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Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal
Asociaciones subjetivas al
bareback
y sus practicantes en usuarios de
redes sociales virtuales en la Ciudad
de México
José Arturo Granados Cosme*
Universidad Autónoma Metropolitana
R
ESUMEN
:
Bareback es el término para denominar la práctica intencionada de penetración anal sin
condón entre varones; ésta cobró relevancia en las últimas décadas y algunos autores la vinculan con
el uso de internet. Para identificar los principales atributos asociados al bareback y sus practicantes
en las redes sociales virtuales, se entrevistó en línea a usuarios de un chat en la Ciudad de México.
Se indagó en información sobre
VIH
-
Sida, conocimiento del bareback y atributos esperados en sus
practicantes, posibles motivaciones para ejercerla y su influencia en el uso del condón. Los resultados
muestran información imprecisa de ciertos términos técnicos del
VIH
, valoraciones positivas y
negativas sobre el bareback, motivaciones relacionadas con el modelo dominante de masculinidad
e idealización de las relaciones de pareja.
P
ALABRAS
CLAVE
: barebacking,
VIH
, internet, gay, condón.
Subjective associations to
barebacking
, and its practitioners,
among users of virtual social networks in Mexico City
A
BSTRACT
:
Bareback is a term used to denominate Unprotected Anal Intercourse among men; this
practice has gained relevance over the last few decades, some authors linking it to Internet use. The
objective of this paper was to identify the main attributes associated to the “bareback” phenomenon
and its practitioners, through online interviews carried out with chat users in Mexico City. The
interviews covered topics such as
HIV
information, bareback knowledge, and the attributes and
expectations among its practitioners; the possible motives of engaging in unprotected sex, and the
influence thereof in relation to condom use. The results show imprecise information in some of the
technical aspects of
HIV
, positive and negative opinions on “bareback,” motivations linked to the
dominant masculinity model, as well as the idealization of gay relationships.
K
EYWORDS
:
Barebacking,
HIV
, Internet, Gay, Condom use.
* jcosme@correo.xoc.uam.mx
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I
NTRODUCCIÓN
Estudios en países anglosajones han documentado el incremento de prácti-
cas sexuales sin condón y la difusión del término
bareback
entre varones
gays
[Suarez 2001]. Aunque no existe un consenso del significado de este
término, generalmente se considera que denomina una modalidad de inte-
racción sexual aparentemente deliberada que incluye la penetración anal
sin condón [Suarez 2001], la cual predomina en la población joven [Crossley
2004]. También se ha explorado esta práctica entre varones homosexuales y
bisexuales seropositivos al VIH-Sida [±alkitis, Parsons, Wilton 2003; Adam,
±usbands, Murray, Maxwell 2005; Parsons y Bimbi 2007], para otros auto-
res,
bareback
hace referencia a relaciones sexuales anales sin condón con
personas a las que no se consideran parejas permanentes [Manserg, Marks,
Colfax, Guzman,
et al.
2002], aun con el conocimiento previo de que alguno
puede ser portador del VIH-Sida u otras infecciones de transmisión sexual
—I²³— [Suarez 2001].
El término se popularizó a partir de 1990 debido al optimismo por la
disminución en la prevalencia de la pandemia en países desarrollados,
fatiga del uso del condón y los avances en materia de terapia antirretroviral
que han permitido que el VIH-Sida deje de considerarse un padecimiento
mortal y se considere ahora una infección crónica [Suarez 2001; Adam,
±usbands, Murray, Maxwell 2005; Shernoff 2006; Grov, De Busk, Bimbi,
Golub,
et al.
2007].
Lo anterior, además de modificar la tendencia de la pandemia, influye
en las actitudes que la población muestra hacia este padecimiento debido al
cambio en la percepción del riesgo y abandono del uso del condón en prác-
ticas sexuales que incluyen penetración anal. Estas transformaciones pue-
den alterar la sexualidad entendida como una construcción social, una
dimensión de la subjetividad en la cual se despliegan los significados y
prácticas que la sociedad ha desarrollado en torno a la diferencia sexual, el
género y la orientación del deseo sexual.
La sexualidad es un espacio en el que se ejercen los atributos que cons-
tituyen la masculinidad [Stern, Fuentes, Lozano, Reysoo 2003]; las interac-
ciones que desarrollamos en nuestras prácticas sexuales están influidas por
la identidad de género. Algunas investigaciones sugieren que las prácticas
sexuales intencionadas sin condón son una búsqueda por satisfacer las exi-
gencias del modelo dominante de masculinidad, aun dentro de varones
seropositivos homosexuales y bisexuales [Parsons y Bimbi 2007], que aun-
que con su sexualidad contradicen dicho modelo, no estuvieron exentos de
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incorporar los atributos fundamentales de los esquemas polarizados de
género durante su socialización.
Respecto de las motivaciones para practicar sexo sin condón, otras
investigaciones han documentado, desde un enfoque cuantitativo, ideali-
zaciones de la pareja y las relaciones sexuales, necesidad de expresar mayor
intimidad, compromiso, amor romántico y formalidad [Croosley 2004;
Adam, Husbands, Murray, Maxwell 2005; Shernoff 2006; Grov, De Busk,
Bimbi, Golub,
et al.
2007], así como la creencia de que las relaciones sexuales
sin condón proporcionan mayor placer por no interponer barreras o adicio-
nar factores de alto riesgo como drogas, clandestinidad y anonimato [Sua-
rez 2001]. Otras motivaciones [Adam, Husbands, Murray, Maxwell 2005]
consisten en que no usar condón les resuelve ciertas dificultades para man-
tener la erección, por la presión del condón sobre el pene, o superar estados
de depresión, tristeza y confusión, así como una medida para intuir el
estado serológico del otro.
El mayor uso de páginas de internet, redes sociales virtuales y
chats,
1
también ha posibilitado el incremento de estos medios específicamente
dirigidos a la población
gay
, lo cual ha abierto mayores posibilidades de
entablar encuentros sexuales. Estos nuevos espacios son utilizados por
quienes buscan practicar
bareback
[Whitty, Carr 2003; Halkitis y Parsons
2003; Shernoff 2006; Grov 2006; Grov, De Busk, Bimbi, Golub,
et al.
