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Sistema de Información Científica
Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Assisted migration of forest populations
for adapting trees to climate change
Migración asistida de las poblaciones forestales para la
adaptación de árboles ante el cambio climático
Cuauhtémoc Sáenz-Romero*
1
; Roberto A. Lindig-Cisneros
2
; Dennis G. Joyce
3
;
Jean Beaulieu
4
; J. Bradley St. Clair
5
; Barry C. Jaquish
6
.
1
Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (IIAF-UMSNH). Instituto de Investigaciones Agropecuarias y
Forestales, Av. San Juanito Itzícuaro s/n, col. Nueva Esperanza. C. P. 58330. Morelia, Michoacán, México.
csaenzromero@gmail.com Tel.: (443) 334 0475 ext. 117-118 (*Corresponding author).
2
Universidad Nacional Autónoma de México (IIES-UNAM).
Instituto de Investigaciones en Ecosistemas y Sustentabilidad
,
Antigua Carretera a Pátzcuaro núm. 8701, col. Ex-hacienda de San José de La Huerta. C. P. 58190. Morelia, Michoacán, México.
3
Independent contractor,
449 Walls Road, Sault Ste. Marie. Ontario P6A 6K4 Canada.
4
Ressources Naturelles Canada, Service canadien des forêts, Centre canadien sur la fibre de bois,.1055 rue du P. E. P. S.,
C. P. 10380. Succ. Sainte-Foy, Québec QC, G1V 4C7, Canada.
5
US Forest Service, Pacific Northwest Research Station 3200 SW Jefferson Way, Corvallis, Oregon 97331-4401, USA
6
Tree Improvement Branch, B.C. Ministry of Lands, Forests and Natural Resource Operations, Kalamalka Forestry Centre,
3401 Reservoir Rd, Vernon BC, V1B 2C7, Canada.
Abstract
Received: October 28, 2014 / Accepted: May 20, 2016.
Palabras clave
:
Diferenciación genética,
hábitat climático propicio,
retraso adaptativo,
declinación forestal,
reforestación.
Keywords
: Genetic
differentiation, suitable
climatic habitat,
adaptational lag, forest
decline, reforestation.
Review article
doi: 10.5154/r.rchscfa.2014.10.052
www.chapingo.mx/revistas/forestales
Please cite this article as follows (APA 6):
Sáenz-Romero, C., Lindig-Cisneros, R. A., Joyce, D. G., Beaulieu, J., Bradley,
J. St. C., & Jaquish, B. C. (2016). Assisted migration of forest populations for adapting trees to climate change.
Revista
Chapingo Serie Ciencias Forestales y del Ambiente
,
22
(3), 303-323. doi: 10.5154/r.rchscfa.2014.10.052
W
e present evidence that climatic change is an ongoing process and that forest
tree populations are genetically differentiated for quantitative traits because of
adaptation to specific habitats. We discuss in detail indications that the shift
of suitable climatic habitat for forest tree species and populations, as a result of rapid climatic
change, is likely to cause significant stresses to natural tree populations. Due to the physical
limits of natural migration, tree populations will be unable to keep pace with the moving target
that their suitable climatic habitat will become.
The consequent decoupling between natural
populations and the climate for which they are adapted, will likely cause large forest decline, a
phenomenon that is already underway in several forests of the world. In order to accommodate
climate change, what are our forest management options? What would be the consequences
of inaction? We describe and discuss assisted migration, which is the physical realignment of
natural populations to the climate for which they are adapted, by reforestation in sites where
their suitable climate is predicted to occur in the future, as an active management option with
the aim of maintaining healthy tree ecosystems in the future.
E
n este trabajo se presenta evidencia de que el cambio climático es un proceso que está
en curso y que las poblaciones de árboles forestales son genéticamente diferenciadas en
caracteres cuantitativos debido a la adaptación en hábitats específicos. Se discuten en
detalle las evidencias de que el desplazamiento del hábitat climático apropiado para especies
y poblaciones de árboles forestales, debido al rápido cambio climático, probablemente causará
estrés importante a las poblaciones naturales de árboles. Debido a los límites físicos de la
migración natural, las poblaciones de árboles serán incapaces de mantenerse acopladas
al blanco móvil en el que se convertirá su hábitat climático apropiado. El consiguiente
desacoplamiento
entre las poblaciones naturales y el clima para el cual están adaptadas,
provocará probablemente mayor declinación forestal, como ya está sucediendo en varios
bosques del mundo. Con el fin de adaptarse al cambio climático, ¿Qué opciones de manejo
forestal se tienen? ¿Cuáles podrían ser las consecuencias de la inacción? Se describe y discute
la migración asistida, que consiste en la realineación física de poblaciones naturales con el
clima para el cual están adaptadas, mediante la reforestación de los sitios donde se proyecta que
el clima propicio ocurrirá en el futuro. Lo anterior se considera una opción de manejo activo para
mantener los ecosistemas con árboles sanos en el futuro.
Resumen
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Assisted migration and climate change
Revista Chapingo Serie Ciencias Forestales y del Ambiente
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Vol. XXII, núm. 3, septiembre-diciembre 2016.
Introduction
Climate change presents considerable challenges for
forest managers and ecologists in terms of practicing
effective management activities for either commercial
or conservation purposes. Ongoing climate change
has already generated heat waves, droughts and
precipitation events of unprecedented intensity
and frequency (Hansen, Sato, & Ruedy, 2012).
As a consequence of climate change, models predict
that suitable climatic habitats for most of the current
North American biomes will either shift to more
northerly latitudes, climb to higher elevations, expand
(xeric biomes, such as dry deciduous forest), shrink
(several temperate and high altitude biomes, such as
alpine forest) or disappear (rare and humid biomes,
such as cloud forest) (Aitken, Yeaman, Holliday, Wang,
& Curtis-McLane, 2008; Rehfeldt, Crookston, Sáenz-
Romero, & Campbell, 2012; Rehfeldt et al., 2014).
In this paper, we present and discuss indications that
the shift in geographic location of suitable climatic
habitat for forest tree species because of rapid climatic
change will be likely to cause important stresses on
natural tree populations. Due to the physical limits of
natural migration (the speed at which processes such as
seed dispersal, establishment, competition and sexual
maturation can take place), tree populations will be
challenged to keep pace with the moving
target that
their suitable climatic habitat will become. We address
the following questions: In order to accommodate
climate change, what forest management options do
we have? What would be the consequences of inaction,
i.e., continuing as if climate change does not exist? We
aim to provide foresters with a framework of basic
knowledge regarding the magnitude and speed of
climate change and its current and potential effects on
forest resources, as well as suggesting some options for
active management aimed at maintaining healthy tree
ecosystems in the future.
Predictions of climatic change
It is expected that climate change will increase annual
average temperatures and modify precipitation
patterns. In many cases, precipitation will decrease
(generally inland, while it may increase along some
coastlines). In general, the expected temperature
increases will be of greater magnitude towards the
poles (as high as 6.9 °C by year 2090) compared to near
the equator (as low as 1.8 °C), relative to a normalized
period (1961-1990 or 1951-1990) (Hansen et al., 2012;
World Meteorological Organization [WMO], 2013).
Differences in climate change predictions among the
various greenhouse gas emission scenarios are greater
Introducción
El cambio climático representa desafíos importantes
para los manejadores forestales y ecologistas en cuanto
a la práctica de actividades de manejo eficaces, ya sea
para fines comerciales o de conservación. El cambio
climático en curso ya ha generado olas de calor, sequías
y eventos de precipitación de intensidad y frecuencia
sin precedentes (Hansen, Sato, & Ruedy, 2012).
Como consecuencia del cambio climático, los modelos
predicen que los hábitats climáticos apropiados para la
mayoría de los biomas actuales de América del Norte
se desplazarán a latitudes más al Norte, ascenderán a
altitudes mayores, se expandirán (biomas xerófilos,
como el bosque seco caducifolio), se contraerán (varios
biomas templados y de gran altitud, como el bosque
alpino) o desaparecerán (biomas raros y húmedos,
como el bosque de niebla) (Aitken, Yeaman, Holliday,
Wang, & Curtis-McLane, 2008; Rehfeldt, Crookston,
Sáenz-Romero, & Campbell, 2012; Rehfeldt et al., 2014).
En este trabajo se presentan y discuten evidencias
de que el desplazamiento de la ubicación geográfica
del hábitat climático apropiado para las especies de
árboles forestales debido al rápido cambio climático
probablemente cause presiones importantes en las
poblaciones de árboles naturales. Debido a los límites
físicos de la migración natural (la velocidad a la que
los procesos tales como la dispersión de semillas,
el establecimiento, la competencia y la maduración
sexual pueden ocurrir), las poblaciones de árboles se
enfrentarán al desafío de mantener el ritmo con el
blanco móvil en el que se convertirá su hábitat climático
apropiado. Se plantean las siguientes preguntas:
Con el fin de adaptarse al cambio climático, ¿Qué
opciones de manejo forestal tenemos? ¿Cuáles serían
las consecuencias de la falta de acción, es decir, seguir
actuando como si el cambio climático no existiese? El
objetivo es proporcionar a los silvicultores un marco
de conocimientos básicos en cuanto a la magnitud y
velocidad del cambio climático y sus efectos actuales
y potenciales sobre los recursos forestales, así como
sugerir algunas opciones para un manejo activo dirigido
a mantener ecosistemas de árboles sanos en el futuro.
Predicciones sobre el cambio climático
Se espera que el cambio climático aumente las
temperaturas medias anuales y modifique los patrones
de precipitación. En muchos casos, la precipitación
disminuirá (por lo general hacia el interior, mientras
que puede aumentar a lo largo de algunas costas).
En general, los aumentos de temperatura esperados
serán de mayor magnitud hacia los polos (tan alto
como 6.9 °C para el año 2090) en comparación con
las proximidades al ecuador (tan bajo como 1.8 °C),
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Sáenz-Romero et al.
