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TERAPIA PSICOLÓGICA
2006, Vol. 24, Nº 1, 5–14
Copyright 2006 by Sociedad Chilena de Psicología Clínica
ISSN 0716-6184
Relación entre Autoestima, Depresión y Apego en Adolescentes
Urbanos de la Comuna de Concepción, Chile
1
Relationships between Self-Esteem, Depression and Attachment in Urban Teenagers from
Comuna of Concepción, Chile
Luis González Bravo*
Universidad San Sebastián, Concepción, Chile
Lorena Méndez Tapia
Universidad Santo Tomás, Concepción, Chile
(Rec: 14 julio 2005 – Acep: 17 abril 2006)
Resumen
Se investigó la relación entre autoestima, apego y depresión en 164 adolescentes urbanos de la comuna de
Concepción, mediante la Escala de Autoestima de Coopersmith, el CDI, el RQ y subescalas de la prueba
AAQ. Los resultados mostraron una correlación positiva entre disponibilidad de los padres y autoestima, y
entre rabia hacia los padres y depresión.
Los resultados en autoestima y depresión, también difieren para los cuatro tipos de apego evaluados, en la
línea de lo señalado por la literatura. Se discuten estos hallazgos y las limitaciones del estudio.
Palabras Clave:
Adolescencia, depresión, autoestima, apego.
Abstract
The present research explores the relationship between self–esteem, depression and attachment in 164 urban
teenagers from the comuna of Concepción, using the Coopersmith Self–Esteem Scale, the CDI, the RQ, and
subscales of the AAQ scale. The results show a positive correlation between parent availability and self–
esteem, and between anger towards parents and depression.
The results in self–esteem and depression are different for each of the four styles of attachment assessed,
similar to the established in previous research. These finding and the limitations of this research are discussed.
Key Words:
Adolescence, depression, self–esteem, attachment
1
Particulares agradecimientos a Paulina Spaudo, Rossy Burgess, Liliana
Caamaño, Diego Fuentes, así como a todos los establecimientos que
colaboraron en la investigación.
* Correspondencia a: Luis González Bravo, Universidad San Sebastián,
Cruz 1577, Tercer Piso. Concepción. e–mail: lgonzale@uss.cl
Desde 1970 a 1985, los estudios acerca del apego, se
centraron en la replicación de las investigaciones origina-
les de Ainsworth y sus colegas en los cuales se observaba
el comportamiento del infante hacia el cuidador, en res-
puesta a una situación extraña generada por la separación
breve de la madre en un medio desconocido. El comporta-
miento observado ante el regreso de la madre se organiza-
ba en tres patrones conductuales denominados
:
seguro,
evitativo y ambivalente
(Ainsworth, Blehar, Waters & Hall,
1978 citados en Lyons–Ruth, 1996)
.
El infante seguro sa-
luda a la madre a su regreso y se calma con el contacto
físico y la aproximación afectiva de ésta. El niño seguro es
capaz de restablecer el juego a nivel de preseparación. El
infante evitativo es menos tendiente a llorar ante la separa-
ción, no saluda a la madre a su regreso y la ignora inicial-
mente. La conducta evitativa tiende a aumentar del primer
al segundo reencuentro. Los infantes ambivalentes (o re-
sistentes) son propensos a llorar durante el episodio de se-
paración y a menudo continúan llorando cuando la madre
regresa. Son difíciles de consolar y muestran una aproxi-
mación pasiva. Los hallazgos en investigaciones posterio-
res indicaron que el comportamiento de algunos niños no
coincidía con los patrones identificados previamente. Así,
Main & Solomon (1990, citados en Lyons–Ruth, 1996) cla-
sificaron una cuarta categoría denominada conducta de
apego desorganizada (Méndez & González, 2002).
Un avance importante en la comprensión de las con-
ductas de apego en la adultez, fue facilitado por el desarro-
llo de la Entrevista de Apego Adulto (AAI) realizada por
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Main & Goldwyn en 1991(citados en Lyons–Ruth, 1996).
Esta entrevista semiestructurada recoge las experiencias
tempranas de apego del individuo y el significado que este
le da actualmente a las experiencias pasadas de apego. El
sistema de puntuación se basa en (1) descripciones de ape-
go temprana (2) lenguaje utilizado en la entrevista (3) ha-
bilidad para entregar un relato integrado y creíble de expe-
riencias de apego y su significado. Se considera que el len-
guaje y el estilo del discurso corresponden a las represen-
taciones de apego (George, Kaplan, & Main, 1985, 1996,
citados en Waters & Hamilton, 2000). Los individuos cla-
sificados seguros son capaces de narrar sus historias cohe-
rentemente, valoran las relaciones de apego que perciben
como significativas en su desarrollo.
Son clasificados inseguros aquellos adultos cuyos rela-
tos aparecen incoherentes mientras que los adultos clasifi-
cados indiferente (dismissive) niegan o minimizan el im-
pacto de las relaciones de apego, tienen dificultad para re-
cordar los eventos, a menudo idealizan las experiencias y
describen antecedentes tempranos de rechazo. Los indivi-
duos en la categoría preocupado muestran confusión acer-
ca de las experiencias tempranas, su descripción de la rela-
ción con los padres está marcada por rabia o pasividad, y
muestran intentos mantenidos por complacer a los padres.
La clasificación no resuelto se asigna si el relato del indivi-
duo acerca de eventos de vida (pérdida de un familiar o de
una relación significativa, negligencia/abuso por parte de
los padres o cuidador principal) es evaluado como incohe-
rente (Main & Golwyn, 1985, 1995, citados en Waters &
Hamilton, 2000).
