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Observaciones sobre la situación socio-lingüística de Huaraz (Ancash, Perú)
Observations on the Sociolinguistic Situation of Huaraz (Ancash, Peru)
Indiana, vol. 33, núm. 1, 2016
Ibero-Amerikanisches Institut Preußischer Kulturbesitz

Disponible en:
http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=247046764005


DOI: 10.18441/ind.v33i1.91-107

Resumen: En las últimas décadas la ciudad de Huaraz ha vivido grandes trasformaciones socio-culturales. La presencia de mega empresas mineras así como el turismo la han convertido en una ciudad comercial. Muchos campesinos se han trasladado a la ciudad con la idea de buscar trabajo y ofrecer una mejor educación a sus hijos. Esas migraciones internas y las interacciones con los actores externos que han entrado a la región han dado luz a unas realidades socio-lingüísticas muy complejas. Un continuum de escenarios entre los escasos monolingües en quechua y los frecuentes monolingües en castellano, pasando por diferentes grados de lingualism (lingüismo) (Aikhenvald 2007: 36), caracteriza la ciudad de Huaraz y su provincia.

El presente artículo ofrece una mirada a los diferentes escenarios socio-lingüísticos tomando en cuenta los criterios de ubicación geográfica, el prestigio lingüístico del quechua y del castellano así como las cuestiones pedagógicas, de género y de cambios generacionales. Los datos de este artículo se basan principalmente en observaciones propias y grabaciones entre el 2011 y el 2014.

Palabras clave sociolingüística, quechua, Huaraz, Perú, siglo XXI.

Abstract: In recent decades the city of Huaraz has experienced great socio-cultural changes. The presence of mining companies and the tourism have turned it into a commercial city. Many farmers have moved into the city with the aim of looking for work and provide a better education for their children. These internal migrations and the interaction with external actors that have entered into the region have given birth to very complex socio-linguistic realities. A continuum of scenarios among the few monolingual Quechua speakers and the frequent monolingual Spanish speakers, passing through different degrees of lingualism (Aikhenvald 2007: 36), characterizes the city of Huaraz and its province.

The present article provides a look at these different socio-linguistic scenarios taking into account the criteria of geographical location, language prestige of Quechua and Spanish as well as pedagogical and gender issues and generational changes. The data of this article are mainly based on my own observations and recordings between 2011 and 2014.

Keywords: sociolinguistics, Quechua, Huaraz, Peru, 21st century.

Introducción

En la historia del Perú desde la llegada de los españoles el quechua tuvo siempre un prestigio inferior al castellano. Lo que caracterizó el periodo colonial con la imposición sistemática del castellano como lengua y cultura lleva sus secuelas hasta hoy en día.

De hecho, desde el año 1975 el quechua es idioma nacional en el Perú. Pero, en realidad se usa muy poco tanto en la política como en la iglesia y en las instituciones públicas.

A menudo en la ciudad de Huaraz, médicos, funcionarios públicos y políticos locales miran con prejuicios a los campesinos quechuahablantes, no obstante muchos de ellos son hijos de quechuahablantes y, en consecuencia, entienden y pueden –¡si lo quisieran!– hablar quechua. Muchos de estos ciudadanos rechazan el quechua y se comunican con todos, incluidos monolingües en quechua, en castellano. Es frecuente asistir a situaciones comunicativas en las que el campesino que baja a la ciudad hable en quechua al médico y éste le conteste a sus preguntas en castellano, obligando a los hijos bilingües a actuar como traductores. Esta actitud crea situaciones comunicativas asimétricas, en las que los campesinos se sienten impotentes a causa de una supuesta ignorancia e inferioridad. La vergüenza de hablar quechua ha sido descrita por Hentschel (2013: 65) en su trabajo sobre la consciencia lingüística de los bilingües en quechua y castellano de la ciudad de Cochabamba (Bolivia). Aunque en Cochabamba el prestigio del quechua sea más alto que en Huaraz, el autor afirma que “La vergüenza por la lengua indígena materna y las consecuencias que resultan por hablarla son [fenómenos] conocidos por cada entrevistado en experiencias propias o narradas”. 1

Como observa von Gleich (1987: 94), “La discriminación cultural de un grupo étnico a menudo lleva el resultado de que la imagen que la mayoría tiene de la minoría venga adoptada por la minoría misma como una imagen negativa de sí misma. 2 También en este sentido, Hentschel (2013: 53) habla de “stereotypisierte Bewertungen” (valoraciones estereotipadas) de lenguas y sus hablantes en contextos de plurilingüismo, conflictos lingüísticos y diglosia. En la Región Ancash, los estudios socio-lingüísticos de Julca Guerrero (2009b: 29) nos revelan cómo el concepto de inferioridad del quechua respecto al castellano se ha difundido en la sociedad civil así como entre diversos docentes y padres de familia, cuya idea es que “El quechua es solo un dialecto y no una lengua como el castellano”.

Esta convicción de inferioridad del quechua, muy difusa en los Andes (Adelaar & Muysken 2004; Büttner 1993; Howard 2008; Sichra 2003 y 2009; Valiente & Dürr 2013), es particularmente fuerte en Ancash. De hecho el quechua ancashino tiene tanto un prestigio lingüístico inferior al castellano como también inferior al quechua de Cusco, que la tradición literaria ha difundido como auténtico y superior a los otros quechuas (Serna 2014). Muchas veces, durante mi trabajo de campo, me han preguntado por qué no me iba a Cusco a estudiar el verdadero quechua, en la creencia errónea que el de Huaraz sea sólo un dialecto.

