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El materialismo histórico de Sartre: el final de la teleología moderna

Sartre 's historical materialism: the end of modern teleology

Cedric Steinlen
Universidad Federal de Santa Catarina

El materialismo histórico de Sartre: el final de la teleología moderna

Estudios Avanzados, núm. 24, 2015

Universidad de Santiago de Chile

Recepción: 03 Mayo 2016

Aprobación: 25 Julio 2016

Resumen: En la modernidad se realizaron teleológias de la historia que desembocaron en filosofías de la historia como las de Hegel y Marx, estas teleologías estaban encaminadas hacia un proceso de secularización. Jean-Paul Sartre habría llevado a cabo el proyecto de elaborar un materialismo histórico que desde el existencialismo pretendía renovar al marxismo. En este artículo se intentará determinar si este materialismo histórico es una teleología propia del proyecto de la modernidad.

Palabras clave: Materialismo histórico, teleología, modernidad.

Abstract: During modernity teleology of history were developed which resulted in philosophies of history such as Hegel and Marx’s. These teleology towards a gradual secularization process. Jean-Paul Sartre carried out the project of elaborating a historical materialism aimed at renewing marxism from existentialist premises. This article will attempt to determine if this historical materialism is itself a teleology of the modernity project.

Keywords: Historical materialism, teleology, modernity.

Introducción

La filosofía de la historia es aquella área de la filosofía que desde la Ilustración pretendió explicar el fenómeno de la historia de una forma racional, es decir una interpretación sistemática de la historia universal de acuerdo con un principio según el cual los acontecimientos históricos se unifican en su sucesión y se dirigen hacia un fin. Esta idea sería una teleológica de la historia que es parte de un proceso de desarrollado del pensamiento occidental que proviene de la escatología de la tradición judeo-cristiana y que durante la modernidad se dirigió a un proceso paulatino de secularización. Hegel y Marx tomaron de la teología de la historia la idea de un fin último como telos proveyendo a sus filosofías de la historia de un objetivo final: “dentro de este esquema teológico, o mejor, escatológico, del proceso histórico, la historia se vuelve universal, ya que su universalidad no depende simplemente de la creencia de un Dios, sino en que da unidad a la historia del mundo, dirigiéndola a su fin último” (Löwith, 1998: 34-35). Lo fundamental de estas filosofías de la historia modernas es la concepción teleológica de que la historia se dirige hacia un final inevitable, es decir una telos que es una verdad universal. En este sentido, la modernidad se habría malogrado con la filosofía de la historia, ya que sus fundamentos crearon una mitología en torno a la emancipación y sus fines no representaban una proporción real: “lo malo, en la filosofía de la historia no es ni la secularización ni la tendencia a operar con el concepto de secularización (…) la secularización es un acontecimiento inexistente" ( Marquard, 2007: 22 ). La filosofía de la historia durante la modernidad no habría alcanzado una verdadera secularización y esta situación malograría el proyecto moderno.

Desde esta perspectiva, nuestro objetivo en este artículo es el de situar al materialismo histórico de Sartre en relación al problema teleológico inherente a la filosofía de la historia moderna, principalmente a partir de la influencia que ejercieron en su obra el pensamiento de Hegel y Marx. El problema que nos planteamos es si es posible establecer que su materialismo histórico presente en la Crítica de la razón dialéctica (1960) 1 corresponde a una teleología de la historia o ,si por el contrario, logra culminar en una real secularización.