Apego en la adolescencia: interés y medición
Las interacciones padre–hijo organizadas en términos de
cooperación orientada a una meta que comienzan en la niñez,
también continúan durante la adolescencia, así como los ni-
ños mayores continúan usando a sus padres como una base
segura para expandir su creciente autonomía. Como sigue
sucediendo a través de la vida, las conductas de apego son
especialmente evidentes cuando un adolescente está someti-
do a presiones, enfermo, asustado, o cuando se reencuentra
con una figura de apego después de una larga ausencia.
Según se sabe, durante la adolescencia y la adultez tem-
prana, suceden cambios hormonales que se superponen con
cambios evolutivos. Durante esta época, el adolescente
comienza la búsqueda de relaciones de cooperación esta-
bles, con un compañero etáreo, usualmente del sexo opues-
to. La función biológica de esta relación, que hacia el futu-
ro sienta las bases de la vida en pareja, no implica un corte
con las figuras de apego primarias (Marvin & Britner, 1999).
Estos y otros procesos hacen pensar que la adolescen-
cia no es solo un período transicional entre la infancia y la
adultez, sino que tiene características con valor específico
propio en la medida que ocurren profundas transformacio-
nes a nivel cognitivo, físico, emocional, etc, y que van con-
tribuyendo a definir la identidad y a redefinir a su vez las
relaciones de dependencia con los padres.
Autores como Allen & Land (1999) han mostrado la
continuidad del significado y status del apego desde la in-
fancia hasta la adolescencia y la relación entre la regula-
ción del afecto y los sistemas de organización del apego en
la adolescencia. Se debe señalar, sin embargo, que recien-
tes investigaciones señalan que esta estabilidad del apego
de la infancia hasta la temprana adultez, estaría mediada
por experiencias de vida desestructurantes tales como el
maltrato infantil, la depresión materna y el mal funciona-
miento familiar en la adolescencia temprana (Weinfield,
Sroufe & Egeland, 2000).
En términos metodológicos, se han desarrollado algunos
instrumentos para medir el apego en la adolescencia, ya sea
en relación a los pares, a la pareja, o los padres. Para el pe-
ríodo entre 7 y 13 años, Lecannelier (2002) propone el CAI
(Child Attachment Interview) mientras que Sund & Wichtrom
(2002) proponen el IPPA para el período entre 12 y 14 años.
Dentro de estos instrumentos, al igual como ocurre en la
adultez, el ideal sigue siendo la utilización del AAI.
El problema con la utilización del AAI, es que requiere
una alta capacitación en los encuestadores y una sólida base
para su implementación. Por ello, autores como Bartholomew
& Horowitz (1991) y Sund & Wichtrom (2002) proponen
alternativas como el RSQ y el RQ, siendo ambos instru-
mentos de autoreporte. Aún cuando han surgido críticas a
la utilización de cuestionarios de autoreporte para medir el
apego, en la medida que evaluarían solo procesos cons-
cientes, habrían tres razones que justificarían su utilización
al menos en adultos: primero, estos son capaces de proveer
valiosa información acerca de sus experiencias emociona-
les y su conducta. Segundo, muchas personas tienen sufi-
ciente experiencia en relaciones cercanas como para re-
portar cómo se comportan en dichas relaciones y el tipo de
cosas que sus compañeros(as) dicen acerca de su conduc-
ta. Tercero, típicamente los procesos conscientes e incons-
cientes operan en la misma dirección para conseguir una
meta (Crowell, Fraley & Shaver, 1999). A pesar de estas
razones, lo recomendable sería estar atentos a las dinámi-
cas intrapsíquicas que pudiesen negar relaciones traumáti-
cas en el vínculo y, en segundo lugar, ponderar y utilizar
distintas medidas para evaluar el vínculo, verificando sus
alcances.
Apego y autoestima
Ya tempranamente, Wippman & Sroufe (1979), encon-
traban que la seguridad en la relación de apego estaba aso-
ciada con la posterior competencia con los pares y con la
fuerza del ego (citados en Atkinson, 1997).
Observaciones clínicas han mostrado consistentemen-
te que la invariabilidad en la relación de apego es benefi-
RELACIÓN ENTRE AUTOESTIMA, DEPRESIÓN Y APEGO EN ADOLESCENTES URBANOS DE LA COMUNA
DE CONCEPCIÓN, CHILE
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ciosa, y que su alteración produce sentimientos de vergüen-
za. Las alteraciones en la relación madre–hijo, producirían
una predisposición a la psicopatología a través de una pro-
funda disposición a la vergüenza, dando como resultado
crónicas dificultades en la regulación de la autoestima
(Shore, 2003). Si una figura de apego rechaza o ridiculiza
los requerimientos del niño/a de confort en situaciones es-
tresantes, el niño desarrolla un modelo de procesamiento
interno del padre como rechazante, sino que también una
imagen de sí mismo como poco digno de ayuda y confort
(Bretherton, 1985, citado en Schore, 2003).
Un concepto clave aquí es el de Internal Working Models
(IWM) o Modelos de Procesamiento Interno, que le per-
miten al infante su relación con las figuras de apego y en
general con el mundo externo (en la medida que debe ha-
ber una consistencia entre los IWM y el mundo real, esto
puede convertirse en un buen camino de acceso a concep-
tos como el de autoestima). El menor, en la medida que
tiene claro cuánto puede contar con sus figuras de apego y
en qué circunstancias, puede también formar una imagen
de sus propias competencias en la relación (Bretherton &
Munholland, 1999). Esto se ve particularmente claro en el
ámbito de las habilidades sociales, no obstante lo cual ha-
brían razones para pensar que el apego temprano, y por
ende los IWM, tienen repercusiones en distintos ámbitos
de la vida del menor, tales como la sociabilidad, las predis-
posiciones emocionales, la curiosidad, la autoestima, la in-
dependencia, la cooperación y la confianza (Thompson,
1999).
