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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
ANALES DE DOCUMENTACION, N” 9, 2006, P`GS. 7-15
COLABORACIONES Y ALIANZAS: LA INTELIGENCIA SOCIAL
APLICADA A LAS BIBLIOTECAS UNIVERSITARIAS
Llu&s M. Anglada i de Ferrer
Consorcio de Biblioteques Universit&ries de Catalunya.
Resumen:
AnÆlisis de las diferentes formas de cooperaci±n interbibliotecaria y de
los diferentes tipos de relaciones de colaboraci±n que las bibliotecas pueden estable-
cer entre ellas. El anÆlisis se centra en las bibliotecas universitarias espaæolas y en el
per²odo 1980-2005. Se propone una visi±n evolutiva que muestra c±mo ha afectado
la cooperaci±n a la organizaci±n bibliotecaria y se valora la situaci±n actual desde el
punto de vista de la adaptaci±n inteligente a las necesidades sociales.
Palabras clave:
Bibliotecas universitarias; asociaciones de bibliotecas; consorcios
de bibliotecas; alianzas de bibliotecas; Rebiun; Espaæa.
Title:
COOPERATION AND PARTNERSHIPS: BRINGING EMOTIONAL
INTELLIGENCE INTO ACADEMIC LIBRARIES.
Abstracts:
Analysis of the different forms of library cooperation, and of the differ-
ent types from collaboration relations that libraries can establish among them. The
analysis is focused in the Spanish university libraries situation between 1980-2005.
An evolutionary vision shows how cooperation has affected to library organizations
and the present situation is valued from the point of view of the intelligent adapta-
tion to the social necessities.
Keywords:
University libraries; library associations; library consortia; library alli-
ances; Rebiun; Spain.
&Hay parejas inteligentes y parejas estœpidas, familias inteligentes y familias estœ-
pidas, sociedades inteligentes y sociedades estœpidas. El criterio es siempre el
mismo. Las agrupaciones inteligentes captan mejor la informaci±n, es decir, se
ajustan mejor a la realidad, perciben antes los problemas, inventan soluciones efi-
caces y las ponen en prÆctica. As², al lado de la inteligencia personal (que se pue-
de emplear privada o pœblicamente) encontramos una inteligencia social
1
³.
1. INTRODUCCI&N: PUNTOS DE VISTA Y DEFINICIONES
El desarrollo de los entes vivos, sea Øste a nivel individual o de especie, tiene mucho
que ver con su capacidad de cooperar. De forma parecida, el desarrollo de las organiza-
ciones, sea este a nivel individual o colectivo, tiene tambiØn mucho que ver con su capa-
cidad de trabajar en comœn y de establecer un marco en el que la consecuci±n de fines
individuales se apoye en una parte importante en logros o realidades ³externos´ a la orga-
nizaci±n.
Las bibliotecas no solo no son ninguna excepci±n a lo dicho, sino que quizÆ sean uno
de los ejemplos paradigmÆticos que se puede mostrar a nivel humano. Las bibliotecas, por
langlada@cbuc.es
1
Marina, J.A.
La inteligencia fracasada: teor²a y prÆctica de la estupidez
. Barcelona: Anagrama, 2004.
8
LLU˝S M. ANGLADA
sus finalidades de servicio y como organizaciones establecidas por lo general en el marco
de lo pœblico, han desarrollado a lo largo de su historia y en casi toda la geograf&a meca-
nismos poderosos de cooperaci±n. Voy a intentar tratar de dar orientaciones que puedan
ser de algœn valor para las bibliotecas universitarias espaæolas en su camino hac&a el futu-
ro. AdoptarØ para ello una perspectiva global, sistØmica y evolutiva.
Con perspectiva global queremos significar que no distinguiremos entre los diferentes
tipos de bibliotecas y que consideraremos que el tema tratado y los anÆlisis que se realicen
son de aplicaci±n a una mayor&a amplia de bibliotecas espaæolas
2
. Por una perspectiva
sistØmica entendemos una visi±n que ve el caso espaæol como una pieza de un amplio
abanico de movimientos que se producen de forma no aislada en el mundo en el que las
bibliotecas, aœn a nivel internacional, son a su vez parte de un todo. Finalmente, por una
perspectiva evolutiva, entendemos aquella que parte de la base que el futuro se construye
de los mimbres que tenemos hoy en nuestra manos y que los que tengamos ahora depen-
den de los que hayamos sembrado en el pasado. Esta perspectiva da por supuesto que, si
bien algunas fases evolutivas se pueden comprimir en el tiempo, quizÆ sea imposible lle-
gar a un nivel dado sin pasar previamente por todos los precedentes.
