Artículos

Formación ciudadana y participación infantil en contextos municipales: desafíos para la educación inicial

Citizen training and child participation in municipal contexts: challenges for initial education

Andri Yulieth Serna Córdoba
Universidad Católica Luis Amigó, Colombia
Natalia Andrea Alzate Alzate
Universidad Católica Luis Amigó, Colombia

Formación ciudadana y participación infantil en contextos municipales: desafíos para la educación inicial

Revista Latinoamericana de Estudios Educativos (Colombia), vol. 18, no. 1, pp. 103-120, 2022

Universidad de Caldas

Received: 04 June 2021

Accepted: 04 December 2021

Resumen: Objetivo: analizar la incidencia de los contextos de participación en los procesos de formación ciudadana de niñas y niños entre 5 y 11 años de edad, en zonas rurales y urbanas del municipio de Girardota. Método: la metodología se basó la investigación acción, la población se constituyó por los niños, en el rango de edad ya mencionado, que están vinculados a diferentes grupos y organizaciones locales, tales como instituciones educativas, clubes deportivos y movimientos sociales. Resultados: entre los principales resultados de la investigación se encuentra la creación de la Mesa de Participación de Niñas y Niños en el municipio. Conclusiones: aunque los estudios recientes reivindican el lugar de la infancia desde la perspectiva de la participación, esta investigación da cuenta de una urgencia en las localidades respecto a la creación de espacios en los que realmente la niñez se sienta partícipe.

Palabras clave: Formación ciudadana, participación infantil, contextos de participación, Girardota, mesa de participación.

Abstract: Objective: analyze the incidence of the contexts of participation in the citizen training processes of girls and boys between 5 and 11 years of age, in rural and urban areas of the Municipality of Girardota. Method: The methodology was based on action Research, the population was made up of children in the aforementioned age range who are linked to different local groups and organizations such as educational institutions, sports clubs and social movements. Results: among the main results of the research, is the creation of the Participation Table for Girls and Boys in the municipality. Conclusions: although recent studies claim the place of childhood from the perspective of participation, this research shows an urgency in the localities, regarding the creation of spaces in which children really feel involved.

Keywords: Citizen training, Child participation, contexts of Participation, Girardota, Participation Table.

Introducción

Este trabajo parte del objetivo general de analizar la incidencia de los contextos de participación en los procesos de formación ciudadana de niñas y niños, entre 5 y 11 años de edad, en zonas rurales y urbanas del municipio de Girardota. El abordaje en términos teóricos comprende categorías conceptuales como formación ciudadana, participación infantil y contextos de participación, los cuales permiten ampliar la mirada sobre el objeto de estudio, y ayudan tanto a comprobar la pertinencia del tema que aquí se expone, como a revisar su relevancia en el ámbito de los estudios sobre infancia y participación.

Dichas categorías han sido revisadas ya a nivel nacional e internacional por diversos investigadores interesados en este campo. Las tendencias que se encuentran entre los autores apuntan al reconocimiento de la participación como un derecho y coinciden en resaltar la necesidad de cualificar procesos en diferentes escenarios, públicos y privados, en los cuales confluye el acto educativo y se posibilita el reconocimiento de las niñas y los niños desde la perspectiva de sujetos de deberes y derechos dentro de la sociedad.

Así se ve a nivel internacional, por ejemplo, en Chile (Lay-Lisboa y Montañés Serrano, 2018; Muñoz y Torres, 2014; Olivo, 2017), México (Huerta, 2009; Martínez, 2014; Pérez y Ochoa, 2018), y España (Rosano, 2013; Trilla y Novella, 2011), los trabajos realizados en estos entornos reafirman que los temas formación ciudadana y participación infantil deben ser entendidos como procesos, para luego ser fortalecidos en los diferentes escenarios y contextos. En este sentido, la disposición de los estamentos políticos debe procurar espacios reales de interacción ciudadana para la infancia, donde se vea que la participación, además de ser un derecho, es una condición que legitima toda democracia.

Así mismo, en el ámbito nacional, en ciudades como Bogotá (González-Valencia y Santisteban-Fernández, 2016), Ibagué (Ruiz Cardozo et al., 2018) y Barranquilla (Bernal, 2016), se han llevado a cabo investigaciones que dejan ver necesidades en las localidades, respecto a la cualificación y transformación de procesos de formación ciudadana y participación infantil. En estas se resalta la necesidad de implementar metodologías de interacción social que convoquen a todos los actores implicados en el acto educativo (docentes, familias, estudiantes, entre otros), que trasciendan del ámbito académico y logren transformaciones mediante acciones que den voz a los protagonistas de los procesos.

