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INFLUENCIA DEL BURNOUT, LA CALIDAD DE VIDA Y LOS FACTORES SOCIOECONÓMICOS EN LAS ESTRATEGIAS DE.
..
29
Pensamiento Psicológico, Vol. 4, N°11, 2008, pp. 29-44
Influencia del Burnout, la calidad de vida
y los factores socioeconómicos en las estrategias
de afrontamiento utilizadas por los profesionales
y auxiliares de enfermería
Francoise Contreras T.
1
Universidad del Rosario Bogotá (Colombia)
Fernando Juárez A.
2
Universidad de San Buenaventura Medellín (Colombia)
Elizabeth Murrain K.
3
Fundación Universitaria de Ciencias de la Salud. Hospital San José Bogotá (Colombia)
Recibido: 01/07/08
Aceptado: 27/09/08
Resumen
El propósito de este estudio fue evaluar la influencia del síndrome de Burnout y la
calidad de vida, así como las variables socioeconómicas, en los estilos de afron-
tamiento utilizados por 71 trabajadores de la salud (52,1% enfermeros y 47,9%
auxiliares de enfermería). Se aplicó el cuestionario de salud (SF-36), el cuestiona-
rio de afrontamiento al estrés (CAE) y el Maslach Burnout Inventory (MBI). De
acuerdo con los resultados, la presencia de Burnout fue baja (77,5% sin Burnout),
la calidad vida estuvo reducida en las dimensiones de vitalidad, dolor corporal y
salud general, y las estrategias más utilizadas fueron la focalización en la solución
de problemas y la reevalución positiva. El incremento en la calidad de vida, la
reducción en la severidad de los síntomas de Burnout, pertenecer al género feme
Dirección de correspondencia. Emails:
1
francoise.contreras46@urosario.edu.co
2
fernando.juarez@usbmed.edu.co
3
lizmurrak@hotmail.com
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FRANCOISE CONTRERAS , FERNANDO JUÁREZ
Y ELIZABETH MURRAIN
nino, tener menor edad y ser enfermera son predictores significativos (regresión
cúbica) del incremento en el uso de todas las estrategias de afrontamiento, espe-
cialmente la focalización en la solución de problemas y la reevaluación positiva.
Palabras clave: Burnout, calidad de vida, estrategias de afrontamiento
Abstract
The aim of this study was to evaluate the influence of the Burnout syndrome
and
quality of life, as well as the socioeconomic variables in the coping styles
used by 71 health workers (52.1 % nurses and 47.9 % nursing aids). The health
questionnaire (SF36), the stress coping questionnaire (CAE) and the Maslach
Burnout Inventory (MBI) were applied. According to the results, the presence of
Burnout was low (77.5 % without Burnout), the quality of life was reduced in the
areas of vitality, corporal pain and general health, and the most used strategies
were those of focusing on the solution of problems and positive reappraisal. The
increase in the quality of life, the reduction in the severity of Burnout symptoms,
being female, young and working as a nurse, are all significant predictors (cubic
regression) of the increase in the use of all the coping strategies, especially those
focusing on the solution of problems and positive reappraisal.
Key words: Burnout, Quality of Life, Coping Strategies.
Resumo
O propósito deste estudo foi avaliar a influência da síndrome de Burnout e a
qualidade de vida, assim como os fatores socioeconômicos, nos estilos de enfren-
tamento utilizados por 71 trabalhadores da saúde (52,1% enfermeiros e 47,9%
auxiliares de enfermaria). Se aplicou o questionário de saúde (SF-36), o questio-
nário de enfrentamento ao stress (CAE) e o Maslach Burnout Inventory (MBI).
De acordo com os resultados, a presença de Burnout foi baixa (77,5% sem Bur-
nout), a qualidade vida esteve reduzida nas dimensões de vitalidade, dor corporal
e saúde geral, e as estratégias mais utilizadas foram a focagem na solução de
problemas e a reevalución positiva. O aumento na qualidade de vida, a redução
na severidade dos sintomas de Burnout, pertencer ao gênero feminino, ter menor
idade e ser enfermeira, são predictores significativos (regressão cúbica) do au-
mento no uso de todas as estratégias de enfrentamento, especialmente a focagem
na solução de problemas e a reavaliação. positiva.