Con estas premisas, establecemos algunas definiciones terminol±gicas que nos serÆn
de utilidad para analizar con los matices adecuados las diferentes formas de ²relaci±n³ o
de cooperaci±n que pueden (o deben) darse en el marco de las bibliotecas universitarias
(y, ¿porquØ no, en las demÆs?) en Espaæa:
Compaæerismo
ser&a el esp&ritu de trabajo en equipo que se desarrolla dentro de la
biblioteca (sea esta una biblioteca f&sica o la biblioteca universitaria como servicio
dentro de la universidad).
Colaboraci&n
serian las relaciones que la biblioteca establece con otros servicios
dentro de la universidad, o, a escala menor, dentro de la facultad o campus.
Asociacionismo
serian los lazos establecidos con bibliotecas de nuestro entorno
venga este definido por la proximidad territorial, o la tipolog&a o la especialidad.
Cooperativismo
serian unos lazos parecidos a los anteriores con la diferencia que
estos ya no son dØbiles ya que en la cooperaci±n no solo se comparten ideas sino
tambiØn y en buena parte, recursos. Creemos que a lo largo de esta presentaci±n es-
ta diferenciaci±n aparezca como œtil.
Alianzas
serian las relaciones establecidas con organizaciones de diferente natura-
leza y finalidades pero con objetivos parcialmente concurrentes.
Fraternizaci&n
serian los lazos establecidos con organizaciones del mismo tipo y
naturaleza pero de otro pa&s.
Las categor&as anteriores serian sucesivas y diferentes muestras de inteligencia social.
En un grado elevado, las diferentes tipolog&as enumeradas hace un momento tienen una
caracter&stica jerÆrquica, es decir, poca colaboraci±n podremos establecer con otro servi-
cio dentro de la universidad si la biblioteca en si misma no ha desarrollado un esp&ritu de
compaæerismo que la convierta en una unidad, dif&cilmente tampoco podremos aliarnos
con nadie si no estamos asociados entre nosotros mismos.
2
Una versi±n preliminar de este art&culo se prepar± como contribuci±n al debate sobre el nuevo Plan estratØgico
de Rebiun. Evidentemente, en aquel entorno y debido a la trayectoria profesional, las referencias se centraron en
las bibliotecas universitarias sin pensar por ello que eran las œnicas que eran susceptibles de generar ²inteligencia
social³.
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COLABORACIONES Y ALIANZAS.
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2. DE D&NDE VENIMOS
El desarrollo de las bibliotecas universitarias espaæolas en los œltimos 25 aæos ha sido
colaborativo, es decir, ha sido posible gracias a un trabajo de equipo realizado (a veces de
manera no formalizada) entre todos y en el que los avances en un lugar y momento han
sido posibles gracias a avances quizÆ menores realizados en otro sitio y siempre anterio-
res. El nivel actual de los servicios bibliotecarios en las universidades espaæolas se ha
conseguido gracias a una tarea que ha tenido el
benchmarking
y el apoyo mutuo en la
base. Podemos distinguir entre diferentes fases de desarrollo de las bibliotecas universita-
rias espaæolas
En otro lugar
3
se ha descrito que la evoluci&n de las bibliotecas universitarias espaæo-
las han pasado desde los 80 por tres fases que se resumen aqu±:
De las bibliotecas de la universidad a la Biblioteca de la universidad
. Esta fase
se desarroll& hasta entrados los 90. Se reaccionaba ante una situaci&n de dispersi&n
bibliotecaria y de baja calidad de los servicios. Se actu& consolidando direcciones
efectivas de los servicios bibliotecarios, creando servicios tØcnicos y centralizando
operaciones.
De la Biblioteca de la universidad al sistema bibliotecario de la universidad
.
