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0034-7450/$ – see front matter © 2013 Asociación Colombiana de Psiquiatría. Publicado por Elsevier España S.L. Todos los derechos reservados.
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REVISTA COLOMBIANA DE
P
SIQUIATRI
A
IS N: 0 34-7450
www.psiquiatria.org.co
Año 49 / Volumen 42
Número
2
/ Junio
2013
REV COLOMB PSIQUIAT. 2013;
42(4)
:333-349
Artículo de revisión
Factores asociados con riesgo de suicidio de adolescentes y
jóvenes autoidentificados como lesbianas, gays y bisexuales:
estado actual de la literatura
q
Carlos Alejandro Pineda Roa*
Magíster en Salud Sexual y Reproductiva, Universidad Cooperativa de Colombia, sede Villavicencio, Colombia
INFORMACIÓN DEL ARTÍCULO
Historia del artículo:
Recibido el 23 de junio de 2013
Aceptado el 23 de julio de 2013
Palabras clave:
Homofobia internalizada
Ideación e intento de suicidio
Salud mental
Orientación sexual
q
Este artículo hace parte del proyecto de investigación «Análisis comparativo del riesgo de suicidio en adolescentes y adultos jóve-
nes escolarizados según orientación sexual».
* Autor para correspondencia.
Correo electrónico:
capinedar@unal.edu.co (C.A. Pineda Roa).
RESUMEN
Introducción:
Se presenta un marco de referencia dentro de la salud sexual y reproductiva
para entender los problemas de salud mental de la población de lesbianas, varones gays
y bisexuales (LGB). Se han desarrollado diversas formas de entender la naturaleza de la
homofobia internalizada. Por otro lado, en los estudios de suicidiología se entiende que
el riesgo de suicidio está integrado por las etapas de ideación, planeación e intento de
suicidio, y que hay más riesgo de suicidio en la población LGB. Se presenta la situación
internacional y en Colombia en particular. Numerosos factores se han asociado con riesgo
de suicidio en dicha población, y uno de los principales es la homofobia internalizada y
otros problemas de salud mental.
Objetivos:
Primero, establecer dentro de la literatura científica la posible relación entre
homofobia internalizada con ideación e intento de suicidio en población LGB. Segundo,
identificar los problemas de salud mental asociados a riesgo de suicidio en comunidades
sexualmente diversas.
Método:
Se revisaron los artículos en inglés y español de los últimos 5 años. Se incluyen
artículos de revistas revisadas por pares de bases de datos como Google Académico, Redalyc,
Byreme, Ovid, ScienceDirect, Taylor and Francis, MEDLINE, Scopus, PsycInfo y Ebsco.
Resultados:
Se encontró en la literatura disponible que la homofobia internalizada se asocia
con ideación e intento de suicidio en población adulta. Un estado de la ciencia de los
principales problemas de salud mental asociados con riesgo de suicidio en población LGB
joven reporta hallazgos contradictorios. Mientras que en algunos estudios la depresión, la
ansiedad y la angustia se asocian con ideación e intento de suicidio, en otros estudios los
datos no permiten llegar a tal conclusión. El marco teórico presenta las conceptualizaciones
más importantes del riesgo de suicidio, y hace énfasis en las de tipo social. Se señalan
asuntos de prevención del suicidio y se enuncian factores protectores que contribuyen a
esta, así como elementos de psicoterapia para consultantes LGB.
Conclusiones:
Se concluye y se discute sobre la importancia de estudiar a la población
sexualmente diversa en cuanto a sus determinantes de salud mental en Latinoamérica,
dada la escasez de literatura encontrada en idioma castellano y los mitos de mayor
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Riesgo de suicidio en el marco de referencia
de la salud sexual y reproductiva
Todos los organismos internacionales definen la salud y en
particular la salud sexual y reproductiva (SSR) de manera
positiva. La Organización Panamericana de la Salud (OPS)
promulga de la definición de salud sexual lo siguiente: «la
experiencia del proceso permanente de consecución de bien-
estar físico, psicológico y sociocultural relacionado con la
sexualidad».
Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) es «un
estado de bienestar físico, emocional, mental y social rela-
cionado con la sexualidad; no es solamente la ausencia de
enfermedad, disfunción o incapacidad»
1
.
Por su parte, la Conferencia Internacional de Desarrollo
de Poblaciones (CIPD), llevada a cabo en la ciudad de El Cairo
(1994), define la SSR de varios modos: «[…] la SSR entraña la
capacidad de disfrutar de una vida sexual satisfactoria y sin
riesgos; la capacidad de procrear y la libertad para hacerlo
o no (caso de la homosexualidad), con quién y con qué fre-
cuencia, […] el acceso a servicios y programas de calidad para
enfermedad que aún persisten en muchos segmentos de la población. Esta revisión
considera necesario superar tales contradicciones con el fín de ilustrar mejor a la población
general y evitar mayor estigmatización.
© 2013 Asociación Colombiana de Psiquiatría. Publicado por Elsevier España, S.L.
Todos los derechos reservados.
Factors Associated with Suicide in Adolescents and Young People
Self-Identified as Lesbian, Gay, and Bisexual: Current State
of the Literature
ABSTRACT
Introduction:
A framework within sexual and reproductive health is presented to understand
the mental health issues of the population of lesbian, gay and bisexual
(LGB) adolescents
and young people. Different ways of understanding the nature of internalized homophobia
were developed. On the other hand, in suicidology studies it is understood that the risk of
suicide consists of the steps of ideation, planning and attempted suicide, and that there is
an increased risk of suicide in the LGB population. Numerous factors have been associated
with suicide risk in this population, one of the main internalized homophobia and other
mental health problems.
Objectives:
By means of a literature review, to establish the possible relationship between
internalized homophobia and ideation and attempted suicide in the LGB population, as
well as to identify the mental health problems associated to suicide risk in sexually diverse
communities.
Method:
Articles in English and Spanish, mainly within the last five years, were reviewed.
They included articles in peer reviewed journals, and databases, such as Google Scholar,
Redalyc, Byreme, Ovid, Science Direct, Taylor and Francis, MEDLINE, Scopus, PsycINFO, and
Ebsco.
Results:
It was found in the available literature that internalized homophobia is associated
with suicide ideation and attempts in adults. A state of science of the major mental health
problems associated with suicide risk in young LGB people reported contradictory findings.
While some studies showed an association between depression, anxiety and distress and
suicidal ideation and attempts, in others, the data do not allow such a conclusion. The
theoretical framework presents the most important conceptualizations of suicide risk and
emphasizes the social type. It identifies issues of suicide prevention,
protective factors that
contribute towards this, as well as elements of psychotherapy for LGB consultants.
Conclusions:
It concludes and discusses the importance of studying the sexually diverse as
regards determining factors of mental health in Latin America, given the limited amount
of literature found in the Spanish language, and myths of major disease that persist in
many segments of the population. This review considers it necessary to overcome such
contradictions, in order to inform the general population and avoid further stigmatization.
© 2013 Asociación Colombiana de Psiquiatría. Published by Elsevier España, S.L.
All rights reserved.
Keywords:
Internalized homophobia
Ideation and suicide attempts
Mental health
Sexual orientation
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la promoción, detección, prevención y atención de todos los
eventos relacionados con la sexualidad y la reproducción,
independientemente de sexo, edad, etnia, clase, orientación
sexual o estado civil de la persona, y teniendo en cuenta sus
necesidades específicas de acuerdo con su ciclo vital»
2
.
En Colombia, legalmente, la Política Nacional de Salud
Sexual y Reproductiva
3
 incluye lo dicho por estos estamentos
mundiales de la salud. Posteriormente, en 2011 se expidió la
ley 1482, que permite avanzar en la lucha contra la discri-
minación. El proyecto de ley nació inicialmente con el fin de
penalizar el racismo, pero terminó incluyendo en su articu-
lado sanciones penales y económicas para cualquier tipo de
discriminación, incluidas las expresadas contra la población
de lesbianas, varones gays y bisexuales, transexuales e inter-
sexuales (LGBTI)
4
.
La conferencia de El Cairo se basa en el compromiso
de los países firmantes en pro de los Derechos Sexuales y
Reproductivos como Derechos Humanos y la búsqueda de la
equidad en las diversas poblaciones vulnerables, legitimando
públicamente la importancia y la validez de hablar de SSR
para los varones, en lo que es preciso señalar que incluye
tanto a personas heterosexuales como a homosexuales.
Hay consenso sobre la necesidad de proteger la salud de
los varones
5
. Hay evidencia de que ser varón es un factor de
riesgo para su salud, más aun si este pertenece a población
considerada vulnerable, como es el caso de los varones homo-
sexuales. Esto es cierto también para el caso de las lesbia-
nas
83
. Para el caso de las personas sexualmente diversas e
integrantes de grupos minoritarios, como son lesbianas, gays
y bisexuales (LGB), el pleno ejercicio de su sexualidad se ve
influido negativamente por las acciones legales y estigmati-
zadoras que violentan y en muchos casos niegan y/u ocultan
sus derechos sexuales, lo que afecta a su salud mental
6
 y lleva
a tales colectivos directamente a padecer problemas de salud
mental como ansiedad, angustia psicológica, depresión, con-
sumo de sustancias psicoactivas, baja autoestima y, por esa
vía, a riesgo de suicidio.
Incluso se ha señalado que personas LGB que simplemente
presenciaron que algún conocido fue violentado también pre-
sentaron más ideación e intento suicida, lo que señala que
no solo quienes padecen la violencia directamente sufren los
efectos dañinos de esta en sus diversas formas
28
.
La homofobia social y su interiorización
Uno de los constructos que siempre se encuentra en el con-
texto de la consulta psicológica con población sexualmente
diversa es la homofobia
7
. El término ha tenido varias nociones
desde el siglo pasado. Por ejemplo, Botero
8
 lo definió como
«el rechazo a la feminización del varón, es decir, rechazo de
comportamientos feminizados entre varones homosexuales
e igualmente entre varones heterosexuales», lo que coloquial-
mente se suele denominar amaneramiento. Recientemente
Sánchez et al
57
 probaron que violaciones de los cánones
masculinistas se asocian con sentimientos negativos por ser
gay y que tales varones homosexuales identificados valoran
e idealizan la masculinidad al extremo de querer aparentar
más roles de género asociados culturalmente a lo masculino.
Este sentimiento de rechazo ha sido fundamentalmente
hacia la homosexualidad masculina o, lo que es equivalente,
que los homosexuales varones suelen causar más repudio por
los comportamientos sexuales que tienen entre sí (estigma)
que las mujeres lesbianas. Siguiendo a Botero, en su obra
«Homofobia y homofilia: estudio sobre la homosexualidad,
la bisexualidad y la represión de la conducta homosexual»,
señaló que «la inmensa mayoría de los homosexuales jamás
se reconocen como tales y muchísimos llevan su secreto en la
clandestinidad hasta su tumba». Para él, «el erotismo en per-
sonas homosexuales sigue siendo el amor que no se atreve a
decir su nombre. Y no se atreve no por cobardía ni vergüenza,
sino porque hacerlo es una especie de suicidio social».