2007].
Algunos estudios muestran que altos porcentajes de varones con prácticas
sexuales con otros varones han conocido alguna pareja sexual a través de
internet [McFarlane, Bull, Rietmeijer 2000; Elford, Bolding, Sherr 2001;
Benotsch, Kalichman, Cage 2002], de ahí la relevancia de estudiar estas vías
de interacción social y la manera como mediante ellas se gestiona la
sexualidad.
Diversas corrientes de la antropología y la sociología han analizado las
redes sociales y sus implicaciones en los comportamientos, éstas pueden
1
Si bien el acceso a internet en México es limitado, pues muestra una cobertura de 34%
en comparación con más de 90% que muestran los países con la mayor cobertura, se
observa una acelerada tendencia al incremento. Hasta 2014, el porcentaje de personas
usuarias de internet en México fue de 51% (de los mayores de seis años, que es la po-
blación potencialmente usuaria) y el tiempo de conexión fue en promedio de seis ho-
ras diarias [El Economista 2016]. El IN±²I reportó un porcentaje menor (44.4%), pero
agrega que la tasa de crecimiento de usuarios se aceleró entre 2006 y 2014 en 12.5%,
mientras que la conexión aumentó en 18.9%, el equipamiento en 10.3% anual para el
mismo periodo, también se informa que las tres principales actividades para las que
los usuarios acceden a internet son la búsqueda de información y acceso a redes socia-
les [IN±²I 2015].
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definirse como un conjunto delimitado de actores —individuos, grupos,
organizaciones, comunidades, sociedades globales— vinculados a través
de una relación o un conjunto de relaciones [Lozarez 1996; Ritzer 2002]. A
partir de 1970 el análisis social ha incorporado a los estudios de las redes
sociales el papel de las tecnologías informativas y de los medios de comu-
nicación. Castells [1996] indica que las relaciones sociales están marcadas
por estas tecnologías.
Respecto a las redes sociales creadas y recreadas por medio de internet,
la virtualidad es enteramente capturada, inmersa en una imagen, en un
mundo de hacer-creer, donde las apariencias no están sólo en la pantalla de
la computadora a través de la cual se comunica la experiencia, sino que se
convierte en “la” experiencia misma. En este universo, el término “redes
sociales” se utiliza para referirse a páginas de internet donde el fin es “cono-
cer” personas por medio de la virtualidad. Son nuevos espacios en que se
constituyen relaciones sociales con características particulares entre las cuales
destaca la posibilidad de conservar el anonimato, esto genera mayor libertad
para tratar asuntos considerados tabúes en el espacio público, como la gestión
de prácticas sexuales.
Para Joison [2003] internet tiene una fuerte influencia en las personas
que la utilizan, puede contener elementos “positivos” y “negativos”, desde
conductas delincuenciales hasta la posibilidad de fomentar relaciones afec-
tivas, apoyo emocional y soporte social. Para otros autores [Castells 2000]
es un instrumento en el que se desarrollan pero no cambian los comporta-
mientos, los usuarios se apropian de la red y le dan el sentido que les resulta
más necesario o más atractivo, por lo tanto, sus conductas se amplifican y
potencian a partir de lo que ya son, de ahí que es un espacio privilegiado
para captar las significaciones en torno a lo que se piensa y hace en materia
de sexualidad. Si bien no hay riesgo de transmisión del VIH [Da Silva 2010],
los espacios virtuales constituyen hoy puntos de entrada a lugares físicos
donde pueden concretarse las expectativas expresadas en los
chats,
y los
discursos que se emiten en estos medios expresan las prácticas que se ejer-
cen o buscan ejercerse, así como sus correspondientes significados [Whitty
y Carr 2003; Carballo-Diéguez, Dowsett, ±entuneac, Remien,
et al.
2006].
Para los homosexuales la red ha sido un elemento que contribuye a
socializar con personas que comparten la misma orientación sexual y
resuelve, en cierta medida, las dificultades que impone el rechazo social a
la homosexualidad que debería enfrentarse en el espacio público. En ese
sentido, la red disminuye el aislamiento social y la vergüenza para estable-
cer nuevas relaciones afectivas o sexuales [Chiasson, Parsons, Tesoriero,
Carballo-Diéguez,
et al.
2006]. El mundo virtual fomenta relaciones sociales
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que facilitan el contacto con otros varones para convenir prácticas sexuales,
de esta manera, las redes sociales son un espacio adicional de encuentro
para varones homosexuales, especialmente de zonas urbanas que cuentan
con mayor conexión y equipamiento. En ese contexto, conviene conocer
qué significados sobre el
bareback
se intercambian entre los usuarios de
redes sociales en la gestión de sus prácticas sexuales y si éstos influyen en
la toma de decisiones para el uso del condón.
En otros países la temática del
bareback
ya ha arrojado resultados sobre
los significados que se le atribuyen. Por ejemplo, una investigación que
exploró los significados atribuidos al
bareback
en un sitio virtual de encuentro
gay
en una sala de
chat
destinada a esta práctica, mostró que de 130 mensajes
analizados, 48% apoyaban las prácticas sexuales sin condón, 42% estaban
en contra y 10% se refirieron a otros tópicos [Carballo-Diéguez y Bauermeister
2004], aun cuando el contenido de los mensajes indicaba que existe información
certera sobre el VIH-Sida y las maneras como se transmite. Los informantes
que se manifestaron en favor argumentaron que les resultaba más placentero
tener relaciones sexuales sin condón (ya sea por experiencias reales o por
fantasías), lo cual les confiere un sentimiento de libertad, minimizaron los
riesgos involucrados en el
barebacking
, asumiendo que quienes lo ejercen
viven ya con VIH y creen que el riesgo de reinfección es bajo.
El VIH-Sida en América Latina y especialmente en México mantiene su
prevalencia más alta en varones homosexuales y bisexuales [Censida 2012],
de ahí la necesidad de profundizar en el conocimiento de las condiciones
materiales y simbólicas en que esta población ejerce su sexualidad [Suarez
2001; Croosley 2004], entre ellas, los significados y actitudes que le asocian
al
bareback,
así como la forma como influyen en sus propias prácticas sexua-
les. El objetivo de esta investigación fue identificar las asociaciones que un
grupo de varones homosexuales usuarios de las redes sociales virtuales en
la Ciudad de México le atribuye al
bareback
a través de internet mediante
una aproximación a sus contenidos subjetivos.