Esta fase se empez& a desarrollar a mediados de los 90 y supuso la madurez del sis-
tema bibliotecario universitario. Se reaccionaba ante el modelo anterior caracteri-
zado quizÆ por una excesiva rigidez y planteamientos te&ricos no adaptados al con-
texto espaæol. Se actu& organizando las estructuras de personal, dirigiendo la
atenci&n de las actividades de las bibliotecas a los usuarios y a los servicios y rede-
finiendo los servicios tØcnicos.
Del sistema bibliotecario de la universidad al servicio complementario de la
docencia y de la investigaci±n de la universidad
. Esta es una fase iniciada con el
nuevo siglo pero de ninguna forma completada. Se trata ahora de asumir un nuevo
rol adaptÆndonos a dos cambios profundos: el nuevo contexto de la formaci&n su-
perior y las posibilidades de la informaci&n electr&nica. Los retos serian ahora: in-
crementar el uso de informaci&n en todos los Æmbitos de la vida universitaria,
flexibilizar la organizaci&n de la biblioteca y asumir nuevos roles dentro de la uni-
versidad.
Desde la perspectiva evolutiva en la que nos hemos situado, no podremos entender la
situaci&n actual sin recordar el punto de partida, ya que este ha sido un elemento condi-
cionante de lo que se ha podido conseguir en cada momento. Pasaremos pues a presentar
de una forma esquemÆtica y simplificada como pod±a ser el escenario relacional de la
biblioteca universitaria espaæola hace no muchos aæos.
SituØmonos en el muy cercano pasado de los inicios de la dØcada de los 90. Lo que
hemos llamado
compaæerismo
exist±a pero era reciente. La tradici&n de la biblioteca
universitaria hasta entonces (y quizÆ con alguna mÆs que honrosa excepci&n) era la dis-
gregaci&n en mœltiples puntos de servicio que no eran vistos como unidad ni por la comu-
nidad universitaria ni por el propio personal de la biblioteca. Con una biblioteca de uni-
versidad inexistente, la
colaboraci±n
con otros servicios solo pod±a ser tambiØn
inexistente.
3
Anglada, Ll. Canvis i reptes organitzatius a les biblioteques universitaries.
Item
23(98), p. 32-48.
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10
LLU˝S M. ANGLADA
El
asociacionismo
era dØbil a inicios de los 90. Previamente, en los 80, se hab&a cen-
trado alrededor de la especializaci±n
4
(Coordinadora de Documentaci±n BiomØdica creada
en 1983, Documat ²matemÆticas- en 1988, la Asociaci±n de Bibliotecarios y Bibliotecas
de Arquitectura en 1991 y, mÆs tarde, MECANO ²ingenier&a- en 1995). Debemos tambiØn
citar por su importancia entre 1990 y 1995 los grupos de usuarios de los distintos sistemas
automatizados usados en las universidades espaæolas (RUEDO de Dobis/Libis, el de
VTLS, el de Libertas y Rueca de Absys). Su importancia decaer&a a partir que los progra-
mas de automatizaci±n dejaron de estar en fase de implementaci±n. Rebiun empez± su
andadura a finales de los 80, dos de sus grandes aportaciones a las bibliotecas universita-
rias espaæolas son de entonces: el catalogo colectivo y el PI, pero Rebiun era entonces una
asociaci±n pequeæa que inclu&a solo a un nœmero relativamente reducido de bibliotecas.
Su transformaci±n a una asociaci±n nacional fue posterior a las fechas en las que nos
hemos situado.
Rebiun ten&a algo de
cooperativa
. En los aæos 70 y 80 se desarrollan en el mundo co-
operativas de bibliotecas que reciben el nombre de ³networks´ (redes). Rebiun nace de
este impulso y en su planteamiento inicial la debemos ver quizÆ mÆs desde este punto de
vista que como asociaci±n. CODIBUCE (Conferencia de Directores de Bibliotecas Uni-
versitarias y Cient&ficas Espaæolas), de corta pero de fruct&fera vida, realiz± algunas actua-
ciones de las que podemos incluir como establecimiento de
alianzas
. Intent± y en algunos
casos consigui± establecer programas de colaboraci±n con el Consejo de Universidades
(para las estad&sticas), con Red Iris y con la Subdirecci±n General de Bibliotecas del Mi-
nisterio de Cultura. Con respecto a lo que hemos definido como
fraternizaci&n
, poco
podemos decir, los contactos y relaciones con bibliotecas de otros pa&ses fueron casi in-
existentes.
