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N.º 24
(Febrero, 2017) I ISSN 1699-8154
Revista de los Estudios de Derecho y Ciencia Política
64
Inmaculada López-Barajas Perea
Fecha de presentación: noviembre de 2016
Fecha de aceptación: enero de 2017
Fecha de publicación: febrero de 2017
ARTÍCULO
Nuevas tecnologías aplicadas
a la investigación penal: el registro
de equipos informáticos*
Inmaculada López-Barajas Perea
Profesora titular acreditada de Derecho procesal
Universidad Nacional de Educación a Distancia
Resumen
La lucha contra la delincuencia grave, especialmente contra la delincuencia organizada y el terrorismo, es
fundamental para garantizar la seguridad y su eficacia puede depender en gran medida de la utilización de
técnicas modernas de investigación. Sin embargo, este objetivo de interés general, aunque sea primordial,
no puede justificar por sí solo la existencia de cualquier medida de investigación. En este trabajo, se
analizan algunas de las garantías que deben observarse en la intervención de los equipos informáticos
atendiendo a las singularidades que esta medida presenta en un entorno digital e interconectado a nivel
mundial. Las múltiples funciones y la variada información que se suele almacenar en estos dispositivos
exige una especial protección constitucional.
Palabras clave
investigación penal, nuevas tecnologías, derechos fundamentales, intimidad, privacidad, dispositivos de
almacenamiento masivo de información, prueba
Tema
investigación tecnológica del delito
*
Este trabajo ha sido realizado en el marco del proyecto de investigación concedido por el Ministerio de Economía y
Competitividad del Estado español «Retos procesales para afrontar el uso criminal de las TIC en la sociedad de la
información», DER2013-47856-P.
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Inmaculada López-Barajas Perea
New technology applied to criminal investigation:
searching computers
Abstract
The fight against serious crime, and in particular against organised crime and terrorism, is of great
importance in order to guarantee security, and its efficacy depends very much on the use of modern
investigation techniques. However, although this general interest objective is crucial, it cannot justify
the use of any kind of investigative measures. In this paper we analyse some of the guarantees that
should be observed when searching and tapping into computers, keeping in mind the unique features
that this measure presents in a digital world that is interconnected at the world level. The multiple
functions of computers and the varied information that is usually stored in them calls for special
constitutional protection.
Keywords
criminal investigation, new technologies, human rights, intimacy, privacy, information massive storage
devices, evidence
Topic
technological investigation of crimes
1. Proceso penal y
nuevas tecnologías
La garantía del derecho a la esfera privada es uno de los
grandes desafíos de los ordenamientos jurídicos en la
actualidad y, por ende, también de nuestro proceso penal.
Este tutela un intenso interés público: la represión jurí-
dica de las conductas criminales. En el ejercicio de esta
esencial función del Estado, ha de estar siempre presente
la adecuada defensa de los derechos y libertades de las
personas implicadas.
1
Este trabajo tiene por objeto el estudio de la reforma de
la normativa procesal penal española de 2015 en relación
con las medidas de investigación limitativas de los dere-
chos reconocidos en el artículo 18 de la constitución y, en
concreto, de la diligencia consistente en el registro de los
equipos informáticos.
La sociedad que alumbró la Ley de Enjuiciamiento Criminal
de 1882 ha experimentado una transformación muy profun-
da. Actualmente, la informática y las telecomunicaciones
son la base tecnológica que gestiona prácticamente todos
los ámbitos de nuestra vida diaria.
2
Los modelos de negocio,
de ocio e, incluso, la estrategia militar
3
se diseñan con base
en la red.
4
También la delincuencia organizada ha aprovechado los pro-
gresos de la ciencia en el ámbito de las telecomunicaciones
para ampliar su infraestructura y potenciar la consecución
de sus fines ilícitos. Se manifiesta de forma cada vez más
violenta y más sofisticada en los medios y técnicas que
1.
Gimeno Sendra (2015, pág. 66-68); De la Oliva Santos (2005, pág. 175-199).
2.
Llamas Fernández y Gordillo Luque (2007, pág. 207 y ss.).
3.
Los avances tecnológicos de los sistemas de información han llevado a algunos autores a definir la guerra de la era de la información
como una guerra digital.
4.
Exposición de Motivos de la Ley de servicios de la sociedad de la información y comercio electrónico 34/2002; Salom Clonet (2008, pág.
152).
5.
Magro Servet (2007).
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utiliza, actuando de forma rápida, masiva y continuada.
5
De hecho, casi todas las infracciones penales tienen hoy
un soporte tecnológico.
Para poder dar respuesta a las formas de delincuencia
ligadas al uso de las nuevas tecnologías, junto a los actos
de instrucción «clásicos», han aparecido otros que exigen
buscar un adecuado equilibrio entre seguridad y privacidad.
De un lado, la capacidad del Estado para hacer frente a esta
fenomenología criminal de nuevo cuño.
6
De otro, el espacio
de exclusión que nuestro sistema constitucional garantiza
a cada ciudadano frente a terceros. Es necesario ponderar
despacio la injerencia en la esfera de los derechos funda-
mentales para que no se desvirtúe su contenido esencial.
7
Esta tarea se ha visto dificultada porque nuestra Ley de
Enjuiciamiento Criminal, ha estado durante mucho tiempo
huérfana de regulación con respecto a estos actos de inves-
tigación, nacidos con la aparición de las nuevas tecnologías,
lo que ha ocasionado no pocos problemas procesales.
