Artículos

Cambios de espacios educativos: nexos o rupturas del estudiante universitario*

Dynamics of changes in educational spaces: connections or disruptions experienced by college student

Angela María Cadavid-Marín **
Universidad de Manizales, Colombia
Marco Felipe Calderón-González
Corporación Universitaria Minuto de Dios, Colombia

Cambios de espacios educativos: nexos o rupturas del estudiante universitario*

Revista Latinoamericana de Estudios Educativos (Colombia), vol. 19, núm. 1, pp. 199-221, 2023

Universidad de Caldas

Recepción: 25 Septiembre 2022

Aprobación: 19 Diciembre 2022

Resumen: Se presentan los resultados de una investigación cualitativa, cuyo objetivo fue comprender los nexos o rupturas que experimentan algunos estudiantes universitarios en relación con los cambios de espacios educativos, a partir de su visión de realidad con el fin de visibilizar su realidad contextual. Para ello, el método elegido fue el biográfico narrativo, donde a partir de relatos de vida se pudo evidenciar que los nexos o rupturas que experimentan los estudiantes a partir de su visión de realidad, se dan en la dinámica cotidiana en relación con dichos espacios educativos, lo que lleva al rompimiento, a la acomodación y a la construcción de una nueva visión de la cotidianidad, a medida que los estudiantes hacen el cambio rural-local-urbano. De lo cual se desprende que no hay una real ruptura con lo que arraiga al estudiante, por tanto, es necesario enfocar la educación en el campo, desde los cambios de vida y no de ubicación, donde se atienda a lo específico de cada uno de ellos, lo que incluye fundamentalmente el acompañamiento y entendimiento de la vida en el hogar, el pueblo y la ciudad (y la visión de esta vida) desde el estudiante mismo.

Palabras clave: cotidianidad, educación superior, espacio educativo, experiencia, realidad, relatos de vida.

Abstract: The results of a qualitative research are presented, aiming to understand the connections or disruptions experienced by some college students in relation to changes in educational spaces. The study sought to grasp their perception of reality to shed light on their contextual reality. The chosen method was biographical narrative, using their life stories to reveal that the connections or disruptions experienced by students arise in their everyday dynamics in relation to these educational spaces. This leads to a rupture, accommodation and, the construction of a new vision if daily life as students undergo rural-local-urban transitions. it is concluded that there is no real rupture with what is ingrained in the student. Therefore, it is necessary to focus on education in rural areas, considering life changes rather than changes in location. This approach should address the specificities of each individual, including primarily the support and understanding of life at home, in the town, and the city (and the perception of this life) from the students themselves.

Keywords: everyday life, college education, educational spaces, experience, reality, life stories.

Intersticios en el cambio de espacio educativo

El municipio de Anserma, lugar donde se realizó la investigación, se sitúa al occidente del departamento de Caldas, a unos 68 km aproximadamente de Manizales, ciudad capital. Este municipio se distingue por los cultivos de plátano, café y morera. Esta última, alimenta al gusano de seda, el que deja a los pobladores el conocido hilo de seda, utilizado en la confección de telares y artesanías.

De otro lado, los cultivos de café han sido un respiro económico, convirtiendo a Anserma en uno de los mayores productores del grano en el departamento. Sin embargo, para finales de los años 80, se dio origen a lo que se conocería como la crisis cafetera colombiana; asunto que dio pie para que grupos guerrilleros empezaran a hacer presencia en esta zona, dinamizando el cultivo de coca y potenciando así el narcotráfico. Además, este asunto, se sumaba a la tradicional contienda política entre liberales y conservadores, lo que posibilitó el avance de la ola de violencia a esta región y que esta acompañara al municipio por varias décadas.

Luego aparecieron los procesos de paz, donde una parte de los acuerdos propende por la educación. El gobierno tomó conciencia sobre los daños ocasionados en las diferentes regiones, sobre todo en el campo, proponiendo posibilidades en el ámbito educativo de grupos particulares que vivenciaron la violencia, lo que podría enmendar de algún modo el detrimento de la educación al que había llevado el conflicto.

Así las cosas, para 2016, desde el Ministerio de Educación Nacional [MEN] emanó el Programa Universidades de Paz, estrategia que buscaba trasladar programas desde universidades públicas a regiones del país vulneradas a causa del conflicto armado. Varias universidades del ámbito nacional decidieron apostar por un nuevo proyecto; entre ellas, la Universidad de Caldas[1]. Dicho programa se estructuró en los municipios de La Dorada y Anserma (Caldas), al presentarse como las cabeceras municipales con mejor acceso de las zonas afectadas por el conflicto y la consecuente falta de recursos asignados al ingreso a educación superior de los jóvenes del campo.

Es de anotar que la vida del estudiante colombiano en el espacio rural se presenta como un caso que se aleja mucho de las realidades vividas por el promedio de los estudiantes de espacios locales; para este estudio, se ha comprendido el espacio rural, como “Un conjunto de formas, acciones y significados de la vida en el campo y de las percepciones de quienes viven allí” (Restrepo, 2008, p. 4484) y el espacio local como

Un sitio o un lugar donde se localiza algo o alguien, sitio o lugar desde el cual algo o alguien toma posición frente a otros. Es pues un lugar referente, tanto para localizar a alguien (una comunidad, por ejemplo), ubicada en dicho lugar, como para que ese alguien (esa comunidad) se localice. (Zuluaga, 2006, p. 3)

Con respecto a lo anterior, el espacio local hace referencia a Anserma, lugar que tradicionalmente presenta opciones frente a la educación técnica y tecnológica de las personas del espacio rural; pero los estudiantes con recursos suficientes para desarrollar programas profesionales deben trasladarse a alguna ciudad y los que no cuentan con recursos deben permanecer en sus hogares y desarrollar oficios tradicionales. En cuanto a lo urbano, este espacio se presenta en antagónico a lo rural y semejante a ciudad,

Entendida como sistema, de redes o de conjunto de elementos –tanto si son calles y plazas como si son infraestructuras de comunicación (estaciones de trenes y autobuses), áreas comerciales, equipamientos culturales es decir espacios de uso colectivos debido a la apropiación progresiva de la gente– que permiten el paseo y el encuentro, que ordenan cada zona de la ciudad y le dan sentido, que son el ámbito físico de la expresión colectiva y de la diversidad social y cultural. (Borja, 2000, p. 8)

Al ubicar la situación que se viene planteando, se observan tres polos: el espacio rural, el espacio local y el espacio urbano; los que no se presentan simplemente como espacios físicos, ya que al pretender reconocer dentro de este proceso un espacio educativo como el contexto donde se dan las relaciones consigo mismo y con el exterior, se identifica la visión de realidad y cómo esta se ve afectada.

