Artículo
Visiones de bienestar en la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán, México
Visions of Well-Being in the Tehuacán-Cuicatlán Biosphere Reserve, Mexico
Visiones de bienestar en la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán, México
Región y sociedad, vol. 33, e1527, 2021
El Colegio de Sonora
Recepción: 27 Julio 2021
Aprobación: 24 Noviembre 2021
Financiamiento
Fuente: PAPIIT-UNAM
Nº de contrato: IN302517
Nº de contrato: IN300520
Resumen: Objetivo: analizar las visiones de bienestar de una comunidad campesina y de la administración de la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán donde ésta se ubica, a fin de brindar información que sirva para mejorar el manejo del área protegida. Metodología: se utilizaron métodos cualitativos para el estudio del bienestar subjetivo, tomando como referencia la teoría fundamentada. Resultados: en la visión comunitaria hay una fuerte necesidad de incrementar la cohesión social con el rescate de elementos tradicionales y la inclusión de aspectos más modernos, puesto que la comunidad considera que la visión de los funcionarios de la reserva es insuficiente para atender el contexto local. Limitaciones: el estudio se basó en el bienestar subjetivo, el cual no refleja con amplitud las evaluaciones sobre los indicadores materiales. Valor: se enfatiza la percepción local para mejorar la contribución de la reserva al bienestar. Conclusión: se demuestra la necesidad de incluir enfoques socioecológicos contextualizados en el manejo de la reserva.
Palabras clave: comunidad, conservación, sistemas socioecológicos, comunalidad, Oaxaca.
Abstract: Objective: to analyse the vision of well-being of a rural community and the administration of the Tehuacán-Cuicatlán Biosphere Reserve where it is located, in order to provide information that can improve the management of the protected area. Methodology: qualitative methods were used to study subjective well-being, using grounded theory as a reference. Results: in the community’s vision, there is a strong need to increase social cohesion by rescuing traditional elements and including more modern aspects due people consider the reserve civil servants’ vision insufficient to address the local context. Limitations: the study was based on subjective well-being, which does not widely reflect evaluations on material indicators. Value: local perceptions are emphasized to improve the reserve's contribution to well-being. Conclusion: it is demonstrated the need to include contextualized socio-ecological approaches in the reserve management.
Keywords: community, conservation, social-ecological systems, comunalidad, Oaxaca.
Introducción
Reservas de la biosfera (RB) es una categoría de área natural protegida (ANP) que creó la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) con el fin de armonizar el bienestar humano con la conservación de la biodiversidad. Así, las RB son lugares donde se promueven soluciones locales a los desafíos globales a partir del uso sostenible del entorno, por lo que su gestión y manejo se basan en la conservación de éste y en el desarrollo sustentable (UNESCO, 2021).
En México, los paradigmas de la conservación ambiental y del desarrollo sustentable han orientado el trabajo académico y la política ambiental, por lo cual la gestión de las ANP también se ha basado en dichos modelos (Durand, 2017). En este contexto, adquieren relevancia las RB por su origen y extensión, ya que son las áreas que tienen mayor superficie protegida: abarcan casi 70% del territorio decretado como ANP (Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas [CONANP], 2021). Para la CONANP (2013), la conservación ambiental consiste en el mantenimiento de “los procesos ecológicos y evolutivos […] mediante la implementación de políticas, medidas y estrategias de protección, manejo y restauración a través de procesos de conocimiento, cultura y gestión que permitan alcanzar el desarrollo sustentable de las comunidades” (p. 15). Además, se señala que el desarrollo sustentable debe residir en el desarrollo económico y comunitario, el cual debe basarse en el aprovechamiento racional del entorno natural con actividades productivas afines a la conservación de éste (CONANP, 2013).
Sin embargo, los paradigmas de conservación ambiental y de desarrollo han sido cuestionados, entre otras cosas, por considerarse modelos impuestos de forma vertical que no responden a las necesidades y a los valores de todos los contextos. El desarrollo, en cualquiera de sus formas (sustentable, local, endógeno), es a la vez un concepto y un proceso que ha sido señalado como un modelo homogeneizante de forma de vida que no logra superar la idea del crecimiento económico como principal medida de bienestar. Además, responde a racionalidades dominantes que subordinan la sabiduría, la cultura y la heterogénea racionalidad de la diversidad de los pueblos (Escobar, 2009; Gudynas y Acosta, 2011; Marañón, 2014).
Por su parte, la conservación ambiental constituye una forma particular de relación con el entorno natural a fin de regular las acciones de las personas sobre él. Sin embargo, hay distintas formas de entenderla, que a su vez originan diversas prácticas y realidades (Durand, 2017; Sandbrook, 2015). En este sentido, los modelos de conservación ambiental basados en las ANP han sido muy controversiales, pues tienden a producir exclusión social e inequidades de poder entre los sectores y los actores involucrados, incluso en aquellas ANP donde hay espacios de participación bien establecidos e incluyentes (Adams y Hutton, 2007; Durand, 2014 y 2017).
Respecto al bienestar, no hay una definición específica del concepto, pues éste se refiere a una noción holística sobre las condiciones de vida, cuyo significado cambia entre individuos de acuerdo con sus aspiraciones, valores, intereses y contexto (Díaz, 2001; Rasheed, 2020). Sin embargo, se encuentran diferentes marcos que proponen dimensiones básicas o indicadores generales de bienestar. Por ejemplo, la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio asume que hay cinco dimensiones: 1) condiciones básicas materiales para una buena vida, 2) salud, 3) buenas relaciones sociales, 4) seguridad y 5) libertad de elección y de acción (Millennium Ecosystem Assessment [MEA], 2005). Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) preparó un índice compuesto de once indicadores: 1) vivienda, 2) ingresos, 3) empleo, 4) comunidad, 5) educación, 6) medio ambiente, 7) compromiso cívico, 8) salud, 9) satisfacción, 10) seguridad y 11) balance entre vida y trabajo (OCDE, s. f.).
