Derechos humanos y conflicto

Encuadres, violencia y postconflicto en Colombia: una revisión del tratamiento del ELN desde los Acuerdos de Paz

Framing, Violence and Post-Conflict in Colombia: Review of ELN’s Treatment Since Peace Accords

José Manuel Moreno Mercado
Universidad de Granada, Spain

Encuadres, violencia y postconflicto en Colombia: una revisión del tratamiento del ELN desde los Acuerdos de Paz

Reflexión Política , vol. 22, núm. 44, pp. 111-119, 2020

Universidad Autónoma de Bucaramanga

Recepción: 03 Febrero 2020

Aprobación: 05 Marzo 2020

Resumen: Este artículo analiza los encuadres utilizados por la prensa española a la hora de informar sobre las actividades del Ejército de Liberación Nacional (ELN) desde los Acuerdos de Paz de 2016. Se emplea una estrategia metodológica cuantitativa, concretamente el análisis factorial, para observar qué variables informativas se encuentran correlacionadas. Los hallazgos muestran que los medios de comunicación españoles inciden especialmente en cuestiones geopolíticas, como la relación entre el ELN y el gobierno venezolano, además de cuestiones asociadas a la seguridad y el interés humano.

Palabras clave: postconflicto, encuadres, medios de comunicación, ELN, Colombia.

Abstract: This article discusses the framing used by the Spanish press in reporting on the activities of the National Liberation Army (ELN) since the 2016 Peace Accords. A quantitative methodological strategy, namely factor analysis, is used to observe which information alrelated variables are correlated. The findings show that the Spanish media has a particular impact on geopolitical issues, such as the relationship between the ELN and the Venezuelan government, as well as issues associated with security and human drama.

Keywords: post-conflict, frames, mass media ELN, Colombia.

Introducción

El fenómeno de la guerra y su dimensión informativa provocan una serie de implicaciones que fluctúan mucho más allá de las dinámicas internas del conflicto armado. Prueba de ello es cómo los medios de comunicación, especialmente las redes sociales, han modificado las agendas parlamentarias de diversos países ante situaciones de conflicto armado (Herrero-Jiménez, Carratalá y Berganza, 2018). La complejidad de esta relación entre información y conflictos radica en las múltiples variables impredecibles que la guerra provoca. Entre ellas podemos destacar: el clásico debate entre el derecho a la información y el acceso a datos posiblemente alarmantes, la posibilidad de dar visibilidad a grupos terroristas e insurgentes o legitimar posiciones políticas ante crisis internacionales.

En noviembre de 2016 el gobierno de Colombia y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) firmaron el Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, tras más de cuatro años de negociaciones. Por supuesto, no hay unanimidad entre los estudiosos acerca de los múltiples retos que afronta Colombia para conseguir la plena estabilización y el fin de una violencia histórica que comenzó hace más de 60 años (López-Martínez, 2019). El citado acuerdo de paz no pasó desapercibido para los medios de comunicación de todo el mundo, y en particular para los medios españoles. La permanente mirada del sector político y mediático español en América Latina también responde a unas lógicas internas más allá de las relaciones internacionales clásicas entre países cultural y lingüísticamente cercanos. Ejemplo claro es la constante recurrencia, especialmente desde sectores conservadores, a destacar las simpatías del partido político Podemos con las líneas ideológicas del gobierno venezolano o el expresidente de Bolivia, Evo Morales, entre otros. No obstante, los procesos políticos vividos en América Latina en general cuentan con una cobertura considerable dentro del complejo mediático-político español (Feng-Liu, 2020; García-Luengo y García-Marín, 2019; Benavides y Retís, 2005).

Los más de 60 años de conflicto armado en Colombia han dado pie a una considerable pléyade de literatura sobre violencia política, procesos de pacificación y estudios comparados. En este sentido, se pueden destacar las contribuciones de Ríos-Sierra y Morales (2019), Humberto-Contreras (2003) u Oquist (1980), entre otros. No obstante, si acudimos a los trabajos propios de comunicación política, donde se enmarca la presente investigación, observamos que dichos trabajos se centran, especialmente, en procesos comunicativos pacificadores encaminados a resaltar el deber de la memoria histórica de las víctimas (Tamayo y Bonilla, 2014) y a la reinserción de guerrilleros y paramilitares (Coba-Gutiérrez, 2007). En palabras de Calderón-Rojas (2014); “Al lograr un cubrimiento responsable en estos aspectos iniciales, se logrará la aplicación de un modelo de justicia transicional en el país; el cual requiere un cubrimiento responsable” (p. 112).

