Reseña

Enriqueta Lerma Rodríguez, Los otros creyentes. Territorio y teopraxis de la Iglesia liberadora en la Región Fronteriza de Chiapas. Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 2019, 225 pp. ISBN: 978-607-30-1527-1

Alejandro Rodríguez López

Enriqueta Lerma Rodríguez, Los otros creyentes. Territorio y teopraxis de la Iglesia liberadora en la Región Fronteriza de Chiapas. Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur, Universidad Nacional Autónoma de México, México, 2019, 225 pp. ISBN: 978-607-30-1527-1

Revista Iberoamericana de Teología, vol. XVI, núm. 30, 2020

Universidad Iberoamericana, Ciudad de México

Lerma Rodríguez Enriqueta. Los otros creyentes. Territorio y teopraxis de la Iglesia liberadora en la Región Fronteriza de Chiapas.. 2019. México. Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur, Universidad Nacional Autónoma de México. 225pp.. 978-607-30-1527-1

El libro de Enriqueta Lerma[1] es un acercamiento etnográfico a las expresiones contemporáneas del cristianismo liberacionista en dos parroquias de la frontera Chiapas-Guatemala, pertenecientes a la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. A pesar de la vasta bibliografía existente sobre el trabajo pastoral en esta diócesis, el texto de Lerma es novedoso por varios virajes analíticos.

El primero de ellos refiere al aparato teórico utilizado por la autora para su investigación. En un ejercicio poco habitual en ciencias sociales, Lerma retoma de la teología el concepto de teopraxis para convertirlo en herramienta de observación etnográfica. Los teólogos que la autora revisa son José Severino Croatto, Alberto Iniesta y Victorino Araya. De estos autores, a Lerma le interesó resaltar tanto la posibilidad de nuevas hermenéuticas bíblicas mediadas por la práctica de la comunidad cristiana como la facultad de la praxis no sólo para la crítica del dogma, sino también para el cuestionamiento del sistema social imperante. Con estos puntos, Lerma propone la teopraxis como “el sistema de significaciones que una comunidad de creyentes construye sobre su propio credo, el modo en que se configura histórica y coyunturalmente, y cómo se lleva a la práctica por su feligresía […] para la transformación del mundo en un plano sociopolítico” (p. 42). De esta definición deviene que el texto se remonte hasta la llegada del obispo Samuel Ruiz a Chiapas y reconstruya la pastoral liberacionista que fue gestándose a la par de procesos agrarios y migratorios centrales en la historia reciente de las localidades de Frontera Comalapa y Chicomuselo, lugares en los que se encuentran las parroquias analizadas.

Por otro lado, pero sin salirse del aspecto teórico, Lerma sostiene que su reflexión se vincula con la antropología de la religión y no con trabajos sobre movimientos sociales. Por lo tanto, considera que para una apropiada discusión del fenómeno estudiado es necesario examinar “la fe como motor de la acción social y para ello se hace referencia a la hermenéutica bíblica y su doctrina” (p. 27). En este sentido, la autora relaciona las propuestas pastorales de Comalapa y Chicomuselo con la hermenéutica bíblica que opera en estas parroquias, actualizando significaciones cristianas sobre el mundo y el tipo de vida al que está llamado a practicar el creyente. La lectura de esas líneas en un texto académico posiblemente extrañará a más de uno, pues en la escritura de la autora no se nota el desdén característico de las ciencias sociales sobre la teología. Por el contrario, la autora no duda en poner como aspectos centrales de la praxis social cristiana la dimensión teológica y su fundamentación bíblica. Este procedimiento es por mucho estimulante en los estudios sobre religión desde las ciencias sociales. Sin embargo, más que una tarea terminada, la propuesta de la autora se entiende mejor como una llamada a seguir profundizando el modo en que los estudios sobre religión necesitan o no retomar el aspecto simbólico de la fe.

