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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Univ. Psychol. Bogotá (Colombia) 5 (3): 511-520, octubre-diciembre de 2006
ISSN 1657-9267
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OLOMBIA
.
Recibido: Mayo 11 de 2006
Revisado: Mayo 31 de 2006
Aceptado: Junio 12 de 2006
A
BSTRACT
The aim of this work was to investigate relationships between life quality, ways of coping, personality and social
support in a sample of 60 participants (43 women and 17 men) with a diagnosis of non-ulcer dyspepsia, ranging in age
from 18 to 60 years. We used self-report questionnaires of life quality (
Dyspepsia Related Health Scale, QOLPE-I
; Ruiz et
al., 2000), ways of coping (
Cuestionario de Afrontamiento del Estrés, CAE
; Sandin & Chorot, 2003), personality (
Eysenck
Personality Questionnaire Revised-Abbreviated, EPQR-A
; Sandin et al., 2002), and social support (
cuestionario de Apoyo
Social, [AS]
; Matud, 1998). Significant differences were found on ways of coping related to problem solving, positive
reappraisal and evitation.
Keywords:
Non-ulcer dyspepsia, quality of life, social support, facing and personality.
R
ESUMEN
El objetivo del presente estudio consistió en investigar la relación entre la calidad de vida, las estrategias de afrontamiento,
la personalidad y el apoyo social en una muestra de 60 participantes (43 mujeres y 17 varones) con diagnóstico de
dispepsia no ulcerosa. En el estudio empleamos cuestionarios de autoinforme sobre calidad de vida (
Cuestionario sobre
Calidad de Vida Asociada a la Dispepsia, QOLPE-I
; Ruiz et al., 2000), estrategias de afrontamiento (
Cuestionario de
Afrontamiento del Estrés, CAE
; Sandin y Chorot, 2003), personalidad (
Eysenck Personality Questionnaire Revised-Abbreviated,
EPQR-A
; Sandin et al., 2002), y apoyo social (
cuestionario de Apoyo Social [AS]
; Matud, 1998). Encontramos diferencias
significativas para las estrategias de afrontamiento del estrés relacionadas con la solución de problemas, reevaluación
positiva y evitación.
Palabras clave:
Dispepsia no ulcerosa, calidad de vida, apoyo social, afrontamiento y personalidad.
* Correo electrónico: japcy@epm.net.co. Dirección postal: Apartado Aéreo 81240, Envigado, Antioquia (Colombia).
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Introducción
La dispepsia funcional (DF), también denominada
dispepsia no ulcerosa, es una enfermedad con alta
prevalencia en la población general e implica importantes
costes económicos en la utilización de los servicios de
salud (Jones et al., 1990; Koloski et al., 2001). Esta
enfermedad se define por la existencia de dolor abdominal
superior o malestar epigástrico recurrente o persistente,
frecuentemente asociado a síntomas tales como saciedad
temprana, náuseas o vómito; en ausencia de una causa
orgánica es identificable por medios diagnósticos
convencionales (Talley et al., 2000; Danesh y Pounder,
2000; Panganamamula et al., 2002).
La prevalencia de la DF en la población mundial
varía entre diferentes estudios, lo cual es debido, en parte,
a las diferentes definiciones empleadas (Locke, 1998).
En general, puede decirse que esta enfermedad tiene una
prevalencia significativamente alta, la cual puede situarse
en un 14% aproximadamente.
La DF es de gran interés para los psicólogos clínicos
debido a que es una condición médica asociada altamente
a factores psicológicos (Hui, Shiu & Lam, 1991; Folks &
Kinney, 1992; Pauli, Herschbach, Weiner & von-Rad,
1992; Vinaccia et al., 2002; Tobón, Vinaccia & Sandín,
2003a; Tobón, Vinaccia & Sandín, 2003b; Tobón, Vinaccia
& Sandín, 2004; Tobón, Sandín & Vinaccia., 2005),
siendo un estímulo para la intervención de los psicólogos
en está área, permitiendo mejorar la atención a este tipo
de pacientes (Rodin & Salovey, 1989). Los factores
psicológicos se asocian a los trastornos gastrointestinales,
incidiendo en el origen y curso, siendo un efecto de la
misma enfermedad, promoviendo conductas que afectan
la salud, interfiriendo con el tratamiento, exacerbando
los síntomas, y afectando la calidad de vida.
Calidad de vida y enfermedad gastrointestinal
La evaluación de calidad de vida en un paciente representa
el impacto que una enfermedad y su consecuente
tratamiento tienen sobre la percepción del paciente de su
bienestar. Patrick y Ericsson (1993) la definen como la
medida en que se modifica el valor asignado a la duración
de la vida en función de la percepción de limitaciones
físicas, psicológicas, sociales y de disminución de
oportunidades a causa de la enfermedad, sus secuelas, el
tratamiento y/o las políticas de salud.