El armazón teórico que envuelve los estudios referidos al conflicto colombiano está marcado por un fuerte componente social interno. Las razones podríamos encontrarlas en la propia longevidad de la guerra, lo que ha llevado al enquistamiento y agotamiento de sus contendientes y a la necesidad de colaborar en la estabilización de una de las mayores economías de América Latina. Incluso, si acudimos a la literatura anglosajona, también encontramos ese equilibrio entre cobertura informativa-visibilidad necesaria de las víctimas y una agenda sobre memoria histórica (Montoya-Londoño y Vallejo-Mejía, 2018; Assaf, 2018; Ángel, 2016).

Las teorías de encuadres serán la columna vertebral de la presente investigación. Los encuadres amoldan y clasifican la información a la que el sujeto político es expuesto. Por supuesto, los encuadres dependen de múltiples elementos, como los prejuicios, la ideología o la experiencia, de ahí que haya que señalar que los encuadres no son ideas sino esquemas de pensamiento. Para condensar esta idea, Entinan (1993) expone cuatro características comunes de estos: definen problemas, identifican causas, aportan soluciones y establecen juicios morales (p. 52). En sucesos políticos internacionales suelen crearse los encuadres a partir de la definición de la problemática. Este punto resulta crucial, ya que a partir de aquí se construirá la estrategia metodológica a seguir.

Las teorías de encuadres tienen la finalidad de explicar cómo unos aspectos y consideraciones se destacan sobre otros dentro de un debate político (Bartholomé, Lecheler y De Vreese, 2017), de ahí su importancia. Por supuesto, dentro de un discurso no tienen por qué estar presentes las cuatro categorías propuestas por Entinan en su totalidad, pero sí, al menos, una de ellas, lo que a la postre permitirá diferenciar entre encuadres sustantivos y encuadres genéricos. Sin embargo, desde el punto de vista metodológico, la teoría de encuadres sigue siendo considerada un paradigma fragmentado, puesto que no existe una operacionalización de medidas estándares (Al-Nahed y Hammond, 2018, p. 365). De ahí que todavía exista un intenso debate sobre cuáles son las aproximaciones metodológicas más reproducibles a la hora de estudiar el análisis mediático de los fenómenos políticos.

En el caso de los conflictos armados, y, por ende, temas asociados a la seguridad, las investigaciones de Semetko y Valkenburg (2000) aportaron cinco encuadres genéricos y comunes a la hora de cubrir contiendas bélicas: conflicto, interés humano, consecuencias económicas, moralidad y responsabilidad. Dichas investigaciones mostraron un interés científico extraordinario en cuestiones relacionadas con la seguridad, como el terrorismo, especialmente desde los atentados del 11 de septiembre y el comienzo de la guerra contra el terror (Ette y Joe, 2018, p. 393). Esta incidencia en la seguridad ha provocado cada vez más la aparición del encuadre seguridad como un encuadre genérico propio de las contiendas armadas; encuadre que algunos autores consideran como una continuación específica del encuadre conflicto (Moreno-Mercado, 2018). A pesar de que el uso de este encuadre tiene su origen en las consecuencias producidas por los conflictos armados en la región de Oriente Medio (como las crisis de refugiados o el papel de Rusia e Irán en la región), también encontramos su razón de ser en la cobertura del conflicto colombiano. Prueba de ello es la relación de las guerrillas con el narcotráfico y el crimen organizado. Arvidsson (2018) muestra cómo los medios de comunicación suecos enfocan el conflicto desde un periodismo de guerra, más centrado en encuadres episódicos, haciendo hincapié en otras variables como los secuestros y el tráfico de cocaína. Algunos autores afirman que el conflicto colombiano ha sufrido una espectacularización mediática, que promueve una cultura del miedo (Córdoba-Laguna, 2018).

