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Explicaciones actuales sobre la presencia de Henoc en Ben Sira (Sir 16,7; 44,16; 49,14)1

Current Explanations about the Presence Of Enoch in Ben Sira (Sir 16, 7; 44, 16; 49, 14)

Juan Sebastián Hernández Valencia 2
Universidad Pontificia Bolivariana, Colombia

Explicaciones actuales sobre la presencia de Henoc en Ben Sira (Sir 16,7; 44,16; 49,14)1

Revista Iberoamericana de Teología, vol. XVI, núm. 30, 2020

Universidad Iberoamericana, Ciudad de México

Recepción: 05 Agosto 2019

Aprobación: 12 Noviembre 2019

Resumen: La presencia de Henoc en Ben Sira ha causado discusión. La interpolación en Sir 44, 16 es reconocida en la investigación, así como la alusión a las tradiciones henóquicas de Sir 16, 7. En el estudio se sugiere que sólo el ms B de Sir 44, 16, la LXX, la Vg y el paralelo de Gen 5, 24 (TM y LXX), presentan a Henoc como modelo ético, mientras que el resto de mss y otros pasajes del Siracida favorecen una visión más legendaria y mística de Henoc.

Palabras clave: 1 Henoc, alabanzas de Ben Sira, judaísmo del segundo Templo, judaísmo henóquico, judaísmo sadoquita.

Abstract: The presence of Enoch in Ben Sira has caused discussion. The interpolation in Sirach 44:16 is recognized in the research, as well as the allusion to the enochic traditions of Sirach 16:7. It is suggested in the study that only ms B of Sir 44:16, LXX, Vg and the Gen 5:24 parallel (MT and LXX), present Henoc as an ethical model, while the rest of the mss and other passages of Siracida favor a more legendary and mystical vision of Enoch.

Keywords: 1 Enoch, Ben Sira’s Praise, second temple Judaism, enochic Judaism, zadokite Judaism.

1. Introducción y problema

Según nuestra forma de ver, el texto hebreo de Sir 44, 16 ofrece dos problemas interrelacionados: 1) este versículo, que aparece con importantes diferencias en la traducción griega (LXX), latina (Vg) [3] y en el texto hebreo del ms B, falta en el rollo de Masada[4], así como en syr.[5] Ante este estado del texto, afirmar que Sir 44, 16 es una , glosa, como se ha venido haciendo hasta ahora[6],no explica su fluctuación entre los principales testigos textuales. 2) Estas dificultades en la historia de la tradición textual de Sir 44, 16 no se resuelven sólo con argumentos crítico-textuales; mejor, necesitan el apoyo de un análisis histórico y teológico, ya que la inclusión del v. 16 en el ms B, la LXX y la Vg está relacionada con la presencia de Henoc y su valoración teológica en dichos textos.

En este artículo sostendremos que la causa de estos problemas coincide con las diferentes valoraciones, incluso contrapuestas, de la figura de Henoc en dos corrientes diferentes del judaísmo del segundo Templo, a saber, la sadoquita y el así llamado, por algunos investigadores, judaísmo henóquico.[7] Para ver claramente estos problemas, reproduciremos y discutiremos primero el texto hebreo de Sir 44, 16; luego veremos su relación con la LXX. Finalmente, discutiremos las diversas presentaciones y valoraciones de la figura de Henoc en el judaísmo del segundo Templo.

2. La problemática de la reconstrucción del texto hebreo y sus traducciones griega y latina

El siguiente es el texto de Sir 44, 16 que aparece en el ms B según la edición de Beentjes:

[8]:

Siguiendo a Skehan y Di Lella, a Peters y a Smend[9], proponemos la siguiente reconstrucción de las dos lagunas del texto:

[10]:

Henoc, [quien demostr]ó integridad y caminó con el Señor y [fue arrebata]do, es signo de conocimiento de generación en generación.[11]

Durante todo el desarrollo de los análisis y argumentaciones que siguen se harán evidentes los criterios que definen esta reconstrucción. Por ahora es suficiente con señalar que Morla, junto con Lévi y con Taylor y Hart, consideran la frase inicial como ditografía del v. 17.[12] Nosotros la consideramos esencial para la reconstrucción de la primera laguna del texto. La traducción del texto hebreo propuesta arriba es propia.[13] No seguimos la traducción de Morla por considerarla incompleta.[14] Creemos injustificada la omisión de la frase al inicio de la línea: resulta extraño el argumento de ditografía basado en un versículo posterior y no anterior a 44, 16.

Además de las dos lagunas de los textos llama la atención la frase en la cual aparece la abreviación del nombre sagrado: con el verbo en Hit. pf. (“se paseó, recorrió, merodeó, vagó”) [15]. Esta frase, junto con la idea general expresada en el v. 16a y la presencia de Henoc, tiene paralelo en Gen 5, 24, tanto en el TM como en la LXX:

Y anduvo (; Hit. ipf.) Henoc con ’ĕlōhîm, y desapareció porque lo arrebató ’ĕlōhîm.[16]

. [17]

Y agradó Henoc a Dios y no fue hallado, porque lo arrebató Dios.

Tal vez sea este paralelo, y su diferencia entre el TM y la LXX, el que mejor explique las diferencias que existen entre el texto hebreo de Sir 44, 16 del ms B y las traducciones de la LXX y la Vg.[18] Reproducimos nuevamente el texto hebreo y lo contrastamos con sus traducciones griega y latina:

Henoc, quien demostró integridad y caminó con el Señor y fue arrebatado, es signo de conocimiento de generación en generación.

. [19]

Henoc, que agradó al Señor y fue arrebatado, es ejemplo de conversión a las generaciones.

Enoch placuit Deo, et translatus est in paradisum, ut det gentibus poenitentiam.[20]

Henoc agradó a Dios, y fue llevado al paraíso, para conceder arrepentimiento a las naciones.

Además de las diferentes formulaciones redaccionales, salta a la vista la gran coincidencia y cercanía entre los textos griegos de Sir 44, 16 y Gen 5, 24; así como la diferencia entre sus textos hebreos, concentrados en la presencia de la frase sólo en Sir 44, 16a, y su ausencia en Gen 5, 24, así como la presencia de la frase sólo en Gen 5, 24 y su ausencia en Sir 44, 16a.

[...] : Sir 44, 16a

Henoc, quien demostró integridad y caminó con el Señor y fue arrebatado [...]

: Gen 5, 24

Y anduvo Henoc con ’ĕlōhîm, y desapareció porque lo arrebató ’ĕlōhîm.