En este sentido, la realidad es una construcción social de los sujetos, que parte directamente de su mediación entre lo cotidiano y las relaciones que construyen a partir de la inmersión en un contexto en particular, donde actúan como receptores de todo lo que allí emerge; la realidad se concibe como una construcción de los sujetos, en la que el sentido que le dan a las experiencias obedece a la influencia de dicho contexto y su vida cotidiana dentro de él; es totalmente subjetiva y diversa en relación con la de los demás sujetos que vivan en el mismo contexto;

Experimento la vida cotidiana en estado de plena vigilia. Este estado de plena vigilia con respecto a existir y aprehender la realidad de la vida cotidiana es para mí algo normal y evidente por sí mismo, vale decir, constituye mi actitud natural. (Berger y Luckmann, 1968, p. 37)

Desde este panorama, la realidad que viven los jóvenes del campo se construye en el espacio rural y se complementa a partir de las relaciones que establece y se presenta como lo instituye en la cotidianidad: “La realidad de la vida cotidiana se da por establecida como realidad. No requiere verificaciones adicionales sobre su sola presencia y más allá de ella. Está ahí, sencillamente, como facticidad evidente de por sí e imperiosa. Sé que es real” (Berger y Luckmann, 1968, p. 39).

La realidad que viven los jóvenes del campo dentro de su trayectoria académica es atravesada por varios procesos de cambio de espacio educativo. La categoría espacio determina más que un sitio o un lugar, las relaciones y vínculos que el sujeto establece; espacios anhelados, espacios encontrados, espacios evocados; la experiencia de cada sujeto en cada espacio. En palabras de Levy (1994), es la dimensión de la vida social. En este sentido, el espacio está en relación con mundos diversos que el sujeto recorre durante su trayectoria educativa y de los cuales se apropia (Lindon, 2009).

Sobre la base de las consideraciones anteriores, los participantes en este estudio deben abandonar, en primera instancia su hogar educativo primigenio (ubicado en la zona rural de Anserma), con la finalidad de continuar su formación académica en un nuevo entorno (en la localidad de Anserma). En el caso particular del programa de Universidades de Paz, únicamente durante los primeros cuatro semestres se encuentran en el espacio local y una vez culminado este, el estudiante debe cambiar de campus, trasladando su ubicación de manera permanente a la ciudad de Manizales (espacio urbano) para terminar el proceso académico. Esta situación es viable para los estudiantes del espacio rural, que ahora se encuentran en el espacio local, quienes, a pesar de la comodidad en este espacio, prefieren un horizonte desde la visión del espacio urbano como el mejor futuro posible.

Lo anterior es de vital importancia para el maestro, quien observa como en sus aulas emerge la desmotivación y la angustia y se va llevando consigo a sus estudiantes; situación que preocupa y se va convirtiendo en intención investigativa para visibilizar de la mano de los estudiantes qué es lo que ocurre, qué es lo que acontece, qué es aquello que desmotiva y angustia y que no permite continuar su proceso formativo. Asuntos relevantes que pueden posibilitar a la institución de educación superior [IES] una mirada distinta para ajustarse más a la realidad de sus estudiantes, con miras a que desde la institucionalidad se brinden políticas que fomenten la permanencia.

Así pues, sujeto y espacio son actores dentro de la investigación y es el maestro, el catalizador de los nexos o rupturas que pueden suscitarse en los estudiantes a partir de los cambios de espacios educativos. Por tanto, lo que se buscó fue reconocer las experiencias a partir de las visiones de realidad y aquí se parte del concepto de Larrosa (2006), quien plantea que la experiencia es aquello que pasa por nuestras vidas y va configurando los modos de estar en el mundo; por ende, es singular y particular, no le pertenece a alguien más; sin embargo, hace parte de una realidad que se vive junto a otros. En este sentido, la información que brinden los estudiantes, anidada al cambio de espacio educativo, al movimiento como activador de experiencias y los pensamientos de los sujetos, permitirá vislumbrar un panorama que así mismo sea la voz viva de las realidades compartidas.

De lo anterior, se logran visualizar escenarios posibles en el proceso, puesto que la institución puede generar cambios en el espacio preparándose de otros modos para recibir a sus nuevos integrantes a partir de este ejercicio investigativo; pues desde la pretensión que se tiene, es probable dar cuenta cómo el proceso de cambios de espacios educativos afecta a los estudiantes, cómo cambia su visión de realidad en este tránsito y finalmente, reconocer qué se necesita para intervenir más allá del funcionamiento académico, para hacerlo beneficioso, pero también más humano. Sin embargo, se reconoce que la institución en soledad no puede hacer modificaciones al panorama observado, pero el maestro es de vital importancia para aportar y apoyar dentro de su aula a sus estudiantes.

En consonancia con lo esbozado, surgió la pregunta de investigación: ¿cuáles son los nexos o rupturas que experimentan los estudiantes universitarios en relación con los cambios de espacios educativos, a partir de su visión de realidad? Para responder a esta pregunta, se planteó el siguiente objetivo general: comprender los nexos o rupturas que experimentan los estudiantes universitarios en relación con los cambios de espacios educativos, a partir de su visión de realidad, con el fin de visibilizarlos.

Abordaje metodológico

Para el presente estudio, se partió de la realidad desde la perspectiva del maestro investigador, quien se ubicó en el contexto de Anserma, Caldas; por ende, se hizo necesario partir de una investigación con enfoque cualitativo, en tanto se buscaba comprender “La naturaleza profunda de las realidades” (Martínez, 2002, p. 165) vividas por los participantes; su propia visión de la misma frente a los procesos de cambio de espacio educativo.

En este sentido, la investigación se abordó desde un paradigma hermenéutico y comprensivo, en tanto se buscaba interpretar y comprender una realidad contextual, en donde los participantes exponían los modos de sentir, de pensar, de actuar y de estar en cada espacio educativo para entender cuáles eran los nexos o rupturas desde su visión de realidad; lo que le pertenece con base en su experiencia; así las cosas, es comprender la condición humana de los estudiantes universitarios frente a la problemática expresada.

