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“En mí ya termina el quechua”. Aproximaciones al uso lingüístico de hablantes bilingües (quechua-castellano) en el área urbana de Cochabamba, Bolivia
“With me ends the Quechua”. Approaches to the language use of bilingual speakers (Quechua-Spanish) in the urban area of Cochabamba, Bolivia
Indiana, vol. 33, núm. 1, 2016
Ibero-Amerikanisches Institut Preußischer Kulturbesitz

Disponible en:
http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=247046764006


DOI: 10.18441/ind.v33i1.109-131

Resumen: El presente artículo examina el uso lingüístico de estudiantes bilingües (quechua-castellano) en el área urbana de Cochabamba. Con un enfoque sociolingüístico y empírico-cualitativo se analizan sus percepciones sobre el uso lingüístico social, así que también su uso lingüístico individual. La ciudad de Cochabamba constituye una ‘realidad sociolingüística’ especial que se caracteriza por el contacto lingüístico del castellano con el quechua y también con otras lenguas indígenas que a menudo resulta ser conflictiva. Observamos relaciones diglósicas entre el castellano y el quechua a causa de una larga historia de relaciones de poder asimétricas entre los hablantes. Al mismo tiempo, Cochabamba cuenta con una notable vitalidad del quechua y un bilingüismo extendido y relativamente estable en el nivel social e individual. Esta situación sociolingüística influye en la posición del quechua en el contexto urbano. Es ahí donde el quechua sufre una acelerada pérdida lingüística a nivel social e individual, vinculado estrechamente con la falta de transmisión intergeneracional. Teniendo en cuenta las transformaciones socio-políticas que vive Bolivia en los últimos años y sus influencias en la situación sociolingüística, el artículo se dirige al hablante bilingüe individual. Analiza su uso lingüístico, entendido como una práctica cultural que da vida a una lengua y asegura su sobrevivir.

Palabras clave sociolingüística, quechua, bilingüísmo, Cochabamba, Bolivia, siglo XXI.

Abstract: This article investigates the language use of bilingual students (Quechua-Spanish) in the urban area of Cochabamba. Their perceptions of language use at the societal as well as the individual level are analysed using empirical-qualitative methodologies. The urban area of Cochabamba constitutes a special ‘sociolinguistic reality’, which is mainly characterized by the language contact between Spanish and Quechua, and, though to a lesser extent, Aimara as well as other indigenous languages spoken there. This complex situation of language contact frequently results to be conflictive. Due to the long history of asymmetric power relations between the speakers of Spanish and those of Quechua, we find highly diglossic relations between these languages. At the same time, Quechua in Cochabamba has a remarkable vitality and there is evidence of an extended and relatively stable bilingualism at the societal and the individual level. This sociolinguistic situation exerts an influence on the current state and the future position of the Quechuan language in the urban area of Cochabamba. It is there that Quechua is suffering an accelerated language shift and loss at the societal and individual level. This phenomenon is closely related to a widespread lack of the intergenerational language transmission that plays a key role in language maintenance. Taking into account the current socio-political transformations in Bolivia and their possible influence on the region’s sociolinguistic situation, this article focuses on the individual bilingual speaker; it analyses his or her language use, which is understood as a cultural practice that gives life to a language and ensures its survival.

Keywords: sociolinguistics, Quechua, bilingualism, Cochabamba, Bolivia, 21st century.

Introducción

La situación sociolingüística del área urbana de Cochabamba se caracteriza por ciertos factores que influyen en el estado actual y el futuro de la lengua quechua y de sus hablantes. Aunque en Cochabamba hay un bilingüismo quechua-castellano bastante extendido y relativamente estable, y a pesar de que el quechua en Cochabamba goza de una vitalidad relativamente alta y la lengua tiene un uso bastante extendido y, desde la victoria electoral de Evo Morales en 2005, existen políticas lingüísticas y educativas en Bolivia que tienden a mejorar la situación de los pueblos indígenas y de sus lenguas, el futuro del quechua en la ciudad parece ser incierto.

En situaciones de conflictos lingüísticos entre los hablantes de una lengua dominante y los de una o más lenguas dominadas caracterizadas por diglosia, pérdida lingüística a nivel social e individual y por la sustitución de la lengua subordinada por la lengua dominante –tal como es el caso en el área urbana de Cochabamba– el uso lingüístico de hablantes bilingües tiene una influencia decisiva sobre el futuro de la lengua dominada. Cabe recordar que una lengua está viva, siempre y cuando ésta sea utilizada por los hablantes, y sobre todo, cuando esté asegurada su transmisión intergeneracional.

En este contexto el presente artículo examina el uso lingüístico de hablantes bilingües (quechua-castellano) dentro del área urbana de Cochabamba. Mediante el análisis de los testimonios sobre sus percepciones del uso lingüístico social como también sobre sus usos lingüísticos individuales, se trata aclarar los procesos que influyen en el futuro del quechua en la ciudad. 1 Las preguntas que han guiado el análisis de sus testimonios han sido las siguientes: 1) ¿Cómo perciben los hablantes bilingües el uso lingüístico social dentro del área urbana de Cochabamba? y 2) ¿Qué dicen ellos sobre su uso lingüístico individual? Evocando a Fishman (1965) se podría preguntar: ¿En qué lengua hablan: cuándo, dónde y con quién?

Las ‘realidades sociolingüísticas’ de Bolivia y del área urbana de Cochabamba

El Estado Plurinacional de Bolivia se caracteriza por una gran diversidad ecológica, socio-cultural, étnica y lingüística. La nueva constitución de 2009 reconoce 36 pueblos y 33 lenguas indígenas de difusión y vitalidad muy diferentes. Los pueblos indígenas numéricamente más grandes son los quechua y los aimara de procedencia altiplánica, seguidos por los chiquitano y guaraní de las tierras bajas. 2

Frente a esta gran diversidad etnolingüística no es conveniente hablar de ‘la’ situación sociolingüística de Bolivia, sino más bien de ‘las’ diversas situaciones sociolingüís­ticas en Bolivia; o como lo plantea López (2006), hablar de diferentes ‘realidades sociolingüísticas’. Casi todas estas realidades se conforman por diferentes contactos lingüístico-culturales que en la mayoría de los casos se dan entre el castellano por un lado y una o más lenguas indígenas por el otro. Pero como bien claro explica López (2006: 23), no son contactos ‘entre iguales’:

[...] no se trata de un país con pueblos de igual condición ni tampoco de sociedades que han gozado de la misma atención y valoración tanto por parte del Estado como de la sociedad en su conjunto. Producto del régimen colonial sólo superado de manera formal, y por ello aún vigente, los pueblos indígenas en general han vivido en la condición de comunidades subalternas (Spivak 1988), mientras que el control político del país ha estado en las manos de la minoría blanco-mestiza que lo ha gobernado desde hace más de 180 años.