Los textos hebreos y griegos de Sir 44, 16a y Gen 5, 24 ofrecen una importante coincidencia léxica y de personajes[21] que permite hablar de una cercanía temática en la presentación de la figura de Henoc en ambos pasajes. En Gen 5, 24, tanto en el TM como en la LXX y Sir 44, 16 (LXX y Vg), se comparte la figura de un Henoc que anduvo con Dios y fue arrebatado por él; una imagen con una connotación ética pero también legendaria, como lo explicaremos más adelante. Esta misma imagen aparece en el ms B de Sir 44, 16, pero con una característica agregada: un énfasis del carácter ético de la figura de Henoc que es expresado por la frase hebrea (“demostró integridad”), que sólo es atestada por el ms B en toda la tradición textual del Siracida.[22] Ante este estado textual se podría inquirir: ¿Sir 44, 16 (LXX) no dependerá de un texto hebreo más antiguo que el ms B, en el cual se ofrece una figura más simple y legendaria de Henoc que circulaba en el judaísmo, según se puede observar en Gen 5, 24 (TM y LXX)? Y, en este caso la frase del ms B, más que una simple glosa, ¿no evidenciaría un interés en el desarrollo teológico y la transformación de la figura de Henoc dentro de la tradición textual del Siracida? Más allá de estas sospechas, lo cierto y llamativo es que el verbo que se presenta como traducción del verbo ,[23] termina englobando tres vocablos hebreos de Sir 44, 16:

[...]

Henoc, quien demostró integridad y caminó con el Señor [...]

[...]

Henoc, que agradó al Señor [...]

3. Diversas valoraciones de la presentación de Henoc en los mss

Una posible respuesta a las preguntas formuladas arriba podría estar dirigida por la valoración que el traductor griego daría de la frase como enunciado ético tautológico, y su eliminación por medio de una precisión léxica y de estilo. En este caso, la frase así como el verbo , tomado en sentido figurado, como lo señala Alonso-Schökel[24], concentra un significado ético, que explicaría su presencia y estructura paralela en el versículo, y que también puede justificar su interpretación por medio del verbo griego (“comportarse uno mismo para dar satisfacción a”), que también tiene una carga semántica de tipo ético en la LXX.[25] Otra respuesta posible consistiría en sostener la introducción de una transformación de Henoc desde una figura legendaria a otra de valor ético. Pero este tipo de respuestas va más allá de las evidencias textuales, requiriendo una reconstrucción del origen y significado sociológico de los textos, así como de la reconstrucción de la historia de la tradición del Siracida. Junto con Stadelmann[26], consideramos que más allá de los problemas crítico-textuales de Sir 44, 16 que se presentan entre las lecturas del ms B y el rollo de Masada, la coincidencia entre el texto griego y latino, así como el paralelo de Gen 5, 24, habla de su alta valoración como modelo ético, y explica la relación sinónima entre Sir 44, 16 (ms B): Henoc es presentado como un paradigma ético: (“signo de conocimiento”).[27]

La LXX traduce la primera frase Sir 44, 16b (“signo de conocimiento”) como , traduciendo no por el griego (“signo”), sino por (“modelo, ejemplo”), y entendiéndolo como un concepto abstracto ético.[28] De allí que la Vg traduzca la frase como ut det gentibus poenitentiam. Pero una variante de la LXX traduce como (“pensamiento, entendimiento”),[29] omitiendo la referencia al ámbito ético que encierra el vocablo (“conversión, penitencia”; cfr. Sab 11, 23; 12, 10.19).[30] Asimismo el verbo (“tomar, agarrar, llevarse...”),[31] que, a la luz del paralelo temático con Gen 5, 22.24, suple la laguna del manuscrito ( [...]),[32] es traducido con el verbo (“llevar a otro lugar, trasladar, convertir”),[33] y la Vg con el verbo translatio (“mover, trasladar”).[34]

Según lo visto, la construcción ética de la figura de Henoc en 44, 16 es exclusiva del ms B. No es posible afirmar o negar su originalidad a partir de criterios y evidencias textuales. Por su influencia en la caracterización de la figura de Henoc y su valoración teológica, tal decisión también involucra, necesariamente, criterios y datos sociológicos e históricos. De hecho, la aceptación o rechazo de la originalidad de la lectura del ms B tiene consecuencias en la valoración teológica de la figura de Henoc y su tradición en otros pasajes del Siracida, como en 16, 6 y 49, 14.[35] Si se acepta su lectura como original, esta sería la primera vez que aparecería el nombre de Henoc en el Siracida, abriendo una inclusión con la segunda y última vez que aparece, en 49, 14, [36] en el contexto de la sección del “Elogio a los Padres” (44-50).

La decisión que se toma, a favor o en contra de la presencia de Henoc en 44, 16, define también la aceptación o rechazo de su presencia en toda la obra. Por ejemplo, Skehan y Di Lella[37], que rechazan 44, 16 como lectura original, niegan la presencia de influencias de tradiciones henóquicas en 16, 7, traduciendo la frase (LXX: ) como “the princes of old”.[38] Mack rechaza toda mención de Henoc en el “Elogio a los Padres”, considerando como secundarios también 49, 14-16, un pasaje con soporte textual.[39] Por otro lado, Goff sostiene la influencia del Libro de los Vigilantes (1Hen 1-36) en 16, 7.[40] El problema de la lectura de 44, 16 va más allá de la crítica textual de Siracida, llegando a influir en la cuestión sobre la relación y posición del texto en su entorno teológico y sociológico en el judaísmo del segundo Templo. Kearns, en su tesis, recientemente reeditada, defendía que en la frase latina in paradisum, que aparece sólo en la Vg de 44, 16, se percibía la evolución de su escatología, muy similar a la desarrollada por el movimiento esenio, presente en otros escritos que Kearns también considera de origen esenio, como Jub 4, 17-23 y 1Hen 60, 8.[41] La propuesta de Kearns, publicada originalmente en 1951, ha sido muy influyente y debatida desde entonces.[42] Actualmente, y gracias al avance en la reconstrucción de la historia del judaísmo del segundo Templo que supone el análisis de los textos de Qumrán, algunos investigadores han precisado la presencia de la tradición henóquica tanto en Jub y 1Hen, como en 16, 7; 44, 16; y 49, 14. De hecho, el problema de la relación de Siracida con las tradiciones henóquicas ha llamado la atención de los investigadores en los últimos años.

4. La influencia de tradiciones henóquicas en Ben Sira

El estudio de Boccaccini ha centrado la atención en la ubicación teológica y sociológica del Siracida en el marco del judaísmo del segundo Templo.[43] Según su análisis, Ben Sira representa un texto sadoquita y antihenóquico.[44] El sabio del Siracida realiza una apología del sacerdocio sadoquita, la institución más importante del periodo persa.[45] La visión teológica del Ben Sira reduce el concepto de sabiduría () a la Torá.[46] Según Boccaccini, esta visión teológica no fue normativa en el judaísmo del segundo Templo, por ejemplo, la comprensión de la relación entre Torá y sabiduría contemplada sólo desde la óptica de la alianza fue rechazada por el judaísmo henóquico (específicamente, en el Libro de las Visiones). [47] Boccaccini cita varios pasajes del Siracida (v.g. 24, 8-12.23) donde se presenta esta teología de la Torá como expresión de la sabiduría (24, 8-12: la sabiduría se traslada al Templo; y 24, 23: asimilación entre sabiduría y Torá). En contraste, en la literatura henóquica la sabiduría no deja su trono celestial para morar en el Templo, ni es expresada en la Torá (cfr. 1Hen 84,3; 42).