Hay definiciones muy sencillas de bienestar: por ejemplo, un estado físico, social y mental positivo (Woodhouse, Homewood, Beauchamp, Clements, McCabe, Wilkie y Milner-Gulland, 2015); mientras que Mahajan y Daw (2016) lo conciben como “una condición en la que se está con los demás, se satisfacen las necesidades humanas, se puede actuar con sentido para perseguir los propios objetivos y en la que se disfruta de una calidad de vida satisfactoria” (p. 109).
De lo anterior, es posible observar que el bienestar es un concepto multidimensional que se compone de atributos objetivos, subjetivos y relacionales. Los primeros abarcan aspectos que se evalúan a través de indicadores materiales y cuantificables (Díaz, 2001; García, 2002): por ejemplo, el ingreso monetario, el porcentaje de las viviendas con acceso a servicios básicos, el promedio de los años de escolaridad y el porcentaje de la población en situación de pobreza. Las evaluaciones sobre el bienestar objetivo reflejan situaciones de indudable importancia, pero presentan limitaciones, como la incapacidad de integrar otros aspectos importantes para las personas y explicar las circunstancias que subyacen en las condiciones de bienestar, las cuales requieren abordajes cualitativos (Díaz, 2001).
En cambio, el bienestar subjetivo constituye una aproximación de corte cualitativo o mixto que permite explicar las circunstancias que promueven u obstaculizan el bienestar desde el punto de vista de las personas, pues éste se explica mediante un gran número de factores interconectados que son dependientes del contexto y no sólo por un conjunto de variables dominantes (Diener, 2009). Así, el bienestar subjetivo se basa en la percepción que tienen los individuos sobre las circunstancias de su vida, teniendo en cuenta sus aspiraciones, necesidades, valores y contexto social, en el que se incorporan criterios tanto racionales como emocionales (Díaz, 2001; Diener, 2009; Diener, Lucas y Oishi, 2018). Puesto que su evaluación surge del balance entre expectativas y logros, el bienestar subjetivo constituye una vivencia del presente con proyección hacia el futuro (García-Viniegras y González, 2000).
En cuanto a los atributos relacionales, éstos plantean la forma en que los individuos se vinculan de manera social y con su entorno para procurarse bienestar (Mahajan y Daw, 2016; Milner-Gulland, McGregor, Agarwala, Atkinson, Bevan y Clements, 2014; Woodhouse et al., 2015), lo cual está contemplado dentro del enfoque subjetivo. La búsqueda de bienestar es uno de los principales factores que guían las decisiones de las personas, por lo que las visiones locales deberían prevalecer sobre las categorías externas, ya que éstas podrían tener menor o nula importancia. Además, tener en cuenta las percepciones y las necesidades locales contribuye al cuidado del entorno (Milner-Gulland et al., 2014; Woodhouse et al., 2015).
Los estudios sobre el bienestar en ámbitos de conservación ambiental tienen la ventaja de que pueden registrar los aspectos positivos y negativos de la interacción entre las poblaciones locales, el entorno natural y las estrategias de desarrollo sustentable y de conservación del ambiente (Corrigan, Robinson, Burgess, Kingston y Hockings, 2018). En las ANP, incorporar el bienestar legitima las acciones ante las partes interesadas, que son en primer lugar las poblaciones locales. Luego están las asociaciones no gubernamentales, los donantes, los gobiernos y los organismos internacionales que podrían apoyar los esfuerzos de conservación ambiental y de mejora del bienestar (Milner-Gulland et al., 2014). En la mayoría de los estudios sobre los beneficios de las ANP para las poblaciones locales, ha dominado la valoración del ingreso monetario y la riqueza material (Allendorf, 2007; Lange, Woodhouse y Milner-Gulland, 2016; Rasheed, 2020; Woodhouse et al., 2015). Por eso es necesario integrar el enfoque del bienestar subjetivo, ya que permite explorar dimensiones más amplias (Woodhouse et al., 2015; Corrigan et al., 2018).
En concordancia con lo anterior, para manejar las ANP y abordar el bienestar en ellas, es indispensable incorporar enfoques basados en sistemas socioecológicos, pues éstos permiten visualizar de manera holística los vínculos entre los procesos sociales y los procesos naturales (Berkes y Folke, 1998; Palomo, Montes, Martín-López, González, García-Llorente, Alcorlo y Mora, 2014). Cabe mencionar que no existe una sola forma de integrar la perspectiva de dichos sistemas, así como tampoco una definición concreta de ellos. No obstante, en todas las concepciones se mantiene la característica de la unión indisoluble entre la dimensión social y la ecológica, puesto que su separación responde a criterios artificiales y arbitrarios (Berkes y Folke, 1998; Binder, Hinkel, Bots y Pahl-Wostl, 2013; Colding y Barthel, 2019).
Diversos enfoques que se pueden considerar parte de las llamadas epistemologías del Sur (Aquino-Moreschi, 2013; Escobar, 2009; De Sousa, 2011) conllevan una visión socioecológica que puede ayudar al manejo de las ANP de México porque, además, son perspectivas contextualizadas y por lo tanto más relevantes que los modelos de conservación y desarrollo convencionales. Entre estos enfoques están el buen vivir, el Pacto Ecosocial del Sur y la comunalidad. Esta última noción resulta muy interesante, pues parte de las culturas Ayuukjä’äy (mixe) y Binnizá (zapoteca) de la Sierra Norte de Oaxaca (Aquino-Moreschi, 2013) y su visión basada en la unidad y la organización social, pueden ser útiles para promover el bienestar en las ANP.
La idea de comunalidad surge para explicar una forma de vida comunitaria y su reproducción a partir de lo cotidiano. Cuatro elementos se interrelacionan en esta forma de vida: 1) la naturaleza en territorio, 2) la sociedad en comunidad, 3) el trabajo y la actividad social y 4) el resultado que se obtiene de las relaciones entre esos componentes (Martínez, 2013). Y hay tres principios básicos: 1) la reciprocidad, entendida como la interdependencia en la que reside la fortaleza comunitaria, 2) el respeto, basado en el reconocimiento horizontal de la existencia de lo otro en la totalidad de la vida y 3) el trabajo, en el cual el tequio1 y las obligaciones colectivas son pilares del bienestar que otorgan prestigio y que deben ser congruentes con el comportamiento personal. Así, la comunalidad se expresa en vínculos de interdependencia social y ecológica, e implica la integración de la diversidad porque ésa es la unidad de la naturaleza (Martínez, 2013).
