Servicios
Servicios
Buscar
Idiomas
P. Completa
La integración de la Patagonia al mercado. El caso de El Bolsón, Río Negro ¿Del desenclave zonal al enclave turístico?1
Carina Llosa
Carina Llosa
La integración de la Patagonia al mercado. El caso de El Bolsón, Río Negro ¿Del desenclave zonal al enclave turístico?1
Theomai, núm. 34, pp. 152-171, 2016
Red Internacional de Estudios sobre Sociedad, Naturaleza y Desarrollo
resúmenes
secciones
referencias
imágenes
Carátula del artículo

Desarrollo y conflictividad socio-territorial en Patagonia

La integración de la Patagonia al mercado. El caso de El Bolsón, Río Negro ¿Del desenclave zonal al enclave turístico?1

Carina Llosa
Universidad Nacional de Río Negro (UNRN , Argentina
Theomai, núm. 34, pp. 152-171, 2016
Red Internacional de Estudios sobre Sociedad, Naturaleza y Desarrollo
Número 34 (segundo semestre 2016) - number 34 (second semester 2016)



Revista THEOMAI / THEOMAI Journal Estudios críticos sobre Sociedad y Desarrollo / Critical Studies about Society and Development
Theomai

Introducción

El artículo se propone analizar la historia de El Bolsón teniendo en cuenta los procesos atravesados por la Patagonia en general, relacionados a su inserción en el mercado. Primero, analiza en base a las investigaciones de Galafassi (2010, 2011, 2013, 2014), la integración de la Patagonia a los mercados nacionales e internacionales tomando como eje la lógica de la producción, y posible gracias al binomio hegemonía-dominación. Segundo, analiza una forma más reciente de integración al mercado: la lógica de la contemplación del paisaje que deviene en las migraciones de amenidad (Diez y Domínguez de Nakayama, 2012) y el desarrollo turístico integrado al mercado global o el desarrollo turístico independiente (Dimitriu, 2002), relevante a la hora de entender las dinámicas presentes en El Bolsón. Tercero, ahonda en los diferentes intentos de integración de El Bolsón al mercado nacional e internacional a través de la historia, desde su perfil autosuficiente debido al gran aislamiento geográfico de la zona, pasando por diferentes lógicas capitalistas que trataron de socavar dicho perfil, hasta el presente, donde la mejora en las comunicaciones y telecomunicaciones propicia un desenclave zonal terminando con el aislamiento mientras paradójicamente las lógicas del mercado proponen enclaves turísticos.

Se puede ver cómo las truncas integraciones al mercado no han logrado construir hegemonía de forma efectiva, por lo que la heterogeneidad de la población de El Bolsón ha sido su característica más importante. Si bien dicha heterogeneidad se ha desarrollado con cierto grado de armonía, a medida que el capital presiona más y más, aumentan los conflictos. Ejemplo de ello es la reciente controversia del cerro Perito Moreno.

La integración de la Patagonia a los mercados nacionales e internacionales. La lógica de la producción

Desde la conquista española y especialmente con la conformación del Estado Argentino, se ha percibido a la Patagonia como un desierto vacío a conquistar (ignorando a los pueblos originarios que allí residían), una zona a integrar a los mercados internacionales y nacionales. Galafassi (2011, 2012, 2013, 2014) ahonda en esta dinámica, teniendo en cuenta los diferentes modos de acumulación que la misma ha atravesado, explicando la historia de la Patagonia a través de tres bloques históricos que se van sumando y superponiendo: la Patagonia Ganadera, la Patagonia Energética y la Patagonia Minera. En otras palabras, estos tres diferentes modelos de desarrollo económico se han articulado con un marco institucional donde intervinieron factores legales, culturales y normativos. Con su denominador común de avanzar sobre las formas previas de desarrollo regional mediante prácticas predatorias, ejemplifican lo que Harvey (2006:153) denomina “acumulación mediante desposesión”: la continuación de las prácticas de acumulación que incluyen la privatización de los bienes comunes, la expulsión de campesinos, la supresión delas formas pre-existentes de producción y consumo, la monetización, la tributación y el tráfico de seres humanos. Dicho proceso es posible gracias a la construcción de hegemonía, que transforma una visión del mundo particular en verdad universal: desde el plano político, legitimando, promocionando y gestionando estos desarrollos; desde el plano jurídico generando los marcos legales necesarios y desde el plano ideológico argumentando a favor de los mismos en pos de la modernización y el progreso - entendidos como la búsqueda de mayores porcentajes de ganancias que propicien el consumo mediante la explotación de la naturaleza y el hombre (Galafassi, 2011:16-17)-. Si bien la producción de hegemonía produce consenso, no es lo suficientemente efectiva, por lo que también requiere coerción, de allí la idea del binomio hegemonía-dominación. En palabras de Galafassi (2011:18):

El consentimiento como herramienta más compleja, y que necesita de un trabajo fino y un entramado de construcción cultural, se contrapone en ocasiones pero se complementa en otras con la utilización del dominio y la fuerza directa. El objetivo es determinar reglas de juego favorables al capital y que estas reglas de juego no sean puestas en jaque.

De esta forma, desde fines del siglo XIX se instala la cría extensiva de ovinos, que nada tenía que ver con la cría familiar de ganado para la subsistencia, sino con la necesidad de dejar a la llanura pampeana libre para la producción de cereales y carne vacuna. Asimismo, desde los inicios del siglo XX se instala la producción de energía, petrolera primera e hidroeléctrica luego, con el objetivo de generar los insumos necesarios para el desarrollo industrial y urbano del área metropolitana. A inicios del siglo XXI comienza el auge de la megaminería, gracias al entramado jurídico establecido en los ’90 que les facilita a las empresas trasnacionales la apropiación de los recursos mineros. En los tres casos, se forman enclaves capitalistas desconectados de las realidades y necesidades locales pero integrados a los mercados de consumo internacionales y nacionales: mientras se desconocen los derechos de sus antiguos ocupantes y se socavan las bases del desarrollo territorial existente, se otorgan permisos a una actividad económica depredatoria. Esta lógica de mercado se instala tanto por producción de hegemonía, en un complejo entramado político, jurídico e ideológico, como por coerción, como se vio especialmente durante la conquista del desierto que consolidó la Patagonia Ganadera (Galafassi, 2014).

Igualmente, la construcción de hegemonía mediante consenso y coerción tampoco ha llegado a ser lo suficientemente eficaz, por lo que la historia de la Patagonia también se ha caracterizado por la resistencia de ciertos sectores de la población, que cuestionan los modelos de desarrollo propuestos, poniendo en tela de juicio las argumentaciones que los justifican. Si bien se trató de invisibilizarlos a través de la historia, las resistencias continúan, en una sinergia que combina la conservación de las culturas indígenas, que incluyen el acceso y uso de los bienes comunes comprados por el capitalismo, junto con otros sectores de la población que critican los modelos de desarrollo propuestos:

Los conflictos últimos y la resistencia de ciertos sectores de la población viene generando algunas molestias al poder, cuya reacción se mueve en el sentido de responder con lucidez al desafío, utilizándolo para afinar los mecanismos de creación de consenso que permitan llevar adelante el proceso de saqueo sin demasiados sobresaltos, disminuyendo los conflictos e intentando utilizar la mínimo mecanismos de coerción, claramente degradados en su imagen en esta última etapa democrática (Galafassi, 2014:16).

Estos factores, sumados a la condición de periferia de la Patagonia que permite una cierta libertad frente a los canales principales del mercado, facilita la existencia de una heterogeneidad de actores que imposibilitan una estructura social definida. Los nuevos modelos de desarrollo, si bien debilitan las dinámicas locales de producción, no logran borrarlas, por lo que se configura una especie de estructura social dual. Explica Galafassi (2011:26-27):

Por un lado, nos hallamos con una alta diferenciación en las actividades tradicionales, con propietarios ausentistas y fuerza de trabajo de relativamente baja calificación e ingreso, junto con campesinos de raíz indígena con producciones fuertemente ligadas a la subsistencia (…). Y por otro, con enclaves de actividades productivas sofisticadas, (…) donde se presenta un personal especializado de relativamente mayor ingreso, lo que posibilita el surgimiento de un espectro social más diversificado y capaz de impulsar, vía demanda de bienes de consumo, otras actividades del sector terciario integradas funcional y espacialmente a la principal.