En este contexto socio-cultural, muchos padres de familia ya no trasmiten el quechua a sus hijos. 3 Preocupados de que no sufran la misma discriminación que ellos sufrieron por ser quechuahablantes (“tenían, digamos, el miedo a ser discriminado, entonces, ‘no, cómo mi hijo va hablar quechua’” (Hentschel 2013: 110)) y convencidos que el quechua constituya un retraso para el desarrollo de los niños (“El quechua es nuestra lengua materna en la sierra, esto dificulta que los niños tengan éxito en la educación” (Julca Guerrero 2009b: 29)) muchos padres intencionadamente solo se comunican en castellano con los niños. Situaciones similares han sido descritas, entre otras, por Mithun (1998: 185) con respecto a la relación con los idiomas indígenas de América del Norte y el inglés, idioma dominante:

Quizás ellos [los padres de familia] o sus padres han sufrido entrando a la escuela, siendo criticados y castigados por usar su idioma nativo. Quizás están simplemente considerando el destino económico de sus hijos en un mundo en el cual una o aún dos lenguas mayoritarias son un prerrequisito para encontrar trabajo. 4

De hecho, esta actitud de los quechuahablantes constituye un peligro para la existencia del quechua, en particular del quechua de Huaraz, que hoy en día está seriamente amenazado. “Lo que [los hablantes] decidan hacer ahora, así como lo que fallan en hacer, tendrá consecuencias irrevocables para las generaciones futuras” 5 (Mithun 1998: 163).

Las motivaciones psicológicas que están detrás del abandono del quechua sólo se pueden entender tomando en cuenta el contexto histórico de años de colonialismo y las transformaciones socio-culturales de las últimas décadas. Como afirma Aikhenvald (2007: 36): “No hay situaciones de contacto lingüístico ‘sin contexto’”. 6 En este sentido, el próximo párrafo nos introduce a las transformaciones socio-culturales de la ciudad de Huaraz y provincia.

Transformaciones socio-culturales de Huaraz

En las últimas décadas, tres factores principales, entre otros, han transformado profundamente la ciudad de Huaraz y su provincia. Estos son las migraciones, la mina y el turismo.

El 31 de mayo 1970 la ciudad de Huaraz quedó destruida por un terrible terremoto en el que murió gran parte de la población huaracina. A consecuencia de eso, la distribución socio-económica de la ciudad se reconfiguró totalmente, hasta llegar hoy en día donde Huaraz se ha convertido en la capital política y económica de la Región Ancash. Gracias a su importancia económica, Huaraz atrae permanentemente familias migrantes desde diferentes pueblos de su provincia así como del interior del departamento. Según el censo del año 2007, en Huaraz viven aproximadamente 110,000 habitantes. De estos el 62,8 % habla castellano como primera lengua, el 37,0 % quechua como primera lengua 7 y el 10,5 % es población analfabeta. En el área urbana viven 84,2 % de los habitantes. Muchos campesinos de las comunidades andinas han sido y siguen siendo actores de un continuo movimiento hacía los centros urbanos. Esta tendencia a la urbanización se puede observar en todos los Andes, como nos muestran Hornberger & Coronel-Molina (2004: 24) “Una migración masiva en los últimos cincuenta años ha transformado todos los países andinos, en gran o pequeña medida, de naciones esencialmente rurales a naciones primariamente urbanas”. 8 En el caso de Huaraz, algunos campesinos dejan sus comunidades para trasladarse a la ciudad buscando, entre otros, trabajo y una mejor educación para sus hijos. Otros bajan diariamente desde el campo a la ciudad: los varones trabajan generalmente en empresas ediles para mantener a sus familias, las mujeres venden sus productos en las ferias y en el mercado central y algunos jóvenes estudian en escuelas secundarias. La ciudad está creciendo increíblemente añadiendo cada vez más urbanizaciones marginales. Este fenómeno ha sido descrito también por Julca Guerrero (2009a: 49), quien afirma que

[...] la sustitución o desplazamiento lingüístico del Quechua en contextos urbanos, en parte, es el resultado del acelerado proceso de urbanización. Por ejemplo, hace dos décadas atrás muchos sectores de la ciudad de Huaraz, tales como Acovichay, Palmira, Quinuacocha, Patay, Olivos, Challwa, Bella Vista, Nueva Florida, Shancayán, entre otros, eran campos de cultivo y las pocas personas que vivían en estos lugares eran quechuahablantes. Hoy en día, todas estas zonas han sido urbanizadas y la gente que vive allí ahora es hablantes de castellano. 9

Como observa Hentschel (2013: 17) en el caso de Bolivia, “La constante migración a las ciudades lleva a fuertes transformaciones demográficas, sociales, económicas, culturales y lingüísticas, que afectan no sólo las ciudades sino también las áreas rurales”. 10 Los límites culturales y lingüísticos entre la realidad urbana y la rural ya no son netos. En este sentido, la noción de continuum entre diferentes realidades sociolingüísticas es la que mejor se presta para describir el escenario de Huaraz.