Este panorama de estigma, discriminación y denigración
de la propia sexualidad ha llevado a reconceptualizar los
modos de ser hombre y a entender la homosexualidad como
un proceso histórico que se enmarca dentro de unas socieda-
des en las cuales se estigmatiza las conductas homosexua-
les más severamente que otras. Por ejemplo, Kimmel
9
 señaló
que «la hombría no es ni estática ni atemporal, es histórica,
no es la manifestación de una esencia interna, es construida
socialmente, la hombría no aflora a la conciencia a partir de
nuestra conformación biológica sino que es creada dentro de
la cultura, la hombría significa diferentes cosas en distintas
épocas, para diversas personas, llegamos a saber lo que sig-
nifica ser un hombre en nuestra cultura y así establecemos
nuestras definiciones en oposición a una serie de otras mino-
rías raciales, minorías sexuales y principalmente mujeres».
El discurso social de denigración acerca de la homosexua-
lidad se interioriza en personas sexualmente diversas, y ha
tenido históricamente diversos matices. Ardila encontró cua-
tro categorías que definían las actitudes sociales a lo largo
de la historia respecto de los homosexuales: aceptación de la
homosexualidad (Grecia Antigua), la homosexualidad como
delito y pecado (siglos correspondientes a la Edad Media y
gran parte de la Edad Moderna), la homosexualidad como una
enfermedad mental (siglo X±X hasta las tres cuartas partes del
siglo XX) y, finalmente, la homosexualidad como una orien-
tación sexual en nuestro días y no en todas las culturas
10
.
El varón homosexual crece en un contexto que le exige la
afirmación constante de masculinidad. La construcción que
la sociedad hace de la homosexualidad es generalmente como
algo deshonroso, se exige a los niños los roles que deben mos-
trar consigo mismos y ante otros. En general, las exigencias
son para los varones más que para las mujeres y en la adultez,
la valoración positiva y el ajuste social favorecen la andro-
ginia. El estudio de Braza et al
11
 con niños y niñas de 5 años
registró 54 comportamientos durante el recreo, y obtuvieron
un Índice de Amplitud de Comportamientos (IAC) mayor en
las niñas que en los niños y que los comportamientos mas-
culinos contribuyen más a dicho índice. Encontraron que las
niñas, además de su repertorio conductual, se implican más
que los niños en comportamiento andróginos. Los autores
discuten que a los niños les es más difícil apartarse de los
comportamientos típicamente masculinos sin consecuencias
negativas y que en sus estereotipos sexuales hay mayor rigi-
dez que en los de las niñas
11
.
La homofobia, el racismo, el sexismo, la xenofobia han
permanecido de la mano como formas de discriminación
336
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que en el fondo pretenden restar valor al individuo como ser
humano. Podría catalogarse como el viejo prejuicio en un
nuevo siglo. Fone
12
 considera que la homofobia es el último
prejuicio aceptable, es decir, el último de los prejuicios de los
que la sociedad se desprenderá. Textualmente señalan «que
en la sociedad occidental moderna, donde el racismo es desa-
probado, el antisemitismo es condenado, y la misoginia tiene
perdida su legitimidad, la homofobia permanece, es quizá el
último prejuicio aceptable».
La homofobia social o externa o institucionalizada es
comúnmente entendida como miedo irracional a los homo-
sexuales, rechazo a la homosexualidad, asco, aversión o
fobia a los homosexuales
13
. Ahmad et al
53
 y Vargas et al
54
 la
entienden como «sentimientos de ansiedad, disgusto, rabia,
incomodidad y miedo que algunos heterosexuales experi-
mentan hacia homosexuales» o, de manera más resumida
y precisa, «actitudes negativas hacia personas homosexua-
les»
53
, recalcando que no se trata de una clásica fobia ni de
un miedo irracional, sino de un homoprejuicio o actitud nega-
tiva hacia homosexuales, el cual es identificable, medible y
modificable
54
.
La homofobia social representa, según Davis y Neal (1996),
a quienes toman una postura antihomosexual, como era ya
usado en la década de los ochenta. Estos últimos autores
expusieron una clasificación de homofobia orientada funda-
mentalmente al trabajo del psicólogo clínico. Clasificaron el
concepto de homofobia en institucionalizada e internalizada.
Ellos entienden la homofobia internalizada como «las reac-
ciones adversas para el bienestar psicológico del individuo
homosexual tanto presentes como futuras, que son objeto
de modificación y/o tratamiento por parte del terapeuta». La
describen como algo que no compagina en las vidas de los
homosexuales «autoodio, insatisfacción, cansancio»
7
.
Davis y Neal (1996) encontraron que en los varones homo-
sexuales siempre hay, en algún nivel, homofobia interna-
lizada. Entienden la homofobia también como vergüenza
debida al heterosexismo y derivados de tal vergüenza, sen-
timientos de ansiedad, ira, aversión, disgusto y repudio con-
sigo mismo por sentirse atraído hacia otros hombres o por
otro homosexual. Por ello, Kimmel (1997) argumenta que la
homofobia es mucho más que el temor de sentirse cerca de
homosexuales y mucho más que el simple miedo irracional
hacia los homosexuales, ya que el hombre se debate en una
continua afirmación y demostración de su hombría, asunto
que no es propio de las mujeres. Como es de esperar, no siem-
pre logra esta expectativa social, y cae del lado del ridículo
y los señalamientos de parte de otros hombres, es decir, cae
inevitablemente en el autodesprecio, lo que acerca al sujeto a
la ideación o, en algunos casos, al intento de suicidio.
El término homofobia internalizada ha tenido diversas dis-
cusiones conceptuales y, por consiguiente, problemas en su
medición
58
. La versión actual del término la presentó Herek
47
,
quien afirma que el término lo usó inicialmente Weinberg
(1972; p. 83), pero que involucra necesariamente elementos
emocionales como «sentimientos negativos hacia la propia
homosexualidad; […] implica necesariamente un conflicto
intrapsíquico entre el querer ser (para sí mismo) y el deber
ser (para otros), sobre cómo experimentar su propia sexua-
lidad»
47
.
En síntesis, no hay consenso sobre cómo entender el cons-
tructo, pero en la presente revisión se entiende homofobia
internalizada, siguiendo a Herek et al
61
, como «estigma sexual
internalizado» entendido por estos autores como «la acepta-
ción personal del estigma sexual como parte del propio sis-
tema de valores y del autoconcepto».
Ideación e intento de suicidio: definiciones
y generalidades
Suicidio se define como toda muerte intencional autoinfligida,
que se realiza con conocimiento de su letalidad, motivada
por trastornos emocionales, pérdida de personas allegadas,
trabajo o dinero, presión institucional, enfermedad incurable
o mandato religioso, entre otras. El estudio del fenómeno sui-
cida se conoce como suicidología. Las personas con ideación,
planeación e intento de suicidio suelen catalogarse como en
situación de riesgo de suicidio.
La ideación suicida, según Beck (1979), se conceptualiza
como los pensamientos e ideas recurrentes de querer quitarse
la vida. Existen varios tipos, leve, moderado y grave
45
. Su valo-
ración es importante porque esta puede preceder al intento y
el contenido de ella puede ser indicativo de su seriedad y su
letalidad
46
. El intento de suicidio es un acto fallido de suicidio.
Es el concepto general que sirve para designar todo acto que
busque la muerte propia, inclusive de manera manipuladora,
y del cual se sobrevive
45
.
En cuanto a las edades de mayor riesgo de suicidio, la obra
de D’Augelli (2008) señala que los adolescentes LGB tienen alto
riesgo de suicidio. Este grupo etario era de jóvenes entre los
13 y los 21 años de edad, aunque hay estudios que prolongan
el muestreo hasta incluir adultos jóvenes de hasta 25 años.
Por su parte, la orientación sexual se define como la orga-
nización específica que las personas hacen de su deseo y el
vínculo erótico que establecen, bien sea hacia personas de su
mismo sexo (homosexualidad) o del sexo contrario (hetero-
sexualidad) o ambos (bisexualidad)
1
.
Se entiende por factores de riesgo las características detec-
tables en un individuo, familia, grupo o comunidad que seña-
lan una mayor probabilidad de tener o sufrir un daño. Burak
añade que existen varios tipos de factores de riesgo; para
efectos de este trabajo, los concernientes a ideación e intento
de suicidio son los que él denomina de amplio espectro, es
decir, los factores indicativos de mayor probabilidad de daño
o conductas de riesgo de varios daños
38
.
Por su parte, los factores protectores contra el suicidio
son los que, aun en presencia de riesgo elevado, reducen
la probabilidad de un desenlace fatal o, más precisamente,
«características detectables en un individuo, familia, grupo o
comunidad que favorecen el desarrollo humano, el mantener
la salud o recuperarla y que pueden contrarrestar los posibles
efectos de los factores de riesgo»
49
.
Según la OMS (2000), el suicidio es fenómeno multicausal y
complejo. Mientras que la depresión es tratable y constituye el
principal predictor de suicidio, este es prevenible y no consti-
tuye en sí mismo una enfermedad
14
 ni es necesariamente la
manifestación de una enfermedad, pero los trastornos men-
tales son un factor muy importante asociado con el suicidio.
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Es importante destacar que el patrón de riesgo suicida no es
necesariamente lineal, es un proceso en el que la investiga-
ción ha señalado que las personas con ideación no necesa-
riamente pasan a planes suicidas y, por esa vía, al intento
de suicidio. De igual forma, quienes intentan suicidarse no
concretan necesariamente el acto suicida.
Panorama internacional
En el mundo, cada 5 minutos se produce un suicidio en la
adolescencia por problemas inherentes a su SSR
15
. Razones
como el inicio temprano de relaciones sexuales, abuso sexual,
embarazo no deseado, discriminación y persecución por razo-
nes de orientación sexual, inconformidad con la identidad
de género, problemas de infecciones de transmisión sexual
(ITS), como el VIH, entre otros, pueden ser desencadenantes
de ideación, intento de suicidio o suicidio consumado.
El suicidio está considerado un problema de salud pública,
ocupa el tercer lugar tanto en el mundo como en Colombia,
después de los homicidios y de los accidentes de tránsito
16
. El
suicidio es un problema que pone en evidencia la fragilidad
de las condiciones de salud, tanto mental como de bienes-
tar del individuo y de su entorno en general. Incluso, Prince
(2007) promulgó que «no hay salud sin salud mental»
17
; tam-
bién podríamos señalar que sin salud sexual tampoco hay
salud, debido a que tales condiciones se determinan recí-
procamente.
En diversos países, entre el 10 y el 18% de la población
reporta haber tenido ideación suicida en algún momento de
sus vidas y entre el 3 y el 5% ha tenido un intento suicida. Las
mujeres son más propensas a reportar ideas suicidas que los
varones, y es hasta 2 o 3 veces más probable que intenten sui-
cidarse. No obstante, los varones tienen mayor probabilidad
de completar el suicidio, debido a que escogen medios más
efectivos, violentos e irreversibles
18
.