8
A
ello se une que nos encontramos ante un campo sujeto a la
innovación y la evolución casi permanentes que aporta la
ciencia y que opera en un entorno virtual e interconectado
a nivel mundial.
2. La reforma de la Ley
de Enjuiciamiento Criminal
El Tribunal Constitucional ha apuntado el carácter inapla-
zable de una regulación que aborde las intromisiones en
la privacidad del investigado en un proceso penal. La falta
de previsión legal ha tenido una repercusión muy negativa
en la persecución de los delitos. Basta con mencionar la
STC145/2014, de 22 de septiembre, que declaró ilegítima
la grabación de las conversaciones entre dos personas
detenidas efectuadas en la comisaría de policía, por in-
cumplimiento del requisito de reserva de Ley orgánica, aun
cuando dichas intervenciones se hubieran realizado con
autorización judicial. Se declaró la falta de cobertura legal
para acordar una medida de esta naturaleza.
Se afirma la necesidad de una previsión normativa que apor-
te seguridad y que proporcione claridad en la definición de
los límites de la restricción de los derechos fundamentales
afectados.
Los dos últimos intentos de reforma global de nuestra cen-
tenaria Ley de Enjuiciamiento criminal no se han podido
llevar adelante.
9
Ha sido una nueva modificación parcial de la Ley de Enjui-
ciamiento Criminal, mediante la Ley orgánica 13/2015, de 5
de octubre, que trata de paliar la situación de insuficiencia
normativa en la que se encontraban la mayoría de las medi-
das de investigación tecnológica. El nuevo título VIII (dentro
del capítulo III del libro II), bajo la rúbrica «De las medidas
de investigación limitativas de los derechos reconocidos
en el artículo 18 de la Constitución», regula determinados
actos de injerencia que no estaban previstos en la normativa
anterior, como la captación y grabación de comunicaciones
orales mediante la utilización de dispositivos electrónicos,
la utilización de dispositivos técnicos de seguimiento, loca-
lización y captación de la imagen, el registro de dispositivos
de almacenamiento masivo de información y los registros
remotos sobre equipos informáticos. Asimismo, se actualiza
y se regula la interceptación de las comunicaciones telefóni-
cas y telemáticas, y se confiere sustantividad propia a otras
formas de comunicación telemática, como los mensajes SMS
y el correo electrónico.
Se establecen unas disposiciones comunes para todas estas
medidas de investigación tecnológica que deben satisfacer
los principios de especialidad, idoneidad, excepcionalidad,
necesidad y proporcionalidad, cuya concurrencia debe
encontrarse suficientemente justificada en la resolución
judicial habilitadora, donde el juez determinará la naturaleza
y extensión de la medida en relación con la investigación
concreta y con los resultados esperados.
6.
Gascón Inchausti (2001, pág. 1-9).
7.
Fenwick y Phillipson (2011, pág. 863-918).
8.
SSTC 49/1999, de 5 de abril, 184/2003, de 23 de octubre, y 26/2006, de 30 de enero. SSTEDH de 30 de julio de 1988, Valenzuela Contreras
contra España, y de 18 de febrero de 2003, Prado Bugallo contra España.
9.
Anteproyecto de ley para un nuevo proceso penal. Ministerio de Justicia, Secretaría General Técnica, 2011. DL:M-32828-2011; Borrador
de código procesal penal elaborado por la Comisión Institucional para la elaboración de un texto articulado de la Ley de Enjuiciamiento
Criminal constituida por acuerdo del Consejo de Ministros de 2 de marzo de 2012.
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3. El registro de los dispositivos
de almacenamiento masivo de
información
Dentro de las nuevas diligencias de investigación, desempe-
ñan un papel destacado, por su relevancia en la instrucción
de las causas por delito, el registro y la incautación de la
información almacenada en los equipos informáticos (los
tradicionales discos duros de los ordenadores) y demás
unidades de almacenamiento masivo de información,
10
que
se ha convertido en una práctica imprescindible, cuando se
lleva a cabo un registro, con el fin de encontrar evidencias
digitales del delito investigado.
11
Es relevante como medio
de obtención de información, pero también como fuente
de prueba.
12
Según la doctrina, se configura como un acto de prueba pre-
constituida del juez de instrucción.
13
Conviene recordar que
estos actos tienen un carácter asegurador de los indicios o
fuentes de prueba, y bajo determinadas garantías formales,
de entre las que destaca la posibilidad de contradicción,
posibilitan su introducción en el juicio oral, a través de la
lectura de documentos, como documentos públicos oficia-
les suficientes para fundar una sentencia de condena.
14
Se
caracterizan por estar predominantemente orientados a la
obtención de elementos o datos relacionados con el delito
que puedan servir como prueba en el proceso y porque
implican, con carácter general, una limitación de ciertos
derechos fundamentales.
Los actos de prueba preconstituida tienen una relevancia
práctica enorme, ya que la mayoría de las sentencias pena-
les se fundan, sobre todo, en ellos. De ahí que sea necesario
que cumplan escrupulosamente unas garantías.
3.1. El registro de dispositivos y derechos
fundamentales afectados
Tal y como se ha indicado, la Ley 13/2015, de 5 de octu-
bre, regula por primera vez el «registro de dispositivos de
almacenamiento masivo de información», que hasta ese
momento se encontraban en una situación de vacío nor-
mativo, salvo lo dispuesto en el convenio de Budapest de
2001 sobre ciberdelincuencia.