En la ciudad de Medellín se han realizado grandes aportes sobre este tema, con investigaciones sobre formación ciudadana y participación infantil (Mesa, 2008; Gallego-Henao, 2014; González, 2017; González y Vásquez, 2011; Jaramillo, 2008), que coinciden en elementos como el diálogo, el disenso, la escucha activa y el concepto de ciudadanía como elemento diferenciador y de gran valor para lograr la transformación de los procesos de participación infantil y formación ciudadana en los diferentes escenarios en los que acontece la interacción de los sujetos.

Los antecedentes investigativos han servido de base para pensar el tema en cuestión y para proponer una nueva mirada a los procesos que se llevan a cabo en los escenarios y espacios de zonas rurales y urbanas, específicamente, del municipio de Girardota. Los abordajes realizados en este campo están en la vía de resignificar el lugar de la infancia, desde sus potencialidades y habilidades plantean ideas que permiten pensar los procesos de participación a partir de las necesidades reales de las niñas y niños; y logran realizar apuestas metodológicas que resaltan sus voces y visibilizan sus pensamientos y sentires respecto a los espacios que habitan.

Método

Esta investigación se realizó a partir de una perspectiva cualitativa, desde la cual se trazó un camino para resaltar la voz de las personas inmersas en los diferentes contextos y realidades. Tal mirada metodológica es relevante porque “posee un fundamento decididamente humanista para entender la realidad social, percibe la vida social como la creatividad compartida de los individuos, y no concibe al mundo como una fuerza exterior objetivamente identificable e independiente del hombre” (Meza, 2002, p. 6).

La opción por lo cualitativo fue importante porque permitió reflexionar sobre problemas del campo de la educación y las ciencias sociales desde el lugar de las comunidades, y aportó significativamente en la comprensión de los procesos de interacción entre grupos de personas; además, amplió la concepción del mundo de los autores de esta investigación a través de experiencias que recocían el ejercicio de la ciudadanía en la colectividad, y a su vez exaltaban las expresión individuales de los niños que participaron del trabajo de campo.

El trabajo de campo se llevó a cabo mediante la investigación acción. Se privilegió la actividad colectiva, entendida como “una práctica reflexiva social en la que interactúan la teoría y la práctica con miras a establecer cambios apropiados en la situación estudiada” según Lewin (como se citó en Colmenares y Piñero, 2008, p. 100). En este sentido, la población que hizo parte de este colectivo estuvo conformada por 15 integrantes, entre niños y niñas, en edades comprendidas entre los cinco y once años de edad, pertenecientes a las zonas rurales y urbanas del municipio de Girardota, vinculados a diferentes grupos u organizaciones como Instituciones Educativas, clubes deportivos, escuelas de arte, movimientos sociales, boy scouts, entre otros espacios de participación municipales.

El municipio de Girardota[1] como contexto de participación es relevante en esta investigación porque permite indagar por las acciones locales, articuladas a políticas públicas, y desde ahí reflexionar si efectivamente este territorio es un espacio “en el que se aprende interaccionando, transformando las relaciones con el otro, con las cosas y con los acontecimientos” (Ministerio de Educación [MEN]; 2014, p. 13). A manera de contextualización, es importante mencionar que en su plan de desarrollo 2020-2023 denominado: ¡Ahora sí, Girardota para todos!, se proponen acciones estructuradas para la infancia, cuyo propósito fundamental es conocer las necesidades de la niñez en materia de derechos y desde allí diseñar acciones en favor de su bienestar. Uno de los aspectos que se contempla en esa acción está relacionado con los espacios de participación que componen el contexto social de la niñez; a esta línea de trabajo se articula este proyecto.

El trabajo de campo se estructuró en coherencia con los objetivos específicos de la investigación. Así, para el primer objetivo: “Reconocer los espacios de participación rurales y urbanos del municipio y la forma cómo son habitados por las niñas y niños” fueron seleccionados cuatro espacios de participación, tres en la zona urbana y uno en la zona rural. La focalización de estos espacios se hizo teniendo en cuenta criterios como edades de los niños y niñas que habitan ese espacio, cantidad de niños que lo habitan, frecuencia con que los niños hacen uso de este, y la definición que los niños realizan de ese espacio. Para las zonas seleccionadas se aplicó la observación participante por ser una técnica que permite “acceder a un contexto, crear buenas relaciones con los informantes y confirmar o eliminar suposiciones” (Hernández Sampieri et al., 2001, p. 60).

