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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
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Katia Andrea Morales Gaitán* y Eduardo Aguado López**
R
ESUMEN
: Se analizan desde la Sociología de la ciencia tres ejes de su campo. El primero,
rescata la epistemología de la producción científica social. El segundo, trata la construcción
de la legitimidad de los científicos a través de sus publicaciones. El tercero, refiere el estudio de
los indicadores más importantes para América Latina generados por la Cienciometría. Se
concluye que la incorporación de las Tecnologías de Información y Comunicación son canales a
través de los cuales se legitiman los resultados de investigación, productividad y visibilidad entre
las comunidades científicas.
P
ALABRAS CLAVE
: Sociología de la ciencia, Legitimidad, Ciencia social, Producción científica,
Cienciometría.
A
BSTRACT
: We analyze, from the point of view of the Sociology of Science three constituent axes
of its field. The first level rescues the epistemology of the social scientific production. The
second focuses on the construction of the legitimacy on scientists through their publications.
Finally, we refer throught the most important indicators for Latin-America, generated in the
scientific databases. Concluding that the use of Technologies of Information and Commu-
nication are channels that legitimize the results of research and productivity in the scientific
communities.
K
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ORDS
: Sociology of Science, Legitimacy, Social Science, Scientific production, Scienciometrics.
La legitimación de la
Ciencia social en las
bases de datos cientí-
ficas más importantes
para América Latina
MIRADOR LATINOAMERICANO
*
Asociación Latinoamericana de Sociología,
UAEM
(katiakatiush@hotmail.com).
**
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales,
UAEM
(eaguado@uaemex.mx).
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I
NTRODUCCIÓN
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a ciencia ha desempeñado un papel decisivo en el desarrollo económico
y social de las naciones mundiales desde hace más de dos siglos,
1
sin
embargo, es reciente el surgimiento de disciplinas enfocadas al estudio
de la propia actividad científica. La Sociología de la ciencia ha investigado
con profundidad los procesos de producción y comunicación científica, especial-
mente porque retoma la ciencia y la tecnología como fuentes de información
contemporánea, útiles para la evaluación científica, aun cuando ha estudiado a la
ciencia, ha enfatizado los aspectos epistemológicos y ha discutido sobre la obje-
tividad y neutralidad de su naturaleza, en este sentido la verdad científica reposa
sobre diversos parámetros, donde el enfoque ha sido guiado por la teoría crítica
y práctica en la Sociología de la ciencia, área que cuestiona la construcción e ins-
titucionalización social de la ciencia.
Al mismo tiempo, la incorporación de nuevas tecnologías de la información
y las comunicaciones (
TIC
’s) sitúan al ser humano en contextos de cambios fun-
damentales en la manera de producir, pero principalmente de comunicar y pu-
blicar investigaciones científicas. La comunicación científica se ha convertido en
un sistema complejo en el que aparecen factores, individuos y mecanismos que
apuestan por una nueva organización y almacenamiento de la información, dis-
positivos que además se perfilan como evaluadores de producción científica.
2
Estos cambios en la comunicación se traducen en modificaciones de las nuevas
formas de legitimación y posicionamiento de los científicos.
1
Las diferencias de inversión en ciencia y tecnología de acuerdo al
PIB
de los países es uno de los
aspectos fundamentales para el desarrollo de sus sociedades. Por ejemplo Suecia y Japón invierten
3.0%, Estados Unidos 2.4%, los países del sureste asiático llamados “tigres” han invertido hasta
5.0% de su
PIB
total, logrando desarrollar y mejorar la calidad de vida de sus habitantes en menos
de 40 años, situación que contrasta en América Latina, donde el promedio invertido es de 0.7%,
para el caso específico de México sólo destina 0.01% de su
PIB
. Raimundo Javier Páez Abello
et
al.
, “¿Son la ciencia y la tecnología un instrumento de desarrollo? Un análisis para el caso de
América Latina”, en
Investigación y Desarrollo
, vol. 9, núm. 1, Barranquilla, Colombia, Univer-
sidad del Norte, julio, p. 372.
2
Julie M. Hurd, “Scientific Communication: New Roles and New Players”, en
Emerging Issues in
the Electronic Environment: Challenges for Librarians and Researchers in the Sciences
, Lon-
dres, Co published as The Haworth Information Press, 2004, p. 5.
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El paradigma científico denominado “corriente de la ciencia principal” con-
sidera la publicación de artículos en revistas indexadas como el indicador más
representativo de la capacidad de producción de un científico y, en consecuen-
cia, de evaluación científica global, porque para lograr publicar en una revista es
preciso llevar a cabo el proceso de arbitraje por pares ciegos, así como la revisión
del documento por parte de los comités editoriales, órganos que verifican y ga-
rantizan la calidad de un trabajo. Desde hace varios años se considera que el
proceso de arbitraje es garante de calidad e innovación. Práctica tradicional a la
que las ciencias naturales han recurrido para comunicar, difundir y evaluar sus
investigaciones; es a través de la publicación de artículos que las ciencias duras
han abierto las posibilidades de discusión y superación de los resultados. A partir
de los índices que la Cienciometría arroja, podemos identificar a los autores que
tienen una mayor producción, saber con quiénes trabajan, sus grupos de trabajo
y de esta forma conocer las colaboraciones, tanto institucionales como interna-
cionales de todas las áreas científicas.
3
De esta forma, al tener claro que las ciencias naturales han comunicado y
evaluado sus resultados hasta convertirse en el eje principal de su lógica de legi-
timación, se pregunta si estas formas y métodos se podrían incorporar a las cien-
cias sociales y humanidades. ¿Qué ventajas tendría adoptarlos? Más allá de la crítica
marginal, ¿qué estamos haciendo desde las ciencias sociales para hacer visibles
nuestras investigaciones? ¿Por qué para el paradigma de la corriente principal,
América Latina es un punto de interés para incorporar su producción científica?
¿Cómo responde la comunidad científica latinoamericana ante estas instancias?
Éstas y otras preguntas son tratadas en este texto, algunas respuestas se han lo-
grado inferir, otras se abren para futuros debates y alternativas.
3
La problemática de otras formas de comunicación científica es la poca sistematización de su im-
pacto. Por ejemplo, la publicación de libros no evalúa sus contenidos y se considera —en mu-
chos casos— una acción aislada cuya circulación se limita a la institución que lo haya publicado,
sin trascender a mayores ámbitos internacionales. Por su parte, no todos los congresos compilan
los trabajos presentados, lo que provoca que el seguimiento de las investigaciones y sus autores
sea limitado y con claros sesgos.
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En otra perspectiva, en autores como Pierre Bourdieu, Olivier Martín, Ro-
bert Merton y Jeffrey Alexander provenientes de distintas escuelas sociológicas,
francesa e inglesa, existen puntos de coincidencia acerca de la legitimidad de los
científicos. Señalan, grosso modo, que el consenso de sus comunidades, el sis-
tema de relaciones y su participación en redes y grupos afines son vitales para
su posicionamiento y legitimidad. Si se quiere ver desde el sentido de la Cien-
ciometría son los indicadores, la publicación y coautoría de artículos en revistas
indexadas, y el sometimiento de la evaluación por pares de los trabajos los que
se perfilan como procesos legitimadores y de calidad en las investigaciones.
Por su parte, la propuesta de la corriente de la ciencia principal, que repre-
senta las bases de datos o indexadores, apuesta porque los aportes deben restrin-
girse a las mismas reglas, sea el caso de ciencias sociales o naturales: que la
comunicación de sus resultados sea a través de canales legitimados; que haya
aceptación de los trabajos por parte de la comunidad correspondiente, aunque
reconoce que dicha aceptación no se encuentra exenta de tensiones, conflictos
e intereses.