3. HACIA D±NDE VA EL MUNDO
De la misma forma que el mundo animal no evoluciona sin aumentar la complejidad
de los organismos vivos, el mundo social y las organizaciones no lo hacen sin incrementar
a su vez la densidad de las relaciones. Podemos seguir aqu& a Manuel Castells que tiene
entre sus tesis la de que uno de los cambios mÆs profundos que vive nuestra sociedad es
en la forma de hacer las cosas. Castells contrapone la sociedad ³Ærbol´ con la sociedad
³red´
5
. La sociedad Ærbol seria la que se desarrolla a lo largo de los siglos XIX y XX. En
ella las organizaciones adoptan la forma de grades conglomerados organizados de forma
jerÆrquica, con una cabecera del sistema y mœltiples partes sumamente especializadas y
aisladas.
En la sociedad red, la que se estÆ configurando desde hace algunos aæos y que es la
que va a ser la forma dominante en este siglo, las organizaciones ni van a tener grandes
dimensiones ni ellas mismas o sus partes serÆn ³autÆrquicas´. Las organizaciones en la
sociedad red se estructuran en nodos (no en partes) y tienen un funcionamiento abierto y
expansivo. Las estructuraci±n de las organizaciones en redes crea una nueva dinÆmica de
4
Anglada, Ll. Cooperaci± bibliotecµria a Espanya.
Item,
gener-juny 1995, n” 16, p. 51-67 y Merlo Vega, J.A. La
cooperaci±n en las bibliotecas universitarias: fundamentos y redes cooperativas.
Bolet&n de la Asociaci±n Anda-
luza de Bibliotecarios
, 1999, vol. 54, p. 33-57.
5
Castells, M.
La era de la informaci±n
. Madrid: Alianza, 1977-1998. 3 v. La misma idea se encuentra tambiØn
en Mark Leonard.
Por quØ Europa liderarÆ el siglo XXI
. Madrid: Taurus, 2005, p. 36-37.
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relacionarse. Las redes son estructuras abiertas, capaces de expandirse sin l&mites, inte-
grando nuevos nodos mientras puedan comunicarse entre s&, es decir, siempre que com-
partan los mismos c±digos de comunicaci±n. En la dinÆmica no hay centro, hay resultado,
no hay una forma preestablecida de actuar y s& una orientaci±n a las consecuencias de las
actividades.
El desarrollo evolutivo de las bibliotecas y su adaptaci±n a los nuevos tiempos conlle-
va que se multiplique y dinamice su Æmbito relacional
6
. Esto es as& de forma observable en
los pa&ses que tomamos de referencia como ejemplo de buenas prÆcticas para servicios
bibliotecarios.
Lo que he llamado
compaæerismo
qued± de hace tiempo integrado en las tØcnicas de
gesti±n y de creaci±n de equipos humanos, y, sin dejar de ser importante, no ha tenido
desarrollos recientes relevantes. En cambio, lo que he definido como
colaboraci&n
ha
pasado a ocupar un lugar central en muchas reflexiones profesionales. Los motivos segu-
ramente sean dos. El primero tienen que ver con la complejidad del mundo y el cambio
del rol del bibliotecario. La consecuci±n de los fines de una organizaci±n implica cada vez
mÆs el trabajo interdisciplinar. En las bibliotecas, la ampliaci±n de sus funciones (en la
alfabetizaci±n informacional, en participaci±n en la confecci±n de material docente, en
tareas de poner contenidos en la red.
..) supone la incorporaci±n de nuevos profesionales y,
sobretodo, el trabajo colaborativo con otros servicios de la universidad. El segundo moti-
vo se encuentra en el incremento de importancia de las TIC.