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for the distant future (end of the century), depending
on the model assumptions related to the growth rates
of the world economy and human population and to
advances in technology (Intergovernmental Panel on
Climate Change [IPCC], 2000). However, there is less
doubt regarding the accuracy of temperature increases
predicted for the near future (around 2030; Sáenz-
Romero et al., 2010). Actions must be taken to ensure
that the forests harvested today are re-planted with
genetic resources that are adapted for the temperatures
predicted for the period centered around 2030 or at
most 2060, in order to avoid the excessive forfeiture
of growth that will occur if these trees are planted
on a site where suitable climate will not occur until
too far ahead into the future (Ukrainetz, O’Neill, &
Jaquish, 2011).
Climatic change that has already occurred
For various reasons, it is difficult to say how much the
climate has already changed: (a) Consensus is required
on what constitutes the period of reference and it can
be difficult to obtain complete meteorological records
over large geographic areas for that particular period,
(b) Intrinsic climatic variability exists from year to
year, (c) Climate change has produced an increase
in within-year variability and (d) Climate change is
not uniform; it presents complex regional patterns
(Hansen et al., 2012).However, even considering all of
the above factors, general patterns do emerge. Global
mean annual land (oceans excluded) temperature was
0.8 °C warmer in the decade 2000-2010 than during the
period of 1961-1990. This land temperature increase
was greater in the northern (0.9 °C) than in the southern
(0.5 °C) hemisphere (WMO, 2013).
The incidence of extreme temperatures has increased
dramatically: in the last 30 years, extreme high
temperatures occurred over ten times more often
than was the case before 1950. This means that heat
waves (three standard deviations above the average
of maximum temperatures for the 1951-1990 base
period), occurred over 10 % of the Earth´s land surface
over the period 1981-2010, while such extreme heat
events occurred on average over only 1 % of the land
surface between 1951 and 1990 (Hansen et al., 2012).
Of great concern, however, is that such a trend will
continue because of the continuing accumulation
of CO
2
in the atmosphere. In preindustrial times,
the level of atmospheric CO
2
was 280 ppm, but it
averaged 362 ppm in the decade 1991-2000, 380 ppm
in the decade 2001-2010 and 389 ppm in the year
2010 (WMO, 2013) and 397 ppm in 2014 (Hansen &
Sato, 2015). There has certainly been no indication
of any decrease in the rate of atmospheric CO
2
accumulation.
en relación con un periodo normalizado (1961-1990 o
1951-1990) (Hansen et al., 2012; World Meteorological
Organization [WMO], 2013).
Las diferencias en las predicciones del cambio climático
entre los diversos escenarios de emisiones de gases de
efecto invernadero son mayores para un futuro lejano
(finales del siglo), dependiendo de los supuestos del
modelo relacionado con las tasas de crecimiento de la
economía mundial y de la población humana y con los
avances en la tecnología (Intergovernmental Panel on
Climate Change [IPCC], 2000). Sin embargo, hay menor
duda sobre la precisión de los aumentos de temperatura
pronosticados para el futuro cercano (en torno a 2030;
Sáenz-Romero et al., 2010). Deben llevarse a cabo
acciones para garantizar que los bosques aprovechados
hoy sean replantados con recursos genéticos que estén
adaptados a las temperaturas previstas para la década
centrada en el año 2030, o cuando mucho 2060. Lo
anterior con el fin de evitar la pérdida excesiva de
crecimiento que se producirá si estos árboles son
plantados en un sitio donde el clima propicio no se
presentará sino hasta un futuro demasiado lejano
(Ukrainetz, O’Neill, & Jaquish, 2011).
Cambio climático que ya se ha producido
Por diversas razones, es difícil decir hasta qué punto el
clima ya ha cambiado: (a) se requiere consenso sobre
lo que constituye el periodo de referencia y puede ser
difícil obtener registros meteorológicos completos de
grandes áreas geográficas para ese periodo en particular,
(b) existe una variabilidad climática intrínseca año tras
año, (c) el cambio climático ha producido un aumento
de la variabilidad dentro de un año, y (d) el cambio
climático no es uniforme, presenta patrones regionales
complejos (Hansen et al., 2012). Sin embargo, incluso
teniendo en cuenta todos los factores anteriores, los
patrones generales surgen. Globalmente, la temperatura
media anual de la tierra (excluyendo los océanos) fue de
0.8 °C más caliente en la década 2000-2010, que durante
el periodo de 1961-1990. Este aumento de la temperatura
de la tierra fue mayor en el hemisferio norte (0.9 °C) que
en el sur (0.5 °C) (WMO, 2013).
La incidencia de temperaturas extremas ha aumentado
dramáticamente: en los últimos 30 años, temperaturas
extremadamente altas ocurrieron más de 10 veces con
mayor frecuencia de lo que ocurrían antes de 1950.
Esto significa que las olas de calor (tres desviaciones
estándar por encima de la media de las temperaturas
máximas para el periodo base de 1951-1990) ocurrieron
sobre 10 % de la superficie terrestre de la Tierra durante
el periodo 1981-2010, mientras que este tipo de eventos
de calor extremo se produjeron en promedio sobre
sólo el 1 % de la superficie terrestre entre 1951 y 1990
(Hansen et al., 2012).
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Assisted migration and climate change
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Basic concepts of adaptive genetic differentiation
among forest tree populations
Forest tree species and populations have evolved
to adapt to the environment in which they grow
(Rehfeldt, 1988). This evolution occurred at both
species and population levels. Typically, populations
of widely distributed forest tree species differentiate
genetically in order to adapt to the climate (Rehfeldt
et al., 2002), soil conditions and factors of disturbance
(e. g., outbreaks of fire and pests) that prevail where
they grow (Alfaro et al., 2014). Genetic differentiation
means that populations of the same species can differ
from each other in one or more traits that allow them
to survive, grow, compete and reproduce in a given
environment. Examples of such adaptive traits are
the timing and rate of growth, resistance to frost
damage or to drought stress, seed set and dispersal
(distance and timing).
The result of this microevolution of populations in
montane regions, for example, is that within the same
forest species, populations from low altitudes can grow
more and for a longer period of time during the frost-
free season, but are more susceptible to frost damage
during the cold days that can occur in late spring or early
autumn. In contrast, populations from high altitudes
grow less and over a shorter period of time and are
much more resistant to frost damage (Rehfeldt, 1988).
Decoupling of populations from the climate for
which they are adapted
Climate change is expected to decouple forest tree
populations from the climate to which they are
adapted. In other words, the climate for which they
have evolved will occur in a different place or may
even disappear entirely (Rehfeldt et al., 2012). This will
create physiological stresses because of the increased
temperatures combined, in many cases, with reduced
precipitation. It is likely that the trees will be much
more susceptible to attack by endemic insects and
diseases, the populations of which have always been
present, but the trees will be weakened and thus less
able to successfully cope with the attack. Although
phenotypic plasticity (plant ability to respond to
environmental change) may mitigate the impacts of
decoupling, the capacity for response may be exceeded
and the stress induced by environmental factors could
prove to be too strong for the plants (Mátyás et al., 2010).
Evidence from packrat middens (from fossilized
plants on waste food rat sites) clearly indicates that,
at least initially with climate change, plant species
extirpation far exceeds immigration, leading to an
impoverished flora (Betancourt, 1990). In fact, there
are numerous documented examples of sudden forest
decay attributable to climatic changes that have
Es de gran preocupación, que esta tendencia continuará
debido a la acumulación de CO
2
en la atmósfera. En
tiempos preindustriales, el nivel de CO
2
en la atmósfera
era de 280 ppm; pero promedió 362 ppm en la década
1991-2000, 380 ppm en el decenio 2001-2010, 389
ppm en el año 2010 (WMO, 2013) y 397 ppm en 2014
(Hansen & Sato, 2015). Ciertamente no ha habido
ninguna indicación de cualquier disminución en la tasa
de acumulación de CO
2
en la atmósfera.
Conceptos básicos de la diferenciación genética de
adaptación entre poblaciones de árboles forestales
Especies y poblaciones de árboles forestales han
evolucionado para adaptarse al entorno en el cual crecen
(Rehfeldt, 1988). Esta evolución se produjo tanto a nivel
especie como población. Por lo general, las poblaciones
de especies de árboles forestales ampliamente
distribuidas, se diferencian genéticamente con el
fin de adaptarse al clima (Rehfeldt et al., 2002), las
condiciones del suelo y los factores de perturbación
(por ejemplo, los brotes de incendios y plagas) que
prevalecen en donde crecen (Alfaro et al., 2014). La
diferenciación genética significa que las poblaciones
de la misma especie pueden diferir entre sí en uno
o más rasgos que les permiten sobrevivir, crecer,
competir y reproducirse en un entorno determinado.
Ejemplos de tales rasgos adaptativos son el tiempo y la
tasa de crecimiento, la resistencia al daño por heladas
o al estrés por sequía, y la formación y dispersión de
semillas (distancia y tiempo).
El resultado de esta microevolución de las poblaciones
en regiones montañosas, por ejemplo, es que dentro
de las mismas especies forestales, las poblaciones de
bajas altitudes pueden crecer más y por un periodo
largo durante la temporada sin heladas, pero son
más susceptibles al daño por heladas durante los días
fríos que pueden ocurrir a finales de la primavera o
principios del otoño. Por el contrario, las poblaciones
de altitudes altas crecen menos y durante un periodo
más corto de tiempo y son mucho más resistentes al
daño por heladas (Rehfeldt, ±²³³).
Desacoplamiento de las poblaciones del clima para
el cual están adaptadas
Se espera que el cambio climático desacople las
poblaciones de árboles forestales del clima para el cual
están adaptadas. En otras palabras, el clima para el
cual han evolucionado ocurrirá en un lugar diferente
o incluso podrá desaparecer por completo (Rehfeldt et
al., 2012). Esto creará presiones fisiológicas debido al
aumento de temperatura combinado, en muchos casos,
con precipitación reducida. Es probable que los árboles
sean mucho más susceptibles al ataque de insectos y
enfermedades endémicos, las poblaciones de las cuales
siempre han estado presentes, pero los árboles serán
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already taken place, mostly at the low altitudinal limits
or at the southern limit of species distributions (in the
northern hemisphere). For example, a massive forest
decline killed 12,000 km
2
of
Pinus edulis
Engelm. (pinyon
pine) in southwestern USA during the drought period
of 2000-2003 (Breshears et al., 2005), a sudden decline
of
Populus tremuloides
Michx. (aspen) was observed in
the Rocky Mountains, USA (Rehfeldt, Ferguson, &
Crookston, 2009), likewise for
Cedrus atlantica
(
Endl)
G. Manetti ex Carriére
in the Moyen Atlas mountain
range, Morocco (Mátyás, 2010) (Figure 1) and for
Fagus
sylvatica
L. (beech) in South-west Hungary (Mátyás et al.,
2010). In Catalonia, in northeastern Spain, declining
species are already being replaced by more drought-
tolerant species, as can be seen in the example of
F.
sylvatica
being replaced b
y
Quercus ilex
L. (Peñuelas,
Oyaga, Boada, & Jump, 2007).
