34
Comunicado de prensa núm. 2008/120/PREM,
.
35
Sandra Alarcón, “Antropología y consumo de migrantes: los cambios en los patrones de consumo en
una comunidad indígena del estado de Hidalgo”, en C. Bueno y M. Pérez Negrete (coords.),
Espacios…
,
op. cit
., pp. 275-301, analiza los efectos de las remesas en los patrones de consumo en una comunidad
indígena del estado de Hidalgo.
36
La condición de migrantes de estas mujeres fue estudiada por primera vez por Lourdes Arizpe en su
tesis sobre migración campo-ciudad, “Women in the Informal Sector: the Case of Mexico City”,
Women
and National Development: Complexities of Change
, Chicago, The Chicago University Press, 1977.
C. BUENO
EL ROL DE LAS MUJERES EN LOS CAMBIOS Y CONTINUIDADES DE LA ECONOMÍA INFORMAL
226
NUEVA ÉPOCA
AÑO 22
NÚM. 60
MAYO-AGOSTO 2009
por generaciones han acompañado a sus maridos, que son trabajadores de la construc-
ción. En un inicio, a la mitad del siglo
XX
, se trataba de una migración campo-ciudad,
cíclica y temporal; ellas se dedicaban a vender fruta y cacahuate afuera de las iglesias.
Posteriormente, alrededor de 1970, se dedicaron a la venta de chicles en los semáforos
del Centro de la Ciudad de México.
A través del tiempo, estas mujeres se convirtieron en el ícono perfecto de la margina-
lidad urbana y “presas” de campañas políticas de los gobiernos de la Ciudad de México.
Ante esta situación, las Marías supieron allegarse de recursos derivados de la aplicación
de diversas políticas públicas. Les otorgaron puestos ambulantes “tolerados” en espacios
públicos muy concurridos donde venden música y películas piratas. Accedieron a múl-
tiples programas de política social, no sólo en la gran ciudad sino también en sus comu-
nidades. Obtuvieron donativos del gobierno de la ciudad de material de construcción
con el argumento de construir casas dignas. Ellas supieron transportar este material a sus
pueblos de origen donde ahora tienen casas de ladrillo con servicios como agua potable
y electricidad. Estas casas suplieron sus chozas de adobe.
Las Marías han utilizado también otros programas de asistencia social para acceder a
servicios de salud y de escuelas para sus hijos en la ciudad. Como resultado del acceso
a estos beneficios públicos, hoy día, estas familias permanecen más tiempo en la ciudad,
urbanizando sus formas de vida. De acuerdo con los índices de pobreza, estas Marías
han superado los niveles más bajos de pobreza extrema, e incluso enfoques puramente
economicistas confirman una real movilidad social de este grupo indígena, sobre todo
generacional. Esto se constata por el hecho de que los hijos nacieron en clínicas de salud
y accedieron a las escuelas donde pudieron obtener el grado básico.
Estas nuevas generaciones de indígenas en la ciudad tienen ahora otras demandas de
consumo, rechazan el trabajo agrícola y de la construcción, así como la venta ambulante.
Su búsqueda de mejores ingresos que los obtenidos por sus padres los ha llevado a par-
ticipar en la distribución al menudeo de droga y la prostitución. Este caso da cuenta de
que a pesar de que estos grupos indígenas han sabido aprovechar la puesta en práctica
de políticas sociales en atención a los más desprotegidos que el gobierno definitivamente
pone a disposición de los habitantes de la gran ciudad, los resultados solamente han
provocado una ilusión falsa de movilidad.
37
Las oportunidades de empleo que ellos suponen obtener a través de una capacitación
formal, han generado otro tipo de obstáculos, como la persistencia de una sociedad aún
segmentada, con fuertes, aunque escondidas actitudes racistas que cancela la apertura
real de oportunidades para todos. La consecuencia ha sido su disposición de incorpo-
37
Informe inédito presentado por Rafaela Flores, ex alumna de la maestría en Antropología Social,
CIESAS
.
