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Culturas y lenguas en contacto: Dinámicas culturales y lealtad lingüística entre quechua y castellano en la región andina. Introdución al dossier

Cultures and languages in contact: Cultural dynamics and language loyalty between Quechua and Spanish in the Andean region. Introduction to the dossier

Teresa Valiente Catter
Freie Universität Berlin, Alemania
Cristina Villari
Freie Universität Berlin, Alemania

Culturas y lenguas en contacto: Dinámicas culturales y lealtad lingüística entre quechua y castellano en la región andina. Introdución al dossier

Indiana, vol. 33, núm. 1, 2016

Ibero-Amerikanisches Institut Preußischer Kulturbesitz

Resumen: Introducción al dossier.

Abstract: Introduction to the dossier.

Los hablantes quechuas actuales son activos en diversos espacios. 1 Situaciones de contacto producen un permanente movimiento lingüístico-cultural contribuyendo a dinámicas recíprocas e interculturales. Tres ejemplos etnográficos ilustran situaciones concretas de contacto lingüístico-cultural transcontinental:

  1. 1. en verano de 2013 en un internet café de Berlín, Alemania, una señora hablaba por teléfono en quechua sobre asuntos familiares, como el estado de gestación de su sobrina, y en castellano sobre temas vinculados con alquileres de la vivienda;

  2. 2. en diciembre de 2013 en una ceremonia de difuntos realizada en Kleinmachnow (Brandenburg, Alemania), la selección del idioma dependía de la función: el saludo al público fue en alemán, los discursos a Leo Quispe, pariente o amigo 2 ya ausente, fueron en quechua y castellano;

  3. 3. durante la clasificación del Perú para la Copa América 2015 Claudio Pizarro, 3 futbolista peruano, miembro de la Bundesliga (primera división alemana de fútbol) mereció el elogio del Ministerio de Cultura del Perú por su mensaje a sus inchas en la red social en quechua y castellano.

En estos tres ejemplos salta a la vista la desterritorialización de las lenguas. Los hablantes pueden estar frente a frente o encontrarse a miles de kilómetros de distancia. Las lenguas transitan junto con sus hablantes y la distancia geográfica ha dejado de ser un obstáculo en su uso. Las experiencias vividas descritas muestran que el uso de las lenguas tiene dinámica propia. Interacción, motivo u objeto de conversación, prestigio, estatus y función son factores frecuentes que influyen en la comunicación de por lo menos dos interlocutores en la selección del idioma. Lo familiar, lo íntimo y cercano sigue siendo expresado en quechua por teléfono; la formalidad del saludo, una especie de ritual, se hace en alemán, lengua del país anfitrión; el prestigio y el estatus internacional del sujeto contribuyen a una reacción pública del espacio político del país frente al quechua.

Las lenguas son más que sistemas e instrumentos de comunicación. Cada lengua es un instrumento de posicionamiento político y portadora de significados sociales en los diferentes contextos en que se utiliza.

[...] para sociolingüistas, el contexto juega un rol fundamental en formar y fundamentar nuestra interpretación de la lengua. Entre la serie compleja de componentes que comprende el contexto, la ‘cultura’, especialmente en forma de trasfondo cultural [...] puede explicar diferentes decisiones lingüísticas (Marra 2015: 373). 4

En esta dinámica influyen, entre otros, experiencias individuales, fluctuaciones migratorias y sociales, vínculos exogámicos, expansiones políticas y económicas, relaciones internacionales y translocales.

En el mundo existen aproximadamente 6000 lenguas distribuidas en casi 200 países (Crystal 2014). Estos números nos plantean una situación de contacto de lenguas y el hecho que haya más hablantes, por lo menos, bilingües que monolingües. Según el Atlas Sociolingüístico de Pueblos Indígenas en América Latina (Sichra 2009), en este continente se hablan actualmente cerca de 557 lenguas originarias de las cuales 437 pertenecen a América del Sur (Sichra 2009, I: 91). Sin embargo, las estadísticas son poco confiables en la diferenciación entre lengua y dialecto así como en la definición de lengua materna o primera lengua (Crystal 1998: 368) 5 y en el cálculo de la cantidad de hablantes monolingües y bilingües en lenguas originarias. Por ejemplo, en la región altiplánica de Puno, Perú, es frecuente encontrar hablantes trilingües en quechua, aymara y castellano, que son inexistentes en las estadísticas nacionales. Esta heterogeneidad lingüística en una misma región ya se destaca también en estudios arqueológicos y lingüísticos modernos sobre la época precolonial y preinca (entre otros, Herrera en este volumen; Heggarty & Baresford-Jones 2011; Torero 2005: 204).