15
Hasta la entrada en vigor de esta ley, la legitimidad del
acceso a los datos contenidos en estos dispositivos, esto es,
el régimen legal para practicar esta diligencia de investiga-
ción se había fundado en los preceptos sobre registro de
libros y papeles y recogida de otros efectos e instrumentos
del delito que siguen estando vigentes, pero agrupados en
el nuevo capítulo II, del título VIII del libro II de la Ley de
Enjuiciamiento Criminal, bajo la rúbrica «Del registro de
libros y papeles». Conforme a dicho régimen, la policía, tras
un registro domiciliario, podía intervenir el disco duro de un
ordenador. Tras la entrada en vigor de la reforma 13/2015,
esta posibilidad queda prohibida por el artículo 588 sexies a.
Según el artículo 575 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal,
todos están obligados a exhibir los objetos y papeles que
se sospeche puedan tener relación con la causa.
16
Por ello,
la primera cuestión que se plantea es si los dispositivos de
almacenamiento masivo de información son o no efectos
e instrumentos del delito. Nos preguntamos si cuando ha-
blamos de objetos o papeles, estos sufren una excepción
cuando sean informáticos o tengan un soporte tecnológico.
Se ha defendido que no es posible equiparar las tradicio-
nales cartas, agendas o mochilas que una persona lleva
consigo a los actuales dispositivos electrónicos, dada la
10.
Van Someren (2007).
11.
Urbano Castrillo (2007, pág. 28 y 29).
12.
De Jorge Mesas (2007, pág. 358-365).
13.
Cfr.
Gimeno Sendra (2015, pág. 363 y 379).
14.
De la Oliva Santos (2005, pág. 119-129).
15.
Este convenio, publicado en el BOE de 17 de septiembre de 2010 y en vigor en España desde el 1 de octubre de 2010, prevé expresamente
como medida de investigación el registro y decomiso de los datos informáticos almacenados.
16.
El artículo 574 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal ordena recoger los efectos e instrumentos del delito y también los libros, papeles o
cualquiera otra cosa que se hubiesen encontrado, si esto fuere necesario para el resultado del sumario.
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cantidad y diversidad de la información almacenable en
los mismos.
17
Otra posición, en cambio, entiende que solo
cambia el soporte.
Una respuesta a la cuestión planteada exige determinar
la intensidad de la injerencia que conlleva esta medida,
atendiendo, en primer lugar, a la extensa y variada funcio-
nalidad de tales dispositivos. Como dice la STS 342/2013,
de 17 de abril, «la ponderación de las razones que justifican,
en el marco de una investigación penal, el sacrificio de los
derechos de los que es titular el usuario del ordenador, ha de
hacerse sin perder de vista la funcionalidad de los datos que
se almacenan en aquel dispositivo. Incluso su tratamiento
jurídico puede llegar a ser mas adecuado si los mensajes,
imágenes, los documentos y, en general, todos los datos […]
se contemplan de forma unitaria».
Asimismo, debe tenerse en cuenta la variedad de información
que se suele almacenar en un ordenador personal. Aunque
estos datos puedan tacharse de irrelevantes si se consideran
aisladamente, analizados en su conjunto permiten configu-
rar un perfil altamente descriptivo de la personalidad de su
titular.
18
Por ello, el Tribunal Constitucional, en la sentencia
173/2011, de 7 de noviembre, considera que esta intromisión
no solo afecta al ámbito de la intimidad constitucionalmente
protegido, sino que puede afectar a la esfera más íntima
del ser humano. Dadas las múltiples funciones de alma-
cenamiento de datos como de comunicación con terceros
a través de Internet que posee un ordenador personal, el
acceso a su contenido también podrá incidir en el derecho al
secreto de las comunicaciones (art. 18.3 CE) si lo que resulta
desvelado a terceros son datos relativos a la comunicación.
De conformidad con lo expuesto, el registro y análisis de la
información contenida en estos dispositivos presenta algu-
nas singularidades en el entorno digital que los hace dignos
de una especial protección constitucional. Los tradicionales
amparos a través de la protección del domicilio, la tutela
formal del secreto de las comunicaciones o material de la
intimidad podrían resultar insuficientes, por lo que sería
necesaria una tutela más amplia.
19
Por su parte, la sentencia de la Sala Segunda del Tribunal
Supremo de 17 de abril de 2013
20
considera que existe un
derecho al propio entorno virtual. “En él se integraría, sin
perder su genuina sustantividad como manifestación de
derechos constitucionales de
nomen iuris
propio, toda la
información en formato electrónico que, a través del uso
de las nuevas tecnologías, ya sea de forma consciente o
inconsciente, con voluntariedad o sin ella, va generando
el usuario, hasta el punto de dejar un rastro susceptible
de seguimiento por los poderes públicos”. Por ello, todos
estos documentos, imágenes, mensajes y datos almacena-
dos deben ser tratados de forma unitaria, de manera que
la garantía de aquellos derechos se haga efectiva siempre
y en todo caso, con carácter anticipado, actuando como
verdadero presupuesto habilitante de naturaleza formal.
