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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Revista Eureka sobre Enseñanza y Divulgación de las Ciencias
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Experiencias en torno al huerto ecológico como recurso
didáctico y contexto de aprendizaje en la formación
inicial de maestros de Infantil
Marcia Eugenio Gozalbo
1,a
, Lourdes Aragón Núñez
2,b
1
Departamento de Didáctica de las Ciencias, Área de Didáctica de las Ciencias Experimentales, Facultad de
Educación, Campus Universitario Duques de Soria. 42004 Soria. España.
2
Departamento de Didáctica, Área de Didáctica de las Ciencias Experimentales, Facultad de Ciencias de la
Educación, Universidad de Cádiz. Puerto Real (Cádiz). España.
a
m.eugenio@agro.uva.es
,
b
lourdes.aragon@uca.es
[Recibido en noviembre de 2015, aceptado en marzo de 2016]
En este trabajo se presentan y describen tres experiencias de uso de huertos ecológicos como recurso didáctico y
contexto de aprendizaje en formación inicial de maestros/as, llevadas a cabo en el marco de las asignaturas
Ciencias de la Naturaleza y Educación Ambiental, ambas del Grado en Educación Infantil. Para cada experiencia
se ofrece información relativa al contexto de actuación, los objetivos particulares, las estrategias implementadas,
la organización de los estudiantes y la evaluación. Finalmente, se discuten las principales fortalezas y debilidades
detectadas en relación al uso de huertos ecológicos en el contexto de la educación superior.
Palabras clave:
contexto de aprendizaje; enseñanza de las ciencias; formación inicial de maestros/as; huerto ecológico; recursos didácticos.
Experiences on the use of organic gardens as didactic resource and learning environment at initial
preschool teacher training
In this work, three experiences on the use of organic gardens as didactic resource and learning environment in
initial teacher training are presented and described, which have been conducted in the frame of two subjects:
Natural Sciences and Environmental Education, both of them corresponding to the Degree in Preschool
Teacher Training. For each described experience, information is offered on action context, particular objectives,
implemented strategies, students’ organization, and evaluation. Finally, main strengths and weaknesses regarding
the use of organic gardens at higher education are discussed.
Keywords:
learning context; science education; initial teacher training; organic gardens; didactic resources.
Para citar este artículo:
Eugenio Gozalbo, M., Aragón Núñez, L.
(
2016
)
Experiencias en torno al huerto ecológico
como recurso didáctico y contexto de aprendizaje en la formación inicial de maestros/as de Infantil
.
Revista Eureka
sobre Enseñanza y Divulgación de las Ciencias
13 (3), 667-679. Recuperado de:
Introducción, justificación y objetivos
El uso de huertos con finalidades educativas goza de una creciente popularidad en centros de
Infantil, Primaria y Secundaria por todo el mundo. En Estados Unidos se ha acuñado el
término
Garden-Based Learning
para referirse a una estrategia instructiva que utiliza los huertos
o jardines como recurso: “incluye los programas, actividades y proyectos en los que el huerto
es la base para el aprendizaje integrado, en y entre disciplinas, mediante experiencias activas,
motivadoras, y del mundo real” (Desmond, Grieshop y Subramaniam 2002, p.7). Existen
programas destinados a apoyar económica y curricularmente el establecimiento,
mantenimiento y uso de huertos en muchos estados (Hazzard, Moreno, Beall y Zidenberg-
Cherr 2011, Robinson-O’Brien, Story y Heim 2009); en algunos de ellos, hasta el 25% de
centros educativos contaban con huerto hace ya una década (Graham, Lane Beall, Lussier,
McLaughlin y Zidenberg-Cherr 2005). El movimiento de huertos escolares de los Estados
Unidos se inició en los años 90, y responde fundamentalmente a necesidades sociales
Revista Eureka sobre Enseñanza y Divulgación de las Ciencias
Universidad de Cádiz. APAC-Eureka. ISSN: 1697-011X
DOI: 10498/18504
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relacionadas con la salud (Williams y Dixon 2013); frecuentemente se usan para implementar
programas dirigidos a mejorar la comprensión del alumnado sobre los sistemas de producción
de alimentos y sus implicaciones medioambientales, y a incrementar su consumo de frutas y
verduras (Parmer, Salisbury-Glennon, Shannon y Struempler 2009, Robinson-O’Brien
et al
.
2009).