Cada observación se realizó aproximadamente durante dos horas y se registró en diarios de campo diseñados para determinar si dichos lugares estaban físicamente constituidos, si eran compartidos con otros grupos de personas, si las interacciones entre los niños se daban de manera autónoma, si el espacio proporcionaba a los niños elementos para el reconocimiento de su contexto, si los niños se reunían en ese espacio de manera periódica, si en dicho espacio los niños respetaban las opiniones de los otros, si esas personas escuchaban lo que los niños tenían para decir, si en ese espacio los niños hablaban sobre temas actuales que los afectan directamente, si era un espacio que propiciaba la interacción con niños de otras zonas del municipio, y si en ese espacio los niños ejercían deberes y derechos.

Para el segundo objetivo específico: “Identificar las percepciones que las niñas y niños tienen sobre los espacios de participación en zonas rurales y urbanas del municipio”, se seleccionaron cinco niños de los espacios anteriormente mencionados, a los que se les realizó una entrevista semiestructurada con las siguientes preguntas: ¿Cómo imaginas que debe ser un espacio de participación para niños? ¿Cuáles son los espacios de participación que existen en tu municipio para los niños? ¿Crees que en esos espacios tus opiniones son tenidas en cuenta? ¿Conoces espacios de participación diferentes a los de tu barrio o vereda?

En el caso del tercer objetivo: “Describir el rol que los niños asumen en los espacios de participación y su incidencia en los procesos de formación ciudadana dentro del municipio”, se ejecutaron tres talleres participativos con las niñas y niños, dos en la zona urbana y uno en la zona rural, con grupos de entre quince y veinte niños. El desarrollo de los talleres se llevó a cabo implementando un paso a paso que incluyó: lectura de un cuento, espacio para conversatorio, formulación de preguntas; y en último lugar, una producción cartográfica, en la cual a medida que se daba respuesta a las preguntas orientadoras, los niños construirán de manera gráfica sus respuestas.

Finalmente, para el cuarto objetivo: “Establecer espacios de participación política que favorezcan los procesos de formación ciudadana desde la perspectiva de las niñas y niños”, se desarrollaron dos grupos de discusión en los que participaron diez niños de zonas rurales y urbanas en la construcción de un espacio de participación municipal denominado: Mesa de Participación de Niñas y Niños. Para tal fin, el grupo de discusión se convirtió en la técnica por medio de la cual los niños establecieron criterios para la creación de dicho espacio, estos criterios quedaron plasmados en un documento de acuerdo municipal, que luego le dio validez jurídica a esta instancia de participación[2].

La información fue codificada en matrices categoriales, en las cuales se registraon las categorías, subcategorías y descriptores categoriales, que luego fueron llevados a la escritura de los resultados. Todo lo descrito, permitió realizar reflexiones profundas del contexto, involucrando de manera oportuna a los participantes, en este caso las niñas y niños, quienes a partir de sus percepciones fueron quienes proporcionaron los datos y elementos necesarios para la transformación de su realidad.

Resultados

Los resultados de la investigación dan cuenta de la triangulación de la información en términos categoriales; primero, los contextos de participación; segundo, la participación infantil y tercero, la formación ciudadana. Los desarrollos teóricos y el abordaje en el trabajo de campo dan cuenta también de categorías emergentes tales como contexto geográfico, espacio de participación, derecho a la participación, percepción de los niños sobre los espacios de participación, espacios seguros, y ejercicio de la ciudadanía. El análisis realizado y la triangulación de la información evidenció como hallazgo principal una ausencia de lugares concretos para que los niños interactúen y ejerzan su derecho a la ciudadanía.

Teniendo en cuenta lo anterior, y en coherencia con el primer objetivo de la investigación, es claro que pensar los contextos de participación desde la perspectiva de la niñez es aún un reto por cumplir. Las posturas adultocéntricas siguen siendo el foco en las planeaciones de las políticas en materia de espacio público; en la mayoría de los casos es el niño el que debe adaptarse a los espacios y apropiarse de ellos. Este asunto en los contextos municipales tiene más implicaciones puesto que se mantiene una brecha entre la ruralidad y el casco urbano.