El castellano es lengua oficial de comunicación desde el siglo xvi, al iniciarse el período colonial con una clara política de lenguas orientada a la catequización y castellanización de los ‘indios’ en territorio español. Sin invalidar esta política de castellanización se reconoce en el quechua una función práctica para la catequización. Ya en aquellos tiempos, los clérigos advierten diferencias en su forma hablada en diversos lugares (Cerrón-Palomino 1987: 84-92). La idea de un habla unificada es latente con el precedente de la política de la norma castellana en España. En consecuencia, en el Tercer Concilio Limense (1582-1583) se declara ‘lengua general’ la variedad de quechua hablada en Cusco y se la impone como norma lingüística en la comunicación con los ‘indios’ y su catequización. El prestigio ganado del quechua cusqueño permanece hasta hoy en día debajo del prestigio del castellano, lengua de los conquistadores.

En el siglo xvii bajo las reformas borbónicas se prohíben las lenguas indígenas. En Perú se suprime legalmente en 1784 la enseñanza del quechua en las universidades y en las escuelas así como su uso en la catequización (Valiente Catter en este volumen). Esta política influye en el creciente desprestigio social del quechua hasta la actualidad, inclusive dentro de sus usuarios, y paralelamente en actitudes de sobrevaloración del castellano y situaciones de desplazamiento lingüístico (Hentschel, von Gleich, Villari en este volumen).

La política de lenguas del período colonial se mantiene en realidad hasta comienzos del siglo xix cuando los recién formados estados nacionales, después de la independencia, continúan con el principio de ‘un estado, una nación, una lengua’. El castellano se considera como única lengua de comunicación. En el caso del Perú, el quechua permanece en la oscuridad legal hasta 1935, cuando regresa al aula académica de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Por estos años la influencia de la corriente indigenista (de la Cadena 2000) se deja sentir en las nuevas políticas públicas. A partir de la década de 1930, la política de educación reconoce la necesidad de utilizar las lenguas indígenas como instrumento de enseñanza del castellano. La Educación Bilingüe ( eb ) es el agente principal. Posteriormente a partir de la década de 1970 hasta la actualidad, la Educación Bilingüe Intercultural o Intercultural Bilingüe ( ebi/eib ) 6 (Valiente Catter 2010) propone una metodología de enseñanza en dos lenguas –originaria y castellano– a lo largo de toda la escuela primaria. En este proceso los movimientos sociales e indígenas, organismos internacionales y de la cooperación juegan un rol importante e influyen en las políticas públicas tomando en cuenta las lenguas y culturas de los respectivos países. Cabe destacar que las políticas públicas actuales reconocen las lenguas originarias como idiomas oficiales en los países de la región. Estas políticas favorables a las lenguas originarias hacen visibles situaciones sociolingüísticas reflejadas, entre otros, en el desarrollo de diversas actitudes, en nuestro caso frente al uso del quechua, y en la práctica de comportamientos lingüísticos. La dinámica intercultural resultante de este proceso da lugar a estrategias individuales, familiares, sociales y culturales en el uso de quechua y/o castellano descritas en los ejemplos al comienzo de esta introducción.

Perú, Bolivia y Ecuador son países multilingües y pluriculturales. Resumimos aquí algunas características del perfil lingüístico de los tres países, donde se han realizado las investigaciones que se presentan en el Mapa 1 y en el cual se destacan igualmente las variedades del quechua (Adelaar & Muysken 2006; Cerrón-Palomino 1987; Valiente Catter & Dürr 2013). 7 En Perú según el Instituto Nacional de Estadísticas e Informática ( inei 2008) en el 2007 viven cerca de 27,500,000 habitantes. Aproximadamente 68 lenguas vernáculas se hablan en el país: quechua, aymara y hakaru en la región andina y 65 lenguas en la amazónica. 8 En la región andina 3 262 137 personas hablan quechua (Sichra 2009, II: 13); es decir, ca. del 9 % de la población nacional es hablante de esta lengua. Hoy en día muchas de las lenguas amazónicas y diversas variaciones del quechua se encuentran en proceso de extinción. En Bolivia 2,530,985 son hablantes de quechua (Sichra 2009, II:13), lo cual representa cerca del 11,86 % en una población nacional aproximada de 10,400,000 habitantes (Revollo Fernández 2015: 63). En Ecuador existen 13 lenguas originarias (Küper & Valiente Catter 2015), en el área andina 499,292 personas hablan kichwa 9 (Sichra 2009, II:13); es decir aproximadamente el 3,4 % de una población total de casi 14,500,000 habitantes es hablante de kichwa (Küper & Valiente Catter 2015).