A su vez, desde esta investigación, se implementó un método biográfico-narrativo, pues permitía comprender las experiencias de los sujetos como únicas y por tanto singulares, las que están permeadas de constantes eventos y acontecimientos propios de los contextos donde se han movilizado; lo que posibilitaba adentrarse a las realidades particulares de los participantes, para identificar cómo son sus vivencias, cómo configuran su mirada de la realidad.

Al respecto, es importante tener en cuenta que los modos de hacer, de pensar y de estar en el mundo de cada sujeto no se pueden ordenar de manera general, en tanto, siempre se encontrará en las personas “Un factor subjetivo irreductible, de carácter procesual, azaroso, imprevisible, con el que hay que contar” (Pujadas, 2002, pp. 41-42). Se toma a cada uno de los participantes de esta investigación como único y susceptible a contar un relato, no solo interesante, sino que aporte momentos que trasciendan en los planteamientos que se harán tras la síntesis y el análisis. Dichas experiencias relatadas, si bien son personales e irreductibles, sirven como espejo de sociedad y academia, no para generalizar, sino como puntos de partida y pautas, al observar a los estudiantes en su espacio y querer ayudarlos.

Para ello, se utilizó la entrevista en profundidad, por medio de conversaciones, donde el lenguaje coloquial invitaba a los participantes a expresar sus afectaciones, pensamientos, emociones, percepciones, motivaciones, expectativas y visiones de realidad frente a los cambios en los espacios educativos, bajo la premisa de la “Factibilidad de un diálogo fluido propio de una relación de confianza y cordialidad” (Martínez, 2002, p. 214). Es decir, posibilitando una conversación para buscar la fuerza de la palabra.

Así las cosas, se entrevistó a dos estudiantes universitarios, oriundos de Anserma, Caldas y adscritos a la Universidad de Caldas, dentro del programa Universidades de Paz. Ambos de 20 años, viven con sus padres y hermanos menores en la zona rural. El ingreso a la universidad lo realizaron inmediatamente al graduarse del colegio; por consiguiente, el trayecto presentó puntos en común. En un primer momento se consideró el rango de posibilidades de los estudiantes, que de manera voluntaria quisieron donar su relato de vida como potenciadores de la investigación, así como la disponibilidad para que se compartiera como parte del proyecto. Ambas entrevistas se grabaron y luego se transcribieron para sistematizarlas y analizarlas, para convertirlas en relato para su respectivo análisis.

Los relatos recolectados por medio de la entrevista a profundidad, se organizaron teniendo en cuenta los espacios rural, local y urbano para poder construir en una rejilla la experiencia de cada uno de los participantes, lo que permitió un ordenamiento de la información ofrecida; vivencias, palabras, hechos significativos, pensamientos, motivaciones, temores y visiones de realidad de cada uno de los participantes; esta rejilla permitió desmenuzar la información y proceder a la tematización de la información de manera dual, uno de los requisitos fundamentales desde la investigación biográfico narrativa; para ello se dio origen a dos columnas denominados unidades biográficas (UB) y unidades de análisis (UA) (Bolívar et al., 2001; Roberts, 2002; Bertaux, 2005; Rivas et al., 2009; Waller y Simmons, 2009; González, 2010), para convertir los relatos en material de análisis.

Para el análisis de la información, se usó la técnica de relatos cruzados de los participantes, en tanto, vivenciaron sus experiencias en los espacios rural, local y urbano; por tanto, resultaba valioso reconocer en la polifonía de voces los relatos de los participantes, cuyas preguntas fueron similares y permitían dar cuenta más que de categorías, de temáticas, las que se fueron reformulando, asociando y delimitando por cada uno de los espacios, ya fuera rural, local y urbano. Por tanto,

Se ha adoptado una lógica transversal, inter-caso, que permite, a partir de ciertas continuidades y discontinuidades de la fase singular, determinar ejes temáticos-analíticos relevantes e hipótesis comprensivas transversales, para abordar el fenómeno en estudio. A partir de estos ejes temáticos-analíticos, se vuelven a analizar todas las historias, desde la óptica de la transversalidad que las recorre en su conjunto. (Cornejo et al., 2008, p. 37)

De este modo, los relatos cruzados de los participantes permitieron evidenciar los nexos o rupturas originados a partir de la fusión de experiencias como estudiantes en la ruralidad que hacen parte del programa Universidades de Paz, y los consiguientes cambios de espacios educativos que son obligatorios dentro del mismo; los relatos fueron insumo primario, pues dieron cuenta de la realidad narrada de primera mano. Se cruzan, pues tienen similitudes y fueron vividas en los mismos espacios, pero presentan tintes diferentes y particulares a cada una; esto se respeta y no se pierde en la sistematización, ya que le da el toque orgánico a la narración misma.

Finalmente, para proceder a la interpretación de los datos se usó el método de triangulación, donde la postura de los investigadores se plasmó en una bitácora que permitió evidenciar lo construido en el trasegar de la investigación, entretejiéndola con la voz de los participantes y de autores en relación con las emergencias.

Resultados

Una vez analizada la información, en la que se buscó dar respuesta a la pregunta de investigación, los relatos nos permitieron develar la dinámica cotidiana y su relación con los espacios educativos, la cual se desplegó desde las siguientes premisas:

Primer nexo o ruptura: Rompiendo con la cotidianidad



La vida cotidiana es heterogénea en los sentidos y aspectos más diversos. Y ésta es la razón por la que su centro sólo puede ser el particular, en el cual aquellas esferas, formas de actividad, etcétera, decididamente heterogéneas se articulan en una unidad.

Fuente: (Heller, 1985, p. 93)

El hogar primero y de crianza se presenta como inmanente para los estudiantes; es allí donde se da el arraigo que nace de lo cotidiano y rutinario, del sentimiento de comodidad y costumbre; como el paraguas que los protege de un exterior, que, si bien no conocen de primera mano, se establece como imaginario del afuera, que se presenta como amenazante, riesgoso y totalmente inexplorado[2] (Bachelard, 1958), mezclando la experiencia ajena con el temor de sus padres. Para los estudiantes el primer hogar está enmarcado en la tranquilidad donde pueden ser montañeros (Extracto de entrevista a estudiante universitario Nº 1, 2019) sin, la mirada del exterior puesta en ellos y es la relación con el espacio la que permite dicho confort.