Can tree population distributions keep pace with
climate change?
There is a common belief among the general public
that nature allows species to evolve and populations
to adapt to environmental changes (such as the
glaciations) and that therefore this should occur
once again in response to climatic change (Hansen,
2009). This belief is mostly wrong, at least for tree
populations. The problem is the speed of the current,
human-induced climate change (Hansen, 2009). One
way to visualize the problem is to measure the speed
in the past at which tree populations have tracked
the climate for which they are adapted, e.g., at the
end of a period of glaciation, and then compare that
with the speed at which these populations are moving
at present (Aitken, Yeaman, Holliday, Wang, & Curtis-
McLane, 2008; Savolainen, Pyhajarvi, & Knurr, 2007).
For example,
Fagus grandifolia
Ehrh. (American beech)
and
Acer rubrum
L. (red maple) moved north by less
than 100 m per year following the last glaciation,
but tracking current climate change would require a
much faster rate of movement (McLachlan, Clark, &
Manos, 2005). Biomes would need to move more than
1 km per year to track the suitable habitats predicted
for the next 100 years, even without considering
water barriers and human development (Malcolm,
Markham, Neilson, & Garaci, 2002). Some populations
of
Pinus sylvestris
L. would need to move between 700
and 1500 km (from central-southern Russia towards
Siberia) in order to track the climates predicted for
the year 2090 (Tchevakova, Rehfeldt, & Parfenova,
2005). This represents a movement of approximately
12.2 km per year. Based on these examples, in order to
successfully track these climates, geographic shifts of
tree populations will have to be 10 to 100 times faster
than they have been in the past or are at present.
In mountain regions, tracking predicted habitats will
require upward altitudinal movement. In fact, some
debilitados y por lo tanto, menos capaces de afrontar
con éxito el ataque. A pesar de que la plasticidad
fenotípica (capacidad de la planta para responder a
los cambios ambientales) puede mitigar los efectos del
desacoplamiento, la capacidad de respuesta puede ser
superada y el estrés inducido por factores ambientales,
podría ser demasiado fuerte para las plantas (Mátyás et
al., 2010).
La evidencia de montículos de neotoma (de plantas
fosilizadas en sitios de desechos de comida de rata)
indica claramente que, al menos inicialmente con el
cambio climático, la extirpación de las especies de
plantas excede por mucho la inmigración, lo que lleva
a una flora empobrecida (Betancourt, 1990). Existen
numerosos ejemplos documentados de deterioro
forestal repentino atribuible a los cambios climáticos
que ya han tenido lugar, principalmente, en los límites
altitudinales bajos o en el límite sur de las distribuciones
de las especies (en el hemisferio norte). Por ejemplo,
un declive forestal masivo mató 12,000 km
2
de
Pinus
edulis
Engelm. (pino piñonero) en el suroeste de los
Estados Unidos durante el periodo de sequía de 2000-
2003 (Breshears et al., 2005), un declive repentino de
Populus tremuloides
Michx. (álamo temblón) se observó
en las Montañas Rocosas, EE.UU. (Rehfeldt, Ferguson, &
Crookston, 2009), lo mismo para
Cedrus atlantica
(Endl)
G. Manetti ex Carriére en la cordillera del Atlas Medio,
Marruecos (Mátyás, 2010) (Figura 1) y para
Fagus sylvatica
L. (haya) en el sudoeste de Hungría (Mátyás et al., 2010).
En Cataluña, en el noreste de España, las especies en
declive ya están siendo reemplazadas por especies
más tolerantes a la sequía, como puede verse en el
ejemplo de
F. sylvatica
siendo sustituido por
Quercus ilex
L. (Peñuelas, Oyaga, Boada, & Jump, 2007).
¿Pueden las distribuciones de poblaciones de árboles
mantenerse al ritmo de cambio climático?
Hay una creencia común entre el público en general
que la naturaleza permite que las especies evolucionen
y que las poblaciones se adapten a cambios ambientales
(como las glaciaciones) y que, por tanto, esto debería
ocurrir una vez más en respuesta al cambio climático
(Hansen, 2009). Esta creencia es en su mayoría errónea,
al menos para las poblaciones de árboles. El problema
es la velocidad del cambio climático actual inducido por
el hombre (Hansen, 2009). Una manera de visualizar el
problema es medir la velocidad en el pasado a la cual las
poblaciones de árboles han perseguido el clima para el
que están adaptadas; por ejemplo, al final de un periodo
de glaciación y luego comparar eso con la velocidad a
la que estas poblaciones se están moviendo (Aitken,
Yeaman, Holliday, Wang, & Curtis-McLane, 2008;
Savolainen, Pyhajarvi, & Knurr, 2007). Por ejemplo,
Fagus grandifolia
Ehrh. (Haya americana) y
Acer rubrum
L. (arce rojo) se trasladaron hacia el norte a menos de
100 m por año después de la última glaciación, pero
308
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Figure 1. (A) Decay of
Cedrus atlantica
G. Manetti in the Moyen Atlas mountain range in Morocco (photo courtesy
of Csaba Mátyás). (B) Defoliated tree of
Pinus pseudostrobus
, apparently caused by drought stress linked
to climate change, Michoacán, central-western Mexico.
Figura 1. (A) Decaimiento del
Cedrus atlantica
G. Manetti en la cordillera del Atlas Medio en Marruecos (foto
cortesía de Csaba Mátyás). (B) Árbol defoliado de
Pinus pseudostrobus
, aparentemente causado por el
estrés por sequía vinculado al cambio climático, Michoacán, en el centro-oeste de México.
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tree populations are already moving upwards by
natural means, but at a lower rate than that required
to keep pace with climate change. Several woody plant
and grass species of the forest in some mountains in
France have moved upwards by an average of 2.9 m per
year over the last 30 years (although averaging woody
and grass species); however, tree species move much
more slowly than grass species and their average shift
has been lower than 2.9 m per year (Lenoir, Gégout,
Marquet, de Ruffray, & Brisse, 2008). Considering that
the mean annual temperature has increased by 0.9 to
1.0 °C in the alpine regions of France since the early
±²³´s (Lenoir et al., µ´´³), and assuming a lapse rate (rate
of temperature change for a given change in altitude) of
´.5 °C per ±´´ m of altitudinal difference, an upward shift
of approximately ±³´ m in ¶´ years, or the equivalent of
6 m in altitude per year, would be required.
The upper altitudinal limit of
F. sylvatica
in the
Catalonian Pyrenees, Spain, has moved an average of
43.· m in a period of approximately 80 years, which
is equivalent to a shift of about 0.· m per year. Mean
annual temperature has increased by 1.· °C since
19·0 (Peñuelas et al., 2007). Considering the same
temperature lapse rate, an upward shift of populations
of ¸ m per year would be required to account for the
shift in climate since 19·0. To conclude from the above
examples, the natural upward shift in altitude would
need to take place at a rate that is between two and
12 times faster than is currently the case. There are
also other examples where the vegetation presents no
migration and this even occurs in the Arctic, where
the largest increases in temperature are observed.
This might be due to the natural isolation that acts
to limit the expansion of new species in this region
(Prach et al., 2010).
Assisted migration, assisted colonization or assisted
relocation
The inescapable conclusion is that, for a large number
of tree species, human intervention will be needed to
match (realign) the populations to the environment
to which they are adapted. This human assisted
realignment has been called assisted migration,
assisted colonization, assisted relocation or facilitated
migration (Aitken, et al., 2008; Hewitt et al., 2011;
Pedlar et al., 2012; Rehfeldt et al., 2002; Tchebakova
et al., 200·).
In general, seed and seedling movement must be
upwards and towards the respective poles of each
hemisphere. This can be achieved by management
practices such as collecting seeds from a given natural
population, using these to produce seedlings in a
nursery and planting them in a location at which
a suitable climate is predicted at a given future time
period (not at the original provenance). This shift of
de seguir el cambio climático requeriría una velocidad
mucho más rápida de movimiento (McLachlan, Clark,
& Manos, 200·). Los biomas necesitarían desplazarse a
más de 1 km por año para acompañar a los hábitats
apropiados pronosticados para los próximos 100 años,
incluso sin tener en cuenta las barreras de agua y el
desarrollo humano (Malcolm, Markham, Neilson, &
Garaci, 2002). Algunas poblaciones de
Pinus sylvestris
L. tendrían que desplazarse entre 700 y 1,·00 km
(desde el centro-sur de Rusia, hacia Siberia) con el
fin acompañar a los climas pronosticados para el año
2090 (Tchevakova, Rehfeldt, & Parfenova, 200·). Esto
representa un movimiento de aproximadamente 12.2
km por año. Basándose en estos ejemplos, con el fin
de seguir con éxito estos climas, los desplazamientos
geográficos de las poblaciones de árboles tendrán que
ser de 10 a 100 veces más rápidos de lo que han sido en
el pasado o de lo que son en la actualidad.
En las regiones montañosas, el seguimiento de los
hábitats predichos requerirá movimiento altitudinal.
Algunas poblaciones de árboles ya se están moviendo
hacia arriba por medios naturales, pero a una tasa
menor que la requerida para mantener el ritmo
con el cambio climático. Varias especies de plantas
leñosas y de pastos del bosque en algunas montañas
en Francia se han movido hacia arriba a un promedio
de 2.9 m por año durante los últimos 30 años (aunque
con un promedio de especies leñosas y de pastos); sin
embargo, las especies de árboles se mueven mucho
más lentamente que las especies de gramíneas y su
movimiento promedio ha sido inferior a 2.9 m por año
(Lenoir, Gégout, Marquet, de Ruffray, & Brisse, 2008).