Usualmente se vincula el idioma quechua como lengua propia de zonas rurales. Estadísticas, a pesar de sus insuficiencias, y estudios actuales señalan la necesidad de cambiar esta imagen. Por ejemplo, en Lima (Perú) el 10 % de su población, próxima a los 10,000,000 habitantes, habla quechua ( inei 2008). En Bolivia el 50,8 % (790,265) de personas autoidentificadas como quechua vive en área urbana (Sichra 2009, II: 14). En Ecuador, según el censo del 2002, el 16 % de personas que habla kichwa (68,824) vive en áreas urbanas (Sichra 2009, II:14).

Las cifras mencionadas nos presentan una realidad lingüística viva del quechua en contacto con el castellano que nos plantea las siguientes reflexiones: quién, cuándo, dónde y con quién el hablante usa qué lengua(s). Actualmente en la región andina ha dejado de sorprender cuando una joven persona de una comunidad migra a la ciudad o solicita una visa de trabajo o estudio en los eeuu , España, Alemania, Japón, etc. 10 Así empieza un proceso de cambio en el propio sistema de valores plasmados, entre otros, en comportamientos lingüísticos así como en la percepción del mundo a nivel individual, social y político en la construcción y conexión de nuevos espacios vitales y de intercambio.

En las contribuciones de este volumen se enfocan situaciones de contacto lingüístico-cultural. Vistas en conjunto éstas reflejan la instantánea de un mosaico de espacios con límites fluidos e interconectados por los actores que los utilizan y vinculan a través del uso de la(s) lengua(s). Ellos son finalmente quienes se incluyen en dichos espacios y deciden cuándo, dónde y con quién utilizar qué lengua(s). Las necesidades y relaciones de la vida cotidiana en un universo de migración constante contribuyen al desarrollo de identidades múltiples. En este sentido Eckert afirma cómo los hablantes escogen selectivamente diferentes personae de acuerdo a los diferentes contextos (2014: 652 –cursiva nuestra). Los hablantes quechuas actuales son activos en diversos espacios. Ciertamente factores políticos, económicos, experiencias y vivencias influyen en sus decisiones lingüísticas. Es cuando el concepto de contextualización se torna vigente entendida ésta como el conjunto de factores endógenos (socialización, prácticas locales, género, generación, lugar de origen, etc.) que interactúan en el comportamiento lingüístico adaptando las lenguas según el espacio de uso.

Las situaciones de contacto quechua-castellano analizadas en las contribuciones señalan también la necesidad de profundizar estructuras específicas de la lengua en espacios determinados: profesionales, cotidianos, culturales, políticos, generacionales, de género, entre otros. Por ejemplo, si se trata de expresiones afectivas y, por extensión, del habla en relación con los niños, un universo poco estudiado en la lingüística andina. Tomando como ejemplo la palatización como recurso de expresión de cariño, afectividad y pequeñez, Cerrón-Palomino identifica la función gramatical de los respectivos fonemas /s/, /ll/, /ñ/ y sus variantes y los humaniza al relacionarlos con determinadas características individuales –apodos e hipocorísticos–, 11 generacionales –niños–, y de performance –máscaras en ciertas fiestas. Los tres ambientes están relacionados a través del lexema de cariño, afectividad, pequeño, delicadeza. Estas sutilezas expresadas por los fonemas mencionados difícilmente pueden ser comprendidas por un “cultural outsider” (Gladkova 2015: 35). En relación con los niños, el autor menciona el concepto de ‘el habla infantil’. Aquí el autor abre, sin proponérselo, un importante espacio de investigación. ¿Podemos seguir hablando de ‘habla infantil’? La palabra ‘infantil’ puede tener la connotación de algo incompleto desde la mirada del adulto que ve en los niños seres inacabados e inmaduros. ¿Es posible hablar ya de un lenguaje como sistema característico de los niños o relacionado con ellos? En estudios de la Antropología de la Niñez se destaca la importancia de trabajar con niños sin esta mirada del adulto (entre otros, Weiss 1993). Dichos estudios sugieren ver en los niños a sujetos que construyen experiencias, conocimientos y espacios propios de comunicación; es decir, espacios específicos a los niños y controlados por ellos. Determinadas situaciones comunicativas son específicas a los niños. El habla de los niños quechuas puede revelar aspectos poco atendidos por la investigación lingüístico-etnológica andina, por ejemplo, cómo los niños integran en su cosmovisión diversos elementos sin dividir el mundo entre quechua y castellano. Para los niños el mundo es una globalidad con necesidades que deben ser resueltas (Otto 1993). La lengua quechua es también un instrumento para ellos. Esto nos remite a plantearnos la metodología de trabajo con niños.