En Europa, las raíces de la enseñanza basada en huertos pueden encontrarse en el trabajo de
muchos teóricos de la Educación desde el s. XVIII. Jean-Jacques Rousseau (1712-1778) fue el
primero en proponer una educación centrada en el alumno y en contacto con la naturaleza,
basada en el descubrimiento activo (Velásquez 2005). Juan Heinrich Pestalozzi (1746-1827)
iniciaba a los niños en el cuidado del huerto familiar, y se basaba en la observación del medio
para comprender los fenómenos (Piaton 1989). Friedrich Froebel (1782-1852) fundó los
kindergarten
, que debían contener plantas, animales, materiales de construcción, utillajes
sencillos y profesores entrenados para guiar a los niños mediante lecciones experimentales
(Dannenmaier 2008). John Dewey (1859-1952) destacó el aprendizaje experiencial: activo, que
utiliza y transforma los ambientes físicos y sociales proporcionando experiencias valiosas para
el aprendiz, y con un fuerte vínculo entre escuela y vida (Dewey 2004). María Montessori
(1870-1952) introdujo los
ejercicios de la vida práctica
, consistentes en el cuidado de plantas y
animales domésticos, entendiendo que el conocimiento de la tierra y la naturaleza eran
fundamentales y debían integrarse en la escuela (Dimitros 1989). Ovidio Decroly (1871-1932)
promovía en los niños la observación de la naturaleza y sus fenómenos (Besse 1989), destacó
la necesidad de introducir el estudio de la vida y la interacción del niño con el ambiente en los
programas escolares, y consideró que el medio rural ofrecía el clima educativo favorable
(Velásquez 2005). Célestin Freinet (1896-1966) acuñó el
método natural de enseñanza de las ciencias
,
basado en la observación y la investigación, que partía de la experiencia accesible a los niños, y
concibió el huerto como un recurso que les permitía observar y experimentar (Freinet 1973).
En España los huertos escolares se usaron desde la segunda mitad del s. XIX en adelante para
la enseñanza de las prácticas agrícolas en la escuela primaria (de Gabriel 1983, citado en
Ceballos, Escobar y Vílchez 2014), y pasaron por momentos de menor y mayor auge a lo largo
del s. XX; cabe destacar que se fomentaron en las Escuelas del Ave María (Peramos 1954,
citado en Barrón y Muñoz 2015), las Escuelas de la Institución Libre de Enseñanza, y las
vinculadas a movimientos de renovación pedagógica, como los inspirados por Steiner y
Freinet (Ceballos
et al
. 2014). Desde los años 80 del siglo pasado, los huertos están regresando
y proliferando en entornos escolares (Escutia 2009), por lo general como iniciativas puntuales
de un centro o profesor concreto, aunque existen también programas de ámbito local o
regional cuyo objeto es dotar a los centros educativos con recursos y asesoramiento para la
puesta en funcionamiento de huertos educativos.
En este trabajo se presentan los huertos ecológicos como una innovación docente en
educación superior, y en concreto para la formación inicial de maestros/as de Educación
Infantil y desde asignaturas de Didáctica de las Ciencias Experimentales. En éstas suelen
tratarse el currículum de la etapa y las estrategias y recursos más adecuados para abordarlos
desde la perspectiva de la enseñanza de las ciencias y habitualmente a nivel teórico; las
prácticas suelen ser puntuales y consistentes en sesiones de laboratorio. Entendiendo que
estos/as estudiantes tendrán en su futuro profesional responsabilidades relevantes, tales como
iniciar a los niños/as en los conocimientos y procedimientos científicos, y hacerlo despertando
su interés y motivación, consideramos que el huerto es un recurso de gran valor en el contexto
de su formación inicial (Eugenio y Aragón 2015).
Una revisión del uso de huertos ecológicos en las universidades españolas implica mencionar,
en el ámbito de la formación inicial de maestros/as, la trayectoria del CEU Cardenal Spínola
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de Sevilla (Escobar, Seco y Vílchez 2006, Ceballos
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. 2014). Desde la Universitat Autònoma
de Barcelona se están promoviendo los huertos escolares, entendidos como espacios
educativos para trabajar el modelo de producción y consumo alimentario, uno de los ejes de
interés de la Educación para la Sostenibilidad (Rekondo, Espinet y Fitó 2012, Llerena 2015), y
desde la Universidad de Salamanca se ha liderado la constitución de una red de huertos
escolares comunitarios, concebidos como recurso transversal para la formación integral de
alumnos escolares y universitarios, y de sus comunidades educativas (Barrón y Muñoz 2015).
