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La figura de los padres en la experiencia migratoria de dreamers aplicantes para DACA

The Figure of the Parents in the Migratory Experience of Dreamers Applicants for DACA

Ana B. Uribe *
Centro Universitario de Investigaciones Sociales la Universidad de Colima, México

La figura de los padres en la experiencia migratoria de dreamers aplicantes para DACA

Estudios sobre las Culturas Contemporáneas, vol. XIV, núm. 48, pp. 103-120, 2019

Universidad de Colima

Recepción: 02 Mayo 2018

Aprobación: 31 Octubre 2018

Resumen: El objetivo de este trabajo es conocer cuál es el papel que tiene la figura de los padres o figura de autoridad en la experiencia de vida migratoria de los estudiantes indocumentados (dreamers). Qué piensan los hijos de la situación irregular en la que se quedan sus padres y cómo viven la experiencia como beneficiarios del Programa DACA (Deferred Action for Childhood Arrivals, en español Acción Diferida). Este escrito se apoya en resultados de un trabajo de investigación de campo realizado con estudiantes indocumentados y sus padres en varias ciudades de California en el año 2013-2014.

Palabras clave: DACA, padres de dreamers, migración indocumentada, migración en Estados Unidos de América, DAPA.

Abstract: The Figure of the Parents in the Migratory Experience of Dreamers Applicants for DACA

The proposal of this work is to know what role the figure of the parents or authority figure (grandparents, for example) has in the migratory life experience of undocumented students, known as dreamers. What do the children think about the irregular situation in which their parents stay and their own experience as beneficiaries of the DACA Program (Deferred Action for Childhood Arrivals). This writing is based on the results of a field research project conducted with undocumented students and their parents in various cities in California in the 2013-2014 school year.

Keywords: DACA, parents of dreamers, undocumented migration, migration in the USA, DAPA.

Resumo: A figura dos pais na experiência migratória de dreamers candidatos para DACA

O objetivo deste trabalho é conhecer o papel que a figura dos pais, ou figura de autoridade, como os avós, por exemplo, têm na experiência de vida migratória de estudantes indocumentados, conhecidos como dreamers. Verifica-se o que as crianças pensam sobre a situação irregular na qual seus pais se encontram e como eles vivem a experiência como beneficiários do Programa DACA (Ação Diferida para Chegadas na Infância, em português). Este artigo é baseado nos resultados de um projeto de pesquisa de campo, realizado com estudantes sem documentação e seus pais, em várias cidades da Califórnia, no ano letivo de 2013-2014.

Palavras-chave: DACA, pais de dreamers, migração não documentada, migração nos EUA, DAPA.

La figura de los padres en la experiencia migratoria de dreamers aplicantes para DACA

Actualmente, el debate de los estudiantes indocumentados tiene un eco sin precedentes. Basta con entrar a los buscadores básicos del internet, escribir la palabra dreamer y la información fluye en cantidad. Los datos sobre sus vidas, sus crisis migratorias e historias de éxito están a la vista de todos. Una década atrás era muy grande la sombra que cubría e invisibilizaba la migración indocumentada asociada a la educación de jóvenes.

Uno de los antecedentes políticos del tema es el proyecto de ley bipartidista Dreamers (Development, Relief and Education Alien Miror/Desarrollo, ayuda y educación para extranjeros menores) presentado al Congreso Federal de Estados Unidos en 2001 (Barrón, 2011), el cual no logró el éxito esperado (Marrero, 2012; Madera, 2008). La lucha por la reforma migratoria integral que abrazaba el acta de sueño quedó en espera. Sin embargo, el calificativo de dreamers, pasó a ser la bandera de un movimiento social que marcaría el futuro de muchas familias de migrantes en Estados Unidos.

Los dreamers son ahora una figura emblemática de los retos de la migración irregular en Estados Unidos. Con la llegada del gobierno de Donald Trump y su política de migración restrictiva, alentada por la construcción de un muro en la frontera con México, no dio esperanza a los dreamers que se encontraban a la espera de una solución a sus historias (Cancino, 2017) y las deportaciones de sus padres se endurecen (Dikerson, 2017).

Con la promulgación del Programa DACA (Deferred Action for Childhood Arrivals, en español Acción Diferida) por el expresidente Barack Obama en el 2012, el destino y estatus de los jóvenes adquirió centralidad, sin embargo, la situación irregular de los padres de estos jóvenes quedó en espera, con el riesgo de deportación. En 2015 Barack Obama propuso el Programa DAPA Deferred Action for Parents of Americans and Lawful Permanent Residents, en español Acción Diferida para Padres de Americanos y Residentes Permanentes Legales) como una salida a la situación irregular de los padres, pero no tuvo el alcance político y los apoyos necesarios para su aprobación.