Con enfoques más bien complementarios las contribuciones de Hofmann y de Singer & Villari describen la metodología utilizada en el trabajo con niños de comunidades andinas, en cuya socialización primaria se utilizan quechua y castellano con distintos grados de frecuencia según los espacios de las experiencias y dependientes de género, de la generación, la movilidad social y del nivel de educación. ¿Cuáles son las formas propias de imaginar el mundo por parte de niños y jóvenes? Esta es una interrogante central en los respectivos estudios. En base al personaje mítico de la ‘sirena’ Hofmann explora el mundo de las ideas de niños quechuas de la región de Cusco. La autora deja hablar a los niños mediante relatos y dibujos en torno a la ‘sirena’. Los datos son analizados y comparados con las ideas de diversos adultos sobre el mismo personaje. Con este procedimiento Hofmann establece un diálogo intergeneracional y de género en el cual los niños actúan como actores-receptores y actores-emisores en el flujo comunicativo. En este proceso los niños desarrollan sus ideas también influenciadas por los medios de comunicación y de la escuela. El diálogo intergeneracional que propone la autora en su investigación y el análisis de sus datos etnográficos muestra un proceso de construcción entre, por un lado, la tradición local representada por los adultos con sus propias imágenes del mundo creadas y transmitidas principalmente de generación en generación y, por otro lado, la acomodación de estas imágenes por los niños a través de sus experiencias con elementos constitutivos de su vida cotidiana: la movilidad ciudad-pueblo, la televisión, el internet, la escuela, etc.

El estudio de Singer & Villari propone el recurso del diálogo interdisciplinario para poder acercarnos a la comprensión del mundo por los niños. Las autoras tematizan los límites de la investigación monodisciplinaria y proponen las ventajas del enfoque interdisciplinario entre una lingüista (Villari) y una geógrafa social (Singer). Cada una de las autoras responde desde su especialidad tres preguntas básicas: a) ¿cuáles son los objetivos de la lingüística y la geografía social?, b) ¿cuáles son los respectivos marcos teóricos? Y c) ¿cuáles son sus métodos de trabajo? Con las experiencias del trabajo con niños quechuahablantes y castellanohablantes de las comunidades andinas alrededor de Huaraz en la región de Ancash, Perú, las autoras proponen un enfoque en base a la colaboración metodológica entre ambas disciplinas. En su estudio el entorno natural entendido por los niños y sus formas propias expresivas constituyen el corpus delicti . Dentro de este contexto, Singer & Villari proponen trabajar con niños de escuela primaria fuera de las horas de clase a fin de evitar que los niños se sientan observados bajo el ojo fiscalizador del maestro. De esta manera los niños expresan su forma de ver el mundo a través de cuentos escritos en su primer idioma así como a través de dibujos, fotos y cajas de sombras. Para la aplicación de este método de trabajo se construye un espacio ‘para’ los niños a fin de lograr un amplio y supuestamente auténtico repertorio de datos, fuera de la influencia del maestro o de los adultos. Con este método las autoras explicitan la idea de un imaginario propio de los niños, es decir, de la existencia de espacios ‘en’ la perspectiva de los niños, espacios que los niños de la comunidad construyen en base a sus experiencias en una sociedad lingüístico-culturalmente heterogénea y estructuralmente excluyente.

En ambas investigaciones se tematiza la influencia de la escuela. Por principio, la escuela significa un cambio radical en la vida de todos los niños del mundo. En sociedades predominantemente agrícolas, como las comunidades andinas, significa el paso de una vida en contacto directo con el entorno natural, la observación de los cambios de la naturaleza, el juego y el movimiento al aire libre hacia una vida en un aula, donde se permanece sentado, con la tarea de copiar textos del libro escolar o del pizarrón (Valiente Catter & Küper 1998: 9). O como relata Esteban Quispe Chambi del altiplano puneño aymara:

[...] cuando aún iba al wawa uta, 12 me dedicaba principalmente a pastorear ovejas; en las mañanas y en las tardes también jalaba agua [...] igualmente ayudaba a pelar papa y chuñu para el caldo y el fiambre [...] con la escuela todo cambió para mí. Allí se estaba en la clase y en la hora de recreo se jugaba. Todo se hacía sentado, ya no se correteaba como durante el pastoreo [...]. En la escuela uno tiene que estar sentado y escribiendo [...] (Quispe & Valiente Catter 1992: 83).

Oficialmente en Perú los niños van a la escuela durante once años. Es decir, la escuela pertenece a su vida cotidiana.

