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Estética de la imaginación: activismo y expresión pública en internet.
Dorismilda Flores-Márquez
Dorismilda Flores-Márquez
Estética de la imaginación: activismo y expresión pública en internet.
Aesthetics of imagination: Activism and online public expression.
Espacio Abierto, vol. 28, núm. 3, pp. 57-74, 2019
Universidad del Zulia
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Resumen: En nuestros días es muy común que los activistas usen los medios digitales en sus asuntos cotidianos, especialmente en aquellos que requieren presencia pública. Este artículo contribuye a los debates sobre el vínculo entre activismo y medios digitales, mediante el abordaje de la estética de la imaginación en la expresión pública en línea. El marco teórico discute la participación de los activistas en el espacio público, como una lucha por el reconocimiento, a través de sus prácticas de comunicación, especialmente las de los medios digitales. La metodología articula etnografía digital y etnografías de participación, para analizar tres espacios de comunicación de activismo: la red, la calle y los medios. El trabajo de campo se llevó a cabo en Aguascalientes, México, con dos grupos activistas locales. Los principales hallazgos se orientan a la comprensión de la expresión pública en línea como una configuración de identidades, estética y relaciones. La estética de la imaginación es un elemento clave en su producción de contenido en línea. Tiene tres elementos principales — visualidad, emociones y razón— y presenta tres patrones —la crítica, el trabajo en proceso y la imaginación De hecho, la imaginación es un elemento clave tanto en el trabajo activista cotidiano como en las prácticas de expresión pública en línea. En internet, los activistas se representan a sí mismos y aprovechan la oportunidad de reimaginar, renombrar y reconstruir el mundo. A través de estas acciones, los activistas disputan el poder de producir significado.

Palabras clave:ActivismoActivismo,internetinternet,comunicación digitalcomunicación digital,espacio públicoespacio público,expresión públicaexpresión pública,imaginaciónimaginación.

Abstract: Nowadays, it is very common that activists use digital media in their everyday activities, especially in those that require a public presence. This article contributes to the debates on the link between activism and digital media, by approaching the aesthetics of imagination in online public expression. The theoretical framework discusses the participation of activists in the public space, as a struggle for recognition, through their communication practices, especially those on digital media. The methodology articulates digital ethnography and ethnographies of participation, to analyze three communication spaces of activism: Internet, the streets and the media. Fieldwork was conducted in Aguascalientes, Mexico, with two local activist groups. The main findings address towards the understanding of online public expression as a configuration of identities, aesthetics, and relations. Aesthetics of imagination is a key element in their online content production. It has three main elements—visuality, emotions, and reason— and shape three patterns —critique, work in progress, and imagination—. Indeed, imagination is a key element both in their everyday activist work and online public expression practices. On internet, they represent themselves and take the opportunity of re-imagine, re- name, and re-build the world. Through these actions, activists dispute the power of producing meaning.

Keywords: Activism, internet, digital communication, public space, public expression, imagination.

Carátula del artículo

Estética de la imaginación: activismo y expresión pública en internet.

Aesthetics of imagination: Activism and online public expression.

Dorismilda Flores-Márquez
Universidad de la Salle Bajío, México
Espacio Abierto, vol. 28, núm. 3, pp. 57-74, 2019
Universidad del Zulia

Recepción: 21 Abril 2019

Aprobación: 03 Junio 2019

Introducción



Of course it is happening
inside your head, Harry, but why
on Earth should that mean that is
not real?

Fuente: J.K. Rowling

La imaginación importa. Permite a la gente pensar en cosas que no existen o en aquellas que no han ocurrido aún. Imaginar algo abre una serie de posibilidades y delinear el futuro. La imaginación es un elemento clave en la literatura, el cine y en cualquier rama de las artes y las industrias creativas. Sin embargo, cuando hablamos de política, la imaginación no parece relevante, ya que en el pensamiento occidental ésta ha sido asociada con la fantasía y la subjetividad, más que con la razón. Esto contrasta con los modos en que los activistas piensan la política, el mundo y el futuro. Para ellos, imaginar un mundo mejor es un elemento que los motiva y sostiene su lucha por el cambio social.

Este artículo presenta algunos hallazgos de una investigación sobre la expresión pública de los activistas en internet, en contextos locales, enfocándose en la dimensión estética. El estudio discute la participación de activistas en el espacio público, como una lucha por el reconocimiento, que se da a través de prácticas de expresión pública, especialmente aquellas en medios digitales. Metodológicamente, se trató de un acercamiento etnográfico a tres espacios comunicativos del activismo —la red, la calle y los medios—, con dos grupos activistas en Aguascalientes, México —Amigos Pro Animal y Libros Vagabundos—. Los principales hallazgos del estudio se orientan a comprender la expresión pública como una configuración de tres elementos clave: las identidades, la estética y las relaciones. De manera específica, la estética de la imaginación se erige como un elemento clave en la expresión pública de los activistas en internet, que puede ser rastreado principalmente en los materiales digitales que ellos producen y/o comparten. En ella se combinan tres elementos: la visualidad, las emociones y la razón. A la vez, ésta presenta tres patrones: la crítica, el trabajo en proceso y la imaginación.