El objetivo de este trabajo es conocer cuál es el papel que tiene la figura de los padres o figura de autoridad (abuelos, por ejemplo) en la experiencia de vida migratoria de los estudiantes indocumentados, conocidos como dreamers; qué piensan ellos de la situación irregular de sus padres y cómo viven la experiencia como beneficiarios del Programa DACA. Este escrito se apoya en resultados de un trabajo de investigación de campo realizado con estudiantes indocumentados y sus padres en varias ciudades de California en el año 2013-2014.

Este trabajo se estructura en cuatro apartados; en el primero destacamos la centralidad mediática del tema de los dreamers, en el segundo, retomamos el abordaje de la figura de los padres de los jóvenes y la propuesta DAPA, en un tercer apartado mencionamos un breve apartado metodológico, y en un cuarto exponemos los resultados de investigación que reflejan las preocupaciones y sentidos de vida que construyen los jóvenes sobre los riesgos que viven sus padres y familias en la experiencia migratoria. Al final se presenta un apunte a manera de conclusión.

Los dreamers en la centralidad pública con DACA

Al menos diez años atrás el tema de los estudiantes indocumentados estaba prácticamente alejado de la vida pública norteamericana, aunque en varias de las universidades en Estados Unidos había grupos de apoyo a los jóvenes que se auto-organizaban para buscar y difundir información sobre el estatus legal de los migrantes y las posibilidades de becas. Por ejemplo, la ley AB540, que permite a estudiantes indocumentados acceder a la ayuda financiera para la Universidad o colegios públicos en California y pagar cuotas de los solicitantes como si fueran residentes (Olivérez, Chávez, Soriano, M & Tierney, 2006).

El programa DACA, propuesto por Barack Obama en el año 2012 fue una salida básica ante la falta de una reforma migratoria integral, el cual logró dar refugio temporal a miles de jóvenes. Un total de 793, 026 migrantes no autorizados han sido aprobados por DACA entre agosto de 2012 y junio de 2017, de acuerdo al Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (U.S. Citizenship and Immigration Services, por sus siglas en inglés USCIS), publicados por Zong, Ruiz Soto, Betalova, Gelatt and Capps (2017).

El impulso de DACA y la presión social que demandaron los jóvenes en movimientos de resistencia civil pacífica no sólo lograron destapar una olla de presión que cubría la migración indocumentada, sino también revelar la postura de diversos sectores norteamericanos (políticos, académicos, empresarios, etcétera). En México, los dreamers comenzaron a ocupar primeras planas en los periódicos nacionales. La clase política mexicana consideró oportuno y benéfico hablar de los dreamers porque les podría redituar beneficios políticos y hasta votos en momentos de crisis electorales. Pero era una atención tardía, pues no se había manifestado interés de la clase política mexicana en hablar del tema.

Después de DACA muchos jóvenes indocumentados salieron de las sombras, aunque otros más optaron por seguir viviendo en el anonimato. Ahora la opinión pública norteamericana no sólo conoce más sobre el tema de los estudiantes indocumentados y sus familias, sino también en su mayoría está de acuerdo en dar ciudadanía a los dreamers (Malloy and Smith 2018). Los dreamers tienen apoyo de universidades, de empresas y de una gran red de personas que votan para que las leyes les favorezcan. Mientras unos apoyan, otro no. Es evidente la ola de racismo y actitudes anti-migrantes incrementadas con la llegada del presidente Trump.

Antes de DACA el debate académico sobre estudiantes indocumentados fue narrado desde algunas perspectivas, por ejemplo: el acceso desigual a la educación secundaria y a la universidad; la invisibilidad de los migrantes en la educación; las reducidas cuotas de los hispanos o latinos en las escuelas, por ser éste el grupo étnico mayoritario entre la minoría; las repercusiones que el estatus legal podía tener en la educación, por citar algunos (Tracy, 2004; Abrego, 2006; Fry and Gonzales 2008, Rincon, 2008). Era y aún es recurrente la problemática del crecimiento cuantitativo de los hispanos que no es correspondiente a sus niveles educativos.

El boom de los jóvenes indocumentados y su estudio vino con DACA, al menos una década atrás, dentro de la literatura específica de jóvenes migrantes no se incluía en el debate a los estudiantes indocumentados (Hill, 2004; Chávez, 2009). En las investigaciones los jóvenes se estudiaban como parte de las familias o como un subconjunto de niños, y los jóvenes mayores se agrupan con adultos (Hill, 2004). Es decir, había problemas metodológicos para conceptualizar el objeto de los jóvenes.