En la investigación de Hofmann se incluye la influencia de la escuela, el internet, la televisión, las experiencias urbanas, etc. Los niños entretejen sus nuevas informaciones y experiencias en torno a la ‘sirena’. Esta es acomodada en sus expresiones (dibujo, relatos). Aquí radica su independencia o autonomía creativa. 13 En el enfoque de Singer & Villari se advierte, sin ser esencialista, la exploración de un ‘estado natural’ en la concepción de los niños a través del léxico e ilustraciones sobre el entorno natural y sus elementos. En esta perspectiva puede ser interesante estudiar, en futuras investigaciones, cómo los niños a lo largo de la escolaridad resignifican su entorno natural, cómo reordenan sus experiencias y conocimientos previos, cómo y qué espacios crean y/o recrean, qué perspectivas construyen. En este sentido se incluye la perspectiva de considerar a los niños como “translators and cultural brokers” (Vasquez, Pease-Alvarez & Shannon 1994, citado en Schecter 2015: 199) en situaciones de contacto lingüístico-cultural entre las diferentes generaciones.

Relacionados a los efectos de la escuela en las comunidades andinas, los comportamientos lingüístico-culturales se reordenan y acomodan a las nuevas necesidades. Sin duda la migración nacional y transnacional, uno de los fenómenos sociales generales actuales, influye en este proceso. El quechua es una lengua viva. Sin embargo, algunas de sus variedades, como el de Huaraz y Ayacucho, se encuentran respectivamente en un proceso regresivo acelerado o moderado por el aumento del bilingüismo en dirección del monolingüismo castellano. En esta transición al monolingüismo castellano los hablantes viven, en muchos casos, situaciones conflictivas por usar su lengua o por considerarla de bajo prestigio social. Por otro lado, también se observan actitudes positivas hacia el uso del quechua, entre otras razones, debido a políticas públicas favorables a las lenguas indígenas. En sus contribuciones, Villari, von Gleich y Hentschel describen situaciones específicas de contacto lingüístico-cultural que influyen en el desarrollo de actitudes frente a una lengua y su uso. En el caso de Huaraz, capital del Departamento de Ancash, Villari analiza un continuum de escenarios sociolingüísticos y señala un proceso acelerado de extinción del quechua. Dentro de este contexto observa en migrantes y campesinos el uso de las lenguas entre el monolingüismo quechua y el monolingüismo castellano en la realidad urbana y realidad rural e identifica la interrupción del quechua en la transferencia intergeneracional.

El enorme desarrollo extractivo minero en la región, la consecuente migración campo-ciudad, el creciente prestigio del castellano y el turismo juegan un rol importante en las actitudes con respecto al quechua de Huaraz, lo cual se refleja en cambios de usos lingüísticos entre las generaciones. Igualmente la autora constata contradicciones en la aplicación de las políticas de lenguas a través, entre otros, de incoherencias pedagógicas. En este sentido, la decisión de muchos padres de familia a dejar de transmitir la lengua quechua a sus hijos es deliberada. Sus expectativas en la escuela y en el castellano son razones poderosas para evitar que las propias experiencias de exclusión social, discriminación y explotación sean reproducidas en sus hijos. 14 Generación, educación, género, espacios públicos, distancia entre las comunidades y la ciudad, prestigio lingüístico, valor social y valor de mercado de las lenguas constituyen los criterios de análisis. Todos estos factores entran en juego en el comportamiento lingüístico. En Cochabamba, Bolivia, considerada como una ciudad donde la vitalidad del quechua se siente en los poros, Hentschel profundiza, en base a testimonios concretos, el uso de las lenguas e identifica un proceso creciente de desplazamiento del quechua por el castellano y de una pérdida de transmisión intergeneracional (abuelos-padres-hijos) e intrageneracional del quechua. Subcutáneamente la dominancia del castellano está acompañada por el valor social que se le adjudica y, también, a prejuicios debidos a ciertos rasgos visibles como, por ejemplo, la vestimenta: una señora con pollera tradicional es vinculada automáticamente con la lengua quechua, el campo y bajos recursos.

¿Se puede detener la pérdida intergeneracional y/o intrageneracional de una lengua, en nuestro caso del quechua? Para Villari el quechua de Huaraz se encuentra en una marcha recesiva acelerada. Hentschel es cauteloso en el caso de Cochabamba al expresar que “a largo plazo el futuro del quechua en el área urbana de Cochabamba es incierto”. ¿De quién depende la vitalidad de una lengua? Por cierto de sus hablantes. ¿De quién depende el desuso de una lengua? Por cierto también de sus hablantes. Entonces ¿qué otros factores influyen en una u otra dirección?