Adams y Argall coinciden con Boccaccini en afirmar que el Siracida conoce las tradiciones henóquicas.[48] Adams también sostiene que en 16, 5-14 se responde críticamente a la teodicea henóquica.[49] Según Adams, la teodicea henóquica se caracteriza por mostrar a los vigilantes como responsables de la existencia del mal, mientras que el Siracida resalta el papel de la responsabilidad del individuo por medio dela doctrina de la retribución.[50] Para Adams, el Siracida defiende una visión conservadora de la tradición sapiencial contra corrientes apocalípticas y helenistas.[51]

Las posiciones de Boccaccini, Adams y Argall, tienen su fundamento en la teología de los textos. La visión teológica de Ben Sira sobre la relación entre la sabiduría y la Torá es opuesta a la henóquica. Por un lado, la naturaleza trascendente de la sabiduría en 1Henoc hace imposible que se la identifique con la Torá, como ocurre en el Siracida.[52] Por otro lado, Ben Sira rechaza el conocimiento adquirido por medio de secretos celestiales revelados; para el Siracida la única vía de acceso a la voluntad de Dios es la enseñanza de la Torá, según la tradición sadoquita (cfr. 34, 1-8).[53]

5. Recepción de temas henóquicos en 16, 7

Boccaccini ha afirmado que 16, 7 debe ser visto como reacción contra la teodicea henóquica.

El Siracida no está listo para dar ningún pretexto a la pretensión henóquica que afirma que el mal es consecuencia de un desorden que fue generado entre los ángeles en el dominio celestial. Al referirse a Gen 6, 1-4 el Siracida conscientemente evita cualquier tinte mitológico. Los “gigantes” son “príncipes antiguos que fueron rebeldes en su fuerza” (Sir 16, 7), y fueron castigados por Dios, así como todos los otros pecadores. En la cosmovisión del Siracida no hay espacio para demonios, ángeles caídos o espíritus malignos, ni siquiera para un malicioso oficial de la corte divina como el Satán de Job, o un demonio domesticado como el Asmodeo de Tobit.[54]

Ante las afirmaciones de Boccaccini, cabe preguntarse: ¿se puede leer esto en 16, 7? Ya se ha señalado que en la LXX aparece la frase como traducción de (mss A, B).[55] En la Biblia hebrea, el plural de (“caudillo, jefe, paladín”) aparece tres veces, en Jos 13, 21; Ez 32, 30; y Miq 5, 4.[56] La LXX traduce de forma diferente en cada caso: respectivamente. Además, la LXX sólo traduce por los sustantivos hebreossiendo traducido un mayor número de veces que el resto.[57]no es una traducción precisa de . Ante esto se podría preguntar por qué se ha escogido este vocablo como traducción.[58]

A esto se suma que la idea básica de 16, 7b tampoco concuerda con la leyenda henóquica de los vigilantes. En Siracida éstos son presentados como .[59] Pero en 1Hen 6, 2 su rebelión y pecado consiste en la impureza de su unión con las hijas de los hombres.[60]

Las vieron los ángeles, los hijos de los cielos, las desearon y se dijeron: “Ea, escojamos de entre los humanos y engendremos hijos” (1Hen 6, 2).[61]

La repetición de la acusación de impureza sexual como causa de su rebelión y castigo en 1Hen 7, 1; 9, 8; 10, 11; 12, 4; 15, 3-4; 19, 1; y 86, 3-4 deja claro que es esta la causa de su pecado y su condenación. La referencia al orgullo de 16, 7 indica una relación temática tanto con Ez 32, 30 como Gen 6, 4[62], no con 1Hen 6, 2. Al escoger otra palabra hebrea diferente a y al omitir el deseo de unión y mezcla con las hijas de los hombres como motivo de la rebelión de los vigilantes, el autor del texto hebreo muestra cierta aversión a la especulación de la teodicea henóquica.[63]

Pero el autor del texto griego escogió la palabra , que sí hace referencia al léxico griego de Gen 6, 4 y su correspondencia con el texto hebreo.[64] Presentamos los textos para su comparación:

[65]

Estos fueron los héroes (lit.: los gibborim) de antiguo, hombres de nombre.

.[66]

Esos fueron los gigantes de antaño, los hombres de nombre.

Sin descartar la presencia del tema de la condena al orgullo de los () de Ez 32, 30, parece que es el autor del texto griego de 16, 7 quien hace referencia a la figura de los () de Gen 6, 4.[67]

Observando estas modificaciones en la presentación de la figura de Henoc y su tradición, cabe preguntar qué se buscaba al incluir a este personaje. Un indicio lo ofrece 44, 16b. Como ya habíamos indicado antes, la frase es similar a la frase hebrea (ms B). Aunque en una variante textual de la LXX aparece la frase , más cercana al tenor del texto hebreo[68], ambas expresiones: y , aluden a la figura de Henoc que en el judaísmo henóquico se ofrecía: sabio y escriba (cfr. Jub 4, 17-19).[69] La diferencia consiste en el tono. En el ms B Henoc es presentado como un sabio, “signo de conocimiento () en la LXX Henoc es un sabio () y agente de conversión (). Además, el vocablo también remite a 16, 7 y a la figura y función que la tradición henóquica adjudica a Henoc: el escriba sabio que es llamado por los vigilantes para interceder por su conversión (1Hen 12-15).

Aunque en 1Hen 12-15 (donde Henoc es enviado a hablar con los vigilantes) no aparece el vocablo , la idea y el lenguaje de conversión (por ejemplo, en 1Hen 12, 5) está presente. Si bien en 1Hen la empresa de intercesión por los vigilantes no es atendida, teniendo como respuesta la condena y noticia del juicio y castigo de los vigilantes, Henoc también pasó a ser reconocido como figura de conversión. El NT ejemplifica bien esta mezcla entre figura de juicio, castigo y conversión. Mientras que en 1Pe 3, 19-20 se usa la figura de Henoc para presentar el llamado a la conversión de los espíritus encarcelados (),[70] en Jds 14-15 se retoma la caracterización de Henoc como una figura asociada al juicio y al castigo.[71] Es esta figura, en la que se reúne la sabiduría, el juicio y la conversión, la que prevalece en varias tradiciones del judaísmo del segundo Templo. Como ejemplo, citamos a 1Hen 12 desde el v. 4 hasta el v. 6 para ver el contexto del v. 5, que es el que interesa en este punto.

4 Henoc, escriba justo, ve y haz saber a los vigilantes del cielo, que han dejado el empíreo y su puesto eternamente santo y se han corrompido con mujeres, actuando como los hijos de los hombres, tomando mujeres y corrompiéndose sobremanera en la tierra, 5 que no tendrán paz ni remisión de sus pecados (), 6 pues no se regocijarán en sus hijos, verán el asesinato de sus predilectos, se lamentarán por la perdición de sus hijos y suplicarán continuamente, pero no alcanzarán misericordia ni paz (1Hen 12, 4-6).[72]

Pero en Sir 44, 16 (LXX) Henoc no es sólo un vidente y sabio conocedor de misterios celestes revelados, como podría interpretarse la frase del ms B. Mejor, es una figura de conversión, muy adecuada a una visión tradicional, en la cual la sabiduría, asimilada a la Torá, es camino de corrección y de guía hacia la voluntad divina: “Toda sabiduría consiste en temer al Señor, y sólo hay sabiduría cuando se practica la ley” (19, 20; cfr., v.g., Sal 111, 10; Prov 9, 10; Job 28, 28). La figura de Henoc es presentada según la teología del Siracida. Según esta teología la sabiduría no consiste en el conocimiento de misterios astrológicos, sino en el temor de YHWH que se expresa en la obediencia a la Torá, tal como es presentada en 1, 1-20:

1 Toda sabiduría viene del Señor, y está con él por siempre. 2 ¿quién los puede contar la arena de los mares, las gotas de la lluvia y los días de la eternidad? 3 ¿quién puede medir la altura del cielo, la anchura de la tierra y la profundidad del abismo? 4 Antes de todo fue creada la sabiduría, la inteligente prudencia desde la eternidad. 6 ¿a quién fue revelada la raíz de la sabiduría?, ¿quién conoce sus recursos? 8 Uno solo es sabio, temible en extremo: el que está sentado en su trono. 9 Es el Señor quien creó la sabiduría, la vio, la midió y la derramó sobre todas sus obras. 10 Se la concedió a todos los vivientes y se la regaló a quienes le aman. 11 el temor del Señor es gloria y honor, alegría y corona de júbilo. 12 El temor del Señor deleita el corazón, da alegría, gozo y larga vida. 13 el que teme al Señor, tendrá buen final, el día de su muerte será bendecido. 14 Principio de la sabiduría es temer al Señor, ella acompaña a los fieles desde el seno materno. 15 Entre los hombres asentó su cimiento eterno, y con su descendencia se mantendrá fiel. 16 Plenitud de la sabiduría es temer al Señor, ella sacia a sus fieles de sus frutos; 17 les llena la casa de tesoros, y los graneros de sus productos. 18 Corona de la sabiduría el temor del Señor, ella hace florecer paz y la buena salud; 19 hace llover ciencia e inteligencia, y exalta la gloria de los que la poseen. 20 Raíz de la sabiduría es temer al Señor, sus ramas proporcionan larga vida (Biblia de Jerusalén).

Conclusiones

La evidencia textual contra la presencia de la figura de Henoc en 44, 16 y 49, 14 es clara. La explicación dada hasta ahora no vas más allá de sugerir una simple glosa o la lectura entrelíneas de una disputa entre dos tendencias (sadoquita y henóquica). Asimismo, su inclusión en el ms B, la LXX y la Vg, tampoco ha sido lo suficientemente explicada.

También es clara la alusión realizada en Sir 16, 7 a las tradiciones henóquicas sobre los vigilantes, sea de 1Hen 6-11 o Gen 6, 1-4. Queda una pregunta abierta: ¿quién introdujo dichas referencias?, ¿el traductor griego del texto?, ¿el copista responsable del ms B? Para responder haría falta una revisión y corrección del estudio sobre la historia de la transmisión del texto como la realizada por Kearns.[73] Dicho análisis no es posible desarrollarlo en el espacio disponible y constituiría otro tema diferente al explorado en este artículo.

No obstante, y a la luz de lo analizado, se podría sugerir una hipótesis de trabajo para un estudio posterior. La evidencia textual (omisión en el rollo de Masada y presentación diferente de Henoc en ms B y la LXX)[74] podría sugerir que la presencia de Henoc en 44, 16 y su inclusión en 49, 14 podría ser obra de dos grupos esenios, uno de tipo tradicional y otro antihenóquico, que buscaban adaptar su importante figura a contextos sociológicos y teológicos diferentes. El grupo esenio tradicional, representado por la traducción griega (y tal vez dependiente de un texto hebreo diferente al de la Geniza), recogería la figura de Henoc desde un modelo popular, valorándolo como un personaje legendario que anduvo con Dios y fue llevado al cielo por él. Este modelo popular formaría parte de una visión teológica tradicional, expresada en textos como Gen 5, 24 (TM y LXX). En esta misma corriente se presentaría una visión legendaria de la historia de los vigilantes, según se observa en Gen 6, 1-4 (TM y LXX). La coincidencia entre 16, 7; y 44, 16 y Gen 5, 24; 6, 1-4 permitiría hablar de la existencia de dicho grupo y su trabajo teológico. Por otro lado, el grupo antihenóquico, representado por el ms B, adaptaría la figura de Henoc a un modelo sapiencial con un marcado énfasis ético, buscando separarse de la rama henóquica del esenismo y, tal vez, en pugna crítica con ella. Tal vez la acción más radical, actuando en esta dirección crítica, se podría observar en el rollo de Masada y en syr, donde no se encuentra el texto clave de Sir 44, 16. Todas estas sugerencias deberían ser comprobadas en un análisis posterior de la historia de la teología del Siracida a la luz del desarrollo de su historia textual que, repetimos, no podemos llevar a cabo en este artículo.

No obstante las incertidumbres expuestas, en este artículo se ha podido verificar que en el texto griego de Sir 44, 16 aparece un Henoc “retocado” según la propia teología sapiencial del Siracida. Él es modelo de conversión () para las generaciones, es decir, del modelo de sabio que el texto propone: “El sabio enseña a su pueblo, y los frutos de su inteligencia son dignos de fe. El sabio es colmado de bendiciones; todos cuantos lo ven le llaman dichoso [...] El sabio se gana la confianza de su pueblo, su nombre vivirá por siempre” (37, 23-24.26, Biblia de Jerusalén).

La figura de Henoc es una figura poco conocida en América Latina, debido tal vez al censo del canon bíblico que restringió su aparición a pocos pasajes en los libros de Génesis y el Siracida. Pero fue una figura con un gran potencial ético y místico, desarrollado y protegido por varios grupos judíos de la época del segundo Templo. De ello rinde testimonio la expansión de la tradición henóquica en diferentes corrientes de la literatura del judaísmo del segundo Templo y la literatura cristiana, de las cuales aquí se nombraron sólo unas cuantas, las necesarias para abordar el problema de su presencia en el Siracida.

En América Latina Henoc representa una figura extraña para el mensaje ético y de conversión, más asociado con las figuras del profetismo postexílico como Isaías o Ezequiel. Pero la extrañeza no desmerita su pertinencia ni interés. Y éste no sólo suscrito al ámbito de las reconstrucciones sociológicas del judaísmo del segundo Templo, sino también para el análisis de la teología y los modelos éticos expuestos en la literatura henóquica. En este artículo nos hemos concentrado en la presencia de Henoc en el Siracida y su importancia en la reconstrucción de los movimientos religiosos del judaísmo del segundo Templo y sus teologías. Pero es intención de este estudio estimular una línea de lectura e investigación en torno a la tradición henóquica y su importancia en el desarrollo de la teología actual. Por razones de espacio y delimitación del tema seleccionado en este artículo, dicho trabajo sólo se puede enunciar aquí, con la esperanza de que en futuros trabajos se pueda desarrollar. Por ahora podemos decir que resulta importante retomar la fuente trascendente de la que brota el impulso por la lucha social: la sabiduría y su fuerte llamado a la perspectiva ética. La práctica de la justicia es el camino de regreso a Dios y hacia ese camino se avanza con la práctica de la rectitud y la igualdad, actitudes de conversión.