Teniendo en cuenta que la temperatura media anual se
ha incrementado de 0.9 a 1.0 °C en las regiones alpinas
de Francia desde inicios de la década de ±²³´ (Lenoir
et al., 2008), y asumiendo un gradiente adiabático
(velocidad de cambio de temperatura para un cambio
dado en la altitud) de 0.· °C por cada 100 m de
diferencia
altitudinal, sería necesario un desplazamiento
hacia
arriba de aproximadamente 180 m en 30 años, o el
equivalente de ¸ m de altitud por año.
El límite altitudinal superior de
F. sylvatica
en el Pirineo
Catalán, España, se ha movido en promedio 43.· m en
un periodo de aproximadamente 80 años, lo que equivale
a un desplazamiento de aproximadamente 0.· m por año.
La temperatura media anual ha aumentado en 1.· °C
desde 19·0 (Peñuelas et al., 2007). Considerando el
mismo gradiente de temperatura, un desplazamiento
hacia arriba de las poblaciones de ¸ m por año sería
necesario para adoptar el cambio en el clima a partir
de 19·0. Basándose en los ejemplos anteriores, se
puede concluir que el movimiento ascendente natural
en altitud debería tener lugar a una tasa entre dos y
12 veces más rápido de lo que se da actualmente.
También hay otros ejemplos en los que la vegetación
no presenta migración alguna y esto ocurre incluso en
310
Assisted migration and climate change
Revista Chapingo Serie Ciencias Forestales y del Ambiente
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Vol. XXII, núm. 3, septiembre-diciembre 2016.
seed sources is needed to account for recent past climate
change as well as that expected during the lifetime of
the planted tree. In other words, healthy trees well
adapted to these conditions must be present in order
to produce seeds and seedlings that can survive and
mature in these future conditions. Indeed, these may
well need to be moved again in the future if climate
change continues and the natural migration rate is still
too small. This proposed management strategy breaks
one fundamental concept of classic restoration ecology:
that local seed sources are normally best. It seems that
this is no longer true for many tree populations.
Planning assisted migration
Planning of assisted migration requires knowledge of
the relationship between contemporary populations
and their climate, and only then to predict where and
when such climates will occur in the future and make
decisions regarding when to move what population
and to where. For example, based on estimates of the
current and future (year 2030) suitable climate for
Mexican pine populations distributed in Michoacán
state (central-western Mexico), it was concluded that in
order to match the climate predicted for the year 2030,
an upward shift of 300 to 400 m would be required to
compensate for a predicted temperature increase of
1.5 °C (Sáenz-Romero et al., 2010). This means that,
if the process begins now, an upward movement of
16 m per year will be required, considering the long
generational period of pine species and the age of
sexual maturity, however, it might be more effective
to move the populations by means of a reforestation
program as soon as possible. For example: collect
seeds in early 2015, produce seedlings in 2015-2016
in a nursery and plant these in the field during the
rainy season of 2016, in a place where suitable climate
is predicted for the 2030s. By the target year of 2030,
these individuals would be around 15 years old and,
assuming the program is successful, the planted trees
would then be producing seeds. These seeds could
in turn begin to naturally establish a new population
adapted to its new environment and thereby contribute
to shifting the allele frequencies of surrounding local
populations, or they could be collected and used in a
further round of assisted migration. In the latter case,
a new target climate for a future date of, for example,
2060 (hopefully predictions made in 2030 for 2060 will
have more certainty than those made currently for
2060) might once again have to be identified.
Suitable climate habitat models can be built using
more complex techniques, such as modeling the
presence-absence of species of interest based on
selection of relevant climatic variables. For example,
contemporary and future (2060) suitable climatic
habitats were modeled for
Pinus chiapensis
(Martínez)
Andresen, a rare Mexican pine, and the maps produced
el Ártico, donde se observan los mayores incrementos
en la temperatura. Esto podría deberse al aislamiento
natural que actúa para limitar la expansión de nuevas
especies en esta región
(Prach et al., 2010).
Migración asistida, colonización asistida o reubicación
asistida
La conclusión ineludible es que, para un gran número
de especies de árboles, será necesaria la intervención
humana para que coincidan (realinear) las poblaciones
con el medio ambiente al que están adaptadas. Este
realineamiento asistido por humanos ha sido llamado
migración asistida, colonización asistida, reubicación
asistida o migración facilitada (Aitken, et al., 2008;
Hewitt et al., 2011; Pedlar et al., 2012; Rehfeldt et al.,
2002; Tchebakova et al., 2005).
En general, el movimiento de semillas y plántulas debe
ser ascendente y hacia los polos respectivos de cada
hemisferio. Esto se puede lograr mediante
prácticas
de gestión, tales como la recolecta de semillas de una
población natural dada, usando éstas para producir
plántulas en un vivero y sembrarlas en una ubicación
en la que se prevé un clima propicio en un futuro
determinado (no en su procedencia original). Este
cambio de fuentes de semillas es necesario para adoptar
el cambio climático reciente, así como el esperado
durante la vida del árbol plantado. En otras palabras,
los árboles sanos bien adaptados a estas condiciones
deben estar presentes con el fin de producir las
semillas y plántulas que puedan sobrevivir y madurar
en las condiciones futuras. De hecho, es muy posible
que las poblaciones necesiten ser movidas ser movidas
nuevamente
si el cambio climático continúa y la tasa de
migración natural es todavía demasiado pequeña. Esta
estrategia de manejo propuesta rompe un concepto
fundamental de la ecología de la restauración clásica:
que las fuentes locales de semillas son normalmente las
mejores. Parece que esto ya no es cierto para muchas
poblaciones de árboles.
Planificación de la migración asistida
La planificación de la migración asistida requiere el
conocimiento de la relación entre las poblaciones
contemporáneas y su clima, y sólo entonces se podrá
predecir dónde y cuándo estos climas ocurrirán y
tomar decisiones respecto a cuándo se deberá mover
qué población y hacia dónde. Por ejemplo, basado en
las estimaciones del clima propicio actual y futuro
(año 2030) para las poblaciones de pinos mexicanos
distribuidas en el estado de Michoacán (centro-oeste de
México), se concluyó que con el fin de que coincida con
el clima previsto para el año 2030, un desplazamiento
ascendente de 300 a 400 m sería obligado para
compensar un aumento de temperatura estimado de
1.5 °C (Sáenz-Romero et al., 2010). Esto significa que, si
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Sáenz-Romero et al.
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Vol. XXII, núm. 3, septiembre-diciembre 2016.
can be used to plan assisted migration (Sáenz-Romero
et al., 2010; Figure 2). In other words, the development
of species or population climate niche models under
the contemporary climate could be used to project the
future location of the climate niche; seed collection
and seedling production could then be guided using
the modeled current niche to plant in the future niche.
Modified seed zones for accommodating climatic
change
Population movement for reforestation purposes has
been a component of forest management for centuries.
The initial goal of this action was simply to find the
best source of seed; there were no thoughts or concerns
about climate change or the need for assisted migration
at that time. Seed sources were moved extensively
until mortality and productivity losses in plantations,
compared to adjacent naturally regenerated stands,
became evident in many places (Isaac, 1949).
A system
for certification of the stand origin of forest tree seeds
was established in Washington and Oregon states by
the mid-1960s and seed zone maps were published in
1966. These maps were widely used and have served
the purpose of ensuring the availability of adapted
planting stock for reforestation and restoration. There
is ongoing research and discussion directed towards
the modification of such seed zones, aiming to collect
seeds in a given seed zone but deploying the seedlings
in a planting zone that is predicted to present a
climate in the future that is similar to that of the zone
in which the seed was collected.
The Ministry of Forests, Lands and Natural Resource
Operations of British Columbia has amended its seed
transfer guidelines to compensate for recent and future
climatic change (O´Neill et al., 2008). In most class A
and B (seed orchard and wild stand, respectively) seed
zones, the upper elevation limit of seed transfer has
been increased by 200 m to account for projected
climate warming. Historically, seed transfer guidelines
in British Columbia generally attempted to match
the contemporary climates of the seed source and the
planting sites. Under these new guidelines, current seed
source climates will be similar to the projected future
climate of planting sites.
In mountainous regions, altitudinal seed zones have
been projected for contemporary and future climates.
For example, it was suggested that seeds from the
Mexican tree-line pine
Pinus hartwegii
Lindl., should be
collected in the altitudinal band of 3,150 to 3,350 masl,
but that the seedlings produced in nurseries from such
seed should be planted at sites from 3,550 to 3,750
masl (an average of 400 m higher in altitude) in order
to compensate for the climatic change predicted for
the decade centered on the year 2030 (Loya-Rebollar et
al., 2013) (Figure 3).
el proceso comienza ahora, se requerirá un movimiento
hacia arriba de 16 m año, teniendo en cuenta el largo
periodo generacional de especies de pino y su edad
de madurez sexual; podría ser más eficaz mover las
poblaciones por medio de un programa de reforestación
tan pronto como sea posible. Por ejemplo: recoger las
semillas a principios de 2015, producir plántulas en
2015-2016 en un vivero y plantar éstas en el campo
durante la temporada de lluvias de 2016, en un lugar
donde el clima propicio se prevé para la década de
2030. Para el año objetivo de 2030, estos individuos
tendrían alrededor de 15 años de edad y, suponiendo
que el programa sea exitoso, los árboles plantados
estarían entonces produciendo semillas. Estas semillas
podrían, a su vez, comenzar a establecer naturalmente
una nueva población
adaptada a su nuevo entorno y
contribuir así a cambiar las frecuencias alélicas de las
poblaciones locales de los alrededores, o podrían ser
recogidas y usadas en una nueva ronda de migración
asistida. En este último caso, un nuevo clima objetivo
para una fecha futura de, por ejemplo, 2060 (Las
predicciones hechas en 2030 para el 2060 tendrán
más certeza que las realizadas actualmente para 2060)
deben ser
nuevamente identificado.