Como caso concreto en el que la colaboraci±n interna ha cambiado el entorno organi-
zativo de las bibliotecas, en Espaæa quizÆ hayamos conocido mÆs el caso ingles de con-
vergencia de servicios, pero en los EUA el fen±meno de convergencia tiene unas caracte-
r&sticas quizÆ mÆs interesantes. Las universidades all& suelen tener CIOs (²Chief
Information Officers³), personal directivo que se ocupa de forma global de la ´informa-
ci±nµ en la universidad. Las bibliotecas se incorporan como servicios bajo la direcci±n de
los CIOs o colaboran con ellos como organizaciones gestoras y difusoras de informaci±n.
A nivel internacional, el
asociacionismo
fue durante mucho tiempo la actividad ´rela-
cionalµ mÆs visible. El asociacionismo continua siendo fuerte e incluso se ha visto refor-
zado. A la actividad de las asociaciones nacionales se han sumado la de las asociaciones
internacionales. A nivel europeo creo que se deben destacar el LIBER y las mÆs especiali-
zadas del ELAG (en aplicaci±n de las TIC a las bibliotecas), la IATUL (bibliotecas de
ingenier&a) y las reuniones europeas del ICOLC (consorcios).
Pero el elemento mÆs relevante de los œltimos aæos en esta materia ha surgido en el
cooperativismo
con los consorcios. Estos tuvieron un momento Ælgido en los 70 cuÆndo
se formaron ´networksµ en los EUA o cooperativas en, por ejemplo, el Reino Unido y
Holanda. Los consorcios que hoy conocemos surgen a finales de los 90 y con el objetivo
de contratar recursos electr±nicos
7
. Pronto se extienden a casi todos los pa&ses y sus acti-
vidades trascienden la licenciaci±n de contenidos y pasan a desarrollar programas coope-
6
Ver:
The academic library in the information age.
S.l.: CETUS; 1997, o Wendy Pradt Lougee.
Diffuse libraries:
emergent roles for the research library in the digital age
. Washington: Council on Library and Information
Resources, nov. 2003 <
>.
7
Gray Potter, W. Recent trends in statewide academic library consortia.
Library trends
, 1997, vol 45, n” 3, 416-
434. Kopp, J.J. Library consortia and information technology: the past, the present, the promise.
Information Tech-
nology and libraries
, 1998, vol. 17, n” 1, p. 7-12. Evans, G.E. Management issues of co-operative ventures and
consortia in the USA.
Library management
, 2002, vol. 23, n” 4-5, p. 213-226, y Parte 2, 2002, vol. 23, n” 6-7, p.
275-286.
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12
LLU˝S M. ANGLADA
rativos de todo tipo (catÆlogos colectivos, repositorios digitales, formaci&n, etc.). Los
consorcios son una realidad que se superpone a la preexistente de las asociaciones, no las
suplantan, sino que extienden el poder de las bibliotecas. Los consorcios son una muestra
de que la evoluci&n no es solo crecimiento sino que a veces es ±complicaci&n². A nuestro
entender, los consorcios son extensiones de las bibliotecas y nacen en entornos maduros
que reconocen que, a partir de un nivel determinado, la extensi&n de los servicios tiene un
dintel claro dentro de las fronteras de la propia organizaci&n. Los consorcios son organi-
zaciones de ±proximidad², tienen sentido y funcionan bien si estÆn cerca de las bibliotecas,
por este motivo, su Æmbito territorial (sobre todo en pa³ses grandes) es muy frecuentemen-
te inferior al estatal.
El mundo de
alianzas
sido siempre una faceta de las asociaciones mÆs activas. Cuando
una asociaci&n se desarrolla con vigor, siempre se llega a una frontera que ya no podemos
cruzar solos. Tienen entonces sentido que la asociaci&n establezca alianzas con asociacio-
nes distintas con las cuales puede tener objetivos coincidentes. Creo ejemplar el trabajo
aliancista (±lobbista²) que hace SCONUL, por ejemplo. Algunos ±problemas² recientes de
las bibliotecas universitarias (el del canon del prØstamo, por ejemplo) no pueden enfocarse
desde una perspectiva aislacionista sino que deben serlo desde una perspectiva aliancista.
Es de destacar tambiØn que desde hace algunos aæos (pocos) el movimiento bibliotecario
internacional estÆ muy interesado en establecer alianzas con los sectores de archivos y de
museos.