Las relaciones de poder asimétricas en Bolivia a las que alude López, tienen el origen en la colonización de las Américas y en la ‘colonialidad’ que hasta hoy en día caracteriza a la sociedad boliviana. Estas asimetrías determinan las condiciones de contacto entre las lenguas –o mejor dicho– entre sus hablantes. Así, es válida la postulación de Gugenberger (1995: 21) que en referencia a toda Latinoamérica opina que en vez de hablar de ‘contactos’ más preciso sería hablar de ‘conflictos’ lingüísticos.

Como producto de dichas relaciones de poder asimétricas, la relación entre el castellano y las lenguas indígenas en Bolivia es marcadamente diglósica. El castellano como lengua hegemónica y dominante predomina en todos los ámbitos sociales con alto prestigio, mientras que el uso de las lenguas indígenas generalmente está limitado a ámbitos informales y privados. Esta situación además es caracterizada por ‘ideologías lingüísticas’, que van en contra de las lenguas indígenas y de sus hablantes. 3

Para el caso del quechua en Bolivia también es válido lo que Hornberger & Coronel-Molina (2004: 14) han observado en toda la región andina. Según ellos, los quechuahablantes “frequently opt not to use their language in many situations in order to avoid the stigma attached to it”. La así llamada ‘vergüenza lingüística’ ( linguistic shame ) está relacionada con otros elementos de ‘autonegación’ (negar la procedencia rural, considerarse mestizo citadino, cambiar la vestimenta asociada con la tradición indígena por ropa supuestamente moderna y citadina, etc.).

La marginalización de la población indígena, las ideologías lingüísticas predominantes, los conflictos lingüísticos, la diglosia así como la difundida ‘autonegación’ étnica, cultural y lingüística influyen marcadamente en las diversas realidades sociolingüísticas en Bolivia y en las actitudes y usos lingüísticos de los hablantes. En todas las lenguas indígenas en Bolivia es notoria la pérdida lingüística en beneficio del castellano, tanto a nivel individual como colectivo.

El área urbana de Cochabamba

El área urbana de Cochabamba 4 comparte ciertas características sociolingüísticas con los demás centros urbanos de la región andina. Desde los años 50 del siglo pasado, la ciudad está creciendo rápidamente a causa de los flujos migratorios desde las zonas rurales hacia los centros urbanos. Como señalan Arratia, Guzman & Sichra (2007: 32), en el área metropolitana de Cochabamba hay barrios enteros con una mayoría poblacional de personas provenientes de zonas rurales. La mayoría de ellos son quechua- y/o aimarahablantes –tanto monolingües como también bilingües y trilingües. Hoy día la mayoría de los migrantes vive en la ‘Zona Sur’ que presenta las mayores cifras de crecimiento poblacional y territorial del área urbana ( cedib 2007: 4).

Así como en toda Bolivia, la situación sociolingüística en Cochabamba se caracteriza por el conflicto lingüístico, la diglosia, la ‘autonegación’ étnica, cultural y lingüística. Las dos lenguas más habladas en el área urbana son el castellano y el quechua.

Tal como también es el caso en otros centros urbanos de la región andina, hay una acelerada pérdida del quechua a favor de la castellanización, 5 hecho que se debe sobre todo a la falta de transmisión intergeneracional de la lengua.

La pérdida del quechua se ha visto acelerada por la migración a las ciudades capitales de departamentos, donde los padres ya no enseñan la lengua a los hijos para allanarles el camino de la asimilación y un supuesto ascenso social (Sichra 2006: 172).

Pero también existe una característica sociolingüística específica de Cochabamba. Hay un extendido y relativamente estable bilingüismo social e individual que tiene sus raíces en la historia colonial del Valle de Cochabamba. 6 Más del 50 % de la población en la ciudad es bilingüe, la mayoría de ellos hablantes del quechua y del castellano (Sichra 2009: 567). Además el quechua tiene una notable presencia en diferentes ámbitos de la ciudad. Como observa Sichra (2005), esta lengua tiene un valor ‘emblemático’ y ‘práctico’ relativamente alto. Así que la ‘realidad sociolingüística’ del área urbana de Cochabamba cuenta con condiciones relativamente favorables para el futuro del quechua.

Transformaciones socio-políticas y las políticas lingüísticas y educativas

Desde que Evo Morales asumió la presidencia de Bolivia en enero del 2006, el país está viviendo profundos cambios socio-políticos y socio-culturales. Como resultado de las largas luchas de los movimientos sociales e indígenas en Bolivia y en la región y como respuesta a sus demandas políticas (formuladas recalcadamente a partir de los años 90 del siglo pasado), el nuevo gobierno del Movimiento al Socialismo ( mas ) ha fomentado profundas transformaciones del Estado y de la sociedad boliviana. Estos cambios también influyen en la situación sociolingüística del país.

En el nombre de la ‘descolonización’ se trata de romper las relaciones de poder asimétricas que durante siglos habían desfavorecido y excluido social, económica, política, cultural y lingüísticamente a la población indígena del país. En este proceso del rompimiento de las estructuras tradicionales, conocido como ‘proceso de cambio’, las políticas lingüísticas y educativas asumen un rol importante. Desde la época colonial han sido instrumentos políticos, y desde que se organizaron fuertemente los movimientos de los pueblos indígenas en los años 90, forman una parte esencial de sus demandas. A nivel legislativo, el nuevo gobierno introdujo muchas de estas demandas en sus políticas lingüísticas e educativas. 7 Algunos pasos importantes forman p.ej. la nueva constitución de 2009, la “Ley de Educación Avelino Siñani y Elizardo Pérez” y la “Ley General de Derechos y Políticas Lingüísticas” de 2012. 8

Frente a las características sociolingüísticas de Bolivia, así como a las características de la ‘realidad sociolingüística’ del área urbana de Cochabamba y frente a las transformaciones socio-políticas y las actuales políticas lingüísticas y educativas, el presente artículo se dirige al hablante bilingüe que vive en el área urbana de Cochabamba y constituye un actor decisivo en la situación sociolingüística. Analizamos sus percepciones sobre el uso lingüístico a nivel social e individual, para entender mejor los mecanismos que influyen en los procesos de pérdida lingüística y/o el mantenimiento lingüístico. En el ámbito urbano, el comportamiento lingüístico de los bilingües es tal vez el factor más decisivo que determinará el futuro de la lengua quechua.


Tabla 1.

Los estudiantes bilingües entrevistados.

El uso lingüístico social

Mayormente los estudiantes bilingües entrevistados son muy conscientes del uso lingüístico en los diferentes ámbitos urbanos de Cochabamba. Todos identifican tanto los ámbitos de uso lingüístico donde predomina el castellano, como también los ámbitos donde se utiliza el quechua.

El uso del quechua

La primera respuesta de todos a la pregunta de ¿Dónde se habla más quechua en la ciudad? es: “en la Cancha”, es decir en el complejo de mercados centrales. 9 Cristián por ejemplo, responde a la pregunta de que si se habla quechua en la ciudad: “Ah, si, bastante. Cuando vamos al mercado [...], a la Cancha [...], ahí todo es en quechua”.