Según las observaciones realizadas, la interacción en los espacios de la zona urbana se da entre niños de la misma edad, con un interés común —jugar, estudiar, entrenar alguna disciplina deportiva, entre otras—, entre tanto, la interacción en las zonas rurales se ve limitada por la falta de espacios y escenarios, se comparte el espacio, pero no siempre se comparten los mismos intereses y objetivos. Sobre este aspecto, uno de los niños decía “los niños que viven en el pueblo tienen más espacios para compartir, nosotros solo tenemos las canchas y las escuelas” (participante 4, observación n.º 1, 2021), tal afirmación no es gratuita, los adultos sobreentienden el campo como un lugar de esparcimiento, pero los niños de la ruralidad no encuentran allí una estructura física de esparcimiento realmente pensada para ellos. Esta situación permite comprender la necesidad manifestada por ellos en los talleres respecto a “conocer otros espacios de participación para relacionarnos con niños de otros lugares del municipio, compartir ideas y saber cómo son sus realidades” (participante 5, taller n.º 3, 2021).

A lo anterior hay que sumar que las formas de interacción en dichos espacios son percibidas como imposiciones, y las normas como prohibiciones. Los niños suelen referirse a este tema así: “son espacios grandes, como el colegio, el parque, la cancha, pero ahí siempre hay adultos haciendo cosas de adultos” (participante 1, entrevista n.º 1, 2021). Sin embargo cuando se les pregunta por sus imaginarios, su apuestas son otras, ellos creen que un espacio de participación “debe ser divertido y estar conformado por muchos niños de diferentes edades y lugares para que todos den su opinión” (participante 3, taller n.º 2, 2021), es decir que lo imaginan como un lugar común, habitado únicamente por niños, y en el cual sus ideas, pensamientos y sentimientos se conviertan en un punto de partida para la interacción real y efectiva con su grupo de pares.

De esta manera los menciona Tonucci (1998):

Las áreas de los niños son un ejemplo interesante de cómo los servicios son pensados por los adultos para los adultos y no para los niños, a pesar de que estos últimos sean sus destinatarios declarados. Estos espacios son todos iguales, en todo el mundo, no cumplen con el imaginario de los niños, nivelados y a menudo cerrados. (p. 13)

La realidad de los espacios en los que actualmente los niños interactúan es percibida por ellos como “lugares inseguros”. Los niños de los zonas rurales y urbanas coinciden en que sus lugares están siendo habitados de manera inadecuada por adultos jóvenes. Lo relevante aquí tiene que ver con su preocupación por los lugares que habitan y cómo conciben el cuidado de los espacios como la primera forma de participar en ellos; lo que se puede considerar una primera forma de ciudadanía.

Lo anteriormente dicho obliga a los adultos a esforzarse, ya no se trata de construir edificios, diseñar canchas o parques recreativos, sino de dotar de sentido los espacios en los que confluye el acto de participación de los niños dentro del municipio, en sus zonas rurales y urbanas.

La categoría participación infantil, involucra los ámbitos de la vida, tanto individuales como sociales “cuando el individuo ejerce su derecho a participar y a organizarse adquiere una nueva concepción de su identidad social e individual, se va apropiando de habilidades para expresarse, de saberes y valores que le han sido ajenos o negados” (Estrada et al., 2000, p. 29), tal definición cobra más sentido, teniendo en cuenta el segundo objetivo específico de la investigación, cuando se contrasta con lo que opinan los niños, “la participación es un derecho o mecanismo que nos permite expresar nuestro pensamiento y su sentir sobre una situación determinada” (participante 4, entrevista n.º 4, 2021), “es un derecho que todos tenemos, no importa nuestro color de piel, sexo o raza porque todos somos iguales y tenemos los mismos derechos y deberes” (participante 3, taller n.º 2, 2021). El hecho común y relevante en esta categoría es que los niños reconocen los procesos de participación desde la colectividad, se asumen a ellos mimos como parte del colectivo, como ciudadanos.

Se encuentra en este punto un elemento relevante que tiene que ver con la connotación o necesidad que los niños manifiestan para sus espacios de participación, ya que reclaman un espacio “sano, libre de malos hábitos y jóvenes que realizan malas prácticas en ellos” (participante 5, entrevista n.º 5, 2021), de igual manera se convierte en común denominador la necesidad de espacios “llenos de color y diversión” (participante 2, observación n.º 3, 2021), cómo ellos mismos lo nombran, espacios diferentes a los que siempre habitan en las escuelas.

