DIMENSIONES FACILITADORAS Y PERTURBADORAS DE CONDUCTA SOCIAL EN ESTUDIANTES DE UNA INSTITUCIÓN DISTRITAL DE BARRANQUILLA
FACILITATING AND DISRUPTIVE DIMENSIONS OF SOCIAL BEHAVIOR IN STUDENTS OF A DISTRICT EDUCATIONAL INSTITUTION IN BARRANQUILLA
DIMENSIONES FACILITADORAS Y PERTURBADORAS DE CONDUCTA SOCIAL EN ESTUDIANTES DE UNA INSTITUCIÓN DISTRITAL DE BARRANQUILLA
Revista Latinoamericana de Estudios Educativos (Colombia), vol. 16, núm. 1, pp. 121-137, 2020
Universidad de Caldas

Recepción: 22 Junio 2017
Aprobación: 04 Febrero 2019
Resumen: El presente artículo tiene como intención identificar y analizar las dimensiones facilitadoras y perturbadoras de la conducta social en estudiantes de una institución distrital de la ciudad de Barranquilla. La investigación se desarrolló mediante un enfoque de corte mixto, la técnica de recolección de información se soportó en el usó la batería de socialización BAS 1, 2 y 3; dirigida a estudiantes, docentes y padres o acudientes. Los resultados evidenciaron que los tres perfiles investigados coinciden en una puntuación alta en las escalas de aspectos facilitadores como liderazgo, jovialidad, sensibilidad social y respeto-autocontrol; mientras que en las dimensiones perturbadores concuerdan en la escala de agresividad-terquedad, apatía-retraimiento y ansiedad-timidez. Lo anterior permite concluir que los estudiantes poseen mayores características individuales que facilitan la adaptación social en el aula de clases; lo cual conlleva a incentivarlas en diversos espacios para fortalecerlas e imposibilitar el desarrollo acelerado de las dimensiones perturbadoras.
Palabras clave: conducta social, adaptación social, integración social.
Abstract: This article aims to identify and analyze the facilitating and disturbing dimensions of social behavior in students of a district educational institution in the city of Barranquilla. The research was developed using a mixed methodology approach, the data collection technique was supported in the use of the BAS 1, 2 and 3 socialization battery addressed to students, teachers and parents or caregivers. The results showed that the 3 profiles researched coincide in a high score on the scales of facilitating aspects such as leadership, joviality, social sensitivity and respect-self-control, while in the disturbing dimensions they agree in the scale of aggressiveness-stubbornness, apathy-withdrawal and anxiety-shyness. This allows concluding that the students have greater individual characteristics that facilitate social adaptation in the classroom which leads to incentivize them in various spaces to strengthen them and prevent the accelerated development of disturbing dimensions.
Keywords: social behavior, social adaptation, social integration.
INTRODUCCIÓN
La educación es considerada como un proceso base para el desarrollo humano tanto desde lo económico y como de lo social. Es por esto, que entes como la Organización de las Naciones Unidad para la Educación, la Ciencia y la Cultura –UNESCO– (2011) y el Ministerio de Educación Nacional (2011), se ocupan de garantizar el acceso a una educación integral y de calidad; y de hecho en la actualidad, existen diversas formas de comunicación e interacción, y gracias a dicha diversidad, la educación en general ha asumido la tarea de integrar positivamente a los estudiantes a la vida escolar. Por su parte, el estudiante asume un rol activo en la construcción de su propio proceso de aprendizaje, logrando que este solamente no se limite a escuchar la información suministrada por sus facilitadores; si no por el contrario desarrollar el “ser” crítico, reflexivo, investigativo y creativo frente a su formación.
Con lo precedente, se evidencia que es menester intención identificar y analizar las dimensiones facilitadoras y perturbadoras de la conducta social en estudiantes de una institución distrital de Barranquilla a través de un proceso de formación, bajo unos estándares de calidad. Por ello, se considera de manera indispensable revisar las condiciones individuales de los estudiantes para comprender su conducta social en el proceso de adaptación y que estos propicien ambientes de sana convivencia. A raíz de esto, surge el interés de conocer las dimensiones facilitadoras y perturbadoras de la conducta social en estudiantes de 11 a 12 años de edad de una institución distrital de Barranquilla. Cabe mencionar, que en este rango de edades se permitirá analizar mejor el objeto de estudio puesto que precisamente son estudiantes que inician la educación básica secundaria y se encuentran en una etapa evolutiva que se caracteriza por el tipo de interacciones y forma de comunicarse con su entorno (Coronel, Levin y Mejail, 2011).