Palavras-chave: Burnout, qualidade de vida, Estratégias de enfrentamento
INFLUENCIA DEL BURNOUT, LA CALIDAD DE VIDA Y LOS FACTORES SOCIOECONÓMICOS EN LAS ESTRATEGIAS DE.
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Introducción
El síndrome de Burnout
o "quemarse
por el trabajo"
consiste en una respuesta a
una situación permanente de estrés laboral,
que se presenta principalmente en personas
que trabajan prestando asistencia a otros;
dicho síndrome estuvo inicialmente relacio-
nado con la calidad de la atención que brin-
daban los profesionales sanitarios (Freuden-
berguer, 1974). El Burnout está formado
básicamente por tres factores: 1) agotamien-
to emocional o sensación de desgaste físico
y mental, en la que el individuo percibe que
carece de energía y que ya ha llegado a su
propio límite 2) despersonalización o altera-
ción en las relaciones que se establecen con
las personas a quien se asiste, haciendo que
el trato se vuelva distante e indiferente, y 3)
falta de realización personal o sentimientos
de insuficiencia, baja autoestima, fracaso
profesional y desmotivación (Maslach y
Jackson, 1981).
Chacón y Grau (1997) consideran que
la enfermería es la profesión que hace más
vulnerable a las personas a adquirir estrés
laboral y a
que se produzca el síndrome
de desgaste profesional, debido a las largas
jornadas de trabajo - algunas de ellas noc-
turnas-, la sobrecarga laboral, la escasa au-
tonomía para la toma de decisiones, la falta
de reconocimiento profesional y el contacto
cotidiano con el dolor, la enfermedad y la
muerte, todos ellos factores altamente es-
tresantes para los cuales estos profesionales
no están preparados (Zalon, 1995). Las con-
diciones laborales anteriormente descritas
parecen influir en el deterioro de la calidad
de comunicación que este personal sanitario
mantiene con el paciente y puede, incluso,
afectar los procesos de diagnóstico y trata-
miento (Nouvilas, 1999, 2003).
A lo anterior, se suma la carencia o es-
casez de recompensas intrínsecas para estos
trabajadores, lo cual se ha relacionado con
la presencia del Burnout, al igual que la fal-
ta de retroalimentación positiva y el estrés
percibido, los cuales predicen la desperso-
nalización del trabajador (Carlotto, Gon-
calves y Borges, 2005), dándose más esto
último en los varones que en las mujeres
(Gil-Monte, 2002; Gil-Monte, Peiró y Val-
cárcel, 1996), debido a que los modelos de
socialización consideran a la profesión de
enfermería como eminentemente femenina,
en cuanto se asume que la mujer es educada
para cuidar (Gil-Monte, 2002). Por su parte,
el ser más joven se ha relacionado con altos
niveles de agotamiento, sobre todo si se está
estudiando y se tiene una importante sobre-
carga laboral (Mazur y Lynch, 1989).
De acuerdo con varios estudios, se ha
observado que el síndrome de Burnout afec-
ta el estado de salud de los profesionales
asistenciales, evidenciándose una relación
entre la fatiga y las alteraciones, tales como
dolor de cabeza tensional, incapacidad para
relajarse, problemas gastrointestinales, do-
lores musculares, alteraciones del sueño,
dificultades para concentrarse, trastornos de
memoria y estados depresivos (Bellani et al.