En síntesis, la Patagonia ha sido atravesada por tres lógicas de producción que respondían a la necesidad de generar bienes y servicios para la dinámica capitalista del área metropolitana:

La Patagonia ganadera, la Patagonia Energética y la Patagonia Minera. La implementación de estos modos de desarrollo ha sido posible gracias al binomio hegemonía-dominación, pero no ha sido lo suficientemente efectiva para generar una única verdad de clase, en parte debido a la baja densidad de población que la ha mantenido fuera de los principales carriles de mercado. Este complejo proceso ha construido una Patagonia esquizofrénica, que incluye enclaves capitalistas así como también relaciones precapitalistas locales, que a veces coexisten y otras entran en conflicto.

Otra forma de integración a los mercados: la lógica de la contemplación del paisaje

La lógica de producción, de la relación íntima con los recursos naturales y las actividades, entran en crisis, accediendo al terreno de lo anímico afectivo, de los impulsos y la moda que, en todo caso, se respalda en la lógica de la contemplación y, que tiene también su talante económico, pero desarraigado de los circuitos productivos locales en materia de sustentabilidad. (Bondel, 2008:182)

En la zona andina de la Patagonia, si bien se manifestaron los modelos de desarrollo explicados en la sección anterior, el modo de acumulación también se articuló en pos de la cosificación de la cordillera y su paisaje. Esta lógica choca con la de la producción entendida hasta entonces, que demandaba la extracción de recursos naturales, para cosificar al paisaje en su calidad de bello y articularlo al servicio del ocio, desde inicios del siglo XX para la aristocracia y en la década de Perón también para las masas. En ambos casos, gracias a la producción de hegemonía desde el plano político con el Estado como promotor y legitimador, desde el plano jurídico, en cuanto al marco legal que posibilitó y favoreció a la actividad turística, muchas veces concebida como simple suministro de alojamiento, y desde el plano ideológico, gracias a las argumentaciones sobre las bondades de esta industria sin chimeneas: una actividad económica y ambientalmente sostenible que justifica el desarrollo de proyectos inmobiliarios en espacios de alto valor ecológico (Clifford, 2003). La cosificación de la cordillera no solo influye en la actividad turística, sino que también, ayudada por la mejora en las comunicaciones y telecomunicaciones, genera lo que Diez y Domínguez de Nakayama (2012:294) han denominado “migración de amenidad”: una “contraurbanización” (comparándola con la tradicional del campo a la ciudad) que deviene en un aumento de la población en las áreas rurales más ricas paisajísticamente.

De esta forma llegan a la cordillera los denominados migrantes de amenidad, que suelen demandar infraestructura y servicios de salud de calidad e instalaciones para compras y recreación, siguiendo la lógica consumista de sus ciudades de origen. Muchos de ellos invierten en el lugar, donde falta claridad acerca de lo que está permitido y lo que no lo está, y se convierten en prestadores turísticos dedicados al alojamiento, aunque no todos logran alcanzar los estándares mínimos de calidad en sus prestaciones o una buena rentabilidad. Por la fortaleza relativa de su capital económico y social, logran roles protagónicos en la gestión del desarrollo local de los destinos (Otero y González, 2012), y su peso puede llevar a la disminución del acceso público a los recursos naturales valiosos (Stefanick et al., 2012).

También llegan a la cordillera los denominados migrantes de amenidad existencial, que se diferencian de los anteriores en que no intentan reproducir la lógica consumista de las ciudades de las que provienen, sino que vienen a adaptarse al nuevo entorno. No se adueñan del territorio de forma utilitaria sino simbólica. Otero y González (2012:326) recurrieron al concepto de imaginario de Hiernaux, y observaron que los migrantes de amenidad existencial poseían como imágenes: la conquista de la felicidad, el deseo de evasión (de los apremios que la vida anterior les generaba), el descubrimiento del otro, y el regreso a la naturaleza.

Igualmente, a pesar de no demandar la misma cantidad y calidad de servicios que poseían en sus lugares de origen, generan un impacto ambiental y social en la zona aunque sin proponérselos.

Estos tipos de migraciones agregan nuevos actores al territorio, que con sus diferentes cosmovisiones sumadas a las diferentes cosmovisiones de los nativos del lugar generan una gran heterogeneidad en la población que puede provocar tensiones. Esto se puede ver en la Patagonia, tanto en El Bolsón, como se explicará más adelante, como, por ejemplo, en Caviahue (Neuquén, Patagonia), donde “la falta de integración y cohesión social de la comunidad local se vislumbra también en la ausencia de articulación y asociatividad del sector empresarial” (Sánchez y González, 2012:302). Asimismo, Stefanick (2012), analizando la villa de montaña de British Columbia (Canadá), concuerda con este tipo de tensión entre sus residentes, que traspasan las categorías de migrantes o nativos:

(…) un modelo de “domesticación de la tierra” a través de las actividades de extracción de recursos no es consistente con un contexto que valora la tierra en su forma silvestre. Esto bien puede ser fuente de tensiones dentro de estas comunidades. Mucho se ha dicho sobre el conflicto cultural entre los recién llegados y los antiguos residentes, aunque no está claro si la división entre las “viejas” y “nuevas” actitudes coinciden con el tiempo que uno ha vivido dentro de la comunidad (Smith & Krannich, 2000). Lo que sí está claro, sin embargo, es que hay visiones divergentes (Stefanick, 2012:96).

Otra consecuencia de las migraciones de amenidad, con su foco en el desarrollo turístico como crecimiento inmobiliario, es que cambian las dinámicas socio-económicas previamente establecidas. La cosificación del paisaje, con su fuerte apuesta al turismo, genera diferentes problemas, como lo demuestran distintos estudios acerca de “mercantilización del ocio” en centros de esquí y resorts de golf rodeados por barrios privados y segundas residencias que permanecen vacías gran parte del año (Stefanick, 2012; González, et al. 2012). Por un lado, una pauperización progresiva de las condiciones laborales, ya que los empleos bien remunerados se pierden por el declive o la desaparición de las actividades económicas locales y dan lugar a empleos relacionados con el turismo, de carácter estacional y bajos salarios. Por otro lado, la demanda turística y de inversiones extranjeras genera un aumento en el valor de la tierra, por lo que el acceso a la vivienda se vuelve inaccesible para los residentes locales. El valor de cambio de los inmuebles aumenta debido a la especulación inmobiliaria presente en las zonas turísticas, fenómeno que Otero y González denominan “la sombra del turismo”: la tierra se transforma en objeto de especulación inmobiliario y el circuito económico se reduce al proceso de compra, construcción y venta de inmuebles (Otero y González, 2012:232). Mientras que el valor paisajístico de la zona influye en el aumento del valor de las tierras como bien inmueble, el parcelamiento de la tierra sumado a la falta de políticas de Estado que apoyen la producción agrícola y familiar, influyen en la pérdida del valor de la tierra por su posibilidad de producción. En palabras de Sánchez Pérez (1991:16): “El suelo o territorio pasa de ser un valor de uso a convertirse en valor de cambio”.

Paradójicamente, el sector que genera puestos de trabajo promueve a la vez condiciones de exclusión y hacinamiento para su fuerza laboral, generando un espiral de falta de sustentabilidad económica y social. Así lo demuestra la descripción de los alrededores del centro de esquí de Aspen (Colorado, EEUU):

Los campamentos de carpas y casillas [en los alrededores de la villa de esquí], a veces sin electricidad ni agua corriente que hoy son hogar para muchos trabajadores de servicios en la vertiente occidental [del Colorado], plantean cuestiones inquietantes sobre el tipo de sociedad que está surgiendo allí. Es el riesgo de crear un parque temático de "realidad alternativa" para aquellos que tienen el dinero para comprar la entrada. Alrededor de este parque temático de las Montañas Rocosas se expandirá una zona de amortiguación creciente habitada por trabajadores pobres. (Clifford, 2003:196)

Y también las cifras de la ocupación de la capacidad de alojamiento del Corredor de Los Lagos de la Patagonia, que no supera el promedio anual del 40% (Otero et al, 2008:06).