En este texto sostengo que la imaginación es un asunto de poder simbólico. Los activistas participan en lo público evidenciando tanto las problemáticas sociales como las formas en que ellos intervienen con su trabajo y en las que ellos imaginan un mundo mejor. Esto les permite disputar el poder de producir sentido sobre el mundo. La primera sección del artículo plantea conceptos clave en el estudio de la expresión pública de los activistas en internet, presenta los casos analizados y el enfoque metodológico desde el cual se trabajó. La segunda sección presenta los principales hallazgos del estudio, en cuanto a identidades, estética y relaciones/conexiones. En la tercera sección se amplía la discusión sobre la estética de la imaginación, a partir de tres ejes: la crítica, el trabajo en proceso y la imaginación. Finalmente, se concluye con una reflexión sobre la imaginación en términos de poder simbólico en la era global.

El estudio de la expresión pública de los activistas en internet

La pregunta que subyace a esta investigación es acerca de la relación entre espacio público e internet. Esto tiene como antecedente la relación entre espacio público y medios. Durante el siglo XX, se enfatizó en los debates académicos la relevancia de los medios de comunicación como un elemento clave para la producción del espacio público. Se consideran aquí tres sentidos principales de lo público: el interés común, la visibilidad y la accesibilidad (Martín-Barbero, 2001; Rabotnikof, 2010; Thompson, 2011). Si bien los medios han jugado un rol central en las sociedades democráticas de la modernidad, el acceso a lo público no ha sido precisamente democrático. Por el contrario, la privatización de lo público es una tendencia creciente, que se evidencia en fenómenos como la concentración de la propiedad mediática y, consecuentemente, la centralización en la producción de contenidos (Castells, 2009; Couldry, 2008; McQuail, 2010; Thompson, 2011). A esto se suma la exclusión de distintos sectores sociales del acceso al espacio público, lo que representa una complejidad política cada vez mayor(Saintout, 2011, 2019).

En esta lógica, la emergencia de internet puede ser leída desde diferentes perspectivas. En las más entusiastas, internet —como un medio emergente— es una alternativa que ha permitido desafiar las lógicas de los medios, ser un espacio más democrático y libre, así como posibilitar el acceso de nuevos actores a la expresión pública. En otras, internet reproduce las lógicas de los medios, contribuye a la concentración de la propiedad y sostiene las inequidades en el acceso a lo público. De acuerdo con Coleman (2010), internet puede ser tanto un espacio de transformación como uno de reproducción del orden social. En este sentido, el vínculo abstracto entre lo público e internet se hace concreto por medio de prácticas. Es justamente en ellas donde este potencial de reproducción o transformación se manifiesta. Las prácticas son realizadas por actores específicos en determinados contextos. Se trata, en este caso, de activistas en contextos locales.

Esta investigación aborda las prácticas de expresión pública en internet, por parte de activistas situados en contextos locales. Esto implica varios desplazamientos. En primer lugar, implica desplazar el foco de interés de las movilizaciones de carácter global, para considerar otras formas de activismo que se desarrollan de manera permanente en contextos locales, que se concentran en las prácticas e implican cambios en los estilos de vida. En ese sentido, los casos abordados fueron dos grupos activistas locales en Aguascalientes, México: amigos Pro Animal —un grupo para el rescate y la protección de los animales— y Libros Vagabundos —un grupo de activismo cultural que persigue el cambio social por medio del fomento a la lectura—. Otro desplazamiento tiene que ver con los espacios de comunicación, en la década de 2010 creció el interés por abordar el vínculo entre las movilizaciones en internet y en las calles. En este trabajo se agregó un tercer componente: los medios. Estos siguen siendo relevantes en el mundo, especialmente en los países latinoamericanos, donde la mayor parte de la población tiene acceso a radio y televisión, pero apenas alrededor de la mitad de la población tiene acceso a internet. De esta manera, se considera la tríada de la red, la calle y los medios.

En suma, el estudio sostiene la pregunta por la configuración de la expresión pública de los activistas en internet. Esto implica reconocer la naturaleza relacional y contextual de actores, espacios y prácticas, que configuran lo público en nuestros tiempos. El estudio sostiene el interés en las prácticas en internet, al mismo tiempo que considera las que se producen en otros espacios de comunicación. El marco teórico es un diálogo interdisciplinario entre los estudios de comunicación desde una perspectiva sociocultural, la sociología de los movimientos sociales y la filosofía política del reconocimiento, para discutir la participación de los activistas en el espacio púbico, como una lucha por el reconocimiento, a través de sus prácticas de comunicación, especialmente aquellas que se realizan en medios digitales (Fraser, 2008; Honneth, 2011; Jensen, 2010; Lievrouw, 2011; Pleyers, 2010).