1996; Schaufeli y Enzmann, 1998). Tam-
bién se ha encontrado que la fatiga es un
fuerte predictor de infecciones y que la des-
personalización y baja realización personal
contribuyen a su aparición (Kiecolt-Glaser,
McGuire, Robles y Glaser, 2002; Mom-
mersteeg, Heijnen, Kavelaars y Van door-
nen, 2006), existiendo asociación entre altos
puntajes en la subescala de despersonaliza-
ción con baja actividad de las células NK
(Nagase, Yoshida y Ogino, 1999). A su vez,
la realización personal ha correlacionado de
forma negativa con
la ansiedad (Bellani et
al., 1996) y la sobrecarga laboral, además de
relacionarse con la presencia del síndrome
(Zellars, Perrewé y Hochwarter, 2000), ha
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FRANCOISE CONTRERAS , FERNANDO JUÁREZ
Y ELIZABETH MURRAIN
resultado ser un predictor significativo de
agotamiento emocional y despersonaliza-
ción (Gil-Monte, 2002; Janssen, Schaufeli y
Houkes, 1999).
El síndrome de Burnout, al ser conse-
cuencia del estrés laboral, se ha relacionado
con las estrategias de afrontamiento. Estas
estrategias son utilizadas por los individuos
para manejar las demandas ambientales ex-
cesivas (Lazarus y Folkman, 1986) y depen-
den de la evaluación que se haga de la situa-
ción, de la disponibilidad de recursos y de
las experiencias previas (Mok y Tam, 2001;
Richardson y Poole, 2001); las estrategias
de afrontamiento ayudan a reducir el impac-
to negativo de los estresores sobre el bienes-
tar psicológico (Pearlin y Schooler, 1978) o
a tolerar sus efectos de manera menos per-
judicial (Matheny, Aycock, Pugh, Curlette y
Silva-Canella, 1986).
Se ha estudiado la relación entre las es-
trategias de afrontamiento y el síndrome de
Burnout, observándose que, en general, re-
sulta favorable el uso de estrategias directas
o activas (Carrobles, Remor y Rodríguez-
Alzamora, 2003) en comparación con las
indirectas, las cuales son ineficaces (Pines
y Kafry, 1981) al implicar una tendencia a
perder el control sobre la situación (Brown,
Nicassio y Woolston, 1989). De este modo,
las estrategias directas correlacionan nega-
tivamente con el Burnout, mientras que el
uso de estilos paliativos lo hacen de manera
positiva (Carmona, Buunk, Peiro, Rodrí-
guez y Bravo, 2006) debido a que los esti-
los activos incrementan la realización per-
sonal e implican control, mientras que los
estilos paliativos -en especial la evitación-,
se relacionan con la aparición del síndrome
(Breaux, 1998; Burke y Greenglass, 2000;
Ceslowitz, 1999; Leiter, 1991; Verhoeven,
Kraaij, Joekes, y Maes, 2003); los estilos
activos se asocian con menor despersonali-
zación y menor probabilidad de desarrollar
el síndrome, que aquellos que utilizan estra-
tegias centradas en la emoción (Anderson,
2001; Leiter, 1991) y, a su vez, el afronta-
miento dirigido al problema constituye una
estrategia favorable, mientras que la evita-
ción no (Arraras et al. 2002; Carrobles et al.
2003); relacionándose esta última con carga
emocional, falta de realización personal y
despersonalización (Dorz, Novara, Sica y
Sanavio, 2003; Thorton, 1992).
Sin embargo, a pesar de los hallazgos
anteriormente descritos, aún no es claro el
papel que juegan los estilos de afrontamien-
to en el desarrollo del síndrome (Carmona,
et. al., 2006); algunos estudios, incluso, no
han encontrado que ésta sea una variable
predictora del mismo (Hernández, Olmedo
e Ibáñez, 2004), y se ha argumentado que
el desarrollo del síndrome obedece exclu-
sivamente a factores laborales (Schaufelli
y Buunk, 2003). Aunque la inconsistencia
en los resultados puede reflejar dificulta-
des metodológicas o la falta de consenso en
la definición de Burnout (Carmona, et al.,
2006), también es posible que la relación
entre estrategias y Burnout sea más comple-
ja, y que la presencia de Burnout influya a
su vez en el tipo de estrategia utilizada; esto
último se ha demostrado en las relaciones
interpersonales poco gratificantes, caracte-
rística fundamental del Burnout, las cuales
pueden influir sobre
los estilos de afron-
tamiento (Carmona, et al., 2006; Ramos,
1999). Por otra parte, es común realizar un
estudio comparando la efectividad de las
diferentes estrategias utilizadas, sin tener
en cuenta el hecho de que la presencia del
síndrome puede hacer que se incremente la
utilización de unas u otras.