En la actualidad, hay dos empresas que se han apropiado de los canales de
legitimación de comunicación de resultados (Scopus en Europa, Thompson Reu-
ters, en Estados Unidos) al agrupar más de 10 000 revistas de todas las áreas, adu-
cen que en ellas es donde se presentan los aportes y que en el resto de las otras
revistas, los resultados no contribuyen de forma central, por lo tanto compiten
entre sí para obtener el estatus de principales portavoces de la comunicación y
difusión científica, legitimando los procesos que se emiten por este canal.
De acuerdo al
Journal Citation Index
del Thompson Reuters, los espacios
más relevantes de investigación sociológica se concentran en bases de datos an-
glófonas como la
Sociological Abstracts
y a través de revistas como el
American
Journal of Sociology
de la Universidad de Chicago, la
American Sociological Re-
view
de la Asociación Americana de Sociología y el
British Journal of Sociology
publicado por la London School of Economics. Gran parte de la literatura cien-
tífica proveniente de Latinoamérica y España está fuera de estas bases de datos,
por lo que han surgido proyectos como
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y Redalyc que buscan reunir las
revistas de mayor calidad de esta región, con una perspectiva distinta a la del
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mercado, es decir, la del acceso abierto.
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contiene prioritariamente las
revistas de ciencias naturales y exactas, mientras que Redalyc incluye de prefe-
rente manera revistas de ciencias sociales y humanidades, con la finalidad de
evaluar la producción científica regional en la esfera global.
Planteamos que no sólo los factores cuantitativos provenientes de las bases de
datos o indexadores de revistas son los que otorgan legitimidad a los científicos,
sino que también las redes sociales a las que se les vincule; su poder político y
social desempeñan un papel importante en dicho proceso. Para articular la proble-
mática, se desarrollan nuestros argumentos en tres tiempos. Primero, se retomarán
las pautas epistemológicas para este trabajo. Se referirá a los aportes de los precur-
sores de la sociología de la ciencia como Robert Merton. Haremos especial refe-
rencia a la noción de
campo
de Pierre Bourdieu y su perspectiva sobre la
producción científica. Este apartado se nutrirá también de las contribuciones que
ofrece a la filosofía de la ciencia Jeffrey Alexander, autor que, asimismo, permitirá
dar cuenta de los distintos campos de legitimación científica.
Posteriormente, aclararemos el concepto de
legitimación de la ciencia
y
sus manifestaciones abstractas y concretas. Después tendremos un espacio para
la discusión de la problemática de la legitimación de la Ciencia social y por último,
se expondrá el surgimiento y la evolución de la Cienciometría como línea de in-
vestigación estudiada por la Sociología de la ciencia. Aunado a este tema, se ana-
lizarán cuatro bases de datos: Thompson Reuters, Scopus, Redalyc y
S
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. Estos
proyectos permitirán ejemplificar cómo los distintos campos científicos constru-
yen sus propios dispositivos de legitimación.
Para concluir, se propone una reflexión global a fin de simplificar cómo se
constituye la legitimidad de la producción científica en campos de tradición par-
ticular como el de las ciencias sociales en contextos como América Latina.
B
ASES EPISTEMOLÓGICAS PARA UNA SOCIOLOGÍA DE LA CIENCIA
En este apartado es fundamental referirse a los estudios de Robert Merton, quien
desde los años treinta y cuarenta del siglo pasado se esforzó por definir una So-
ciología específica para la ciencia.
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Las normas que Merton logró identificar como
patrones de comportamiento
de los científicos son: el universalismo, el comunismo, el desinterés y el escepti-
cismo, asimismo remarcó hechos que existen en la ciencia, como el fraude, las
disputas por descubrimientos, el plagio, entre otras. La crítica a Merton radica
en que sus cuatro normas no son una práctica constante entre la totalidad de las
comunidades científicas en un ámbito mundial, y que es evidente la existencia
de intereses políticos y económicos en los descubrimientos de la ciencia; que no
todos los investigadores son escépticos y que, en realidad, el mundo contempo-
ráneo privilegia al individuo por encima de la comunidad.
Por otro lado, para Bourdieu el capital científico es una especie particular
de capital simbólico, fundado en el conocimiento y reconocimiento, que otorgan
los pares competidores del campo científico específico. A partir de ello, el campo
científico —como cualquier otro— es un espacio que se constituye a partir de
relaciones de fuerza, de luchas, de intereses concretos de los científicos, y de una
serie de tensiones entre los recién llegados y los que ya conforman un grupo
científico. Por su parte, el concepto de capital cultural (heredado o adquirido)
del autor resulta importante para reconocer tanto las calidades, como las cuali-
dades de un científico. En el discurso de Bourdieu, la ciencia es un campo con-
dicionado por las producciones sociales: “se trata de un estado determinado
por las leyes del mercado”.
4
La reproducción y legitimación de un científico es
todo un proceso que implica su aceptación por parte de los colegas, la coope-
ración y, finalmente, la evaluación de otros científicos.
Por lo tanto, en cada disciplina se van entretejiendo redes de colaboración,
las cuales conforman distintos investigadores, de uno o varios países, con el fin
de compartir su labor para hacerse más productivos, las redes intercambian y
desarrollan en conjunto información de manera estructurada, lo que da como
resultado una jerarquización de acuerdo al rol y a la participación de cada cien-
tífico. Las redes pueden ser cerradas o bien abiertas cuando el trabajo se com-
parte con varias disciplinas o instituciones.
4
Pierre Bourdieu,
Algunas propiedades de los campos en sociología y cultura,
México, Cona-
culta, 1990, p. 135.
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Una condición vital del concepto de
campo
es que exista un
juego
y
juga-
dores
que estén dispuestos a respetar las reglas que moderan el juego. En el
campo de la ciencia, el juego es la producción científica y la creación de nuevos
conocimientos, los jugadores son los científicos y las reglas del juego se relacio-
nan con la pertinencia de una investigación, las metodologías empleadas para lle-
varla a cabo, con las formas establecidas para su difusión, comunicación y
discusión. Tal es el caso de los canales de comunicación y revisión por pares. A
estos patrones, Bourdieu les ha llamado
habitus
y señala un claro ejemplo: “Un
habitus
de filólogo es a la vez un oficio, un conjunto de técnicas, de referencias
[...] propiedades que dependen a su vez de la historia de la disciplina, de su je-
rarquía en las disciplinas, y que son a la vez condiciones para que funcione el
campo”.
5
En la historia de la ciencia, la revisión por pares y la publicación de artículos en
revistas se han legitimado con base en sus propios mecanismos de producción.
6
Al mismo tiempo, los campos poseen la característica de ser estructurados.
Dicha estructura responde al estado en que la lucha derivará al poseer el mono-
polio de la legitimación. Así la lucha adquiere un nuevo sentido, el apropiarse
de los canales validados. Siguiendo la perspectiva de Bourdieu, el estado más
“puro” de la ciencia es en realidad un dominio social como cualquier otro, con
sus relaciones de fuerza, sus monopolios, entre otros.
El funcionamiento mismo de un dominio científico supone una forma y
existencia específica de interés, sean éstos económicos, políticos e incluso so-
ciales. Las prácticas científicas no aparecen como
desinteresadas
, sino por el
contrario, éstas son realizadas en el marco de beneficios particulares de cada
campo. En ciertos casos, los avances e innovaciones científicos se convierten en
productos que más tarde se comercializarán y de esta forma se obtienen ganan-
cias en el mundo económico. Un claro ejemplo lo tenemos en la industria arma-
5
Loc. cit
.
6
Sin embargo aún quedan varios aspectos por cambiar, tales como los procesos perversos de la
manipulación social y de intereses en la ciencia, así como la participación efectiva de los comités
editoriales.
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mentista que desarrolla cada día más tecnología y comunicaciones, con la fina-
lidad de dar más poder y control a quienes sean capaces de comprar éstas.
