Feminismos y teoría queer

De las producciones narrativas a la tabulación feminista: La Manzana de Eva*

Das produções narrativas à fabulação feminista: La Manzana de Eva

From Narrative Productions to Feminist Fabulation: La Manzana de Eva

Cynthia Carofilis Cedeño
Universidad Politécnica Salesiana, Ecuador
Paz Guarderas-Albuja
Universidad Politécnica Salesiana, Ecuador

De las producciones narrativas a la tabulación feminista: La Manzana de Eva*

Nómadas, vol. 57, 10, 2023

Universidad Central

Received: 13 May 2024

Accepted: 16 August 2024

Resumen: En este artículo se analiza la obra teatral La Manzana de Eva como una práctica de investigación-creación, con el objetivo de conectar el proceso con las fabulaciones feministas, por medio del análisis del guion y la autoetnografía. Asimismo, se propone que esta práctica logre salir de los lugares comunes asignados a las víctimas de violencia de género. Mediante la parodia, los afectos y la performatividad, las intérpretes habitan la categoría de víctimas desde nuevos significados y se arriesgan a hacer gestos especulativos que las sitúan como protagonistas de su historia.

Palabras clave: Producciones narrativas, violencia de género, cuerpo, afectos, fabulaciones feministas, especulación.

Resumo: Este artigo analisa a peça La Manzana de Eva (A Maçã de Eva) como uma prática de investigação-criação, com o objetivo de relacionar o processo com as fabulações feministas, através da análise do guião e da autoetnografia. Propõe-se também que esta prática consiga romper com os lugares comuns atribuídos às vítimas de violência de género. Através da paródia, dos afetos e da performatividade, as intérpretes habitam a categoria de vítimas a partir de novos significados e arriscam gestos especulativos que as situam como protagonistas da sua história.

Palavras-chave: Produções narrativas, violência de género, corpo, afetos, fabulações feministas, especulação.

Abstract: This article analyzes the theatrical work La Manzana de Eva (Eve's Apple) as a research-creation practice, aiming to connect the creative process with feminist fabulations through the analysis of the script and autoethnography. It also proposes that this practice transcends the commonplaces typically assigned to victims of gender-based violence. Through parody, affects, and performativity, the performers inhabit the category of victims with new meanings, daring to make speculative gestures that position them as protagonists of their own story.

Keywords: Narrative productions, gender-based violence, body, affect, feminist fabulations, speculation.

Didascalias

La Manzana de Eva es una obra de teatro sembrada en debates sobre las limitaciones de nuestras prácticas investigativas y docentes. Se nutrió de la preocupación por promover la producción de conocimientos éticos, que salgan de repositorios y afecten al mundo para favorecer la comunalización del conocimiento (Andrés et al., 2022). Se gestó en nuestros interrogantes, incomodidades y el malgenio ante posturas negacionistas y apocalípticas que devienen lugar común en nuestro quehacer. Nació de encarnar las limitaciones metodológicas a la hora de investigar la actuación psicosocial y la acción política ante la violencia de género.

En nuestro camino de investigadoras utilizamos las producciones narrativas (PN) como un método de investigación para construir versiones del mundo a partir de la articulación entre quien investiga y las personas participantes (Balasch y Montenegro, 2003). Las PN construyen memorias locales plasmadas en escritos sobre los cuales las participantes tienen agencia. No obstante, en nuestras prácticas académicas en el contexto ecuatoriano identificamos ciertas dificultades y limitaciones. Las participantes no tienen el mismo entusiasmo por el tema que nosotras, no les interesa modificar sus textos y las narraciones reviven situaciones olvidadas, entre otros asuntos. Varias autoras han indagado sobre los alcances y límites de la PN (Biglia y Bonet-Martí, 2009; García, 2017; Pérez et al., 2017), pero no se ha cuestionado la tiranía de la palabra escrita, cuestión que se debate desde los feminismos descoloniales (Curiel, 2024).