En un particularmente claro e ilustrativo artículo en este
sentido, Edwards (2002), señala que el apego sostiene el
desarrollo del sentimiento de propia eficacia en al menos
tres formas distintas: primero el niño aprende que, en el
contexto de una relación de apego, sus necesidades pueden
ser satisfechas y que él mismo tienen un efecto razonable
sobre sus cuidadores en este proceso. Segundo, el senti-
miento de seguridad en la relación, regula la proximidad
relativa entre el padre y el niño, para orientar la disponibi-
lidad del adulto en ayudar al niño a conseguir una meta.
Tercero, la confianza y la seguridad que el niño siente en la
relación, sientan las bases para usar estas habilidades y re-
cursos con maestros, mentores, etc., para así estimular el
sentimiento de propia eficacia sobre el mundo.
Se ha reportado que los infantes con historias de apego
seguro son reportados por sus profesores como puntuando
con más alta autoestima, salud emocional, agencia, capa-
cidad de acatar ordenes, autoconfianza (varios autores, ci-
tados en Thompson, 1999). De hecho, se ha encontrado
que los niños con apego seguro se describen a sí mismos
en términos positivos, pero pueden aceptar que tienen de-
fectos, mientras que los niños con apego inseguro, se des-
criben a sí mismos en términos negativos y son resistentes
a admitir que tiene defectos (Cassidy, 1988, citado en
Thompson, 1999).
Jacobsen, Edelstein & Hofmann (1994, citados en Can-
tón & Cortés, 2003), investigaron los efectos del apego
sobre la autovaloración y el rendimiento cognitivo durante
la infancia media y adolescencia. Encontraron que los su-
jetos con una representación segura del apego a los siete
años de edad, realizaron posteriormente mejor las tareas
piagetanas de pensamiento concreto y formal que sus pa-
res con patrones inseguros de apego. También tenían ma-
yor autoconfianza y obtuvieron mejores calificaciones du-
rante todo el período escolar. Los adolescentes con apego
desorganizado/desorientado presentaban prácticamente el
mismo rendimiento en tareas de silogismos que a la edad
de nueve años, aun cuando sí fueron capaces de utilizar el
nivel superior de razonamiento a los 17 años cuando se
trataba de tareas familiares y contaban con apoyo. Durante
la adolescencia, la autoconfianza dejaba de desempeñar el
papel mediador que había ejercido en la predicción del ra-
zonamiento operacional concreto, influyendo directamen-
te en las tareas de razonamiento formal.
Según Bartolomew (1990, citado en Moneta, 2003), las
personas inseguras ambivalentes tendrían una imagen de
sí mismas negativa. Las inseguras–evitadoras, la tendrían
positiva, mientras que aquellos con apego desorganizado,
tendrían una autoimagen negativa.
Aún cuando se ha reportado que la relación entre apego
seguro y autoestima sería clara, existen algunos estudios
que no han confirmado esta tendencia en adultos jóvenes
(Crowell, Fraley & Shaver, 1999). Pareciera ser que el tipo
de autoestima, y la fuente de origen de dicha autoafirmación,
varía según la edad del sujeto estudiado: los adultos tende-
rían a derivar su autoestima de diversos espacios de habili-
dades y competencias (Crowell, Fraley & Shaver, 1999).
Un estudio investigó la relación entre patrones de ape-
go, separación psicológica de los padres y la contribución
de estas variables en el desarrollo de un funcionamiento
psicológico adaptativo. Dentro de una muestra de 153 es-
tudiantes universitarios, se encontró una asociación positi-
va entre un apego seguro y ausencia de culpa, ansiedad y
resentimiento hacia los padres. En contraste, se encontró
una relación inversa entre apego seguro y la independencia
de los padres, considerando independencia emocional, fun-
cional y actitudinal. Comparado con los estudiantes de ape-
go inseguro, el grupo seguro obtuvo puntajes más altos en
pruebas de autoestima y más bajos en ansiedad y tristeza
(Leondari & Kisseoglou, 2000).
McCormick & Kennedy (2000) encontraron que los
individuos que habían sufrido una separación de los pa-
dres en la infancia presentaban menos aceptación de ellos
en la adolescencia tardía, pero no menos independencia ni
motivación. Individuos cuyos padres se habían divorciado
reportaron un nivel de aceptación más bajo de sus padres
tanto en la infancia como en la adolescencia tardía, y obtu-
vieron puntajes más bajos de autoestima. Murray, Holmes
& Griffin (2000) propusieron que sentimientos personales
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de autoestima fomentan el nivel de confianza en la apre-
ciación crítica del cónyuge para un apego satisfactorio.
Parejas casadas y “pololos” se describían como creían que
sus cónyuges los percibían a ellos, y como ellos querían
que sus parejas los vieran a ellos en una variedad de cuali-
dades interpersonales. Los resultados revelaron que los in-
dividuos con baja autoestima subestimaron dramáticamente
cuán positivamente sus parejas los veían. Estas inseguri-
dades no fundamentadas fueron asociadas con una percep-
ción menos generosa de los cónyuges y con un menor bien-
estar relacional. Lo opuesto resultó para aquellos indivi-
duos con alta autoestima. Un seguimiento longitudinal de
los novios reveló que las vulnerabilidades de los que
puntuaban bajo se exacerbaban en el tiempo. Los autores
propusieron un modelo de regulación de la dependencia,
en el cual la seguridad experienciada en el aprecio percibi-
do en el cónyuge, es sugerido como un mecanismo
importantísimo uniendo autoestima y bienestar relacional.
Verschueren & Marcoen (1991), por otra parte, encon-
traron que la visión positiva del self en los niños, era predi-
cha en mejor forma por la representación del niño de la
relación con la madre, que por la representación del niño
de la relación con el padre. Esta última predecía la ansie-
dad y los problemas conductuales en los niños.