Lo público, internet y las prácticas de expresión pública

El vínculo entre espacio público e internet es una abstracción. Sin embargo, éste se vuelve concreto en las prácticas. En sentido amplio, lasprácticasson “los procederes situados de un sujeto” (Giddens, 1987, p. 120). De acuerdo con Couldry (2012), los medios son un punto de entrada para la comprensión de la acción humana. En esta lógica, el autor desarrolla una teoría de las prácticas mediáticas, que consiste en cuatro elementos: 1) la práctica se realiza con regularidad, 2) la práctica es social, 3) la práctica se relaciona con las necesidades humanas, 4) la práctica provee de las bases para pensar normativamente sobre nuestras relaciones con los medios. Esto contempla dos elementos clave, los actores y los contextos, en otras palabras, los actores realizan las prácticas en contextos determinados. En esta investigación los activistas se consideran actores privilegiados para observar las prácticas de expresión pública, en tanto que ellos defienden determinadas visiones del mundo y que éstas a menudo son opuestas a las visiones dominantes. En esta lógica, las prácticas de expresión pública de los activistas en internet se definen como la participación de activistas en el espacio público, por medio de actividades de producción, remediación, distribución, intercambio, consumo, interacción y conversación, en internet. Estas actividades son colectivas, rutinarias, relacionales y tienen como objetivo sostener la presencia pública en redes sociodigitales, ganar visibilidad y luchar por el reconocimiento de sus visiones del mundo (Flores-Márquez, 2019).

Estas prácticas les abren la posibilidad de ampliar su visibilidad (Cardon, 2011), mediante el uso de medios digitales como medios alternativos / activistas, para desafiar los marcos dominantes de hacer sociedad, cultura y política (Lievrouw, 2011). En ese sentido, las prácticas de expresión pública de los activistas en internet tienen un carácter transformacional, en tanto que se orientan al cambio social.

Los casos en contexto

Aguascalientes es una ciudad mexicana intermedia. Su población es de 1 millón de habitantes, considerando el área metropolitana (INEGI, 2019). Se trata de un polo económico en el país, orientado principalmente a la industria automotriz, a partir de la inversión extranjera. La ciudad vive la tensión entre la tradición y el cambio. Por un lado, hay un entorno cultural y político predominantemente conservador, con cierta concentración de la propiedad mediática, alto nivel de inclusión digital, una fuerte influencia de la iglesia católica y una sociedad civil débil. Por otro lado, la ciudad ha cambiado en las décadas más recientes, a partir de diversos factores, como la apertura a la inversión extranjera, la industrialización, los flujos migratorios, el crecimiento poblacional, los cambios en la infraestructura urbana y el crecimiento de la diversidad social (Camacho, 2009; Padilla, 2012).

Este contexto particular ha sido complicado para los grupos de la sociedad civil (Bobadilla, 2013; Cañal, 2014; De León, 2012). Varios colectivos locales emergieron en la década de los 90, se enfocaron en asuntos de derechos humanos y medio ambiente. Algunos de ellos han intervenido en la formulación de políticas públicas, o bien en la atención de situaciones específicas (Cañal, 2014). Hay grupos de entonces que continúan trabajando en nuestros tiempos, pero también han surgido nuevos grupos que posicionan otras causas, tales como la protección animal y los derechos culturales. Amigos Pro Animal y Libros Vagabundos son casos significativos de estas nuevas generaciones de activistas.

Amigos Pro Animal comenzó en septiembre de 2009, en la línea de protección animal, a través de diferentes acciones: el rescate de animales abandonados o maltratados, la promoción de la adopción y la esterilización, las campañas de concientización sobre los derechos de los animales, así como el cabildeo con actores gubernamentales para impulsar cambios en las políticas públicas. La edad promedio de los activistas —en el año que se realizó el trabajo de campo—era de 25 años, la mayoría de ellos contaban con grado académico profesional. Tenían dos grupos filiales en otras ciudades mexicanas. Su presencia en internet incluía un sitio web, tres páginas en Facebook, cuentas en Twitter e Instagram, canal en YouTube y página en Google Plus.

Por otro lado, Libros Vagabundos inició en septiembre de 2012, en un campamento de #YoSoy132 en una plaza pública de Aguascalientes. Algunos jóvenes decidieron trascender la protesta y realizar acciones específicas que contribuyeran a mejorar la vida cotidiana de la gente. Su proyecto se enfocó en la promoción de la lectura, como una manera de construir una sociedad civil más crítica, a través de la instalación de una librería ambulante en calles y plazas públicas, así como de la organización de talleres y festivales culturales. La edad promedio de los integrantes era de 19 años, la mayoría de ellos eran entonces estudiantes de bachillerato y licenciatura. El proyecto fue replicado en 34 ciudades de seis países latinoamericanos—México, Guatemala, Honduras, Ecuador, Perú y Colombia—. Su presencia en línea incluía una página en Facebook, cuenta en Twitter y canal en YouTube.