Estas son, en líneas generales, las pautas teóricas básicas que envuelven la cobertura mediática del conflicto colombiano. El caso de estudio escogido, la cobertura sobre el Ejército de Liberación Nacional (ELN), es especialmente significativo. En primer lugar, porque el ELN sigue combatiendo a las fuerzas de seguridad públicas en territorio colombiano como principal guerrilla desde la integración política de las FARC-EP, ahora denominadas Fuerza Alternativa Revolucionaria Común (FARC). Y, en segundo lugar, porque su limitado tamaño, en comparación con las FARC-EP durante los años de conflicto, ubicó al grupo armado en un segundo plano mediático, como se puede observar en los estudios de Ángel (2016) o Charles (2017), en los cuales se analiza especialmente el caso del paramilitarismo. Por este motivo, el objetivo principal de la investigación es conocer qué encuadres utilizan los principales diarios españoles cuando informan sobre las acciones de la guerrilla del ELN.

El caso mediático del ELN, prácticamente inexplorado desde una perspectiva concreta, contribuye a la originalidad de la investigación; esta singularidad radica no solo en los elementos ya mencionados, sino en las implicaciones internacionales del grupo más allá de las fronteras colombianas. Luna-Beltrán (2018) señala: “el conflicto colombiano se vio sujeto a un proceso de internacionalización que, en una de sus facetas, fue efectivamente iniciado por el ELN, como parte de una clara y calculada estrategia” (p. 159). De ahí que la hipótesis de investigación de este documento vaya más allá de los encuadres genéricos de los conflictos. (H1): Las implicaciones geopolíticas tienen un peso significativo en la prensa española a la hora de informar sobre el ELN. Por este motivo, esta investigación intenta medir la presencia mediática de las relaciones del grupo armado con el ejecutivo de Nicolás Maduro, cuya relación ya es señalada en algunos trabajos (Martínez-Fernández, 2019), o con el gobierno cubano, que ha rechazado en varias ocasiones extraditar al comandante máximo del ELN, Nicolás Rodríguez Bautista, alias “Gabino”.

Tras la presente introducción, que incluye también el marco teórico, se expone la estrategia metodológica. Posteriormente, se analizan los resultados de las técnicas aplicadas. Cierra este trabajo un apartado dedicado a extraer las conclusiones más relevantes de la investigación desarrollada.

Metodología

El objetivo general de la investigación es conocer qué encuadres utilizan los principales diarios españoles en la cobertura sobre las actividades del ELN. Para esto se ha utilizado un análisis cuantitativo de los medios El País, El Mundo, ABC y La Vanguardia durante el periodo comprendido entre el 26 de septiembre de 2016, en el que realiza la firma oficial del Acuerdo de Paz con las FARC-EP, y el 31 de diciembre de 2019. La selección de los medios se debe a que son diarios de gran tirada nacional, como muestran los datos que realiza la Encuesta General de Medios (EGM) española y sus líneas ideológicas y contenidos divergentes. Además, de los medios seleccionados, dos cuentan con una marcada línea internacionalista (El Mundo y El País) y dos con un enfoque más nacional (ABC) y regional (La Vanguardia).

Dicho periodo se ha seleccionado por dos motivos. Por un lado, ofrecer una imagen actualizada del fenómeno estudiado. Y, por otro lado, el ELN es la principal guerrilla que combate el Estado colombiano, desde el Acuerdo de Paz, superando incluso a la propia disidencia de las FARC-EP. Para la recogida de datos se han extraído todos los artículos de la prensa escrita sobre el ELN durante las fechas mencionadas, utilizando la base de datos de MyNews Online, muy útil para recolectar grandes cantidades de textos periodísticos. La población estudiada es de 212 piezas periodísticas. Como se puede observar, la población es reducida si la comparamos a la de otros conflictos, como el de Siria (Moreno-Mercado, 2018), aunque la inexistencia de estudios similares avala el diseño de la investigación y señala su carácter inicial y exploratorio. Además, el libro de codificación se ha realizado teniendo en cuenta los encuadres genéricos de Semetko y Valkenburg (2000), construidos principalmente a partir de la definición del problema. La elección de dicha categoría de encuadre se debe a que es un elemento clásico a la hora de abordar la realidad política internacional. El estudio plantea la siguiente hipótesis:

(Hl): Las implicaciones geopolíticas tienen un peso significativo en la prensa española a la hora de informar sobre el ELN.