Estudios anteriores, como los de Montoya y Chávez (2016) y Páramo (2013) han identificado un alto índice de presencia en los comportamientos denominados “agresividad” y “violencia” por parte de los estudiantes de secundaria en diversas instituciones escolares, las cuales son provocadas por múltiples factores que se inmiscuyen en tres grandes esferas (familiares, sociales y personales). Dichos comportamientos se consideran dimensiones perturbadoras en la conducta social que pueda desarrollar el estudiante en el transcurrir de su vida escolar.
En cuanto a las dimensiones facilitadoras, Jalón y Seoane (2011) y Chávez (2014) revelan en los resultados de su investigación, que existen comportamientos y valores como el liderazgo, interacción social, respeto y tolerancia entre compañeros, que son considerados como dimensiones facilitadoras para la conducta social del alumno. Sin embargo, estos investigadores evidencian que existen otras dimensiones con estas características que aún no se han reconocido, ante ello se revela la necesidad imperante por identificar en los estudiantes otras dimensiones de este tipo, debido a que los conlleven a efectuar una convivencia social oportuna.
Bajo este lineamiento, se menciona que para el caso específico de las dimensiones perturbadoras; es indispensable reconocerlas puesto que por medio de ellas se permiten observar los factores de riesgo que impiden el desarrollo efectivo de una conducta social. Logrando así la elaboración de estrategias y mecanismos que oriente a la mitigación de estas dimensiones y por ende al fortalecimiento de la convivencia positiva en la escuela que debe caracterizarse por ser de naturaleza democrática, pro-social y valorativa. Paralelo a ello, se expresa que es pertinente identificar las dimensiones facilitadoras ya que estas permiten conocer cuáles son los comportamientos que conllevan a los estudiantes a mejorar su conducta social, que sin duda debería fundamentarse en el respeto mutuo, en la convicción de los derechos del prójimo y los valores. No obstante, este reconocimiento de tales dimensiones proporcionará las bases para incentivar y fomentar de manera constante las acciones facilitadoras, en aras de un fortalecimiento (Lacunza, 2015). Logrando así contribuir a la conducta social que deben realizar los estudiantes con sus compañeros, padres y docentes, propiciando ambientes de convivencia sana que a su vez fortalecen el proceso de calidad educativa en los estudiantes (Gázquez et al., 2015).
Para comprender la conducta de estos estudiantes en el presente artículo, se analizaron diferentes posturas teóricas que discutieran sobre la dimensión socio-afectiva, comoErikson (1990), así como autores que reconocieran los diferentes contextos o sistemas que permean la formación integral del individuo, como lo propone Bonfrenbrenner (1985), y no menos importante otros autores relevantes que profundizaron sobre habilidades sociales considerándose aspectos fundamentales para la adaptación social del individuo. Queda claro entonces que la visión anterior, integra todas las esferas de los jóvenes y que afecta la forma de socializar con su entorno.
METODOLOGÍA
Este artículo se desarrolló bajo el enfoque de un corte de investigación mixta o cuali-cuantitativa de tipo descriptiva. En el estudio se aplicó una batería de socialización BAS 1, 2 y 3, entrevista de grupo focal, siendo una investigación prospectiva y de tipo transversal. Para la recolección de información se utilizaron técnicas como: la observación, la entrevista de grupo focal a profesores, estudiantes y padres.
En cuanto, a la muestra es determinística de tipo intencional o razonada, ya que todos los elementos muéstrales de la población seleccionada están bajo control del investigador, los sujetos muéstrales se hallan ubicados, según la estratificación de la ciudad, en barrios de estratos 1, 2 y 3, distinto al domicilio de las respectivas instituciones educativas. La población del estudio está conformada por 155 (estudiantes, padres de familia y docente) discriminada en 75 niños entre las edades de 11 y 12 años, 75 padres o acudientes de cada uno de ellos y 5 docente tutor de los dos grupos de clase.
Finalmente, se expone que el tratamiento de la información se llevó a cabo a través del diligenciamiento de la información percibida en el observatorio, procesando los datos en Microsoft Office (2013) y luego en el paquete estadístico StatisticalPackage for the Social Sciences (SPSS) versión 21, para la respectiva interpretación de los datos.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
A continuación, se expondrán hallazgos relevantes de la presente investigación, en cuanto al objetivo del estudio el cual está centrado en identificar y analizar las dimensiones facilitadoras y perturbadoras de la conducta social de los estudiantes, así como la adaptación social de los mismos.