M
ATERIAL
Y
MÉTODOS
Se realizó un estudio cualitativo, descriptivo y transversal sobre varones
homosexuales usuarios de una red social virtual en la Ciudad de México de
diciembre de 2010 a febrero de 2011,
2
dicha red está dirigida a población
gay,
2
La aplicación del instrumento de recolección de datos de esta investigación se realizó
en la población conectada en la Ciudad de México debido a que ésta es la que muestra
la mayor cobertura del país (más de 60%) [inegi 2015].
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no es exclusiva de practicantes de
bareback
, creada en Estados Unidos en
1997, de libre acceso, disponible en inglés, francés, alemán, italiano, portugués
y español; contiene cuatro secciones: “Estilo de vida”, incluye enlaces a noti-
cias relacionadas con temas de diversidad sexual, VIh-Sida, eventos y notas
periodísticas; “Encontrar cHicos”, con fotografías de usuarios en línea, donde
se pueden realizar búsquedas acotadas por edad, localización, tipo de perfil,
así como información sobre su personalidad y apariencia física; la sección
“±istazo” permite seleccionar fotografías; la sección “
Chat
” establece con-
versaciones escritas y dirigidas a toda la sala o a alguien en particular mediante
la apertura de una ventana de diálogo privado. La página tiene un buzón
en el cual pueden recibir y enviar mensajes y arcHivos los usuarios; su ingreso
es libre si se declara ser mayor de edad y abrir un perfil que incluye sobre-
nombre, edad, características físicas, estado civil, prácticas sexuales preferidas,
rol sexual, etnia, consumo de alcoHol, tabaco y otras drogas, intereses, pasa-
tiempos y estado serológico. La mayoría de estos datos son opcionales.
Para la investigación se abrió un perfil de usuario en dicHa red y reali-
zaron siete entrevistas semiestructuradas a usuarios en línea que respon-
dieron a la publicación de códigos relacionados al
bareback
(“bb” y “a pelo”,
por ejemplo), en la sala destinada a usuarios Habitantes de la “Ciudad de
México”, para los fines de la investigación no fue necesario que los infor-
mantes confirmaran si eran
barebackers,
sino que respondieran a los códigos
relacionados a esta práctica y estuvieran dispuestos a expresarnos sus
actitudes.
Las preguntas de la guía de entrevista exploraron: información sobreviH-
Sida, conocimiento y actitudes sobre bareback, masculinidad, sexualidad y
negociación del condón. Los textos de las entrevistas fueron examinados
mediante la perspectiva del análisis de contenido identificando términos
claves y asociaciones de dos o más de éstos, se clasificaron los fragmentos
según el tópico al que aportaran información sustancial para después corre-
lacionarla con un soporte teórico básico. El estudio observó las condiciones
éticas pertinentes: información de los objetivos de la investigación, autorización
para utilizar la información con fines científicos, garantía de confidencialidad,
libertad para no responder preguntas que no desearan y ofrecimiento de
entregar los resultados.
R
ESULTADOS
Los entrevistados tenían al momento del estudio entre 23 y 32 años de
edad, dijeron ser solteros, se reservaban su estado serológico y menciona-
ron que Habían entablado relaciones sexuales a través de la red.
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1.
Información sobre prevención del
VIH
-Sida
Los entrevistados mostraron información contradictoria sobre la trans-
misión sexual del VIh-Sida de acuerdo con el indicador básico 13° de la
Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas (±²g³´´):
identificación de formas de prevención de transmisión sexual del VIh y
recHazo de ideas erróneas (±²g³´´, s/a). Destaca que mencionaron como
medidas de prevención el uso del condón, la monoµamia y la fidelidad,
pero prevalecen ideas sin sustento.
Si realmente somos fieles ambos y no estamos infectados sí podemos reducirlo
(el riesµo) [Entrevistado A].
Puedes prevenir el contaµio (con el uso del condón) pero no es un 100 por
ciento seµuro [Entrevistados B y A].
El condón te da la ventaja de cuidarte y proteµerte [Entrevistado C].
Dicen que sólo Hay que meter y sacar dos veces sin condón (el pene), ya des-
pués te lo pones… así el riesµo disminuye [Entrevistado D].
Lo anterior muestra que la información sobre prevención Ha adquirido
una difusión sobresaliente en este sector, aunque sus contenidos varían
entre información errónea e insuficiente. De las vías de transmisión alµu-
nos informantes aún mantienen dudas en torno a si el VIh puede ser trans-
mitido por vectores.
Con cualquier piquete (de moscos) se corre el riesµo del uno por ciento, pero
casi es nula la posibilidad, aunque no estoy muy seµuro [Entrevistado B].
No sé, pero analizando, el mosquito absorbe la sanµre de un individuo con
VIh
y éste pica a otro que no lo tiene, podría ser, a lo mejor podría funcionar como
aµuja infectada… [Entrevistado F].
En alµunos casos se cree que la condición de portador del VIh puede
identificarse mediante la apariencia física, este supuesto adquiere relevan-
cia porque en alµunos casos jueµa un papel importante en la decisión sobre
el tipo de relaciones sexuales que se acordarán en la red.
Para coµer a pelo, me fijo en que no tenµan cosas en la piel… aunque no sea un
riesµo que eyaculen dentro de ti, puede ser en la preeyaculación, pero con las
dos personas que He coµido a pelo, nunca Han eyaculado dentro de mí y les
preµunto antes si lubrican mucHo… [Entrevistado D].
Yo no tenµo Sida porque estoy sano, Haµo ejercicio y como bien… [Entrevistado
D].
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En otros casos se ignora que los portadores de vIh pueden sufrir rein-
fecciones y piensan que ya no tienen riesgo o que los resultados de pruebas
de laboratorio con medición de carga Viral, donde ésta se reporta como
“indetectable”, indican que no Hay riesgo, confundiendo “indetectable”
con ausencia del Virus.