Junto a la movilidad interna y las migraciones, la mina representa otro factor fundamental en las transformaciones socio-culturales de Huaraz. La Barrick Gold Corporation, multinacional minera dedicada a la extracción de oro más grande del mundo, dirige un proyecto de extracción de oro a una distancia de sólo diez kilómetros en dirección noroeste de Huaraz. Conocida como ‘Pierina’, esta mina ha producido, sólo en el 2014, 17,000 onzas de oro (Barrick Gold Corporation 2016). Muchos de los mineros que trabajan en la mina Pierina viven en ‘El Pinar’. Este es un complejo habitacional alrededor de Huaraz solamente dedicado a los mineros, que posee su propia escuela, supermercados y hasta su propio sistema de abastecimiento de agua. La cantidad de dinero otorgada por la mina Barrick a la Municipalidad de Huaraz es visible tanto en la ciudad cuanto en las comunidades limítrofes. Por un lado, caminando por el centro, es impresionante la cantidad de edificios y calles en construcción, carros y nuevas tiendas de ropa costosa, tanto para mujeres cuanto para hombres. Por otro lado, la presencia de la mina es muy visible también en las comunidades de la provincia. Algunas de ellas están en continua lucha con la mina por el bajo salario de los comuneros que trabajan en la extracción de los minerales, la falta de agua, la explotación del territorio ( olca 2016). La Ley de Consulta previa a los pueblos indígenas, decretada en setiembre de 2011 al comienzo del Gobierno de Ollanta Humala, tenía el objetivo de recoger las opiniones de los habitantes nativos sobre las inversiones en su territorio. De hecho, en Huaraz y en la mayoría de las zonas del país se cumple raramente. Con el intento de ganar la confianza y el apoyo de los comuneros para explotar el territorio según sus necesidades, la empresa minera Barrick invierte en las comunidades en la construcción de estructuras públicas como carreteras y distribuye puestos de trabajo en proyectos de tiempos limitados. 11

El turismo también juega un rol importante en las transformaciones socio-culturales de Huaraz. Ubicada en la parte central del Callejón de Huaylas y atravesada por el río Santa (en quechua era llamado hatun mayu ‘río grande’), Huaraz se caracteriza por estar flanqueada por la Cordillera Blanca y la Cordillera Negra, respectivamente en la vertiente oriental y la occidental. Por su ubicación geográfica, Huaraz es el punto de arribo de muchos practicantes de turismo de aventura ligado a los hermosos nevados de la Cordillera Blanca. Entre otros, se practican caminatas, andinismo, canotaje, bicicleta de montaña, esquí y snowboard. Además, su cercanía al sitio arqueológico Chavín de Huántar, templo de la cultura pre-inca Chavín, atrae también a muchos turistas culturales. Sobre todo en la alta temporada de turismo, entre los meses de mayo y octubre, agencias, restaurantes y hoteles trabajan a tiempo completo ofreciendo muchos puestos de trabajo a la población huaracina. En este contexto, el conocimiento del castellano –¡a lo mejor junto al inglés!– es el prerrequisito mínimo para la búsqueda de trabajo en la ciudad. El quechua, al revés, sirve de poco. Su valor práctico en la ciudad es muy limitado. Sólo astutos ciudadanos y políticos venden su lengua y cultura nativa como algo folklórico, actuando en un proceso de Selbstinszenierung (puesta en escena de uno mismo) descrito por Herrera (2013: 280):

La réplica de estrategias similares a nivel regional y local ve los políticos que tratan de aprovecharse de las identidades étnicas vistiéndose de manera tradicional, poniendo en escena festivales folclóricos, re-representaciones de ceremonias o fiestas por razones políticas en los destinos turísticos locales, a menudo sitios arqueológicos. 12

En suma, la movilidad interna y las constantes migraciones así como la irrupción de la mina y del turismo son algunos de los factores que han contribuido a transformar profundamente la ciudad de Huaraz y su provincia en las últimas décadas. En este contexto de incesantes modificaciones se ha desarrollado un continuum de realidades socio-lingüísticas que presentaremos en los próximos párrafos.

El continuum de escenarios sociolingüísticos en Huaraz y su provincia

En situaciones de contacto, numerosos parámetros socio-lingüísticos influyen en la selección de un idioma. Según Aikhenvald (2007: 36), “diferentes grados de ‘lingüismo’ pueden estar conectados a prácticas culturales, como matrimonios, comercios esporádicos o estacionales”. 13

Cada diferente situación de contacto está influenciada por el contexto histórico y socio-cultural de la región.

En el caso de Huaraz, un continuum de escenarios entre los escasos monolingües en quechua y los frecuentes monolingües en castellano caracteriza las realidades urbana y rural. Cuestiones de género y cambios generacionales así como cuestiones psicológicas y diferentes situaciones comunicativas determinan transiciones –graduales y repentinas– pasando por diferentes grados de lingualism (lingüismo).

En el presente artículo hemos creído práctico hacer una distinción entre la realidad urbana y la rural aún cuando, como se ha explicado arriba, esos confines no sean netos. Para cada realidad hemos presentado el estatus del quechua y del castellano, tomando en consideración las siguientes preguntas en el uso de ambas lenguas: ¿Con quién? ¿En qué situación? ¿Cuándo? ¿Dónde? y ¿Por qué?

La realidad urbana

Castellano

En lo que define como “displacive language contact” (contacto lingüístico de desplazamiento), Aikhenvald (2007: 43) describe situaciones de contacto lingüístico donde la presencia de una lengua dominante ocasiona un potencial reemplazo de otro idioma. La situación de contacto quechua-castellano en las ciudades de los Andes está marchando en esta dirección. Sichra (2009: 567), por ejemplo, presenta las ciudades bolivianas como espacios en los que se realizan “transformaciones sociales, culturales, económicas de los indígenas a lo moderno, occidental y castellano-hablante”.