En el hogar, que para este menester podría bien llamarse la vereda o espacio rural (al no ser simplemente la casa de crianza), el número de aristas relacionales que se tienen son pocas, establecidas por procesos educativos estáticos que permiten que el conflicto sea mínimo entre el estudiante y el espacio. Puesto que el estudiante no está listo para abandonar el hogar, un espacio que lo arraiga desde lo propio, desde lo tradicional; pero, la mirada del sujeto se pone en el espacio local, ya que lo estático no garantiza éxito laboral o académico, en la estructura que el exterior ha implantado en él.

Pero, desde hace unos años, ese mundo cerrado en el que uno se sentía entre los suyos y en su casa se ha abierto (...) vuelven la mirada mucho más hacia la ciudad que hacia su caserío o hacia los caseríos vecinos, que sólo les prometen más de lo mismo, de eso de lo que precisamente quieren escapar. Los modelos y los ideales urbanos han invadido el ámbito reservado del campesino. (Bourdieu, 2004, p. 84)

Es entonces cuando se da la primera ruptura con ese hogar educativo primigenio; el joven debe movilizarse a un espacio donde pueda desarrollar una nueva vida; donde las herramientas y las relaciones propendan a un cambio, a través del cual accederá a la academia, con la finalidad que para él es más importante: el éxito laboral desde el imperativo económico.

En el hogar, el factor definitorio del futuro siempre será la relación con los padres y la familia; aquellos jóvenes que logran salir de su hogar buscando nuevos horizontes lo hacen en medio de una negociación con ellos; puesto que aún son menores de edad (el temor no es exclusivo de los estudiantes). El padre debe romper con la costumbre, y hacer el proceso de cambio desde lo personal; es allí donde el joven sufre la primera ruptura; pues ya no habita su hogar. En Bourdieu (2004), la familia y el vínculo parental son los factores que amarran, que toman las decisiones en la dinámica del campo; por consiguiente, desligarse de este vínculo otorgaría la libertad y el consiguiente reconocimiento como individuo.

El primer momento de ruptura entre los entrevistados y su espacio, se da a partir de la necesidad y obligatoriedad de movilizarse a Anserma para comenzar sus estudios en pregrado, y dejar de hacer parte de su espacio rural y entrar a la dinámica del espacio local, lejos de su familia. El habitante del espacio rural no se categoriza como pueblerino hasta que se encuentra con el habitante del espacio urbano y el citadino no tiene un concepto real del espacio local mientras no conviva dentro del espacio mismo; lo anterior para Bourdieu (2004) está establecido a priori del proceso relacional; hace que las relaciones sean una tabula rasa donde lo importante está en el vínculo entre los actores y no en el preconcepto que se tenga del otro.

El estudiante abandona por primera vez la tutela de sus padres, la cotidianidad dentro de un territorio que ya ve como propio e inmanente y aunque no pone mucha distancia entre el nuevo espacio que habita y su hogar, son las personas y los elementos que encuentra en este entorno, los factores que afectan su dinámica interna, la visión de la vida y de sí mismo (Giannini, 2004); finalmente generan nexos o rupturas con el pasado y presente del entrevistado, quien debe mediar entre lo que conoce y lo hace sentir cómodo y las nuevas situaciones que emergen de relacionarse con el espacio y con quienes lo comparte. Al respecto, Bourdieu (2004), habla de la ruptura del vínculo familiar,

Así, la reestructuración de la percepción del mundo social que es crucial en la conversión individual y colectiva es indisociable del fin de la autarquía psicológica, colectivamente mantenida, que convertía el mundo hermético y cerrado de la existencia familiar en una referencia absoluta. (p. 227)

Es así como el juego de responsabilidades ejerce una nueva ruptura en el fuero interno del estudiante; ya no es tratado de forma especial por su lugar de procedencia, sus costumbres no determinan las relaciones; ya hace parte de un cuerpo superior de estudiantes; ya no habla de sí mismo sino de su comunidad académica. Entonces, ahora rompe consigo mismo y debe reestructurarse, reinventarse en cuanto a que, para alcanzar su meta, es primordial que se adentre al espacio urbano y se convierta en citadino. Es entonces donde crea el vínculo, no al conocer lo que está en su entorno; al limpiar su mirada del prejuicio y entrar en la dinámica libre de ataduras.

Segundo nexo o ruptura: acomodándose a otra cotidianidad



El hombre de la cotidianidad es activo y goza, obra y recibe, es afectivo y racional, pero no tiene ni tiempo ni posibilidad de absorberse enteramente en ninguno de esos aspectos para poder apurarlo según toda su intensidad.

Fuente: (Heller, 1987, pp. 40-41)

Es en este primer momento del desarrollo educativo cuando se instauran las costumbres, puesto que, son tan propias de un territorio reducido, que desde el primer contacto con estudiantes de un espacio rural diferente (no muy lejana), sirven como detonantes de la relación con el espacio. Es dicha costumbre la que los categoriza, la que los segrega en las aulas; pues la distinción entre espacio rural, espacio local y el espacio urbano es evidente y catalizadora de los eventos que suscitan en el proceso de cambio de espacios educativos.

Al respecto, el entrevistado Nº 2 es un estudiante proveniente de un espacio rural, él expresa como su hogar siempre será la casa familiar y como es diferente estudiar en un entorno con pocas personas de la situación actual dentro de la universidad, pues para él la costumbre no se la lleva bien con el cambio. Así pues, la comodidad en cuanto se tiene la protección de los padres, la rutina y las relaciones de igualdad en las aulas, que son potenciadas por el tiempo que se lleva de conocer a los compañeros y profesores; son factores que marcan al estudiante y afectan el proceso de cambio. Pero la afectación no es mínima; debe ajustarse, acomodarse a nuevas situaciones, relaciones y eventos. Aspectos que en la comodidad del hogar no se consideran posibles, puesto que, lo cotidiano pone un velo de confort sobre los habitantes del espacio rural.