Si esa persona te dice, soy portadora pero estoy bien, es decir, indetectable; no
Hay riesgo alguno. Si esa persona está con su carga Viral alta o media y se Viene
dentro de ti, te contagia y la probabilidad de que te pongas mal es muy alta, por
eso no dejo que se Vengan dentro de mí [EntreVistado E].
Lo anterior muestra la incorporación al discurso no científico de térmi-
nos técnicos, pero con un contenido incorrecto como en el caso de “carga
Viral indetectable”, interpretado como ausencia de riesgo.
2.
Referentes subjetivos hacia el bareback y los barebackers
La búsqueda intencionada de prácticas sexuales sin condón o
bareback
parece ser un fenómeno frecuente entre los usuarios de esta red social. El
conocimiento de las diferentes denominaciones así lo muestra.
Para que digan: “no bb, no a pelo”, o “sólo sexo seguro”, es porque entonces es
muy frecuente ¿no?.
.. esos son los más putos, a la Hora de la Hora te dicen: ‘te
cojo a pelo’, la mayoría lo Hace, es un secreto a Voces [EntreVistado E].
Se pueden obserVar códigos discursiVos que se utilizan en la comunica-
ción por medios Virtuales, destinados para mencionar o sugerir el
bareback,
los más usados son “bb”, “BB”, “bbrs” (
barebackers
), así como sus equiVa-
lentes traducciones al español, “a pelo” y “a tope”. Los entreVistados infor-
maron conocer este término y su significado, aunque parece que la
integración al discurso es relatiVamente reciente.
Sexo sin protección… a pelo… [EntreVistado A].
Sí, tener relaciones sin protección, a piel natural, a pelo [EntreVistado D].
Apenas (supe) Hace unos días, es tener relaciones sin condón, Había escucHado
la Versión en español Hace unos meses: coger a pelo… [EntreVistado F].
En la definición del término
bareback,
los entreVistados lo atribuyeron a por-
tadores de vIh, consumidores de drogas y a la noción de irresponsabilidad.
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(Significa)… sexo sin protección con personas que probablemente estén infecta-
das [Entrevistado A].
(¿Por qué se da esta práctica?) Pueden ser por el consumo excesivo de alcohol
[Entrevistado B].
(¿Por qué se da esta práctica?) Yo creo que lo hacen drogados… [Entrevistado
C].
(¿Qué tipo de personas lo practican?) Es gente que piensa que igual y no pasará
nada o es más fácil si no tienen condón… lo hacen por “valemadres” o ya están
enfermos [Entrevistado B].
Otras asociaciones que realizaron los entrevistados fue vincular el
bare-
back
y el riesgo de adquirir VIH a términos como “ruleta rusa” y “juego”, lo
cual puede interpretarse como un evento de suerte.
Es como una ruleta rusa… como pueda estar infectado e infectarte tú… o como
no puede estar infectado y no infectarte… [Entrevistado A].
Es un juego, nunca sabes qué pedo [Entrevistado E].
Los entrevistados también asociaron al
bareback
como una expresión del
estilo de vida, una conducta asumida libremente, una práctica que se elige
e, incluso, una opción que “se respeta”, aun cuando le atribuyen significa-
dos de irresponsabilidad y autodevaluación de quienes la practican, tam-
bién minimizaron el riesgo al asignarle un sentido azaroso o de mala suerte
a la posibilidad de contraer alguna IT±, entre ellas, VIH.
Cada quien es libre de vivir su sexualidad como más les plazca y pues es respe-
table, mientras no me falten el respeto a mí… yo creo que es una decisión pro-
pia… [Entrevistado A].
Las (personas) que lo practican por placer, pues es una forma de no valorarse,
de no respetar ni sus vidas, ni la de los demás, yo respeto pero, pues, son per-
sonas ‘cero’ responsables… practicar bareback es lo peor… es sexo sin respon-
sabilidad [Entrevistado B].
Conocí por aquí (por la red social) un
wey
que me decía que para nada cogía a
pelo y cuando estuvimos juntos me dijo: “¿te la meto a pelo?”… [Entrevistado
E].
3.
Masculinidad, sexualidad y prácticas sexuales no protegidas
Los entrevistados consideraron que la práctica del
bareback
puede estar
motivada por una atracción por el peligro, que quienes lo practican lo hacen
por satisfacer algunos componentes del estereotipo dominante de
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masculinidad, como las exigencias sociales por demostrar valentía y arrojo.
Algunos estudios plantean que la sexualidad es, entre otras cosas, una
dimensión en la que los sujetos despliegan, mediante sus prácticas, los atributos
de la identidad de género [Corona 1994].
Mediante los vínculos erótico-afectivos, los sujetos corroboran su cohe-
rencia con el orden sexual dominante y la cultura de género que le corres-
ponde, a través de sus prácticas sexuales, los varones ratifican los
componentes del estereotipo de masculinidad dominante. En tanto sujetos
construidos con el esquema de género dicotómico, polarizado y hetero-
sexual, los homosexuales interiorizaron las valoraciones que la sociedad le
asigna a la masculinidad dominante, incluyendo en sus conductas, las for-
mas que la sociedad prescribe para demostrarla [Ramírez 2006; Connell
2006], como el rol de dominación, de protector o el rol activo en la práctica
sexual. Los entrevistados replican en las relaciones homosexuales los pape-
les tradicionales de género respecto de la sexualidad: activo versus pasivo.
Comportarse como hombre es… ser correcto, varonil, fiel… digo, ser
gay
no es
ser mujer [Entrevistado C].
Mi pareja, al ser activo, yo lo veo como un hombre protector, el rol no sólo iden-
tifica el acto sexual, sino la personalidad y no es que yo sea una niñita, pero él
es muy protector, a lo mejor la diferencia de edad… es una protección como
dominante [Entrevistado F].
La operación práctica de los estereotipos dominantes de género se veri-
fica al asumir sus correspondientes roles. Los homosexuales también se
desenvuelven en función de la asignación social del género de acuerdo con
el sexo anatómico y la expresan en los papeles que asumen en sus prácticas
sexuales, haciendo corresponder los atributos de la masculinidad y la femi-
neidad con la oposición binaria activo/pasivo en el coito que, como en el
caso de las relaciones heterosexuales, también implica riesgos a la salud.