DIVERSA
ARGUMENTOS
UAM-X
MÉXICO
227
rarse a los giros negros del mercado urbano. Todo lo antes expuesto da cuenta de que la
globalización ha abierto muchas otras oportunidades a la informalidad, pero que esto
no significa que el mundo haya logrado superar brechas, sino que por el contrario, las
ha acentuado. Las poblaciones de la periferia viven la ilusión del consumo, pero siguen
excluidas, sumergidas en el vicio del consumismo, enganchadas a cualquier alternativa
de allegarse de un ingreso aunque esto implique traspasar los límites de lo lícito.
La informalidad también se ha visto beneficiada por la relocalización trasnacional
de la producción de mercancías tradicionales, como es la confección o el calzado, pero
además de manera reciente, una serie de productos ensamblados, como los microchips o
arneses.
38
Se generan empleos de baja remuneración bajo la modalidad de maquila, que
no reportan efectos significativos en el desarrollo regional. Muchas de estas cadenas de
producción subcontratan algunos procesos dentro de la categoría de trabajo domiciliario
pagado por pieza. En este espacio privado y fuera de todo registro censal, se dan los casos
de la explotación de menores y ancianos o bien el sobretrabajo de las mujeres amas de
casa, con tal de obtener el ingreso deseado sin descuidar las labores del hogar.
Esta producción, aún invisible para el recuento estadístico, ha generado verdaderas
mafias trasnacionales, lo cual se potenció ante la firma de acuerdos comerciales su-
pranacionales. La expansión de las redes ilegales de producción y comercialización en
zonas donde no hay observancia de leyes laborales y comerciales, refleja la perversión
del capitalismo desorganizado al cual alude David Harvey.
39
Además, esta apuesta por
un desarrollo bajo el auspicio de inversiones extranjeras, ha traído como consecuencia, un
debilitamiento de la base económica local, ante la imposibilidad de competir en igualdad de
circunstancias con cadenas de producción supranacionales. Lo que se ha provocado es
una mayor concentración de riqueza y un incremento de la brecha entre países pobres
y ricos.
Otra alternativa producto de la apertura comercial es la presencia de cadenas de ventas
de productos chatarra, imitaciones de baja calidad que son masivamente distribuidas por
redes muy eficientes, generalmente en manos de familias asiáticas que controlan toda
la red de producción, hasta la distribución. En el estudio de Alarcón
40
se muestra que
estas cadenas de producción y distribución tienen su fuente de origen en un sinnúmero
de pequeñas empresas en lugares marginados de China y Corea y de ahí se transportan a
38
Gary Gereffi, “International Trade and Industrial…”,
op. cit
. y, del mismo autor, “The Transformation
of the North American Apparel Industry: Is
NAFTA
a Curse or a Blessing?”,
Integration and Trade
, 4(
II
), 2000,
pp. 47-95; en ellas analiza la mundialización de las cadenas de producción y venta de la confección.
39
David Harvey,
Spaces of Hope,
Edinburgo, Edinburgh University Press, 2000
.
40
Sandra Alarcón,
El tianguis global
, México, Universidad Iberoamericana, 2008. En este libro, su
autora ha hecho un seguimiento puntual de estas redes de comercio informal.
C. BUENO
EL ROL DE LAS MUJERES EN LOS CAMBIOS Y CONTINUIDADES DE LA ECONOMÍA INFORMAL
228
NUEVA ÉPOCA
AÑO 22
NÚM. 60
MAYO-AGOSTO 2009
zonas escondidas de Estados Unidos y, después, por toda América Latina. Es una amal-
gama de interconexiones muy eficientes, muy bien sincronizadas, donde se privilegia la
relación interpersonal, de boca en boca, sin mediar papeles, ni sofisticadas tecnologías
y que incorporan de manera informal fuertes contingentes de mano de obra local, a los
que nunca se les invita a participar en el negocio. Tanto en los tramos de producción
como en la distribución, hay una preferencia por la contratación de mujeres jóvenes. La
manera tan obscura de operar de estas mafias asiáticas, da oportunidad a que se utilice
la misma red para colocar en el mercado toda la variedad de estupefacientes, entrando
en corruptelas con los encargados de la seguridad pública. Es un juego de complicidades
que desvirtúa y oscurece los posibles efectos positivos de la generación de empleos.