Una de las investigaciones más específicas en este ám-
bito es aquella realizada por Bylsma, Cozzarelli & Sumer
(1997), quienes encuentran que los adultos con apego se-
guro e indiferente son quienes muestran más alta autoesti-
ma y sentimientos de propia competencia en distintos as-
pectos de la vida, pero que al compararlos con los preocu-
pados y los ansiosos, las diferencias significativas se dan
solo en aquellos ámbitos valorados socialmente.
Depresión y apego
Hace ya veinte años, Lewis, Feiring, McGuffog & Jaskir
(1984), encontraban mayor cantidad de conductas
internalizantes en niños con apego inseguro (citado en
Atkinson, 1997).
Se ha comprobado que el déficit en el apoyo emocional
por parte de la madre hacia el niño, es predictor de sínto-
mas depresivos en los niños; a pesar de que antecedentes
de depresión en la madre podrían jugar un rol, es el apego
inseguro el que significativamente predice sintomatología
depresiva en los adolescentes (Egeland & Carlson, 2004).
Cooper, Shaver & Collins (1998) encontraron que ado-
lescentes con apego evitativo generalmente reportaban ni-
veles altos de sintomatología y baja autoestima, sin embar-
go encontrando niveles similares a los adolescentes de ape-
go seguro en conductas de alto riesgo. Los autores sugie-
ren que esta diferencia se puede explicar en parte debido a
las diferencias en la experiencia de síntomas perturbadores
(depresión y hostilidad) y por la competencia social. Otros
resultados han arrojado que, al investigar sintomatología
depresiva en mujeres, el temor a la pérdida de la figura de
apego, la búsqueda intensa de cercanía, la falta de acerca-
miento a la figura de apego, un bajo nivel de autoestima y
un alto nivel de estrés son predictores de sintomatología
depresiva, aún cuando hay otros autores que indican que la
conciencia de dificultades en el pasado personal, puede
contribuir a sintomatología depresiva, independiente de la
categoría de apego que arroje el AAI (Crowell, Fraley &
Shaver, 1999).
Dos estrategias de apego inseguro, las inseguras e indi-
ferentes, han estado implicadas en problemas de funciona-
miento psicosocial. Los adolescentes que usan estrategias
preocupadas han estado más claramente asociados a pro-
blemas internalizantes, particularmente a los autorreportes
de los adolescentes acerca de depresión (Allen & Land,
1999). Por otra parte, la depresión adolescente ha sido re-
lacionada con la inseguridad en el apego con la madre
(Homann, 1997, en Allen & Land, 1999). En esta misma
línea, las tendencias suicidas en la adolescencia estarían
relacionadas a una combinación de status de apego pre-
ocupado y no resuelto (Adam, Sheldon–Keller & West,
1996, citados en Allen & Land, 1999). Méndez & Gonzá-
lez (2002), en Chile, sugieren una asociación entre apego
ansioso, según la tipología de Randolph, y conductas
internalizantes como la depresión.
No obstante todo lo anterior, existen algunos resulta-
dos inconsistentes en la literatura acerca de la relación en-
tre apego y trastornos como la depresión, realzando esto el
lugar de aspectos diagnósticos (Kachele, 2001).
Sund & Wichtrom (2002), encuentran que junto con el
género y los eventos de vida estresantes, el apego a los
padres es predictor de síntomas depresivos, confirmando
así lo señalado en la literatura por ellos revisada.
Reis & Grenyer (2002), muestran que la depresión
anaclítica, es predicha por el tipo de apego preocupado,
con el perfeccionismo prescrito socialmente mediando di-
cha relación.
Es necesario señalar que se ha confirmado que los pa-
trones de relación alterados en niños maltratados, se aso-
cian a sintomatología depresiva (Toth & Cichetti, 1996).
En general, los niños secuelados de abuso, presentan difi-
cultad para verbalizar las emociones. Y, a su vez, esta difi-
cultad para reconocer y verbalizar los propios estados emo-
cionales, sumado a dificultades de relación muchas veces
acompañadas de evitación del contacto ocular, puede cons-
tituirse en un factor de riesgo para depresión y suicidio en
la adolescencia. Esto tiene importantes alcances neurobio-
lógicos, en la medida que se han encontrado las mismas
alteraciones orbitofrontales y de regulación emocional en
otras patologías, no siempre derivadas del trauma relacional
(Schore, 2003)
Por último, se debe tener en cuenta que poco sorpren-
dentemente, los adultos con diversas patologías clínicas,
tienden a reportarse a ellos mismos como inseguros, pre-
RELACIÓN ENTRE AUTOESTIMA, DEPRESIÓN Y APEGO EN ADOLESCENTES URBANOS DE LA COMUNA
DE CONCEPCIÓN, CHILE
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ocupados y temerosos (Crowell, Fraley & Shaver, 1999).
Cole–Detke & Kobak (1996), informan que las mujeres
que utilizan estrategias de hiperactivación en el AAI, tien-
den a presentar síntomas depresivos.
Kobak, Sudler & Gamble (1991) investigaron la rela-
ción del apego con la sintomatología depresiva en una
muestra compuesta por 48 adolescentes de entre 14 y 18
años. Encontraron que el apego inseguro aumentaba la pro-
babilidad de que los adolescentes informaran síntomas de-
presivos. Su capacidad para mantener un discurso cohe-
rente sobre el Yo en las relaciones de apego parecía prote-
gerlos de una sintomatología depresiva en ese momento y
10 meses después de la aplicación del AAI. La capacidad
para procesar de modo flexible la información sobre el yo
y sobre los cuidadores reducía la posibilidad de desarrollar
cogniciones asociadas a síntomas depresivos. Finalmente
encontraron que las adolescentes presentaban mayor pro-
babilidad de desarrollar síntomas depresivos, aún cuando
los varones eran quienes tenían mayor probabilidad de ha-
ber desarrollado interacciones agresivas con sus madres.
