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Que de dónde amigo vengo
Araceli Bernal Calderón
Araceli Bernal Calderón
Que de dónde amigo vengo
Estudios sobre las Culturas Contemporáneas, vol. XXIII, núm. 45, 2017
Universidad de Colima
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Reseñas

Que de dónde amigo vengo

Araceli Bernal Calderón
Universidad Autónoma de Baja California, México
Estudios sobre las Culturas Contemporáneas, vol. XXIII, núm. 45, 2017
Universidad de Colima
Que de dónde amigo vengo



Que de dónde amigo vengo

La península de Baja California es un lugar con historias. Éstas tienen que ver con la vida de las personas: por qué y cómo llegaron, cómo sobrevivieron y un sinfín de prácticas culturales que labraron en situaciones adversas. Cada uno de nosotros tiene una historia entrelazada con la de nuestros antecesores y permeará en la de nuestros sucesores. Qué de dónde amigo vengo, es un libro que nos acerca a tres inmigrantes –y a cuatro investigadores–, que llegaron en diferentes períodos y que por distintas razones se establecieron en Baja California.

Que de dónde amigo vengo contiene tres textos y un prólogo; allí se narran historias que surgieron a través de las migraciones de los seres humanos y de sus familias. Sin embargo, el hilo conductor de este libro es el rescate de la historia oral para narrar estas experiencias; historias que tres de los cuatro autores escucharon de viva voz de los inmigrantes. Servando Ortoll, a través de su prólogo, nos lleva a reflexionar sobre la importancia que tiene el escribir relatos que permitan conocer historias y momentos de individuos y familias que forjaron el estado. Es gracias a los tres entrevistadores que conocemos a sendos inmigrantes que llegaron a estas tierras. Aunque sus formas de vida fueron muy diferentes, sus experiencias nos permiten visualizar un panorama general de la vida en Baja California a inicios del siglo XX.

Gorgonio Fernández Romero, nació en 1894 y falleció en 2001 a la edad de 107 años. Si leemos este texto ahora y conocemos detalles de su vida, lo debemos a que Alberto Tapia lo entrevistó en 1972, 1973, 1983, 1989, y 1996. Gorgonio, mejor conocido como “Papá” Fernández, nació en un ranchito al sur de Loreto, Baja California Sur. No recordaba exactamente el año de su nacimiento porque su acta se perdió en una crecida del arroyo. Gorgonio contó su historia a través de sus recuerdos y en ellos visualizamos cómo era el contexto en el que vivía. Parafraseo abajo parte del testimonio que rescató Alberto Tapia:

Nos dijeron que acá en San Felipe había lugar para hacer casa y trabajar, no llegué solo; me traje a Regina mi esposa y a mis hijos Juan y la Chana. En ese tiempo yo creo que no se podía llegar en carro, nos vinimos en panga, no conocíamos los motores, fue a puro remo; a puro remo...

Gorgonio y su familia pasaron veintisiete días con sus noches remando hasta llegar. No había nada más que pescado y caguamas para comer. Pero su familia era gente sencilla que respetaba el mar y agradecía los alimentos que obtenía de él. Llegó Gorgonio a San Luis Gonzaga y encontró que este sitio era el indicado para vivir con su familia; pero para conseguir agua debía remar 35 kilómetros hasta Calamajué. Fue difícil; nunca es sencillo migrar. Históricamente, el ser humano migra por diversas razones. En ocasiones los rastros o huellas que dejaron nuestros antecesores sirven para darle a generaciones futuras una oportunidad para adaptarse a nuevas formas de vida. Los hijos de Gorgonio, un día que cazaban liebres, encontraron en San Luis Gonzaga un pozo que muchos años atrás –se piensa– construyeron los misioneros. Gracias a ese pozo trajeron chivas y cabras y dejaron de recorrer 35 kilómetros para conseguir agua.

La biografía de Gorgonio Fernández nos invita a imaginar a través de la lectura los paisajes, los animales, la flora y, sobre todo, las prácticas de la vida cotidiana que enfrentó para subsistir en Baja California. La siguiente historia narra la vida de José Irigoyen: un borreguero vasco en Baja California. Mario Magaña nos cuenta que en el norte de este estado, en la mayor parte del siglo XIX, indígenas y rancheros frontereños debieron aprender a convivir para sobrevivir. Los indígenas adquirieron el idioma español; la religión católica; la vestimenta, similar a la de los rancheros; el empleo del caballo o mula.

Simultáneamente, los rancheros frontereños aprendieron de los grupos indígenas formas de aprovechar los recursos que les ofrecía el medio ambiente; recursos que utilizaron para construir habitaciones con que sobrellevaban el rigor del clima, pues en ciudades como Mexicali, las temperaturas alcanzan los 50 grados centígrados. Las habilidades y el conocimiento de la región por parte de los indígenas los volvieron indispensables para los rancheros, ganaderos y borregueros. A principios del siglo XX se incorporaron borregueros españoles que pastoreaban en las sierras del pinar (que hoy conocemos como sierra Juárez) y en la de San Pedro Mártir.