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Notas

1 El texto, con modificaciones y ampliaciones, corresponde a la comunicación inédita y aún no publicada, entregada en el marco del quinto encuentro de la Red de teólogos(as) del Centro Bíblico, Teológico y Pastoral de América Latina y el Caribe (Cebitepal-Celam), reunido en Bogotá, D. C., Colombia, entre el 25 y el 27 de julio de 2018. El título original de dicha comunicación fue “La figura de Henoc en Ben Sira (Sir 16, 7; 44, 16; 49, 14)”.
3 En adelante, en virtud de la brevedad en la exposición, se emplearán abreviaturas para referirse a “manuscrito” (ms) y su plural (mss); asimismo, se empleará TM para indicar el texto masorético, LXX para referirse a la traducción griega de la Biblia hebrea, syr, para la versión siriaca y Vg para la Vulgata.
4 Por su estado fragmentario, entre los nueve mss hebreos (seis de la Geniza de El Cairo, el rollo de Masada y los dos mss hallados en Qumrán), que actualmente se tienen de Ben Sira, sólo el ms B y el rollo de Masada ofrecen la lectura de Sir 44. En el ms A se tiene la lectura de Sir 3, 6-16, 26; el ms B comienza en Sir 10, 19 y va hasta Sir 51, 30; el ms C (Sir 3, 14-38, 1); el ms E (Sir 32, 16-34, 1); y el ms F (Sir 31, 24-33, 8). Asimismo, es fragmentario el estado del rollo de Masada, que inicia en 39, 27 y va hasta Sir 44, 17; y aún más fragmentario es el estado de las dos copias hebreas descubiertas en Qumrán: 2Q18 (Sir 6, 13-31), y 11QPsa (Sir 51, 13-30b). Véase la descripción del contenido de todos los mss hebreos en Pancratius C. Beentjes, The Book of Ben Sirach in Hebrew (Leiden/Boston/Köln: Brill, 1997), 13-19. Sobre la publicación y el estado de los estudios sobre los descubrimientos de Qumrán, véase Maurice Baillet, Józef T. Milik y Rolad De Vaux, Les “petites grottes de Qumran”. Exploration de la falaise les grottes 2Q, 3Q, 5Q, 6Q, 7Q, à 10Q (Oxford: Clarendon Press, 1962, 76-77); Émile Puech, “Ben Sira and Qumran”, en The Wisdom of Ben Sira, ed. por Angelo Passaro y Giuseppe Bellia (Nueva York/Berlín: Walter de Gruyter, 2008), 79-118.
5 Nuria Calduch-Benages, Joan Ferrer y Jan Liesen, La sabiduría del escriba: edición diplomática de la versión de Ben Sira según el Códice Ambrosiano, con traducción española e inglesa (Estella [Navarra]: EVD, 2003), 242-243; y Beentjes, Ben Sirach, 176.
6 Así opinan Jeremy Corley, “Searching for Structure and Redaction in Ben Sira: An Investigation of Beginnings and Endings”, en The Wisdom of Ben Sira, ed. Angelo Passaro y Giuseppe Bellia (Nueva York/Berlín: Walter de Gruyter, 2008), 27 (nota 23) y 44 (nota 65); Pancratius C. Beentjes, “The ‘Praise of the Famous’ and Its Prologue. Some Observations on Ben Sira 44, 1-15 and the Question of Enoch in 44, 16”, en “Happy the One who Meditates in Wisdom” (Sir. 14, 20) (Lovaina: Peeters, 2006), 123-133; y Maurice Gilbert, La sapienza del cielo. Proverbi, Giobbe, Qohèlet, Siracide, Sapienza (Milán: San Paolo, 2005), 202; por citar sólo algunas de las investigaciones más relevantes.
7 Con la expresión “judaísmo henóquico” se indica una categoría sociológica muy debatida actualmente: la existencia de un movimiento judío del segundo Templo contradictor de la clase sadoquita. La existencia y oposición de tal grupo, defendida por Adams, Wright III, Argall, Boccaccini, Sacchi y Suter, entre otros, es una abstracción analítica realizada a partir de la interpretación de los textos del judaísmo del segundo Templo (los así llamados “apócrifos” del AT, Qumrán y textos deuterocanónicos, como Sir) y las tensiones teológicas subyacentes a sus diversas interpretaciones de las tradiciones judías. Véase Samuel L. Adams, Wisdom in Transition (Leiden/Boston: Brill, 2008); Benjamin G. Wright III, Praise Israel for Wisdom and Instruction (Leiden/Boston: Brill, 2008); Benjamin G. Wright III, “1 Enoch and Ben Sira”, en The Early Enoch Literature, ed. Gabrielle Boccaccini y John J. Collins (Leiden/Boston: Brill, 2007), 159-176; Randal A. Argall, 1 Enoch and Sirach (Atlanta: Scholars Press, 1995); Gabrielle Boccaccini, Middle Judaism (Minneapolis: Fortress Press, 1991); Paolo Sacchi, “Il ‘Libro dei Vigilanti’ e l’apocalittica”, Henoch 1 (1979): 42-98; y David Suter, “Fallen Angel, Fallen Priest”, HUCA 50 (1979): 115-135.
8 Beentjes, Ben Sirach, 78. Reproducimos la última línea del folio 13 (verso).
9 Patrick W. Skehan y Alexander A. Di Lella, The Wisdom of Ben Sira (Garden City: Doubleday, 1987), 499; Norbert Peters, Das Buch Jesus Sirach (Münster y Westfalia: Aschendorff, 1913), 378; Rudolf Smend, Die Weisheit des Jesus Sirach, erklärt (Berlín: G. Reimer, 1906), 421.
10 Israel Lévi, The Hebrew Text of the Book of Ecclesiasticus (Leiden: Brill, 1904), 59, propone una reconstrucción levemente diferente:

11 Debido a la importancia del pasaje para la discusión que se sigue, se ofrece una traducción castellana. Las traducciones de textos hebreos, griegos y latinos son propias, salvo que se especifique lo contrario.
12 Víctor Morla, Los manuscritos hebreos de Ben Sira (Estella [Navarra]: EVD, 2012), 284 (nota 5); C. Taylor y J.H.A. Hart, “Two notes on Enoch in Sir 44:16”, Journal of Theological Studies 4 (1903) 589; y Lévi, HebrewText, 59.
13 La siguiente es la traducción literal de la frase hebrea reproducida arriba: “Henoc [demostr]ó integridad y caminó con y [fue arrebata]do, signo de conocimiento de generación a generación”.
14 Reproducimos su traducción: “Henoc caminó con el Señor y fue arrebatado: un ejemplo de conocimiento de generación en generación”. Véase Morla, Manuscritos, 284.
15 Sobre el verbo , véase a Luis Alonso-Schökel, dir., Diccionario bíblico hebreo-español, 2ª ed. (Madrid: Trotta, 1999), 201-206.
16 En la última parte del versículo, la primera frase, verbo (que traducimos como “y desapareció…”), se traduce literalmente como “y no (estuvo) él” (verbo + adjetivo verbo + pronombre posfijo tercera persona del singular).
17 Seguimos la edición de J.W. Wevers, Genesis. Septuaginta. Vetus Testamentum Graecum 1 (Gotinga: Vandenhoeck & Ruprecht, 1974). También se ha verificado la lectura de A. Rahlfs y R. Hanhart, eds., Septuaginta (Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 2006).
18 Puech, “Ben Sira and Qumran”, 97 (nota 61) y Conleth Kearns, The Expanded Text of Ecclesiasticus (Berlín/Nueva York: Walter De Gruyter, 2011), 201, también notan el paralelo temático y léxico que se da entre Sir 44, 16 y Gen 5, 24.
19 Citamos la LXX para el Ben Sira desde la edición de Joseph Ziegler, SapientiaIesu filii Sirach, 2ª ed. (Gotinga: Vanderhoeck & Ruprecht, 1980), 333.
20 Citamos la Vg desde la edición de Alberto Colunga y Laurentio Turrado, Biblia sacra iuxta vulgatam Clementinam. Nova Editio (Madrid: B.A.C., 1999).
21 La coincidencia se da en dos frases:

1) (Gen 5, 24), (...) (Sir 44, 16).