La evidencia sugiere que los estilos de apego insegu-
ros, en particular aquellos que implican una imagen nega-
tiva del self, serían predictivos de depresión. Esto en parti-
cular sucede con el estilo inseguro preocupado y el estilo
ansioso evitativo, ya que el estilo indiferente podría con-
servar una imagen consciente positiva de sí mismo. Aún
cuando la literatura pareciera confirmar esta tendencia, Reis
& Grenyer (2002), solo lo confirman para el apego preocu-
pado. La depresión introyectiva, por su parte, estaría pre-
dicha por el apego ansioso evitativo, viendo modulado su
efecto por el perfeccionismo autoorientado (Reis &
Grenyer, 2002).
Cassidy, Ziv, Mehta & Feeney (2003), encuentran que
las representaciones de apego alteradas y la depresión, se
relacionan con la búsqueda de información confirmatoria
de la propia falta de eficacia en una tarea. Así mismo, Toth
& Cichetti (1996) informan que los niños que presentan
patrones alterados de relación, presentan más sintomatolo-
gía depresiva y menor competencia.
En nuestro medio, no se reportan investigaciones que
analicen la relación entre autoestima, depresión y apego, a
pesar de que es una línea de estudio fundamental para la
comprensión de las dinámicas psicológicas en el marco de
la psicología clínica y evolutiva. A pesar de que muchas
relaciones entre los constructos pudieran parecer
intuitivamente obvias a la luz de la teoría, es necesario,
comprobar empíricamente dichas conexiones.
El objetivo de la presente investigación es determinar
la relación existente entre estilos de apego, nivel de au-
toestima, y depresión.
Método
Participantes
La muestra seleccionada fue de tipo no probabilística e
intencionada
.
En este contexto, el tamaño de la muestra se
eligió en función del precedente de investigaciones simila-
res y, a la vez, con un tamaño que permita hacer los análi-
sis estadísticos previstos. Estuvo conformada por 164 ado-
lescentes entre 14 y 18 años de 3 establecimientos –1 pú-
blico, 1 subvencionado y 1 particular– de la ciudad de Con-
cepción. La moda estuvo en los 15 años, siendo el 47.6%
de los casos. Un 53,8% de los casos fueron mujeres y un
46,3% fueron varones.
Se definió así mismo un criterio de inclusión en la mues-
tra, que consistió en incorporar a adolescentes que vivie-
ran con ambos padres, para efectos de comparación.
Instrumentos
Para medir
síntomas depresivos e
n los adolescentes, se
utilizó la adaptación de la escala CDI, Children’s Depression
Inventory, para la Población Española (Del Barrio, More-
no–Rosset & López–Martinez, 1999). Esta escala presenta
una validez convergente que puede alcanzar hasta 0.84, en
la versión original. En la investigación desarrollada por
Valdivia (2003), alcanzó una confiabilidad de 0.81 con
Alpha de Cronbach. En la presente investigación, alcanzó
una confiabilidad de 0,6979.
Para medir
autoestima
, se utilizó la escala de autoesti-
ma de Coopersmith, según la validación hecha en Chile
por Brinkmann, Segure & Solar (1989), para adolescentes
y niños. La versión para adolescentes tiene una confiabili-
dad total de 0.87 (KR–20 para las cinco escalas) y la vali-
dez se obtuvo correlacionando la prueba con el Test de
Personalidad de California, obteniendo correlaciones sig-
nificativas con un p= 0.01 (Brinkmann, Segure & Solar,
1989). La versión para adultos tiene una confiabilidad to-
tal de 0.85 (Brinkmann & Garcés, 1999).
Para medir
apego
se utilizaron dos instrumentos:
a) El Relationship Questionnaire (Bartholomew &
Horowitz, 1991), está compuesto de cuatro parágrafos
que miden los estilos de apego seguro, preocupado,
ansioso e indiferente. Los participantes indican en una
escala entre 1 y 100 en que medida son descrito por
cada prototipo. Ha mostrado además alta consistencia
con diversos criterios, muchas ellos de entrevista.
Para evaluar la validez de criterio del RQ, se
correlacionaron los puntajes obtenidos en cada
subescala con la escala PBI (Parental Bonding
Inventory; Dávila, Ormeño & Vera, 1998) y con
subescalas del EDI. El EDI es un Inventario de Desor-
denes Alimenticios que ha sido ocupado ampliamente
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en nuestro país (González, Venegas, Hidalgo, Hurtado
& Nova, 2002), y que está compuesto de 8 subescalas:
impulso hacia la delgadez, bulimia, desconfianza
interpersonal, perfeccionismo, rasgos de madurez, co-
nocimiento interoceptivo, ineficacia e insatisfacción cor-
poral.
La subescala de apego seguro del RQ obtuvo una co-
rrelación positiva con la subescala de cuidado materno
del PBI (r=0.231, p=0.014) y negativa con itemes de
las escalas de conocimiento interoceptivo (r=–0.202,
p=0.021), ineficacia (r=–0.163, p=0.064) y desconfianza
interpersonal (r=–0.342, p=0.00) del EDI. La subescala
de apego ansioso correlacionó positivamente con itemes
que miden desconfianza interpersonal (r=0.276,
p=0.001) del mismo inventario, y con la subescala de
sobreprotección materna del PBI (r=0.230, p=0.009).
La subescala de apego preocupado del RQ, correlacionó
positivamente con itemes de la subescala de ineficacia
(r=0.252, p=0.004) y de conocimiento interoceptivo
(r=0.287, p=0.001) del EDI. Por último, la subescala
de apego preocupado, correlacionó positivamente con
itemes del EDI que miden desconfianza interpersonal
(r=0.214, p=0.014).