7
En este sentido, cada campo científico sigue las regularidades que le permitan
funcionar con base en su propia historia y legalidad específica, en particular a tra-
vés de sus mecanismos de comunicación y recompensas. Bourdieu, en su obra
Homo Academicus
, estudia los mecanismos de promoción de los hombres que
viven en y desde la academia. Hace un estudio concreto sobre L´École des Hautes
Études de París y señala: “el prestigio académico” no se relaciona específica-
mente con el estímulo científico o intelectual. En todo caso, significa que el
aplauso y reconocimiento académicos suelen darse a quienes saben cómo ma-
nejarse en el sistema de mentores y utilizan con estrategia sus privilegios here-
dados del capital cultural que poseen. Por tanto, el renombre científico implica
creación original, capacidad aguda de crítica, reflexión y otras capacidades. Mien-
tras que el poder institucional y el privilegio académico resultan de la prueba más
genuina de
obsequium
, “respeto incondicional por los principios fundamentales
del orden establecido”.
8
Por supuesto el medio académico es mucho más com-
plejo, pero este análisis nutre la perspectiva de la legitimación en específico de
un caso en ciencias sociales.
Al seguir las reflexiones de Jeffrey Alexander, el desarrollo y la crisis de los
programas de investigación social deben ser entendidos como líneas de tradición
explicativa que funcionan como unidades críticas de análisis, las cuales buscan la
acumulación del conocimiento sobre una determinada área de lo social. Sin em-
bargo, el conocimiento social avanza y decae de forma distinta a lo que ocurre en
7
Una perspectiva compartida la encontramos en Michaell Pollak, en su artículo “Proyecto cien-
tífico, carrera profesional y estrategia política”, en el que analiza la trayectoria y la biografía de
Paul F. Lazarsfeld. Su análisis radica en que la producción científica y las opiniones políticas se
encuentran mediatizadas por las formas de organización de la investigación. Por tanto, la selec-
ción de los objetos sociológicos, métodos de investigación estadísticos y matemáticos de Lazars-
feld fueron racionalizados por una dinámica de pago o económica; en este caso, de la Compañía
Ford, quien le financió varios proyectos que le permitieron posicionarse en el mercado de la
investigación americana y, posteriormente, europea. Michael Pollak, “Projet scientifique, carrière
professionnelle et stratégie politique”, en
Actes de la Recherche en Sciences Sociales
, vol. 55,
núm. 55, París, 1994, pp. 54-63.
8
Pierre Bourdieu,
Homo Academicus
, trad. de Peter Collier, Cambridge, Polity Press, 1988, p. 87.
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las ciencias duras. Los programas de investigación, de esta forma, deben ser com-
prendidos como un ámbito continuo de reflexiones generales, abstractas y meta-
físicas, por un lado; pero por el otro, tienen un rostro concreto, empírico y factual.
Las ciencias sociales —y en particular la sociología— pueden ser entendidas
como conjuntos de tradiciones a las cuales regularmente se les denomina
es-
cuelas
. De esta forma, se les puede definir como un discurso racional-pragmático
en distintos multiniveles acerca de la sociedad y sus unidades constitutivas, con
patrones y direcciones que son determinados por las distintas tradiciones de
las disciplinas de las ciencias sociales. Los elementos de esta definición, como
el propio Alexander argumenta, forman una
paradoja
y no una
contradicción,
en la medida en que las tradiciones son patrones de percepción y comporta-
miento que se siguen, en una primera instancia, no por su racionalidad intrín-
seca, sino porque son inherentes a su pasado.
Las escuelas de investigación y su historia se definen a sí mismas por sus nú-
cleos teóricos que son muy resistentes al cambio, pero las áreas que las rodean
—en algunos casos— son sustanciales, y se encuentran en constante variación.
En términos típico-ideales, los cambios en las zonas periféricas de los núcleos teó -
ricos de las costumbres de investigación pueden ser concebidos como proceden-
tes de tres líneas: elaboración, proliferación y revisión. La estrategia principal
que han seguido las distintas escuelas para poder difundir y legitimar sus trabajos
es la creación de sus propios canales de comunicación, en especial a través de
la fundación de sus propias revistas.
La reconstrucción teórica, por su parte, lleva a que las diferencias con la
tradición sean explícitas y se abre a otras, también, de forma explícita. La recons-
trucción puede revivir una tradición teórica e incluso crear la oportunidad para
que nazcan nuevas. Pero también las tradiciones pueden ser
deconstruidas
. Esto
no sucede porque el núcleo o las zonas periféricas hayan sido falsificadas, ocurre
porque sus compromisos han sido deslegitimados a los ojos de la comunidad
científica; en este sentido, deslegitimación implica retirar la confianza a los com-
promisos del núcleo.
Elaboración, proliferación y revisión no describen el desarrollo y grado real
del avance científico en ciencias sociales. Un nuevo planteamiento teórico, por
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ejemplo, habla de un cambio en la sensibilidad científica, al poner diferentes cues-
tiones en la mesa de discusión y agregar un apremio fundamental en la creación
de diferentes discursos. De este modo es que Jeffrey Alexander sugiere que se
debe hablar de “movimientos sociales científicos y desarrollo científico social”.
Así, el principal motor del cambio científico es pragmático: conflicto y com-
petencia entre tradiciones. Por consecuencia, la noción de
revoluciones cientí-
ficas
aportada por T. Kuhn, resulta vital para superar los paradigmas existentes
en la ciencia normal. Con frecuencia, la competencia entre escuelas es subesti-
mada, pero el rol que desempeñan es muy estimulante en el marco de la activi-
dad hacia los programas de investigación. La competencia ocurre en dos géneros
discursivos y sus herencias.
El primer tipo de competencia tiene que ver con las disputas al interior de
una tradición con sus categorías residuales; con la amplitud analítica y con la
empírica, así como con la forma en cómo se leen e interpretan a los teóricos
clásicos. El segundo tipo de competencia se da en el nivel de los programas de
investigación, una competencia que se encuentra organizada alrededor del in-
tento de los rivales por explicar las estructuras empíricas y los procesos vincu-
lados al análisis de la tradición o la escuela de investigación.
Hay que destacar que, como apunta Alexander, una tradición avanza cuando
los temas de sus declaraciones son juzgadas como relativamente superiores
,o
comparables con el trabajo de investigación producido por otras escuelas. La
mejor defensa de una tradición bajo ataque de otra es la de articular y defender
las bases analíticas de su programa de investigación. Como es de esperarse, “la
competencia genera ganadores y perdedores”.
9
Este proceso es sociológico más
que epistemológico, porque la competencia implica una movilización impor-
tante, no sólo de recursos intelectuales y argumentativos, sino también materia-
les y económicos que permiten que un programa de investigación se consolide.
Ahora bien, desde una visión contemporánea de la Cienciometría ameri-
cana, el hombre actual se encuentra ante una epistemología que se ha reprodu-
cido en formas tecnocráticas de las instituciones privadas y públicas; traducida
9
Jeffrey Alexander,
Real Civil Societies: Dilemmas of Institutionalization
,
SAGE
, 1998, p. 42 (tra-
ducción nuestra).
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en modelos de productividad, crecimiento y desarrollo económico. Esta perspec-
tiva establece que la información sistematizada permite la evaluación, es decir,
la identificación jerárquica de la contribución medida en producción (artículos)
o impacto (citas). Desde sus comienzos, la Cienciometría se caracteriza por ser
un estudio que permite analizar, observar y mesurar la actividad científica. Este
término surgió hace más de dos décadas y se vincula directamente a la revista
Scientometrics
. A partir de la Cienciometría, la sociología de la ciencia ha expor-
tado sus índices numéricos para generar esquemas y estudiar el funcionamiento
de las instituciones científicas.
