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Cambios en la estructura y localización de la población. Una visión de largo plazo (1842-2011)

Joaquín Azagra Ros
Universitat de Valencia, Spain

Cambios en la estructura y localización de la población. Una visión de largo plazo (1842-2011)

Investigaciones Regionales, núm. 34, 2016

Asociación Española de Ciencia Regional

Francisco J. Goerlich Gisbert, Francisco Ruíz González,

Pilar Chorén Rodríguez y Carlos Albert Pérez

Fundación BBVA. Bilbao, 2015.

ISBN: 978-84-92937-61-5

Un libro serio, riguroso, bien estructurado, de prosa austera y rico en datos, pero sobre todo, oportuno y pertinente. Lo es por cuanto se ocupa de analizar, estudiar y valorar el Censo de 2011. Un Censo que abandona el habitual y contrastado sistema de recuento exhaustivo y lo sustituye por una combinación de apoyo en los registros padronales y su corrección a partir de una gran encuesta demográfica, adicional y complementaria. Y había cierta expectación acerca de la fiabilidad de sus resultados, pues no en vano la historia censal española goza de merecido prestigio y no solo desde el nacimiento de los modernos Censos a mediados del siglo xix, tras los Congresos Internacionales de Estadística de Bruselas (1853) y París (1855) pórtico de nuestro Censo de 1857, sino de más atrás, de los Censos ilustrados de finales del xviii, especialmente el de Floridablanca que tantos y tan brillantes trabajos han generado. Un prestigio renovado en el caso del Censo del 2001, tenido por particularmente fiable.

Tal vez por ello no han faltado las críticas al procedimiento de confección del Censo, ni la expresión de dudas sobre cómo afectaría a los espacios pequeños tanto territorial -barrios, entidades menores- como socialmente -minorías étnicas, por ejemplo- que podrían quedar fuera de la encuesta. Así pues, si metodológicamente era pertinente analizar los resultados de un Censo novedoso en su confección, desde una perspectiva más amplia, la que registra cambios sociales y económicos de gran envergadura, aún lo es más. Porque los primeros años del siglo XXI en España han registrado el mayor volumen de crecimiento poblacional de nuestra historia. Nada menos que cerca de seis millones de habitantes más, o sea de los 40,8 millones de 2001 a los 46,8 en 2011. Justo cuando se realiza un Censo mediante procedimiento distinto al tradicional, el de la citada macroencuesta. Lo decía antes, es un estudio pertinente y oportuno.

La primera gran aportación del libro radica en el volumen y rigor de sus datos. Un esfuerzo traducido en la propia obra en sus tablas, cuadros, gráficos y mapas, pero que va más allá del texto escrito y remite a una base de datos disponible en la red (www.fbbva.es/TLFU/tlfu/esp/áreas/econosoc/bbdd/serieshomg.jsp) que aporta una valiosísima información desde la escala municipal, depurada de las inconsistencias que pudieran derivarse de los cambios históricos no solo por las alteraciones de municipios en cuanto a su número sino respecto de los límites administrativos de sus términos, homogeneizados para todo el periodo censal moderno. Quizás en este último aspecto me permitiría decir que he echado de menos algún ejemplo gráfico de lo que significa la homogeneización de términos municipales, lo que significa la anexión de otros términos en el caso de las grandes ciudades que al ampliar su término no solo engloban el de los anexionados sino, claro, también, su población y ello no siempre se contempla en muchos trabajos cuando se mide el crecimiento entre dos fechas. Como aquí sí se mantiene la homogeneidad histórica de los términos, tal vez la "mapificación" de algún ejemplo (se hace con una tabla en el caso de Vitoria) añadiría claridad a la cuestión.

En cualquier caso, a partir de esa información y con una rigurosa tarea de homogeneización y normalización de los municipios desde 1842, los autores proceden a analizar los cambios de población en el territorio, las estructuras de edad y sexo, el perfil de los hogares y los procesos migratorios. En este último aspecto, es de especial interés el capítulo 4, en el que se describen los pasos de las migraciones, de la montaña al llano, del interior a la costa, del campo a la ciudad, de los pueblos a las capitales y, finalmente, el crecimiento de las ciudades intermedias. Unas tendencias que se prolongan hasta nuestros tiempos y definen una característica determinante de la distribución espacial de la población en España, su desigualdad.

Si hasta aquí puede decirse que el rigor científico, tanto en el plano metodológico como en el temático, constituye el rasgo más determinante de la obra, el capítulo 5.º añade a ello el valor de la originalidad, puesto que se ocupa en exclusiva del último período intercensal, y naturalmente con los datos que suministra el aludido Censo de renovada confección que encuentra la prueba de su contraste y verificación. El resultado ratifica el aval que los autores daban al Censo en la introducción y quizás donde mejor se plasme sea en el análisis de los datos referidos a la inmigración. Es este, sin duda, el fenómeno poblacional más llamativo del inicio del siglo XXI, pero también es la cuestión cuyo exacto registro en los Padrones es más incierta pues no siempre recogen la alta movilidad que se da en ese ámbito poblacional: empadronarse es habitual y conveniente, "desempadronarse" no tanto, es más, no preocupa a nadie y la baja en el Padrón suele quedar en el olvido. Bien, pues el análisis recoge el aumento de extranjeros que pasan desde el 4% de 2001 al 11% de 2011, en consonancia con la datos del Padrón continuo. No hay rupturas con los datos previos, ni cambios en las características, tipología y distribución territorial de los extranjeros censados. Y lo propio sucede con otros perfiles poblacionales: el envejecimiento que se atenúa pero no se frena con la llegada de inmigrantes jóvenes. O con el éxodo rural que muestra aún recorrido y une la progresiva despoblación de los pequeños municipios del interior con la saturación de las grandes ciudades, junto al aumento de las de segundo rango. Eso sí, con fuertes diferencias en los comportamientos provinciales. O con la mantenida tendencia a la "litoralización ", el decreciente tamaño de los hogares españoles, etc. Sin duda, el Censo de 2011 es aquí un instrumento válido para el análisis demográfico y no parece que los autores hayan detectado errores o carencias que dificulten o interrumpan la visión a largo plazo de la población española. Al contrario, el resultado final es de una gran coherencia.

De ahí que se agradezca un capítulo final con conclusiones generales, pese a que en cada capítulo se han subrayado las parciales. Así, se insiste en el desigual reparto de la población sobre el territorio, aunque también la heterogeneidad con que se han producido espacial y cronológicamente los desequilibrios hasta llegar a 2011, en donde en el 1% del territorio español más densamente poblado se concentra el 40% de la población, frente al nada menos que el 50% del territorio, o sea la mitad de España, donde apenas se alberga el 3,6%. Este libro ofrece datos para el análisis de la continuidad o la ruptura de tendencias que en algún caso son seculares y en otros apuntan a causas debidas a procesos de desarrollo endógenos y locales más recientes. En suma, un eficaz instrumento que da respuestas a la vez que abre interrogantes para el análisis de la evolución presente de la población española.

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