Aparte de la Cancha, los entrevistados mencionan más lugares y ámbitos donde se usa el quechua. En cuanto al uso lingüístico social salta a la vista la división geográfica sur-norte de la ciudad, que corresponde a las características sociales y demográficas de los diferentes barrios citadinos. Según los testimonios se puede apreciar que en los barrios del sur y de las afueras de la ciudad, que generalmente tienen una población con bajos recursos económicos, hay un uso extensivo de quechua. Esto se debe al alto porcentaje de migrantes de zonas quechuahablantes. Mientras que en los barrios del norte, cuya población en general se caracteriza por niveles socio-económicos más altos, se habla casi exclusivamente el castellano. William observa una clara relación entre la situación socio-económica y el uso lingüístico. Preguntado por ¿Dónde se habla quechua?, responde:

Ah, en los barrios quizás, no, [...], en los mercados puede ser, no, en los mercados, es que generalmente los, los mercados, pero los mercados de este lado, no, no los mercados de este, los IC Norte, 10 los mercados de los ricos, no, ahí no, aquí en los mercados. [...] Mercados en la Pampa, la Calatayud, sí, en los mercados es el uso más frecuente del quechua [...].

Según William, se habla quechua en los mercados “de los barrios”. Con esto se hace referencia a los barrios periféricos caracterizados por migrantes, mientras que en “los mercados de los ricos” no se usa el quechua.

En este sentido también se expresa Cristián: “[...] en los supermercados nomás tienes que hablar en castellano, ahí sí es castellano”.

Muchos de los entrevistados que viven en los barrios del sur de la ciudad dicen que en su vecindario se habla quechua. Pero cabe destacar que existen claras diferencias entre las declaraciones sobre la frecuencia del uso de quechua y sobre la vitalidad de la lengua.

Cristián por ejemplo enfatiza la influencia de los migrantes quechua y aimara­hablantes sobre el uso lingüístico en su barrio de la Zona Sur:

En mi barrio eh, hay mucha gente que habla quechua, pero las reuniones del barrio se desarrollan siempre en castellano, claro, porque también es gente de muchas lenguas, no. [...] no son todos quechuas eh, y no todos son castellano ni tampoco todos son aimaras, de todo un poco somos en el barrio, entonces la lengua de comunicación en las reuniones es siempre el castellano, aunque yo lo veo a muchos del campo tanto aimaras como quechuas escuchan, como entienden entonces no hay dificultad, pero después de la reunión ah, cada uno se van hablando en aimara, en quechua, sí, sí.

Según el testimonio de Cristián, el castellano en su barrio funciona como una ‘lingua franca’ que facilita la comunicación entre los residentes durante las reuniones del vecindario. Después de las reuniones, cuando desaparece la necesidad de hablar el castellano para poder comunicarse con mayor facilidad, todos usan nuevamente ‘su lengua’.

Otros de los entrevistados cuentan también que en sus barrios se usa quechua. Pero la mayoría de ellos no percibe un uso tan extendido como lo describe Cristián. Además, todos perciben claras diferencias entre las generaciones. Lidia por ejemplo, que también vive en el sur de la ciudad, responde a la pregunta sobre el uso lingüístico en su barrio:

Ahora ya es más castellano. [...] Sí, entre, las, la generación de mi mamá, las señoras, sí hablan quechua, [...], bueno, a las señoras nosotros les saludamos en quechua, a las que son de pollera en quechua hablamos, no, las señoras que nos hablan en castellano, les hablamos en castellano, pero son más de habla quechua, porque migraron igual, ellas sí migraron del Valle, entonces vinieron a vivir así como una familia casi se viene, asentaron, las, las tierras, entonces ellos hablaban más el quechua.

Según Lidia, en su barrio sí se habla quechua. Pero la lengua solamente es usada por la primera generación de migrantes. Las personas que como ella han nacido en la ciudad y pertenecen a la segunda generación de migrantes, ya no hablan quechua entre sí. Dentro de su generación solamente hablan quechua con “las señoras [...] que son de pollera”, es decir, con mujeres que se visten con ropa tradicional campesina y que en la mayoría han migrado desde áreas rurales. Lidia también expresa que en su barrio el uso lingüístico cambia con el paso del tiempo, en beneficio del uso del castellano (“ahora ya es más castellano”).

Otros entrevistados comparten de igual manera tal percepción. En el barrio de Carla por ejemplo se habla hoy en día casi exclusivamente en castellano. Allí usan solamente los ancianos el quechua. En cambio los jóvenes hablan únicamente castellano entre sí:

Sí, en castellano es [la comunicación], porque la mayoría más es castellano, solamente los que hablamos nuestros papás o abuelos, hasta ahí se quedó, digamos, mi generación de mí ya no va a hablar. [...] Ya no, imagínate que tenga mis hijos y yo ya no les hable quechua, ahí se va perder, en los hijos de mi mamá, digamos, en mí ya termina el quechua.

Carla también es consciente de los procesos de pérdida lingüística del quechua y de la sustitución lingüística a favor del castellano, que muy claramente se produce en el cambio intergeneracional. Aunque todavía habla quechua, Carla expresa claramente que no va a transmitir la lengua a la generación siguiente (“en mí ya termina el quechua”).

Mariela, que vive en un barrio situado al norte de la ciudad, comenta de una manera más clara aún la dominancia de la lengua castellana en su barrio. Ella expresa también que el uso del quechua se limita a la generación mayor:

JH: [...] ¿cómo es la comunicación en el barrio donde vives?

Mariela: No pues, es puro castellano, no, sí..., bueno, hay también, lo que he notado es que la gente adulta, más que adulta, la gente anciana, la generación anciana es la que usa, mi abuelita algunas veces con algunas ancianas del barrio se hablan en quechua, no sé cómo saben que se tienen que hablar en quechua, pero se hablan en quechua, entonces eso es lo que he visto pero después entre la gente, entre yo y, [...] de mi generación no, no...

Mariela expresa que en su barrio la gente de su generación no habla quechua entre sí (“es puro castellano”) y que solamente los ancianos usan esta lengua.

De la misma manera también se expresa Adrián, que igualmente vive en un barrio del norte de la ciudad. Si bien es cierto que a la pregunta de que sí se habla quechua en su barrio responde: “hay gente que habla quechua”, inmediatamente debilita su declaración: “sobre todo mayorcitos, ya tienen arriba de los 60, digamos”.

En cuanto a los espacios públicos de la ciudad de Cochabamba los entrevistados también notan que se usa la lengua quechua –especialmente en el extenso sistema de transporte público. Pero sus aclaraciones dan la impresión que en estos ámbitos el uso del quechua aún es más limitado que en los barrios periféricos y en el sur de la ciudad. Según Lidia, el quechua se escucha sobre todo en los buses, micros y taxi-trufis. En cambio en los taxis no es así. 11

En el transporte, más en los buses, no, en los buses a diferencia de los, algunos taxi-trufis, no, en el taxi ya no, alguno que otro conductor habla así quechua, no, pero más en los buses donde llevan harta gente, eso sería.

