Reseñas
Reseña. Jürgen Moltmann y Leonardo Boff, ¿Hay esperanza para la creación amenazada?, México: Ediciones Dabar, 2016, 93 pp. ISBN 978-607-612-106-1.
Reseña. Jürgen Moltmann y Leonardo Boff, ¿Hay esperanza para la creación amenazada?, México: Ediciones Dabar, 2016, 93 pp. ISBN 978-607-612-106-1.
Revista Iberoamericana de Teología, vol. XIII, núm. 26, pp. 127-134, 2018
Universidad Iberoamericana, Ciudad de México
| Moltmann Jürgen, Boff Leonardo. ¿Hay esperanza para la creación amenazada?. 2016. México. Ediciones Dabar. 93pp.. 978-607-612-106-1 |
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Esta obra se encuentra dividida en dos partes, cada una correspondiente a los dos autores. La primera parte se encuentra elaborada por Jürgen Moltmann, y la segunda por Leonardo Boff. Ambos son referentes contemporáneos de la teología y su relación con otras áreas del saber humano, como la política o la ética. Jürgen Moltmann, teólogo protestante alemán; Leonardo Boff, teólogo católico brasileño; los dos convergen hacia un mismo tópico, pero desde diferentes tradiciones. La teología ha sido el campo especial de investigación y trabajo de estos pensadores, lo que nos permite tener confianza en que los textos a los que nos acerquemos tendrán solidez en su argumento crítico, contarán con aparato metodológico y desarrollarán profundidad en las ideas.
Jürgen Moltmann, tal vez más inclinado hacia aspectos políticos; Leonardo Boff, hacia la ética y la ecología. Ambos, fuertemente vinculados por un historial académico y ecuménico, que nos brindan la posibilidad de encontrar puntos de comunión y comunidad no sólo entre los seres humanos, sino con la naturaleza. El libro, en general, es una exposición breve de las reflexiones y preocupaciones que los dos teólogos comparten sobre un problema en particular: la creación, y no sólo la creación en general, sino la creación amenazada.
El lector podrá notar desde las primeras páginas que cuando Moltmann y Boff hablan sobre la creación se refieren a la naturaleza, el medio ambiente (o como Moltmann señala, ambiente comunitario), y muy en concreto, la Tierra. Es una reflexión sobre el cuidado de la tierra, desde el ámbito que ellos dominan: la teología. Si bien es cierto que el trasfondo del libro pretende ser teológico, también es accesible para cualquier lector no versado en la dogmática y tradición teológica, más aún, no importa la tradición teológica (católica, luterana, etcétera), el libro trata de recoger la universalidad y convergencia de una única preocupación: la amenaza ecológica a la tierra. No es una amenaza ecológica cualquiera, es una forjada por el mismo ser humano, aquél que de acuerdo con el relato bíblico sería el dueño y dominador de toda la creación.
Para las personas que se preocupan por el presente y futuro de la Tierra, este libro constituye una herramienta para comenzar las reflexiones sobre el daño ecológico que los seres humanos le están causando a la naturaleza, a partir de consideraciones religiosas. Sabemos bien que el derecho, la política y la filosofía han aportado reflexiones de sumo valor sobre la naturaleza como objeto y sujeto de derechos. El libro que aquí se presenta también comparte la visión de la naturaleza no sólo como objeto, sino como sujeto de derechos, la variable es que lo hace desde bases religiosas con diferentes tradiciones doctrinales, para posteriormente, formular lineamientos éticos y jurídicos universales, que puedan ser aplicables a cualquier nación del mundo, bajo la estructura kantiana de un imperativo categórico.
El contenido elaborado por Moltmann se encuentra, a su vez, dividido en cuatro partes. Los dos primeros capítulos corresponden al análisis que hace sobre el sentido del ser humano en la tierra, en un marco de teología bíblica, natural y dogmática. Los siguientes dos capítulos abordan la propuesta del autor en torno a su preocupación ecológica: una cultura de la vida.
Leonardo Boff, por su parte, lleva a cabo un análisis enfocado en los derechos de la Tierra, en donde desglosa las condiciones de posibilidad de esos derechos y los argumentos para considerarlos como máximas universales. La última parte del libro es una propuesta resumida y condensada en cuatro postulados que Boff elabora a fin de poder llevar a cabo una ética planetaria o, en otras palabras, una ética sobre el cuidado de la Tierra.
Las líneas trazadas por los autores dan cuenta de una actitud crítica, que los ha caracterizado a lo largo de su vida personal y académica, en el ámbito teológico. Actitud que los ha llevado a un sinfín de críticas, a veces con fundamento, pero la gran mayoría sin él, sobre su trabajo teológico. El lector podrá ver los dos ejes reflexivos de la obra: cuestionar el sentido de la presencia del ser humano en la Tierra, y concebir a ésta como un sujeto de derechos. El simple hecho de cuestionar el lugar del ser humano en la Tierra hace que se ponga en entredicho toda una tradición antropocéntrica en la filosofía, en el derecho, en la política, y desde luego en la teología. Asímismo, cuestiona la tradición al sostener que la Tierra tiene derechos y que pasa de ser un objeto para el uso, goce y disfrute del ser humano, a considerarse un sujeto de corresponsabilidad y derecho, al que hay que acompañar, y no verla como una res publica susceptible de ser apropiada.
El título es desde luego sugerente: ¿Hay esperanza para la creación amenazada? Se da por hecho la amenaza latente hacia la creación, no existe siquiera un ápice de duda o de titubeo cuando se afirma que el ser humano es la principal amenaza hacia la Tierra. La crítica hacia el antropocentrismo, desde mi punto de vista, es la principal esperanza que tanto Moltmann como Boff destacan en la totalidad del libro. La propuesta se encamina hacia una visión más amplia de la vida y de la Creación, siendo el ser humano parte de ésta y no al revés.
La relación que debe imperar del ser humano con la naturaleza, la creación o la Tierra, debe ser vital, es decir, tiene que promover la vida en su amplio espectro. Hay todo un cúmulo de misterios, leyendas, mitologías alrededor de la creación de la naturaleza, de la vida, de la Tierra y del hombre, y en todas las culturas milenarias se privilegia el lugar del ser humano sobre todo lo demás. El esquema que nos propone Boff para ubicar el lugar de éste en la Creación es el siguiente: universo-tierra-vida-humanidad. Ése es el lugar del ser humano, y no porque esté al final significa que sea intrascendente. Antes bien, se requieren propuestas sobre dimensiones teológicas que lo ubiquen ya no como un dominador, sino como lo proponen los autores, como unresponsable, un peregrino en la tierra que existió antes y que sirve de hogar y casa común.