La realidad urbana de Huaraz es castellana y castellanizadora. Como se mencionó en la introducción, el hecho que el quechua se haya convertido en idioma oficial en 1975 ha contribuido muy poco en la práctica a aumentar los espacios de habla quechua en el Perú en general ni en Huaraz en particular.

En la mayoría de los espacios urbanos se habla castellano: en el hospital, en los estudios de médicos privados, en las tiendas, en los supermercados, en las escuelas, en las oficinas públicas y en la iglesia (Weber & Menacho López, por publicarse). Este es el idioma que posee más prestigio lingüístico gracias a su valor práctico y simbólico. Al mismo tiempo es un prerrequisito para la vida en la ciudad y el ascenso social. Como observa Howard (2008: 368), “hablando con la gente en los Andes sobre el concepto de identidad, el cambio cultural es un tema recurrente: cambio a través del cambio de idioma, modificación del estilo de ropa, migraciones urbanas, educación, etc.”. 14 Por lo general, “el éxito en la vida a menudo se ve como igual que la habilidad de conformarse” 15 (Mithun 1998: 183).

Con el castellano los profesionales pueden moverse en el mundo del trabajo, tanto haciendo carrera al interior del país como en toda América Latina.

Además, toda la educación está planteada en castellano. Desde el jardín de infancia, pasando por la escuela primaria hasta la universidad y los cursos de formación, los maestros y profesores hablan en castellano. Incluidos los cursos de quechua ofrecidos por la Municipalidad de Huaraz están hechos en castellano. El quechua se trata acá como el inglés, como si fuera una lengua totalmente nueva para los alumnos. En realidad, muchos de los profesionales que frecuentan los cursos de quechua por diferentes razones (véase § “La realidad urbana: quechua”) ya hablan o, por lo menos, poseen un conocimiento pasivo del quechua.

Los hijos de migrantes, que han dejado sus comunidades quechuahablantes para trasladarse a Huaraz, hablan castellano. En este sentido, la segunda generación de migrantes a la ciudad no presenta diferencia de género en el uso del castellano. Aún cuando los padres se comuniquen a veces entre ellos y regularmente con los abuelos en quechua, a menudo hablan en castellano con los hijos. Éste es el único idioma que ellos transmiten conscientemente a los hijos. El abandono del quechua es muchas veces una decisión deliberada de los padres con la esperanza de ofrecer a los hijos un futuro mejor que el suyo. Como nota Adelaar (2006: 14-15), se trata de “[...] un tipo de decisión colectiva de no transmitir la lengua a la siguiente generación”. 16 La idea básica es que ser castellano hablante en un contexto urbano hispánico ayudará a evitar ser objeto de discriminación por razones lingüísticas. De hecho, son frecuentes los casos de estigmatización de hablantes nativos quechua que utilizan el castellano en la ciudad. Valiente & Dürr (2013: 257) señalan cómo en Perú,

[...] si bien el español es el instrumento de interacción sin rival con la mayoría nacional, a menudo el dominio insuficiente de la lengua española –desviaciones fonéticas y gramaticales y diferentes estilos comunicativos y convenciones– todavía estigmatiza ciudadanos indígenas, en particular en contextos urbanos hispánicos. 17

De todos modos, la primera generación de migrantes así como muchos campesinos en las comunidades alrededor de Huaraz prefieren enseñar a sus hijos un castellano con errores gramaticales, que ellos mismos a veces no dominan bien, en vez del quechua, su propio idioma nativo. 18 Junto a las cuestiones psicológicas existe la idea que el conocimiento del quechua pueda retrasar el aprendizaje del castellano en la escuela. Esta es una falacia muy difundida entre los padres de familia, maestros y autoridades, y sumamente difícil de erradicar.

Quechua

Es frecuente escuchar el quechua en los espacios públicos de Huaraz: en las ferias, frente al tribunal en la Plaza de Armas, en las filas de personas para entrar al hospital temprano por las mañanas, en las combis que viajan a las comunidades, entre otros.

Principalmente se habla quechua entre campesinos, tanto en presencia como en conversaciones por celular.

Razones privadas y de negocio son las motivaciones del continuo desplazamiento de los campesinos hacia la ciudad.

Entre las razones privadas, se encuentran problemas de salud o judiciales que sólo se pueden resolver en la ciudad. Así es frecuente que una familia entera baje a la ciudad y que los hijos bilingües hagan los trámites para sus padres. También algunos campesinos bajan regularmente a visitar a los hijos que se han trasladado a la ciudad. Lo que une estas situaciones comunicativas es el quechua, definido por Julca Guerrero (2009a: 50) como lengua de la “familia, intimidad, amistad”.

Los negocios que se ejercen en quechua en la ciudad son muy limitados. Al contrario de lo observado por Hentschel (2013: 93-94) en Cochabamba, donde el hablar quechua en el mercado puede llevar a rebajas, en el mercado central de Huaraz se escucha muy poco quechua. Si hasta unas décadas éste era un espacio de habla quechua (Leonel Menacho López, comunicación personal) ahora ya está cambiando hacia el castellano.