Aunque se ha descrito en la literatura científica que el
suicidio es difícilmente predecible, la OMS señala que los
trastornos mentales son un fuerte predictor de intento de
suicidio y suicidio consumado, por lo que es un elemento que
tener en cuenta en su prevención. Textualmente señala que
«a escala mundial, muchas de las personas (65-95%) que se
suicidan padecían de un trastorno mental»
18
. Entre los tras-
tornos mentales específicos asociados con el suicidio están
depresión, abuso de sustancias, esquizofrenia y trastornos de
personalidad. Mientras que los trastornos de personalidad y
el abuso de sustancias son más comunes en los varones, la
depresión es más común en las mujeres.
No obstante, las condiciones concurrentes son especial-
mente comunes en las personas que se suicidan. Por ejemplo,
la depresión en combinación con el abuso de alcohol ocurre
en aproximadamente dos terceras partes de las personas que
se suicidan.
Ideación e intento de suicidio en Colombia
En las estadísticas en general se encuentra subregistro tanto
de suicidios como de intentos de suicidio. El número de sui-
cidios comúnmente está subestimado. El alcance de este
subregistro varía de país a país y depende básicamente de
las formas en que se determine el suicidio. Otras razones para
la subestimación incluyen el estigma, los factores sociales y
políticos y los reglamentos de las pólizas de seguros, lo que
significa que puede que algunos suicidios se reporten bajo el
disfraz de accidentes o muerte por causas indeterminadas.
Se cree que el alcance de esta subestimación es de un 20-25%
de las personas de edad y un 6-12% en otras
14
.
Una revisión epidemiológica en Bogotá, entre los años
2004 y 2008 mostró un crecimiento de los intentos de suici-
dios, en población general, pasando del 9,3% en 2004 al 27,3%
en 2008, es decir, 3 veces más alta, y mayor en mujeres que en
varones
19
. No es descartable que en estas cifras haya personas
con orientación sexual diversa.
Sin embargo, no existen en el mundo registros oficiales
de comportamiento suicida no fatal (intentos de suicidio),
en gran parte porque en promedio solo alrededor del 25% de
quienes lo intentan necesitan o buscan atención médica. Por
lo tanto, la mayoría de los intentos de suicidio no se informan
ni se registran
14
.
Las personas con ideación suicida, pero principalmente
con intento suicida, son reincidentes y por lo general requie-
ren hospitalización
20
. Esto implica sobrecostos para el sistema
de salud, pero además esto justifica la necesidad de intervenir
en los estadios tempranos del fenómeno suicida, como son la
ideación y el intento de suicidio.
Es importante señalar que la autopsia psicológica es uno de
los métodos aplicados por el personal forense para detectar la
causa del suicidio. En dicho método, se indaga a los familiares
o allegados por la historia de la persona que se suicidó, cómo
era esta persona, su estilo de vida y demás acontecimientos
que rodearon sus últimos momentos de existencia
16
.
No obstante, este procedimiento primero no logra ni pre-
tende reconstruirlo todo, en muchos casos los familiares y/o
allegados no recuerdan o no conocían detalles de la persona
como su orientación sexual. Lo que para muchos individuos
constituye algo secreto y no revelado sino hasta el momento
en que salen del closet, o como un dato conocido solo por
ciertas personas que no son necesariamente la familia.
De los casos de suicidios en 2010 (n 
=
 1.864) según grupo
vulnerable, solo uno de ellos fue reportado como de persona
con orientación sexual diversa
16
. En Colombia, en general,
tanto en las ciudades grandes como en intermedias y peque-
ñas, se desconoce la situación real de ideación, intento y sui-
cidio consumado en población sexualmente diversa.
Asociación entre orientación sexual, ideación
e intento de suicidio en jóvenes de minorías
sexuales LGB
La enorme mayoría de los estudios en minorías sexuales agru-
pan diversos subgrupos como lesbianas, gays y bisexuales
(LGB), con el fin de aumentar los tamaños muestrales. Pocos
autores los estudian por separado, desconociendo su propia
dinámica. Incluso hay quienes engloban en una sola categoría
bajo el rótulo de personas no heterosexuales, incluyendo allí
todo el colectivo LGB.
338
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En contraste con los datos de muerte por suicidio, en los
que aún no hay acuerdo de asociación entre orientación
sexual y suicidio consumado
59
, la relación entre orientación
sexual y suicidio no fatal se ha observado en todo el mundo.
Estudios a lo largo y ancho de Estados Unidos hallaron fuerte
evidencia de intentos suicidas en población LGB
26,51
. Hallaron
un riesgo de intento de suicidio en adolescentes selecciona-
dos aleatoriamente 2-7 veces más alto en estudiantes que se
identificaban como LGB comparados con adolescentes hete-
rosexuales.
A escala internacional, en población LGB joven se reportan
mayores tasas de intento de suicidio que en jóvenes hetero-
sexuales
22,26-31
. Un reciente metanálisis de 25 estudios inter-
nacionales que midieron intento de suicidio en adolescentes
LGB y/o adultos (variadamente definidos) concluyó que la pre-
valencia de intentos de suicidio en hombres gay/bisexuales
fue 4 veces mayor que entre los varones heterosexuales
32
.
Un metanálisis más reciente
34
 realizado en Estados Unidos
confirmó que el 28% de minorías sexuales jóvenes contra el
12% de jóvenes heterosexuales reportaron historia de riesgo
suicida o suicidabilidad (ideación, planes e intentos de sui-
cidio). Para el caso de varones homosexuales, el 28% reportó
historia de suicidabilidad, contra el 17% de los varones hete-
rosexuales. Recíprocamente, en mujeres lesbianas, el 37%
reportó historia de riesgo suicida, frente al 23% reportado por
las mujeres heterosexuales. El estudio destaca riesgo de sui-
cidio moderado entre los subgrupos de gays y lesbianas, pero
mayor riesgo de suicidio en bisexuales (
odds ratio
[OR] 
=
 4,92;
<
 0,0001; intervalo de confianza del 95% [IC95%], 2,82-8,59)
que en no bisexuales (heterosexuales y homosexuales exclu-
sivos) (OR 
=
 1,87; p 
<
 0,0001; IC95%, 1,35-2,58).
Más recientemente, el estudio de Hill y Pettit (2012) en un
contexto escolar, donde participaron 198 jóvenes con edad
promedio de 21,28 años, especificó cómo se da tal relación.
Los investigadores establecieron que existe un efecto indi-
recto de la orientación sexual sobre la ideación suicida en la
cual, la opresión percibida
(burdensomeness)
es un elemento
mediador. Específicamente los autores señalaron que «el
efecto de la orientación sexual sobre la ideación suicida está
condicionado por el grado de rechazo percibido o anticipado
debido a la orientación sexual»
60
. Es decir, que los estudiantes
de colegio que perciben o anticipan rechazo debido a su orien-
tación sexual es más probable que experimenten opresión, la
cual se asocia con niveles más altos de ideación suicida. Esto
implica que, al parecer, la naturaleza de las ideas e intentos
de suicidio en población LGB son de etiología social
75
.
Asociación entre homofobia internalizada
e ideación suicida en población LGB
Rofes (1983), en su libro «Yo pensé en la gente que quiere
matarse a sí misma: Lesbianas, hombres homosexuales y el
suicidio»
(I thought people like that killed themselves: Lesbians,
gay men and suicide),
fue uno de los primeros autores en pos-
tular la asociación entre homofobia internalizada e ideación
suicida, tal como lo reportó una revisión de Diplacido
63
 y
Williamson
62
. Este señaló que «un área que ha atraído interés
particular es la de los comportamientos autolesivos, inclu-
yendo el abuso de sustancias, los desórdenes del comer, la
automutilación y la suicidabilidad», término entendido como
riesgo de suicidio.
En su extensa revisión sobre los efectos de la homofobia
internalizada en la salud, Williamson (2000) señala textual-
mente: «[…] una cantidad de estudios han demostrado la vul-
nerabilidad incrementada de las lesbianas y hombres gays
jóvenes al suicidio en forma general (Remafedi et al., 1991),
y la investigación de Rofes (Rofes, 1983) entre otros sugiere
que la homonegatividad internalizada puede explicar las dife-
rencias dentro de las mismas comunidades gay y lesbiana.
Hammelman (Hammelman, 1993) encontró que las lesbia-
nas y los hombres gays jóvenes estaban en mayor riesgo de
intento de suicidio si descubrían su preferencia por el mismo
sexo tempranamente en la adolescencia, experimentaban
reacciones negativas a su “darse a conocer” de parte de otros
significativos, experimentaban victimización orientada por
la sexualidad, y usaban drogas y alcohol para resistir mejor a
los problemas relativos a su identidad gay o lesbiana». Añade
que «todos estos resultados son consistentes con la hipótesis
de la homofobia internalizada»
62
.
No obstante, se han levantado críticas sobre estos hallaz-
gos, ya que la homofobia internalizada se ha descrito como
una fuente de estrés en varones gays y mujeres lesbianas que
asistían a psicoterapia, debilitando el grado de generalidad de
los hallazgos. Muy pocos estudios se han llevado a cabo en
poblaciones no clínicas, Diplacido (1998, p. 142).
Meyer
65
, en una muestra no representativa de 741 varo-
nes gays autoidentificados con edades entre 21 y 76 (media,
38 
±
 8,4) años, residentes en Nueva York, mostró el efecto
individual de la homofobia internalizada IHP sobre variables
dependientes como la ideación suicida (
b
 
=
 0,15; p 
<
 0,001),
los sentimientos de culpa (
b
 
=
 0,31; p 
<
 0,001), «desmoraliza-
ción» (dentro de lo cual se evalúan ansiedad, baja autoestima,
desesperanza, tristeza, etc.) (
b
 
=
 0,25; p 
<
 0,001) y problemas
sexuales (
b
 
=
 0,012; p 
<
 0,01). Meyer (1995) introdujo la idea-
ción suicida como un indicador de angustia, que entendió
como una medida que depende de variables como ideación
suicida, culpa, prejuicio y problemas sexuales, desmoraliza-
ción y AIDS-TSR (Respuesta de estrés traumática o crónica
relacionada a la pandemia de sida).
Las variables independientes del modelo multivariable de
Meyer fueron la IHP, el estigma y el prejuicio, que se introdu-
jeron teóricamente dentro de lo que se denomina estrés mino-
ritario o estrés experimentado por hacer parte de una minoría
sexual. Por ejemplo, Meyer (1995) encontró que a mayor estrés
minoritario, mayor es el riesgo relativo de ideación suicida.