Por consiguiente, la necesidad de fortalecer los espacios de participación en el municipio está latente, como lo menciona Gulgonen (2013):

Se pone en cuestión no a la participación en sí misma, sino a una cierta forma de entenderla y, en gran parte, a la metodología empleada. Las formas más comunes de participación de niños en el ámbito político, como son los parlamentos y las consultas, no son apropiadas en la gran mayoría de casos, ya que imitan formas adultas de participación y no se adecuan a las facultades de los niños. Por lo mismo, el éxito de la participación depende también, en gran medida, de la capacidad de escucha de los adultos. (p. 65)

Para esta categoría el reto consiste en articular el contexto municipal, incluyendo aquí los espacios de interacción, a las acciones concretas para fomentar la participación infantil, desde el fortalecimiento de espacios y mecanismos de participación en los que los mismos niños sean el centro. Esto implica poner atención a sus ideas, reconocerlos como sujetos activos, propositivos, con opiniones propias.

Sobre lo anterior, cuando se les preguntaba a los niños por propuestas para pensar y diseñar contextos de participación, se referían a “espacios artísticos, culturales, ambientales y un espacio para construir y fortalecer nuestras propias ideas” (participante 2, entrevista n.º 2, 2021), “espacios sanos, donde los niños sean felices y lo cuidemos, un espacio que tenga seres vivos como parecido a un zoológico, otras ferias y más espacios con color, diversión y muchos niños” (participante 2, taller n.º 2, 2021), en suma, todo lo que expresaban apuntaba a pensar lugares donde pudieran hacer valer su ciudadanía siendo niños.

Las voces de los niños hablan de formación ciudadana a través de espacios compartidos en los cuales ellos pueden formarse (Arendt, 2007). De ahí que esta investigación privilegie sus perspectivas y potencie sus relatos a través de acciones reales como la que se mencionará más adelante con la creación de la mesa de participación infantil. En este tipo de actividades se evidencia la necesidad de involucrar a toda la comunidad, mediante apuestas políticas que le den importancia al punto de vista infantil; aquí la comunidad en general, los habitantes de los barrios, los docentes, los directivos y los padres de familia deben convertirse en aliados de los niños, amplificadores de sus ideas, constructores de un bien común que aporte al bienestar individual y al colectivo (Aguilera y Espinosa, 2006; Magendzo, 2004).

Las observaciones de los niños sobre esta categoría, en relación además con el tercer objetivo que apuntaba a describir el rol que los niños asumen en los espacios, aportó información relevante sobre el lugar que ellos creen ocupar, en tanto ciudadanos, dentro de los espacios compartidos con los adultos, dicen: “los niños siempre somos vistos como personas que no tenemos nada importante para decir” (participante 3, taller n.º 3, 2021). Y haciendo referencia al lugar que ocupan en los lugares que habitualmente frecuentan y comparten con otros niños y con adultos expresan “sería importante que cuando los niños acudamos a esos lugares las personas mayores nos escuchen y nos presten atención” (participante 1, taller n.º 2, 2021).

Si la formación ciudadana es efectivamente un proceso de construcción conjunta, más allá de educación cívica e interiorización de valores sociales, todo el sistema político que apunta a diseñar espacios de participación comunitaria, debe volcar su atención a lo que la niñez dice “necesitamos decir las cosas, para buscar soluciones a los problemas que nos afectan a todos” (participante 2, taller n.º 1, 2021). Los niños tienen ideas y propuestas, se imaginan el municipio como un lugar “en el que todos estemos representados y que vengan niños de todos los colegios, de las veredas y del pueblo” (participante 4, taller n.º 3, 2021), “un espacio para hablar, escucharnos, dibujar, hacer propuesta a los adultos y ser felices” (participante 5, taller n.º 2, 2021).

Sus voces son activas y, cuando tienen el espacio, son propositivas. Esto se vio de manera particular en esta investigación, las interacciones en las observaciones talleres y entrevistas, no fueron suficientes; se hizo necesario abrir un espacio específico de participación política, mediante grupos de discusión, de los cuales emergió luego la creación de la mesa de participación infantil, una instancia que, cómo se dirá más adelante, impactó de manera positiva la organización política del municipio.

Discusión y conclusiones

Aunque en la sociedad actual aún se evidencian prácticas tradicionales de invisibilización para la infancia, el discurso reciente de los académicos que investigan este campo de estudio ha logrado posicionar nuevos temas de discusión, en los que se aborda de manera central la relación entre formación ciudadana, participación infantil y contextos de participación. A partir de estas nuevas perspectivas el espacio tendría que dejar de ser ese lugar que se construye para los niños pero sin tomar necesariamente en cuenta sus intereses y necesidades (Gulgonen, 2012), para pasar a convertirse en lugares que cobran valor a partir de sus interacciones; en palabras de uno de los participantes de esta investigación: “Los adultos deben involucrarnos como niños en la construcción de nuestros propios espacios, preguntarnos por nuestras necesidades y gustos” (participante 1, taller n.º 1, 2021).