Finalmente, Internet ha tenido por consecuencia incrementar las relaciones transfronte-
rizas. Esto ha conllevado un resurgir del asociacionismo internacional pero tambiØn de las
relaciones a menor nivel e informales que hemos llamado
fraternizaci&n
. En el Siglo
XXI viajamos y viajaremos mÆs. Grupos de bibliotecas o bibliotecas individuales pueden
establecer relaciones con otras con una cierta facilidad.
4. D±NDE ESTAMOS
Intentaremos ahora examinar cual es la situaci&n de las bibliotecas universitarias espa-
æolas con respecto a las seis categor³as ±relacionales² que hemos establecido.
El
compaæerismo
tiene buen estado de salud. Las direcciones de biblioteca, estableci-
das a partir de mediados de los 80, pero, sobre todo, desde principios de los 90, han tenido
una dedicaci&n especial a la construcci&n de equipos y a la organizaci&n de las distintas
bibliotecas de una universidad en un todo. A principios de los 90 (vista la situaci&n de
partida y los debates de los 80 sobre centralizaci&n y descentralizaci&n) no se pod³a pre-
decir que el resultado fuera tan bueno como el que tenemos. Los servicios bibliotecarios
estÆn consolidados como un todo en las universidades y sus diversos componentes (a nivel
personal y orgÆnico) se consideran partes solidarias de un todo.
Es dif³cil tener una visi&n real del nivel de
colaboraci&n
entre las bibliotecas universi-
tarias espaæolas y otros servicios de la universidad. A pesar del tradicional aislacionismo
de las bibliotecas, diversas dinÆmicas recientes han forzado que estas establezcan nexos
mÆs o menos estables con, por ejemplo, unidades de calidad (como consecuencia de las
evaluaciones) o con vicerrectorados de docencia (a partir del impulso de los CRAIs y de
proyectos como los dosieres electr&nicos o las factor³as docentes). Significativamente, la
aspiraci&n de un director de bibliotecas que a inicios de los 90 era depender del vicerrec-
torado de investigaci&n se ha relativizado del todo ya que nuestras dependencias y rela-
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ciones cruzan casi todo el espectro de servicios y actividades de una universidad. Si la
clasificaci&n global de la
colaboraci&n
ser±a seguramente de un notable, hay un examen
parcial que tenemos (quizÆ con alguna excepci&n), claramente suspendido: las relaciones
con los servicios de informÆtica. Estos y los de biblioteca tienen muchas mÆs cosas en
comœn que las que podamos tener, por ejemplo, con los servicios de gesti&n acadØmica. A
pesar de lo dicho, la colaboraci&n no ha dado resultados espectaculares. Los servicios
bibliotecarios hoy estÆn muy tecnificados, sus desarrollos dependen de conocimientos e
infraestructuras que ni tenemos ni podemos tener en las bibliotecas. Las realizaciones en
el Æmbito de las TIC (y nuestro buen nivel al respecto) tienen en su base el acierto de las
bibliotecas universitarias espaæolas de basar sus desarrollos en programas comerciales y
en conceptos y programas copiados del extranjero que hemos podido copiar y/o instalar
sin mucho soporte. Nuestra capacidad de innovaci&n estÆ mermada por no haber podido
establecer colaboraciones en este Æmbito.
La existencia y actividades de Rebiun han llenado el
asociacionismo
a nivel de biblio-
tecas universitarias espaæolas, pero este apartado tiene, a nuestro entender, dos debilida-
des. La primera no nos es propia, pero no por ello deja de estar presente: el asociacionis-
mo a nivel espaæol es dØbil o, al menos, no es vigoroso, y nos encontramos sin aliados en
el Æmbito de bibliotecas. En segundo lugar, desde finales de los 80 Rebiun ha dedicado
mucho tiempo a su fundaci&n, refundaci&n y reestructuraci&n a partir de la planificaci&n
estratØgica. Esto, y cierta confusi&n de origen entre su papel (propio) de asociaci&n y (el
parcialmente asumido) de red (²network³), ha debilitado lo que podr±a ser un resultado
excelente. Las mejores
asociaciones
de la misma naturaleza que Rebiun dedican una parte
muy importante de su tiempo y actividades a fomentar el debate y a promover el aliancis-
mo.