El afrontamiento también influye en la
percepción de la calidad de vida relacionada
con la salud, la cual se refiere al funciona-
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miento social, físico y cognitivo en las ac-
tividades cotidianas, así como con el bien-
estar emocional y la percepción general de
la salud (Badia y
Lizán, 2003), variando a
través de los individuos (Porter, 1994). Un
afrontamiento optimista, al parecer, la favo-
rece (Gunzerath, Connelly, Albert y Knebel,
2001; Van der Zaag-Loonen, Grootenhuis,
Last y Derkx, 2004), mientras que el afron-
tamiento confrontativo, evasivo y emotivo la
afecta negativamente (Lindqvist, Carlsson y
Sjödén, 2000). Recientemente, se ha encon-
trado que el estilo de afrontamiento deno-
minado autofocalización negativa, es decir,
el autoconvencimiento negativo, autoculpa,
indefensión y sentimientos de incapacidad
para resolver la situación, lo que implica
una tendencia a perder el control sobre la
misma, se asocia con menor calidad de vida
(Brown, Nicassio y Woolston, 1989), con
menor percepción de salud general, menor
vitalidad, función social, rol emocional y
salud mental (Griswold, Evans, Spielman y
Fishman, 2005). Sin embargo, al igual que
el Burnout, la calidad de vida puede tener
consecuencias en las estrategias de afronta-
miento utilizadas por los individuos, aspec-
to que tampoco es habitualmente estudiado.
Con base en lo anterior, el interés de este
trabajo es observar si el síndrome de Bur-
nout, la calidad de vida y las características
sociodemográficas influyen en el uso de las
estrategias de afrontamiento en un grupo de
profesionales y auxiliares de enfermería.
Método
Participantes
Se trabajó con una muestra no proba-
bilística compuesta por 71 trabajadores de
la salud (52,1% enfermeros y 47,9% auxi-
liares de enfermería), la mayoría mujeres
(77,5%), con una edad promedio de 33 años
(DE=8,1), los cuales, previo consentimiento
informado, aceptaron participar voluntaria-
mente en el estudio. Como criterio de selec-
ción se tuvo en cuenta que los participantes
estuvieran ejerciendo su labor asistencial en
instituciones hospitalarias en la ciudad de
Bogotá, D. C. (Colombia).
Instrumentos
Se utilizó la versión en español del MBI
de Gil-Monte y Peiró (1997). Cuestionario
autoadministrado, constituido por 22 ítems
en forma de afirmaciones, que indagan acer-
ca de los sentimientos y actitudes del pro-
fesional en su trabajo y hacia los pacientes.
Presenta seis alternativas de respuesta desde
nunca (0) hasta todos los días (6). Consta
de tres subescalas: 1) Realización Personal
(sentimientos de autoeficacia y realización
personal), 2) Agotamiento Emocional (vi-
vencia de estar exhausto emocionalmente
por las demandas del trabajo) y 3) Desperso-
nalización (grado en que cada uno reconoce
actitudes de frialdad y distanciamiento). El
MBI presenta una alta consistencia interna y
una fiabilidad cercana al 0,9.
Cuestionario de Afrontamiento al Estrés
[CAE]: es una escala de 42 ítem desarrolla-
da y validada por Sandín y Chorot (2003).
El instrumento fue diseñado para evaluar
siete
estilos
básicos
de
afrontamiento:
1) focalizado en la solución del
problema, 2)
autofocalización negativa, 3) reevaluación
positiva, 4) expresión emocional abierta,
5) evitación, 6) búsqueda de apoyo social, y
7) religión. El instrumento ha mostrado ade-
cuadas propiedades psicométricas, y obtuvo
un coeficiente promedio de fiabilidad de
Cronbach de 0,79 para las siete subescalas.