El segundo de los puntos que llama la atención en este libro es el traslado de la observación antropológica sobre fe y política, de la región de Los Altos a la frontera de Chiapas con Guatemala. La investigación tuvo lugar en la zona sureste de la diócesis, territorio poco abordado en los estudios realizados hasta ahora y en el que predomina una población “étnicamente no caracterizada”, como le nombra la autora. Esta zona está integrada por municipios con variada composición sociopolítica y étnica debido a que algunas localidades se encuentran en el límite con Guatemala y, otras, más al interior del estado, muy cercanas a San Cristóbal. No obstante, Lerma se concentra en detallar etnográficamente la Región Fronteriza precisando el aumento del control migratorio, la presencia del narcotráfico, el comercio trasnacional formal e informal, los conflictos territoriales entre campesinos y mineras extranjeras, y el precario tejido social y cultural de los pobladores. Esta caracterización de la zona de estudio también abona en la reconstrucción de momentos centrales de la historia reciente de la región y su vinculación con la práctica liberacionista fronteriza, como el refugio guatemalteco y la lucha campesina por el reparto agrario. Estos dos procesos son fundamentales porque demuestran cómo la construcción de posturas políticas y el manejo de discursos organizativos por parte de catequistas y agentes de pastoral no sólo provienen de los procesos de formación pastoral y teológica liberacionistas, sino que se entrelazan, a veces hasta confundirse, en el origen y desarrollo de diversas organizaciones políticas civiles o religiosas regionales como el Comité Cristiano de Solidaridad, la Organización Campesina Emiliano Zapata, la Coordinara Diocesana de Mujeres o el Pueblo Creyente. En consecuencia, es digno de mencionar el esfuerzo de la autora por analizar los proyectos políticos y culturales que han tejido los creyentes al vincularlos con coyunturas históricas significativas que sobrepasan el campo religioso-parroquial.

El tercer punto a resaltar es la relación entre la práctica religiosa de los municipios de las parroquias de Chicomuselo y Frontera Comalapa y la actual diversidad de posturas teológicas liberacionistas que ya no reflexionan únicamente en el “pobre” como sujeto teológico, sino que han abierto horizontes hacia el género, la etnicidad o el ecosistema. En este sentido, Lerma atina al evidenciar múltiples teopraxis liberacionistas de los cristianos fronterizos: la defensa del territorio (ecoteología), la propuesta de construcción de identidad a partir de la religiosidad popular (teología india) y la reflexión sobre el lugar de la mujer en la sociedad (teología de género). De las tres vertientes liberacionistas que registra la autora, las primeras dos son las más analizadas en el libro. Por ejemplo, la confrontación de la feligresía católica campesina con las empresas mineras extranjeras es el lugar de observación para dar cuenta de la defensa del territorio que se ha gestado en la iglesia diocesana hasta delinear la Pastoral de la Madre Tierra. Recuperando el testimonio de aquellos que se movilizaron “poniendo el cuerpo frente a los camiones” (p. 139), cerrando carreteras, promoviendo comités de vigilancia para prevenir el ingreso del personal minero y hasta derramando sangre, Lerma reconstruye tanto las disyuntivas que sobrevinieron sobre la región como el fortalecimiento de las comunidades eclesiales de base por la expulsión de Chicomuselo de la minera canadiense Blackfire Exploration.

En resumen, el libro de Enriqueta Lerma contribuye a las discusiones sobre el estado actual del cristianismo liberacionista latinoamericano y plantea nudos problemáticos teóricos y metodológicos a considerar en el estudio de la acción de los creyentes encaminada a la transformación de las condiciones sociales de opresión.

Notas

[1] La autora es licenciada en Sociología, y maestra y doctora en Antropología por la unam. Es investigadora del Centro de Investigaciones Multidisciplinarias sobre Chiapas y la Frontera Sur (Cimsur) de la unam, e integrante del Sistema Nacional de Investigadores. Entre sus publicaciones destaca El nido heredado.Estudio etnográfico sobre cosmovisión, espacio y ciclo ritual en la Tribu Yaqui, editado por el Instituto Politécnico Nacional en 2014.
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