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REVISTA COLOMBIANA DE
P
SIQUIATRI
A
IS N: 0 34-7450
www.psiquiatria.org.co
Año 49 / Volumen 42
Número
2
/ Junio
2013
REV COLOMB PSIQUIAT. 2013;
42(4)
:303
Editorial
La crisis del sistema de salud colombiano
The Crisis in the Colombian Healthcare System
Carlos A. Palacio Acosta
Director de R±v²s³a C´l´mb²ana µ± Ps²qu²a³¶ía
* Autor para correspondencia.
Correo e·ectróNico:
cpalacio.palacio@gmail.com
A raíz de la propuesta de ley que cursa en el Congreso de la
República y reforma el sistema de salud en nuestro país, se ha
generado un movimiento nacional sin precedentes, en el cual
participan todas las agremiaciones médicas. Partiendo desde los
estudiantes de pregrado y posgrado de Medicina, los docentes
del área de salud, la mayoría de las facultades de Medicina y las
asociaciones científicas, se ha elevado un clamor general de «no
a la reforma». Difícilmente puede verse tanta unanimidad y coin-
cidencia en todo un gremio, solo unos pocos, encabezados por
el Gobierno Nacional, persisten en intentar que salga adelante.
Sin duda, con la reforma propuesta se agudizan los proble-
mas existentes en el sistema. Desde el establecimiento de la
Ley 100 de 1993, se entró a considerar la salud como un «nego-
cio», y no como un «derecho fundamental» de los ciudadanos.
Hace veinte años se creó la intermediación a través de las
empresas prestadoras de salud (EPS) del orden privado, y se
marcó una profunda división entre el régimen contributivo y
subsidiado por un plan obligatorio (POS), al cual solo se acce-
día en la gran mayoría de los casos por demanda legal (tutela).
Las EPS, por el poder que les concedía la intermediación finan-
ciera, adicional a la corrupción que se presentó, limitaron los
servicios, abandonaron los conceptos de la salud pública y
desconocieron la importancia de la atención primaria, lo que
llevó al sistema a la «quiebra». Ante la crisis, las EPS exigen
mantener sus utilidades a expensas del fondo de recursos
públicos (Fosyga) y las clínicas y los hospitales públicos y pri-
vados (IPS), que en la cadena de prestación del servicio son
las últimas, no han podido soportar la tardanza en los pagos
por parte de las EPS y hoy muchas de ellas tendrán que cerrar.
Es increíble que, a pesar de este panorama, la reforma
intente dar más oportunidades a las EPS, con un manejo
económico más abierto y directo para su «ganancia», cam-
biando solamente su denominación a empresas gestoras de
salud (EGS), se les permitirá la verticalización del negocio,
lo que antes era una limitación en la Ley 100 e iría desde la
adjudicación de los recursos y su propia auditoria hasta
la constitución de sus IPS. Para completar la perversidad
del modelo, en la estructura vertical se posibilitará a las IPS
(hospitales universitarios) la formación del talento humano,
lo que determina un detrimento en la calidad de su forma-
ción. El plan obligatorio (POS), cambia también su denomi-
nación a «Mi plan», pero se reducen los servicios que otorga,
donde además se niega la alternativa de acceder a ellos por
la demanda legal (tutela).
No hay otra opción que continuar con la oposición franca
y argumentativa a este proyecto de reforma, impulsar voces
de protesta desde todos los frentes. Nuestra Revista, medio de
publicación de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, es
otra más, invita a todas las publicaciones científicas del país
y las sociedades gremiales en sus páginas
we¸
a sensibilizar
a toda la población colombiana sobre los efectos negativos de
ella. Es lo mínimo que podemos hacer.
Por otra parte, se realizó con todo éxito el Congreso Na -
cional de Psiquiatría, se eligió nueva Junta Directiva, como
presidente asumió el Dr. Jaider Alfonso Barros, a quien desea-
mos los mejores logros en su gestión; de parte del Comité
de Publicaciones, tendrá todo el esfuerzo para conseguir los
planes trazados.
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