Creo que quien tiene el control es el activo, porque lleva las riendas… el activo
es más varonil porque es como si fuera heterosexual, el pasivo es femenino
porque es el que abre las piernas como las mujeres [Entrevistado D].
Un hombre debe comportarse rudo… con actitudes grotescas… eso es lo que
pide la “sociedad”… en la relación sexual, quien tiene el control es mi novio
porque siento que él domina, por decirlo así… [Entrevistado F].
Eso es muy rico (el sexo sin protección), ¿sabes? soy muy arriesgado, muy
caliente y muy aventado… coger a pelo es como la virilidad de nosotros como
hombres… alguien me dijo que ese miedo (el de adquirir
VIH
) nunca me dejaría
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sentir a plenitud el sexo, es un placer infinito, es entregarse sin pedos [Entrevis-
tado E].
La intimidad de las prácticas sexuales también es un espacio-tiempo
donde los homosexuales buscan evitar la sanción social que implica el
incumplimiento de la heterosexualidad. Si bien los homosexuales contradi-
cen la normatividad sexual y de género, son socializados con los esquemas
heteronormativos, por lo que, al igual que los heterosexuales, desenvuel-
ven el significado de su masculinidad en prácticas que los ponen a prueba,
incluyendo conductas arriesgadas y actitudes como no tener miedo, asu-
miendo riesgos (entre ellos, los de la salud), así como pérdida del control
por el placer sexual [Da Silva e Iriart 2012], dominación y experimentación;
propiedades que constituyen el modelo dominante de masculinidad, reite-
rando que su construcción social se desarrolla mediante la permanente
oposición a lo que significa ser mujer.
Para algunos hombres el
bareback
los hace sentirse más valientes, porque sien-
ten que pueden coger sin riesgo [Entrevistado F].
Te sube la calentura, la adrenalina, se creen valientes (quienes practican sexo
sin condón), a la mayoría los hace sentirse “entrones”… [Entrevistado D].
Ser hombre es ser viril, caballeroso, macho, dominante… viril porque debe portar
el papel de hombre; caballeroso, porque debe tener principios; macho, porque
siempre debe ver por arriba de las mujeres; dominante, porque siempre, aunque
no tenga la razón, se debe hacer lo que el hombre diga… el varón homosexual
cumple con este rol, pues se trata de que se sienta más que todos… un homo-
sexual debe comportarse normal, sin perder el papel de hombre sin ser ni pre-
tender ser mujer y estar seguro de lo que es para poder afrontar la vida…
[Entrevistado B].
Creo que (practicar
bareback
) los hace
sentir más valientes… no sé si entrón,
pero pues sí, le da más valor… para hacerlo sin condón deben de tener el valor
suficiente… porque la sensación de miedo y saber que te podrías infectar y aun
así lo haces… [Entrevistado A].
Una explicación que los entrevistados le atribuyen a la práctica del
bareback,
pese a la información sobre sus riesgos a la salud, es el uso de
drogas y la búsqueda por obtener el máximo de placer, la experimentación
y la transgresión de los límites, que también son atributos del modelo
dominante de masculinidad.
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Quiero suponer que muchas veces es por calentura, otras pueden ser por el
consumo excesivo de alcohol y otras por puro placer… coger sin condón da
más adrenalina porque es algo como prohibido, algo como que no debes hacer
y, pues, la gente al hacer cosas que no se deben, sienten mucho placer y eso les
causa adrenalina [Entrevistado B].
Les gusta el morbo, experimentar… yo creo que lo hacen drogados ¡imagínate!
[Entrevistado C].
Lo llegué a hacer (
bareback
)… ¡porque me llegaba la calentura cañón!… Por la
calentura y decían que se siente más padre, y la verdad sí, se siente más natu-
ral… se siente rico, la calentura te llega hasta el tope, se siente muy bien, natu-
ral, delicioso, excitante [Entrevistado D].
Otra motivación que los entrevistados atribuyen a quienes practican el
bareback
fue la búsqueda de prácticas sexuales sin barreras, perciben la
sexualidad como un espacio en el cual se puede ser “libre”, asocian esta
libertad a la entrega “total” o al abandono de la racionalidad y esto implica,
según los entrevistados, prescindir incluso del condón. Esta forma de vin-
culación no sólo se basa en la ausencia de limitaciones entre los cuerpos,
sino en el contacto con los fluidos corporales que pueden transportar el
VIH, formulándose un fetichismo del semen que corresponde a las prácticas
heterosexuales y su capacidad para la fecundidad.
Me gusta la sensación carne-carne, me gustaría sentir el semen, es sólo una
fantasía, sería una complacencia, una satisfacción… me gustaría que (él) se
viniera dentro [Entrevistado F].
Cuando sientes miedo de algo, te gusta más… usar condón te limita y eso baja
el orgasmo del momento, es más rico (no usar condón) por la emoción… te
entregas por completo [Entrevistado E].
Se siente diferente (
bareback
), porque no sientes esa cosa plástica al salir y
cuando eyaculan por dentro se siente el semen… [Entrevistado D].
Aunque sea M-force
3
la sensación del pene cambia, el látex no resbala muy
bien, además al hacer sexo oral no tiene buen sabor… carne con carne se siente
más rico… siento que se está entregando a mí en cuerpo y alma…
[Entrevis-
tado F].
3
M-force es una marca registrada de condones difundida en medios de comunicación
masiva en México.
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Otra motivación atribuida a los practicantes de
bareback
fue el amor, la
“entrega” sin reservas, prescindir del condón significa en estos términos
eliminar las barreras sociales.
¿Cuando coges no te imaginas algo?, y de repente te vas y te dejas llevar, sin
censura, es como cuando lo haces por amor, te entregas así, sin esperar nada,
ofreciendo lo que tienes, el cuerpo y el corazón [Entrevistado E].
La presencia del VIH-Sida en la sociedad y la posibilidad de contraerlo
mediante las prácticas sexuales ha implicado un temor que es percibido,
paradójicamente, como una limitante en el ejercicio de la sexualidad pero,
al mismo tiempo, como un estímulo para reafirmar la masculinidad que se
expresa en la significación de las relaciones sexuales sin condón como una
liberación de las “ataduras” sociales o como una evasión de éstas.