Hay otra modalidad muy reciente de las firmas globales para vincularse con negocios
informales que es el desarrollo de programas de responsabilidad social empresarial.
41
Estas
empresas han pasado de programas asistencialistas a generar proyectos productivos Por
dar un ejemplo, la empresa mundial, fabricante de tenis Converse, tiene un proyecto
para que comunidades étnicas, en el mundo, dibujen o tejan de manera artesanal tenis
de élite, que después se venden en boutiques de las grandes metrópolis a 200 euros. Son
talleres de corte informal, con instalaciones precarias pero con artesanos que han here-
dado por generaciones el conocimiento de bordar tela o pintar cerámica.
La empresa Converse provee todos los materiales, los capacita para la utilización de
pinturas más resistentes y se compromete con regresar a estos talleres, la totalidad de las
ganancias directas de la venta de los tenis de élite. Estos programas de responsabilidad
social empresarial van fuertemente acompañados de publicidad que aparece en revistas
leídas por el segmento de alto consumo. Es una manera creativa de “salvar” la imagen de
la importante extracción de plus valor de los tenis que se consumen en todo el mundo y
que convierten a Converse en una de las firmas globales más exitosas.
A la informalidad también han ingresado mujeres de clase media y alta.
42
Generalmen-
te se trata de la primera generación de mujeres con un elevado estatus social, quienes se
incorporan al mercado de trabajo para poder mantener un alto nivel de consumo. Ellas
sienten la presión social por llevar el estándar de vida que la mercadotecnia ha generado.
Generalmente se trata de ventas casa a casa, o utilizan sus automóviles último modelo
para vender hasta lo inimaginable para uso doméstico y personal. Son las mujeres de clase
41
María Patricia Vargas y Carmen Bueno,
Políticas Públicas de apoyo a los pequeños empresarios del diseño.
Un estudio comparado entre México y Argentina
., Cuaderno de trabajo del
IIDSES
, México, Universidad
Iberoamericana, 2008.
42
Alejandro Portes y Kelly Hoffman, “La estructura de clases en América Latina: composición y cambios du-
rante la era neoliberal”,
Revista Desarrollo Económico
, vol. 43, núm. 171, octubre-diciembre de 2003, mencionan
los efectos que han tenido las políticas de ajuste para la clase media.
DIVERSA
ARGUMENTOS
UAM-X
MÉXICO
229
media que han dado cabida a la expansión de las así llamadas “ventas multinivel” donde la
vendedora se vuelve compradora a la vez. El éxito de esta red de consumidoras recae en
su capacidad de tejer redes, de participar en clubes de consumidores de tal o cual cosa,
que las identifica con un estilo de vida más saludable, más ecológico, etcétera.
43
Hoy
día, a cambio, o en sustitución, de los múltiples beneficios del empleo formal, se han
formado ejércitos de emprendedoras que lo que tienen a su alcance son sus habilidades,
su formación escolar de alto nivel, los recursos materiales (ahorros familiares, programas
de apoyo al emprendedor), su capital social y simbólico.
Estas mujeres ven en el sector informal una alternativa idónea de obtener un ingreso
fuera de las jerarquías, muchas veces misóginas del empleo formal. Los jefes y las políticas
de las organizaciones legitiman muchas veces esa cultura de género, donde las autoridades
se aprovechan de la relación de subordinación, reforzando conductas verticales. Las
mujeres después de múltiples batallas que se dieron en las últimas décadas del siglo
XX
,
son más conscientes de sus derechos. En muchas partes del mundo y en algunos sectores
modernos de la economía, ya se puede hablar de una etapa donde la victimización que
la mujer vivió en los espacios laborales, cuenta con instancias de denuncia, tanto de go-
bierno, pero, sobre todo, de la sociedad civil.