Al hablar del espacio rural como diferencial del espacio local, se hace referencia a la forma como se dan las relaciones en un espacio reducido, que ha adoptado una cultura específica de lo propio. Aunque deban llegar a Anserma, proceso que puede parecer corto y natural; salen de la primera burbuja que los protegía del contacto con sujetos diferentes; es entonces la institución, el espacio físico que alberga todos los procesos de adaptación, negociación y conflicto. Las relaciones de hermanos, la comodidad frente al cuidado cotidiano y el sentimiento de protección en espacios reducidos, son ítems de gran importancia para el estudiante; hay comodidad, pero sobre todo apego.

Igualmente, es evidente que las relaciones familiares de apego se dan desde los padres hacia el entrevistado, quien en el proceso de cambio considera conservar el vínculo parental y fraternal mediante el no abandono total del hogar; factor que, aunque potencia la perpetuación de las costumbres y lo arraiga a su ser primigenio, determina muchas de las decisiones y conflictos internos que el entrevistado deberá afrontar durante el movimiento hacia el espacio urbano. En este sentido, la familia de la entrevistada Nº 1 atravesó dicho proceso de forma natural, donde en un comienzo se hace una leve negación hasta que se resuelve a través del entendimiento,

Al principio sí fue un conflicto, la familia no entendía; mi mamá, obviamente colocaba los peros, de que por qué uno se tenía que ir para Manizales; entonces uno ponía en duda todo esto; muchas veces pensé en salirme de la carrera, no más por eso del tema familiar. Pero ya el cambio de lo que estamos haciendo como tal en este momento, es otro cuento, donde hay apoyo de la familia.

(Extracto de entrevista a estudiante universitario Nº 1, 2019)

De este modo, los estudiantes ingresan al programa bajo la necesidad de profesionalizarse, en cuanto su situación económica determina la toma de decisiones. Por lo tanto, debe escoger una carrera que no cubre sus expectativas y que termina eligiendo porque no hay más opciones; es una oportunidad que no se puede desperdiciar, pero que otorga un nuevo proyecto de vida al mostrarse como el mejor estadio para su desarrollo personal y académico; el espacio urbano así se ve como la meta final y no se establece una motivación desde la vocación sino desde la perseverancia en forjarse un mejor futuro. En este sentido, ambos estudiantes, expresaron cómo el imperativo económico llevó a que la escogencia de profesión se hiciera bajo lo ofrecido por el programa.

Retomando, el espacio rural otorga espacios reducidos, comodidad, calma y simplicidad en las relaciones; el espacio local ingresa nuevas formas de ver la vida, el mercado y el imperativo comercial, espacios más grandes de desarrollo, rango en estratos socioeconómicos y, finalmente, lo más importante en el proceso de ingreso a la universidad en este entorno: confluencia de sujetos de diferentes procedencias, con distintas costumbres y, por consiguiente, un mayor espectro de visiones de realidad.

Para ambos entrevistados, la procedencia de los pares determina cómo serán las relaciones; puesto que venir de diferentes espacios rurales, espacios locales e incluso espacios urbanos, hace que las costumbres no sean las mismas y que procesos de acomodación deban tomar lugar. Al respecto, uno de los entrevistados expone que,

Éramos de vereda; ahora con los que me venía a enfrentar la mayoría vienen de zonas más urbanas y otros municipios, y eso da miedo, hablar con otras personas. Había algunos que no eran muy inclusivos con uno, entonces claro, uno se siente apartado. (Extracto de entrevista a estudiante universitario Nº 2, 2019)

Es importante entender que el estudiante se piensa parte de algo externo al espacio local, en cuanto no conoce la distinción entre el espacio rural y el local, no lo entiende de primera mano; por lo tanto, aún ve conflicto en el momento de relacionarse con personas, que, aunque son sus pares, no comparten las costumbres primarias de su lugar de procedencia. Es muy importante tener una idea del primer día de clases; como cualquier nueva comunidad que llega a colonizar un espacio; es el primer contacto el que define cómo se establecerán las relaciones en el espacio.

Sin embargo, esta colonia tiene una característica diferencial: aunque hacen parte del mismo grupo de personas, han pasado por procesos similares y comparten características que los han traído hasta este momento; no provienen del mismo hogar educativo, difieren en costumbres y se están conociendo por primera vez. Entonces, el primer escenario que impulsa los nexos interpersonales emergentes está determinado por el proceso de conocer al otro en un espacio nuevo e incómodo para ambos y establece por primera vez en el estudiante el temor anidado al desconocimiento de lo que está más allá de su vereda.

El primer día es un día solitario, el estudiante se está acomodando a su nuevo espacio y este proceso no lo hace aún en comunidad (Llano, 2017). Es un punto donde la institución es la gestora y catalizadora de las relaciones, puesto que el primer lazo humano se hace con el educador, no con los compañeros (resultado del temor). En las entrevistas, ambos estudiantes expresaron que la timidez y las diferencias de procedencia son factores que provocan la falta de comunicación entre compañeros y posibles conflictos; esto llevó de alguna forma a una impresión inicial de segregación, que se soluciona con el tiempo, impulsado por el sentimiento de superación de obstáculos para alcanzar metas en común.

Los procesos de acomodación se dan sin distinción en todos los habitantes del espacio educativo; al final del día el maestro genera un vínculo importante con sus estudiantes; en el programa, dicho vínculo se ha establecido bajo el precepto de que, lo situacional, determina el ritmo de aprendizaje y el principal motor en las clases está en superar los obstáculos presentes en el entorno del cual los estudiantes están desligándose (para estos, la oportunidad de trabajar en una ciudad los desvincula de la visión del campo como el futuro).

Ya se ha establecido que el primer contacto importante dentro del nuevo espacio educativo se encuentra enmarcado en la relación con la institución; pero, son las relaciones con sus pares, aquellas que determinan en gran medida el éxito en el proceso académico del programa; acomodarse no significa cambiar desde el contexto; para los estudiantes representa encontrar comodidad y un vínculo con el espacio que no cambie sus estructuras primarias, lo que son para sí mismos y lo que quieren representar para los demás.

Al respecto, Lévinas (2000) habla del reconocimiento del encuentro con el otro como expresión de alteridad, donde se presenta la diferencia radical en el entrenos, pero, propiciando el relacionamiento entre culturas disímiles; y de la acogida y la hospitalidad como deber ético que se fundamenta en la corresponsabilidad (Lévinas, 2002); en este sentido, se presenta un deber ser, respeto por el otro y, por lo tanto, compromiso con él. Es así, que, en el escenario de relaciones interpersonales con los compañeros, la ansiedad y el temor son igualmente potenciadores de los nexos; porque al concebirse parte de un grupo que vive las mismas situaciones y dificultades, se encuentra el común denominador y se reconoce al otro como parte de la comunidad, de lo propio.