Fundamentación teórica
La perspectiva constructivista constituye el marco teórico de referencia en el que se articula el
presente trabajo. Se trata de una epistemología relativista, que otorga al conocimiento un
carácter abierto, procesual, relativo y evolutivo. El aprendiz es concebido como agente activo y
el aprendizaje como proceso que implica la integración de nuevos contenidos en su sistema de
ideas preexistente. Es destacable que el grado en que ese sistema se reorganiza es variable: no
es lo mismo construir un significado sin
vs.
con referencias a la práctica, o hacerlo asociado a
un único
vs.
a varios contextos de adquisición (Cubero 2005). Además, la construcción del
conocimiento se interpreta como un proceso interactivo situado en un contexto cultural e
histórico, por lo que es importante incorporar estrategias que favorezcan la interacción entre
estudiantes (Cubero 2005). En el proceso, el educador orienta la evolución de las
concepciones del aprendiz; éste adquiere autonomía de forma progresiva, consiguiendo ser
autónomo para determinados contenidos y en una situación concreta (García y Cano 2006).
De entre las fortalezas que identificamos en la literatura en relación al uso de huertos
ecológicos como recurso educativo, son particularmente interesantes:
(1) Los huertos constituyen laboratorios vivos en los que observar y experimentar sobre sus
componentes y procesos, por lo que complementan a nivel práctico los contenidos teóricos de
las asignaturas de Ciencias de la Naturaleza y Educación Ambiental, permitiendo además
abordar de forma integrada y coherente contenidos curriculares de diferentes disciplinas
científicas, incluyendo Biología, Química y Geología.
(2) Fomentan la implementación de metodologías activas y experienciales, conectando con los
conocimientos y destrezas que el alumno tiene y fomentando una enseñanza en relación a
contextos del mundo real que facilita aprendizajes significativos (Bell y Dyment 2008, Corkery
2004, Hoffman, Trepagnier, Cruz y Thompson 2004, Miller 2007).
(3) Su uso potencia el aprendizaje por indagación, al permitir poner en práctica habilidades y
trabajar procedimientos relacionados con el método científico (Mabie y Baker 1996, Escobar y
Vílchez 2007). Los propios maestros/as en formación perciben que el uso del huerto resulta
en la generación de conocimientos de forma alternativa (Vílchez y Escobar 2014, Ceballos
et
al
. 2014).
(4) Su uso tiene beneficios sobre la salud mental y emocional, y contribuye al desarrollo de una
comunidad escolar más creativa, activa físicamente, pacífica y eficaz en el trabajo colaborativo
(Louv 2008).
Descripción de experiencias
Experiencia 1
La experiencia se realizó en el marco de la asignatura Las Ciencias de la Naturaleza en el
Currículum de la Educación Infantil, la única de carácter obligatorio dedicada a las ciencias en
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el Grado de Maestro/a de Educación Infantil, de tercer curso (Uva 2010). El número de
estudiantes matriculados fue de 47, repartidos para seminarios en dos grupos,
mayoritariamente mujeres de edad promedio entre los 22 y los 23 años. Los objetivos
fundamentales fueron: (1) ofrecer un recurso didáctico, en el sentido de un modelo de huerto
escolar adecuado para los centros educativos, así como una forma de organización y gestión
del mismo siguiendo los principios de la permacultura y la agricultura regenerativa; (2)
capacitar a los estudiantes para usarlo en los centros educativos donde trabajen en el futuro; y
(3) hacerlo fomentando la motivación y un aprendizaje activo, participativo, y práctico.
Inicialmente, se usó una lluvia de ideas para definir sobre qué aspectos es deseable tener
conocimientos para poder iniciar, mantener y dar un uso educativo a un huerto ecológico en
un centro escolar; tras debatir, se identificaron: diseño del huerto, (principios de la) agricultura
ecológica, labores y calendario, plantas (familias botánicas) y semillas, suelos, compost y
vermicompost, plagas y enfermedades, y proyecto educativo del huerto escolar. En cada grupo
de seminario, los grupos de trabajo, compuestos por tres estudiantes, eligieron una de estas
áreas. Sobre ella se les planteó una investigación con dos premisas claras: basarse en
información especializada y fundamentada científicamente, y centrarse en aquella información
que fuera relevante para la finalidad práctica establecida. Los objetivos eran especializarse en
ese tema y preparar una presentación para explicar los aspectos más relevantes a sus
compañeros/as. Se trabajó bajo la supervisión de la profesora, quien orientó, revisó y
retroalimentó el trabajo; finalmente, los grupos expusieron su presentación. A esta parte inicial
de investigación con tutoría se dedicaron las horas de seminario (tres semanales para cada
grupo) durante los dos primeros meses del cuatrimestre, en que la climatología es fría y no
invita al trabajo en exterior por tiempo prolongado.