Para el análisis estadístico se ha seleccionado la técnica de análisis multivariante como es el análisis factorial, que permite tener medidas de un conjunto de variables y explicar las intercorrelaciones existentes entre ellas (Ferrando y Anguiano-Carrasco, 2010, p. 18). En cuanto a la realización del análisis factorial, se han seguido los procedimientos de análisis básicos propuestos por Comrey (1985): a) seleccionar las variables; b) calcular la matriz de correlaciones entre variables; c) extraer los factores rotados; d) rotar los factores; e) interpretar la matriz de factores rotados (p. 18). La utilidad de esta técnica, como señala Ferrán, radica en que “pretende pasar de un número elevado de variables, a un número más pequeño de elementos explicativos, los factores, que le permiten explicar de una manera más sencilla esa realidad” (Ferrán, 1996, p. 12).

Posteriormente, para determinar que este análisis es el adecuado, se han llevado a cabo, por un lado, el test de esfericidad de Barlett, que nos permite detectar la presencia de relación entre variables y, por otro lado, la medida Kaiser-Meyer-Olkin (KMO) de adecuación de la muestra, para comparar las magnitudes de los coeficientes de correlación.

Con el fin de dar resultados más concretos, se ha procedido a realizar una rotación ortogonal varimax que nos permite la redistribución de la varianza de factores, facilitando así mostrar cuáles son los factores que presentan correlaciones muy altas y cuáles presentan correlaciones nulas. La elección de este tipo de rotación se debe a su amplia utilización en el campo de las ciencias sociales y su fácil aplicación, de ahí que “una de las razones por las que muchos investigadores prefieren las rotaciones ortogonales es que estas son mucho más fáciles de comprender y simples de calcular que las soluciones oblicuas” (Comrey, 1985, p. 31).

Para facilitar al lector la comprensión de las variables, indicar que las categorías de respuesta de todas ellas constan de dos opciones: 0=No y l=Sí. Ajuicio del investigador es la mejor forma de simplificar el análisis y otorgarle cierta fiabilidad ya que, debido a las limitaciones de un trabajo de este tipo, no se puede contar con varios codificadores para eliminar el sesgo del investigador. Por lo tanto, la propuesta planteada es reducir al mínimo posible el sesgo de la codificación a través de preguntas de respuesta dicotómica (presencia/ausencia) y, seguidamente, confirmar los encuadres a través de la técnica estadística elegida.

Finalmente, para la realización de los diferentes análisis se ha empleado como paquete estadístico el SPSS en su versión 25.0.

Resultados

El Acuerdo de Paz, firmado oficialmente el 26 de septiembre de 2016, que puso fin a las actividades armadas de las FARC-EP, supuso un hito dentro de los conflictos clásicos contemporáneos de los últimos años. No obstante, la mesa de negociación con el ELN, que posteriormente fracasó, ha contado con una cobertura limitada pero constante con varios picos informativos. La figura 1 ilustra el interés informativo sobre la guerrilla en los medios de comunicación españoles presente en todos los meses del periodo estudiado, con la excepción de julio de 2017.

Número de noticias por mes en los diarios españoles (2016-2019)
Figura 1
Número de noticias por mes en los diarios españoles (2016-2019)
Fuente: elaboración propia a partir de los datos de MyNews

Si observamos los acontecimientos políticos y las características propias del ELN como organización armada, encontramos tres razones para explicar la frecuencia mediática de sus actividades. De menor a mayor importancia, estas razones son: 1) El ELN ha sido históricamente la segunda guerrilla más importante del país latinoamericano, aunque por el número de combatientes mucho menos relevantes que las FARC-EP o grupos paramilitares históricos, como las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). 2) La propia longevidad del conflicto y las muy mermadas capacidades militares del ELN estancan él interés informativo sobre el grupo. 3) La crisis venezolana de los últimos años ha ocupado la mayor parte de la visibilidad informativa sobre la realidad política de América Latina en los medios españoles, aunque no poseemos estudios empíricos concluyentes.

En cuanto a los repuntes informativos, se observan unos acontecimientos muy concretos y temporalmente acotados. Como se puede inferir, octubre de 2016 es un mes clave en la evolución informativa del conflicto (n=16). El Plebiscito sobre los Acuerdos de Paz, y la posterior victoria del “no” al acuerdo en contra de la campaña del presidente Santos, obligó a reconfigurar la mesa de negociaciones en Quito (Ecuador) con el ELN, principalmente por los resultados del plebiscito y los secuestrados que la guerrilla mantenía. La progresiva cobertura mediática sobre la mesa de negociaciones fluctúa dentro de unas pautas estables. En otras palabras, los picos informativos corresponden a avances y retrocesos concretos de las negociaciones y no a un seguimiento continuado de las conversaciones de paz.