Modelos de hábitat climático apropiados pueden ser
construidos utilizando técnicas más complejas, tal como
el modelado de la presencia-ausencia de especies de
interés basado
en la selección de las variables climáticas
relevantes. Por ejemplo, hábitats climáticos apropiados
contemporáneos y futuros (2060) se modelaron para
Pinus chiapensis
(Martínez) Andresen, un pino mexicano
raro, y los mapas producidos pueden utilizarse para
planificar la migración asistida (Sáenz-Romero et al.,
2010; Figura 2). En otras palabras, el desarrollo de
modelos de nicho climático, ya sean de especies o
poblacionales, bajo el clima contemporáneo podría ser
utilizado para proyectar la ubicación futura del nicho
climático; la recolección de semillas y la producción de
plántulas podrían entonces ser guiadas usando el nicho
actual modelado para plantar en el nicho futuro.
Zonas de semillas modificadas para ajustarse al
cambio climático
Los movimientos de población con fines de
reforestación han sido un componente del manejo
forestal durante siglos. La meta inicial de esta acción era,
simplemente, encontrar la mejor fuente de semilla; no
había reflexiones o preocupaciones acerca del cambio
climático o de la necesidad de migración asistida en aquel
momento. Las fuentes de semillas fueron trasladadas
extensivamente hasta que la mortalidad y las pérdidas
de productividad en las plantaciones, en comparación
con rodales adyacentes naturalmente regenerados, se
hicieron evidentes en muchos lugares (Isaac, 1949). Se
estableció un sistema para la certificación de origen
de rodal de las semillas de árboles forestales en los
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Assisted migration and climate change
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Vol. XXII, núm. 3, septiembre-diciembre 2016.
Figure 2. Predicted suitable climate habitat for
Pinus chiapensis
, at the eastern slopes of Sierra Madre Oriental,
central-east Mexico; probability: yellow 50 to 80 %, red > 80 %; filled circle: actual population. (A)
Current climate, (B) year 2060. Arrow in panel B indicates the assisted migration required from a
current seed source to match a suitable climate predicted for 2060. Note from the relief that the
suggested movement implies towards a higher altitude; Citlaltepetl (also known as Pico de Orizaba) is
the highest volcano in Mexico. Modified after Sáenz-Romero et al. (2010).
Figura 2. Hábitat climático propicio previsto para
Pinus chiapensis
, en la vertiente oriental de la Sierra Madre
Oriental, centro-este de México; probabilidad: amarillo 50 a 80 %, rojo > 80 %; círculo relleno: población
actual. (A) Clima actual, (B) año 2060. La flecha en el panel B indica la migración asistida requerida de
una fuente de semillas actual para que coincida con un clima propicio previsto para 2060. Nótese del
relieve que el movimiento sugerido implica hacia una mayor altura; Citlaltépetl (también conocido
como Pico de Orizaba) es el volcán más alto de México. Modificado a partir de Sáenz-Romero et al.
(2010).
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Sáenz-Romero et al.
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Selection of species for assisted migration
Selection of species to be moved by assisted migration
is complicated in countries of extensive biodiversity,
such as Mexico or Colombia. Which species should be
chosen for relocation? It is clear that not all species
can be moved. One option would be to give priority
to those that are already on the brink of extinction;
such is the case in three rare, endemic and endangered
Mexican spruces:
Picea chihuahuana
Martínez,
Picea
mexicana
Martínez and
Picea martinezii
Patterson, which
present relictual, fragmented, inbred populations
in northern Mexico. The contemporary and future
suitable climate distributions of these species were
delimited. Counterintuitively in this case, assisted
estados de Washington y Oregon a mediados de la
década de 1960 y los mapas de zonas de semillas fueron
publicados en 1966. Estos mapas fueron ampliamente
utilizados y han servido con el propósito de asegurar
la disponibilidad de un inventario de semillas
adaptado para la reforestación y restauración. Hay
investigaciones en curso y una discusión dirigida a la
modificación de zonas de semillas, con el objetivo de
recoger las semillas en dicha zona, pero colocando las
plántulas en una zona de plantación en la que se prevé
que se presente un clima que sea similar al de la zona
en la que se recogieron las semillas.
El Ministerio de Bosques, Tierras y Operaciones
de Recursos Naturales de Columbia Británica ha
Figure 3. Suggested upward assisted migration of
Pinus hartwegii
populations at Pico de Tancítaro National
Park, Michoacán, western Mexico, to match the climate predicted for the year 2030. Note that seeds
collected in Zone 3 (high altitude) might have nowhere to go (because of the summit height in some
mountains). These seedling would have to be translocated to other higher mountains. Zone 1 (low
altitude) would need to be planted with a different species, such as
Pinus montezumae Lamb.
, which is
naturally distributed immediately below
P. hartwegii
in altitude (Based on Loya-Rebollar et al., 2013).
Figura 3. Migración asistida ascendente sugerida de las poblaciones de
Pinus hartwegii
en el Parque Nacional Pico
de Tancítaro, Michoacán, oeste de México, para que coincida con el clima pronosticado para el año
2030. Nótese que las semillas recolectadas en la Zona 3 (gran altura) podrían no tener lugar a donde ir
(debido a la altitud de la cumbre de algunas montañas). Estas plántulas tendrían que ser trasladadas
a otras montañas más altas. Zona 1 (baja altitud) tendría que ser plantada con una especie diferente,
como
Pinus montezumae
Lamb., que se distribuye de forma natural inmediatamente por debajo de
P.
hartwegii
en altitud (Basado en Loya-Rebollar et al., 2013).
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Assisted migration and climate change
Revista Chapingo Serie Ciencias Forestales y del Ambiente
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Vol. XXII, núm. 3, septiembre-diciembre 2016.
migration needs to be towards more southern
locations, since the highest mountains in Mexico are
to the south of the current population locations (Ledig,
Rehfeldt, Sáenz-Romero, & Flores-López, 2010) and
also because Mexico is predicted to become more arid
towards the North (Sáenz-Romero et al., 2010). This is
a good example of why it is useful to define migration
distance using climate variables and not simply in
terms of geographic distances.
It has also been proposed that the species of greatest
economic interest and/or those that constitute keystone
species that provide the structure of a plant community
(generally tree species) should have priority for assisted
migration (Hewitt et al., 2011). It can thus be expected
that when populations of such keystone species are
established, they will provide suitable habitat for
several other species, including fauna.
Assisted migration at northern latitudes
The climatic diversity of Ontario province, Canada,
supports an ecological gradient that includes (from
north to south): taiga and cold wetlands in the far north,
boreal forest, northern deciduous forest, and eastern
deciduous forest in the south. More than 80 tree species
are native to one or more of these ecological regions,
all of which reach either or both of the northern or
southern limits of their contemporary natural range.
Given the northern location of Ontario, the most obvious
concern is that the early and sustained climate change
expected for high latitudes will cause contraction
(extirpation) of the southern boreal forest and that
the speed of climate change will exceed the capacity
of the northern boreal and deciduous forest species
to colonize the emerging suitable habitat. Associated
management issues include the determination of
methods by which to delay the decline and extirpation
of the southern boreal forest, but a subtler concern is
that locally adapted populations of native tree species
will be unable to adapt
in situ
. While the concerns are
clear, the requisite management response is uncertain.
This uncertainty centers on two factors; a) the speed
and geographic heterogeneity of climate change, and
b) the individualistic response of species to incremental
changes in climate.
A recent case study of the eastern white pine
(
Pinus
strobus
L.) has documented an approach to strategic
planning for assisted migration (Joyce & Rehfeldt, 2013).
The case study described and mapped climatypes
(
sensu
Rehfeldt & Jaquish, 2010) nested within the
P. strobus
species climatic niche model. Three General Circulation
Climatic Models were then used to project the future
geographic distributions of these climatypes. Four seed
zones (yellow, green, blue and red – see Figure 4a) were
employed to match climatypes to both contemporary
and future redistributed suitable habitat. Unexpectedly,
modificado sus pautas de transferencia de semillas para
compensar el cambio climático reciente y futuro (O´Neill
et al., 2008). En la mayoría de las zonas de semillas de
las clases A y B (huerto de semillas y rodal silvestre,
respectivamente), el límite de elevación superior de
transferencia de semillas se ha incrementado en 200 m
para afrontar el calentamiento climático proyectado.
Históricamente, las pautas de transferencia de semillas
en Columbia Británica en general, trataron de igualarse
a los climas contemporáneos de la fuente de semillas y
los sitios de plantación. Bajo estas nuevas directrices, los
climas de las fuentes de semillas actuales serán similares
al clima futuro proyectado de los sitios de plantación.
En las regiones montañosas, las zonas de semillas
altitudinales se han proyectado para climas actuales
y futuros. Por ejemplo, se sugirió que las semillas del
pino que conforma el límite superior altitudinal de
los árboles en México,
Pinus hartwegii
Lindl., deberían
recogerse en la banda altitudinal de 3,150 a 3,350 m,
pero las plántulas producidas en viveros a partir de
dichas semillas deben plantarse en sitios de 3,550 a
3,750 m (un promedio de 400 m más de altitud) para
compensar el cambio climático previsto para la década
centrada en el año 2030 (Loya-Rebollar et al., 2013)
(Figura 3).
Selección de especies para la migración asistida
La selección de especies a ser movidas mediante la
migración asistida se complica en países con amplia
biodiversidad, tales como México o Colombia. ¿Qué
especies deberían ser elegidas para la reubicación? Es
evidente que no todas las especies se pueden mover.
Una opción sería darle prioridad a las que ya están
al borde de la extinción; tal como es el caso de tres
raros abetos mexicanos, endémicos y en peligro de
extinción:
Picea chihuahuana
Martínez,
Picea mexicana
Martínez y
Picea martinezii
Patterson que presentan
poblaciones relicto, endogámicas y fragmentadas en
el norte de México. Se delimitaron las distribuciones
climáticas apropiadas contemporáneas y futuras de
estas especies. Contraintuitivamente en este caso, la
migración asistida tiene que ser hacia lugares más al
sur, ya que las montañas más altas de México están
al sur de las ubicaciones actuales de las poblaciones
(Ledig, Rehfeldt, Sáenz-Romero, & Flores-López, 2010)
y también porque se prevé que México se vuelva
más árido hacia el Norte (Sáenz-Romero et al., 2010).
Este es un buen ejemplo de por qué es útil definir la
distancia de migración usando variables climáticas y
no simplemente en términos de distancias geográficas.