En los estudios de Villari y Hentschel observamos una situación de cautiverio en la cual todavía se encuentran los hablantes monolingües y bilingües debido a las estructuras de poder dominadas por el castellano. Éstas están sostenidas estructuralmente por actitudes de prejuicio en las cuales también participan muchos bilingües, de quienes realmente depende la continuidad de las lenguas que dominan. Este cautiverio tiene sus raíces en las relaciones coloniales empezadas a mediados del siglo xvi en la región andina con una política clara de castellanización que aún continúa. La diferencia es que actualmente existe una política de lenguas favorables a las lenguas originarias reconocidas en el espacio público. El ejemplo del futbolista Claudio Pizarro al comienzo de la presente introducción es una muestra.

La importancia del espacio público en el reconocimiento de una lengua es también parte del enfoque del estudio de von Gleich. En su contribución la autora presenta resultados de comportamientos lingüísticos de una investigación longitudinal durante 40 años entre 1969 y 2014 realizada en cuatro fases con hablantes bilingües quechua-castellano de Huamanga, capital del Departamento de Ayacucho, Perú. La autora identifica el bilingüismo como una situación transitoria del monolingüismo quechua al monolingüismo castellano y constata, al igual que los autores anteriores, un proceso de interrupción en la transmisión intergeneracional del quechua. Sin embargo, y sin que esta situación se revierta notablemente, en la última fase de su investigación en 2014, von Gleich observa un pequeño renacimiento del uso del quechua en la ciudad de Ayacucho y su distrito San Juan Bautista, lugar del estudio. Durante los años de terrorismo de Sendero Luminoso en la década de 1980, el quechua tenía casi un estatus clandestino. Cuando una persona admitía ser quechuahablante era identificada como terrorista. Por eso los padres de familia negaron a menudo hablar quechua y utilizaron el castellano en la comunicación con sus hijos. Familias ayacuchanas enteras escogieron, además, el camino de la migración principalmente a Lima. En 2014, después de 22 años de vencido el terrorismo, von Gleich observa cambios en las actitudes y en el uso del quechua. Si bien el castellano es la lengua principal de comunicación, se reconoce la función práctica del quechua en asuntos institucionales: municipalidad, oficinas del sector público como salud, educación, policía, escuelas de educación intercultural bilingüe.

La autora explica este fenómeno tanto por los proyectos de desarrollo de la infra­estructura en la región con oferta de puestos de trabajo que requiere de personal bilingüe como por una política nacional favorable a las lenguas originarias. Estos factores políticos y económicos parecen influir hacia la aceptación y un uso más frecuente del quechua, ahora orientado a las necesidades. De otro lado, identifica también viejos prejuicios aún presentes en la interacción social. Por ejemplo, en la Universidad de San Cristóbal de Huamanga los alumnos procedentes de comunidades son discriminados por compañeros y profesores castellanohablantes y bilingües tanto por hablar quechua como por hablar mal el castellano. Literatura y cursos en y de quechua están ausentes en dicha casa de estudios. Es decir, el espacio público y la política favorable hacia las lenguas originarias son importantes en el desarrollo de actitudes positivas generales hacia el uso del quechua pero también tiene límites. El comportamiento lingüístico-cultural, en el caso del espacio universitario, muestra la contradicción que se vive entre la actitud y aceptación frente al quechua, la discriminación aún existente contra el quechua y el surgimiento del estigma por hablar un castellano ‘motoso’ o con interferencias. La incoherencia entre la política favorable a las lenguas originarias y su aplicación se refleja, entre otros, en una nota de prensa de Eduardo Vega Luna, Defensor del Pueblo (encargado) cuando señala que para el 94 % (42,439) de los docentes que enseña a estudiantes indígenas “la falta de una especialización en educación intercultural bilingüe dificulta que los maestros desarrollen procesos de enseñanza adecuados al contexto cultural de los alumnos y el uso de los materiales educativos en diversas lenguas”. 15

Es difícil imaginarse actualmente el desarrollo de la región andina a espaldas de su otrora diversidad lingüístico-cultural. Estudios arqueológicos preocupados por el contacto entre lenguas indígenas en tiempos precoloniales y preincas, incluido el contacto del quechua con lenguas amazónicas desde tiempos pasados, donde los mitos transitan constituyendo un material importante de análisis de cambios en el habla y los elementos culturales usados y transportados por sus usuarios, muestran el rol importante que juegan las funciones de una lengua y las dinámicas en sus cambios y formas de uso. En esta perspectiva histórica es de importancia la revisión de fuentes y vocabularios como instrumentos que ayudan a comprender las funciones y el valor social de las lenguas en contacto así como a entender actitudes frente a su uso en la actualidad. En su contribución y en base a resultados de estudios arqueológicos y lingüísticos actuales, Herrera presenta un panorama multilingüe en las yungas de la costa Norte de Perú. En su propio estudio el autor enfoca el contacto lingüístico-cultural en base a un corpus de topónimos en el valle de Nepeña y constata influencias recíprocas entre las lenguas de sus residentes: quingnam, muchik y quechua. A través de la comparación de determinados elementos recurrentes en los topónimos y en comparación con resultados arqueológicos, el autor sugiere que el muchic, lengua de la costa Norte, se habló en la Cordillera Negra, en el actual Departamento de Ancash, antes de la incursión del quechua con la expansión inca. Este panorama multilingüe de un valle, estaría señalando situaciones de convivencia entre las lenguas a través de relaciones de residencia e intercambio de sus pobladores y usuarios del valle. Por investigaciones etnohistóricas se conoce que este fenómeno de contacto lingüístico-cultural es constitutivo en el desarrollo de las culturas andinas precoloniales, 16 que fueron desestructuradas por el nuevo orden colonial desde mediados del siglo xvi en base al monoteísmo cristiano y al castellano como su instrumento principal de difusión.