Lo anterior, contextualizado en el municipio de Girardota, convierte el discurso de los niños que participaron de esta investigación en un reto importante para los adultos que dinamizan las políticas y proyectos locales; ellos dicen, por ejemplo “nuestras opiniones no siempre son tenidas en cuenta, la mayoría de veces no son importantes” (participante 1, taller n.º 3, 2021) y agregan “las instituciones educativas realizan actividades participación que al final no concluyen en nada” (participante 4, observación n.º 2, 2021). Sus afirmaciones, desde la perspectiva de la Convención de Derechos del Niño (CDN) en su artículo 12, evidencian un vacío, pues no se logra reconocer el derecho a la participación como fundamental, y en ese sentido no se garantiza tampoco “el reconocimiento del niño como sujeto de derechos y actor social” (Unicef, 2012, p. 13).

Por lo anterior, el reconocimiento de los espacios de participación rurales y urbanos y la forma como son habitados por los niños, resulta esencial. El contexto entendido como el ambiente que se genera o se dispone para que ocurran cosas determinadas (Bianciardi, 2009) es un organismo vivo en el que los niños se desarrollan. Por esta razón el trabajo de investigación, durante la fase de observación, requirió un ejercicio de focalización para identificar verdaderos espacios de participación municipales.

Según lo anterior, fueron focalizados tres espacios para los fines de esta investigación, en la zona urbana, la escuela de fútbol Girardota Futbol Club la cual lleva a cabo sus procesos deportivos en diferente placas deportivas del municipio y la Institución Educativa Neosistemas, institución de carácter privado con un alto reconocimiento por su calidad en los procesos académicos de sus estudiantes; y en la zona rural la corporación Por la Gente Somos Más que tiene un recorrido de un año realizando trabajo social con un grupo conformado por 18 niños y jóvenes, en edades comprendidas entre los 5 y 16 años, ubicados en la vereda El Paraíso.

La identificación de los espacios a través de las percepciones de los niños abrió el panorama de la investigación, para indagar, no solo por la realidad, sino por los imaginarios que tenían respecto a lo que un contexto de participación para la infancia debía ser. Las respuestas a las preguntas formuladas sobre sus imaginarios, ya indicadas en la metodología, resaltan que los espacios en los que actualmente los niños interactúan no cumplen con sus expectativas, no representan lugares de interacción participativa.

La descripción del rol que los niños asumen en estos lugares y su incidencia en los procesos de formación ciudadana dentro del municipio, que se hizo mediante talleres, permitió visibilizar otros aspectos que antes no se habían considerado, como por ejemplo su capacidad para adaptarse y asumir nuevas situaciones y retos, haciendo referencia específicamente a la contingencia por la pandemia, que los ha llevado a estar en sus casas y su habilidad para encontrar en un espacio virtual la posibilidad de expresar su emociones, sentimientos y pensamientos sobre los lugares o espacios de participación que reconoce dentro de su municipio.

El abordaje desde la observación en estos contextos demostró que los niños manifiestan su deseo por apropiarse de los espacios en los cuales acontece el proceso de interacción con sus pares, compartir ideas con otros niños, evidenciar otras realidades. En otras palabras, la niñez de Girardota necesita y reclama reconocimiento ciudadano.

El desarrollo de los talleres posibilitó espacios reales de participación para los niños del municipio, a través de la interacción y construcción conjunta de normas y relaciones de convivencia, aspectos fundamentales de los procesos de formación ciudadana, lo que evidencia la capacidad que tienen los niños de reconocerse como individuos, pero al mismo tiempo reconocer a los otros en sus diferencias (Tubella, 2005).

Algunos de los productos más significativos fueron registros cartográficos que hacían las veces de relato y daban cuenta de lo que piensan los niños del espacio y como se perciben allí.