Hay numerosas evidencias de que a medida que la
enfermedad progresa, ocurren ajustes internos que
preservan la satisfacción que la persona siente con la vida,
encontrándose personas con grados importantes de
limitación física que consideran su calidad de vida buena
(Leplége & Hunt, 1998).
El concepto de calidad de vida no puede ser de
ningún modo independiente de las normas culturales,
patrones de conducta y expectativas de cada uno. Sin
embargo es frecuente que las investigaciones sobre calidad
de vida relacionada con la Salud (CVRS) dejen de lado
estos aspectos antropológicos y culturales, asumiendo
un sistema único globalizado de valores.
Diversidad de estudios han reportado que la calidad
de vida está afectada en las personas con DF (Haug et al.,
1994; Berstad et al., 2001). En un estudio realizado hace
poco en España, se halló una baja calidad de vida en los
pacientes con DF (Gutiérrez et al., 2003). Además en
esta investigación se encontró que la ansiedad fue
predictora de la calidad de vida. El-Serag y Talley (2003)
hacen una revisión de los principales estudios sobre la
calidad de vida en la DF y concluyen que en general está
disminuida.
Implicación de la bacteria
Helicobacter pylori
La bacteria
Helicobacter pylori
(
H. pylori
) es considerada en la
actualidad el principal agente etiológico de la úlcera péptica
(Carella et al., 1999; Haug, 2002), y a partir de esto se ha
vinculado con la DF (Gisbert et al., 1996). Sin embargo, el
rol etiológico de la bacteria en la DF no es tan concluyente
como en el caso de la úlcera. Un estudio realizado en la
comunidad encontró que la erradicación de la bacteria no
tuvo efectos en la prevención de los síntomas de dispepsia
y en la calidad de vida (Moayyedi et al., 2000). En esta
investigación se seleccionaron al azar 8.455 personas de la
comunidad con un rango de edad de 40 a 49 años y se les
evaluó la posible existencia de
H. pylori
. 2.324 personas
estaban infectadas, las cuales se asignaron al azar a
tratamiento erradicalizador (1.161) o placebo (1.163). A todas
se les hizo un diagnóstico de los síntomas y de la calidad de
vida, y se les practicó seguimiento durante seis meses y dos
años. A los dos años retornaron 1.773 (76%) personas. Se
encontró que el informe de síntomas de dispepsia fue similar
tanto en el grupo que recibió tratamiento erradicalizador
(28%) como en el grupo que recibió tratamiento placebo
(33%). La tasa de prevención de síntomas de dispepsia fue
sólo del 5%. Además, no se hallaron efectos del tratamiento
erradicalizador en el mejoramiento de la calidad de vida.
Resultados parecidos fueron obtenidos en un estudio
reciente donde se halló que el tratamiento y la cura de
Helicobacter pylori
no curaron totalmente los síntomas de
dispepsia ni mejoraron todos los ámbitos de la calidad de
vida de los pacientes (Koelz et al., 2003). Así mismo, en un
estudio realizado sobre la prevalencia de la DF en la
comunidad, Kawamura et al. (2001) no encontraron
asociación de
H. pylori
con los síntomas de la DF tipo
dismotilidad ni con los síntomas de la DF tipo úlcera. A
pesar de estos resultados, la bacteria sigue siendo importante
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en la DF especialmente en la DF tipo úlcera (Carella et al.,
1999), en la cual el dolor epigástrico (síntoma más
importante de este subtipo de dispepsia) sería el resultado
de la gastritis histológica asociada a la bacteria.
Es factible que los factores psicológicos y la
H pylori
no sólo sean factores etiológicos de la DF, sino que
también interactúen entre sí. Esto es lo que puede
observarse en el estudio realizado por Jan y Horowitz
(2000) en personas con el síndrome del colon irritable
(SCI). Este estudio se hizo con 69 pacientes diagnosticados
con SCI en quienes se evaluaron los síntomas de dispepsia,
la
H. pylori
, las condiciones sociodemográficas y los factores
psicológicos (estrés percibido, rasgo de ansiedad y
depresión). Las variables sociodemográficas y psicológicas
también fueron evaluadas en 52 personas de control. Se
halló que la infección por
H. pylori
estuvo presente en el
47,8% de los pacientes con SCI y esta infección se asoció
de forma significativa con dolor epigástrico y llenura.