A través de un sistema meritorio, los científicos se ven recompensados y le-
gitimados por su trabajo, al obtener medallas, premios especiales, puestos direc-
tivos, adscripción a sociedades honoríficas, premios Nobel, entre otros. Lo que
se percibe es que la legitimación científica cuenta con un discurso organizado,
que al contrastar en la práctica, encontramos algunos sesgos, como lo menciona
Bourdieu: al haber establecido que hay una correlación entre la cantidad de pu-
blicaciones y los índices de reconocimiento, los autores se preguntaron si la
mejor medida de excelencia científica es la cantidad o la calidad de las produc-
ciones. De esta forma estudiaron la relación entre los
outputs
cuantitativos y
cualitativos de 120 físicos: hay una correlación, sin embargo algunos físicos pu-
blican muchos artículos de poca importancia.
10
Nótese que es en las ciencias naturales y exactas donde nace la mayor parte
de ellas. Mientras que las ciencias sociales, extraordinariamente,
aportan
al
mundo en este sentido. Otro reto que desafía a la Cienciometría está en el tema
de los países que encabezan las listas de mayor productividad e innovación, ya
que de nueva cuenta observamos desigualdades profundas entre las diferentes
regiones del mundo.
10
“[.
..] Ayant établi qu´il y a une corrélation entre la quantité de publications et les indices de re-
connaissance, les auteurs se demandent si la meilleure mesure de l`excellence scientifique est
la quantité ou la qualité des productions. Ils étudient donc la relation entre les outputs quanti-
tatifs et qualitatifs de 120 physiciens: il y a une correlation mais quelques physiciens publient
beaucoup d´articles de peut importance.
..” (Cole & Cole, citado en Pierre Bourdieu,
Les usages
sociaux de la science
, París,
INRA
Editions, 1997, p. 82).
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A partir de los datos obtenidos de 5 500 encuestas que se aplicaron en Japón
y Estados Unidos, Walsh y Nagaoka. señalan en su artículo “¿Quién inventó?”,
que son los científicos japoneses y americanos quienes lideran la productividad
de patentes. Afirman que tienen bastantes similitudes respecto al tipo de orga-
nizaciones en las que trabajan; los inventores provienen en mayor grado de las
universidades, así como la constante distribución en inventos a lo largo de dife-
rentes clases de tecnologías.
11
Otra interesante experiencia que se vincula a este problema la encontramos
en el artículo de Wayt Gibbs, “Ciencia del Tercer Mundo”, en el que afirma que
el nombre de los países donde se crea y produce ciencia sigue siendo un factor
determinante para que los legitimadores de estas producciones tengan su propio
reconocimiento.
Lo que da como resultado una visión donde los países del tercer mundo y sus
científicos no tenemos aportes significativos a los ojos de los países industrializa-
dos […]. Algunos científicos que se transfirieron de un país industrializado a
otro en vía de desarrollo constataron que la modificación de su dirección postal
modificaba la apreciación de sus revisores.
12
L
EGITIMIDAD EN LAS CIENCIAS SOCIALES
El análisis de poder y legitimidad de los intelectuales es un tema difícil y ambi-
guo, debido a dos razones; primero por la naturaleza de la comunidad, y se-
gundo, por tratarse de sujetos que existen en nuestra propia posición dentro de
un grupo de investigadores. Hemos partido de la premisa de que la crítica pro-
positiva construye mejores horizontes a la actividad científica. La variedad de
enfoques y metodologías aplicadas a los sujetos y objetos de estudio en las cien-
cias sociales han generado controversias respecto a su estatus y relevancia cien-
tífica. Corrientes y escuelas relacionadas con nombres como el positivismo, la
hermenéutica, la fenomenología, el interaccionismo simbólico, el funcionalismo,
11
John Walsh & Sadao Nagaoka, “Who Invented?: Evidence from the Japan-US Inventor Survey”,
en
RIETI
Discussion Paper Series
, vol. 9-E, núm. 34, pp. 1-70.
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Wayt Gibbs, “Ciencia del Tercer Mundo”, en
Investigación y Ciencia
, núm. 231, pp. 70-79.
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el estructuralismo, el post-estructuralismo han generado diversos esquemas de
análisis, tanto a los sujetos como a los objetos estudiados.
Esta realidad histórica, dentro del proceso de consolidación de las ciencias
sociales, le ha otorgado cierta debilidad respecto a su legitimidad y formalidad
empírico-científica.
Entre otros problemas, los teóricos de la sociedad, abordan los siguientes temas:
el
status
de las ciencias sociales, especialmente en relación a la lógica de las ciencias
naturales; la naturaleza de las leyes y generalizaciones que pueden establecerse; la
interpretación de la agencia humana y el modo de distinguirla de los objetos y
acontecimientos naturales; y el carácter o forma de las instituciones humanas.
13
Ante tan distintas temáticas de estudio se observa que paradójicamente en
las ciencias sociales, hoy en día, el consenso con nuestros colegas resulta poco
probable, —aunque estudiemos un mismo tema de investigación, las divergencias
y enfrentamientos por el planteamiento de la problemática, las metodologías y los
resultados obtenidos— y es una realidad. La afirmación de Kuhn, quien estudió
por un año una comunidad de científicos sociales es una evidencia: “me asombré
ante el número y el alcance de los desacuerdos patentes entre los científicos so-
ciales, sobre la naturaleza de problemas y métodos científicos aceptados”.
14
A través de esta afirmación, observamos que la Ciencia social aún no ha
encontrado consenso universal sobre sus objetos de estudio, métodos de inves-
tigación o el tipo ideal de Ciencia social, situación que desemboca en una serie
de desequilibrios de los procesos y tradiciones de legitimación respecto a las
ciencias naturales. Frente a este contexto, nos preguntamos ¿cómo reunir a las cien-
13
En los últimos 30 años, la Ciencia social ha sido impregnada por la filosofía de la Ciencia natural.
De esta forma el empirismo lógico que representaron científicos como Kuhn, Lakatos, Hesse,
entre otros, ha sido rebasado por una perspectiva que niega la existencia de observaciones neu-
trales. Rebate la canonización de la generación de leyes generales derivadas del pensamiento
deductivo y, a su vez, se consolida la perspectiva de una ciencia más interpretativa, la cual choca
con la propuesta. O en términos del propio Giddens, se “desencanta” de las teorías de la co-
rriente de la ciencia principal. Anthony Giddens
et al
., trad. de Jesús Alborés,
La teoría social
hoy
, Madrid, Alianza Universidad, 1990, p. 9.
14
T. S. Kuhn,
La estructura de las revoluciones científicas
, México,
FCE
, 1983, p. 13.
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sociales en un parámetro de desempeño además de la citación? ¿Cómo pode-
mos tener en claro quiénes son los científicos más legítimos? Cuando hablamos de
legitimación de la ciencia, queda implícito el rol y la participación de los científicos.
Así, la legitimidad y posicionamiento de una disciplina determinada será enfrentada
por los científicos que producen en su interior. La ciencia legitima e institucionaliza
y, a su vez, genera impacto en sus ámbitos de discusión y producción. El poder eco-
nómico y político ha contribuido a generar redes de trabajo interdisciplinarias que
reflejan su estrategia al posicionarse como investigaciones autorizadas, por ende,
más importantes, puesto que resultan innovadoras y atractivas a los ojos de quienes
lucran y comercializan dichos resultados.
15
La colaboración puede ser nacional o internacional, así como transdisciplinaria
y busca impactar en el número de citas que cada autor recibe, beneficiando su vi-
sibilidad y de esta forma, su legitimidad, involucrando a los colegios e instituciones
desde donde surge la investigación. Luego entonces, se trabaja con la perspectiva
de que estas normas y valores beneficiarán y ascenderán de estatus a las institucio-
nes. “Bajo este supuesto, los establecimientos que definen sus misiones, que im-
pulsan formas colegiadas de decisión académica y que introducen sistemas de
información y control para hacer más eficiente la administración, tendrían un
mejor funcionamiento.”