Esta percepción alude tanto a la relación entre el uso lingüístico y la situación socio-económica de los hablantes como también a su lugar de residencia.

En las calles y en todo el espacio público de la ciudad, los entrevistados identifican como quechuahablantes casi exclusivamente a los vendedores informales y a las personas provenientes de otros departamentos y regiones de Bolivia que piden limosna. En este sentido, Miguel no es el único que expresa:

[...] por lo general, las personas que vienen de, de Potosí, de Oruro, algunos indigentes, no, que viven por aquí, no, aquí en las calles, ellos hablan quechua.

Declaraciones como estas muestran la internalización de prejuicios y estereotipos sobre los quechuahablantes, muy difundidos entre la población urbana –tanto de castellano­hablantes como también de los mismos quechuahablantes. Para muchas personas los típicos quechuahablantes en la vida pública son los migrantes más empobrecidos de zonas rurales.

También hay entrevistados que declaran que el quechua no se escucha para nada en la vida pública de la ciudad. Para Victoria por ejemplo, la ciudad representa un espacio de uso exclusivo de la lengua castellana. Según ella, el quechua simplemente no existe en la ciudad. Solamente se habla en el campo:

Tendríamos que salirnos de aquí de la ciudad, irnos a provincias, por ejemplo Cliza, Punata, los pueblos al sur, ahí se habla quechua, el comercio, todo está en base al, a, a ese idioma originario, entonces tú vas, por decirle quieres comprar algo, tienes que hablarle quechua porque posiblemente esa señora no sabe español, entonces ahí estamos obligados a hablar quechua, eso [...].

Dentro de la ciudad, es en la familia –según los entrevistados– donde hay mayor uso del quechua. Es el ámbito tradicional de uso del quechua. Según ellos, la comunicación entre familiares de la ciudad y del campo es más en quechua que la comunicación con otros grupos de personas.

En el ámbito familiar también son obvias las diferencias generacionales. Mientras que muchos expresan que se comunican en quechua con los padres, tíos y sobre todo con los abuelos, la comunicación entre familiares bilingües de la misma edad o entre los más jóvenes (hermanos, primos etc.) casi siempre es en castellano.

El uso del castellano

Si bien el análisis de las entrevistas muestra que los entrevistados sí notan el uso del quechua en diferentes ámbitos urbanos (p.ej. la Cancha, algunos barrios, la familia, el transporte público), sus declaraciones dejan muy en claro la dominancia del castellano en la gran mayoría de los ámbitos citadinos de Cochabamba. Los bilingües también identifican ámbitos de uso casi exclusivo del castellano.

Un ámbito que identifican como tradicionalmente dominado por el castellano es todo el sistema educativo. Para la mayoría de ellos, las escuelas, colegios y universidades de la ciudad constituyen instituciones de uso exclusivo del castellano. Todos los que fueron a escuelas y colegios en la ciudad tuvieron que vivir la dominancia absoluta del castellano en este ámbito. Mariela, por ejemplo, cuenta que en el colegio no se usaba el quechua para nada:

[...] aquí no pues, nadie hablaba [quechua] también, además no tenía que, o sea, no se daba, ni tenía, no es que la despreciaba, nada, sino que no se daba, nadie me hablaba en quechua, pero tampoco me deprimía por no hablar en quechua, porque llegando a mi casa con mi mamá hablaba nomás.

Parece que en el colegio el quechua simplemente no existía, aunque seguramente habían otros quechuahablantes entre los alumnos. Como muy a menudo es el caso, una vez en casa, con la madre sí hablaba en quechua. Aunque algunos de los entrevistados expresan que de vez en cuando alguien de sus compañeros sí hablaba quechua en el recreo, para todos fue el castellano durante todo el tiempo escolar la lengua dominante.

En cuanto a la universidad, la situación parece ser muy similar. Tanto como en la escuela y el colegio, la universidad es un ámbito claramente dominado por el uso del castellano. Las expresiones de los entrevistados muestran claramente la dominancia del castellano. Así por ejemplo Clara explica:

JH: [...] ¿Aquí se habla más el castellano, en la universidad?

Carla: Sí, más el castellano.


JH: ¿Y con las compañeras de estudio?

Carla: Todo es en castellano.

Aunque no todos constatan un uso tan exclusivo del castellano como manifiesta Carla, todos son conscientes de la dominancia del castellano en el ámbito universitario. Así también dice Lidia:

Eh, en la universidad, eh, pocos, pocos hablan, pocos compañeros encuentro que hablan quechua [...], alguno que otro que entiende, pero la mayoría no habla ni entiende quechua.

Si bien es probable que en los últimos años el porcentaje de estudiantes quechuahablantes en las universidades de Cochabamba haya crecido, 12 las entrevistas con estudiantes bilingües muestran que todavía no es nada habitual hablar o escuchar quechua en la vida universitaria cotidiana. Esto deja William bien claro. Según su testimonio, parece que dentro de la universidad no hubiera espacio alguno para el quechua:

[...] una vez yo vi en, a un chango aquí, estaba en ‘Derecho’, se ha parado y ha empezado a hablar quechua, creo que era un, un tipo que estaba llamando a la reunión, o digamos, a las masas, a los estudiantes se dirigía en quechua, interesante estaba, sí, la gente lo miraba nomás, sí, escuchaban algunos, los que sabían yo creo, pero no, el tipo hablaba y hablaba en quechua, sí, pero no es una práctica recurrente, no, todos los días así, como el castellano, no, hablas quechua, todos te miran ya, no. [...] como si ese lugar no fuera para, para esa lengua...

Esta percepción del uso del quechua en la universidad como algo raro (“como si ese lugar no fuera [...] para esa lengua”) muestra la poca presencia de esta lengua en este ámbito. A pesar de que hay un gran número de estudiantes bilingües en la umss, usar el quechua en este espacio parece ser una excepción y el uso de la lengua provoca sorpresa entre los estudiantes y docentes –o también rechazo. William nos da un ejemplo del rechazo hacia los estudiantes indígenas por parte de los docentes. Este acontecimiento, que se remota a unos años atrás, retoma algunos estereotipos muy difundidos entre los castellanohablantes:

[...] he escuchado a un, a un docente varón y a una mujer referirse, digamos, o sea, no podían estas personas entender como los indígenas podíamos entrar a la universidad, o sea, “cómo va, cómo va a haber un psicólogo, un lingüista con ese apellido”, decían, piensan que nosotros, o sea, los indígenas solo servimos para ser sus empleados de casa, sus albañiles, sus plomeros, pero no podemos, digamos, ocupar los mismos espacios que ellos ocupan, digamos, académicos, no, o sea, como que les, les debe doler, qué será eso ya, no entra en su cabeza, no, yo he escuchado eso, así textual.