Practico
bareback
a veces por necesidad de tener una verga sin condón… es rico
evadir todas aquellas “telarañas”, ya sabes por el
VIH
, el miedo de enfermarte…
se va a escuchar mal, pero de algo nos vamos a morir, esa es mi idea, espero no
sea muy “macabra”, digo “telarañas”, porque si no hubiese todo esto (
VIH
-
Sida) todos cogeríamos a pelo ¿cierto?.
.. coger sin condón es como olvidarse de
esas “telarañas”, pero a mí eso no me da miedo… yo digo algo: pues de miedo
no se vive, si tengo miedo, no voy a disfrutar… [Entrevistado E].
Aunque los entrevistados no se autodefinieron como practicantes del
bareback,
proporcionaron información de algunas estrategias para dismi-
nuir el riesgo de adquirir IT±, como evitar la eyaculación en el interior del
cuerpo o el contacto con el líquido preeyaculatorio. Los entrevistados argu-
mentaron que esas medidas les provee a los
barebackers
de cierta seguridad,
también mencionan que hay estrategias que, según ellos, les permiten
suponer el estado serológico de sus parejas y de estas intuiciones pueden
tomar mejores decisiones para practicar o no el
bareback.
Pero si esa persona está con su carga viral alta o media y se viene dentro de ti y
tú no eres positivo, te contagia y la probabilidad de que te pongas mal es muy
alta, por eso no dejo que se vengan dentro de mí [Entrevistado E].
Si me dicen que no lo hacen con cualquier persona (el
bareback
), sino sólo con
gente sana, entonces, les comento que estoy muy nervioso y si me dicen “no te
preocupes, si quieres con condón no hay problema”, es cuando opto por hacerlo
a pelo… les pregunto si lubrican demasiado y con ello digo si sí o si no a la
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relación a pelo… eso sí, lo único que no hago es que se vengan dentro de mí…
[Entrevistado D].
Los testimonios anteriores muestran que se han incorporado al len-
guaje común términos técnicos sobre el diagnóstico y seguimiento del VIH-
Sida, pero que su contenido no corresponde al significado científico, y
generan definiciones erróneas con las cuales se toman decisiones que impli-
can el riesgo de transmisión.
4.
Negociación del uso y no uso del condón
Algunos entrevistados mostraron modalidades de negociación en sus
prácticas sexuales, expusieron argumentos basados en información impre-
cisa y en las exigencias incluidas en el modelo dominante de masculinidad,
como se describió anteriormente, para maximizar el placer y minimizar el
riesgo [Da Silva 2010; Da Silva e ±riart 2012]. Estas condiciones coexisten
con una intención de negociar el uso del condón, los entrevistados asocia-
ron a esta “negociación” palabras como seguridad, responsabilidad, pre-
vención, confianza y comunicación, aunque prevalecen contradicciones,
porque algunos aseguraron que se “debe” hablar pero que no lo plantean
“directamente”, pues al final prescinden del condón.
Le digo que por seguridad de ambos es lo más conveniente (usar condón)… si
no me cuido yo, nadie lo hará… te proteges tú y a la persona con la que tienes
sexo… uno mismo se hace responsable del tipo de relaciones sexuales que vas
a tener… [Entrevistado A].
La responsabilidad es parte de los dos… lo platico con mi pareja… hay dema-
siada (diferencia entre usar o no condón), es sexo seguro cuando lo haces con
condón… no corres demasiado riesgo… [Entrevistado B].
Últimamente sí aprendí de una pareja a platicar sobre usar condón… por pre-
vención… platicamos.
.. porque es beneficio para los dos… debe haber con-
fianza… y comunicación, pero no lo pregunto directamente [Entrevistado C].
En algunos casos, conocer experiencias sobre el riesgo de adquirir VIH
reafirma la información y apoya el propósito del uso constante del condón,
pero en otros no se consigue consolidar la coherencia entre la intención y la
realización, pues como se observó en segmentos anteriores, varios de los
entrevistados incurrieron en la práctica de sexo sin protección.
Antes lo hacía (
bareback
), un amigo falleció de “eso” (
VIH
) y me dolió… y me
invitaba a sus pláticas que tenía y ahí entendí muchas cosas… como que si no
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hay protección hay infección y si hay infección cambia toda tu vida, también de
cómo se duplican las células malas… de cómo se te vienen enfermedades
secundarias por bajarse las defensas… [Entrevistado C].
No tendría relaciones sin condón… jamás dejaría de usar condón, a menos que
fuera una violación… de ahí en fuera no, no y no… [Entrevistado B].
Preguntar o informar a las parejas sexuales sobre su estado serológico
no fue un dato que determinara el uso del condón, los entrevistados no lo
consideraron una medida que contribuyera a la seguridad para evitar la
transmisión del VIH.
No pregunto si tienen
VIH
o no… aunque preguntes te lo pueden negar por
miedo al rechazo… [Entrevistado B].
Preguntar si tiene
VIH
es una pregunta que no sabes qué tipo de respuesta te
darán y si será real… [Entrevistado A].
Sin embargo, estas afirmaciones no determinan la decisión de tener
prácticas sexuales de riesgo o no. Algunos entrevistados no vincularon este
dato con sus prácticas sin protección, la eficacia del condón en la prevención
del VIH-Sida depende precisamente de la consistencia en su uso, sin embargo,
algunos entrevistados dejaron de utilizar condón en ciertas circunstancias.
Surgió (prescindir del condón), no lo hablamos, en una ocasión no había con-
dón pero nos sentíamos preparados para hacerlo sin él… yo le comenté que
quería algún día sentirlo sin condón y él accedió… sólo lo hago con mi pareja…
me gustaría que dejara su semen dentro de mí, me gustaría, pero él nunca ha
querido… [Entrevistado F].
Por supuesto, platico con mi pareja, pero llega la tentación de saber qué se
siente… no lo hago (así) con cualquier persona, sólo con gente sana… [Entre-
vistado D].
Se identificó que en las prácticas sexuales no protegidas también hay
toma de decisiones, aunque esté basada en información ambigua, determi-
nada por exigencias culturales del género y cuyos acuerdos no siempre son
explícitos, sino frecuentemente supuestos o intuidos.