En este estudio de caso, el punto de partida es el bienestar subjetivo para analizar las visiones de bienestar, tanto de una comunidad campesina como de la institución de conservación a cargo de la RB donde se ubica dicha comunidad. El objetivo es conocer qué elementos son importantes en la visión de bienestar de ambas partes y si existen aspectos en común, a fin de brindar información que sirva para mejorar el manejo de la reserva desde un enfoque socioecológico significativo en términos culturales.
Metodología
Área de estudio
Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán (RBTC)
La RBTC fue decretada en 1998 con una extensión de más o menos 490 000 hectáreas dentro del valle de Tehuacán-Cuicatlán (VTC) (Diario Oficial de la Federación [DOF], 1999). Se distingue por ser la zona semiárida y árida más biodiversa de América del Norte (Valiente-Banuet, Casas, Alcántara, Dávila, Flores-Hernández, Arizmendi et al., 2000). También se destaca por su vasta riqueza biocultural y por una historia de asentamientos humanos que se remonta a 12 000 años (Rendón-Sandoval, Casas, Moreno-Calles, Torres-García y García-Frapolli, 2020). Se la considera centro del origen de la agricultura de Mesoamérica, pues hay registros de domesticación de plantas que datan de alrededor de 10 000 años. Se destacan entre ellas el maíz, el aguacate, la calabaza, el frijol y el amaranto (CONANP, 2013; Vallejo, Casas, Pérez-Negrón, Moreno-Calles, Hernández-Ordóñez, Téllez y Dávila, 2015). En 2018 la UNESCO le otorgó al VTC la declaratoria de Patrimonio Mundial Mixto por su excepcional convergencia de elementos culturales, históricos y ecosistémicos (Robles, 2019).
La RBTC alberga una gran diversidad de ecosistemas presentes en el VTC, desde bosques mesófilos de montaña hasta bosques de cactáceas columnares. Abarca una notable pluralidad cultural de comunidades indígenas: nahuas, mixtecas, popolocas, chocholtecas, ixcatecas, chinantecas, mazatecas y cuicatecas, así como pueblos afromestizos y mestizos. Aunque tiene una gran riqueza biocultural, en la RBTC la mayoría de las personas están en condiciones de vulnerabilidad, pues 98% de la población presenta grados de marginación de medio a muy alto (CONANP, 2013).
Santiago Quiotepec
La comunidad de Santiago Quiotepec se localiza en el municipio de San Juan Bautista Cuicatlán, en Oaxaca. Este municipio forma parte de la RBTC en la región llamada Cañada Oaxaqueña. Aunque recibe una precipitación anual promedio de tan sólo 500 mm, su ubicación en la base de la Cañada, a una altitud de 545 metros sobre el nivel del mar (msnm), es favorecida por el paso de cuatro ríos. El más notorio es el río Grande (Papaloapan Alto) (Brunel, 2008b). Esta ubicación estratégica ha sido aprovechada desde épocas prehispánicas, como lo revela la zona arqueológica llamada La Fortaleza de Quiotepec localizada en el territorio (Matadamas, 2019), que al parecer fue una ciudad de carácter monumental creada por el pueblo mazateco, aproximadamente 500 a. C. (Instituto Nacional de Antropología e Historia [INAH], 2019).
Según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2021), la población es de cerca de 260 personas que forman una comunidad2 campesina con posibles raíces mazatecas. Aunque la densidad poblacional ha sido baja a lo largo de la historia, el número de habitantes se ha visto muy reducido en los últimos cincuenta años a causa de la emigración. La comunidad se organiza por usos y costumbres, y la propiedad social de la tierra constituye una de las condiciones más importantes de organización. Los regímenes de propiedad social denominados bienes ejidales y bienes comunales son los que predominan en el pueblo, aunque también existe la pequeña propiedad y los avecindados3 (Brunel, 2008b; comunicación personal con los habitantes).
En Santiago Quiotepec la principal actividad productiva es el cultivo de frutas. El limón es el producto más importante de comercialización. También se siembran otros cultivos, pero son en su mayoría para autoconsumo, como maíz, frijol y calabaza. Casi todas las familias tienen solares, que son terrenos pequeños dentro de la unidad familiar o cerca de ella donde se cultiva, aunque en menor medida. Otras actividades productivas son el pastoreo de ganado caprino, la cría de animales de traspatio (gallinas, guajolotes y cerdos), así como el aprovechamiento de diversas plantas, hongos y animales silvestres para la alimentación. Además, algunas familias, para aumentar sus ingresos, recurren a otras actividades, como la venta de comida casera, de abarrotes, de pan, de licor, así como servicios de albañilería, fontanería y ecoturismo (comunicación personal con los habitantes y observación directa).
Hace más de una década, Brunel (2008b) señaló que en Santiago Quiotepec los ingresos por las actividades agropecuarias no alcanzaban para cubrir las necesidades de subsistencia en los hogares, aunque tales actividades ocupaban la mayor parte del tiempo de al menos una persona de la familia. Así mismo reportó que, si bien la emigración juvenil era alta, el apoyo monetario que enviaban los migrantes no era consistente, sino que más bien representaba una ayuda puntual en casos de necesidad. Estas dos situaciones se mantienen hasta el presente de acuerdo con los habitantes, y cabe mencionar que la comunidad está catalogada con un grado de marginación alto (CONANP, 2013).
Por sus características naturales y sociodemográficas (véase Figura 1), Santiago Quiotepec ha sido una comunidad incorporada a diversas estrategias de conservación y acreedora de subsidios para poblaciones vulnerables, como la Pensión para Adultos Mayores, el PROSPERA Programa de Inclusión Social y el Programa de Empleo Temporal (PET).4 En la ejecución de proyectos gubernamentales, se destaca la figura de la RBTC por ser la institución con mayor presencia en la región e incidencia en la comunidad a lo largo del tiempo. Sobresale el proyecto de ecoturismo promovido por la reserva, que se ha mantenido por más de quince años y que ha sido manejado sólo por el grupo encargado de los bienes comunales (comunicación personal con los habitantes y observación directa).