El enfoque metodológico

El enfoque etnográfico fue el más apropiado para el estudio. La etnografía se entiende como un modo de producción de conocimiento y una metodología cualitativa para investigar, que busca comprender el mundo desde la perspectiva de los actores, a través de la participación del etnógrafo en la comunidad (Guber, 2004; Hammersley & Atkinson, 1994). Específicamente, el estudio combinó dos perspectivas etnográficas, la etnografía de internet y las etnografías de la participación.

Por un lado, la etnografía de / a través / para internet se enfoca en las prácticas en línea, así como sus contextos de producción y uso, en línea y fuera de línea, para comprender cómo y por qué la gente usa tecnologías de información y comunicación (Hine, 2000, 2009, 2015; Gómez Cruz & Ardèvol, 2013). Por otro lado, las etnografías de la participación se enfocan en las prácticas políticas, con la finalidad de comprender cómo y por qué la gente participa (Cefaï, Carrel, Talpin, Eliasoph & Lichterman, 2012). El trabajo de campo fue realizado en Aguascalientes, México, e implicó tres espacios de comunicación —la red, la calle y los medios—, con dos grupos activistas locales —Amigos Pro Animal y Libros Vagabundos—.

Internet fue abordado mediante etnografía digital. Se exploraron los espacios de estos grupos en redes digitales. Se recabaron 1063 posts de Facebook, 92 tuits, 6 fotografías de Instagram y 5 videos de YouTube. Estas publicaciones permitieron observar la expresión pública como producto.

Las calles fueron abordadas mediante observación participante en las actividades de los grupos, tales como jornadas de trabajo, marchas, festivales culturales y asambleas. Estas actividades se llevaron a cabo en plazas públicas, centros comerciales y, por supuesto, en las calles. La observación participante permitió explorar las prácticas de expresión pública como proceso.

Se realizaron también diez entrevistas semiestructuradas con activistas. En ellas se exploró la reflexividad de los activistas, en torno a sus trayectorias, motivaciones, experiencias, visiones del mundo, frustraciones, sueños y esperanzas, así como sus ideas acerca del rol de internet para sus colectivos.

Además, se monitoreó la cobertura de los medios locales sobre ambos grupos. Se recolectaron 89 notas periodísticas. Esto es relevante porque los activistas reconocen el alcance de los medios locales y su potencial para llegar a las audiencias locales. Esta exploración permitió identificar las diferencias entre la expresión pública cuando es llevada por los propios activistas en una lógica de auto-representación, de cuando es mediada por otros, en este caso, por el trabajo de los periodistas.

El análisis de datos, conducido también bajo la lógica etnográfica, permitió recuperar la voz de los actores (Roulston, 2014; Thompson, 2002). Se contemplaron tres fases: descripción, comparación e interpretación. En primer lugar, la fase descriptiva consistió en la codificación de cada material del corpus en la lógica etnográfica, es decir, mediante la extracción de categorías de los actores, con el fin de identificar sus perspectivas. En segundo lugar, la fase comparativa se refirió a la identificación de varias categorías transversales, entre los datos analizados de la etnografía digital, las entrevistas semiestructuradas, las notas de campo y las notas de prensa. Finalmente, la fase interpretativa implicó la recuperación de esas categorías transversales para retrabajarlas a partir de la propuesta de análisis cultural de Thompson (2002), que comprende los fenómenos culturales como formas simbólicas en un contexto sociohistórico. Estas formas simbólicas tienen aspectos intencionales, convencionales, estructurales, referenciales y contextuales.

Los resultados preliminares se discutieron con los activistas, como una manera de detonar la reflexividad entre ellos y, a la vez, como una forma de mantener la vigilancia epistemológica.

RESULTADOS.
Activismo y expresión pública

Los principales hallazgos de investigación permiten comprender la expresión pública de los activistas en internet como una configuración de identidades, estética y relaciones. La imaginación es el elemento clave que los conecta, en tanto que ésta articula las identidades activistas, sus prácticas de expresión pública, sus prácticas cotidianas y las relaciones que establecen en distintos contextos. En los siguientes párrafos se presenta una síntesis de los hallazgos en los tres ejes: identidades, estética y relaciones, para profundizar en la siguiente sección en el eje de la estética.

Identidades activistas

“Alguien tiene que ser la voz”, me dijo una activista de Amigos Pro Animal en una de las entrevistas. Ella se refería a la necesidad de tomar parte en las acciones de protección animal y concientización sobre la magnitud del problema. En esta lógica, los activistas construyen sus identidades como una forma de ciudadanía activa, es decir, ciudadanos que trascienden la democracia representativa y avanzan hacia la intervención directa en la realidad social. Estas identidades activistas tienen tres dimensiones: como sujeto que actúa, como sujeto en relación con otros y como sujeto comunicante (Flores-Márquez, 2019).

En primer lugar, los activistas son sujetos que actúan. Esto significa que, de manera personal, identifican una serie de problemas y deciden intervenir, actuar, ser activistas. Varios de ellos atribuyen esta motivación a acontecimientos específicos, como la experiencia de encontrar animales abandonados y maltratados en las calles, o bien a la experiencia de participación en movimientos como #YoSoy132. Los activistas vinculan estos eventos con la sensibilidad que han desarrollado previamente en torno a determinadas problemáticas, a partir de sus valores familiares, su formación académica y sus trayectorias.