Como consecuencia, concluye el órgano jurisdiccional
superior, la intervención y acceso al contenido de un or-
denador exige una autorización judicial específica que no
está incluida en la resolución judicial previa para acceder
al domicilio en el que aquellos dispositivos se encuentran
instalados. De ahí que, ya sea en la misma resolución, ya en
otra formalmente diferenciada, el órgano jurisdiccional ha
de exteriorizar en su razonamiento que ha tomado en con-
sideración la necesidad de sacrificar, además del domicilio
como sede física en el que se ejercen los derechos individua-
les más elementales, aquellos otros derechos que convergen
en el momento de la intervención del dispositivo en orden
a realizar el correspondiente juicio de proporcionalidad.
21
3.2. La garantía jurisdiccional de la intervención
y su contenido
En congruencia con lo expuesto, la Ley 13/2015 de 5 de
octubre, de modificación parcial de la Ley de Enjuiciamiento
Criminal, afirma que los dispositivos de almacenamiento de
17.
Ortiz Pradillo (2012, pág. 305-310).
18.
En esta línea, la STEDH, de 3 de abril de 2007, caso Copland contra el Reino Unido, considera que están incluidos en el ámbito de protección
del artículo 8 del Convenio europeo, por cuanto pueden contener datos
sensibles que afecten a la intimidad, la información derivada del
seguimiento del uso personal de Internet.
19.
González-Cuellar Serrano (2006, pág. 890).
20.
ROJ: STS 2222/2013, de 17 de abril.
21.
En el mismo sentido se pronuncian las SSTS 985/2009 de 13 de diciembre, 342/2013 de 17 de abril, 587/2014 de 18 de julio y 97/2015 de
24 de febrero.
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información son algo más que simples piezas de convicción.
Se exige una autorización judicial motivada e individualizada
que justifique las razones de su intervención.
La simple incautación de los dispositivos, practicada du-
rante el transcurso de la diligencia de registro domiciliario,
no legitima el acceso a su contenido, sin perjuicio de que
dicho acceso pueda ser autorizado ulteriormente por el juez
competente.
22
Se pone así fin a una práctica jurispruden-
cial que hacía extensiva la autorización judicial concedida
para la intromisión en el domicilio a la aprensión de todos
los soportes informáticos que pudieran encontrarse en el
interior del mismo.
23
El legislador quiere que la restricción de cada uno de los
derechos afectados sea ponderada individualmente por el
órgano jurisdiccional que ha de exteriorizar las razones de
su sacrificio.
24
Por ello, la necesidad de esa autorización
judicial se hace extensiva a los casos en que la aprehensión
de estos dispositivos electrónicos se lleve a cabo fuera del
domicilio del investigado.
25
De esta forma, como primera conclusión, a la hora de deter-
minar el régimen jurídico que debe informar la intervención
y acceso a los datos contenidos en estos dispositivos, el
legislador se ha manifestado restrictivo al exigir que se
solicite siempre la correspondiente autorización judicial. Se
establece un principio de reserva jurisdiccional del juez de
instrucción competente aun cuando la intervención de tales
informaciones no siempre limite de facto, como hemos visto,
el derecho al secreto de las comunicaciones del artículo 18.3
CE, al poder resultar afectado el derecho a la intimidad y,
en cualquier caso, el de la privacidad del artículo 18.1. CE.
Queda superada la jurisprudencia que consideraba legítimo
el acceso a la memoria del teléfono móvil por los agentes
de policía cuando no hubiera un proceso de comunicación
en marcha.
26
No obstante, el rigor de esta exigencia se modula, en los
casos de urgencia, en que haya un interés constitucional
legítimo que haga imprescindible la medida, en cuyo caso
se podrá hacer un examen directo por la policía judicial de
los datos, dando cuenta inmediata a la autoridad judicial.
27
Lo mismo ocurre cuando se trate de ampliar el registro a
otro sistema informático.
La norma no precisa cómo se determina la urgencia del
caso. Tampoco especifica cuándo concurre un interés cons-
titucional legítimo. Si tenemos en cuenta que el Tribunal
Constitucional ha venido sosteniendo que reviste esta
naturaleza «el interés público propio de la investigación
de un delito, y, más en concreto, la determinación de hechos
relevantes para el proceso penal»,
28
podemos afirmar que
se entenderá cumplido este requisito por el mero interés
en la persecución y castigo del delito que se está investi-
gando. La Ley no limita el ámbito objetivo de esta medida
22.
Artículo 588 sexies a.2 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.
23.
La STS 2809/2008, de 14 de mayo, entendió que la orden de entrada y registro habilitaba a la policía para la incautación, entre otras cosas,
del material informático que pudiera encontrarse. Por su parte, la STS 4745/2002, 27 de junio, admitió como lícita la lectura de un mensaje
grabado en un móvil por considerar que se encontraba bajo la cobertura de la autorización judicial de la entrada y registro. Entendió que
los requisitos de validez no eran los propios de una intervención de comunicaciones, sino los que rigen el hallazgo de documentos ya en
poder del destinatario.
24.
Marchena Gómez y González-Cuellar Serrano (2015, pág. 373).
25.
El artículo 588 sexies b dispone que «la exigencia prevista en el apartado 1 del artículo anterior será también aplicable a aquellos casos
en los que los ordenadores, instrumentos de comunicación o dispositivos de almacenamiento masivo de datos, o el acceso a repositorios
telemáticos de datos, sean aprehendidos con independencia de un registro domiciliario. En tales casos, los agentes pondrán en conocimiento
del juez la incautación de tales efectos. Si este considera indispensable el acceso a la información albergada en su contenido, otorgará la
correspondiente autorización».
26.