16
La legitimación es un concepto principalmente relacionado con aspectos
reglamentarios de la vida social. Es un acuerdo que se presenta a modo de relación
entre dos partes; una representa la autoridad, gracias a una serie de valores y cua-
lidades que se le atribuyen. La otra son quienes reconocen dicha calidad.
17
De
acuerdo con Scott,
18
existen tres fuentes de legitimación que serían: científica, social
y política, e intelectual. La científica tiene relación con la capacidad
propositiva, el
15
Pierre Bourdieu,
El oficio del científico, ciencia de la ciencia y reflexividad
, Barcelona, Ana-
grama, 2003, p. 20.
16
Germán Álvarez Mendiola,
Modelos académicos de ciencias sociales y legitimación científica
en México
, México,
ANUIES
, 2004, p. 26.
17
Weber define la legitimidad como “el prestigio de ser ejemplar”. Max Weber,
Economía y so-
ciedad
, México,
FCE
, 1987, p. 26.
18
W. R. Scott,
Unpacking Institutional Arguments
, W. W. Powell & P. J. DiMaggio [eds.], Chicago,
The University of Chicago Press, 1991, pp. 164, 182 (traducción nuestra).
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rigor y la calidad innovadora de la producción planteada en sus
investigaciones.
La referente a la fuente social y política se remite a la habilidad para la resolución
de problemas y a la contención política. El aspecto intelectual es el más alto, el
cual se logra cuando las investigaciones de los científicos trascienden y son vi-
sibles ante su comunidad y la del propio campo científico, la medición de este
aspecto es medido a través de citas.
Según Germán Álvarez,
19
encontramos una categorización de patrones de
reconocimiento dominante en el medio académico:
— El intercambio de bienes de autoridad; sean estos simbólicos o materiales.
La autoridad tiene su fuente en el conocimiento, pero también en la pose-
sión de un certificado que ampare su conocimiento.
— Los bienes académicos son: el prestigio (títulos, premios, reconocimien-
tos).
— El poder (ejecutar contrataciones, y toma de decisiones) y los recursos
(salarios, estímulos, financiamientos).
— El intercambio de dichos bienes se da entre personas internas y externas
a la institución, que compartan valores, normas y formas de pensar.
— El consenso interno se basa en el acuerdo grupal de los intercambios y
en la actualidad, es común que las barreras entre lo interno y externo se
abran.
— La legitimidad se convierte en un campo de lucha y de tensiones, en es-
pecial cuando es impuesta y no corresponde con los atributos y caracterís-
ticas esperados. Es decir, también existen casos donde la validación se da de
manera implícita y autoritaria.
— Cuando se genera conflicto en alguna de las esferas de la legitimación,
ésta se fractura y se corre el riesgo del desprestigio y el bloqueo del funcio-
namiento del sistema.
Así, como lo indica Michèle Lamont, nos encontramos ante una vinculación
de la legitimidad con el poder, que se ejerce a través de un orden jerárquico.
19
Álvarez Mendiola,
op. cit
., p. 26.
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Debemos anclarnos al carácter estructural del mismo para estar en posibilidad de
darnos cuenta acerca de los fenómenos jerárquicos sociales [.
..] que indican la in-
corporación diferenciada de atributos sociales, tal como el prestigio, responsabi-
lidades, el estatus. El poder será definido como la capacidad para imponer la
realización de intereses particulares dados en una coyuntura dada.
20
El aporte de Michel Foucault sobre los estudios del poder con relación al
conocimiento es importante. Según Foucault, éste se comprende como algo
distinto de las premisas filosóficas y jurídicas que representaban el gobierno de
la Ilustración. Por lo tanto, en vez de poseerse y ejecutarse o centralizarse, es
visto como una tecnología invisible esparcida a lo largo de la sociedad, vinculada
al conocimiento que vigila y castiga.
21
Otra definición sobre poder, la encontramos en Weber.
22
Aunque el origen
social y las posesiones privadas materiales, el prestigio o la fuerza no son deter-
minantes sobre su ejercicio, éstas tienen un doble estatus y pueden ser utilizadas
como tal.
Para Berger y Luckmann existe un proceso de reconocimiento y de inte-
gración en el conocimiento, el cual conduce hacia el orden de institucionaliza-
ción. De esta forma, señalan: “la legitimación produce nuevos significados que
sirven para integrar los ya atribuidos a procesos institucionales dispares”.
23
En este sentido, el reconocimiento de un científico es premiado a través de
exclusivas condecoraciones. Entre más valorado sea un científico dentro de su
comunidad tendrá más autoridad. Otras ventajas que existen de acuerdo al poder
y la legitimidad de los privilegiados son: poseer un trato preferente al del resto
de sus colegas, acceder a presupuestos económicos más amplios para desarrollar
20
Michèle Lamont, “Le povoir des intellectuels”, en
Politique
, vol. 1, núm. 1, París, 1982, pp. 19-
46.
21
Michel Foucault,
Tecnologías del Yo y otros textos afines
, Barcelona, Paidós, 1991, p. 152.
22
Weber define el poder como “la posibilidad de que un actor dentro de sus relaciones sociales
tenga la posición de realizar su propia voluntad a pesar de las resistencias que surjan”. Weber,
op. cit
., p. 53.
23
Berger y Luckmann,
La construcción de la realidad social,
Buenos Aires, Amorrortu, 1995, p.
120.
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sus proyectos e investigaciones, tener puestos directivos o de jefes según sus
áreas, viajar e intercambiar continuamente con redes más amplias en un ámbito
internacional, representar de forma directa a sus institutos y universidades. En
síntesis: ser parte del grupo principal de sus respectivos campos científicos.
La reflexión de Bourdieu respecto a la Teoría de la Praxis afirma: “la legitimi-
dad de la ciencia y el uso legítimo de ésta son, en cada momento, objetivos por
los que se lucha en el mundo social y en el propio seno del mundo de la ciencia.
Se deduce de ahí, que eso que llamamos epistemología está constantemente
amenazada de no ser más que una forma de discurso justificativo de la ciencia.”
24
A pesar de las fuentes de legitimación científica descritas antes, las políticas
internacionales cambiantes nos exigen también competitividad, responsabilidad,
publicaciones, certificación y evaluación de nuestras investigaciones. Álvarez
Mendiola simplifica esta perspectiva: “Es decir las fuentes de legitimidad política
y social están cambiando hacia formas abiertas y de mercado”.
25
Ante estas me-
didas, y tiempos de crisis, resulta vital plantear alternativas de respuesta para
poder mantener la autonomía de la ciencia, el movimiento de acceso abierto
es, sin duda, una vía que en la actualidad incluso los países desarrollados están
tomando en cuenta.
Para pasar al siguiente apartado hay que preguntarse: ¿cómo se mide la le-
gitimidad y visibilidad científica?, ¿quiénes están detrás de las evaluaciones de
productividad?, ¿cuáles son los dispositivos que se consolidan como los canales
óptimos y legítimos de comunicación científica?, ¿cuáles son las disciplinas cien-
tíficas que producen más?, ¿qué rol están desempeñando las ciencias sociales
dentro de la producción global científica?, ¿cómo se evalúa la producción cien-
tífica?, ¿cuáles son las paradojas de la evaluación científica?, ¿cuál es la contribu-
ción de América Latina en la ciencia global? En fin, varias preguntas y debates
surgen en torno a la legitimación. Pero véanse previamente los postulados de la
Cienciometría como disciplina encargada de la medición científica.
24
Bourdieu,
El oficio del.
..,
p. 20.
25
Álvarez Mendiola,
op. cit
., p. 28.