También se halló que el estrés percibido se asoció con la
intensidad de los síntomas de dispepsia. En el caso de la
DF tipo úlcera, los factores psicológicos podrían
interaccionar con la
H. pylori
de la siguiente manera: la
bacteria siempre produce una gastritis crónica histológica y
asintomática. El estrés podría llevar a alteraciones motoras
y sensoriales que unidas a la gastritis histológica de la
bacteria, podrían desencadenar el dolor epigástrico.
Los factores psicológicos pueden afectar la
inmunocompetencia, produciendo una respuesta más
exagerada o más débil del huésped frente a la bacteria, lo
cual afecta el rol patógeno de ésta. En este sentido, se ha
descubierto que las personas con una respuesta inmune
más intensa frente a la
H. pylori
(altas concentraciones de
anticuerpos IgG en suero) tienen mayores probabilidades
de tener DF (Holtmann, et al., 2001). También es posible
que un descenso en la inmunocompetencia debido al
estrés permita que la
H. pylori
aumente su número y sea
más patógena, induciendo alteraciones en la motilidad y
en la hipersensibilidad.
Estrategias de afrontamiento
Dentro del campo de la psicología, el concepto de
afrontamiento ha tenido gran importancia durante más
de 40 años y ha cambiado su sentido según el momento
y las personas que lo han estudiado. Según Lazarus y
Folkman (1984), se entiende por estrategias de
afrontamiento a los esfuerzos, tanto cognitivos como
conductuales, que hace el individuo para hacer frente al
estrés, es decir, para manejar demandas externas e internas
generadoras del mismo, como el estado emocional
desagradable que puede llegar a producir.
El afrontamiento forma parte de los recursos
psicológicos de cualquier individuo, y es una de las
variables personales declaradas como intervinientes en
los niveles de calidad de vida percibida, a la cual se atribuye
un gran valor e importancia en las investigaciones sobre
bienestar psicológico y calidad de vida.
Es posible que el empleo de estrategias inadecuadas
de afrontamiento del estrés lleve a que éste se mantenga
en el tiempo sin resolverse, incidiendo en el origen o
exacerbación de la DF. Con respecto a este planteamiento
se encuentra un estudio reciente realizado por Lee et al.
(2000). Estos investigadores examinaron las estrategias
de afrontamiento en un grupo de 30 pacientes con DF,
comparándolo con un grupo de control de 30 personas
sanas. Hallaron que, en comparación con las personas
sanas, los pacientes con DF tendían a utilizar un menor
grado de estrategias de afrontamiento focalizadas en el
problema. No hubo diferencias significativas en el empleo
de otras estrategias de afrontamiento. El resultado de
este estudio sugiere que las personas con DF tienden a
estar menos orientadas a definir el problema –a generar
menos alternativas de solución-, a estar menos orientadas
a evaluar las alternativas y a cambiar de actuación acorde
con esto, y a estar menos orientadas a obtener bienestar
emocional e información de otros.
Apoyo social
La relación entre apoyo social y salud es un campo que se
encuentra en proceso de investigación. Las
investigaciones realizadas al respecto indican que hay un
impacto significativo del apoyo social sobre indicadores
de salud, es decir, no hay duda de que la mala salud está
relacionada con la falta o bajos niveles de apoyo
(Schwarzer & Leppin, 1989; Sandin, 1999).
El supuesto generalmente asumido es que el apoyo
social está negativamente relacionado con la enfermedad.
Cuanto mayor sea el apoyo social que una persona recibe
y percibe por parte de los parientes, amigos, familia,
compañeros de trabajo y comunidad, menor será la
probabilidad de que esa persona enferme (Rodríguez-
Marín, 1995).
La variable apoyo social se encontró que es una de
las más utilizadas por la población encuestada como
amortiguador de la enfermedad. Esto se corrobora con
el estudio realizado por Lee et al. (2000) el cual evaluó la
relación entre el apoyo social
y la DF. Al respecto,
encontraron que los pacientes con DF tuvieron poco
apoyo interpersonal.
Personalidad
La evidencia científica apoya la asociación de dos rasgos
de personalidad con la DF: la ira-hostilidad y el
neuroticismo. En el caso del rasgo ira-hostilidad, se ha
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hallado que los problemas interpersonales en los cuales
la ira no es expresada, se relacionan con dispepsia
(Stockton et al., 1985). Este mismo resultado se obtiene
cuando se comparan personas con DF con personas con
enfermedades orgánicas, pudiéndose determinar que las
personas con DF son más hostiles (Langeluddecke,
Goulston & Tennant, 1990). De modo similar, en un
estudio reciente realizado por Tanum y Malt (2001) se
estudió una muestra de pacientes con trastornos
gastrointestinales funcionales (incluida la DF y el
síndrome del colon irritable) y hallaron puntuaciones
más elevadas en agresión encubierta en los pacientes con
trastornos gastrointestinales que en los sujetos sanos.