44
Ante estos cambios, las mujeres de clase
media entran por voluntad propia al sector informal, por una selección razonada de
costo-beneficio más allá de indicadores económicos. En condiciones donde manejan su
tiempo, combinan sus actividades públicas y privadas, escapando de relaciones misóginas
en el lugar de trabajo y manteniendo su ritmo de consumo.
Otra de las múltiples alternativas que ha propiciado el crecimiento exponencial de
la informalidad es producto de la accesibilidad masiva de las tecnologías de la informa-
ción. Estas últimas han provocado nuevas formas de contacto entre productores y los
circuitos de comercio global dentro del espacio virtual, así denominado digitofactura,
45
abriendo “al infinito” las posibilidades de qué, dónde y con quién entrar en un proceso de
compraventa. Este espacio virtual se ha convertido en un nicho idóneo para el acceso
de las mujeres a la informalidad.
46
Este crecimiento exponencial de la informalidad ha
43
Para mayor información véase
.
44
La Organización Internacional del Trabajo, Amnistía Internacional y la Comisión de Derechos Hu-
manos apoyan a las mujeres ante el acoso y el hostigamiento sexual en el lugar de trabajo. Casos específicos
se pueden consultar en
.
45
Jordy Micheli, “El trabajo de digitofactura en la sociedad posindustrial”, en C. Bueno y M. Pérez
Negrete (coords.),
Espacios
…,
op. cit
., ha analizado múltiples modalidades de empleo mediadas por las
tecnologías de la información.
46
Un ejemplo de este mercadeo virtual de artesanías de Medio Oriente y de África en
http://www.
peoplelink/vsouk
. En estos casos, se demuestra el acceso de las mujeres a actividades productivas mediadas
por las tecnologías de la información.
C. BUENO
EL ROL DE LAS MUJERES EN LOS CAMBIOS Y CONTINUIDADES DE LA ECONOMÍA INFORMAL
230
NUEVA ÉPOCA
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NÚM. 60
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transgredido todas las barreras institucionales y legales. Ha estimulado que mujeres que
consideraban que las labores domésticas limitaban sus posibilidades de acceso al mercado
de trabajo; ahora generen todo tipo de alternativas en el seno de su casa, controlando sus
tiempos y combinando sus ocupaciones familiares con una suerte de emprendedurismo
desterritorializado.
En la red virtual se puede vender lo inimaginable, desde pasteles, masajes, organización
de bodas, clases particulares de todo, venta de cosas usadas, venta incluso del propio
cuerpo. En el ciberespacio se ofrecen órganos, servicios de prostitución o de préstamo
de útero para gestar un bebé. Con estos últimos ejemplos, la digitofactura no solamente
rompe con la lógica de tiempo y espacio para las transacciones comerciales, sino que
derriba barreras éticas de lo que se debe o no comercializar. En algunos espacios de la
informalidad virtual se atenta contra la dignidad humana sin mecanismos adecuados
para regular su operación.
47
Este rompecabezas nos permite ver que los diversos actores económicos inmersos en
la informalidad, poseen y usan sus activos sobre la base de diversos arreglos extralegales,
sin parámetros precisos, muchas veces improvisados, sobre la marcha. Estas prácticas
no cuentan con el respaldo, ni con referentes transparentes y codificados, avalados por
jurisprudencia y, por tanto, se mueve en el terreno del no valor, de la ilegalidad y de
los espacios excluidos, de lo que David Harvey llama “acumulación por desposesión”.
48
Los grupos en el poder se aprovechan de estas circunstancias y comienzan a gobernar a
su manera, a base de clientelismo, prebendas, apoyos incondicionales y una suerte de
interdependencia fatal.