El segundo repunte informativo de relevancia se encuentra en febrero de 2017 (n= 17). Durante dicho mes acaecieron dos sucesos de gran noticiabilidad, como son el llamado Caso Odebrecht y el atentado en Bogotá reivindicado por el ELN, que debilitaron los puntos de negociación entre ambas partes. Este mes es especialmente significativo por el avance y retroceso en los diálogos de paz, ya que al comienzo de dicho mes él ELN liberó al excongresista Odín Sánchez, secuestrado desde abril del año 2016. Los casos de corrupción y las actividades terroristas de la guerrilla explican la subida de piezas periodísticas al principio de 2017.

El tercer hito informativo se encuentra al principio de año de 2019, concretamente en el mes de enero (n=16). En este periodo se produce una acción armada del ELN, clave no solo por las bajas ocasionadas, sino por el fin de las negociaciones con el gobierno colombiano. El día 17 de enero, el guerrillero José Aldemar Rojas detonó una carga explosiva en el interior de su vehículo, que produjo 23 muertos y 87 heridos. El atentado, cuyo objetivo era la Escuela de Cadetes de Policía General Santander, condujo a la ruptura de negociaciones por parte del ejecutivo de Iván Duque y a tensiones diplomáticas con Cuba y Venezuela.

El cuarto acontecimiento importante, tanto desde el punto de vista político como informativo, se encuadra en el mes de septiembre de 2019 (n=18). Los motivos de esta crecida informativa pueden extraerse a partir de varias causas. Por un lado, un periodo electoral histórico, por el encaje político de las FARC- EP, en el que semanas antes un grupo de disidentes encabezados por Iván Márquez anunciaron la vuelta a la actividad armada Por otro lado, el asesinato de varios líderes políticos al suroeste del país, enmarcado en varios episodios crecientes de violencia directa. Y, finalmente, por las tensiones diplomáticas con el gobierno de Maduro al realizar las fuerzas armadas venezolanas varios ejercicios militares cerca de la frontera colombiana.

La tabla 1 muestra la realización de la prueba Kaiser-Meyer-Olkin (KMO), que ha permitido comparar las magnitudes de los coeficientes de correlación, y la prueba de esfericidad de Barlett, para comprobar que la matriz de datos corresponde a una matriz de identidad. Los resultados obtenidos indican que el análisis factorial se ha podido realizar satisfactoriamente, ya que el resultado en el índice de esfericidad de Barlett señala un valor inferior al límite establecido de 0.05, con un resultado de ,000, y la prueba KMO señala un valor muy próximo a 1. Montoya-Suárez (2007) destaca: “Los valores KMO entre 0.5 y 1 indican que es apropiado aplicar el análisis factorial a la matriz de datos bajo estudio” (p. 284). En el caso de la matriz de datos, la prueba KMO arrojó un valor de ,600 lo que indica que la muestra seleccionada en esta investigación es apropiada para la realización de un análisis factorial, en cuanto arrojó un resultado similar a las múltiples investigaciones que usan el análisis factorial como técnica de extracción de encuadres noticiosos.

Tabla 1
KMO y prueba de Barlett
KMO y prueba de Barlett
Fuente: elaboración propia.

Como se puede apreciar en nuestra matriz de componentes rotados (tabla 2), los resultados obtenidos han permitido, gracias a este método, obtener datos concretos y claros al aproximar las cargas altas al valor 1 o -1 y las cargas bajas de la matriz no rotada al valor 0. La consulta del gráfico de sedimentación muestra la necesidad de extraer 3 factores que explican el 58,439% de la varianza. Se puede identificar que el primer factor estaría compuesto por 4 variables que presentan una moderadamente fuerte correlación. El resto (compuesto por 2 variables cada uno) presenta valores significativos que explican el contenido de la matriz con relaciones más consolidadas.

Tabla 2
Encuadres extraídos (Matriz de componentes rotados)
Encuadres extraídos (Matriz de componentes rotados)
Fuente: elaboración propia.