En el campo académico de la década reciente, a través de entrevistas personales, se han publicado varios libros que narran sus historias resilientes, así como los desafíos que los jóvenes sin documentos han enfrentado para salir adelante. En estas narrativas se han destacado sobremanera los perfiles de estudiantes dedicados, trabajadores entregados en sus quehaceres, ciudadanos responsables con sus impuestos y profesionistas calificados, que han dignificado el país donde residen (Truax, 2015; Marrero, 2012; Pérez, 2009; Madera, 2008; Robles Padilla, 2014). Asimismo, del lado mexicano, han sido reveladoras las historias de jóvenes que fueron deportados o retornados por voluntad al país donde nacieron; este sector de migrantes es calificado como “los otros dreamers” (Anderson y Solís, 2014).

Sin duda, un área de producción académica y de investigación en torno de los estudiantes indocumentados posterior a DACA, es la que anuncian los aportes a la economía estadounidense que han abonado los jóvenes, el mejoramiento en estatus laboral, los grados escolares conquistados y en general todo lo que ganaría el país estadounidense si los jóvenes permanecieran definitivamente (Gonzales, Terríquez y Ruszczyk, 2014; Pope, 2016).

Como dice una periodista especialista en el tema, Eileen Truax, en una década los dreamers pasaron de ocupar un lugar en el backstage del movimiento pro inmigrantes al spotlight político de Estados Unidos; de ser tema de discusión a ser oradores en los debates; del sueño a la acción. (Truax, 2018), Son los jóvenes indocumentados, con diversas células de apoyo a lo largo y ancho de Estados Unidos, una parte activa en el movimiento social de resistencia pacífica que no sólo da visibilidad a su causa, sino que se organiza para tomar acción.

La figura de los padres en la sombra del debate

Mientras los dreamers tienen los reflectores mediáticos y son el centro del debate bipartidista del tema migratorio en Estados Unidos, sus padres quedan completamente en las sombras de una posible salida a la regularización de su estatus. Los padres siguen enfrentando barreras todos los días en la compleja situación que viven (González and Rendón García, 2016).

Para efectos de este escrito consideramos el asunto de los padres de estudiantes indocumentados desde la perspectiva generacional, como la primera generación migrante, en el sentido de que llegaron primero que sus hijos al país de residencia. A ellos les tocó la oportunidad de la fundación de un hogar en otro país. Cuando nos referimos a padres de dreamers, estamos hablando de la figura de autoridad, padre y/o madre biológicos que forman familias nucleares o extensas en entornos de hogares trasnacionales. En algunos casos la figura de autoridad puede ser un familiar cercano o los abuelos.

Cuando la familia es quebrantada porque algunos de sus miembros tienen que salir del país de manera voluntaria o involuntaria, alguien ocupa el lugar y representa la figura de autoridad. En ese sentido, un grupo de mujeres no se conforma con vivir separada de sus hijos, por ello se han organizado para seguir en la lucha del otro lado de la frontera con México, para buscar estrategias que en un futuro les lleve a la reunificación familiar. Es el caso del grupo conocido de mujeres deportadas conocidas como DREAMersMom/USA Tijuana, localizado en la ciudad de Tijuana, Baja California.

Se trata de una organización de madres deportadas de Estados Unidos con hijos ciudadanos norteamericanos y también hijos nacidos en otros países; ellas se han dado a la tarea de apoyar a otras mujeres en la misma situación a través de solidaridad moral y actividades productivas. Su meta es buscar estrategias legales para la reunificación familiar en el futuro. Su directora fundadora es Yolanda Varona, quien fue deportada en 2010. El Programa DACA ayuda a los jóvenes, pero sabemos que no protege a los padres. En noviembre de 2015, antes de concluir su segundo mandato, el expresidente Barack Obama anunció el programa de regularidad migratoria para los padres de estadounidenses y residentes permanentes legales, por sus siglas en inglés DAPA.

Datos de Migration Policy en 2016 informan que serían elegibles para DAPA 3.6 millones de migrantes no autorizados (Capps, et al., 2016), que se protegerían de la deportación, sumados a los protegidos por el Programa DACA; ambos programas abarcarían cinco millones de personas protegidas por Acciones Ejecutivas ante la deportación, poco menos de la mitad de los 11 millones de personas en condiciones de irregularidad.