Cuestionario de Salud [SF 36]: la cali-
dad de vida se evaluó mediante este Cuestio-
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Y ELIZABETH MURRAIN
nario, diseñado por el Health Institute, New
England Medical Center, de Boston Massa-
chussets, durante el Medical Outcomes Stu-
dy (MOS), el cual ha sido traducido y adap-
tado para ser utilizado internacionalmente
a través del proyecto International Quality
of Life Assessment (Iquola).
El SF36 es un
instrumento psicométricamente sólido de 36
ítems, que evalúa la calidad de vida a través
de distintas dimensiones: función física (li-
mitaciones físicas), rol físico (interferencia
en el trabajo y actividades diarias), dolor
corporal (intensidad del dolor y su efecto en
las actividades),
salud general (valoración
personal de la salud), vitalidad (sentimiento
de energía), función social (interferencia en
la vida social habitual), rol emocional (in-
terferencia en el trabajo u otras actividades
diarias), salud mental (depresión, ansiedad,
control emocional y de la conducta), y evo-
lución declarada de la salud (valoración de
la salud actual comparada con la de un año
atrás).
Procedimiento
Una vez obtenidos los permisos corres-
pondientes en cada una de las instituciones
que participaron en el estudio, se procedió a
la aplicación de los instrumentos de mane-
ra individualizada. Previamente se informó
a los participantes acerca del objetivo de la
investigación, solicitándoles su consenti-
miento informado. Se les aclaró el manejo
ético de la información, y que no recibirían
remuneración económica por su participa-
ción; asimismo, se les recordó que podrían
retirarse en cualquier momento de la inves-
tigación si así lo consideraran.
Resultados
Tal como se puede apreciar en la Ta-
bla
1,
la
mayoría
de
los
participantes
eran
mujeres (77,5%), tenían una me-
dia de edad de 33,5 años y estaban re-
partidos de manera similar entre auxilia-
res (47,5%) y enfermera/o (s) (52,1%).
Tabla 1. Características sociodemográficas de
los participantes
En la Tabla 2 se observan las puntua-
ciones medias obtenidas en los demás ins-
trumentos utilizados. Con respecto a la ca-
lidad de vida, evaluada mediante el SF-36,
se aprecia que los participantes obtuvieron
altas puntuaciones en función física y rol
físico con una media de 89,25 y 88,15, res-
pectivamente; mientras que las dimensiones
con puntuaciones medias más bajas fueron
vitalidad (70,66), dolor corporal (70,63) y
salud general (67,04). En el CAE las pun-
tuaciones medias más altas se obtuvieron
en las dimensiones de focalización en solu-
ción de problemas (13,20) y la reevaluación
positiva (12,39), las dimensiones con pun-
tuaciones medias más bajas fueron la auto-
focalización negativa (5,79) y la expresión
emocional abierta (5,55). En el MBI la pun-
tuación media más alta se obtuvo en realiza-
ción personal (38,52), y la más baja en des-
personalización (6,62). En esta misma tabla,
también se encuentra la distribución de los
participantes según la presencia y severidad
del Burnout, observándose que la mayoría
de ellos no presentan dicho síndrome.
INFLUENCIA DEL BURNOUT, LA CALIDAD DE VIDA Y LOS FACTORES SOCIOECONÓMICOS EN LAS ESTRATEGIAS DE.
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Tabla 2. Estadísticos descriptivos de las dimensiones
del SF-36, el CAE y el MBI en los participantes
Las variables sociodemográficas fueron
sometidas a un agrupamiento mediante un
análisis de conglomerados en dos fases, de-
bido a la presencia de variables categóricas y
continuas; en este agrupamiento se obtuvie-
ron cuatro grupos. En la Tabla 3, se mues-
tran los estadísticos descriptivos correspon-
dientes a cada uno de los conglomerados
obtenidos, observándose que los hombres se
agrupan en el conglomerado 2, mientras que
las mujeres se dividen entre los conglome-
rados 1, 3 y 4; la edad es superior en el con-
glomerado 1; los auxiliares se encuentran
fundamentalmente en el conglomerado 3 y
las enfermeras en el 4; finalmente, el mayor
número de años de servicio se encuentra en
el conglomerado 1.