Coger a pelo depende de que estemos de acuerdo ambos… pues además te
juegas muchas cosas, pero sí, lo he hecho… es un juego, nunca sabes qué pedo,
qué pasará… cuando he cogido sin condón, se da, es como algo que no sabes
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que pasará, sólo le pregunto a la persona y sí se da, pero la mayoría de las veces
la gente no lo hace… [Entrevistado E].
C
ONSIDERACIONES
FINALES
De acuerdo con los resultados anteriores puede considerarse que internet
se ha constituido en un espacio adicional donde los varones homosexuales
acuerdan relaciones sexuales, aunque no existe riesgo de transmisión del
VIH por esta vía, la manera como se establecen las interacciones sociales en
este espacio define en buena medida la forma como se ejercen las prácticas
sexuales y, en consecuencia, cómo se gestionan los riesgos a la salud que
éstas implican.
En las redes sociales dirigidas a
gays
se identifica una presencia de la
práctica del
bareback
en diversas modalidades discursivas, ya sea con el uso
de códigos en el lenguaje escrito que se publica en las salas de
chat
, como en
los testimonios de los entrevistados. En torno a esa práctica se están consti-
tuyendo referentes identitarios, la denominación
barebackers
que se les
asigna a los practicantes es muestra de ello.
Puede afirmarse que se está constituyendo una subcultura basada en
este referente y como tal, otros grupos y la sociedad en general, les asocia
ciertos atributos, entre los cuales destacan considerarlos personas irrespon-
sables, que ya están enfermos de VIH-Sida, que son consumidores de dro-
gas y no se autovaloran, entre esos atributos hay una relación sinérgica que
revela un proceso de estigmatización, pues el rasgo que predomina en estas
asociaciones es su calificación negativa. Esto tiene implicaciones importan-
tes para las intervenciones de prevención del VIH-Sida, pues al ser rechaza-
dos socialmente, los individuos pueden no sentirse incorporados en las
estrategias promovidas por las instituciones sanitarias.
Se observa cierta dualidad en las valoraciones que se tienen sobre el
bareback,
se tiene certeza de que es una práctica que pone en riesgo la salud
y se considera es ejercida por personas irresponsables. Pero al mismo
tiempo se percibe como una opción que forma parte de un estilo de vida y
que sus principales motivaciones pueden agregar a las prácticas sexuales
efectos adicionales de placer, como enfrentarse al riesgo de adquirir VIH o ir
en contra de lo establecido.
Esto refleja una distancia entre la dimensión objetiva en la que se iden-
tifican los riesgos y se racionalizan las medidas para evitarlos, con la dimen-
sión subjetiva en que transita el deseo sexual considerado como impulso de
mayor autonomía. Los sujetos conscientes de los peligros implicados incurren
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con cierta frecuencia en prácticas riesgosas por el placer que puede brindarles
la temeridad.
Este paralelismo entre la razón y la irracionalidad del deseo sexual rea-
firma a la sexualidad como una dimensión de la vida humana [Weeks 2000],
que se ha construido como ámbito en el cual el sujeto se abandona a su
impulso y se despoja de la normatividad social. Los entrevistados caracte-
rizaron las relaciones sexuales como interacciones en las que se logra la
“plenitud” y la “liberación”, estos resultados coinciden con otros estudios
[Crossley 2004; Shernoff 2006; Grov, De Busk, Bimbi, Golub
et al.
2007; Car-
ballo-Diéguez, Bauermeister 2004].
La normatividad sexual construida como conjunto de prescripciones y
proscripciones determina prácticas en las cuales ignorar o contradecir el
mandato social supone una “liberación” del sujeto. En ese sentido, practi-
car el
bareback
no sólo implica el despojo de barreras entre los cuerpos o la
entrega “plena” que aseguraría una mayor satisfacción del deseo, sino la
“liberación” de un discurso fuertemente normativo sobre el uso del cuerpo
para el placer sexual, como es el discurso médico en el que la conducta
sexual “saludable” desde la era del Sida es el uso del condón.
Paradójicamente, hay un discurso normativo de la sexualidad que
encuentra sus contradicciones en las prácticas sexuales, la sexualidad es
una construcción social conformada por ordenamientos basados en signifi-
cados que dan cuenta de la cultura dominante en un periodo histórico
determinado [Weeks 2000; Foucault 1996]. En la modernidad la sexualidad
está ideológicamente articulada con la reproducción biológica, esta conjun-
ción se basa en un esquema heteronormativo que tiene influencia en toda
actividad humana incluyendo la subjetividad [Wittig 2005], dicha estruc-
tura determina la legitimación de la heterosexualidad y la patologización
de cualquier otra orientación del deseo.
Los homosexuales experimentan su deseo en una contradicción fun-
dante en la impronta de un impulso dirigido a un objeto de deseo prohi-
bido, esta condición determina la forma como los homosexuales viven su
sexualidad y ejercen sus prácticas sexuales. Al ser socializados en una cul-
tura de la sexualidad de base reproductiva, así como una cultura de género
dicotómica, los homosexuales son portadores de las significaciones que tie-
nen los elementos involucrados en las relaciones sexuales, si bien sus prác-
ticas no son reproductivas, le asignan un valor peculiar al semen y éste
adquiere un simbolismo especial en la construcción subjetiva de su deseo.
En la sexualidad nos reafirmamos como sujetos construidos y determi-
nados por nuestro contexto, de modo que en las prácticas sexuales se prac-
tican los significados prevalecientes de la diferencia sexual, el género y la
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orientación sexual. En las relaciones sexuales ponemos en operación nues-
tras identidades, nos afirman como varones o mujeres, como masculinos o
femeninos, como heterosexuales o no heterosexuales, en ella se ponen en
operación los atributos del modelo de masculinidad hegemónica que
incluye como rasgos generales tres oposiciones: no ser mujer, no ser homo-
sexual y no ser niño [Badinter 1992] de las que se derivan rasgos constitu-
yentes como no demostrar miedo, experimentar, asumir riesgos, conquistar,
estar al mando y controlar. La observación de este modelo tiene implicacio-
nes en la sexualidad, que ya han sido detalladas por otros autores [Stern,
Fuentes, Lozano, Reysoo 2003] y que es previsible sean observadas por los
homosexuales, pues fueron socializados en el mismo régimen de género.