LA INFORMALIDAD EN CIFRAS Y EN LA AGENDA
DE LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES
Apreciar la magnitud y el crecimiento de la informalidad inmersa en los complejos
procesos de la globalización es un gran desafío. Los recuentos estadísticos de las agencias
internacionales a escala mundial, aún mantienen estructuras muy rígidas que distan de
una cabal apreciación de las viejas, nuevas y renovadas maneras de ingresar a actividades
informales, tal como se analizó en la sección anterior. No obstante, es un ejercicio que se
debe presentar en un ensayo de esta naturaleza para poder comparar y contrastar algunas
tendencias de la conformación de la informalidad en diversas regiones del mundo.
47
Para mayor información véase
.
48
David Harvey, “La acumulación por desposesión”, en C. Bueno y M. Pérez Negrete (coords.),
Espacios…
,
op. cit
., pp. 21-53.
DIVERSA
ARGUMENTOS
UAM-X
MÉXICO
231
Según cifras a nivel mundial, son las mujeres las que en mayor medida ven en la in-
formalidad, una oportunidad de insertarse en el mercado de trabajo, y son ellas las más
proclives a aceptar circunstancias de empleo vulnerables e incluso ilícitas.
CUADRO 1
Distribución de hombres y mujeres en el sector informal
1990/2000
REGIóN
H±MB²E³
´µJE²E³
´undo
36%
64%
Regiones desarrolladas
36%
64%
África
38%
62%
América Latina
51%
49%
Asia
27%
73%
F
U¶·T¶
: ¸nternational Labour Office (2004),
Women and Men in the Informal Economy: A Statisti-
cal Picture,
¹inebra.
¶ste cuadro muestra que en la última década del siglo
XX
, a escala mundial, el por-
centaje de mujeres casi duplica al de hombres en el sector informal. Analizando los re-
sultados antes expuestos, llama la atenciÓn que en las regiones desarrolladas sea el sector
informal un nicho ocupacional mucho más socorrido por mujeres que por hombres.
¶sta diferenciaciÓn es aún más aguda en Asia donde, de cuatro personas que trabajan
en la informalidad, tres son mujeres. ¶n cambio, en América Latina, el porcentaje de
participaciÓn entre hombres y mujeres es bastante equitativo. ¶sto hace pensar que no
es un reservorio sÓlo para mujeres, sino que los hombres encuentran en la informalidad
una forma de emprendedurismo.
Si este mismo ejercicio se desarrolla, ahora, tomando en cuenta los sectores ocupacio-
nales, la siguiente gráfica muestra que:
C. BUENO
EL ROL DE LAS MUJERES EN LOS CAMBIOS Y CONTINUIDADES DE LA ECONOMÍA INFORMAL
232
NUEVA ÉPOCA
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F
UENTE
: International Labour Office (2004),
Women and Men in the Informal Economy: A Statisti-
cal Picture,
Ginebra.
GRÁFICA 1
Porcentaje de distribución
de autoempleo por sector en el mundo (1990-2000)
Población
Empleo y género
Industria
Comercio
Servicios
Hombre
Hombre
Hombre
Mujer
Mujer
Mujer
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
Regiones desarrolladas
África
América Latina
Asia
En el autoempleo industrial predominan los hombres en las regiones desarrolladas.
Por el contrario, en Asia predominan las mujeres en este sector. Muy probablemente sea
producto del trabajo femenino en talleres domésticos de confección, lo que les permite
combinar las actividades productivas con las labores del hogar y de la crianza. Según estas
cifras, la mujer latinoamericana participa relativamente poco en actividades industriales.
En cuanto al comercio, tanto hombres como mujeres africanas superan todos los porcen-
tajes en relación con esta actividad si se compara con el resto de las regiones. Esto puede
reflejar que en África, las prácticas informales para la compraventa de productos está
más arraigada culturalmente y demuestra su eficiencia. En Asia parece que los hombres
son más activos en el comercio que las mujeres, mientras que América Latina reporta
una suerte de equidad de género en el sector comercial. Por el contrario, las mujeres la-
tinoamericanas se destacan en el autoempleo en servicios personales, incluso rebasando
todos los porcentajes de participación de mujeres en los otros sectores a nivel mundial.