Métodos de recolección y análisis de información
La investigación se realizó entre septiembre de 2017 y agosto de 2019. Se llevaron a cabo métodos cualitativos de obtención y análisis de la información. El punto de partida fue el estudio del bienestar subjetivo, para lo cual se tomó como referencia metodológica la teoría fundamentada que proponen Glaser y Strauss (1967), según la cual las explicaciones sobre la situación estudiada deben estar fundamentadas en la información del contexto en particular (Gibbs, 2012). Para obtener la información en la comunidad, se hicieron entrevistas semiestructuradas, entrevistas informales, talleres, observación participante y diario de campo. La selección de los participantes para las entrevistas partió del método no probabilístico bola de nieve y del muestreo por cuota, considerando el criterio de saturación para determinar el tamaño de la muestra (Newing, Eagle, Puri y Watson, 2011). Para cumplir con la cuota, se dividió la población por género, edad y derechos de propiedad sobre la tierra. Las entrevistas y talleres se realizaron con el consentimiento informado de los participantes y se garantizó su anonimato.
En las entrevistas semiestructuradas participaron 31 personas: 9 comuneros, 10 ejidatarios, 9 avecindados o con pequeña propiedad y 3 informantes clave (una doctora y dos maestras). En las entrevistas informales colaboraron 7 personas: 3 comuneros, 1 ejidatario y 3 avecindados o con pequeña propiedad. En los talleres participaron 21 niñas y niños y 4 adolescentes.5 La edad de los participantes entre los diferentes métodos osciló entre 6 y 81 años. Colaboraron en total 63 habitantes.
La aplicación de las entrevistas consistió en piloto y dos fases. La primera fase consistió en preguntas relativas a: 1) componentes del bienestar, 2) entorno natural y su relación con el bienestar, 3) relación comunitaria con la reserva y 4) consecuencias de la implementación de los proyectos de ésta. Los resultados de esta fase mostraron aspectos importantes que enriquecieron una segunda etapa, en la cual se añadieron los siguientes temas: 5) propiedad de la tierra, 6) labor campesina y 7) relaciones sociales intra y extracomunitarias. En los talleres se trabajaron en papelógrafos diferentes preguntas sobre las condiciones actuales y las condiciones deseadas para el pueblo; también el rol de la RBTC en el bienestar.
Para conocer la visión que tiene la administración de la reserva, se llevaron a cabo entrevistas semiestructuradas a tres funcionarios de ésta: el director, la encargada de proyectos y el enlace regional en la Cañada Oaxaqueña. Los temas abordados fueron: 1) la relación entre las comunidades y el entorno natural, 2) los componentes del bienestar, 3) los programas e intervenciones para el bienestar humano y el cuidado del entorno y 4) los retos y las fortalezas de la reserva respecto al bienestar humano y al cuidado del entorno. Además, se revisaron cuatro documentos oficiales que guían la gestión de la reserva: el decreto de la RBTC, el programa de manejo de ésta, los lineamientos internos del Programa de Conservación para el Desarrollo Sostenible (PROCODES)6 y la convocatoria del PROCODES.
Para analizar la información tanto de la comunidad como de la administración de la RBTC, primero se elaboraron resúmenes de las entrevistas y de los documentos oficiales. Así mismo se sintetizó la información que se obtuvo de los talleres, de la observación participante y del diario de campo. Este tratamiento tuvo el objetivo mostrar con facilidad los grandes temas y aspectos relevantes para elaborar un primer listado. Una vez ordenados los temas principales para la comunidad y la administración de la reserva, se clasificaron para crear categorías temáticas y códigos de análisis preliminares. Esta primera codificación sirvió para analizar en profundidad la información de cada entrevista y documento a través del programa de análisis cualitativo Atlas.ti (versión 8), el cual facilitó la creación de categorías, subcategorías y códigos más precisos. Para la comunidad, se establecieron 3 categorías, 8 subcategorías y 40 códigos analíticos. Para la administración de la reserva, se destinaron 3 categorías y 23 códigos.
Se elaboraron tablas de frecuencia absoluta de los códigos para identificar los principales aspectos que intervienen en el bienestar. Así, los códigos con mayor frecuencia representarían los aspectos de mayor importancia, pero también se consideró la magnitud de algunos aspectos fundamentales que influyen en el bienestar, aunque no hayan tenido una gran cantidad de menciones (por ejemplo, los derechos sobre la tierra). Los aspectos que se determinaron como los más relevantes para el bienestar fueron identificados tanto por su frecuencia como por su trascendencia detectada en el análisis cualitativo. De forma paralela, se aplicaron técnicas de validación de resultados, como la triangulación de la información entre métodos y la revisión continua entre la información obtenida en campo y la redacción de resultados. Durante el análisis se recurrió a la consulta de teoría que ayudara a interpretar la información y a producir conceptos explicativos y sus relaciones, con el fin último de construir una narración sobre la situación en Santiago Quiotepec.
Resultados
Visión comunitaria sobre el bienestar subjetivo
En Santiago Quiotepec el bienestar se asocia con una vida tranquila, estable y satisfactoria derivada del acceso a buenas oportunidades laborales y formativas. Así mismo es muy importante para la comunidad que sus miembros se relacionen entre sí de una manera armoniosa que les permita ser un pueblo unido. Sin embargo, existe una percepción generalizada de un nivel de bienestar bajo, debido sobre todo a la insuficiencia de ingresos económicos y al deterioro del pueblo, tanto en su infraestructura pública como en sus relaciones sociales. En la Tabla 1 se pueden observar las principales características del bienestar actual y del bienestar deseado desde el punto de vista de los habitantes.