2
b) El Adolescent Attachment Questionnaire (West, Rose,
Spreng, Sheldon–Keller & Adam, 1998). Consiste en
un instrumento de autoreporte compuesto de tres esca-
las de tres enunciados cada uno, con alternativas de res-
puesta tipo likert que van desde fuerte desacuerdo has-
ta fuerte acuerdo. Las escalas son Disponibilidad, que
mide la confianza del adolescente en la disponibilidad
y responsividad de la figura de apego, la escala de
c) Colaboración Orientada a una meta, que evalúa en qué
medida el adolescente considera y es empático a las
necesidades y sentimientos de la figura de apego; y, por
último, la escala de Rabia, mide el grado de rabia en la
relación padre–adolescente. Los autores reportan una
confiabilidad que oscila entre 0.62 y 0.80. Al utilizar
como prueba criterio la AAI, los sujetos clasificados
como seguros, puntúan significativamente distinto a los
otros participantes en Disponibilidad. Los participan-
tes clasificados como preocupados puntúan significati-
vamente distinto en manejo de la rabia, mientras que
los clasificados como indiferentes puntúan significati-
vamente distinto al resto en la escala Colaboración
Orientada a una Meta.
En la presente investigación el instrumento total en su
versión para el padre alcanzó una confiabilidad de
0.7538 y en su versión para la madre un valor de 0.6775
(Alpha de Cronbach). Estos mismos valores para la es-
cala de rabia hacia el padre fueron de 0.6849, para dis-
ponibilidad del padre de 0.8747, para rabia hacia la
madre de 0,6121 y para disponibilidad de la madre de
0, 8953 (ambos en la aplicación definitiva).
Ni la subescala de colaboración de la madre ni la
subescala de colaboración del padre, alcanzaron valo-
res de confiabilidad significativos. En cuanto a la vali-
dez, al correlacionar la subescala de rabia hacia el pa-
dre con la subescala de cuidado del padre de PBI, se
obtuvo una correlación de Pearson r=–0.359 con una
significancia p=0.000. Al hacer el mismo análisis para
la subescala de disponibilidad del padre, y relacionarlo
con la subescala de sobreprotección del padre del PBI,
se obtuvo una correlación de Pearson de r=0.287 con
un valor p=0.001.
La subescala de Rabia hacia la madre, obtuvo una co-
rrelación de Pearson r=–0.326 con la subescala de cui-
dado de la madre, con un valor p=0.000. Por último la
subescala de disponibilidad de la madre, obtuvo una
correlación r=0.258 con un valor p=0.004.
En resumen, para fines de la presente investigación se
utilizará el RQ en su totalidad, más dos subescalas del AAQ:
Rabia y Disponibilidad.
Resultados
Estadísticos descriptivos
A continuación se presentan los estadísticos descriptivos
de las variables que se consideraron en el presente estudio.
Para su mayor claridad, se mostrarán los descriptivos pro-
medio, desviación estándar y valores mínimo y máximo en-
contrados, para cada una de las variables (Tabla 1).
2
Del RQ existe una adaptación para adolescentes hecha por la Dra. Elaine
Scharfe de la Universidad de Trent. A pesar de que el instrumento está
disponible en Internet, no aparecen allí los datos de validez y confiabi-
lidad ni la autora los ha publicado aún. Por esta razón, se optó por
trabajar con las versiones del RQ en su versión para adultos, previa
realización de una prueba piloto. Algunos alcances de estas observa-
ciones se comentan en la discusión. Por último indicar que al termino
de la presente investigación, en una tesis realizada en la ciudad de Con-
cepción (Koch, Oñate, Urrea & Vasquez, 2005), no se obtuvieron bue-
nos índices de confiabilidad para la escala en su versión para adoles-
centes, la A–RSQ.
RELACIÓN ENTRE AUTOESTIMA, DEPRESIÓN Y APEGO EN ADOLESCENTES URBANOS DE LA COMUNA
DE CONCEPCIÓN, CHILE
11
TERAPIA PSICOLÓGICA 2006, Vol. 24, Nº1, 5–14
Tabla 1. Descriptivos para las variables edad, autoestima, rabia hacia la madre, disponibilidad de la madre, rabia hacia el
padre, disponibilidad del padre, apego indiferente y apego seguro.
Mínimo
Máximo
Promedio
Desviación Estándar
Edad
14
18
15.19
2.3761
Autoestima Total estandarizada
20
77
53.18
12.51
Rabia hacia la Madre
3
10
4.6829
1.7990
Disponibilidad de la Madre
3
12
9.0309
2.9307
Rabia hacia el Padre
3
12
4.6319
1.8591
Disponibilidad del Padre
3
12
7.9136
3.0019
Depresión
36
60
46.3605
4.9793
En el caso de la variable categórica apego medida con
el RQ, se indican las frecuencias encontradas para cada
uno de los valores (Tabla 2).
Frecuencia
Porcentaje
Apego Seguro
36
22,6
Apego Ansioso
32
20,1
Apego Preocupado
45
28,3
Apego Indiferente
46
28,9
Total
159*
100
Tabla 2. Distribución de la muestra para tipo de apego
(Tipología RQ)
* n válido para RQ.
Estadística bivariada
Para dar respuesta a los objetivos de la investigación,
se analizarán los resultados, en función de cada uno de ellos.
1. Correlacionar diferentes estilos de apego con
autoestima.