Específicamente, encontró que quienes puntuaron como muy
alto (mayor que la media más 1 desviación estándar) en estrés
minoritario, tenían puntuaciones muy elevadas de ideación
suicida (OR 
=
 2,12; IC95%, 1,08-4,18). En contraste, quienes
puntuaron alto (mayor que la media) en estrés minoritario
tenían elevadas puntuaciones en ideación suicida (OR 
=
 1,77;
IC95%, 1,15-2,72).
Como ya se señaló, el autor encontró que la IHP se asoció
significativamente con cada una de las variables dependien-
tes, incluida la ideación suicida, y que en la interacción de
todas las variables independientes, la que mejor porcentaje de
varianza explicó a cada variable dependiente es la IHP. A pesar
REV COLOMB PSIQUIAT. 2013;
42(4)
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339
de lo anterior, el mejor modelo de regresión resultante por el
efecto combinado de las variables independientes fue mode-
rado (Meyer, 1995; p. 50), ya que no alcanzó a explicar el 50%
de la varianza, pues solo explicó el 39% de la varianza total, y
la IHP es lo que más varianza aporta al modelo final (R
2
 
=
 0,20).
En un estudio transversal realizado en ciudad de México,
Ortiz-Hernández (2005) analizó los efectos en la salud mental
(ideación suicida, intento de suicidio, percepción del estado
de salud, trastornos mentales y alcoholismo) desde tres for-
mas de opresión internalizada (homofobia internalizada, la
percepción del estigma y el ocultamiento de la orientación
sexual). Participaron 506 adultos variadamente definidos como
bisexuales, homosexuales y lesbianas (edad promedio, 29 años),
la mayoría con nivel educativo de bachillerato y que asistían
a diversas instituciones de homosocialización para personas
no heterosexuales. Los resultados encontrados señalan que los
participantes con mayores niveles de homofobia internalizada
experimentaron mayor riesgo de ideación e intento de suici-
dio, con razones de prevalencia (RP), respectivamente: RP 
=
 1,66
(IC95%, 1,26-2,06) y RP 
=
 1,93 (IC95%, 1,11-3,14).
Una de las investigaciones en mostrar evidencia acerca del
impacto combinado de la homofobia, la pobreza y el racismo
en población Latina residente en Estados Unidos, autoidenti-
ficada como no heterosexual, tenía como objetivo evaluar la
relación entre experiencias de discriminación social (racismo,
homofobia y privación financiera) y síntomas de angustia,
incluyendo ansiedad, depresión e ideación suicida. El estudio
tomó a 912 varones gays autoidentificados como tales con
edades entre los 20 y los 40 (media, 31,2) años, residentes en
las ciudades estadounidenses de Miami, Los Angeles y New
York. Encontró altas tasas de prevalencia de síntomas de
angustia durante los 6 meses anteriores a la entrevista. El
estudio reportó un 17% de prevalencia de ideación suicida,
un 14% de ansiedad y un 80% de estado de ánimo deprimido.
Concluyó que las dificultades de salud mental de los varones
gays latinos residentes en las tres ciudades de Estados Unidos
se asocian directamente con el contexto social de opresión
y alienación, baja autoestima y síntomas de distrés psicoló-
gicos
33
.
En Bucaramanga (Colombia), una investigación que tenía
por objeto encontrar diferencias en los niveles de suicida-
bilidad entre adolescentes y adultos psiquiátricos halló una
diferencia no significativa entre dos grupos de pacientes
homosexuales/bisexuales que consultaron a una clínica pri-
vada en dicha ciudad (el 6% en adolescentes contra el 4,7% en
adultos)
20
. Sin embargo, no se reportan datos adicionales de
dichos pacientes, como edad, sexo o el número específico de
tales consultantes.
En resumen, se ha observado una asociación entre homo-
fobia internalizada e ideación e intento de suicidio en México
y varios contextos estadounidenses en población adulta joven
de grandes ciudades. No se encuentra suficiente evidencia
de que esta asociación se dé en adolescentes; tampoco se
ha controlado adecuadamente por sexo, edad, subgrupos de
orientación sexual e identidades de género, y niveles de acep-
tación de la identidad sexual (entendida como la articulación
de la orientación sexual y la identidad de género en un mismo
individuo
1
). Los factores de riesgo concurrentes parecen ser
mejores predictores de ideación e intento de suicidio.
Problemas de salud mental y otros posibles
factores asociados a ideación e intento de suicidio
en adolescentes y adultos jóvenes LGB
Además de la homofobia internalizada, diversos estudios,
principalmente desde el modelo de riesgo versus protección
38
,
dan cuenta de cada una de las principales variables que se
asocian y modulan la ideación e intento de suicidio por la vía
de la exclusión y el rechazo en minorías sexuales como LGB.
A continuación se detalla cada una de las investigaciones que
han dado cuenta de los factores que se asocian con ideación
e intento de suicidio.
¿Mayores trastornos mentales o psicopatología en jóvenes LGB?
Diversos constructos dentro del abanico de la salud mental se
han estudiado en la población de LGB tales como alcoholismo,
abuso de sustancias psicoactivas, estrés y ansiedad percibi-
dos, depresión e ideación e intento de suicidio.
Desde esta mirada, se han encontrado de manera consis-
tente, en países anglosajones como Estados Unidos, Canadá y
Reino Unido, entre otros del «primer mundo», que jóvenes que
se identifican como LGB presentan mayor riesgo de trastor-
nos mentales (principalmente angustia, ansiedad, depresión,
abuso de sustancias psicoactivas y abuso de alcohol, entre
otros) que sus pares heterosexuales
25,32,68
.
El estudio de King et al (2008) consistió en una revisión
sistemática entre los años 1966 y 2005 en cuanto a artículos
que evaluaran trastornos mentales, suicidio y daño autode-
liberado en LGB. La muestra se compuso de 11.971 personas
no heterosexuales sin restricción de edad. Los hallazgos del
metanálisis permitieron concluir que hay mayor riesgo de
intento de suicidio en LGB. Igualmente se encontró mayor
riesgo de depresión y trastorno de ansiedad, mayor uso de
alcohol y dependencia al uso de sustancias psicoactivas en
los 12 meses previos. Los autores reportan que los resultados
son similares en ambos sexos y que las mujeres lesbianas
y bisexuales fueron particularmente más propensas al uso
de alcohol y trastornos relativos a la dependencia del uso
de sustancias psicoactivas, mientras que en varones gays y
bisexuales se halló mayor prevalencia de intento de suicidio.
Resultados similares halló el estudio de Bolton et al
(2011), en una muestra nacional representativa en Canadá.
Comparadas las mujeres lesbianas y bisexuales con sus con-
trapartes heterosexuales, se encontró 3 veces más riesgo
de abuso de sustancias psicoactivas, mientras que los varo-
nes gays y bisexuales reportaron 2 veces más trastornos de
ansiedad y esquizofrenia. Los autores señalan que los inten-
tos de suicidio se asociaron independientemente a personas
bisexuales 3 veces más alto que en heterosexuales.
En 2010, Mustanski et al, usando una metodología de entre-
vista estructurada, en la que participaron 246 jóvenes LGB
residentes en Chicago, con edades entre los 16 y los 20 años,
encontraron que una tercera parte clasificó por algún criterio
de trastorno mental, el 17% trastornos de conducta, el 15%
depresión mayor y el 9% trastorno de estrés postraumático.
Anorexia y bulimia fueron raras. Los intentos de suicidio a lo
340
REV COLOMB PSIQUIAT. 2013;
42(4)
:333-349
largo de la vida fueron frecuentes (31%), pero mucho menos
en los pasados 12 meses (7%).
Espada et al (2012), en un contexto similar al nuestro como
España
70
, evaluaron a 40 adolescentes de 14-18 años de edad
que se identificaban como homosexuales. Se aplicaron cuestio-
narios para la medición de la ansiedad social, el autoconcepto
y el estado de ánimo. Reportaron que en esta muestra española
son consistentes los hallazgos con investigaciones internacio-
nales que muestran un mayor riesgo de depresión entre los ado-
lescentes homosexuales respecto a los jóvenes heterosexuales.
Según ellos, «entre las principales causas de tristeza entre
adolescentes homosexuales destaca la devaluación personal,
miedo a hacer sufrir a seres queridos, sentimientos de culpa,
intentos frustrados de reorientar sus deseos sexuales y temor
ante un posible rechazo social». No obstante, no se encontra-
ron diferencias significativas en los niveles de ansiedad entre
los jóvenes homosexuales y los heterosexuales e igualmente
en autoconcepto tampoco hubo diferencias significativas.
De manera similar a lo encontrado en España, Ardila (2008)
estudió una muestra de 100 varones homosexuales autoiden-
tificados como tales según la escala de Kinsey (puntuación
de 5 a 6), de 18-52 (media, 23) años y residentes en Bogotá;
realizó un estudio sobre el nivel de adaptación y ajuste perso-
nal, y encontró: «no es correcto el estereotipo adjudicado a los
homosexuales que considera que son depresivos, afeminados,
con grandes dificultades interpersonales, angustiosos ante el
secreto de su homosexualidad, con tendencias suicidas y con
una angustia permanente derivada de su homosexualidad».
En contraste con los datos de mayor enfermedad mental,
Herek et al (2007), citando a Cochran y Mays (2006), señalan
que «independientemente de su orientación sexual, la mayo-
ría de los encuestados en estudios epidemiológicos a gran
escala no reportan mayor riesgo de psicopatología, tendencias
suicidas, uso de sustancias o trastornos psicológicos». Esto es
consecuente con lo encontrado por Juster et al, que se resume
a continuación.
Desde una perspectiva psicobiológica, un estudio interdisci-
plinario de Juster et al con 87 participantes LGB y heterosexua-
les (media de edad, 24 años) comparó en estos dos grupos las
concentraciones de cortisol, hormona que se asocia con el
estrés. También compararon los niveles de ansiedad, depre-
sión y
burnout.
Además, se propuso determinar si en el grupo
que había revelado su orientación sexual a sus amigos o fami-
liares, las cifras de cortisol eran inferiores a
las de quienes
no habían revelado su orientación sexual. El estudio concluyó
que los LGB no reportan mayores problemas relacionados con
estrés que los heterosexuales. No se encontraron diferencias
significativas en ansiedad ni en
burnout
. Sorprendentemente,
hallaron que en varones gays y bisexuales había menores nive-
les de síntomas depresivos y concluyeron que las transiciones
de la vida de los LGB, como revelar su orientación sexual a
amigos y familiares, puede funcionar como un factor protector
contra psicopatología al reactivar las respuestas de cortisol del
organismo. En otras palabras, el papel del proceso de
coming
out
tiene un efecto positivo en el bienestar y la salud para las
minorías sexuales. Sin embargo, persisten preguntas como a
qué edad se debería revelar la orientación sexual, ante quié-
nes y cuáles serían las consecuencias, tanto positivas como
negativas, de tal decisión.