Por otro lado, mucho tiempo, tinta y ahora memoria han ocupado la reflexión sobre la investigación, la actuación psicosocial y la acción política ante la violencia de género. Largos debates se han planteado sobre cómo esos abordajes construyen imágenes, subjetividades y lugares que nosotras no queremos habitar: punitivismo, victimismo, esencialismo, misandria (Banet-Weiser, 2018; Casado Aparicio, 2012). Nos interesa escapar de la "ventriloquía", dejar de construir la identidad política basada en el "fetiche de la herida" (Ahmed, 2015), superar la "política del rencor" (Brown, 1995) y evitar las "lágrimas blancas" (Phipps, 2021) asociadas a una "blancura política" de ciertos feminismos que mantienen las relaciones de poder heteropatriarcales. A partir de producciones narrativas elaboradas previamente comprendemos a la violencia de género como:

un entramado complejo material y simbólico constituido por discursos y prácticas hegemónicas heteropatriarcales atravesados por concepciones racistas y clasistas que colocan a ciertas posiciones de sujeto en situación de inferioridad y desigualdad. Discursos que se activan en las relaciones familiares, de noviazgo, comunitarias, barriales, institucionales. Y es un mecanismo para, en última instancia, perpetuar las relaciones desiguales de poder. (Guarderas, 2014, p. 99)

Esta investigación nace de la mano del montaje de la obra de teatro La Manzana de Eva y busca explorar nuevos derroteros a partir de las limitaciones antes expuestas. Basadas en los presupuestos de las PN, realizamos narrativas con mujeres diversas que luchan contra las violencias de género, luego convertimos esas narrativas en un guion teatral y montamos una obra de teatro inspirada en el biodrama (Tellas et al. , 2017). En este artículo nos proponemos indagar sobre las limitaciones y las posibilidades de esta experiencia como modo de investigar en torno a la violencia de género. Nuestra intención es reflexionar sobre cómo la experiencia permite explorar procesos de subjetivación, actuaciones psicosociales y acciones políticas que vayan más allá de la construcción de la víctima y el horizonte punitivo.

La pretensión es indagar si la obra de teatro permite eclosionar la identidad política que se encierra en el dolor de la víctima y su búsqueda incesante de justicia, para crear una política de subjetivación disidente que conecta el saber-del-cuerpo y la reapropiación de la energía vital (Rolnik, 2019). Queremos dar cuenta de cómo La Manzana de Eva construye otros mundos posibles, sin recurrir a mundos utópicos donde no existe el patriarcado, sino "quedándonos con el problema" (Haraway, 2019). Queremos explorar en qué medida podemos ir más allá del develamiento de la violencia con cifras, o de las historias de quienes la sufren, para construir un conocimiento encarnado que afecte.

Nos inspiramos en los feminismos especulativos (Haraway, 2019), confiamos en que pueden gestar otros modos de investigar y actuar políticamente ante la violencia de género. Consideramos a las PN como un cuerpo (Domínguez, 2023), tomando en cuenta sus posibilidades de transformación (Biglia y Bonet-Martí, 2009). A la vez, reconocemos que toda teoría feminista tiene dimensiones especulativas (Ásberg et al., 2015), y, por ello, seguimos los pasos de quienes se han tomado en serio las ficciones como modos de hacer política. Gloria Anzaldúa (1987) nos invitaba a pensar las historias como seres vivos que transforman a quienes las cuentan, empezando por el propio cuerpo. Donna Haraway (2019) también nos recuerda lo que importan las narraciones a través de las cuales pensamos otras historias. En ese sentido, consideramos a las PN en escena como formas de creación de mundos, fabulaciones feministas para generar nuevos conocimientos y modos de habitar el cuerpo.

A partir de lo expuesto surgen las preguntas que orientan este escrito. ¿Qué paradojas especulativas emergen en relación con la violencia de género en la obra La Manzana de Eva? ¿Qué afectos sujetan y qué afectos de-sujetan de la posición de víctima en el tránsito hacia la especulación? ¿Qué mecanismos operan para transitar de las producciones narrativas hacia la especulación?

Paradoja especulativa

El feminismo especulativo (Haraway, 2019) es hijo de los materialismos feministas que buscan trascender el debate entre realismo y relativismo, reconociendo la agencia de la materialidad, su imbricación con la semiótica y la fusión del objeto y el sujeto del conocimiento. La realidad para Haraway es una construcción colectiva, material y discursiva que deriva de una práctica de interacción (1995). En consecuencia, la producción de conocimiento está conectada a las relaciones que hacen que exista o deje de hacerlo (Stengers, 2007). En el mundo harawayiano, nuestras ideas no están solas, se encuentran enlazadas con múltiples luchas materiales que son necesarias contra las simplificaciones idealistas de nuestros mundos (Stengers, 2011).