Dimitriu (2002) analiza las diferentes formas de desarrollo turístico en una región, haciendo una diferenciación entre el desarrollo turístico integrado al mercado global y el desarrollo turístico independiente (también denominado “turismo comunitario”, véase por ejemplo el trabajo de Orgaz Agüera, 2012). Al primero lo caracterizan los enclaves integrados al mercado global, orientados al consumo y al valor de cambio, pero desconectados de las identidades y necesidades del lugar. El segundo, no considera al turismo una única fuente de ingresos, debido a sus fluctuaciones, sino un complemento de otras actividades. Asimismo, rechaza los emprendimientos desconectados del lugar y le asigna centralidad a las realidades locales y sus proyectos comunes, proponiéndolas como una atracción al turista, celebrando la identidad del lugar en vez de invisibilizándola. Este tipo de desarrollo turístico se puede ver, por ejemplo, en la Red Argentina de Turismo Rural Comunitario3. Su mayor desventaja es que es más lento y de menor escala. En palabras de Dimitriu (2002):

[…] choca con los modos de acumulación hegemónicos pues rechaza y establece innumerables escollos ‘irracionales’ a la hiperactividad de las relaciones capitalistas, aunque sin dejar de ofrecer alternativas en la búsqueda de autenticidad de viajeros, entendida ésta como la potencialidad del (re)encuentro con un sentido más profundo de la vida, exploración que no pocas veces constituye la motivación central para viajar y relacionarse con otras personas, culturas y ambientes (Dimitriu, 2002:19).

En resumen, la producción de hegemonía agrega otro argumento a la integración de la Patagonia al mercado nacional e internacional a través de la cosificación del paisaje, además de la lógica de la producción ya presente en los modelos de desarrollo relacionados con la producción ovina, energética y minera. Esta nueva lógica genera nuevas formas de producción y consumo, con fuerte actividad turística que trae consecuencias negativas en cuanto a la sobrevalorización de la tierra y la pauperización de la oferta laboral local. Asimismo, genera nuevas dinámicas de migración que suman nuevos actores al territorio: los migrantes de amenidad que quieren replicar las lógicas de consumo de las grandes ciudades de donde provienen y los migrantes de amenidad existencial que quieren rechazarlas, para adaptarse al medio y adoptar otra forma de vida. Estos nuevos residentes, sumados a los ya afianzados en la zona, le agregan diversidad a la población, lo cual puede provocar nuevas tensiones. Tanto la lógica de la producción como la del desarrollo turístico integrado a los mercados internacionales, tienen el denominador común de generar enclaves que nada tienen que ver con las realidades y necesidades de las poblaciones locales, lo cual se podría remediar en las zonas turísticas, por ejemplo, mediante el desarrollo turístico independiente, como se ve a través de la Red Argentina de Turismo Rural Comunitario.

La integración de El Bolsón al mercado nacional e internacional

“[En El Bolsón] Todos los paisajes han confluido para exponer la magnificencia de la naturaleza”

(Cavallo, 1980:254)

En la historia de El Bolsón (Río Negro, Patagonia) se pueden rastrear los diferentes intentos de integrar la zona al mercado nacional e internacional. Siendo un valle entre los bosques de la cordillera y el cerro Piltriquitrón, situado a 130 km. de Bariloche, ha atravesado las lógicas de la producción y de la contemplación del paisaje, posibles gracias a la construcción de hegemonía desde el plano político, jurídico e ideológico, pero insuficientes, generando una población altamente heterogénea. .

El perfil de autoabastecimiento de la zona, difícil de revertir

La evidencia arqueológica permite identificar la presencia humana en el valle de lo que hoy llamamos El Bolsón desde hace más de 3000 años, siendo su bosque una zona de paso donde cazadores y recolectores se refugiaban, obtenían alimentos y medicinas, realizaban ceremonias religiosas y sepultaban a los muertos (Mendes, 2010:128-129). En el siglo XVII, estos grupos incrementan su desplazamiento con la incorporación del caballo, y la presencia humana en los bosques es continua desde ese entonces. La población posee un gran componente migratorio que incluye a criollos e indígenas, especialmente los tehuelche y mapuche que utilizan al bosque como fuente de recursos y refugio. Se incrementa en este siglo el incendio de diferentes sectores del bosque para desmontarlo y así “limpiar” los terrenos para destinarlos a la agricultura y ganadería. Si bien la zona comienza a ser vista como fuente de recursos, su aislamiento geográfico dificulta la apropiación de los mismos, por lo que el perfil de autoabastecimiento característico del lugar perdura.

Hacia 1885 comienza el proceso de acumulación por desposesión, especialmente la privatización de los bienes comunes y la expulsión de campesinos (en este caso el exterminio de los indígenas), con la subsiguiente supresión de las formas pre-existentes de producción y consumo. En consecuencia, se produjo una transición entre las formas sociales del mundo indígena y la de los crianceros que buscaban asentamientos más definitivos luego de la crisis que provocó la expansión delos Estados chileno y argentino. Criollos, mapuches, mestizos y europeos que residían en Chile migraron a la zona buscando tierras para pastoreo, y a su vez, desplazaron a los pueblos originarios, desmembrando a sus comunidades y propiciando un proceso de mestizaje entre distintos grupos indígenas y criollos. La expansión del Estado argentino, a través de la campaña del desierto (1878-1885), exterminó a poblaciones mapuche y tehuelche, provocando que los sobrevivientes se refugiaran en los bosques de la zona. Igualmente, el perfil de autoabastecimiento continúa: los asentamientos familiares dispersos crían ganado vacuno y, en menor medida, ovino -mayormente para la subsistencia- y comercializan el excedente en los puertos del Pacífico (Mendes, 2010:130).

Hacia inicios del siglo XX continúa el proceso de acumulación por desposesión que se inició con la campaña del desierto. El Estado intenta tener mayor presencia en la zona y construye hegemonía en cuanto a la importancia de su integración al mercado nacional e internacional, pero las condiciones geográficas y las distancias lo dificultan. A pesar del impulso de la campaña del desierto por consolidar el Estado en la Patagonia, este proceso llevará varias décadas (la delimitación entre Chile y Argentina data de 1920 y la instalación de los hitos, gendarmería y controles aduaneros sucede luego de 1940). Como se mencionó anteriormente, debido al aislamiento con el centro del país, el Estado Chileno tiene más influencia y sus procesos afectan a esta zona antes que la expansión de la frontera agrícola y ganadera argentina. Esto también se refleja en los registros de la población.

A pesar del intento de integrar la zona a los mercados, continúa la economía doméstica de autoconsumo (impulsada por el aislamiento de la zona) con instancias esporádicas de intercambio en materia agro-ganadera-silvícola y alguna actividad artesanal vinculada con la madera (Bondel y de Almeida 1996:58-60, Mendes 2010:16). Estas actividades eran económicamente sostenibles gracias a las grandes extensiones disponibles. Por lo tanto, se produce una transición de bosque nativo a tierras agrícolas, que se inicia con el último desmonte de la zona para destinar las tierras al cultivo. El desmonte, que continuó en los alrededores, además de permitir agricultura y ganadería, proporciona materiales para la construcción y calefacción.

Asimismo, continúan las migraciones a pesar del aislamiento geográfico. Los nuevos pobladores le agregan diversidad a la economía regional: además de la agricultura y ganadería, que seguían siendo las actividades más importantes, se suma la actividad industrial de los molinos (Hube y Tipp en 1906 y Hube y Brandek en 1912), la comercial de los ramos generales y el transporte de los carreros.