En resumen, no hay evidencia concluyente acerca de mayo-
res niveles de psicopatología en población LGB. A pesar de que
hay más estudios que así lo refieren, la mayor parte de las
personas que se identifican como LGB llevan estilos de vida
saludables, no reportan depresión
10
, ideación e intento de suici-
dio, desajustes emocionales y desadaptación social, problemas
de personalidad, ansiedad o preocupación extrema debida a
su orientación sexual. Se requieren más investigaciones que
superen las contradicciones presentes en la literatura actual,
en cuanto a trastornos mentales.
Desde que la homosexualidad desapareció como enferme-
dad mental, el modelo de estrés minoritario se ha convertido
en el marco de referencia más comúnmente usado para con-
ceptualizar y comprender la salud mental
69
 de los LGB tanto
varones como mujeres (Herek et al, 2007; p. 359). Persisten
bastantes contradicciones sobre si los adolescentes sufren
de mayores problemas de salud mental o no, como angus-
tia, ansiedad y depresión, en particular depresión mayor. En
el contexto latinoamericano el conocimiento al respecto es
incipiente.
Abuso de sustancias y mayor dependencia de alcohol
De manera coincidente en jóvenes heterosexuales y homo-
sexuales, con proporciones más altas en este último grupo, se
reporta el uso de alcohol y el abuso de sustancias psicoactivas
horas previas al intento de suicidio; la revisión de Saewyc
(2007) recoge abundante bibliografía de este hecho, en la que
se reporta asociación directa entre riesgo de suicidio en jóve-
nes LGB y consumo de alcohol. La principal explicación que
hasta ahora se conoce es que el alcohol y las diversas sustan-
cias psicoactivas generan desinhibición en las personas, lo
que las acerca al intento de suicidio. Según Santacruz (2011),
«cuando alguien ingiere alcohol, es mucho más probable que,
si está deprimido, tenga la desinhibición suficiente para aca-
bar con su vida»
6
.
El estudio de Hughes et al
56
 realizado en Chicago (Estados
Unidos) con mujeres lesbianas (media de edad, 39 años), apo-
yaron los hallazgos de estudios previos, entre los que destaca
que las mujeres lesbianas están en mayor riesgo de abuso de
alcohol e ideación suicida. Controlando por nivel educativo,
se encontró mayor propensión a dependencia de alcohol en
las lesbianas de más bajo nivel educativo.
De manera semejante, Hughes et al (2004) encontraron
que las lesbianas de minorías raciales y étnicas con menor
nivel educativo parecían estar en mayor riesgo de fumar. Tal
hallazgo no se pudo corroborar por el escaso tamaño mues-
tral, que impedía realizar comparaciones generalizables a
toda la población
23
.
¿Edad cronológica o edad de revelación de la orientación sexual
diversa como riesgo de suicidio en la adolescencia?
Investigaciones internacionales previas han llegado a la con-
clusión de que la edad de mayor intento suicida en población
LGB podría estar cercana a los años en que se reconoce y se
revela su orientación sexual, más que a la edad cronológica
26
.
REV COLOMB PSIQUIAT. 2013;
42(4)
:333-349
341
En Colombia, varios estudios han mencionado ya que la
edad crítica de ideación e intento de suicidio se encuentra
entre los 18 y los 29 años en población general
16
. Es decir, en
momentos en que las personas inician sus vínculos laborales,
su adultez y en varios casos su relación de pareja. Paralelo a la
información de Medicina Legal, el estudio de la Universidad
CES (2010) es más conciso en su reporte para población juvenil
heterosexual: «Al observar el comportamiento de la edad en
que se informan los planes para suicidarse es más claramente
el comportamiento para el sexo masculino, mostrando que a
los 11 años se presentan más del 45% de los planes para con-
sumar el suicidio, lo cual ubica a este grupo de edad como de
mayor riesgo, recordando que en el caso del sexo masculino
se presenta mayor tendencia de suicidio consumado. Para las
adolescentes, la edad de mayor riesgo no está muy clara; sin
embargo, entre los 13 y 14 años de edad se reporta la mayor
frecuencia de planes»
35
.
En resumen, hay similitudes en que la edad puede ser un
factor de riesgo de ideación e intento de suicidio entre jóve-
nes heterosexuales y homosexuales. Sin embargo las razo-
nes podrían ser explicadas de modo distinto, principalmente
debido a que estos últimos atraviesan por etapas exclusivas
de ellos como el salir del
closet
y allí, la revelación de la iden-
tidad sexual.
Salir del closet en el contexto familiar y social: ¿factor protector
o de riesgo de ideación y/o de intento de suicidio?
Investigaciones previas indican que cuanto más temprano
se realice la revelación de la orientación sexual, mayor es el
riesgo de suicidio
31
.
La identidad sexual diversa se desarrolla al margen de la
familia, por lo que las personas LGB no disfrutan de modo
directo del apoyo familiar cuando les agreden
28
. En población
LGB, las reacciones negativas y de rechazo, principalmente del
padre, ante la revelación de la orientación sexual por parte
del hijo gay y las reacciones adversas de otros miembros de
la familia son difíciles de manejar, en general, entre minorías
sexuales LGB, debido a que el proceso de salir del closet es
emocionalmente complejo para ellos
22
.
La teoría del apego es crucial a la hora de explicar el vín-
culo emocional de los niños y sus cuidadores a una edad
temprana. Jóvenes con apego y relaciones negativas con sus
padres, es menos probable que desarrollen vínculos familia-
res fuertes en el hogar durante su adolescencia. Por el contra-
rio, es más probable que desarrollen problemas psicosociales,
lo cual puede inducir conducta suicida
22
.
En el contexto mexicano, desde una perspectiva cuantita-
tiva y social, estudiaron la posible relación de la violencia y
la discriminación con la salud mental, en particular la per-
cepción del estado de salud, ideación e intento de suicidio,
trastornos mentales comunes y alcoholismo en una muestra
de 506 jóvenes residentes en ciudad de México. Encontraron
niveles inferiores de homofobia internalizada e ideación
suicida en una población LGB que asistía a grupos de apoyo
frente a los que no concurrían a estos grupos (el 36,6 frente
al 39,5%; p 
<
 0,01). El mismo estudio halló diferencias en los
niveles de ideación e intento de suicidio en la adolescencia de
personas LGB comparadas con adolescentes heterosexuales
(el 60,3 frente al 26,1%; en la adultez, fueron del 35,7 y el 13,7%
respectivamente)
28
.
¿El abuso sexual es un factor de riesgo de suicidio?
«Es poco probable que personas LGB en su niñez aprendan
estrategias para afrontar las diversas formas que adopta el
prejuicio contra la homosexualidad»
28
. En consecuencia, los
jóvenes LGB son vulnerables a sufrir abuso físico y sexual de
sus cuidadores durante su infancia, más que los heterosexua-
les jóvenes. Por lo tanto, los jóvenes con experiencia previa
de abuso físico o sexual durante su niñez pueden sufrir baja
autoestima y problemas emocionales, que pueden contribuir
a comportamiento suicida
22
.
¿El VIH-sida es una enfermedad crónica que predispone
a riesgo de suicidio?
El estado de seropositivo es otro de los factores de riesgo a
una edad focalizada y en una etapa después del diagnóstico
que aumenta el riesgo de conducta suicida
26,36
. Aunque se
ha dicho que el diagnóstico
per se
no es un riesgo de suici-
dio ni de intento necesariamente, revisiones sistemáticas
corroboran que el conjunto de episodios depresivos y otros
trastornos psiquiátricos, abuso de sustancias psicoactivas y
previos intentos de suicidio pueden ser mejores predictores
de comportamiento suicida consumado en individuos con
positividad para el VIH
26
.
¿Contextos educativos y sociales homofóbicos se asocian
con ideación e intento de suicidio?
Investigaciones previas indican que es más probable que los
jóvenes LGB inmersos en un contexto educativo homofóbico
experimenten problemas de persecución, victimización entre
compañeros de clase
76,80
, discriminación y, en consecuencia,
pobre desempeño escolar que los lleven a riesgo de suicidio
22
.
En un estudio bastante específico por las respuestas dadas
a los entrevistadores, desde una perspectiva cualitativa, bajo
el marco de la teoría fundamentada, entrevistaron a 10 jóve-
nes homosexuales de 20-26 años residentes en la ciudad de
México, con el objeto de explorar el posible riesgo de daños
a la salud mental percibido en razón de haber experimen-
tado homofobia en contextos primarios y secundarios de
socialización. Encontraron respuestas en los jóvenes que se
clasificaron en tres categorías: «proceso de identificación,
experiencia de homofobia y riesgo de daños a la salud»
37
. En
cuanto al proceso de identificación, los jóvenes verbalizaron
frases como: «estaba muy confundido, me sentía mal y tra-
taba de pensar en que me iba a casar, no me aceptaba, porque
no se debe ser así, traté de ocultarlo». En cuanto a la expe-
riencia de homofobia se evidenció la siguiente frase ejem-
plarizante de homofobia: «[Me decían] que: parecía maricón,
“hablas como niña”, era como un
shock
para mí que niños de
mi edad me molestaran por esa situación, yo trataba de ocul-
342
REV COLOMB PSIQUIAT. 2013;
42(4)
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tarla o de fingir una cosa que no era, cosas que no sentía, pero
que me hacían sentir menos culpable, hubiera preferido no
ser homosexual». Finalmente, en cuanto a riesgos de daños
para la salud, una verbalización muy característica en la que
se evidencia claramente la ideación suicida: «[Darme cuenta
de que era distinto me generaba sentimientos] de culpa, de
odio hacia mí mismo, de decepción; cuando me empecé a
dar cuenta de la diferencia, fue un holocausto, ¡me sentí muy
mal!, ¡me deprimí años!, de mis 14 a mis 17 años, ¡fue una
depresión increíble! Yo pienso que fue una depresión con-
tinua que tenía niveles distintos, cualquier problema se te
hace enorme, agrégale el descubrimiento de tu sexualidad.
Hubo momentos en los que pensé: ¡sería más fácil si todo
se acabará!». La autora concluyó que hay una relación que
los entrevistados asignan entre el rechazo social debido a su
sexualidad, así como síntomas depresivos como tristeza y
ansiedad constante que desencadenó en ideación y en algu-
nos casos intentos claros de suicidio.
Una reciente investigación llevada a cabo en Estados
Unidos reportó el uso de un «índice de soporte ambiental». El
estudio de Hatzbuehler (2011) creó tal índice, el cual estaba
compuesto por cinco medidas objetivas que no dependían
de la declaración espontánea. El autor aisló previamente
los factores individuales como síntomas depresivos, abuso
de alcohol, victimización de los pares o compañeros, abuso
sexual por parte de un adulto, con el fin de poder probar si
el medio social medido a través del índice de soporte social
puede explicar la asociación entre ser LGB e intento de sui-
cidio. El índice se compuso de
a)
 proporción de parejas del
mismo sexo que residen en el poblado;
b)
 proporción de demó-
cratas que viven en el condado;
c)
 proporción de alianzas entre
homosexuales y heterosexuales en la escuela;
d)
 proporción
de escuelas con políticas contra la persecución, específica-
mente que protegieran a estudiantes LGB, y
e)
 la proporción
de escuelas con políticas contra la discriminación, incluida
la orientación sexual. Es un índice completamente cuantita-
tivo en el que interactúan varios elementos del microsistema.