Dialéctica y Materialismo

En Hegel el objetivo final de la historia universal es el proceso del desenvolvimiento y del devenir real del espíritu, este desarrollo del espíritu es la consumación del concepto de libertad y toda la historia converge en esa teleología. Sartre comprendía la dialéctica de Hegel -quien pretendió conceptualizar racionalmente la historia y buscar una comprensión total del desarrollo de la historia universal-, en su obra El ser y la nada (1943) se puede observar un método dialéctico y lo profundizará más a partir de su implicancia para su pensamiento marxista. En Hegel la historia se subordina a la verdad de la unidad que es la verdad absoluta, sobre lo empírico o simplemente histórico se debía emplazar una comprensión conceptual. Esta concepción hegeliana de la historia la podemos comprender desde la influencia teológica que tuvo el misticismo alemán en el filósofo. Es un teodicea donde se cruzan lo divino y lo humano, el individuo realiza sus acciones sin percatarse del verdadero sentido de estas, Dios tiene preparado para el hombre un fin último o designio que Hegel llamará el ardid de la razón. Esta concepción teleológica de la historia caracterizaría la filosofía de la historia hegelina: “influyendo en las pasiones humanas a manera de agente de las mismas, no por azar, no por constituir la misma esencia de la historia, el resultado último de todas las acciones históricas es siempre algo no deseado por los hombres” (Löwith, 1998: 83). De esta forma este fin universal e intención particular se mezclan y se reconcilian en una síntesis dialéctica pero sin el resultado que el hombre espera como fin.

Después de la Segunda Guerra Mundial Sartre se acerca al marxismo y al materialismo histórico, su pensamiento filosófico, sus obras literarias y su acción política como intelectual abrazarán una ideología de izquierda humanizada bajo características del existencialismo. En Marx la historia se dirige a un momento final en que la clase trabajadora sustituirá, en el curso de su desarrollo, la sociedad burguesa por una que excluirá las clases y sus antagonismos. Esta evolución social dejará de ser una revolución política únicamente cuando no existan antagonismos, hasta entonces la lucha de clases será el camino para llegar a ese fin. Con Marx la filosofía tendrá que convertirse en algo terrenal, la religión será el deseo de felicidad terrena, forma profana de la búsqueda de la salvación. Marx lleva a cabo un análisis histórico en el cual determina que el recorrido de la sociedad hasta el presente corresponde a una prehistoria y que una historia futura conducida por el proletariado llevará desde la necesidad a la libertad eliminando las contradicciones, siendo esta la última forma del proceso social de producción y la sociedad burguesa capitalista constituiría el capítulo final prehistórico de la sociedad humana. Marx realiza una secularización de la filosofía de la historia de Hegel pero manteniendo una teleología. Para Sartre el marxismo representa el intento más profundo de una formulación del proceso histórico en su totalidad. Declara estar de acuerdo en principio con el materialismo histórico: “El modo de producción de la vida material domina en general el desarrollo de la vida social (…) no podemos concebir este acontecimiento bajo otra forma que un movimiento dialéctico (contradicciones, superación, totalización)” (Sartre, 1995: 36). A partir de esta concepción del materialismo histórico tomará las herramientas que conformarán su pensamiento que culminará en la CDR.

La dialéctica como razón histórica

Para Sartre la dialéctica solo puede ser inteligible en el interior de la historia humana con su escasez y necesidades. Si algo existe como un materialismo dialéctico tiene que ser un materialismo histórico y este sólo puede situarse en los límites de la sociedad humana. Sartre quiere crear una antropología estructural e histórica que le permita descubrir el movimiento dialéctico en la historicidad de las relaciones sociales. En otras palabras, la razón dialéctica es la razón de la historia y esta se descubre en el desenvolvimiento dialéctico de la praxis social. La dialéctica se lleva a cabo entre los hombres en una la realidad material que los condiciona. El hombre se encuentra arrojado en un mundo en donde sus actos individuales son síntesis parciales que se subsumen con los actos de los Otros generándose una totalización dialéctica que los totaliza y que constituye la inteligibilidad de la historia: “la dialéctica es la ley de totalización que hace que haya colectivos, sociedades, una historia, es decir, realidades que se imponen a los individuos; pero tienen que estar entretejida por millones de actos individuales” (Sartre, 1995: 168). Las múltiples acciones individuales que se totalizan durante este movimiento dialéctico, se realizan a partir de las condiciones previas materiales que las determinan, está todo gobernado por las estructuras de la materialidad. De este modo, los seres humanos se encuentran situados sobre una estructura material que los condiciona. Una materialidad orgánica e inorgánica que se caracteriza por ser escaza y de la cual surgen los conflictos que configuran la historicidad del hombre. La dialéctica como idea racional por la cual se descubre la verdad de la historia es inteligible en el seno de la praxis como un momento de la totalización en marcha. En este materialismo histórico la libertad del individuo representada por su proyecto se encuentra en contradicción con las libertades de los Otros.