2) (Gen 5, 24), (Sir 44, 16).

En ambos pasajes aparece Henoc relacionado con Dios, y en Sir 44, 16 como aquel sobre el cual recaen las acciones emprendidas por Dios. Asimismo, Sir 44, 16a (LXX) y Gen 5, 24 (LXX) presenta coincidencias léxicas, la más llamativa es la frase (Gen 5, 24), en la cual el verbo es traducción del hebreo .

22 Algunos comentaristas han indicado la corrupción del texto debido a la presencia de la frase (“demostró integridad”), que pertenecería al versículo siguiente (v.17). La frase literalmente traduce: “se dejó encontrar íntegro”. Peters la traduce de forma similar: “er ward schuldlos gefunden”. El verbo significa “encontrar, hallar, dar con”. El carácter reflexivo que se expresa en sugiere que el sujeto, en este caso Henoc, está activo en esta acción de “dejarse encontrar” o “ser hallado”, y puede ser expresado con el verbo castellano “demostrar”. De allí la traducción elegida. Sobre este verbo, véase Alonso-Schökel. Esta frase aparece en estado fragmentario en el ms B: . Skehan y Di Lella suponen que esta frase llena dicha laguna textual: “MS B includes the words, whichbelong in v 17”. Asimismo, opina Smend: “ist aus v. 17 eingedrungen”. Véase Skehan y Di Lella, The Wisdom of Ben Sira, 499; Alonso-Schökel, Diccionario, 449-451; Peters, Sirach, 378; y Smend, Sirach, 421.
23 Según Takamitsu Muraoka, A Greek-Hebrew-Aramaic(Lovaina/París: Peeters, 2010), 51, en la LXX, el verbo , es la traducción más concurrente del verbo (11 veces, y todas en Hit. como en el caso de Gen 5, 24), sólo una vez traduce el verbo (en Pi. “sirvió, ofició”).
24 Alonso-Schökel, Diccionario, 202-203.
25 Takamitsu Muraoka, A Greek English-Lexicon of the Septuagint (Lovaina/París/Walpole: Peeters, 2009), 297.
26 Helge Stadelmann, Ben Sira als Schriftgelehrter (Tubinga: Mohr Siebeck, 1980), 211 (nota 1).
27 Taylor y Hart, “Two notes on Enoch in Sir 44:16”, 589, han propuesto entender la presencia del vocablo como lectura corrupta, traduciendo toda la frase así: “He [Henoc] was taken away, a sign to succesive generations”. Aunque reconocemos su argumentación, señalando lo extraño que resulta encontrar el sustantivo acompañado del vocablo , la presencia de la frase en el ms B nos parece suficiente para aceptar su lectura.
28 También lo observa Peters, Sirach, 1913, 378. es traducido como en Sir 42,18. Asimismo, este vocablo hebreo es traducido en la LXX como y , vocablos griegos que denotan la expresión de una acción llamativa o ilustrativa, más que la representación de un valor ético, significado implícito en el vocablo . Sobre esto, véase Muraoka, A Greek-Hebrew-Aramaic, 142, y A Greek English-Lexicon of the Septuagint, 701.
29 Smend (Sirach, 412) indica: “Aber Cod 23 hat nach Lagarde’s collation (= )”.
30 Peters, Sirach, 379, considera secundaria la presencia de . Para una descripción del significado ético de en la LXX, véase Muraoka, GreekEnglish-Lexicon, 454. Fuera de la Biblia, el vocablo es usado en un sentido no teológico, donde se presenta como ejemplo el P. Oxy. 20: “and if we change our mind () over the sale, or you yourself change your mind () over the purchase, it is obligatory for the one who changes his mind () to provide to the party who holds to the agreement one ounce of gold as penalty”. Sobre el P. Oxy. 20, véase G.H.R. Horsley y S.L. Llewelyn, New Documents Illustrating Early Christianity (Marrickville: Macquarie University, 1987), IV, 160.
31 El verbo es un verbo polisémico. Alonso-Schökel, Diccionario, 394-395, enumera 56 acepciones, aclarando que los factores que deciden la diferenciación específica de su significado dependen del sujeto, el complemento, el régimen, la modalidad y el campo semántico. Esta misma riqueza léxica se observa en la traducción griega, donde se utilizan 55 diferentes verbos griegos para rendir su traducción. Véase la lista de verbos en Muraoka, A Greek-Hebrew-Aramaic, 243.
32 Lévi, Hebrew Text, 59, lee ; mientras Peters, Sirach, 378, y Smend, Sirach, 421, suplen la laguna con el Ni. pf. (). Ambas reconstrucciones son posibles.
33 En Sir 49, 14 y Gen 5, 24 aparece nuevamente este mismo verbo griego como traducción de .
34 Alexander Souter et al. eds., Oxford Latin Dictionary (Oxford: Claredon Press, 1968), 1966.
35 Investigadores como Adams, Wisdom in Transition, 191-198; Georg Sauer, JesusSirach (Gotinga: Vandenhoeck & Ruprecht, 2000), 304; y James L. Crenshaw, “The Book of Sirach”, en The New Interpreter’s Bible (Nashville: Abingdon Press, 1997), V, 645-566, entre otros, han aceptado la presencia de Henoc como lectura original de 44,16 y también de su inclusión en 49,14. Véase también Matthew J. Goff, “Ben Sira and the Giants of the Land: A Note on Ben Sira 16:7”,JBL 129 (2010): 645-566; Gabrielle Boccaccini, “Where Does Ben Sira Belong?”, en Studies in the Book of Ben Sira, ed. Géza G. Xeravits y József Zsengellér (Leiden/Boston: Brill, 2008), 21-41; Józef T. Milik, The Books of Enoch. Aramaic Fragments of Qumrân Cave 4 (Oxford: Clarendon Press, 1976), 10; Peters, Sirach, 378-79, 422; y Smend, Sirach, 122. Al respecto de toda esta cuestión, nos parece que Sauer es categórico cuando afirma (Sirach, 304): “Die Geschichte beginnt bei Henoch, nicht bei Adam. Dieser steht am Ende der Geschichtsdarstellung Ben Siras (49,16), wo er nach dem langen Gang durch die Geschichte in Form der schon häufiger zu beobachtenden Inclusio auf den Anfang zurücklenkt”.