Aspectos clave del bienestar en Santiago Quiotepec
Encontramos cuarenta factores que intervienen en el bienestar comunitario. Algunos actúan de manera positiva, como la buena salud, la educación o los valores comunitarios, mientras que otros inciden de manera negativa, como el alcoholismo, la deficiencia de servicios médicos o la pérdida de elementos identitarios. Se agruparon los cuarenta elementos en tres categorías de acuerdo con su afinidad: 1) aspectos de subsistencia y relaciones socioecológicas, 2) aspectos de convivencia y relaciones sociales intracomunitarias y 3) contribuciones externas.
Analizando la importancia de los factores y sus relaciones, se hallaron nueve claves para el bienestar de los habitantes: 1) disponibilidad de agua, 2) aprovechamiento del entorno natural, 3) agricultura, 4) propiedad de la tierra, 5) trabajo estable, 6) contexto social interno, 7) instituciones comunitarias, 8) condiciones del pueblo y 9) subsidios y proyectos gubernamentales. Estas nueve claves se explican a continuación y están agrupadas en las tres categorías antes mencionadas.
Aspectos de subsistencia y relaciones socioecológicas: disponibilidad de agua, aprovechamiento del entorno natural, agricultura, propiedad de la tierra y trabajo estable
En Santiago Quiotepec la agricultura es uno de los pilares del bienestar porque es el principal medio de vida, y la propiedad de la tierra desempeña un papel central, pues está vinculada de manera directa a la agricultura y al aprovechamiento del entorno natural. Sobre éste, se ha confirmado que tiene una importancia vital, pues los habitantes también realizan otras actividades de subsistencia, como la pesca, la cacería, la recolección de frutos y la obtención de leña. A través del entorno natural, se satisfacen diversas necesidades alimenticias, monetarias, recreativas y productivas, por lo que su buen estado es muy valorado, ya que brinda múltiples beneficios materiales e inmateriales. Pero también se señalaron algunos elementos perjudiciales del entorno natural, como la acción depredadora de felinos y coyotes sobre el ganado y aves de corral (véase Tabla 2).

Del entorno natural, el agua representa el principal elemento de valor a partir del cual giran las dinámicas agrícolas, ecológicas y socioecológicas. Aunque cuentan con cuatro ríos, los habitantes reportan escasez de agua, tanto para uso doméstico como para la agricultura y el propio entorno natural (plantas, animales y cuerpos de agua). Así mismo el suelo agrícola es un elemento fundamental sobre el cual se mencionan limitaciones en su productividad debidas al desgaste y a la imposibilidad de ampliarlo, pues formar parte de la reserva conlleva restricciones al respecto.
Aunque la mayoría de las personas dicen “vivir del campo”, la agricultura como principal actividad productiva no brinda lo suficiente para “vivir bien”. Algunas condiciones que debilitan el campo son la disminución de la fertilidad del suelo, la incertidumbre en la temporada de lluvias y las variaciones en el precio de los productos. Por ejemplo, el pago por una caja de limón (más o menos 20 kilogramos) puede variar entre 30 y 200 pesos (entre 1.5 y 10 dólares), dependiendo de la competencia en el mercado. Por eso los apoyos al campo, como los créditos y los subsidios del gobierno, se consideran necesarios para amortiguar estas adversidades. Además, el trabajo pesado y lo inestable de la agricultura hace que la mayoría de los jóvenes abandonen este medio de vida y prefieran emigrar.
La emigración es una estrategia de vida frecuente porque las oportunidades de lograr un mayor bienestar mediante la labor campesina son muy limitadas. Por eso se insiste en la necesidad de contar con más opciones de trabajo fijo y bien remunerado que posibiliten estabilidad económica: casi todos los habitantes viven al día. La escasez de empleo seguro y bien pagado fue uno de los aspectos más mencionados como limitante del bienestar y principal factor de angustia. Sobre esta situación, un joven expresó: “Aquí no hay muchas oportunidades. Bueno, aquí no hay mucho trabajo […] ni escuelas para seguir estudiando”. Al respecto, sobresale la vulnerabilidad de aquellas familias que ni siquiera tienen tierras para cultivar (aunque sean la minoría), pues son más limitados sus medios para satisfacer las necesidades fundamentales y tener ingresos económicos. Así, la propiedad de la tierra, ya sea social o privada, constituye un elemento fundamental que contribuye al bienestar a partir de su aprovechamiento.
Aspectos de vivencia y relaciones sociales intracomunitarias: contexto social interno, instituciones comunitarias y condiciones del pueblo
En Santiago Quiotepec, la familia conforma la estructura más sólida de apoyo, protección y afecto, y también constituye el principal núcleo social en donde se fomentan los valores y las normas de convivencia. Se espera que tales valores fortalezcan la comunidad moral,7 pues la vida en el pueblo se nutre de las relaciones de confianza, unión y corresponsabilidad. La comunidad moral conlleva prácticas de reciprocidad y de convivencia en las cuales son muy valiosas las celebraciones del pueblo pues, además de cumplir con su función espiritual, son el espacio recreativo y de convivencia por excelencia. Además, refuerzan las relaciones intra e intercomunitarias, fortalecen la identidad y promueven la unión y la organización. Así mismo posibilitan el reencuentro de familiares que emigraron, así como la permanencia de tradiciones y elementos identitarios significativos.
Sin embargo, Santiago Quiotepec ha experimentado conflictos internos que han dañado la comunidad moral y han ocasionado una disminución de la cohesión social y un desequilibrio institucional. La existencia de estos conflictos se debe en gran parte al dominio de los grupos agrarios (comuneros y ejidatarios), quienes a través de sus derechos sobre la tierra se han disputado continuamente el control del pueblo para beneficio de sus respectivos grupos. Esta situación ha producido apatía, desmotivación y baja participación entre la población, lo cual a su vez ha ocasionado que no se cumplan de manera apropiada los acuerdos y que se evadan las obligaciones, incluso respecto al tequio y al sistema de cargos, que son instituciones fundamentales para el buen funcionamiento y cohesión de la comunidad. Esto obstaculiza la organización para mejorar las condiciones de aspectos que tienen interés general, como la infraestructura y los servicios públicos, que se perciben como deteriorados e insuficientes.