Hatzenbuehler tomó una muestra de 32.852 estudian-
tes que cursaban entre 8.
o
y 11.
o
de Bachillerato, de los que
30.439 se autodescribieron como heterosexuales, 301 como
homosexuales o lesbianas, 1.112 como bisexuales y 653 no
estaban seguros de su orientación sexual; a estos se los
excluyó del estudio. Los datos se recolectaron a través de un
muestreo probabilístico en 34 poblados del Estado de Oregón
entre 2006 y 2008, con el fin de ampliar la muestra de pobla-
ción LGB. El autor encontró que, tras controlar por los facto-
res de riesgo individuales, bien establecidos según él, como
síntomas depresivos, ansiedad, uso de alcohol, abuso de dro-
gas, abuso sexual, persecución por pares, en los adolescen-
tes LGB viviendo en un ámbito desprotegido, tienen un 20%
de más riesgo de suicidio que quienes viven en un área de
mayor soporte. Dicho en otras palabras, las características
del ambiente social incrementan el riesgo de intento de suici-
dio entre los jóvenes LGB. Por ejemplo, en un ambiente social
como es la familia, «muchos padres de jóvenes de minorías
sexuales comúnmente expresan sentimientos de culpa (por-
que creen que ellos causaron la homosexualidad de sus hijos)
y un sentimiento de fracaso, el cual necesita de soporte social
de sus redes de apoyo»
22
.
En la misma dirección de la relación padres e hijos LGB,
en un estudio de revisión
72
 cuyo objetivo fue revisar la lite-
ratura empírica sobre los factores de riesgo concernientes a
variables empíricas para suicidio en adolescentes, los fac-
tores de riesgo asociados fueron los problemas familiares,
el aislamiento social, el bajo soporte social, victimización
de pares y abuso físico y sexual. Los autores concluyen que
la victimización física y verbal de pares hacia jóvenes LGB
basada en la orientación sexual y la violencia psicológica de
los padres predicen intento de suicidio como «relacionados
con ser gay». Algo similar hallaron Swearer et al
74
 en Estados
Unidos, en tanto que reportaron que jóvenes que habían
sido intimidados por ser gays, sufrieron mayores niveles de
angustia, intimidación física y verbal y más percepciones
negativas en su colegio que los jóvenes intimidados por otras
razones. Sin embargo, el estudio de Collier et al en Países
Bajos
73
 no encontró evidencia para concluir que la victimiza-
ción de pares y los insultos verbales homofóbicos estuvieran
asociados con angustia. Lo que hace pensar que, si esta aso-
ciación no existe, tampoco la angustia podría estar asociada
con ideas o intento de suicidio.
No obstante, más literatura encuentra evidencia a favor de
que la angustia se asocia con ideación e intento de suicidio.
Autores como Madge et al, en un ambicioso estudio reali-
zado en varios países europeos con adolescentes entre 15 y
16 años principalmente, hallaron evidencia no solo de mayo-
res niveles de eventos estresantes, sino de baja autoestima,
ansiedad, depresión e impulsividad asociada con conductas
autolesivas.
No obstante, estas manifestaciones de psicopatología
podrían no ser la causa, sino la consecuencia, de la ideación
e intento de suicidio. Aunque los estudios de asociación no
permiten establecer causalidad, sí se ha encontrado que el
soporte social bajo es un importante predictor de angustia.
Jóvenes con historia de intento de suicidio, relaciones socia-
les negativas y bajo soporte social (familiar y amistades) se
asociaron con más altos niveles de angustia y posteriores
cambios hasta 6 meses después. Recíprocamente, en jóvenes
que no tenían historia de riesgo de suicidio, el soporte social
no logró predecir mayor nivel de angustia
78
.
Discriminación: factor de riesgo de suicidio
En un contexto internacional, hay evidencia de que las per-
sonas LGB frecuentemente sufren mayor rechazo, hostilidad,
violencia física e intimidación que se asocia con mayor riesgo
de intento suicida
26,72,80
. En particular, la intimidación por
orientación sexual es más alta para el caso de los varones
gays que para las lesbianas
79
. En un estudio comprehensivo de
más de 100 estudios sobre la relación entre orientación sexual
y suicidio, se reportaron tasas más altas de comportamiento
suicida entre las minorías sexuales jóvenes que no se atri-
buían a su identidad sexual
per se,
sino a haber sufrido discri-
minación y alienación en su comunidad
22
. Esto es más cierto
en la adolescencia que en cualquier otra etapa del desarrollo
21
.
En resumen, las personas LGB pueden evaluar que las agre-
siones (físicas o verbales) recibidas se debieron a su orientación
sexual, con lo cual se refuerza en ellos la idea de que la homo-
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sexualidad es una condición denigrante, que merece ser casti-
gada
28
, es decir, aumenta la autoculpa, lo que probablemente
conduzca a formas de violencia contra sí mismos. Del mismo
modo, ellos son particularmente vulnerables a los crímenes de
odio debido a que:
a)
 varias instituciones, incluso las del orden
gubernamental, mantienen una actitud negativa hacia ellos, y
b)
 jóvenes LGB que aceptan como negativa su orientación sexual,
manejan homofobia internalizada, lo que les hace desarrollar
mayor angustia luego de ser víctimas de una agresión.
¿La religiosidad, y no la pertenencia a una religión
per se
es un factor de riesgo o protector contra el suicidio?
Es una de las variables de las que no se sabe qué papel cum-
ple en personas LGB. Un número importante de estudios han
hallado que las creencias cristianas se asocian con más baja
probabilidad de tener problemas emocionales en la juventud y
de tener bajo riesgo de suicidio
22
. Tanto en adolescentes como
en población en general, se ha encontrado que las creencias
cristianas son un disipador de ideación e intento de suicidio
y de abuso de sustancias.
Por el contrario, para minorías sexuales, las creencias cris-
tianas pueden incrementar la probabilidad de pensamiento y
comportamiento suicida. Algunos investigadores argumentaron
que «la falta de afiliación religiosa puede ser atribuida a creen-
cias cristianas, más que a no estar suscrito a una comunidad
de fe en particular». Tradicionalmente, señalan, «la fe cristiana
puede reforzar sentimientos de culpa, angustia, daño a sí mismo,
seguido de comportamiento autodestructivo, como es el suicidio
en estos jóvenes»
22
. No obstante, los autores no encontraron estu-
dios empíricos acerca de la relación entre creencias no cristianas
(p. ej., Islam) y riesgo suicida en minorías sexuales jóvenes.
Estrato socioeconómico
Entre adultos, se han reportado tasas de intento de suicidio
más elevadas entre los varones gays y bisexuales de estrato
socioeconómico más bajo
26
. En población general, tales resul-
tados coinciden con el estudio de Forero et al
19
 en Bogotá;
entre 2004 y 2008 encontraron un crecimiento de los intentos
de suicidios, pasando de 9,3 en 2004 a 27,3 en 2008, es decir,
3 veces más alta, en las localidades más pobres de la ciudad
19
.
Para el caso de la población de adolescentes (homosexuales
y heterosexuales inclusive) posiblemente dependientes de sus
padres en su mayoría, se esperaría encontrar tal relación entre
estrato e ideación e intento de suicidio, lo que supone que las
precarias relaciones económicas de los padres generan ansiedad
en sus hijos y mayor incertidumbre y desesperanza que los lleven
a depresión y, por esa vía, a manifestar ideación e intento suicida.
Factores protectores como barreras a la
homofobia y la ideación e intento de suicidio
Se han hallado factores de protección contra la ideación y el
intento de suicidio, entre ellos: familia con buena comuni-
cación interpersonal, alta autoestima, proyecto de vida ela-
borado,
locus
de control interno, permanencia formal en el
sistema educativo, alto nivel de resiliencia y sentido de vida
elaborado
38
.
Hay pocos estudios que indaguen sobre factores en pobla-
ción LGB protectores contra la conducta suicida
26
. Se han
hallado los siguientes factores protectores contra la con-
ducta suicida en investigaciones previas sobre población
homosexual: familia unida, cuidado percibido de otros adul-
tos, seguridad escolar y estabilidad en la relación de pareja,
alianzas entre jóvenes heterosexuales y homosexuales
80
 y
alta autoestima
26,27
.
Es importante reiterar que tales factores, tanto de riesgo
como protectores, están asociados con ideación e intento
de suicidio pero no son sus causas. Primeramente, ser gay
o lesbiana o pertenecer a una minoría sexual no son causa
de la ideación e intento de suicidio, no es causa necesaria ni
suficiente, toda vez que también adolescentes heterosexuales
presentan ideación e intento suicida.
Segundo, si la investigación sobre el suicidio de los jóvenes
LGB incluye solo a los adolescentes de unidades muestrales
de homosexuales hospitalizados o con problemas psiquiátri-
cos, o grupos de activistas que han «salido del closet», los
resultados serían válidos para el pequeño porcentaje de ado-
lescentes que usan esos servicios. Los estudios que reclutan
adolescentes de las organizaciones LGB solo incluyen a los
jóvenes que están públicamente autoidentificados, y dejan
fuera a quienes no han dado a conocer todavía su orienta-
ción sexual. Ninguna de estas fuentes puede ser «típica» de
la mayoría de los adolescentes LGB.
Tercero, antes de analizar las posibles causas de ideación
e intento de suicidio de la población LGB, se debe buscar las
causas en población general, ya que podría haber causas com-
partidas. Igualmente, no hay «causas suficientes», ni siquiera
depresión, a pesar de que es uno de los predictores más fuer-
tes: no todos los adolescentes que están deprimidos intentan
suicidarse
39
. Algunas de estas causas están también relacio-
nadas entre sí, es decir, el abuso sexual durante la niñez o
la adolescencia puede conducir a la depresión, la ansiedad
y los problemas de abuso de sustancias
27
. En consecuencia,
puede haber comorbilidad que genere ideación y/o intento
de suicidio.
Para el caso colombiano, la investigación más completa
en cuanto a factores protectores, realizada en l 2010 por la
Universidad CES de Medellín con el apoyo de la Oficina de las
Naciones Unidas contra la Droga y el Delito y el Ministerio de
la Protección Social, analizó de modo especial los indicadores
de depresión y suicidio en niños y adolescentes en general,
y en estos encontró como factores protectores: supervisión
(reduce el riesgo de intento de suicidio en un 34%), padre
estricto (reduce el riesgo de intento de suicidio en un 45%),
espiritualidad (lo reduce en un 56%), comunicación con el
padre (lo reduce en un 70%) y comunicación con la madre
(reduce el riesgo de intento de suicidio en un 84%)
35
. Estas
cifras son mucho más puntuales acerca del factor comunica-
ción interpersonal, el cual es común a las investigaciones con
jóvenes LGB y heterosexuales.