Los borregueros recorrían grandes distancias desde Tijuana, Sierra de Juárez, San Pedro Mártir y Santa Eulalia; al empezar el invierno regresaban al punto de partida. José Irigoyen, uno de los borregueros que arribó a Baja California, nació en 1905 en los bajos pirineos, Francia; y fue en 1997 cuando lo entrevistó Mario Magaña. Es incierta la fecha en la que don José llegó a este estado; en su historia cuenta cómo su trabajo de borreguero lo llevó a conocer a los indígenas de Santa Catarina y a los kiliwas y a interactuar con ellos muchos años. En este texto José Irigoyen narra sus recuerdos de infancia en el país vasco, marcados por el momento en que su padre participó en la Primera Guerra Mundial. Suceso que lo obligó a trabajar desde muy chico. También cuenta su estadía de cuando fue borreguero en Baja California. Don José Irigoyen dejó su pisada en estas tierras.

El tercer inmigrante en llegar a estas tierras bajacalifornianas fue Mario Hernández Maytorena. Él nació en Douglas, Arizona, en marzo de 1916; fue un empresario activo toda su vida hasta 2010, cuando falleció a la edad de 94 años. Sus padres eran mexicanos, aunque los antecedentes del apellido Maytorena –familia de origen vasco– en Sonora se remontan a 1805. Maricela González Félix fue quien lo entrevistó. Su historia inicia durante la Revolución Mexicana: tiempos de gran conmoción en Sonora. Momentos difíciles. Los recuerdos de infancia de Mario Hernández Maytorena se basan en los relatos de su madre: ella le refirió cómo un día estuvieron ella y sus hermanas pegadas a la estufa –que era de hierro– casi todo el día, para resguardarse de una balacera. Por todos los problemas políticos de la época, su padre vendió el rancho ganadero que tenía en Sonora. Fue así que Mario nació en Arizona.

Su familia se mudó Caléxico en 1918. Los Hernández Maytorena permanecieron ahí porque en ese entonces la ciudad fronteriza de Mexicali carecía de un sistema de agua potable, y de drenaje. En Caléxico pasó Mario Hernández Maytorena toda su niñez y su juventud; trabajó desde los 15 años. Decidió entonces que no quería ser empleado toda su vida y a los tres años de trabajar por su cuenta, invirtió el dinero que ganó en una casa de cambio. Era 1934. Al morir su padre y con tan solo 21 años se encargó del negocio de la familia y todos se mudaron a Mexicali. Dado su éxito financiero, el general Topete y Miguel Vildósola lo invitaron como socio capitalista en la venta de pieles; negocio que le agradó tanto que al tiempo compró todas las acciones.

Por su visión empresarial, Mario Hernández Maytorena propuso grandes innovaciones a pequeños empresarios de Mexicali. En esa época las carnicerías no contaban con vitrinas, cajones refrigerados o cuartos fríos; él proporcionó a los carniceros todo esto a cambio de que le vendieran, exclusivamente a él, todas las pieles. También los apoyó con fondos para que compraran sus reses y ellos le reservaran el cuero. A los 22 años Mario Hernández Maytorena contaba con un gran capital. Maricela González Félix rescata a través de la historia oral la trayectoria empresarial de Hernández Maytorena. Fue él quien introdujo la General Motors a este estado; puso una planta de fibra en punta Colonet; adquirió las concesiones de la Volkswagen y de la Ford. Con esto controló el 70 por ciento de las ventas de autos en todo el estado; Hernández Maytorena fue uno de los más importantes concesionarios de autos en la región.

Dada su capacidad para los negocios, la compañía de lavadoras Easy de California, lo buscó para ensanchar su mercado a Baja California. Su labor fue todo un éxito. Además, Hernández Maytorena distribuyó otros productos de importación, como la ropa Levy & Strauss; las llantas Goodyear; los refrigeradores Frigidaire y un sinnúmero de proyectos con los que a lo largo de su vida impactó el desarrollo empresarial de la ciudad de Mexicali. Que de dónde amigo vengo narra la historia de tres inmigrantes que llegaron por diversas circunstancias a Baja California y que al migrar cambiaron sus vidas y dejaron vestigio en la entidad. Historias recopiladas por Alberto Tapia Landeros, Mario Alberto Magaña Mancillas y Maricela González; coordinados por Servando Ortoll. Todos ellos, a través de los textos que nos presentan nos trasladan a la sierra, las costas y el desierto de Baja California.

Material suplementario
Que de dónde amigo vengo
Alberto Tapia Landeros; Maricela González Félix; Mario Alberto Magaña García; Servando Ortoll (2015). Qué de dónde amigo vengo: tres inmigrantes en Baja California. Mexicali: Universidad Autónoma de Baja California. ISBN: 978-607-607-263-69.
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