El
cooperativismo
estÆ representado en Espaæa por 5 consorcios establecidos y por
algunos grupos informales de compras
8
. A esto debemos aæadir el proyecto cooperativo
de DIALNET. Las realizaciones espaæolas en este Æmbito no se alejan en nivel y resulta-
dos de los que existen en pa±ses de naturaleza y dimensiones parecidas a las nuestras (co-
mo Francia, Italia, Alemania o Inglaterra). Creemos que los consorcios han sido una reali-
dad insuficientemente analizada. Ha habido una cierta reticencia de asumir unos
organismos de naturaleza nueva que se desplegaban en un Æmbito territorial que no coin-
cid±a con el marco espaæol. Vistos quizÆ como ²contrapoderes³, no han sido integrados
como lo que son (extensiones de las propias bibliotecas universitarias espaæolas) ni apro-
vechados para extender los beneficios de la contrataci&n conjunta de recursos electr&nicos
a todas las bibliotecas espaæolas. La licenciaci&n de recursos electr&nicos pasarÆ en el
futuro pr&ximo por los consorcios pero de su coordinaci&n con Rebiun deber±an despren-
derse beneficios que alcanzaran a todas las bibliotecas universitarias. Esto es posible am-
pliando el Æmbito de los consorcios existentes, creando consorcios nuevos o haciendo
consorcios virtuales a travØs de agregadores.
8
TØrmens Graells, M. Los consorcios, una nueva etapa de la cooperaci&n bibliotecaria.
El profesional de la
informaci&n
, 2005, vol 14, n” 3, p. 166-173. Blanco PØrez, A. University libraries consortia in Spain.
Serials 16
,
2003, vol. 1, p. 53-55. Duarte Barrionuevo, M. New strategies in library services organization: consortia univer-
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Information Technology and libraries
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Information technology and
libraries
, 1999, vol. 18, n” 3, p. 139-144.
anales de documentaci&n
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14
LLU˝S M. ANGLADA
De lo dicho con respecto a la colaboraci&n se desprende que la actividad de las biblio-
tecas universitarias estableciendo
alianzas
no ha podido ser muy activa. La gran alianza
ha sido que Rebiun pasara a ser una sectorial de la CRUE, pero no se han aprovechado
suficientemente (o no se ha podido) las oportunidades de estar en el centro de la organiza-
ci&n de los rectores para establecer programas de actuaci&n comunes con otras sectoriales,
sea para el tema de los crØditos europeos, para el de desarrollo de las TIC o para los servi-
cios de informaci&n y orientaci&n a los estudiantes. Entre alianzas a este nivel, deber±amos
incluir las relaciones que se establecer±an con organizaciones de naturaleza y finalidades
diferentes pero con objetivos parcialmente concurrentes. Las mÆs naturales y pr&ximas
serian con Fesabid, pero tambiØn las que inici& Codibuce con el Ministerio de Cultura o
con Red Iris o las que a partir de la Certificaci&n de calidad se podr±an establecer con
Aneca.
La actividad de
fraternizaci&n
ha sido y es dØbil en un momento en el que la situaci&n
y nivel de realizaciones de las bibliotecas universitarias espaæolas no lo justifica
9
. Nuestro
nivel de servicios ha mejorado mucho en los œltimos aæos y hoy Espaæa puede relacionar-
se con la esfera europea sin complejo de inferioridad. Esto no implica, como a veces se
oye, que no tengamos nada que aprender de nuestro entrono. A pesar de lo dicho, Espaæa
es, junto con Francia, la gran ausente de los foros internacionales. Con honrosas excep-
ciones, los congresos internacionales a escala europea se celebran sin participaci&n espa-
æola. La misma situaci&n no es tan mala en la literatura profesional ya que un cierto grupo
de profesores universitarios del Ærea han decidido presentar sus publicaciones a revistas
extranjeras, prefiriendo estas a las espaæolas.