La primera información relevante entregada viene dada
desde la relación entre las subescalas del AAQ y la varia-
ble autoestima. Aquí, una mayor rabia hacia la madre se
relaciona con una menor autoestima (r=–0.521, p=0.000)
así como una mayor disponibilidad de la madre se relacio-
na con una mayor autoestima (r= 0.654, p=0.000). Este
patrón se repite con el padre, donde una mayor rabia hacia
el padre se relaciona con una menor autoestima (r=–0.408,
p=0.000), así como una mayor disponibilidad del padre se
relaciona con una mayor autoestima (r=0.558, p=0.000)
En la Tabla 3 se exponen estos resultados, con los co-
rrespondientes coeficientes de Pearson y sus significancias.
Tabla 3. Correlaciones producto momento de Pearson para las relaciones entre AAQ y autoestima
** Correlaciones significativas al nivel del 0.001, para dos colas.
Finalmente, al comparar los tipos de apego medidos
por la escala RQ, y analizados mediante la prueba ANOVA
y por el test POST–HOC de Scheffe, se encuentra que cua-
tro tipos son distintos entre sí en autoestima (p=0.000). Los
seguros tienen un mayor promedio en autoestima que los
sujetos de apego ansioso (p= 0.003) y que los sujetos de
apego preocupado (p= 0.001). Con los indiferentes éstas
diferencias no son significativas.
La mayor diferencia de medias se da entre ansiosos y
seguros con 12.1878 puntos respectivamente. Esto se mues-
tra en las tablas 4 y 5.
Rabia hacia la madre
1
Disponibilidad de la Madre
–0.553**
1
Rabia hacia el padre
0.548**
–0.238**
Disponibilidad del Padre
–0.466**
0.601**
–0.566
1
Autoestima
–0.521**
0.654**
–0.408**
0.558**
1
Rabia hacia
Disponibilidad
Rabia hacia
Disponibilidad
Autoestima
la madre
de la madre
el padre
del Padre
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LUIS GONZÁLEZ BRAVO / LORENA MÉNDEZ TAPIA
TERAPIA PSICOLÓGICA 2006, Vol. 24, Nº1, 5–14
Por último, en la pregunta 2 del RQ, que indica el gra-
do de adscripción a los parágrafos, se confirma la misma
tendencia, donde la correlación entre los puntajes en la pre-
gunta de apego seguro y la autoestima fue de r= 0.223 con
un valor p=0.005. La correlación entre la pregunta 2 que
mide el apego ansioso y la autoestima fue de r=–0.298 con
un valor p=0000. Por último la correlación en esta pregun-
ta en cuanto al apego preocupado y la autoestima fue de
r=–0.170 con un valor p=0.026. Por otra parte, en cuanto
al apego indiferente con autoestima, fue de r= –0.030 con
un valor p=0.365.
2. Correlacionar diferentes estilos de apego con
depresión
Al igual que en el objetivo anterior, los adolescentes
que mostraron más rabia hacia la madre, mostraron mayor
depresión (r=0.438, p=0.000), así como los que reportaron
mayor disponibilidad por parte de la madre, reportaron
menor depresión (r= –0.456, p=0.000).
Esta tendencia se repite con el padre, con una significa-
tiva relación positiva entre rabia hacia el padre y depresión
(r=0.409, p=0.000), y negativa en cuanto a la relación en-
tre disponibilidad del padre y depresión (r=–0.543,
p=0.000).
Al comparar los puntajes obtenidos en el RQ que clasi-
fica en tipos de apego, mediante la prueba ANOVA, se en-
cuentra una diferencia significativa en depresión (p=0.025).
Al aplicar el test post–hoc de Scheffe, se observa que el
grupo de adolescentes con apego ansioso presenta mayo-
res índices de depresión que los seguros (p=0.034). La
mayor diferencia de medias se da para depresión entre an-
siosos y seguros con 3.65 puntos (Tablas 6 y 7).
Para terminar, en la pregunta 2 del RQ, que indica el
grado de adscripción a los parágrafos, se confirma la mis-
ma tendencia, donde habría una correlación negativa sig-
nificativa entre apego seguro y depresión (r=–0.209, p=
0.006) y positiva entre apego ansioso y depresión (r=0.273,
p=0.0000). Sin embargo al observar las correlación en la
Media de los cuadrados
Grados de Libertad
F
Significancia
Autoestima
3014.648
3
7.388
0,000
Tabla 4: Resultado de la Prueba Anova para Autoestima según los tipos de apego.
**p<0.01
Autoestima
Diferencia entre medias
apego
seguro
menos
apego ansioso
12.1878
p entre
apego seguro
y
apego ansioso
para dos colas
0.003**
Diferencia entre medias
apego
seguro
menos
apego preocupado
12.1512
p entre
apego seguro
y
apego preocupado
0.001**
diferencia entre medias
apego
seguro
y
apego indiferente
5.9079
p entre
apego seguro
y
apego indiferente
0.266
Tabla 5: Resultados del Test Post hoc de Scheffe para
autoestima según tipos de apego
**p<0.01
Media de los cuadrados
Grados de Libertad
F
Significancia
Depresión
229.514
3
3.223
0.025*
Tabla 6: Resultado de la Prueba Anova para Depresión según los tipos de apego.
*p<0.05
Depresión
Diferencia entre medias
apego
seguro
menos
apego ansios
–3.647171
p entre
apego seguro
y
apego
ansioso
para dos colas
0.034*
diferencia entre medias
apego
seguro
menos
apego preocupado
–2.44254
p entre
apego seguro
y
apego
preocupado
0.1910
Diferencia entre medias
apego
seguro
y
apego indiferente
–1.6471
p entre
apego seguro
y
apego indiferente
0.5740
Tabla 7: resultados del test post hoc de Scheffe para
depresión según tipos de apego
*p<0.05
RELACIÓN ENTRE AUTOESTIMA, DEPRESIÓN Y APEGO EN ADOLESCENTES URBANOS DE LA COMUNA
DE CONCEPCIÓN, CHILE
13
TERAPIA PSICOLÓGICA 2006, Vol. 24, Nº1, 5–14
pregunta 2 del RQ para apego preocupado y depresión
(r=0.001, p=0.495), así como para la relación entre apego
indiferente y depresión (r=0.030, p=0.360) no se observan
relaciones significativas.