Elaboración de los participantes en el trabajo de campo
Figura 1
Elaboración de los participantes en el trabajo de campo

Elaboración de los participantes en el trabajo de campo
Figura 2
Elaboración de los participantes en el trabajo de campo

Elaboración de los participantes en el trabajo de campo
Figura 3
Elaboración de los participantes en el trabajo de campo

Elaboración de los participantes en el trabajo de campo
Figura 4
Elaboración de los participantes en el trabajo de campo

Las imágenes indican que los niños conciben los espacios que habitan poco seguros para ellos. Esto se debe, según sus relatos, a que dichos lugares son compartidos con otras personas de otros grupos de edad que realizan allí practicas inadecuadas; de igual manera, se evidencia cómo los niños reclaman lugares para la diversión, el contacto con la naturaleza y en los cuales se sientan seguros y tranquilos, esto se constata en la ilustración n.º 1 con el símbolo de prohibición que dibujó el participante y su relato de “recuerden respetar los espacios públicos de los niños” (participante 2, taller n.º 1, 2021).

En las ilustraciones n.º 2 y n.º 4 se puede ver cómo los participantes coincidieron en la distribución del papel para dibujar lo que más les gusta y lo que menos les gusta de los espacios que habitan en su barrio o vereda, la participante de la ilustración n.º 2, que pertenece al grupo de la zona rural, relata “Los espacios que más me gustan del pueblo son: los parquecitos y el INDER, lo que me aburre es tener que ir tan lejos para poder llegar” (participante 3, taller n.º 2, 2021), mientras que en la ilustración n.º 4 el participante relata: “Vivir en el pueblo es divertido, pero a los niños nos hace falta más naturaleza y seres vivos” (participante 3, taller n.º 1, 2021).

Por su parte, en las ilustraciones n.º 1 y n.º 3, los participantes se centraron en dibujar lo más importante para ellos de los espacios que habitan, en primer lugar el participante relata: “Los espacios de los niños deben ser recuperados para que no nos de miedo estar en ellos” (participante 5, taller n.º 1, 2021), mientras que en la ilustración n.º 3, la participante refiere: “Mi casa es un espacio de participación feliz por que comparto con mi familia y nos divertimos” (participante 2, taller n.º 2, 2021). Se puede evidenciar que la percepción de los niños está sujeta de acuerdo a la zona en que están ubicados, pero coinciden en que esos espacios no son suficientes en ninguna de las dos zonas (rural y urbana).

Como ya se mencionó, todas las acciones realizadas con los participantes evidenciaron la necesidad de establecer espacios de participación política que favorecieran, de manera directa, los procesos de formación ciudadana desde la perspectiva de las niñas y niños. Esto implicó realizar dos grupos de discusión con un fin preciso: dar vida a la primera mesa de participación infantil del municipio. Cada grupo de discusión estuvo conformado por 5 niños que habían participado previamente de los talleres y entrevistas. Los encuentros se dinamizaron como espacios de conversación y diálogo, al que los participantes asistían acompañados de adultos encargados de su atención directa dentro del municipio (docentes, padres de familia o representantes de la administración municipal). Este acompañamiento fue significativo porque involucraba a los adultos, pero desde el lugar de la escucha; sobre esto, uno de los niños dijo: “Es muy importante que en este lugar los adultos que nos acompañan sí escuchan nuestras opiniones” (participante 3, grupo de discusión n.º 2, 2021).

Los niños llegaban a ese espacio con el objetivo de conversar y poner en común sus imaginarios sobre la mesa de participación, quiénes debían conformarla, periodicidad de sus encuentros, instalación, seguimiento, actividades, entre otros. Las observaciones de los participantes indicaba expectativa frente a los nuevos espacios de interacción social que podría representar esta mesa; uno de los niños dijo: “Cuando estamos en la vereda no tenemos la oportunidad de conocer estos lugares, me siento muy feliz de estar aquí” (participante 3, grupo de discusión n.º 1, 2021) y otro concluyó: “La mesa será el espacio diferente al colegio para poder hablar y ser escuchados” (participante 1, grupo de discusión n.º 1, 2021).

La conformación de esta mesa se articuló con el Plan de Desarrollo Municipal ¡Ahora sí! Girardota para todos, desde su programa de Desarrollo Integral de la Primera Infancia, respondiendo de esta manera a los lineamientos del MEN en los Estándares Básicos de Competencias Ciudadanas donde se llama a los adultos involucrados en la educación a “promover y construir ambientes democráticos reales, tanto en el hogar como en la vida escolar, para favorecer el ejercicio de las competencias ciudadanas” (MEN, 2004, p. 10).