El DAPA tuvo un diseño similar al DACA, en términos de permisos para trabajo, protección a la deportación y renovación de la elegibilidad, pero no fue aceptado, nunca pudo entrar en vigor. 25 estados con gobiernos republicanos estuvieron en contra de la implementación de esta Acción Ejecutiva del gobierno de Barack Obama por considerar que el presidente excedía sus funciones. Después de un proceso de revisión por la corte federal se anunció que el programa DAPA era cancelado, no podía entrar en funciones, pero no así el DACA, que continuaba (Capps, et al., 2016).

Más de 10 millones de personas que viven en Estados Unidos se encuentran en hogares con un potencial elegible para DAPA. En éstos la posible ausencia por causas de deportación de quien se encuentre en situación de migración no autorizada puede afectar la situación emocional, económica y social de los miembros. De acuerdo con los datos de Migration Police Institute (2016), los padres elegibles para DACA, en su mayoría, tienen hijos nacidos en Estados Unidos (85%), una porción menor de esos hijos no nacieron en Estados Unidos, pero ya han regularizado su estatus legal (3 %) y otro grupo son migrantes no autorizados, no tienen documentos de residencia legal (12%). Dentro de este último grupo se encuentran los padres de los jóvenes indocumentados.

La metodología

Este artículo se orienta en el trabajo de campo de corte cualitativo realizado en los años 2013-2014, con estudiantes indocumentados en California en las ciudades de: Los Ángeles, Long Beach, San Francisco y Santa Bárbara del proyecto de investigación (Autor, 2013), que buscaba conocer los retos académicos y desafíos laborales de los jóvenes que aplicaron para el DACA. Realizamos nueve entrevistas individuales con estudiantes indocumentados, además un grupo de discusión con siete estudiantes indocumentados, y otras más entrevistas con líderes y padres de familia.

La mayoría de los jóvenes entrevistados tenía un permiso de DACA, otros habían mandado la aplicación y estaban esperando el resultado. Buscamos jóvenes que nos dieran su punto de vista de la experiencia con la aplicación aprobada y con el proceso. La edad promedio de nuestros informantes fluctuaba entre los 20 y 30 años; tanto en las entrevistas como en el grupo había dos participantes menores de edad, uno de 15 y otro de 17 años. Cuando los jóvenes eran menores de edad, los padres estuvieron presentes. Todos los informantes estaban inscritos en cursos de secundaria (Middle School), preparatoria (High School) o en universidad.

Al inicio del trabajo no se buscaba recuperar la perspectiva de los padres, pues sólo queríamos entrevistar a jóvenes y algunos líderes, sin embargo, con el desarrollo del trabajo de campo nos dimos cuenta del papel tan importante que jugaba la familia nuclear y sus vínculos, sobre todo la figura de los padres, la cual representa un impulso para los retos académicos y perspectivas del futuro de los jóvenes. Esto es parte de los hallazgos.

Resultados de investigación

En los siguientes apartados recuperamos algunos resultados de investigación. Para ello retomamos cuatro categorías construidas a partir de los testimonios de los jóvenes y sus padres.

Una responsabilidad moral

Durante sus entrevistas los jóvenes manifestaron tener una relación cercana y afectiva con sus padres y asumieron deseos de ayudarlos en momentos difíciles. Estaban inquietos y frustrados porque las condiciones de vida y trabajo en Estados Unidos no siempre eran favorables para ayudarlos. El apoyar a los padres, y a veces a los abuelos, por opción propia, puede comprenderse como una forma de responsabilidad moral de los jóvenes, que fortalece la solidaridad dentro de un grupo social primario.

Casi dos décadas atrás, el estudio de las redes sociales (Massey, Alarcón y González, 1991), en términos de vínculos afectivos y amicales, no tecnológicos necesariamente, ayudó a comprender los modos de relación de los migrantes con su entorno de vida, así como la importancia de los lazos de apoyo entre las comunidades de origen y destino, y los recursos solidarios de las familias extensas y nucleares. La perspectiva de las comunidades trasnacionales (Ariza y Portes, 2007; Portes, Guarnizo y Landolt, 2003), llamó la atención en los lazos culturales que se fortalecen por las formas de vida de los migrantes que conviven cotidianamente en dos culturas, desde ahí se construyen acuerdos de responsabilidad moral donde las familias y comunidades de migrantes se ayudan mutuamente.

Esta idea de responsabilidad moral que los jóvenes guardan con la familia y particularmente con los padres, puede ser compatible con la perspectiva de Filial Piety (Cheng & Chan, 2006; Lai 2010; Reyes Uribe, 2013). En la cultura china el respeto y cuidado de los padres viene de una tradición que tiene sus raíces en la propuesta de Confucio. La Filial Piety es una construcción cultural, de responsabilidad moral que tienen los hijos de apoyar a los padres en la salud, la economía doméstica, y el respeto de la figura de autoridad (Cheng & Chan, 2006).