La STS de 25 de febrero de 2003 recuerda que nuestra jurisprudencia ha afirmado la legitimidad de la indagación en la memoria del
aparato móvil de telefonía (SSTS de 27 de junio de 2002 y 25 de julio de 2003), en la que equipara la agenda electrónica del aparato de
telefonía con cualquier otra agenda en la que el titular puede guardar números de teléfono y anotaciones sobre las llamadas realizadas y
otras anotaciones que indudablemente pertenecen al ámbito de la intimidad, constitucionalmente protegida, y que admiten injerencias en
los términos exigidos por el artículo 8 del CEDH y la Constitución, «pues no tiene la consideración de teléfono en funciones de transmisión
del pensamiento dentro de una relación privada entre dos personas». Posteriormente, el examen de las llamadas entrantes y salientes fue
puesto en cuestión por las SSTS de 8 de abril y 14 de mayo de 2008 y de 18 de diciembre de 2009.
27.
Artículo 588 sexies c, apartado 4.
28.
SSTC 25/2005, de 14 de febrero, y 206/2007, de 24 de septiembre.
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de investigación.
29
La amplitud de la excepción legal choca
con la intensidad de la injerencia, dados los derechos fun-
damentales eventualmente afectados, tal y como ha puesto
de manifiesto la jurisprudencia y, más en concreto, presenta
dificultades en el caso de contenidos vinculados al derecho
a la inviolabilidad de las comunicaciones.
Además, el estado actual de la tecnología debería permitir
dar una respuesta inmediata a estas solicitudes de inter-
vención por parte de los jueces de guardia, una de cuyas
funciones es, precisamente, actuar en dichas circunstan-
cias,
30
debiendo quedar limitada la excepción a los supuestos
excepcionales expresamente previstos.
31
Para ilustrar la cuestión que nos ocupa, puede servir de
ejemplo el supuesto analizado por el Tribunal Constitucio-
nal en la sentencia 173/2011. Un técnico de mantenimiento
informático recibió el encargó de reparar el micrófono de
un ordenador. Una vez hecha la reparación, con el fin de
comprobar el correcto funcionamiento de las piezas (se-
gún el protocolo habitual), el técnico eligió al azar diversos
archivos para su grabación y posterior reproducción, para
lo cual accedió a la carpeta llamada «mis documentos/mis
imágenes» del ordenador, encontrando diversos archivos
fotográficos de contenido pedófilo. Denunció inmediata-
mente los hechos y la policía procedió a la comprobación
del disco duro sin solicitar la correspondiente autorización
judicial. Tras analizar el caso, el TC concluyó que la actuación
policial fue legítima, pues el sacrificio del derecho funda-
mental afectado estaba justificado por la presencia de otros
intereses constitucionalmente relevantes.
32
El TC valoró la
conveniencia de que se actuara con rapidez para evitar la
destrucción de archivos y comprobar la posible existencia
de otros partícipes. También tuvo en cuenta la gravedad
de estos hechos, por afectar a menores de edad, esto es, a
víctimas especialmente vulnerables. Se trataba de un caso
de distribución de pornografía infantil en el que se utilizó
una aplicación informática que permitía el intercambio de
archivos.
Por último, conviene poner de manifiesto que la ley también
omite que el consentimiento inequívoco del usuario actúa
como verdadera fuente de legitimación, tal y como ha es-
tablecido la jurisprudencia.
33
Corresponde a cada persona
acotar el ámbito de intimidad personal y familiar que reserva
al conocimiento ajeno, por lo que el consentimiento del
titular del derecho fundamental legitimará la intromisión
en el ámbito de la intimidad e impedirá, por tanto, conside-
rarlo vulnerado. La persona afectada deberá ser informada
adecuadamente sobre la diligencia para la cual presta con-
sentimiento y sobre su finalidad.
34
Se vulnerará el derecho
a la intimidad personal cuando la penetración en el ámbito
propio y reservado del sujeto, aun autorizada, subvierta los
términos y el alcance para el que se otorgó el consentimien-
to, quebrando la conexión entre la información personal que
se recaba y el objetivo tolerado para el que fue recogida.
35
3.3. Objeto del registro
El artículo 588 sexies a de la Ley de Enjuiciamiento Criminal
se refiere a la aprehensión de ordenadores, instrumentos
29.
En el caso analizado en la STC 115/2013, de 9 de mayo, la urgencia de la intervención resultó de la necesidad de averiguar la identidad de
las personas que escaparon al ser sorprendidas
in fraganti
custodiando droga, para proceder a su detención e impedir que se sustrajeran
definitivamente a la acción de la justicia.
30.
STEDH, de 2 de diciembre de 2014, Taraneks contra Letonia.
31.
Enmiendas presentadas en este punto durante la tramitación del proyecto de Ley orgánica de 13 de marzo de 2015, de modificación de
la Ley de Enjuiciamiento Criminal para el fortalecimiento de las garantías procesales y la regulación de las medidas de investigación
tecnológicas.
32.
La policía puede realizar injerencias en el derecho a la intimidad de carácter leve, siempre que se respeten los presupuestos derivados
del principio de proporcionalidad. La STC 115/2013, de 9 de mayo, permite que en algunos casos y con la suficiente y precisa habilitación
legal, la policía realice determinadas prácticas que constituyan una injerencia leve en la intimidad de las personas sin previa autorización
judicial (y sin consentimiento del afectado), siempre que se hayan respetado las exigencias dimanantes del principio de proporcionalidad
(por todas, STC 70/2002, de 3 de abril).