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IENCIOMETRÍA A TRAVÉS DE LAS BASES DE DATOS
Estos estudios están situados en un contexto específico donde Michel Callon y
Bruno Latour son los precursores de la perspectiva francesa y contribuyeron a
la creación del
Centre de Sociologie de l´Innovation
. Mientras que David Bloor
encabeza las investigaciones de la ciencia y técnica en el mundo anglosajón, el
trabajo de Bloor se centra en la discusión sobre el apriorismo filosófico en Kuhn
y Popper. A través de su obra
Conocimiento e imaginario social
, publicada en
1971, se perfiló el texto como un estudio del programa fuerte de la sociología
del conocimiento.
26
El objetivo de la Cienciometría radica en identificar leyes y patrones de la
actividad científica y tecnológica; para lograrlo se fundamenta en la misma me-
todología de la ciencia, en la rigurosidad del método científico apoyado en una
base cuantitativa. Por ello la Cienciometría se ha planteado generar una carto-
grafía de la ciencia para conocer sus regularidades e interrogarse a sí misma
sobre sus producciones. A través de ficheros electrónicos se alcanza una mayor
eficacia; éstos albergan la información más importante de los autores, es decir,
el título del artículo, el nombre del autor o autores, el instituto de afiliación, el
país de producción, las referencias o citaciones.
Los precursores de la Cienciometría americana son el creador de
ISI
Thomp-
son Eugene Garffield Dereck y Solla Price, a través de los libros
Science since
Babylon
y
Little science big science
.
27
26
Su argumento principal señala que las teorías que se consideran como verdaderas o falsas son
metodológicamente relativas al objeto estudiado. En esta lógica, la teoría científica es producto
de una construcción social; de metáforas colectivas, más que de evidencia, lógica y racionalidad.
Peter Slezak tiene un artículo que critica la obra de Bloor, pues aprovecha la reedición de
Co-
nocimiento e imaginario social
, para rebatir ciertas ideas que le parecen vacías dentro de la
obra. Peter Slezak, “Second Look at David Bloor’s: Knowledge and Social Imagery”, en
Philos-
ophy of the Social Sciences,
vol. 24, septiembre, 1994, pp. 336-361 (la traducción es nuestra).
27
Los resultados de Solla Price derivaron en cuatro leyes principales: a largo plazo, la producción
científica total se duplica. La curva logística “S” señala que los periodos productivos de la ciencia
tendrán, necesariamente, periodos de pasividad y crecimiento limitado. Existe una comunidad
científica de élite que detenta la mayor cantidad de artículos publicados, mientras que por el
contrario, una masa de investigadores son productivos. La colaboración de científicos que
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Los artículos publicados en revistas especializadas y patentes de innovación tec-
nológica constituyen las fuentes primarias para identificar la producción científica.
Esto se afirma ya que los artículos requieren de un exhaustivo proceso que implica
la producción de datos innovadores, de la construcción de un orden argumentativo
y bibliográfico, y, finalmente, de evaluación por pares ciegos para lograr su publi-
cación. Además, su búsqueda resulta más sencilla al aparecer en publicaciones pe-
riódicas que encontramos a través de las revistas. Existen dos métodos de
agrupación de los análisis bibliométricos. Estos son: a) de volumen, es decir, aque-
llos que calculan el impacto de las investigaciones y b) de relación, que deducen as-
pectos sobre vínculos o interacción entre investigadores y sus áreas consolidadas.
Por otra parte, se tienen varios indicadores de actividad científica. Los más
sencillos son los que se contabilizan por el número de publicaciones por área y
su productividad. El gráfico de esta información es conocido como curva de
Rohtman. Señala el número de investigadores “Y” que han publicado “X” artí-
culos. Esta curva permite confirmar la Ley de Lotka, según la cual sólo unos
pocos científicos tienen concentrada la mayor producción de investigación.
28
El indicador también puede determinar en qué países se concentra la mayor pro-
ductividad científica y tecnológica en una escala global. En este punto cabe destacar
que desde la década de los ochenta son: Estados Unidos, la Comunidad Económica
Europea, Inglaterra y Japón los países que encabezan por varios puntos de ventaja la
producción científica y tecnológica respecto a regiones como América Latina.
El otro indicador sustancial es el referente a las citas. Cuando se cita un ar-
tículo significa que ha sido leído y, por ende, se ha hecho visible para que otros
lo citen. También se ha interpretado que su contenido impacta en la producción
de conocimientos.
29
trabajan un mismo tema se agrupan en colegios invisibles. Michel Callon, Jean-Pierre Courtial,
Hervé Penan
et al
.,
Cienciometría. La medición de la actividad científica: de la bibliometría
a la vigilancia tecnológica
, Gijón,
TREA
, 1995, p. 9.
28
La Ley de Lotka tiene la siguiente fórmula: Y=K/X. Michell Callon da el ejemplo que si hay in-
vestigadores que han publicado un solo artículo, entonces no habrá más de cuatro investigado-
res que han publicado cinco artículos y uno solo que ha publicado 10.
Loc. cit.
29
Sin embargo, Callon precisa ciertos inconvenientes que genera la metodología del análisis de
citas; en especial para el caso de las bases de datos de Thompson. Entre las más comunes re-
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Por su parte, el grupo de los indicadores relacionales se dividen en primera
generación y segunda generación. A través del método de citas conjuntas pode-
mos identificar de forma global quiénes son los autores que citan los investiga-
dores, quiénes colaboran entre sí y, de este modo, podemos conocer los llamados
colegios invisibles. En este grupo de indicadores se analizan las firmas conjuntas
en un artículo. Al seguir con los indicadores de segunda generación, éstos sí nos
pueden proporcionar información sobre los contenidos temáticos de los artículos.
El método principal es el de palabras asociadas y se limita a la literatura científica.
Ahora bien, dentro de los aportes clave de Bruno Latour y Michelle Callon
está el concepto de
redes sociotécnicas.
La red deriva del proceso de interacción
entre individuos. Los nodos se describen como los puntos que conectan recur-
sos, saberes o informaciones. Una red es más sólida de acuerdo a la cantidad de
las alianzas y miembros que la integren.
30
El análisis de redes se concibe como un sistema que identifica la intercomu-
nicación, el cual se vuelve un medio de integración social. A diferencia de las or-
ganizaciones que se articulan jerárquicamente y de forma descentralizada, las
redes de colaboración se centran en un nivel de complejidad ligado a la hetero-
geneidad y diferenciación de los actores participantes.
31
La Cienciometría ha encontrado una aplicación directa a la evaluación y efi-
cacia de una investigación a través de tres categorías que son: los actores de la
saltan: la forma en la que un mismo autor firma sus artículos, pues en ocasiones anotan sus ini-
ciales, o en el caso de algunos países donde utilizamos dos apellidos, a veces, firmamos con uno
solo y otras con los dos. Al capturar la información las bases de datos no diferencian y codifican
que se trata de personas distintas. Además las citas que recibe un documento comienzan a apa-
recer entre seis y dieciocho meses después, por lo que las citas implican ciclos de vida. Otra prác-
tica común es la de la autocitación, la cual provoca que se incremente el número de citaciones,
generando un sesgo al análisis.
Ibid
., p. 9.
30
El término
custers
ha sido aportado por Garffield, se trata de un grupo de documentos altamente
citados (traducidos como fuentes de investigación) que permiten rastrear las especialidades
sobre las que un artículo puede estar relacionado. Indicadores similares pueden obtenerse para
el caso de las patentes y el vínculo entre ciencias y técnicas.
Ibid.
, pp. 55-69.
31
Matilde Luna y José Luis Velasco, “Redes de conocimiento: principios de coordinación y meca-
nismos de integración”, en Mario Albornoz y Claudio Alfaraz,
Redes de conocimiento: cons-
trucción, dinámica y gestión
,
RICYT
,
CYTED
,
UNESCO
, 2006, pp. 15-38.
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investigación, los operadores de la investigación y los sistemas de investigación.
Otra dimensión importante es la vigilancia tecnológica, relacionada con la asig-
nación de presupuestos de inversión en materia de ciencia y tecnología.