En un segundo momento, coincidiendo con la llegada de la primavera, se inició el trabajo
práctico. El objetivo general era encargarse colectivamente del huerto escolar de la Facultad de
Educación de Soria, que incluye dos bancales elevados de 5 x 1,7 m, compostero doble y
vermicompostero con lombrices de California (Eugenio y Puentes
in press
); para ello, los/as
estudiantes debían estar atentos a las necesidades que iban apareciendo y resolverlas. Se
generaron comisiones de expertos, cada una constituida por los dos grupos de trabajo que
previamente habían investigado sobre la misma área. Se dedicó al huerto al menos una sesión
semanal de dos horas de duración para: hacer semilleros, plantar, regar (Figura 1a), arrancar
adventicias, tratar plagas (Figura 1b), voltear y seguir la temperatura del compost y seguir la
evolución del vermicompost (Figura 1d), y cosechar. También se acondicionaron una zona de
frutos del bosque (frambuesos y fresales) (Figura 1c) y una zona de plantas compañeras. Para
estas tareas se contó con la colaboración voluntaria y continuada de un agricultor ecológico de
la zona. También se llevaron a cabo: una jornada de trabajo de seis horas con la clase al
completo, durante la visita puntual de un especialista en huertos escolares (Figura 2); prácticas
de laboratorio vinculadas al huerto, sobre textura, estructura y pH del suelo, y sobre
identificación de familias botánicas, de dos horas de duración por práctica y grupo de
seminario. Cabe destacar una evolución muy notable en el trabajo práctico en el huerto, desde
un momento inicial en que era necesario que la profesora detectara e indicara las tareas, hasta
uno final en que el huerto era atendido de forma autónoma y coordinada por el alumnado.
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Figura 1.
Algunas tareas que se llevaron a cabo: (a) regar, (b) seguir y tratar plagas, (c) acondicionar una zona
para frutos del bosque, y (d) voltear y regar el montón del compost y seguir la evolución del vermicompost.
Fuente: Elaboración propia.
A lo largo del cuatrimestre, los estudiantes elaboraron dos instrumentos para recopilar
información: uno individual, el
cuaderno del huerto
, en que anotaron sus observaciones,
reflexiones, explicaciones de la profesora o expertos, y valoraciones; y uno colectivo, un CD-
Rom en que se recogieron las presentaciones de cada grupo sobre los temas inicialmente
definidos. Ambos constituyeron también instrumentos de evaluación.
Figura 2.
Jornada de trabajo en el huerto. Los diferentes grupos de estudiantes trabajan en relación a la zona de
plantas compañeras (fondo), compostero (izquierda), vermicompostero (centro), semilleros (derecha primer
plano) y bancales elevados (derecha segundo plano). Fuente: Elaboración propia.
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En su valoración de la experiencia, que se llevó a cabo mediante puesta en común y debate en
la clase, los estudiantes destacaron como debilidades que las necesidades que planteó el huerto
recayeron reiteradamente sobre las personas que tenían una mayor implicación, y que hubo
descoordinación en las comisiones de expertos. Manifestaron también disconformidad en
relación al cuaderno de huerto, subrayando la dificultad de llevar a cabo actividades prácticas y
a la vez anotar. Respecto a sus fortalezas, señalaron que el trabajo en torno al huerto escolar
había conllevado aprendizajes prácticos, activos y significativos, que había sido motivador y
que les había dotado con un recurso valioso para el futuro. En relación con la práctica
docente, hubieran deseado una supervisión más detallada de los trabajos prácticos,
fundamentalmente para discernir quiénes se habían implicado en mayor medida y considerarlo
en la evaluación.