Desde 1920, la actividad económica y la densidad poblacional se incrementan, al igual que la acumulación por desposesión: la región continúa integrándose al mercado por lo que aumenta la cantidad de moneda disponible. De todas formas, el trueque sigue teniendo un rol importante (Mendes, 2010:72-73). El Bolsón se funda en esta época (28/1/1926).

En síntesis, desde la época que media desde los primeros rastros humanos hasta 1930, la población de la zona se caracteriza por tener un perfil de autosuficiencia. A pesar de las distintas olas de migrantes y el surgimiento de la nueva área metropolitana, la distancia y el aislamiento geográfico dificultan el intercambio. Sin embargo, desde la conquista del desierto comenzó un proceso de acumulación por desposesión, con la privatización de los bienes comunes y la exclusión de los indígenas mediante coerción en los inicios. Si bien el Estado ya percibía a la zona como una apetitosa fuente de recursos naturales, la baja densidad poblacional y las deficiencias en las comunicaciones truncaron su integración al mercado nacional.

El socavamiento del perfil de autosuficiencia

La producción de hegemonía insiste, desde el plano político, jurídico e ideológico, con la premisa de que El Bolsón debe incorporarse al mercado nacional, a pesar de los obstáculos. La gestión del gobernador Pagano (1932-1943) es un exponente de la planificación e implantación de un modelo de desarrollo para integrar la zona al mercado nacional. Fortaleció el mercado interno e impulsó las obras públicas mediante la construcción de caminos, el mejoramiento de canales de riego, la planificación urbana y el ordenamiento territorial sin tener en cuenta las realidades y necesidades locales, lo que devino en un socavamiento del perfil de autosuficiencia característico de la zona. Si bien la ley 5.559 de Fomento de los Territorios Nacionales fue creada en 1908 con el objetivo de revalorizar las tierras públicas mediante la construcción de obras que generarían interés en inversionistas, este impulso se vio frenado por la primera guerra mundial, para ser retomado recién a partir de 1930 (Mendes, 2010:56). Entre 1930 y 1970, el espacio rural se transforma en espacio urbano, aunque inicialmente sin un mercado de tierras, ya que el Estado nacional será muy lento a la hora de reconocer ocupaciones y entregar títulos.

En 1937 comienza el trazado de un pueblo jardín, diseñado por Venturini, que desplaza y disminuye los cultivos existentes, destinando las mejores tierras agrícolas a la planta urbana, mientras que las estancias y los campos ganaderos-silvícolas se establecen en faldeos, terrazas y valles altos y las chacras se distribuyen en los fondos de valle, sosteniendo una diversidad productiva a escala familiar-artesanal (Mendes 2010:17-18). Dicho traslado de las áreas agropecuarias a los alrededores de El Bolsón conllevó varios cambios: distintas áreas de bosque entran en tensión con el poblado, y Mallín Ahogado (paraje aledaño) se convierte en una “Villa Rural”, con su mensura y planificación de diferentes canales de riego que mejoren la producción, que la transformó en principal proveedora de leña y madera. La nueva división de tareas influye también en la proliferación de comercios y servicios (imagen n°1). Esta planificación comenzó a socavar el perfil autoabastecedor de la zona, ya que la integración al mercado de las áreas rurales provocó que el productor agropecuario que se autoabastecía ahora dependa de las condiciones del mercado para obtener ingresos en dinero (Mendes, 2010:85-99).

Asimismo, se concreta a través del gobernador Pagano la construcción de varios edificios públicos (el hospital, la comisaria, el juzgado de paz, el correo, la escuela Hogar y la escuela n° 270), la definición del espacio de la plaza y el lago artificial, además del primer hotel del pueblo (Hotel Piltriquitrón) y del edificio del Automóvil Club Argentino. Las nuevas comunicaciones y los nuevos edificios públicos trajeron como consecuencia la migración de argentinos y europeos que llegaron a la Argentina en el período de entre guerras, no sólo para su construcción sino para ocupar puestos relacionados a la educación, seguridad y en menor medida, salud. Estos nuevos puestos contribuyeron al aumento del ingreso de moneda mediante el pago de salarios de la administración pública (Mendes, 2010:74-86).

El autoabastecimiento también se ve socavado por la ruptura del aislamiento generada por la mejora en las comunicaciones, que insiste en integrar esta zona al mercado nacional. Llega la punta de rieles a Bariloche (1934) y se construye el camino a Bariloche (1938-1944), que, a pesar de que implicaba un viaje de entre 4 y 5 horas en condiciones favorables, mejoró el intercambio con esta ciudad que demandaba productos agrícolas y madera. El límite de la producción maderera lo daba la tecnología utilizada que todavía se basaba en la capacidad de los hombres para el hachado y procesamiento, hasta 1956, momento en el que se introdujo la motosierra, aunque recién se popularizó en la década del 80 (Mendes, 2010:85-99).

Mientras el Estado decide planificar y reubicar los sectores urbanos y rurales, los vecinos participan activamente para poder esquiar y practicar otros deportes de montaña en una parte de la ladera del cerro Piltriquitrón. En 1946 forman el Club Andino Piltriquitrón, que promueve los deportes de montaña, y entre 1948 y 1950, construyen el primer refugio en el cerro, con la colaboración de los aserraderos de la zona y la donación de las maderas del desarme de una hostería, transportadas con el camión canadiense de un vecino.

La demanda de madera y productos agrícolas compensó la caída del mercado harinero, otra consecuencia de la integración al mercado nacional. Desde 1949 el Estado declara zona no triguera las tierras al sur del Río Colorado y las harinas de otras zonas del país invaden la región provocando el desmantelamiento de los molinos y la merma en la producción de cereal. De esta forma, el bosque se torna una salida económica rápida, a través de la agricultura, ganadería, materiales para la construcción o calefacción. Si bien el lúpulo había sido traído desde Chile por Otto Tipp y plantado para elaborar su cerveza a principios del siglo XX, su impacto sobre el bosque comienza a notarse desde 1956, debido al impulso que le dio “Maltería y Cervecería Quilmes” (Mendes, 2010:97-101).

En síntesis, se trata de implementar un modelo de desarrollo que integre a El Bolsón al mercado nacional sin tener en cuenta las realidades locales que se relacionan, hasta ese momento, con la autosuficiencia. Por el contrario, se comienza a separar al hombre de su medio de producción que era la naturaleza. En vez de utilizarla para su subsistencia, ahora debe usarla para obtener dinero vendiendo productos, o directamente alienarse de su medio y obtener un empleo. De todas formas, muchas familias todavía continúan arraigadas al viejo perfil de la zona, quedando fuera de este nuevo modelo.




Theomai

El capitalismo acecha desde diferentes flancos

Entre 1970 y 1995, el proceso de ruptura del aislamiento que comenzó en la época anterior con la mejora en las comunicaciones, la integración al mercado nacional y el ordenamiento urbano y rural se acelera. El bosque se dirime entre la lógica de la producción, con la explotación maderera como su mayor exponente y la lógica de la contemplación con el crecimiento de la actividad turística, aunque un sector de la población todavía abraza la lógica de la subsistencia.

El mejoramiento de los caminos y las telecomunicaciones continúa rompiendo el aislamiento. Entre 1980 y 1985 se pavimenta el camino intra-comarca (el tramo desde el norte de El Bolsón hasta el sur de Epuyén de la actual Ruta 40), afianzando la movilidad interna, lo que contribuyó al comienzo de la feria artesanal semanal. Asimismo, facilita la migración de la población rural empobrecida desde la meseta patagónica aledaña, que se suma a una ola migratoria también compuesta por migrantes de amenidad atraídos por el paisaje y migrantes de amenidad existencial que se fugan de las ciudades para emprender un estilo de vida alternativo, siguiendo las líneas del mayo francés y su “retorno a lo natural” (Bondel, 2008:100- 104).