Otros investigadores, como Corley, “Structure and Redaction”, 27 (nota 23) y 44 (nota 65); Beentjes, “Praise”, 123-133; Gilbert, La sapienza del cielo, 202; Skehan y Di Lella, The Wisdom of Ben Sira, 499; y Burton L. Mack, Wisdomand the Hebrew Epic (Chicago/Londres: The University of Chicago Press, 1985), 199-201, han rechazado la originalidad de Sir 44, 16, y con ello, la presencia de una inclusión en Sir 49, 14. Beentjes (“Praise”, 123-133) señala que Sir 49,14b da la impresión de no haber nombrado antes a Henoc y que la frase (“pues fue arrebatado de la tierra”) se conecta con el rapto () de Elías (Sir 48, 9). Gilbert, La sapienza del cielo, 202, anota la ausencia de Sir 44, 16 en el rollo de Masada y en syr, así como su presencia en el ms B y la LXX. Para Mack (Wisdom, 199-201) el pasaje es una glosa perteneciente a una tradición midrásica posterior. Asimismo, para Corley y, aparentemente, para Calduch-Benages, Ferrer y Liesen, Sabiduría, 126 (nota 36), el versículo es una glosa posterior.

Aunque la balanza parece inclinarse hacia la aceptación de Sir 44, 16 como lectura original, algunos especialistas como Wright III y Corley muestran ciertas dudas. La posición de Wright III es curiosa. Sostiene no sólo la presencia de Henoc en 44, 16, sino también el contacto entre ambas literaturas; al tiempo que afirma no estar seguro al respecto. Corley indica que, en su concepción teológica, Siracida podría estar reaccionando con la teodicea henóquica, especialmente contra el Libro de los Vigilantes (1Hen 1-36), el Libro Astronómico (1Hen 72-82) y la Epístola de Henoc (1Hen 91-105), que según lo indican los mss de Qumrán, habrían conformado una colección primitiva fechada entre los siglos III-II a. C. Sobre esto, véase Milik (The Books of Enoch, 4-59). Véase Wright III, Praise, 109; Wright III, “The Use and Interpretation of Biblical Tradition in Ben Sira’s Praise of the Ancestors”, en Studies in the Book of Ben Sira, eds. Géza G. Xeravits y József Zsengellér (Leiden/Boston: Brill, 2008), 183-208; Wright III, “1 Enoch and Ben Sira”, 159-176; y Corley, “Structure and Redaction”, 26-27.

36 Puesto que en el resto del estudio la mayor parte de las citaciones bíblicas versarán sobre el texto del Siracida, en adelante todas las citas indicadas sólo con números de capítulos y versículos son referidas a Ben Sira, salvo que se indique explícitamente otra fuente.
37 Skehan y Di Lella, The Wisdom of Ben Sira, 270.
38 Aunque Di Lella es consciente de la alusión que la LXX hace a Gen 6, 4, niega enfáticamente la presencia de tradiciones henóquicas en el texto hebreo.
39 Mack, Wisdom, 201.
40 Para Goff, “Ben Sira”, 645-566, Siracida no representa la oposición del sabio contra las tradiciones henóquicas, mejor, las supone.
41 Kearns, Expanded Text, 200-204. En las páginas 281-302 el autor parte del análisis de la evolución de la escatología que se observa entre los diferentes tipos de textos del Siracida, es decir, las diferencias textuales observables entre los seis mss hebreos, los dos griegos (Gr I [LXX], y Gr II), la Vg y syr, y desarrolla la hipótesis de la expansión del texto del Siracida en dos estadios (Sir I, Sir II) y el origen y carácter esenio de ambos. A la primera fase, ubicada por él entre los años 160-130 a. C., corresponde un texto hebreo glosado y el Gr I. Luego vendría una fase de diversificación del esenismo, con la introducción de influencias pitagóricas, entre otras, que se darían entre los años 130-100 a. C., en una primera subfase, y luego entre los años 100 a. C. y el 30 d. C., en una segunda y definitiva subfase. A ella correspondería el texto presente en el Gr II y la Vg, y las relaciones del Siracida con otros textos esenios, como Jub y 1Hen.
42 Para una valoración de la influencia de la obra de Kearns, así como una crítica a la misma, véase la presentación que Maurice Gilbert hace en la reedición de su tesis (en Kearns, Expanded Text, 15-21), y las críticas de Puech (“Ben Sira and Qumran”, 111).
43 Boccaccini, “Where Does Ben Sira Belong?”, 21-41. Boccaccini hace una crítica a los diferentes criterios usados en la investigación para ubicar el texto del Siracida: la clasificación como “apócrifo” o “deuterocanónico” (pp. 21-22; que obedece más a criterios eclesiásticos), por cronología (pp. 22-23; esta clasificación no tiene en cuenta la diversidad sociológica y teológica de los textos), y por género literario (pp. 23-29; tampoco tiene en cuenta la diversidad sociológica desde la cual nacen los textos). Finalmente, Boccaccini ofrece la clasificación por ideología como la más idónea para ubicar al Siracida (pp. 29-34).
44 Véase también Wright III, “1 Enoch and Ben Sira”, 172-176, quien define el Siracida como un texto perteneciente a una escuela de sabiduría en el contexto sociocultural del sacerdocio jerosolimitano.
45 Boccaccini, “Where Does Ben Sira Belong?”, 29-34 y 40-41. Sobre la importancia del sacerdocio sadoquita en el periodo persa, véase Lester L. Grabbe, A History of the Jews and Judaism in theSecond Temple Period. Tomo 1: Yehud: A History of the Persian Province of Judah (Londres: T. & T. Clark, 2004), 225-234 (esp. 228-230 y 234).
46 Boccaccini, “Where Does Ben Sira Belong?”, 26.
47 Boccaccini, “Where Does Ben Sira Belong?”, 26-29.
48 Según Argall, aunque entre 1 Henoc y Siracida existen diferencias, ambos textos tratan los temas del orden de la creación, el origen del pecado y la retribución. Además, ambos textos buscan el sentido profundo y oculto de la Torá. Argall defiende la tesis sobre la familiaridad de Siracida con la tradición henóquica, especialmente con el Libro de los Vigilantes. Sobre esta síntesis de la presentación del texto de Argall, véase a Adams, Wisdomin Transition, 157-158. No se ha tenido acceso directo a la obra de Argall. Los detalles de su tesis y desarrollo han sido seguidos a partir de la obra de Adams ya citada.
49 Adams, Wisdom in Transition, 193-194.
50 Adams, Wisdom in Transition, 191-198.
51 Adams, Wisdom in Transition, 153-214.
52 Boccaccini, “Where Does Ben Sira Belong?”, 28.
53 Boccaccini, Middle Judaism, 77-125.
54 Boccaccini, “Where Does Ben Sira Belong?”, 35-36. Traducción propia. En su original, la cita dice: “Ben Sira is not ready to provide any pretext for the Enochic claim that evil is a consequence of a disorder that generated in the heavenly domain among the angels. In referring to Gen 6:1-4, Ben Sira consciously avoids any mythological overtone; the ‘giants’ are ‘princes of old who were rebellious in their might’ (Sir 16:7) and were punished by God as all other sinners. In Ben Sira’s worldview, there is no room for devils, fallen angels, or evil spirits, not even for a mischievous officer of the divine court as the Satan of Job, or for a domesticated demon as the Asmodeus of Tobit”.
55 Las lecciones de 16, 7 en los mss A y B son idénticas, salvo que el ms B presenta una laguna al final de la segunda parte del versículo. Nótese las diferencias:

ms A

Pues no pasó por alto a los caudillos de antaño que guiaban el mundo con su fuerza.