En segundo lugar, los activistas son sujetos en relación con otros. Esto se refiere al encuentro con otros en torno a problemáticas específicas, con el fin de trabajar juntos, o simplemente de compartir visiones del mundo. Ellos construyen relaciones dentro del grupo, entre diferentes grupos en la misma ciudad y también en otras ciudades y países, entre diferentes actores en la ciudad —tales como funcionarios de gobierno, periodistas, académicos, empresarios—, así como con la sociedad en general.

En tercer lugar, los activistas son sujetos comunicantes. En este sentido, ellos consideran que todos necesitan saber lo que ellos saben acerca de determinadas problemáticas y, consecuentemente, asumen a la comunicación como un elemento clave de su rol como activistas en la búsqueda del cambio social. Ellos apropian la comunicación en línea como una forma de participar en el espacio público, como una lucha por el reconocimiento de sus visiones del mundo frente a las visiones dominantes.

Estética de la imaginación

Los activistas realizan prácticas de expresión pública, a partir de lógicas específicas de producción y expresión. En términos de producción, ellos trabajan principalmente de modo amateur, al producir sus propios contenidos digitales, o bien al compartir los contenidos producidos por otros. Esto es una característica de las culturas participativas en la era global (Cardon&Granjon, 2010; Jenkins, 2004). En términos de expresión, ellos se posicionan a sí mismos a través de la publicación de contenidos digitales, la colocación de temas específicos en la agenda y la propuesta de formas alternas de comprender y solucionar los problemas.

Dentro de estas formas alternas, ellos presentan sus propias formas de nombrar, pensar y discutir los problemas. De hecho, renombran y repiensan problemas específicos, esbozan distintos modos de comprender el mundo. La estética de la imaginación es un elemento clave en su expresión pública, ésta contempla tres elementos —visualidad, emociones y razón— y, a la vez, conforma tres patrones —la crítica, el trabajo en proceso y la imaginación sobre el mundo mejor—. Estos elementos serán explicados más adelante.

Espacios, relaciones y conexiones

Las prácticas de expresión pública de los activistas implican tres espacios: la red, la calle y los medios. Ellos perciben a internet como un espacio de libre expresión, donde pueden auto-representarse y estar en contacto con otros que comparten las mismas preocupaciones. Ellos también perciben la calle como espacio común, espacio de encuentro y espacio de experiencia, donde viven varios aspectos del mundo mejor que imaginan y que apuestan a construir. Los dos grupos tienen dos o tres actividades por semana, que se desarrollan en las calles o plazas públicas. Finalmente, ellos perciben a los medios —y especialmente a los medios locales— como una oportunidad de ampliar su visibilidad en la ciudad. Por eso ellos se esfuerzan por mantener buenas relaciones con los periodistas.

Hay vínculos fuertes entre los tres espacios. En la red, los activistas se expresan públicamente, con frecuencia invitan a sus seguidores a participar en actividades que se realizan en el espacio público urbano, también recaban evidencias de sus actividades para publicarlas en internet. Ellos también invitan a los periodistas a sus actividades presenciales, en la búsqueda de ganar cobertura mediática. Además, ellos publican y discuten notas de medios en sus espacios digitales.

Los activistas construyen relaciones en internet, en diferentes niveles y contextos. Ellos usan grupos privados de Facebook y Whatsapp, así como videollamadas en Skype, para estar en contacto al interior de sus grupos. También usan redes sociodigitales —como Facebook, Twitter, Instagram y YouTube— para expresarse públicamente. Esas mismas redes les permiten sostener contactos con activistas en otros países: Amigos Pro Animal tiene vínculos con grupos de protección animal en otras ciudades mexicanas, así como en Italia, Canadá y Estados Unidos; mientras que Libros Vagabundos extendió su modelo a otras ciudades mexicanas y latinomaericanas, a través de Facebook, ya que estos jóvenes conocieron a otros con las mismas inquietudes y los entrenaron para replicar el proyecto en su ciudad.

Las conexiones posibilitan estas relaciones. Se identifican aquí cuatro conexiones principales: la tecnología, la juventud, el riesgo y la globalización. En primer lugar, las tecnologías digitales posibilitan las prácticas de expresión pública en línea. En segundo lugar, la juventud como conexión generacional implica compartir ciertas preocupaciones por asuntos específicos, como en estos casos la protección animal y la promoción cultural, que son ligeramente distintas a las preocupaciones de las generaciones anteriores. En tercer lugar, el riesgo es el reconocimiento compartido de factores que amenazan el medio ambiente y/o el desarrollo social. En cuarto y último lugar, la globalización implica la emergencia de una conciencia global alrededor de algunas manifestaciones locales de problemas globales.