La cuestión aquí de la acomodación es que el estudiante pase por procesos de adaptación, de perderse y romper con su pasado, para acostumbrarse al presente y prepararse para el futuro; en este escenario se deconstruye y vuelve a tomar forma dentro del espacio; entonces, no es este el caso de los jóvenes del espacio rural; no se adaptan ni se integran al espacio como parte exclusiva de su nuevo hábitat; atraviesan por cambios, supeditados a las relaciones que se den dentro y fuera del aula, a las dificultades académicas y los contenidos de su carrera y a las situaciones presentes en el espacio local como entorno de desarrollo; pero no se pierden, no se reestructuran de cero, pues siempre se mantiene la inmanencia del hogar, la costumbre es la misma y encuentra su lugar en la dinámica de reconocimiento y respeto que encuentra con sus compañeros.

Tercer nexo o ruptura: construyendo una nueva visión de cotidianidad



Frente a nuevas conexiones, en el pensamiento cotidiano nos apoyamos en las viejas. Y es esta apoyatura la que nos ayuda a alcanzar nuevos conocimientos.

Fuente: (Heller, 1987, p. 304)

El futuro, el espacio urbano y la inseguridad de aquello para lo que no se sienten preparados, definen las rupturas de los estudiantes mientras se acerca el momento de cruzar el límite de lo que determina el espacio local y entrar a la dinámica de espacio urbano. En este punto regresan todos los actores relacionales del proceso a hacer parte de la toma de decisiones y la creación de expectativas y temores; la familia, los amigos, los profesores de la universidad en el espacio local, los compañeros, y finalmente los nuevos espacios, son aquellos que enmarcan la visión del estudiante de su presente y determinan qué siente frente al futuro.

El estudiante ve la ruralidad ahora como un todo, pues la ha experimentado a plenitud; ya encontró comodidad y cotidianidad en ambos espacios donde ha desarrollado hasta ahora su quehacer académico; ya solucionó y afrontó las relaciones con quienes comparten el espacio con él; ya se estructuró como un habitante. Sin embargo, el proceso tiene un nuevo comienzo, un nuevo horizonte; uno que, aunque el estudiante ya veía próximo, sólo se entiende y se conoce cuando llega.

El temor al fracaso, a enfrentarse a una exigencia superior, a la inseguridad del espacio urbano y a la incertidumbre frente a lo económico, son los desmotivadores que se presentan en los últimos instantes de vivencia en el espacio local; al respecto, uno de los entrevistados, plantea,

Da miedo, nostalgia no poder estar con la familia, porque uno está acostumbrado al hotel mama (…) saber que uno los podrá ver uno o dos días cada ocho o quince, o una vez al mes; eso los primeros días en Manizales, ya después uno se acostumbra. (Extracto de entrevista a estudiante universitaria Nº 1, 2019)

De igual forma, la universidad se presenta como el catalizador de estas emociones. El apoyo económico del programa de incentivos es el primer respiro para el joven, quien encuentra motivación en la próxima vida que tendrá en el espacio urbano. Igualmente, al posibilitar al estudiante tener tiempo durante el día para realizar otras actividades y la continuidad de la beca a la cual accede al ingresar, alivianan la carga de temores que este pueda sentir.

La beca, la principal motivación de todo este esquema de cambios, es la mayor razón para que el estudiante, exponiéndose al cambio de espacios, escoja ingresar y sostenerse en la carrera; sin embargo, la posibilidad de encontrar un trabajo en la ciudad, conocer los espacios universitarios y tener la academia como fuente de ingresos, ejerce en el estudiante ansiedad y expectativas por una nueva vida y presión al enfrentarse a lo que no tiene como costumbre.

Entonces, llega el momento del cambio, el estudiante pone en la balanza aquello que tiene como imaginario del espacio urbano, lo personal y aparente de las relaciones con los citadinos y la lejanía del hogar, frente al futuro que espera y por el cual se somete al cambio. El espacio urbano con sus particularidades los atrapa, adoptando modos para subsistir y permanecer allí.

Durante este proceso, el estudiante del espacio rural ha roto ya su vínculo primario de protección paternal; ya ha establecido que debe cuidarse solo y que su seguridad está determinada por la capacidad de acomodación que tenga a las situaciones que se presenten y que esté o no preparado para afrontar las nuevas dificultades, la nueva dinámica lo ha puesto como nuevo protector del hogar.

En el presente, los estudiantes se encuentran en el estadio de generación de vínculos, con sus nuevos compañeros, con los maestros y la institución; con el espacio y aquello que el espacio urbano les ofrece para que la habiten. Entonces el primer temor aparece, la visión del habitante de la ciudad como un ser diferente y atemorizante, la inseguridad frente a los espacios locales instaurados por sus padres y amigos de infancia, son factores con los cuales debe negociar, hacer de la experiencia catalizadora de sus emociones y generar una visión personal de su nuevo hábitat.

Pero los temores se dan en la institucionalidad, el joven expresa falta de reconocimiento a su ser como parte de una comunidad diferencial; esto hace ruido en el nexo que debería formar con quien es su nuevo protector, lo administrativo y el apoyo desde lo psicosocial, el bienestar y lo extracurricular apenas empiezan a presentarse como esa base fuerte que lo sostendrán en construir una nueva visión de cotidianidad.

La diferencia entre el espacio urbano y el espacio local ha permeado entonces el estamento institucional donde la exigencia es mayor y se espera más del estudiante mientras más se aproxime al espacio urbano. Lo anterior habla del rol directo ante la particularidad; sin embargo, frente al cambio de espacio y el rol de lo institucional en el proceso de movilización de lo rural a lo local, ambos jóvenes lo creen necesario.