Con respecto al
neuroticismo
, Haug et al. (1995)
hallaron que las personas con DF tenían niveles más
elevados en esta característica de personalidad que
personas sanas seleccionadas al azar y ajustadas por
género. Resultados similares fueron obtenidos en el
estudio de Tanum y Malt (2001). Estos investigadores
hallaron altos valores en el rasgo de neuroticismo en
personas con trastornos gastrointestinales funcionales
(DF o síndrome de intestino irritable) con respecto al
grupo control de personas sanas. En un estudio
realizado por Haug et al., (1994), el neuroticismo fue
uno de los factores asociados con la presencia de
síntomas en la DF y explicó el peor tono vagal observado
en esta enfermedad. Esto demuestra la importancia de
este factor psicológico en la DF.
El propósito de este artículo, pretende la evaluación
de variables de personalidad, apoyo social, estrategias de
afrontamiento y calidad de vida en una muestra de
pacientes con diagnóstico con DF.
Método
Participantes
Previo consentimiento informado y participación
voluntaria, se trabajó con una muestra no aleatoria de 60
pacientes de la Clínica Medico-Quirúrgica de la ciudad de
Medellín (Colombia) diagnosticados con dispepsia no
ulcerosa, todos infectados por la bacteria
H. pylori
, según
los criterios de Roma II (Talley et al., 2000). Del total de
la muestra, 43 eran mujeres (71,7%) y 17 eran hombres
(28,3%), con edades que oscilaron entre los 18 y 70 años.
Procedimiento
La Clínica Medico-Quirúrgica de la ciudad de Medellín
sirvió como intermediaria para la selección de los 60
pacientes previamente diagnosticados. Antes de la
aplicación de los instrumentos, se realizaron reuniones
con el médico endoscopista para explicarle el objetivo de
la investigación. Luego se aplicaron los instrumentos a
los pacientes a quienes se les explicó con el fin de dar la
información pertinente y aclarar dudas (participación y
retiro libre y voluntario del proceso, objetivo de la
investigación, el procedimiento, inconvenientes y riesgos,
grado de confidencialidad, la no generación de beneficio
económico y secreto ético), cada uno de los pacientes
individualmente contestaron las pruebas con la ayuda
de la investigadora principal en un tiempo aproximado
de treinta minutos.
Instrumentos
Cuestionario EPQR-A
(Sandín et al., 2002). Es una prueba
abreviada sobre rasgos de personalidad aplicable a
mayores de 18 años. Consta de 24 ítems en un formato
de tipo
likert
con cuatro opciones de respuesta que
comprenden las siguientes cuatro subescalas:
Extraversión, Neuroticismo, Psicoticismo y Sinceridad.
El alfa de Cronbach de las diferentes sub escalas osciló
entre 0,54 y 0,78
Cuestionario de Afrontamiento del Estrés
,
CAE
(Sandín
& Chorot, 2003). Es una prueba para mayores de 18
años, puede aplicarse en forma individual o colectiva y
tiene una duración aproximada de 15 minutos. Este
cuestionario está conformado por 42 preguntas divididas
en 7 subescalas, estas son: 1) Búsqueda de apoyo social
(BAS), 2) Expresión emocional abierta (EEA), 3)
Religión (RLG), 4) Focalizar en la solución del problema
(FSP), 5) Evitación (EVT), 6) Autofocalización negativa
(AFN) y 7) Reevaluación positiva (REP). Contiene cinco
opciones de respuesta que van de 0,
nunca
hasta 4,
casi
siempre
. Los coeficientes de fiabilidad de Cronbach para
las 7 subescalas variaron entre 0,64 y 0,92.
Escala de Apoyo Social, AS
(Matud, 1998). Diseñada
para la evaluación funcional y global de apoyo social
percibido en mayores de 18 años, puede aplicarse en
forma individual o colectiva y tiene una duración
aproximada de 3 minutos. Está formado por 12 ítems
que recogen información sobre la percepción de
disponibilidad de personas que pueden prestar ayuda
práctica y/o apoyo emocional en las áreas afectiva,
económica, laboral y familiar. Muestra las dimensiones
de estima, información, compañía y ayuda tangible del
apoyo social, y todos los ítems se agrupan en un factor
cuya consistencia interna es de 0,89.
Cuestionario de Calidad de Vida asociado a la dispepsia,
QOLPE-I
(Ruiz, et al., 2000). Trata de manera global la
calidad de vida relacionada con la dispepsia, presentando
una alta fiabilidad alfa de 0,92. Está compuesto por las
siguientes cuatro subescalas: Síntomas habituales,
Intensidad del dolor, Discapacidad debida al dolor y
Satisfacción con la salud. Se puede aplicar tanto en grupo
como individualmente y tiene una duración aproximada
de 5 minutos.