La integración de la zona al mercado nacional mediante la lógica de la producción, se materializa en esta época a través de la implantación de un modelo desarrollista de producción de madera promocionado y financiado por el Estado, que transforma al bosque y a la relación entre el trabajador y su medio de subsistencia. El Estado promueve su uso meramente comercial, que vuelve redituable cortar los bosques de cipreses nativos, vender su madera, recibir un subsidio o crédito para una plantación, e iniciar nuevamente el ciclo plantando especies exóticas de rápido crecimiento. Las consecuencias de esta política incluyeron no sólo la destrucción de flora y fauna nativa sino también de la relación existente entre el campesino y su tierra. En lugar de utilizar a la naturaleza para su subsistencia, mediante la siembra y cría de su alimento, su calefacción y la construcción de su vivienda, el poblador la utiliza como instrumento para el ingreso de divisas a corto plazo (Mendes, 2010:133-134).

Igualmente, dicha producción de hegemonía a favor de la sustitución de especies nativas por exóticas de alto crecimiento no fue lo suficientemente efectiva. A partir de 1986 en el vivero de Mallín Ahogado comienza a discutirse esta política debido a su elevado costo ambiental. Los técnicos que allí trabajan se plantean la reforestación con nativas y empiezan a ensayar la reproducción de esas plantas cosechando semillas e investigando al respecto. Al mismo tiempo, se desarrolla un trabajo de concientización de movimientos ambientalistas con respecto al valor del bosque nativo. De esta forma, gracias a que legos y expertos promovieron la producción de plantines de especies nativas y restringieron su corte, se logró revertir este proceso (Mendes, 2010:104).

Mientras que la competencia de maderas provenientes del norte disminuye el valor del bosque como proveedor de madera y leña, la lógica de la contemplación se torna cada vez más importante, por lo que el bosque comienza a adquirir un mayor valor paisajístico (Mendes, 2010:118). El leve aumento del turismo se ve reflejado en la historia del pequeño centro de esquí, que traslada sus pistas al cerro Perito Moreno en 1981 (por poseer mejor calidad y cantidad de nieve) y continúa sus planes de crecimiento. En esta época, se suma a la voluntad de los vecinos la Secretaría de Turismo Municipal que se interesa en que este proyecto, inicialmente creado para satisfacer la recreación de los locales, pueda ser aprovechado como atractivo turístico, generando una temporada de invierno. Igualmente, el turismo todavía se ve limitado, ya que, a pesar del perfil turístico de Bariloche (en esta época de carácter gremial, en contraste con el sesgo aristocrático que se le daba desde Parques Nacionales hasta ese entonces), el camino no permite seguir con facilidad a El Bolsón. Los 130 km a Bariloche todavía representan cuatro o cinco horas viaje.

Otro factor que socavó la autosuficiencia se relaciona con la implantación de las primeras sucursales de los supermercados. Dicho proceso, ayudado con la leve mejora en las comunicaciones, provocó que más productos provenientes de fuera de la localidad invadan el mercado, además de presentar una seria amenaza a los ramos generales. En consecuencia, el dinero se torna más necesario para los pobladores, pero sus productos pierden valor debido a la competencia de los supermercados. Esto demanda un mayor impacto en el bosque para vender más carne, leña y madera, mientras que paradójicamente el tamaño de las tierras mensuradas comienza a reducirse, debido a la división a través del reparto hereditario, lo cual imposibilita las actividades productivas que necesitaban grandes extensiones. En consecuencia, parte de esta población emigra hacia el centro urbano de El Bolsón para cubrir puestos administrativos, de educación, comercio y otros servicios, alienándose de su medio de producción para obtener divisas que les permitan subsistir (Mendes, 2010:94-100).

En síntesis, el capitalismo comienza a corporizarse en El Bolsón tomando diferentes formas, todas relacionadas con alienar al hombre de la naturaleza, su medio de subsistencia. Se trata de imponer la producción extensiva de madera para su comercialización, mientras que el mercado se empieza a inundar de productos provenientes de otras localidades, por lo que los pobladores necesitan dinero para comprar y tienen menos posibilidades de encontrar un mercado para vender sus productos. Asimismo, el turismo aparece tímidamente en el horizonte, obstaculizado por las deficiencias en los caminos. De todas formas, la heterogeneidad de la población logra que otras dinámicas no solo subsistan, sino que, en el caso de la producción local de madera, se impongan.

Del desenclave zonal al enclave turístico

El aislamiento geográfico tan característico de El Bolsón, que fue disminuyendo a través del tiempo, llega prácticamente a su fin con las mejoras en las comunicaciones y telecomunicaciones. La pavimentación del tramo El Bolsón-Bariloche de la Ruta 40 en 1996, permite el “desenclave zonal” (Bondel, 2008:103), lo cual no solo favoreció al turismo sino que también aceleró el auge de las migraciones, especialmente las de amenidad (el censo de 1991 registró 9.987 habitantes, mientras que el de 2010 registró 19.009). Dicho proceso devino en una población aun más heterogénea, con migrantes de amenidad que intentan reproducir las lógicas de consumo de las grandes ciudades de donde provienen, y migrantes de amenidad existencial, que huyen de la gran ciudad para adoptar una nueva forma de vida alternativa al consumismo.

Con el auge del turismo y la lógica de la contemplación, la tierra se sobrevalúa, crece la sombra del turismo y la actividad productiva fundamental en la zona pasa a ser la construcción y la prestación de servicios (Giordano y Corleto 2007). De todos modos, El Bolsón todavía carece de una temporada de invierno, reduciendo la posibilidad del negocio turístico a los meses estivales. Los esfuerzos para que se genere una temporada de invierno se centran en el desarrollo del pequeño centro de esquí, impulsado por los miembros del Club Andino Piltriquitrón con el apoyo de los sucesivos secretarios de turismo y gobernadores de Río Negro. Si bien se logran pequeños avances en cuanto a los medios de elevación, no son suficientes para posicionar a El Bolsón como destino turístico invernal.

La heterogeneidad presente a través de la historia se manifiesta en la imposibilidad de reconocer una forma social generalizada (Bondel, 2008; Mendes, 2010). Conviven en los bosques poblaciones rurales que continúan teniendo un alto grado de autoabastecimiento, producciones agropecuarias de mayor escala y una ciudad creciendo desordenadamente que avanza sobre los bosques adyacentes, al igual que el circuito turístico que conlleva un proceso de extranjerización de tierras y apropiación privada de territorios ubicados en áreas boscosas prácticamente intocadas (imagen n°2). Mendes (2010:134) sintetiza sobre esta sociedad dual:

las tendencias son contradictorias: por un lado la extranjerización, el parcelamiento y el crecimiento urbano comprometen los bosques no comprendidos en áreas protegidas. Al mismo tiempo, el desarrollo de una conciencia ambiental, la acción de las agencias estatales, la valoración del paisaje y la disminución del valor de la madera redujeron las presiones que sufrió el bosque durante las décadas anteriores.

Dicha sociedad dual no sólo se manifiesta en la diversidad de actividades económicas coexistentes, sino también en la más importante que en este período es el turismo. Si bien la zona no tiene un perfil turístico marcado, atrae a familias, jóvenes y adultos mayores, generalmente de clase media. Se desarrolla el turismo de descanso, de aventura, ecoturismo, turismo mochilero y de compras artesanales en la Feria Regional Artesanal que expone el modelo paradigmático local de la autosuficiencia (Bondel, 2008:104-134).



Imágen N° 2

El Bolsón, 2016: la ciudad crece desordenadamente, coexistiendo con zonas de producción. Foto: Carina Llosa

Theomai

En síntesis, el aislamiento geográfico y la baja densidad de la población obligaron a la zona a tener un perfil autosuficiente desde el inicio, perfil que continuó a pesar de los truncos intentos de integrar El Bolsón al mercado. Si bien el capitalismo ha tratado de inmiscuirse en la localidad desde sus inicios, la construcción de hegemonía no ha sido lo suficientemente efectiva, por lo que no se puede terminar de instalar en un sector con pocos consumidores, y con un renovado auge ecológico que rechaza las lógicas del consumo desmedido. Si bien la zona es vista como dadora de recursos naturales, el más valuado es el paisajístico, lo cual paradójicamente implica una conservación de los mismos.