También se ha propuesto que las especies de mayor
interés económico y aquellas que constituyen una
especie clave que proporcionan la estructura de una
comunidad vegetal (por lo general especies de árboles)
deberían tener prioridad para la migración asistida
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Sáenz-Romero et al.
Revista Chapingo Serie Ciencias Forestales y del Ambiente
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Vol. XXII, núm. 3, septiembre-diciembre 2016.
the projections for the distribution of suitable habitat
for 2060 (Figure 4b) illustrate that the persistence of the
most northerly ‘red’ climatype is problematic, while
the central (blue and green) and southern (yellow)
climatypes are projected to be most suitable to the
north and west of their current distribution.
Matching climatypes to habitat that will be suitable
by the mid-century involves modifying existing seed
transfer guidelines to collect seeds in current seed zones
and subsequently deploy the reforestation stock to
the geographic area predicted to represent the same
seed zone by the mid-century. For example, we suggest
collecting seeds from the current blue climatype
(Figure 4a), producing seedlings in the nursery and
then reforesting sites in the blue climatype projected
for the year 2060 (Figure 4b).
Ecological restoration considering climatic change:
New assemblages of species as “novel” ecosystems
There are many ecosystem management practices
that should consider climate change for planning
(Hewitt et al., 2011). Por lo tanto, se puede esperar que
cuando las poblaciones de dichas especies clave sean
establecidas, proporcionarán un hábitat propicio para
varias otras especies, incluyendo la fauna.
Migración asistida en latitudes del norte
La diversidad climática de la provincia de Ontario,
Canadá, es compatible con un gradiente ecológico que
incluye (de norte a sur): taiga y humedales fríos en el
extremo norte, bosque boreal, bosque caducifolio del
norte y bosque caducifolio del este en el sur. Más de
80 especies de árboles son nativas de una o más de
estas regiones ecológicas, de las que todas alcanzan
uno o ambos de los límites norte y sur de su rango de
distribución natural contemporánea. Dada la ubicación
norte de Ontario, la preocupación más obvia es que el
cambio climático temprano y sostenido esperado para
las latitudes altas provocará la contracción (extirpación)
del bosque boreal del sur y que la velocidad del cambio
climático excederá la capacidad de las especies de los
bosques caducifolios y boreal del norte para colonizar
el hábitat propicio emergente. Algunos problemas
Figure 4. Four seed zones or climatypes (from south to north: yellow, green, blue and red), derived from
subdividing the predicted suitable climatic habitat of
Pinus strobus
(eastern white pine) on the basis of
field and common garden provenance tests of the performance of 112 seed sources from east of Lake
Superior, Ontario, Canada, for: (A) current climate (average 1961-1990) and, (B) climate projected for
the decade centered on the year 2060, using the Geophysical Fluid Dynamic General Circulation Model
(GFD-GCM) and the A2 emission scenario (elevated greenhouse-effect gas emission scenario). Modified
from Joyce and Rehfeldt (2013).
Figura 4. Cuatro zonas de semillas o climatipos (de sur a norte: amarillo, verde, azul y rojo), derivado de la
subdivisión del hábitat climático propicio pronosticado de
Pinus strobus
(pino blanco oriental) sobre
la base de las pruebas de campo y la procedencia de jardín común del rendimiento de 112 fuentes de
semillas del este del Lago Superior, Ontario, Canadá, para: A) clima actual (promedio 1961-1990) y, (B)
clima proyectado para la década centrada en el año 2060, utilizando el Modelo de Circulación General
de la Dinámica de Fluidos Geofísicos (MCG-DFG) y el escenario A2 de emisiones (escenario de emisiones
de gases de efecto invernadero elevadas). Modificado de Joyce y Rehfeldt (2013).
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Assisted migration and climate change
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Vol. XXII, núm. 3, septiembre-diciembre 2016.
and implementation. For some, such as forestry,
that center on production and economic goals (Sarr,
Puettmann, Pabst, Cornett, & Leonel, 2004), the
selection of economically important species suitable
for future climatic scenarios (as discussed above) will
be sound. For others, such as ecological restoration and
conservation, the role of assisted migration remains
the subject of debate. Ecological restoration seeks to
assist the recovery of ecosystems by creating suitable
conditions for the reestablishment of structural and
functional attributes, while conservation biology seeks
to maintain the population viability and biotic integrity
of ecosystems. Considering that the conditions at
most locations will be different in the future, the
goal of reestablishing the original ecosystem seems
unrealistic. It will also be impossible to assist the
migration of entire assemblages of native species that
belong to any particular ecosystem in order to establish
them elsewhere. It has therefore been argued that
restoration techniques cannot prevent the negative
effects expected from climate change, but merely
help to ameliorate some of its effects (McCarty &
Zedler, 2001) by providing techniques to establish key
species and creating new assemblages of species that
have been called “novel ecosystems” (Hobbs, Higgs, &
Harris, 2009). In fact, different modeling approaches
predict that novel ecosystems will form without
human intervention; for example, boreal grassland-
steppe in areas currently covered by Alaskan tundra
(Chapin & Starfield 1997) or a novel ecosystem without
a contemporary equivalent in the Yucatán peninsula,
south-eastern Mexico (Rehfeldt et al., 2012).
Concerns about invasive species
It should be noted, however, that there are other
opinions: that assisted migration would disrupt
or displace local communities and that relocated
populations would become invasive (Hewitt et al.,
2011; Ricciardi & Simberloff, 2008; Seabrook, Mcalpine,
& Bowen, 2011). The core of the disagreement is the
level of management necessary in natural landscapes
in order to accommodate climatic change. In the
opinion of Seabrook et al. (2011), for example, natural
landscape conservation should be the main goal and
these landscapes should be left to respond to climate
change naturally, even if extinctions do occur.
There is less disagreement over what Seabrook et
al. (2011) call “production landscapes” (e.g. forests
under intensive management for wood production
or tree plantations) and urban landscapes, where the
creation of novel ecosystems is a perfectly reasonable
goal. A conceptual framework in which to clarify
these management dilemmas is discussed by Pedlar
et al. (2012) and grouped into a pragmatic operational
forestry assisted migration approach compared to a
“species rescue” conservationist approach.
de manejo asociados incluyen la determinación de
los métodos para retrasar el declive y la extirpación
del bosque boreal sur, pero una preocupación más
sutil es que las poblaciones localmente adaptadas
de especies de árboles nativos serán incapaces de
adaptarse
in situ
. Mientras que la preocupación es
clara, la respuesta de manejo requerida es incierta.
Esta
incertidumbre se centra en dos factores: a) la velocidad
y la heterogeneidad geográfica del cambio climático, y
b) la respuesta individual de las especies a cambios
graduales en el clima.
Un estudio de caso reciente del pino blanco oriental
(
Pinus strobus
L.) ha documentado un enfoque para la
planificación estratégica de la migración asistida (Joyce
& Rehfeldt, 2013). En el estudio de caso se describen y
se mapean tipos climáticos
(
“climatipos”, sensu
Rehfeldt
y Jaquish, 2010) anidados dentro del modelo de
nicho climático de la especie
P. strobus
.
Se utilizaron
tres Modelos Climáticos de Circulación General
para proyectar las futuras distribuciones geográficas
de estos climatipos. Se emplearon cuatro zonas de
semillas (amarilla, verde, azul y roja – Figura 4a) para
hacer
coincidir los climatipos con el hábitat propicio
redistribuido tanto contemporáneo como futuro.
Inesperadamente, las proyecciones para la distribución
de un hábitat propicio para 2060 (Figura 4b) muestran
que la persistencia del climatipo ubicado más hacia
el norte “rojo” es problemática, mientras que los
climatipos del sur (amarillo) y del centro (azul y verde)
están previstas para ser más propicias al norte y al
oeste de su distribución actual.
Hacer coincidir los climatipos con el hábitat
que será propicio a mediados de siglo, implica
la modificación de las pautas de transferencia
existentes, para recolectar semillas en las zonas
actuales y posteriormente distribuir las plantas para
reforestación en la zona geográfica proyectada para
representar la misma zona de las semillas a mediados del
siglo. Por ejemplo, se sugiere la recolección de semillas
del climatipo actual azul (Figura 4a), la producción
de plántulas en el vivero y posteriormente la
reforestación de sitios en el climatipo azul, pero
proyectado para el año 2060 (Figura 4b).
Restauración ecológica teniendo en cuenta el cambio
climático: Nuevos ensamblajes de especies como
ecosistemas “nuevos”
Existen muchas prácticas de manejo de ecosistemas que
se deben tener en cuenta en cambio climático para la
planificación e implementación. Para algunas, como la
forestal, que se centran en los objetivos de producción y
económicos (Sarr, Puettmann, Pabst, Cornett, & Leonel,
2004), la selección de especies de importancia económica
adecuadas para escenarios climáticos futuros (como se
mencionó anteriormente) será lo razonable. Para otras,
317
Sáenz-Romero et al.
Revista Chapingo Serie Ciencias Forestales y del Ambiente
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Vol. XXII, núm. 3, septiembre-diciembre 2016.
Risks of inaction
There is concern that assisted migration would be
designed based on possibly erroneous predictions of
climatic change, given the inadequacies of modeling or
uncertainty regarding the quantity of greenhouse gases
that will be released in the future (McLachlan, Hellmann,
& Schwartz, 2007). While valid, these concerns have
led to inaction and it is therefore pertinent to ask the
question: is inaction a better option? There are no
reasons to believe that inaction would keep current
tree populations intact. The massive and sudden
decline of forest tree populations that has occurred
with the mean annual temperature increase of around
1 °C as a result of the climate change already in place,
seems to us a strong indication that the predicted
temperature increases of 2, 3, 4 or 5 °C will cause a
disastrous disruption to plant communities. There is
a point where assisted migration would no longer be
an option: if forest trees in the future become dead or
too weak to produce healthy seeds, then it might be
impossible or unaffordable to assist their migration in
the future.
Strategies to face uncertainty
In order to reduce the risks of uncertainty regarding the
best genotype for a given site, one option would be to
plant a stock of seedlings with a wide array of genotypes
(mixing seed sources that are local and presumably
adapted to the future climate), encompassing wide
genetic diversity, and simply let natural selection take
its course. This would of course require planting higher
densities than would normally be the case, in order to
account for the mortality expected as a result of natural
selection (Ledig & Kitzmiller, 1992).