La práctica científica como una práctica de contar historias (Haraway, 1999) recorre la ruta del pensamiento especulativo en la teoría feminista. La especulación es una forma de hacer mundos, de gestar la difracción en el hacer y el deshacer (Ásberg et al., 2015). El concepto de difracción para Haraway (1999) es la tecnología de la interferencia que sin quedar atrapada por la diferencia muestra sus efectos, no representa la realidad, más bien muestra desplazamientos de saberes o formas de producción de conocimiento, produce una "nueva" teoría y aporta una diversidad de miradas a partir de la puesta en tensión de comprensiones hegemónicas y contrahegemónicas (García, 2017).

Para Ásberg et al. (2015) la cuestión de lo especulativo está en el centro de los feminismos, y su paradoja central, el feminismo, quiere un mundo donde la diferencia sexual no genere desigualdad, ni sea peyorativa, pero para hacerlo debe enunciarse desde el terreno de dicha diferencia para luego saltar a un futuro otro posible e imaginable.

Los gestos especulativos (Debaise y Stengers, 2016) son aquellos que se arriesgan ante las ataduras de la situación y que por ello tienen la verdad de lo relativo. Emergen por la obligación de responder a virtualidades que solo el modo en que uno es sujetado hace perceptibles. Los gestos especulativos son "idiotas", aminoran la marcha donde los demás se precipitan, porque sienten que hay algo más urgente. Etimológicamente, el especulador es alguien que observa, vigila y cultiva los signos de un cambio de situación, haciéndose sensible a lo que, en esta situación, podría ser importante (Stengers, 2022).

En esta línea etimológica, la especulación implica un ejercicio de emergencia de una voz media, que no es la voz pasiva que recibe la acción, ni la voz activa que la ejecuta. Quien actúa y quien padece se difumina cuando nos dejamos llevar, arrastrar, seducir, atraer, tocar por la situación. La voz media se activa, o más bien es pedida por el cuerpo al ser tocado, en el contacto sensorial con el mundo (Stengers, 2022).

Los feminismos retoman la especulación pragmática, un tipo de pensamiento de la diferencia que tiene un rol performativo con un doble registro de potencia y potestas, a la vez que gesta otros mundos y deconstruye, denuncia y reclama contra los poderes patriarcales (Ásberg et al. 2015). Así, la especulación consistiría en una reactivación del sentido común, para soldarlo con la imaginación, en un doble movimiento que, por un lado, se activa en la resistencia, que no acepta con resignación el statu quo y que a la vez se aventura a imaginar otros finales posibles (Stengers, 2022).

Las figuraciones se amalgaman con el pensamiento especulativo en cuanto imágenes performativas, que pueden ser habitadas y dibujan mapas condensados de mundos discutibles. Las figuraciones de Braidotti (2000) refieren al pensamiento que evoca o expresa salidas alternativas al falocentrismo de sujeto y son una versión políticamente sustentada de una subjetividad alternativa. El feminismo está plagado de figuraciones: la mestiza (Anzaldúa, 1987), la nómade (Braidotti, 2000), el ciborg (Haraway, 1995), el cuerpo-territorio (Carofilis, 2023). Pensamos desde estas ontologías para salir de los lugares asignados a las víctimas de violencia de género, una ontología ciborg que dé cabida a otras formas de pensar las marcas generadas por la violencia, de inventar mundos posibles, seres híbridos, que excedan la racionalidad de la dominación.

Apostamos por la especulación como práctica para crear mundos, junto con Haraway (2019) afirmamos que necesitamos historias (y teorías) que sean lo suficientemente grandes como para reunir las complejidades y mantener los límites abiertos a nuevas y viejas conexiones sorprendentes. Apostamos en conexión con las autoras expuestas por proposiciones arriesgadas en una incesante contingencia histórica relacional.

Investigación-creación en La Manzana de Eva

La investigación-creación explora los vínculos entre la investigación cualitativa y los nuevos materialismos. Es una metodología que pretende indagar otros modos de investigar en nuestros tiempos. Sus planteamientos se basan en sondear las fisuras entre la realidad y la ficción, y se abre para el análisis de la ficción como modo de expresión (de Freitas y Truman, 2021). Indaga cómo las historias abren posibilidades para nuevas formas de investigación sociomaterial, de cara a ofrecer una visión de mundos futuros o alternativos (de Freitas y Truman, 2021).