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Y ELIZABETH MURRAIN
Tabla 3. Estadísticas descriptivas de los participantes en los conglomerados sociodemográficos
las puntuaciones tienden a incrementarse a
medida que se incrementa el conglomerado
de pertenencia, aunque se presentan algunas
alteraciones de este orden, tal como entre las
dimensiones de función física, rol físico, sa-
lud general, vitalidad y rol emocional de los
conglomerados 1 y 2, y las dimensiones de
rol emocional y salud mental de los conglo-
merados 2 y 3.
Los participantes también fueron agru-
pados según las puntuaciones obtenidas en
el SF-36 mediante un análisis de conglo-
merados jerárquicos. Se utilizó un agru-
pamiento por vinculación intergrupo con
la distancia de Chevychev, obteniéndose
cuatro conglomerados con una distancia re-
escalada de 25. En la Tabla 4, se muestran
las características descriptivas de estos con-
glomerados observándose que, en general,
Tabla 4. Estadísticos descriptivos de las dimensiones del SF-36 según el agrupamiento realizado
INFLUENCIA DEL BURNOUT, LA CALIDAD DE VIDA Y LOS FACTORES SOCIOECONÓMICOS EN LAS ESTRATEGIAS DE.
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En la Figura 1, se puede observar cómo
varía la suma de las puntuaciones de los
participantes en las diferentes dimensiones
del CAE según los conglomerados del SF-
36, observándose un gradual crecimiento en
las mismas. De este modo, a medida que se
avanza de un conglomerado a otro del SF-
36 se incrementa la suma de puntuaciones
del CAE en cada uno de estos conglomera-
dos, lo que es debido a que los sujetos de los
diferentes conglomerados tienen puntuacio-
nes cada vez más altas y a que existen cada
vez más sujetos en dichos conglomerados.
En esta figura se aprecia que las dimensio-
nes más utilizadas por los participantes son
la de focalización en solución de problemas
y la de reevaluación positiva, las cuales es-
tán representadas en las líneas superiores.
Figura 1. Suma de las puntuaciones en
las dimensiones del CAE, obtenidas
por el conjunto de los participantes, se-
gún los conglomerados del SF-36.
En la Figura 2, se denota la variación en
la suma de las puntuaciones en cada dimen-
sión del CAE según el nivel de severidad de
las puntuaciones en el MBI. Como se ve,
ocurre lo contrario que en la variación de
dichas puntuaciones según los conglomera-
dos del SF-36, ya que, en este caso, dichas
puntuaciones siguen una marcada trayecto-
ria descendente a medida que se incrementa
el nivel de severidad. Las puntuaciones más
elevadas, de nuevo, se obtuvieron para las
dimensiones de focalización en solución de
problemas
y de reevaluación positiva, es
decir, las líneas superiores en la figura.
Figura 2. Suma de las puntuaciones en
las dimensiones del CAE, obtenidas
por el conjunto de los participantes,
según el grado de severidad del MBI.
A su vez, en la Figura 3, la variación en
la suma de las puntuaciones en cada dimen-
sión del CAE según el conglomerado so-
cioeconómico de pertenencia. En este caso,
también
observamos que las puntuaciones
siguen un patrón ascendente, si bien no tan
homogéneo como en las figuras anteriores.
Las puntuaciones más elevadas se obtuvie-
ron de nuevo para las dimensiones de fo-
calización en solución de problemas
y de
reevaluación positiva, las líneas superiores
en la Figura 3.