Con estos datos obtenidos se forman los 3 componentes principales/encuadres, con sus respectivas variables agrupadas y denominaciones, que presentan las siguientes puntuaciones:

1º Encuadre Seguridad: v1 ¿La información refleja las diferencias entre actores? (r = 0,603), v2 ¿La información refleja las actividades del ELN? (r = 0,637), v6 ¿La información hace hincapié en la seguridad de la región? (r = 0,623) y v7 ¿La información vincula al ELN con el crimen organizado? (r = 0,701).

2º Encuadre Interés Humano: v4 ¿La información empatiza con las víctimas/bajas del conflicto? (r = 0,858) y v5 ¿La información menciona el número de víctimas/bajas del conflicto? (r = 0,833).

3º Encuadre Geopolítica: v8 ¿La información vincula al ELN con Cuba o Venezuela? (r = 0,736) y v9 ¿La información hace referencia a la crisis venezolana? (r = 0,834).

La tabla 2 es bastante clarificadora respecto a los encuadres utilizados para informar sobre la organización guerrillera. Además de percibirse la presencia clara de encuadres genéricos, propios de los conflictos (Semetko y Valkenburg, 2000), observamos la importancia de las implicaciones internacionales derivadas de dicho conflicto. Cada uno de estos encuadres supone la aplicación de rutinas periodísticas diferentes y de herramientas específicas, como expresiones, uso de cifras, entre otras. Los medios de comunicación españoles han utilizado los encuadres periodísticos a partir de la definición del problema, como se mencionó en la metodología de este documento, ya que, al ser un suceso internacional, la posibilidad de establecer juicios morales e identificar las causas del problema es más reducida. Este fenómeno encuentra explicación debido a que todas las características propuestas por Entman (1993) no tienen por qué aparecer juntas, aunque sí al menos una de ellas, como en este caso. Los encuadres identificados pueden, no obstante, dividirse en aquellos que sitúan la problemática dentro del territorio colombiano y aquellos que lo sitúan más en la esfera internacional.

El encuadre Seguridad aborda la información desde la estabilidad del país, es decir, la capacidad estatal de imponer la legalidad en todo el territorio. En el caso que nos ocupa, no es sorprendente su presencia. El conflicto colombiano se ha caracterizado no solo por la lucha de grupos insurgentes, que han intentado colapsar militarmente al gobierno (como el Movimiento 19 de abril), sino por la deriva criminal de múltiples organizaciones hacia el tráfico de drogas y estupefacientes (Martínez-Fernández, 2019). Unido a su longevidad, y al histórico proceso de postconflicto que vive el país tras el desarme de las FARC-EP, entraba dentro de las expectativas que dicho encuadre tuviera un peso significativo: “Más de mil miembros de las FARC siguen en guerra con Colombia, ABC, 03/06/18”, “El terror rasga la paz en Colombia, El Mundo, 18/01/19”, “Pablo Escobar sigue vivo, 25 años después, El Mundo, 02/12/18”.

Interés humano es un encuadre clásico/ genérico en los conflictos armados, y bastante diferente del anterior. Se centra en la problemática de la población colombiana, especialmente el caso de los mineros, para subsistir y desarrollarse social y políticamente dentro del territorio nacional. Un uso frecuente de este encuadre se centra en el desplazamiento y amenazas hacia campesinos y víctimas de atentados producidos por el ELN: “84 líderes sociales asesinados en el país este año, El País, 27/10/19”, “Colombia acusa a la guerrilla ELN del atentado que causó 21 muertos. La Vanguardia, 19/01/19”, “Las claves del oro, ABC, 19/08/19”.

Finalmente, el encuadre Geopolítica es, por la hipótesis establecida y por el carácter de la investigación, el encuadre más interesante y significativo. La realidad socio-política venezolana se encuentra muy presente en las narrativas periodístico-políticas españolas. Los resultados obtenidos muestran la crisis de refugiados venezolana como un hecho altamente noticiable, muy relacionado con el encuadre anterior, y cómo los medios establecen una clara vinculación entre el gobierno de Caracas y el ELN: “El ELN se convierte en un grupo guerrillero colombo- venezolano, 20/08/19”, “Venezolanos en las filas del ELN, 21/02/18”, “Colombia exige a Maduro que aclare si protege al ELN, El País, 22/01/19”, “La frontera incandescente, La Vanguardia, 22/09/19”. En referencia a las vinculaciones con Cuba, aunque presentes, los resultados muestran una menor relevancia informativa: “Cuba no entrega a Colombia a los miembros del ELN, ABC, 22/01/19”.