La autoetnografía nutre esta investigación. La comprendemos como un proceso que permite re-escenificar las experiencias en un relato que se convierte en una re-presentación (Denzin, 2017). La "autoetnografía interpretativa" implica crear nuevas formas de "escenificar y experimentar el pasado" (Denzin, 2017). Volver sobre lo vivido para registrarlo y gestar significados sobre las experiencias. Así, los relatos se convierten en epifanías, momentos ritualizados y conectados al "quiebre, crisis, compensación, reintegración y cisma, que cruzan de un espacio a otro" (Denzin, 2017, p. 86).

Como indica Denzin, la "autoetnografía interpretativa" toma formas textuales performativas evocativas o catárticas para transformar a las experiencias en una performance corporizada. Es un mystory en el que confluyen la mitología personal y la colectiva; es un montaje textual, lleno de sonidos, poesía e imágenes tomadas de la historia personal de quien la escribe (Denzin, 2017).

El material que será analizado en este artículo es el guion de la obra -como una producción narrativa colectiva-, algunos elementos del hecho teatral y los diarios de campo autoetnográficos realizados mientras participábamos de la experiencia. Nosotras hicimos parte de todo el proceso, ocupamos múltiples papeles como investigadoras, profesoras, psicólogas e intérpretes.

El guion teatral se gestó en tres tiempos. En primer lugar, nosotras y nuestras estudiantes de pregrado y posgrado realizamos PN en distintos momentos, cuya temática común era la violencia de género y la participación en acciones feministas (Ajila y Contreras, 2024; Grijalva, 2018; Londoño, 2021; Parra, 2017). Se estipuló el uso de las PN por la posibilidad de apelar a una comprensión más compleja sobre la actuación psicosocial y la acción política ante las violencias de género.

Esas PN se elaboraron en varios encuentros entre las investigadoras y las participantes, guiados por un guion de preguntas. Después se textualizaron y organizaron las ideas que surgieron en la conversación para "construir un relato con argumento y trama" (Guarderas, 2016) y se devolvió el texto a las personas participantes para recoger sus observaciones y cambios; todo el proceso fue realizado en el marco de investigaciones previas (Ajila y Contreras, 2024; Grijalva, 2018; Londoño, 2021; Parra, 2017; Guarderas, 2018). El texto de las PN adquiere así un carácter performativo pues son historias narradas a partir de situaciones vividas. La violencia de género, las experiencias vividas y su narración no son las mismas, pues como hemos indicado, al narrar construimos de modo performativo lo vivido y es desde estas narraciones que aparecen difracciones sobre la violencia de género (Guarderas, 2014, 2018). Aquellas PN que elaboramos quedaron resonando en nuestro quehacer por su potencia para pensar en las limitaciones y las potencialidades de la actuación psicosocial y política ante las violencias de género. Buscábamos también el modo de devolver los conocimientos emergentes en las narrativas a la comunidad y aquellas narraciones dotaban de sentidos singulares que podrían ser comunalizados (Andrés et al., 2022) a través de operaciones teatrales.

En un segundo tiempo invitamos a las autoras de las narrativas. Iniciamos el proceso once mujeres, dos de ellas -una mujer trans y otra indígena- no se mantuvieron en el proceso. Se consolidó un grupo de nueve personas diversas: una agricultora y costurera; una enfermera jubilada; una cantautora y comerciante; una activista feminista; una exestudiante, psicóloga y actriz; dos estudiantes que sistematizaron la experiencia -una de ellas actriz en formación-; y dos profesoras, investigadoras y psicólogas. Confluyeron diversas posiciones de sujeto: indígenas, mestizas, montubias, empobrecidas, privilegiadas, heterosexuales, bisexuales. Alexandra Londoño, exestudiante, psicóloga y actriz, creadora del Proyecto Mujer Magia1, con quien hemos reflexionado a partir de la intervención psicosocial con víctimas de violencia de género (Guarderas-Albuja et al., 2023; Londoño, 2021; Londoño et al., 2022), fue la directora del proceso creativo. Las otras participantes, excepto las estudiantes y las profesoras, recibieron ayudas económicas para su movilización y alimentación.