En Sartre el proyecto individual tiene un telos y este es la libertad, pero esta se condiciona por un pasado-con-otros en un mundo marcado por la necesidad. El porvenir es a su vez presente y pasado: “un proyecto que se define a sí mismo por su fin, es decir, por su porvenir, y que vuelve de este porvenir hasta el presente para iluminar a este como negación del pasado superado” (Sartre, 1995: 206). Esta historia común de todos los seres humanos o totalizaciones parciales se hacen inteligibles en el instante en que la razón devela la totalización total que es la verdad de la historia, es decir donde desemboca el instante sincrónico de una totalidad dialéctica en marcha. Cuando esta verdad se muestra como una intelección de la historia en su totalidad, esta se está desvaneciendo producto de múltiples negaciones individualidades o totalizaciones parciales en un proceso dialéctico continuo que no cesa (totalización-destotalización). Si la dialéctica existe el hombre experimentará sus irremediables contradicciones como consecuencia de las totalizaciones enmarcha: “la libre subjetividad descubre primero en sí misma su objetividad (…) la sentencia que una sociedad en curso ha llevado sobre nosotros y que nos define a priori nuestro ser” (Sartre, 1995: 203). La libertad individual como síntesis parciales se subsumen en una historia universal (verdad) que puede fijar históricamente la realidad social de los conflictos en el mundo.

El materialismo histórico de Sartre

Sartre propone un materialismo histórico que parte de la concepción marxista de que la materialidad condiciona la vida social en un mundo marcado por la escasez que prefigura y condiciona al hombre en un grupo o clase y que el descubrimiento capital de la experiencia dialéctica es que el hombre está mediado por las cosas. El proyecto individual humano -que es la búsqueda de la libertad- está en constante contradicción con la condiciones materiales que lo determinan como primera negación del proceso dialéctico, en la medida en que la acción es por sí misma superación negadora de una contradicción. El ser humano se encuentra arrojado en un mundo material y se hace parte del movimiento dialéctico de la sociedad y se ve en la necesidad de negar las contradicciones para satisfacer a su organismo para lograr alcanzar su propia libertad: "Todo se descubre en la necesidad : es la primera relación totalizadora de este ser material, un hombre, con el conjunto material del que forma parte" (Sartre, 1995: 212). El ser humano se encuentra desde que nace en esta relación con la materialidad o exterioridad, esa relación es histórica y dialéctica. Es decir que el ser humano se ve condicionado por un mundo material que limita su proyecto individual objetivándolo en un grupo o clase social como totalización total que es la verdad de un instante histórico.

Las prácticas humanas individuales o totalizaciones parciales que se desarrollan en el movimiento dialéctico de la historia, buscan la libertad pero en contradicción con una totalización completa que las determina en un instante de su desenvolvimiento histórico: "la praxis nacida de la necesidad es una totalización cuyo movimiento hacia su propio fin transforma prácticamente a lo circundante en una totalidad" (Sartre, 1995: 217). Cuando el hombre busca alcanzar su fin individual o su proyecto como totalización parcial niega la totalización total, esta negación se define como fuerza opuesta a partir de una fuerza primera de integración. El ser humano y su proyecto individual debe utilizar al mundo material que está a la mano para lograr sus fines y se encuentra con Otros que están buscando sus propios fines. Para Sartre, en el momento en que el proyecto atraviesa el mundo circundante hacia su propio fin, se hace parte de una totalidad de fondo con objetos singulares que le ayudan en su tarea. Los hombres y sus múltiples proyectos individuales que conforman totalidades parciales hacen una negación de la negación a la totalización total que los condiciona y se produce la destotalización que da inicio a su vez a un nuevo movimiento dialéctico. Cada totalidad parcial contiene al todo, esa totalidad parcial con la totalidad total se manifiesta como conflicto en el seno de la totalidad destotalizada. El proyecto que Sartre pretendía realizar en la CRD es que el marxismo se revitalizara con este método del materialismo histórico y que la verdad de la historia pudiera ser develada. Ahora bien, lo que debemos hacer a continuación es determinar si la libertad que persigue el hombre en la historia puede ser considerada una teleología al estilo de las filosofías de la historia propias de la modernidad o, si por el contario, habría llegado a una secularización que pudiera eliminar ese carácter teleológico en su filosofía.