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Resultados
En la Tabla 1 se presentan las características
sociodemográficas de los participantes del estudio. Como
se puede observar, algo más de la mitad son mujeres
(71,7%), con edades que oscilaron entre los 18 y 70 años,
la edad de 52 años se encuentra en el intervalo más
representativo con un porcentaje del 10%, aunque se
visualiza que las edades en su gran mayoría están ubicadas
entre los 50 y 70 años, apreciándose en un 46,7%; es
decir, la mayoría son adultos-mayores. El grado de
escolaridad de la población encuestada equivale a 54
personas universitarias (90%), 5 personas con secundaria
(8%) y 1 persona con básica primaria (2%), indicando un
nivel alto (es decir, con educación superior). Se destaca
que 43 personas (71,7%) de la población no fuman ni
consumen licor; 9 personas, que representan el 15% de
la población fumadora, fuman alrededor de 1 a 10
cigarrillos; y 14 personas (23,3%) ingieren licor
ocasionalmente. Con respecto al consumo de gaseosa,
se destaca que 33 personas (55%) de la población tienen
baja ingesta. Se percibe en 34 personas (56,7%) un alto
consumo de café y bajo consumo de alimentos irritantes,
igualmente existe alta inclinación por la práctica deportiva,
con una frecuencia de tres veces por semana u
ocasionalmente, representado por 22 personas de las 60
encuestadas (40,0%).
A continuación en las tablas 2, 3, 4 y 5 se presentan
las medidas de tendencia central de los puntajes
obtenidos en cada una de las escalas. Se observa que
entre las diferentes variables, hay medidas de tendencia
con valores medios y altos en las escalas de las estrategias
de afrontamiento, evidenciándose además que la muestra
es algo dispersa; igualmente se observan puntuaciones
medias en la prueba de EPQR-A y las variables
relacionadas con la calidad de vida y salud.
Se aprecia a nivel descriptivo con relación a las medias
de los resultados obtenidos, que los niveles de las
estrategias de afrontamiento más utilizadas por la
muestra estudiada para hacer frente a los diferentes
problemas o situaciones estresantes que se le presentan
en la vida son medio-altos, en las subescalas de:
Focalización de solución a problemas
(17,43), donde se
destaca que el 10,0% se encuentra en el nivel más alto con
una valoración de 16, 20 y 22 puntos. En cuanto a
reevaluación positiva
(16,32) sobresale el mayor valor dentro
de las puntuaciones a nivel de frecuencias, representando
11,7% que se sitúa en una valoración de 18 puntos. De
otro lado, en la subescala de
evitación
se aprecia un 10,82%,
Género
Edad
Escolaridad
Hombre
Mujer
18 - 30
31 - 49
50 - 70
Universitario
Secundario
Primaria
Frec. (%)
17 (28,3%)
43 (71,7%)
10 (16,8%)
22 (36,8%) 28 (46,7%)
54 (90%)
5 (8%)
1 (2%)
T
ABLA
1.C
ARACTERÍSTICAS
SOCIODEMOGRÁFICAS
DE
LOS
PARTICIPANTES
EN
EL
ESTUDIO
Práctica
deportiva
17(28,3%)
27(45%)
34 (56,7%)
26 (43,3%)
34 (56,7%)
No
43 (71,7%)
33 (55%)
26 (43,3%)
34 (56,7%)
26 (43,3%)
Consumo
cigarrillo y licor
Consumo
gaseosa
Consumo
de café
Consumo alimentos
irritantes
Frec. (%)
Media
17,43
9,62
16,32
6,60
10,82
14,02
12,53
DT
5,447
5,764
5,454
6,181
6,248
7,160
7,692
Rango
2-24
0-24
4-24
0-22
0-24
0-24
0-24
Alfa
0,705
0,709
0,702
0,705
0,676
0,653
0,656
T
ABLA
2. M
EDIDAS
DE
TENDENCIA
CENTRAL
DEL
C
UESTIONARIO
DE
A
FRONTAMIENTO
DEL
E
STRÉS
, CAE
Afrontamiento del Estrés, CAE
Búsqueda de
apoyo social
Religión
Evitación
Expresión
emocional
abierta
Reevaluación
positiva
Autofocaliza-
ción negativa
Focalización
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problemas
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donde el comportamiento bajo la curva es normal
asimétrico hacia la izquierda, de acuerdo a la distribución
de frecuencias; un 16% de la muestra tienen una
valoración de 11 y 12 puntos, mientras que el resto tiene
puntuaciones muy dispersas.