Mientras que en Asia y África, la participación de mujeres en los servicios es inferior que
en otras actividades como la industria y el comercio.
DIVERSA
ARGUMENTOS
UAM-X
MÉXICO
233
Este ejercicio cuantitativo sólo refleja parcialmente la altísima complejidad de la infor-
malidad y su exponencial crecimiento y diversificación. Con toda certeza, las estadísticas
proporcionadas por la Organización Internacional del Trabajo están subrepresentadas.
Hasta la actualidad hay una ausencia de censos confiables en muchos países del orbe.
Como se ha mencionado en apartados anteriores, muchas actividades informales son
actividades “invisibles” para el gobierno, ya sea que se oculten para evadir las cargas fis-
cales, o bien, porque las mujeres trabajadoras tienden a reportar las labores domésticas y
reproductivas como su única actividad y a desconocer que ciertas labores que desarrollan
en su casa, como es la tan socorrida maquila domiciliaria, son actividades productivas.
Otro crecimiento exponencial de la informalidad, invisible para las estadísticas, son las
redes virtuales de comercialización. Además de que, como se comentó anteriormente, hay
aún una gran variedad de actividades generadoras de ingresos que, además de ilegales son
consideradas inmorales y éstas difícilmente se pueden captar con métodos estadísticos.
En la agenda de organismos internacionales, la informalidad se mantiene como sinó-
nimo de precariedad, inestabilidad, trabajo forzado, explotación, ilegalidad, exclusión,
discriminación. Cuando se incorpora el tema de género, se puede apreciar una mayor
recurrencia de estos atributos. En este tenor, se coloca a las mujeres como las “víctimas”
principales de las desigualdades estructurales de la sociedad a nivel mundial. Como se
mencionó en la introducción, a partir de la década de 1990, y como resultado de una im-
portante movilización feminista hay una mayor visibilidad de la situación de las mujeres
en la informalidad. Se puede apreciar que la dimensión de género está incorporada en
las metas de desarrollo del milenio propuestas por el Banco Mundial, lo que ha incidido
en una mayor presencia en diversos programas de desarrollo.
49
Sin embargo, analistas de este proceso, como la antropóloga inglesa Caroline Moser
50
argumentan que, a pesar del interés por promover y apoyar iniciativas, falta un enfoque
más integral. Las evaluaciones muestran que aún no hay coincidencia entre el acceso al
mercado de trabajo y el control que las mujeres detentan sobre los beneficios que estas
actividades arrojan. La autora afirma que los que diseñan las políticas públicas, si bien
han podido mejorar fórmulas para lograr un mayor equilibrio entre el costo-beneficio de
los programas propuestos, aún no han podido incluir elementos de corte cualitativo que
49
Sólo por citar algunos, están Women in Development (
WID
) y Gender and Development (
GAD
)
Este ultimo aparece en 1993; es un programa que presenta mayor complejidad que el
WID
porque no
solamente hace referencia a las condiciones de las mujeres de manera aislada, sino que incluye las relaciones
de género en la sociedad. Ambos programas están incorporados a
UNRISD
.
50
Moser, Caroline,
Mainstreaming Gender and Development in the World Bank
, Informe de evaluación,
Banco Mundial, 2003.
C. BUENO
EL ROL DE LAS MUJERES EN LOS CAMBIOS Y CONTINUIDADES DE LA ECONOMÍA INFORMAL
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NUEVA ÉPOCA
AÑO 22
NÚM. 60
MAYO-AGOSTO 2009
reflejen los impactos que el referente de género otorga a las perspectivas, experiencias, co-
nocimientos e intereses de programas en apoyo a actividades económicas autogestadas.
Moser
51
afirma que la falta de consenso ha repercutido en el alcance de las políticas
públicas a nivel local con orientación de género; sobre todo, se carece de una evaluación
sobre el control real de los recursos y la falta de disfrute de los beneficios alcanzados
por parte de las mujeres. Tal parece que a pesar de que estas últimas hacen un doble
esfuerzo por colaborar y participar en actividades productivas, son los hombres los que
se aprovechan de las ganancias, en una suerte de reafirmación de conductas machistas
y una manifestación de no merecimiento por parte de las mujeres de las bondades de
su esfuerzo.