En la realidad urbana de Huaraz, el diálogo en quechua entre ciudadanos y campesinos tiene lugar casi únicamente en las ferias de los lunes y jueves. Acá venden sus productos muchas de las mujeres que bajan de las comunidades limítrofes. Algunas de ellas son monolingües quechua, otras bilingües. Además de los ciudadanos, a esas ferias van los mayoristas. Conocidos como intermediarios, ellos son principalmente bilingües que compran costales de fruta y verdura para revenderlos en las ciudades costeras, como Barranca y Lima. El quechua hablado en estos negocios requeriría un análisis separado. De manera general, se puede decir que una parte del léxico, como las unidades de medida, números y los verbos ‘costar, pesar’, es en castellano. 19

Prácticamente todos los otros tipos de negocio en la ciudad son en castellano. Diana Hintz (comunicación personal) cuenta haber asistido, durante muchos años de vida en Huaraz, a diversos casos de discriminación en las tiendas, donde los campesinos quechuahablantes, vestidos con su ropa típica, son atendidos al último.

Aparte del quechua hablado por los campesinos que bajan a Huaraz, el quechua también es hablado por campesinos que se han trasladado a la ciudad, sobre todo en las zonas de urbanizaciones marginales o ‘semiurbanas’ (Julca Guerrero 2009a). Acá en algunos casos, al interior de la familia, se sigue hablando quechua. Principalmente esto se verifica cuando los abuelos todavía están en vida. Detentores de saberes culturales, cuentos y de un rico vocabulario quechua (tanto de raíces como de sufijos), los abuelos son las banderas de un quechua en vía de extinción. De hecho, el tipo de quechua hablado por los jóvenes de la ciudad es muy diferente al de sus padres y aún más al de sus abuelos. Se trata de un quechua ‘simplificado’ 20 a nivel lexical y gramatical, con una reducción del número de los sufijos añadidos a la raíz y con una sintaxis que a menudo constituye un calco del castellano. Estos fenómenos son típicos de situaciones de “displacive language contact” (contacto lingüístico de desplazamiento) donde “la lengua dominante impone sus patrones, resultando en una simplificación de la otra lengua” 21 Aikhenvald (2007: 43).

Con respecto al género, se puede afirmar que el quechua en la ciudad es más hablado por mujeres. De hecho, ellas son las que venden y también las que normalmente hacen las compras en el mercado de Huaraz. Los pocos hombres que venden ahí se comunican con los mayoristas de pescado de Chimbote o Casma y con los compradores en castellano. Además, muchos hombres trabajan en la ciudad en construcciones, donde el idioma en uso es el castellano.

En las instituciones públicas es muy raro escuchar quechua. Aunque muchos funcionarios hablen o entiendan quechua, rehúsan hablarlo. Incluido con campesinos monolingües quechua, que a veces poseen un conocimiento sólo pasivo del castellano, los funcionarios rehúsan usar el quechua y contestan en castellano a las preguntas de los campesinos.

Raros ejemplos de personajes muy identificados con su lengua y cultura materna luchan por un mayor uso del quechua en la realidad urbana de Huaraz y para sensibilizar a la población sobre la riqueza de su idioma. Profesores universitarios, como Leonel Manacho López y Félix Julca Guerrero, hablan en lugares públicos en quechua, organizan conferencias y presentaciones de libros, dictan clases en quechua en la Universidad y realizan cursos para profesionales en esta lengua.

Los cursos de quechua son más frecuentes en los últimos tres años, desde que los certificados de participación son reconocidos oficialmente. Las motivaciones de los participantes a los cursos varía entre el deseo o la necesitad profesional de comunicarse con los campesinos quechua o la simple búsqueda de un certificado para un aumento de sueldo o el encuentro de un puesto de trabajo. También Hentschel (2013: 94) observa los “cambios en el perfil de los requisitos de diferentes profesiones” 22 en Cochabamba y la necesitad de aprender el quechua. El efectivo logro del aprendizaje del quechua en estos cursos es muy dudable. De hecho, la mayoría de los docentes habla en castellano y ofrece nociones gramaticales sin efectivamente preparar a los alumnos a un concreto uso del idioma. De todos modos, sus realizaciones en la Plaza de Armas de Huaraz contribuyen a la visibilidad del quechua y, en consecuencia, a elevar su prestigio lingüístico en la realidad urbana.

Los medios de comunicaciones son prácticamente sólo en castellano, aparte de raros programas en quechua, entre otros los de la asociación cristiana awi ( Asociación Alli Willaqui ). A excepción de unas tiendas o restaurantes que llevan nombre en quechua, todos los letreros en la ciudad están en castellano.

Por lo general, la actitud de los demás ciudadanos es de rechazo y desprecio del quechua. Como observa también Sichra (2006: 172) en Bolivia, “La pérdida del quechua se ha visto acelerada por la migración a las ciudades capitales de departamentos, donde los padres ya no enseñan la lengua a los hijos para allanarles el camino de la asimilación y un supuesto ascenso social”. En Huaraz el quechua es considerado como algo del pasado, de poca utilidad a la vida moderna y a la vida en la ciudad.

La realidad rural

Castellano

Como observa Julca Guerrero (2009b: 41), “la realidad sociolingüística de las zonas rurales [de Huaraz] no es uniforme, sino ésta registra diferentes escenarios sociolingüísticos” y “la antigua caracterización de las comunidades rurales como contextos monolingües en quechua ya ha cambiado considerablemente”. En consecuencia, es fundamental distinguir entre las numerosas comunidades, tomando en cuenta diversos factores, entre otros la ubicación geográfica, el impacto de la empresa minera y del turismo.