El fin de la teleología

Para el Sartre la libertad es un telos (τέλος) del proyecto individual humano, esto significa que el hombre hace de sí mismo lo que su libre voluntad le guíe. Si la existencia del hombre arrojado en el mundo precede a su esencia, entonces la esencia del hombre es lo que este se hará sí mismo. El hombre es un En-sí lazado hacia su proyecto ósea hacia su Para-sí, a fin de cuentas es esencialmente lo que será. Pero esta libertad se alcanza a través de una vida llena de matices y asperezas que dificultan el transitar hacia el proyecto, ese camino atraviesa una sociedad que determina la libertad del paso hacia ese porvenir: "El hombre busca el ser a ciegas, ocultándose el libre proyecto que es esa búsqueda; se hace tal que sea esperado por tareas situadas en su camino. Los objetos son exigencias mudas, y él no es en sí nada más que obediencia pasiva a esas exigencias" ( Sartre, 1998: 758 ). La angustia ante el abismo de la nada que existe entre el En-sí y el Para-sí se descubre como esa libertad que se quiere alcanzar pero que solo es un posible dentro de una totalización de fondo repleta de la posibilidad de otros posibles. Sartre, Tras los años de la resistencia y la guerra, se acerca al materialismo histórico pero con una fuerte crítica al marxismo. En Materialismo y revolución escribe que la libertad del hombre está por sobre el afán totalitario de instalar a través de la dictadura del proletariado el mecanismo que permitirá el fin que la historia tiene preparado para el hombre de la abolición de la lucha de clases: "Y precisamente porque el hombre es libre, el triunfo del socialismo no está asegurado del todo. No está al término del camino como un mojón 2 , sino que es el proyecto humano" ( Sartre, 1960: 140 ).

Esta búsqueda de estructurar un marxismo humanista o si se quiere existencialista, fue un largo trabajo que verá sus frutos con la publicación de la CRD. En su materialismo histórico se puede observar una razón dialéctica de la historia derivada de la negación de negación en el contexto de la necesidad y escasez humana o rareza: "toda aventura humana es una lucha encarnizada contra la rareza (...) la rareza es una relación humana fundamental (con la naturaleza y los hombres). Hay que decir en este sentido que es ella la que hace de nosotros esos individuos que producen esta Historia y se definen como hombres" (Sartre, 1995: 256-257). Las múltiples relaciones intersubjetivas que se dan producto de la denominada rareza, como relación vivida de una multiplicidad práctica con la materialidad circundante que funda la posibilidad de la historia humana. Para Sartre, la historia nace de un desequilibrio brusco que agrieta a la sociedad en todos los niveles y la rareza funda la posibilidad de la historia humana.

El proyecto individual que es perseguido para lograr nuestra libertad de ser lo que nosotros queramos ser, está en un constante proceso dialéctico de negación con los Otros proyectos en una pugna entre lo que necesito para ser libre y la escasez material para alcanzar esa libertad: "la libertad del Otro en mí como libertad-negación de mi libertad es a su vez una determinación en racionalidad en la medida en que esta libertad negativa realiza prácticamente nuestra imposibilidad de coexistir en un campo de rareza" (Sartre, 1995. II: 490). En la filosofía de Sartre la verdad de la historia puede ser establecida al lograr captar el instante sintético de las contradicciones que se unen en un momento totalizante de las múltiples totalizaciones parciales en marcha: "la Historia es inteligible si las diferentes prácticas que se pueden descubrir y fijar en un momento de la temporalización histórica aparecen al fin como parcialmente totalizadoras y como unidas y fundidas en sus oposiciones y sus diversidades por una totalización inteligible y sin apelación" (Sartre, 1995.II: 492). Sartre concibe la historia como una razón dialéctica que podrá mostrar la verdad de la historia, pero serán una heterogeneidad de verdades individuales que en un momento sincrónico se disuelven en una totalización que las hace inteligibles como grupo.