Al respecto, ambos hablan de la saturación en los espacios locales como una cuestión importante en los procesos laborales y finalmente, del espacio urbano como el impulsador de mejores escenarios para sus vidas: “Nos expande el horizonte y vemos otras oportunidades de trabajo. Si nos quedamos en Anserma, somos muchos jóvenes. Si fuéramos pocos se podría hacer todo en Anserma“ (Extracto de entrevista a estudiante universitario Nº 2, 2019). Sin las ataduras de la memoria y la frustración al superar obstáculos. Es entonces fundamental, para Zemelman (2010b), el movimiento desde una dinámica de ruptura con lo estático e invariante,

Reenfocar la realidad desde las exigencias de estos espacios de posibilidades significa romper con el condicionamiento de lo invariante para poder rescatar el movimiento interno de lo dado, que es el movimiento de los sujetos, que plasma la dinámica interna de lo dado. De ahí que para leer la realidad debemos saber leer el movimiento constituyente de los sujetos, lo que tropieza con diferentes obstáculos en general asociados a formas de pensar que rehúyen pensar simplemente lo que carece de formas claramente definidas. (pp. 356-357)

Así las cosas, es una realidad en constante movimiento con posibilidad de acostumbrarse; en este sentido, se puede traer a colación la capacidad de despliegue, enmarcada en que, la lejanía que pueda haber entre un sujeto y su hogar está determinada por la capacidad que tenga de moverse. La comodidad se encuentra en el momento cuando se naturaliza la nueva cotidianidad a la que se ingresa (Heller, 1998); esto no significa la ausencia de conflicto, pues el estudiante expresa frustración ante las diferencias con sus compañeros; pero no son situaciones que lleven a ruptura; la resolución de las mismas define la dinámica de las relaciones, genera la comodidad de crear vínculos con quienes reconocen como amigos y una nueva perspectiva frente a quienes no encuentra afinidad: respeto o indiferencia.

Al tenor de lo anterior, para la entrevistada Nº 1, su relación con los compañeros es relativamente fácil, en cuanto se determina en la conformación de comunidad dividida en grupos: “Y uno se va acoplando pues a los compañeros como tal de la carrera (…) o uno se hace con ellos porque ya sabe cómo son ellos, pero pues el resto ya son personas que estudian con nosotros y ya“ (Extracto de entrevista a estudiante universitario Nº 1, 2019).

En este sentido, la realidad cotidiana es interpretada por el sujeto por la repetición de acciones en los diferentes espacios en donde se desenvuelve y se vuelve natural en cuanto es coherente para él; no cambia mientras no haya un despliegue o ruptura en cuanto al “Movimiento de lo pensado, percibido y actuado desde la alerta respecto del movimiento propio de asumir al estando-ser” (Zemelman, 2010a, p. 29).

Lo que posibilita la comodidad en el espacio local es algo que aprenden en su nuevo espacio, afrontar los eventos con la mentalidad de que son pruebas que se deben superar teniendo la visión de un futuro mejor. En este caso, el imperativo de éxito laboral anidado a un futuro económico mejor para ellos y la familia que dejan en el espacio rural. Así, se sobreponen a aquello que no les brinda confort, a las inseguridades y crean su nuevo hábitat en el espacio educativo.

Discusión y conclusiones

Mucho queda por hacer frente a las comunidades estudiantiles rurales; sin embargo, este proyecto investigativo ha llegado a la emoción, al sentimiento y a la visión que tiene el joven del campo frente a sí mismo durante los procesos de cambio que sufre en todo el territorio nacional. Las afectaciones, los vínculos y las rupturas desde familia, hábitat e institucionalidad, han llevado a que se reconozca como ser cambiante y que vea el potencial desde lo propio desde la vida cotidiana.

La visión de realidad de los jóvenes nos permitió dar cuenta de sus afectaciones, pensamientos, sentimientos, percepciones y expectativas que generó los cambios para traducirlas en nexos o rupturas. Es así como los entrevistados permitieron entrever que el sentido común y lo aprehendido en las primeras relaciones sociales cercanas categorizan procesos mientras se mantengan encapsuladas en un espacio definido; es decir, si no se encuentran bajo el imperativo de cambio o modificación del entorno, no mutan, ni siquiera se reestructuran; hacen parte de los asuntos determinantes de las respuestas a dichos cambios y sirven como la base para la explicación de nuevos significados dentro del juego de realidades supeditadas a diferentes escenarios de desarrollo.

Estos cambios dentro de la institucionalidad incluyen no sólo a la planta docente; es de gran importancia el papel de los directivos en el proceso de cada estudiante que llega a habitar las aulas; considerando que se convierten en su albergue primario. Aquí sería primordial una preparación para recibir sujetos particulares de espacios rurales, quienes bajo una guía asertiva desarrollarán bases fuertes que propendan a generar comodidad en los procesos y escenarios venideros. Los nexos o las rupturas son entonces, no sólo parte de esta nueva realidad sino fundamentales en la generación de nuevos escenarios constituidos por un entrelazado de lo personal, lo tradicional, lo familiar y lo extraño y lo nuevo.

Es de esta manera, que se puede concluir que no hay una real ruptura con lo que arraiga al estudiante, pues conserva su particularidad en cuanto el hogar educativo primogénito mantiene una gran influencia sobre él; sin embargo, esa visión de hogar sí se ve transformada, ya que constituye una realidad donde posee múltiples hogares, que, si bien no pretenden una acogida ideal, sí se presentan como el entorno donde se da la comodidad (posterior a la acomodación).

Este proceso que genera cambios internos en el sujeto, importantes en su desarrollo social y académico; es la institución el catalizador de dichos procesos, por ende, si se pretende mejorar la dinámica, es necesario enfocar la visión de educación en el campo, desde los cambios de vida y no de ubicación. Es perentorio trazar estrategias que atiendan lo específico; sin embargo, dicho trabajo incluye fundamentalmente el acompañamiento y entendimiento de la vida en el hogar, el pueblo y la ciudad (y la visión de esta vida) desde el estudiante mismo.

La investigación es entonces un recuento de experiencias vistas desde el fuero interno de quienes las vivieron; pero igualmente es un espejo de las realidades internas de la vida en el campo y de todo lo que genera un proceso de cambio hacia lo local y urbano, en esa misma dinámica y percepción con y del mundo. Esto es fundamental a la hora de entender lo rural como un ente que, aunque se pensaba separado, cada vez se integra al quehacer nacional como nuevo escenario y futuro académico.

Al tenor de lo anterior, se ha de brindar apoyo y preparar a los estudiantes para la resolución de problemáticas y enfrentar las situaciones difíciles como oportunidad para crecer junto a otros y poder asumir el reto de movilizarse por un nuevo espacio en consonancia con sus requerimientos de formación. Es así como se ha de considerar al estudiante como eje vital dentro de los procesos institucionales; por ende, es perentorio escucharlo desde sus particularidades y visiones de realidad.