33.
Cfr.
STS 97/2015, de 24 de febrero. En lo relativo a la forma de prestación del consentimiento, el Tribunal Constitucional ha manifestado
que este no precisa ser expreso, admitiéndose también un consentimiento tácito, derivado de la realización de actos concluyentes que
expresen dicha voluntad. La mera falta de oposición a la intromisión no podrá entenderse como un consentimiento tácito (SSTC 22/1984,
de 17 de febrero, y 209/2007, de 24 de septiembre, respecto a la entrada en un registro domiciliario).
34.
STC 206/2007, de 24 de septiembre.
35.
SSTC 196/2004, de 15 de noviembre, 206/2007, de 24 de septiembre, y 70/2009, de 23 de marzo.
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de comunicación telefónica o telemática, dispositivos de
almacenamiento masivo de información digital y de acceso
a repositorios telemáticos de datos.
Se trata de un concepto amplio que está sujeto a la evolución
propia de los sistemas de comunicación.
36
Abarca todos
aquellos instrumentos que incluyen entre sus funcionalida-
des la de servir de soporte para el almacenamiento masivo
de datos.
Sin embargo, a la hora de determinar el objeto de esta
medida, lo que resulta fundamental es tener en cuenta la
deslocalización de la información digital. Los datos pueden
guardarse no solo en dispositivos físicos, que podemos tocar
y aprehender, sino también en dispositivos en la nube, aloja-
dos en servidores situados a distancia del usuario mediante
las técnicas de computación en la nube o
cloud computing
.
De esta manera, se puede acceder a los datos desde el
domicilio a través del dispositivo investigado, pero eso no
implica que la información esté localizada en dicho lugar.
37
Así, el dispositivo en sí mismo presenta menor relevancia,
salvo en aquellos casos en que el objeto sobre el que haya
recaído el delito sea el propio dispositivo o equipo. Lo que
de verdad importa es la información contenida en sus archi-
vos.
38
El soporte es únicamente el medio a través del cual
la información será emitida o preservada.
39
En un entorno digital e interconectado a nivel mundial es
necesario determinar el ámbito al que se extiende el registro
de estos dispositivos cuando están interconectados a la red.
Por eso, el Convenio sobre la Ciberdelincuencia, elaborado
en Budapest el 23 de noviembre de 2001, entiende que el
sistema informático no es solo el dispositivo aislado en
cuestión, sino también el conjunto de dispositivos inter-
conectados o relacionados entre sí, que permiten, en la
ejecución de un programa, el tratamiento automatizado
de datos.
El mencionado Convenio permite ampliar, con ciertas
limitaciones, el registro a otros sistemas informáticos
cuando existan motivos para pensar que los datos busca-
dos se hallen allí almacenados. Se exige siempre que esos
sistemas se encuentren en el territorio español y dichos
datos sean lícitamente accesibles a través del sistema
inicial o estén disponibles para este. También se permite
el acceso transfronterizo a los datos almacenados, pero
solo cuando se trate de datos de libre acceso al público
o con el consentimiento lícito y voluntario de la persona
legalmente autorizada para divulgarlos a través de ese
sistema informático.
Fuera de estos supuestos, la autoridad investigadora debe
remitir la correspondiente solicitud de asistencia judicial in-
ternacional. Esta petición puede fundamentarse en el propio
Convenio de Budapest o bien en otro tratado o instrumento
internacional que resulte aplicable. Resulta imprescindible
prever nuevos instrumentos de cooperación internacional
que contemplen estas nuevas medidas de investigación y
permitan una respuesta rápida a las solicitudes de coope-
ración judicial y policial entre los distintos países con el fin
de encontrar evidencias digitales del delito en la línea de
lo establecido por la Recomendación R (95) 13, del Comité
de Ministros del Consejo de Europa, de 11 de septiembre,
relativa a los problemas de la legislación procesal penal
conectados con las tecnologías de la información.
Mediante la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Crimi-
nal llevada a cabo por la LO 13/2015, de 5 de octubre, se
prevé, por primera vez en nuestro Derecho, la posibilidad
de extender el registro a otros sistemas conectados con
el originariamente investigado. Así, el nuevo artículo 588
sexies 3.c permite la ampliación del registro cuando se
tengan razones fundadas para considerar que los datos
buscados están almacenados en otro sistema informáti-
co, siempre que los datos sean lícitamente accesibles por
medio del sistema inicial o estén disponibles para este.
En estos casos, se impone una nueva autorización judicial
que pondere la necesidad de esa ampliación. No obstante,
en caso de urgencia, la policía judicial o el fiscal podrán
llevarlo a cabo, informando al juez inmediatamente y, en
todo caso, dentro del plazo de veinticuatro horas, de la
actuación realizada, de su forma y de su resultado. El juez
36.
Incluye las tabletas, ordenadores, dispositivos USB, ZIP, CD-ROM, DVD, reproductores de MP3 o MP4, y servidores informáticos cuya
enumeración no puede agotarse aquí.
37.
González-Cuellar Serrano (2006).
38.
De Jorge Mesas (2007, pág. 359).
39.
Gudín Rodríguez-Magariños (2014).
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competente revocará o confirmará la actuación en el plazo
de setenta y dos horas.
40
Procede poner de manifiesto que la ley española guarda
silencio sobre la posibilidad de que la medida recaiga sobre
sistemas informáticos no ubicados en el territorio español.