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Y ELIZABETH MURRAIN
Figura 3. Suma de las puntuaciones en
las dimensiones del CAE, obtenidas
por el conjunto de los participantes, se-
gún los conglomerados de las variables
socioeconómicas.
De este modo, se tiene un grupo de cua-
tro conglomerados para las dimensiones del
SF-36, del MBI y también para las variables
socioeconómicas. Según estos conglomera-
dos, y si se invierte el orden de los conglo-
merados del MBI,
la suma de las puntuacio-
nes de las dimensiones del CAE para cada
uno de ellos sigue un patrón ascendente, si
bien tienen diferentes valores para cada gru-
po de conglomerados, tal como se observa
en las gráficas. Ya que todos estos conglo-
merados ejercen el efecto de incrementar las
puntuaciones en las dimensiones del CAE,
invirtiendo como se ha dicho el orden de
los conglomerados del MBI, se aplicó una
regresión cúbica de los conglomerados 1
a 4, sobre la media de la suma de las pun-
tuaciones en cada dimensión del CAE para
los tres grupos de conglomerados. En esta
regresión no es necesario diferenciar si los
conglomerados pertenecen al SF-36, al MBI
o a las variables socioeconómicas, ya que
todas estas variables tienen el mismo nú-
mero de conglomerados y todas ejercen el
mismo efecto de incrementar las puntuacio-
nes a medida que se incrementa el número
de conglomerado. La regresión proporciona
una buena explicación de la influencia de
estos conglomerados (R2 = 0,92) y resulta
significativa (F=96,97, p=,00). En la Tabla
5 se observan los coeficientes de dicha re-
gresión; como se puede apreciar, todos estos
coeficientes resultaron significativos.
Tabla 5. Coeficientes en la ecuación de regresión cúbica
En la Figura 4, el buen ajuste que se mira
presenta la curva a los datos; igualmente, en
la Figura 5, se aprecia el pronóstico reali-
zado con esta regresión y los intervalos de
confianza en relación con los datos observa-
dos. En la distribución de los errores no se
observó ningún patrón, agrupándose alrede-
dor de una media de 0.
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Figura 4. Regresión cúbica sobre los
valores medios de las dimensiones del
CAE por conglomerado.
Figura 5. Valores observados, pronos-
ticados por la regresión y límites de
confianza.
Discusión
En la muestra estudiada no se evidenció
presencia del síndrome de Burnout, a pesar
de que dicha muestra estuvo constituida por
enfermeros y auxiliares de enfermería, con
una media de edad no muy elevada (Tabla
1); lo cual no coincide con lo hallado en
otros estudios (cf. Chacón y Grau, 1997;
Zalon, 1995), donde se sugiere lo contrario,
en función de estas mismas características
sociodemográficas. Lo anterior puede de-
berse a que la mayoría de los participantes
en nuestro estudio eran mujeres, y existe
evidencia que ciertas dimensiones del Bur-
nout afectan en mayor medida a los hombres
(Gil-Monte, 2002; Gil-Monte et al. 1996) y a
que es necesario que se alcancen determina-
das puntuaciones en las tres dimensiones del
instrumento para poder determinar la exis-
tencia de este síndrome. Por otra parte, te-
niendo en cuenta estas variables sociodemo-
gráficas, es precisamente un mayor ajuste a
las condiciones, en las cuales se tendría que
producir Burnout, el que propicia un mayor
uso de las estrategias de afrontamiento; esto
se pone de manifiesto observando la evolu-
ción de dichas estrategias en función de los
conglomerados socioeconómicos obtenidos
(Figura 3), donde el incremento en el con-
glomerado de pertenencia, hacia una pre-
sencia definitiva de mujeres, con una menor
edad y enfermeras (conglomerado 4), hace
que se incremente el uso de las estrategias
de afrontamiento, con reevaluación positiva
y religión como estrategias predominantes.
Dichas estrategias se incluyen cada una en
diferentes dimensiones de segundo orden
del CAE; así la reevaluación positiva per-
tenece a una dimensión relacionada con el
afrontamiento activo o directo; mientras que
la segunda, con un peso negativo, pertenece
a la dimensión de afrontamiento centrado
en la emoción o pasivo (Sandín y Chorot,
2003).