Uncertainty related to the disparity of predictions for a
given region among different global circulation models,
and their combinations with different greenhouse
effect gas emission scenarios (combinations named
“model scenarios”), could be also approached from
a different and complementary perspective. This
uncertainty could be reduced if priority for assisted
migration is given to locations where greatest
agreement exists among model-scenarios, and less
priority is given to regions with high disparity among
predictions, and where the probability of failure is
higher (Rehfeldt et al., 2012). The probability of failure
persists, even with a perfect prediction of a match of
genotypes and future environments. This is because
one characteristic of climatic change is the enormous
increase in variability among and within years of
climatic patterns, particularly related to precipitation
and heat waves (Hansen et al., 2012), while models are
mainly generated with average values. It may therefore
be necessary to repeat plantings in order to ensure
some degree of success.
tales como la restauración ecológica y la conservación,
el papel de la migración asistida sigue siendo objeto
de debate. La restauración ecológica busca ayudar a la
recuperación de los ecosistemas mediante la creación
de condiciones propicias para el restablecimiento de
los atributos estructurales y funcionales, mientras
que la biología de conservación busca mantener la
viabilidad de la población y la integridad biótica de los
ecosistemas. Teniendo en cuenta que las condiciones
en la mayoría de los lugares serán diferentes en el
futuro, el objetivo de restablecer el ecosistema original
parece poco realista. También será imposible ayudar
a la migración de ensamblajes enteros de especies
nativas que pertenezcan a un ecosistema particular con
el fin de establecerlas en otros lugares. Por lo tanto,
se ha argumentado que las técnicas de restauración
no pueden evitar los efectos negativos previstos del
cambio climático, sino simplemente ayudar a aliviar
algunos de sus efectos (McCarty & Zedler, 2001),
proporcionando técnicas para establecer especies clave
y crear nuevos ensamblajes de especies que han sido
llamados “ecosistemas nuevos” (Hobbs, Higgs, y Harris,
2009). De hecho, diferentes enfoques de modelización
predicen que los ecosistemas nuevos se formarán sin
intervención humana; por ejemplo, pradera-estepa
boreal en zonas actualmente cubiertas por tundra
de Alaska (Chapin & Starfield 1997) o un ecosistema
naciente sin un equivalente contemporáneo en la
península de Yucatán, al sureste de México (Rehfeldt
et al., 2012).
Preocupaciones acerca de especies invasoras
No obstante, cabe señalar que hay otras opiniones: que
la migración asistida interrumpiría o desplazaría a las
comunidades locales y que las poblaciones reubicadas
se convertirían en invasoras (Hewitt et al., 2011;
Ricciardi & Simberloff, 2008; Seabrook, McAlpine, &
Bowen, 2011). El núcleo del desacuerdo es el nivel de
manejo necesario en los paisajes naturales con el fin
de adaptarse al cambio climático. En la opinión de
Seabrook et al. (2011), por ejemplo, la conservación
de paisajes naturales debería ser el objetivo principal
y debería dejarse que estos paisajes respondan al
cambio climático de manera natural, incluso si se
producen extinciones.
Hay menos desacuerdo sobre lo que Seabrook et al.
(2011) llaman “paisajes de producción” (por ejemplo,
bosques bajo manejo intensivo para la producción
de madera o plantaciones de árboles) y los paisajes
urbanos, donde la creación de ecosistemas nuevos
es un objetivo perfectamente razonable. Un marco
conceptual en el que se aclaran estos dilemas de gestión
es discutido por Pedlar et al. (2012) y agrupado en un
enfoque operacional pragmático de migración forestal
asistida comparado con un enfoque conservacionista
de “rescate de especies”.
318
Assisted migration and climate change
Revista Chapingo Serie Ciencias Forestales y del Ambiente
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Vol. XXII, núm. 3, septiembre-diciembre 2016.
The probability of success increases if we aim to match
a climatic scenario over a shorter time frame. To match
in the present the climate predicted for 2090, instead
of that for 2030 (e.g. moving 900 m upwards in altitude
to compensate for an increase of, for example, 4.5 °C
predicted for 2090, instead of moving 300 m upwards
to compensate for the 1.5 °C increase predicted for
2030), would expose the seedlings to a much higher
probability of frost damage (Sáenz-Romero & Tapia-
Olivares 2008), without even considering that the
temperature prediction for 2090 has more uncertainty
than the prediction for 2030. This is one reason why we
suggest matching with climates of 2030, or 2060 at most.
In case of strong opposition to assisted migration under
the argument of uncertainty of future projections, at
least we should be able to agree on the magnitude of
past climate change (e.g., from the industrial revolution
to the present). We could therefore initiate assisted
migration efforts by migrating seed sources to mitigate
for this recent past climate change.
Larix occidentalis
massive assisted migration in British
Columbia
One example of assisted migration in response to
climate change is that of the western larch
(
Larix
occidentalis
N
utt.) in British Columbia, Canada, where
the upward seed transfer guideline has been increased
by 200 m within the natural range of the species and
new seed zones have been delineated far north of
the natural range of the species (O’Neill et al., 2008).
This action has been based on recommendations by
Rehfeldt and Jaquish (2010), among others. In many
sites in central British Columbia, the western larch is
being planted in mixed species plantations as a means
by which to diversify natural stands and replace the
lodgepole pine (
Pinus contorta
var.
latifolia
Douglas)
stands that were wiped out by a massive outbreak of
mountain pine beetle. These plantations have been
very successful so far and there are plans to expand the
program (Figure 5).
Urgent issues to address
Establishment of new common garden tests and small-
scale assisted migration field tests is urgently required
in order to accumulate sound scientific data and
evidence to support assisted migration as a valuable
management option over the long term. Examples of
these are: a) the Assisted Migration Adaptation Trial
(AMAT), where forty-eight seed sources from 15 tree
species originating from British Columbia, Canada,
and the north-western USA are being tested at 48
field test locations between the southern Yukon and
northern California (Marris, 2009; O´Neill et al., 2012);
b) a common garden experiment with 35 populations
Riesgos de la inacción
Existe la preocupación de que la migración asistida
se diseñaría basada en predicciones posiblemente
erróneas del cambio climático, dadas las deficiencias
de la modelización o la incertidumbre en cuanto a la
cantidad de gases de efecto invernadero que se liberarán
en el futuro (McLachlan, Hellmann, & Schwartz, 2007).
Aunque válidas, estas preocupaciones han llevado a la
inacción y por lo tanto es pertinente hacer la pregunta:
¿Es la inacción una mejor opción? No existen razones
para creer que la inacción mantendría las poblaciones
de árboles actuales intactas. El declive masivo y
repentino de las poblaciones de árboles forestales que
se ha producido con el aumento de la temperatura
media anual de alrededor de 1 °C, como consecuencia
del cambio climático que ya ha tenido lugar, parece
ser un fuerte indicio de que los incrementos de
temperatura pronosticados de 2, 3, 4 o 5 °C provocarán
un trastorno desastroso para las comunidades de
plantas. Existe un punto donde la migración asistida
ya no sería una opción: si los árboles forestales en el
futuro mueren o se vuelven demasiado débiles para
producir semillas sanas, entonces podría ser imposible
o económicamente inalcanzable ayudar a su migración
en el futuro.
Estrategias para enfrentar la incertidumbre
Con el fin de reducir los riesgos de incertidumbre con
respecto al mejor genotipo para un sitio determinado,
una opción sería plantar una dotación de plántulas con
una amplia gama de genotipos (mezclando fuentes de
semillas que sean locales y; presumiblemente, adaptadas
al clima futuro), abarcar una amplia diversidad
genética, y simplemente dejar que la selección natural
siga su curso. Por supuesto, esto requeriría plantar
a densidades más altas de lo que normalmente sería
el caso, con el fin de tener en cuenta la mortalidad
esperada como resultado de la selección natural (Ledig
& Kitzmiller, 1992).
La incertidumbre relacionada con la disparidad de
las predicciones para una determinada región entre
los diferentes modelos de circulación global, y sus
combinaciones con diferentes escenarios de emisiones
de gases de efecto invernadero (combinaciones
denominadas
“modelo-escenario”),
podrían
ser
también abordados desde una perspectiva diferente y
complementaria. Esta incertidumbre podría reducirse
si se da prioridad a la migración asistida a los lugares
donde existe mayor acuerdo entre los modelo-
escenarios, y se da menos prioridad a las regiones
con alta disparidad entre las predicciones, y donde
la probabilidad de fracaso es mayor (Rehfeldt et al.,
2012). La probabilidad de fallo persiste, incluso con una
predicción perfecta de una combinación de genotipos y
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Sáenz-Romero et al.
Revista Chapingo Serie Ciencias Forestales y del Ambiente
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Vol. XXII, núm. 3, septiembre-diciembre 2016.
of coast Douglas-fir
(
Pseudotsuga menziesii
var.
menziesii
[Mirb.] Franco), which was established at three disparate
test sites with contrasting summer temperatures and
precipitation throughout the states of Washington and
Oregon, USA (Bansal, Harrington, Gould, & StClair,
2015); c) Quebec Province;  featuring nine field tests
of
Picea glauca
Voss, where seedlings originated from
six first-generation and two second-generation  seed
orchards were established outside their local seed
zones, moving them latitudinally and longitudinally,
in a South-North and East-West oriented 3 x 3 grid
arrangement, and d) four provenances, of each of
three Mexican pines
(
Pinus pseudostrobus
Lindl.,
Pinus
leiophylla 
Schltdl. & Cham. and
  Pinus devoniana
Lindl.)
were planted in common garden field tests along an
altitudinal gradient in Michoacán, Mexico (Castellanos-
Acuña, Lindig-Cisneros, & Sáenz-Romero, 2015).