Las características ya presentes en la zona (el autoabastecimiento, la creciente integración al mercado nacional y el crecimiento urbano) coexisten con una nueva lógica, la de la contemplación y las migraciones de amenidad, que no sólo le agregan nuevos usos al suelo, sino que modifican su valor. En consecuencia, la heterogeneidad de estilos de vida e intereses, que solía desenvolverse en relativa armonía, comienza a entrar en conflicto, como se puede observar ante el proyecto de urbanización del cerro Perito Moreno propuesto en 2010.

La controversia del cerro Perito Moreno

“El futuro desarrollo turístico de la zona está centrado en el cerro Perito Moreno, donde se proyecta erigir un centro de deportes invernales.”

(Cavallo, 1980:254)

La controversia ambiental del cerro Perito Moreno pone de manifiesto varios factores característicos de los procesos de la integración de la Patagonia al mercado nacional e internacional. Por un lado, el proceso de acumulación por desposesión que privatiza los bienes comunes en cuestión, de alta fragilidad ecológica reconocida en su triple protección legal: “NP6 Reserva Natural Cumbreras de Mallín Ahogado” por el Código Ambiental de El Bolsón, “Área Natural Protegida Río Azul-Lago Escondido” por la Provincia de Río Negro y “Reserva de biósfera” por la UNESCO. Por otro lado, se trata de construir hegemonía relacionada con convertir al paisaje en un recurso económico más, desde el plano político, jurídico e ideológico, con las improntas de progreso y desarrollo. Sin embargo, el complejo tramado social que forma la sociedad de El Bolsón, con su fuerte talante ecológico dificulta ambos procesos.

Una empresa (Laderas S.A.) presenta un proyecto de desarrollo del pequeño centro de esquí existente, de acuerdo a las leyes (3558/00 y 4335/08) que enmarcan la concesión del cerro, pero con la condición de desarrollar una urbanización privada de 1000 lotes para solventar la inversión, lo cual excede lo impuesto en las leyes relacionadas a la concesión. Igualmente, logra el inmediato aval del intendente Romera (2007-2011) quien eventualmente lo aprueba mediante ordenanza (resolución 086/11)4 y desencadena una serie de derechos adquiridos que terminan en la aprobación general del proyecto el 11/11/11 por parte del Consejo de Ecología y Medio Ambiente (CODEMA) a pesar de las reservas manifestadas por legos y expertos. Se puede ver la construcción de hegemonía desde el plano político, con funcionarios que avalan, gestionan y promocionan este tipo de emprendimientos y desde el plano jurídico, en este caso a través de la evasión de las leyes existentes que lo restringen: 279/61 que regula la adquisición, compra y venta de tierras fiscales; 4335/08 que regula el desarrollo del cerro, proponiendo una concesión en vez de un loteo privado; y 3226/99 que regula el procedimiento de los estudios de impacto ambiental.

También se construye hegemonía desde el plano ideológico, con argumentaciones que justifican y legitiman el proyecto, centrándose en el progreso y el derrame que este emprendimiento traería a toda la población. En el análisis del discurso de los promotores del proyecto, se observaron argumentaciones relacionadas al “desarrollo turístico integrado al mercado global” (Dimitriu, 2002) orientado al consumo y al aumento del valor de cambio. Explica un fragmento del estudio de impacto social, económico y turístico de la empresa:

Estas actividades de turismo de invierno en el Cerro Perito Moreno, significan un nuevo estilo, nuevos perfiles y actividades. Si se desarrollan organizadamente, significarán un punto de inflexión, impulso y elevación de la calidad de la oferta turística de la zona. El estilo empresario, por otra parte, introduce nuevos criterios, asociados a la calidad del servicio, las previsiones de higiene y seguridad en el trabajo, la capacitación del personal, atención al cliente, y relación con los mercados (Kolb et al. 2014:58, tomo I).

La empresa describe que su proyecto complementaría y beneficiaría directa e indirectamente a El Bolsón, en cuanto a alojamiento, consumos de los turistas y empleo de mano de obra local, además de generar un ingreso por el pago de diferentes impuestos y permisos al municipio (Kolb et al, 2014:73, tomo I). Detallan:

Está estadísticamente comprobado a nivel país que en una buena temporada para el turismo de ski, por cada $100 que facture un emprendimiento dedicado a esta actividad, por “propagación” los restantes sectores locales (comercios no vinculados, servicios públicos, seguros, publicidad, intermediación bancaria, gestiones inmobiliarias, transporte, comunicaciones, actividades recreativas, etc.) tendrán la chance de incrementar su facturación en $ 60,51.(…) Conforme al costeo desarrollado por la Consultora Beha Ambiental SRL, el Plan de Desarrollo del Consorcio Parcelario habrá de alcanzar un volumen y dimensión no registrados hasta el presente en la Comarca: U$S 826.500 en un lapso de 7 meses. Por sí sola, su ejecución traerá aparejado un elevado grado de capitalización, tanto por la perspectiva cierta de que arriben múltiples innovaciones tecnológicas como por el sustancial crecimiento del patrimonio edilicio comarcal y su potencialidad para generar puestos de trabajo, recursos económicos y desarrollo comunitario (Kolb et al, 2012:29-33).

Sin embargo, la construcción de hegemonía no logra generar el consenso deseado. Un sector de la población desnaturaliza los beneficios relacionados con el progreso económico y el aval político que posibilita un enclave desconectado de las realidades y necesidades locales, como lo explica este extracto de la carta abierta de la unión de asambleas:

Hay que decidirse, estimados funcionarios del ejecutivo, legisladores, jueces: o extraen recetas de los manuales tecnocráticos y obedecen a las estructuras neocoloniales o construimos una sociedad justa con nuestros propios recursos y capacidades. Con el negocio inmobiliario y modelo de “explotación” del cerro Perito Moreno y zona adyacente que pretenden impulsarlos gobiernos municipal y provincial (pues son los responsables de lo que allí se haga) tenemos uno de los casos más flagrantes de doble discurso respecto a la ley. La especulación inmobiliaria, especialmente en esta escala, es claramente la contracara del modelo extractivo, el movimiento de fondos sojeros, petroleros, mineros y prestadores de servicios privatizados (Blog de la Asamblea en Defensa del Agua y la Tierra, 4/11/11,“Mensaje de adhesión a la lucha de la Comarca”5).

Ante la resistencia al desarrollo de esta urbanización, la empresa afina sus mecanismos de generación de consenso, presentando un nuevo proyecto (denominado Proyecto 20206) de menor impacto y mayor publicidad. Sin embargo, el conflicto se acrecienta, debido a que la resistencia adquiere mayor información acerca del proyecto, y también a que en la primera nota al pie de página del nuevo proyecto:

El Grupo Laderas se reserva los derechos adquiridos resultantes de las aprobaciones logradas ante autoridades municipales y provinciales en todo lo que respecta al llamado “Proyecto de Desarrollo Integral del Cerro Perito Moreno” (versión original-2011).

El presente proyecto (2020), no implica renuncia alguna sobre estos derechos7.

La construcción de hegemonía en pos de este desarrollo desde el plano político, jurídico e ideológico, no fue lo suficientemente eficiente para generar la licencia social que esperaba la empresa. Se manifestaron posiciones que oscilaron entre dos polos, a favor y en contra. El sector que se resistió más activamente al proyecto, liderado por la Asamblea en Defensa del Agua y la Tierra, inició un proceso de búsqueda de información, y llevó a cabo diferentes acciones, incluyendo causas penales, manifestaciones, recolección de firmas, visibilidad mediática y cartas abiertas (Llosa, 2016). La combinación de dichas acciones logró frenar el proyecto de la urbanización dejando a la empresa solamente a cargo de la concesión del centro de esquí. Sin embargo, el conflicto quedó latente, al ser un negocio multimillonario a la espera de las condiciones necesarias para concretarse, y teniendo en cuenta que la fuerza de los hechos consumados por la empresa ha generado derechos adquiridos difíciles de desandar.