Una vez consolidado el grupo de trabajo, iniciamos la etapa creativa. Partimos de improvisaciones, en las que se involucraban distintos lenguajes teatrales, para ir descubriendo habilidades y afinar aquello que se pondría en escena. En los encuentros se gestó la teatralización de las narrativas vitales, seleccionando aquello que cada una quería contar para evitar cualquier re-victimización. A la par emergieron experiencias de formación teatral y acompañamiento psicosocial. Pasar las narraciones por la improvisación y nuevos lenguajes significó el segundo giro performativo del material. Durante esta etapa sucedieron actividades y procesos vinculados con tintes terapéuticos. Suponemos que este tono no favoreció la permanencia de las dos participantes que abandonaron el montaje.

En el tercer momento, a partir de la teatralización de las PN surgidas en la improvisación, se elaboró el guion colectivo. La directora nos propuso elaborar nuevos textos escritos. En relación con esto, una de las participantes solicitó mantener su narrativa como su texto de la obra, otra pidió no entregar nada escrito sino permitir que su libreto surgiera en la creación y otra cambió su texto al cabo de algún tiempo. La directora además creó la estructura dramática, a partir de una construcción colectiva de cada escena y de las modificaciones que se fueron dando en el montaje. Este fue el tercer giro per-formativo; en esta fase fue surgiendo la conexión entre el testimonio y la especulación. Las intérpretes exploraban otros modos de narrarse entre las violencias vividas y las acciones políticas feministas. La investigación-creación favoreció que el proceso se gestara en zonas liminales, entre la ficción y la realidad, entre el acompañamiento psicosocial y la creación artística. Fue solo en este momento cuando se dejó entrever la especulación y la posibilidad de habitar otras subjetividades y relaciones.

Los ensayos se realizaron en nuestra universidad. Llevarlos a cabo en una institución confesional significó el deseo de transformar desde dentro. El título La Manzana de Eva fue una propuesta de la directora, acatada sin mayores reflexiones, al contrario de la de "El Bacanal", en la que teníamos una clara intención de reclamo.

La obra2 está ambientada como un programa televisivo que se proyecta a través de un canal ficticio denominado TvToC, El Canal del Scrolling Compulsivo, y tiene tres segmentos: "El Bacanal de la Aurora", el programa "La Manzana de Eva" y "Tejido de historias". "El Bacanal de la Aurora" parodia un ritual religioso y cuestiona de modo humorístico los papeles sociales asociados a la feminidad. "La Manzana de Eva" muestra un programa televisivo que inicia como un talk show. Entre las escenas aparecen comerciales en formato audiovisual. Las invitadas narran sus historias de distintos modos: una entrevista televisada; la presentación de una cantante de cumbia; dos coreografías con voz en off; un monólogo musical y la lectura de un diario íntimo. La presentadora va transformándose de una imagen estereotipada de mujer a un personaje no binarie, conforme las intérpretes narran sus historias.

Mientras el programa transcurre, de modo sutil, cada historia se va hilando con la otra y con trozos de tejido hecho con las manos de otras mujeres sobrevivientes. La obra se cierra con las intérpretes sosteniendo el tejido que brinda la esperanza de transformación social. Hasta el momento se ha presentado en siete ocasiones y ha generado impactos en relación con el reconocimiento de la violencia de género (Mantilla, 2024).

A continuación, proponemos responder a las preguntas de investigación a través de tres escenas. En la primera se analiza el bacanal y los comerciales a la luz de la paradoja especulativa. La segunda y la tercera escena son especulativas, pues mostramos la agencia de los afectos y los objetos en la transición a la especulación. Hemos ensayado la especulación como modo de escritura, reconociendo que aquello que queremos decir surge constitutivamente con la forma de narrarlo (White, 1992). Al escribir este texto hemos explorado la ruptura con el modo tradicional de presentar una investigación tras la "invitación-autorización" de una de las lectoras. Nos hemos aventurado por construirlo como guion teatral. Las acotaciones se presentan en itálicas. No somos dramaturgas y reconocemos nuestras limitaciones.

Escena 1: El Bacanal de la Aurora

Personajes: Coro, sacerdotisa (son parte del guion teatral) e investigadoras.

Escena 2: Los afectos en acción: de protagonismos y exorcismos

Personajes: dolor, duelo, rabia, indignación, culpa, vergüenza, miedo, alegría y esperanza (entre humanas y no humanas, son personajes que nacen a raíz de la escritura de este artículo); investigadoras y lectora (todas humanas).