Re-examination of species and provenance tests
conducted without an assisted migration philosophy but
including the process nevertheless is a valuable source
of data in some cases, but in others the chosen test sites
do not include extreme climatic sites, making the fitting
of reliable transfer or response functions difficult (Leites,
Robinson, Rehfeldt, Marshall, & Crookston, 2012).
ambientes futuros. Esto se debe a que una característica
del cambio climático es el enorme aumento en la
variabilidad entre y dentro de años de patrones climáticos,
especialmente relacionados con la precipitación y las olas
de calor (Hansen et al., 2012), mientras que los modelos
se generan principalmente con valores promedio. Por lo
tanto, puede ser necesario repetir las plantaciones a fin
de garantizar un cierto grado de éxito.
La probabilidad de éxito aumenta si el objetivo es hacer
coincidir un escenario climático durante un periodo
más próximo. Para hacer coincidir en el presente el
clima previsto para 2090, en lugar de 2030 (por ejemplo,
moverse 900 m hacia arriba en altitud para compensar
un aumento de, por ejemplo, 4.5 °C previsto para
2090, en lugar de moverse a 300 m hacia arriba para
compensar el aumento de 1.5 °C previsto para 2030),
expondría las plántulas a una probabilidad mucho
mayor de daño por heladas (Sáenz-Romero & Tapia-
Olivares 2008), sin considerar siquiera que la predicción
de temperatura para 2090 tiene más incertidumbre que
la predicción para 2030. Esta es una de las razones por
las que se recomienda hacer coincidir con los climas de
2030, o de 2060 como máximo.
Figure 5. Assisted migration plantation of
Larix occidentalis
(western larch, yellow crowns at center of the photo,
taken in October 2012) near Nakusp, British Columbia, Canada. The site originally consisted of
Picea
engelmannii
Engelm. and
Pinus contorta
(narrow green crowns), but was severely damaged by an outbreak
of mountain pine beetle. Dead trees were logged before establishment of the new plantation.
Figura 5. Plantación de migración asistida de
Larix occidentalis
(alerce occidental, copas amarillas en el centro de
la foto, tomada en octubre de 2012), cerca de Nakusp, Columbia Británica, Canadá. El sitio originalmente
constaba de
Picea engelmannii
Engelm. y
Pinus contorta
(copas verdes angostas), pero fue severamente
dañada por un brote de escarabajo del pino de montaña. Los árboles muertos se talaron antes del
establecimiento de la nueva plantación.
320
Assisted migration and climate change
Revista Chapingo Serie Ciencias Forestales y del Ambiente
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Vol. XXII, núm. 3, septiembre-diciembre 2016.
Regulatory norms to prevent or excessively regulate
germplasm movement across political borders and
protected area regulations that prohibit the introduction
of non-local species need to be reexamined and relaxed
where possible, especially when assisted migration
would only imply the range expansion of a given species
to higher altitudes or closer to the respective pole than
the current natural distribution limit.
Conclusions
As a result of rapid climatic change, the shift in
geographic location of suitable climatic habitat for
forest tree species and populations is likely to cause
considerable stresses on natural tree populations.
Due to the physical limits to natural migration, tree
populations will be unable to keep up with the moving
target that their suitable climatic habitat will become.
Such decoupling between natural populations and the
climate for which they are adapted is likely to cause
massive forest decline. As a management option, we
suggest assisted migration, which is the realignment
of natural populations to the climate for which they
are adapted, through reforestation in sites where their
suitable climate is predicted to occur in the future. This
represents an active management option that aims to
provide healthy tree ecosystems in the future.
Acknowledgements
This paper is an undertaking of the Forest Genetic
Resources Working Group/North American Forest
Commission/Food and Agricultural Organization of the
United Nations. Financial support was provided to CSR
by the Coordinación de la Investigación Científica of
the Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
(UMSNH), Mexico, as well as a sabbatical year fellowship
from CONACYT. We are grateful for the valuable
comments by Gerald E. Rehfeldt, USDA-Forest Service,
Moscow, Idaho, USA, and for help in formatting the
manuscript by Dante Castellanos-Acuña. Comments
by three anonymous reviewers and assistance of Keith
MacMillan as English reviewer and Russ Paradise for
the translation to Spanish significantly improved the
manuscript.
End of English version
References / Referencias
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doi: 10.1111/j.1752-4571.2007.00013.x
En caso de una fuerte oposición a la migración asistida
basada en el argumento de que las proyecciones
futuras son inciertas, por lo menos debe ser posible
llegar a un acuerdo sobre la magnitud del cambio
climático del pasado (por ejemplo, desde la revolución
industrial hasta la actualidad). Por lo tanto, se podrían
iniciar esfuerzos de migración asistida a través de la
migración de fuentes de semillas para mitigar este
cambio climático del pasado reciente.
La migración asistida masiva de
Larix occidentalis
en
Columbia Británica
Un ejemplo de migración asistida en respuesta al
cambio climático es la del alerce occidental
(
Larix
occidentalis
Nutt.) en Columbia Británica, Canadá,
donde el lineamiento que establece el límite superior
de transferencia de semillas se ha incrementado en
200 m dentro del área de distribución natural de la
especie y las nuevas zonas de semillas se han delineado
mucho más hacia el norte del área de distribución
natural (O’Neill et al., 2008). Esta acción se ha basado
en las recomendaciones de Rehfeldt y Jaquish (2010),
entre otros. En muchos sitios en el centro de Columbia
Británica, el alerce occidental se está plantando en
plantaciones de especies mixtas como un medio para
diversificar los rodales naturales y sustituir los rodales
de pino contorta
(
Pinus contorta
var.
latifolia
Douglas
)
que
fueron arrasados por un brote masivo de escarabajo del
pino de montaña. Estas plantaciones han tenido mucho
éxito hasta ahora y existen planes para expandir el
programa (Figura 5).
Cuestiones urgentes a abordar
Se requiere con urgencia el establecimiento de
nuevas pruebas de jardín común y pruebas de campo
de migración asistida a escala pequeña con el fin de
acumular evidencia y datos científicos sólidos para
sustentar la migración asistida como una opción
valiosa de manejo a largo plazo. Ejemplos de estos
son: a) El Ensayo de Adaptación de Migración Asistida
(EAMA), donde 48 fuentes de semillas de 15 especies
de árboles procedentes de Columbia Británica, Canadá
y el noroeste de los EE.UU. están siendo probadas en
48 ubicaciones de prueba de campo entre el sur del
Yukon y el norte de California (Marris, 2009; O´Neill
et al., 2012); b) un experimento de jardín común con
35 poblaciones del abeto Douglas de la costa Pacífico
(
Pseudotsuga menziesii
var.
menziesii
[Mirb.] Franco), que
se estableció en tres sitios de prueba dispares con
temperaturas de verano y niveles de precipitación
contrastantes, a lo largo de los estados de Washington
y Oregon, EE.UU. (Bansal, Harrington, Gould, & StClair,
2015); c) la provincia de Quebec, con nueve pruebas
de campo de
Picea glauca
Voss, en donde las plántulas
procedentes de seis huertos de semillas de primera
321
Sáenz-Romero et al.
Revista Chapingo Serie Ciencias Forestales y del Ambiente
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Vol. XXII, núm. 3, septiembre-diciembre 2016.
generación y dos de segunda generación fueron
establecidas fuera de sus zonas locales, moviéndolas
latitudinalmente y longitudinalmente, en un arreglo
cuadricular de 3 x 3 con orientaciones sur-norte y
este-oeste, y d) cuatro procedencias de cada uno de los
tres pinos mexicanos
(
Pinus pseudostrobus
Lindl.,
Pinus
leiophylla
Schltdl. & Cham. y 
Pinus devoniana
Lindl.), se
plantaron en las pruebas de campo de jardín común
a lo largo de un gradiente altitudinal en Michoacán,
México (Castellanos-Acuña, Lindig-Cisneros, & Sáenz-
Romero, 2015).
Una reexaminación de los ensayos de especies y
procedencias realizados originalmente sin una filosofía
de migración asistida, pero incluyendo el proceso, es
una valiosa fuente de datos en algunos casos; pero en
otros, los sitios de ensayo elegidos no incluyen sitios
climáticos extremos, por lo que dificulta el ajuste de
funciones confiables de transferencia o respuesta (Leites,
Robinson, Rehfeldt, Marshall, & Crookston, 2012).
Las normas regulatorias para evitar o regular
excesivamente el movimiento de germoplasma a
través de fronteras políticas y los reglamentos de áreas
protegidas que prohíben la introducción de especies no
locales necesitan ser reexaminadas y relajadas cuando
sea posible, sobre todo cuando la migración asistida
implicase sólo la expansión del hábitat de una especie
dada hacia altitudes mayores, o bien, hacia el polo
respectivo del límite de distribución natural actual.
Conclusiones
Como resultado del rápido cambio climático, el cambio
en la ubicación geográfica del hábitat climático
propicio para las especies y poblaciones forestales es
probable que cause presiones considerables en las
poblaciones naturales de árboles. Debido a los límites
físicos de la migración natural, las poblaciones de
árboles no serán capaces de mantener el ritmo con el
blanco móvil que será su hábitat climático propicio.
Tal desacoplamiento entre las poblaciones naturales y
el clima para el cual están adaptadas podría causar un
declive forestal masivo. Como una opción de manejo,
se sugiere la migración asistida, que es la realineación
de las poblaciones naturales al clima al que están
adaptadas, a través de la reforestación en sitios donde
su clima propicio está previsto que ocurrirá en el
futuro. Esto representa una opción de manejo activo
que tiene como objetivo proporcionar ecosistemas con
árboles sanos en el futuro.
Agradecimientos
Este artículo es un proyecto del Grupo de Trabajo sobre
los Recursos Genéticos Forestales/Comisión Forestal
para América del Norte/Organización de las Naciones
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brindó apoyo financiero a CSR por la Coordinación de
Investigación Científica de la Universidad Michoacana
de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), México, así como
una beca de año sabático del CONACYT. Agradecemos
los valiosos comentarios de Gerald E. Rehfeldt, Servicio
Forestal del Departamento de Agricultura de los
Estados Unidos, Moscow, Idaho, EE.UU., y la ayuda
en el formateo del manuscrito por Dante Castellanos-
Acuña. Comentarios por tres revisores anónimos y la
asistencia de Keith MacMillan como revisor del inglés
y Russ Paradice en la traducción al español mejoraron
significativamente el manuscrito.
Fin de la versión en español
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