Inicialmente, analizaremos la percepción de los profesores, relacionada con las conductas que favorecen las dimensiones facilitadoras y los comportamientos que por el contrario permiten el surgimiento de las dimensiones perturbadoras en los estudiantes, evidenciados en la gráfica 1.

En lo que respecta a los profesores, estos consideran que los estudiantes presentan en general conductas que favorecen las dimensiones facilitadoras para la socialización, sin embargo es de anotar que la escala de apatía-retraimiento (Ar) y de agresividad-terquedad (At), muestran puntuaciones que dificultan la socialización, debido a que los estudiantes son percibidos como apáticos, retraídos, agresivos y tercos en ciertas situaciones, lo que visto desde lo planteado por Erikson (1963) en identidad vs. confusión de identidad, está dentro de lo que se considera normal en esta etapa del desarrollo, debido a que ellos apenas están estableciendo los ideales y valores sobre los cuales guiarán su futuro, así como la elección de amigos en los que confíen y a los que sean leales. Así mismo Bronferbrenner (como se citó en Papalia, 2012), en su teoría de modelo ecológico establece que existe una interacción entre el estudiante y los docentes, como parte de un microsistema el cual establece los papeles de interacción que posee el estudiante con la escuela, donde el adolescente desempeña funciones cotidianamente. Cabe resaltar, que en este microsistema las influencias de las instituciones sociales y valores culturales afectan el desarrollo del adolescente, de igual manera este sistema necesita que las relaciones personales sean frente a frente.
Se evidencia, bajo este lineamiento que otro de los actores que incluye la prueba BAS, es la percepción que tienen los padres de estos estudiantes, ver gráfica 2.

Por medio de la precedente gráfica, se observa de manera general que los padres consideran que los estudiantes poseen condiciones conductas individuales de tipo social; sin embargo, lo que respecta a la escala de respeto-autocontrol (Ra) piensan que en cuanto al acatamiento de reglas y normas sociales poseen dificultades y esto lo reflejan en conductas agresivas al momento de socializar, estas ideas ya fueron enunciadas de manera similar en la investigación de Jalón y Seoane (2011). De acuerdo con Auné et al. (2014), los padres en esta etapa del desarrollo juegan un papel importante en el comportamiento de sus hijos, debido a que estos son los que establecen las primeras pautas de comportamiento al adolescente cuando aún es un infante, además de que su papel en esta etapa del desarrollo debe ser una guía o acompañamiento que le facilite o le ayude a enfrentar las diferentes situaciones que éstos atraviesen orientándoles a actuar de una manera adecuada según sea la ocasión.
De otro lado, Papalia (2012) al referirse a la conducta social demuestra que existe una interacción entre el adolescente y los padres, como parte de un microsistema el cual establece los papeles de interacción que posee el adolescente con su hogar, donde el adolescente desempeña funciones cotidianamente. En este microsistema las influencias de las instituciones sociales y valores culturales afectan el desarrollo del adolescente, de igual manera este sistema necesita que las relaciones personales sean frente a frente. Sin embargo, Chiliquinga et al. (2014) manifiestan el único elemento que interviene en el desarrollo efectivo de un adolescente son los valores que se impartidos desde el hogar y fortalecidos por las instituciones educativas.
Ahora bien, por parte de los estudiantes, en la gráfica 3 se puede observar las consideraciones que ellos perciben sobre su conducta social en el aula. Las cuales se presentan de forma distinta a como la perciben los padres y los profesores, ya que los estudiantes se conciben así mismo como individuos que poseen conductas que dificultan la convivencia en aula con sus compañeros. Donde las escalas que miden las dimensiones facilitadoras reflejan conductas agresivas, poca preocupación por otros; y las escalas de las dimensiones perturbadoras manifiestan ansiedad y timidez social, así como alto aislamiento social.

Entre tanto, se destaca ahora que a través de las gráficas 4 y 5, se refleja la sensibilidad social de los individuos (estudiantes, padres y profesores) con el fin de generar espacios de convivencia, entre sí.

La gráfica 4 logra demostrar que la percepción de los padres y profesores en las escuelas con respecto a las conductas adaptativas, es muy diferente de la propia percepción como estudiante. Los profesores y padres consideran que los estudiantes de una manera u otra se preocupan por los demás, y aún más por aquellos que tienen problemas; sin embargo, los estudiantes, se retratan con poca sensibilización social ante los problemas de los otros compañeros de clase. Ante ello, el estudio de Magleb (2012) precisa de forma paralela que los estudiantes de básica primaria no desarrollan de manera frecuente la escala de sensibilización social; pero al llegar al básica secundaria esta escala demuestra un mayor volumen de aplicación por parte de los alumnos.