El contacto lingüístico-cultural también es tema del artículo de Störl sobre los múltiples rostros que yakumama puede asumir en el “camino de los cuentos de un narrador a otro”. Diosa del agua, luna, serpiente son sólo algunos significados que los quechuahablantes asignan a yakumama . Esto nos remite a la importancia de trabajos de recopilación de mitos y cuentos en una cultura de tradición oral como la cultura quechua. Trabajos como Weber & Meier (2008) y Weber (1987), muestran cómo un mismo mito sea narrado de manera diferente. Variedades quechua, sincretismo religioso y cultural así como edad, género, educación y experiencias de vida de los narradores influyen, entre otros, en las diferentes versiones. El ensayo de Störl ofrece un aporte en esta dirección: a través del análisis de mitos y cuentos grabados personalmente y de versiones previamente publicadas en forma literaria, la autora muestra cómo el personaje de la yakumama asume diferentes aspectos andinos materializándose en las diferentes versiones de los narradores. Inclusive el mismo narrador puede tener varias versiones. Una pregunta interesante para próximas investigaciones sería “¿En qué medida las migraciones translocales influyen en la construcción y reconstrucción de las versiones de los cuentos en el mismo narrador?” Los cuentos cambian, la gente se mueve y las lenguas van con la gente. En esta perspectiva es de importancia la revisión de fuentes y vocabularios como instrumentos que ayudan también a comprender las funciones y el valor social de las lenguas en contacto así como entender actitudes frente a su uso en la actualidad.

Los vocabularios y léxicos quechua-castellano de los siglos xvi y xix constituyen, entre otros, un importante material para el análisis lingüístico-antropológico en el desarrollo de la sociedad andina. Por lo general, estas fuentes son utilizadas principalmente para buscar el significado equivalente de un vocablo ad hoc al estudio que se está realizando o para propósitos del espacio público. En algunos estudios etnohistóricos se visibiliza la importancia de contextualizar conceptos quechuas. Por ejemplo, la traducción de sunqu es usualmente limitada a ‘corazón’. En Gonçalez Holguin (1989: 328), bajo la entrada [soncco], se amplía el significado de ‘corazón’ a ‘entrañas, estómago, consciencia, etc.’ lo cual estaría indicando un espectro lingüístico-cultural más complejo (Golte 1973). El acopio etnográfico de las fuentes muestra también expresiones específicas al entorno natural y/o social así como a sus elementos en determinados comportamientos. Pregunta interesante es ¿quiénes contribuyeron a la información sobre los significados? ¿Fueron hombres, mujeres, niños, especialistas, monolingües, bilingües? 17 La voz quechua tinkuy es interpretada como ‘encuentro’ relacionado con ‘armonía’ en el espacio público de educación en Perú. Los vocabularios señalan un espectro complejo de significados que se examinan en la contribución de Valiente Catter sobre tinkuy en vocabularios de los siglos xvi y xix . Los contextos de uso amplía el simple significado de ‘encuentro’ a espacios de dinámica cultural, intercultural e intracultural. El elemento de la diferencia individual y social es un ingrediente importante para entender tinkuy vinculado también con identidad cultural. Sería interesante para futuras investigaciones tomar en cuenta las influencias recíprocas en el contacto quechua-castellano a fin de entender la evolución de los significados así como el desuso de los mismos a partir de sus propios hablantes y contextos.

Las contribuciones invitan a repensar comportamientos lingüísticos en una perspectiva pluridimensional. El usual esquema dicotómico rural/urbano, indígena/no-indígena es insuficiente para la interpretación y explicación del uso de las lenguas. Es necesario elaborar otros instrumentos de investigación para realidades lingüístico-socioculturales caracterizadas por dinámicas interculturales, generacionales, funcionales y de género, dentro de un contexto de movilidad continua en un mundo internacionalizado y con altas técnicas de comunicación. El hilo conductor de las contribuciones es el contacto quechua-castellano a través de su uso en espacios míticos, del ciclo vital y de la vida cotidiana, en realidades locales y translocales así como en la comunicación y transferencia intergeneracional. Los diferentes enfoques de los autores hacen visible la complejidad de situaciones lingüístico-socioculturales así como la necesitad de su profundización en futuras investigaciones con el enriquecimiento de la colaboración interdisciplinaria.