Experiencia 2
Esta experiencia se desarrolló en el marco de la asignatura Educación Ambiental en Infantil,
optativa de cuarto curso de Grado de Maestro/a de Educación Infantil (UCA 2012). El
número de estudiantes matriculados fue de 90, de edades comprendidas entre los 22 y 24 años,
y distribuidos en un único grupo. El objetivo general fue que participaran activamente en el
diseño, puesta en marcha, gestión y evaluación de un huerto ecológico en la Facultad de
Ciencias de la Educación, utilizando como estrategia el trabajo por proyectos.
Específicamente, se pretendía que: (1) pudieran vivenciar el trabajo por proyectos como
estrategia aplicable a la Educación Ambiental (EA), y (2) valoraran el potencial didáctico del
huerto como recurso para la etapa de Infantil.
Inicialmente se llevaron a cabo diversas actividades orientadas a explicitar las concepciones
previas del alumnado, que trabajó en grupos de 8 a 9 estudiantes. Se observaron ciertas
dificultades en relación a algunos aspectos ambientales: por ejemplo, respecto a los
productos
químicos
, la mitad de grupos señaló que no debían emplearse, pero no supo ofrecer alternativas,
y ningún grupo pudo relacionar el huerto ecológico de forma positiva con problemáticas
como el abuso de energías fósiles, la pérdida de la biodiversidad o el cambio climático (Aragón
2015).
La fase de desarrollo fue la de mayor duración, utilizándose un total de 8 semanas para dar
respuestas a cuestiones como:
¿qué necesitamos?
,
¿cómo nos organizamos?
y
¿quién nos puede asesorar y
ayudar a diseñar y desarrollar el huerto ecológico?
. Se acordaron una serie de líneas de investigación:
agua y riego, semillas y plantones, fertilidad y compostaje, plagas, historia de la agricultura
ecológica, seguridad y difusión de la experiencia. En base a ellas, los estudiantes se organizaron
en 8 equipos de trabajo de 8 a 9 componentes. Uno de ellos estaba encargado de la
coordinación: era el enlace entre los equipos y la docente, y gestionaba las tareas comunes del
huerto mediante la elaboración de cuadrantes de trabajo semanales. Se establecieron también 6
grupos de trabajo de 3 a 5 componentes para diseñar y desarrollar talleres de EA para Infantil,
vinculados a cada línea de investigación. Durante esta fase fue necesario compaginar sesiones
de trabajos en el huerto (desbroce, preparación de la tierra, etc.)(Figura 3), con sesiones de
búsqueda de información y diseño de talleres. La enorme interdependencia de tareas implicó
una interacción continua y un importante esfuerzo de trabajo colaborativo para tomar
decisiones. El papel de la docente fue de guía y apoyo continuo a los distintos grupos. Hubo
además una serie de sesiones informativas: se visitaron un xerojardín y el Centro Experimental
Agrícola y Ganadero, dentro del programa de huertos escolares de la Diputación de Cádiz; y
se interaccionó con los tutores de las aulas de Infantil que iban a visitar el huerto.
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Figura 3.
Primeras acciones en el huerto ecológico de los maestros/as de Infantil en formación inicial. Fuente:
Elaboración propia.
Finalmente, los grupos pusieron en práctica sus talleres con la participación de 50 niños/as de
5 años del CEIP Reyes Católicos, quienes visitaron el huerto ecológico (Figura 4).
Figura 4.
Realización de los talleres de Educación Ambiental para Infantil en torno al huerto ecológico. Fuente:
Elaboración propia.
Para la evaluación se utilizaron diversos instrumentos grupales como el portafolio
y el diario
del profesor y otros individuales, como algunas actividades realizadas por los estudiantes
(lecturas, análisis de videos, etc.) o la realización de un cuestionario final tipo Likert para
conocer las valoraciones de los alumnos sobre la estrategia utilizada y el huerto ecológico
como recurso. En su evaluación, los estudiantes valoraron positivamente la estrategia de
trabajo por proyectos, destacando por un lado el tener cierta autonomía para gestionar el
huerto y trabajar en grupo, y por otro la interdependencia, la colaboración y el esfuerzo hacia
un objetivo común. Una dificultad señalada fue precisamente trabajar en grupos tan
numerosos. En cuanto a la utilidad del huerto como recurso, el 58% de los estudiantes
respondió
mucha
, y el 38% lo consideró
imprescindible
.