Un mundo donde quepan todos los mundos

“Esta es la nueva Campaña del Desierto, sin espadas, con educación.”

Esteban Bullrich, Ministro de Educación8

El Bolsón, como la Patagonia, aún generan la impresión de un territorio desierto en el fin del mundo, que tarde o temprano deberá ser asimilado por la lógica capitalista a través enclaves desconectados de las realidades locales usualmente invisibilizadas. Dicha impresión está arraigada y naturalizada debido al largo proceso que ha estado legitimando a la acumulación mediante desposesión, especialmente a través de la producción de hegemonía que iguala al progreso con el rédito económico.

El proceso de acumulación mediante desposesión en la Patagonia se inició a través de la implantación de modelos relacionados con la lógica de la producción ovina, energética para el área metropolitana y últimamente minera para las empresas trasnacionales. La implementación de estos modos de desarrollo se logró mediante el binomio hegemoníadominación que incluyó no sólo la coerción estatal sino también la construcción de un entramado político, jurídico e ideológico que lo legitimó, con el argumento principal de integrar la zona a los mercados nacionales e internacionales. Igualmente, la producción de hegemonía no ha sido lo suficientemente efectiva para arrasar con las relaciones precapitalistas locales ya existentes, en parte debido a la baja densidad de población y la distancia física que la ha mantenido fuera de los principales carriles de mercado.

A la mencionada lógica de la producción se le ha sumado la de la contemplación del paisaje, que genera nuevas formas de producción y consumo alrededor de la actividad turística y de las migraciones de amenidad, con su lado oscuro de la sobrevalorización de la tierra y la pauperización de la oferta laboral local. Tanto la lógica de la producción como la del desarrollo turístico integrado a los mercados internacionales, comparten la premisa de generar enclaves que nada tienen que ver con las realidades y necesidades de las poblaciones locales, y le agregan nuevos actores a la zona lo cual puede provocar nuevas tensiones.

En El Bolsón, la producción de hegemonía también se materializó como la necesidad de integrarlo al mercado nacional e internacional desde sus inicios y a pesar de los obstáculos que generaban el aislamiento geográfico y la baja densidad poblacional. El primer impulso lo generó la conquista del desierto (1878-1885), que si bien comenzó el proceso de acumulación mediante desposesión a través de la apropiación de bienes comunes y el exterminio de poblaciones locales, no logró integrar la zona al mercado. El segundo impulso lo generó la gestión del gobernador Pagano (1932-1943) que reorganizó las zonas urbanas y rurales en detrimento de las economías de subsistencia y a favor de la monetización de la economía. Sin embargo, los obstáculos mencionados no permitieron una integración real al mercado, aunque socavaron el perfil autosuficiente de la zona.

Las economías de subsistencia que todavía lograban sobrevivir a pesar de los intentos de integración al mercado nacional e internacional, comienzan a verse aún más amenazadas por diferentes factores resultantes de las mejoras en las comunicaciones. Las políticas que fomentan la producción extensiva de madera para su comercialización, se suman a la inundación de productos provenientes de otras localidades y a las nuevas demandas que provoca la actividad turística. En consecuencia, más pobladores pasan de autoabastecerse de su medio de producción, a utilizarlo como un medio para obtener divisas que le permitan comprar los productos que antes producían, o directamente a abandonarlo, mudándose a la ciudad para tomar un empleo que le provea del dinero necesario para vivir.

Los diversos intentos de integrar El Bolsón al mercado van dejando diferentes huellas, siendo la más destacada la heterogeneidad de estilos de vida e intereses, que si bien solía desenvolverse en relativa armonía, comienza a desarmonizarse. La coexistencia de las lógicas del autoabastecimiento y la creciente integración al mercado nacional e internacional tanto a través de la producción agropecuaria como de los servicios turísticos le agregan diferentes usos y valores al suelo que entran en conflicto, como se puede observar ante el proyecto de urbanización del cerro Perito Moreno propuesto en 2010.

En la controversia del cerro Perito Moreno se pudo ver cómo la construcción de hegemonía en pos de este desarrollo desde el plano político, jurídico e ideológico, no fue lo suficientemente efectiva para concretar el desarrollo inmobiliario. Dentro de la heterogeneidad de la población surgió una resistencia que logró frenar el proyecto, aunque el conflicto seguirá latente ya que los factores que lo originaron se remontan a los inicios de la historia del lugar, con su tensión entre sus formas precapitalistas y capitalistas.

Por un lado, la incorporación de El Bolsón al proceso capitalista es reciente y sucede en un punto particular de maduración del sistema económico internacional, atravesado por las vicisitudes de las sociedades capitalistas periféricas (Mendes, 2010:14-17), que gracias al aislamiento geográfico y a la baja densidad poblacional pasan relativamente inadvertidas ante el centro, lo cual les confiere cierto grado de libertad que permite la coexistencia de formas precapitalistas. Por otro lado, debido a la imposición del modelo neoliberal de la Argentina como un país principalmente exportador de materias primas, la Patagonia se está moviendo al centro de atención de los circuitos de extracción de recursos que la perciben como un territorio “vacío” con todavía un enorme potencial que espera ser apropiado (Sánchez, 2006; Galafassi, 2014).

En el caso de El Bolsón, el foco de la atención se centra en la belleza de su paisaje natural, por lo que el desarrollo del cerro Perito Moreno es un exponente de cómo la acumulación por desposesión continúa cristalizándose, en este caso a través de la producción de hegemonía en relación a los enclaves turísticos. Sin embargo, la idea del desarrollo turístico independiente nos sugiere que puede haber otra forma de convivir con el progreso, e integrar el lugar al mercado nacional e internacional mediante el turismo sin necesidad de enclaves desconectados de las realidades locales. Por el contrario, la impronta local puede transformarse en el signo distintivo del lugar, que ofrece una alternativa en la búsqueda del reencuentro con la naturaleza y otras formas de vida. Dicha idea está plasmada en la Carta Orgánica Municipal9 (art. 2°) cuando declara que El Bolsón promueve el incentivo del turismo y de la producción, dando la posibilidad al turismo de ser un buen complemento de otras actividades en la zona, como ser la producción local. Asimismo, el art. 15 de la Carta Orgánica fomenta el turismo étnico cultural, organizado por sus propias comunidades y en el art. 190 prioriza la intervención de los prestadores locales en su administración y explotación. En este último párrafo nos permitimos señalar una ironía: el único inconveniente de un tipo de desarrollo turístico, pensado como complemento de otras actividades productivas, es que sería anti-hegemónico.