El mundo mejor no es sólo un sueño: Estética de la imaginación

Las prácticas de expresión pública en internet guardan ciertas lógicas de producción y expresión, como se había anticipado en la sección anterior. El principal hallazgo de esta parte fue lo que llamo estética de la imaginación. De acuerdo con Rancière (2009), la estética se refiere al reparto de lo sensible, es decir, una distribución de los recursos culturales que está ligada con las diferentes posiciones de los sujetos en lo común.

Una figura no es simplemente una palabra o una imagen en lugar de otra. Se puede ampliar el proceso: es también un medio para otra cosa, una manera de producir sensibilidad y sentido en un lugar otro, un espacio nuevo constituido por estas sustituciones (Rancière, 2014, p. 82).

Así, la estética tiene un sentido político y es inseparable de las visiones del mundo que tienen los actores (Bourdieu, 2013). Esto se observa de modo particular en el activismo. De acuerdo con Lievrouw (2011), los medios alternativos / activistas tienen dos principales raíces culturales: por un lado, los movimientos sociales; por otro, las rupturas de Dada —desde tiempos de la Primera Guerra Mundial— y de la Situacionista Internacional — desde las décadas de 1950 y 1960—. Ambos representan rupturas estéticas que fueron absorbidas en la cultura digital, especialmente entre activistas.

Por otra parte, la imaginación es la producción de imágenes mentales acerca de algo que no existe aún, o incluso algo que nunca existirá. En la vida cotidiana, ésta es necesaria hasta para planear acciones ordinarias, tales como trabajar o preparar la comida. Sin embargo, en el pensamiento occidental la imaginación suele asociarse con la fantasía, la ilusión, los sueños, la ficción, la utopía y su relevancia es minimizada (Dortier, 2012). En un sentido político radical, la imaginación se asocia con la idea de posibilidad, esperanza y utopía. Expresa el sentido de transformación y cambio social (Khasnabish, 2007). Sobre todo, la imaginación no es sólo un proceso individual, sino que está profundamente vinculada a lo colectivo y al contexto (Khasnabish, 2019).

Defino la estética de la imaginación como el modo en que los activistas piensan en el futuro y abren las posibilidades para el cambio social, a partir de sueños y esperanzas. Para ellos, la idea de un mundo mejor no es una utopía, sino un punto real de llegada en el futuro que da forma a sus planes y esfuerzos del presente.

En este sentido, la imaginación y su sentido de futuro permiten explicar las prácticas de expresión pública de los activistas en internet, en la búsqueda del cambio social. Los activistas de distintos países y causas comparten la idea de que otro mundo es posible. Esto implica tanto una oposición a un estado de cosas como una perspectiva sobre el futuro y las posibilidades. Entre activistas, la imaginación y el futuro son importantes en su construcción de identidad, porque ellos imaginan un mundo mejor y el futuro es el tiempo para vivirlo. Mientras el pasado compartido es importante en otras lógicas de construcción de identidad, entre activistas los elementos compartidos tienden hacia el futuro que están construyendo.

La imaginación es también un elemento clave en sus prácticas de expresión pública. Sus contenidos digitales les permiten expresar cómo imaginan el futuro. Sus acciones en el presente se orientan a ese futuro imaginado. En este sentido, ellos suelen interactuar con otros, con quienes comparten preocupaciones, sueños y esperanzas. Mediante sus prácticas de expresión pública, los activistas hacen rupturas y proponen visiones alternativas del mundo en las dimensiones económica, política y cultural.

En la dimensión económica, los dos grupos activistas analizados—Amigos Pro Animal y Libros Vagabundos— proponen la desmercantilización del mundo, es decir, una separación frente a la lógica mercantil de nuestros tiempos. Ellos cuestionan los modelos dominantes de desarrollo basados en la exploración de los recursos naturales y sociales, en la búsqueda de rentabilidad económica. Estos activistas proponen otro tipo de intercambios, basados en la experiencia, la gratuidad y la valoración de elementos no materiales: “para las cosas más importantes no se necesita el dinero”, dijo un joven activista de Libros Vagabundos en una entrevista. Así, en términos económicos, ellos sostienen una perspectiva crítica de nuestras relaciones con la naturaleza y el conocimiento. Cada vez que Amigos Pro Animal rescata un animal y encuentra un hogar que lo adopte, resisten la idea de asignar valor económico a un ser vivo. De la misma forma, cada vez que Libros Vagabundos consigue un libro y permite que la gente lo lea en una plaza pública, resisten la idea de asignar valor económico al conocimiento. Como ellos, otros grupos activistas invitan a repensar la lógica económica de nuestras sociedades globales.

En la dimensión política, estos grupos proponen una ruptura con las formas de participación social basadas en la democracia representativa. Sostienen una perspectiva crítica tanto sobre las acciones gubernamentales sobre problemas específicos, como sobre la pasividad de la sociedad. Ellos entienden la ciudadanía como la pertenencia a una comunidad en distintas escalas: la comunidad local —en tanto que viven en una ciudad—y, a la vez, la comunidad global —en tanto que se asumen como parte de la humanidad—. Para ellos, cada ciudadano es parte de la comunidad y, como tal, tiene la responsabilidad de contribuir a la construcción de un mundo mejor. En este sentido, no cuestionan la democracia en sí misma, sino la lógica de la democracia representativa enfocada en las elecciones. Su propuesta política se basa en la participación para el cambio social, como una forma activa de ciudadanía, a partir de la intervención directa en los asuntos públicos.