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Experiencia 3
La experiencia se desarrolló en el marco de la asignatura Educación Ambiental en Infantil,
optativa de cuarto curso de Grado de Maestro/a de Educación Infantil (UCA 2012). El
número de estudiantes matriculados fue de 47, de edades comprendidas entre 22 y 24 años, y
distribuidos en sesiones de gran y pequeño grupo. Se pretendió: (1) utilizar el huerto ecológico
como contexto en que desarrollar distintas estrategias de enseñanza-aprendizaje de EA, y (2)
darlo a conocer como recurso didáctico, analizando explícitamente su potencial con los
futuros maestros/as de Infantil.
La experiencia se articuló en cinco momentos bien diferenciados, que se desarrollaron en
distintos espacios: aula, laboratorio y huerto. Los estudiantes trabajaron en equipos de 5 a 6
componentes cada uno. Se partió de interrogantes y preguntas para situarles ante problemas y
desarrollar su capacidad para la acción.
Momento 1: Aproximación al concepto de Medio Ambiente. Se realizaron distintas dinámicas,
en el aula y fuera de ella. Se partió de las ideas previas de los estudiantes, que se pusieron en
común y posteriormente contrastaron con nueva información para finalmente construir una
definición propia de medio ambiente. El huerto ecológico se utilizó para ejemplificar el
concepto de sistema, identificando posibles elementos y sus interrelaciones.
Momento 2: Planteamiento de un problema:
¿cómo es el suelo de nuestro huerto?
. En primer lugar
se explicitaron las ideas previas de los estudiantes sobre el suelo y sus características, mediante
mapas conceptuales. Se les planteó el problema y los equipos de trabajo diseñaron su plan de
acción para responder mediante una búsqueda bibliográfica sobre técnicas de estudio del
suelo. La profesora, orientó, revisó y retroalimentó los planes para seleccionar aquellas
técnicas más viables en función del material disponible. A continuación, los grupos tomaron
muestras de suelo y realizaron observaciones sobre la vegetación presente, y llevaron a cabo
trabajo de laboratorio (pH, cantidad de materia orgánica, etc.)(Figura 5) para finalmente emitir
conclusiones. En gran grupo, compartieron sus actuaciones y respuestas al problema mediante
una exposición oral.
Figura 5.
Trabajo de los estudiantes en el laboratorio para estudiar el tipo de suelo presente en el huerto
ecológico. Fuente: Elaboración propia.
Momento 3: Del suelo a un problema ambiental: la erosión. En primer lugar se exploraron las
concepciones de los estudiantes, y posteriormente se planteó ¿qué factores condicionan la
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erosión del suelo?. Los grupos formularon hipótesis, las registraron y después elaboraron
varios
erosionómetros
en base a un prototipo y con materiales que se les proporcionaron (Figura
6). Para comprobarlas era necesario manejar las distintas variables, como pendiente, tipo de
vegetación, precipitaciones, etc. Tras la experiencia, se analizaron los resultados y emitieron
conclusiones, que se pusieron en común. Finalmente, los grupos argumentaron para debatir
sobre la erosión como problema ambiental, analizando sus implicaciones sociales, económicas
y naturales, y proponiendo soluciones.
Figura 6.
“Erosionómetros” utilizados por los estudiantes para estudiar el problema ambiental de la erosión.
Fuente: Elaboración propia.
Momento 4: Problemas ambientales vinculados al huerto. Los grupos llevaron a cabo una
investigación sobre un problema ambiental de su elección, vinculado al huerto y que pudiera
ser abordado con los recursos disponibles. Seleccionaron problemas como la pérdida de
biodiversidad, el consumo de agua, la contaminación del suelo o el agotamiento de los
recursos. Debían profundizar en el problema ambiental e indicar sus implicaciones
económicas, sociales y naturales.
Momento 5: Diseños didácticos en torno al problema ambiental investigado. Tras la
investigación, cada grupo diseñó, desarrolló y evaluó una propuesta didáctica en formato de
taller, de 20 minutos de duración y enfocada a acercar los problemas ambientales a los
niños/as de Infantil, que se implementaron en cuatro aulas de 4 y 5 años. La docente y los
tutores de las aulas de Infantil también evaluaron cada taller.
La experiencia se evaluó mediante el seguimiento de los trabajos de manera continuada y
formativa; se valoraron producciones grupales (el portafolio y las exposiciones orales) e
individuales. Los estudiantes valoraron la experiencia durante una puesta en común y además
completaron una encuesta. En general, consideraron que la experiencia había supuesto un
gran esfuerzo y dedicación; cuando se les preguntó si las distintas estrategias utilizadas habían
favorecido su aprendizaje, el 62% indicaron estar muy de acuerdo, y solo el 2,4% señaló estar
nada de acuerdo.