CONCLUSIONES: TRABAJO DIGNO
A lo largo de este ensayo se ha podido constatar que la informalidad no solamente ha
persistido, sino que también ha demostrado una gran capacidad de reinventarse y apro-
vechar todos los instrumentos a su alcance, tanto políticos, económicos, culturales y
tecnológicos para seguir creciendo. Su diversificación ha traspasado barreras de clase, de
sector, de lugar. El sector informal ya no es un eufemismo de pobreza, sino es una forma
específica de producir y distribuir toda clase de mercancías. En la era de la globalización,
la participación en el sector informal es una acción voluntaria, deliberada que ante el
deterioro de los empleos formales, se ha convertido en una mejor apuesta para diversos
segmentos de la sociedad. Gran parte de los estudios citados en este texto constatan que
la informalidad a la vez que ha potenciado los alcances del mercado trasnacional de todo
tipo de mercancías y ha abierto oportunidades para los sectores de la población que viven
presionados por mantener un estilo de vida; también ha creado, desafortunadamente,
ilusiones, confundiendo la capacidad de consumo con una movilidad social real.
No obstante su diversidad, la informalidad aún mantiene una fuerte identificación con
la precariedad, la inestabilidad, la discriminación y la exclusión. Hay un sinnúmero de
evidencias de la constante transgresión de moralidades: trabajo impago, trabajo infantil,
largas jornadas, ventas ilícitas, espacio para los migrantes ilegales y los marginados. Hay
en este sentido gran ambivalencia en lo que se denomina sector informal, que da pie a
una mezcla perversa de flexibilidad y explotación, productividad y abuso, empresarios
agresivos y trabajadores indefensos.
Aunque existen estimaciones de su crecimiento, la informalidad se escapa de cual-
quier estimación económica por diversas razones: una suerte de invisibilidad ante los
51
Ibidem
.
DIVERSA
ARGUMENTOS
UAM-X
MÉXICO
235
registros oficiales por tratarse de actividades que no reportan al fisco o por ser prácticas
propiamente ilícitas. También por desarrollarse en el espacio privado o por desdibujarse
en el ciberespacio. En la medida en que el sector informal se mantenga “invisiblemente
omnipresente”, seguirá reproduciendo condiciones de esclavismo, fortaleciendo mafias,
manteniendo prácticas ilegales, fomentando la inequidad de género. Muchas veces, los
gobiernos han sido cómplices de este crecimiento, sacando provecho de su existencia. Es
tolerado porque subsidia a las estructuras económicas formales y de esta manera contiene
socialmente el descontento de una población. Sin embargo, la excesiva laxitud y, por
tanto, la falta de control en su expansión y versatilidad puede traer serios problemas de
ingobernabilidad.
El binomio género e informalidad no surgió simultáneamente en las agendas de los
organismos internacionales. Fue necesario que el movimiento feminista atrajera la aten-
ción de la opinión pública para que las manifestaciones de desigualdad y segregación de
actividades reconocidas como informales se tradujeran en planes de acción y que estos
últimos tomaran en cuenta las distinciones de género. A partir del reclamo de la sociedad
civil y de diversos estudios que evidencian la reproducción de condiciones infrahumanas
de trabajo, las agendas de organismos internacionales están caminando hacia el reco-
nocimiento diferenciado de la participación de hombres y mujeres en la dinámica de la
economía informal.
Por tal motivo, la agenda de los organismos internacionales y las acciones emprendi-
das por las
ONG
tienen que seguir luchando por dignificar el trabajo, proponer marcos
de referencia éticos, respaldados legalmente, para fijar reglas que fomenten la equidad de
género, que puedan contrarrestar la discriminación, el machismo, la sobreexplotación y
el crecimiento desbordado de actividades ilícitas.
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