En esta escena los afectos se presentan, las investigadoras comentan y analizan el proceso, mientras se escuchan fragmentos de la obra en una voz en off.

Yo soy Beatriz Juárez y esta máscara cuenta mi historia. El antes y el después. Del dolor a la esperanza, de las lágrimas a las flores, de las huellas de los golpes a la sonrisa... Las cifras en el Ecuador se multiplican cada día. Cada veintitrés horas muere una de nosotras por el hecho de ser mujer. Cuatro de cada diez mujeres de las ciudades son violentadas sexualmente. Cinco de cada diez estudiantes de las universidades de Quito son acosadas en sus centros de estudio (Beatriz, Guion, 2024).

Escena 3. De especulaciones, objetos y metáforas

Personaje humano: investigadoras

Personajes no humanos: tejido y canasta

Conclusiones

Nos convocamos en este proyecto para arriesgarnos a narrar las historias alrededor de la violencia de género de otra forma, para que los testimonios sean escuchados y las víctimas sean protagonistas. Sin embargo, no partimos de la especulación, llegamos a ella a través de la intención de deshabitar la categoría de víctima.

Usar la parodia de un ritual común como la misa nos dio la oportunidad de, por medio de la ironía, habitar el esencialismo de la feminidad para burlarnos de él y señalar aquello de lo que no se habla, la violencia de los mandatos de género, de la división sexual del trabajo, los estereotipos que pesan sobre nuestra sexualidad y los castigos sociales que recibimos cuando nos salimos de dichos roles.

En el proceso, la amalgama de afectos favoreció que redimensionemos el peso del dolor en la obra, dándole su justo lugar a este y otros afectos. Mientras el miedo, la culpa y la vergüenza nos ayudaron a comprender los efectos subjetivos de la violencia como un hecho cotidiano, el duelo, la rabia, la alegría y la esperanza nos llevaron al despliegue de imágenes de futuro para las violencias de género.

En el tránsito a la especulación, la performatividad nos permitió habitar otros lugares sin posición política, lugares no cerrados. Los objetos y las metáforas favorecieron la emergencia de lo no dicho, despertaron nuestro sentido del juego y la improvisación. No obstante, la posibilidad de especulación se ve determinada por la necesidad de contar las historias que son olvidadas, por la necesidad de denuncia y la búsqueda de justicia, pues hay historias que deben contarse para que no se repitan.

Por último, la especulación en la obra es una estrategia retórica para correrse del lugar estático de la víctima o la sobreviviente, propia de la actuación psicosocial y la acción política. La especulación deviene en una forma de contar una historia desde lugares comunes y desde allí gestar otras narraciones que mueven a la acción (Toliver, 2020); además, permite explorar dimensiones más allá de la pasividad, ausencia de voz, superación o perdón. Si importa qué historias cuentan historias, como nos dice Haraway (2019)), en La Manzana de Eva imaginamos algunas escenas ¿Qué pasaría si sabemos que cada víctima será escuchada por una audiencia, aunque no llegue la justicia? ¿Cómo sería el mundo si los agresores supieran que la interpelación social es inevitable? ¿Qué pasaría si las víctimas bailan, se ríen, celebran y a la vez interpelan y conmueven a su público? Estas quedan abiertas como invitaciones a gestar otros futuros y fabulaciones feministas posibles.

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Notes

1 Sus procesos creativos pueden ser vistos en https://www.proyectomujer-magia.com
2 En este enlace se encuentra la grabación de la obra teatral en su segunda versión: https://youtu.be/muhJ-52tk4w Para más información sobre la obra véase lamanzanadeeva.obra en Instagram.
3 Trolebus: servicio de transporte público en Quito.
* Este artículo surge de la investigación en curso "Ponerle el cuerpo a la investigación: aperturas y clausuras de las producciones narrativas", más concretamente de la obra teatral que nació a partir de este, titulada La Manzana de Eva, creada con la dirección teatral de Alexandra Londoño, la producción de Sabueso Azul Producciones, y la financiación de la Universidad Politécnica Salesiana, sede Quito (Ecuador). Intérpretes de la versión actual: Elena Segura, Erika Guerrero, Beatriz Juárez, María Muñoz y Micaela Moreno. Producción y utilería: Angie Contreras, Adriana Ajila y Milena Mantilla.
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