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Sistema de Información Científica
Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
ISSN 0122-8285
194
Reseñas
Si por algo el cine sigue siendo un tema de con-
versación (no sólo el fenómeno de masas que
es, sino un asunto del cual nos gusta hablar) es
porque en él confuyen las características del
arte y la industria. ¿En qué proporción? ¿Con
qué propósito? ¿Obedeciendo a cuáles metas?
Depende de las búsquedas de cada director, de
la afortunada (o infortunada) mezcla entre pro-
yectos personales y circunstancias económicas
y, cómo no, de los momentos históricos vividos
en cada lugar donde alguien haya soñado con
hacer una película. En cualquier caso, hablar y
leer sobre cine son actividades complementa-
rias, casi obligadas para los amantes del celu-
loide. Y también, tal vez en menor medida, para
el “espectador común”, expresión que por estos
días exige, cuando menos, una revisión en tan-
to los consumidores cuentan cada vez con más
información (aunque no necesariamente
forma-
ción
) al momento de elegir.
Allí, en el camino entre el ciudadano desinte-
resado (¿espectador común?) y el amante muy
interesado (cinéFlo) en el cine, hay una cantidad
considerable de matices, si tenemos en cuenta
—como sugiere Lipovetsky en
La pantalla glo-
bal
— que no sólo hay cine en las salas oscuras
de imagen proyectada, sino en la más variada
cantidad de soportes —desde el DVD al teléfo-
no móvil— donde haya mediación de una pan-
talla. No son pocas, entonces, las razones por las
cuales sigue siendo necesario formar hábitos y
conceptos en los espectadores, para facilitar su
Las claves del lego para legos
Cine: recetas y símbolos. Guía para entender el cine
sin dejar de disfrutarlo
Autor: Jerónimo Rivera Betancur
Editorial: Sello Editorial Universidad de Medellín
Año: 2010
paso de “comunes” a “libres”, es decir, su capa-
cidad para
entender el cine sin dejar de disfrutarlo
.
Ése, que es parte del subtítulo de este libro, es
el propósito asumido por Jerónimo Rivera Be-
tancur en
Cine, recetas y símbolos
. Para ello, en
un primer momento, caracteriza el consumo de
cine a partir de investigaciones realizadas en
estudiantes universitarios; identiFca la mane
-
ra como los espectadores
múltiplex
consumen
películas, en un acto de ritualismo comercial
sumado a una secuencia de compras, donde la
película Fgura como una adquisición más.
¿Por qué estos hábitos de consumo de cine po-
drían ser preocupantes? El autor sugiere varias
razones. Una de ellas, que si el cine visto por es-
tudiantes durante su proceso formativo es parte
de la motivación para animarse a contar histo-
rias audiovisualmente, y este cine posee una
baja calidad, es de esperar que las historias po-
tencialmente creadas por ellos también lo sean.
Otra de las razones es aún más dramática: si la
película como tal no reviste mayor interés allen-
de el que la retórica comercial le etiqueta (acto-
res famosos, efectos especiales, bandas sonoras
sensacionales; en suma: espectáculo), cada vez
empieza a ser más notable que los realizadores
acuden a fórmulas convertidas en recetas (ma-
neras extremadamente codiFcadas para armar
relatos), dentro de un ciclo sin Fn: historias cada
vez más pobres, que exploran cada vez menos
la condición humana; espectadores expuestos
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Volumen 13 Número 1
l
Junio de 2010
Reseñas
cada vez más, a visiones esquemáticas sobre el
mundo y la vida.
No se trata de renunciar a la lógica de la venta; se
trata de reconocer las dinámicas de producción
y la manera como éstas impulsan una cierta vul-
garización y un evidente empobrecimiento de
los relatos. Pero si la riqueza del cine pasa por la
capacidad que tiene la cámara de ir a cual
quier
lugar a capturar cómo los seres humanos se po-
nen a la altura del mundo para entender
lo, para
merecerlo, o simplemente para ignorarlo, ésta es
—necesariamente— una riqueza en potencia, pues
depende de la agudeza de quien mira el flme.
Ante esa situación, la apuesta del autor es ju-
gar al Lego: desbaratar los argumentos del fl
-
me, reconocer las piezas y encontrar cómo éstas
han sido ensambladas por un director. Ése es el
propósito en la segunda y tercera parte del li-
bro.
Allí la invitación es a la didáctica, al juego:
en la medida en que el espectador conoce las re-
glas, las estructuras, las estrategias, los mecanis-
mos, tiene mayor posibilidad de tomar distancia
frente a lo que el director (y/o la industria) le
muestra. Esa posibilidad es necesaria, y es justo
lo que reclama el arte. Con tal objetivo, Rivera
propone dos líneas de exploración, dos grandes
categorías para agrupar los diferentes tipos de
relatos del cine. En la primera,
el héroe contra el
mundo
, apreciamos historias-tipo en las cuales
un protagonista logra que las cosas estén como
él desea; en esta línea, los argumentos resaltan
la fuerza del deber, la voluntad y la constancia;
son relatos de héroes logrando transformacio-
nes a partir del sacrifcio y la lucha personal. En
segunda instancia, la línea denominada
la fuerza
del corazón
, asoma un conjunto de recetas en las
cuales
el amor todo lo puede
, visión más centra
da
en el papel purifcador del amor, donde los per
-
sonajes logran transformaciones externas a partir
de procesos de sublimación internos.
Vistas en conjunto, ambas líneas registran una
serie de recetas que el espectador reconoce pre-
sentes en una gran cantidad de películas. La reac-
ción natural ante su lectura suele ser el asombro
de descubrir cómo tantas historias tan diferentes
(aparentemente) habían sido construidas sobre
un mismo esquema.
Si este recorrido es posible, es porque
Cine, re-
cetas y símbolos
, evidencia los mecanismos de
la industrialización del cine, para recuperar la
posibilidad del arte. Así es como, en la tercera
parte, el autor propone tres claves de lectura del
cine, no tanto para “descuartizar” las películas
y anular la pasión de disfrutar el cine, sino para
proponer otras maneras de disfrutarlo, bien en
clave
estructural
(el flme como mecanismo),
simbólica
(el flme como texto tejido con signos
alegóricos), o
ideológica
(el flme como vehículo
de discursos sobre el mundo, lo político y lo f
-
losófco). Con todo, la obra articula una postura
crítica, en su intento por conciliar la búsqueda de
calidad artística de las películas y la mirada
des-
prevenida del consumidor casual; para hacer
que ese “espectador común” encuentre posibili-
dades de serlo menos, y gane conciencia respec-
to de lo que ve.
Carlos Andrés Arango
Docente Comunicación Gráfca Publicitaria
Universidad de Medellín
Colombia
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