Por un lado, la distancia espacial desde la ciudad juega quizás el papel más importante en la distribución lingüística del quechua y castellano en las zonas limítrofes de Huaraz. Las comunidades más cercanas a la ciudad, bien conectadas a esa por la carretera y servidas regularmente por colectivos, son más castellanohablantes. Como nota Julca Guerrero (2009a: 49), en “[...] localidades alrededor de la autopista Recuay-Caraz, la vitalidad lingüística del Quechua disminuye considerablemente de generación en generación” y la transmisión a las nuevas generaciones “[...] es cada vez menor y no en poco casos es nula o casi nula”. Además, “en los últimos años se observa la aparición de ciertas zonas de habla castellana en contextos rurales, como Aco en Huaraz y Tucto en Recuay (Menacho, comunicación personal)” (Julca Guerrero 2009a: 48-49). El continuo movimiento de los campesinos provoca un incesante flujo de la cultura hispana así como del idioma castellano en las comunidades quechua.

Por otro lado, comunidades consideradas interesantes para la empresa minera Barrick en la extracción de oro, reciben apoyo económico en la distribución de puestos de trabajo para los comuneros y la construcción de obras públicas. Estos dos factores contribuyen a un rápido cambio hacia el castellano. Asimismo, comunidades cercanas a sitios arqueológicos como Willkawuayin, templo de la cultura Huari ubicado a siete kilómetros al noreste de Huaraz, reciben regularmente visitas de turistas y, consecuentemente, están más expuestas a la influencia del castellano.

En lo referente a los cambios generacionales, las comunidades más cercanas a la ciudad así como las comunidades adonde llega la carretera están experimentando una fuerte virada hacia el castellano. Los jóvenes que bajan diariamente a las escuelas de la ciudad hablan principalmente castellano entre ellos, tanto en la ciudad como en su comunidad. Los padres de familia han cambiado su actitud lingüística con sus hijos. Si viajan mucho a la ciudad, especialmente los varones, hablan con ellos más castellano que quechua.

Las mujeres, en general, son las más conservadoras en el uso del quechua. Aunque también haya madres jóvenes que, por haber asistido a una escuela castellanizadora, sólo se comunican en castellano con sus niños. Mientras en lo que se refiere a las actitudes de muchas mujeres hacia el quechua en las escuelas hay que subrayar que muchas de ellas no están a favor de una escuela bilingüe quechua-castellano. Lo mismo ha sido descrito por Büttner (1993: 287) en el caso de Ecuador que afirma cómo “dentro de las 300 personas que preferirían una escuela monolingüe castellana, más de 200 son mujeres”.

Como ya hemos tratado arriba, hay diferentes motivaciones psicológicas que están detrás de estas actitudes lingüísticas. Muchos padres abandonan el quechua a propósito porque lo consideran un idioma sin valor. De esta manera, esperan ofrecerles a los hijos una vida mejor que la suya y un éxito laboral en un mundo hispanohablante. De hecho, muy pocas escuelas en las zonas rurales de Huaraz aplican el Programa de Educación Bilingüe, también en comunidades quechuahablantes. Lamentablemente, directores, maestros y padres de familia están convencidos que usar el quechua en el aula sea un retraso para los niños y que sea inadecuado para el aula, criterios “[...] que se confirma[n]por la falta de materiales educativos en quechua” (Weber 1996: 32). Hay numerosos casos en los que el uso del quechua no es admitido. A menudo se castiga verbalmente hasta en unos casos físicamente.

Algúnas típicas situaciones comunicativas de las zonas rurales donde el castellano prevalece sobre el quechua son las reuniones entre autoridades gobernamentales y comuneros. También las visitas de propaganda política por parte de los candidatos a la alcaldía se realizan mayormente en castellano. Solo algunos políticos se atreven a hablar en quechua con el intento de convencer un mayor número de comuneros y, en consecuencia, ganar un mayor número de votos en las elecciones.

Por último, el castellano está siempre presente en las casas donde hay radio y televisor, o sea, en la mayoría de las casas. De hecho, muchos campesinos de las comunidades, incluidas las más alejadas de la ciudad, poseen un televisor. En consecuencia los niños crecen mirando programas, telenovelas y dibujos animados en castellano, que dejan “su signo en las aspiraciones individuales y colectivas” 23 (Valiente & Dürr 2013: 250). Como nota Mithun (1998: 183) en el caso de los idiomas indígenas norteamericanos, “la presencia ubicua de la televisión en la lengua dominante transmite también un mensaje fuerte a los niños y a la gente joven”. 24

Quechua

En las comunidades más alejadas de la ciudad el quechua sigue siendo el idioma principal de comunicación. Los escasos monolingües en quechua de la región (sin considerar los abuelos que se han trasladado con sus hijos a la ciudad) están principalmente ubicados en los pueblos arriba en la Cordillera Blanca y la Cordillera Negra. Aquí muchas de las mujeres son analfabetas y sólo a veces tienen un conocimiento pasivo del castellano. Los hombres también se comunican en quechua entre ellos así como con las mujeres y con los hijos. Por ejemplo, este es el caso de Jancu, en la Cordillera Blanca, donde no llega la carretera y sólo hay un camino carrosable. Las combis llegan de manera excepcional, mientras las que salen diariamente de Huaraz solo llegan a Paquishqa, un pueblo en la parte baja de la cuenca de Qillcayhuanca, a mitad del camino entre Huaraz y Jancu. Acá el quechua es la lengua de la vida cotidiana y de la familia. Los padres se comunican en quechua con los hijos y estos crecen hablando quechua entre ellos.