Por último, podemos citar las SSTS de 17 de abril de 2013 y
de 24 febrero de 2015 (n.º 97/2015), según las cuales el auto
judicial por el que se decreta el volcado de datos informáti-
cos contenidos en los ordenadores incautados no permite
sin más el acceso a los contenidos de las redes sociales, sino
que es preciso acceder a Internet e introducir una clave de
usuario, por lo que el apoderamiento del contenido de las
redes sociales no se obtiene simplemente por el acceso al
contenido del ordenador, sino que se requiere una acción
adicional dirigida expresamente a su apertura y examen,
siendo necesario el dictado de un nuevo mandamiento
judicial.
3.4. Ejecución
La ley se limita a decir que la resolución del juez de ins-
trucción fijará los términos y el alcance del registro, y las
cautelas necesarias para asegurar la integridad de los datos.
No obstante, la ley exige el cumplimiento del principio de
la alternativa menos gravosa. Así, salvo en el caso de que
constituyan el objeto o instrumento del delito o existan otras
razones que lo justifiquen, se intentará evitar la incautación
de los soportes físicos, cuando ello pueda causar un grave
perjuicio al titular, y se obtendrá una copia.
41
De esta manera, los dispositivos podrán seguir siendo utili-
zados por sus usuarios. Además, dada la inmediatez entre
la intervención de la información y su volcado, se gana en
eficacia de la evidencia digital, que queda garantizada en
el acto de la entrada y registro.
Como todas las piezas de convicción, es necesario asegurar
la autenticidad e integridad de la información obtenida. El
588 sexies c.1 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, se limita
a disponer que corresponde al juez fijar las condiciones
necesarias para asegurar y preservar los datos que deben
acceder al proceso en el mismo estado en el que fueron
obtenidos, sin alteraciones ni manipulaciones.
42
Ahora bien, la información digital presenta algunas pecu-
liaridades respecto a la información en papel, por lo que no
pueden aplicarse los métodos clásicos de documentoscopia.
Teniendo en cuenta que el juez no es un técnico en la ma-
teria, resulta necesario que su actuación venga apoyada
y complementada por conocimientos especializados que
aseguren que el volcado o la copia de seguridad se han
efectuado con las garantías de autenticidad e integridad.
43
El análisis de los datos contenidos en el dispositivo interve-
nido puede requerir la realización de actuaciones complejas,
como la recuperación de archivos borrados u operaciones
de desencriptado, que exigen conocimientos especializados,
programas específicos y la última tecnología.
44
La ejecución de la medida corresponde a la policía judicial,
que puede ordenar a cualquier persona experta que conozca
el funcionamiento del sistema informático o las medidas
tomadas para proteger los datos informáticos contenidos en
el mismo que facilite la información que resulte necesaria,
siempre que de ello no se derive una carga desproporcio-
nada para el afectado, bajo apercibimiento de incurrir en
delito de desobediencia.
45
Esta disposición no será aplicable
al investigado o encausado, a las personas que están dispen-
40.
La enmienda número 38 establece que el prelegislador no explica los motivos que justifican el establecimiento de un plazo distinto y mayor
(de setenta y dos horas) que en los demás supuestos análogos previstos en la reforma del título VIII para obtener la resolución judicial
(veinticuatro horas), por tanto, parece más adecuado homogeneizar su tratamiento.
41.
El artículo 588 sexies a, apartado 2 dispone que «salvo que constituyan el objeto o instrumento del delito o existan otras razones que lo
justifiquen, se evitará la incautación de los soportes físicos que contengan los datos o archivos informáticos, cuando ello pueda causar un
grave perjuicio a su titular o propietario y sea posible la obtención de una copia de ellos en condiciones que garanticen la autenticidad e
integridad de los datos».
42.
El artículo 338 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal dispone que «sin perjuicio de lo establecido en el capítulo II bis del presente título, los
instrumentos, armas y efectos a que se refiere el artículo 334 se recogerán de tal forma que se garantice su integridad y el juez acordará
su retención, conservación o envío al organismo adecuado para su depósito».
43.
Urbano Castrillo (2007, pág. 57); De Jorge Mesas (2007, pág. 365).
44.
Fernández Lázaro y Gordillo Luque (
op. cit.,
pág. 141 y ss).
45.
Artículo 588 sexies c, apartado 5 de la Ley de Enjuiciamento Criminal.
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sadas de la obligación de declarar por razón de parentesco
y a aquellas que, de conformidad con el artículo 416.2, no
pueden declarar en virtud del secreto profesional, entre las
que se encuentra el abogado defensor.
Sin perjuicio de lo expuesto, debe llamarse la atención sobre
la necesidad de que los jueces y fiscales reciban una forma-
ción permanente sobre estas cuestiones para que puedan
tomar las decisiones que les competen y no acepten a ciegas
la opinión de los expertos.
46
Aunque la ley no dice nada expresamente, es necesario
documentar estos registros. El letrado de la Administración
de justicia deberá levantar acta detallada en la que consten
las operaciones practicadas y las personas intervinientes.