Como resultado de esta investigación y del trabajo de campo articulado con actores municipales responsables de la atención integral de las niñas y niños (alcaldía, Instituciones Educativas, ICBF, grupos sociales organizados), la mesa fue creada mediante el Decreto municipal 046 de 2021; el apoyo coordinado con las entidades territoriales tuvo una incidencia directa en el proceso de actualización de la política pública de infancia municipal.

Esta acción fue transversal a las tres categorías sobre las que se profundizó en este proceso: formación ciudadana, participación infantil y contextos de participación. En tanto espacio de participación significa mucho para los niños de Girardota, se constituye como primer escenario diseñado para que sus voces sean escuchadas de manera real y tenidas en cuenta en la toma de decisiones sobre situaciones que los afectan directamente. Ahora el reto de la mesa es cobrar vida con su instalación y lograr mantenerse activa y efectiva en el tiempo.

Implicaciones para la práctica

El proceso llevado a cabo en esta investigación y los resultados adquiridos durante el trabajo de campo, permiten realizar sugerencias al municipio de Girardota sobre la forma en cómo se llevan a cabo los procesos de participación infantil y formación ciudadana en los diferentes escenarios, espacios y contextos en los que se da la interacción de los grupos de niños; a continuación, se describen las más relevantes

- Los contextos en los se llevan a cabo los ejercicios de participación inciden en los procesos de formación ciudadana, en la medida en que le permiten al niño apropiarse del espacio que habita dentro de ese contexto, pero además por que le permite reconocer y apropiarse de que sus acciones responden a la búsqueda de un beneficio común y una construcción de ciudad, por tal motivo es importante que el reconocimiento que los niños hagan de esos contextos esté basado en la implementación de acciones individuales y colectivas.

- Es necesario generar procesos de formación con docentes en instituciones educativas públicas y privadas del municipio, sobre la importancia de transformar las prácticas pedagógicas dirigidas a fortalecer las capacidades y habilidades de los niños y niñas para participar de manera efectiva en la toma de decisiones sobre asuntos que los afectan directamente, así mismo, es urgente involucrar a la comunidad en general, familia, vecinos y personas que hacen parte del municipio que de manera directa o indirecta están vinculados con los niños.

- Es urgente la transformación de espacios físicos en los cuales se llevan a cabo procesos de participación, atendiendo a la manifestación de los niños de que estos espacios deben proporcionarles seguridad, bienestar y oportunidades de interacción tanto en zonas urbanas como las áreas rurales del municipio.

- Debe garantizarse que los espacios de participación política de niñas y niños (mesas de participación, políticas públicas, entre otros) permanezcan en el tiempo con operatividad y eficacia.

Referencias bibliográficas

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Alcaldía de Girardota. (2020). Plan de Desarrollo Territorial: Ahora Sí, Girardota para todos. Girardota, Colombia: Alcaldía de Girardota.

Alcaldía de Girardota. (2021). Decreto n.º 042, por medio del cual se crea la mesa de participación de niñas y niños.

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Bernal, O. (2016). Formación ciudadana y educación en derechos humanos. Análisis desde una ontología del presente. Pedagogía y saberes, (45), 53-64.

Bianciardi, M. (2009). Complessità del concetto di contesto. Connessioni, nuova serie, (3). 3-9.

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Notas

1 Departamento de Antioquia, ubicado en la zona norte del área metropolitana. En la zona rural cuenta con 25 veredas, y en la zona urbana con 18 barrios. Según los datos censales recopilados a diciembre de 2018 se encuentra que la población infantil, de acuerdo a los rangos de edad que están contemplados en esta investigación, es la siguiente: de 0 a 5 años 5.835 habitantes y de 6 a 11 años 5.962 habitantes (Plan de desarrollo Territorial del municipio).
2 En cuanto a las consideraciones éticas que en esta investigación se contemplaron y teniendo en cuenta que los participantes eran niños, se implementaron varias medidas, en primer lugar, el contacto con los acudientes de los niños para socializar la razón de ser de la investigación y explicar cómo se llevaría a cabo el proceso, luego se diseñó un formato de consentimiento informado, en el cual se autorizaba el uso de fotografías, videos, voz, entre otras herramientas cuando fuera necesario, garantizando siempre la protección de su identidad. De igual manera, es importante mencionar que los nombres de los menores han sido cambiados y en este artículo aparecen nombrados como participantes.

Additional information

Cómo citar: Serna Córdoba, A. Y. y Alzate Alzate, N. A. (2022). Formación ciudadana y participación infantil en contextos municipales: desafíos para la educación inicial. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, 18(1), 103-120. https://doi.org/10.17151/rlee.2022.18.1.6

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