En su materialismo histórico podemos encontrar una fase de secularización más radical que en el marxismo, llevando a su pensamiento al final de la teleología moderna al anunciar que no hay un telos único y universal, es tan solo la verdad como objetivación de la totalización dialéctica: “los fines de la actividad humana no son entidades misteriosas (…) el fin es la objetivación misma, en tanto que constituye la ley dialéctica de una conducta humana y la unidad de sus contradicciones interiores” (Sartre, 1995: 125). Si bien los seres humanos realizan actos históricos individuales finalmente las múltiples contradicciones de la humanidad derivadas de la materialidad se totalizan en una verdad objetiva, que constituye la posibilidad de una intelección de la historia universal en su unidad sintética y sincrónica. Este materialismo histórico, si bien es heredero de la filosofía de la historia moderna, no sería una teleología al no establecer un fin de la historia al cual se dirigen inevitablemente los hombres.

Conclusión

Sartre formula en la CRD un materialismo histórico desde el enfoque del existencialismo, esta es una filosofía de la historia que busca encontrar a través de una razón dialéctica histórica las contradicciones entre los proyectos individuales y grupales que hacen posible la inteligibilidad del desarrollo de la sociedad humana en un momento donde la verdad de la historia se puede descubrir. Pero a diferencia de las filosofías de la historia de Hegel y Marx esta verdad no está determinada por una teleología según la cual existe un fin donde se dirige la historia inevitablemente, sino que está conformada por una síntesis totalizadora de múltiples proyectos que producen negación de negación en búsqueda de la libertad. Desde este punto de vista, la libertad de los hombres hace imposible concebir la historia como una teleología, en este materialismo histórico el instante de la totalización donde se descubre la verdad de la historia se destotaliza debido a múltiples nuevas negaciones de negaciones movidas por la búsqueda de la libertad individual en un movimiento dialéctico que no cesa.

La historia del hombre está conformada por una inconmensurable multiplicidad de relatos individuales que se agrupan en el contexto de las contradicciones existentes en el mundo material. Estas relaciones dialécticas conforman síntesis que pueden hacer inteligible un momento histórico particular, este momento puede develar la verdad de la historia en un gran relato unificador. Sin embrago, esta verdad no es un fin único al que se dirige la historia, debido a que en el instante posterior de esa totalización histórica esa verdad se destotaliza y los heterogéneos relatos vuelven a su movimiento dialéctico de contradicciones en un proceso infinito encaminado a alcanzar la libertad. Esto significa que en relación a la pregunta que nos formulamos sobre si su materialismo histórico presente en la Crítica de la razón dialéctica corresponde a una teleología de la historia, la respuesta es que estaríamos en condiciones de demostrar que esta filosofía de la historia anuncia el final de la teleología presente en los grandes relatos históricos presentes en la modernidad.

Referencias

Hegel, G.W.F. 2008. Filosofia da História. Brasilia, Editora Universidade de Brasilia.

Marquard, Odo. 2007. Las dificultades con la filosofía de la historia. Valencia, Pre-textos.

Marx, K. 2005. Miseria de la filosofía. Buenos Aires, Editorial Gradifco.

Löwith, K. 1968. El sentido de la historia. Madrid, Aguilar.

Sartre, J-P. 1995. Crítica de la razón dialéctica (Tomo I, Libro I). Buenos Aires, Losada.

Sartre, J-P. 1995. Crítica de la razón dialéctica (Tomo I, Libro II). Buenos Aires, Losada.

Sartre, J-P. 1998. El ser y la nada. Buenos Aires, Losada.

Sartre, J-P. 1960. La República del silencio. Buenos Aires, Losada.

Notas

1 Desde ahora nos referiremos a esta obra como: CDR.
2 Señal permanente que se pone para fijar los linderos de heredades, términos y fronteras (RAE).

Notas de autor

Licenciado en Historia; Magíster en Estudios Internacionales, y Máster en Estudios Avanzados en Filosofía; Doctorando en Filosofía, Universidad Federal de Santa Catarina (Brasil).

Información adicional

*: Este artículo se origina en mi tesis en el Máster en Estudios Avanzados en Filosofía de la Universidad de Valladolid (España), dirigida por la Dra. María del Rosario Zurro, y en el Proyecto “Desarrollo de Investigación Docente”, de la Facultad de Educación de la Universidad Pedro de Valdivia, 2013-2014.

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