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Discusión
De entre las fortalezas que hemos detectado en relación al uso de huertos ecológicos como
recurso didáctico y contexto de aprendizaje en la formación inicial de maestros/as de Infantil,
destacamos las siguientes:
(1) el huerto facilita aprendizajes activos y prácticos, que el alumnado valora enormemente por
contraposición a aprendizajes más sedentarios y pasivos;
(2) facilita también otras actividades de carácter práctico, como el trabajo en laboratorio o las
experiencias docentes con alumnos/as de Infantil;
(3) tales actividades y los aprendizajes que promueven implican capacitación (
puedo cultivar
plantas
,
sé hacer compost
) y sentimientos de propia valía;
(4) involucra emocionalmente al alumnado y fomenta el desarrollo de actitudes de asombro
(Carson 2012) y respeto -en lugar de animadversión, por ejemplo hacia las lombrices o
insectos- y conductas de responsabilización y cuidado;
(5) también les conecta con su entorno y conlleva la revalorización de saberes de tradicionales
de sus familiares o ancestros (Llerena 2015);
(6) se revela como un elemento facilitador de interacciones sociales: promueve el trabajo
colaborativo entre estudiantes y la conexión con otras figuras de la comunidad.
De entre las dificultades que hemos encontrado, y sin considerar las logísticas iniciales
(solicitar espacios, montar infraestructuras en su caso, disponer de materiales adecuados y
lugar para guardarlos, etc.), señalaremos aquí que implica un esfuerzo mayor por parte del
docente en cuanto a dedicación de tiempo y recursos, y la
incomodidad
de ajustar la
programación temporal a las condiciones bioclimáticas; lo cual, por otro lado, también
conlleva aprendizajes relevantes respecto a los tiempos y ciclos naturales (Llerena 2015).
Conclusiones y perspectivas de continuidad
Los tres casos que se han presentado han implicado para los estudiantes vivenciar experiencias
educativas de orientación constructivista, en que tienen un papel central y son sujetos activos,
contextualizadas en un aspecto tan fundamental de la vida como es el cultivo o la producción
de alimentos vegetales (Llerena 2015), y en que el aprendizaje se da en interacción con
compañeros y con otros agentes (Tedesco 2006). Estas vivencias han contribuido a la
construcción de una visión crítica del modelo tradicional de enseñanza-aprendizaje de las
ciencias en los futuros maestros/as de Infantil, y les han capacitado para abordar su futura
labor desde nuevas perspectivas (Soto, Serván y Caparrós 2011, Pérez Gómez 2010, Eugenio y
Aragón 2015). De entre los principales resultados de aprendizaje, destacamos: (1) vincular su
práctica docente al uso del huerto escolar, en particular para el Área de Conocimiento del
Entorno, y (2) actuar con responsabilidad social y ética, conectando el huerto escolar con la
educación ambiental y el compromiso con la sostenibilidad.
Consideramos importante que en Educación se incorporen nuevos espacios para contribuir al
desarrollo de competencias del alumnado, y por ello los huertos ecológicos van a seguir
formando parte de nuestra práctica docente. Éste es el núcleo temático de un Proyecto de
Innovación Docente actual de la Universidad de Valladolid, que involucra a profesionales de
diferentes universidades españolas cuyas líneas de trabajo aprovechan este recurso en sus
múltiples dimensiones y que pretende valorizarlo en el marco de diferentes contextos
educativos. A este respecto, hemos constituido una asociación de ámbito estatal a modo de
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comunidad de aprendizaje, la
Red Universidades Cultivadas
, que celebró su I Encuentro de
Huertos EcoDidácticos en mayo de 2016 en la Facultad de Educación de Soria (Uva).
Referencias bibliográficas
Aragón L. (2015) El Huerto Ecológico Universitario: una propuesta educativa para trabajar
por proyectos en el Grado en Educación Infantil. En: Membiela, P., Casado., N. y
Cebreiros, M.I. (Eds.). La enseñanza de las ciencias: desafíos y perspectivas. (pp. 271-
275). Santiago de Compostela, Meubook.
Barrón A., Muñoz J.M. (2015) Los huertos escolares comunitarios: fraguando espacios
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