Es importante tener en cuenta que los factores que deter-
minan la ideación y la conducta suicida se han estudiado en
Colombia, pero no en grupos sexuales minoritarios como
344
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población LBG. En nuestra búsqueda de literatura especiali-
zada no se hallaron estudios en Colombia sobre el particular.
La mayoría de los estudios se han realizado en países indus-
trializados.
En países similares al nuestro en Latinoamérica, hay muy
pocos estudios sobre salud mental y en particular sobre suici-
dio en los que se haya incluido población LGB. Se ha supuesto
que en esta región hay mayor rigidez en cuanto a contenido
y asignación de estereotipos de género en población LGB.
Además, las condiciones socioeconómicas son diferentes que
en los países industrializados. Los pocos estudios existentes
se han centrado en el tema del VIH/sida; además de lo ante-
rior, los estudios sobre factores que determinan la ideación y
el intento suicida en personas LGB existentes en países simi-
lares a Colombia, como México
28
 y Costa Rica
37
, se centran en
los factores de riesgo más que en los de protección.
Además, pocos estudios hasta ahora han tenido en cuenta
variables que desde la psicología positiva han iniciado a con-
siderarse como pertinentes en el abordaje de los problemas
de salud, como: autoeficacia hacia la homofobia, apoyo social,
capacidad intelectual y resiliencia, entre otros. Ardila (2008)
señaló que hay que tener en cuenta factores que contribuyen
en la aceptación de una identidad sexual como el nivel edu-
cativo, la pertenencia o no a una religión, la ideología política
y la existencia de una comunidad de apoyo gay
10
.
Algunas explicaciones teóricas
Diversas teorías convergen en tratar de explicar el fenómeno
suicida. Aún no se tiene una explicación teórica total o más
abarcadora de por qué ocurre el suicidio. Las actitudes son
tanto a favor como en contra del suicidio, es decir, mientras
unos consideran el suicidio como una solución, otros lo ven
como un problema. Los adolescentes de hoy se mueven entre
«acto de cobardía» ante la vida y «acto de valentía» ante la
muerte
40
.
Se han formulado teorías desde la teología, la filosofía, la
biología, la psicología y la sociología, entre otras disciplinas.
La teología es la disciplina que tiene por objeto investigar
el sentido. La ausencia de este genera depresión y por esa vía
se llega al suicidio
41
. El autor propone tres tipos de suicidio.
Primero, suicidio corporal, que consiste en quitarse la vida
por dejar de consumir alimentos, envenenamiento, homici-
dio contra sí mismo, entre otros. Segundo, suicidio en vida:
«se tienen funciones vitales, pero al mismo tiempo se está
muerto», refiriéndose a las sociedades basadas en el dinero,
el poder y la ausencia de conciencia por el otro, en la que des-
aparece la conducta prosocial, hay predominio de la soledad y
aniquilamiento de los valores y vínculos familiares; el suicidio
social, el cual se da en una sociedad suicida, una sociedad
necrófila, en la que se ha perdido el valor de la vida y se ha
habituado a las continuas muertes.
La perspectiva filosófica exalta el suicidio como un acto
humano por excelencia. El suicidio entre los filósofos ha sido
siempre un asunto primordial, en particular entre los existen-
cialistas. «El suicidio es la expresión máxima de la dignidad
humana, y en última instancia, la forma de expresión más
elaborada de libertad de la que dispone el hombre»
42
.
Está claro que se concibe aquí el suicidio como una salida
posible para quien cree en la autodeterminación. Esta pers-
pectiva es indeterminista, en razón de que la determinación
del acto suicida la da cada individuo como dueño de su vida
frente a una sociedad
42
. Así, el acto suicida constituye un acto
de libertad plena del individuo antes que las imposiciones
sociales sobre este. En contraste, se tiene la noción religiosa
cristiana del suicidio: «la vida del ser humano pertenece a
Dios y solo él puede determinar su fín».
Perspectivas deterministas del suicidio
La mayor parte de las teorías explicativas del suicidio son de
corte determinístico, es decir, todas las teorías que intentan
explicar el suicidio como producto de ciertos factores, uno o
varios, que influyen en el individuo y lo determinan casi de
modo inevitable
42
. En este tipo de explicaciones se encuen-
tran la psicología/psiquiatría, la biología y la sociología, entre
otras. Tales disciplinas explican el fenómeno con mayor o
menor énfasis en el «mundo interno» frente al «entorno del
individuo». Se revisa brevemente cada una de ellas a con-
tinuación, restringiendo la presentación específicamente a
sujetos humanos.
Perspectiva biológica
Hay consenso en que las bajas concentraciones de serotonina
y, de modo menos claro, las altas de dopamina y noradre-
nalina o el funcionamiento desequilibrado en el eje corti-
cotrópico se asocian con estados depresivos, con los que se
asocian el intento de suicidio y el suicidio consumado
42
. Es
decir, la conducta suicida puede desencadenarse por fallas
en la inhibición corticoprefrontal ventral producida por un
déficit serotoninérgico.
Además, se suman trastornos neuropsicológicos, anorma-
lidades específicas en los receptores de la corteza prefrontal
inferior, lo que conlleva déficit neuropsicológico y disfunción
cortical, que se traduce en «pobres fluidez del lenguaje, razo-
namiento lógico y aprendizaje verbal».
Una tesis desde la genética señala que el riesgo suicida
podría estar determinado por la herencia. Componentes de los
determinantes genéticos son la vulnerabilidad a trastornos
mentales y rasgos de personalidad determinados genética-
mente con riesgo de suicidio, como agresión e impulsivi-
dad. No obstante, esta tesis solo explica el 17% de los casos.
También, se ha hallado historia familiar de suicidio en el 13%
de los casos. Tales hallazgos constituyen solo las primeras
aproximaciones a la explicación genética del suicidio
43
.
Perspectiva psicológica/psiquiátrica
Los factores psicológicos asociados a suicidio se agrupan alre-
dedor de la categoría trastornos mentales, en particular los
del estado de ánimo o afectivos y los trastornos de la persona-
lidad
42
, cada uno de ellos descrito en el Manual Diagnóstico y
Estadístico de los Trastornos Psiquiátricos (2004) y otros tex-
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345
tos de psicopatología. Desde esta mirada, se han encontrado
de manera consistente en países anglosajones como Estados
Unidos, Canadá y Reino Unido, entre otros del primer mundo,
que las personas LGB presentan mayor riesgo de trastornos
mentales (principalmente estrés, ansiedad y depresión grave)
que sus pares heterosexuales
32
.
La experiencia prolongada de estrés contribuye a otros
trastornos mentales como ansiedad y depresión; a su vez, se
ha podido establecer que estas terminan en intento de suici-
dio. Específicamente, la experiencia prolongada de estrés se
refiere a acontecimientos estresantes. La mayoría de los que
cometen suicidio han sufrido acontecimientos estresantes en
los 3 meses previos al suicidio, como «problemas interperso-
nales, por ejemplo: peleas entre cónyuges, familia, amigos,
amantes; rechazo, por ejemplo: separación de la familia y
amigos; pérdidas, por ejemplo: financieras, seres queridos;
problemas laborales y financieros, por ejemplo: pérdida del
trabajo, retiro, dificultades financieras; cambios en la socie-
dad, por ejemplo: rápidos cambios políticos y económicos;
otros acontecimientos estresantes tales como la vergüenza
y el temor a ser encontrado culpable»
14
.
Es importante señalar que, tras estos hallazgos centrados
en lo biológico de corte individualista, algunos estudios se
han acercado hacia una etiología social de la enfermedad
mental más que biológica; ejemplo de ello se tienen en cam-
pos como la psicología social/comunitaria, la cual centra su
explicación del suicidio en la interacción del individuo con su
entorno y no solamente en uno de ellos. Un ejemplo de teoría
psicosocial sobre la que se ha investigado el tema del suici-
dio en Colombia, en la pubertad y la adolescencia es la teoría
del interaccionismo simbólico
42
. Esta parte de las tesis socio-
lógicas que hacen especial énfasis en la génesis social del
suicidio, en el cual se identifican elementos del contexto que
influyen en el sujeto, que elabora o construye experiencias
que le permiten de manera activa determinar sus actos de
ideación, planeación y suicidio en una continua negociación
entre los elementos disponibles en el ambiente y sus recursos
comportamentales que construye. Esta mirada interaccionista
no es determinista, explica Carmona, y evita caer en la visión
indeterminista que suele primar en muchas definiciones del
suicidio, en las cuales el individuo es dueño de sus actos, dada
su autodeterminación, con lo que se niegan los elementos
sociales que influyen en él. Del mismo modo, no le confiere
total poder al medio que el sujeto habita, con lo que se evita
caer en la visión del suicidio como algo predestinado y en
lo que el sujeto no tendría control ni voluntad de detener o
acoger lo que le ofrece el medio.
Finalmente está la teoría del estrés minoritario. Meyer
insiste en que el modelo de estrés minoritario es apropiado
para explicar los mayores problemas de salud mental pre-
sentes en población LGB asociados a ideación suicida. Reitera
que la homofobia internalizada «es una forma de estrés que
es interna e insidiosa». Meyer
67
, citando a Morris et al (2001),
señaló que «la homofobia internalizada implica un obstáculo
para el proceso de salir del closet», por lo que, a pesar de la
identificación con la orientación sexual LGB, las personas
sexualmente diversas mantienen niveles de actitudes negati-
vas provenientes de su contexto que las involucran dentro de
su autoconcepto, generando problemas de salud mental como
ideación suicida, entre otros. Esto significa, según Meyer, un
fracaso para el proceso de «salir del closet». Gonsiorek (1988)
nombró a este tipo de homofobia «homofobia internalizada
residual» o «encubierta». Añade que «las formas encubiertas
de homofobia internalizada son muy comunes y los indivi-
duos parecen aceptarse a sí mismos, pero terminan trans-
grediendo sus propios esfuerzos por ocultar su verdadera
realidad»
66
.
En consecuencia, los sujetos LGB sucumben a los proble-
mas de salud mental como ansiedad, depresión, abuso de
sustancias psicoativas e ideación suicida (DiPlacido, 1998;
Meyer et al, 1998; Williamson, 2000), trastornos alimenta-
rios (Williamson, 2000), comportamientos de riesgo ante la
infección por el VIH y dificultades con relaciones íntimas
o funcionamiento sexual (Meyer et al, 1998)
65
, entre otros.
Perspectiva sociológica
Durkheim (2006) postuló una tesis bastante original, la cual
ha resistido el paso de los tiempos. Señala que «cada sociedad
está predispuesta a aportar un cierto número de muertes
voluntarias»
44
, y añade: «no hay sociedades en que no haya
casos de suicidio, a pesar de que las tasas difieran de un
país a otro». Para él, las causas del suicidio trascienden las
fuerzas individuales en las que han estado por mucho tiempo
dominadas las explicaciones en torno al suicidio. El suici-
dio es un problema social que tiene relación con fenómenos
macro
como las guerras, los divorcios y las crisis sociales,
entre otros.