Discusión
Lo primero que se debe señalar es que este estudio es
uno de los primeros que se realiza en nuestro país explo-
rando las relaciones entre autoestima, depresión y apego.
Para ordenar el análisis y la discusión, se irán abordan-
do los resultados en el mismo orden en que fueron presen-
tados en la sección anterior.
La primera información relevante de comentar, es aque-
lla que dice relación con el vínculo existente entre el vín-
culo con los padres y la autoestima. No sorprende que la
disponibilidad de los padres y un bajo nivel de rabia hacia
ellos estén asociados a alta autoestima. Esto ya es señalado
por Edwards (2002) en relación a los niños y lo importante
que es contar con un adulto para orientarse a una meta.
Complementando esto, Leondari & Kisseoglou (2003)
muestra cómo la presencia de resentimiento hacia los pa-
dres está también asociada a apego inseguro, y además a
baja autoestima, ansiedad y tristeza. No obstante lo ante-
rior, en una línea de argumentación distinta a la señalada por
Verschueren & Marcoen (1991), en la presente investiga-
ción la autoestima estuvo asociada tanto por la calidad de la
relación con la madre como la mantenida con el padre.
Al explorar la relación entre los patrones y tipos de ape-
go, y la autoestima, se confirma en gran medida lo señala-
do por la literatura. Se encontró que los adolescentes que
se clasificaban como seguros en el RQ, obtenían mayores
puntajes en autoestima que los de apego alterado, confir-
mando así lo señalado por Thompson (1999).
Por otra parte, la mayor diferencia en autoestima a fa-
vor de los de apego seguro, se da en relación a los de apego
ansioso y a los de apego preocupado. La observación de
Bylsma, Cozzarelli & Sumer (1997), con respecto a que
esta diferencia se daría solo en aspectos valorados social-
mente, no pudo ser comprobada en la presente investiga-
ción. Quizá podría haberse hecho algún análisis similar, si
se hubiese trabajado con los puntajes obtenidos para las
subescalas del Coopersmith, para así evaluar los distintos
tipos de autoestima.
Al comparar las medias del grupo de apego seguro con
los de apego indiferente en la variable autoestima, se ob-
serva que si bien los que presentan apego seguro tienen un
mayor puntaje, esta diferencia no es significativa, confir-
mando la supuesta tendencia a que los primeros y los se-
gundos fueran los que reportan mayor autoestima entre los
distintos tipos de apego (Bylsma, Cozzarelli & Sumer,
1997). Al analizar los resultados de la relación entre depre-
sión y apego, se confirman algunas de las relaciones previ-
sibles entre la percepción de la relación con los padres y la
depresión: a mayor rabia y menor percepción de disponi-
bilidad de las figuras de apego, mayores índices de depre-
sión. En general, la correlación entre apego no resuelto y
depresión ha sido ampliamente señalada por la literatura.
Al observar la relación entre los tipos de apego y la
depresión, se observa que la única diferencia de medias
significativas se da entre el grupo de apego ansioso y el
grupo de apego seguro, a favor de este último. Esto confir-
ma lo señalado por Méndez & González (2002) y en parte
lo encontrado por Reis & Grenyer (2002). Es importante
hacer notar que otras investigaciones han encontrado que
es el apego preocupado el que estaría más relacionado con
la depresión (Allen & Land, 1999), lo cual contradiría lo
encontrado en el presente estudio.
No se analizará en esta discusión si los patrones de apego
encontrados en la adolescencia, se relacionan efectivamente
con aquellos que exhiben infantes menores. Esto tiene que
ver, como se adelantó, con la investigación acerca de la
estabilidad del apego, a lo largo de la vida, lo cual aún
presenta resultados incompletos (Grossmann, Grossmann
& Zimermann, 1999).
Por último hacer algunas observaciones con respecto
al tema de los instrumentos. Es ampliamente reconocido
que, a pesar de que el apego es un concepto muy utilizado
en estos días, no existe una uniformidad en cuanto a su
definición ni en cuanto a la forma de evaluarlo. Una exce-
lente revisión de estos tópicos se encuentra en varios de los
capítulos incluidos en el HandBook of Attachment, edita-
do por Cassidy & Shaver. Como se mencionaba en el mar-
co teórico, aún cuando el AAI sigue siendo la estrategia
que establece la calidad óptima, por razones prácticas y
teóricas son muchas las investigaciones que utilizan el
autorreporte.
Por otra parte, la escasa disponibilidad de instrumentos
en español, hace necesario validar instrumentos del tipo
RQ y AAQ para poblaciones como la nuestra. Las dificul-
tades en la adaptación de estos instrumentos, para una po-
blación adolescente chilena, pueden haber influido en las
diferencias en los resultados. Otra mirada que puede haber
influido en la discrepancia en los resultados obtenidos se
refiere a la relación entre las dimensiones o constructos
subyacentes a cada una. Un artículo clave en este sentido
es el Stein et al. (2002) el que precisamente investiga las
dimensiones subyacentes a varios instrumentos, y que ya
fue mencionado.
Para terminar, reiterar la importancia de adaptar y es-
tandarizar algunos de estos instrumentos (como ya fue he-
cho con el PBI), para así disponer de un abanico de herra-
mientas para explorar el apego y sus relaciones con la
psicopatología en el ámbito nacional.
14
LUIS GONZÁLEZ BRAVO / LORENA MÉNDEZ TAPIA
TERAPIA PSICOLÓGICA 2006, Vol. 24, Nº1, 5–14
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