[...] ms B

Pues no pasó por alto a los caudillos de antaño, los rebeldes [...]

La frase inicial de ambos mss () presenta un relativo con valor causal. La segunda parte del ms B presenta (“los rebeldes”) en lugar de (“los que guían”), de la lectura del ms A. La lectura del ms B es seguida por la LXX: . En el margen izquierdo del ms B se lee [...] . Si se une esta lectura con la laguna del texto ( [...] ) se podría pensar en suplirla con la lectura: (“con su poder”), que es la lectura que aparece en el ms A. Sobre esto, véase Morla, Manuscritos, 160 (nota 9). Sobre los textos de los mss A y B, véase Beentjes, Ben Sirach, 45 y 53.

56 Alonso-Schökel, Diccionario, 498.
57 Muraoka, AGreek-Hebrew-Aramaic, 24.
58 En el ms B de Sir 16, 7, los son descritos como “rebeldes”, tal vez aludiendo a los vigilantes rebeldes de 1Hen 6-8. Esta descripción de los vigilantes no aparece en Gen 6, 1-4. ¿Ha influido esta descripción del ms B en la decisión del traductor griego al escoger el vocablo ?
59 Ziegler, Sapientia Iesu filii Sirach, 196.
60 Suter, “Fallen Angel, Fallen Priest”, 115-135; Paul D. Hanson, “Rebellion in Heaven: Azazel, and Euhemeristic Heroes in 1 Enoch 6-11”, JBL 96 (1977): 195-233.
61 Seguimos la traducción de Federico Corriente y Antonio Piñero, “Libro 1 de Henoc”, en Apócrifos del Antiguo Testamento, ed. Alejandro Díez Macho (Madrid: Cristiandad, 1984), IV, 42.
62 El relato de condena de los príncipes del norte, de Ez 32, 30, resume la condena contra Tiro y Sidón de Ez 28. En Ez 32, 28 se hace referencia a los héroes de Gen 6, 4. Sobre esto, véase a Luis Alonso-Schökel y José L. Sicré, Profetas. introducción y comentario (Madrid: Cristiandad, 1980), II, 802.
63 Crenshaw, “The Book of Sirach”, 725.
64 Morla, Manuscritos, 144 (nota 3).
65 Seguimos el texto de Kurt Elliger y Wilhelm Rudolph, Biblia Hebraica, 5ª ed. (Stuttgart: Deutsche Bibelgesellschaft, 1997).
66 Seguimos la edición de Wevers, Genesis. Véase también Rahlfs y Hanhart, Septuaginta.
67 Skehan y Di Lella, The Wisdom of Ben Sira, 270, también ven en 16, 7 una alusión a Gen 6, 1-4 (LXX), más que a la tradición henóquica.
68 Ziegler, Sapientia Iesu filii Sirach, 333.
69 John J. Collins, The Apocalyptic Imagination, 2a ed. (Grand Rapids: Eerdmans, 1998), 44-47.
70 Por la posible identificación con Cristo (en lugar de Henoc) que se da en el pasaje, este pasaje es muestra de la adaptación cristiana de la figura de Henoc como agente de conversión. La bibliografía sobre 1Pe 3, 19 es inmensa. Sin ser exhaustivos, sólo presentamos, como ejemplo, el estudio más reciente del que tenemos conocimiento: Chad T. Pierce, Spirits and the Proclamation of Christ (Tubinga: Mohr Siebeck, 2011).
71 A la luz del contexto inmediato de Jds 14b-15 (i.e. vv. 3-16) resulta evidente el papel teológico que los vigilantes y los gigantes juegan en la teología de Jds: servir como arquetipos para presentar a los herejes contra los cuales quiere el autor de la carta prevenir a sus lectores. En Jds 3-16 se presenta la cita de 1Hen 1, 9. Desde Jds 11 se presenta por medio del género literario del lamento una teología del juicio divino. Este juicio está dirigido contra los falsos maestros que se han introducido en la comunidad (cfr. Jds 3-4). Tanto el juicio como los falsos maestros son presentados con el arquetipo de las antiguas condenas de Dios contra diferentes tipos de impíos. En Jds 5-16 se ofrece una lista de arquetipos. En esta lista llama la atención la presencia de alusiones a la figura de los vigilantes en Jds 6.13c. La lista es la siguiente: los impíos en Egipto (v. 5), los ángeles caídos (v. 6), y Sodoma y Gomorra (v. 7). Después de una breve reflexión sobre el carácter blasfemo de los falsos maestros (vv. 7-10), continúa la lista: Caín, Balaán y la sublevación de Coré (v. 11). En los vv. 12-13 son comparados con diferentes metáforas climáticas y figuras: las nubes sin agua, árboles de otoño, con las olas del mar y los astros errantes. Sobre el análisis de estas perícopas, véase Donald P. Senior y Daniel J. Harrington, 1 Peter, Jude and 2 Peter (Collegeville: Liturgical Press, 2008), 194-213 (sobre Jds 5-13), 214-215 (sobre Jds 14-15); y Henning Paulsen, Der zweite Petrusbrief und der Judasbrief (Gotinga: Vandenhoeck & Ruprecht, 1992), 73-78.
72 Seguimos la traducción de Corriente y Piñero, “Libro 1 de Henoc”, 49. Para el texto griego de 1 Henoc, véase Matthew Black, ed., Apocalypsis Henochi Graece (Leiden: Brill, 1970), 27-30.
73 Las evidentes diferencias entre las familias textuales hacen imposible llegar al original de la obra, como lo postulaba Kearns. A la luz de este complejo cuadro textual, lo mejor que se puede decir es afirmar la cercanía de los textos de Masada, el ms B y la traducción griega del nieto de Ben Sira a la obra original. Sobre este complejo problema, véase la visión sintética ofrecida por Morla, Manuscritos, 22-23.
74 La ausencia de 44, 16 en el ms A (y en syr) y su inclusión en el ms B (y en la Vg), ambos manuscritos medievales, son evidencia de la compleja historia de la transmisión textual del Siracida. Es más difícil aceptar la omisión de una figura tan importante para el judaísmo de la época rabínica, como Henoc, que la inclusión de la glosa del texto griego. Milik, TheBooks of Enoch, 10, entiende la omisión de 44, 16 en el rollo de Masada y syr como un escrúpulo teológico contra la tradición henóquica.

Notas de autor

2 Candidato al doctorando en teología de la Universidad Pontificia Bolivariana, magister en teología y teólogo de la misma universidad. Docente de cátedra en la escuela de Teología y Filosofía y Humanidades, Universidad Pontificia Bolivariana (Medellín), y docente de la facultad de Teología y Filosofía de la Universidad Católica Luis Amigó (Medellín). Miembro del grupo de investigación Teología, Religión y Cultura (TRyC), Universidad Pontificia Bolivariana. Miembro de la Sociedad Iberoamericana de Antropología Filosófica (SIAF).
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