En un nivel medio se encuentra la estrategia de
búsqueda de apoyo social
(14,02) y
Religión
(12,53). En relación
a la distribución de frecuencias las puntuaciones frente a
las subescalas están dispersas, en la estrategia de
búsqueda
de apoyo social
sobresalen porcentajes de 10% en las
valoraciones de 15 puntos, ubicándose la mayoría de la
muestra en la media, indicando que estas personas tienen
buenas redes de apoyo interpersonal, y en cuanto a la
subescala de
religión
se encuentran porcentajes de 10,0%
en las valoraciones de 8 puntos, mostrando que esta
estrategia no es muy utilizada.
En un nivel medio-bajo se encuentra la estrategia
de
autofocalización negativa
(9,62%), donde se destaca una
valoración de 12 puntos, indicado por un 15%,
evidenciándose bajos niveles de desesperanza frente a la
enfermedad que les aqueja.
Por último, en el nivel más bajo se encuentra la
estrategia de
expresión emocional
abierta
(6,60), donde se
perciben porcentajes de 16,7% en las valoraciones de 0
puntos y porcentajes de 18,3% en valoraciones de 4
puntos respectivamente, indicando que la mayoría de la
muestra presenta escasas manifestaciones emocionales
negativas asociadas a ira y hostilidad.
A nivel descriptivo con relación a las medias de los
resultados del cuestionario de calidad de vida asociado a
la dispepsia, QOLPE-I, se observa un comportamiento
simétrico bajo la curva normal, donde se ubica el
promedio de la muestra para
intensidad de síntomas
habituales
(2,87),
intensidad del dolor estomacal
(6,53),
interferencia por dolor
(4,32) y
satisfacción con su salud
(2,40),
indicando un grado de molestia no muy intenso en cada
una de las variables.
Con respecto a la distribución de frecuencias en la
dimensión de
intensidad de síntomas habituales
las
puntuaciones en su mayoría son bajas, véase un porcentaje
de 48,3% de la muestra. Algo similar ocurre con la
dimensión de
interferencia por dolor
, donde 46,7% de la
muestra presenta síntomas moderados. Por lo contrario
en la dimensión de
intensidad del
dolor estomacal
hay una
tendencia hacia el aumento en las puntuaciones, es decir,
58,4% presenta síntomas medio altos en cuanto al dolor
de estómago. Finalmente, con relación a la dimensión de
satisfacción con su salud
se observa que la gran mayoría de la
muestra (95,0%) está satisfecha con su salud.
En términos generales se observa que la mitad de
la muestra tiende a manifestar síntomas o malestar con
relación al dolor, mas sin embargo se evidencia una
adecuada percepción respecto a la satisfacción de su estado
de salud, posibilitándoles la realización de las actividades
cotidianas y a su vez mitigar la percepción de dolor.
En relación al cuestionario EPQR-A que mide
rasgos de personalidad, se aprecian las medias para las
subescalas de
neuroticismo
(3,12),
extraversión
(0,85),
psicoticismo
(3,18) y
sinceridad
(4,38), en donde la
distribución de frecuencias se visualizan porcentajes de
26,7% en las valoraciones de 6 puntos frente a la variable
neuroticismo
, ubicándose la mayoría de la muestra por
Media
2,87
6,53
4,32
2,40
DT
0,812
2,012
2,777
0,785
Alfa
0,675
0,683
0,677
0,679
Calidad de vida, QOLPE-I
Intensidad de síntomas
habituales
T
ABLA
3. M
EDIDAS
DE
TENDENCIA
CENTRAL
DEL
CUESTIONARIO
DE
CALIDAD
DE
VIDA
ASOCIADO
A
LA
DISPEPSIA
, QOLPE-I
Satisfacción con
su salud
Interferencia por
dolor
Intensidad del dolor
estomacal
Cuestionario EPQR-A
Neuroticismo
Extraversión
Psicoticismo
Sinceridad
Media
3,12
0,85
3,18
4,38
DT
2,164
1,233
0,854
1,136
Rango
0-6
0-6
0-6
0-6
Alfa
0,691
0,686
0,679
0,677
T
ABLA
4. M
EDIDAS
DE
TENDENCIA
CENTRAL
DEL
CUESTIONARIO
EPQR-A
Univ. Psychol. Bogotá (Colombia) 5 (3): 511-520, octubre-diciembre de 2006
ISSN 1657-9267
517
C
ALIDAD
DE
VIDA
Y
FACTORES
PSICOLÓGICOS
EN
PACIENTES
CON
DIAGNÓSTICO
DE
DISPEPSIA
FUNCIONAL
encima de la media. A diferencia de lo anterior, se
observan porcentajes de 48,3% en las valoraciones de 0
puntos frente a la variable
extraversión,
indicando nula
manifestación de este rasgo en la muestra y de un 45%
en las valoraciones de 3 puntos en la variable
psicoticismo,
indicando poca presencia de este rasgo.
