Problemáticas actuales en los jóvenes: la importancia del contexto social y su relación con la salud mental
Problemáticas actuales en los jóvenes: la importancia del contexto social y su relación con la salud mental
Psicología Iberoamericana, vol. 24, núm. 2, pp. 5-7, 2016
Universidad Iberoamericana, Ciudad de México
Una de las mayores cualidades que posee la psicología como ciencia es su aplicación a una gran cantidad de temas y problemáticas, tanto en poblaciones infantiles como en jóvenes y adultos. No obstante, la psicología también debe enfrentar el reto de mantenerse a la vanguardia en la atención de nuevos problemas surgidos a la par de los cambios sociales y culturales que se presentan en nuestra sociedad.
Por ejemplo, en el caso de la población joven, se ha observado un incremento en la aparición de trastornos emocionales tales como la depresión y la ansiedad a edades cada vez más tempranas, lo que puede desencadenar complicaciones graves como las autolesiones, la agresión e incluso el suicidio. En este sentido, de acuerdo con estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) (2015), los adolescentes y los jóvenes constituyen el grupo más vulnerable ante el suicidio, cuyas principales causas son la depresión, la ansiedad, el abuso de sustancias, los problemas neurológicos y el bullying. Sin embargo, existe poca evidencia empírica en México sobre la psicopatología infantil.
Al respecto, Romero, Lucio y Durán presentan el desarrollo y la validación del Cuestionario de Problemas Internalizados y Externalizados para Niños de 8 a 12 años (CPIEN), a fin de contar con una medida culturalmente válida para esta población, que permita identificar, evaluar y diseñar tratamientos adecuados para los niños con problemas como la agresión, las autolesiones, la conducta disruptiva, la ansiedad y la depresión. Como resultado se obtuvieron 60 reactivos conformados en seis factores, con una consistencia interna de α = .89. Finalmente, un análisis factorial de segundo orden arrojó dos dimensiones (problemas internalizados y problemas externalizados) que explicaron 63.93% de la varianza.
En el mismo sentido, se ha hecho palpable la importancia que tiene para los adolescentes y los jóvenes mantener una imagen corporal acorde a los estándares que promueven los medios de comunicación y los mismos pares, con el fin de lograr la aceptación y mantener una alta autoestima; esto ocasiona que se sometan, muchas veces, a conductas tales como las dietas restrictivas, los ayunos prolongados, tomar pastillas para bajar de peso, entre otras. De hecho, según la Fundación Ellen West, en México, las autoridades de salud estiman que cerca de un millón de jóvenes podrían estar afectados por la bulimia y la anorexia e, incluso, que esta cifra puede superar los dos o tres millones (Camarillo, Cabada, Gómez & Munguía: 2013).
Al respecto, Palacios y Ramírez hacen un análisis sobre las conductas alimenticias de riesgo en jóvenes y la autoeficacia percibida ante daños a la salud, donde encuentran diferencias entre hombres y mujeres con respecto a este tipo de conductas y la influencia de la autoeficacia percibida sobre la capacidad de tener conductas saludables para mantener el peso adecuado. Los resultados se discuten en torno a la prevención de estos problemas a través de programas que promuevan la autoeficacia saludable como un factor protector.
Otro de los problemas a los que se enfrentan los jóvenes radica en la forma como viven y ejercen su sexualidad, ya que cada vez inician su vida sexual a edades más tempranas, lo que implica un riesgo para su salud física y mental al exponerse con mayor frecuencia a embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual y al contagio de VIH/SIDA. Aunado a esto, se presenta un efecto negativo sobre el éxito académico, así como en el desarrollo personal y económico de los jóvenes afectados. Esto puede deberse, principalmente, al desconocimiento del uso del preservativo, la falta de comunicación con los padres y la pareja, así como la poca información que poseen sobre los riesgos a los cuales se exponen, por tratarse aún de un tema tabú en nuestra sociedad; por eso, en este número se presentan tres artículos que abordan dicha problemática.
Cruz-Torres, Correa-Romero, García y García-Campos se enfocaron en estudiar en 96 jóvenes las actitudes hacia la preferencia por ser padres o estudiar. Los autores ofrecen una alternativa para medir las actitudes implícitas hacia el ejercicio de la sexualidad y hacia tener hijos en estos jóvenes, a través del Test de Asociación Implícita (TAI), pues al tratarse de temas sensibles muchos no responden abiertamente ante estos tópicos. Los resultados mostraron diferencias significativas entre las mediciones explícitas e implícitas, donde las primeras marcaban la preferencia por estudiar y las segundas, por tener hijos.