En este sentido, los maestros han de considerar modos de sociabilidad diferentes que impliquen sobrepasar el olvido del otro tendiente a los procesos de individualidad y generar interdependencia, incluyendo una pedagogía de la sensibilización, que propenda por brindar la acogida a los estudiantes que llegan al espacio urbano, posibilitando escenarios para la integración, brindándoles no sólo espacios adecuados y recursos económicos, sino además fortalecer otros modos que impliquen no cordialidad.

Referencias bibliográficas

Bachelard, G. (1958). La poética del espacio. Fondo de Cultura Económica.

Berger, P. y Luckmann, T. (1968). La construcción social de la realidad. Amorrortu editores.

Bertaux, D. (2005). Los relatos de vida. Perspectiva etnosociológica. Bellaterra.

Bolívar, A., Domingo, J. y Fernández, M. (2001). La investigación biográfico-narrativa en educación. Enfoque y metodología. La Muralla.

Borja, J. y Muxí, Z. (2000). El espacio público: ciudad y ciudadanía. Electa.

Bourdieu, P. (2004). El baile de los solteros. Anagrama.

Cornejo, M., Mendoza, F. y Rojas, R. (2008). La Investigación con relatos de vida: pistas y opciones del diseño metodológico. Psykhe, 17(1), 29-39. https://shre.ink/rGTS

Giannini, H. (2004). La “reflexión” cotidiana. Hacia una arqueología de la experiencia. Universitaria.

González, J. (2010). Biografía, identidad y aprendizaje en estudiantes universitarios no tradicionales. Estudio de caso de una mujer trabajadora. Profesorado: Revista de currículum y formación del profesorado, 14(3), 131-147. https://www.redalyc.org/ articulo.oa?id=56715702010

Heller, A. (1985). Historia y vida cotidiana. Aportación a la sociología socialista. Grijalbo.

Heller, A. (1987). Sociología de la vida cotidiana. Ediciones 62.

Heller, A. (1998). La revolución de la vida cotidiana. Península.

Larrosa, J. (2006). Sobre la experiencia. Aloma (19), 87-112. https://www.raco.cat/index.

Lévinas, E. (2000). Ética e infinito. Machado Libros.

Lévinas, E. (2002). Totalidad e infinito. Ensayo sobre la exterioridad. Sígueme.

Levy, J. (1994). L’espace légitime: Sur la dimension géographique de la fonction politique. Presses de la FNSP.

Lindon, A. (2009). La construcción socioespacial de la ciudad: el sujeto cuerpo y el sujeto sentimiento. Latinoamericana de Estudios sobre cuerpos, emociones y sociedad, (1),

Llano, A. (2017). La vida lograda. Ariel.

Martínez, M. (2002). La nueva ciencia: su desafío, lógica y método. Trillas.

Ministerio de Educación Nacional [MEN]. (2013). Lineamientos de política de educación superior inclusiva. Publicaciones Educación Superior. https://www.mineducacion.gov. co/1759/w3-article-357277.html?_noredirect=1

Pujadas, J. (2002). El método biográfico: El uso de las historias de vida en ciencias sociales. Centro de Investigaciones Sociológicas.

Restrepo, A. (2008). Lo rural. Un campo inacabado. Facultad Nacional de Agronomía Medellín, 61(2), 4480-4495. https://revistas.unal.edu.co/index.php/refame/article/ view/24781/25332

Rivas, J., Herrera, D., Jiménez, R. y Leite, A. (2009). Conocer la escuela a través de nuestras vidas. La biografía escolar como estrategia de aprendizaje. En A. García (Ed.). Experiencias de innovación docente universitaria (507-512). Ediciones Universidad de Salamanca.

Roberts, B. (2002). Biographical research. Open University Press.

Waller, R. y Simmons, J. (2009). Vidas a través de la lente de un ojo de buitre: Interpretando cuentos de aprendices. En J. Rivas y D. Herrera (coords.). Voz y educación. La narrativa como enfoque de interpretación de la realidad (55-74). Octaedro.

Zemelman (2010a). Aspectos básicos de la propuesta de la conciencia histórica (o del presente potencial). https://n9.cl/jbhiy

Zemelman, H. (2010b). Sujeto y subjetividad: la problemática de las alternativas como construcción posible. Polis, 27, 1-10. http://journals.openedition.org/polis/943

Zuluaga, F. (2006). Unas gotas: reflexiones sobre la historia local. Historia y espacio, (27), 113-128. http://bibliotecadigital.univalle.edu.co/bitstream/10893/989/1/005%20ART. pdf

Notas

* Artículo de investigación que se despliega del macroproyecto “Voces de la alteridad y el reconocimiento“. Estudio realizado durante el periodo 2018-I y 2019-II, en el marco de la Maestría en Educación desde la Diversidad de la Universidad de Manizales. Grupo de investigación: Educación y Pedagogía, saberes, imaginarios e intersubjetividades. Línea de investigación en Educación y Pedagogía y en Gestión Educativa (trabajo interlíneas). 1[1] La Universidad de Caldas se sitúa en la ciudad de Manizales, Caldas, Colombia; se creó en el año de 1943, desde entonces viene aportando a los desarrollos en diferentes ámbitos en el Eje Cafetero. [1]2 Dentro de las voces de esta investigación se encuentra el hogar primigenio como la comodidad y protección del exterior que se presenta como seguro y confortable.
1 La Universidad de Caldas se sitúa en la ciudad de Manizales, Caldas, Colombia; se creó en el año de 1943, desde entonces viene aportando a los desarrollos en diferentes ámbitos en el Eje Cafetero.
2 Dentro de las voces de esta investigación se encuentra el hogar primigenio como la comodidad y protección del exterior que se presenta como seguro y confortable.

Notas de autor

** Google Scholar: https://scholar.google.com/citations?hl=es&user=NnRv-pAAAAAJ

Información adicional

Cómo citar:: Cadavid, A. M. y Calderón, M. F. (2023). Cambios de espacios educativos: nexos o rupturas del estudiante universitario. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, 19(1), 199-221. https://doi.org/10.17151/rlee.2023.19.1.10

HTML generado a partir de XML-JATS por