Lo anterior afecta emocionalmente a las personas, pues se observa una sensación de desánimo y frustración ante la imposibilidad de unirse “como un solo pueblo”. A este escenario se suma el problema del alcoholismo, que se ve como una situación grave y muy extendida entre los hombres. Esta enfermedad tiene importantes efectos físicos y psicológicos en el individuo y en su familia, y causa daños morales a la comunidad. Una consecuencia muy perjudicial de este ambiente social es que desmotiva el regreso de los jóvenes que emigran e incrementa la apatía de los que se quedan, pues prefieren no involucrarse en un contexto que, lejos de brindarles oportunidades, les da dificultades. Al respecto un joven exteriorizó:
Si hubiera las condiciones para tener una vida estable, pues sí me quedo. Pero aquí no hay donde pueda aplicar mis conocimientos. Solamente que ya empiecen a meter nuevas cosas, que se empiece a evolucionar el pueblo, se empiece a tener nueva infraestructura. Pero lo dudo, porque hay mucha desorganización por parte de las autoridades. Hay muchos conflictos, prácticamente en cada asamblea. (Joven entrevistado.)
A pesar de los conflictos, los habitantes reconocen que mantienen ciertas medidas de regulación, organización y resolución de problemas, y que suelen coordinarse principalmente en torno a la distribución del agua y a las celebraciones religiosas. También conservan valiosas muestras de solidaridad, afecto y empatía, sobre todo en momentos críticos para las familias, como son los fallecimientos y las enfermedades. Así mismo el sistema de cargos y el tequio siguen funcionando, con avances y retrocesos, dependiendo del compromiso, desempeño y liderazgo de las autoridades elegidas. De esta forma, la comunidad aspira a un fortalecimiento de sus instituciones y del tejido social que le permita reconstruirse y cohesionarse.
Contribuciones externas: subsidios y proyectos gubernamentales
Los subsidios de los programas gubernamentales se consideran benéficos porque contribuyen a completar los gastos cotidianos y a invertir en cosas fundamentales, como la educación, la agricultura y la salud. Casi todas las familias se han beneficiado de uno o más de los siguientes programas: Pensión para Adultos Mayores, PROSPERA, Programa de Empleo Temporal (PET) y Programa de Conservación para el Desarrollo Sostenible (PROCODES). Los trabajos derivados del PET son muy valorados porque constituyen una fuente de ingresos mientras se mejoran las condiciones del pueblo (por ejemplo, reforestación, reparación de caminos y restauración del sitio arqueológico). La administración de la RBTC ha llevado a cabo proyectos de conservación y desarrollo a través del PROCODES y del PET.
Aunque los subsidios contribuyen al bienestar económico de las familias, también se reconocieron sus consecuencias negativas, pues se dice que algunas personas los ven como un ingreso seguro en lugar de un complemento de su presupuesto, y dejan de buscar trabajo o descuidan su labor agrícola. En lo colectivo, se habla de que con la llegada de los empleos temporales se debilitó el tequio, pues ahora si no hay remuneración, algunas personas ya no quieren cumplir con esta obligación comunitaria. Sobre esto, un hombre explicó: “Pues los programas son buenos, y así como el gobierno le ha metido dinero, pero también nos ha venido a […] pues a que se vayan perdiendo las costumbres de trabajar”.
Visión de bienestar de la administración de la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán
Respecto a los documentos de la RBTC que se revisaron, se encontró que en el decreto prácticamente no se aborda el tema del bienestar, pero se indica que en la reserva se deberían llevar a cabo “acciones necesarias para contribuir al desarrollo socioeconómico regional mediante el aprovechamiento racional y sustentable de los recursos naturales” (DOF, 1999, p. 11), por lo que se puede interpretar que se concibe el tema sólo en términos de desarrollo socioeconómico.
En el programa de manejo se halló que el bienestar está relacionado con el desarrollo económico y sustentable de las comunidades que se encuentran dentro de la reserva y de su zona de influencia. En dicho programa se observó que hay una cantidad y calidad de información considerables en torno a los aspectos biofísicos y ecológicos del territorio, en contraste con la escasa información sobre los componentes sociales y socioecológicos. Además, se observó que en el documento del programa las acciones para conseguir el bienestar humano están planteadas más como un medio para la conservación del entorno que como un fin meritorio en sí mismo.
El PROCODES resultó ser la herramienta más equilibrada para fomentar el cuidado del medioambiente y procurar el bienestar humano, pues brinda financiamiento para desarrollar proyectos, estudios y capacitaciones que sean del interés de las comunidades, siempre y cuando contribuyan de manera directa o indirecta a la conservación del entorno natural. Se observó que en el PROCODES el bienestar se concibe en términos de desarrollo social sustentable afín a la conservación ambiental y que, para lograrlo, busca mejorar los medios de vida de las poblaciones dentro de las ANP. Éste es el principal programa al que recurren los funcionarios para trabajar con las comunidades respecto al bienestar.
Los funcionarios de la RBTC consideran que el bienestar en las comunidades se consigue principalmente mediante la satisfacción de las necesidades fundamentales, como la alimentación, el acceso al agua y a la vivienda. Así mismo subrayan que es muy importante el buen estado del entorno natural, pues diversas necesidades se satisfacen a partir de su aprovechamiento. Por otro lado, detectan ciertos problemas, como la falta de empleo, la emigración, la deficiencia de los servicios de salud, el alcoholismo y las relaciones sociales degradadas. Opinan que rescatar los principios, las virtudes y las cualidades de las personas por medio de la familia, la educación y los programas de gobierno son necesarios para mejorar el bienestar. Desde su experiencia, la falta de recursos monetarios es una de las necesidades más sentidas en Santiago Quiotepec y en las comunidades en general, aunque los proyectos de conservación y desarrollo sustentable de la reserva han apoyado a las familias en este aspecto.