El trabajo de Reyes Uribe (2013), destaca las tareas y responsabilidades de los hijos, cuando la migración separa a la familia, a pesar de la distancia geográfica. Los testimonios a continuación reflejan parte de lo que estamos refiriendo. Mario y Bárbara llegaron a Estados Unidos con ocho años de edad y Julián llegó durante la adolescencia.

Tengo la oportunidad que puedo trabajar y… am, hacer buen dinero para mi familia y para todos. Para ayudar a mis papás (Mario. Entrevista personal. Agosto, 2014).

Me vine para acá por la necesidad que hay en México. Por el interés de querer ayudar a mis padres. Salir adelante y pues igual para mí también. Superarme y tener una vida mejor (Julián. Entrevista personal. Agosto, 2014).

Y he tomado la decisión de que si voy a estudiar, voy a estudiar aquí en Los Ángeles, no me voy a ir de aquí, para ayudarles a mis papás. Porque yo me he fijado mucho, los papás de mis papás se murieron y él no los pudo volver a ver. A mi abuelita sí, porque ella venía acá. Pero el papá de mi papá ya nunca lo vio, falleció. Eso es muy duro (Bárbara. Entrevista personal. Agosto, 2014).

En la idea de Filial Piety se valoran los intereses familiares por encima de los intereses individuales. En algunos casos, los jóvenes construyen planes de vida propios en función de los beneficios que puedan redituar a sus padres y su familia en general. En el caso del testimonio de Bárbara, en el contexto mayor de la entrevista, ella manifestó estar dispuesta a sacrificar sus intereses de crecer profesionalmente fuera de California, para quedarse en Los Ángeles y tomar cuidado de sus padres.

De la misma manera, los jóvenes buscan estrategias que pueden ser útiles para que sus padres tengan mejores condiciones de vida en el país de destino, están preocupados por el cansancio físico que pasan sus padres por el trabajo de todos los días y les inquieta que su salud se agrave con los años. Los jóvenes quisieran que sus padres puedan tener un futuro de bienestar con mejor calidad de vida. El testimonio de César es revelador; él durante toda la entrevista se manifestó preocupado por la estabilidad emocional de su padre porque su madre había sido deportada a México, pero lo que más destacó fue el cansancio e infelicidad que reflejaba su rostro. El testimonio de Bárbara en el mismo sentido, expresa con preocupación que su madre ha trabado más de veinte años en labores domésticas y también su cansancio físico.

En los años vi aquí a mi papá trabajando duro, se veía tranquilo, pero nunca lo vi feliz. No estaba contento, estaba tranquilo, pero no feliz. No estaba triste, pero no estaba feliz (César. Entrevista personal. Agosto, 2014).

Yo digo, mis papás ya están grandes, mi mamá no va a poder limpiar casas toda su vida. Ya está cansada, porque ése es un trabajo pesado. A mi papá le acaba de dar diabetes… (Bárbara. Entrevista personal. Agosto, 2014).

Desde luego que la idea de responsabilidad moral con los padres está ligada con el entorno del hogar, la mayoría de los jóvenes indocumentados viven con sus familias, inclusive después de haberse casado o hacer vida de pareja. Casi todos los entrevistados vivían con sus redes familiares o de amigos de la familia. No contaban con los recursos suficientes para vivir de manera independiente. Los altos costos de la vivienda y los bajos salarios no les permitían, al menos en esa fase, tener otro estatus.

Aunque los jóvenes vivan en hogares separados, que para nuestros informantes no fue el caso, siempre se piensan a sí mismos como parte de una familia nuclear o extensa, pero reconocen los vínculos. De acuerdo a la investigación de Hill, 2004, para migrantes hispanos en California, realizada antes de DACA, el 95% de los jóvenes de entre 13 y 15 años viven con uno o más padres y aún no encabezan las familias. Entre las edades de 16 a 18 años, la gran mayoría de los jóvenes aún vive con al menos un padre.

Apoyar la economía familiar

Los jóvenes desearían en el futuro tener mejores condiciones para que sus padres no tuvieran que trabajar largas jornadas ganando poco. En consecuencia, deciden colaborar con ellos en los gastos del hogar y construir una especie de apoyo colectivo para aminorar la carga y disminuir la responsabilidad de sus padres.

Cuando se presentan crisis económicas en los hogares de inmigrantes, algunas de las redes familiares son quienes apoyan. No se espera que todos los familiares respondan con la misma disponibilidad, hay indiferencia, pero una mano amiga siempre está dispuesta a ayudar. Se comparte renta de casa, gastos, se cuida a los hijos cuando los padres van a trabajar.