A nivel general se visualiza que la variable
neuroticismo
es el rasgo de personalidad más sobresaliente en los
pacientes con dispepsia respecto a las variables
extraversión
y
psicoticismo
que tienen bajas valoraciones. Finalmente
se aprecian porcentajes de 50% en las valoraciones de 5
puntos, donde se observa alta sinceridad dentro de la
muestra con relación al cuestionario EPQR-A.
Respecto a la escala de Apoyo Social (AS) se
visualiza -en relación a las medias- muy alto apoyo social
en toda la muestra, donde sobresalen respecto a la
distribución de frecuencias porcentajes que superan el
50% en valoraciones de 3 puntos, indicando que estas
personas tienen a alguien que los escuche cuando desean
hablar (76,7%), que los consuele cuando están tristes
(75%) o a quien recurrir cuando tienen problemas
económicos (65%), laborales (66,7%), familiares
(68,3%) y de pareja, (53,3%). Se observa, que consideran
que tienen a alguien con quien pueden ser realmente
ellos mismos (51,7%), que pueden contar con alguien
si lo necesitan (76,7%) o cuentan con alguien cuando
necesitan ayuda para sentirse más relajados/as cuando
están bajo presión o tensión (75%). Además, perciben
que tienen con quien salir de la casa, si desean hacerlo
(78,3%); que tienen quien les de información o consejo
para resolver los problemas (78,3%) y tienen alta
credibilidad en que hay personas que los quieren
realmente (81,7%).
Discusión
A nivel general, en la presente investigación se
encontraron altos niveles de calidad de vida en todos las
sub-escalas de la prueba QOLPE-I. Según análisis de
literatura se ha encontrado que existe un deterioro de la
calidad de vida, de las personas con dispepsia, la cual no
se encontró en este estudio al compararse la validación
estadística del QOLPE-I, con los resultados arrojados
en la investigación, concluyéndose que la población
evaluada tiende a mostrar un mayor número de quejas
frente al dolor. Pero según nuestros resultados, este
síntoma doloroso no interfiere en el desarrollo de
actividades cotidianas, y correlaciona con una elevada
satisfacción hacia la salud, en las personas que en el
presente estudio padecen dispepsia no ulcerosa.
Estos datos confirman la importancia de las
variables psicosociales en la manera como las personas
asumen la enfermedad y como estas afectan o no su
calidad de vida. Según estudios desarrollados por
Bixquert (2004) en España, las variables
sociodemográficas juegan un papel importante en el
desarrollo de la dispepsia, demostrando que las edades
de las personas que experimentan esta enfermedad oscilan
entre los 15 y 30 años, a diferencia de la muestra estudiada
en Medellín y su área metropolitana, donde la
enfermedad se manifiesta en edades más tardías (50-70
años de edad).
El género es otra variable que se relaciona con los
síntomas de la dispepsia. La mayor frecuencia encontrada
en mujeres que en hombres por Naliboff, Heitkemper,
Chang y Mayer (2000), concuerda con los datos de nuestra
investigación. Aunque tradicionalmente se ha
considerado que el hábito de fumar, el consumo de
alcohol, el ingerir fármacos antiinflamatorios no
esteroideos (AINES) y el comer de forma irregular se
asocian al origen y curso de la DF, la evidencia científica
en este campo es contradictoria. En nuestro estudio la
gran mayoría (el 71,7%) de la población no consume
cigarrillos y utiliza bajas cantidades de alcohol y alta ingesta
de café, a diferencia del consumo de alimentos irritantes,
donde la ingesta es también irregular. Con relación a la
práctica del deporte se estima que el 40% de la muestra
realiza prácticas deportivas tres veces por semana.
Con respecto a la variable
estrategias de afrontamiento
se encuentra que los pacientes con dispepsia utilizan
adecuadas estrategias de afrontamiento, lo cual no coincide
con lo encontrado por Cheng, Hui y Lam (2000) y Lee et
Apoyo Social (AS)
AS1
AS2
AS3
AS4
AS5
AS6
AS7
AS8
AS9
AS10
AS11
AS12
Media
2,67
2,58
2,33
2,25
2,43
1,95
1,83
2,67
2,63
2,65
2,57
2,77
DT
0,681
0,809
1,020
1,202
0,963
1,254
1,342
0,729
0,758
0,777
0,927
0,533
Rango
0-3
0-3
0-3
0-3
0-3
0-3
0-3
0-3
0-3
0-3
0-3
0-3
Alfa
0,825
0,840
0,842
0,826
0,824
0,834
0,849
0,848
0,832
0,835
0,849
0,835
T
ABLA
5. M
EDIDAS
DE
TENDENCIA
CENTRAL
DE
LA
ESCALA
DE
A
POYO
S
OCIAL
(AS)
518
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, J
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Q
UICENO
, S
TEFANO
V
INACCIA
, A
NA
M
ILENA
G
AVIRIA
, S
ERGIO
T
OBÓN
Y
B
ONIFACIO
S
ANDÍN
al. (2000), quienes plantearon que los pacientes con
síntomas dispépticos tienen apreciaciones inadecuadas
sobre la propia salud y utilizan estrategias de
afrontamiento negativas.