Para los funcionarios es muy importante incluir entre los objetivos de la conservación el apoyo a las comunidades a través de la mejora de sus actividades productivas, haciéndolas más eficientes, sustentables y rentables, para con ello acrecentar sus ingresos económicos mientras se cuida el entorno natural. Mencionan que para que los proyectos funcionen, deben estar acordes a las necesidades locales y a las actividades tradicionales, las cuales deben orientarse hacia prácticas sostenibles en caso de no ser afines a la conservación ambiental. También explican que se deben respetar el conocimiento tradicional, los usos y costumbres locales y los intereses de las comunidades, así como facilitar una mayor información sobre el entorno natural y su importancia, con el fin de aumentar su valoración y cuidado.
Los funcionarios consideran que su visión de bienestar es compatible con la de las comunidades, debido a que han procurado la participación de éstas en la elaboración del programa de manejo, así como en diversos talleres, capacitaciones y actividades que promueve la RBTC. Además, indican que la mayoría del personal tiene muchos años trabajando en la reserva y que su experiencia los orienta a promover condiciones que son prioritarias para cada comunidad en relación con los proyectos que contribuyen tanto al bienestar comunitario como al cuidado del entorno natural.
Discusión
A partir de los resultados, se observa que tanto la comunidad de Santiago Quiotepec como la administración de la RBTC tienen en sus visiones una inclinación hacia la dimensión ecológica o hacia la dimensión social en la procuración de bienestar. En la administración de la reserva predomina el interés ecológico con el fin de proteger los ecosistemas. Así, la incidencia sobre el bienestar humano está planteada más como un medio para lograr la conservación del entorno natural, que como un fin en sí misma.
Por su parte, en la comunidad hay una valoración del entorno más bien instrumental, es decir, en función de su utilidad productiva directa y a corto plazo para contribuir al bienestar, sobre todo en lo concerniente a la satisfacción de las necesidades fundamentales, aunque también se verifica una valoración de tipo relacional por la importancia que tiene el entorno natural sobre múltiples aspectos del bienestar (de salud, recreacionales, espirituales, monetarios, estéticos). Incluso, aunque en menor medida, se observan valoraciones intrínsecas, es decir, aprecio y reconocimiento de la naturaleza por su existencia misma.
Las visiones de bienestar entre la comunidad y la administración de la RBTC no son antagónicas, pues comparten varias prioridades, como las relaciones sociales, el mejoramiento de los medios de vida, el incremento en los ingresos monetarios, el acceso al agua y el buen estado del entorno natural. El que la comunidad y la administración de la RBTC coincidan en esas prioridades es predecible, ya que la importancia de satisfacer necesidades fundamentales no cambia de modo significativo entre culturas o contextos. El ingreso, el contacto social y la salud son aspectos de gran importancia prácticamente en todas las culturas (Diener, 2009; Max-Neef, Elizalde y Hopenhayn, 1998; Oishi, Diener, Lucas y Suh, 1999).
No obstante, la forma y los medios empleados para satisfacer las necesidades sí cambian en términos culturales y a través del tiempo, ya que el bienestar está determinado por los valores, aspiraciones, adaptaciones e interacciones de las personas, las cuales cambian de manera constante (Max-Neef, Elizalde y Hopenhayn, 1998; Milner-Gulland et al., 2014). Por lo anterior, es lógico que la visión comunitaria sea mucho más extensa en cuanto a los elementos que conforman el bienestar y más compleja en la forma en que éstos interactúan, y es de esperar que se transforme conforme cambia la situación en la comunidad.
Profundizando en la visión de bienestar comunitaria, se constata que en Santiago Quiotepec sobresalen tres aspectos clave que necesitan mejorarse: 1) condiciones de trabajo, 2) infraestructura y servicios públicos y 3) cohesión comunitaria. Acorde a esto, se halló que para la población es muy importante el rescate de las prácticas tradicionales mientras se incluyen aspectos más modernos, sobre todo los relativos a servicios, infraestructura y oportunidades para los jóvenes. Entre los elementos tradicionales que requieren ser fortalecidos, se encuentran: 1) la agricultura campesina, 2) el sistema de cargos y 3) el tequio. Entre de los elementos que necesitan incorporarse o renovarse hacia tendencias más modernas, están: 1) los servicios públicos (de salud, electricidad, abastecimiento de agua y manejo de desechos), 2) la educación escolarizada (de mayor nivel y calidad), 3) la creación de espacios recreativos sanos y atractivos y 4) la creación de empleos estables y satisfactorios para las nuevas generaciones.
A continuación, se verán algunas situaciones que vive la comunidad y que explican su visión de bienestar. En Santiago Quiotepec el entorno natural constituye una base de bienestar, ya que la vida de las personas gira en torno a la labor campesina, que aquí se considera como el conjunto de prácticas y relaciones socioecológicas referentes al manejo cotidiano del entorno (tanto silvestre como domesticado) para asegurar el sustento. Dentro de dicha labor, la agricultura se destaca como el principal medio de vida, a pesar de su debilitamiento y poco reemplazo generacional debido sobre todo a la emigración.
Como explica Aquino-Moreschi (2013), la emigración juvenil responde al surgimiento de nuevas aspiraciones y subjetividades que las nuevas generaciones no logran satisfacer dentro de sus comunidades. Pero también se debe a que los jóvenes no encuentran oportunidades económicas favorables en la agricultura ni en ningún otro tipo de empleo en sus localidades, la mayoría son inestables o temporales. Las políticas neoliberales dieron pie al rezago tecnológico y productivo de las comunidades campesinas y causaron su debilitamiento y las dificultades para entrar en mercados agrícolas competitivos, lo cual aumentó su empobrecimiento (Appendini, 2014; Aquino-Moreschi, 2013).
De acuerdo con Oishi, Diener, Lucas y Suh (1999), la estabilidad financiera es un fuerte predictor del bienestar en poblaciones con condiciones precarias, y la situación de vulnerabilidad económica, en el caso de Santiago Quiotepec, ha contribuido a las disputas entre los grupos agrarios por el control del territorio para aprovecharse de sus beneficios, lo cual ha causado la fragmentación del tejido social. Como señala Brunel (2008a), la pauperización de las familias en la comunidad ha contribuido “a conflictos internos duraderos que disminuyen drásticamente la eficiencia de las instituciones tradicionales y la capacidad de una acción colectiva” (p. 86). De esta forma, los resultados de la presente investigación muestran que para mejorar el bienestar comunitario es necesario mejorar la economía local no sólo a través de subsidios, sino también fortaleciendo la actividad agrícola y promoviendo el desarrollo de otras opciones laborales.