Algunos de los jóvenes se dividen el tiempo entre el trabajo y la escuela. No pueden dejar de trabajar porque la familia o unidad doméstica donde viven necesita el apoyo financiero y ellos mismos necesitan pagar su propia educación.

Sí, como yo, y pues él (su hermano) dijo que mejor va a trabajar para ayudar a mis padres con el pago de la casa. Y mi hermana sí continúa yendo al colegio, pero también como pudo trabajar fácil, también tuvo un trabajo de tiempo medio para también ayudar un poco con términos financieros (Jaime. Entrevista personal. Agosto, 2014).

Cuando los jóvenes son los hermanos mayores en la familia, éstos asumen los roles de autoridad ante los hermanos menores y son un apoyo permanente con sus padres. Ser el hermano mayor de una familia de inmigrantes es una presión que conlleva a asumir una actitud responsable para transmitir un ejemplo positivo en los otros miembros del grupo social.

Yo [soy] el más grande, siempre tuve la idea de darle el buen ejemplo a todos mis hermanos, y más que nada, ser consciente de lo que está pasando (César. Entrevista personal. Agosto, 2014).

El ayudar a los padres en la economía familiar contribuye a sentir fortaleza ante la adversidad; si alguien conoce más la vida resiliente y la lucha contracorriente, son los migrantes, sobre todo los que carecen de documentos de residencia legal (Robles Padilla, 2014). La actitud de solidaridad con los padres, la incorporan los jóvenes como parte de su proyecto de vida, además están pensando en términos de una continuidad generacional, de criar hijos que puedan ser agradecidos y apoyadores con los padres, una expectativa no muy lejana, como lo cuenta una de nuestras entrevistadas.

Yo voy trabajando ahorita por ayudar a mis papás, darles todo lo que ellos ya me dieron. Cuando yo tenga hijos, voy a darles a mis hijos todo lo que yo no tuve. Pero voy a ser una mala madre si ellos crecen y se convierten en las personas que ahorita hablamos (que ignoran a sus padres). No quiero que mis hijos sean así. Es uno de mis miedos. Yo nunca me enojé con mis papás, nunca les dije, por tu culpa no pude… tener que trabajar. Pero yo sé que esto me ha ayudado a ser una persona, más fuerte, me ayudó a crecer y poder ponerme en los zapatos de la gente que de veras está luchando por tener un pedacito del pastel, del que todos llegan aquí (Bárbara. Entrevista personal. Agosto, 2014)

Ya se ha comentado que con DACA mejoraron los ingresos individuales que pudieran tener impacto en las economías domésticas. De acuerdo a los datos de Migration Police Institute (2016), en 10 millones de hogares estadounidenses tienen un miembro potencialmente elegible para DAPA, dentro de estos hogares se padece vulnerabilidad económica y pobreza. Los hogares con padres DACA perciben menos ingresos económicos y están en franca desventaja de las familias con inmigrantes permanentes legales y de las familias con padres nacidos en Estados Unidos. En ese desequilibrio los padres migrantes no autorizados, alcanzan un ingreso anual de 31 mil dólares, a diferencia de los 43 mil dólares de los migrantes legales y 47 mil dólares de los nacidos en el país.

Aprovechar las oportunidades que los padres no tuvieron

Algunos padres están convencidos de que la universidad es una gran oportunidad para el futuro de sus hijos, por eso el alivio temporal de DACA es una gran ventana. Hay otros padres sin optimismo que piensan lo contrario, por ello no estuvieron de acuerdo con que sus hijos llenaran las aplicaciones DACA. En nuestras entrevistas prevalecieron sobre todo las primeras intenciones.

El tema de acceso a la educación superior es un tema complejo; uno de los motivos que frena el ingreso a la educación universitaria para los migrantes es la falta de recursos para el pago de las colegiaturas y todos los gastos que implica, como libros, materiales, etcétera. Las opciones a programas de becas no siempre son favorables para las minorías ni para quienes carecen de documentos de residencia legal. Existe una desigualdad educativa con evidencia clara de quiénes son los vulnerables.

En ese sentido, algunos padres de dreamers no apoyan a sus hijos para ir a la universidad, pues su ingreso anual es de 31 mil dólares mensuales (Migration Police Institute, 2016). Otros padres más esperanzadores nadan a contracorriente trabajando horas extras para que los jóvenes cumplan sus sueños; desean que sus hijos tengan mejores oportunidades que las suyas, pues saben que vale la pena el sacrificio. Estos padres, de alguna forma se van construyendo esa responsabilidad moral de ida y vuelta y con el tiempo conducirá a los hijos a responder de la misma manera.