En la dimensión cultural, estos activistas enfatizan la necesidad de conciencia sobre distintas problemáticas. Sostienen la idea de que otro mundo es posible. Asimismo, reconocen las aportaciones de esfuerzos precios, las conexiones con otros grupos activistas alrededor del mundo y sus orientaciones al futuro. Consideran que el mundo mejor no es una utopía, sino algo que construyen todos los días.

Estas propuestas de ruptura se materializan en la expresión pública en internet, en tres elementos: visualidad, emociones y razón.

En términos de visualidad, estos activistas tienden a expresarse visualmente. Con frecuencia usan imágenes y videos, a veces para presentar evidencias de lo que hay, a veces para plantear los sueños y esperanzas. Consideran que las imágenes tienen más posibilidades de impactar a sus audiencias, por las posibilidades expresivas. Incluso afirman que sus publicaciones más exitosas en redes sociodigitales han sido aquellas que incluyen imágenes.

En términos de emociones, los activistas las enfatizan. Para ellos, expresar las emociones no es algo negativo, sino que se erigen como una expresión de humanidad y empatía. Sentir es reconocerse a sí mismos como seres humanos, que pueden apoyar a otros. De acuerdo con Pleyers (2010), esto corresponde a la vía de la subjetividad en el activismo.

En términos de razón, estos activistas evidencian una conexión fuerte y creativa entre ésta y la emoción. Si reconocer las emociones es su manera de expresar que son humanos, argumentar a partir de datos concretos sobre las problemáticas y sus posibles vías de solución es su manera de sostener la seriedad y ganar legitimidad. En otras palabras, los activistas apuestan por la vía de la razón, a la vez que por la de la subjetividad (Pleyers, 2010).

Por otro lado, la expresión pública de los activistas se despliega en tres relatos clave: la crítica del mundo contemporáneo, el mundo mejor en construcción y el mundo mejor imaginado. Como se verá en los siguientes párrafos, la crítica es el punto de partida, mientras que el mundo mejor imaginado es el punto de llegada y el mundo mejor en construcción es la trayectoria entre uno y otro, pero sólo puede ser interpretada como vínculo.

La crítica del mundo contemporáneo

Los activistas identifican problemas específicos y deciden tomar parte para solucionarlos. En sus publicaciones digitales, ellos hacen evidentes los problemas, a la vez que expresan una perspectiva crítica sobre los roles que el gobierno y la sociedad han jugado. Con frecuencia presentan evidencias científicas, periodísticas o de reportes ciudadanos para sustentar lo que dicen.

Si bien ellos enfocan sus esfuerzos prácticos en contextos locales, sus publicaciones suelen referirse también a problemas de distintos lugares del mundo. Algunas de éstas contribuyen a comprender el carácter global de los problemas. Algunas veces, además, las noticias sobre soluciones y buenas prácticas en otros lugares contribuyen a inspirar los cambios en los contextos locales.

La perspectiva crítica se basa en la oposición entre los modos dominantes de comprender y gestionar el mundo y aquellos que los activistas proponen como alternativas. Ellos no comparten la idea de progreso y desarrollo si éste se basa en la explotación de la naturaleza y la sociedad. Por ello sitúan la crítica como un punto de partida en su búsqueda del cambio social.

El mundo mejor en construcción

Los activistas intervienen sobre la realidad social, a partir de su comprensión de la ciudadanía como algo activo. Ellos presentan propuestas para mejorar áreas específicas y se involucran directamente en la solución de problemas en contextos locales. Amigos Pro animal tiene varias experiencias en la creación y mejora de las leyes y reglamentos de protección animal. Ellos combinaron campañas de concientización social con el cabildeo con la administración pública, para incidir en los cambios en políticas públicas. Ellos también han trabajado en campañas permanentes de rescate, adopción y esterilización de animales. Por su parte, Libros Vagabundos trabaja en la instalación de su biblioteca callejera, así como en la organización de festivales y proyectos culturales, tales como un trabajo de recuperación de la memoria oral con personas de la tercera edad, así como de lectura y creación con niños. También tienen experiencias importantes en la propagación de su modelo a distintos países, mediante el entrenamiento de otros jóvenes a través de redes sociodigitales. Los dos grupos promueven la formación de sus integrantes en áreas específicas, como legislaciones, derechos de los animales, mediación y gestión cultural.

Si bien la mayor parte de estas acciones se dan en contextos presenciales, los activistas conservan videos, fotografías, documentos y notas de prensa, como evidencias para documentar sus esfuerzos cotidianos en la búsqueda del cambio social. Algunas veces ellos publican información en tiempo real. Ambas tácticas les permiten generar interés y ganar credibilidad. Ahí se observa la articulación entre la red, la calle y los medios.