Por esta razón, resulta conveniente que en la visión de bienestar de los funcionarios de la RBTC sea de gran importancia la implementación de proyectos productivos orientados a mejorar los medios de vida, con el fin de hacer más eficiente y rentable el trabajo de los campesinos y con ello aumentar sus ingresos monetarios. Éste es un primer paso bastante reconocido en la atención al bienestar en las comunidades, de ahí que existan programas como el PROCODES.
De forma paralela a esto y como aspecto de mayor profundidad, subrayamos la necesidad implícita en el discurso de Santiago Quiotepec de recuperar el tejido social, rescatando aquellos valores y actividades tradicionales que dan sentido, identidad y unión y que son importantes a pesar de los cambios generacionales. Invertir en la reconstrucción de este tejido con base en la propia evolución comunitaria puede facilitar la cohesión social y a su vez fortalecer las instituciones locales para que a partir de ellas se actúe en congruencia respecto a la procuración del bienestar humano y del cuidado del entorno natural. En el presente estudio se subraya que las relaciones sociales, las instituciones locales y la cohesión social son fundamentales para el bienestar en contextos de conservación ambiental, tanto como lo son el mejoramiento de los medios de vida, el aumento de los ingresos económicos y el buen estado del entorno natural (Jiao, Walelign, Nielsen y Smith-Hall, 2019; Woodhouse et al., 2015).
Aquí se confirma que los paradigmas de conservación y desarrollo sustentable guían el manejo de la RBTC, pero así mismo los resultados demuestran que es necesaria la integración de enfoques alternativos. Los contextos y las lógicas en los que se desenvuelven las comunidades tradicionales superan por mucho las visiones centradas en los paradigmas convencionales de conservación y desarrollo sustentable, de modo que se requieren aproximaciones más afines a la identidad y a los valores locales.
La noción de comunalidad es un ejemplo muy pertinente de estas visiones alternativas que se podrían considerar. Su construcción nace de la reflexión de intelectuales indígenas de la Sierra Norte de Oaxaca, quienes regresaron a sus comunidades para comprometerse con las luchas por la autonomía de sus pueblos, por la defensa de sus territorios y por mejorar sus condiciones de vida (Aquino-Moreschi, 2013). La comunalidad reúne las formas culturales e institucionales de los pueblos con ascendencia mesoamericana y representa “una contribución epistémica que da cuenta de los procesos de apropiación de la naturaleza de una manera alterna a la ortodoxa visión e instituciones del proyecto civilizatorio occidental” (Fuente, 2012, p. 35).
Así, la comunalidad es especialmente relevante para este caso, pues se ocupa de los aspectos organizativos y de cohesión social que Santiago Quiotepec necesita fortalecer. Como explica Aquino-Zacarías (2013, p. 91): “la comunalidad es algo que une a la gente como nosotros […] es una necesidad que nos permite estar organizados, poder convivir, poder salir adelante”. Además, representa un enfoque socioecológico situado en un contexto que ayuda a comprender los aspectos sociales de las comunidades tradicionales en las ANP del país, lo que es muy importante pues la dimensión social sigue siendo un área menos abordada que la dimensión ecológica en las estrategias de conservación del medioambiente (Corrigan, Robinson, Burgess, Kingston y Hockings, 2018; Lange, Woodhouse y Milner-Gulland, 2016; Jones, McGinlay y Dimitrakopoulos, 2017).
Conclusión
Las RB tienen un valioso potencial para contribuir al bienestar, siempre que en su manejo se logre transitar del discurso socialmente inclusivo hacia una práctica fundamentada en visiones socioecológicas, significativas en términos culturales y situadas en el contexto determinado. Se ha encontrado que las estrategias que dan mejores resultados son aquellas que tienen en cuenta los contextos sociales, económicos y políticos específicos y que empoderan a la población y sus instituciones con el fin de reducir la inequidad en la distribución de beneficios derivados del área protegida (Oldekop, Holmes, Harris y Evans, 2016).
Es imprescindible una revaloración del campesinado y de la vida rural en el país que reconozca la labor campesina como un conjunto sobresaliente de conocimientos, prácticas y relaciones que contribuyen a la sustentabilidad. Ha sido documentado que las formas de vida campesinas e indígenas han contribuido, entre otras cosas, a la conservación de la biodiversidad en sus territorios, a la seguridad alimentaria, al mantenimiento de la agrobiodiversidad y a innumerables prácticas tradicionales que dan identidad al país (Boege, 2008; Casas, Caballero, Mapes y Zárate, 1997; Toledo, Alarcón-Chaires, Moguel, Olivo, Cabrera, Lellequien y Rodíguez-Aldabe, 2002). Lo anterior puede promoverse desde las RB como espacios socioecológicos y bioculturales de oportunidad pues, como señala Esteva (1996), es necesario “establecer controles políticos para proteger estos nuevos ámbitos de comunidad y ofrecer un contexto social más favorable para sus actividades e innovaciones” (p. 73). Ojalá el presente trabajo constituya un eslabón de conocimiento en la construcción de condiciones más prósperas para las comunidades campesinas.
Agradecimientos
Agradecemos especialmente a los habitantes de Santiago Quiotepec y a los funcionarios de la RBTC por su confianza para trabajar con ellos y acerca de ellos, por su buena disposición para colaborar con el proyecto y abrirnos las puertas para conocer la comunidad y su territorio. Agradecemos también al CONACYT y al Posgrado en Ciencias de la Sostenibilidad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) por la beca otorgada a la primera autora para cursar el programa de doctorado y desarrollar el proyecto. Esta investigación fue financiada por los proyectos PAPIIT-UNAM IN302517 e IN300520.
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Notas