 Figura 1.

Figura 1.

Variedades del quechua y lugares de investigación de los autores (mapa: Teresa Valienta Catter y Cristina Villari en base a Valiente & Dürr 2013: 253, fig. 26, según la clasificación de las variedades del quechua elaborada por Torrero 1964).



Referencias

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Notas

1 La coordinación del volumen respeta las posiciones de los autores. Éstos son responsables de sus ideas. Agradecemos aquí al Instituto Ibero-Americano ( iai ) de Berlín por la posibilidad de publicar los resultados de las investigaciones del presente volumen. Igualmente agradecemos a la Prof. Dr. Ingrid Kummels y al Prof. Dr. Michael Dürr, respectivamente profesores de Antropología Cultural y Visual y de Lingüística Latino-Americana del Lateinamerika-Institut ( lai ) de la Universidad Libre de Berlín, por apoyar al grupo de trabajo ‘Rimasqa Rimana’ en sus estudios sobre lengua y cultura quechua.

2 Leo Quispe nació en Huasao, comunidad campesina en la región de Cusco.

3 Agradecemos a Angela Paulsen por esta comunicación. Claudio Pizarro nació en el Puerto de Callao, Perú. El fue prestado por la Bundesliga para jugar con la selección peruana. En la prensa nacional escrita también se destacó la actuación del futbolista, en la Nota El quechua en boca de todos de Wilson A. Agustín en El Comercio, C13 del 30 de agosto del 2015.

4 “[...] for sociolinguists, context both shapes and supports our interpretation of language. Amongst the complex array of components that comprise context, ‘culture’, especially in the form of cultural background [...] offers potential explanations for many linguistic choices”.

5 Con el concepto ‘primera lengua’ se especifica la lengua que primeramente adquirió el niño o la lengua de mayor uso en la biografía lingüística personal (Glück 1993: 171).

6 Interculturalidad en ebi marca la diferencia en relación con eb: el enfoque en ebi parte de la reflexión sobre la lengua y su importancia en el desarrollo de la identidad cultural en sociedades multiculturales. La ebi se recrea en eib poniendo más énfasis en el aspecto intercultural respecto al lingüístico. Los temas centrales de este cambio son los debates en torno a los derechos humanos. la profundización en la cosmovisión indígena y el reconocimiento de la interculturalidad como práctica necesaria para todos los actores sociales de un país sin ser exclusiva de un sector social.

7 El Ministerio de Educación del Perú (2013: 84) reconoce para el país cuatro variedades del quechua: quechua amazónico, quechua central, quechua norteño y quechua sureño.

8 El Ministerio de Cultura maneja una base de datos con información de 52 pueblos indígenas pertenecientes a 17 familias lingüísticas (Ministerio de Cultura 2013: 66-68).

9 En Ecuador el quechua se conoce como ‘kichwa’.

10 Según Matos Mar (2012: 60) tres millones de peruanos viven en el extranjero. Sería interesante indagar cuántos son quechuahablantes. Los tres ejemplos descritos anteriormente en esta introducción nos hacen suponer que hay más de lo que se pueda pensar.

11 Se recomienda el estudio sobre los hipocorísticos en el habla familiar andina de Ancash realizado por Julca (2004).

12 Voz aymara para ‘jardín de infancia’.

13 Sobre el concepto de autonomía relacionada con niños, se recomienda el estudio de Kummels (1993) con respecto a los niños rarámuri en México.

14 Se recomienda el estudio de Ortiz Rescaniere (1973) en torno al mito de la escuela y el análisis de Valiente Catter & Heise (1989) de contenidos en textos escolares.

15 Defensoría del Pueblo. Nota de prensa N° 009/OCII/DP/2016 de fecha 27 de enero de 2016.

16 Al respecto se recomienda el estudio de Murra (1972). El autor analiza, entre otros, el uso de los valles por diversas etnías estacionarias en la región andina en la época precolonial.

17 Por ejemplo, existen expresiones detalladas relacionadas, entre otros, con el desarrollo del ciclo vital humano (Valiente Catter 1979: 183-203), inclusive vocablos vinculados con niños aún en el claustro materno. Investigar estas expresiones sería de gran importancia para entender muchos de los aspectos del desarrollo de la niñez andina actual.

Notas de autor

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