Se evidencia, adicionalmente que lo interesante del fenómeno, es que este se presenta de tipo grupal, es decir, entre su “rosca” se interesan unos por los otros, pero no es de su interés el resto del grupo “para eso ellos tienen a sus amigos”. El modelo ecológico, frente a este fenómeno, expresa que la interacción de dos o más microsistemas genera una interconexión entre los entornos en los que se desarrolla el estudiante, de tal manera que los padres y docentes se convierten en parte activa de la red social del estudiante, lo cual permite el desarrollo de actitudes coexistentes entre el entorno con respecto a los otros (Schmitt & Dos Santos, 2016).

De acuerdo con las comparaciones de retraimiento social entre la percepción del estudiante, profesor y padres o acudientes sobre conductas propias que garanticen un ambiente sano para la convivencia escolar, se evidencia varios aspectos, que ya fueron presentados en la investigación de Chiliquinga et al. (2014).
· El profesor y el padre percibe que los estudiantes posibilitan ambientes donde la convivencia entre ellos es de tipo positiva;
· El estudiante considera que la convivencia en el aula no es del todo pacífica y armoniosa, ya que se presentan comportamientos agresivos entre ellos, donde se evidencia poco autocontrol y respeto por las reglas y por los otros.
El anterior fenómeno, de la percepción del profesor sobre el estudiante ante las conductas de adaptación social del estudiante, según Montoya y Chávez (2016) porque “el adolescente mostrará su interés al buscar aprobación de sus actos en esta persona que lo influye, además intentará acatar normas, reglas y responsabilidades sociales, basándose en la forma de proceder dentro del contexto de esta influencia” (p. 64).

En últimas, se expresa que algo semejante ocurre con la escala de autocontrol - respeto, donde nuevamente se evidencia la relación estadística entre este y consideración con los demás, que aunque se reconoce entre las dimensiones facilitadoras de la adaptación social, al puntuar bajo es considerado aspectos que se convierten en factores de riesgo y generar un clima escolar que propicie comportamientos que decantes en acoso escolar. Esta percepción, en cuanto a la escala de autocontrol-respecto, coincide con la investigación realizada por Canet-Juric (2015), quien subraya que la adaptación social presenta un volumen muy bajo en los estudiantes de básica primaria, lo cual conlleva a propiciar herramientas y estrategias que incentiven estas dimensiones facilitadoras.
CONCLUSIÓN
Con la intención de identificar las dimensiones facilitadoras y perturbadoras que caracterizan la conducta social de los estudiantes de la IED de Barranquilla se puede determinar las siguientes consideraciones.
En cuanto a las dimensiones facilitadoras de la conducta social de estos estudiantes se puede afirmar que los padres y los profesores comparten una percepción muy semejante, distinguen en ellos una considerada sensibilidad social o preocupación por otros (62, 53/50, 47); jovialidad (66, 67/56, 60) donde las relaciones sociales permiten una buena integración; y liderazgo (61, 87/56, 20) que indica popularidad, iniciativa, espíritu de servicio y confianza en sí mismo. De igual manera, coinciden que en lo que respecta al respeto y autocontrol (44, 07/45,6 7), esta dimensión cuyo puntaje es bajo, muestra que los estudiantes tienen dificultades en la convivencia, debido a la poca importancia que tiene para ellos las normas sociales, lo que genera una relación interpersonal inmadura e inestable con los demás.
El resultado de esta dimensión es comprensible si se tiene en cuenta los atributos propios de la etapa socio-afectiva por la que atraviesan: “preadolescencia”, que retomando a Erikson y el estadio de identidad vs. confusión de la identidad, el adolescente durante esta etapa está en búsqueda de los valores y creencias por los cuales regirá su vida futura y el papel que tomará en la sociedad, lo que en consonancia con los resultados, permite comprender que los estudiantes de la IED se encuentran en ese periodo del desarrollo en que deben resolver la crisis de identidad.
En esa búsqueda la identificación con los padres o docentes es casi nula, por lo que los adolescentes quieren modelos a seguir o guías totalmente distintas a las que tiene en casa o en el colegio, lo que puede ser causa de enfrentamientos con esa autoridad; en otras palabras, el reto consiste en generar estrategia de articular estos sistemas para generar un mejor desarrollo como individuo.