Thompson Reuters y Scopus, la corriente de la ciencia principal
Thompson Reuters surgió de la fusión de Thompson Corporation y Reuters
Group
PLC
; es una empresa con fines de lucro enfocada a la venta de información
sobre los resultados de la investigación científica, análisis de citación, evaluación de
resultados de proyectos de investigación que se generan a partir de un grupo de re-
vistas exigentemente seleccionadas.
Antes llamado
ISI
Thompson, los orígenes del Institute for Scientific Infor-
mation se remontan a Eugene Garffield, quien en 1955 publicara un artículo en
la revista
Science
sobre el impacto en la citación. No obstante, el criterio “factor
de impacto”
32
fue utilizado por primera vez para cuantificar las publicaciones en
la edición de 1963 del Science Citation Index (
SCI
).
33
Hoy en día, el Thompson Reuters alberga tres bases de datos de citación
dentro de las publicaciones
Web of Science
; donde existe mayor concentración es
en la base de ciencias naturales (
SCI
e) con un total de 8 198 revistas; le sigue la
base de ciencias sociales (
SSCI
) con 2 813 revistas y, por último, se encuentra el
índice de citación de artes y humanidades (
AHSI
) con 2 523 revistas. El total de
las publicaciones referidas o citadas en estas bases es de 13 534 elegidas de más
de 70 000 revistas que hay en el mundo.
32
El
factor de impacto
se calcula dividiendo el número total de citas que reciben en un año los
artículos publicados en una revista en los dos años anteriores, entre el número de artículos pu-
blicados en esa revista en esos dos años. (
ISI
-
JCR
).
33
Gualberto Buela-Casal, “Evaluación de la calidad de los artículos y de las revistas científicas: pro-
puesta de factor de impacto ponderado y un índice de calidad”, en
Psicothema,
vol. 15, núm.
1, 2003, pp. 25-35.
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Gráfica 1. Distribución por áreas de acuerdo con la base Web of Science
F
UENTE
: elaboración propia a partir de Thompson Reuters, 2009.
Cabe destacar que dentro del
SCI
se edita el
Journal Citation Report
(
JCR
), pu-
blicación anual a partir de la cual es posible calcular el factor de impacto. El
JCR
se di-
vide en dos secciones: una denominada Sciences y otra Social Sciences. Dentro de
la comunidad científica, el factor de impacto ejerce una influencia fundamental y se
ha convertido en el índice que por excelencia determina visibilidad y reconocimiento.
En cada una de estas secciones se clasifican las revistas en dos categorías,
una por orden alfabético y otra por materias, dentro de ésta se clasifica de mayor
a menor factor de impacto.
34
Gráfica 2. Publicaciones de acuerdo con Thompson Reuters por región
F
UENTE
: elaboración propia a partir de datos de Thompson Reuters.
34
Ibid
., pp. 25-35.
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En la Gráfica 2 observamos que tanto para el caso de las publicaciones de
ciencias naturales como de ciencias sociales entre América Latina y la Península
ibérica son sólo relevantes después de la concentración existente en Europa,
Norteamérica y Asia.
El dato más importante que nos ha aportado esta perspectiva es el ya refe-
rido “factor de impacto”. Este índice ha sido útil para conocer la calidad de las
publicaciones, sean estos artículos o revistas.
35
La otra gran base de datos científica puesta en marcha desde 2002 se llama
Scopus, es la herramienta más utilizada en Europa. Alberga resúmenes y artículos
de cerca de 18 000 publicaciones arbitradas, y a diferencia de Thompson admite
350 series de libros, ponencias y conferencias. La mitad de sus documentos pro-
vienen de Europa, el resto de Latinoamérica y la región del Pacífico-Sur asiático.
Cuenta con expedientes que tienen referencias desde 1996 y hasta 1823. Además
también vincula a 435 millones de sitios web científicos.
36
Otro índice relevante que aclara Scopus lo constituye la citación interdisci-
plinaria y multidisciplinaria. A través de la citación de artículos que Scopus in-
cluye, se ha consolidado como una fuente importante a la que recurren
universidades, institutos internacionales y organizaciones, agencias de informa-
ción, grupos y empresas transnacionales para tener el listado de las instituciones
y científicos más productivos, y a partir de ellos evaluar su investigación y asignar
presupuestos por país. Scopus funciona como repositorio privado de la literatura
científica de ciencias naturales, tecnología, medicina, y más de 2 400 publicacio-
nes para las ciencias sociales, artes y humanidades.
35
Actualmente, el factor de impacto ha evolucionado como Factor de Impacto Normalizado; un
índice que permite evitar sesgos de la relación entre citación y calidad de los científicos prove-
nientes de diferentes áreas. Debido a que sus prácticas de citación y publicación no son iguales,
se ha propuesto un índice funcional para todas las disciplinas. “Definimos al factor de impacto
normalizado (
FIN
) como un índice conveniente para evaluar la fuerza de comunidades científicas
y la influencia de la investigación individual. El
FIN
es distinguido porque: a) tiene un significado
claro y universal que es aplicable con eficacia igual a los individuos que pertenecen a comuni-
dades científicas muy distintas, y: b) éste es sólido contra los casos auto-citación”. George Matsas,
“What are scientific leaders? The introduction of a normalized impact factor”, en
Repositorio
arxis.org
. Brasil, 2008, p. 1 (la traducción es nuestra).
36
En: www.scopus.com.
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Como respuesta a estos dispositivos, se han venido consolidando diversos
proyectos que apuestan por una alternativa a la perspectiva privatizadora, por
ejemplo
S
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ELO
de Brasil y Redalyc de la Universidad Autónoma del Estado de
México en América Latina.
Redalyc y
S
ci
ELO
, en acceso abierto para América Latina
El acceso abierto surge a partir de las declaraciones de Berlín, Budapest y
Bethesda. Los argumentos de estas declaratorias se enfocan al acceso abierto;
radican en que, por una parte, el conocimiento debe ser diseminado y a su vez
autosustentado, permitiéndole abrir nuevas formas de transmisión y democrati-
zación del saber acumulado en un solo formato compartible como es Internet.
La Red de Revistas de América Latina y el Caribe (Redalyc) se ha consolidado
desde su creación como una iniciativa de acceso libre y gratuita a todo el mundo,y
en especial a los científicos de las ciencias sociales de la región latinoamericana. El
eslogan de Redalyc: “La ciencia que no se ve no existe” (www.redalyc.uaemex.mx/)
reafirma la idea de visibilidad de la producción científica. Redalyc es un portal
que auspicia la Universidad Autónoma del Estado de México, donde podemos
encontrar artículos completos publicados en ciertas revistas especializadas y de-
bidamente evaluadas, así como datos bibliométricos y ligas a otras páginas de in-
terés de la comunicación científica.
Redalyc alberga un total de 550 revistas científicas y 118 917 artículos com-
pletos, de los cuales 401 son revistas de ciencias sociales y humanidades, con un
total de 82 999 artículos. Mientras que para las ciencias naturales y exactas cuenta
con 149 revistas y 35 918 artículos.
37
Así es como Redalyc se perfila como una he-
meroteca que otorga mayores espacios para revistas de ciencias sociales de la re-
gión, lo cual puede ser comprendido como una respuesta ante la tendencia
hegemónica de la gran corriente que se inclina hacia los campos de las ciencias
duras. Surge como dispositivo alterno que legitima y hace visibles los resultados
37
En www.redalyc.org.
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de las investigaciones científicas, de las revistas latinoamericanas, de forma libre
y gratuita, al abrir nuevos canales de comunicación académica e institucional.
Finalmente es necesario un análisis del repositorio brasileño
S
ci
ELO
, Scien-
tific Electronic Library Online, por sus siglas en inglés. Como su nombre lo indica
es una biblioteca electrónica de las publicaciones arbitradas. Cuenta con una
lista alfabética de títulos de revistas, así como por materias y autores de publi-
caciones provenientes de Iberoamérica.