5. PERSPECTIVAS DE FUTURO
Dentro del Æmbito de la inteligencia social, las bibliotecas universitarias espaæolas tie-
nen actualmente unos claros puntos fuertes y dØbiles. Entre los primeros destacar±amos
tres: un buen nivel de organizaci&n de la biblioteca universitaria como un todo dentro de
la universidad, la misma existencia de Rebiun como realidad consolidada, integrada en la
CRUE y con poderosos programas de actuaciones en funcionamiento, y, los consorcios
existentes (con realizaciones que van mÆs allÆ de la
licenciaci&n
de contenidos) y el po-
tencial que tienen de extender sus beneficios a la totalidad de las bibliotecas universitarias
espaæolas.
QuizÆ el principal puntos dØbil sea el citado de la falta de apoyo informÆtico para des-
arrollar proyectos de forma innovadora. Mientras no podamos establecer colaboraciones
efectivas dentro de la universidad que nos permitan avanzar al ritmos de los avances tec-
nol&gicos e innovar en servicios, nuestras fuerzas renovadoras tendrÆn pocos resultados.
En otro orden, citar±amos tres puntos dØbiles mÆs: un nivel inferior al deseable de debate e
intercambio de informaci&n e ideas, la ausencia de alianzas estables y poderosas que nos
permitan conseguir algunos objetivos con mÆs facilidad, y una presencia internacional por
debajo de nuestras posibilidades.
9
Debemos en cambio citar la presencia de espaæoles en la secci&n de bibliotecas universitarias de la IFLA y la
influencia del CBUC en el ICOLC europeo.
anales de documentaci&n
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COLABORACIONES Y ALIANZAS.
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De forma mÆs concreta, creemos que el enorme potencial acumulado en los œltimos
aæos podr&a explotarse mÆs con el refuerzo de algunas actuaciones en el Æmbito ±relacio-
nal² que podr&an desarrollarse en los pr³ximos cinco aæos.
El
compaæerismo
debe continuar el camino ya bien desarrollado de construir equipos
y de ofrecer la visi³n de la biblioteca universitaria como un todo. Al mismo tiempo se
deber&an reforzar las habilidades de liderazgo de los directores de biblioteca y formar
equipos de direcci³n que puedan intervenir en el asociacionismo y la cooperaci³n a un
segundo nivel.
Con respecto la
colaboraci&n,
las bibliotecas universitarias deber&an reforzar y mejo-
rar los lazos colaborativos que puedan ya tener con otros servicios de la universidad. El
nivel de calidad de los equipos humanos de las bibliotecas universitarias deber&a permitir
crear una dinÆmica de especialistas que hagan de observatorio de la mejores prÆcticas en
estos Æmbitos y que hagan pœblicas estas mejores prÆcticas.
Con respecto el
asociacionismo,
el camino ser&a
Rebiun y mÆs concretamente su fun-
ci³n deliberativa, de intercambio de informaci³n y ±lobista². Deber&amos reforzar tambiØn
el
cooperativismo
(los consorcios) asumiendo que estos son agrupaciones a travØs de las
cuales las bibliotecas pueden mejorar sus servicios. Al mismo tiempo deber&amos crear
una red de
alianzas
efectiva. Estas deber&an establecerse en funci³n de las l&neas fuerza
del programa de futuro de Rebiun y deber&an incluir otras asociaciones de bibliotecas.
Mejorando la
fraternizaci&n
podr&amos establecer lazos mÆs o menos estables de relaci³n
con (algunas y elegidas) asociaciones del mismo tipo
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y tener un posicionamiento estra-
tØgico para cubrir con presencia espaæola los principales foros internacionales mÆs pr³xi-
mos a las bibliotecas universitarias espaæolas.
Las mejoras de las bibliotecas universitarias han sido ampliamente reconocidas. Las
mÆs evidentes han sido mejoras de recursos (edificios y tecnolog&a) y de servicios, pero
estas han sido posibles por que se han tomado decisiones organizativas correctas. En el
futuro, ademÆs de recursos, servicios y organizaci³n, la evoluci³n (positiva) de las biblio-
tecas universitarias espaæolas se basarÆ en su capacidad de crear mecanismos de inteligen-
cia social.
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Por ejemplo con SCONUL y con la Asociaci³n de directores de bibliotecas universitarias de Francia. Se
deber&an continuar y aæadir, por proximidad, Portugal sin que esto excluya otros lazos.
anales de documentaci&n
, n” 9, 2006
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