Como se muestra claramente en el análisis de las entrevistas con estudiantes bilingües, existen diferentes ámbitos en la ciudad de Cochabamba que son obviamente dominados por el castellano. En estos, el uso social de esta lengua es casi exclusivo. Es el caso en algunos barrios (sobre todo del norte de la ciudad) y mucho más evidente en el sistema educativo.

El uso lingüístico individual

En general, los testimonios de los hablantes bilingües sobre su uso lingüístico individual coinciden con sus percepciones del uso lingüístico social en la ciudad. En cuanto al uso individual también hay que diferenciar entre los diferentes ámbitos que influyen en la elección de la lengua.

Los entrevistados en su mayoría coinciden al afirmar que en la ciudad usan mucho más el castellano que el quechua. A la pregunta sobre la lengua que mayormente utilizan en la ciudad, casi todos responden de manera espontánea: “castellano”. Victoria dice hacer uso exclusivo del castellano en la ciudad por ser la lengua dominante en el área urbana. En la ciudad de Cochabamba, ella no utiliza el quechua en lo absoluto:

JH: [...] entonces en todos estos ámbitos donde te mueves, no, aquí en tu vida hablas castellano.

Victoria: Sí, porque aquí no hablan quechua, es español...

Aunque los entrevistados en su mayoría no comparten la opinión de Victoria sobre el uso del castellano en la ciudad sin excepción ni tampoco manifiestan claramente que nunca usan quechua, en sus testimonios sí predomina una fuerte tendencia a usar mayormente el castellano. Entre los entrevistados no existe ninguna persona que dijera que mayormente usa el quechua.

Para todos los entrevistados, el castellano es percibido como ‘la lengua de la ciudad’. En consecuencia ellos manifiestan que la comunicación en la ciudad con desconocidos se da normalmente en castellano. Este comportamiento no cambia aún cuando exista la presunción de que el interlocutor podría ser bilingüe. Sobre su uso lingüístico con desconocidos en el espacio público, por ejemplo Gabriel nos cuenta:

[...] me encuentro y ya, siempre empezamos hablando en castellano, no, como estamos en la ciudad, entonces más se habla aquí castellano, entonces nos conocemos hablando castellano [...].

Mientras que dentro del área urbana todos los entrevistados utilizan generalmente el castellano, en situaciones de comunicación concretas el uso lingüístico depende también de los ámbitos donde ésta se desarrolla. En los ámbitos que los hablantes mismos perciben como dominados por el uso del castellano, ellos utilizan mayormente el castellano. Y en los ámbitos donde también se usa el quechua (p.ej. la familia, los amigos, ‘la Cancha’, los barrios periféricos etc.), la mayoría de ellos declara también utilizar esta lengua.

Este hecho también se observa en la situación lingüística en la universidad. En éste ámbito todos los entrevistados declaran utilizar casi exclusivamente el castellano –en concordancia con sus declaraciones sobre el uso lingüístico social. Aunque de todos los entrevistados Victoria es la única que dice que jamás utiliza el quechua dentro de la universidad, para todos, el uso de esta lengua es muy limitado. Si bien algunos declaran usar también el quechua con otros estudiantes bilingües en la universidad, su uso se limita solamente a algunos fragmentos de la comunicación. Ninguno de ellos reporta que la comunicación en quechua se lleve a cabo durante toda una conversación. Más bien se observa que muy a menudo se cambia al castellano después de que se han entrecruzado inicialmente algunas palabras en quechua. Con los docentes y profesores así como en la gran mayoría de los cursos, seminarios, eventos e instituciones administrativas se utiliza casi exclusivamente la lengua castellana. Clara cuenta sobre su uso lingüístico dentro de la universidad:

[...] hay algunas personas que si entienden, nos comunicamos algunas veces en modo de broma nomás, tal vez para, cuando estamos molestas con alguien, no sabemos cómo decirle lo que sentimos para que se moleste porque no entiende, digamos. [...] Eso nomás, después no lo utilizamos, es castellano o cuando hacemos algún trabajo práctico, nos dan algunas comunidades ahí utilizamos obligatoriamente, ahí.

Según el testimonio de Carla, ella habla quechua “algunas veces” solamente con “algunas personas”; mientras que con los demás habla siempre castellano. Tal comportamiento lingüístico varía cuando Carla entra en contacto con personas de áreas rurales. Al viajar al campo por motivos de estudios tiene que hablar quechua con los lugareños (“ahí utilizamos obligatoriamente”).

De la misma manera también Lidia pone de manifiesto su uso limitado del quechua dentro del ámbito universitario:

En la universidad, eh, hablo [quechua] con algunas compañeras a veces para decirnos algo, palabras cortas, no, como jaku, apurakuy [¡vamos! ¡apúrate!] aunque un poco mezclado, pero en nutrición nos exigía, la, la, cómo se dice, como te decía, no, la situación donde estamos nos exige hablar quechua al estar en contacto con las mamás del campo o vienen al hospital a las, a hacerse atender, no, y las mamás no entienden castellano, entonces hablo más quechua con ellas, cuando hacemos las prácticas, cuando nos mandan a hospitales, entonces ahí sí utilizo harto el quechua.

Los ejemplos anteriores muestran claramente que los bilingües entrevistados utilizan el quechua muy limitadamente dentro del ámbito universitario. Aquí, el quechua asume un rol de una lengua de cercanía, confianza y emoción. Si bien es cierto que Carla, Lidia y sus compañeros bilingües hacen pequeños comentarios, chistes y bromas en quechua, en la mayor parte de la conversación utilizan el castellano. El quechua es utilizado en las áreas rurales quechuahablantes o cuando se entra en contacto con personas de habla quechua. En estos casos, el hablar quechua es más bien una necesidad.

También William, que aunque en sus estudios y en su vida privada aboga por el reconocimiento, la valoración y el mantenimiento de la lengua quechua y por los derechos de la población indígena, parece utilizar muy limitadamente el quechua en la universidad.

JH: ¿Y con los compañeros que hablan quechua aquí [en su carrera], hablas quechua o castellano con ellos?

William: Hablo, hablo pero no, no seguido, sí, hablar así, estamos hablando así, pero no, no es tan seguido, y a veces volvemos al castellano, volvemos a hablar en castellano, creo que nos olvidamos [...].

El uso del quechua entre personas bilingües que se limita a pequeños fragmentos de una conversación se puede observar también en los testimonios sobre el uso lingüístico en otros ámbitos urbanos. Si bien es cierto que en la ciudad una conversación entre bilingües empieza de vez en cuando en quechua, por lo general los entrevistados dicen cambiar rápidamente al castellano. Haciendo referencia a esto, William supone que simplemente no es nada habitual hablar quechua en la ciudad ya que resulta más fácil hablar castellano:

[...] qué será pues, [...] no lo hacemos un hábito el hablar el, el quechua, aún sabiendo quechua, no, debía ser un hábito normal el hablar quechua, no, pero no, o sea, por lo menos creo que no sé, pucha, será más fácil hablar el castellano y qué sé yo, eso.