Enríquez y Sánchez también se interesaron en la conducta sexual de 700 jóvenes universitarios, y tomaron como variables de estudio el conocimiento sobre VIH/SIDA/ITS/ el condón, la comunicación sexual con la pareja, los estilos parentales y la frecuencia con la que los padres discuten con sus hijos sobre temas de sexo, a fin de analizar si éstas difieren entre los universitarios que han retrasado el inicio de su vida sexual y los que no. Al respecto, se encontró que aquellos jóvenes sin experiencia sexual hablan menos del tema con su pareja, además de contar con menor conocimiento sobre VIH/SIDA/ITS y el uso correcto del condón en comparación con los estudiantes que ya han experimentado con su sexualidad.
Por otro lado, el estudio de Navarro, Rocha, Cruz, Herrera y Castañeda consistió en explorar los discursos y las prácticas heteronormativas de aquellas mujeres cuya sexualidad no se enmarca dentro de la heterosexualidad, y que asumen diversas identidades erótico-amorosas. Para ello, realizaron entrevistas semiestructuradas a profundidad en 18 mujeres de la Ciudad de México y el Estado de México. A través del análisis de sus discursos, las autoras concluyen que no sólo la sexualidad, sino la forma de pensar la salud sexual y la atención médica están construidas desde un marco patriarcal y heteronormativo.
En cuanto al contexto sociocultural en el que se encuentra el individuo y el impacto que tiene dicho contexto sobre la salud mental, Vera, Rodríguez, Valle, Calderón y Pacheco realizaron un estudio longitudinal en tres planteles rurales indígenas de México, ubicados en Michoacán, Oaxaca y Saltillo, a fin de conocer el ajuste psicosocial de 119 estudiantes, en tres momentos distintos, por medio de la medición de las siguientes variables: bienestar subjetivo, locus de control, autoconcepto y motivación al logro. En términos generales, los autores concluyen que las acciones realizadas por las escuelas, tales como programas de apoyo, becas, tutorías, etcétera, tienen una influencia significativa en el bienestar subjetivo de sus estudiantes, lo cual, a su vez, mejora la satisfacción con la vida.
Por su parte, Ornelas y Ruiz se dedicaron a estudiar los principales problemas de salud mental en Zumpango, Estado de México, con el propósito de identificar aquellos trastornos que son atendidos por los servicios de psicología. En términos generales, se encontró una mayor prevalencia de obsesiones y compulsiones, seguidas de ideación paranoide, depresión y somatización, además de diferencias significativas entre hombres y mujeres en cuanto al tipo de trastornos que presentan. Con respecto a la búsqueda de apoyo de un servicio de psicología, se observó que los hombres prácticamente no asisten a dichos servicios. Los autores destacan la necesidad de promover intervenciones no sólo de tipo clínico, sino psicosociales y psicoeducativas que permitan promover estilos de vida más saludables.
Finalmente, Martínez y Moyeda realizan su investigación en torno a la interacción terapeutapaciente, a través de un análisis de discurso durante 12 sesiones terapéuticas con un marco sistémico, en estudiantes de la maestría en Terapia Familiar de la Facultad de Estudios Superiores Iztacala (FES-I). Se analizaron las estrategias discursivas del terapeuta en la primera sesión y la manera en que los pacientes responden ante ellas. Los resultados son discutidos en función de las estrategias discursivas utilizadas por los terapeutas y la aceptación de los pacientes.
En conclusión, los trabajos que se presentan en este número aportan elementos desde distintos enfoques que destacan la importancia de tomar en cuenta las características específicas de la población estudiada (ya sea la edad, el sexo, la preferencia sexual, la ubicación geográfica, o el contexto sociocultural), a fin de abordar con mayor precisión cada una de las problemáticas presentadas en los grupos, y poder contar con una gran cantidad de elementos que permitan la prevención, la atención oportuna y la intervención más adecuada al problema en cuestión, siempre tomando en cuenta que día con día se van modificando las condiciones en que los individuos desarrollan y experimentan su cotidianidad.
REFERENCIAS
Camarillo, O., Cabada, R., Gómez, M. & Munguía, A. (2013). “Prevalencia de trastornos de la alimentación en adolescentes”. Revista de Especialidades Médico-Quirúrgicas, 18(1), 51-55.
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (2015). A propósito del día mundial para la prevención del suicidio (10 de septiembre). Recuperado de: <http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/aproposito/2015/suicidio0.pdf>.
Notas de autor
La doctora Miriam Wendolyn Barajas Márquez es profesora de asignatura en psicología de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México y asistente editorial de la revista Psicología Iberoamericana.