Es que mis padres me están apoyando, motivando, ayudando y aconsejándome que vaya a la universidad porque es algo que ellos siempre han querido desde la primera vez que vinieron de México, que nosotros, sus hijos, tengamos la oportunidad mejor que como ellos (Jaime. Entrevista personal. Agosto, 2014).

Uno de los requisitos para la obtención del DACA es estar inscrito en un programa educativo regular, terminar estudios de preparatoria (High School) o el GED (General Educational Development). Con esta convocatoria de DACA se reveló que efectivamente los estudiantes indocumentados no son una carga para el erario norteamericano, y no sólo aportan a la economía nacional como ya se ha mencionado, sino también acceden a la educación (González, et al. 2017) y una porción de ellos concluyen procesos formativos con todos los retos que enfrentan la condición de irregularidad migratoria. Si esto enfrentan los jóvenes, la situación es más grave en el caso de los padres.

Para los jóvenes un logro individual es un logro familiar, por ello es muy importante no sólo la presencia de los padres y las redes familiares cercanas, sino también su reconocimiento. Los padres son un factor motivacional para el éxito escolar (Olivérez 2016 en Robles Padilla, 2014:45).

Desde luego que uno de los impactos favorables de DACA es la motivación para ir a la escuela, pues la convocatoria menciona que los jóvenes deben estar inscritos en programas educativos. En ese sentido, los estudiantes se sienten impulsados para estudiar y continuar (González, et al., 2017).

El miedo a la deportación de los padres

A pesar de que los padres celebren siempre la obtención de DACA como un logro para sus hijos, en sentido opuesto los jóvenes dijeron sentir temor y frustración porque sus padres permanecen en la irregularidad migratoria y en el riesgo permanente. El estrés que los jóvenes llegan a sentir por el miedo a la deportación de sus padres es una constante que permanece latente en sus vidas y la de sus familias. El estrés y el tema de las emociones ha sido abordado por los trabajos de Gonzales and Rendon-García (2016).

Cuando obtienen el resultado favorable de su aplicación para los permisos DACA los jóvenes experimentan sentimientos contradictorios que es inevitable ocultar, como lo expresa brevemente uno de los entrevistados:

“[...] ellos (nuestros padres) se sienten bien por nosotros, pero nosotros nos sentimos mal por ellos” (Eliseo).

Esta expresión revela la ambigüedad en las emociones. Si bien los padres manifiestan alegría porque sus hijos puedan tener oportunidades para modificar su estatus migratorio, los hijos revelan no sentirse satisfechos del todo cuando las solicitudes son aprobadas, ciertamente hay gozo que celebrar, pero éste puede ser relativo porque sus padres no saldrán de las sombras. Algunos a veces sienten culpa de ser beneficiarios de DACA porque la situación no es igual para sus padres.

Dentro de esos hogares se vive estrés por el riesgo a la deportación (hombres y mujeres) aunque en su mayoría han sido los hombres mayormente sujetos a deportación. En muchos de los casos, la deportación implica un impacto en la reducción no sólo de la economía en el hogar, un 73% o un 24 mil en el ingreso-hogar para el caso de los hogares elegibles y proyectadas para DAPA (Migration Police Institute, 2016), sino también una pérdida que afecta la estabilidad emocional de los miembros de la familia, particularmente los hijos menores.

Dentro de las investigaciones que han analizado DACA es recurrente el apoyo de las organizaciones en el llenado de las solicitudes. Nuestra investigación no fue la excepción. De hecho, entrevistamos a cuatro líderes de organizaciones en California, quienes realizan esta tarea.

Existen redes de jóvenes con o sin posibilidades de aplicar para DACA que han apoyado en el llenado de solicitudes. A través de las organizaciones educativas y grupos de activistas en California han tenido la oportunidad de convivir con los jóvenes, conocen sus inquietudes y expectativas. Marcela, quien trabaja en una organización en Santa Bárbara, California, ha apoyado a cientos de jóvenes en la logística y las solicitudes, pero coincide en el punto de vista del temor por aplicar. Inclusive menciona que el Departamento de Motores y Vehículos en California (por sus siglas en inglés DMV) pueda intercambiar información con Inmigración y perjudicarlos.

Mira, en lo que yo he visto es que mucha gente no se atreve a aplicar, pero no es por los jóvenes, a veces es por los padres, que sienten que es una trampa [...] Porque dicen que el DMV está conectado con inmigración y que se dan cuenta cuántas personas están sin papeles. Y por más que les explicamos, DMV es DMV e inmigración es inmigración. ¡Nada que ver! (Marcela. Entrevista personal. Agosto, 2014).