Este comportamiento de utilizar casi exclusivamente el castellano entre hablantes bilingües dentro de contextos urbanos también lo expresa Miguel. Al ser preguntado por la lengua que utiliza al hablar con sus amigos éste declara:

[...] es en castellano, es en castellano, pero a veces con los amigos de Aiquile, cuando, sí, estamos hablando, siempre alguien habla en quechua, no, una que otra broma, siempre, sí, a veces hablamos en quechua. [...] Con los de Aiquile, por lo general más con los de Aiquile, sí, siempre, casi siempre, alguien, alguien siempre se le sale algo en quechua y, o sea, si hace una broma o, sí, pero no, nunca una conversación fluida, nunca con, siempre hablamos en castellano. [...] una conversación fluida así pura quechua, no, solamente pequeños comentarios, chistes, bromas así [...].

A pesar de que Miguel dice que “a veces” habla quechua con algunos amigos procedentes de su ciudad de origen Aiquile, este uso se limita a “pequeños comentarios, chistes, bromas”. Su testimonio llevaría a pensar que dentro de la ciudad él no habla con nadie en quechua a lo largo de toda la conversación.

También hay que resaltar que algunos de los entrevistados hacen referencia a otros usos lingüísticos. Gabriel por ejemplo relata que principalmente usa el quechua en la ciudad con las personas que cree que quizá hablan la lengua. Él comenta que no cambiaría automáticamente al castellano después de hablar unas cuantas palabras en quechua. Gabriel nos cuenta también que con frecuencia se reúne con unos ‘paisanos’ para practicar actividades culturales y deportivas. Según él, la finalidad de estas actividades radica en el fortalecimiento del sentido de comunidad, solidaridad así como de identidad cultural y lingüística entre sí.

Ahí más que todo hablamos el, este pues, el quechua, porque ese es el objetivo, no, porque no olvidarnos nuestra cultura de donde viene, porque venimos de allá hablando quechua, entonces eso recordamos, siempre estamos hablando en quechua, hablando chistes, no, y también contándonos de las cosas que tenemos allá, no [...].

Así podemos ver que Gabriel y sus amigos han creado un espacio especial para hablar quechua. Al parecer en su vida cotidiana no existiría mucho espacio para ello.

También Cristián dice que de manera frecuente habla en quechua dentro de la ciudad. Sobre todo se refiere a la comunicación en el contexto familiar y dentro de su barrio de residencia. En ambos ámbitos, declara que habla mayormente quechua.

JH: Y allí [en su barrio] con los vecinos, en la calle, en una tienda, así, ¿tú hablas…?

Cristián: [...] En quechua, yo como quechua, aunque yo diría que soy aimaro-quechua, entonces, pero más me comunico en quechua, sí, me comunico siempre en quechua, sí todo, todo el saludo con gente, así con gente de mi lugar es quechua, aquí en la ciudad de Cochabamba la comunicación es así.

Este testimonio de Cristián corresponde a sus percepciones del uso lingüístico social en la ciudad de Cochabamba que vimos más arriba. A su parecer, el uso del quechua está bien difundido en los contextos urbanos de Cochabamba. Cristián subraya la presencia relativamente alta del quechua en Cochabamba y las amplias funciones comunicativas que asume la lengua. Según él, el quechua es muy importante en su barrio.

Pero tenemos que resaltar que el análisis de las entrevistas muestra claramente que la percepción de Cristián –en cuanto a la importancia del quechua en su barrio– no es compartida por los otros. Según los testimonios de los demás, la gran mayoría utiliza el quechua muy poco en espacios públicos de sus barrios de residencia. Si utilizan quechua, es dentro de sus hogares.

Como ya hemos visto en las percepciones de los hablantes bilingües sobre el uso lingüístico en otros ámbitos, sus testimonios sobre su uso lingüístico en sus barrios de residencia otra vez muestran claramente las diferencias entre las generaciones. La mayoría de los entrevistados declara que en sus barrios solamente hablan quechua con las personas mayores, quienes por un lado muchas veces hablan castellano sólo con dificultades o por el otro ya que son monolingües en quechua (o bilingües con quechua y aimara). En este sentido Carla nos cuenta sobre su uso lingüístico en su barrio:

A los vecinos en castellano y a las personas mayores en quechua, porque no entienden todavía ellos, no, pero la mayoría de mis vecinos más hablan castellano.

Tales diferencias generacionales en el uso del quechua también existen dentro del ámbito familiar. Muchos entrevistados han manifestado que las únicas personas en su familia con las que hablan quechua son los padres y otras personas de esa generación. Al mismo tiempo expresaron también que sobre todo con sus abuelos utilizan el quechua. Con los hermanos, primos y otras personas de su misma generación hablan casi exclusivamente en castellano. Esto se refiere tanto a la comunicación con los familiares que residen en la ciudad de Cochabamba como con familiares que viven en otras regiones y que son visitados por ellos y/o vienen de visita. Un ejemplo de tal uso lingüístico nos da Miguel:

[...] a veces vienen algunos tíos o tías de allá, que les cuesta hablar en castellano, entonces, como estamos tan familiarizados con el quechua, con ellos sí hablo quechua, sí, cuando vienen de allá, porque a veces vienen, mis tíos igual vienen de, del Chapare a veces y hablan, claro, hablan castellano pero para ellos es más fácil hablar en quechua, y con ellos sí hablo quechua, y con ellos sí, con, con mi familia que viene de lejos.

Según los testimonios, para la elección de la lengua también resulta ser decisivo el grado de conocimiento lingüístico del interlocutor. Como declara Lidia, ella habla quechua con sus familiares mayores que tienen dificultades para hablar castellano para facilitar la comunicación:

Con mi mamá y mi papá y mi abuelita que a veces viene a casa hablo quechua, porque ellos entienden mejor, porque si hablamos castellano se confunden y no nos entienden bien, sí, entonces hablo con ellos más quechua.

Si bien el uso lingüístico con las generaciones mayores parece ser determinado por los conocimientos lingüísticos (es decir, por las necesidades comunicacionales), estos no suelen ser determinantes en la comunicación con personas de la misma generación.

Como la mayoría de los entrevistados, Victoria relata que habla quechua con sus padres (que no viven en la ciudad) y da un ejemplo ‘típico’ y muy frecuente del uso lingüístico de jóvenes bilingües entre hermanos:

[...] mi familia habla quechua, mi mamá sobre todo, mis hermanos ya hablan español, entonces con ellos hablamos en español, pero con mis papás no, ellos no hablan bien español, por tanto yo debo hablar en quechua, todo en quechua.

Al igual que todos los entrevistados, Victoria viene de una familia quechuahablante en la que predomina el uso de esa lengua en la generación de sus padres. Pero ella y sus hermanos “ya” hablan español y parece que no utilizan el quechua entre sí aunque como hijos de quechuahablantes lo habrían aprendido como lengua materna.