La tendencia al incremento en el uso
de las estrategias de afrontamiento es más
pronunciada en relación con los conglo-
merados del SF-36, a pesar de que existen
dimensiones de la calidad de vida en salud
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FRANCOISE CONTRERAS , FERNANDO JUÁREZ
Y ELIZABETH MURRAIN
que se presentan con niveles reducidos en
los participantes, tales como vitalidad, dolor
corporal y salud general. Sin embargo, el in-
cremento en la calidad de vida hace que en
el último conglomerado (conglomerado 4)
se incrementen sustancialmente las puntua-
ciones de las estrategias de afrontamiento,
siendo la
focalización en la solución de pro-
blemas y la reevaluación positiva las estra-
tegias predominantes; las puntuaciones así
alcanzadas son superiores a las obtenidas en
función de los conglomerados socioeconó-
micos. En cuanto a esto, se ha indicado que
las estrategias de afrontamiento están rela-
cionadas con la calidad de vida y parecen
influir en la misma (e.g. Gunzerath, Conne-
lly, Albert y Knebel, 2001; Lindqvist et al.
2000; Van der Zaag-Loonen, Grootenhuis,
Last y Derkx, 2004), sin embargo, la rela-
ción entre una mayor calidad de vida y el
uso de las estrategias de afrontamiento no
ha sido claramente documentada, ya que se
asume que la relación causal es la contra-
ria. En nuestro estudio, esta relación se ma-
nifiesta claramente mediante un patrón de
incremento para todas las estrategias cuan-
do se incrementa la calidad de vida, siendo
este incremento muy fuerte en los niveles
de calidad de vida más altos, especialmente
para las estrategias indicadas anteriormente,
focalización en la solución de problemas y
reevaluación positiva, las cuales son estrate-
gias activas.
A su vez, el incremento en los nive-
les de severidad del Burnout, produce un
decremento en el uso de las estrategias de
afrontamiento, determinando la ausencia de
síntomas un grado alto de utilización de di-
chas estrategias, con niveles similares a los
obtenidos mediante los conglomerados del
SF-36 y mostrando puntuaciones más eleva-
das también para la focalización en la solu-
ción de problemas y reevaluación positiva.
De este modo, la distribución de las
puntuaciones en las estrategias de afronta-
miento, recogidas en el CAE, sigue un pa-
trón ascendente para cada una de las otras
variables, ya sean las socioeconómicas, la
reducción de la severidad o de los síntomas
de Burnout, o bien las dimensiones del SF-
36. De acuerdo con esto, todas estas varia-
bles ejercen el efecto de incrementar el uso
de dichas estrategias, efecto bien recogido
en la regresión obtenida, donde el coefi-
ciente más importante es el coeficiente del
término unidad, es decir, el componente li-
neal, seguido por el cuadrático y el cúbico.
Ya que no se ha estudiado la interacción en-
tre las diferentes variables independientes,
solamente podemos afirmar que todas ellas
incrementan el promedio de uso de las es-
trategias. Sin embargo, este enfoque es di-
ferente al de los estudios reseñados, donde
se asume una influencia de las estrategias de
afrontamiento en la calidad de vida y en la
presencia de síntomas de Burnout, en nues-
tro caso, es precisamente la presencia de una
buena calidad de vida con una reducción o
ausencia de los síntomas de Burnout, lo que
propicia un uso mayor de las estrategias de
afrontamiento, especialmente de aquellas
más eficaces. Además, ya que un uso ade-
cuado de las estrategias de afrontamiento,
especialmente la dirigida al problema, tiene
efectos positivos (Arraras, Wrigth, Jusue,
Tejedor y Calvo, 2002; Carrobles, Remor
y Rodríguez-Alzamora, 2003), esto puede
a su vez redundar en una reducción de los
síntomas de Burnout y en un incremento de
la calidad de vida.
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