Editorial

En defensa de una Ciencia plural y crítica

Comité Editorial Cuadernos de Economía Crítica

En defensa de una Ciencia plural y crítica

Cuadernos de Economía Crítica, núm. 6, 2017

Sociedad de Economía Crítica

La producción de Ciencia, como toda actividad productiva, combina el trabajo humano vivo y productos del trabajo humano previo, como por ejemplo instrumental en los laboratorios, o computadoras en las oficinas de los centros de investigación. En la sociedad actual, la forma predominante de trabajo es asalariado, lo que significa que la enorme mayoría de la población mundial recibe, a cambio del desgaste físico y/o mental que implica la jornada laboral, una suma de dinero que utiliza para reproducir su estilo de vida. Los trabajadores y las trabajadoras de la ciencia no son la excepción. Más allá del placer que nos pueda generar dedicarnos a una actividad creativa, encontrar soluciones para problemas de nuestra época, o explicar y predecir fenómenos, somos seres humanos como las demás personas que habitan este planeta y necesitamos recursos para reproducir nuestra capacidad para volver al día siguiente a continuar nuestro trabajo.

Quizás el párrafo anterior resulte una obviedad. Sin embargo, en tanto revista de economía crítica nos vemos en la necesidad de explicitar estas ideas en un contexto en el cual se está avanzando sobre un pronunciado ajuste sobre la producción pública de Ciencia y Tecnología a nivel regional.

En Argentina, el nuevo gobierno dio a conocer a fines de 2016 la noticia de una importante reducción del presupuesto destinado a Ciencia y Tecnología para 2017. Pese al discurso de la gestión anterior en el fomento a la Ciencia como política de Estado y varias políticas implementadas en ese sentido -como resultado de las luchas históricas de docentes e investigadores/as-, dicho presupuesto había empezado a sufrir recortes en dólares desde 2014. Aún así, la participación del área de Ciencia y Tecnología en el gasto público total no bajó del 0,7% anual desde 2009. Para el año 2017, el presupuesto ya aprobado por el Congreso de la Nación Argentina prevé una participación del 0,59% en ese total, quebrando así las proyecciones de crecimiento interanual establecidas desde el propio Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (MinCyT).

Este brutal recorte implicó, entre otras cosas, el despido de 500 becarios/as post-doctorales que habían recibido evaluaciones positivas y recomendaciones de ingreso a la carrera de investigador científico del CONICET. Dichas recomendaciones habían sido realizadas por comisiones integradas por investigadores/as especializados/as en cada área, teniendo en cuenta los criterios que el propio CONICET y el MinCyT habían definido. Además se produjeron recortes en otros organismos descentralizados del sistema científico, como INTA, INTI y la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica del MINCYT. La organización colectiva por parte de miles de investigadores/as y trabajadores/as del sector, para luchar contra este ataque a la Ciencia, logró ciertas conquistas que redujeron el impacto negativo del ajuste: entre ellas, la extensión de las becas para 500 compañeros y compañeras despedidas, con el compromiso de que ingresarían al CONICET (o en su defecto a otros organismos o universidades públicas), manteniendo sus líneas de investigación y las condiciones de contratación estable que provee el CONICET. Sin embargo, gran parte de estas disposiciones aún no se han concretado.

No sólo se trata de un problema de recursos monetarios: también se está planteando un reacomodamiento cualitativo al interior del sistema de Ciencia y Tecnología, en favor de una Ciencia “más útil”. Para la convocatoria 2017 de ingresos a la carrera de investigadores del CONICET se estableció que el 50% del total de los cupos será asignado a proyectos de los llamados “temas estratégicos” definidos por el Plan Argentina Innovadora 2020 -en las convocatorias anteriores, este cupo apenas superaba el 10%. La selección de estos temas no sólo tiende a restringir qué tópicos se puede investigar en cada área: más en general, también disminuye las opciones en Ciencias Sociales y (sobre todo) en Humanidades. El conflicto está entonces tanto en los recursos disponibles como en la tensión entre una ciencia que produce conocimiento para los problemas sociales más acuciantes, y una que atiende los reclamos de las empresas.

Para Cuadernos de Economía Crítica, este ajuste en nuestro sistema científico y tecnológico es un ataque que no podemos soslayar. Nuestra revista es la herramienta de difusión académica de la Sociedad de Economía Crítica de Argentina y Uruguay. Surgió como un mecanismo para formalizar -legitimar- dentro del sistema de Ciencia y Tecnología las valiosas contribuciones que se hacen desde la Economía crítica y la heterodoxia nacional y latinoamericana. Esto no significa avalar al sistema científico tal como existe ahora, sino de usar sus propias herramientas para el conocimiento crítico de la realidad al mismo tiempo que lo cuestionamos para transformarlo. Así, los Cuadernos son un instrumento más (además de las jornadas anuales, los simposios y las charlas que la SEC organiza y difunde) de la lucha que llevamos a cabo dentro de la academia con el fin de pluralizar la Economía y combatir la mirada única -hegemónica- que ejerce la escuela neoclásica, en sus diversas variantes. Destacamos en particular que en 2017 se realizarán las X Jornadas de Economía Crítica, del 7 al 9 de septiembre en la Universidad Nacional de General Sarmiento (Los Polvorines, Provincia de Buenos Aires).

En ese sentido, el combustible primordial de esta batalla por la pluralidad y el pensamiento crítico es sin dudas el trabajo diario de investigadores/as, becarios/as y estudiantes que se abocan a analizar la realidad desde perspectivas heterodoxas. La quita de presupuesto e importancia en los criterios de evaluación para las Ciencias Sociales en Argentina repercutirá necesariamente en la calidad y variedad de las investigaciones en Ciencias Económicas y por tanto en el objetivo de nuestros CEC. Por este motivo, las intervenciones de este número 6 están dedicadas a debatir el tema, revisando la importancia de la Ciencia y la Tecnología en nuestras sociedades. En ese sentido presentamos como aportes a tan urgente debate un ensayo sobre su relación con la acumulación capitalista y una revisión del proceso de organización de quienes integramos el sistema científico de Argentina. Desde la Sociedad de Economía Crítica sabemos muy bien que cuando se quitan recursos y se restringen líneas de investigación, las perspectivas críticas son las primeras en sufrir: en un país excluyente, las miradas que lo cuestionen son molestas.

Vale remarcar que la tarea que desarrollamos desde los CEC –quienes envían sus textos, quienes colaboran evaluando, quienes hacemos la labor de edición, quienes los leen, los debaten y los citan- ha mostrado ya sus primeros frutos. En el último año los CEC han logrado ser incluidos en prestigiosas bases de datos, índices y catálogos internacionales: CARHUS PLUS+, ERIH PLUS, Latindex, Matriz de Información para el Análisis de Revistas (MIAR), Red Iberoamericana de Innovación y Conocimiento Científico (REDIB), Periódicos y Ulrich’s Periodicals Directory. Así, logramos gradualmente el reconocimiento que ya tienen otras publicaciones de filiación crítica y alta calidad, a las que consideramos hermanas en el fomento de perspectivas críticas.

Expresamos así nuestro apoyo a las luchas por las orientaciones de la política científico-tecnológica en nuestros países, de las que participamos activamente, disputando también dentro de la academia (y con sus reglas) por el pluralismo y la criticidad en nuestra Ciencia.

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