Material suplementario
Referencias Bibliográficas
BLOG DE LA ASAMBLEA EN DEFENSA DEL AGUA Y LA TIERRA, 4/11/11. Mensaje de adhesión a la lucha de la Comarca. Recuperado de: http://asambleaendefensadelaguaylatierra.blogspot.com.ar/2011/11/mensaje-de-adhesion- la-lucha-de-la.html?updated-min=2011-01-01T00:00:00-08:00&updated-max=2012-01- 01T00:00:00-08:00&max-results=50
BONDEL, C. S. (2008) Transformaciones territoriales y análisis geográfico en ámbitos patagónicos de montaña. La Comarca Andina del Paralelo 42[en línea]. Tesis doctoral. Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Recuperado de: http://www.fuentesmemoria.fahce.unlp.edu.ar/tesis/te.281/te.281.pdf
BONDEL, C. S. y DE ALMEIDA, A. (1996) El Bolsón en la cuenca del lago Puelo. Descripción inicial de la relación hombre-medio ambiente. Anales XX, Sociedad Argentina de Estudios Geográficos. Buenos Aires, (pp.43-70).
CAVALLO, M. A. (1980). El Bolsón en TOLDO, H. (ed.) Río Negro. Pasado y presente. Buenos Aires: Chrismar Ediciones.
CLIFFORD, H. (2003). Downhill Slide: why the corporate ski industry is bad for skiing, ski towns and the environment. San Francisco. Sierra Club Books.
CLARÍN, 16/09/16. El ministro Bullrich habló de "nueva Campaña del Desierto" y desató el enojo. Recuperado de: http://www.clarin.com/politica/ministro-Bullrich-Campana- Desierto-desato_0_1651634926.html
CODEMA (2010) Expediente n° 052762: EIA s/ proyecto centro de actividades de montaña en Cerro Perito Moreno-Grupo Laderas. Secretaría General de la Gobernación, Río Negro.
DIEZ, R. y DOMÍNGUEZ DE NAKAYAMA, L. (2012) Conflicto de intereses público- privados por el uso turístico recreativo de las tierras en Villa La Angostura. Estudio de caso: Corredor turístico Cerro Bayo. Villa La Angostur” en OTERO, A. y GONZÁLEZ, R (Eds). Buenos Aires: Educo.” La sombra del turismo. Movilidades y desafíos de los destinos turísticos con migración de amenidad
DIMITRIU, A. (2002) Producir y consumir lugares: Reflexiones sobre la Patagonia como Mercancía. Eptic, Economía política de las tecnologías de la información y la comunicación. ISSN 1518-2487
GALAFASSI, G. (2010) Capital, Naturaleza y Territorio en Patagonia. Rediscutiendo la tesis sobre la acumulación primitiva. A contracorriente - A Journal of Social History and Literature in Latin America; vol. 8 198 – 229: Raleigh.
GALAFASSI, G. (2011). Ejercicios de hegemonía. Lecturas de la Argentina contemporánea a la luz del pensamiento de Antonio Gramsci. Buenos Aires: Herramienta Ediciones
GALAFASSI, G. (2013) Conflictos por los recursos y el territorio en Patagonia Norte. Un caso de estudio en un área entre el Parque Nacional Nahuel Huapi y la cuenca del río Ñirihuau (Argentina). Scripta Nova; Barcelona; Año: 2013 vol. 17 p. 4 - 26
GALAFASSI, G. (2014) Acumulación, Hegemonía y Conflictos Sociales en la historia regional Patagónica: de la ganadería extensiva a la megaminería. Un primer acercamiento. PolHis. Revista Programa Buenos Aires Historia Política; Mar del Plata; Año: 2014 p. 2 - 20
GALAFASSI, G. y PÉREZ, D. (2014). Ñirihuau: explotación de hidrocarburos y conflicto social en las inmediaciones de Bariloche (Patagonia, Argentina). Territorios, 30, 147-169. doi: dx.doi.org/10.12804/territ30.2014.07
GIORDANO, P. y CORLETO, V. (2007) La educación en Mallín Ahogado. Tesina de especialización. http://www.ifdcelbolson.edu.ar/mat_biblio/tesinas/corleto_giordano.pdf
GONZÁLEZ, R., PERINI, M. SÁNCHEZ L. y MENDIETA, M. (2012) El rol del Estado en la competitividad sustentable en destinos turísticos con migración de amenidad de la Norpatagonia Argentina en OTERO, A. y GONZÁLEZ, R (Eds). Buenos Aires: Educo. La sombra del turismo. Movilidades y desafíos de los destinos turísticos con migración de amenidad
HARVEY, D. (2006) Neo-liberalism as creative destruction. Geografiska Annaler Series B: Human Geography 88:145-158
KOLB, K. MERINO, J. y MONASTERIO, H. consultores (2012) Estudio de impacto social, económico y turístico. Desarrollo integral del cerro Perito Moreno. Tomo I, II, III y IV. Inédito
LADERAS S.A. Proyecto 202”. Recuperado de: http://www.noticiasdelbolson.com.ar/2012/11/laderas-presento-un-nuevo-proyecto.html
LLOSA, C. (2016). Desarrollos inmobiliarios en áreas protegidas de la Patagonia. Controversia ambiental del cerro Perito Moreno, El Bolsón. Viedma: Universidad Nacional de Río Negro.
MENDES, J. M. (2010). Sociedades del bosque. Espacio social, complejidad ambiental y perspectiva histórica en la Patagonia andina durante los siglos XIX y XX. Tesis de Maestría Programa de Estudios de Posgrado de CLACSO Convenio CLACSO-FLACSO Maestría en “Teoría y Metodología de las Ciencias Sociales”. 149p. (inédita)
ORGAZ AGÜERA, F. (2013) El turismo comunitario como herramienta para el desarrollo sostenible de destinos subdesarrollados”. Nómadas. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas Vol 38 n°2
OTERO, A. y GONZÁLEZ, R. (Eds) (2012). La sombra del turismo. Movilidades y desafíos de los destinos turísticos con migración de amenidad. Buenos Aires: Educo.
OTERO, A.; GONZÁLEZ, R. GALLEGO, E.; MORETTO, P., MARIONI, S.; NAKAYAMA, L.; PAEZ, P. (2008) Desafíos planteados por los procesos de Migración de Amenidad en el Corredor Siete Lagos. El caso de Villa La Angostura. Provincia del Neuquén. CEPLADES Facultad de Turismo, Universidad Nacional del Comahue. Neuquén (Inédito), pp. 1-14
SÁNCHEZ, G. (2006). La Patagonia Vendida. Los nuevos dueños de la tierra. Buenos Aires: Marea Editorial.
SÁNCHEZ, L. y GONZÁLEZ, R. (2011). Destinos turísticos de montaña con migración de amenidad. Implicancias en el desarrollo turístico local - Caso Caviahue, Argentina”. Estudios y Perspectivas en Turismo Vol. 20 p. 288 – 306
SÁNCHEZ PÉREZ J. E. (1991) Espacio, economía y sociedad. Buenos Aires: Siglo XXI.
STEFANICK, L. (2012) En busca del paraíso: migración por amenidad y la crisis de crecimiento de los pueblos de montaña del oeste canadiense en OTERO, A. y GONZÁLEZ, R (Eds). La sombra del turismo. Movilidades y desafíos de los destinos turísticos con migración de amenidad Buenos Aires: Educo.
Notas
Notas
1 PI UNRN 40‐B‐747 “Cultura, naturaleza y paisaje en la Comarca Andina del paralelo 42. Aproximaciones y aportes al desarrollo autónomo regional" Director: Dr. Guido Galafassi; co‐directora: María Gabriela Hernández Celiz.
3 Más información en: http://www.gobiernolocal.gob.ar/?q=node/3927
4 Visto en expediente n°052762:77‐274.
5 Disponible en: http://asambleaendefensadelaguaylatierra.blogspot.com.ar/2011/11/mensaje‐de‐adhesion‐la‐ lucha‐de‐la.html?updated‐min=2011‐01‐01T00:00:00‐08:00&updated‐max=2012‐01‐01T00:00:00‐08:00&max‐ results=50.
6 Proyecto 2020. Disponible en: http://www.noticiasdelbolson.com.ar/2012/11/laderas‐presento‐un‐nuevo‐ proyecto.html
7 Proyecto 2020, op.cit.
8 Diario Clarín, 16/09/16. El ministro Bullrich habló de "nueva Campaña del Desierto" y desató el enojo. Disponible en: http://www.clarin.com/politica/ministro‐Bullrich‐Campana‐Desierto‐ desato_0_1651634926.html


Revista THEOMAI / THEOMAI Journal Estudios críticos sobre Sociedad y Desarrollo / Critical Studies about Society and Development
Theomai



Theomai


Imágen N° 2

El Bolsón, 2016: la ciudad crece desordenadamente, coexistiendo con zonas de producción. Foto: Carina Llosa

Theomai
Buscar:
Contexto
Descargar
Todas
Imágenes
Visor de artículos científicos generados a partir de XML-JATS4R por Redalyc