En estas comunidades más alejadas, el quechua cede el puesto al castellano casi únicamente en la escuela y en la iglesia, que en algunos casos también pueden ser espacios de habla quechua.

En lo referente a la escuela, hay muy pocos profesores de primaria tan identificados con el quechua como para usarlo en el aula, en lugar del castellano. En estos casos afortunados, al lado de las cuestiones ideológicas, las decisiones de usar el quechua con los niños son dictadas por razones prácticas. De hecho, muchos de los niños de primaria de las zonas rurales entran a la escuela como monolingües en quechua. Los profesores que se atrevan a usar el quechua se dan cuenta rápidamente de los mejores resultados que logran con el quechua (Hintz 2011). De todos modos, la falta de material escolar es un fuerte impedimento en la realización de las clases en quechua.

En general, en las zonas rurales andinas es muy difícil encontrar libros, incluidos los publicados en castellano (Valiente & Dürr 2013: 250). Libros en quechua son aún más raros. La asociación cristiana awi contribuye a la difusión de pequeños libros en quechua de diferentes variedades en las comunidades alrededor de Huaraz. Con demostraciones de clases en quechua, en las que los niños participan activamente, los miembros de awi luchan para convencer a maestros y directores de las ventajas del uso del quechua. Al término de estas demonstraciones regalan unos libros –cristianos y no– a las escuelas. En algunos casos, los profesores que han asistido a la demonstración compran su propio ejemplar para usarlo en el aula.

En lo referente a la iglesia, la misa dominical se celebra, en las comunidades donde hay una iglesia, en castellano. Los catequistas que usan el quechua en las prédicas son muy escasos. Un ejemplo es el catequista del pueblo de Chontayoq, ubicado a unos veinte minutos en carro desde Huaraz, en la Cordillera Negra. Personaje muy identificado con la lengua y la cultura quechua, Don Santiago Pantoja Ramos es también autor de los textos Cuentos y relatos en el quechua de Huaraz (Pantoja, Ripkens & Swisshelm 1974). Él se dedica cada domingo a traducir la misa celebrada por párrocos que rehúsan hablar quechua por un (supuesto) desconocimiento del idioma.

El quechua está siendo reemplazado por el castellano en las comunidades más cercanas a la ciudad y accesibles por la carretera. Aquí es muy común que los varones que trabajan en la ciudad hablen más castellano que quechua entre ellos. También los niños que frecuentan las escuelas en Huaraz hablan más castellano entre ellos. El diálogo con los abuelos y las mujeres monolingües sigue realizándose a menudo en quechua. Como nota Büttner (1993: 55) en el caso de Ecuador, “el analfabetismo como también el monolingüismo quichua aumenta en la medida que avanza la edad”. Sus observaciones sobre Ecuador se pueden extender al territorio andino en general y a Huaraz y su provincia en particular: “cuanto más de edad, tanto más hablantes del quichua como lengua materna, mientras que para el grupo de castellano-hablantes es el proceso inverso” (Büttner 1993: 52).

Conclusiones

Como afirma Aikhenvald (2007: 47), “las lenguas reflejan la historia socio-lingüística de sus hablantes; y las actitudes lingüísticas influencian el resultado del contacto”. 25

La situación socio-lingüística de Huaraz sólo se puede comprender considerando la historia nacional del Perú desde los años de la colonización, caracterizados por la imposición del castellano y la lucha sistemática contra la lengua y la cultura quechua. A pesar de los importantes cambios en la política lingüística del país en las últimas décadas, entre otras la proclamación del quechua como lengua oficial y la introducción de un programa intercultural bilingüe, el quechua sigue teniendo un prestigio lingüístico fuertemente inferior al castellano.

La falta de transmisión del quechua solo se puede entender mirando a la historia de sus hablantes. Años de abusos y exclusión por ser ‘quechuahablantes’ han marcado psicológicamente padres de familia y maestros, que ahora no quieren que los niños sufran su misma discriminación o que también ya se han convencido de una supuesta inferioridad del quechua respecto al castellano. En el caso de Huaraz, la convicción de la inferioridad del quechua es aún más fuerte que en otra zonas del Perú a causa de unas infundadas autenticidad y superioridad del quechua de Cusco.

Las actitudes lingüísticas de los hablantes influyen considerablemente en la vitalidad del quechua y en el resultado del contacto lingüístico quechua-castellano. “Lo que [los hablantes] decidan hacer ahora, así como lo que fallen en hacer, tendrá consecuencias irrevocables para las generaciones futuras” 26 (Mithun 1998: 163).

Este artículo quiso compartir algunas observaciones sobre la situación socio-lingüística de Huaraz, tomando en consideración las diferentes realidades urbanas y rurales. Esta distinción es vista más como una herramienta práctica al fin del artículo considerado que, como se ha explicado arriba, los confines entre ciudad y campo no son netos. Al contrario, los limites son fluidos y en continua transformación a causa de la movilidad interna y de las constantes migraciones en un proceso de urbanización que caracteriza a Huaraz en las últimas décadas.