Entre heterosexuales, el varón que da cumplimiento al modelo de mas-
culinidad hegemónica es socialmente más valorado entre mayor experiencia
sexual tenga o más parejas sexuales haya tenido, los coitos son simbolizados
por los hombres como conquistas y la acumulación de éstos como medida
de su éxito. Contrariamente a las mujeres, en los varones es bien vista la
experiencia sexual, lo cual supone que es quien debe conducir la práctica
sexual y mantenerla bajo control. Lo anterior tiene implicaciones serias en
materia de anticoncepción y salud, bajo la cultura de género dicotómica, las
mujeres le atribuyen al hombre la decisión de ponerse o no el condón, mien-
tras que éstos suponen que si una mujer lo solicita es porque es conocedora
o tiene una experiencia que en ella es socialmente indeseable.
Los varones homosexuales reproducen la cultura dicotómica del género,
determinados atributos del modelo hegemónico de masculinidad están aso-
ciados a la práctica del
bareback
[Carballo-Diéguez, Dowsett, Ventuneac,
Remien,
et al.
2006; Berg, Tikkanen, Ross 2011]. Resalta que el
bareback
puede
entenderse como una muestra de valor por ser una conducta que pone a
prueba la hombría, para el caso de la población latinoamericana se agregaría
el machismo [Balán Carballo-Diéguez, Ventuneac, Remien 2009] como rasgo
de la masculinidad en México [Aramoni 1961].
Además atribuyen al sujeto que ejerce el rol activo (el que penetra) la
decisión de usar condón, pues, desde su perspectiva, es quien conduce la inte-
racción mientras que el pasivo (el penetrado) asume la opción del activo.
También en las relaciones homosexuales ocurren otros supuestos similares a los
que se presentan entre heterosexuales, como intuir el estado serológico de la
pareja sexual si ésta se coloca o no el condón, como es de esperarse, esto tiene
implicaciones serias en la gestión del riesgo de transmisión del ±IH.
El deseo sintetiza el desencuentro entre la racionalización de la infor-
mación adquirida para la prevención de enfermedades sexualmente trans-
misibles y la irracionalidad del impulso sexual. Alojado en la subjetividad,
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el deseo homosexual enfrenta mayores contradicciones que el heterosexual
por no ajustarse al esquema hetero, además de desplegar en las prácticas
sexuales los atributos del
modelo de masculinidad hegemónica con las
implicaciones ya descritas, los homosexuales deben enfrentar los efectos de
la homofobia: menores niveles de autovaloración positiva, mayores índices
de conductas destructivas, peores condiciones para el ejercicio de la sexua-
lidad, además de estrés y menores niveles de salud mental, clandestinidad
y anonimato [Granados, Torres y Delgado 2009].
Los informantes de este estudio muestran conocimientos contradicto-
rios del VIH y su transmisión, conocen las vías y los insumos para preve-
nirla, han incorporado tecnicismos a su lenguaje pero algunos de éstos
tienen un contenido erróneo. Saben que la carga viral es una medición
parámetro para el control médico de los portadores del VIH y bajarla
mediante la terapia antirretroviral disminuye el riesgo de transmisión. Sin
embargo, equiparan el término indetectable con ausencia del virus en los
fluidos corporales, la principal implicación es que por esta interpretación
prescinden del uso del condón los portadores.
4
Suponer que una de las
motivaciones de los
barebackers
para no usar condón es porque “ya están
enfermos”, revela que implícitamente están omitiendo la posibilidad de la
reinfección que, incluso, puede ser más grave que la primoinfección. Ésta
es otra imprecisión en el conocimiento sobre VIH con que deben tener las
personas con vida sexual activa.
Persisten otras creencias como la posibilidad de transmisión por vecto-
res y que el estado serológico puede derivarse de la apariencia física. Este
último prejuicio tiene implicaciones en dos sentidos: refuerza la estigmati-
zación de quienes “parecen” portadores de VIH, y representa un obstáculo
para el uso consistente del condón en las prácticas sexuales.
Por otra parte, aunque pudiera pensarse que en la práctica del
bareback
no hay precaución alguna, los entrevistados informaron de ciertas estrate-
gias para disminuir el riesgo de VIH como eyacular fuera. Pese a que los
entrevistados argumentaron la importancia de negociar el uso del condón
y las prácticas sexuales protegidas, mostraron inconsistencias reales o
potenciales, pues no usaron condón en determinadas circunstancias y man-
tienen la expectativa de experimentar sexo sin protección o dejar de utilizar
4
El término “indetectable” no significa una erradicación del virus, sino que la cantidad
de copias de éste es tal que no puede ser identificada por los diagnósticos actuales. Los
informantes de este estudio confundieron el concepto “indetectable” con riesgo nulo,
esta idea estuvo presente en las decisiones que tomaron para realizar sus prácticas
sexuales.
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condón cuando su relación de pareja se consolide de acuerdo con las idea-
lizaciones prevalecientes en el amor romántico.
Lo anterior expresa la necesidad de difundir información más precisa
sobre la transmisión del VIh, especialmente la que se refiere a términos téc-
nicos implicados en el control clínico de los portadores. Estos resultados
sugieren la necesidad de replantear los significados asociados a la masculi-
nidad, disminuyendo la sobrevaloración del modelo Hegemónico, en particular
en el terreno de la sexualidad. También que es necesario modificar la arti-
culación entre sexualidad y reproducción, pues en la población Homosexual
prevalece esta significación del coito como lo muestra el “feticHismo” del
semen que expresaron los entrevistados.
Para contribuir a la eficacia de las estrategias de prevención y fortaleci-
miento de las campañas de uso del condón, éstas deben contemplar a un
sector cada vez más importante de la población Homosexual que por distin-
tas razones prescinde de su utilización exponiéndose al riesgo de VIh y un
mayor conocimiento de nuevas comunidades como los
barebackers,
así
como evitar su estigmatización, ya que se limita no sólo el conocimiento de
sus motivaciones, sino que se reducen las opciones ofrecidas para ellos por
la salud pública.
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