S
ci
ELO
se inscribe en el marco de la
política del acceso abierto y permite consultar colecciones de revistas y artículos
de texto completo, todas de excelencia académica.
El proyecto lo inició la Fundación de Apoyo para la Investigación del Estado de
São Paulo (
FAPESP
). En colaboración con el Centro Latinoamericano y del Caribe
de Información de las Ciencias de la Salud y, recientemente, apoyado por el Con-
sejo Nacional para el Desarrollo de la Ciencia y Tecnología de Brasil. Éste rescata
la ciencia producida en los países de la región latinoamericana y funge de canal
para hacer visible la ciencia que la corriente principal no toma en cuenta. También
funciona como herramienta de evaluación científica, ya que genera indicadores
estadísticos de uso y el factor de impacto de las revistas que admite.
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se de-
fine como un repositorio de 623 revistas 239 628 artículos y 4 794 270 citaciones.
Con su creación,
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contribuyó a que más revistas de las áreas de la
salud y la medicina tuvieran sus publicaciones en formato electrónico, abrió
las posibilidades de que más lectores en todo el mundo pudieran acceder a
sus contenidos. Por otra parte, el portal
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permitió que las publicaciones de
La tinoamérica y en especial de Brasil pudieran incorporarse a una red de revistas
científicas de alta calidad y producidas en nuestra región, alternas y descentra-
lizadas de los países desarrollados.
Durante este apartado hemos analizado cuatro bases de datos científicas, cada
una con sus particularidades y al mismo tiempo con similitudes, es decir, con es-
pacios electrónicos que permiten almacenar información sobre la producción cien-
tífica, convirtiéndose en dispositivos mediante los que se legitiman y evalúan a los
autores y sus resultados de investigación, ello abre un gran debate sobre el criterio
predominante para la evaluación de los investigadores, es decir, el binomio publi-
cación-citación. Éste radica en el impacto de sus trabajos, planteado como la huella
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y repercusión que deja la investigación. Sin embargo, considerar un sólo índice
referencial para la evaluación científica resulta limitado y al mismo tiempo exclu-
yente para la mayoría de los científicos latinoamericanos, donde sólo los más pres-
tigiados institutos, universidades, investigadores y alumnos de posgrado cuentan
con suscripciones a revistas internacionales indexadas; recientemente se han in-
corporado a la lectura de revistas electrónicas en acceso abierto.
Cabe destacar que en la región latinoamericana algunos pequeños grupos
han llegado a publicar en revistas indexadas por Thompson o Scopus, pero la
gran mayoría de nuestros científicos e investigadores no figuran entre estos lis-
tados. En este sentido, consolidar espacios incluyentes que legitimen la produc-
ción científica regional es todavía una tarea pendiente como científicos en
general. Instancias de esta naturaleza permitirían contar con índices más globales
y al mismo tiempo incorporarían en esta dinámica a más investigadores. Si se
toma en cuenta que, en nuestra región, los recursos con los que se financia
buena parte de las investigaciones provienen de fondos públicos, habría que
pensar en fortalecer la producción científica desde la iniciativa del acceso abierto.
D
ISCUSIÓN
A lo largo de su historia, la Ciencia social se ha caracterizado por dar a conocer
sus investigaciones a través de libros, esto actualmente se considera como he-
chos aislados, difíciles de evaluar y de saber si alguien ha leído o citado algún
texto propio. Mientras que en la lógica de las revistas indexadas nuestro trabajo
es legitimado por pares y por un comité especializado en cada disciplina. Por su
parte, las ciencias naturales y exactas provienen de una tradición que ha recu-
rrido a la publicación de los resultados de investigación a través de las revistas.
Esta perspectiva nos permite facilitar la comunicación científica de forma global.
En el contexto de la evaluación y el impacto de los trabajos como cientistas
sociales en general, los textos aparecen rezagados respecto de los índices que la
Cienciometría ha generado, lo que afecta al sociólogo directamente en el recono-
cimiento y la legitimidad. Ahora bien, en lo que concierne a la región latinoameri-
cana, su participación en la denominada corriente de la ciencia principal se
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encuentra bastante limitada, situación que ha derivado en el surgimiento de nue-
vos indexadores de la producción científica regional, quienes sabiendo aprovechar
las nuevas Tecnologías de Información y Comunicación han juntado e incorpo-
rado las publicaciones con mayor calidad en la región, convirtiéndose así en medios
legitimadores y comunicadores para la evaluación científica. Por lo que cabe pregun-
tar: ¿como cientistas sociales latinoamericanos conocemos estos indexadores?
¿Cómo podemos incrementar nuestra participación en estas publicaciones? ¿Qué po-
demos hacer desde las ciencias sociales para revertir las leyes del mercado en la ló-
gica de la producción científica? Las respuestas no se tienen aún, pero desde este
artículo, buscamos iniciar los debates y abrir la discusión en torno a esta temática.
C
ONCLUSIONES
En este artículo hemos realizado un vasto recorrido para explicar cómo surge la
legitimidad de la ciencia. Analizamos la denominada “corriente de la ciencia prin-
cipal”, la cual es conducida por la perspectiva de los países desarrollados.
Esta perspectiva ha provocado que surjan nuevos espacios y dispositivos
de legitimación; para el caso de América Latina distinguimos como ejemplos a
Redalyc y
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, proyectos de acceso abierto. El primero gestado desde la Cien-
cia social ha promovido mayores espacios para las publicaciones especializadas
en estas áreas. Mientras que
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surgió de manera focalizada en Brasil, desde
la medicina, y ha incorporado gradualmente a otras disciplinas y países. Estas dos
bases de datos han utilizado las
TIC
’s para hacer de la ciencia una esfera más
abierta y democrática y, al mismo tiempo, han devenido en legitimadores y eva-
luadores de la producción regional de América Latina.
La evaluación científica hasta nuestros días se fundamenta en índices numé-
ricos, los cuales sin duda son importantes, pero con la incorporación de valores
de tipo más cualitativo, podríamos tener un panorama más global sobre el esta-
tus de la investigación de los científicos. De otra forma, los investigadores de
nuestra región se preocupan por la acumulación de cantidad de puntos y núme-
ros que los institutos de ciencia y tecnología de cada país otorgan, descuidando
la calidad de sus investigaciones y el valor de la labor científica.
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La jerarquización que otorga el Citation Index beneficia al campo de las
ciencias naturales y en especial a los laboratorios del mundo anglosajón. Es en
este punto, cuando la función de nosotros como sociólogos que estudiamos la
ciencia, desde América Latina, queda en tensión. Podemos comprobar entonces
que la ciencia no es una esfera que se encuentra al margen de la sociedad, más
aún, no es un dominio perfecto que se legitima de manera independiente. La
propia evaluación por pares es un proceso social, que hasta hoy se ha constituido
como garante de la calidad de nuestros trabajos y que, sin embargo, puede ser
complementado con nuevos índices y mediciones que los propios científicos
pueden proponer y construir. Más allá de la crítica marginal que siempre hemos
hecho, de manera desafortunada, la Ciencia social no se ha percatado de la res-
ponsabilidad y posibilidad que tiene respecto de su propio posicionamiento y
legitimidad, por lo que, además de los índices cualitativos que la Cienciometría
ha desarrollado, se podrían proponer vías para una evaluación más amplia que
permita eliminar los procesos paradójicos de los mecanismos sociales, en espe-
cial en la Ciencia social. Tal vez comenzar con un consenso sobre cuáles indica-
dores son los apropiados para nuestras disciplinas nos permita mejorar la
evaluación, credibilidad y legitimidad como científicos.
Recibido: 24 de marzo, 2010.
Aceptado: 27 de mayo, 2010.
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