Conclusiones

El conflicto interno en Colombia se encuentra posiblemente en su etapa de menor cobertura mediática, como se puede observar en las bases de datos de Lexis-Nexis Academic y MyNews. Prueba de ello es la reducida población con la que se ha trabajado en este estudio, a pesar del considerable marco temporal que se ha establecido. No obstante, el proceso de pacificación y la actividad de la guerrilla del ELN, si bien debilitada militar y políticamente (Ortiz-Marina, 2019), todavía presenta un riesgo securitario importante, presenta un umbral informativo periódico y constante subyugado a acontecimientos políticos internos y externos.

Más allá de los clásicos encuadres genéricos de los conflictos, el artículo plasma cómo la estrategia de intemacionalización del ELN, especialmente en Venezuela (Cardozo, 2011), presenta narrativas propias en la prensa española. A partir del análisis factorial del periodo planteado (en un contexto donde las FARC-EP ya no son un actor bélico), se puede confirmar la hipótesis de trabajo (Hl). No obstante, esta validación resulta parcial ya que, como se ha mostrado en los resultados, en el caso cubano este planteamiento no se cumple. Debido a la inexistencia de trabajos que hayan tratado esta cuestión, y tomando como referencia que las actividades del ELN se han visto ensombrecidas por las FARC-EP en los años duros de conflicto, no sorprende ver que la población de este trabajo se considere reducida si lo comparamos con otros estudios de comunicación. Pero, debido a esta reducida población, podemos afirmar que las dinámicas mediáticas del conflicto y la violencia en Colombia van mucho más allá que las características internas del propio conflicto. Igualmente, el trabajo consolida el encuadre Seguridad como un encuadre habitual en la cobertura de conflictos, por lo que no se circunscribe solo a las contiendas en el mundo árabe y en África (Ette y Joe, 2019).

Partiendo de la base de que los estudios que han tratado medios y conflictos suelen construirse a partir de la definición del problema, era de esperar que los encuadres seguridad e interés humano tuvieran una presencia consolidada. Las últimas derivas de la crisis venezolana y la configuración de su sistema político han dejado su impronta en la dimensión mediática del conflicto en su país vecino. Sería interesante ahondar en esta cuestión en investigaciones futuras para conocer si el papel del gobierno venezolano en el conflicto colombiano siempre ha sido un elemento mediático o está condicionado por acontecimientos políticos españoles, como la emergencia del partido político Podemos. Igualmente, sería necesario aplicar nuevas técnicas de investigación que permitan rápidamente analizar muestras mucho más ambiciosas, como son el uso de algoritmos supervisados, que ya han arrojado contribuciones originales y reproducibles (García-Marín y Calatrava-García, 2018).

Otro aspecto destacable es el escaso interés informativo en la cuestión del paramilitarismo. Esta falta de visibilidad de uno de los actores principales del conflicto plantea ciertas preguntas sobre si los medios españoles han reproducido los discursos de las élites políticas colombianas. Dicha cobertura esporádica puede plantear la invisibilización de ciertas víctimas históricas del conflicto. En palabras de García-Pérez (2020): “debemos entenderlas [organizaciones paramilitares] y analizarlas como partes de la histórica privatización de la violencia colombiana y del conflicto interno, del paramilitarismo, su accionar político y/o delictivo” (p. 156). Esta investigación remarca la necesidad social de la prensa española de abordar el conflicto colombiano desde una perspectiva más global e integradora.

En definitiva, este trabajo, a pesar de sus limitaciones, puede servir de base para futuras investigaciones que deseen ahondar en la dimensión mediática del conflicto colombiano. El carácter original y novedoso de este estudio se debe a dos motivos. En primer lugar, intenta alejarse de otros estudios nacionales más condicionados por otras variables internas. Y, en segundo lugar, estudia al principal grupo armado que desde el año 2016 combate contra el sistema estatal colombiano.

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Notas

Cómo citar este articulo: Moreno Mercado J.M. (2020). Encuadres, violencia y postconflicto en Colombia: una revisión del tratamiento del ELN desde los Acuerdos de Paz. Reflexión Política 22(44), pp. 111-119. doi: 10.29375/01240781.3837
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