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EL FORO DE NEGOCIOS: EL GASTO PÚBLICO EN PERÍODOS ELECTORALES
Ciencia y Sociedad, vol. 41, núm. 2, pp. 413-416, 2016
Instituto Tecnológico de Santo Domingo



La presunción generalizada de la población dominicana y, más específicamente, de la oposición política partidaria, era de que los gobiernos, sin distinción de color, expandían el gasto público en los años en donde se celebraban elecciones (congresuales, municipales y/o presidenciales) en la República Dominicana. Esta preocupación, válida en su esencia, llegó a ser tan fuerte que se convirtió casi en un mito y cada elección que ganaba un partido político tenía el sello indeleble del “uso de los recursos del Estado” como elemento explicativo del triunfo. Más aún, se entendía que los procesos de reformas fiscales, con posterioridad a la celebración de las elecciones presidenciales, eran casi obligatorios por el déficit público que la expansión indiscriminada que generaba el gasto.

Pero para sorpresa de muchos, sin embargo, esto no pasó de ser un mito y una preconcepción nacida de la desconfianza que comúnmente se le tiene a los políticos, frente a las distintas maniobras que están acostumbrados a realizar para inducir el voto a favor de un candidato, sobre todo si es del partido de Gobierno, o para procurar una reelección presidencial. Este mito fue develado esta semana por el economista Pavel Isa, profesor del INTEC, quien en una brillante exposición realizada en el marco del primer Foro de Negocios organizado por el Decanato del Área de Negocios de dicha universidad, demostró que de los últimos seis años en donde se habían celebrado elecciones, durante el período 1991- 2015, solo en dos de ellos, 2008 y 2012, el gasto público se había expandido de manera preocupante durante los meses previos a la celebración de los comicios.

Discutiendo lo que llamó la “teoría del desguañangue”2, Pavel Isa estableció la hipótesis de que, bajo un contexto de debilidad institucional, existen fuertes incentivos a expandir el gasto ―corriente y de capital― para procurar ganancias electorales. Cuando se analizaron los datos, sin embargo, se observó que el cambio interanual en el gasto público total, como porcentaje del Producto Interno Bruto, fue equivalente a apenas 0.4 puntos porcentuales en el período analizado y que en los años electorales solo aumentó significativamente respecto a ese promedio en 2008 (2.4 puntos) y en 2012 (3.5 puntos). En el resto de los años, o sea en 1994, 1996, 2000 y 2004, el gasto total aumentó poco o incluso se redujo, tanto respecto al año inmediatamente anterior como en lo concerniente a la media de los tres años anteriores al año de las elecciones.

Se evidencia, pues, que la presunción de la población no coincide con la realidad de las estadísticas presentadas, y que la formación del mito alrededor del incremento indiscriminado del gasto público total en períodos electorales, se produce más bien como resultado de la debilidad institucional, falta de transparencia, pobre rendición de cuentas, así como de la persistencia de la mayoría de los problemas que aquejan a los dominicanos.

En el trabajo también se desglosó el aumento del gasto total entre incremento del gasto corriente e incremento del gasto de capital. Los resultados fueron bastante similares a los obtenidos cuando analizó el gasto total. En el período, el gasto corriente se incrementó, en promedio, a un ritmo de 0.4 puntos porcentuales del PIB. Pero al considerar solo los años electorales, solo en 2008 y 2012 creció significativamente por encima de esa media. En 2008 lo hizo en 1.6 puntos porcentuales y en 2012 en un punto porcentual del PIB. En este punto, el Prof. Isa llamó la atención respecto al hecho de que, en 2008, el precio del petróleo se incrementó de forma significativa, haciendo crecer el gasto en subsidio al sector eléctrico en más de 1.5 puntos porcentuales del PIB. Esto sugiere que no fueron las elecciones las que incrementaron el gasto en ese año, sino la contingencia petrolera, dejando al 2012 como el único año electoral en el cual la “teoría del desguañangue” se observó con toda claridad.

En el caso del gasto de capital, entre 1991 y 2014 tuvo un crecimiento medio anual equivalente a -0.1 puntos porcentuales del PIB, y nueva vez en los años electorales, solo en 2008 y 2012 el crecimiento fue significativamente superior a la media. En 2008 creció en más de un punto porcentual del PIB y en 2012 en más de dos puntos.

Cuando se analizó el comportamiento del déficit fiscal del Gobierno central, se obtuvieron los mismos resultados, destacándose el 2008 y el 2012 como los únicos años electorales en los que hubo incrementos significativos. En los otros cuatro años electorales, los incrementos fueron pequeños o se registraron reducciones del déficit medido como porcentaje del PIB.

Sin embargo, cuando se analizó el comportamiento del gasto público y, en particular, lo concerniente a la inversión pública a lo largo de cada año, comparando los años electorales con los no electorales, el profesor Isa Contreras encontró que en años electorales la distribución del gasto cambia de forma notable de modo que, de manera sistemática la inversión y el gasto se aceleran en los meses previos a las elecciones de mayo, para luego declinar. En contraste, en años no electorales, la inversión pública se acelera en el segundo semestre. La excepción a este comportamiento fue 2012, año en el que el crecimiento de la inversión continuó después de mayo, y solo declinó a partir de septiembre, durante la nueva administración de gobierno.

La conclusión de este análisis fue que es un mito que, de forma sistemática, los gobiernos incrementan notablemente el gasto público en años electorales en el marco de las campañas electorales. Sin embargo, lo hacen sistemáticamente antes de las elecciones para luego someterse a restricciones de gasto después de estas. La gran excepción fue el año 2012.

Otros tres distinguidos panelistas, el especialista presupuestario José Rijo Presbot, el conocido economista Ernesto Selman, egresado del INTEC y Carlos Pimentel, de Participación Ciudadana, experto en materia de transparencia en la gestión pública, participaron del debate y llamaron la atención sobre el efecto del clientelismo sobre el desempeño fiscal, las vulnerabilidades que afectan la ejecución presupuestaria y la fragilidad institucional que condiciona el gasto público.

El Foro de Negocios de INTEC ha sido concebido como un espacio de reflexión, como una oportunidad de analizar, desde la academia, diferentes temas económicos, financieros, de negocios, políticos y económicos que atañen a la sociedad dominicana. Por sus características, estos foros son abiertos y multidisciplinarios, donde caben todas las ideas, conceptos, propuestas y disquisiciones, siempre con un carácter propositivo y con una visión positiva en torno a la búsqueda de soluciones coherentes con los problemas planteados.

El Área de Negocios del INTEC es la responsable de la organización de los foros, la cual está en disposición de recibir propuestas de la ciudadanía en torno a temas que puedan ser de interés de determinados grupos sociales, pero que tengan una repercusión colectiva, de modo que se justifique su puesta en discusión y su análisis.

Las conclusiones de los foros serán recopiladas cada cierto tiempo, a fin de realizar una publicación con los temas relevantes abordados en ellos. Es parte del compromiso académico asumido por el INTEC desde el Área.

Notas

2 Alude al término popularizado por el economista e historiador Bernardo Vega parareferirse al desajuste de las finanzas públicas en tiempos electorales.


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