Por último, queremos remarcar la necesitad de un estudio socio-lingüístico más amplio de las comunidades del valle huaracino en su totalidad, tanto en la Cordillera Blanca como en la Cordillera Negra. Un estudio longitudinal, como el de Utta von Gleich en el presente volumen sobre Ayacucho, podría ser muy útil para una aplicación de una política lingüística más adecuada.

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Weber David J. & Leonel A. Menacho López por publicarse Los enemigos del quechua. Manuscrito.

Notas

1 “Die Scham für die indigene Muttersprache und die daraus resultierenden Konsequenzen für den Sprachgebrauch sind allen Interviewten aus eigenen oder erzählten Erfahrungen bewusst”.

2 “The cultural discrimination of an ethnic group often has the result that the majority’s image of the minority is adopted by that minority as a negative image of itself”.

3 En el presente artículo cuando utilizamos las palabras ‘hijos’ y ‘niños’ nos referimos siempre a ambos sexos.

4 “Perhaps they or their parents suffered through the pain of boarding school, of being criticized and punished for using their mother tongue. Perhaps they are simply considering the economic fate of their children in a world that requires competence in one or even two major languages as a prerequisite for employment”.

5 “What they choose to do now, as well as what they fail to do, will have irrevocable consequences for future generations”.

6 “No language contact situation is ‘context free’”.

7 Los datos censales hay que considerarlos como datos aproximados. Según Büttner (1993: 44, 280) en el caso de Ecuador y Weber (1996: 32) en Huallaga (Perú) el quechua tiene una presencia más fuerte de lo que hacen creer los datos censales. Entre otros, existen los problemas de los encuestadores en llegar en lugares rurales remotos y en ser recibidos en las comunidades sin el miedo de los pobladores de posibles repercusiones negativas sobre ellos mismos. Además a causa del bajo prestigio del quechua, muchos encuestados afirman ser bilingües aún sí su conocimiento del castellano sea muy limitado.

8 “Massive migration over the last fifty years has transformed all Andean countries, to a greater or lesser extent, from largely rural nations to primarily urban ones”.

9 A estos sectores de la ciudad de Huaraz listados por Julca Guerrero (2009a) añadimos Sierra Hermosa.

10 “Die stetige Migration in die Städte des Landes führt dabei zu starken demographischen, sozialen, ökonomischen, kulturellen und sprachlichen Veränderungen, die neben den Städten auch die ruralen Gebiete betreffen”.

11 Agradezco a Katrin Singer por compartir algunas informaciones de su trabajo de campo del 2013 y 2014.

12 “Replication of similar strategies at regional and local level sees politicians striving to tap into ethnic identities by dressing in traditional fashion, and staging folklore festivals, re-enactment ceremonies or politically motivated fiestas at local tourist destinations, often archaeological sites”.

13 “Different degrees of ‘lingualism’ can be connected to cultural practices, such as intermarriage, sporadic or seasonal trade”.

14 “In talking with Andean people about identity, cultural change – actual and aspired to – is a recurrent theme: change through language shift, modification of clothing styles, urban migration, education, and so on”.

15 “[...] success in life is often equated with the ability to conform”.

16 “[...] sort of collective decision not hand on the language to the next generation”.

17 “[...] although Spanish is the unrivalled tool for interaction with the national majority, quite often the insufficient command of the Spanish language – phonetic and grammatical deviations and different communicational styles/conventions – still stigmatizes indigenous citizens, in particular in urban Hispanic contexts”.

18 El tipo de castellano hablado en las zonas urbanas y rurales de Huaraz no es tema de este artículo. Los estudios sobre el castellano andino abundan (entre otros recordamos Cerrón-Palomino (2003) y Adelaar & Muysken (2004)). Sobre el contacto quechua-castellano en la Región Ancash recomendamos los artículos de Hintz (2007) y Hintz (2009). El Ministerio de Educación define el tipo de castellano hablado en la región como “castellano ancashino” ( minedu 2013: 245).

19 Un ejemplo del quechua hablado en las ferias es: queellaata pesaramii kay-lla:-ta pesa-ra-mu-y dem.prox-dim-obj pesar -punc-cis-imp ‘por favor, pésame esto’ Esta es una oración que se escucha frecuentemente entre vendedoras que se ayudan mutuamente pesando sus productos.

20 Con este término nos referimos únicamente a las cuestiones gramaticales, tomando conscientemente distancia de las ideologías puristas. De hecho, muchos se refieren a este tipo de quechua como un quechua ‘adulterado’, por ejemplo a causa de los préstamos del castellano. En línea con Weber (1996: 33), somos de la idea que esta es “una prueba positiva de que el quechua es una lengua viva”. Si los hablantes expresan la voluntad de usar los términos castellanos que ya tienen a disposición, no tenemos el derecho de crear ni de imponer nuevos términos. Planificar una lengua que no existe lleva al abandono de esta misma lengua. Una política lingüística que no toma en cuenta las situaciones de contacto y la realidad lingüística del país, comporta el riesgo de disminuir aún más el prestigio del quechua.

21 “[...] the dominant language imposes its patterns, resulting in simplification of the other language”.

22 “Veränderungen im Anforderungsprofil verschiedener Berufe”.

23 “[...] their mark on individual and collective longings”.

24 “The ubiquitous presence of television in the dominant language also sends a strong message to children and young people”.

25 “Languages reflect the sociolinguistic history of their speakers; and language attitudes influence the outcome of language contact”.

26 “What they choose to do now, as well as what they fail to do, will have irrevocable consequences for future generations”.

Notas de autor

cristina.villari@gmail.com



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