Durante el propio proceso de completar la aplicación de sus hijos y contar con todos los documentos necesarios los padres viven también momentos difíciles, los persigue el miedo a la deportación. Ir a oficinas gubernamentales para atender la aplicación, como tomar copia de huellas dactilares cuando sus hijos son menores de edad, puede ser un factor de riesgo que vulnera la estabilidad emocional cuando no tienen documentos de residencia legal.

Un padre de dos jóvenes que aplicaron para DACA contó sus temores cuando acompañó a uno de sus hijos. Compartió que él y su esposa discutían sobre quién era el indicado para solicitar las huellas de su hijo para la aplicación, después de evaluar riesgos, decidieron que era mejor pedir ayuda a una tercera persona para acompañar a su hijo y así poder concluir este trámite formal.

Lo curioso fue que, para ir a tomar las huellas, le dije a mi esposa, vas tú o yo. Para irnos a meter ahí, hummm, como que no, sales o no sales. Vea hasta dónde estamos de paniqueados… Pero fuimos y nos acompañó el papá de la nuera. Él se metió y dijo, no me preguntaron nada, pero ¡el miedo! (Mario. Entrevista personal. Agosto, 2014).

Como este padre de familia, miles de migrantes viven el miedo constante al no tener documentos de residencia legal. Él se refiere a “paniqueado”, un calificativo utilizado en una jerga popular mexicana para referirse a una situación de pánico o temor excesivo que vive una persona ante una situación de riesgo. Cualquier viaje fuera de los límites territoriales inmediatos incomoda y asusta. Lo cuenta con la misma preocupación el mismo informante.

Íbamos a Las Vegas… y la experiencia de equivocar el camino… temores hasta para poner gasolina, nadie quería bajarse, nos quedamos adentro de la camioneta. Yo siento que la mayoría de los migrantes ya adultos, estamos paniqueados, salimos a la carretera, vamos manejando. (Mario. Entrevista personal. Agosto, 2014).

Conclusión

Si bien la propuesta del Programa DACA de Barack Obama fue una luz que iluminó un poco el destino de muchos estudiantes indocumentados, con la llegada de Donald Trump, esa luz comenzó a oscurecer. Después de varios debates en el Congreso estadounidense para acabar con el programa DACA, una Corte Federal ha llamado a mantener a los jóvenes que ya ha sido aplicantes, y ofrece la posibilidad de volver a intentarlo. Se habla de un promedio de 800 mil aplicantes, pero debemos saber que los posibles candidatos alcanzan más de un millón y medio.

La luz que medio ilumina a los hijos de migrantes, para el caso de los padres, DAPA, se encuentra en completa oscuridad. La migración indocumentada es el foco para la deportación de la nueva administración. Los padres de los dreamers, se encuentran en la mira y son señalados por la era Trump.

En este trabajo hemos referido a un trabajo de investigación relacionado a DACA donde observamos y calificamos cuatro comportamientos que los jóvenes aplicantes sienten por sus padres: responsabilidad moral con el apoyo a sus condiciones de salud y apoyo a la economía familiar, mejora en las oportunidades que sus padres no tuvieron y miedo a la deportación. Este último sin duda pesa mucho en las vidas de los jóvenes y de sus padres.

El debate académico sobre DACA es ya un referente singular en la investigación social sobre migración indocumentada y jóvenes, la bibliografía que discute el tema se ha incrementado desde la aprobación del programa. Sin embargo, el tema de los padres de hijos aplicantes de DACA es aún una agenda que requiere mayor investigación para discutir. Mientras permanezca la era Trump en la Casa Blanca no se verá ni rastros para una posible reforma migratoria que oriente su situación. El alivio migratorio de DACA que cura la herida de los hijos no sanará a los padres, sólo insinuará una ilusión de un escape temporal a una realidad dolorosa y desigual.

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Notas de autor

* Ana B. Uribe. Mexicana. Profesora Investigadora del Programa Cultura del Centro Universitario de Investigaciones Sociales la Universidad de Colima. Áreas de investigación: migración, comunicación y cultura. Doctora en Ciencias Sociales por El Colegio de la Frontera Norte. Integrante del Consejo Editorial de nuestra revista. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1. Ganadora del Premio Nacional a la mejor Tesis de Doctorado 2004. Directora-fundadora de la Representación de la Universidad de Colima en Los Ángeles, California; anaburibe@yahoo.com
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