No obstante, la apreciación de los estudiantes de sí mismos frente a las dimensiones facilitadoras de autocontrol (22, 53) y consideración con otros (24, 53), refleja que tienen problemas de rechazo y un rol inmaduro en sus relaciones interpersonales que no posibilitan una convivencia sana en el aula de clases. Esta situación se puede enmarcar en la crisis de identidad descrita por Erikson (1963) en su teoría de desarrollo psicosocial, donde el individuo enfrenta la aparición de un interrogante: ¿quién soy?
Por su parte, Fernández (2015) afirma que precisamente por ser la adolescencia una etapa de especial estrés, en la cual está a punto de alcanzar la población estudiantil de este estudio, generan en ellos en mayor o menor medida, diversas habilidades, métodos y estrategias de afrontamiento para que sus impulsos no los desborden, permitiéndoles establecer vínculos sociales con su entorno, debido tanto a necesidad afectiva, al sentido de pertenencia al grupo de pares, a la búsqueda de independencia del entorno familiar, a la obligatoriedad de establecer contacto interpersonal en el ambiente educativo, entre otros.
Referente a las dimensiones perturbadoras de la conducta social de estudiantes, se pudo evidenciar que los padres perciben en ellos condiciones que favorecen la conducta social, sin embargo vuelven a puntualizar en la resistencia a las normas sociales y se puede presentar agresividad verbal o física por parte de ellos al momento de relacionarse con otros (56, 07). Los profesores, por su parte, manifiestan en los resultados que lo que no facilita la convivencia sana en el aula, podría devenir de la poca importancia que le genera en ellos la relación existente entre el miedo o nerviosismos de los estudiantes ante situaciones que les pueda ocasionar vergüenza a los demás, siendo un clima propicio para el acoso escolar.
Es por ello que la ley 1620 de 2013 y su decreto tiene como objetivo superar los retos establecidos para la formación de la ciudadanía, puesto que quienes conforman la comunidad educativa deben ser sujetos activos y propicios de derechos, por tal razón se deben desarrollar competencias idóneas para la convivencia pacífica, la toma de decisiones y valoración de las diferencias de las otras personas. Todo lo anterior, apoyado al mejoramiento de la calidad educativa y a la formación para el ejercicio de la ciudadanía, al convertirse en herramientas de política pública que organizan el sector educativo para contribuir al fortalecimiento de la convivencia escolar (MEN, 2013). De hecho, para los estudiantes el que se aíslen de los otros (96, 40), puede estar relacionado con ese temor de que el otro note su vulnerabilidad ante ciertas situaciones y prefiera resguardarse con sus pares para evitar situaciones que impliquen algún tipo de acoso escolar en aula.
A partir de estas apreciaciones, se concluye que las puntuaciones obtenidas en retraimiento social, autocontrol y consideración con los otros, según Polo et al. (2013), pueden estar generando posibles situaciones de acoso escolar en el aula que no favorecen la adaptación social de los estudiantes de manera favorable.
En consecuencia, se cree pertinente seguir profundizando sobre el tipo de convivencia que se da en la institución focalizada e intervenir en esta comunidad desde los primeros años escolares para generar, como lo expresa Mockus (MEN, 2013), una convivencia escolar que presuma del ideal de vida entre las personas que forman parte de la comunidad educativa, partiendo del deseo de vivir juntos de manera viable y deseable a pesar de la diversidad de orígenes. Fundamentado en programas direccionados a padres y cuidadores, retomando a Cuervo (2010) a través de la sensibilización y responsabilidad que les compete en su rol de optimización del desarrollo en las habilidades sociales y emocionales de los estudiantes, donde la elección del tipo de crianza sea el más efectivo para el desarrollo de competencias sociales, y en consecuencia este facilite la autorregulación emocional o la generación de conductas pro sociales que favorezcan la convivencia.
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Notas de autor
Artículo resultado del Proyecto de investigación titulado: Perfil de la conducta social de estudiantes de séptimo de una IED Barranquilla. Código: INV. 140-01-00-2-10. Corporación Universidad de la Costa CUC.
Información adicional
Cómo citar: García, J., Franco, M. y Rico, R. (2020). Dimensiones facilitadoras y perturbadoras de conducta social en estudiantes de una institución distrital de Barranquilla. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, 16(1), 121-137.
Enlace alternativo
http://190.15.17.25/latinoamericana/downloads/Latinoamericana16(1)_6.pdf (pdf)