Todos los fragmentos de las entrevistas que se han expuesto aquí, demuestran evidentemente una fuerte tendencia a la pérdida del quechua y al desplazamiento lingüístico a favor del castellano. Esta tendencia es notoria en el cambio intergeneracional. Tomando en cuenta esta pérdida lingüística intergeneracional, resulta ser importante analizar críticamente los testimonios de algunos de los entrevistados sobre su uso lingüístico en el hogar. Vale la pena profundizar en lo que se refiere al uso lingüístico con sus hijos. Porque es ahí donde se produce la transmisión del quechua a la segunda generación.

En este contexto es interesante el testimonio de Cristián. Aunque al preguntarle directamente sobre la lengua en la que habla él y su esposa con sus hijos, afirma que se comunican en quechua, el fragmento siguiente genera dudas.

JH: Y ella, tu hija, antes de venir acá, ¿hablaba castellano también?

Cristián: Algo, un poco de castellano. [...] Pero sabía, sabía quechua, sí, sí, sí, claro, y nosotros teníamos una, nosotros le hablábamos a ella en castellano, más en castellano nosotros le hablábamos a ella, no sé porque pero le hablábamos en castellano.

JH: ¿Aquí en la ciudad o antes allá?

Cristián: Antes allá, pero tenía una sobrina que era quechuahablante, ella lo cuidaba, de ella ha debido aprender el quechua, sí, sí, así oye, entonces, mi segunda hija habla un poco el quechua, sí, ella ha sido más castellano, no, pero habla, se entiende, se comunica, mi último pequeño, sabe algunas palabras, aquí con mi esposa le hablamos en quechua a mis hijos, algunas veces nos olvidamos pero queremos que aprenda siempre quechua, porque cuando viajamos al campo, el menorcito tiene dificultades de comunicarse con sus abuelos, entonces dice, „yo quiero que me hables en quechua”, les dice mis papás, entonces, eh, tratamos de enseñar, aquí hablamos algunas veces en quechua y ya está aprendiendo, sí, sí. [...].

Lo que Cristián expone aquí no deja ver con claridad en qué lengua realmente hablan con sus hijos. Nos explica que para él y su esposa lo importante es hablar en quechua con ellos y que además intentan hacerlo. Pero esto parece ser difícil llevarlo a cabo consecuentemente. Al parecer, antes de venir a la ciudad de Cochabamba han hablado más castellano con su hija –sin haber reflexionado sobre su uso lingüístico.

Los ejemplos expuestos hasta aquí muestran que el uso lingüístico en una determinada situación de comunicación depende de los conocimientos lingüísticos del interlocutor y de la generación a la que éste pertenece. Con quechuahablantes monolingües y personas que hablan castellano con dificultades (sobre todo padres, abuelos y personas del campo), la lengua usada es el quechua. Mientras que cuando se encuentran dos hablantes bilingües en ámbitos urbanos, la lengua preferida y usada casi exclusivamente es el castellano. En general se podría decir que los jóvenes que ya llevan un tiempo en la ciudad son los que prefieren hablar castellano, y los mayores y personas de la tercera edad los que hablan quechua.

Después de examinar las situaciones en la universidad, dentro de las familias y en los barrios de residencia de los entrevistados, pasaremos a ver el espacio público. Según los testimonios, el uso lingüístico entre personas desconocidas en este ámbito es determinado por otros factores más. El análisis muestra que algunos factores extralingüísticos que están relacionados con imaginaciones colectivas y estereotipos sobre los ‘típicos’ quechua- y castellanohablantes juegan un rol importante. Para identificar un quechuahablante en el espacio público, parece ser importante la vestimenta. En este contexto Mariela alude al contraste entre los estereotipos de una mujer de “pollera” y una mujer “de falda”:

JH: [...] entonces hay este vínculo entre la, entre la lengua y la, el vestimento [...].

Mariela: Sí, y eso también he visto en la gente, o sea, hay gente que, gente adulta que le hablan en quechua porque está de pollera.

JH: Aja, y en cambio personas que están, una mujer de falda, no sé qué, le hablaras en castellano pues…

Mariela: Claro, es, sí, ahora me doy cuenta, sí pues, le hablamos en castellano nomás, suponiendo que la falda puede representar el castellano, si…

Mariela muestra que los imaginarios colectivos y los estereotipos con respecto a los ‘típicos quechuahablantes’ se encuentran muy arraigados en el subconsciente. No parece haber ninguna duda que, por un lado, con una mujer “de pollera” se habla quechua y, por el otro, con una mujer “de falda” se elige el castellano. Esto sin reflexionar el porqué de tal comportamiento lingüístico.

También Cristián nos da un ejemplo sobre el vínculo entre la lengua, sus hablantes y los estereotipos frecuentes cuando cuenta de su hija:

Cristián: [...] ella [su hija mayor] ahora habla castellano y quechua, habla bien, sabe con quienes debe hablar en quechua y sabe con quienes debe hablar en castellano, por ejemplo cuando, a las señoras que venden en el mercado, a las señoras que venden helados, todo eso, les habla en quechua, pero cuando les ve a los señores en los micros así con vestido, con corbata, les habla en castellano, eso ella distingue muy bien y les dice: “señor, dame permiso”, algo así, no, así les habla, sí, sí.

JH: ¿Y a una vendedora quechua habla en quechua?

Cristián: Sí, sí, a una señora con pollera, con todo eso, habla en, en, sí, en quechua.

JH: ¿Y eso ella lo ha aprendido aquí en la ciudad? [...] distinguir a las personas.

Cristián: Sí, sí, de por si ella, algo natural ha sido, sí, cuando veníamos nosotros en el trufi decía: “dame permiso”, “campo señor”, algo así, no, para tomar asiento, algo así, pero se bajaba y andábamos así, decía en quechua: “ vendeway, heladota vendeway ” [‘véndeme, helado véndeme’] decía, así en quechua, así de forma natural, ella de por sí ha aprendido a distinguir eso, no.

Este fragmento deja espacio a la siguiente interpretación: la hija de Cristián aprendió a distinguir rápidamente por la vestimenta entre los quechua- y los castellanohablantes. Una vez más la “pollera” asume la función de una representación simbólica del quechua en la ciudad. En cambio expresiones como “los señores” o “con vestido, con corbata” hacen referencia a los ‘típicos’ castellanohablantes.

Con respecto al testimonio de Cristián referente a su uso personal de la lengua, el quechua adquiere la función simbólica de la que ya habíamos discutido más arriba: la confianza entre los interlocutores. El grado de confianza parece ser otro factor que influye en la elección de la lengua.

[...] cuando estamos haciendo un trabajo en grupo [en la universidad] normalmente hablamos en quechua, sí, sí, sí, eso pero solo con algunas compañeras, eeeh, compañeras quechuas, no, además con personas que tenemos más confianza, con, con personas que tenemos más confianza, con esos hablamos en quechua, sí, eh, con personas que no tenemos mucha confianza, aunque sean eh, quechuas, no lo hablamos en quechua. [...] yo por ejemplo hablo, más hablo en quechua con dos compañeras y un compañero, sí. [...] hay una, una confianza mutua entre nosotros y hablamos ahí, sí, pero dentro del aula es más castellano y en la casa también hablamos en quechua.