Según Durkheim, existen tres tipos de suicidio: «anómico,
egoísta y altruista». Se suicidan más las personas anómicas,
es decir, las que no tienen quien las ame pero también aque-
llas que no aman a nadie, la anomía es vacío, es ausencia,
es fragilidad. En tal falta de sentido y de autoconcepto, se
produce el suicidio. El suicidio egoísta es resultado del retrai-
miento del individuo de su nicho social, es el individualismo
extremo en el que otros no tienen cabida. Finalmente, el
suicidio altruista es la visión opuesta del suicida egoísta,
la sociedad pesa tanto en el sujeto que esta lo lleva a suici-
darse, él no es gran cosa como para merecer seguir en ella
y esta le impone circunstancias que hacen del suicidio un
imperativo.
Asuntos de psicoterapia en prevención
del suicidio
Diversos sistemas terapéuticos han intentado atender a las
necesidades propias de las minorías sexualmente diversas,
como el psicoanálisis, la modificación conductual, la terapia
cognitiva comportamental y enfoques terapéuticos sistémi-
cos, existenciales y humanistas.
Pocos consultantes van al psicólogo con el fin de cambiar
su orientación sexual
10
; en consecuencia, se ha propuesto
la terapia afirmativa para homosexuales
51
, que considera la
homosexualidad como una opción de vida válida, que no
busca cambiar la orientación sexual del consultante gay o
lesbiana, sino ayudarle a identificar los pros y contras de
346
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este estilo de vida, basado en pilares como identificación, la
autoaceptación, la posibilidad de vivir con una pareja estable
de su mismo sexo, la historia personal y el momento actual
dentro de su desarrollo personal, familiar y dentro de un con-
texto sociocultural claramente heterosexista.
La estrategia SUPRE
(Suicide Prevention),
publicada por la
OMS
52
a través de una serie de documentos de ayuda en
la prevención de la conducta suicida dirigida a diversos profe-
sionales y no solo a consejeros, constituye una buena apuesta
de reducción del riesgo suicida, puesto que se trata de un
problema complejo y de múltiples causas. Para el caso de los
colectivos LGB, tales estrategias constituyen un valor impor-
tante de soporte que ayuda a afrontar el heterosexismo y el
rechazo social que implica la vivencia de un mundo que no
fue pensado para las personas homosexuales.
Generar autoeficacia contra la homofobia social y la supe-
ración del ostracismo, proveer información sobre redes de
apoyo social hacia la comunidad LGB y adelantar una agenda
informativa que supere los mitos del suicidio y de la orienta-
ción sexual podrían ser una tarea conjunta para terapeutas
de diversos enfoques.
Conclusiones y discusiones
En estudios previos, la homofobia internalizada se ha encon-
trado fuertemente asociada con problemas de salud mental,
principalmente en adultos y jóvenes. No obstante, no está
claro cómo es la asociación en la adolescencia. Se hace nece-
sario hacer un examen en profundidad a la hora de interpre-
tar cuáles son las condiciones de tales hallazgos en cuanto
a variables asociadas con la sexualidad como orientación
sexual e identidad de género, identidad sexual, abuso sexual,
edad cronológica y edad de inicio de relaciones sexuales, entre
otras.
Hay que trabajar fuertemente en reducir la homofobia ins-
titucionalizada en sus diversas formas, ya que esta puede ser
la causa real de que las minorías sexuales LGB continúen en el
anonimato
(closet)
sin tener la posibilidad del anhelado ejerci-
cio de sus derechos sexuales y reproductivos como derechos
humanos, que les conceda la posibilidad de ejercer libremente
su sexualidad sin discriminación, con la posibilidad de la libre
asociación, que los acerque al anhelo de bienestar y satisfac-
ción, plasmado en las definiciones de salud de los organismos
internacionales (OMS, OPS, CIDP).
A pesar de que las principales organizaciones de salud
mental en el mundo hace ya varias décadas excluyeron la
homosexualidad del listado de enfermedades mentales,
la discriminación en sus diversas formas ha persistido.
Proliferan las investigaciones con hallazgos de mayores nive-
les de psicopatología como ansiedad, depresión y angustia
que los heterosexuales; sin embargo, persisten contradiccio-
nes en la literatura disponible, y la evidencia al respecto no
es concluyente.
Los hallazgos de mayores niveles de propensión a psico-
patología en minorías sexuales pueden devolver la página
hacia considerarlos como más proclives a enfermedad y tras-
torno que los heterosexuales, principalmente por el lector
desprevenido. Hace más de 30 años que la homosexualidad
fue excluida de los manuales de trastornos mentales. Esta
discusión en torno a si los homosexuales son o no más pato-
lógicos que los heterosexuales es en gran parte similar a las
posturas sociales y políticas en pro y en contra de la despe-
nalización del aborto en Colombia en tres casos (violación,
malformación del feto y peligro inminente para la vida de la
madre). En otras palabras, ¿quién es el «enfermo», la pobla-
ción no heterosexual o su contexto? Como señalaran Zachar
et al
55
 comparando la remoción de la homosexualidad del
DSM con la exclusión de Plutón de la lista de planetas: «tales
discusiones hacen parte del avance natural de la ciencia».
Añaden ellos que «en ambos casos hay una compleja relación
entre constructos abstractos y la evidencia aportada por las
clasificaciones».
Basados en el número de estudios revisados, la presente
revisión, aunque no es exhaustiva, permite apoyar la idea de
que hay mayor riesgo de suicidio en adolescentes y jóvenes
LGB que en sus contrapartes heterosexuales, y que esto se da
cada vez más a una edad menor. La enfermedad mental y la
conducta suicida pueden afectar más a varones homosexua-
les, mujeres lesbianas y bisexuales de ambos sexos. Se requie-
ren estudios en contextos de países latinos. Además, es más
probable que se afecte la salud mental de los adolescentes y
adultos jóvenes en quienes convergen varios comportamien-
tos, factores o situaciones asociados a riesgo de suicidio que
el efecto de una sola variable por sí sola.
Recomendaciones para futuras investigaciones
y para profesionales de la salud mental
La Asociación Psicológica Americana (APA) aún no se ha pro-
nunciado concretamente con respecto a la salud mental de
la población transexual; en cambio, sí lo ha hecho en rela-
ción con la población LGB
82
, sobre la cual la literatura cientí-
fica es mucho más consistente. Esto no quiere decir que los
transexuales no sufran altos niveles de riesgo de suicidio. Se
proponen estudios futuros sobre riesgo de suicidio en esta
población.
Aunque la literatura previa indica que el fenómeno del
bullying
o matoneo escolar (prefiero el término
intimidación en
la escuela
) no es exclusivo de una orientación sexual, no es
objetivo del artículo responder a una posible relación entre
bullying
y orientación sexual diversa. No obstante, es un tema
importante para profundizar en futuras investigaciones en el
contexto escolar, ya que las conductas propias de las orienta-
ciones sexuales no normativas se han encontrado como más
susceptibles de intimidación y persecución; por otro lado, el
bullying
parece estar en la base de cierto nivel de riesgo de
suicidio.
Se requieren más estudios que incluyan variables del
entorno sociocultural, sociodemográfico y psicológico. Las
variables del entorno sociocultural —como apoyo social,
apoyo familiar, religiosidad, historia suicida en la familia—
pueden regular variables como la autoestima. Las variables
sociodemográficas que se han usado más en estudios previos
son raza, edad y estrato socioeconómico. Hay demasiado énfa-
sis en población de grandes ciudades. Las variables psicoló-
gicas que podrían determinar riesgo de suicidio encontradas
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347
en la revisión fueron intentos de suicidio previos, depresión,
ansiedad, angustia, discriminación, uso de sustancias psi-
coactivas, abuso de alcohol, baja autoestima, homofobia inter-
nalizada, desesperanza, etc. Hay mucho énfasis en factores
de riesgo y muy pocos estudios incluyen factores protectores.
Futuras investigaciones deberán tener en cuenta esta situa-
ción, así como estudiar por separado las poblaciones LGB, ya
que sus dinámicas son diferentes.
En particular, los profesionales de la salud mental no
pueden seguir reforzando varios discursos anacrónicos de
rechazo, siempre que en ellos se ha encontrado también altos
niveles de homofobia que se enmascaran en sus prácticas. La
tergiversación de lo que es la diversidad sexual pasa inevi-
tablemente por el filtro de la Academia y a ella corresponde
parte de la responsabilidad de hacer una adecuada apropia-
ción social de los hallazgos sobre las minorías sexuales. En
efecto, es el momento de estudiar a los colectivos sexual-
mente diversos de frente y no a sus espaldas, sin ánimo de
mostrar cifras que los pongan en desventaja frente a otros
grupos por motivo de su orientación sexual.
La presente revisión hace un llamado a no seguir confun-
diendo correlación con causa y efecto y a interpretar cui-
dadosamente el alcance de los hallazgos de los reportes de
investigación, conscientes de las limitaciones propias de la
metodología científica. Además, se requiere que los investi-
gadores de minorías sexuales LGB realicen una debida retroa-
limentación a quienes investigan para que logren situar los
hallazgos adecuadamente a tales poblaciones en su contexto
social e histórico.
Más allá de los reportes sobre índices elevados de suici-
dabilidad encontrados en población sexualmente diversa en
países del primer mundo, se encuentra la discriminación que
subestima lo ajeno a la cultura dominante a partir del sexismo
y el heterosexismo. Así, la homofobia social se ha interiori-
zado en algunos de quienes consideran sentirse sexualmente
diversos, distintos de los cánones de la heterosexualidad, lo
que genera síntomas de adversidad y autodesprecio.
Los hallazgos motivan una investigación que defina la rela-
ción entre homofobia internalizada y riesgo de suicidio en
países de Latinoamérica, donde no se ha investigado el tema
de modo directo y con un adecuado control de variables. Los
estudios actuales no son concluyentes de la generalidad de
la población LGB; se requieren más estudios controlados por
edad, sexo, orientación sexual e identidad de género, entre
otras variables propias de tales grupos. En particular, el
coming
out
(«salir del
closet
») parece ser un buen indicador de factor
protector, así como el apoyo social, los vínculos de pareja y las
variables del contexto familiar, como la buena comunicación
y el afrontamiento activo de la adversidad.
Sin embargo, se requieren estudios controlados que ayuden
a dilucidar tanto los determinantes como las consecuencias
en salud mental. La mayor parte de los estudios indican que
la discriminación es un antecedente de la ideación y el intento
de suicidio. Cuando se reúnan las negritudes, los grupos étni-
cos desfavorecidos, las mujeres lesbianas y heterosexuales
en condiciones de inequidad, las personas en situación de
discapacidad, aprenderemos que la discriminación no es un
problema solo de los colectivos homosexuales sino, que invo-
lucra a la sociedad en su conjunto.
Conflicto de intereses
El autor declara que no existe ningún conflicto de intereses.
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