Es posible que el empleo de estrategias inadecuadas
de afrontamiento del estrés lleve a que éste se mantenga
sin resolverse, incidiendo en el origen o exacerbación de
la DF. En un estudio realizado por Cheng, Hui y Lam
(2000) se halló que las personas con DF se caracterizaron
por tener un estilo de afrontamiento orientado a la
acción, de tipo no discriminativo respecto a los sucesos
estresantes de diferente extensión y controlabilidad, en
comparación con las personas con reumatismo y
personas sanas, quienes tendieron a usar estrategias de
afrontamiento más discriminativas respecto a los sucesos
vitales estresantes.
Las estrategias de afrontamiento también fueron
estudiadas en otro trabajo realizado por Lee et al. (2000).
Estos investigadores examinaron las estrategias de
afrontamiento en un grupo de 30 pacientes con DF,
comparándolo con un grupo control de 30 personas
sanas. Hallaron que, en comparación con las personas
sanas, los pacientes con DF tendían a utilizar un menor
grado de estrategias de afrontamiento focalizadas en el
problema, igualmente no hubo diferencias significativas
en el empleo de otras estrategias de afrontamiento. A
diferencia, en este estudió se encontró que la mayoría de
la muestra utiliza con mayor frecuencia las estrategias de
afrontamiento de
focalización de solución a problemas
,
reevaluación positiva
y
evitación
.
Otros autores como Mabe, Hobson, Jones y Harvis
(1988) han indicado que los pacientes con un estilo de
afrontamiento de orientación hacia la enfermedad e
inhibición afectiva tienden a presentar dispepsia. Al igual
que en el presente estudio, donde los pacientes
presentaron baja manifestación en la variable de expresión
emocional, la DF parece asociarse a la presencia de
inhibición afectiva.
En esta investigación los pacientes con dispepsia
funcional percibieron un alto apoyo social ya que
pertenecen a la subcultura andina de la montaña, es decir,
viven dentro de redes familiares compuestas por grupos
humanos numerosos que dan y reciben apoyo en el
transcurso de sus vidas. Es así como el impacto de las
enfermedades crónicas parece estar estrechamente
vinculada a la situación social, cultural y económica de los
pacientes, incidiendo de manera significativa en la calidad
de vida de estas personas (Vinaccia et al., 2004). A
diferencia del estudios realizados por Alvear (1994) y Lee
et al. (2000), quienes encontraron que los pacientes con
DF tuvieron poco apoyo interpersonal.
Las variables de personalidad han sido muy
estudiadas. Con relación a la subescala de
neuroticismo,
Haug (2002) halló que las personas con DF tenían niveles
más elevados en esta característica de personalidad con
respecto a muestras de personas sanas, encontrándose
resultados similares en el estudio de Tanum y Malt (2001).
En un estudio realizado por Haug et al. (1994), el
neuroticismo fue uno de los factores asociados con la
presencia de síntomas en la DF, demostrándose la
relevancia de este factor psicológico en la DF.
Comparando los resultados de nuestra
investigación con los datos de Sandín et al. (2002),
encontramos que las puntuaciones difieren de la obtenida
en el estudio español con una muestra normal,
concluyéndose, como se ha visto en anteriores estudios,
que el neuroticismo es un rasgo que predomina en los
pacientes que presenten dispepsia (Haug et al. 1995;
Tanum & Malt, 2001).
Por otro lado, de acuerdo con los datos de anteriores
investigaciones (Haug et al., 1994; Berstad et al., 2001),
existe deterioro de la calidad de vida en las personas con
dispepsia, lo cual no se comprobó en nuestro estudio.
Aunque en nuestro estudio se concluye que la muestra
evaluada tiende a mostrar elevado número de quejas
frente al dolor, según los resultados obtenidos este
síntoma doloroso no interfiere en el desarrollo de sus
actividades cotidianas, lo que se podría relacionar con la
alta satisfacción en la salud que tienen las personas que
padecen dispepsia en nuestra población.
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