En cuanto a la presencia del fedatario judicial en las opera-
ciones técnicas de volcado, la jurisprudencia ha matizado
que su intervención no constituye un presupuesto de validez,
toda vez que se trata de un proceso extremadamente com-
plejo e incomprensible para un profano, pues consiste en el
análisis y desentrañamiento de los datos incorporados a un
sistema informático. A juicio de esta jurisprudencia, ninguna
garantía podría añadirse con la presencia del letrado de la
Administración de justicia, al que no se le puede exigir que
permanezca inmovilizado durante la extracción y ordena-
ción de los datos, identificando su origen y procedencia. Su
presencia sería, de facto, inútil y, por tanto, innecesaria, pues
se trata de una técnica en la que el fedatario judicial no es
un experto (STS 256/2008, de 14 de mayo). Lo decisivo es
que, ya sea mediante la intervención de aquel durante el
desarrollo de la diligencia de entrada y aprehensión de los
ordenadores, ya mediante cualquier otro medio de prueba,
queden descartadas las dudas sobre la integridad de los da-
tos y sobre la correlación entre la información aprehendida
en el acto de intervención y la que se obtiene mediante el
volcado (STS 480/2009, de 22 de mayo).
Las partes tienen derecho a estar presentes en las actua-
ciones que implican una preconstitución de prueba, como
parte del derecho de contradicción.
47
Se les debe dar la
posibilidad de estar presentes con el fin de que puedan
conocer las circunstancias de la intervención y acceso a
los dispositivos y manifestar, en su caso, lo que tenga por
conveniente sobre la forma en la que estas operaciones se
han llevado a cabo.
Asimismo, debe quedar identificado el lugar donde fueron
obtenidos los soportes informáticos o dispositivos de
almacenamiento de datos,
48
que se custodiarán en lugar
adecuado para evitar su perdida y manipulación.
49
También faltan en la ley normas que habiliten a la policía
para tomar medidas con el fin de evitar el alzamiento o
autodestrucción de los datos, medidas que resultan deter-
minantes para el éxito del registro.
Finalmente, la intervención de las referidas informaciones,
efectuadas con todas las garantías, y las pericias efectuadas
sobre ellas tendrán el valor de prueba preconstituida, que,
no obstante, podrá ser impugnada en el juicio oral a través
de la pericial correspondiente.
4. Conclusiones
Debe hacerse una valoración general positiva de la reforma,
en cuanto que nuestro Derecho está necesitado de una re-
gulación de las medidas de investigación tecnológica que se
adapte a los tiempos en que vivimos y que cumpla con las exi-
gencias de la existencia de una norma legal habilitante para
la restricción de los derechos fundamentales. No se puede
justificar la utilización de ciertos medios de investigación sin
una mínima base legal que regule sus requisitos y límites.
50
46.
Verdelho (2009).
47.
Abel Lluch (2013, pág. 194).
48.
La STC 170/2003, de 29 de septiembre, declaró la vulneración del derecho a un proceso con todas las garantías por falta de las garantías
procesales exigibles en la incorporación del material al proceso. Al no identificarse el domicilio (de los varios registros que se habían
practicado) en que habían sido recogidos unos soportes informáticos, ni haberse procedido al sellado ni precintado de dichos soportes,
entiende que la recogida de las piezas de convicción y su custodia fue irregular.
49.
Urbano Castrillo (2007, pág. 66); Frings (2007).
50.
De esta manera, se da cumpliendo a las obligaciones derivadas de la ratificación del Convenio de Budapest sobre Ciberdelincuencia del
23 de noviembre de 2011, cuyo artículo 19 establece que cada parte adoptará las medidas legislativas y de otro tipo para facultar a las
autoridades competentes a registrar o a tener acceso de forma similar a un sistema informático o a medios de almacenamiento de datos
informáticos.
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Asimismo, la nueva regulación permite superar la disparidad
de criterios que, en numerosos aspectos, refleja la jurispru-
dencia de nuestros tribunales.
Desde este punto de vista, se trata de un paso indudable
en la actualización de nuestro proceso penal que anuncia
parte del futuro por donde este discurrirá.
Ahora bien, resulta necesario seguir avanzando para conse-
guir un adecuado equilibrio entre seguridad y privacidad en
la investigación penal del delito, lo que constituye un reto
permanente como consecuencia de la evolución constante
de la ciencia en el ámbito de las telecomunicaciones.
La vida privada es un término abierto no susceptible de una
definición exhaustiva que, según el Tribunal Europeo de Dere-
chos Humanos, debe ser interpretado a la luz de las condicio-
nes actuales de vida propias de la sociedad de la información
en la que estamos inmersos para proteger al individuo de
forma real y efectiva en aquellos ámbitos a los que se refiere.
Desde esta perspectiva, la nueva ley adolece de algunas
insuficiencias, tal y como se ha puesto de manifiesto en este
trabajo, respecto al registro de los equipos informáticos.
Asimismo, para conseguir un proceso penal eficaz en
una sociedad globalizada, también resulta imprescindible
prever nuevos instrumentos de cooperación internacional
que contemplen estas nuevas medidas de investigación y
que permitan dar una respuesta rápida a las solicitudes de
cooperación judicial y policial entre los distintos países con
el fin de encontrar evidencias digitales del delito.
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Cita recomendada
LÓPEZ-BARAJAS PEREA, Inmaculada (2017). «Nuevas tecnologías aplicadas a la investigación penal: el
registro de equipos informáticos».
IDP. Revista de Internet, Derecho y Política
. N.º 24, págs. 64-76.
UOC [Fecha de consulta: dd/mm/2017]. <http://dx.doi.org/10.7238/idp.v0i24.3084>
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Sobre la autora
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