Según Cristián, él habla quechua en la ciudad solamente con determinadas personas. Para él se podría decir que el grado de confianza es el factor más importante para la elección de la lengua. Es sobre todo con personas de confianza con las que habla quechua en la ciudad.

Reflexiones finales

Las entrevistas realizadas a los estudiantes bilingües sobre el uso lingüístico social e individual en el área urbana de Cochabamba muestran de manera muy clara la persistencia de la situación diglósica en esta ‘realidad sociolingüística’ especial. Según sus percepciones, la mayoría de los ámbitos de uso lingüístico en la ciudad son dominados por el castellano. Aunque en algunos contextos (p.ej. en la Cancha, la familia, el barrio o en algunos tipos del transporte público) también se emplea el quechua, en sus testimonios no parece existir ningún ámbito en particular donde se utiliza exclusivamente el quechua.

Además, el uso lingüístico varía claramente en todos los ámbitos entre las diferentes generaciones. Sobre todo los mismos entrevistados hablan quechua con personas mayores (la generación de sus padres y abuelos). Entre los hablantes bilingües de su misma generación se usa casi exclusivamente el castellano. El uso lingüístico individual también depende del grado de conocimiento lingüístico del interlocutor. Los entrevistados hablan en quechua casi con exclusividad con quechuahablantes monolingües o con personas que tienen dificultades para hablar el castellano. Con hablantes bilingües en la ciudad, que manejan bien el castellano, habitualmente hablan en castellano. Y en general son los mayores los que hablan quechua y los jóvenes los que utilizan el castellano.

Aunque algunos dicen que con frecuencia usan el quechua en ámbitos urbanos, el análisis de las entrevistas muestra que muchas veces se hace solamente en pequeñas partes de la comunicación (bromas, chistes, pequeños comentarios etc.) y que en la mayoría de los casos cambian al castellano para continuar la conversación. Una conversación completa en quechua entre hablantes bilingües parece ser la gran excepción en el área urbana de Cochabamba.

Los testimonios muestran además que la mayoría de los entrevistados ha internalizado consciente o inconscientemente el vínculo entre la vida en la ciudad y la acelerada pérdida lingüística a nivel social e individual. Es obvio que la pérdida del quechua se produce y se manifiesta en el cambio intergeneracional. Según las percepciones de los bilingües entrevistados, el uso lingüístico depende del tiempo de estadía en la ciudad. Así, mientras más tiempo se vive en la ciudad, mejor y más frecuente se habla el castellano. Al mismo tiempo se emplea cada vez menos el quechua. Para muchos parece ser algo normal que los niños que nacen y se crían en la ciudad en la gran mayoría de los casos usan casi exclusivamente el castellano. Aún cuando han aprendido el quechua como lengua materna.

A pesar de todos los cambios sociopolíticos, el uso lingüístico social e individual en el área urbana de Cochabamba parece haber cambiado solo muy poco a favor de un uso más extenso del quechua. En este contexto parece ser muy problemática la falta de transmisión intergeneracional del quechua. Y es esta transmisión intergeneracional la clave para el mantenimiento de una lengua dominada por otra dentro de situaciones diglósicas.

A pesar de una ‘realidad sociolingüística’ relativamente favorable para la vitalidad y el mantenimiento del quechua en el área urbana de Cochabamba y a pesar de las posibles influencias positivas de las transformaciones sociopolíticas y de la política lingüística y educativa de los últimos años, el uso lingüístico de los hablantes bilingües analizado en este artículo lleva a pensar que a largo plazo el futuro del quechua en el área urbana de Cochabamba es incierto.

Referencias

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Notas

1 El artículo resume algunos resultados de una investigación sociolingüística y empírico-cualitativa realizada en el año 2010 (Hentschel 2013). Se han analizado con profundidad diez entrevistas semi-estructuradas con estudiantes bilingües de diferentes carreras de la Universidad Mayor de San Simón (umss ) en Cochabamba. Todos los entrevistados aprendieron el quechua como primera lengua y viven en diferentes barrios del área urbana de Cochabamba. Cinco de ellos son mujeres, cinco varones; su edad varía entre 21 y 38 años; tres de ellos nacieron en el área urbana, cuatro viven allí más de diez y tres personas menos de diez años; de los cuales que no nacieron en la ciudad, cuatro vienen de zonas quechuahablantes y tres de zonas de contacto lingüístico quechua-aimara. A continuación, las citas de las entrevistas aparecen bajo seudónimos.

2 Informaciones detalladas sobre los pueblos y lenguas del país ofrecen Albó (1995), López (2006), Molina & Albó (2006) y Sichra (2009).

3 Sobre las ideologías lingüísticas en la región de los Andes véase Howard (2007, 2008) y von Gleich 2008.

4 Aquí, el área urbana de Cochabamba se entiende como un extenso territorio de urbanizaciones anexas que están estrechamente entrelazadas. Abarca un área entre los municipios de Sacaba, Cercado, Colcapirhua, Tiquipaya, Quillacollo y Vinto (véase Arratia, Guzman & Sichra 2007: 32).

5 Véase von Gleich 1982, Gugenberger 1995, Haboud 1998, Hornberger & Coronel-Molina 2004.

6 Sichra (2003) examina detalladamente la vitalidad del quechua en el Valle de Cochabamba.

7 Sobre la historia de las luchas, demandas y logros en el campo de la política lingüística y educativa véase Machaca (2010).

8 Una sinopsis y mirada crítica sobre la nueva legislación ofrece Sichra (2013).

9 Según Sichra (2005: 160), este gigantesco complejo de mercados en una zona céntrica de la ciudad es “el ámbito de uso de quechua por excelencia”.

10 “IC Norte” es el nombre de una cadena de supermercados que se encuentran sobre todo en el norte de la ciudad. Los clientes son mayormente de la clase media y alta.

11 Los buses, micros y taxi-trufis son mucho más económicos que los taxis, conectan los barrios centrales de la ciudad con los barrios periféricos. Estos son usados mayormente por personas de ingresos medios y bajos que muchas veces viven en los barrios periféricos de la ciudad.

12 Según Machaca (2011), desde que Morales asumió la presidencia en el 2006, se facilitó el acceso de “estudiantes de los sectores populares e indígenas” a diversas carreras universitarias “mediante una serie de becas”. Desde el año 2004, la umss cuenta con el “Programa de Admisión Extraordinaria” ( pae ). Machaca (2010: 29) reporta que el programa “permitió el ingreso de muchos estudiantes que, probablemente, nunca hubieran ingresado a la umss”. Y muy probablemente, muchos de ellos son quechuahablantes.

Notas de autor

jurek.hentschel@gmail.com



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