Además, la mayor parte de estas acciones ocurren en contextos locales. Los activistas no minimizan lo local, sino que consideran que toda acción en esta escala contribuye a construir un mundo mejor, en tanto que ellos se reconocen como parte de una comunidad local y global al mismo tiempo.

Para los activistas, el mundo mejor en construcción, entendido como trabajo en proceso, es un elemento importante, que les permite trascender la crítica y transformarla en acción.

El mundo mejor imaginado

Los activistas identifican problemas, generan propuestas y trabajan en ellas, todo ello de acuerdo con sus visiones del mundo, que implican una serie de sueños, esperanzas y aspiraciones. La imaginación es un elemento clave tanto en su trabajo cotidiano en el activismo como en sus prácticas de expresión pública. Estos activistas trabajan para construir el mundo mejor que imaginan y, para ello, la comunicación digital es una de las vías. En internet, se representan a sí mismos sin intermediarios, toman la oportunidad de reimaginar, renombrar y reconstruir el mundo. La mayoría de las veces emplean imágenes —a veces producidas por ellos, a veces producidas por otros —para presentar las formas en que ellos imaginan un mundo mejor. Tales imágenes suelen apelar a las emociones.

Los dos grupos imaginan el mundo mejor como uno más humano y más justo. La idea de justicia en Amigos Pro Animal implica la reconsideración de las relaciones entre seres humanos y animales, así como con la naturaleza en un sentido más amplio. Ellos entienden a los seres humanos como animales, lo que significa repensar las relaciones jerárquicas que como sociedad hemos sostenido con los animales. De acuerdo con estos activistas, una sociedad sensible frente a los animales es también una sociedad más humana y menos violenta. En este sentido, luchar por la protección de los animales es también buscar mejores condiciones de vida para los seres humanos.

La idea de justicia en Libros Vagabundos implica la democratización del conocimiento. Para ellos, las instituciones tradicionales del saber —tales como la escuela— no debieran monopolizar el conocimiento, sino que éste debiera ser accesible para todos, en un sentido de construcción colectiva. Este grupo se enfoca en el trabajo en una librería callejera, porque consideran que si la gente lee puede soñar y ser consciente de que otro mundo es posible, que cuando la gente reconoce el cambio social como algo posible se impulsa su capacidad de actuar.

Mientras que los contenidos asociados con la crítica y el mundo mejor en construcción usan las imágenes como evidencias, aquellas asociadas con el mundo mejor imaginado emplean las imágenes como proyecto. En ellas la estética de la imaginación les permite anticipar el futuro y presentar eso que imaginan como si ya existiera. A través de estas acciones, los activistas disputan el poder de producir sentido.

Conclusión

Este artículo contribuye a comprender la imaginación como un elemento clave en la expresión pública de los activistas en internet. Algunos enfoques sobre activismo y movimientos sociales indican la ausencia de cambios inmediatos y profundos, especialmente si se considera la esfera política. En contraste, este enfoque hace evidente otro tipo de transformaciones. Renombrar, reimaginar y reconstruir el mundo es una forma de poder cultural y simbólico, que permite confrontar las visiones dominantes del mundo en términos de desarrollo económico, participación política y prácticas culturales. Para los activistas, la imaginación no es sólo un sueño, sino la inspiración para la acción. Mientras las prácticas cotidianas permiten a los activistas hacer los cambios desde abajo, las prácticas de expresión pública evidencian la lucha por el reconocimiento.

En este sentido, la comunicación se vuelve un espacio de desacuerdos y también de desigualdades. Como espacio de desacuerdo, a través de las prácticas de comunicación diferentes sectores sociales —no sólo los activistas y, dentro de ellos, no sólo los progresistas— hacen visibles sus visiones del mundo. En nuestras sociedades cada vez más diversas, se asume que estas visiones del mundo difieren entre sí. En consecuencia, el desacuerdo es la expresión de la diversidad. Por otro lado, como espacio de desigualdades, la comunicación permanece limitada. No todos los grupos tienen acceso a las tecnologías y a la expresión pública, tampoco gozan de cobertura mediática. En las sociedades democráticas contemporáneas, las legislaciones nacionales y las convenciones internacionales garantizan derechos a la libertad de expresión, comunicación y acceso a la información. Sin embargo, no hay suficientes condiciones institucionales, sociales y materiales para ejercer estos derechos (Flores-Márquez, 2016; Pleyers & Suzina, 2016).

Las prácticas en línea no se limitan sólo a los aspectos tecnológicos, de la misma forma que el acceso y uso de internet no determinan la participación y el compromiso en la búsqueda del cambio social. Hay otros factores, como la cultura política, que contribuyen a explicarlos. En este trabajo se argumenta que la imaginación es un elemento central, orientado hacia el futuro desde el presente, que contribuye a explicar las lógicas de la expresión pública como una práctica política de los activistas en la era global.

Material suplementario
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